All language subtitles for Antonio Gramsci (1977)

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Original subtitles

ANTONIO GRAMSCI Los d�as de la c�rcel

Se abre la sesi�n.

El Tribunal Especial para la Defensa del Estado llama al acusado

Gramsci, Antonio, para que responda de los hechos adscritos:

instigaci�n a la guerra civil, apolog�a del crimen y fomento del odio de clase.

Soy comunista.

Mi actividad pol�tica es enorme.

Desde hace a�os tengo seis polic�as a mi lado para vigilarme.

No he hecho actividad clandestina. No me habr�a sido posible.

Fui detenido a pesar de mi precario estado de salud.

Si ser comunista comporta responsabilidad, la acepto.

Entre los papeles requisados se habla de guerra y de toma del poder por parte del proletariado.

�Qu� quieren decir estos papeles?

Todas las dictaduras de tipo militar, antes o despu�s, son arrastradas por una guerra.

En este caso corresponder� al proletariado coger las riendas del pa�s y levantar su futuro.

El Tribunal Especial para la defensa del Estado condena a Gramsci, Antonio,

a veinte a�os, cuatros meses y cinco d�as de reclusi�n.

Condeno a Ferracini, Umberto, a veintid�s a�os, nueve meses y...

Vosotros llevar�is a Italia a la ruina. A nosotros, los comunistas, tocar� salvarla.

Uno y cincuenta.

Cincuenta y siete.

"Fuego de San Antonio". No hay nada que hacer.

As� que... erupci�n d�rmica con descompensaci�n gluc�mica, alteraci�n nerviosa...

fermentos l�cteos y seis inyecciones de cerebro-fosf�n.

Han sido generosos con usted tray�ndolo aqu�, a Turi, una c�rcel para enfermos.

Necesito que me curen.

Todos necesitamos que nos curen.

En la c�rcel he perdido ya doce dientes.

�Y qu� pretende? �Que el Estado le pague la dentadura postiza?

Vamos a ver... Separaci�n en curso de la segunda muela izquierda.

Yo soy m�dico.

M�dico cirujano especializado en enfermedades del aparato digestivo.

Y como m�dico estoy obligado a curarle.

Pero como fascista...

Lecho n�mero tres.

�Pero t� eres Gramsci!

�Gramsci! �Pero qu� Gramsci?

Gramsci es un gigante. Pero t�... En estas condiciones...

Me llamo Gramsci.

Ah, entonces eres un jefe...

La anarqu�a empieza cortando la cabeza a todos los jefes.

Si no, no hay libertad, sino ambici�n y poder.

�A ti qu� te parece? �Contesta!

Bueno, t� tambi�n eres ambicioso.

�Acaso pretendes convencer a todo el mundo para que corte la cabeza a todos los jefes?

Usan a los otros, quieren que sean siervos.

Y t�, en cambio, quieres abrir los ojos a la gente.

Quieres formar a gente que pueda seguir con tus ideas.

Piensas seg�n el inter�s de las masas, �no?

�Claro!

Entonces t� tambi�n eres un jefe, aunque no te des cuenta.

Un jefe revolucionario, no el tipo de jefe al que hay que cortarle la cabeza.

Oye. Hablemos claro. En Rusia hay centenares de anarquistas encarcelados.

T� lo sabes. Y lo apruebas.

�Cu�ntos anarquistas hab��s matado en Rusia?

Yo s� que hay que defender el poder de los obreros y de los campesinos.

La dictadura del proletariado, �eh?

Aplast�is la libertad m�s que los burgueses.

La libertad se conquista y se defiende.

Cortando la cabeza de todos los gilipollas de este mundo, me cago en...

D�jale, s�lo sabe decir eso.

Espera, te hago un hueco.

- Pobrecito, es un "tubo". - �Un "tubo"?

S�, tuberculoso, aqu� dentro nos llaman "tubos".

Tiene que hacerlo despu�s de cada comida.

... espero que des a luz bien, como siempre. Estoy seguro de ello...

... no te deprimas, un d�a nos reencontraremos,

quiz� comamos gachas secas, y estaremos juntos y...

Querida Tania, solicita en seguida que me pongan solo en una celda.

Estoy en una sala con otros, enfermos de los bronquios y de los pulmones.

El Tribunal Especial me ha condenado a prisi�n, no a la tuberculosis.

... un par de calcetines, nueces y galletas...

�sta, para m�, fue raz�n de tanta felicidad que me estall� el coraz�n de alegr�a...

Lo m�s importante para m� es quedarme aislado en una celda...

La vida en com�n afecta mi sistema nervioso hasta el espasmo.

No has escrito nada.

No, se�or.

- �Pero sabes escribir? - S�, se�or.

�Pero a qui�n escribo, si todos los que conozco han muerto?

�Daos prisa, daos prisa!

Los que han acabado tienen que devolver tambi�n los bol�grafos.

El tiempo se est� acabando.

Y adem�s, estando solo, podr�a usar papel y tinta

para dedicarme a un trabajo que me interese...

�Entregad, entregad! El tiempo ha acabado, vamos...

Jab�n, dentr�fico, un peine, algunos paquetes de cigarillos...

Env�ame tambi�n plantillas de pana para no estropearme los calcetines...

Te abrazo con ternura.

�Despertad, levantad!

Eso, lo sab�a... Me duelen desde anoche.

�En pie, en pie, o perder�is la hora de luz! �En pie!

�Eh, ten cuidado!

�Dios m�o, qu� peste!

Es la paja de los colchones con el sudor...

S�, m�s el meado y la mierda en el cubo...

- Parece que se muere... - Esperemos que muera pronto.

Mejor no tenerlos. En la c�rcel he tenido dos... Cuando muri� el segundo dije: "Basta".

�Ves c�mo tiembla?

Ni el agua quiere.

En la c�rcel no duran. No pueden.

Claro que no pueden.

- �Y por qu�? - As� es.

Est�n hechos as�. Un buen d�a est�n muertos.

Gramsci, Antonio. Coja el colch�n y re�na sus cosas, que le transferimos.

�Pero d�nde le llev�is?

He solicitado estar solo en una celda.

Mira, ha muerto.

Usted es sardo, �verdad?

S�. De Pauliratio.

Yo soy de Ghilarza.

Lo s�.

[oraci�n cat�lica en lat�n]

Se�or, Jes�s, esc�chame.

[oraciones cat�licas en italiano]

El otro zapato.

Va bien.

Pase por aqu�.

- �Qu� es esto? - Un rizo del hijo.

- �C�mo? - �Un rizo del hijo!

Ens��amelo.

�Usted es su mujer?

No. La cu�ada.

Vuelva a ense�arlo a la vuelta.

No. Qu�datelo t�.

Pero... yo pensaba...

Para tenerlo se necesita un permiso especial.

No s� c�mo se hace...

�Tania! �No! La idea del tr�mite me da n�usea. Me basta con haberlo visto.

No te preocupes. Yo me ocupo.

S�. Lo s�. T� piensas siempre en todo.

Con esta mentalidad de sociedad protectora de animales.

Disc�lpame.

�Tienes noticias de ellos?

Est�n bien, �no? En la �ltima carta que te escrib�, no...

la pen�ltima, me parece, te mand� las fotos.

Hace cuatro meses que Giulia no escribe. �Cuatro meses!

Y no me digas que escribir�, ya me lo has dicho demasiadas veces.

Oye... Tendr�as que intentar...

Yo he escrito. Aunque era cada vez m�s dif�cil.

Escribir as� es como echar piedras en la oscuridad. Y no me gusta.

Oye, mira... Yo necesito...

Giulia no es la oscuridad, �sabes?

�T� no entiendes que necesito sentir que hablo a alguien?

�A qui�n...?

Contigo es distinto, �sabes?

No logro pensar en ti como separada de Giulia.

�Os parec�is mucho!

No tienes porqu� decirlo. Giulia es mucho m�s guapa que yo. Siempre ha sido guap�sima...

�T� me ayudas much�simo!

T�... O sea... Yo estoy aqu� por...

Por Giulia. Yo hago lo que puedo. Es como si Giulia estuviera aqu�... Para sustituirla...

No quer�a decir eso... No quer�a decir tomar su lugar...

Oye... De todas formas...

�Te han dado las fotograf�as? Eran bonitas, �verdad? Estaban bien, �has visto?

Las fotos no me bastan. De ti ya no s� nada. Y a Giuliano no le he visto nunca.

�Pero t� escr�beles!

�Pero qu� le escribo? Ni siquiera puedo hablarle de m�. Le han ocultado que estoy en la c�rcel.

�Pero c�mo hacemos? �Es un ni�o!

�Y si mis hijos se enteran antes por otros?

Yo de peque�o me ofend�a cuando descubr�a una mentira de mi madre...

Giulia te escribir�... �No?

Y entonces t� le dir�s que debe contarle todo a los ni�os...

Delio ir� al colegio dentro de poco, ver�s. Y te escribir� todas las cartas que quieras.

Y vivieron felices y comieron perdices.

A la gente que lleva aqu� cinco, diez a�os... no les oigo hablar.

Y tengo miedo. Por m�. No tienes idea de lo f�cil que es volverse mezquino aqu� dentro...

Pero yo estoy aqu�, �no?

Te quiero mucho. Lo sabes.

Sanatorio "Serebrjanyj bor" (Bosque de Plata) Mosc�, 1922

�Sabes? De peque�a quer�a cambiar el mundo. Con la m�sica.

Estudiaba el viol�n. El viol�n. �Para qu� sirve?

No sirve para nada. Y aqu� estoy, Giulia Schucht, violinista sin futuro.

Tienes que aprender a contar hasta diez mil antes de decir tonter�as.

Sabes que estoy aqu�. Yo te necesito.

Hablas como si...

�No! �No "como si"!

�Pero por qu� de manera tan definitiva? Sin dejar espacio para otra cosa...

�Espera!

Oye. Quiero contarte una historia tan pat�tica que te har� re�r.

De un muchacho muy, muy pobre, que ser�a yo.

�Sabes? Y casi siempre enfermo. No creces como los otros ni�os...

Y ahora, empieza a pensar que sus padres no le quieren.

Que s�lo le toleran...

En casa se siente un intruso. �Y qu� hace?

Se convence de que nadie puede quererle...

- �En serio? - �No...!

Decide que hay que sacar las u�as para salvarse... Quiz� destruirlo todo.

Dentro, empieza a rebelarse... Contra los ricos...

�l es muy inteligente. En la escuela s�lo saca sobresalientes.

Pero es pobre y no puede estudiar.

Mientras que el hijo del alcalde o del farmac�utico pueden ir a la escuela.

�Y entonces c�mo pudo estudiar?

�l ten�a un hermano mayor que le ayudaba.

�Ah, s�?

Luego va a la universidad...

Y se encuentra en medio de una ciudad, llena de industrias, de trabajadores...

De luchas.

Pero, por dentro, no ha cambiado.

Con las chicas, representa un papel...

- �S�? - �S�, s�!

�Y no le sale mal! Sabes... A �l qu� le importa.

�Les puede enga�ar como quiera! Hasta que...

Hasta que se pregunta si es posible vincularse a la gente... A los otros...

Cuando no se ha querido a nadie...

Si es posible querer a una colectividad sin haber amado nunca de verdad.

�Entiendes, Giulia?

�Antonio!

- �C�mo est�s? - Y... �Qu� tal?

El coraz�n, el asma, la nefritis...

El Partido... El Partido aguanta... Yo menos...

Lo Santo, Francesco. Nacido en Catania, 1870.

Diputado del ilegalizado Partido Comunista de Italia.

Condenado a ocho a�os de c�rcel por conspiraci�n contra los poderes del Estado.

A pesar de su afecci�n cardiaca, le han tra�do aqu� esposado de una mu�eca.

Tenemos que recurrir la sentencia...

Usai, Giovanni. Nacido en Cagliari, en 1904. Carpintero.

