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Bagdad, la fabulosa ciudad de la Scherezade de "Las mil y una noches".
Fortaleza en el desierto durante cinco mil años,
encrucijada entre el mundo civilizado y el salvaje Oriente.
Cuenta la leyenda que Adán y Eva fundaron Bagdad
cuando fueron expulsados del Jardín del Edén.
Quizá sea cierto, porque en Bagdad, lo increíble es posible.
Bagdad, el baluarte de la paz de los árabes
donde durante siete siglos no ha habido paz.
Aunque los fieles rezan arrodillados cinco veces al día,
desgraciadamente, Alá no atiende sus plegarias.
Las autoridades militares turcas no rezan, claro.
De nada sirven las plegarias ante las tribus rapaces del desierto.
Olvidas, Pachá Ali Nadim, que mi gente procede del desierto.
No me refería a las tribus beduinas, sino a los Chilabas Negras,
pero al criaros en Inglaterra es lógico que no los conozcáis.
- ¡Chilabas Negras! Q - ¡A menos de una hora de Bagdad! Q
¿Se da cuenta de que no exageraba, señora?
¡Curiosa costumbre beduina! Q
Saben que son más y no podemos combatirles.
Paran a negociar antes de comenzar la masacre.
Iré a ver qué puedo hacer.
Yo no me preocuparía por el Pachá. No corre peligro.
Ud. Tampoco.
Los Chilabas negra solo desean armas y municiones.
¿Cómo lo sabes?
Los camelleros, tarde o temprano, nos enteramos de todo.
¿Aprendéis a hablar inglés con acento francés?
- ¿Quién eres? - Me llaman Hassan,
y el acento es vienés, no francés.
Nuestro gobernador militar cumple diligentemente con su deber
pero los Chilabas Negras se llevarán lo que desean, como siempre.
En Constantinopla esto no va a gustar nada,
a mí tampoco tratar con ladrones y asesinos.
- ¿Es muy peligroso? - ¿Cree que estamos en Inglaterra?
¡Esos salvajes no se frenan ante nada! Q
¡Excepto cuando logran lo que desean! Q
¡Al parecer, me considera un cobarde! Q
No, el gobernador militar es un diplomático muy sensato.
Preferiríais que fuese un héroe necio muerto.
- ¡Un parecer muy beduino! Q - ¡Eso es lo que soy! Q
Los soldados os escoltarán el resto del camino.
Debo llegar a la ciudadela antes de que salga el correo de Constantinopla.
He de comunicar el último atropello de los Chilabas Negras.
Iré a visitaros más tarde.
Estaré poco tiempo, si mi padre me espera saldremos mañana.
No perderé la esperanza.
Está escrito en el Corán: "Lo que ha de ser, será".
No le esperábamos, señora.
Estamos llenos, pero le procuraré un alojamiento satisfactorio.
Estoy segura de que me esperan. Mi padre se hospeda aquí.
No hay ningún caballero inglés en el hotel.
Mi padre es el jeque Khasim Ibn Barak de la tribu Aremlak de Bi-en-Naga.
- ¿Es Ud. La princesa Marjan? - En efecto.
Mil perdones, princesa, no imaginaba que fuese árabe.
Pues ya lo sabe.
Han venido unos súbditos suyos.
Dijeron que acamparían en las afueras.
- Vayan a buscarlos inmediatamente. - Sí, princesa.
Inmediatamente. ¡Tú, camellero! Q
¡Mendigos y ladrones beduinos! Q
Señor, le buscan estos señores.
Dicen que vuestro primo está en Bagdad y desea veros inmediatamente.
Espera en la ciudadela del gobernador turco.
- ¿Desde cuándo está en Bagdad? - No sé, señor.
- ¿Desde cuándo? - El señor Raizul le informará.
Debe acudir enseguida.
Regresad con vuestro amo y decidle que iré cuando me plazca.
No es bonito pero no está mal, me lo quedo.
A ver este.
Princesa, se lo ruego, soy pobre y mis hijos tienen hambre.
- Quiero saber si su padre me pagará. - Lo hará.
- Pero es que... - Silencio, barrigón.
Sí, princesa.
¡Mohamed Jad! Q
¡El velo! Q
Desde que eras niña no he visto su faz descubierta.
Muchas personas la han visto.
Vuestro padre hundiría en la tierra sus augustas barbas.
Tendré que hablar con él, eso es muy antihigiénico.
¿Dónde está, por qué no ha venido?
Alá me perdone, hablé sin pensar.
Mi padre decía que era una de sus debilidades.
- ¿Dónde está? - Su padre...
No puedo hablar ante estas personas.
- Coge tus cosas y vete enseguida. - ¡Espera! Q
¿Ahora un siervo de mi padre da órdenes por mí?
¿Quién pagará todo esto?
Me dijeron que el gran jeque de los Aremlak.
- Y lo hará. - No hay dinero para pagar nada.
El Aremlak está despoblado,
los chacales recorren las ruinas del nuestro oasis
¡y vuestro padre está muerto! Q
- No os creo. - Vuestro padre está muerto.
Lo mataron a traición y su tribu fue liquidada.
¡Rápido, márchate! Q
Ese vestido es mío, no consentiré que me roben.
