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Jean Gaborit y Jacques Durand reconstruyeron esta pel�cula
con la aprobaci�n y consejo de Jean Renoir
que dedica esta resurrecci�n a la memoria de Andr� Bazin.
LA REGLA DEL JUEGO
Una Fantas�a Dram�tica
Esta comedia, cuya acci�n se sit�a en v�speras de la guerra de 1939,
no pretende ser un estudio de costumbres.
Los personajes son puramente imaginarios.
Corazones sensibles, corazones fieles,
Que censur�is el amor ligero,
Dejad vuestras quejas crueles,
�Acaso es un crimen cambiar?
Si el amor posee alas,
�No son para revolotear...?
Aqu� Radio-Cit�. Son justo las 22 horas...
las diez.
Acabamos de llegar al aer�dromo Le Bourget.
Tratamos de abrirnos paso entre la multitud que viene a recibir...
al gran aviador Andr� Jurieux.
Andr� Jurieux acaba de realizar una gran haza�a.
Ha atravesado el Atl�ntico en 23 horas.
�Cuidado con el cable!
Haza�a que s�lo puede compararse con la que hizo
hace doce a�os Charles Lindberg.
�La multitud se mueve!
Andr� Jurieux acaba de llegar. Ha hecho un aterrizaje
maravilloso.
La multitud trata de atravesar las barreras de seguridad.
El ministro no ha podido venir pero le expresa toda su admiraci�n
y le env�a calurosas felicitaciones.
Ha sido gracias al equipo.
No, usted ha hecho un gran esfuerzo.
�Octave!
�Andr�! �Qu� alegr�a!
No lo digo por el vuelo sino por ti.
�De verdad eres t�?
- �Ella ha venido? - No.
- �No ha venido? - No.
- �No ha venido? - No ha podido.
Es por ella... que he hecho esta prueba.
Claro que lo s�.
Se�or Andr� Jurieux. No se negar� a decirnos algo.
- Diga algo. - �Qu� podr�a decir?
Acaba de atravesar solo el Atl�ntico.
Tendr� algo que decir. Hable, diga que est� contento.
Estoy muy triste.
Nunca me hab�a sentido tan defraudado.
Decid� realizar esta aventura por una mujer.
Y no ha venido a recibirme.
Ni siquiera quiso molestarse.
Que sepa que es una mujer desleal.
El gran aviador acaba de hacer una gran proeza.
Pero no olvidemos que ha hecho un gran esfuerzo,
que est� muy cansado...
Dame mi bolso, Lisette.
...para hacer declaraciones.
Aqu� se encuentra un ingeniero de la casa Caudron...
Se�orita, el avi�n de Andr� Jurieux
es un avi�n Caudron
de serie y tiene un motor Renault de 200 caballos.
En el lugar del copiloto pusimos un dep�sito adicional de gasolina.
Eres un h�roe pero te acabas de portar como un cr�o.
Si Christine te manda a paseo, te lo mereces.
- No me atrever� a ir a verla. - Ven a dormir...
Dime, Lisette, �cu�nto tiempo llevas casada?
- Hace casi dos a�os. - Es verdad.
El tiempo vuela... �Eres feliz?
Mi marido no es una molestia.
El trabaja en la Colini�re y yo aqu� en Par�s.
Con usted, vivo feliz.
- �Tienes enamorados? - �Qu� va!
Claro que s� tienes. Octave, por ejemplo.
Dame otra barra de labios la de la noche.
- No s� d�nde est�. - S�, lo sabes muy bien.
No me gusta, es demasiado violeta.
No es nada natural.
�Hay algo natural en nuestra �poca?
Y tus enamorados, �qu� te dicen?
Poca cosa.
- �Te besan? - Si me apetece.
- �Te cogen la mano? - Depende.
- �Y despu�s? - �Despu�s?
Siempre es el mismo cuento. Cuanto m�s se les da, m�s quieren.
Dame eso.
No hay nada que hacer. As� son los hombres.
Y la amistad, �d�nde la dejas?
�La amistad con un hombre?
Ser�a como pedir la luna.
- Buenas noches, se�ora. - Buenas noches, Lisette.
- Mitzi... - �S�, se�ora?
- �Sacaste los perros? - S�, se�ora.
- �D�nde est� el se�or? - En su despacho.
El aer�dromo vuelve a la normalidad.
Las luces se apagan, la gente se va.
El gran recibimiento se termina.
Acabamos de vivir unos momentos que quedar�n...
- Vamos a llegar tarde, querida. - Como siempre.
- �Es nuevo? - De hoy.
Es una negra rom�ntica. El mecanismo est� intacto.
Es mejor que la radio.
�Ha o�do la historia de Jurieux?
Me imagino c�mo ocurrieron las cosas.
�l iba a arriesgar su vida en esa prueba.
Usted no pod�a negarle...
No pod�a negarle esa peque�a muestra de amistad amorosa,
esa limosna que �l le ped�a tiernamente.
Y �l pens� que era amor.
El candor de los hombres...
�Me siento feliz!
- Gracias. - Vamos.
La mentira es una prenda que pesa mucho al llevarla.
La mentira... Usted exagera.
�Cree que soy mentiroso?
Conf�o en usted.
�De veras?
Disc�lpeme, en seguida vuelvo.
P�ngame con la Sra. de Marras.
�Genevi�ve? Necesito verla.
Entonces venga.
�No puede? Sale con Christine.
De acuerdo, ma�ana temprano.
�A las diez no, a las once! Hay que ser razonables.
La Chesnaye debe de sentirse mal.
- No deber�a tener radio. - Es el progreso.
�El progreso! Es exhibicionismo.
Pobre Christine. Me da pena porque es extranjera.
- Y porque est�s encaprichado. - No.
Debe de ser duro dejar un medio como el suyo, en Austria.
Un ambiente art�stico, su padre era director de orquesta.
Tuvo que venir a vivir en Par�s, con gente que no habla su idioma.
�Entonces por qu� se cas�? �Acaso yo me cas�?
�En qu� piensas, Genevi�ve?
En una frase de Chamfort que considero como un precepto.
�Qu� dice tu Chamfort?
Que el amor en la sociedad es el encuentro de dos fantas�as.
El contacto de dos epidermis.
Si no me equivoco, me quiere dejar.
Querida amiga, anoche decid� merecer a mi mujer.
Ya veo... La vida de familia, el cocido y muchos hijos.
Eso es. Creo que ya he re�do bastante.
Y todo a causa de la radio y de Andr� Jurieux.
�Qu� perspicaz es!
Aunque nos separ�ramos,
�qu� cambiar�a en su relaci�n con Christine?
Todo, querida...
�Nada! Su mentalidad es distinta.
Una parisina lo entender�a. Ella no.
Si se entera de la verdad, no le reprochar� lo nuestro
sino el haberle mentido desde que se casaron.
Eso nunca se lo perdonar�.
Lo s�.
Cr�ame si quiere, Robert, le aprecio.
No s� si ser� amor o pura costumbre,
pero si usted me dejara, ser�a muy infeliz y
no quiero serlo.
Disc�lpeme, amiga.
No quer�a hacerla sufrir. Pero p�ngase en mi lugar.
Menos mal que usted es un hombre d�bil.
S�, soy como mi padre.
El pobre... tuvo una vida muy complicada.
- Vamos a comer. - Encantada.
Tal vez sean nuestras conversaciones sentimentales,
pero me estoy muriendo de hambre.
Contin�a si quieres. Yo me voy a pie.
- No me dejes solo. - Estoy harto de tus asuntos.
Desde tu regreso, no paras de hablar.
Me vas a volver tarumba.
Y ahora, me echas a rodar.
�Estoy harto! Me voy.
�Te duele?
Me pregunto si no estoy muerto. He salido volando como una pluma.
Uno queda atolondrado.
Si te quieres matar por Christine, hazlo, pero solo.
- Entiende... - Est�s loco.
- S�, estoy loco. - �Pues c�rate! Y d�jame en paz.
Quisieras verme encerrado. La quieres y est�s celoso.
S�, la quiero, a mi manera.
No quiero que la cojas como se bebe una copa de vino.
Tienes que entender algo. Ella es como mi hermana.
Pas� mi juventud con ella.