Un preso astuto y preciso. Enga�a bien al personal sanitario que le supervisa.

Condenado por el tribunal a siete a�os y siete meses de prisi�n.

Con la inhabilitaci�n vitalicia de acceder a un cargo p�blico.

Los sardos somos m�s peligrosos que los italianos, �verdad?

Locchi, Angelo. Nacido en Viterbo, en 1909. Obrero industrial.

Condenado a seis a�os por propaganda subversiva y ultraje al juez.

No respeta el principio de autoridad. Sigue con gritos y cantos subversivos.

Cuidado, por ese saludo te arriesgas a dos meses de aislamiento.

En la c�rcel de Bari me han hinchado a palos.

Un apestoso quer�a que hiciera el saludo fascista.

Me negu�.

Yo soy comunista.

Me partieron la cara.

Tenemos que denunciar esta porquer�a.

�Tenemos que hacer ruido, camaradas!

No esperan otra cosa que una protesta nuestra para quitarnos los libros e impedirnos estudiar.

Estamos en sus manos, �entiendes?

�Pero no es justo!

Tenemos que salvar el pellejo.

�Sin arrodillarnos!

�Quieres seguir trabajando para el Partido?

�Claro...!

La c�rcel nos hace estar siempre juntos.

En Mil�n y ahora en Turi.

�Estaban todos en Mil�n!

Tuzzi, Enrico. Nacido en Brescia, 1898, periodista.

Condenado a trece a�os por reconstituir el Partido Comunista.

"Perseverante opositor al r�gimen y a las instituciones".

"De �nimo perverso, capaz de cualquier infamia y cualquier cosa indigna".

Vaya... Estamos muchos. Hay tanto que hacer...

�Ten�is noticias del Partido?

Para la canalla fascista las cosas por fin se ponen feas. Hubo huelgas.

- La gente no puede m�s. Est� enfadada. - �C�mo lo sabes?

Guisa, Athos. Nacido en Lucca, 1890. Mec�nico.

Condenado a diez a�os y nueve meses por "propaganda de la teor�a,

del programa y de los m�todos del Partido Comunista".

"Subversivo peligroso, fuerte creyente de la doctrina insana que profesa".

Entonces, �c�mo lo sabes?

Lo supo Mitranzi. Tenemos que prepararnos.

Con permiso...

Aqu� est�. Estar�n expuestos en todas las celdas.

Despu�s del Concordato... �Sabe Vd.? La disposici�n viene del ministerio...

Disculpe la molestia.

No es molestia.

Si aqu� estoy yo puede tambi�n estar �l.

S�... Pues... Usted ha acogido a Cristo con civismo.

Yo he venido a traerle el consuelo que usted...

S�. En veinte a�os, cuatro meses y cinco d�as, de vez en cuando se necesita de consuelo.

Entonces usted me ha entendido cuando he hablado de consuelo.

�Entonces por qu� espera tanto para entregarme los libros que le han dado para m�?

- Pero... - Los controla usted, �no?

El director me ha encomendado esta dif�cil tarea...

�Pero cu�nto lee usted!

Paquetes y paquetes. No estoy acostumbrado.

Me quita las horas de descanso, �sabe?

�No quiere otra cosa?

No.

No...

Mi solicitud para obtener el permiso de escribir es de hace cinco meses.

�Cu�nto m�s tengo que esperar?

Aqu� est�.

�Qu� le dec�a?

De la c�rcel de San Vittore, en septiembre de 1927,

usted hizo la solicitud al ministerio para escribir y se la denegaron.

Esto es lo que pasa.

�Es un precedente! �Puede influir!

Fui condenado a la c�rcel, no a la par�lisis cerebral.

Si�ntese...

Si dependiera de m�, le dar�a todo el papel y tinta que quisiera. Pero est� el reglamento.

Ante el reglamento, todos somos iguales. Tambi�n yo, que soy el director.

�S�, s�, querido Novelli!

Excelencia...

Oh... No saldr�n nunca... Y si salen, ser� dentro de treinta a�os. O cuarenta.

Arqueolog�a... No tendr�n sentido. �Y siempre se pueden secuestrar esos cuadernillos! �No?

Excelencia Bocchini, pero tener siempre a su disposici�n papel y pluma...

�H�game caso!

Si un detenido quiere mantener correspondencia clandestina, lo va a hacer con o sin pluma.

Quiz� con las u�as de los pies...

Pero esto le facilita las cosas...

Mmm... �Le facilita? Al contrario, le distrae...

Si le descubrieran, nuestro Gramsci perder�a muchos privilegios.

�l no es tonto. Sabe a lo que se expone.

El penal para enfermos, la celda individual, los libros...

el permiso para escribir y para recibir ropa y comida de su familia.

De la familia... Una familia un poco confusa.

Una cu�ada que le hace de mujer.

Una mujer que est� felizmente en Rusia.

�Pero por qu� el administrador Musilli

no dice a los guardias que cuiden un poco esta fuente, eh?

Se me rompe el coraz�n...

�Y har�a falta tan poco! Y en cambio... Nada.

Tengo la obligaci�n de insistir. A Gramsci le visita a menudo la Schucht.

�Es f�cil en estos casos pasar un billete, unos...!

�C�modo, c�modo! Hace falta s�lo alargar la mano.

�Si Gramsci le alargara la mano a la Schucht ser�a por otro motivo!

�Desde hace cu�ntos a�os no ve a una mujer, con perd�n?

Desde su arresto. Son casi tres a�os.

Despu�s de tres a�os encerrado en la c�rcel... Usted me entiende, �no?

Excelencia...

�Dejemos escribir a este Gramsci!

De todas formas, todos caen en el onanismo...

Literario, se entiende.

Mejor hacemos circular discretamente la voz de que le tratamos muy bien.

Aqu� nadie se ensa�a. Siempre ha sido mi convicci�n: neutralizarles y ya est�.

Tiene que llegar a la demanda de gracia.

A prop�sito, �qu� pensar�n de esto sus camaradas?

�De qu�, excelencia?

Tome nota: rechazar cualquier otra solicitud para escribir.

�Ah!

S�. Rechazar cualquier otra solicitud para escribir.

Para �l, s�. Para los dem�s, no.

Adelante. Que escriba.

He pensado en muchos temas. Demasiados. Es ya una se�al que no logre agruparlos.

Sobre los intelectuales italianos se podr�a escribir

un libro extraordinario que todav�a no existe.

Cuanto m�s libres se creen, al servicio de su hipot�tico genio, m�s sirven al poder.

Al servicio de la Iglesia, primero. Al servicio de la Corte, despu�s.

Vinculados a otros intelectuales por privilegios econ�micos. Corporativos. De casta.

Es una reflexi�n sobre el presente, pero servir� en el futuro.

Querida Tania: Ahora que puedo escribir

quiero hacer algo para siempre, como dec�a Goethe.

Es una idea que me obsesiona ahora que los a�os m�s importantes

se est�n yendo al carajo.

Tur�n, 1920. Ocupaci�n de la f�brica.

Vente. Tienes que decir algo a los camaradas.

De acuerdo los quince.

Si Antonio rechaza la comida,

la rechazamos todos.

Y los anarquistas no comen, con o sin Antonio.

Y que estos hijos de puta fascistas se lo metan donde les quepa.

Ellos y su limosna de la comida especial del 28 de octubre.

Cojo la comida, meo encima y luego se la devuelvo.

�Que se coma Benito la comida especial!

C�lmate. Antonio ya lo ha dicho. �l no est� de acuerdo.

Hemos insistido. Los camaradas est�n listos para cualquier cosa, le dije.

�Y �l?

- No dijo nada. - Claro.

Hazme caso. Es un sardo. No ha contestado porque para �l la cuesti�n est� cerrada.

En la c�rcel pretenden doblegarnos.

Tambi�n f�sicamente.

�Qu� significa la huelga de hambre?

�Que somos antifascistas? �Pero si estamos en la c�rcel por eso!

Dejemos estos hero�smos in�tiles.

No, no estoy de acuerdo. Y tampoco vosotros deber�ais estarlo.

�Llegan!

Ha cogido la comida.

�Gennaro! �Nannaro! �Desde Par�s hasta aqu�?

Hace siete a�os. No, ocho. Los fascistas te han hinchado a palos.

Me buscaban a m� y lo has pagado t�.

No has querido saber nada m�s de la lucha pol�tica.

No est� permitido intercambiar signos de acuerdo

entre el preso y el visitante. G�rese del otro lado.

Diez horas al d�a. Nueve liras al mes. Por la noche lloraba porque me dol�a todo.

Pero t� trabajabas conmigo, eras grande y robusto, me ayudabas.

Es el Centro [Extranjero] el que me manda.

�Profesor! �Est� prohibido!

- No me cree problemas. - S�, s�.

Si�ntate.

Llevo siete a�os sin verte.

Sin ninguna noticia. Ni una l�nea, ni un saludo.

No ha sido f�cil, �sabes?

Hay peleas en "la familia". Los tres expulsados.

Primero del bur� pol�tico. Luego del comit� central. Y al final, del Partido.

Tresso llevaba organizaci�n; Ravazzoli, trabajo sindical; y Leonetti, prensa.

Leonetti...

"Traidores al Partido y a la clase obrera", esta es la raz�n.

Junto a ellos, tambi�n los otros.

Es Palmiro quien me ha encargado dec�rtelo.

Y pregunta si est�s de acuerdo.

Colonia, 1930. Habla Palmiro Togliatti. Comit� central del PCI.

Contra ellos, s�lo nos queda la lucha. Abierta. Sin cuartel.

La movilizaci�n de todas las fuerzas del Partido y de la clase.

Como merecen los traidores del Partido y de la clase.

Nuestra l�nea es simple. Echar a esta gente.

Desenmascararlos como disgregadores y despreciarlos como traidores.

Pero esto es una mera repetici�n de f�rmulas.

�Traidores por qu�? �Qu� significa?

En Italia, hoy maduran r�pidamente las condiciones para una situaci�n revolucionaria.

Las bases que quedan del fascismo se disuelven.

S�lo un oportunista, o algo peor, no admitir�a que las perspectivas de la revuelta,

de la insurrecci�n armada, de la guerra civil contra

las clases dirigentes capitalistas, est�n abiertas.

As� es f�cil. Es como jugar con uno mismo con las cartas marcadas.

No se lo cree ni �l. �Y despu�s qui�n paga?

Los camaradas no se contienen.

Puesto que la revoluci�n est� al caer, quieren volver a Italia a toda costa.

Es s�lo una cuesti�n de meses, de semanas...

Las banderas rojas volver�n a las plazas. Lo ha escrito el peri�dico del Partido.

�Qu� errores de ortograf�a comet�as!

Pero puedes consolarte, Nannaro: tu hija Idmea me manda cartas con un error por l�nea.

�Profesor! �Puede darme un f�sforo?

En realidad estar�a prohibido...

Coja, coja m�s. Usted es sardo como Tenosa.

S�. Pero llevo doce a�os movi�ndome por el continente.

Yo tambi�n. Tur�n, Par�s, B�lgica...

Llegaron los piamonteses y nosotros estamos obligados a dar la vuelta al mundo.

Y luego agradecerlo si encuentras a otro sardo.

Gracias.

�Bueno, si tu hija escribe tan mal, la responsabilidad ser� de alguien! �No?

Escribe como todos escriben en Mosc�.

�Y el Komintern?

�Joder! �Es el Komintern el que lo ha dicho!

La crisis econ�mica ser� catastr�fica, el capitalismo est� por palmarla,

enterrado por la dictadura del proletariado.

Los socialistas y los socialdem�cratas, para defender a la burgues�a,

se han transformado en social-fascistas.

En suma, el Komintern escribe que son las putas del fascismo.

La socialdemocracia representa el ala moderada del fascismo.

El fascismo es la organizaci�n de combate de la burgues�a.

