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Original subtitles

Por el tuerto. ¿Ha muerto? No, todo lo

contrario. Se ha despertado del coma.

Raúl, necesito que me devuelvas las viñas

antes de que mi marido se entere. Lo

siento, Isabel, pero eso no puede ser. Ha

venido Isabel a verme. Necesita que la

ayudemos. Está desesperada. Hija, el

tuerto ha fallecido. Supongo que tendremos

que recomprar las viñas. Las enfermeras

encontraron esto al pie de su cama. Dicen

que lo escribía antes de morir. La

decisión está tomada, Vicente. ¿Vas a

dejar el consejo descabezado de la noche?

Estás engañando a papá para acabar

haciendo lo mismo que él. Somos iguales.

No somos iguales. Por eso le he dicho que

nosotros nos presentaríamos a las

elecciones, para evitar que voten a

alguien de su cuerda. Guardaremos esto

para otra ocasión, no vaya a ser que nos

haga falta. Nos ha servido contra Sensi,

pero también puede ser peligroso para ti.

Gustavo. Que Me gusta mucho estar contigo,

Emma. Me gustaría que mi mujer, cuando

tiene un problema, fuese a mí el primero

al que acudiese. Hay alguien que va a

pagar por algo que no ha hecho. Y yo, aún

sabiéndolo, no he hecho nada para

evitarlo. Balones. De los que dejan que un

inocente vaya a la cárcel. Pero sé que sin

un culpable no habrá seguro. Y sin un

seguro no hay bodega. Mi que nos mantenga

a tu hija y a ti. ¿Dónde estabas, hijo?

En la comisaría. ¿Qué has hecho? Protegen

a mi familia. César halló restos de estas

pastillas en los análisis que le hizo tu

hermana cuando entró en el hospital. Cree

que esto es lo que produjo el aborto.

Emma, ¿Cómo te puede pasar por la cabeza

que yo haya hecho algo así? Mi padre vio

las pastillas en tu bolso. Paula, ¿Te

acuerdas quién vino a por estas pastillas?

La nuera de don Vicente, la que tiene la

niña. Mujer. Le di alguien a la mujer que

perdió la cabeza al morir su hija. Hola.

Qué gusto, Lucía Reverte, de quemar las

viñas. Soltadme.

Hijo de puta. Confía en ti.

Eres igual que tu padre.

Enhorabuena, Lucía. Ya eres candidata a la

presidencia oficialmente. ¿Y Miguel?

¿Pensabas que mi familia no iba a hacer

nada? Sabía que tu padre intentaría algo,

Raúl, pero Miguel no. No creí que

encontraran apoyo. Creí que la gente

estaba harta del control de tu familia. Y

lo está, Lucía. Pero hay muchos que siguen

temiendo lo. Sobre todo ahora que empiezan

a reflotar el negocio. Apoyarles sería

como una declaración de guerra contra mi

padre. Y nadie quiere estar en guerra con

Vicente Cortázar. No tienes de qué

preocuparte. Ha llegado el último

remolque. Voy a pasarlo. Ahora te ayudo.

Miguel perderá las elecciones contra Lucía

y tu padre no podrá hacer nada contra eso.

Llevamos horas llamándote,

Miguel. ¿Has encontrado a Paula?

Olvidaos de Paula. ¿Dónde está?

Eso no importa. No volver a molestarnos.

¿Dónde Está el listado de candidatos?

Aquí lo tienes,

Lucía.

De papeleo por las elecciones, supongo.

Igual que tú. No me sorprendió tu

candidatura. Pensé que si las bodegas

Reverte presentaban un candidato, sería

Raúl. Ya ves, tu hermano te vuelve a

sorprender. Está apoyando mucho mi

decisión. No lo dudo. Lo que dudo son los

motivos por los que lo hace. Quizá cree

que puede ser una buena presidenta. No,

serías mucho mejor que yo.

Creo que Raúl se ha dado cuenta de que es

mucho más fácil ganar votos contigo como

candidata. Nunca te interesa la

política, Lucía. Pero quiero un consejo

justo.

¿Y tu candidatura, Miguel? ¿Qué buscas tú?

Mi padre hará lo que sea para que un

reverse no termine siendo presidente del

Consejo Regulador para su desgracia. Eso

no lo decide tu padre, Miguel. Por eso hay

una votación. Es lo que tiene la

democracia. Pensé que eras más listo,

Antonio. No debería subestimar a mi

familia. Ni vosotros a Lucía. Nos veremos

en las elecciones. Espero que tengas buen

Gerardo. ¿Quién ha pesado la uva? Tu

hermana. Ella no me ha dicho nada, pero a

mí me parece muy poco. De la Viña del

Tuerto deberíamos haber sacado mucho más

kilos. No sabía que fueses tú el que

llevaba la vendimia. Del Tuerto ya sé que

no me encargo yo. Entonces, a lo mejor

deberías callarte. Bueno, vale ya,

Gerardo. Gracias. Mañana a primera hora

empezamos limpiando el material. Gracias.

Venga, vamos.

¿Te ha contado tu hermana lo del Consejo?

Me lo ha contado, sí.

Fue idea suya, Dani. Venga ya, Raúl. A mi

hermana nunca le interesó la política

hasta que llegaste tú. Si por mí fuera,

en vez de perder el tiempo haciendo

campaña electoral, lo perderíamos en la

bodega, que es donde tenemos que demostrar

que somos buenos en lo que hacemos. Y no

veo que tú lo estés demostrando. Gerardo

tiene razón. La Viña del Tuerto, de la que

tú te encargabas es la que menos suba

sacado. Será porque es la que menos suba.

Buena tenía. Tú y tu hermana insististeis

mucho en que sólo se te cogiese la mejor.

A lo mejor es que tú no sabes cuál es la

buena. Ahora te las lecciones para tu

novia Dani, tú las explicaciones para mi

hermana. Aquí es la única que te hace

Pablo, quiero hablar contigo.

Pasa.