Stiller, su padre, no s�lo era el mejor director de orquesta,
tambi�n era el mejor de los hombres.
Cuando quise estudiar m�sica, fui a verlo a Salzburgo.
Me recibi� como a un hijo
y nunca pude demostrarle mi gratitud.
Ahora puedo hacerlo. Est� muerto y no puede cuidar a su hija.
Pero yo me ocupar� de su hija. Ella lo necesita.
Es extranjera y la gente que la rodea no habla su idioma.
Si quieres que Christine sea feliz,
deja que venga conmigo.
Yo la quiero.
Es una verg�enza verla con La Chesnaye.
Con su caza, su castillo y sus p�jaros mec�nicos...
Ese snob que no la quiere y la enga�a
La Chesnaye puede ser un snob pero es sensato.
T� andas por las nubes.
Siempre haces tonter�as. La radio, por ejemplo.
- �Lo de la radio? - En el aer�dromo,
cuando llegaste.
Llegas de Am�rica. Hab�as batido varios r�cords, no s� cu�les.
Te reciben como a un h�roe, hab�a ministros, mucha gente
y un discurso.
Y en lugar de hacer modestamente tu papel de h�roe nacional
y de ponerte delante del micr�fono y hablar al p�blico...
En lugar de eso, te pones a hablar de Christine. �En p�blico!
Es normal que te mande a paseo.
Si atraves� el Atl�ntico fue s�lo por ella.
Ella me daba �nimo. Y no verla cuando aterric�...
Es una mujer de mundo. Ese mundo tiene reglas
muy estrictas.
�Basta de lecciones! No las necesito.
Necesito ver a Christine.
�Entiendes, Octave? La quiero.
Si no la vuelvo a ver, morir�.
La volver�s a ver.
- �T� crees? - S�, la ver�s.
Me encargar� de eso.
�Entonces, don Octave?
- �Ya no saluda? - Buenos d�as, Lisette.
Est�s fresca como una rosa.
Qu� cara tan l�gubre tiene. �Qu� le pasa?
Es por culpa del aviador.
Se est� poniendo pesado. La se�ora ya no duerme.
Lisette, �conf�as en m�?
- Voy a arreglar eso. - �De veras?
�Eres t�! �C�mo te va?
Estoy muy ocupado.
- �Tienes problemas? - S�, ya te lo contar�.
�Vienes a ver a mi mujer? Deja que al menos la salude.
- �Qu� es eso, un ruise�or? - Una curruca.
- Se la est� tragando la polilla. - Pero canta cada 20 segundos.
- Claro... - �Qu� esc�ptico eres!
�D�nde estabas? Ya no te reconozco.
Hola, Christine.
�No estabas en Par�s?
�Me permite?
Buenos d�as, querida. �Ha dormido bien?
�Lisette!
- Me escribi� Schumacher. - �Schumacher!
Su marido. Dice que sin ella, mis bosques pierden su poes�a.
Y que su oficio de guardabosque le parece ins�pido.
Quiere que se vaya all� con �l.
�Dejar de servir a la se�ora? Preferir�a divorciarme.
No dramaticemos las cosas.
�Hasta cu�ndo vais a seguir conversando?
Tienes un secreto para mi mujer.
Exactamente.
- Entonces les dejo. - �Ya era hora!
- �Vendr�s a la Colini�re? - Tal vez.
�Ves? 20 segundos.
�Quieres una taza de t�?
�Un caf� con tostadas y mermelada?
No tengo hambre.
Veo que hay algo roto.
Es la primera vez que no tiene apetito.
�No quieres sentarte?
Cu�ntame tu secreto.
- Quiero hablarte de Andr�. - No, eso no.
- Quiso matarse. - Lo dicen pero no lo hacen.
Yo fui testigo.
�C�mo?
�C�mo...? En el coche. Trat� de estrellarse
contra un �rbol.
- �Por mi culpa? - S�, por tu culpa.
- No entiendo. - Claro...
Esc�chame, Christine...
Tienes una forma de abrazar a la gente, pareces
una adolescente.
Conmigo, tu viejo amigo, est� bien.
A�n eres la ni�a de Salzburgo.
Pero con los dem�s, puede ser... equ�voco.
Entonces aqu� en Par�s no se puede ser amable con un hombre sin...
Entonces toda la culpa es m�a.
No toda... una parte.
�Debo pedirle disculpas?
Eso ser�a exagerado.
Podr�as, por ejemplo, invitarle a la Colini�re.
No seas indecente.
Entonces... me voy.
Hasta pronto. O mejor... adi�s.
- �Ad�nde vas? - Voy a verle.
�Me dejas? �No vendr�s a la Colini�re?
No se puede estar en misa y repicando.
Eres un tonto,
querido viejo idiota...
- �Le invitar�s? - S�, le voy a invitar.
No quiero ser la dama que llev� a la desesperaci�n
al h�roe del d�a,
al �dolo de las multitudes.
Si se estrella volando, dir�n que fue culpa m�a.
Me tratar�n de vampiresa, de enemiga p�blica,
de obst�culo al progreso.
Se hablar� de la mano extranjera.
Adem�s, no soporto el martirio.
�Y qu� har�s con tu marido?
Eso es asunto tuyo.
Ya he cumplido con mi deber. El resto, me lavo las manos.
- Christine, du bist ein Engel. - �Un �ngel?
S�, eres un �ngel. Un �ngel peligroso, pero un �ngel.
Prep�rame dos huevos fritos,
una buena loncha de jam�n y vino blanco. �Estoy hambriento!
- Va a engordar. - Ya encontrar� una justificaci�n.
De acuerdo, venga. La espero en la Colini�re.
Tiene su coche. Entonces no hay problema.
Hasta ma�ana.
- Estoy en una situaci�n horrible. - Genevi�ve...
- �Lo sabes? - Como todo el mundo. Est�s harto.
Quieres dejarla, �verdad? Yo me encargar� de eso.
Ser�a maravilloso...
Es muy f�cil. Ella sue�a con casarse.
Pues la casaremos.
�Con qui�n? �Contigo?
Yo... El matrimonio no es mi fuerte.
Pero si tuviera que sacrificarme, lo har�a.
- No por ti, por Christine. - Lo s�.
Y a cambio, me tienes que hacer un favor.
�Necesitas dinero?
En el fondo, eres bueno.
Se lo debo a mi madre.
Invita a Andr� Jurieux.
- �A la Colini�re? - S�.
- Me pides algo muy delicado. - �Delicado?
S� lo que pas� entre Christine y tu amigo.
- No soy tan tonto. - No pas� nada.
Afortunadamente.
Entonces, inv�tale.
Es arriesgado para m�. Quiero a Christine.
Si la perdiera, nada me consolar�a.
Oye, tengo ganas de largarme.
Tengo ganas... de desaparecer en un agujero.
�Y qu� ganar�as?
Ya no tendr�a que tratar de saber qu� es bueno o malo.
En esta vida, pasa algo terrible, todo el mundo tiene sus razones.
S�, todo el mundo tiene sus razones.
Y cada cual debe poder expresarlas libremente.
Estoy en contra de las barreras y los muros.
Por eso voy a invitar a Andr�.
- �Crees que es buena idea? - Conf�o en Christine.
Si ella debe amar a Jurieux, aunque los separe, lo har�.
M�s vale que se vean, que hablen.
Oye, podr�amos orientar a Genevi�ve hacia Andr�...
�Idiota! Ser�a demasiado f�cil...
Me voy a vestir. �Desayunas?
S�, desayuno.
Se�or Marqu�s, �para la Colini�re?
Hable con mi secretario.
- �La se�ora llevar� los perros? - Preg�nteselo a ella.
�He perdido mi tornillo!
Retiren ese mueble. Puede estar debajo.
- Es el tornillo de mi curruca. - Entiendo, se�or.
Lisette, pon eso en la mesa.
Tengo una buena noticia.
Mi aviador, como t� dices... lo voy a llevar a la Colini�re.
A usted se le ocurre cada cosa...
�Qu� cosas? �De qu� cosas hablas?
Disc�lpame. No eres tonto, eres un poeta,
Un poeta peligroso.
�Se�or Marqu�s!
Lamento hablarle de esto durante mi servicio...