Que se sirve de la ayuda activa de la socialdemocracia.

Fascismo y socialdemocracia no son enemigos sino gemelos.

Dimitri Manuil'skij Dirigente de la Internacional Comunista

Las organizaciones socialistas son verdaderamente lo que llamamos fascismo.

Benito Mussolini no empez� con el fascismo puro, sino con el socialismo.

Los socialistas italianos, que est�n en Par�s tomando el sol en el caf� de la rotonda,

esperando que los industriales los llamen para salvar la situaci�n,

se esfuerzan en dar todas las pruebas posibles de que se han vuelto reaccionarios,

de que est�n dispuestos a tomar el poder,

a mantenerlo con las armas y a fusilar a los obreros,

como hace su primo Mussolini.

�Ya ves! Despu�s de las decisiones de la Internacional...

�Pero habr� habido alg�n debate en la Internacional! �Alguien habr� dicho algo!

�S�, s�! �Los tres! Y los han expulsado.

Nino, ya no es la misma situaci�n. All� arriba ha cambiado todo.

A Bujarin lo echaron de la Internacional. Y a Trotski, de Rusia.

Si te opones, te joden. El Partido apoya este viraje estrat�gico.

Me he olvidado algo. Ay�dame a recordarlo...

Los comit�s regionales, desplazados a Italia, tienen que estabilizarse...

para alojar y hacer trabajar a los camaradas del aparato durante largas temporadas.

Tenemos que preparar ambientes seguros y c�modos...

para reuniones y congresos, para los camaradas y los simpatizantes.

Hacen falta lugares equipados para la prensa. Almacenes para el material.

Falta s�lo un cartel en la puerta y una bandera roja en el balc�n.

Puedes oponerte. Desde la c�rcel. �Pero qu� haces?

No estoy de acuerdo. Con nada. Ni con las expulsiones, ni con la l�nea.

�Pero te das cuenta?

No te preocupes. Has sido clar�simo.

�Pero yo qu� le voy a decir?

Lo que quieras.

No lo entiendo. �Pero por qu�?

�Profesor! El tiempo ha acabado desde hace diez minutos.

S�.

Me bastan s�lo dos l�neas. Para Idmea, el resto, �eh?

Vale.

No te olvides de escribirme. Dame noticias.

No te preocupes, Nino.

�Qu� quieren de m�?

S� a las expulsiones.

S� a una pol�tica que s�lo tendr�a sentido frente a una oleada revolucionaria en movimiento.

�Pero d�nde? �Y cu�ndo?

Aceptar por disciplina. �Pero qu� disciplina?

La ejecuci�n mec�nica de una orden,

la aceptaci�n pasiva de una consigna, no es disciplina.

Es... constricci�n... sumisi�n... claudicaci�n...

Si el poder que ordena la disciplina es democr�tico,

no un arbitrio, no una imposici�n, la disciplina es consenso.

�Es un momento de libertad! Con Lenin lo era.

Mosc�. 1924.

Lenin ha muerto.

Alrededor de su cuerpo, concurren los dirigentes, los m�s altos y los m�s aduladores.

Pero el Comit� Central bolchevique decide por mayor�a mantener en secreto

el testamento de Lenin y no tenerlo en cuenta.

Contiene la recomendaci�n de alejar a Stalin de la secretar�a del Partido por su brutalidad.

En su �ltimo a�o de vida, Lenin hab�a luchado con desesperaci�n contra la burocracia,

que ten�a en Stalin, secretario general, su mayor sost�n.

La mayor�a del comit� central bolchevique no escucha las indicaciones de Lenin.

El Partido est� ya dividido. Profundamente.

Lo estar� a�n m�s dos a�os despu�s, en 1926,

cuando la oposici�n, unida en torno a Trotski,

denuncia peligros y contradicciones en la pol�tica de la mayor�a.

El campesino rico puede alquilar legalmente la tierra.

Millones de obreros agr�colas trabajan as� bajo un patr�n.

En los centros urbanos, los obreros al servicio del capital privado, son m�s de un mill�n.

En las calles y en las tiendas,

el comercio privado especula y engorda el volumen de sus negocios.

En la estructura del Estado, en los comisariados del pueblo,

en la direcci�n de las nuevas f�bricas,

y sobre todo en el Partido, prolifera el bur�crata.

Pretende y conquista sus primeros privilegios, la autoridad, el bienestar y el prestigio.

Contra el campesino rico, contra el bur�crata,

la oposici�n llama a la lucha por el poder obrero.

Pide sobre todo que el aparato f�rreamente dirigido por Stalin reduzca sus privilegios

y que sea reestructurado para no impedir la v�da democr�tica en el Partido.

�No! La minor�a es antileninista. No respeta la discilplina.

Quiere romper las relaciones entre obreros y campesinos.

Quiere destruir su alianza.

Dejemos prosperar las empresas agr�colas de los campesinos ricos.

No representan un peligro.

�Basta de demogogia obrerista!

Trotski nos lanza a la aventura.

Quiere forzar los ritmos de la industrializaci�n socialista a expensas de los "mujiks".

Acusa a decenas de miles de honestos funcionarios,

que trabajan para el Partido y el Estado,

de transformarse en un peligro para la revoluci�n.

Niega que podamos construir el socialismo hasta el final en nuestro pa�s...

si la revoluci�n no se extiende a otras partes del mundo.

Pero la Uni�n Sovi�tica sabr� construir el socialismo en solitario.

Stalin lo asegura, lo teoriza, lo impone.

Los jefes de la oposici�n son atacados.

Ya no son camaradas en desacuerdo, sino c�mplices de la ideolog�a burguesa.

Instrumentos del enemigo de clase.

En los peri�dicos de todo el mundo se difunden noticias, comentarios:

"�Est� en crisis el poder sovi�tico!".

"El grupo dirigente de la revoluci�n se rompe".

As� se sientan las bases de los que ser�n llamados los a�os de Stalin.

El Partido Comunista de Italia, o lo que sobrevive de �l desafiando el Terror Negro,

observa los acontecimientos sovi�ticos con expectaci�n.

Antonio Gramsci propone intervenir al bur� pol�tico del PCI.

Roma. Octubre 1926.

Pero de all� arriba nos podr�an contestar:

"�Estupendo! Vosotros os dej�is quemar la casa por los fascistas,

ten�is que encerraros en un s�tano como ratas,

pero ten�is la pretensi�n de darnos consejos".

Es verdad. Los fascistas nos est�n atando de manos.

Pero justo por eso lo que pensamos adquiere un significado grave, un peso mayor.

Pero precisamente los rusos han dicho al Komintern

que no hablen de las cuestiones rusas.

Han dicho al Komintern que no se involucre.

Dicen que es una cuesti�n que compete a ellos y s�lo a ellos.

El Komintern lo ha aceptado. �Y nosotros?

Nosotros decimos a los camaradas rusos que es cierto,

que consideramos fundamentalmente justa la l�nea pol�tica de Stalin y de su mayor�a.

�S�, era lo que dec�a!

Pero todo esto no basta.

No basta con decir que la oposici�n se equivoca, que hay que llamarla al orden.

El problema es m�s grave. Porque hoy aparece una escisi�n en el grupo central leninista

que ha guiado la revoluci�n. El Partido. La Internacional.

Y sobre esto tenemos que intervenir antes de que sea demasiado tarde.

Mosc� Octubre de 1926

No se pod�a escribir algo peor.

Nuestro Gramsci nos mete a todos en el mismo saco y nos llama al orden.

Nosotros... El Partido... Y un degenerado oportunista como Trotski... Y sus lacayos.

Los llama maestros.

�Tiene unos buenos maestros vuestro Gramsci!

Pero la carta contiene unas cr�ticas muy precisas a la oposici�n.

Pierden todo valor.

Nosotros creemos nuestro deber reprender

a todos los camaradas del Partido Comunista sovi�tico.

�Todos!

Camaradas, hoy est�is destruyendo vuestra obra.

Vosotros degrad�is, os arriesg�is, a anular la funci�n dirigente

que el partido comunista de la URSS hab�a conquistado por el impulso de Lenin.

Vosotros olvid�is que vuestros deberes como militantes rusos

pueden y tienen que ser cumplidos en el cuadro del inter�s del proletariado internacional.

�Os dais cuenta?

�Pero hay que juzgar el documento en su conjunto!

Camarada Togliatti, este documento se resuelve en beneficio de Trotski y de la oposici�n.

Se est�n hundiendo. Los hemos rechazado.

Los ha rechazado el Partido. �Y vosotros intent�is salvarlos!

�Evitar la derrota que merecen!

Queremos estar seguros de que la mayor�a del comit� central ruso no pretende arrasar...

Y con esta frase de filisteo nos quiere decir que teme justo lo contrario.

De esta carta ha sido informada la secretar�a del Partido.

Ha tomado buena nota.

Entonces, camarada Togliatti...

Consideremos que esta carta no ha sido escrita, �de acuerdo?

Dispong�mosnos a explicar que no es grave.

Querid�simo Antonio:

Hay un peligro grave en lo que escribes.

Desde ahora en adelante, la unidad de la vieja guardia leninista ya no existir�.

Tenemos que acostumbrarnos a mantener los nervios en su sitio.

Y a mantener tambi�n en su sitio los nervios de los camaradas de la base.

Querid�simo Palmiro:

Todos tus razonamientos est�n sesgados por el burocratismo.

La cuesti�n de la unidad del partido ruso y del n�cleo leninista

es de importancia absoluta en el campo internacional.

Desde el punto de vista de las masas,

es la cuesti�n m�s importante en este periodo hist�rico.

Ser�amos unos revolucionarios sin piedad e irresponsables

si observ�ramos pasivamente los hechos, justificando su necesidad.

Querid�simo Antonio:

Cuando se est� de acuerdo con la l�nea del comit� central ruso,

hay que expresar esta adhesi�n sin ninguna reserva.

No es la unidad de su grupo dirigente la que ha dado al partido sovi�tico

el liderazgo del movimiento revolucionario,

lo ha sido la conquista del poder y su mantenimiento.

Querid�simo Palmiro:

A nueve a�os de la revoluci�n de Octubre,

no es la toma del poder por parte de los bolcheviques

lo que va a revolucionar a las masas en Occidente,

sino el hecho pol�tico de que el grupo dirigente bolchevique est� unido y lucha unido.

Tu observaci�n es inerte y sin valor.

Tengo aqu� la respuesta del camarada Gramsci.

Confirma lo que ha escrito, pide que sus cartas, aunque sean rechazadas, consten en las actas.

Bien, el camarada Gramsci puede estar tranquilo.

Claro. Constar� en las actas. Lo habr�amos hecho aunque no lo hubiese pedido.

El ocho de noviembre de 1926, Antonio Gramsci es arrestado por la polic�a fascista

y conducido al Tribunal Especial para la Defensa del Estado.

Hace cuatro a�os.

La lucha en el Partido ruso...

La lucha en el Partido ruso para destruir la oposici�n [de izquierdas]...

Con todos los medios.

Hoy, la aventura del social-fascismo...

Hay que abrir el debate...

En todas partes, sin importar el coste...

Tambi�n aqu� dentro.

En la c�rcel.

�Jefe!

�Jefe!

El orinal...

Criticar el Komintern...

Los m�todos de Stalin...

Criticar el Partido...

Cuando el Partido es represivo... funciona burocr�ticamente.

Se vuelve r�gido.

Se transforma en una ciega masa de maniobras.

Giulia...

Los ni�os...

En Rusia...

Ser expulsado y enterrado como un formulario en un archivo.

Sin la ayuda de los camaradas que te ayudan a sobrevivir.

�Y luego?

�Qui�n paga luego?

Hoy los comunistas llamamos a los obreros a la lucha.

Les llamamos a bajar y combatir en las calles.

Armados. Tenemos que pasar a la acci�n general revolucionaria.

Revoluci�n... Revoluci�n... �Revoluci�n proletaria!