Soy un pobre hombre con muchos hijos hambrientos.
Esto cuesta 200 libras en Londres, nadie pretende robarte.
- ¡Recoge tus cosas y vete! Q - Sí, princesa.
¡Vamos, vamos, deprisa! Q
¡Corre! Q
¡Mohamed Jad! Q
Contádmelo todo.
El príncipe Ahmed Khabar de El Jhazir, enemigo mortal de los Aromlak,
convocó a tu padre a una reunión para finalizar las luchas sangrientas.
Ahmed Khabar ofreció su vida para garantizar su seguridad.
Vuestro padre, al no tener hijo varón, deseaba concertar la paz.
Desoyendo mis consejos acudió al sitio señalado,
una emboscada de los Chilabas Negras.
Esa noche entraron en Bir-en-Naga y nos arrojaron la cabeza de tu padre,
mofándose de todo mientras incendiaban y mataban.
Alá se apiadó de mí y sobreviví a la matanza,
vi partir a su jefe en el caballo blanco de tu padre.
¿Su líder era el príncipe Ahmed Khabar?
Solo él sabía lo de la reunión,
y solo un príncipe montaría un caballo de la raza Burnaya.
Entonces vida por vida, la de Ahmed Khabar por la de mi padre.
¿Ud. Le vengará? ¿Una mujer malcriada en Inglaterra?
Si tienes amigos allí vuelve con ellos,
si no, quizá un hombre rico de Bagdad te compre para su harem.
¡No puedes hacer nada por los Aremlak! Q
- No podemos ayudarte. - Recurriremos al gobernador militar.
¡Qué ingenua! Q Informaron al Pachá antes de partir a Damasco.
Entonces, ¿sabía que mi padre había sido asesinado?
Sí, y no hará nada.
Me llamó loco por acusar a Khabar de estar con los Chilabas Negras.
Incluso un primo de Ahmed Khabar es huésped del Pachá en la ciudadela.
¿Y sugerís que acudamos al Pachá a demandar justicia?
¡Seríamos expulsados de la ciudad! Q
Recuerda que soy vuestra princesa.
Me seguiréis a donde vaya.
El Pachá nos atenderá, lo prometo.
- ¿Adónde va esta gente? - Queremos ver al Pachá Alí Nadim.
Como todo Bagdad, pero reposa y no se le debe molestar.
Ya está despierto, por tanto no interrumpiremos su sueño.
¿Qué ocurre? ¿Quién ha hecho sonar la alarma?
Quiero ver al Pachá.
¡Es imposible! Q
Dile que la princesa Marjan de Aremlak solicita audiencia inmediata.
Su alteza os espera.
¡Conque Hassan el camellero! Q
Tu padre el emir estaría orgulloso si pudiera verte.
Lo dudo, primo, aunque a ti parece que ello te plazca.
He venido para llevarte a casa.
Tu relación con los Chilabas Negras es una deshonra para nuestro pueblo,
pero tu padre te ofrece ser juzgado por los ancianos de la tribu,
a lo que tienes derecho como príncipe heredero de El Jhazir.
Esto es lo que tu padre me ha ordenado que te diga.
Lo has cumplido muy bien y ante testigos.
Pero, entre primos, dime Raizul,
¿crees que soy el líder de los Chilabas Negras?
¿Qué importa lo que yo crea?
¿Nos acompañas?
No puedo, para defenderme de esa acusación,
necesito saber muchas cosas sobre los Chilabas Negras.
- ¿Desafías al emir? - Es una forma de interpretarlo.
Entonces te daré un consejo personal,
por tu propia seguridad y el honor de nuestro pueblo,
vuelve a Europa donde aprendiste y olvidaste tantas cosas.
Quédate allí y que tu padre piense que has muerto.
Primo, tu preocupación me conmueve profundamente.
Eres muy generoso.
Te agradezco que me hayas convertido en el camellero más rico de Bagdad,
que es lo que pienso ser durante un tiempo.
Bueno para mantener la figura y calmar los nervios.
Acabo de hablar con el príncipe Ahmed Khabar.
Sí, ya lo sabía.
¿Sabías también que ha venido de Damasco en tu caravana, disfrazado,
haciéndose llamar Hassan, el camellero?
Así que tu primo estaba presente en el ataque de los Chilabas Negras.
Muy interesante.
Se niega a abandonar Bagdad.
Es una estupidez por su parte, en Bagdad corre gran peligro.
- ¿Y qué piensas hacer? - Lo que sea necesario.
Ahora, si me disculpas, me espera una dama,
muy bella y muy impaciente.
- Encuentra a Hassan, el camellero. - Sí, Excelencia.
- Cuando lo hagas, mátalo. - Sí, Excelencia.
Disculpe por hacerla esperar, tenía asuntos urgentes.
- ¿Está enfadada, la señora? - ¿Por qué no me lo dijo?
- ¿El qué? Ah, lo de su padre. - Sí, exacto.
¿Le hubiera devuelto la vida?
No quería comunicaros tan funesta noticia,
me habría entristecido mucho.
Sabíais que mi padre fue asesinado, y también quién le mató.
Eso no es del todo correcto. Una acusación no es una prueba.