- Se trata de mi mujer. - Lo s�, me lo dec�a en la carta.
�Me entiende? Mi mujer en Par�s y yo aqu�, eso no es vida.
Es como estar viudo. �Qu� ha decidido?
Nada. �Qu� quiere que decida?
Si ella quiere estar con Ud. y dejar
de servir a mi mujer, es asunto suyo.
S�, se�or.
- Me siento feliz de estar aqu�. - Yo tambi�n.
Encend� la estufa y las chimeneas est�n listas.
Hable con Corneille.
- �C�mo est� Gertrude? - Bien, gracias, Sra. Marquesa.
�Han tra�do el carb�n?
�Hizo entrar la le�a?
Muy bien.
- Hola, Lisette. - Hola, Edouard.
- �Qu� tal? - Bien.
- Por fin est�s aqu�. - S�, aqu� estoy.
�Qu� es eso?
Es en casa del se�or R�aux. Est�n acabando con los conejos.
�Qu� espera para seguir el ejemplo?
Hicimos una redada en Epineraux y otra en Tixier.
Con los que los guardas huronearon esta semana, son cerca de 250.
�Eso es todo?
Cuando hay luna llena, se caza menos que de costumbre.
Para el cultivo, habr� que poner una malla o lo roer�n todo.
- No quiero mallas. - De acuerdo.
No quiero mallas ni conejos. �Arr�glenselas!
- �Puedo seguir mi ronda? - Claro que s�, Schumacher.
Bajemos por Fourcherolles.
�Musette! �Aqu�, chica!
�Qu� ha dicho el patr�n?
No quiere mallas ni conejos.
�Qu� quieres que hagamos?
�Maldito! Es el gato del molino Meneau.
Nos ha hecho muchos destrozos.
Ahora nos dejar� en paz.
Marceau se merece lo mismo.
Se burla de nosotros.
Se burla de nosotros, pero ya ver�.
- �Qu� has encontrado? - Hay un conejo atrapado.
El bestia de Marceau puso lazos. Deja, as� no estar� alerta.
- Hoy no vendr�. - Ma�ana al alba.
Si no est� de juerga. Porque entonces, nadie lo levanta.
Ese se da la buena vida. �Qu� hacemos?
Le vamos a acechar.
Ah� hay uno.
Hola, Marceau.
Hola, Schumacher. �C�mo te va?
�Quieres mi conejo?
�D�melo!
�Vamos, camina!
�Vamos, mu�vete!
- �Qu� pasa? - Es Marceau, se�or Marqu�s.
- �Qui�n es Marceau? - El cazador furtivo.
Ac�rquense.
- Le cogimos en flagrante delito. - �De qu� habla?
Puso lazos cerca del bosque.
�Exterminaci�n de conejos? Ese hombre vale oro. �Su�ltenlo!
- �Bromea? - Sab�a que �l entender�a.
Es un hombre inteligente, no es como esta bestia.
�Bestia? Te ense�ar� a respetar.
Deber�amos poder disparar a canallas as�.
Es s�lo un conejito...
- �Te llamas Marceau? - S�, se�or.
- �Eres cazador furtivo? - Arreglo sillas.
Pero en mi oficio, es como todo, hay crisis. �l entender�.
- Entonces me ocupo. - �Vaya ocupaci�n!
En la guerra, dispar� por cosas menos graves.
Basta...
- Marceau, su cara me gusta. - Qu� bueno es Ud.
�Es de mala cala�a!
�C�llese!
En lugar de hacerlo por afici�n, podr�as matarlos por cuenta m�a.
�Me quiere contratar?
No digo que no.
Si cazo furtivamente, no lo hago por maldad.
Es para alimentar a mi vieja madre.
No tiene vieja madre.
�Que no tengo vieja madre?
Siga su ronda. D�jeme tranquilo.
Dime, Marceau...
Supongo que has puesto m�s lazos. Ens��ame uno.
Ahora que estoy a su servicio, no puedo negarle eso.
Venga.
Mire, se�or Marqu�s. Ah� tiene un lazo.
- Est� mal puesto. - �Por qu�?
Ya no pasan por este camino. Habr�a debido notarlo.
- Todo el mundo se equivoca. - No, esto no me gusta.
Si Schumacher viera esto, se burlar�a de m�.
- Puedes contar con mi discreci�n. - Gracias, se�or Marqu�s.
�Te gusta trabajar para m�?
S�, pero preferir�a trabajar en el castillo.
�No te gusta el bosque, la naturaleza...?
Con Schumacher aqu�, no. Aqu� no manda usted sino �l.
En el castillo, me tendr�a que dejar en paz.
Adem�s, siempre so�� con ser criado.
- �Vaya idea! �Por qu�? - Por el uniforme.
Tener un traje, es mi sue�o.
- �Lleva mucho tiempo lloviendo? - Media hora. A mediod�a
hab�a sol.
- �Va a durar? - La �ltima vez dur� 15 d�as.
�Qu� bien!
�El equipaje!
�Vaya tiempo! Siempre que vengo al campo, llueve.
Es bueno para la salud. Refresca las ideas.
Hola, La Bruy�re.
Perm�tame, querida amiga.
Est� empapada.
El fular.
�D�nde est� su mujer?
En la cocina con Christine, hablando de cosas.
�Qu� interesante! �Vienen de Tourcoing?
- �Llueve en sus f�bricas? - S�.
Tardamos 8 horas, atravesando Par�s, y con lluvia.
�Qu� r�cord! �Jackie!
- �Has crecido! - �De veras?
- �Y los estudios de chino? - No, de arte precolombino.
Debe de ser apasionante.
- �Charlotte! �C�mo est�s? - Hola, querida.
Has adelgazado.
- Te puede jugar una mala pasada. - Te lo juro.
�Y eso? A m� nadie me enga�a.
- Charlotte, �juegas o no? - S�, s�...
- �Juegas? - El bridge me aburre.
Nadie habla de bridge. A las cartas...
Quiero la direcci�n de tu peluquero.
- �Es verdad que invit� a Jurieux? - S�. �Le molesta?
Al contrario...
- �Georges no est�? - Ha ido a Orleans
a traer pescado.
H�blele de la dieta de la se�ora La Bruy�re.
Come de todo, pero sin sal.
�Al contrario! Mucha sal, pero marina
y s�lo despu�s de la cocci�n.
Es facil�simo, un ni�o lo entender�a.
Despu�s de la cocci�n.
- �Hay sal marina? - No, pero la conseguiremos.
Adolphe, para la se�ora La Plante...
S�, se�ora, lo olvidaba, caf� en vez de t�.
Y para el General, una rodaja de lim�n
en agua caliente.
Ya veo, la artritis...
�Y para Andr� Jurieux?
�Qu� opina de la vacuna antidift�rica?
�Yo? No s�.
En el dispensario de la f�brica tuvimos buenos resultados.
�De veras?
�Buscas tu maleta?
Mi hijo mayor tuvo una angina y pens� que era sarampi�n.
Ya se imaginar� la angustia...
�Qui�n es?
- Andr� Jurieux. - �El aviador?
�Qu� suerte!
Le voy a pedir un aut�grafo para mi hijo.
- Gracias por haber venido. - La amabilidad es suya.
�Querido Andr�, qu� alegr�a!
Encantados de tenerle aqu�. Ya conoce a todo el mundo.
No conoce a mi esposa.
Ella quisiera un autogr�fo para nuestro hijo.
Espero verle pronto en Tourcoing.
�Enhorabuena!
Me alegro de verle. Es un honor saludarle.
Ud. es un hombre de verdad.
Es una raza que desaparece.
�No se mat� en el avi�n? Perm�tame besarle.
�Yo tambi�n puedo besarlo?
�Yo tambi�n!
�Y yo?
Creo que tengo derecho.
Todo queda en la familia.
- �Qu� insin�a? - Jurieux y Christine.
�Y qu�?
Hemos venido a cazar, no a escribir nuestras memorias.
�Qu� piensas, lo hicieron o no?
Lo hicieron.
�L�stima! Un chico tan distinguido...
Queridos amigos...
tengo que contarles un secreto acerca
de mis relaciones con Andr�.
�l me debe una parte del �xito de su haza�a.