�Cu�ntas veces lo hemos repetido como una f�rmula m�gica?

�La revoluci�n no est� a la vuelta de la esquina esper�ndonos!

Parece que bastara cogerla y llev�rnosla.

�Pero Antonio! �Estas cosas nos las dec�an tambi�n los reformistas!

Pero los reformistas se olvidaban de decir que en Europa las condiciones

para una revoluci�n existen desde hace por los menos cincuenta a�os.

Se mantiene el objetivo de la conquista violenta del poder,

la dictadura del proletariado.

Esto es lo que nos diferencia de los otros:

conquista violenta del poder, dictadura del proletariado.

Pero no basta con repetirlo para ser un revolucionario.

No bastaba gritarlo en p�blico cuando todav�a pod�amos hacerlo.

En los bares, en la c�rcel...

Hay que empezar desde el principio.

Pero es lo que estamos haciendo. Por eso estamos aqu�.

Claro. Es verdad.

Hoy tenemos los pantalones bajados.

Ninguna posibilidad de protesta legal, de huelga, de reuni�n.

Ning�n peri�dico, ning�n partido, ning�n sindicato.

Los fascistas han ganado. �Por qu�?

�Y a nosotros qu� nos queda por hacer?

�C�mo podemos salir de esta mierda?

Pero los camaradas luchan. Se juegan la vida.

Es cierto. Se juegan la vida.

Pero estamos cada vez menos dispuestos a tolerar los golpes de la verdad.

�La verdad es revolucionaria!

�Tan revolucionaria que golpea y marca como un pu�etazo en un ojo!

�Pero aqu� hay gente que ha luchado contra el fascismo! �Que est� en el trullo!

La verdad ser� menos dura que el fascismo y el trullo, �no?

Algunas veces es a�n m�s inc�moda...

Fascismo y trullo nos los regala el enemigo de clase.

La verdad nos obliga a ser responsables.

�Puede ser insoportable!

�Para nosotros los comunistas, no!

- Deber�a ser as�... - �Pero c�mo? �No es...?

Est� exagerando.

No s� porqu�, pero �ste se ha levantado de mala leche.

Si escarbamos un poco en la actitud de los camaradas,

a menudo desaparece el comunista y surge el demagogo.

�Nos damos de cabeza con la realidad que no nos gusta? �No pasa nada!

Nos ponemos en seguida a predicar la revoluci�n.

A vomitar contra la burgues�a, los oportunistas, los cobardes...

Repetimos los mismos insultos. �Violentos, s�!

Pero inocuos. Que no nos ayudan a entender,

que no nos explican porqu� nos hemos roto la cabeza.

Pero entonces, Antonio, el odio de clase...

es un arma de lucha, �s� o no?

�S�! �Si estimula la cr�tica! �La conciencia!

�En concreto! �En qu� nos equivocamos!

La revoluci�n que so�amos por la noche, la hacen los hombres.

Millones de hombres, clases enteras.

�Pero c�mo se puede construir hoy esta voluntad colectiva, aqu�, en Italia?

�No s�lo del obrero! �Tambi�n del campesino!

Siete millones de campesinos frente a cuatro millones de obreros.

�C�mo puedes hablar hoy al campesino? Est� vinculado a la Iglesia desde siempre.

Hizo la guerra y ha padecido medio mill�n de muertos.

Despu�s quer�a la tierra y las escuadras fascistas aterrorirazon a los pueblos.

Entonces llegamos nosotros y le hablamos de la revoluci�n proletaria.

De dictadura del proletariado... �Qu� nos contestar�a �l?

�El campesino tiene hambre de tierra!

Pero despu�s de las experiencias de hace diez a�os

se ha encerrado en un f�rreo escepticismo.

Le puedes hacer entender que es justo echar al rey,

que el rey es un par�sito.

�Pero c�mo puedes convencerle de librarse del rey y del patr�n de un solo golpe?

Y con la Iglesia que le tiene cogido por la correa.

Para esto sirve el Concordato entre el Vaticano y el fascismo. Una correa al cuello.

�Y tambi�n est� el peque�o-burgu�s!

En 1922 se crey� que hac�a su propia revoluci�n.

Mussolini le estimula.

Le clava en la cabeza la idea de su superioridad frente al pueblo.

�Qu� nos va a contestar �l, si con el uniforme puesto o el empleo del Estado

se cree un se�or, se cree instruido!

Tras de si, carga las deudas, la ropa rota y la mezquindad cotidiana.

�Pero vamos a hablarle de revoluci�n!

�Peor que si le muerde una serpiente!

�l, burgu�s, con el diploma en el bolsillo,

confuso con la dictadura de los muertos de hambre.

�Mejor aliarse con los carabineros!

�Antonio, la crisis econ�mica est� arruinando a las clases medias,

a los artesanos, a los campesinos...!

�Pero es que esa gente se puede convertir as�? �De golpe?

�Millones de milagros!

El socialismo no es el milagro de San Genaro...

�O pensamos conquistar el poder s�lo con las vanguardias?

Sin infanter�a. Dej�ndonos detr�s millones de hombres.

Con el riesgo de perderles, de encontrarles en el otro bando.

Tenemos siempre a Lenin en la boca. Decimos que luchamos por un bloque obrero y campesino.

Pero este bloque hay que construirlo con paciencia. D�a a d�a.

�Bruno! �Si no el Partido seguir� parti�ndose la cabeza!

Hay quien afirma que la ca�da del fascismo tendr� lugar en meses.

�Desde la dictadura de Mussolini un buen salto hacia el poder proletario!

Este es un circo ecuestre. Una aventura.

�A qui�n les dejamos los campesinos? Tambi�n los m�s atrasados.

Los de Cerde�a, de Basilicata...

�C�mo transformas su malestar en acci�n revolucionaria?

El sur es un polvor�n. �Pero c�mo hacer para que explote?

�Antonio, la tierra!

�La tierra, claro, la tierra!

Ma�ana los campesinos organizan una protesta en tu pueblo. �Y t� qu� haces?

- Les dir�: �Repartamos la tierra! �Ya! - Y te equivocar�s.

Lo primero que tienes que hacer es ir a buscar los patronos,

quitarles las armas, darlas a los campesinos

y luego repartir las tierras. Si no, les matar�n a todos, como hicieron los fascistas.

Je. No es nada f�cil.

Claro. No es f�cil convencer a los campesinos de que tomen las armas.

Y no es f�cil con el peque�o-burgu�s.

�l no quiere el socialismo. Hoy.

Pero puede ser convencido para luchar por las libertades pisoteadas por el fascismo.

Libertades concretas: ocupaci�n, trabajo, pan, una pensi�n decente.

As� es. Todos estos aliados hay que conquistarlos con paciencia.

Puede parecer una tarea minuciosa, poco heroica, aburrida.

Pero no basta con decir que "somos vuestra gu�a revolucionaria" para serlo.

Debemos buscar consignas nuevas...

Y dejemos el miedo de parecer poco revolucionarios.

Hoy contra el fascismo nos sirve una lucha por la rep�blica, por la asamblea constituyente.

�La consigna de la "uni�n antifascista" es burguesa! �No te das cuenta?

�Claro! �Eso es!

�Tambi�n los otros partidos antifascistas dicen querer la Constituyente!

Pero no ser�n nunca capaces de luchar por la democracia hasta el final.

�Perdona, eh!

Pero de esta manera eres t� el que combates por ellos.

�Sigues a cuatro burgueses que fingen conspirar contra los fascistas!

�S�! �Y te transformas en un socialdem�crata!

�S�, si para m� la Constituyente fuera la soluci�n para todo!

�Pero para m� es s�lo un momento!

Para hablar a las masas, tambi�n a las m�s lejanas.

Arrebat�rselas a los otros partidos, empujarlas hacia el poder.

�Eh! �Pero c�mo!

Sometiendo a una cr�tica despiadada

todos los proyectos de reforma parcial y pac�fica de los otros.

Desenmascar�ndoles.

Lleva cuatro d�as hablando. Y nunca ha recordado la l�nea del Partido.

�La Uni�n Sovi�tica! �Nunca! �Ni siquiera por error!

Aceptar compromisos, pactar con organizaciones desesperanzadas...

En mi opini�n, con todo el respeto, est� agachando la cabeza.

Pero ma�ana se lo digo.

�Oye! Yo...

Yo pienso que al final te vas mezclando

con el laberinto que supone la democracia burguesa.

�Pero qui�n te ha dicho que rep�blica y asamblea constituyente

son para m� la soluci�n al problema del Estado?

�En una forma distinta de la democracia obrera?

�Entonces, seg�n t�, yo quiero dejar en el trastero la cr�tica marxista del Estado?

Tirarla all�, con los trastos viejos, para terminar en el saco de Benedetto Croce.

Que ha convertido el Estado parlamentario, el de la burgues�a,

en un principio eterno, indestructible.

Pero si nos ponemos tambi�n nosotros a predicar la Constituyente

terminamos creando una nueva ilusi�n. Justo en las masas.

�No la creamos! �La destruimos!

�Enrico! �Es s�lo el principio!

�El principio de una lucha! �De una lucha revolucionaria!

Todos los deseos, las rebeliones, la voluntad de millones de individuos...

que reformistas y dem�cratas no podr�n satisfacer nunca.

Nosotros les echaremos encima esta Constituyente...

para luego arrasarla, dejarla atr�s, superada.

S�lo as� la alternativa revolucionaria ya no ser� un fantasma.

O un sue�o de borrachos y presos.

Tendr� m�sculos y sangre para luchar.

Pies para andar.

Manos para coger con fuerza el poder.

T� piensas en el mismo refrito.

Hace diez a�os la Constituyente la quer�an

los republicanos, los socialdem�cratas, los curas,

los masones, la asociaci�n de veteranos y, durante un par de meses, hasta Mussolini.

Esto va a acabar en que nadie va a distinguirnos.

Justo ahora que el capital est� de rodillas y la Uni�n Sovi�tica es cada vez m�s fuerte.

�Pero c�mo pod�is hablar as� t� y los otros! �No conoc�is a los campesinos?

�No conoc�is a los peque�o-burgueses arraigados al fascismo?

�C�mo puedes pensar que ma�ana se pueda pasar a la dictadura del proletariado?

Deja de decir chorradas. No repitas lo que dice.

�Eres un loro?

Somos comunistas. No hay ning�n Papa que defender.

�As� que quer�is problemas? �De verdad?

Os ha ca�do un buen castigo por mantener conversaciones prohibidas

y en lugar de trabajar os pon�is a hablar.

Y t� sabes que est� prohibido.

�Y qui�n hablaba? Yo s�lo repet�a verbos en franc�s.

"J'ai", "tu as", "il a", "nous avons", "vous avez", "ils ont"...

�Estoy estudiando! No est� prohibido, �no?

�Quitaros de enmedio! �Fuera! �Venga! �Venga!

"J'ai", "tu as", "il a", "nous avons", "vous avez"...

A tomar por culo t� y el desgraciado de Mussolini...

Cabrones...

La dictadura del proletariado es una dominaci�n de hierro

contra la vieja clase para golpearla a muerte.

Para destruir sus centros de poder. Para aniquilar su capacidad de resistencia.

Pero la clase obrera no puede dominar sola.

Para doblegar su enemigo hist�rico necesita aliados.

Y con estos la relaci�n tiene que ser distinta.

Eso es. Hegemon�a.

Significa exactamente eso: clase y Partido imponen su fuerza al enemigo.

Pero buscan consenso, ayuda, apoyo

en otros estratos sociales. Anim�ndoles.

Protegiendo sus intereses. Orient�doles.

Porque la clase obrera tiene que preocuparse de ganar duraderamente.

De vencer para siempre. Tiene que construir su propia Historia.

Edificar su ciudad.

- ��l piensa...! - �Habla bajo!

�l piensa, pero a estos en la c�rcel ya no les funciona el cerebro.

