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S�lo hay un camino. Mataremos a todos.
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Soy vuestro Dominus. �Tendr� vuestros jodidos corazones!
Quintus...
�Lucrecia!
�Qu� har�as,
para tener de nuevo a tu esposa?
�Para sentir la calidez de su piel?
�El sabor de sus labios?
�A cu�ntos hombres matar�as?
He dejado el t�tulo de propiedad en las manos de Barca.
Ahora eres libre.
Hemos sido traicionados por la bestia de la jodida Cartago.
Est�s por debajo de m�.
�Es un magistrado!
Nunca se sabe qui�n planea violencia, �no?
O cu�ndo pueden cometer el acto.
Tu esposa est� cada vez m�s cerca,
incluso mientras hablamos.
Mantengo mi palabra.
Est�n reunidos.
Llegar�s a ser el mejor Lanista de la Rep�blica.
Y con ese t�tulo subiremos m�s all� de nuestra condici�n,
m�s all� de Capua,
tal vez hasta los mismos escalones del Senado.
Las luchas est�n especialmente entretenidas hoy.
Las disfrutar�as m�s desde el pulvinus.
Jodido comemierda.
Dejemos que Vetius se acicale como una mujer.
Le ense�ar�s las formas de un hombre
cuando Gannicus les lleve a las arenas.
Ahhh, ausente Tulio
y el Magistrado para dar testimonio,
�cu�l es el jodido prop�sito?
Un hombre en los juegos de hoy.
Uno s�lo, y el asiento que necesita para impresionar
permanece vac�o como la puta cabeza de Vettius.
�Lev�ntate! �Lev�ntate!
�Solonius! �Qu� noticias hay?
Tullius y el Magistrado se retrasaron por un asunto urgente,
pero llegar�n en seguida.
Mientras el presente encuentro continua...
No.
�Lev�ntate!
�Buenos d�as!
�Lev�ntate, cabr�n!
�Vettius empieza el combate sin el entrenamiento adecuado?
�Adecuado?
Vettius y la palabra mantienen relaciones distantes.
Por mi parte, estoy agradecido de ser salvado de su oratoria.
La voz del hombre provoca dolor de cr�neo.
�Gannicus toma posici�n!
�Ahora es un puto gladiador!
�Arr�ncale la cara!
�Comenzad!
�Se lo toma alguna vez en serio tu hombre?
�l podr�a desnudarse y pelear con su pene,
mientras gane.
Gannicus, te quiero.
�Qu� est� haciendo Quintus...
�M�tale joder!
�No!
S�lo espera un poco.
Gannicus no lo mates.
�No lo mates!
�Noooo!
Ahora llegan.
Una victoria sin tener en cuenta.
Gan� en la ma�ana rociada.
Ninguno de los encuentros importantes ocurren
hasta que haya pasado el mediod�a.
Consid�rate afortunado por tener a un hombre en los juegos.
El bueno de Solonius est� con las manos vac�as.
Ven, pues.
Veamoslas llenar con bebida.
Dile al Doctore que vea a Gannicus volver al ludus.
Y debidamente recompensado por su muestra.
�No podemos quedarnos el resto de los juegos?
Los hombres de Vettius dirigen los encuentros destacados.
�l tiene m�s que suficientes ojos
para verle acariciar su pene.
No a�adir�a los nuestros a la vista.
Ahora me deseas, Capua.
Doctore.
Dominus ordena a Gannicus volver al Ludus,
y visto para recompensar.
A lo mejor un d�a la bonita putita
luchar� despu�s por la tarde.
Con el resto de hombres.
T� y tu pene enano rezad para que ese d�a nunca llegue.
Guarda la sangre para la maldita arena, Gannicus.
�Qu� jodido cerebro aprovechado,
soltando tus espadas en la arena?
Podr�a haber matado al hombre sin un brazo
y sin las dos putas piernas.
Hubris.
Una buena calidad.
A veces pose�da por los co�os que se pierden en la misma.