Todo ocurri� as�:
Durante los preparativos, Andr� ven�a a verme
con frecuencia.
Pas�bamos largas horas juntos,
horas muy agradables,
horas situadas bajo el signo raro de la amistad.
�l me hablaba de sus proyectos y yo lo escuchaba.
Saber escuchar no es nada f�cil.
En este caso, val�a la pena, me siento orgullosa de ello.
He sentido la necesidad de dec�rselo ahora.
T�a, me siento feliz.
Organicemos una gran fiesta en honor de Jurieux.
Haremos teatro, nos disfrazaremos...
�Nos disfrazaremos!
Trataremos de divertirnos libremente.
�Cu�ndo, General?
- Despu�s de las batidas. - Perfecto, dentro de una semana.
Venga, vamos a instalarle.
Qu� amables son.
- Saint-Aubin, juguemos al billar. - A sus �rdenes.
�Qui�n quiere jugar al ping-pong?
Yo...
- �Vienes, Genevi�ve? - No, gracias.
Una fiesta, �para qu�?
Hagamos una obra de beneficencia.
- Su abrigo, se�ora. - Ya me lo quitar�
en la habitaci�n.
Jurieux es simpatiqu�simo.
Debe de tener una buena situaci�n.
Estoy segura.
Es un buen partido para ti, Jackie.
Para Andr� ni siquiera existo.
Podr�amos organizar una peque�a reuni�n en casa, en Tourcoing.
Jurieux es guap�simo. L�stima que la patrona...
Lo ha puesto a su derecha.
- �A su derecha? - En la mesa.
Mala cosa. Me gusta hacer lo que se me antoja
pero el decoro es el decoro.
La se�ora no necesita tus consejos.
- �Esp�rragos? - No, gracias. En lata, nunca.
S�lo me gusta lo fresco, por las vitaminas.
- La mostaza... - Toma.
No olvide la sal marina para la se�ora La Bruy�re.
Ella comer� como todo el mundo.
Acepto las dietas pero no las man�as.
La patrona exagera con su aviador.
Donde hay molestia no hay placer.
- �Qu� opina, don Corneille? - No es asunto suyo.
�Qu� amabilidad!
La mostaza, por favor.
Ud. trabaj� 10 a�os con el conde de Vaudois...
Doce a�os. Me fui porque el conde quebr� en la industria
alimentaria.
- �Y la condesa...? - Ella no ten�a amantes.
�Claro!
Ten�a 85 a�os y la llevaban en un cochecito.
No la puede comparar con la se�ora.
- El conde no era un maqueto. - �Qu� insin�as?
Que el abuelo materno de La Chesnaye
era un Rosenthal y era de Frankfurt.
Tu marido piensa lo mismo.
�Verdad, Schumacher?
No s� de qu� hablas, acabo de llegar.
Hablando de jud�os... Yo trabaj� en casa del bar�n de Epinay.
All� no hab�a jud�os.
Pero com�an como cerdos.
Por eso me fui.
- �Terminar�s pronto? - No s�, la se�ora
a�n me necesita.
La Chesnaye, aunque es un maqueto.
me ech� una bronca por una ensalada de patatas.
Supongo que Uds. no saben que para preparar esa ensalada
hay que a�adir el vino blanco
cuando las patatas a�n est�n calientes.
C�lestin no lo hab�a hecho, detesta quemarse los dedos.
Y bien, el patr�n lo not� inmediatamente.
Digan lo que quieran, pero �l es un hombre de mundo.
�Eres t�!
�Qui�n es �se?
Quisiera hablar con don Corneille.
�Qu� quiere, amigo?
Soy el nuevo criado. �El se�or Marqu�s le habl� de m�?
- �Qu� sabe hacer? - �Yo...?
No s�... un poco de todo.
- �Sabe engrasar botas? - S�, don Corneille.
En lo concerniente al aseo, soy un especialista.
Ma�ana recoger� las botas en el corredor y se encargar�
de ellas.
S�, don Corneille.
- �Se cena aqu�? - S�, amigo.
Va a empezar mi turno.
Si�ntese aqu�.
�Germaine, un plato!
�C�mo se llama?
Marceau. �Y la se�orita?
�Se�ora! Me llamo Lisette. Soy la se�ora Schumacher.
No es una raz�n para no sentarse.
Ojal� traiga buenas piezas.
El a�o pasado, en casa de Michael,
el primer d�a s�lo hubo 60 faisanes.
A m� que no me den conejo, lo dem�s no me importa.
Como de todo, menos conejo de monte.
Aqu� s�lo se prepara en pat�.
Es verdad.
�Est�s contento con tu Delahaye?
El mes pasado, Cannes-Par�s en 10h 35 min.
Y paramos para comer.
De acuerdo.
Despu�s de las batidas vendr� la fiesta.
- �Qu� fiesta? - La nuestra.
- �Nos disfrazaremos? - S�. A la cama, porque ma�ana...
Le acompa�o, ver� si tiene lo que necesita.
En su casa, La Chesnaye, nunca falta nada.
Es una buena casa y ahora son raras.
Es Ud. una anfitriona ejemplar.
Por aqu�, General.
- Buenas noches. - Quer�a preguntarte algo...
�Qu� es eso del arte precolombino?
La civilizaci�n americana antes de Col�n.
- Claro, historias de negros. - No hab�a negros en Am�rica.
- �Qu� hab�a? - Indios.
Claro, �qu� tonta soy! Buffalo Bill...
- No s� d�nde est� mi habitaci�n. - S�game.
Tenemos una vista maravillosa, l�stima que sea de noche.
�Practicaba la caza de monter�a?
En la �poca de mi padre.
- �Octave no hace demasiado ruido? - No ha llegado.
En la fiesta, har� una demostraci�n
con la espada.
Y yo una con las cartas.
Lo que haga estar� bien.
- Es un gran m�sico. - Divi�rtanse.
William, ya no le necesito. Puede retirarse.
- Buenas noches. - Que duermas bien.
Buenas noches.
- �Est�is contentos? - Mucho.
Mi peque�a Charlotte, te adoro.
Querida, le estoy muy agradecido.
- �Por qu�? - Por no haberme ridiculizado.
La situaci�n era delicada. La gente nos miraba.
Jurieux tambi�n actu� bien.
Era una prueba insoportable y usted
supo manejarla. Felicitaciones.
Puedes retirarte, ya no te necesito.
�Oh, no? Buenas noches, se�ora.
�No te gustar�a tener hijos?
S�, se�ora.
Pero eso necesita dedicaci�n.
Hay que ocuparse de ellos o mejor no tener hijos.
Eso es lo hermoso.
S�lo se piensa en ello.
�Sabe que hay un nuevo criado? Es muy amable.
Se llama Marceau.
Cuidado con tu marido, se llama Schumacher.
Y el amigo de don Octave se llama Andr� Jurieux.
Mi aviador no es tan malo, �eh?
- Hueles bien. - �Su�lteme!
Aqu� hay gato encerrado.
�A�n no se ha acostado?
- Ya est�. - �Qu�?
Todo se arregla. �Est� contenta?
Encantada. Empezamos a ense�ar las cartas.
Pero no le conviene que vean su juego.
Amigo, no sab�a lo de la radio.
Eso refuerza mi opini�n, Christine tiene clase.
Y en nuestra �poca, es algo que se pierde.
- Que duerma bien. - Gracias...
�Qu� piensas?
- �De qu�? - De todo. Las cosas van bien.
Quiero largarme.
No fue f�cil traerte aqu�.
Ahora que est�s aqu�, te quedas.
�Duermes con almohada? Yo las detesto.
�Has terminado tus ademanes?
Disc�lpeme, Saint-Aubin, no he debido disparar
a ese fais�n.
Cre�a que ven�a sobre m� pero en realidad era suyo.
Claro que no, era suyo.
- No, estaba m�s all� del pino. - Se lo aseguro, era suyo.
�Qu� amabilidad!
General, le he reservado el s�ptimo puesto.
Est� un poco lejos, pero hay mucho fais�n por all�.
- Saint-Aubin ser� su vecino. - Gracias. �Y los ojeadores?
- Est�n por ah�, General. - Entonces la caza
llegar� por ah�.
Estamos en un buen sitio.
