All language subtitles for The.Blancheville.Monster.1963.1080p.WEBRip.x264.AAC-[YTS.MX]

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Original subtitles

Inglaterra 1884.

Alice, por fin estoy en casa. Mi exilio ha terminado.

¿Exilio? ¿No te parece que haya sido bastante placentero?

Y, además, si tu hermano no te hubiese obligado a estudiar en el colegio,

¿con quién habrías hecho amistad durante estos tres años?

Así que cuando vea a Roderick, le daré un beso enorme de agradecimiento.

Hablas del hermano de Emily como si lo conocieras.

Claro que lo conozco. Leíamos juntas las cartas que escribía a Emily.

Es un hombre extraordinario. Estoy casi enamorada.

¿Leíais también juntas las cartas que yo escribía a Alice?

Por supuesto. Ella también te conocía incluso antes de haberte visto.

De veras.

Bienvenida, señorita Emily.

Gracias.

Gracias.

- ¿Quién es usted? - Aleister, el nuevo mayordomo.

¿Y el viejo Joseph?

No lo sé, señorita Emily.

Síganme, por favor.

¿Cómo suele recibir tu hermano a las visitas inesperadas?

Muy bien, no te preocupes.

Esperemos.

Porque el tiempo, sin embargo, nos recibe de muy mala manera.

Gracias.

¿Qué ocurre?

Cuando me marché del castillo... mi padre aún vivía.

Y luego... No estuviste presente cuando...

No. Fue hace un año. Su hermano se lo dijo en una carta.

- ¡Roderick! - ¡Querida mía!

Me alegra tanto volver a verte...

Te he echado muchísimo de menos durante estos años.

Y yo a ti, Emily.

- Cuando te fuiste, eras una niña. Y ahora... - Soy una mujer.

Roderick, debo darte las gracias. Has hecho mucho por mí.

Pero ahora ya soy mayor... Y debo enfrentarme a la vida yo sola.

Falta aún una semana para tu cumpleaños.

Y hasta tal día, yo debo cuidar de tu vida.

Perdóname.

- Mi hermano Roderick. - Milord.

- Alice y John Taylor. - Es un gran placer, milord.

- Alice es mi mejor amiga del colegio. - Lo sé.

Me hablaba de usted en todas sus cartas.

Mi hermano había venido a Londres para llevarme a casa, a Dublín.

- Pero al final Emily nos ha traído a los dos a Escocia. - Nos insistió tanto...

Quería que Alice me ayudase a soplar las 21 velas de la tarta.

A propósito, debo decirle a Dorothy que me...

Nuestra vieja ama de llaves se cansó de servir.

Ha vuelto a Glasgow.

Hasta ella no está ya...

Tenemos otras personas a nuestro servicio, querida. ¡Aleister!

Enseguida servirán la cena.

Si nuestros invitados quieren arreglarse.

¿Señor?

Acompañe a la señorita y al señor Taylor a sus habitaciones.

Hasta entonces.

Oh, Roderick...

Perdóname.

Perdóname, pero esto de volver a nuestra casa... después de que...

De que nuestro pobre padre...

No tienes que excusarte, Emily.

Te entiendo, querida.

Roderick... ¿Quién es?

Bienvenida, señorita Emily.

- Gracias, señorita... - Eleonor.

Miss Eleonor es nuestra nueva ama de llaves.

Todo parece nuevo aquí, en nuestra casa.

Miss Eleonor merece todo nuestro agradecimiento por su excelente trabajo.

Gracias, señor.

Espero ganarme también la confianza y simpatía de la señorita Emily lo antes posible.

Vamos... Ve a ponerte guapa.

Y recuerda: desde hoy eres la dueña.

Acompañe a mi hermana a sus aposentos.

- ¿Les gusta Escocia? - Oh, sí, mucho.

Pero usted no conoce mi Irlanda...

- Conoce Dublín, imagino. - Oh, sí.

¿Y qué le parece, milord?

Me gusta mucho Irlanda.

Sólo que creo que es un país algo atrasado. Poco instruido.

Según usted, todos deberíamos ir... A un colegio inglés.

Oh, no. Ya he tenido suficiente.

¿Lo habéis oído?

