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Original subtitles

ME CASARÉ CONTIGO

Oh, usted perdone.

Le ruego me disculpe.

Vivo aquí al lado desde hace 22 años y le puedo asegurar

que no hay un solo olor de guiso en la vecindad que me sea desconocido.

Éste es delicioso y nuevo.

Claro, porque acabamos de llegar.

Estamos a medio instalar, como usted ve.

Celebro de todo corazón que seamos vecinos.

Soy el profesor Osman, química, física y todas esas cosas.

Tanto gusto. Yo soy Myra Sullivan.

Mi esposo viene destinado a la cátedra de ética.

Oh, bien.

¿Puede decirme qué está cocinando?

¿Quiere entrar un momento y probarlo?

- No, no... - Vamos, pase. Viva peligrosamente.

Bueno, en realidad no he desayunado apenas.

Esto es irlandés, ¿no?

- ¿Irlandés? - Como Sullivan.

Yo era Myra Solomon antes de casarme con Leo Sullivan.

Siguieron valiéndome las iniciales de la ropa.

Debe ser Leo.

Venga y se lo presentaré.

Esto se le pasa pronto.

Siempre me ha parecido que cuando uno se instala en una casa

la primera invitación debe ser para Beethoven.

Mi esposo, Leo.

EL profesor Osman, del departamento de ciencias y vecino nuestro.

Dejemos lo de profesor, llámeme simplemente Charles.

Bien, Charles.

¿Qué clase de colegio es, en realidad, Custer?

No me tome por patriotero,

pero entre todos los colegios y universidades de la costa oeste

apuesto a que Custer tiene el mayor índice de aplicación,

el mejor equipo de baloncesto

y el menor índice de embarazos.

Claro que yo he sido únicamente profesor en Custer.

Hay que reconocer que al baloncesto debe en parte el Custer su fama.

Y debido a esa fama acuden alumnos de todas partes.

Con lo que yo trato de ampliar mis experimentos.

EL espíritu de Custer.

Nunca se me ha ocurrido un buen comentario para la estatua.

Pero si yo fuera esa paloma...

Que la ciencia dependa de un balón de cuero más o menos inflado

es algo que encuentro... ¡Cuidado!

Cuánto lo siento.

¡Profesor Osman, qué suerte! Precisamente quería hablarle.

Pues la felicito por este afortunado encuentro.

¿Se ha hecho daño, profesor Sullivan?

- ¿Es usted el profesor Sullivan? - Sí,

¿no me diga que también quería hablar conmigo?

Las cosas no hubieran podido salir mejor.

Si quieren, podemos sentarnos en ese banco y les contaré mis proyectos.

Siéntense.

Siéntense.

Así.

Verán, soy June Ryder. He trasladado la matrícula del Valley Junior

- y quiero graduarme en economía. - ¿Ah, sí?

Más disposición tiene para las carreras ciclistas.

¿Le hace gracia?

No, ninguna. Es que estoy aprendiendo a montar.

Bueno, si quieren ahora continúo.

Tengo que decidirme por una asignatura.

Y yo me pregunto: ¿Estudiaré química con el profesor Osman

o me dedicaré a la ética con el profesor Sullivan?

¿No pretenderá que el profesor Sullivan y yo nos peleemos por usted?

No puedo seguir mas que uno de los dos cursos.

Srta. Ryder, ¿puedo saber qué la impulsa a limitarse a nuestras materias?

- Es muy sencillo: Ray Blent. - ¿Qué es Ray Blent?

No es un "qué".

Ray Blent es un auténtico campeón de baloncesto

y quizá el mejor estudiante de ciencias de Custer.

Y quiero coincidir con él en clase.

Ah, ya, Ray Blent es su novio.

Bueno, aún no.

Sólo quiero conocerle.

Srta. Ryder, ¿puede decirme por qué se ha trasladado a Custer?

Desde luego. Porque estoy enamorada de él.

Voy a refugiarme en mi despacho, creo que hoy no me encuentro bien.

No, esto tenemos que oírlo juntos. Es interesante, señorita. Siga.

Muy bien.

Los mejores del baloncesto están en Custer, ¿no es eso?

Y los más aplicados, ¿verdad?

¿De modo que la principal razón de venir a este colegio...?

Es la razón de la mayoría de las chicas si son sinceras:

para casarse.

Por cierto, es muy importante que me siente en clase junto a Ray.

Por favor, no lo olviden. ¿Vale?

Bueno, llevo una mañana tremenda. Y aún me queda la clase de gimnasia.

¿También?

¿Va a hacer ejercicio o alguna combinación

que forma parte de su plan?

Voy a ver si me hace "pom-pom girl".

Son las que animan a los hinchas. Llevan una falda muy corta.

Tengo unas piernas muy bonitas y no creo que Ray Blent

las pueda ver en la clase.

Por supuesto que en mi clase no.

¡Eh, venid todos, chicos, vamos allá!

- ¿Qué ocurre ahora? - ¡Que vienen los rusos!

- ¡Ahí vienen los rusos! - ¿Que vienen los rusos?

EL equipo ruso de baloncesto hace una gira por el país,

y naturalmente va a jugar contra el Custer.

¿Quién de esos es Ray Blent?

EL más guapo.

¡Queremos a Blent! ¡Queremos a Blent!

¡Vamos, todos a casa del director Nagel, adelante!

SERVICIO ESTUDIANTIL DE TAXIS

Lo siento, terminó mi servicio.

¿Ray? ¿Ray Blent?

- ¿Qué, Joe? - ¿Tienes servicio?

No.

Pues ven rápido a la parada.

No puedo, Joe, Entrenamiento de baloncesto.

Peter me relevará, que vaya él.

Bien.

- Hay un servicio en la parada. - Yo iré.

- Perdón por el retraso. - Está bien, date prisa.

¿Sí?

Tu chaqueta.

¿Mi... mi... mi chaqueta?

¿Qué le pasa?

La habías perdido.

Gracias.

Gracias a ti.

¿Sabes que este es... el vestuario de los chicos?

¿Ah, sí?

¿Me das la bota?

Bueno, chica, si a ti no te importa, a mí tampoco.

Como entrenador, ¿qué opinión tiene del partido entre su equipo y el Sputnik?

Estoy muy orgulloso.

Y añada que esperamos vencer.

Supongo que esto le facilitará el camino de Michigan.

¿Qué quiere decir?

Vamos, Hardy, todos sabemos que su máxima aspiración es ir a Michigan.

¿Podría...?

Perdona.

No parece muy fuerte. ¿A qué debe su fama?

Tira a cesta diríamos científicamente. EL chico está estudiando ciencias.

¿Científicamente?

Eh, Ray, ven aquí, al doble.

- ¿Estás bien, Ray? - Sí. Perfectamente.

Este muchacho significa para mí más que mi propio hijo.