�Qui�n sabe si son a�n capaces de reaccionar, de defender ideas revolucionarias?

Nos encontramos con un buen pu�etazo en la nariz, como dice �l.

�Qu� co�o dices? Es un discurso que ha empezado hace seis a�os.

Yo trabajaba en el peri�dico. Yo me acuerdo de lo que escrib�a sobre la crisis Matteotti.

Y luego ning�n informe al comit� central.

�Qu� pasa, esperamos a que anochezca? �El siguiente!

Siempre los mismos, �eh? T�, ven. �Qu� te pasa hoy?

Est� convencido de esto. De verdad. Y yo,

excepto en algunos puntos, estoy de acuerdo con �l.

�Es una trampa! �Y t� est�s cayendo!

�Una trampa? �Pero qu� trampa?

Pues eso. �l es un provocador.

Con buenas intenciones...

�Y los bolcheviques en el 17?

�Rusia era un pa�s atrasado! �No lo olvides!

Aqu�, en Occidente, tenemos que enfrentarnos al nivel m�s alto del desarrollo capitalista.

�Luego las condiciones son m�s favorables! �M�s maduras!

�Pero los obst�culos son mayores! �Las resistencias m�s encarnizadas!

El burgu�s no ha creado s�lo un Estado m�s represivo,

sino una sociedad civil, que tiene sus centros del consenso.

Sus mecanismos de corrupci�n, de persuasi�n...

Una escuela de clase refinada.

Pensad en los privilegios corporativos, en las aristocracias obreras.

El Estado no es otra cosa que una trinchera avanzada. Detr�s hay un campo de trincheras.

�Y t� qu� quieres hacer? �Quieres asaltarlo solo, con la bayoneta?

�Oye, Antonio! En Occidente,

en Italia, la burgues�a tendr� todo lo que dices,

pero si en el momento adecuado no se esconde detr�s de los cojones de los fascistas,

la joden.

�Qui�n ha parado la revoluci�n?

Los fascistas, la guardia real, los carabineros...

En el momento justo, tambi�n les encontr�is a ellos.

Pero antes... �Qui�n nos hab�a parado?

Tur�n. Septiembre de 1920. Ocupaci�n de la f�brica.

�Mira que los del sindicato son unos criminales!

�Nos dicen que ocupemos las f�bricas sin preparar un carajo! �Nada!

�Ni siquiera un poco de defensa! Ni armas, ni munici�n...

Y mira, Antonio, que est�n pagados para representarnos, para defendernos...

Por algo as� Lenin les har�a fusilar.

Bueno, primero cread los medios de defensa...

Lo ten�is todo, hay que crear los medios de defensa.

Defensa, defensa... �Mira all�, Antonio, m�rales!

Para defendernos tenemos bastantes armas... S�, en definitiva,

si alguien nos ataca, resistir, podemos resistir.

Pero es que la idea es distinta.

�Di que est�s pensando en otra cosa, por Dios!

�Claro que pienso en eso! �Y t� tambi�n debes pensarlo, y �l y todos!

No estamos simplemente tomando una f�brica. �Si no, ser�a la movida sindical de siempre!

�No! �El sindicato nos dice que ocupemos todas las metal�rgicas en Italia!

�Seiscientas! �Un mill�n de desgraciados tomando seiscientas f�bricas!

Estamos violando el sacramento de la propiedad privada. �No es cualquier cosa!

�As� se crea un aut�ntico problema de poder!

�No es una simple concentraci�n sindical!

�Y a ese nivel todo lo que pretendemos es defendernos?

�No nos ilusionemos, el Partido no se mueve!

�Pero esos qu� hacen?

El peri�dico quiere las fotograf�as.

Colocaos...

�Pero tenemos que ser claros, por Dios! - �Listos?

�No podemos quedarnos as�!

O avanzamos y tomamos el poder... - �Listos?

... o nos quitan del medio de la peor manera.

No os mov�is... �Quietos!

A la burgues�a le llega la tormenta. Y si lo logra tambi�n esta vez

nos regalar� una buena guardia blanca... O negra.

Lo intentar� con un golpe de Estado, una dictadura de hierro.

�Pues avancemos! �Ya se ha dado el primer paso!

�Y el segundo qui�n lo da si el Partido no se mueve?

�Nosotros, en Tur�n, por nuestra cuenta?

�No! �No estamos solos!

Nosotros hemos tomado la iniciativa

y son el Partido y el sindicato quienes nos han dejado solos.

�Tenemos el culo al aire y la patronal, feliz, nos lo llena de patadas!

Molestamos al Partido y tambi�n al sindicato. �Somos unos extremistas!

�Irresponsables! �Aventureros! �Lo han escrito! �Lo han dicho!

Para todos nosotros ped�an una comisi�n de investigaci�n. �Lo has olvidado?

�Claro! �La burgues�a ha comprado a los socialistas! �Les ha empujado a la traici�n!

No es tan simple. La hegemon�a burguesa funcion� en ese momento. Jug� su papel.

Circulaba por todos lados. En los sindicatos, en la direcci�n del Partido,

en el grupo parlamentario. �Paralizaba! �Convenc�a!

Ha sido una captaci�n indolora.

Por eso los socialdem�cratas reivindicaban el honor de haber evitado

una explosi�n revolucionaria.

�Y los socialistas no sab�an por d�nde ir! �Paralizados hasta la impotencia!

Delante del laberinto que la burgues�a construy� para defenderse.

Impotencia cultural, pol�tica, moral.

Repet�an que la hora se acercaba y no hac�an nada.

S�lo lograron aplazar el momento...

S�lo lograron aplazar el momento... hasta la marcha fascista a Roma.

�Y los grandes peri�dicos?

�Il Corriere della Sera? �Que defend�a los algodoneros y la libertad!

�Y tambi�n La Stampa de Agnelli, de Giolitti...!

�Lleno de soluciones razonables, democr�ticas!

Todos estos buenos burgueses jugaban a la mesa de las reformas.

Predicaban de manera conmovedora.

�Basta de huelgas! �Trabajad! �Sacrificaos! �Salvemos el Estado!

S�. Justo ese Estado que en el 22 se puso la camisa negra.

�Esos asquerosos! �Me condenaron a once a�os!

�Porque ofend�a la democracia! �Yo!

�Abrid!

�Vamos! �Daos prisa!

�Oh! �Quer�is abrir o no?

�Mierda! �Asquerosos!

�Es in�til!

�Malditos! �Maricones!

�Llueve? �Es culpa de los comunistas! - �No!

�Era comunista D'Annunzio cuando amotinaba a

los generales y a los oficiales contra el gobierno leg�timo?

�Eran comunistas los que incendiarion el "Avanti!" de Mil�n y de Roma?

�Era comunista Cadorna cuando en el 17 preparaba la dictadura militar?

�Son comunistas los industriales y los especuladores

que han expoliado la riqueza nacional?

Que la han llevado al extranjero,

mientras el gobierno no ha sido nunca capaz de impedir la fuga de capitales.

Esta es la reacci�n italiana que cada gobierno ha pedido,

ha apoyado, m�s o menos abiertamente.

La delincuencia reaccionaria nunca ha sido tenido en cuenta por los tribunales.

�Es un delito incendiar un peri�dico socialista? �No!

Los culpables: conocidos, confesos.

Ni siquiera han sido encarcelados. A�n m�s: han organizado otras acciones.

�Es un delito matar a un representante de la clase obrera? �No!

Los asesinos... Los c�mplices de los asesinos... Los que les mandan...

Ni siquiera les molestaron.

Y si alguno de ellos terminaba delante de un juez

ya estaba preparada la alegaci�n de falta de pruebas,

o el aplazamiento del proceso,

o el Tribunal Supremo paraliza la investigaci�n,

o lo env�a a las sedes de tribunales m�s mansos.

As� el pueblo italiano ha vivido por a�os en el terrorismo.

Porque el terrorismo goza de la impunidad que el Estado le regala.

Pero la derecha puede darle las gracias tambi�n

a aquellos grupos que ten�an que guiar las masas por la v�a revolucionaria

y no lo han hecho. M�s bien han hecho exactamente lo contrario.

�Te das cuenta de que han atado a Gulliver con hilos muy finos?

Los fascistas han sido los �ltimos en llegar.

�Qu� listo es �l! �Sabe hablar! �Acabar�n por echarlo!

Hay que ver qu� hay detr�s de todas esas frases.

�Lo que dice sobre los fascistas es verdad!

�Sobre los fascistas es f�cil! �Pero sobre los socialdem�cratas...!

El a�o pasado, en Alemania, el primero de mayo,

un ministro socialdem�crata dispar� a los obreros, �s� o no?

Murieron diecinueve personas, �s� o no?

�Es verdad, en Alemania! �All� tambi�n est� el peligro fascista!

Si se les hiciese caso a estos, los comunistas tendr�an que aliarse con los socialdem�cratas

para que les matasen m�s f�cilmente.

Sin embargo, se est�n enfrentando a Hitler solos, por su cuenta. Ya ver�is c�mo termina la cosa.

�Y ahora abramos los ojos!

Para ejercer su dominio, la burgues�a no necesita siempre de la coerci�n,

de la violencia legal, del terrorismo de Estado, como en Italia hoy.

Para encarcelar a millones de mentes, usa armas m�s sutiles.

Lleva siglos persuadi�ndonos, y nos persuade d�a a d�a,

de que sus valores son los valores absolutos.

Familia. Educaci�n. Relaciones laborales. M�todos de participaci�n pol�tica.

La ideolog�a burguesa tiene una respuesta para todo.

Y es una respuesta capaz de convencer

y de asegurar el consenso, s�, espont�neo, de aquellos que son explotados,

que son tambi�n enga�ados en sus sentimientos, en sus ideas,

hasta el punto de dar la raz�n a sus propios enemigos.

Repiramos la hegemon�a burguesa como el aire, mec�nicamente.

Se ha transformado en el "sentido com�n" de la conciencia de millones de individuos.

Por eso, antes de conquistar el poder (antes, no despu�s),

una clase revolucionaria tiene que transformarse en clase dirigente.

Para ejercer su hegemon�a, para quitar a la clase burguesa,

todo un bloque de fuerzas sociales.

�C�mo? Extirpando a las masas, tambi�n a las m�s atrasadas,

viejas ideas, prejuicios, temores seculares,

el respeto y la reverancia ante las clases dominantes.

�El Estado parlamentario por encima de las clases!

�El sagrado principio de la propiedad privada!

�Esto es el cemento usado por el burgu�s para captar millones de mentes!

Pero este proceso de hegemon�a, como lo llamas t�...

�Qui�n lo hace? En la pr�ctica, quiero decir. - �Hoy?

Todos los que dirigen las f�bricas...

y la banca... y la prensa... y ahora tambi�n la radio.

Cient�ficos, curas...

que imponen a las masas ideas y principios que resultan convenientes a las clases dirigentes.

�O sea, los intelectuales!

Intelectuales... Esa panda de vendidos...

Si Lenin hubiese esperado a los intelectuales, seguir�a esperando con el cigarrillo en la mano.

�Pero c�mo te atreves...! A los intelectuales hay que tratarlos con guante.

�Ellos siempre tienen un �ngel de la guarda! �Son todos de la misma especie que los patrones!

�Pero nosotros de d�nde vamos a sacar los intelectuales?

Est�n todos a los pies de Mussolini.

�Y nosotros, para hacer la revoluci�n, esperamos a que los intelectuales dejen de chuparle el...?

Sin una nueva clase de intelectuales, la situaci�n hist�rica se paraliza,

no encuentra un cauce hist�rico revolucionario.

El �tero corro�do de la vieja sociedad a�n resiste.

Vale, los intelectuales son necesarios,

pero s�lo durante el proceso revolucionario podr�n unirse a nosotros.

�La revoluci�n son los obreros y el Partido!

�Pero qui�n co�o son estos intelectuales?