�Has visto la forma de sus ojos,
mientras miraba hacia abajo desde el pulvinus?
Jodido Vettius.
Apenas liberado de la teta de su madre,
ya cargaba contra lanistas
de m�s edad y m�ritos que �l.
Los j�venes a veces se imaginan a s� mismos inflamados m�s all� de su valor.
El tiempo lo curar� de esa condici�n,
como lo hacen todos los j�venes tontos.
El tiempo es lo que tiene en abundancia.
La nueva arena ser� terminada en apenas en unos meses.
Si somos excluidos de los juegos de inaguraci�n...
Vettius es s�lo mierda de una ciudad de mierda.
�C�mo podr�an Tullius y el Magistrado
favorecer a un chico de Nola antes que a sus propios hijos de Capua?
�C�mo lo hacen ahora?
Tenemos que demostrarnos en los combates m�s importantes
en la vieja arena y una posici�n segura.
Para luchar a �ltima hora del d�a primero debemos distinguirnos nosotros mismos
contra los hombres de Vettius.
A�n los hombres de Vettius solo luchan a �ltima hora del d�a.
Una molesta adivinanza.
��Lucretia?!
�Gaia!
�Gaia!
�Como vienes a Capua sin decirme nada?
S�lo dispon�a de este momento de vuelta,
con intenciones de buscarte.
�Viajas con tu marido?
�l no coge la carretera nunca m�s.
No en esta vida, al menos.
Disculpas.
No son necesarias.
Fue su momento.
�Est�s ocupada?
Estoy en condiciones de explotar las historias de mis aventuras.
�Quintus...?
�Qu� hombre se atreve a permanecer entre las mujeres y las habladur�as?
Tienes que cont�rmelo todo.
Sin perder detalle.
Eliminado de los o�dos de los hombres, mis labios se despiden voluntariamente...
Gaia vuelve sin comprometerse.
Y con figura tentadora.
Esa mujer es una fuerza de la jodida naturaleza.
Una que ha llevado a muchos hombres desprevenidos a su ruina.
Necesitas a alguien m�s refinado para embellecer armas
y que nuestras fortunas crezcan.
�Han contemplado ojos alguna vez tal maravilla?
Una vista para poner el Circus Maximus en Roma en amarga verg�enza.
Seremos los avergonzados,
si la gran ceremonia pasa sin nuestros gladiadores.
Debemos forzar la ventaja,
antes de que la oportunidad se vaya de las manos.
No, debemos ser pacientes.
Tu padre se atrever�a progresivamente con respeto y precauci�n.
Entonces es una bendici�n que no est� presente.
�Tal vez deber�amos enviarle la noticia a Sicilia,
pidiendo consejo...?
Puedo adivinar el contenido de su respuesta.
Es por lo que no se elev� por encima de su clase social.
�Que le jodan a la paciencia!
�Mira a Tullius por el camino!
�Se aprovecha de la oportunidad por las pelotas
mientras que los hombres m�s peque�os se quedan sujetando pollas!
Un simple mercader,
sin embargo, da consejos honrados al Magistrado
y a todo el resto de los nobles comedores de mierda de Capua.
A decir verdad, todav�a a un excesivo volumen.
Gritar�a su precio a los malditos cielos.
Sus manos dieron forma a los hechos
que dieron lugar a la construcci�n de la nueva arena.
�l proporciona esclavos de los confines
de la Rep�blica para acelerar su terminaci�n.
A trav�s de las ambiciones de Tullius,
Capua es elevada.
Una lecci�n para ser estudiada, y ser reproducida.
�Eso es todo?
Entonces es una tarea simple, Batiatus.
Dominus.
Entre nosotros, tenemos los mejores gladiadores de Capua.
Barca, Acadeus, Gannicus...
Hombres forjados en algo m�s all� de su valor.
M�s all� de cualquier cosa que el presumido Vettius
podr�a esperar ofrecer...
Quiz� Tullius no se hubiera alejado
tanto para conseguir sus esclavos.
Rec�gelo.
�Crixus!