No lo dudo. Su hijo no consigue 28 puntos en un partido.

- Bueno, Ray, levanta. - Perdona.

Sandy me estaba diciendo que tu estilo es lanzar científicamente.

A mis lectores les gustaría saber algo de eso.

Verá, es un... Es un sistema...

que combina la proporción de energía desarrollada

con el impulso al tirar el balón

y la proyección del impacto

sobre la tabla.

Dan, pásame la pelota.

Fíjese bien.

Bien, la primera clase del nuevo semestre.

¿Ha elegido mi asignatura o la suya?

Le espero en la cafetería poco antes de las diez.

Si está en la suya, le pago el café.

Buenos días.

Sé que no es muy oportuno empezar con problemas de química

mientras están ocupándose del gran partido,

pero no hay más remedio que hacerlo.

Perdón, ¿llego tarde?

Llega tarde o los demás nos hemos adelantado.

Sí, puede ser eso.

Con su permiso, vamos a distribuir los sitios.

Primera fila.

Adams, Athertom,

Burns...

Billing... EL orden alfabético está anticuado, ¿no?

Ahora cambiaremos un poco. ¿Les parece?

Kennedy, Larraby, Blent...

- ¿Ryder? - Ryder.

Tercera fila.

June Ryder.

La verdad, no me parecías el tipo de chica a la que le interesaría la química.

O la ética moderna.

Pero...

Pero si dijo que sólo tenía una asignatura.

Yo creía que era la química.

Es que quedé tan impresionada al hablar con el profesor Osman y con usted

que decidí matricularme en las dos asignaturas.

Bien, pues le deseo suerte, señorita,

en todas sus actividades.

Perdona, se me habrá caído del bolso.

¿Qué es?

Una lista de libros que tengo que buscar en la biblioteca.

Spengler, "Decadencia de occidente". Darwin, "EL origen de las especies".

John Dewee, "Individualismo antiguo y moderno".

"Escritos básicos" de Sigmund Freud.

- ¿Vas... a estudiar todo esto? - Ni pensarlo.

No podría con ellas.

Pero no por ello va a impedir que satisfaga mi curiosidad intelectual.

¿Es que hay algo en el mundo que a ti no te interese?

¿Por qué crees que he venido al colegio?

¿Seguimos con el experimento?

SÍ.

¿Estás segura que has mezclado la debida proporción

- de ácido con el agente oxidante? - Oh, sí.

Aquí la información deportiva del colegio

en su acostumbrada emisión de las cinco de la tarde.

No tenemos por qué preocuparnos por Ray Blent.

Nos comunican de la enfermería que sufrió pequeñas quemaduras

en una explosión ocurrida en el laboratorio.

Ray jugará en el partido de esta noche contra Cornwell.

¿Qué ocurrirá entre Custer y los rusos frente a frente?

En este mes el Custer ha ganado ocho partidos más,

y los Sputnik han vencido a seis contrincantes.

- Hola, Myra. - Hola, Charles.

- ¿Dónde está Leo? - Arriba.

Discute con Albert para convencerle que no haga travesuras.

Bajará en cuanto le haya perdonado.

¿Vamos a tomar algo?

Tengo preparados unos Martinis estupendos.

- ¿Ginebra o vodka? - Ginebra.

Muy bien. Admiro mucho su carácter, Myra.

Como no falta más que una semana para el partido con los rusos

todo el mundo bebe vodka.

Hola, Leo.

Hola, Charles.

Myra, espero que los Martinis estén fuertes.

¿Qué le pasa, Leo? ¿Ha acabado venciéndole su hijo?

Me ha vencido con elocuencia.

Si no fuera porque se empeña en tener siempre razón,

Albert sería un chico excelente.

Un momento.

- Hola, soy June Ryder, la canguro. - Adelante.

Hola, profesor Sullivan.

- Profesor Osman, me alegro de verle. - Hola, Srta. Ryder.

¿Así que usted es June Ryder, la que quiere pescar a...?

A Ray Blent. Con franqueza, Sra. Sullivan, no me importa

que lo sepan todos con tal de que él lo ignore.

Srta. Ryder,

¿cómo, entre las muchas estudiantes inscritas como niñeras,

ha venido usted?

No lo sé. Tienen ustedes suerte.

Dígame, ¿qué tal va el asunto con Ray?

Puede imaginarlo, me ha acompañado.

Buenas noches, profesor Sullivan.

- Profesor Osman. - Hola, Ray.

Myra, me parece que no conoce a Ray Blent.

Ray Blent. Vaya, es un auténtico placer.

Para mí es un placer también, Sra. Sullivan.

¿Supongo que no le importará que Ray me haga compañía

- mientras cuido de los niños? - No hay inconveniente.

Myra, ¿por qué no invita al joven a tomar una copa?

La tomaría, pero no beberé hasta después del partido con los rusos.

Para entonces los Martinis estarán muy aguados.

Leo, ¿no crees que debemos irnos ya?

Profesor Osman, le agradará saber que Ray prometió ayudarme a repasar

la química esta noche.

Me alegro muchísimo.

Como guía para Ray, para ayudarme, ¿dónde cree que estoy más floja?

Desde la primera página, Ray.

Es lo que más me gusta de June, su interés por aprender.

No es como otras chicas que vienen al colegio para poder casarse.

Estaremos en casa de Mike si necesitan algo.

Los gemelos ya están dormidos. Pero dentro de unos 20 minutos

quiero que los otros vayan a la cama.

- Muy bien, Sra. Sullivan. - No se preocupe, Sra. Sullivan.

Los acostaremos enseguida.

Bueno, espero que los niños se porten bien.

- Hola, tío Charles. - Hola.

La Srta. June Ryder se encargará de cuidaros esta noche.

Venid a saludarla como niños buenos. Vamos.

- Mucho gusto. - Mucho gusto.

Hola, señorita. Qué simpática.

No olvide esas palabras. Seguramente serán las únicas normales

que oirá en toda la noche.

¡Roy Blent! ¡Chicos, es Roy Blent!

Cuidado, estás demasiado cerca. ¿Ves? Ya te he quitado el balón.

¿Qué hace Ray Blent en esta casa? No lo merecemos.

Pues aun así ayudará a June a cuidar de vosotros.

Qué bueno, Ray Blent metido a niñera.

Verás cuando se lo diga a los chicos.

Albert Solomon Sullivan.

Silencio todos, que va a hablar mi padre.

No le deis a la Srta. Ryder ni al Sr. Blent ningún problema.

¿Servicio estudiantil de taxis?

¿Pueden enviar un taxi al 404 Welltown? Gracias.

- He llamado al servicio... - ¿Ray?

- ¿Blent? - ¿Qué hay, Joe?

Recoge a unos señores en Welltown, 404.

Muy bien, Joe, hecho.

Ya ven la eficacia del servicio estudiantil de taxis.