El gobierno no puede vengar las disputas sangrientas de las tribus.
El príncipe Ahmed Khabar juró garantizar la seguridad de mi padre.
¡Tenemos derecho a reclamar esa vida! Q
Desgraciadamente, habéis de reclamarla al Emir de El Jhazir,
Constantinopla me ordena que no intervenga en nada
que obligue al emir a denunciar nuestro tratado de alianza.
¡Ya dije que aquí no se nos haría justicia! Q
¡Buscáis venganza y no justicia! Q
Es un asunto beduino, no puedo hacer nada.
Pero, sentaos, consideremos el asunto con sensatez.
Vuestra gente podría trabajar en la ciudadela como sirvientes
o incluso como soldados,
si juran lealtad al gobierno y cesan en sus luchas sangrientas.
¿Qué opinas tú, respetable anciano?
Los Aremlak no aceptan la caridad de los hombres.
¿Acaso esperas que la dama vague contigo por el desierto?
No pido nada, que siga su camino y nosotros el nuestro.
Los Aremlak seguirán su camino y la señora se quedará,
como debe ser.
No lamentará su decisión de quedarse en Bagdad.
Con la protección personal del Pachá, seguro que no.
Hay un café casi europeo, con comida excelente y champán francés,
el Café Ifrangi.
Esta noche cenaremos allí para celebrar nuestro acuerdo.
Y para que todo Bagdad sepa que estoy bajo su protección.
No sois solo encantadora, también inteligente.
El camellero será propietario de numerosas caravanas.
Irá tres veces a La Meca y llevará turbante de peregrino.
Tendrá muchos hijos y ninguna hija.
Esta noche, señor, en el Café Ifrangi.
Señor, nos vigilan.
Sigue andando, cuando me desvíe, sígueme.
¡Excelencia, ha escapado! Q
- Él... - Fuera.
¡Fuera! Q ¡Vete, estoy ocupado! Q
¡Sí, Excelencia! Q
Alteza, le repito con toda franqueza
que corre un gran riesgo en Bagdad disfrazado de camellero.
Totalmente de acuerdo con su Excelencia.
Es demasiado peligroso, dejaré de hacerlo.
¿Volverá con el príncipe Raizul a El Jhazir?
No, me gusta vivir en Bagdad.
Alteza, me lo pone muy difícil, debo insistir...
Seguro que no me negará su hospitalidad.
Intento protegerle, muchos quieren matarle.
Ya he conocido a algunos.
Otros buscan venganza y la encontrarán,
han jurado arrebataros la vida.
- ¿Los Aremlak? - Sí.
Si os matan en Bagdad se me pedirían responsabilidades.
No tengo intención de dejarme matar ni en Bagdad ni en ningún sitio.
Hassan, el camellero, no está a salvo, lo admito,
pero no creo que le ocurra nada desagradable a
digamos, Hassan, el rico mercader de El Cairo,
huésped del gobernador militar en la ciudadela.
¡No insinuará continuar con este juego infantil de disfraces! Q
Sería indigno, dejad de fantasear.
Su padre me haría responsable.
No si estoy bajo la protección del Pachá
la cual no creo que os neguéis a concederme.
Naturalmente.
Entonces acepto su hospitalaria invitación.
Podemos cenar juntos, me han recomendado el Café Ifrangi.
Ya tenía un compromiso al que llego tarde,
con una dama, me disculpará.
Si tengo que disculparle, lo haré.
- ¡Excelencia, yo! Q - ¡Imbécil, cállate! Q
¡Excelencia, nos honra con su presencia! Q
¡Señora! Q
Cuando cenáis con el Pachá Alí Nadim, debéis mirar al Pachá Alí Nadim.
Lo siento, no miraba a nadie en concreto.
Una idea excelente.
Señor, los árabes de esa mesa se han cubierto la cara
pero estaban con Raizul.
Me interesa más el hombre con el que están.
Por favor, efendi, sígame.
Por aquí, por favor.
- El Pachá quiere que le acompañe. - Pero, está cenando con una dama.
Ya lo veo.
Buenas noches, Excelencia, espero no haberle hecho esperar.
Buenas noches.
Ya que su excelencia ha enmudecido ante tanta belleza,
permítame.
Soy Hassan, traficante de joyas de El Cairo.
Antes Hassan, camellero de Damasco,
si no me equivoco.
La Princesa Marjan no se equivoca, pero hay una sencilla explicación.
Con esto, era más inteligente llevar un camello,
especialmente con los Chilabas Negras tan activos,
pero siendo huésped del Pachá y contando con su protección,
puedo exhibir mis tesoros sin miedo.
El Pachá es muy generoso con su protección.
Gracias, ambos lo sois más con vuestros cumplidos,
pero mi deber es brindar protección a quien llegue a Bagdad.
¿Eso incluye al caballero que está sentado en aquella mesa?
A él en particular, es Lavellar.
Representa a la compañía que vende munición a mi gobierno.
¿Negocia también con las tribus del desierto?
Está prohibido, probablemente sean amigos,
el Café Ifrangi es muy cosmopolita, reúne a gente muy diversa.
Lo cual es muy conveniente, ¿no?