Disc�lpenme, se�ores. Schumacher les indicar�
sus puestos.
S�, se�or. Se�ora de Marras...
Se�or Jurieux, suba por ese lado.
Tiene que subir bastante y pasar la l�nea de los ojeadores.
Hay mucha caza que trata de saltar el camino.
- �Vienes conmigo? - �Por ah�?
- Van a pensar que somos conejos. - Basta de tonter�as.
S�, el �ltimo puesto.
- �Contento con su puesto? - Claro que s�.
Estoy lejos de los charlatanes.
Oye, Octave,
�has visto a Christine con La Chesnaye?
- �Qu� te han hecho? - Es un asco. Exageran.
Tienen derecho, est�n casados.
La detesto.
Te entiendo, s� que es duro.
Pero pasar�.
Conf�a en mi experiencia. Se necesita tiempo, pero pasa.
Un buen d�a te despiertas
y notas que la hija de la portera tiene unos ojos preciosos.
Y est�s curado.
Despertar... Para eso tendr�a que dormir y yo no puedo dormir.
Lo he notado. Te pones pesad�simo por la noche.
�Est�n listos?
Pointard, vamos a empezar.
Se�ores, a sus puestos.
Avancen por la izquierda.
Un paso hacia adelante.
�Vamos!
Golpeen.
- Jackie, �te gusta la caza? - S�, t�a. �Y a usted?
No he acertado. Hoy no tengo tino.
- Ha hablado demasiado con Jackie. - S�. Ya no me gusta la caza.
No volveremos a cazar. Iremos a esquiar.
�Presentamos las piezas?
No, en el castillo.
Oiga, ese fais�n, el de la izquierda...
Esta vez es m�o, no hay ninguna duda.
No siempre va a hacer lo mismo.
Al otro le dispar� en mis narices.
P�nganse en mi lugar.
Hab�a apuntado a un fais�n y �l le dispar� junto a mi puesto.
Exagera, �verdad?
Hay una caza muy bonita en el pa�s de mi esposa, el gallo salvaje.
- �De noche? - Al alba.
- Robert, tengo que hablarle. - En privado.
En privado. Disc�lpeme, General, me lo llevo.
- �Nos lo devolver�? - No se preocupe.
Saint-Aubin, por favor...
Es como los que usan mal el fusil. Hay gente muy inconsciente.
�Sabe lo que le pas� a Georges en casa de los Malvoisie?
Cogi� muy mal el fusil que le dio el ayudante
y la carga le destroz� la pierna.
Muri� 20 minutos despu�s.
Esa s� que es buena.
Deyeux dijo, "El d�a se acaba con el morral lleno
y el fusil vac�o".
- �Jackie, un conejo! - No lo veo.
- �D�nde? - Ah�. No me dispares a m�.
Est� lejos.
Eres la mujer m�s deliciosamente torpe que conozco.
�De veras, Andr�?
- Estoy seguro. - Quisiera ser a�n m�s torpe.
- �Para qu�? - As� me besar�as m�s a menudo.
Es muy f�cil.
�Sabes, Jackie...?
No te quiero.
Lo s�.
Pero tambi�n s� que pierdes tu tiempo con mi t�a.
Lo sabes todo.
No intentes re�r. Est�s triste y yo tambi�n.
El que gu�a la caza no sabe nada.
Don Andr� ha disparado muy mal.
El se�or Marqu�s dispara mejor que �l.
Basta, muchachos.
No he tenido suerte y sin embargo ten�a
un buen puesto.
A veces pasa, amigo.
- �No tiene fr�o? - No cuando camino.
Cuando el sol se va, la temperatura baja rapid�simo...
�Una ardilla!
L�stima, he entregado mi fusil.
�Por qu�? Me encantan las ardillas.
S�, pero causan estragos.
Aqu� tiene, mire.
�Qu� maravilla!
Es como si la pudiera tocar.
Un bin�culo es algo indispensable.
Como �ste es peque�o, siempre lo llevo.
Gracias a su enfoque preciso y a su forma,
se puede utilizar como telelupa
y observar esa ardilla y su vida �ntima, sin asustarla.
Entonces se lo va a decir todo a Christine...
- �Y qu� ganar�? - Podr� herirle.
�Qu� encanto!
Me aburre sufrir sola. En grupo debe de ser
menos aburrido.
Y me gustar�a ver la cara que pone cuando Christine lo deje.
Lo dejar�, si yo le hablo.
Sin la menor duda.
�De verdad la quiere?
- �A m� ya no me quiere? - Cambiemos de tema.
Mi papel de Paris sin la manzana me parece grotesco.
Cont�steme, por favor.
Ya no la quiero.
Siento mucho afecto por usted pero...
Pero le aburro.
Qu� palabras dice...
Es la palabra justa.
Me rindo. Se puede combatir el odio,
pero no el aburrimiento.
Yo tambi�n me estoy cansando de esto.
Su amor plat�nico por la vienesa
me da ganas de bostezar.
- Me voy a marchar. - Ser�a lo mejor.
S�, me marchar�.
Pero quiero que me diga adi�s con ternura.
Adi�s no, hasta pronto.
No, adi�s.
Que sea un bonito adi�s.
H�game sentir por un momento como tres a�os atr�s.
Cuando Christine no exist�a.
Quiero que me abrace como sol�a hacerlo.
Cerrar� los ojos...
y por un instante mis deseos se realizar�n.
Genevi�ve, por favor...
No hable.
- B�seme. - Tesoro...
�Una maravilla!
La gallina de agua... Se le podr�an contar las plumas.
- �A�n la ve? - No, y tengo buena vista.
Tome. Est� a dos pies del
�rbol frondoso.
Tres, los suyos son m�s finos.
D�melo. Yo tambi�n quiero ver.
�Qu� belleza!
D�melo.
Es mi turno.
Parece que est�s viendo algo muy interesante.
Muy interesante...
Buenos d�as, se�ora Marquesa.
- �Se marcha, Genevi�ve? - S�.
- �No se queda para la fiesta? - Me esperan en Par�s.
- Llame por tel�fono. - Tengo que irme, es mejor.
�Es mejor?
�Para qui�n?
- �Para usted? - No.
Entonces, �para m�?
Mi querida Genevi�ve...
�quiere que hablemos francamente?
�Soy una esposa... fastidiosa?
No veo c�mo podr�a fastidiarme.
�He tratado de entorpecer sus relaciones con mi marido?
�Lo sabe?
Como todo el mundo.
El buen Robert es tan amable, tan sensible...
Pero parece un ni�o, es incapaz de ocultar algo.
Es verdad.
Si quiere mentir, se le nota enseguida.
Se sonroja antes de abrir la boca.
Como si le creciera la nariz.
Es tan tierno.
Lo �nico que le reprocho es su man�a de fumar en la cama.
Eso es insoportable. Deja ceniza por todas partes.
- En las s�banas. - Las quema.
- Llenas de agujeros. - No es un lugar para fumar.
�Es incre�ble!
Entonces, �se queda?
No s� qu� hacer.
Entre mujeres, tenemos que ayudarnos
de vez en cuando.
Cuando est� usted, mi marido se ocupa de usted.
Se ocupa menos de m�.
Y en este momento, me conviene.
�Jurieux?
No, Andr� es muy bueno
pero es demasiado sincero. Me aburre la gente sincera.
Depende para qu�.
�C�mo se va a vestir esta noche?
De tirolesa. �Y usted?
No s�. No tengo nada listo.
Venga conmigo. Ya encontraremos un
pedazo de tela.
�Sabe bailar la tirolesa?
Tiene que ser as�.
No, es as�.
�Es incre�ble! Los zapatos desaparecieron.
- Busco mis botas, me las robaron. - A m� tambi�n.
Mi esposa no encuentra sus zapatos.
- Corneille se encargar� de eso. - Claro que s�, se�ora.
�Qu� vas a hacer para la fiesta?
Lo pens� toda la noche.
Me voy a disfrazar de oso.
Espera, olvid� quitar la etiqueta.
Es una bonita esclavina. Calienta y es impermeable.
S�, pero no favorece.
"Dos veces mis semejantes no se dan a conocer.
"Y para aprender quieren golpes de maestro".