Cuidado, niños.

Bueno, adiós, cariño. Un beso.

Sí, pero el hecho de que sea estudiante no quiere decir que sea idiota.

Dentro de poco se dará cuenta de lo que trama la chica,

- y cuando se la dé... - Leo,

¿por qué no se lo dices y acabas con el misterio?

Sí, a ti te hace gracia y lo tomas a broma,

porque no es tu clase la que utiliza como agencia matrimonial.

Y por si esto fuera poco,

ahora extiende su campo de operaciones a mi casa.

Myra, soy un profesor de ética, no una "madame".

Cálmate y toma una copa. Vamos, te sentará bien.

Ya sabes mi norma.

Leo cree que beber delante de los estudiantes es dar mal ejemplo.

Eso creí yo también hasta que los estudiantes me lo dieron a mí.

¿Qué tal los escalopines, Sr. Osman?

Mike, yo mismo no los hubiera hecho mejor.

Si alguna vez les invita a cenar a su casa, vayan.

Cuando quiera el puesto de cocinero estoy dispuesto a dárselo.

Los cocineros ganan más que los profesores.

Todo el mundo gana más que los profesores.

Hablando de dinero, Mike, ¿cómo van las apuestas del partido?

No sé, yo no corro apuestas, lo prohíbe la ley.

Y tú nunca has infringido la ley, ¿verdad?

Palabra de ex contrabandista.

Lo natural es que en un sitio como éste se comenten las apuestas

de los entendidos, ¿no es así?

Buena comida, mujeres bonitas, y hombres de negocios siempre van juntos.

Por ahora los rusos llevan ventaja, apuestan más por ellos.

Pues los periódicos dicen que Custer es el favorito.

Escucha, a ver si colocan 10 dólares por el Custer a mi nombre.

Sr. Osman, usted es amigo mío.

Hay gente que por hacer un buen negocio se ocupa de que los favoritos

no ganen siempre.

Pueden hacer lo que quieran, pero nunca vencer a Ray Blent.

- Apuéstame 15. - Bien, Sr. Osman,

pero no olvide que le he advertido.

Oh, cariño.

Tengo una proposición.

Si puedo quedarme otra media hora viendo la televisión...

Como vuelvas a bajar esa escalera una sola vez más...

¡Ya verás los hijos que te van a tocar!

La verdad, un niño como Albert da mucho que pensar.

¿Pensar en qué?

En que no me gustaría tener un hijo como Albert.

¿Cómo podrías estar seguro en no tenerlo como él?

¿No opinas que el carácter de los hijos depende mucho del de sus padres?

No, no, no si lo estudias científicamente.

Por ejemplo, si una mujer rubia quiere tener un niño rubio de ojos azules,

sería lo más simple del mundo, ¿sabes lo que tendría que hacer?

Sí, tengo bastante idea de lo que haría falta.

Sencillamente buscar a un hombre rubio con los ojos azules, nada más.

¿Pero antes tendría que casarse?

Moralmente quizás, pero científicamente no importa.

Genéticamente es imposible que dos personas rubias

y de ojos azules conciban cualquier otra clase de hijos.

"Concebir", es una palabra preciosa para eso.

Es bíblica.

¿Ray?

Tú sabes mucho de estas cosas. Si yo...

"concibiera" con un joven moreno de ojos marrones,

¿qué podría esperar?

Sobre los hijos, me refiero.

Científicamente cualquier combinación de color de pelo y de ojos sería posible.

- ¿No sería sorpresa? - Claro.

¿Sabes, June? Sabes lo interesado que estoy en la química,

pero también me interesa la genética en la vida real.

Créeme, es una materia interesante.

Total, el estudio de ella empezó hace cosa de un siglo,

cuando un monje llamado Mendel comenzó a clasificar los resultados

del cruce de vulgares judías de jardín.

Y 50 años después el profesor Morgan estudió atentamente los resultados

de la unión de diversas moscas de la fruta.

¡Creo que eso es horrible!

Opino que hasta una simple mosca tiene derecho a algo de privacidad.

¿Te gustaría que alguien

se pusiera a observar con un microscopio cuando hicieras el amor?

Bueno... no sé, no...

Si fuera por una causa científica, ¿sabes?

Creo que me ofrecería al...

Lo probaría.

Oye.

Podríamos empezar ahora a estudiar.

Recuerdo una vez leer sobre los elefantes.

¿Sabías que los elefantes sólo lo hacen una vez cada siete años?

Sí, claro.

Pero algunos lo hacen una vez cada seis años.

No es mucho para algunas cosas.

Claro que... has aprendido cosas de todo tipo de hechos antropológicos.

Fíjate en el acto de besarse... "los besos de verdad".

¿Y eso cómo es?

Pues... para los japoneses...

la mayor de las pasiones se expresa

besando la nuca.

Bien...

nosotros no lo encontraríamos muy excitante.

¿Verdad?

Pero aun así, ellos lo encuentran muy excitante.

Sí, cuando... exclaman todo el tiempo...

' ¿Ray? ' ¿Sí?

¿Te importaría mucho si hiciéramos una especie de experimento?

¿Qué quieres decir?

¿Si experimentamos el besar mi nuca?

Tal vez entendamos algo más a los japoneses.

Bien...

Debo decir que... sabe bien.

Es "Estremecedor". EL perfume de mi compañera de cuarto.

¿Cuál es tu reacción personal?

Creo que necesito... conocer algo con que comparar.

¿Con qué?

Con la costumbre americana, besarse en los labios.

Bueno, si es por una investigación científica,

no veo cómo puedo negarme.

¿Qué es lo que piensas?

Pienso que los japoneses se quedan cortos.

Ray, para!

Ray, éste es nuestro primer beso. No estamos casados, ni comprometidos.

Debemos empezar siendo amigos.

Está bien, somos amigos.

Podemos... ser mejores amigos que eso.

Éste es el trato.

Yo veo este programa de televisión. Y luego me iré a la cama.

Y el ruido de los caballos y los tiros

me impedirán oír lo que ocurra en esta habitación esta noche.

Está bien, están casados.

Si no, no podrían vivir aquí.

- ¿Estarán despiertos tus amigos? - Sí, trasnochan mucho.

Aquí es.

Nos darán una taza de café. No quiero que te gastes el dinero en el bar.

I Freddy, Frieda!

¿Se habrán marchado?

Soy yo, June Ryder.

Un momentito.

- Estarían dormidos. - Puede ser.

June, por el amor de Dios, ¿sabes qué hora es...?

¡Ray Blent! Vaya, esto sí que es un honor.

Adelante. Es la visita de más categoría que hemos recibido,

- y llevo en el colegio seis años. - Hola, Frieda.

Estas caravanas no se han hecho para jugadores de baloncesto.

- ¿Te has hecho daño? - No, no. Sólo...