Si yo fuera gobernador, me interesarían los amigos de Lavellar.
Sorprende que los Chilabas Negras sepan qué caravanas llevan armas.
Preferís los rubíes, yo también.
Es una joya perfecta... para Ud.
En ese caso, la compraré para ella.
Póngale precio.
Una belleza intachable no se compra, Excelencia,
ni siquiera un Pachá.
¿Qué sugiere para cenar?
Su Excelencia ya ha pedido.
- Para dos. - Pues que sea para tres.
- He oído que la comida es excelente. - Agradézcaselo al Pachá,
fue él quien quiso que Bagdad tuviese un Café Continental.
Me sorprende que no deseara también entretenimiento europeo.
Por desgracia, los artistas europeos no vienen tan lejos.
- Puedo ofrecer mis servicios. - ¡Qué decís, Princesa! Q
No pretenderéis cantar en un café público.
- ¿Por qué no? Debo ganarme la vida. - Ni hablar.
Creo que es una buena idea.
Como este lugar seguramente esté protegido por el Pachá,
seguro que lo arreglará inmediatamente.
No lo sé, es muy irregular.
Excelencia, dé vuestro consentimiento.
Sería un gran honor que la señora cantara.
Gracias.
Para que le dé suerte, y porque solo debería llevarlo una princesa.
Gracias, acepto el cumplido pero no la joya.
Llegó a mí fácilmente y fácilmente debe irse.
Venid. Su Excelencia nos disculpará.
Excelencia, no sabía qué hacer.
- ¡Bella y con talento! Q - ¡Has estado magnífica! Q
No cantaste desde que salimos de Damasco.
Me privaste de ese gran placer.
Con el permiso de su Excelencia,
si la Princesa Marjan accediese a cantar un poquito cada noche,
le pagaré lo que pida, es decir, si no es demasiado.
Como cantará para mí, lo permitiré, pero tendrás que pagarle muy bien.
Esta noche me habéis complacido.
¡Excelencia! Q
No podéis rechazar un obsequio del Pachá Alí Nadim.
- Espero que su Excelencia duerma bien. - No padezco insomnio.
Tendrá limpia la conciencia. Por cierto, olvidó despedir el coche.
Quizá tenga que volver a salir a examinar las defensas de la ciudad.
El trabajo de un gobernador militar no tiene fin.
Hace una noche tan hermosa que quizá os acompañe
si finalmente es necesario examinar las defensas de la ciudad.
¿No cree que ya hemos pasado bastante tiempo juntos?
No, disfruto cada minuto.
Despide al coche.
- Pero... - Ve.
- Buenas noches, Alteza. - Buenas noches, Excelencia.
Señor, no entiendo por qué juega al despiste con el pachá.
No debiera sorprendente, Saleel, siendo hombre de muchas esposas.
Me gustaría estar en casa con alguna de ellas.
Espera, mi señor.
¿Dudas del Pachá?
- ¿Y Ud. señor? - Tanto como un gorrión de un leopardo.
- Dormiré ante su puerta, señor. - Estarás despierto un rato.
Si ves que el Pachá intenta salir, llámame.
No queremos que despierte a la princesa Marjan.
Señor, esa mujer es Aremlak, no pesará en ella como...
Solo como una mujer inteligente, y por eso debe ser vigilada.
Simplemente cumplimos las órdenes de tu padre.
Ya que te niegas a obedecerle, te llevaré a la fuerza.
¡No! Q
- ¡No disparéis! Q - Se escapa otra vez.
¡Vete, fuera! Q
¡Necio, salvaje, te dije que lo dejaras en mis manos! Q
Estuviste con él y con la dama en el Café Ifrangi.
Ha regresado como tu huésped de honor.
Es extraño, de repente sois muy buenos amigos.
Sigue siendo el príncipe de El Jhazir.
- De haberle matado en la ciudadela... - No pensaba matarle aquí.
Lo habrían encontrado en la calle, víctima de los ladrones,
¿quién sospecharía que realmente era el príncipe Ahmed Khabar?
- Ahora le hemos perdido. - Que le busquen y encuentren.
En Bagdad soy yo quien manda.
Si lo olvidas, tendré que dejar de intervenir en este asunto.
Ni lo sueñes.
Incumpliste tu juramento por oro, así que no estás en posición.
Captúrale mientras siga siendo Hassan, el rico mercader.
Excelencia, ¿la princesa Marjan no está con Ud.?
¿La ves, acaso? ¿Dónde está?
Se marchó del camerino hace una hora.
¡Llega tarde a la actuación! Q
Te advertí que no la dejaras salir sola a ninguna parte.
Le juro que no pude hacer nada.
¡La mujer! Q Disculpe.
La Princesa dijo que me castigarían si la seguía.
En la semana que lleva aquí he envejecido un año.
- No sabe cuánto la temo. - Deberías temerme a mí.
- Es un error lamentable. - Se lo dije, pero contestó...
Su Excelencia no querrá oír lo que dijo.
Serás castigado al amanecer, 60 latigazos en los pies,
si no la encuentras en menos de una hora.
Sí, Excelencia.
He traído esto.
Con ello podréis comprar comida, caballos, armas, lo que necesitéis.