"Desde la tumba, el ojo mirada a Ca�n".
�Le gusta su nuevo oficio?
Me quiere. No me quiere.
Me quiere. No me quiere.
Me quiere.
Me quiere. No me quiere.
Me quiere. No me quiere.
Me quiere.
Me quiere.
Le he hecho da�o.
Al contrario, estoy muy contento.
�Por qu�?
- Porque est� a mi lado. - �Qu� tonto es!
D�janos en paz o har� que te echen.
- �Qu� haces t� aqu�? - Estoy trabajando.
S�, estamos trabajando.
�Las botas!
Todos las est�n esperando. Hay una revoluci�n en el castillo.
No es culpa m�a. El culpable es este salvaje.
- �Qu� hace aqu�? - Vengo a ver a mi mujer.
No es el momento apropiado. Con la fiesta de esta noche...
Si te vuelvo a ver con mi mujer, te pego un tiro.
Por favor, d�jenos trabajar en paz.
Ya tenemos bastante que hacer.
�Ves? No nos dejas trabajar.
Es un �xito.
Empecemos otra vez.
Christine, vamos a empezar.
�El autor!
Con alegr�a y orgullo marchamos
Fuera de la pista nuestros corazones impert�rritos
Nuestro paso era gallardo. No pod�amos arriesgarnos a
Perdernos el desfile militar.
Y ahora, �todos en coro!
�D�nde est�?
Tengo que hablarle.
- �D�nde est�? - �Qui�n?
- Christine. - No s�. Qu�tame esta piel.
- Berthelin, ay�deme. - Ahora no tengo tiempo.
He bebido demasiado. Ya no s� lo que hago.
�Qu� bien!
- �No actuamos m�s? - Estoy harta de este teatro.
�Por qu� hiciste que me disfrazara?
- Ay�denme a quitarme esta piel. - No tenemos tiempo.
No tengo tiempo.
- Ay�dame a quitarme esto. - No tengo tiempo.
Jurieux, �ha visto a mi mujer?
La estoy buscando.
Ay�denme a quitarme esta maldita piel de oso.
- Me muero por jugar a las cartas. - �S�lo los dos?
Llama al General, le encantar�.
�No ha visto a la se�ora?
Saint-Aubin, no quiero molestarle pero no logro quit�rmela.
Usted es muy amable pero...
- No me la puedo quitar solo. - Ahora no puedo.
�Y Christine, qu� ha hecho con ella?
Ya veremos eso m�s tarde.
�Ya ver�n cuando me quite esta piel de oso!
Venga, Octave. Yo le quitar� esa piel de oso.
�Ya era hora!
Si ella le quisiera, no se exhibir�a
con el imb�cil de Saint-Aubin.
V�monos juntos.
�Ad�nde? No voy a dejar todo.
Qu� pesado es con su idea de la propiedad.
Como si una casa tuviera importancia.
Antes tengo que hablar con Christine.
�Tire!
- No diga que me ha visto. - �Por qu�?
- Schumacher me est� buscando. - �Qu� le hiciste?
- A �l, nada. A su mujer. - �A Lisette?
Nos frecuentamos un poco. �l nos vi� y est� furioso.
Ah, se�or Marqu�s...
las mujeres son muy simp�ticas, me gustan.
Me gustan demasiado, pero eso trae l�os.
�Me lo dices a m�?
- �Usted tambi�n tiene l�os? - Un poco.
�A veces no te gustar�a ser �rabe?
- No, se�or. �Para qu�? - Por el har�n.
Los musulmanes son los �nicos que tienen l�gica
respecto a las relaciones entre mujeres y hombres.
- En el fondo, somos iguales. - Si usted lo dice.
Siempre prefieren a una.
Y no por ello rechazan a las otras.
Ni las hacen sufrir.
Si usted lo dice.
No quisiera hacer sufrir a nadie. Y menos a una mujer.
- Es el drama de mi vida. - Para eso hay que tener recursos.
Incluso teniendo recursos, hago infeliz a la gente.
A mi mujer, a mi amante e incluso a m� mismo.
Las mujeres, que sea para quedarme con ellas o dejarlas...
siempre hago que se diviertan.
Cuando una mujer se divierte, queda desarmada.
�Por qu� no trata de hacer lo mismo?
Para eso se necesita talento.
Claro...
- �Me podr�a hacer un favor? - Con mucho gusto.
Eche un vistazo al fondo del pasillo.
Si Schumacher no anda por ah�,
me podr�a escapar por la cocina.
- Pasa por la terraza. - Hay demasiada luz.
- Espera aqu�, voy a ver. - Gracias.
- �Qu� hace aqu�, Schumacher? - Nada, se�or.
Entonces vuelva a los pasillos, debe permanecer all�.
Qu�dese en mi cuarto de ba�o.
Le necesitamos.
- �Es el gran momento? - Ya casi.
�D�nde est� el se�or Saint-Aubin?
No s�, se�or Jurieux.
Disc�lpenme.
�D�nde est� Andr�?
Se�or Saint-Aubin, llevo media hora busc�ndole.
�Con qu� derecho?
S�, �con qu� derecho?
Usted es indiscreto.
Es posible. Pero esta vez, le pido una explicaci�n.
Me niego a d�rsela.
- No tiene que darle �rdenes. - Usted me lo explicar�.
- Le voy a calentar las orejas. - �A qu� espera?
�Andr�, por favor!
Disc�lpeme, Christine.
Le enviar� a mis testigos por la ma�ana.
Por la ma�ana, duermo. Si vienen, les echar�.
- �Se niega a luchar? - Con usted, s�.
- Sabr�n que no compareci�. - Me hace re�r.
Y para que se entere, usted es el peor de los cobardes.
�D�jeme! Me pone en estado de inferioridad.
Le proh�bo que pelee.
Tengo que romperle la cara a este payaso.
�Payaso?
No, qu�dese ah�.
�Entonces soy un cobarde?
El se�or Saint-Aubin.
�Por qu� no fue al aer�dromo?
Porque...
le quiero, Andr�.
Nunca quise admitirlo.
Pero ahora tengo derecho a dec�rselo.
Le quiero.
Es maravilloso.
Ya no ten�a esperanzas.
�Qu� vamos a hacer?
Nos iremos de aqu�.
- �Ad�nde? - A cualquier lugar.
- �Cu�ndo? - Ahora mismo.
La quiero, Christine.
Creo que podr� hacerla feliz.
Llevo meses pensando en lo que har�a
si usted fuera m�a.
Lo s� muy bien... Esta dicha no me coge
desprevenido.
�No tiene miedo?
Se lo dir� a La Chesnaye.
�Para qu�?
Es lo m�s correcto.
Christine, esc�cheme.
No puedo raptar a la mujer de mi anfitri�n,
que me considera su amigo, a quien doy la mano,
sin darle una explicaci�n.
Nos amamos, Andr�. �Qu� importa eso?
No olvide que hay reglas...
Fuimos a armarla.
Sin tambor ni p�fano buscamos emociones en la vida
Fuimos a armarla
Aunque ten�amos esposa la armamos
Queridos amigos, es un placer presentarles mi �ltima
adquisici�n.
Es la c�spide de mi carrera
de coleccionista de instrumentos musicales y autom�ticos.
Creo que les va a gustar. Les dejo juzgar.
Uno...
Dos...
�M�sica!
Si te arma la bronca, b�scame.
Deb� ponerle en su lugar...
- �Qu� haces aqu�? - Ten�a hambre y quer�a
una manzana.
- �Y d�nde est� Marceau? - No lo dejaste bajo mi custodia.
- �Ad�nde vas? - Arriba, con los dem�s.
Tengo sed, dame de beber.
Ma�ana me ir� del castillo y vendr�s conmigo.
Como quieras, Edouard.
Te llevar� a Alsacia.
All�, a los cazadores furtivos, a los golfos como Marceau...
les damos su merecido, �les pegamos un tiro!
De noche, en el bosque y se acab�.
S�, claro...
Adem�s, no necesito su dinero.
Por qu� servir en casa ajena si puede mandar en la propia.
S�... y Alsacia debe de ser preciosa.
Con esos pinos grandes, la nieve y las cig�e�as...
�Basta! Se lo ordeno.