- un golpe sin importancia. - Claro. Apenas si es justo para mí.

Gracias a que soy hombre. No podría entrar con tacones.

Bueno, soy Fred Jensen, y esta extraordinaria criatura que ves

con una "negligé" del año pasado es mi esposa Frieda.

- Hola. - ¿Qué tal, Sra. Jensen?

- Hola. - Hola, Frieda.

Sentaos. Sería mala suerte que nuestro campeón se quedara jorobado

antes del gran partido.

Qué milagro de ingeniería son estas caravanas.

No hay un milímetro desperdiciado.

La verdad es que aquí hay que estar unidos a la fuerza.

Hemos venido con la idea de tomar un poco de café.

Lo hago en un minuto.

- ¿Estáis preparando los exámenes? - ¿Exámenes?

¿No os lo han dicho?

Al padre de Fred le han operado y tenemos que dejar el colegio

para llevar el negocio.

Freddie empezará a trabajar, aunque no tiene más que 24 años.

Y lo creáis o no, tenía muchas esperanzas de graduarme este año.

Qué contrariedad, Frieda.

Lo primero que tengo que hacer es vender la caravana.

¿No sabéis de alguna pareja de recién casados que está buscando

- dónde instalarse? - ¿No?

Freddie, mientras saco las tazas, enséñales nuestro palacio.

- Nena, no creo que a Ray le interese. - Lo veré, por si sé de alguien.

Vamos allá.

Cuidado.

Nada, nada. Ha sido en el mismo sitio.

No hay nuevo chichón.

Con un paso de gigante llegamos a la alcoba.

Eso nos pasa siempre a Frieda y a mí, pero

con un poco de habilidad acaba por ser gracioso.

¡Freddie!

Reconozco que todo es muy reducido, pero somos mucho más felices que

cuando vivíamos en una pensión.

Aquí, mi mujer se siente ama de su casa.

La cama. Otra vez las apariencias engañan.

Tiene amplitud suficiente para un matrimonio.

- ¿De verdad os podéis duchar ahí? - Ya lo creo.

Se pueden duchar incluso dos a la vez.

¿Dos?

Si 27 estudiantes caben en una cabina telefónica,

dos personas caben en esa ducha.

Naturalmente tienen que ser matrimonio.

Frieda, ¿verdad que tú y yo siempre nos duchamos juntos?

Cállate, cariño.

A veces incluso soltamos el agua.

Es una broma.

Entra, y verás qué bien se está.

Ten cuidado.

No importa, ya me voy acostumbrando.

- Entra con él. - No...

Vamos, estamos entre amigos.

¿Ves? Te he dicho que puede ser.

Además tiene otra ventaja estupenda esta ducha.

Apretando bien los codos contra la cintura

y con una vigorosa acción de las muñecas

se puede friccionar perfectamente la espalda de la esposa.

Ofrezco como prueba la espalda de Frieda, es la más limpia de la ciudad.

Frieda, ven aquí y enséñales la espalda.

Te... te creemos.

Oh, una cosa más. Si peleáis, ¿sabéis?

Y a veces ocurre,

ninguna pareja permanece enfadada tras usar esta ducha...

¿verdad, cariño?

Cállate y saca las tazas y los platos del armario y hazlo ya.

¿Ves? Está tratando de provocarme y así podremos meternos en la ducha.

Voy a ver. Enseguida vuelvo.

Espera un minuto.

June...

debo antes que nada pedirte disculpas, porque

sé que has venido al colegio a tener una educación.

- ¿Estás molesta? - Oh, no.

No me molesta para nada interrumpir mi educación.

Bueno, no... no... no es exactamente una disculpa.

Bueno... sabes... la calidad...

el matrimonio... me gusta tu interés por aprender.

Es casi una pasión.

Casi.

¿Crees que nuestra amistad ya ha durado bastante?

Me parece que han pasado años.

¿Crees que podremos avanzar al siguiente paso de nuestra relación?

¿Como cuál?

Como un largo compromiso.

¿Café, hijo?

Fred, ¿de veras quieres vender la caravana?

- Claro que sí. - La compro yo.

Nos casamos. Nos vamos a casar enseguida.

Dime cuándo podríamos disponer de la caravana.

Querida June, cuánto me alegro.

- ¿Te vas a casar antes del partido? - Sí, ¿qué más da antes que después?

Bien, pues yo diría que unos 20 puntos de diferencia.

Cállate. Vamos, el café está listo. Hay que celebrarlo.

En cuanto os caséis será vuestra.

Frieda, nos viene muy bien.

Una vez vendida la caravana, podremos marcharnos el viernes

en cuanto acabe el partido.

Me arreglo que todo se haya arreglado.

- Bueno, ¿cuánto pides por ella? - La verdad, Ray, pedíamos 1.250,

pero para ti, Ray Blent, vamos a ser que sea como un regalo de boda.

Sólo mil doscientos.

Fred, nunca olvidaré vuestra atención.

Bien, te daré el primer plazo de 150 dólares a primera hora de la mañana.

Genial, y el resto me lo das antes de que nos marchemos el viernes.

Bueno, no sé. Estoy seguro de que me pueden prestar otros 50.

Ray, hasta las cuatro de esta tarde yo era un estudiante despreocupado.

Te hubiera dado hasta la camisa que llevo puesta, pero

ahora soy un hombre de negocios y la cosa varía.

Tengo que cobrar al contado.

Creo que no debemos casarnos tan pronto.

Pues yo sí.

Mirad,

diréis que soy un anfitrión maleducado, pero

tengo mucho que hacer por la mañana, así que

os deseo la mayor felicidad. Todo se arreglará.

Vamos, nena, ven a frotarme la espalda.

NOS veremos en clase.

Joe,

he vuelto a la parada, ¿dejo ya el servicio?

¿Joe?

Habrá ido a tomar café.

Creo que mi tío me dará un cheque cuando me gradúe.

Y supongo que será poco más o menos de mil dólares.

Si tuviera el valor para pedírselo ahora.

Yo tengo una tía muy rica.

Pero si le pidiera dinero mi madre me mataría.

Es hermana de mi padre.

Bueno, tengo que entrar ya.

Quiero besarte.

Que sea uno bueno.

Puede ser el último hasta junio.

¿Qué ocurre?

Sólo me preocupa a mí.

Vamos a ser como esos elefantes...

¿Ray? Me parece que no te vendría mal tener algún dinero.

Y tanto.

¿Qué has dicho?

Por lo que hablabais he comprendido que necesitas dinero.

Tú no eres Joe.

¿Quién eres? ¿Desde... dónde hablas?

¿Qué te importa? Estoy en tu misma longitud de onda.

Mira en la guantera.

¿De qué estás hablando?

¡Mira, Ray!

No te molestes en contar. Hay 1.500 dólares.

Todo para ti, porque vas a dejar que los rusos ganen el partido.