Conoces las reglas.
�Nadie cruza la l�nea!
�Alto!
�Es este uno de los buenos esclavos de Tullius?
Lo es.
Me gustar�a hacer la compra.
�Compra?
�Cu�l es el valor del hombre?
No est� a la venta.
Cincuenta denarios.
�Qu� est�s haciendo?
Agarrando las pelotas.
El hombre apenas vale diez.
�Por qu� pagar�as esa suma por una mierda de Galo?
�Mierda?
�No ves la promesa en sus ojos?
�La chispa ardiente en su pecho?
�Le dar�a adversario para incendiar la arena!
�Cincuenta?
A�ade otros cinco para llenar tu propio bolsa.
D�jame 20 denarios.
Pagas demasiado por el hombre.
El hombre no es nada.
Pago para ganarme el favor de Tullius.
Una moneda perdida.
La jodida mierda nunca ser� un gladiador.
Incluso el hombre m�s bajo puede elevare m�s all� de los cielos,
si es tentado por la recompensa adecuada...
�Ser� bien satisfecho?
Muy bien.
Dominus estar� encantado.
No tanto como yo.
�Cu�ndo no es as�?
�Especialmente contigo?
Es una maldici�n.
Ser bendecido con tanto que ofrecer.
Y tan pocos interesados en compartirlo.
Miraos vosotros mismo bien limpios.
No os tendr�a oliendo a cabra.
�Cabra?
Una muerta.
El olor de la victoria, hermano.
Bien ganado.
Todos los hombres hablan de su triunfo.
As� como har�n de vosotros, cuando volv�is a la arena.
�La multitud se correr� en grandes g�iseres,
empapando a los dioses, reunidos para presenciar a
Enemao una vez m�s sobre la arena!
Me gustar�a hablar con mi mujer.
Gu�rdate la polla, se ha escapado.
Se echar� de menos.
�Ha hablado Dominus de mi regreso?
No lo he o�do.
Ha pasado m�s de una a�o desde que me enfrent� a Theokoles.
Tal vez Dominus no tiene la intenci�n...
Fuiste el �nico que permaneci� de pie contra
la Sombra de la Muerte y vivi�.
Batiatus ser�a un tonto si te mantuviera alejado de la arena.
O soy yo el tonto,
por so�ar una cosa as�.
Eres muchas cosas.
La tonter�a no se encuentra entre ellas.
Batiatus espera el d�a perfecto
para que su campe�n retome la gloria.
�Es eso verdad?
�Es su cosa tan grande como la de un caballo?
�Diona!
�No tienes curiosidad?
�La de Gannicus es realmente tan grande?
�D�nde est� Domina?
En el triclinium con su invitado.
Diona, mira a las chicas lavadas.
S�, Melitta.
Es emocionante hablar de esas cosas, �no?
Ten�a una edad similar, no hace mucho tiempo.
Conozco c�mo hace sentir mariposas ese tema.
Sin embargo, t� y Diona deber�ais pensar en ello.
Muy pronto tus flores ser�n arrancadas.
Acelerar el momento solo dar� lugar
a da�ar los p�talos.
S�, Melitta.
Y respecto a Gannicus...
He visto m�s grandes.
Oh, no pareces excesivamente angustiado por su fallecimiento.
C�mo presentar�as,
despu�s de a�os marchita carne duradera yendo a tientas a por ti.
Cuando te fuiste de Capua, te cre�a locamente enamorado.
Estaba... con su bolso.
Desafortunadamente su fortuna se sec� al final.
�Y te ayuda en su evaporaci�n?
�Qu� puedo decir?
Soy el sol glorioso.
Vuelto para bendecir cari�osos rayos sobre un amigo bien recibido...
Gaia...
Tengo demasiados adornos traidos de Roma.
Junto con otros placeres para ser compartidos...
Te queda bien.
Deslumbrar�a a la misma Venus.
Me temo que no tengo nada tan exquisito para darte a cambio.
Tu compa��a es todo lo que deseo.
�Y...?