Dinero del diablo, arrojado a vuestros pies por imbéciles,
a cambio de una canción o una sonrisa.
Vuelva a la ciudad donde pregonan su nombre en el mercado
y llévese sus malditos tesoros.
El viejo hablando como un niño.
Todo lo que hacen los Chilabas Negras se sabe en el Café Ifrangi.
Estaré allí hasta que descubra quién es su líder.
Cuando llegue el momento, necesitaré vuestra ayuda.
Me obedeceréis como a mi padre.
Rápido, la ciudad cierra las puertas.
¡Caridad, por el amor de Alá! Q
¡Caridad, por el amor de Alá! Q
¡Señor! Q
¡Caridad para el santo vagabundo de Marrakech! Q
No vuelva al Café Ifrangi.
¡Quedaos en el consulado hasta que podáis regresar a Inglaterra! Q
Ahora eres un vagabundo, ¿quién eres, qué quieres?
Eso no importa, pero sí que abandonéis Bagdad.
Las mujeres que se burlan de Pachá aparecen flotando en el Tigris.
No pienso abandonar Bagdad y no tengo miedo al Pachá.
Entonces tema a los Chilabas Negras.
Saben que indagasteis en el Café Ifrangi.
¿Por qué sabes tanto de los Chilabas Negras?
¡Soldados! Q
¡Hassan, espera! Q
¿Seguro que no tiene más joyas en el hotel?
Sí, Excelencia, se las llevó todas.
Os habéis ausentado mucho tiempo.
¿Tanto os ha parecido?
Prepara mi vestido, el azul y plateado.
Excelente, hará juego con vuestras joyas.
Entregué mis joyas a mis hombres.
¡Podré disponer de lo que se me regala! Q
¿Y tan preciosa es esta que no os desprendéis de ella?
Nunca la he considerado mía. Quiero devolverla.
Tengo entendido que esta noche habríais podido hacerlo.
No pensé que le vería.
¿Os habéis citado con él para devolverle el rubí?
No pude, lo impidieron vuestros soldados.
¿Y solo os interesa del apuesto árabe devolverle la joya?
Pues no.
Me interesa saber por qué viene un día como huésped,
luego desaparece y vuestros soldados tratan de matarle.
Contra mi deseo, ya que le brindé protección,
y solo porque la aprecio profundamente,
quebrantaré la confianza de mi cargo.
Vuestro amigo Hassan, el de los disfraces,
es el príncipe Ahmed Khabar, según tu pueblo,
el jefe de los Chilabas Negras.
¿Y por qué era vuestro huésped en la ciudadela?
Las mujeres no entienden los delicados asuntos de estado.
Arrestar al príncipe heredero de El Jhazir
traería muchos problemas a mi gobierno.
Esta noche intenté evitarlo eliminando a un simple vagabundo, un mendigo.
Desgraciadamente, fracasé.
- ¿Vuestros hombres siguen tras él? - Naturalmente.
Pero hay un problema,
si decidiese regresar a la ciudadela como el Príncipe Ahmed Khabar,
debería ofrecerle mi hospitalidad.
¿Y si los Aremlak lo encontraran primero?
Interesante posibilidad.
¿Nos permitiréis llevarle al desierto?
¿Para, según vuestra tradición, hacer lo que no se atreve el gobierno?
Sí, su vida por la de mi padre.
Tras, por supuesto, una lenta tortura.
Los beduinos sois realmente una gente salvaje.
También sabemos ser agradecidos.
Si os hiciera tal concesión, ¿merecería vuestra gratitud?
Los Aremlak tenemos un dicho: "Promesa por promesa".
Sea, promesa por promesa.
¡Caridad, por el amor de Alá! Q
¡Alá recompensa a los caritativos! Q
- ¡Caridad por el amor de Alá! Q - Quieren verte, mendigo.
¡No he hecho nada, no sé nada! Q
¡Calla y sígueme! Q
No consienta que me maten, tenga piedad.
Tu miserable vida no corre peligro si obedeces.
Debo hablar con el vagabundo que estaba contigo a las puertas.
- El que se hace llamar Hassan. - No le conozco.
- ¡Mientes! Q - ¡Morirás por ello! Q
Matadme, no le traicionaré.
¿Quién habla de traición? Busca a Hassan,
dile que debo verle en mi hotel cuando vuelva del Café Ifrangi.
No acudirá, no se fía de nadie.
Dale esto, no desconfiará de mí.
Si no se lo das te buscaremos por todas las calles
y te enterraremos en un hormiguero con la cabeza untada de miel.
¡Vamos! Q
¡Esa mujer es infatigable! Q
Lleva una hora andando, y cada vez más rápido.
Ni mis esposas, que me adoran, estarían tan impacientes.
Mi señor fue inteligente al sospechar una traición.
Pero seré un gran imbécil si averiguo demasiado tarde
que estaba equivocado, y que su corazón sufre por verme.
¡Señor! Q
La princesa tendrá que descansar tras una noche tan agitada.
Mañana le devolverás esto con mis respetos.
Dile que no pude acudir, pero que no tardaré en verla.
Los ingleses suelen decir que un penique falso siempre vuelve.