�Pero d�nde pens�is encontrarlos? Los intelectuales de la clase obrera

son los militantes, la vanguardia, el Partido como intelectual colectivo.

- �Vosotros sois los intelectuales! - �Nosotros?

�Claro, ten�is que serlo!

�Intelectuales de un nuevo tipo, lo contrario de los viejos intelectuales!

�Que no pueden tener miedo de ensuciarse las manos con la vida pr�ctica, con su lucha!

Pero hoy el Partido no tiene militantes de este tipo.

Y los pocos que tiene, por ejemplo, nosotros, estamos lejos de las capacidades necesarias.

T� nos hablas de todo, querido Antonio: cultura, intelectuales, hegemon�a, etc�tera...

�Pero el poder se conquista con las armas!

�No podemos esperar a que esos se vayan por su propia voluntad!

�Y no me refiero s�lo a los fascistas! �Tambi�n a los patronos!

�Si no, dentro de cincuenta a�os, en 1980, a�n estaremos esperando! �Entiendes, Antonio?

�Las armas... se encuentran, se construyen, se roban, se arrebatan al poder!

En definitiva, se pueden conquistar, de alguna manera.

�Si no, nos joder�n! �Nos joder�n siempre!

Ves, volvemos a la hegemon�a...

�C�mo es posible una insurreci�n victoriosa sin la ayuda y el apoyo de la masa de soldados?

Es la pol�tica de masas la que decide.

�Con aventuras y conspiraciones no conseguiremos nunca una presencia armada,

capaz, entrenada, en los nudos de toda la actividad del Estado!

�Pero el ejemplo no cuenta?

�Claro, si te siguen milliones de hombres!

En caso contrario es una aventura.

No juegues con esto, si no quieres caer en las trampas de la provocaci�n.

Polic�a, carabineros, tribunales, no esperan otra cosa...

�Una buena conspiraci�n de subversivos que puedan utilizar para justificar la violencia de Estado!

�Y si nadie se lo cree se lo montan ellos mismos!

�Me han dado un buen pu�etazo en el ojo!

- Eh, ya... - Vale, vale.

Hay que empezar desde el principio. - �Claro!

Ahora os toca a vosotros reflexionar.

Pero... �entonces, nos pones en una encrucijada!

S�... reflexionar, debatir, siempre son elecciones.

El trullo nos regala todo el tiempo...

Pero... �una elecci�n significa actuar! �En el Partido!

Resumiendo, �qu� quieres de nosotros?

Hoy el Partido ha llegado al punto de andar patas arriba.

�Hay que darle la vuelta!

Por esto tenemos que luchar. Y tambi�n arriesgarnos.

�No, no, chicos! �Yo no estoy de acuerdo, joder!

�No tiene sentido, no hay nada que hacer!

�Pero qui�n es? �En nombre de qui�n habla?

��l nos da pu�etazos, ahora nos toca a nosotros contestarle!

�Pero no se discuten las ideas! �Y el Partido, la disciplina?

�No, no me ha convencido!

Aqu� ya no se discute s�lo sobre el Partido. ��l quiere mucho m�s!

�l tiene raz�n, pero estos...

Es un cheque en blanco... �pero qu� sabemos nosotros de lo que decidi� el Partido!

Muchos est�n de acuerdo con Antonio.

Pero todos nos negamos a trabajar pol�ticamente por sus ideas

antes de saber las decisiones del Centro del Partido y de la Internacional.

No podemos elegir en el trullo, �no?

�Oh, muchachos, esto puede significar romper la disciplina del Partido!

De acuerdo... entonces de acuerdo... �Implicarnos como presos es absurdo!

�Hay que explic�rselo!

�S�, para que nos d� otro pu�etazo en el ojo!

�Antonio, estos son peores que chacales!

- �Te critican un mont�n! - Lo s�. Toma, yo no puedo comer.

�Dicen que los discursos que haces tienen el riesgo de corromper

a los camaradas m�s j�venes!

�Vendr�n a decirte que ellos no est�n de acuerdo porque no quieren dividir el Partido!

�Venga, venga! �Vamos!

- �Antonio! - �S�?

Los camaradas han debatido...

�Debatido? �Charlas, cotilleo! �Lo s�! - �Mira que te equivocas!

�La preparaci�n pol�tica de muchos de vosotros es infantil!

�He decidido interrumpir cualquier decisi�n!

- �Pero estamos todos de acuerdo! - �No!

Has sido mal informado. No se trata de cotilleo.

�Nos negamos por disciplina!

�No queremos destrozar el Partido!

Sois s�lo charlatanes.

�Y si todo el Partido tuviese una l�nea distinta respecto a la tuya?

Si es as�, fundaremos otro movimiento.

Antonio est� totalmente de acuerdo con vosotros.

�Pudiste explicarle...?

Pues s�, claro... �te lo he dicho!

Sobre... �todo?

S�, me ha... "Dile que lo comparto todo", dijo justo esto.

Bien... pero, �c�mo est�?

Ha envejecido... Est� as�... En la c�rcel, �no?

- �En definitiva, c�mo est�? - Seg�n yo tiene algo dentro...

Est� p�lido y tambi�n hinchado.

Es una impresi�n, tambi�n puedo equivocarme.

Se lo diremos a Tania, no le faltar� nada.

�No te preocupes!

�Le llegar� todo lo que necesita, qu�date tranquilo!

[franc�s] �L'addition, s'il vous pla�t!

[canci�n] �All�, en Arizona...!

El bandolero cansado...

misteriosa... en su caballo blanco...

�Buenos d�as!

En la c�rcel de la Pianosa la gente no pod�a lavarse...

�entre los presos comunes hab�a muchos maricones!

�Si alguien se enjabonaba ellos se le lanzaban encima!

Tenemos algo que comunicarte.

Ya nos dijimos todo.

Al colectivo le parec�a que...

�No! �El colectivo ya decidi�!

El colectivo ha decidido que tu petici�n a los camaradas

de difundir tus ideas pol�ticas en el Partido y en las masas

colisiona con las normas disciplinarias del Partido.

- �Claro! - �Es todo?

- �No, no es todo! - �Y entonces?

Los camaradas te llaman firmemente al acatamiento de los estatutos del Partido.

- �Es todo? - S�.

- S�. - Ahora tengo cosas que hacer...

�Antonio, espera! Quer�a decirte... Me abstuve en la votaci�n...

�Ahora tengo cosas que hacer!

�He creido siempre que hay que estar en paz con los camaradas!

T� eres gilipollas.

�El Partido no es una sociedad de ayuda mutua!

No estoy de acuerdo con ellos, pero...

�A ti te entiendo cada vez menos!

�Y t�? �Qu� haces? �No te lavas?

�Yo no! �El agua da�a los huesos!

Te han hecho una putada, �eh?

�Joder! Me he cansado de matar piojos, mat� a tantos que...

�La Virgen! �Corre!

�Quitaos del medio! �No os pong�is todos encima de �l!

�Venga, lev�ntalo! �Lev�ntalo por las axilas!

- �Llev�mosle a la enfermer�a! - ��chame una mano!

- �Venga, venga! - �Ayudadme!

�Venga, venga!

- �Guardia! - �Abrid!

�Guardia! �Guardia!

�Guardia! �Abrid!

�Abre, guardia!

�Abrid!

�Se est� muriendo y el guardia no abre!

�Todos iguales! �Asquerosos!

�Est� blanco como una zapatilla!

�Abre, joder!

�Si no abres, te jodo! Vas a abrir, �s� o no?

�No le han dejado irse a casa a morir!

- �Abre! - �No puedo abrir!

- �Me cago en Judas! �Abre! - No puedo.

��ste se muere!

- Sin el mariscal no puedo abrir. - �Abre!

No tengo la llave. No puedo abrir.

- �Abre! �Se est� muriendo, guardia! - Te he dicho que no puedo abrir.

�Quer�an hacerle pedir la gracia a Mussolini!

Iros todos a la mierda.

�Pero qu� le importa a �l? �Cobardes!

Decidle que pida la gracia. �A qu� espera?

�Es una provocaci�n!

�El Partido no lo permite!

�Para salir y vivir! �No para morir!

�Decidle que la pida!

�Es malvado como todos los jorobados!

Antes Losanto, que est� enfermo, luego...

tambi�n �l est� enfermo, �no?

�Ahora entend�is por qu� quiere hacerle pedir la gracia?

�Antonio dice que son los fascistas los que tienen que avergonzarse firmando la gracia!

�C�llate! �Somos nosotros los que sabemos qui�n tiene que avergonzarse!

�Ey, quietos! �Dejadlo ya!

�Me permite?

No, gracias... no fumo.

�Usted es extranjera!

�S�!

A ver si lo adivino...

�H�ngara?

�C�mo?

�Usted es h�ngara! �De Budapest!

�No, soy rusa!

�Va a visitar la Catedral de Conversano?

�No, yo bajo a Turi!

�A Turi? �Pero no hay nada!

S�, hay, hay... �Est� mi cu�ado!

�Est� en la c�rcel! �Es un pol�tico!

Ah...

Voy a visitarle...

Entiendo...

�Documentos! �Por favor, se�ora!

�Documentos, por favor!

�Gracias!

�Documentos!

�Documentos, por favor! �Se�ora, por favor!

�Se�ora? �Gracias!

�Documentos!

Esta vez ni siquiera me mirar� a la cara...

�Por qu� tiene que enfadarse?

Lo hice por �l, �no?

Naturalmente no entender� nada, �cabez�n!

Sin la menor generosidad... �Vale, me equivoqu�!

�Qu� va! �No sirve para nada!

Deb�a haberle dicho enseguida lo de Giulia...

�Pero por qu� no se lo dije?

Yo me romp�a la cabeza pensando en Giulia y t�... �nada!

- �Por favor! - �Estas son tus ideas llenas de cuidado!

Giulia est� enferma, desde hace tres a�os... �cada vez peor!

Pod�a prever los golpes de los adversarios...

�Pero no los que han llegado de donde menos me lo esperaba!

Pero ella te lo escribi� tambi�n, �no?

�Pero, c�mo! �No te acuerdas? - �S�!

Hace dos a�os... �No, hace tres, tres a�os! - �Y entonces?

Pero ella hablaba de... �de depresi�n!

�Nerviosa! �Nervios!

�Pero luego dijo que estaba mejor!

En cambio ahora est� en un hospital...

Para enfermos... �Para enfermos de...!

Aqu� tienes.

�Mira!

�Oh, Dios m�o! �Qu� han hecho? Lo siento...

�Han querido hacer un control y la han destrozado!

Lo siento, porque es esa tarta tan buena, la de cerezas... Lo siento...

Lo siento, han querido hacer un control...

Sanatorio "Serebrjanyj bor" (Bosque de Plata) Mosc�, 1922

Los enfermos, las enfermeras y los campesinos estaban all� escuch�ndome tocar.

�Sabe? He tenido miedo...

�No! Pero me he enterado de...

Camarada Schucht, la direcci�n del hospital lo siente mucho.

No tenemos ni una sola habitaci�n libre esta noche.

�C�mo es posible?

�Mi concierto estaba previsto!

�Os han enviado tambi�n un telegrama!

S�, camarada Schucht. Hemos recibido el telegrama.

Lamentablemente,

estaban previstas una serie de salidas que han sido aplazadas por el mal tiempo.

Contamos con su esp�ritu colaborador.

Colabore, camarada Schucht. Vaya a dormir sobre el piano.

�Por qu� no? Es un piano de cola. Para m� sobra.

Y en cambio me ocupar� yo de usted.

�Ah, s�? Colabore, camarada Schucht, venga a dormir en mi cama...

Una buena idea, �no le parece?

�Sola o acompa�ada?

�Tiene miedo? �Le han dicho "�cuidado, es un sardo!"?

Un poco ladr�n, un poco bandolero, puede tambi�n acuchillarte.

�Qu� va!

�No tiene miedo de m�?