Pablo. Gracias por no haberle dicho nada a

Ortega de lo de Juliana. No me des las

gracias. No estoy orgulloso de lo que he

hecho. Este no es el trato que teníamos,

Pablo. No, escúchame. Accedí a mentir a

papá con la condición de hacer las cosas

bien en la bodega. Pero no estamos

haciendo las cosas bien. Lo sé. Lo sabes,

¿Verdad? Y seguiste adelante mintiéndome.

Creí que era lo mejor para ti. Eso debería

decidirlo yo, ¿No crees? Me pediste

ayuda, pero no puedo confiar más

en ti después de esto. Pablo, te juro que

quería lo mejor. No dudo que lo quieras.

Lo que dudo es que seas capaz de hacerlo.

Creo que estás empezando a ser otra vez el

que eras. No. No. Tú crees que no. Eso es

lo peor, que no te das cuenta. Pero yo ya

te vi una vez convertirte en alguien

parecido a papá. Pablo, yo no soy como

papá. ¿Qué vas a hacer con la candidatura

de Lucía a las elecciones? Dime, Dime.

Dime. Papá espera que hagamos algo.

Comprar votos, boicotear a Lucía. Lo que

sea con tal de que no salga presidenta.

Lucía no va a salir presidenta. De eso te

estoy hablando. Lucía tiene más votos que

nosotros y no vas a dejar que sea

presidenta. ¿Es que no vas a dejar que sea

una votación justa? Dime. Pero si no lo

hacemos nosotros, lo hará papá y será

peor. Papá también está convencido de que

todo lo que hace está bien para nosotros,

está bien para la familia, está bien para

la bodega. Y es capaz de hacer cualquier

cosa por eso. Pero yo no. Yo no.

Yo voy a vivir siempre con la carga de

haber mandado un hombre inocente la

¿Dónde está Paula?

En un psiquiátrico.

Dice que se la llevasen. No podía seguir

aquí.

No podía seguir aquí.

Emma.

Tardí. ¿Llegas ya?

¿Qué tal en la vendimia? Pues bien.

Bueno, todo lo bien que puede ir con una

viña menos. Menos pedidos. Y sin tener que

comprar uva. Más tranquila.

Me ha dicho un empleado que te han visto

esta tarde en oficina. Sí,

fui a buscarte, pero no estabas.

Estaba en la zona de depósitos. Emma. Lo

bajaste vos.

No me venías a ver a mí, ¿Verdad?

Lo saber a Manuel.

¿Emma,

le dijiste que te había contado que es

Si no te lo contó, sería por algo. Lo

siento mucho. Se va a pensar que soy un

bocazas. Ya me lo he contado. No te

preocupes, No se ha enfadado porque me lo

hayas dicho.

Buenos días, manuel. Buenos días.

¿Qué tal estamos? Bien. ¿Tienes un momento

para charlas? Sí.

He oído que ayer estuvo mi mujer por aquí,

¿No? Sí, sí, sí, se estuvo. Se acercó un

momento. Suficiente como para dejarme en

ridículo. ¿Sabes? Es lo que más me jode,

Manu. Algo que no soporto que la gente se

meta en mi vida privada. Por eso procuro

no hacerlo yo. Así que si mete la pata

contándoselo a Emma, lo siento. Ahora Es

que se puso un poco nerviosa cuando se

encontré juntos en nuestra casa. Pensaba

que me iba a poner celoso, ya ves. De

verdad que creía que lo sabía. Como

últimamente os habéis hecho tan buenos

amigos. No pasa nada, Gustavo, No importa.

Hombre, sí que importa. Sí que importa.

No quiero que pienses que soy un bocazas.

Que no, de verdad que no pienso que eres

un bocazas. Me alegro que no te la hayas

tomado mal. Sabes que a mí me da igual que

tengas novio, que novia, que siete gatos,

con tal de que no te intentes tirar a mi

mujer. Eso es algo que ya sabemos los dos

que no estás haciendo. No, por favor,

Gustavo. Bueno, pues eso, que lo siento.

Saber más vale nada.

Es una decisión que tenemos que tomar

entre todos. Por eso pensé que este sería

un buen momento.

Poner las viñas a nombre de uno de

vosotros. Ahora mismo las

bodegas Cortázar cuentan con un solo voto

en el Consejo. Si uno de nosotros pone las

viñas a su nombre, formará parte del

Consejo y tendrá derecho a votar. Es la

única forma de sacar más votos que lo

reverte y de alcanzar la presidencia.

¿Nadie va a decir nada,

Emma? No sé, Miguel.

Además, yo estoy de baja. Lo tenemos que

decidir ya.

Creía que te ibas a incorporar a tu

trabajo. Pues no. Todavía no me encuentro

bien. Cuanto antes hagas tu vida normal,

antes te recuperarás. Como ves, tenemos

decisiones importantes que tomar. Te

necesitamos en la bodega. He dicho que no,

papá. Hija dejada, por favor.

No me parece buena idea lo que propones.

¿Por qué? Porque supone favorecer a uno de

mis hijos por encima de los demás. Y eso,

Miguel, nunca ha funcionado bien. Papá,

las cosas han cambiado. Solo sería una

estrategia legal. Si sucede cualquier

cosa, la legalidad será lo único que

cuente lo que figura en los documentos.

Pensé que querías que hiciese algo para

alcanzar la presidencia, pero me estás

atando las manos. Estoy siendo cauto.

Siempre me enseñaste que para ganar hay

que arriesgar. Así que si Raúl alcanza la

presidencia, a mí no me eches la culpa.

Pues a mí me parece una buena idea, la

Ahora lo que importa es ganar las

De acuerdo. Pondremos las viñas

a nombre de Pablo. Séquema estará de

acuerdo. Todos confiamos en ti,

hijo.

Estamos haciendo lo correcto, Miguel. Por

supuesto.

¿Como que no está? No, no ha venido aún.