Sí, un trueno. Aquí, en Escocia, las tormentas son violentas.

No, no era un trueno... El grito.

A mí también me ha parecido haber oído... un grito.

Aunque... En realidad,

más que un grito parecía un ladrido.

Probablemente se trate de eso. Habrá sido un perro.

Sí, los campesinos de por aquí tienen muchos.

Tranquilizáos, mañana estaréis ya acostumbrados a los extensos bosques y los viejos castillos.

Qué estúpida soy...

Mi hermana se asusta con mucha facilidad.

Buenas noches, doctor Eggwell.

Buenas noches.

Los señores ya han acabado de cenar.

Imagino que estaréis cansados del viaje.

Se nos ha hecho muy tarde. Será mejor que vayáis a descansar.

Yo no estoy cansada.

En el colegio a esta hora ya estabas en la cama.

Buenas noches.

Les pido disculpas.

- Me gustaría haber venido antes pero... - ...Sus pacientes se lo han impedido.

Parece que los médicos sólo usan el reloj para medir las pulsaciones.

Si cree que ella es mi hermana, se equivoca.

Lo sé... He oído hablar mucho de ella.

Enseguida he reconocido el original por el retrato que usted me enseñó.

- Encantado de conocerla, miss Emily. - El doctor Eggwell.

En pocos meses se ha ganado toda mi estima y mi confianza.

Miss Alice Taylor. El señor John Taylor.

¿Y el doctor Brenton?

El viejo doctor ha atendido a tres generaciones de los Blackford,

pero por desgracia... no ha podido atender a la cuarta.

¿Vamos, pues?

Me apenaría que la belleza de nuestra invitada se echase a perder por culpa del cansancio.

Va a hacer que me ruborice, milord.

Mi nombre es Roderick.

Os acompañaré a subir.

Espéreme aquí.

Me debe una revancha al ajedrez.

- Miss Eleonore. - ¿Sí?

¿Le importaría...

mientras espero a Lord Roderick, hacer compañía...

a un pobre médico?

¿Y bien?

Nada.

No me gusta la actitud que tomas.

Sobre todo ahora que están aquí la hermana y esos dos.

Eres tú el que debe encontrar la manera de deshacerse de él.

- Si es que puedes... - ¡Basta!

Suéltame. Si entrase en este momento, sería nuestro final..

¿Las has traído?

¡John!

John...

¿Qué sucede?

¿Necesita algo?

No...

Escúcheme... He oído un grito... Y he visto...

- Oh, Dios mío... - ¿Qué dice? Está conmocionada.

Horrible! Allí arriba en la torre había un hombre. ¡Un monstruo!

Tenía las manos ensangrentadas. Gritaba... ¡Le aseguro que lo he visto!

En la torre no hay nadie.

¿Está segura?

Quizá haya sido un sueño.

No.

No soñaba. Lo he visto, lo he visto de verdad.

Además, estaba esa mujer... Miss Eleonor.

¿Qué está diciendo?

Miss Eleonore...

Vayamos juntos a ver.

¿Acaso tiene miedo?

No.

Vamos.

Ahí...

No hay nadie. ¿Se convence?

Pero... Era aquí... Era esta la habitación.

Una habitación abandonada en una vieja torre.

No es difícil imaginar algo así en una pesadilla.

Vuelva a la cama, Alice. Y tranquilícese.

Perdóneme, por favor.

Pero... Todo me parecía tan real... Tan horrible...

El reloj.

Daba la medianoche.

Ahora es medianoche.

Vamos.

¡Vamos, deprisa!

¡Corre!

Hubo un gran incendio y la vieja abadía quedó totalmente destruida..

- ¿Fue entonces cuando murió el padre de Emily? - Sí.

¿Qué clase de hombre era?

Por el retrato podría decirse que era una persona de gran autoridad.

No sé... No lo conocí.

No me imaginaba que aquí todo fuese tan triste. De otro modo...

Su hermano parece mucho más feliz que usted de las vacaciones en el castillo.

Sí, sobre todo feliz con Emily.

Es normal. Miss Emily es fascinante.

Mucho.

Pero es una Blackford.

¿Qué quiere decir?

Oh, nada.

Que pertenece a una de las familias más antiguas y nobles de Escocia.