¿Verdad que sí?

¿Voy a dejar qué?

No vas a jugar tu mejor partido, Ray.

Les darás a los rusos una oportunidad para que ganen.

Cuando haya pasado todo tendrás otros 2.500 más.

Todo ese dinero para ti, y nadie lo sabrá nunca.

¿Qué dices, Ray?

Que lo único que siento es que no estés aquí para darte un puñetazo.

Ray, se trata de 4.000 dólares y total es un partido.

Vamos a suponer que ganan los rusos.

Habrás hecho algo a favor de las relaciones internacionales.

Basta, vete al diablo. No quiero este dinero.

¡Lo rechazo, lo rech...!

Ya lo tienes, Ray, ahí, en tu mano.

Estamos de acuerdo, Ray.

Buenas noches, socio.

¡No, no lo quiero, no lo haré! ¡No lo quiero!

Oye, eh...

Ray, ¿qué ha pasado con la clase de química?

- ¿Me ha pasado algo en química? - No te has presentado.

¿Ah, no?

¿Te quedaste dormido?

- He llamado a mi tío. - ¿Le has llamado por el dinero?

- Buenos días. - Buenos días.

Y por lo de la caravana.

Hoy me va a mandar el dinero.

¿Sí? Parece imposible.

Cariño, soy tan feliz.

Ray, ¿qué te pasa?

Parece que no estás contento.

Te encuentro abatido.

¿Abatido?

¿Estás de broma?

¡Si estoy encantado!

Si no hay objeciones, vamos a proceder al examen parcial.

Esa actitud no servirá de nada.

Mi lema es el mismo de Sócrates,

quien dijo que incluso en el infierno averiguaría quién era el sabio

y quién pretendía ser sabio sin serlo.

Risas nerviosas, pero algo es algo.

Srta. Caldbergs y Sr. Blent, como número uno y dos de la clase

tendrán la bondad de ayudarme a repartir los papeles.

Sr. Blent.

- Ray, te está hablando. - Diga, entrenador.

Gracias por el ascenso.

¿Tiene la bondad de ayudarme a repartir los temas?

Usted por el centro del aula y usted por los lados.

Sr. Blent, ¿me hace el favor de decirme adónde va?

Perdone, señor,

estoy como inconsciente esta mañana.

¡Le aseguro que lo he visto con mis propios ojos!

¡Las notas están puestas en el tablón de abajo!

- Es inútil, no lo creo. - Yo tampoco quería creerlo.

Por eso fui a hablar con el profesor Sullivan.

Comprenderá que un profesor de ética no miente.

Ray ha fallado en el examen. Está suspendido.

¿Es verdad eso, Ray?

Bueno,

será verdad si June lo dice.

Pero si eras un gran estudiante.

Se ve que en esta ocasión he fallado.

Has ido a elegir un momento oportuno ¡para volverte estúpido!

¿Cómo puedes hacerme esto a mí?

No es cosa tan grave. Sólo es un examen.

Sólo un examen. ¡Sólo un examen!

En este colegio significa que no puede jugar.

¡Significa que Ray Blent no podrá jugar contra los rusos!

¿Sabe lo que eso representa para el Custer,

para todo el país?

Incluso puede costarme la plaza de Michigan.

No ponga eso.

Anímate, Ray. Aún no estamos vencidos.

Sé que puedo presionar al profesor Sullivan para que cambie de actitud.

Tú jugarás,

aunque para ello tenga que hablar con el presidente.

Y al decir presidente no me refiero al presidente de este colegio.

¡Me refiero al presidente de los Estados Unidos!

- Osman, le estábamos esperando. - ¿A mí?

¿Qué he hecho yo?

EL presidente Nagel dice que es usted el único que tiene influencia

con ese maldito Sullivan.

- ¿De qué me está hablando? - Entrenador.

- Oiga usted, Sullivan. - Un momento, por favor.

Hola, Charles, ¿qué tal has pasado el día?

Movido, aunque no tanto como el tuyo, por lo que veo.

Sí, ha sido un buen día.

Y sin duda aún no ha terminado.

- ¿En qué puedo servirle, señor? - Soy Hardy.

¿Es su nombre, o su condición física?

Entrenador Hardy, de baloncesto.

Leo Sullivan, ética moderna.

Ya sé quién es usted, el que ha suspendido a Ray Blent.

- ¿Qué? - Es cierto.

Y sólo me falta añadir una aclaración, que Ray Blent lo ha merecido.

Hizo un examen pésimo.

Señor, sométale a un segundo examen. EL director ha dicho que puede hacerlo.

- Usted es Wyman, ¿no? - Sí, señor.

- Y también le he suspendido. - Sí, señor.

¿Por qué no le someto a un segundo examen a usted?

¡Porque es un jugador pésimo!

Bien, si me permiten.

Suspender a Ray Blent.

Eso es peor que suspender a la hija del director del colegio de Illinois.

Al final se fugó con el conductor de camiones.

¿Quién sabe?

- Tal vez sean muy felices. - Espero que sí, porque yo no.

- ¿También estás contra mí? - Indiscutiblemente.

Pues luchará solo.

¿Qué es eso?

- Una hoguera. - ¿Una hoguera?

¿En una noche tan cálida?

Creo que es algo más que cálida.

Te están quemando a ti.

¿Qué?

EL profesor Sullivan sigue impidiendo que Blent juegue.

Esta noche el Custer se enfrentará con los Sputniks.

- ¿Qué tal? - ¿Cómo está usted?

Aquí es donde vamos a jugar esta noche.

Dígales que pueden dejar sus cosas en los vestuarios.

Hemos preparado una magnífica cena para ellos

y deseamos ofrecer a la afición un gran partido.

Aunque debido a ciertas reglas absurdas de este colegio

el equipo no estará completo.

- Ya estáis aquí. - Hola, Charles.

Menos mal que nos has invitado, Charles.

Desde hace 24 horas no me atrevía a salir de casa.

Yo también estoy enfadada con él.

Vivimos en una casa dividida.

Pensé que os agradaría una cena tranquila y unas copas

antes del partido. Sentaos.

Charles,

hoy sé lo que significa la verdadera amistad.

Sin duda eres un hombre civilizado.

¿Te das cuenta que tú y el presidente Nagel sois los únicos

que, a pesar de lo sucedido, no habéis intentado presionarme?

No sé quién podrá ser.

Adelante.

Ah, el presidente Nagel. Pase, Harmond, pase.

He venido casualmente por el barrio y he pensado que la hora del cóctel...

¿Cómo están ustedes?

¿Conoce al profesor Sullivan y a su esposa?

Pues no tan bien como quisiera.

- Muchas gracias. - Es un placer.

Espero que sea un placer y no una coincidencia.

¿Coincidencia?

Ah, comprendo. Teme que haya venido a hablarle del asunto de Blent.