�Basta!
�Basta, Lisette!
�Se lo ordeno por �ltima vez!
�Me oye, Schumacher?
Me ir� con usted ahora mismo o nunca.
Nos iremos con la cabeza alta.
Despu�s me lo agradecer�.
Disculpe, se�ora...
�Te matar�, carro�a!
Vaya...
Se�or Jurieux...
Ha logrado lo que quer�a.
- Me est� robando a mi mujer. - Perm�tame cinco minutos.
- �Esto le permito! - �Canalla!
�Repetir eso?
�Qu� pasa?
V�monos de aqu�.
Espera...
�Ladr�n!
Est� completamente loco.
- No puedo m�s. - �Qu� pasa?
Le he dicho a Andr� que le quiero.
Eso no es una desgracia.
�De verdad le quieres?
Ya no lo s�.
�Tan pronto? �Qu� te ha hecho?
Me ha hablado de las conveniencias.
Quiere que vaya a vivir un mes a casa de su madre
mientras arregla todo con La Chesnaye.
�Qu� esperabas?
Que me abrazara. Y que me llevara con �l.
Mi pobre Christine...
Hay algo que olvidas completamente,
es un h�roe.
- �Lo matar�! - Est�s loco.
�Ya me he cansado! �Te romper� el cuello!
- �Es una bala? - S�, una bala.
- �De rev�lver? - S�, de rev�lver.
Es una bala de rev�lver. �Le sorprende?
- Christine ha desaparecido. - �Christine ha desaparecido!
Ha desaparecido esta noche.
As� es.
�Qu� tonto es! Se ha ido con Octave.
La entiendo muy bien. Ustedes no son nada graciosos.
Tranquilo, ya la volver� a ver.
�Basta!
Y ahora, querido, hablemos de nosotros...
�Cu�ndo nos vamos?
�D�jame tranquilo!
Tengo otras preocupaciones.
Tu padre pas� junto a nosotros y ni siquiera nos vio.
Y nosotros nos escondimos detr�s de la puerta
Claro, los m�sicos ya estaban todos de pie.
Y en el teatro, la gente aplaud�a a rabiar.
El ambiente de los grandes d�as.
Hab�a un decorado raro.
Era un sal�n, un sal�n verde y dorado.
Un verde rechinante, s�lo los ingleses tienen
verdes as�.
Y tu padre, con un garbo...
Atraves� el escenario, sin ver nada.
El teatro estaba lleno.
Estaba el rey.
Aplaud�an a m�s no poder.
El primer violinista le dio la batuta.
Como de costumbre.
Y como en un sue�o...
�D�jame!
�Carro�a!
�Su�ltame!
- �Otro n�mero! - No, �l exagera...
- Basta. - Odio los tiros.
�Basta, Schumacher!
- �D�jeme en paz! - �Qu�?
Por favor, ay�deme a calmarla.
�Corneille, acabe con esta comedia!
- �Con cu�l? - La de Schumacher y compa��a.
S�, se�or Marqu�s.
�Estaba Ud. aqu�?
S�, se�ora, se lo agradezco...
- Gracias. - No hay de qu�.
- �Cu�l es la dosis? - Dos.
D�me cuatro.
�Somn�feros a m�? Detesto los somn�feros.
Genevi�ve, sea sensata.
- �Ad�nde va? - A bailar.
- Bailar� en la cama. - S�, amor m�o, me voy a acostar.
S�, amor m�o, me voy a acostar.
Lo necesita, cr�ame.
Vuelva a su habitaci�n.
Por favor, vuelva a su habitaci�n.
C�lmese, nos vemos ma�ana.
Buenas noches.
�El General!
�Un cigarrillo?
�Ya se va a acostar, General?
S�, me voy a acostar.
Quer�a presentar mis respetos a Christine, �d�nde est�?
Tiene migra�a.
�No se va a acostar a causa de lo ocurrido?
No.
- Una insignificante disputa. - Por supuesto. Buenas noches.
�D�nde est� Christine? Algo pasa.
Se ha ido a acostar. Estaba cansada.
- �De veras? �Y Genevi�ve? - Querida Charlotte,
estaba cansada.
Es tan fr�gil...
El personal estaba un poco agitado.
Tambi�n tienen derecho a divertirse.
Cre�mos que era otro n�mero.
�De haberlo sabido! Yo le hubiera calmado.
C�lmese y duerma bien..
Mis respetos a su mujer.
Un beso para Christine.
�Ya se van? A�n no es tan tarde.
Para la gripe, un ba�o de pies con mostaza. �Le preparo uno?
- �No podemos molestarla? - Est� descansando.
Lo felicito por la velada. En Tourcoing nunca
har�amos algo as�.
Para la fiesta de mi mujer bailamos
en c�rculo. Es un poco anticuado...
Claro. Buenas noches.
Un momento, amigo.
Corneille, �no hay muchos destrozos?
�Ning�n herido?
Acabo de verificar todo, los invitados est�n ilesos.
Los p�jaros de la armer�a se estropearon y encontr�
una bala.
Y no hablo de la cristaler�a.
�Ve, Schumacher? Tengo que despedirle.
Me duele hacerlo pero mis invitados
corren peligro con sus armas.
Entienda, aprecian sus vidas. Tiene que irse.
�Cu�ndo?
Ahora mismo.
Corneille le dar� una indemnizaci�n.
No quiero o�r hablar m�s de usted.
S�, se�or.
- �Vienes conmigo? - No, voy a buscar a la se�ora.
Te despides y despu�s...
Te lo repito, si la se�ora a�n me acepta, me quedo con ella.
- �No es demasiado? - Obedezca.
- S�, se�or. - Vengan todos.
Mi buen Marceau, tambi�n tendr� que despedirte.
No puedo despedir a Schumacher y dejarte aqu� con su mujer
Ser�a inmoral.
Entiendo, se�or Marqu�s.
Antes de marcharme, quisiera darle las gracias.
Usted quiso que me superara y me hizo criado.
No lo olvidar�.
L�rgate sin ablandarme el alma. Ya tengo bastantes problemas.
�Vaya velada!
- �En qu� est�bamos? - Le hab�a pedido 5 minutos.
Se los concedo.
�Qu� amabilidad! Su derecha es buen�sima.
Por favor...
- �Ad�nde vamos? - Al comedor. Necesito
mi chaqueta.
S�, claro.
- Pero acepte mis disculpas. - Por favor...
S�, me he portado con usted como un carretero.
Yo tambi�n.
�Sabe qu� me recuerda nuestra demostraci�n de pancracio?
A veces leo en el peri�dico que en las afueras de la ciudad
un obrero italiano trat� de robar la mujer a un jornalero polaco
y que hubo pu�aladas.
No pens� que esas cosas fueran posibles pero lo son.
Yo tengo un motivo.
- Quiero a Christine. - Yo tambi�n.
Tanto que quiero que se vaya con Ud.
Su felicidad depende de esa partida.
Me alegro de que haya sido con alguien de nuestro medio.
- Sin embargo... - �Qu�?
Algo me preocupa.
- �Qu�? - Su oficio.
- �Por qu�? - Ella lleva un cierto
tipo de vida.
Usted es joven y famoso. Pero podr�a tener un accidente.
- Gracias. �Qu� optimismo! - Hay que prever todo.
�Cu�l ser�a su situaci�n econ�mica?
Qu� tranquilidad despu�s de tanto ruido.
- �Se han ido todos? - Eso creo.
Tanto mejor.
Tengo que hablarte de Andr�.
Entiende. Su caso es el drama de los h�roes modernos.
Cuando est�n en el aire, son maravillosos.
Y cuando vuelven a tierra, son d�biles, pobres, vulnerables.
Son torpes como los ni�os.
Atraviesan el Atl�ntico
pero no pueden atravesar solos los Campos El�seos.
Es verdad.
Mira la luna con su halo.
Ma�ana va a llover.
La buscaba. Estaba preocupada.
�Por qu�?
- �No est� enojada? - Claro que no.
No es culpa nuestra si los hombres son unos locos.
- �Me puedo quedar? - Claro que s�..
�Qu� alegr�a!
Entre, se�ora.
Nadie sale as� por la noche en noviembre
�Sab�as que Genevi�ve era la amante de mi marido?