Enamorarse de ella significaría encontrarse con muchos problemas.

De modo que un Blackford no puede casarse...

con cualquier mujer.

No hay ninguna ley terrenal que lo impida. Pero existen algunos prejuicios...

derivados de la tradición que son mucho más fuertes que la ley

y si no se comprenden, créame, es preferible alejarse.

Según usted, mi hermano y yo deberíamos marcharnos de aquí.

Oh, no... Quizá me haya expresado mal.

Yo soy feliz de estar a su lado.

Pero quizás Lord Roderick no considere...

Si Lord Roderick no estuviera contento con nuestra presencia

se comportaría de otra forma.

Anoche me dijo todo lo contrario.

¿Anoche?

Sí, anoche.

Oh, John...

Te amo, Emily.

¿De verdad, John?

Vamos, John.

No pongas esa cara.

Me ha entrado hambre con el paseo.

No lo digas delante de mi hermano. Nosotros los ingleses nunca tenemos hambre.

Sólo, de vez en cuando, nos permitimos un poco de apetito.

¿En serio? Entonces los irlandeses somos ingleses con hambre.

Perdone, doctor, debo hablar con usted.

Si los señores quieren prepararse el té será servido inmediatamente.

He decidido contarlo todo. No puedo seguir fingiendo.

¿Por qué ha hecho volver a su hermana? Era lógico que...

No podía impedírselo. Ésta es su casa.

Si le ocurriese algo... La responsabilidad será suya.

¿Mía?

Me he limitado a darle consejos puramente profesionales.

No lo olvide.

Y usted no los ha seguido.

- Si me hubiese dejado hacer... - ¿Qué habría hecho?

¿Me reprocharía no haber acabado con él?

Sólo espero.

que su piedad no nos conduzca a una situación irreparable.

Debemos irnos. Los invitados estarán esperándonos.

Alice.

- Creo que necesitaré tu ayuda. - ¿De qué se trata?

Bueno, no sé cómo explicártelo, pero John y yo...

Vamos, sigue.

No sé si tú... John y yo...

John y tú parecéis dos tortolitos.

- ¡Lo sabías! - Y no soy la única, querida.

Entonces, ¿Quizá mi hermano también lo sospecha?

Tendría que ser ciego.

Señorita Alice.

Roderick... ¿Qué sucede?

No sé de qué modo me juzgará...

aunque espero que me perdone la innoble comedia que representé anoche.

Emily... Debí prevenirte para conocer una realidad muy dolorosa.

- Emilie... - ¿Cuál...?

Cuando te dije por carta que nuestro padre murió en el incendio de la abadía,

te mentí.

¿Mentiste?

Sí.

No está muerto.

¡No está muerto!

Oh, Roderick...

Entonces, ¿por qué me dijiste algo así?

Si lo vieses... Desfigurado, loco... ¡Un monstruo horrible!

Tuve que ocultártelo.

¡Por ti, por él mismo! ¡Por el buen nombre de los Blackford!

¡Tuve que hacerlo!

Pero, entonces... ¡Era él aquel hombre de la torre!

Sí.

Intenta comprenderme.

Quizás no debería haberlo hecho.

Hasta esta noche, confiaba en poder ocultar la verdad.

Pero ahora...

¿Tú lo sabías?

No... Yo no.

Todo fue tan extraño... Y aquel grito me asustó tanto...

Buscaba la habitación de John y, sin querer, me encontré en aquella celda.

Esa mujer estaba allí.

Estaba poniéndole una inyección a aquel pobre hombre.

Yo la vi... Lo estaba torturando.

- No es cierto. Quería escapar y... - Así es.

De hecho, ha escapado.

No habría ocurrido de no haber ido usted.

Le daba el sedante prescrito por el doctor.

- Es verdad. - Ha escapado al bosque.

He enviado a dos hombres para que hagan una batida.

Esperemos que lo encuentren.

Es muy peligroso.

¿Peligroso?

¿Qué puede hacer?

No...

Iré a buscarlo yo misma al bosque. A mí no me hará daño.

- Yo voy contigo. - ¡Detente!

¿A dónde crees que vas?

¡Es a ti a quien quiere matar!

¿Qué dices...?