�No!

De usted me f�o completamente.

�Y entonces por qu� est� atrincherada en su abrigo?

�Pero qu� es?

Son b�hos.

Usted tiene fr�o y ni siquiera se da cuenta.

Venga, ahora debe dormir.

Ma�ana por la ma�ana se marcha muy temprano.

No creo que pueda dormir.

No quiero que usted pase la noche en vela. Quiero que tambi�n duerma un poco.

- �S�? - �S�!

Y entonces... hab�a pensado... que usted...

Que usted... Que... Se pod�a...

Usted quiere decir... como dos hermanos. - �S�!

No duerme, �verdad?

No.

�No ser� por m�, quiz�? Quiero decir, que yo est� despierto le...

No.

S�. Yo percibo que usted...

Yo percibo much�simo que usted est� aqu� cerca...

Estar cerca de usted es tan bello... Y luego quiero decirle que...

�Qu� tengo que hacer?

�Quedarse as�! O dejarse abrazar.

�No! No.

Es culpa m�a. He pretendido demasiado.

Qu� maravillosa historia podr� contar ma�ana a sus amigas.

�No oyes las risas? Pues s�... Es jorobado. Es r�diculo. Parece un monstruo.

No es verdad.

Yo no tengo ni siquiera... Y no me importa que usted...

No entiendo porqu� llora.

Yo no quiero que usted piense eso de m�.

Yo quer�a... estar un poco con usted.

Quer�a conocerle un poco mejor.

Y luego... del hecho que usted sea...

�Qu� me importa a m�?

- �En serio? - S�.

�Y por qu� quer�a conocerme un poco mejor? - Porque s�.

Giulia, las cartas que te escribo,

censuradas por la direcci�n de la c�rcel, enviadas al Ministerio del Interior.

En mis condiciones, quiero estar cerca de ti,

pero necesito que me ayudes un poco, que me ense�es la mejor manera de ayudarte.

Las cartas que te escribo, analizadas por la polic�a para ver si hay tinta invisible.

Nuestra mayor desgracia ha sido estar juntos demasiado poco.

Las cartas que te escribo, copiadas palabra por palabra. Cartas al Partido.

La impotencia de hacer algo real, eficaz, para ayudarte.

Hace cinco a�os, en el restaurante de Liberti, en la Apia antigua, hab�a otros camaradas...

Est�bamos saliendo hacia Mosc�. El primer curso de la escuela leninista.

S�... �Pietro Laurin! Eres v�neto, si no me equivoco.

No, no te equivocas, soy de Verona.

�Cu�nto te han echado?

Catorce a�os. �Pero qu� importa? Dentro de pocos meses estamos todos afuera.

�Sabes? Aqu� llega poco o nada...

Noticias vagas, imprecisas. En resumen, �qu� pasa?

He vuelto a Italia a principios de junio, desde Par�s.

S�. Eso despu�s. �Y el Partido?

Entonces, empecemos por el viraje. El Partido finalmente se ha dado cuenta

de que estamos frente a una situaci�n directamente revolucionaria.

El fascismo se disgrega.

Y ahora el golpe se lo lleva Antonio. Mira qu� cara tiene.

�Como un socialdem�crata! �O mejor, como un socialfascis...!

Cuando est�s fuera de la l�nea del Partido, se acaba mal, se acaba roto.

Nos volvemos traidores, como Trotski, �no te parece?

Nuestro Togliatti dice que en Italia no es posible otra cosa

que seguir el m�todo proletario.

El m�todo plebeyo... El m�todo dem�crata-burgu�s est� excluido, �entendido?

�Sab�is qu� os digo? Que �ste predica en el desierto.

�No!

Antonio est� entre la espada y la pared.

S�, s�.

Perdona, �cu�ntos obreros trabajan en Par�s, en el Centro Extranjero del Partido?

Cuatro o cinco.

Pocos, �eh? �Por qu� el Partido no llama a otros?

Es dif�cil encontrar a quien est� dispuesto a dejar el trabajo, la familia...

�C�mo haces para obligar a los camaradas? Despu�s vuelven a Italia, les arrestan,

les llevan al Tribunal Especial... O como Sozzi, que la polic�a le ha matado para que confesara.

Y luego hace falta gente de confianza, segura.

- Es muy dif�cil, �eh? - Eh, claro.

Entonces no es exactamente una cuesti�n de meses, �te parece?

As� que os enviaron a Italia para organizar el Centro Interno. �Cu�nto ha durado?

Un mes escaso. Nos han traicionado.

Ten�amos cita con uno de los nuestros. �l no estaba, en su lugar hab�a muchos polic�as.

No es la primera vez.

�En este mes qu� has visto? �Qu� pensaban los obreros?

S�... En Piamonte... Te hablo del Piamonte porque he trabajado all�...

Hay malestar... Los salarios son bajos.

En la provincia de Biella, me llamaron a una reuni�n con treinta camaradas.

- �T� los has visto? - No. Me han arrestado antes.

Nuestro confidente en Tur�n nos ha dicho que hay protestas en la Fiat.

- �Qu� clase de protestas? - �Bueno! �Algunas protestas!

En Alessandria, los camaradas me han hablado de la huelga de los sombrereros de Borsalino...

- �Cu�ndo? - ... por el salario...

- �Cu�ndo! - �Se ha suprimido! �Pero qu� pasa?

�Cu�les son las fuerzas del Partido en Piamonte?

Un centenar de camaradas.

Si cuentas los simpatizantes, multipl�calo por diez.

Y a lo mejor lo subestimamos.

�Y t� con un centenar de camaradas quieres hacer la revoluci�n?

�Quieres desencadenar la lucha?

�Contra la polic�a? �La milicia fascista? �El ej�rcito?

Con la esperanza de ganar. Con la esperanza, he dicho. No con la certeza.

�Qu� te hab�amos dicho?

�Pues s�, lo he entendido! ��l no est� de acuerdo!

Pero a m� no me lo ha dicho. Lo deduzco de las preguntas que me ha hecho.

�Ey, Lorin! �Despierta! T� eres del Centro Interno.

T� puedes decirle: �No! �La l�nea del Partido es esta!

�Y quien no est� de acuerdo se queda afuera!

Contigo us� la vaselina... Con nosotros no.

�Joder! �Es verdad!

�Por qu� no te has enfrentado a �l?

Eh, no lo hizo porque no pod�a... Con �l... Es el jefe, �no?

�Eso es! �Imag�nate qu� responsabilidad asumes frente al Partido!

�T� tienes que informar al Partido!

Camaradas, voy a operarme...

Me marcho ma�ana por la ma�ana... Si me quedo aqu� me muero.

Si me opero, me muero igual.

Entonces, la vas a escribir, �s� o no?

�Que no! Antonio est� enfermo. Le han echado veinte a�os. �Veinte!

- Ninguno de nosotros es perfecto. - �Y qu� tiene que ver?

�Date cuenta de que la vamos a enviar nosotros!

�Pid�moslo a Lo Santo! Escucha. - �S�!

Quer�a hablarte de Antonio...

Nosotros pensamos que deber�amos escribir al Partido.

Siempre. Hay que informar al Partido siempre.

Est� bien. Entonces escribir�.

Camaradas, Francesco Lo Santo ha muerto. Le han asesinado.

�Quieres que te curen? �Quieres vivir?

Antes de que te lleven a una cl�nica, tienes que firmar.

La firma para la demanda de gracia la quiere Mussolini...

A cambio de la vida. �Un buen trueque!

�l eligi� morir entre los piojos.

A dos pasos del cubo de las heces. Y ah�, camaradas, no estaba su mujer.

Tampoco estaba a su lado ning�n camarada mientras mor�a.

Estaba el Partido. �l no se olvid� nunca del Partido.

Intentar�n borrar su nombre,

pero la Historia habla un idioma del que los asesinos no se adue�ar�n nunca.

La Historia tiene leyes,

de las cuales los asesinos, los fascistas, no pueden librarse.

�Venga, daos prisa! �Disolveos! �Daos prisa!

�Qu� pasa? �Que basta poner esa cara...?

A ver... �Qu� quieres?

�Eres t� el que tienes que explicarte! �Quer�as que aquel viejo pidiese la gracia!

�Excavando, excavando en el personaje importante se encuentra el charlat�n!

�Tambi�n entre los comunistas! �Tambi�n entre nosotros!

Eh, puede que dentro de poco ya no seas comunista...

Hemos enviado una carta al Partido.

S�. La escribi� Laurin.

Pero tienes que saber que todos est�bamos de acuerdo.

Tambi�n Lo Santo.

�Qu� escribiste?

No, nada... Ten�a miedo de que la polic�a consiguiese el mensaje.

S�lo comuniqu� que t� estabas en desacuerdo con la l�nea del Partido.

- Despu�s pregunt� qu� ten�a que hacer. - �Por qu� no me lo dijiste?

�Pero cu�ndo? Est�s siempre a lo tuyo.

�Si alguien se te acerca, parece que te moleste!

�Los camaradas me hab�is marginado completamente!

�Pero por Dios! �No ten�as que permitirlo!

T� ten�as... �Todav�a tienes la autoridad para romper este clima de mierda!

�Aqu� hay gente que dice ser comunista y no lo es!

- �Antonio! �Eso te tocaba a ti y a nadie m�s! - �Pero el qu�?

�Cambiar el cerebro a los inconscientes?

�Pero sabes de qu� me acusan?

�De ser un legalista podrido! �De tener privilegios!

Vaya. Qu� privilegios. Los que est�n previstos en el reglamento.

Yo quiero seguir estudiando, escribiendo. Y lo har�.

Nunca, �entiendes?, nunca dar� a nadie una excusa para quit�rmelos.

Por eso respeto el reglamento.

Dicen: "�Pretende m�s cuidados! �Una comida mejor que la de los otros!".

�Claro, es cierto! �Yo trabajo, estudio! �No cotilleo!

Tambi�n ellos est�n enfermos. �No lo sabes? A todos se les van los nervios.

Oye, tienes que acercarte a los camaradas... �Antonio, hay que cambiarlo todo!

�Hay que salir de este maldito foll�n!

Bastar�a que retomases las clases.

D�jame un momento. Quiero pensar en eso.

Mientras tanto, escribe otra carta al Partido, diciendo que anulen la primera.

Aunque sea breve, no tiene importancia. En seguida.

S�... �pero t� tienes que escribir al Partido!

No lo has hecho nunca. �Por qu�?

Mientras tanto escribe la tuya.

Despu�s escribiremos otra juntos, con m�s calma. Despu�s.

Tur�n - Septiembre de 1920 Ocupaci�n de la f�brica

�Los comit�s de empresa dan miedo al Partido y tambi�n al sindicato!

�Los comit�s que nosotros hemos querido!

Porque con estos comit�s, con la participaci�n directa de todos,

y no s�lo de los afiliados al Partido o al sindicato, �comprend�is?,

con esta participaci�n directa de los obreros, que deciden por s� mismos,

�adi�s a la tutela del Partido, del sindicato, sobre las masas!

�Eh!

Vale. �D�nde nos ponemos?

Ah�, detr�s de la mesa, �no?

�A la mesa de Agnelli?

�Sentaos, sentaos!

�Ah, te aseguro que guardar� esta fotograf�a para mis hijos!

�Pues ellos un d�a alcanzar�n esta mesa de verdad!

Con los comit�s. Porque el miedo del patr�n es esto.

Les quit�is de las manos la m�quina m�s importante:

�no �sta, sino vosotros mismos!

Eso es, hoy el obrero no es nada dentro de la f�brica.

Con los comit�s quiere serlo todo.

�No os mov�is! �He dicho que no os mov�is!

Vale, vale... Pero ahora, �qu� hacemos?

�D�nde llegamos? �Qu� vamos a conseguir?

�Pero c�mo vamos a conquistar el poder? �Contesta!