Mi hermana. En el consejo ha pasado algo

grave. ¿Ha pasado que vengo de la viña del

Tuerto y allí no encontrado ni medio

racimo de uva? Quiero que Raúl me explique

qué demonios ha hecho. Dónde está la uva

que falta. ¿Tú sabes algo,

no? ¿Yo? De esa

viña se encarga Raúl. Espera un momento,

Gerardo, no me jodas, que nos conocemos

desde hace mucho. ¿Sabes algo? No.

Dani, me marcho. Esto es algo entre

vosotros. Espera, Lorena. Mon. No, no,

Dani, hablamos luego.

Suéltalo.

El otro día le vi llevarse unos sobres de

levadura. En ese momento no pensé que

fuese nada raro, pero ahora está

haciendo vino y falta que hace. Ya lo digo

yo. Conozco Raúl. Falta uva. Se ha llevado

levadura y es capaz de cualquier cosa para

conseguir más dinero. Si,

traer las llaves de la bodega del Tuerto.

Necesitaba hablar contigo.

Llámame en cuanto recibas el mensaje, por

favor. Un besazo, Emma.

Gracias.

¿Qué es todo este zafarrancho? Las cosas

que había comprado para ayer. ¿Vas a

deshacerte de ella? Quiero olvidar todo

esto cuanto antes. Creí que era algo

pasajero, pero que no había renunciado a

tener familia. Cariño, ¿Qué pasa?

Nada. Es Gustavo.

Sé que últimamente no habéis estado bien.

¿El que? No, papá, que no pasa nada.

Menos mal. ¿Hay algo que te preocupe en la

bodega? El nuevo secretario se porta

bien. ¿Algún problema?

¿Seguro? Emma, sabes que si da algún

problema podemos buscar otra persona. Que

no, papá, que no da ningún problema.

Me alegro.

Así que vais a cambiar la titularidad

Solamente de los terrenos con viñas.

Otra cosa, Ahora que hemos cobrado el

seguro, nos gustaría liquidar las

hipotecas. Me alegro de que pudierais

cobrar el dinero del seguro. Pues sólo

queda que Pablo firme y

ya está. Las viñas ya están solamente a tu

nombre. Es una suerte que no hayáis tenido

que vender más que el terreno de Montoro.

¿Qué terreno? No sabía que tuviéramos

ningún terreno en montón. Bueno, esto.

Esto son cosas de tu padre. Yo pensé que

lo sabríais. Vamos a ver, pero esa venta

¿Hace cuánto se hizo? Lo siento, Miguel.

Sabes que yo puedo hablar contigo de temas

empresariales, pero los asuntos de tu

padre, su patrimonio, eso es algo

Hace tres o cuatro meses yo salgo de poner

en peligro vuestra casa, así que. Miguel,

yo no le daría muchas vueltas.

¿Lo hueles?

Pesca mosto fermentado. Está haciendo

¿Qué coño estáis haciendo? ¿Sé que habías

dejado el excedente de uva en la viña,

pero tú sabes el lío en el que nos podrías

haber metido? Podrías haber mandado la

mierda, toda la bodega. ¿Y todo para qué?

¿Para hacer tu puto vino? No tienes ni

idea de lo que hablas. Dani. Daniel.

Sí, sí, claro que has metido la pata hasta

el fondo. Sabía que terminarías haciendo

algo así. ¿Y sabes qué? Ya puedes ir

olvidándote de mi hermana y de trabajar en

nuestra bodega. Estás jodido. Estás muy

jodido. Ni se te ocurra. Muerte de aquí.

Gerardo.

Lucía, tenemos que hablar. Es sobre Dani.

Miguel, la maloláctica no arranca. Como tú

no estabas y yo no puedo tomar decisiones.

Gustavo, me ocupo yo, ¿Vale?

Olvida lo de papá. Ya sabes lo poco que le

gusta admitir que tenemos problemas

económicos.

Es el número de catastro de una propiedad,

un edificio, un almacén, No lo sé. Quiero

saber dónde está y a quién pertenece. Y

hace el favor de ser discreto.

Sí, papá. Dime. Cierra la puerta.

¿Es esto? Dímelo tú.

¿De dónde las has sacado? No tiene respeto

por nada. Pero ¿Cómo puede ser tan

estúpido? Nos ha faltado esto para que tu

hermano nos denunciara por la quema de las

viñas. ¿Crees que va a tener más compasión

con la familia cuando se entere que su

hermano y su mujer? Papá, escúchame. Si me

las han mandado a mí, igual se las pueden

mandar a él en cualquier momento. ¿No te

das cuenta? Pablo ya lo sabe. Papá.

¿Cómo? Son fotos antiguas.

Tuve una relación con Sara antes de que

ella conociese a Pablo. Julián Calvo me

las ha enviado.

¿Qué vas a hacer?

¿Crees que lo sé? ¿Qué debería

hacer? Dímelo tú.

Bueno, Pablo ha tomado su decisión. La ha

perdonado. Tu hermano está loco. Está

enamorado, papá. Está ciego con esa mujer.

Y tú. ¿Yo qué?

¿Porque no me lo dijiste? Por esto.

Mira cómo te has puesto.

Y eso sólo confirma lo que siempre supe de

esa mujer, que sólo está aquí por nuestro

dinero.

Esto no va a salir de este despacho.

No quiero que le digas una palabra de esto

a tu hermano, mucho menos a esa mujer.

¿Si has sido capaz de callarte durante

cuánto tiempo? ¿Un año?

Ahora, por respeto a mí, lo callarás al

menos una semana más. ¿Entendido?

Y ahora déjame solo.

Lucía.

Lucía. Mamá, tengo que hablar con

vosotras. Escúchame. Acabo de pillar a

Raúl robándonos la uva en la viña del to.

Lo dije, Lucía. Te dije que iba

a hacerlo. ¿Hacer el qué e hijo de

contarle a todo el mundo que intentaba

robarnos? Pues claro que sí. Para que vean

de una vez la que eres. Estaba deseando

que llegara este momento. Estás fuera de

la bodega. Ni lo sueñes. Ahora mismo de mi

casa. Dani. ¿Qué vas a hacer? ¿Me vas a

pegar otra vez? Basta. Aquí a la miel.