S�. Todo empez� antes del matrimonio.
Un verano, en el mar.
�Ves? Todo el mundo lo sab�a y nadie me dijo nada.
- No quer�amos que sufriera. - Por supuesto.
Durante tres a�os, viv� hundida en la mentira.
Ese pensamiento me sigue desde que les vi en el bosque
y me enter� de repente.
Eso tambi�n es t�pico de nuestra �poca.
Ahora todo el mundo miente.
Los folletos de las farmacias, los gobiernos,
la radio, el cine, los peri�dicos...
�C�mo pretendes que nosotros, los particulares, no mintamos?
Ven, caminemos un poco.
- Le traer� su abrigo. - No, tengo calor.
Es porque no se siente bien. P�ngase mi abrigo.
No es muy elegante pero al menos la proteger�.
Est�s jodido, �eh?
Yo tambi�n.
�La volviste a ver?
Yo tampoco.
Me mand� decir que estaba con la se�ora.
�Con la se�ora!
No est� casada contigo sino con la se�ora.
�Qu� vas a hacer?
Volver� a mi chabola. Empezar� a currar otra vez.
- �La caza furtiva? - S�.
Ahora ya no te importa, �verdad? Te han echado.
Seguro que t� tambi�n mataste faisanes para ti...
Y conejos.
Tengo una idea.
Voy a sacar una patente de tratante en caza.
Si los gendarmes me paran para ver lo que llevo,
dir� que llevo diez conejos de monte,
que tengo mi patente, que los voy a vender y �adi�s!
�Quieres un cigarrillo?
�Y t�?
�Qu� vas a hacer?
Me quedar� en la regi�n.
Por mi mujer, �entiendes?
Quiero recuperarla.
- �Qu� haces? - Escupo en el agua.
Es lo �nico que s� hacer.
Dime...
- �Qu� te pasa? - Nada.
No es muy agradable ver una vez m�s
que uno es un fracasado, un in�til...
- �Un par�sito! - Exageras...
Sin la ayuda de algunos amigos, me morir�a de hambre.
Sin embargo, t� lo sabes, cuando era joven,
yo tambi�n pens� que llegar�a a ser alguien.
El contacto con el p�blico. Eso me hubiera gustado conocer.
Tiene que ser muy emocionante.
Y cuando pienso que no lo logr�, me siento mal.
Entonces trato de convencerme y de imaginar que ocurri�.
Pero antes tengo que beber.
Ahora en la escalinata, pens� que hab�a ocurrido.
Pero luego todo se derrumba.
Se pasa un momento duro. Y uno se conforma.
Bonita noche. Mira la luna.
�No tienes fr�o?
No tengo fr�o. �Y t�?
Ponte la capucha.
- Es Lisette. - Con Octave. �Ese cerdo!
- �Seguro que es ella? - S�, lleva el abrigo.
El abrigo que le regal�.
- Tengo fr�o. - Volvamos a casa.
No, al castillo no.
Nunca m�s.
Entonces vamos al invernadero.
- �Qu� dicen? - No s�. No oigo nada.
Tienes tu rev�lver. Dispara.
No tiene balas. Te las dispar� todas.
Mi pobre amigo.
Mi padre no era as�
y �l tambi�n era un h�roe. En su mundo.
Cuando piensas en tu padre, eres injusta con los
dem�s hombres.
Claro que no.
- T� eres un buen tipo. - Soy un fracasado.
No eres un fracasado.
Necesitas que alguien se ocupe de ti.
Yo me ocupar� de ti.
Es demasiado tarde, ya no soy joven.
No seas tonto.
�Sabes...?
Te quiero a ti.
�Y t�, me quieres?
S�, Christine.
Te quiero.
Entonces b�same.
En la boca, como un enamorado.
- Los matar� a los dos. - No, a ella no.
S�, a los dos.
Voy por mi fusil.
A ella no.
Ven conmigo.
�No ser�a mejor que yo me quedara aqu� para vigilarles?
Ahora no nos separaremos.
El tren sale de Lamotte-Beuvron a las 3 de la madrugada.
Enseguida vuelvo, con tu abrigo.
�D�nde estar�? Estoy preocupado.
Tranquilo. Est� con Octave.
Puede confiar en �l. Adem�s, se la debe a �l.
No estoy resentido con �l.
Es un buen hombre, muy bueno.
Lo s�.
Ya no creo casi en nada, pero pienso
que voy a creer en la amistad.
Pero Octave...
es excepcional.
- �Y la se�ora? - Ve por su abrigo.
Su abrigo.
Muy bien.
Alguien cogi� mi sombrero. �Vaya!
- Comete un error. - �Por qu�?
Cuando es para divertirse, no importa.
�Pero vivir los dos juntos...?
Deje a los j�venes con los j�venes y a los viejos con los viejos.
�Has encontrado mi sombrero?
Usted no tiene dinero. Una mujer como ella necesita muchas cosas.
Y sin dinero, �c�mo har� usted?
Mira, lo han pisoteado. Est� manchado.
Es lo que pienso, usted comete una tonter�a.
Ella no ser� feliz con usted.
�Me llevar�n con ustedes?
Claro que s�. Te reunir�s con nosotros.
�Y Christine?
Te est� esperando.
- �De veras? - S�.
Te espera en el invernadero. Al otro lado del puente.
Ll�vale esto.
�Date prisa! Al otro lado del puente.
- Tienes que abrigarte. - Gracias.
Un beso.
�T� tambi�n la quieres?
Basta, Lisette. �Acaso yo lloro?
Estoy sufriendo y detesto eso.
Est� sola.
- Voy a hablar con ella. - S�, vamos a hablarle.
T� no.
Yo.
Espera.
Es �l.
�Christine!
O� un disparo en el parque.
- �En el parque? - S�.
Estaba en mi habitaci�n y...
- Es Andr�, �verdad? - S�, se�orita Jackie.
- �Y la se�ora? - La se�ora Marquesa est� a salvo.
Gracias.
�Est� muerto?
Le juro que no sufri�.
Recibi� el disparo as�...
Rod� como un animal, como en la caza.
Llam� a la se�ora y se acab�.
�Disparaste t�?
Fue Schumacher. Pero yo estaba de acuerdo con �l.
- �Corneille, deprisa! - Lisette...
�Por qu� no me has dejado ir all�?
�Ahora qu� va a ser de m�?
Su�lteme, la se�ora me necesita.
Dale un beso de mi parte.
Dale un beso y dile que me he ido.
Ella entender�.
Tambi�n me despido de ti.
- Adi�s. - Adi�s, don Octave.
Le apreciaba mucho.
A ti tambi�n te apreciaba.
Vamos, Corneille, nos necesitan.
�Fue cerca del invernadero?
�Ad�nde vas?
Al bosque.
Voy a tratar de trabajar un poco donde pueda.
�Y usted?
Voy a ir a Par�s. Tratar� de arregl�rmelas.
Tal vez nos volvamos a encontrar. Alg�n d�a...
No creo.
Bueno, nunca se sabe. No hay nada imposible.
�Buena suerte!
Lo mismo digo.
Perm�tame.
- Que nadie vaya al invernadero. - Dej� a Pointard all�.
Para los tr�mites y dem�s, hable con Corneille.
- No puedo m�s. - �nimo, se�orita Jackie.
Una se�orita como usted, bien educada, tiene
que tener valor.
Jackie, te est�n mirando.
Me voy a ocupar de ella.
Trate de dormir. Debe de estar destrozada.
Ma�ana nos esperan los problemas de la partida.
Se trata de un lamentable accidente.
Schumacher pens� que era un cazador furtivo y le dispar�.
La fatalidad quiso que Jurieux fuera la v�ctima de ese error.
Ma�ana nos iremos lamentando la muerte de ese gran amigo.
Ese compa�ero incomparable que supo
hacernos olvidar que era famoso.
Ahora, amigos... Hace fr�o y podr�an enfermar.
Me permito aconsejarles que entren.
Ma�ana rendiremos homenaje a nuestro amigo.
Es una nueva definici�n de la palabra "Accidente".
La Chesnaye tiene mucha clase.
Y ahora eso es algo raro, querido Saint-Aubin.
Ahora es algo raro.
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