Y, �no rechazar� las comodidades
de una Villa bien situada,
hasta que arregle otros acuerdos...?
�Implicando un perfecto premio?
muchos a�os han pasado, y hasta ahora nada ha cambiado
Todo ha cambiado,
y para mejor,
seg�n su juicio.
La �ltima vez que nos separamos,
esta casa s�lo era una tumba,
perseguida por el fantasma del padre del marido.
Y t�, obligada a sonre�r y proveer,
tray�ndole su vino con miel cada noche.
Pens� que el viejo bastardo costroso
nunca sucumbir�a a la otra vida.
Todav�a no lo ha dejado.
Simplemente se ha retirado a Sicilia por salud.
Entonces, �todav�a controla el ludus?
No.
Lo hace mi esposo.
Por poderes.
Entonces, �Gannicus fue bien atendido?
Lo fue, Domina.
�Gannicus?
�Ese celta con sonrisa rid�culamente encantadora?
Ha alcanzado un lugar destacado dentro del ludus
desde que Oenomaus fue herido contra Theokoles.
En una impresionante demostraci�n de bravura.
Gannicus.
Oenamaus.
Todos los duros y rizados hombres, justo debajo de nuestros pies.
Humedecen el pensamiento.
�Gaia!
�S�lo son esclavos!
Por favor.
En todos estos a�os que has llamado a este ludus hogar,
nunca has pensado follarte a alguno de ellos?
S�lo el pensarlo me revuelve el est�mago.
Nunca me acostar�a con otro hombre, salvo mi marido.
Por no hablar de un sucio gladiador.
Puto galo.
Otro sacrificio a los dioses de la arena.
Ze'irta kema atteta mezayyna, hada.
Dagan te cree de una forma,
dando oportunidades a tu favor.
�Probabilidades?
�Sabes d�nde est�s, amigo?
La Casa de Batiatus.
Entrenador de Gladiadores.
S�.
Est�s entre sus �ltimos reclutas.
Ligado al dolor y la sangre,
juntos trabajaremos bajo la cruel picadura
del l�tigo del Doctore.
�ramos ocho cuando empez� el entrenamiento.
Ahora s�lo somos tres.
Cuatro.
�Y c�mo somos bendecidos con ese aumento en el n�mero?
�Lo que quiere decir que te encuentras
entre tan ilustre compa��a?
La m�a propia.
�De buena gana ofreces culos para joder?
No,
no, joven Indus.
�No lo ves en sus ojos?
Este es un hombre con sue�os de sangre y gloria.
Dudo que sobreviva a la prueba.
�Prueba?
Nuestra �ltima prueba.
Todos debemos enfrentarnos a uno de los hombres experimentados,
y demostrar a el Dominus lo que hemos aprendido.
Vive y recibe la marca de la hermandad,
demostr�ndote que eres digno de la arena.
Estar� de pie sobre esta arena.
Gammadta mezayyna.
Be-qushya matya maysaeri.
Desea llamarte hermano,
y unirse a ti como gladiador.
Dile que el sentimiento es bien compartido.
�Por la polla de Jupiter!
Cincuenta denarios, por un jodido transportista de piedras.
Monedas bien gastadas.
�Ah s�?
Las palabras seguro han llegado a o�dos de Tullius,
sin embargo, nada de gratitud a cambio.
�Cincuenta denarios!
Solonius estaba en lo cierto.
Deber�a templar mi paciencia, como mi padre.
No eres tu padre.
Tampoco lo tengo como tal.
Quiz� ma�ana le encuentres en el mercado.
D�nde sol�as mencionar a Tullius
frecuenta a una hora determinada,
supervisando sus preocupaciones.
�Un encuentro casual, para evaluar la reacci�n?
Seguro que ser� favorable.
Como s� que lo ser� tu respuesta a mi petici�n.
Dale voz, y la ver� considerada.
Me gustar�a que Gaia permaneciera con nosotros.
S�lo por unos d�as,
hasta que ella pueda manejar otros acuerdos.