Venga ya, mamá. Se lo he dicho un montón

de veces, que no confiara en un Cortázar.

¿Y de qué me fío, Dani? ¿De ti? No quiero

ni una mentira más. ¿Mentiras? Lucía,

yo no te estoy mintiendo. Raúl me ha dicho

lo que estabas haciendo en la Bodega del

Tuerto. ¿Para qué? Para poder echarle de

aquí. Tú estás flipando. Que es

él el que quiere el excedente para

venderlo a Lucía. Esto me parece ridículo,

Lucía.

Joder, a mí mucho más.

Puedes ir tú misma a la bodega del Tuerto

y comprobarlo. Lucía. ¿Te das cuenta que

es el que tenía mucho interés en ocuparse

de esas viñas? Joder.

Mierda. No me creas.

Muy bien, pues llama Gerardo. Llámale y

pregúntale a él a ver qué te dice.

Manu, ¿Qué haces aquí? Tengo que hablar

contigo, Emma. Vete. ¿En mi casa? Manu,

no puedes estar aquí.

Emma, lo siento, pero te está llamando por

teléfono y no me cogías. Y necesito hablar

contigo. Yo no tengo nada que decirte.

Manu, lo que pasó ayer. Ayer no pasó nada.

Lo de ayer fue un error. No es

verdad. Estoy casada con un tipo que no te

quiere más. ¿Y tú qué sabes? ¿Qué sabes de

mi matrimonio?

Sé que perdiste un bebé y que no estaba

ahí. Que cada vez que lo necesitas no está

ahí. Estaba cumpliendo un recado de mi

hermano. Pero si sabes que es mentira.

No, no lo es.

Entonces ¿Por qué te enfadaste con él?

Es que eres demasiado buena, Emma. Ese

hombre no te merece.

Es mi marido.

¿Qué haces tú aquí? Nada. Algo habrás

venido a hacer nuestra casa. Sí, en

realidad venía. Que me firmas unos

documentos. Creí que te habías enterado de

que no había que molestarla. Lo sé, tiene

razón. Es que importante. Bueno, me voy

tomando. Gracias.

Un poco mejor.

Estás muy serio. ¿Qué pasa?

Tenemos un problema. Papá sabe

lo de la relación que tuve con Sara.

Alguien envió las fotos.

¿Sabe que María es hija tuya? No, no se lo

he dicho. Ya, pero acabará enterándose.

¿Tendré que hablar con él, No? De hecho,

me ha pedido que no te cuente nada. ¿Por

qué? No sé. Creo que

está furioso con nosotros por haberle

mentido. Si no tratara de manipular la

vida de todos, jamás lo hubiera ocultado.

Nunca le gustó a Gozada. Y ahora tiene la

excusa perfecta para intentar separarnos.

Pero sabe que no lo vais a hacer.

Por supuesto que no. Antes nos iremos de

Ayer, cuando pesamos los camiones, me di

cuenta de que faltaba uva. Se lo comenté a

Daniel y a Raúl, pero como a nadie más le

llamó la atención, pensé que igual era

verdad, que era uva, que no estaba en

condiciones y se había dejado la viña.

Pero no, en la viña no quedaba nada.

Así que fui hasta la bodega del Tuerto y

me encontré los depósitos llenos. Alguien

estaba haciendo vino. Acabo de decírtelo,

¿No? Ya sabemos que alguien estaba

haciendo vino, Dani. La cuestión es quién.

Gerardo, viste a alguien allí trabajando.

¿Quién era? Vía Daniel.

¿Qué dices? Se enfadó mucho cuando le dije

que lo que estaba haciendo estaba mal,

que era ilegal. ¿Qué cojones estás

diciendo? Lo que vi. ¿Que me viste a mí

haciendo vino? ¿Es eso de contestar,

mamá? ¿No te das cuenta que están juntos

en esto, Joder?

Basta de mentiras, Dani. Basta ya. Has

puesto en peligro la bodega en el trabajo

de papá de todos estos años. ¿Qué cojones

estás diciendo? Lucía, Yo jamás haría eso.

Yo soy el que llevo aquí 10 años al lado

de papá, ¿Entiendes? No me fui a ningún

lado a vivir mi vida, a estudiar. Me quedé

aquí a su lado, por la bodega. Te quedaste

aquí gastándote su dinero en vicios. Pero

¿Qué coño estás diciendo, Lucía? ¿Qué

vicios? Pues que encontró tu hermana en la

bodega. Dani, ¿Qué has hecho, Daniel?

Mamá. Pequeña, no le escuches. Es todo

mentira. Mamá. Sofía, lo siento,

mamá. Siento que hayas tenido que

enterarte así. Mamá,

esta droga no era mía, ¿Vale? Te lo

prometo. Ni tampoco me he quedado con el

excedente de la UBA ni he dejado de

cumplir mis responsabilidades en la

bodega. Tú lo sabes. Es todo mentira.

Enhorabuena.

No te reconozco, Dani.

Soy tu hermano. Joder,

que le ha enviado las fotos. Pero ¿Qué

importa eso ahora? ¿Sara? Ha sido Paula,

¿Verdad? Ha sido ella. Qué hija de puta.

Te lo dije, esta tía era capaz de

cualquier cosa. Te lo dije. No puedo estar

tranquila. ¿No ves que no puedo? Tu padre

nunca me va a perdonar esto. Cuando se

entere de lo de la niña, ¿Qué va a hacer?

No lo sé. ¿Qué importa?

Miguel me ha dicho que le ha pedido

tiempo. Que le dé tiempo. ¿Tiempo? Sí.

Supongo que no sabe qué hacer. Claro que

lo sabe. Por eso necesita tiempo, para ver

cómo puede sernos de aquí. No, eso no va a

hacerlo. Sana, es tu padre, Pablo. Parece

que no le conoces. Lo conozco

perfectamente. Sé quién es mi padre, pero

soy yo quien elige con quién quiero estar.