- Como todo el mundo lo ha hecho. - No, no, es exclusivamente cosa suya.

Gracias, Charles.

Oye, Joe. Soy Ray otra vez.

Sé... que vas a llamarme pesado por hacerte salir del despacho continuamente

pero esta... esta vez creo haber perdido...

mi llave del vestuario.

Sí, verás, creo que es posible que se me haya caído por ahí,

por la entrada del garaje.

¿Puedes ver si la encuentras?

Está bien, pero es la última vez.

Gracias, Joe.

Oiga, quien sea.

Aquí Ray Blent.

Escuche, tengo que devolverle este dinero.

No tengo hecho un trato con usted.

Se habrá enterado de que no formo parte del equipo.

¿Oiga?

¿Oiga? ¡Atiéndame!

Bueno, lamento tener que dejarles. Gracias por la copa.

Por cierto, esta noche tras el partido espero en casa a varios amigos.

Queda invitado, Charles. También los Sullivan.

Encantados.

Adiós.

Lo único que quería decirle, profesor, es que, si efectivamente

el muchacho hizo un mal examen, cumplió con su deber suspendiéndolo.

Aunque no estoy por completo de acuerdo en que usted

lo examine de nuevo, como hay algún precedente en este colegio,

lo dejo a su criterio. Haga lo que juzgue conveniente.

Gracias por no ejercer presión sobre mí.

Nunca me hubiera atrevido a hacerlo.

Buenas noches, Sra. Sullivan.

Por si alguna vez vuelvo a pasar por aquí, ¿a qué hora se reúnen ustedes?

Más bien tarde, después de acostar a los niños.

Es cuando realmente nos hace falta tomar algo.

Gracias por la visita.

No me extraña que seas presidente, hijo de...

¿Así que "ha venido por casualidad a este barrio"?

Y cómo te ha sorprendido al verle, mi civilizado amigo.

Muy bien, Charles, ¿y ahora qué tenemos?

¿Quieren entremeses?

Vaya, Charles, no sabía que necesitaras niñera tú también.

¿No se lo han dicho? Estudio economía doméstica.

Venimos a ayudar en la cocina.

Es un trabajo experimental.

Como experimento, han preparado una cena especial para ti.

- Borsh, kebblar, higaditos de pollo... - Y pescado al horno.

Los platos que preparaba la madre de Myra.

¿A qué viene este interés por halagar mi paladar?

- Leo, te estás... - Calla, ahora lo comprendo todo.

Tú también tomas parte en la guerra fría, ¿no?

Y has traído un ejército de mujeres para que te ayuden.

Intentabas ablandarme con pescado al horno, convencerme con una cena.

A Sócrates le dieron cicuta, y tú me ofreces un banquete.

Pues es inútil, Charles, no conseguirás nada.

Leo, necesito un laboratorio. Si Ray Blent no juega esta noche

no podré tenerlo.

Nagel ha prometido costearlo si el Custer gana a los rusos.

¡Profesor Sullivan!

¡Profesor Sullivan!

¡Ray, está aquí!

¡Profesor Sullivan!

Aquí tiene, mírelo. Fíjese bien, profesor Sullivan.

- 100, 200, 300... - Joven, ¿le ha dado un ataque de locura?

¿Trata de sobornar a un profesor de ética?

No puedes hacer eso, es el dinero de tu tío para la caravana.

- No lo acepte, profesor. - No es el dinero de mi tío,

es el dinero que me han dado para hacer que pierda el partido.

40o, son, son...

Quiero devolver el dinero, pero no sabía a quién dárselo.

Después de todo sólo sé que me ha hablado una voz desconocida.

La verdad, nunca he robado a nadie ni soy capaz de cometer una falta.

Pero precisamente ahora es cuando necesito mucho dinero,

para dar el paso más importante de mi vida.

Oh, Ray.

Durante unos días pensé en la solución dejugar un mal partido.

Yo, Ray Blent, un campeón, alumno del profesor Sullivan.

Luego comprendí que no podía hacerlo.

Magnífico, Ray.

No lo ha entendido, no debe jalearme. Cometí un imperdonable error.

Se me ocurrió que si me suspendían en un examen

no podrían elegirme para jugar. De esa forma me lavaba las manos.

No podían esperar que perdiese un partido en el que no jugaba.

Y deliberadamente hice mal el examen.

¿Es eso cierto?

¿Por qué eligió la asignatura de mi marido para fallar?

¿Por qué no la del profesor Osman?

Porque temía que me aprobara a pesar de hacerlo mal.

La tabla de salvación era el examen del profesor Sullivan

porque sé que él no se ablandaría ni con Abraham Lincoln.

Se equivoca con respecto al profesor Sullivan.

Estoy seguro de que hubiera sido considerado con Abraham Lincoln.

No, si hubiese hecho un mal examen.

Usted es un buen estudiante,

¿cómo es que su subconsciente no le hizo escribir las respuestas justas?

Era lo que yo temía.

Y para evitarlo

copié el ejercicio que presentaba June.

Ray, menos mal que te he servido para algo.

Ray, ha hecho usted historia académica.

No sólo ha fracasado en un examen, sino que ha empleado también el engaño.

Brindemos por la ingeniosa solución que Ray ha dado al problema.

¿Solución? No lo celebre aún.

Ahora se ha agravado el problema.

Más dinero. 2.500 dólares.

Los dejaron en el coche hoy mismo.

Creen que he fallado en el examen para asegurarles la victoria.

Tengo que jugar para demostrar que no soy un granuja.

4.000 dólares, el sueldo de un año.

Profesor Sullivan, en nombre del honor del colegio,

le suplico que me haga otro examen, lo más rápido que pueda.

- Oh, sí. - Un examen oral ahora.

Un momento. La cuestión básica de moral ante todo.

- ¿No me digas que te vas a negar? - Convénzale, Sra. Sullivan.

Leo, algún día Albert tendrá la edad de Ray.

- También podría cometer una tontería. - No, educado por mí imposible.

¿No se da cuenta, Blent, de que esto es un reto?

Aquí es donde debemos recordar lo que hemos aprendido en clase

y aplicarlo a nuestras vidas.

No basta con hablar de ética. Hay que vivir con ética.

Por lo tanto, no le hago otro examen.

Muy bien, señor, comprendo. No formaré parte del equipo.

Pero si el Custer pierde, convocaré una rueda de prensa

y publicarán todo lo sucedido.

Sé que al hacerlo me expulsarán del colegio,

y me criticarán en todo el país.

Pero es el único camino para que mi conciencia quede tranquila.

¡Y yo de animadora! Como si hubiera algo que animar.

Mirad, se ha dejado el dinero.

- Blent, vuelva aquí. - No quiere ese dinero.

- Pues yo sé lo que tengo que hacer. - ¿Qué?

Voy a entregar estos billetes a la policía.