Es mi padre.

Se lo ruego... Siéntese.

Lord Roderick aún debe decirle algo.

Hable.

Por favor.

Sobre la lápida de nuestra tumba familiar hay grabada una vieja profecía

que sólo una pobre mente enferma podría creer.

Afirma que nuestro linaje se extinguirá con la décima generación

cuando la última descendiente femenina cumpla veintiún años.

Veintiún años.

Tu cumpleaños es el 23 de octubre.

Es decir, dentro de cinco días exactamente.

El signo del escorpión en el reloj...

Exactamente.

Y nuestro pobre padre, con la mente alterada, cree en tal profecía.

¡Por eso hará lo que sea por matarte!

Pero tranquilízate...

Como siempre he hecho, cuidaré de ti.

Noche y día.

- Y bien, ¿Nada? - No.

He recorrido todo el bosque pero no hay rastro de él.

Y tú, Stephen, ¿has podido encontrar algún rastro?

No, milord... El bosque es grande,

somos pocos, y para batirlo bien necesitaríamos dos semanas.

Organizaremos más batidas. Tranquilo, milord, lo encontraremos.

Vamos. Venga.

Emily, escucha.

Sigue durmiendo, pero escucha.

Debes obedecerme.

Abandona tu voluntad.

El destino debe cumplirse.

Debes seguirme, Emily.

Debes morir.

Morir...

Morir...

Es tu tumba, Emily.

Entra.

No te resistas.

Abandónate al sueño eterno.

Deja atrás tu tormento

y descansa en paz en tu tumba.

- ¿Qué haces aquí? - Soy yo el que debería preguntar eso.

Vi a la señorita Emily salir del castillo y...

Sí. Ha venido aquí. Ayúdame a llevarla a casa.

- ¿Han bajado las señoritas? - Están en el salón.

¿Alguna novedad?

Todo tranquilo, doctor.

¿No va a beberse su té?

Oh, John, ¿no habéis encontrado nada?

Por desgracia, aún no.

- ¿Y Emily? ¿Dónde está? - Está aún en su habitación.

No te preocupes. En el colegio era siempre la última en levantarse.

Pero estas últimas mañanas ya estaba despierta a esta hora

Vamos, no seas tan impaciente.

Siéntate y come tranquilo.

- Voy a llamarla. - Sí, gracias.

¿Emily, qué haces?

¿No bajas? John pregunta por ti.

Emily...

¡Emily!

Emily, contesta, querida.

¿Qué te sucede?

¿Te sientes mal?

No... No lo sé.

- ¿No has dormido esta noche? - Sí,

profundamente..

Quizás hayas tenido una pesadilla.

No lo sé...

Hay algo que no consigo recordar bien.

Anoche yo...

Emily, por el amor de Dios, vamos, continúa.

- Anoche tú... - Yo...

Te lo ruego, continúa. ¿Qué hiciste anoche?

Anoche yo... No lo sé.

No lo recuerdo.

Emily...

Tu camisón...

Tus zapatillas están llenas de barro.

Esta noche saliste...

No, Alice. No...

Pero... Debe ser por eso.

Anoche llovió y tus zapatillas están llenas de barro.

No. No es posible.

No salí de mi habitación.

Estoy segura.

Piénsalo bien. Quizás sea eso lo que trates de recordar.

No puedo... No quiero recordar nada.

¡No debo recordar nada!

¡Vete!

Perdóname.

Verás, yo...

No me siento muy bien hoy.

Te lo ruego... Déjame sola un rato.

Estaré con vosotros enseguida.

Recuerda que debes elegir.

O él o yo.

Todo depende de ti.

Si hubiese querido, a estas alturas ya te habría traicionado.

¿Cómo está?

No es nada grave.

Tranquilícese.

Es fácil decirlo.

No sabe lo que Emily representa para mí.

Lo imagino.

Y por eso le repito que no se preocupe.

Dos o tres días de reposo

y volverá a estar serena y feliz como cuando llegó aquí.

¿No me oculta nada?

Tiene mi palabra.

Entonces, ¿qué ha ocurrido ahora?

Quizás la impresión de lo que ahora sabe.

O quizás esté enamorada.

Sí. Podría ser...