Y si tenemos que irnos a esta casa, nos

iremos. Tú, María, yo. A mí todo

eso no me importa. Solo me importáis

vosotras. Y has tapado sus mentiras. Un

delito. No puedes dejar que te aparte por

esto, Sara.

Solo me importáis vosotras y eso no va a

hacerlo. No va a hacerlo.

¿Qué haces, Dani? Ya lo ves,

es una tontería. Mira, Luciano, quiero

estar en un sitio donde se crea cualquiera

antes que a mí. Dani, somos tu familia y

nadie quiere que te vayas. Solo que

reconozcas que las cagado y punto. Yo no

he hecho nada. ¿Vale? Vale. ¿Por qué no me

crees? Porque a él sí ya vino. Dime.

Llevo cinco meses intentando creerte,

Dani. Intentando pensar que si llegas

tarde un día o no haces un pedido, no es

que te haya sido de fiesta. Intentando

convencerme a mí misma que la droga que

encontré la bodega no era tuya y que esa

chica, Lorena. No metas a Lorena en esto,

¿Vale? Han pasado demasiadas cosas y tú

solo sabes decirme que es mentira, que

todo es mentira. Yo ya no te puedo creer.

¿No lo entiendes? Pues yo ya lo siento.

Porque aunque ahora no lo veas, un día te

darás cuenta de cuánto las cagado. Ojalá

sea verdad.

Dani, por favor, razona. Lorena, no te

he llamado para que me digas lo que tengo

que hacer. ¿Vale? Pero el puto coche.

Vete a la mierda. Lorena,

joder. ¿Qué quieres? Vale, lo siento. Lo

siento, pero es que no quiero quedarme

aquí y hablar de esto ahora. ¿Lo

entiendes? ¿Podemos irnos, por favor?

Sabes que puedes quedarte en mi casa el

tiempo que necesites, pero estás dejando

que haga lo que quiere, alejarte de tu

familia. Ya lo hizo hace tiempo. No es

verdad. Y si te vas, le estás dando la

razón. Lorena. ¿Que esto no va con Raúl,

¿Vale? No es con él. Me importa una puta

mierda lo que él diga. Entonces es

mi familia quien no me cree, mi hermana,

mi madre. Pero por culpa de Raúl ya

llevo cinco meses aguantando,

justificándome, intentando caer en los

ojos de una puta vez. Estoy cansado,

Lorena. Tenían que elegir. Pues muy bien,

ya han elegido. Han elegido a él, a su

hermano ni a su hijo Cortázar.

Mira, yo no he hecho nada, así que no

pienso quedarme aquí y agachar la cabeza.

Ya lo sé.

Pues vámonos.

Espero que sea importante, de verdad.

Gustavo es el hijo de Sofía. Me ha llamado

uno de los jornaleros que se ha enterado

que ya no trabaja para las bodegas

Reverte. ¿Cómo?

Según dicen, hasta la han echado de casa.

¿Por qué razón? No sé.

¿No lo sabes? Daniel ha

sido siempre un bala perdida. Le va a

cagar antes o después. Pero ¿Sabes?

Gustavo puede que no sea una mala noticia

para nosotros.

Se ha llevado todas sus cosas, hija.

Volverá. Aun después de lo que ha hecho,

volverá. No, no lo hará. Esta vez no.

Conozco a mi hijo y es orgulloso, como tu

padre. Si fuera como papá, la familia

sería lo primero para él. La familia y la

bodega. Tú sabes las consecuencias que

podía tener lo que ha hecho Dani. Por

supuesto que lo sé. Y no lo defiendo.

Pues cualquiera lo diría. No lo hago,

hija. Y si se ha ido, también es por mí.

Precisamente porque no le defendí. Yo no

soy de las que mira para otro lado con los

errores de sus hijos, pero no quiero que

nuestra familia se rompa por esto. Lucía,

Dani no es un crío, mamá. Tiene que

aprender a asumir sus errores. Tu hermano

tiene un problema. Ya, pues dándole la

razón en todo no lo vamos a ayudar. Así

tampoco. Pues dime cómo.

No voy a discutir contigo, mamá.

Solo te estoy pidiendo que seas

comprensiva. Lucía, lo soy y lo llevo

siendo muchísimo tiempo. Más de lo que

debería. Y tú también. Muy bien.

Ahora que me has dicho cómo tengo que

ejercer de Madrid, podrás dormir

tranquila, hija.

Pues ha tenido que ser algo muy gordo para

que Sofía Lucía le echen de casa. Desde

luego, para un padre es muy difícil tomar

una decisión así. Pero a veces no queda

otra opción. Bueno, siempre queda otra

opción. Así. Dime cuál. Cuando le he dado

toda la confianza a tu hijo y él ha

despreciado una y otra vez. Conociendo a

los Reverte, seguro que lo arreglan o no.

¿Quién sabe? Ese chico ya les ha dado

muchos disgustos. Mientras tú desayunas,

yo me cambio. Vale. Buenos días.

Bueno, me voy a la bodega. Empieza con

esta álbum. Luego te veo, Pablo. Adiós,

Sara Martín Elías es el nombre de la

madre. La hija se llama María.

No, no. Sólo necesito la partida de

nacimiento, saber quién consta en ella

como padre. Adelante.

Si, Ricardo, llámame cuando sepas algo.

Dios. ¿Y me pasa

algo? Sé que lo sabes,

que María es hija de Miguel.

Siento que te hayas enterado así.

Me hubiera gustado saberlo por ti. Alguno

de vosotros a mí también, pero creí que no

lo entenderías. Creí que iba a charlas a

la calle. Bueno,

que me haría gel a Jerome.

No me gusta que mis hijos me mientan.

Vuestras decisiones pueden haber sido no

equivocadas, pero esa niña es mi nieta.

Espero que a partir de ahora nos

comportemos como la familia que somos y

que no haya más secretos entre nosotros.