Hoy he averiguado que también se aplica a los rubíes.
Especialmente a este rubí.
Al Pachá parece divertirle, pero no tiene gracia.
Estáis enojada y nerviosa, y eso me lleva a esta pregunta,
¿se debe al deseo frustrado de vengarse de un enemigo
o a la vanidad herida porque el instinto ante el peligro
le hizo olvidar vuestros innegables encantos?
Vuestra canción puede esperar.
El príncipe Ahmed Khabar ha informado a su padre,
el emir, de que se defenderá
ante un consejo de representantes de las tribus.
El emir ha reunido al consejo en el Oasis de las Rocas Khorasan,
donde todos los hombres están unidos por un antiguo juramento de paz.
El emir nos encarga rogar al Pachá Alí Nadim que asista
para que todos sepan que su gobierno apoyará el fallo de los jeques.
Aguardamos vuestra decisión, Excelencia.
Como todo el mundo sabe Bagdad es la sede de la justicia.
Me duele que el Gran Emir de El Jhazir recele de ella.
Excelencia.
El príncipe Ahmed Khabar
solo puede ser juzgado por jeques supremos,
no por el gobierno de Bagdad.
Pero si me viera obligado a entregarlo a las tribus del desierto,
sería como confesar que he fracasado como gobernador militar.
¿Cómo iba a ser una confesión o un fracaso,
si con su ayuda descubriésemos la verdad de los Chilabas Negras?
De hecho, Excelencia, si rehusáis apoyar al consejo,
habrá quien lo interprete como una confesión de distinta índole.
¿Insinúa su Alteza que protejo a los Chilabas Negras?
No insinúo nada.
Igual que estos sabios de El Jhazir, aguardo vuestra decisión.
Trataré de comunicar con Constantinopla.
Es un caso muy especial y no sé si tengo autoridad para decidir
sin la aprobación de mis superiores.
Excelencia, no podemos esperar instrucciones de Constantinopla.
El consejo ya ha sido convocado y el emir espera que asistáis.
No tenéis alternativa.
- Muy bien. - Mañana partiremos juntos.
Hasta entonces aceptaremos su hospitalidad en la ciudadela.
Sí, desde luego, es un honor.
Que preparen inmediatamente aposentos para sus excelencias.
Espero que descanséis, Excelencia.
Princesa Marjan, ¿por qué no me dijeron que aguardabais?
Estaba ocupado con huéspedes más importantes.
No imagina la gravedad del momento.
Solo sé que el asesino que prometiste entregar a los Aremlak
está en la ciudadela y es vuestro huésped de honor.
Se marchará mañana.
El emir ha convocado un consejo para juzgarle.
¡Mira qué bien, será juzgado por su propio padre
y por supuesto declarado inocente! Q
Es posible, pero no puedo hacer absolutamente nada.
Solo tenéis que cumplir vuestra promesa.
Dejar que los míos entren en la ciudadela y le detengan.
¡El recinto está infectado de beduinos y ya estoy harto! Q
Es asunto nuestro, el príncipe nos pertenece.
Ya estoy harto de esta plaga de beduinos.
Que coman arena caliente y mueran en su sucio desierto.
Volveré a Constantinopla donde se vive civilizadamente,
y vendréis conmigo, salimos esta noche.
Anciano, ve al hotel de la señora y prepara su equipaje,
que esté listo cuando lleguemos. ¿No me has oído?
- No iré a ninguna parte. - ¡Y yo tampoco! Q
Lamento informarle de que no debería hacerme enfadar.
Ya no ruego, mando.
No estáis en situación de ordenar.
El gran Pachá Alí Nadim huyendo de Bagdad por miedo a un asesino.
No solo sois patético, sois ridículo.
¡Beduina salvaje! Q
¡Excelencia, Excelencia! Q
¿Cómo te atreves a molestar al Pachá en estos momentos?
He oído ruidos.
Y más que oirás si vuelves a molestarle.
¿Dónde está Ahmed Khabar? Acompáñanos.
Haz lo que ordena la princesa.
Andando.
¡Chilabas Negras en la ciudadela! Q
¡Y en ella está Ahmed Khabar! Q ¡Condúcenos a él, rápido! Q
¡Señor, señor! Q
- Encuentra a su Excelencia. - Sí, Alteza.
Por aquí.
Que todos los Chilabas Negras salgan de la ciudadela inmediatamente.
¡Señor, hemos encontrado al Pachá! Q
¡Mohamed Jad, mira! Q
¿Te atreves a mirarme a la cara?
¿Por qué no? Voy a convertirte en un gran hombre.
Tras a los Chilabas Negras a Bagdad, a la ciudadela,
cargándome con la responsabilidad, ¿cómo voy a explicarlo?
Podrás testificar ante el consejo
que entraron en Bagdad para rescatar a su jefe que era tu prisionero
pero no le permitiste escapar.
Mataste al jefe de los Chilabas Negras con tus propias manos.
Yace inconsciente en tu sala de recepción.
Vamos, Pachá Alí Nadim, conviértete en un héroe.
Vamos, dispara.
¡Conque ibas a convertirme en un gran hombre! Q
¡Estúpido, salvaje! Q
Ahmed Khabar vive y contará todo esto en el consejo.