¡Ese irlandés! ¡Tonterías!

Afortunadamente, se marchará después del cumpleaños de Emily,

y todo habrá acabado.

¿Y Miss Alice?

¿Se quedará?

¿Por qué iba a quedarse?

Ciertamente...

Es normal que un médico se interese por el hipnotismo.

Sí, claro...

Pero... Dado el estado de Emily, es una extraña coincidencia.

¿Por qué no me lo has dicho antes?

Porque no terminaba de decidirme.

Y, además, ¿Cuándo iba a decírtelo,

si has estado fuera todo el día, dejándome sola con Roderick?

Te gusta Roderick. ¿Verdad?

Sí... Me gusta.

Si he de serte sincero, a mí no me gusta en absoluto.

No me gusta nadie de los que viven aquí.

Del dueño al último de los sirvientes.

- Buenas noches, milord. - Silencio.

Se van a dormir.

Y tú también deberías irte a dormir.

Ya casi es medianoche.

Ya verás cómo Emily se recupera pronto si la ayudamos.

Jamás, en este lúgubre castillo.

Emily necesita sentirse joven. Esa es su enfermedad.

Aquí, sin embargo, todo es viejo. Los muebles, los muros, la gente.

Incluso el mismo aire que se respira tiene como un presagio de muerte.

John... Te lo ruego...

Tienes razón... Perdóname.

Estoy preocupado por Emily.

Quiero llevármela lejos de aquí.

Buenas noches.

John...

Verás que todo va a salir bien.

Buenas noches.

Emily...

— ¡Emily! — ¡No!

¡Cálmate!

¡Es él! ¡No quiero! ¡Déjame!

- ¡Es demasiado horrible! ¡Déjame! - ¡Emily! Calmate, ¡Emily!

¡No quiero! ¡No!

- ¡No quiero! - ¿Qué ocurre?

¿Qué hace usted aquí?

Estaba en el pasillo.

Entonces ha llegado ella, tenía los ojos extraviados.

Y cuando he intentado sacarla de su extraño estupor

ha comenzado a gritar, como si despertase de una pesadilla.

Soltadme. Soltadme.

¡Soltadla!

Avise al doctor. Quiero aclarar todo esto.

¡No!

Emily no necesita un médico.

Y menos aún uno como Eggwell.

- ¿Qué tiene en contra del doctor Eggwell? - ¡John!

Nada en concreto.

Tengo que asegurarme de algunos detalles antes de acusarlo de algo.

Si quiere acusarlo de algo, lo rogaría que lo hiciese ahora mismo.

El doctor Eggwell es un caballero, y hasta el día de hoy goza de toda mi confianza.

Soy médico, milord.

Y no creo que mi interés en el estudio del hipnotismo y el magnetismo

deba ser justificado.

Aunque entiendo...

Es comprensible que el libro de Mesmer haya excitado la curiosidad

y la fantasía de la señorita Alice.

Hay muchos científicos que apoyan sus teorías.

Y afirman que el hipnotismo no está solamente asociado con magos o brujas.

Sino que, sin embargo, también puede ser usado en medicina.

Por eso, a veces, han sido marginados por la sociedad.

Espero que no haya usado a mi hermana como conejillo para sus experimentos.

- Porque si fuese así, yo... - ¡No dude de mí!

Yo no poseo habilidades hipnóticas suficientes.

Aunque he de reconocer que el estado de frustración de la señorita Emily...

guarda muchísima similitud con una sugestión hipnótica.

¿Qué quiere usted decir?

¡Explíquese!

Es difícil hablar cuando uno es acusado.

En cualquier caso, le diré que la enfermedad... de la señoritas Emily no es...

una cosa pasajera.

Sino algo mucho más grave e indefinible que

¡al mismo tiempo que a su cuerpo mina también a su espíritu!

- Todo eso suena muy vago. - ¡Exacto!

Pero aún no nos ha explicado, doctor, cómo es que Emily...

con lo joven y feliz que estaba,

se ha transformado, en cuestión de horas,

en un ser débil, desequilibrado...

- ¡Sin ánimo de vivir! - Usted lo ha dicho.

Sin ánimo de vivir.

La señorita parece estar dominada por un lento y progresivo envenenamiento.