¿Qué? ¿Cómo te van las cosas, Gustavo? Da

el grano. Tengo cosas mejores que hacer.

Sí, claro, no lo dudo. Ven, anda.

Verás, mi suegro se ha enterado de tu

salida de las bodegas Revert y quiero

hablar contigo. Olvídalo. Digas que no tan

rápido. Las ofertas primero hay que

escucharlas. Ya, Gustavo, pero es que ya

sé qué oferta quiero hacerme. La respuesta

es no pienso venderle nada a tu amo. Un

Cortázar en las bodegas Reverte y más que

suficiente. No son tus acciones lo que

quieren. Vicente y tú ahora mismo tenéis

un objetivo en común. El viejo se está

empezando a cansar. De Raúl.

No sé qué podría hacer yo. Vamos, Daniel,

Todo el mundo sabe que a Raúl le gusta

tomar atajos. Estoy seguro de que si

buscas bien podrías encontrar información

comprometida.

El viejo paga bien este tipo de servicios.

Le ha gustado. Hacer eso sería joder a mi

familia, así que olvídalo. Y mucho menos

por el dinero de los Cortázar. Gracias,

pero no. Si tu hermana sale presidenta al

Consejo, será como si lo hiciese Raúl.

Así que es eso, la presidencia.

Gustavo, dile a tu amo que estoy seguro de

que tiene otras formas de evitar que mi

hermana sea elegida que no pasan por mí.

¿Así que vas a dejar que te eche de tu

bodega, de tu casa y además que controle

la denominación? Parece que vienen a

Piensa. Te lo lleva a mí. Hola.

¿Qué hacía él aquí? Nada. Venga, Dani,

no me jodas. Lorena. Pues que se han

enterado de que estamos jodidos de pasta.

¿Qué quieres que hagan? Son carroñeros.

Pues intentar aprovecharse. ¿Quieres tomar

algo? No, no, me voy. ¿Dónde? Tengo una

entrevista de trabajo. Ahora que estamos

los dos sin curro, necesitamos encontrar

algo cuanto antes. Bueno, pues dame un

segundo, subo por las llaves y te

acompaño. No, no, Dani, no te preocupes.

Tengo el coche aquí al lado. Además,

te mando. Luego me cuentas, ¿Vale?

Chau.

Disculpa, Lorena. Bien.

Me ha sorprendido tu visita. He intentado

reunirme con Daniel y mis esfuerzos no han

fructificado. Lo sé. Solo que Dani se

piensa que usted no puede ayudarnos. Y

puedo. Eso espero. Ya conocerá

la situación de las bodegas Reverte.

Danía ha tenido que marcharse. Todo por

culpa de su hijo. ¿Que he hecho? Esta

guerra. Aún no

puedo ayudarte si no conozco los detalles.

Ha sido durante la vendimia. Raúl estuvo

guardando el excedente de uva para luego

hacer vino por su cuenta. ¿Tienes prueba

de eso? No. Estoy segura

de que usted no le costará encontrarlas.

Y luego se las puede enseñar a Sofía. Ya.

Lucía. Si. Se darán cuenta que se han

equivocado con Daniel y él podrá volver a

la bodega, ¿Verdad?

¿Sabe que estás aquí? No tiene que

saberlo. Yo solo

hago lo que creo mejor para Daniel y para

su fortuna, supongo. Suponga lo que

Buenos días, Manuel. Miguel.

¿Tienes algo para mí? Sí. Le he conseguido

la dirección que me pidió.

¿Es una casa? Eso creo. Está a una hora de

aquí, más o menos al sur Entrevijano. Su

propietario actual es un tal Felipe Romero

y anteriormente pertenecía a su familia.

Oiga, perdone, ¿Sabe quién vive

aquí? Esa casa ha llevado hacía casi 30

años. Hubo una mujer viviendo aquí un

tiempo ella sola, pero se marchó a

Logroño. ¿Y sabe cómo se llamaba?

No, hijo. Vale, gracias.

Irene Salcedo.

Usted dirá, Sr. Cortázar. Tengo que

admitir que esta no es una situación muy

cómoda para mí. No suelo entrevistarme en

secreto con los rivales de mis clientes,

y menos aún pocas horas antes de unas

elecciones como las de mañana. Si, puede

ser un día muy divertido. No se confíe,

Sr. Cortázar. Le aseguro que nosotros

tampoco nos hemos quedado en casa de

abrazos cruzados. ¿Le gustan las

historias? Lo digo porque me han contado

una muy interesante. Siéntese, por favor.

Se trata de la historia de un joven

bodeguero al que le encanta meterse en

líos. En esa historia hay indicios de que

en las bodegas Reverte se han estado

cometiendo irregularidades con la

complicidad de su abogado. Usted lo ha

dicho, indicios. Con eso no creo que pueda

probar nada. Por eso está usted. Y porque

quiero ir completando esos indicios según

me vayan haciendo falta. Señor Cortázar,

yo soy muy leal a mis clientes. Ya lo sé,

ya lo sé, Antonio. Y eso es precisamente

lo que le pido, Lealtad.

Quiero que sea el nuevo abogado de las

bodegas Cortázar.

Este será su sueldo. Yo de usted no lo

rechazaría o puede convertirse en el

abogado de una bodega que se hunde y

hundirse usted también con ella si se

descubre que ha sido cómplice de varios

delitos. Por ejemplo, soborno o la

colaboración en la venta de vino extraído

de uva no declarada al consejo regulador.

Demuéstrelo.

¿Duda de que lo haré? Es posible que

mi hijo haya podido cargarle

las culpas a Daniel Reverte, pero yo no

soy como él. ¿Y sabe

una cosa, Antonio? No voy a contarle nada

al Consejo Regulador.

¿Por qué? No tiene pruebas.

Pero te tengo a ti, ¿Verdad,

Antonio? ¿Querías verme? Tengo un poco de

lío. Seré breve. Raúl.