La petici�n no me sorprende.
�Es eso un s�?
Pide la luna,
y la arrancar� de los cielos.
Gaia estar� complacida con tu respuesta.
D�jala en compa��a de su vino un poco m�s...
�Ha tenido una mujer alguna vez tal marido?
Pero �l la honra...
y a los dioses por guiarle a sus brazos....
Crixus, bajas el escudo cuando te conf�as.
Mant�nlo en alto, o tus putos sesos ir�n a la arena.
S�, Doctore.
Un golpe de suerte.
Un golpe bien golpeado.
No cometer� el mismo error.
�Bien!
�Otra vez!
�Doctore!
Trabajar� la estaca.
En la sombra.
No dejar� observar.
Gannicus es un jodido loco,
lo que es una de sus mortales habilidades.
Es recompensado a menudo por sus victorias
con vino y co�os.
G�nate el favor de Dominus,
y tales placeres podr�an ser tuyos.
La bebida y las mujeres no son mi preocupaci�n.
M�s para m� entonces.
Putos reclutas.
M�s peque�os y m�s peque�os cada a�o.
Mis disculpas.
Oenomaus.
Volver�s a estar en forma.
Empar�jalo con Crixus, y traelo r�pido.
Dominus.
Gratitud.
Por tus instrucciones...
Lecci�n uno: nunca bajes tu jodida guardia.
�Qu� apuestan tus ojos?
No. Tal vez Tullius no vino hoy.
Siempre viene,
y rara vez sale antes del sol de mediod�a.
�Eres ahora su sombra, pegado a cada paso?
Estudio a mi sujeto,
como lo har�a cualquier estudiante en la b�squeda del conocimiento.
El hombre de Tullius.
Busco a tu maestro, buen Tullius.
�Estar�a dentro?
Deseo expresar mi gratitud
por permitirme comprar a su esclavo Crixus.
El Galo se muestra como una gran promesa para la arena.
Quiz� podr�as darle noticia de mi presencia...
Tu me debes unos pocos, si recuerdas.
Una empresa costosa, para ambos.
Esos ruegos ser�n beneficiosos.
Buen Batiatus.
La respuesta de los dioses...
En tono burl�n.
Esperaba para la ocasi�n darte mi gratitud
por librarme del molesto Galo.
No pienses nada de eso.
Un gesto de respeto, para un hombre digno de ello.
Recibido con todas las intenciones.
Sin embargo, temo haber pagado de m�s.
Un error com�n en los que no tienen cabeza para los negocios.
Cincuenta denarios, diez veces menos el valor actual del Galo.
Bien...
No pido su devoluci�n.
Se hizo un trato justo.
�Justo?
Una tonta maniobra para ganar una posici�n
para los hombres mal entrenados.
Vettius.
�Mal entrenados?
Cualquiera de mis hombres podr�a derrotar a los tuyos
con los putos ojos vendados, pedazo de mierda.
Escucha c�mo canta el gallo.
Calm�monos...
�Dudas de mis palabras?
Pru�balas.
Pide el enfrentamiento en los juegos del pr�ximo mes.
�Por qu� retrasar?
Ve�monos aqu� por la ma�ana,
que la gente juzgue qui�n tiene el mejor hombre.
�En el mercado?
Sin duda el Magistrado
no aprobar�a dicha perturbaci�n.
El buen Tullius tiene su oreja.
El Magistrado podr�a ser persuadido para permitirlo...
si eso es lo que deseas?
Lo es.
Y debido al largo pasado.
Ma�ana entonces.
Una amistosa rivalidad, bien arreglada.
Presionas m�s alla de la ventaja.
No.
Joder, prosigo hacia ello.
Deber�as haber visto al joven Vettius,
tan f�cilmente provocados para hacer desaf�os!
�El jodido cr�o!
Todos los hombres son reducidos en a�os,
cuando se enfrentan a una mente superior.
�Superior a todos los c�lculos!
Un hecho del cual Tullius y el resto de la ciudad
ser�n testigos en el mercado.