¿Envenenamiento?

Sí.

Pero no es su organismo el que está intoxicado.

Sino su espíritu.

¿Y cómo cree que podremos curarla?

Si sigue en reposo, será peor.

Y es por eso...

que he insistido en que se levante y salga al jardín.

No hay otra alternativa que la haga curarse.

Estoy de acuerdo con usted.

Sí, cierto. Pero...

Emily se ha levantado. Ahora baja.

Creo que estoy absuelto.

No, se lo ruego...

Podría satisfacer su curiosidad personalmente...

si me hubiese pedido información sobre mi libro.

- Pero yo... - Sí, el doctor nos lo ha explicado.

Sólo hay una cosa que puede curar a Emily.

Liberarla de la pesadilla de ese viejo loco

que merodea en torno al castillo.

Silencio. Ahí viene.

- ¿Cómo estás, querida? - Mejor.

¿Te apetece dar un pequeño paseo por el jardín?

Sí.

Pero no os alejéis.

¿Usted no viene?

No, he descuidado mis asuntos durante estos días

y me gustaría aprovechar ahora.

Si me lo permite, puedo acompañarla yo.

- Si no le importa... - Será un placer.

¡Allí arriba!

- ¡Emily! ¡Emily! - ¡Mirad!

¡Allí! ¡En la torre!

Me ha parecido ver a alguien.

Debe de ser él. Lord Blackford.

No puede ser mi padre. ¡Es absurdo!

Si hay alguien, seguro que Roderick lo encontrará..

No creo.

Habrá sido un accidente.

Una piedra que se habrá desprendido.

Una piedra no sale de su sitio, salvo que algo...

- O más bien que alguien... - El castillo es muy antiguo.

No obstante...

Me ha parecido ver la silueta de un hombre.

¿Dónde está Aleister... el mayordomo?

Lo he mandado yo al campo.

¿Necesita usted algo?

No, gracias.

Nada.

No hay nada.

He recorrido la torre y no he encontrado a nadie.

Lo imaginaba.

Podemos seguir caminando. Ahora ya no hay ningún peligro.

Sí, yo también lo creo.

¿Quieres seguir dando un paseo o prefieres volver a casa?

No.

Junto a John me siento segura.

Como quieras, querida.

Señorita Eleonor.

¿Quiere acompañarme, por favor?

En cuanto te sientas mejor te vendrás con nosotros a Irlanda.

Sería maravilloso.

Será maravilloso.

Roderick jamás consentirá que me marche.

Mañana es tu cumpleaños.

Y entonces ya no necesitarás de su consentimiento.

Si de verdad me amas...

John... ¿Por qué lo dudas?

Si nos hubiésemos conocido en otras circunstancias...

quizás nuestra relación habría sido distinta.

- ¿De qué deduce eso? - De su carácter...

Usted es una mujer que se deja influir fácilmente por las apariencias.

- ¿Cree usted que soy superficial? - En absoluto.

Quizá, su defecto sea, exactamente, todo lo contrario.

Un exceso de sensibilidad.

Por ejemplo, Lord Roderick le resulta mucho más simpático que yo, ¿verdad?

No me gusta establecer grados en mis simpatías.

Sin embargo, reconozco que Roderick me parece un caballero como pocos.

Sin duda.

Lo único que no me gusta es que no me vea de ese mismo modo.

Quizá no me crea, pero tengo su opinión en muy alta estima.

Yo no he dicho que...

Por favor... No tiene que justificarse.

Así es la vida.

Yo la amo a usted. Usted lo ama lo a él...

Y él, a su vez, ama a otra.

¿A otra?

Oh, no...

Decía eso... Por cerrar el triángulo.

No existe ninguna "otra".

He cumplido sus órdenes, miss Eleonor.

¡Abrid!

¡Deprisa, abrid!

Es sólo un ligero desvanecimiento. ¡Llevadla ahora mismo a su habitación!

- Aleister. - Dígame, señorita.

¿Necesita algo?

¿Cuándo ha vuelto usted?

¿De dónde, miss Alice?

¿No había ido a la ciudad a hacer unos recados?

Ah, sí...

He ido a comprar unas medicinas para miss Eleonor.