Cuenta. A partir de ahora no voy

a poder estar tan pendiente de tus

¿Qué quieres decir? Ya sabes cómo es esto,

Raúl. La clientela aumenta y francamente,

yo no puedo con todo. ¿Me dejas? Este es

el número de un colega. Es muy eficiente.

Oye, en esta profesión, a veces uno tiene

que desechar ciertos trabajos para poder

dedicarse a nuevos proyectos.

Pero Antonio, ¿Qué dices? ¿De qué

proyectos hablas?

Voy a trabajar para las Bodegas Cortázar.

¿Para mi padre? Ni de coña. No pienso

permitirlo.

Hijo de puta. ¿Cuánto te ha ofrecido?

¿No puedes igualarlo? Antonio, como se te

ocurra abrir la boca, te ju. No me

amenaces, Raúl. No te conviene. Tú y

yo tenemos cuentas pendientes. Ya no. Te

denunciaré por incumplir el secreto

profesional y te juro que voy a destrozar

de la vida. Será mejor que no lo hagas o

tú te hundirás conmigo.

Ni me llames para solucionar cualquier

papeleo. Te atenderán en el bufete Joaquín

Jiménez Santos.

No estaban casados.

Ya, y tampoco reconoció a la

niña. Gracias,

Ricardo. Es todo lo que quería saber.

Ahora vamos a ver los dibujos que te.

Sara, perdona que te moleste, pero es que

voy a salir a hacer unos recados y he

pensado que mi nieta podía venir conmigo.

Sé que tienes que estudiar y todos tenemos

que echar una mano. Así dejamos a mamá

tranquila. No se moleste, Vicente, si no

hace falta. No, no es ninguna molestia.

Yo tengo que dar el paseo. El médico me ha

mandado a andar y no son horas de que la

niña se quede encerrada en casa. ¿Quieres

venir conmigo? Dale una vuelta con el

abuelito por

aquí. Así,

muy bien. Gracias.

Pues efectivamente, en la compañía

eléctrica me confirman que consta un

contrato entre el 76 y el 80 a nombre de

Irene Salcedo para ese domicilio.

Domicilio propiedad de mi padre. Ya no,

¿O me equivoco?

La dieron por desaparecida, pero mi padre

seguro que no sabía nada de ella. Pero

vivía en una casa de su propiedad. Bueno,

a lo mejor a él tampoco le interesaba que

apareciese, pero en cualquier

caso, eso es justo lo contrario de lo que

usted pensó cuando tuvo la visión. Esa

mujer entonces no murió en el accidente de

la escalera. Vamos a ver, si no hubiese

nada que ocultar, mi padre habría admitido

que ya vivía allí.

Esta carta es la última pista que tenemos

de Irene Salcedo desde esa fecha.

Porque ni los vecinos saben nada ni consta

nada en el Ayuntamiento. Entonces yo creo

que lo mejor es que hable con su padre. A

lo mejor puede darle una pista si

sospecha que sigo con esto y que

averiguado algo más Lo único que va a

hacer será entorpecer la investigación y

evitar que encontremos a Irene. También

puede usar la sospecha a su favor.

Ya sabe, cómo su padre de brazos cruzados.

No se va a quedar.

¿Qué hay, Gustavo? Hola.

Sí, Irene, dime. Espera un

Sí tenemos que vernos cuanto antes.

¿Por la mañana? Prefiero mediodía.

Sí así puedo salir sin que mi padre se

hospete. A ver un momento.

Si piensas que me puedes parar por

contratar a ese imbécil, estás muy

equivocado.

Es el número de la secretaría del Consejo.

Yo que tú llamaría para anular la

candidatura de Lucía Reverte antes de que

sea demasiado tarde. Olvídalo.

Si no lo haces tú, lo haré yo. Y de paso

les diré que hay una bodega donde se

utiliza más uva de la autorizada por la

ley, o tal vez les interese hablar con

Daniel Revert y preguntarle por qué ha

abandonado las bodegas. ¿Qué te parece?

Tengo un amigo en el Consejo que me llama.

Tú te crees muy listo, ¿Verdad?

Más que tú, sin duda, hijo.

Puede que te hayas quitado Lucía de en

medio, papá, pero esto es una batalla. No

lo olvides, porque voy a ser yo quien gane

la guerra. Va a estar

muy orgulloso de mí.

Hola.

¿Qué ha pasado? Me he cruzado con Raúl.

Parece que tu hermano no le ha hecho mucha

gracia que haya contratado su abogado ni

que haya conseguido sacar a Lucía de las

listas del Consejo. ¿Qué has hecho?

Quitarte un obstáculo, hijo. Solamente

Un fax del Consejo. Han anulado mi

candidatura. Pero tú ya lo sabes, ¿No?

Lo siento, Luz de Nier. A hacerlo. ¿Por

qué han contratado Antonio?

Familia, con todos los abogados que hay en

el mundo. Precisamente tiene que ser

Antonio. Les ha contado lo de Dani.

Vamos a hacer que se arrepientan de

cansada de esta guerra. Es absurdo.

Hay que terminar con esto ya.

Ahora no. Ahora no podemos rendirnos.

Cuando le oí hablar de que usted no debía

enterarse, supe que era algo importante.

¿Como lo habrá conseguido?

Hablaban de que debían verse mañana.

¿Quién es? ¿Quién es

quién? Vamos, carga la foto.

Déjala donde estaba. Con cuidado.

Que no se entere que la escogida. Si

quiere que le ayude con esto, necesito más

información. Gustavo, tú límite. A ver,

oír y callar. El resto me encargo yo.

Esperando esto.

No puedo,

no puedo.

¿Estás preparado, papá? Hoy es el gran

día. No voy a ir. ¿Por qué?

Es tu gran día, Miguel, y no quiero

estropearlo con mi presencia. Venga,

papá. ¿Estáis listos?

Papá no viene. ¿Por qué no? Esta vez

prefiero mantenerme al margen. He dejado

en vuestras manos la bodega y ahora

también dejo esto. Confío en vosotros.

Te llamaremos cuando sepamos el resultado

de la votación.