El sue�o llegar� sin dificultad esta noche.
Hace a�os que no veo un torneo decente.
O Tullius.
En el rubor de la juventud,
siempre estaba tratando de deslizarse bajo mis ropas.
Joder, deber�as haberle dejado.
Tullius ha crecido para ser un hombre de valor.
Uno digno de ser imitado y admirado.
Y, �a quien escoger�s para impresionarlo?
La estupidez de Vettius nos regala una rara oportunidad.
La pregunta plantea una cuidadosa consideraci�n...
Tengo noticias para animar el coraz�n.
Vettius ha hecho el reto.
El cobarde encuentra su polla.
Y me gustar�a verla arrugada.
Mi padrino va a conocer a su perro, por la ma�ana en el mercado
�El mercado?
Detalle sin importancia.
Mi pregunta para ti es sencilla.
�Est� nuestro hombre preparado para un combate tan vital?
S�, Dominus.
Anhelo honrar esta casa una vez m�s.
No, temo que tengas intenciones equivocadas.
Hablo de Gannicus.
Gannicus.
La pregunta es si ser�a mejor poner a Doctore.
Vete.
Su consejo siempre es apreciado,
pero a�n es un hombre de mi padre.
Su juicio se ha nublado a trav�s de
una bruma de tradiciones anticuadas.
Busco una evaluaci�n m�s visceral.
Pr�cticamente crecimos juntos
en este ludus.
Has sido testigo del alzamiento y la ca�da de una docena de campeones.
�Y ahora qu� nos cuenta tu intestino de Gannicus?
�Es digno del manto?
Tambi�n lo creo.
Realmente debe serlo, para que tu ofrezcas
apoyo a pesar de tus propios deseos.
Yo no dar�a falso testimonio para ganar ventaja.
No son pocos los que est�n contigo para ello.
La visita semanal de su esposa.
�Dos noches, por tanto?
S� Dominus.
Me gustar�a verla en tu cama tambi�n.
En gratitud por los pensamientos sinceros.
Dominus.
�Contestan alguna vez los dioses a tus oraciones?
Alguna vez revelan sus tendencias,
aunque no con palabras.
Tanto como mi marido.
Dominus me convoc�.
Para preguntarme por Gannicus.
�Gannicus?
Le ha elegido como campe�n,
se tiene que enfrentar al hombre de Vettius ma�ana en el mercado.
�Y por eso te has enfurru�ado?
Las calles no son lugar
para el poderoso Oenomaus para hacer su regreso.
La arena ser� el hogar de sus triunfos
cuando llegue el momento.
Y yo estar� all� para ser testigo...
So�ar� con tus caricias
Como yo sue�o con las tuyas cada noche.
�Gannicus!
�Hermano!
Ven hermano, bebe, �acomp��ame!
�Baja la voz!
Si los guardias te oyeran...
Los guardias ya han pasado.
Y fueron bien suministrados con vino
para mantener la nariz fuera de los jodidos negocios.
Ma�ana luchas por el honor de este ludus.
Ahora no es el momento para beber.
Todas las noches es momento para beber.
Por la ma�ana el sol podr�a recibirte
con tu �ltimo puto d�a.
T�mbate en la cama.
O el riesgo m�s pronunciado se desploma sobre el hombre de Vettius
Palabras de sabidur�a, bien recibidas, bien ,bien, recibidas.
�Oenomaus?
Eso deber�a ser tu ma�ana.
�D�nde est� el buen Vettius?
�Est� entre vosotros?
�O vino a sentir, y permanecer dentro de
la c�lida seguridad de su cama?
�All� est�!
!Fresco y joven como un ternero reci�n nacido�
El tonto al fin se muestra.
Batiatus.
Hab�amos comenzado a quejarnos a tu llegada.
Aunque te veo llegar con un regalo inesperado...
Ha sido demasiado largo, Gaia.
Y contin�a creciendo.
Disculpas por mi retraso.
He tenido muchas dificultades para elegir un hombre.