¿Para miss Eleonor?

Para Emily. Me envió miss Eleonor.

Puede preguntarle al doctor.

Creo que fue él quien recetó las medicinas.

¿Yo...?

Ah, sí... Puede ser.

El doctor puede darle todas las respuestas que desee,

incluso sobre el merodeador que aparece de noche y que ronda el castillo.

Si me lo permiten, debo avisar a Lord Roderick.

Está muy débil.

Apenas se le nota pulso.

Emily...

Pequeña mía...

Soy yo, Roderick.

Emily...

Se está despertando.

No debería haber salido.

Habría dado lo mismo.

Dejémosla sola.

Alice, quédese un rato a su lado.

Así no se sentirá angustiada.

Emily...

Por favor...

¿No quieres decirme nada?

Tengo miedo...

¡Tengo miedo!

No.

No ha sido el paseo lo que la ha hecho empeorar.

- La razón es otra distinta. - Es el miedo.

Emily vive bajo la pesadilla de ser asesinada.

Si ustedes no son capaces de encontrar a ese demente, lo haré yo.

Aunque sea lo último que haga.

John...

¡John! ¡John!

¡John!

John.

John...

Emily.

- ¡Emily! - John...

John... ¡John!

¡Emily!

¡Emily!

¡No!

¡No!

Bébaselo.

Bébaselo.

¡No!

- ¿Pero... qué hace? - ¡Déme esa bebida!

¡No, es la medicina! ¿Se ha vuelto usted loca?

- ¡Déme eso! - ¡No!

¿Qué está pasando aquí?

Emily ha gritado. ¡La está envenenando!

¿Pero qué dice?

¿Qué hay en esa bebida?

¿Por qué no responde?

Si no se fía de mí, déle usted misma la medicina.

Son diez gotas.

Bébetela, Emily.

Emily...

Entra en tu tumba.

Alcanza la paz eterna.

Estás muerta, Emily.

Estás muerta.

¡Emily!

¡Emiliy!

Emily, ¿no me oyes?

¡Emily! ¡Contéstame!

- ¿Por qué llora? - Por nada...

Solo que... Cuando pienso que la señorita Emily cumple hoy 21 años...

- La vi nacer, ¿sabe usted? - Sí, entiendo...

Ésta es su tarta favorita.

Por eso Lord Roderick ha querido que esté usted hoy con nosotros.

Gracias.

Milord.

Milord....

¿Qué ocurre?

Han encontrado herido al señor John.

¡John!

John, querido...

John...

Mi alma...

sólo se aquieta en Dios.

Sólo Él es mi roca y mi salvación.

Mi único refugio.

El Señor es misericordioso y justo.

Alma mía, aquiétate...

sólo en Dios.

Porque sólo de Él viene mi esperanza.

- En Dios está mi salvación... - No estoy muerta, Roderick.

Tienen que oirme... ¿Por qué no logro abrir los ojos?

Mueve las manos, Emily... ¡Muévelas!

Así verán que no estoy muerta.

Debo abrir la boca. Debo gritar.

¡Estoy viva! ¡¡¡ESTOY VIVA!!!

Y que el poder pertenece...

solamente a Dios.

¿Adónde me habéis traído?

Roderick, no me dejes, no me abandones.

¿Dónde estoy?

No quiero quedarme aquí sola.

Sálvame, Roderick.

¡Estoy viva!

¡Estoy viva!

¿Quién hay aquí, a mi lado?

Sacadme de aquí...

Quiero salir.

¡Quiero gritar! ¡Tienen que oírme!

¡Estoy viva! ¡Estoy viva!

¡No quiero quedarme aquí! ¡Quiero vivir!

¡Quiero vivir! ¡Tengo derecho a mi vida!

Os lo suplico... No me dejéis sola.

Tengo miedo.

¡Tengo miedo!

¡¡¡Tengo miedo!!!

Escúcheme, Alice...

No puedo soportar más que tenga sospechas sobre mí.

No, espere...

Yo deseo más que usted vengar la muerte de Emily.

- ¿Vengar? - Sí.

Emily ha sido asesinada.

Por la misma persona que intentó asesinar a su hermano.

Estoy convencido de que él la siguió para tratar de impedir el crimen.