Me parece muy extraño que papá no quiera

venir con nosotros. Pablo, tengo que hacer

algo. ¿Por qué no vas yendo tú en tu coche

y luego nos vemos en el Consejo? Solo será

Sí. Ortega, tenía usted razón. Mi padre va

a ver a Irene Salcedo aprovechando que

estamos en la votación del Consejo.

Hola. Sube.

Tranquilo, Gustavo está en la bodega.

Estamos solos. Sube.

Perdona por haberte llamado así, pero es

que necesitaba hablar contigo. Ya sé lo

que vas a decir y no hace falta. Lo

entendido.

Mañana cogeré mis cosas y me iré de la

bodega. No te preocupes, que nadie se va a

entender nada. Si yo no quiero que te

vayas. Manu.

Lo siento, Emma. No tenía derecho

a hablarte así sobre tu matrimonio.

Nunca me había metido en mitad de una

pareja, pero tampoco había conocido a

nadie como tú. Tenía razón.

Quería perdonarle y hacer como si no

hubiera pasado nada. Pero.

Oye, Miguel, si escuchas el mensaje,

llámame, por favor. La votación está a

punto de empezar.

Nada, el buzón de voz. Deberíamos llamar a

tu padre. No, no vamos a llamarle. Igual

sabe algo. Te he dicho que no. Miguel

estará al caer, espero. Si no, les vamos a

poner las cosas muy fáciles.

Dime, papá. Hola, hijo. Solo quería

asegurarme de que todo iba bien. Si. No,

todo bien. La votación se ha retrasado un

poco. Entonces, lo de siempre. ¿Y tu

hermano? ¿Está nervioso? No, no, que va.

Escucha, te llamo cuando acabe todo esto.

¿De acuerdo?

Hola. Hola,

Miguel, ¿Dónde estás? Lo siento, mal.

Id entrando. Pablo.

Enhorabuena por la presidencia. Miguel.

Aún no he ganado. Tú lo has dicho, aún.

Es verdad. Tu padre se habrá encargado de

eso, al igual que de tirar abajo mi

candidatura. Lo siento. Ahórrate el

cinismo conmigo, Miguel.

Como es costumbre, la votación para la

elección del nuevo presidente se hará en

voz alta. Yo iré dando

la palabra a los delegados para nombrar a

uno de los cuatro candidatos que ya todos

conocemos. Así que si no hay ninguna

objeción, vamos a dar paso a la votación.

Sebastián Erquiza, representación del

grupo de Bodegueros de la Rioja Alavesa.

Toma, sé que te gusta.

Gracias.

Me ha sorprendido tu llamada, Vicente.

¿Qué quieres? Mira, nunca nos hemos

mentido y no vamos a empezar a hacerlo

ahora. Eso es cierto. Los años no

te están sentando bien, Vicente. Tú sigues

con tu carácter de siempre. He venido

por Miguel. ¿Qué le ha pasado? Sé que te

ha llamado, que ha intentado verte.

No excedo.

He visto que podía impedirlo.

Mira, Vicente, no sé por qué piensas eso.

Aunque Miguel quisiera, no podría

encontrarme. Miguel ha salido. Su padre.

Si quiere algo, lo consigue.

¿Y por qué me va a buscar ahora? ¿Ha

recordado lo que pasó?

Por supuesto. Le he mentido y he tenido

que decirle que nunca había ocurrido.

Pero mi credibilidad ha disminuido mucho

en los últimos tiempos.

Usted seguro que no me haya Miguel

no sabe nada de mí. Ni va a saberlo nunca.

Nunca.

José Antonio Navarro, delegado de la

Asociación de Viticultores de Lodosa.

Nuestro voto es para Miguel Cortázar.

Siempre son de mi padre. Es el turno del

Sindicato de Viticultores de la Rioja

Baja. Eva Insausti.

Alberto Terrón, Asociación de Bodegueros

Cava de Alfaro. Nuestro voto es para Eva.

En Sastre nos falta un voto.

Los Reverte van a votar en sábado. Y si es

así, habrá un empate entre ella y tú.

Falta la votación de la Asociación de

Bodegueros de la Rioja Alta.

Lo siento, pero no se admite más que a los

delegados en la sala. Creí que también se

permitía la entrada a los abogados.

Vengo en representación de mis clientes,

las Bodega Reverte.

El último voto es de la Asociación de

Bodegueros de la Rioja Alta. Tiene la

palabra su delegada, Lucía Reverte.

Disculpe. Irene Salcedó. ¿Qué sucedió para

que usted se fuera sin decir nada a nadie?

Pero me enamoré de quien no debía de

Vicente Cortázar. ¿Se puede saber qué

estás haciendo aquí? María es hija de

Miguel. No quiero hacer esto, Manu. Ten

mucho cuidado, Miguel, porque cuanto más

alto se sube, más dura es la caída. Y yo

voy a estar ahí para verlo. Os voy a

hundir a todos, uno a uno. 24 horas o

perderás la custodia de María. Yo estoy

aquí contigo. Yo de ti me aferraría a

Emma, porque en cuanto pierdas la

protección de Vicente, pienso acabar

contigo. ¿Te vas a dejar? Estas dueñas

hace años. Eran de mi padre, ¿Lo sabías?

Estoy segura que esto va a hacer temblar

los cimientos de esta familia. Hemos

terminado esta conversación. Vete. Raúl.

Te dije que quería esa mujer fuera de la

bodega. Ya sabes que te quiero. Quiero

más. Nunca creí que pudieses parecerte

tanto a tu hermano Miguel. No vuelvas a

decir eso. Mónica. No me digas que te has

enamorado de ella de verdad. Supongo que

ya te has enterado de cómo. Raúl, que yo

he tenido un problema con. No significa

que tú hayas hecho las cosas bien, Dani,

pero estoy en casa con mi marido. Y además

ha cogido el teléfono y ha visto que era

yo. No, porque he guardado tu teléfono con

otro nombre, pero lo llega a ver. Y qué

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