Una tarea imposible,
cuando cada uno de los de mi cuadra permanece como un tit�n!
Quiz�s el buen Vettius deber�a haber estado m�s tiempo
con la elecci�n del suyo.
Palabras que caen de tu boca, como mierda del culo.
No nos involucremos en las bases del intercambio.
Nos hemos reunido este glorioso d�a
para presenciar un honorable duelo entre estos respetados rivales.
�A un lado!
Los a�os han favorecido a Tullius.
Y su bolsa.
Una pelea en las calles.
�D�nde est� el honor en eso?
Que le jodan al honor.
Esto es negocio.
Gratitud al magistrado Sextus
El evento se ha alargado m�s de lo esperado.
Por permirtir tales emocionantes eventos
Tus locos planes pueden que den sus frutos.
Suficiente para que festejemos ambos.
�En las calles de la gran ciudad de Capua!
Batiatus.
Presenta a tu hombre.
En honor del Magistrado, estimado Tullius,
y la buena gente de Capua...
�Te doy el Galo con menos miedo
que haya tomado las armas en la arena!
�Asesino de bestias!
�Conquistador de Gigantes!
�Contemplad a Gannicus!
�Campe�n de la casa de Batiatus!
Una buena elecci�n.
Vettius.
Presenta a tu hombre.
No tengo lengua para pasarme adorn�ndolo.
Tampoco es necesario.
�Otho! �Adel�ntate!
Por fin viene tu d�a.
Y el tuyo termina.
Gratitud a Batiatus y Vettius.
Ahora, dejanos juzgar quien se queda la mejor casa
Disculpas, Magistrado.
Parece ser que falta algo.
�D�nde est� tu hombre con los ojos vendados?
�Con los ojos vendados?
Qu� co�o...
Ese fue tu alarde, �no?
�que tu gladiador pudiera vencer cualquiera de mis hombres con la vista ausente...?
Impugnar�s tal desaf�o.
Una simple forma de hablar, no significa que...
Buen Tullius...
Si Batiatus no desea honrar las normas,
debe retirarse.
Con el rabo entre las piernas.
Doctore.
Vamos... la tarea no deber�a ser tan dif�cil.
S�lo necesito dirigir mis espadas al olor a mierda.
Gannicus. Siempre el tonto.
�Vas a permitir esto, Quintus?
Me han quitado la elecci�n de las manos.
�Empezad!
�S�!
Qu� emocionante.
Nunca he visto una cosa as�.
Por una buena raz�n.
Un noble intento.
Para ser recordado s�lo en su defecto.
�Lev�ntate!
�S�!
�Maldita sea, m�tale!
�S�!
�Alguna jodida vez has visto algo por el estilo?
Quiz�s el buen Vettio debe de echar a pelear a un hombre menos promiscuo a la muerte.
contra el poderoso Gannicus!
Una impresionante exhibici�n, Batiatus.
Una que no se olvida pronto.
Gannicus es realmente una maravilla.
Uno que merece una posici�n m�s destacada en los juegos.
Me has le�do el pensamiento.
Se�as de compromiso.
�nete a m� en la tienda de Nestor despu�s del cierre del mercado,
y discutiremos sobre tu hombre al fin.
�S�lo el loco de Gannicus podr�a ganar el concurso jodidamente ciego!
�Barca podr�a hacer lo mismo!
Y yo te matar�a por ser un tonto.
Auctus dice la verdad.
Enfrentarse al hombre de Vettius sin vista fue m�s all� de la tonter�a.
Los dioses deben apiadarse de tu cerebro podrido.
Los dioses no tienen nada que ver con eso.
Otho gru�e como un cerdo acorralado antes de cada ataque.
�Sus chillidos le dieron la posici�n!
Tu victoria eleva el coraz�n.
No te liberar�s de Gannicus tan f�cilmente hermano.
Dominus me recompensar� con todo el vino
que pueda beber y �lo compartir� con mis hermanos!
Los que llevan la marca.
Un d�a.
La victoria de Gannicus forja el camino a mayores glorias.