Eh, ahora... Lo �nico que nos queda por hacer...

es luchar por nuestros comit�s de empresa.

�Es la �nica cosa concreta que podemos hacer hoy! - �Pero no es bastante!

Con los comit�s, s�. Con los comit�s sin el Partido...

�Con "ese" Partido!

�No pueden solos!

�Pero te das cuenta? Estar en un partido donde tienes que guardarte la espalda de los tuyos...

�Por Dios! �Eso ya no es un partido!

�Cristo, qu� peste de hinojos asados!

�Date cuenta de que Antonio no escribir� nunca al Partido!

�S�lo te ha hecho anular la carta!

�Es lo que quer�a!

Perdona, �pero por qu� no deber�a escribirla?

Fue idea suya, �no?

�Si �se escribe al Partido me corto las pelotas!

�Me las corto con una lata oxidada!

�En estos d�as no podemos ni acercarnos a �l! �Est� nervioso!

La mujer no le escribe, no sabe nada de los hijos...

�Es una familia un poco tonta!

�Pero est�n en Rusia! �En Rusia!

�All� ellos se ocupan de todo, tambi�n de mandar a la mujer a una cl�nica!

�Y nosotros, qu�? �No hay nadie que se ocupe de nuestras familias! �Eh?

�Ya! �La familia!

Menos que le dije que s� a la compa�era que ten�a en Rusia cuando quiso abortar...

La familia, s�. �Tambi�n nosotros tenemos familia!

�Pero la verdad es que �l no escribir� ni ahora ni ma�ana, nunca!

Porque �l y el Partido van... �as�!

Has o�do c�mo habla de Stalin, �eh?

No... �pero por qu�?

�Por qu�? �Por qu�? �Porque tambi�n Stalin le jode!

�No bromeemos! �No es el Lenin de hoy!

�Enjaulado en una Rusia atrasada se le ha quedado una mentalidad nacionalista!

�Quieres decir una mentalidad demasiado "rusa"?

Entonces conoce bien el pa�s y el gobierno. Hasta el fondo.

Stalin es primero, georgiano; despu�s, ruso; despu�s, comunista. �Hay que tener cuidado!

�No es Lenin, pero es alguien! �Un t�o con nervios de acero!

�Es lo que hace falta!

Pues, seg�n Lenin, Stalin es demasiado arrogante.

�Stalin tiene un poder inmenso y no estoy nada seguro de que sepa usarlo bien!

Si no me equivoco, Lenin dijo justo esto.

�l quer�a alejarlo del cargo de secretario del Partido, pero luego muri�.

�Pero cu�ndo lo escribi� Lenin? �Yo no me acuerdo!

�Pero no es verdad! �Son gilipolleces!

�Es un documento que el Partido ruso no quiso publicar!

�Era un documento de Lenin? - �S�!

�Y lo han ocultado? - �S�!

�Y por qu�? - �Por qu�?

�A m� me parece bien as�!

Vale, vale... �ahora se lo pregunto!

�Anda, ve!

�S�, es un buen momento, est� solo, de buen humor!

�Ve! �Ve! - �Ve!

Ahora os cuento todo, as�...

�Hola, Antonio! �C�mo est�s?

Mal, gracias... �Me duele la cabeza!

Oye, �has escrito al Partido?

No, pero estoy en ello... S�, estoy en ello, mira...

Te he tra�do este libro... Es importante, �sabes? �Vamos a debatirlo luego!

�Luego! �Luego!

Perd�name, sabes... pero me duele la cabeza... �Me duele la cabeza!

�Hab�is visto? �Y as� a Laurin se la ha metido por el culo!

�Laurin! �Toma!

�Bastardo!

�Bastardo!

�Te voy a matar!

�Hijo de puta!

�Bastardo!

�Eres un mierda!

�Fascista!

�Deja! �D�jame!

�A la pared, venga! �A la pared! �Quedaos quietos!

�Cacheadles!

�Adelante, cacheadles!

�Provoc�is tumultos! �Os peg�is!

�As� que no est�is enfermos!

�Y quer�is darme problemas! �Pero yo os voy a hacer pedazos!

�Os quedar�is poco aqu�, en Turi!

�Os echo al calabozo! �A todos!

�Pues tienes suerte! - �Yo?

�Eh, te vas de este ambiente de mierda!

�Adi�s! �Animo, eh!

�Has sabido algo del Partido? �Te contestaron sobre Antonio?

�No! Las cartas no habr�n llegado. O se habr� perdido la respuesta.

No te preocupes. Dentro de unos meses estaremos todos afuera.

�Antonio? Me voy... y quer�a...

�Adios, Giovanni! �Adios! �Ten cuidado! - S�...

- Lo siento. - �Yo no! �Qu� me importa?

Sabes, cuando me trajeron aqu� casi lloraba...

�Por la felicidad! �Voy a ver a Gramsci!

Pero aqu� ya no se mueve nada...

�Mejor otro trullo! �Hay muchos!

Y se encuentran nuevos camaradas y se empieza otra vez a debatir de pol�tica... �De cosas!

�Aqu� ya no se puede!

�Puedo despedirme?

�Antonio!

�Intenta ponerte bien, cuidarte!

�Adi�s!

�Hasta pronto!

�Lee! �Estudia!

Ha dicho s�lo un saludo.

El tres de agosto, a la una de la ma�ana, vomit� sangre de repente.

Respirando, o�a un gorgoteo.

Le sigui� un golpe de tos y la boca se llen� de sangre.

La tos no era violenta...

Justo la tos que viene cuando hay algo raro en la garganta...

Golpes aislados, sin flujos continuos, sin espasmos...

Dur� hasta las cuatro, m�s o menos.

En ese rato he expulsado entre 250 y 200 gramos de sangre.

Oye... Quisiera preguntarte...

S� que me quieres y me quieres ayudar. - �Claro!

No s� si es mejor que escriba yo a Giulia o que lo hagas t�...

No entiendo... �El qu�? - �Separarnos!

Giulia puede volver a empezar...

�Con todo lo que...!

�Eh! �Qu� tienes que ver t�?

No, yo no... �Yo lo dec�a por Giulia!

�Est� encerrada all� en la cl�nica y empieza ahora a estar mejor! �No lograr� nunca salir!

�Yo no saldr� nunca de aqu�!

�Mira, yo nunca me ocupar� de...!

�Tania, yo no saldr� nunca! - �Escr�bele t�!

�Por qu� un ser vivo tiene que seguir atado a un muerto como yo?

�Un corte neto, tajante! �Qu�...?

En estas condiciones, profesor...

Dig�selo tambi�n usted, se�orita. �l no puede estar aqu�.

S�, s�, vale... �He entendido! �La demanda de gracia!

�Bonita forma de suicidio! �La peor!

�Nino! �Pero no ves que lo dicen todos?

�No lo dicen por maldad! Tambi�n en el pueblo me lo dicen... �Todos!

No es por maldad... �Es por ignorancia!

�Pero escribe a Giulia! �Tienes que escribirle a ella, no a m�! �S�lo a ella! �Entiendes?

�Has entendido?

�Pero d�nde le llevan?

A la celda mortuaria, donde est� el dep�sito del crin.

�Pero est� lleno de colchones!

�Le ponen all� encima, as� est� m�s c�modo!

�Cu�ntos a�os se ha tragado?

�Y qui�n sabe! �Quiz� cuarenta! Tampoco �l lo sab�a...

Antonio, �es verdad? �Te llevan a la cl�nica a curarte?

�Yo? �De toda formas estoy jodido!

Par�s Marzo de 1933

Nada m�s...

La �ltima vez que le vi fue hace seis meses, antes de salir de la c�rcel y escapar aqu�.

�Ah, s�! Me he enterado tambi�n de que a cada nuevo camarada que llegaba a Turi

le explicaba todo desde el principio...

Sus cr�ticas, los errores del Partido...

S�... Es decir... �l los llama as�... Y todo lo dem�s.

Tambi�n lo he escrito en el informe que os entregu�.

�Nada m�s? - �No!

Nos hemos enterado de que est� enfermo...

�S�!

En Turi, los camaradas pensaban que no podr�a reponerse...

Ya est�. Es todo.

Lo hemos le�do...

El Partido te compromete a no hablarlo con nadie.

�Nadie! - �Vale!

Sobre todo... �Est� claro?

Un momento... �Excelencia, le llaman de la c�rcel de Turi!

Entonces... �Qu� hay de Gramsci?

Excelencia, me ocup� de controlar los cuadernillos...

Los conceptos sin conexi�n, confusos, sin sentido...

tambi�n alg�n error de ortograf�a.

Lo imaginaba...

�Bromas de la arteriosclerosis!

Avise a los carabineros para que provean una escolta excepcional...

A la polic�a para que tome las medidas especiales de seguridad

en todas las estaciones intermedias...

Para la Schucht, duplicar el servicio de vigilancia mediante agentes de inc�gnito.

Que est�n todos casados.

�Es una "buena chica" de la que es mejor no fiarse!

Avise a todas las comisar�as interesadas

para que vigilen sin interrupci�n, de manera adecuada a la importancia, etc., etc.

Entonces Gramsci lo ha logrado.

�Te refieres a que ha logrado no firmar la demanda de gracia? - �S�!

Pero es que nosotros no le vamos a liberar.

�Le llevamos a morir a otro sitio!

�Guardia!

Cada d�a se rompe uno de los hilos que me une al mundo del pasado.

Y es cada vez m�s dif�cil recomponer tantos hilos rotos.

No tener relaci�n con nadie.

Ser olvidado por todos. Olvidar todo.

Vivir como un animal en su agujero.

Acurrucarme, volvi�ndome m�s puntiagudo que un erizo.

�Descargad las maletas!

�Y? �Qu� pasa? �Qu� hac�is aqu�?

�No hay nada que ver! �Marchaos! �Marchaos!

Las jerarqu�as sociales se han roto.

Los valores hist�ricos est�n revueltos.

Las clases ejecutivas, las clases subalternas, han llegado a ser clases dirigentes.

La clase obrera se dirige a s� misma.

Ha encontrado en s� a los hombres

que transformar�n un conjunto elemental, mec�nico, en una criatura viva.

Todo esto hace enfadar a los escritores de la burgues�a.

A quienes creen en la investidura divina de la clase burguesa.

Estamos construyendo la primera c�lula hist�rica de un futuro distinto.

Veintis�is de abril de 1937. A�o quince de la Era Fascista. Fonograma:

De la Comisar�a Real de Roma,

la Divisi�n Asuntos Generales y Reservados del Ministerio del Interior, secci�n primera.

Las diez horas y veinticinco minutos.

El conocido Gramsci, Antonio, hijo de Francesco,

se encuentra en condiciones muy graves como consecuencia de un ataque de emiplegia.

Se prev� su muerte.

Veintisiete de abril de 1937. A�o quince de la Era Fascista. Once horas.

Como continuaci�n del fonograma de ayer,

se comunica que el conocido Gramsci, Antonio, muri� esta ma�ana a las cuatro horas.

Se dispondr� una vigilancia rigurosa y atenta para evitar cualquier manifestaci�n subversiva.

Veintiocho de abril, 1937. A�o quince de la Era Fascista. Veintid�s horas y diez minutos.

Como continuaci�n del fonograma de ayer, comunico que esta tarde, a las diecinueve y treinta,

se realiz� el transporte del cad�ver del conocido comunista Gramsci, Antonio,

seguido s�lo por dos familiares.

El carro procedi� al trote hasta el Cementerio del Verano,

donde fue depositado el cad�ver en el dep�sito a la espera de su cremaci�n.

"Todas las semillas han fallado, excepto una

que todav�a no s� bien qu� es, aunque probablemente es una flor

y no una mala hierba". ANTONIO GRAMSCI

FIN

Los personajes de los compa�eros de Antonio Gramsci

est�n inspirados libremente en los hechos y episodios ocurridos

en la c�rcel de Turi entre 1929 y 1933.

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