Llegaremos antes que él.
Dirás al emir que su hijo escapó con los Chilabas Negras.
- No, me voy a Constantinopla. - Te vienes conmigo.
Ahmed Khabar morirá antes de ser juzgado.
Tú y yo haremos que así sea.
¿Por qué os tomáis tantas molestias?
Dejadme aquí unas horas más y entre el sol y los buitres
- no tendréis que matarme. - No queremos que muráis todavía.
Os llevamos a Bir-en-Naga para que los Aremlak vean
el castigo del asesino de mi padre.
¡Un solo ruido y os mataré! Q
¡Los soldados y el Pachá! Q
Van al consejo igualmente, por supuesto.
Testificarán que el asalto justifica mi culpabilidad
y gracias a Ud. Se saldrán con la suya.
¡El potro blanco de mi padre! Q
- ¿Quién lo monta? - Mi primo Raizul.
En ese caballo iba mi padre cuando lo mataron los Chilabas.
Por milésima vez, mi primo es el jefe de los Chilabas Negras,
siempre lo ha sido, y vuestro amigo el Pachá está en esto hasta el cuello.
- ¡Mientes! Q - No, es la pura verdad.
Lo diré de otra manera.
Hablo como el príncipe Ahmed Khabar de El Jhazir
a la princesa Marjan de los Aremlak.
En nombre de Alá, solo pido tiempo para probar la verdad.
Dejadme asistir al consejo.
Si vencen mis enemigos, que también son los tuyos,
juro por Alá que solo vuestra daga atravesará mi corazón.
Princesa, traicionó a vuestro padre, también le traicionará a Ud.
Lo juro con mi sangre.
Si miente, sufrirá aún más por haberlo hecho.
Pero si dice la verdad, necesitará nuestra ayuda.
Iremos juntos al consejo.
¡Piedad grandes señores del desierto, no nos matéis! Q
¡Somos gitanos pobres e inofensivos! Q
Vamos a la reunión de los jeques a leer la fortuna
herrar caballos y pedir limosna.
No tenemos nada que valga la pena y las mujeres son inútiles y viejas,
y como pueden ver muy feas.
Silencio, las mujeres valen más que los hombres que las rodean.
Cambiaremos nuestros caballos por vuestras mulas,
nuestras ropas por las vuestras y esto para cerrar el trato.
El rubí es para las mujeres,
como compensación de la desgracia de ser esposas e hijas vuestras.
¡Una cosa! Q ¿No tendrás algún vestido que prestarme
que incite a los viejos a acariciarse la barba?
Pues sí, se lo enseñaré.
Nos convertiremos en gitanos y vosotros en beduinos.
¡Que Alá sea testigo de este gran prodigio! Q
El oasis es terreno neutral.
Solo pueden entrar los jeques y su séquito.
Y aquí están acampados los soldados del Pachá.
¡Alto, si dais un paso más abriré fuego! Q
¿Quién sois, de dónde venís?
Ni venimos ni vamos a ninguna parte, somos gitanos.
¡Gitanos! Q
Hombres ladrones y embusteros y mujeres...
La cuestión está en cómo llego hasta mi padre.
Cuidado, conozco al Pachá y los centinelas os estarán buscando.
Se ha proporcionado entretenimiento y un banquete, como ordenaste.
Ahora que has llegado despediré a las bailarinas.
No quiero que mis invitados compartan mis penas,
- que continúe la diversión. - Como ordene el Emir.
¿Gitanos? ¿Qué hacéis aquí?
Venimos en son de paz, gran comandante de héroes.
Solo pedimos comida y agua,
a cambio herraremos a los caballos, arreglaremos las cacerolas
y os leeremos la buenaventura.
¡Llevadlos al campamento de los soldados! Q
¡Pero los soldados no tienen dinero, no nos pagarán! Q
¡Os darán de comer si os lo ganáis! Q
¡Que no salgan del campamento, vigiladles en todo momento! Q
Sí, capitán. ¡Andando! Q
¡Deprisa, vamos! Q
Veo que has cabalgado muchos caballos terribles,
Tu mano está dura y encallecida, hiciste trabajos forzados.
¡Eso es el pasado, dime el futuro! Q
Se cumplirán tus deseos.
Pronto serás capitán, rico,
y tendrás muchas mujeres.
Mañana te compraré, gitana, como mi primera mujer.
Pero mañana aún no serás rico, soldado,
aún te queda mucho.
¡No sabes leer el futuro! Q
¡Antes de que acabe la noche, podré comprar a muchas como tú! Q
Este es feo, yo no.
Y como yo también seré rico, ¿por qué no me eliges, gitana?
Ni a ti, ni a él ni al mismo Pachá.
Ya estoy cansada de leer la fortuna.
¿Y la canción que prometiste, gitana?
Voy a buscar a los músicos.
Vuelve rápidamente o iré a buscarte.
¡La canción para él, gitana, yo! Q
- ¡No son los soldados de la ciudad! Q - Ni siquiera son soldados. Mira.
Hay una de estas debajo de cada silla.
¡Chilabas Negras! Q
¡Por eso el Pachá salió de Bagdad con 30 hombres
y ahora tiene cinco veces más! Q
- Pero, ¿por qué? - Son los hombres de Raizú.