�Con el apoyo de Tullius,
podemos finalmente obtener una apropiada posici�n en los juegos!
Quiz� un lugar en la ceremonia de apertura del nuevo estadio.
Despu�s de tan magn�fico espect�culo,
no tengo duda de que a Gannicus
se le ofrecer� un lugar en el primus.
Primus...
S�, me gusta c�mo suena.
Esperan regresar tarde.
Me gustar�a buscar a Solonius despu�s,
para discutir las ventajas extendidas a su casa tambien.
Env�a a Tullius mis saludos.
Y mide su respuesta en recordarme.
�C�mo podr�a �l olvidarte?
Su mente se tambalea, hay un cambio en �l.
�Cambio?
Sabes lo que quiero decir.
Siempre ha parecido tan...
modesto y acobardado.
Ahora �l est� encendido positivamente.
Siempre lo ha hecho.
Su luz estaba simplemente silenciada por la sombra de su padre.
El hombre podr�a cambiar el d�a en noche con solo fruncir el ce�o en desaprobaci�n.
Nunca se ha preocupado mucho por m�.
O bien, sospecho, nada que oliera a disfrutar ...
�Y qu� podr�a ser esto?
M�s regalos de Roma.
El opio m�s fino, tra�do de Chipre.
No he consumido desde hace muchos a�os.
Mi marido...
Se ha ido casi toda la noche...
Buen Batiatus.
La noticia de la victoria de Gannicus se ha extendido por toda la ciudad.
Su nombre, y el tuyo, est�n en boca de todos.
Que siempre encuentra el sabor agradable.
Todo el mundo clama por ver de nuevo a tu hombre.
Con excepci�n del pobre Vettius.
�l es adecuado para la toma de la dura prueba.
Desafortunado.
Que no pueda proporcionar un oponente mas apropiado.
Aunque su surtido es bien conocido que es de inferior calidad,
como el chico mismo.
La forma en que se ocupa del ludus.
El ni�o no tiene el jodido talento para ello.
Me sorprendes, Batiatus.
Tu disposici�n para el negocio es mucho m�s...
agresiva que la de tu padre.
Somos de temperamentos opuestos.
Y deseos.
�C�mo le va en Sicilia?
El clima es m�s conveniente para las diferentes condiciones
que comportan el paso de los a�os.
�C�mo se tom� el magistrado la exhibici�n de Gannicus?
Emocionado por ello, as� como la multitud.
Incluso ha abordado el tema de retener al hombre.
Para los juegos inaugurales de la nueva arena.
�Gannicus en los juegos inaugurales?
Si pudieras ayudar en eso,
estar�a en deuda contigo por siempre.
S�lo hace falta una palabra en el o�do adecuado.
Todo lo que falta es convenir el precio.
Y, por supuesto, me har�a feliz ver dinero en tu mano
a cambio de asistencia.
�Qu�... tienes en mente?
Lo has entendido mal, Batiatus.
No ofrezco un acuerdo de intermediario.
Ofrezo comprar a tu hombre.
�Comprar?
Pero, �por qu� querr�as un gladiador?
No eres un lanista.
La polla de J�piter, no.
Aunque tengo muchos intereses personales.
En el transporte.
Bienes y servicios.
Esta misma tienda.
Y el ludus del joven Vettius.
Mira al peque�o jodido ahora.
A punto de cagarse encima.
Refrena tu lengua.
Est�n hablando los mayores.
Doscientos denarios.
Una oferta generosa.
Por respeto a tu padre.
Mis disculpas.
No me ir� con el hombre.
Te permit� comprar uno de mis esclavos.
�Sin embargo, ahora me niegas la misma oportunidad?
Gannicus no est� en venta.
Todo est� en venta, Batiatus.
La cuesti�n es s�lo el precio.
Hago una oferta justa.
Y t� produces pollas para mearme.
�Sabes qu� se siente, Batiatus?
Reconsidera tu respuesta.
O consid�rate excluido de los juegos para siempre.
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