Pero Emily murió en su habitación. En su cama.

No.

Emily venía a esta iglesia todas las noches.

¿Qué está diciendo?

Pero, entonces... Si usted lo sabía... ¿Por qué no lo ha dicho antes?

Sí, es cierto.

Quizás la culpa sea sólo mía.

Pero he hecho lo imposible por impedirlo.

Créame.

Sólo vine al castillo por eso.

Para descubrir el misterio de los Blackford.

La primera víctima de esta cadena de crímenes, fue el médico que me precedió.

Un buen amigo mío.

Él atendió al viejo Lord Blackford

tras el incendio que lo desfiguró de ese modo tan horrible.

Antes de morir, me escribió.

Nunca he hablado a nadie sobre su carta.

¿Y qué le escribió?

Me contaba...

... que había descubierto que el viejo Lord no estaba realmente loco.

Y haber tratado de impedir a Roderick que lo diese por muerto.

¿No creerá usted que...?

El médico murió justo después.

De un síncope.

Exactamente igual que Emily.

Desde entonces...

... sólo he podido ver al viejo Lord en rarísimas ocasiones.

Y nunca a solas.

Por ello aconsejé a Roderick que contratase a una enfermera.

Una mujer de mi absoluta confianza.

¿Miss Eleonore?

Sí.

Pero, por desgracia, no imaginaba que Roderick tuviese

tanto poder de seducción sobre las mujeres.

Jamás podré creer que Roderick...

¡Allí! ¡Mire!

Quédese aquí.

Lord Blackford.

Debí haberlo imaginado.

Asesinado.

Debe de llevar muerto dos o tres 3 días.

Pero... Entonces... Emily... Y John...

Cálmese, Alice.

Se lo ruego.

Ahora debo volver al castillo.

¡No! ¡No!

¡Socorro! ¡No!

¡Sacadme de aquí!

¡Socorro! ¡Socorro!

¿Y bien?

¿A qué esperas?

Vamos, date prisa. Antes de que llegue su hermana.

No. No puedo...

No puedo hacerlo. Es inútil.

¿Por qué quieres matarlo? Nadie sabe quién eres.

Él no te reconoció.

Lo habría hecho si ese idiota de Aleister no hubiese matado al viejo Lord.

Si encuentran el cadáver y descubren que murió antes que Aleister...

y él me vio ayer noche en el cementerio.

- Dame el puñal. - ¡No!

Jamás te lo permitiré. Basta de asesinatos. ¡Basta!

¡Cállate! ¡Jamás debí confiar en ti!

¡Maldita! ¡Ya no te necesito para nada!

Hubiera sido mejor que no te hubieses despertado...

La muerte te habría llegado sin darte cuenta...

¡Usted!

- Entonces... - Sí, yo. Ahora ya lo sabes.

Pero saberlo no te servirá de nada. Tú también morirás como Emily.

¿Emily está muerta?

Y usted... Su hermano... ¡La ha asesinado!

Tuve que hacerlo.

La profecía...

La profecía lo ha querido así.

Yo no quería hacerlo...

Pero, después de todo, ¿qué significa la muerte de unos pobres seres inútiles

frente a la supervivencia y el futuro de la estirpe de los Blackford?

¡Loco! ¡Está loco!

¡Máteme, máteme! ¡Pero no logrará escapar a la justicia!

¡Deténgase!

¡Basta, Roderick! ¡Suelte el puñal!

Todo ha terminado para usted.

Ya no podrá esconder sus delitos atribuyéndoselos a su padre.

Roderick, ayúdame.

Ayúdame, Roderick, te lo suplico.

Espérame... No te vayas...

Estoy agotada... Ayúdame.

- Emily... - Ayúdame...

No es posible, estás muerta.

Detente, Roderick...

- Ayúdame... - ¡Vete!

Roderick, ayúdame...

Ayúdame...

¡Vete...!

¡¡¡VETE!!!

¿Cuándo será la boda?

Lo decidirá Emily.

Sólo haré lo que ella quiera.

Para que logre olvidar.

Cuando se es feliz, es fácil olvidar.

Pero yo estaré sola.

Yo podría intentar ayudarla, si usted quisiera.

FIN.

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