Es obvio que quieren asesinar a todo el consejo.
¡Y os culparán creyéndoos jefe de los Chilabas Negras! Q
Obligándole a desaparecer dejando a Raizul dueño del desierto.
Hay un oasis de El Jhazir a seis horas.
¡Quiera Alá que podamos pedir ayuda a tiempo! Q
Pero no queda tiempo, hablan de ser ricos por la mañana.
Sea cual sea el plan es para esta noche.
Ganaremos tiempo.
¡Calabazas coloquíntidas! Q
Las comen los caballos pero si lo hace un hombre se siente morir,
y durante horas se sufre tanto que se implora a la muerte.
Recolectar todas las calabazas que encontréis.
Entretendré a los soldados mientras el príncipe Ahmed escapa.
No debo irme, Ud. Avisará a mi gente.
Aquí estáis en peligro.
¿Y cómo les entretendréis?
¿Bailando y cantando para ellos?
No os preocupéis por la princesa.
Cuando hayan comido, podremos escapar.
¡Tú, gitana! Q
¡A trabajar, perros gitanos! Q
¡Prometiste una canción, estamos esperando! Q
¡No os haré esperar más! Q
Pero mi gente desfallece de hambre.
Comerán las sobras cuando coman sus amos.
¡Mostrad que sois agradecidos! Q
¡Llevad las cacerolas de comida a los soldados! Q
- ¡Hacedlo con cuidado! Q - Con sumo cuidado, noble soldado.
Váyase, príncipe Ahmed Khabar, y qué Alá le acompañe.
También a Ud. Mohamed Jad.
¡Eh, gitanos, volved al trabajo hasta que hayamos terminado!
¡Tú te quedas a hacerme compañía!
Los soldados han terminado de comer.
Solo podemos esperar unos minutos.
Si la princesa no puede escapar tendremos que ir a buscarla.
Mi gente está hambrienta, llevaré esto y volveré enseguida.
Iré contigo, así no tendrás prisa.
¡Calabazas colouíntidas, un viejo truco beduino!
Mis hombres no sirven de nada, inútiles.
Podría haber sido peor, se recuperarán pronto.
¡Sí, pero no esta noche!
¡La señora Marjan de los Aremlak y los guerreros de su sucia tribu!
No, amigo, son gitanos, nada más.
Es importante que lo recuerdes.
- ¿Dónde está Ahmed Khabar? - No lo sé.
Por supuesto que lo sabes.
Los testigos describen a un árabe joven, alto, muy guapo para ser gitano.
Se fue y mató a un centinela, ¿dónde está?
- Te he dicho que no lo sé. - ¿ué haces auí?
Descubrir al jefe de los Chilabas Negras.
- ¡Pues es una desgracia! - No, amigo.
Si no me euivoco hay un método prescrito por la ley del desierto
para castigar a los envenenadores.
Consiste en enterrarlos hasta el cuello,
luego los lanceros les infligen una muerte lenta.
Una lanza por cada ojo.
Una por cada oreja. Será divertido.
No queréis verlo.
¿Perdió en Inglaterra el gusto por los deportes del desierto?
Exijo que me conduzcan ante el Emir.
Eso es imposible, el emir no habla con gitanos.
Hablará con la princesa Marjan de los Aremlak.
Solo sois una gitana ue intentó matar a mis hombres.
Por eso seréis castigados.
Ahora es el turno del viejo,
a no ser que me digáis si Ahmed Khabar sigue vivo.
uizá me lo digas tú, anciano.
Malos modales incluso para un beduino.
Trae a estos dos.
Esperad, Alteza.
Sugiero que se lleven primero a la mujer,
- que el viejo disfrute con su muerte. - Como quieras.
Me dijeron que habías muerto, uisiera Alá ue así fuese.
Este es mi hijo, prendedle.
Señor, estoy auí para que me juzgue el consejo.
Exijo mis derechos como príncipe de El Jhazir.
Esta es mi testigo, la princesa Marjan de los Aremlak.
Me acusan de asesinar a su padre.
He jurado con sangre, ue si me juzgan culpable,
mi castigo quedará en sus manos.
No habrá castigo.
Gran emir, por las leyes beduinas debo ser escuchada.
La princesa Marjan está presente. Adelante.
Sí, señor.
La ausencia de mi primo, el príncipe Raizul, habla por sí sola.
Le declaro culpable de los crímenes ue me imputaron a mí
y acuso al Pachá Alí Nadim de ser su cómplice.
¿Dónde está Raizul, Excelencia?
¿Os ha abandonado?
¿Os ha dejado solo ante el castigo de las lanzas?
¿O ha ido a ver si sus Chilabas Negras se recuperaron
para asesinar al hermano de su padre y al resto de los jeues del desierto?
Contestad, Pachá Alí Nadim.
Creo que Raizul ha contestado por ti.
Esta es mi defensa, Raizul a la cabeza de los Chilabas.
Los de El Jhazir esperan mi señal en las colinas.
¡Ahmed!
¡El velo!
No creo que lo eche de menos.
¡Tu padre!
Haz como si no lo vieras.
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