- ¿Y que le lleven ante un tribunal? - Eso es.

- ¿Adónde vas? - A devolverlo antes del partido

para que el muchacho no quede marcado.

Pero, ¿a quién le vas a devolver ese dinero?

Según dijo Charles, el dinero fácil gusta de las mujeres bonitas

y de la buena comida. Sea quien sea, lo sabrán en casa de Mike.

Voy a acompañarle, Myra.

Los jugadores no comprenden a los filósofos locos.

Nos veremos en el partido.

Un tiro lanzado desde la izquierda muy bueno.

¿Es tarde para apostar por el Custer?

Hay policías por todas partes.

Estamos muy vigilados.

Adamson pasa para Simpson. Le intercepta Mihailov,

que pasa a Bulinkov, en la línea intermedia.

Va a tirar... y van 6. Los Sputniks llevan la iniciativa.

Fíjate en la cara de esos.

EL entrenador ruso parece que se dispone a cambiar a un jugador.

Se refleja el delito en sus miradas.

Si no son los que han mandado el dinero

sabrán quién ha sido.

Hola, ¿qué hay?

Amigos.

Otra falta contra el Custer.

Ahí van de nuevo.

La comisaría, Sr. Davis, en el teléfono de la sala de entrenamiento.

Tenga, señor.

¿Diga?

¿Qué?

¿Dónde?

Me alegro.

No, no quiero perderme el partido. Estaré aquí,

en la sala de entrenamiento.

Bien.

Y así termina la primera parte, con el resultado de 41 a 33 para los Sputniks.

No importa, Sandy, los alcanzaremos en la segunda parte.

¿Con qué?

Estáis jugando muy bien, pero los rusos son formidables.

Nos falta Ray, nada más.

¿Y el presidente Nagel no podría examinarme?

No, sólo el testarudo de Sullivan tiene autoridad para hacerlo.

Cosas de ética o no sé qué.

No, tu padre no está aquí, por eso te llamo.

Podría ser entrenador de un equipo profesional.

Aquí, con tanto estudio y examen, no se preocupan del deporte.

No me extraña que la joven generación sea tan floja.

Sra. Sullivan, ¿qué hace aquí? ¿Su marido ha cambiado de opinión?

- No, he venido a... - Traigan a esos individuos.

¡Leo!

A alguien le va a costar esto muy caro.

¿Estos son los detenidos de quienes me habló?

Sí, señor. Y el pequeñajo ofreció resistencia.

- Me dio un puñetazo. - ¡Es verdad!

¡Y ahí va otro!

Muy bien, señores, enhorabuena.

Han detenido a dos de los más distinguidos profesores del colegio.

Puede que sean profesores distinguidos, pero andan metidos en algo sucio.

Me enseñaron un fajo de billetes que no se los salta un galgo.

¡Cállese, cosaco!

Ustedes me han atropellado.

¿Qué es eso de esposarme antes de que dejaran que me explicara?

No tiene que explicar nada.

Si en 20 años de servicio he visto a alguien que lleve el delito en la cara,

ese es usted.

¿A tal punto han llegado las cosas en este país

que pueden detener a una persona por su cara?

Por la de usted, sí.

Bueno, quítenle las esposas.

¡Un momento, un momento!

¿Quién puede asegurar que el profesor Sullivan

no ha metido la nariz en las apuestas?

Por el humo se sabe dónde está el fuego.

¿Qué me dice de esos billetes? ¿De dónde ha sacado tanto dinero?

Sr. Davis, ¿puedo hablar con usted?

¡Maldita embustera! ¡Entrometida!

¡Leo, si pegas a esa muchacha, acabó nuestra amistad!

¡Pues tengo que pegar a alguien!

Bueno, ahora sí que se la ha buscado.

Pegar a un agente de la autoridad es más grave que cruzar apuestas.

Duro con él, agente. Ojalá le condenen a 20 años.

Profesor Sullivan, voy a darle una oportunidad.

Si ahora mismo le hace un examen oral a Ray Blent,

quedará en libertad inmediatamente.

Si no, ante la acusación hecha por estos agentes

de que ofreció resistencia,

- tendré que detenerle hasta mañana. - ¡Esto es un atropello!

¡Yo no he hecho nada malo!

Señor,

según las apariencias parece haberlo hecho.

Como según las apariencias, también parece haberlo hecho Ray.

Eso es un chantaje.

Bueno, hasta que encontremos otra palabra más adecuada, le llamaremos así.

¡Myra! Mi propia esposa.

La madre de mis hijos. La que iba a estar conmigo en lo bueno y en lo malo.

Cuando lo dije no creí que fueses tan terco.

Entrenador, los rusos ya se están preparando.

Está bien, chicos, podéis salir. Yo iré dentro de un momento.

- Óigame, cabezota... - No le llame cabezota.

Pero tiene razón. Leo, eres un maniático.

- ¿Cómo has dicho? - Eres un maniático de la ética.

- ¿Te atreves a...? - Eres un maniático de la ética.

¡Basta, ya está bien! Acabemos de una vez. ¡Cállense!

No permito que un hombre de la valía del profesor Sullivan

se vea maltratado de esa manera por mi culpa.

EL profesor Sullivan es uno de los mejores educadores de este país,

y de otros muchos.

Recorriendo el mundo entero no se encontraría otro igual.

- Es cierto. - Silencio.

Es un hombre que vive conforme a sus principios,

y ya quedan muy pocos capaces de atreverse a hacerlo.

Considero un honor haber conocido a un hombre como el profesor.

Creo que no puedo hacer nada más prudente que imitarle

y tratar de acomodar mi vida a la suya.

No,

por lo que más quiera, no acomode su vida a la mía.

Está bien para Leo Sullivan ser Leo Sullivan,

pero Ray Blent tiene que ser Ray Blent.

¿A qué aspira usted? ¿Eh?

¿A convertirse en un maniático de la ética?

¡Entrenador!

¡Se están preparando para la segunda parte!

No, no cometeré el mismo error que Sócrates cometió

al influir sobre el joven Platón.

Deja en paz a Platón y hazle unas preguntas facilitas.

¡Fáciles!

Le voy a hacer las diez preguntas más difíciles que se me ocurran.

Rápido, por favor. Ha empezado el segundo tiempo.

No te pongas nervioso, Ray, aquí estoy yo.

- Ánimo, todos estamos contigo. - No se meta en esto, Hardy.

Blent,

pregunta número uno.

Cíteme tres moralistas del siglo XVIII

representativos de las teorías éticas tradicionales.

William Paley,

Jeremmy Bentham,

- Emmanuelle Kent... ¡Kant! - Correcto.

- Una bien. - ¿Cómo una? Tres bien.

Ha dicho los tres nombres.

Una bien.

Pregunta número dos.

¿En qué difieren las teorías básicas de esos tres hombres?

Para Paley era la voluntad de Dios.

Para Bentham el mayor beneficio para el mayor número.

Y para Kent... digo, Kant, eran las... exigencias de la razón.

- Acepto la respuesta. - ¡Dos bien!

¿Dos? No sé cómo cuentan ustedes. Según mis cálculos van seis.

Pregunta número tres.

Pregunta número tres.

Sputnik 50, Custer 36.

Es... es... es...

Entrenador, 50 a 36, ¿por qué no viene?

Ahora mismo, ahora mismo. Trae el equipo de Ray, rápido.

Sé la contestación.

Pero ahora no me acuerdo.

Una mal.

Quítate la ropa.

Pregunta sexta. Explique el imperativo categórico.

- ¿Ahora? - Leo, ahora no.

Ahora.

Pues se trata de algo así.

Una persona conoce perfectamente la diferencia entre el bien y el mal,

siendo una cosa justa, el imperativo obliga a hacerla,

mientras que si es injusta, no.

Por lo tanto hay que hacer lo que es justo.

Uno está bajo la obligación de hacerlo y...

y eso que nos obliga es el imperativo.

No puede haber la menor discusión acerca de ello

y precisamente por ello es categórico

y por ello se le llama imperativo categórico.

Bueno, ¿qué dice?

Leo, Kant en persona no hubiera contestado mejor.

- Acepto la respuesta. - Cinco bien, una mal.

Pregunta séptima.

¿Se ha puesto los pantalones al revés?

- Sí, señor. - Bien, seis bien, una mal.

¿Qué ha dicho?

Ha dicho hágale preguntas más fáciles.

¿Ah, sí?

Pregunta nueve.

¿Qué filósofo de la antigüedad

es más similar en sus teorías a Emmanuelle Kant?

¿De la antigüedad? ¿De la antigüedad?

Sócrates. ¡Sócrates!

'Bueno, se acabó'.!

Señorita, salga de aquí inmediatamente.

¡Profesor Sullivan!

¡Usted no ha venido al colegio a instruirse!

¡Usted ha venido al colegio a atrapar a un hombre!

Y lo que más me indigna es que me ha usado para sus fines.

Sí, se ha servido de mí. ¡Y se ha servido de Charles!

¡Y de mi mujer! ¡Y de mis hijos!

¿Y quién sabe de cuánta gente más?

Todos hemos formado parte de su plan

para engañar a este infeliz, inexperto, ingenuo... ¡idiota!

June,

¿de qué está hablando?

La indignación me ha cegado, perdóneme.

Está bien, está bien. Termine.

Blent, conteste bien a la última o le suspendo otra vez.

Décima pregunta.

Dígame todo lo que sepa de Sócrates.

- ¡Dios mío! - La catástrofe.

Sócrates... era griego...

- Siga. - Hacía preguntas a todos.

Estoy esperando.

Y le envenenaron.

Lo siento, pero si es eso todo lo que sabe de él...

Un momento, Leo.

¿Lo que ha contestado es todo lo que sabe de Sócrates?

- Sí, señor. - Enhorabuena, aprobado.

- ¡Un momento! - Ha contestado a tu pregunta.

Te ha dicho todo lo que sabe de Sócrates.

¡Está bien, aprobado!

¡Sustitución, sustitución!

Blent por Warner.

Es Blent. Ray Blent interviene en el partido.

Lanza la pelota al centro y la recoge Blent, que avanza rápidamente.

Lanza con la izquierda. Dos puntos.

Blent intercepta y lanza con la derecha. Dos puntos.

Blent avanza, se sitúa y lanza, marcando de nuevo.

EL Custer va acortando distancias en el marcador.

Otra maniobra formidable de Blent y un tiro con la izquierda.

Y vuelve a marcar a pesar de estar rodeado. Es un verdadero acoso.

Interceptado ahora, cae al suelo.

Blent lanza a Anderson, que avanza.

Recoge Simpson y marca.

¡Nuevo remate de Blent!

Dos puntos más para los azul oro.

Tiro de Anderson. Tantos.

En una de sus extraordinarias jugadas llenas de ciencia y dominio,

Ray Blent está engañando al adversario.

Ahora avanza hacia el centro, tira con la izquierda y marca.

Faltan seis segundos para terminar, ¿por qué no tira?

Lo hace y marca.

EL Custer ha ganado el partido por 81 a 80.

Señores, me inclino ante la razón.

Adiós, profesor Sullivan, y gracias por todo.

Quiero decirles a ustedes que ha sido un verdadero placer.

Forman un grupo de rojos de sangre...

roja.

Leo,

todos están sorprendidos, y yo el primero,

del éxito social que estás obteniendo.

Pues mira, nunca imaginé agradar a tanta gente que no me agrada.

Hola, amigo Sandy.

Amigo.

Perdona, necesito hablar con el fiscal del distrito.

¿Misión cumplida?

Sí, todas sus instrucciones al pie de la letra, señor.

Leo, creo conveniente que nos vayamos.

Voy por tu abrigo. Siento que no esté aquí la Srta. Ryder.

En realidad debo hacer algo para disculparme con ella.

Ray,

¿me permite que le hable de las mujeres?

¿Referente a qué?

Pues referente a los planes que nos hacemos todas.

Sepa, Ray, que yo también ideé un plan para atrapar al profesor.

Y lo gracioso es que él aún no se ha enterado.

¿No le da alegría tener una novia con valor suficiente para confesarlo?

Ya está encendido el fuego.

Bien, bien.

Este no es mi abrigo, es el de June.

Éste es el mío.

Leo, vamos.

Ayúdame a llevarle a casa, porque si no...

- He hablado del asunto con el fiscal. - ¿Quieres el dinero?

Su consejo es que olvidemos el incidente como si no hubiera ocurrido.

Sí, pero ¿qué hago con los 4.000 dólares?

Myra, Sra. Sullivan.

Sra. Sullivan, vamos a casarnos en cuanto tengamos dinero para una casa.

¡Vaya, nunca lo hubiera imaginado!

Su abrigo.

Creo que comprar la casa le será fácil. ¿Tú no?

No sé, me quito las gafas y así no veo lo que haces.

- Coge el abrigo. - Un segundo.

- ¿Sandy, adónde va? - Pues al estado de Michigan.

- Ah, ¿ahora? A mi casa. - Sra. Sullivan.

Anda, vamos a casa.

No me he dado cuenta de lo que en realidad vale su marido

hasta esta noche, y quiero confiarle un secreto, Sra. Sullivan.

Su marido será un magnífico profesor.

Ya es un gran profesor.

Buenas noches, Charles. Adiós, Myra. Adiós, Leo.

Hasta mañana.

Si puede.

Gracias, profesor.

Ray,

¿recuerdas que te hablé de una tía muy rica?

¿Qué hacen June y Ray ahí metidos?

Algo me dice que no debemos entrar de momento.

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