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Carlos Julio: Espero que esto te sepa mejor
que los besos que te has estado dando con tu amante,
el doctor Fernando Palomares.
[música tensa]
[titubea] ¿De qué habla, mamá?
[Consuelo respira agitadamente]
Sí, es verdad.
Pero déjenme decirles algo...
[mariachis]
Me aconseja el corazón
Que te debo de olvidar
Que me estás haciendo mal
Más de lo que merezco yo
Cierto, para amar nací
Para sufrir y callar
Pero ya no aguanto más
Esta vida que me das
En nombre de Dios, mi bien,
Te suplica mi pasión
Ya no sigas humillando
A quien por ti todo perdió
No te importa mi sufrir
¿Tú qué sabes de penar?
Ya sabrás lo que se siente
Cuando tres cachetadas
Te peguen
Cuando tres cachetadas
Me pagues
Lo que me has hecho llorar
Ceci: ¿Mamá?
Andrés: ¿No vas a contestar?
¿Le vas a mentir a tus hijos, Consuelo?
Lo que dice tu papá es verdad.
Andrés: ¿Qué?
Una mujer decente jamás haría algo así.
¿Y un hombre sí?
Carlos Julio: Niños, niños, niños.
No juzguen tan duro a su mamá,
todos cometemos errores.
Y esto lo vamos a resolver como una familia,
¿verdad, mi vida?
Yo...
Puede que no haya tomado las mejores decisiones.
Y lo he estado pensando.
[suspira] Creo que es momento de que haga algo
que he querido hacer desde hace mucho tiempo.
Quiero el divorcio.
[música de intro]
[intro termina]
¡Doctorcito!
[música intensa]
Cálmate.
¡Cálmate!
¿Te vas a seguir acostando con mi mujer?
No voy a caer en tus provocaciones, ¿entiendes?
[música continúa]
[música termina]
Imbécil.
[música]
Consuelo: Ay, mi amor, me acuerdo de chiquita,
veníamos a este parque todos los domingos, a caminar.
Y una vez vinimos a darle de comer a las palomas,
pero te asustaste porque había muchísimas
y me pediste que te cargara.
Y cuando te cargué,
se me cayó todo el maíz que teníamos,
y se nos abalanzaron,
y entre yo más gritaba, tú más te reías...
Tu no me citaste aquí para hablar de palomas, ¿o sí?
Está pasando algo y prefiero que lo sepas por mí.
Tienes un negocio de masajeadores femeninos,
luego de eso nada puede sorprenderme.
Tengo un amante y me voy a divorciar.
¿Cómo?
¿Quién es?
Fernando Palomares.
Mamá, por Dios, ¿te volviste loca?
Vi a su esposa en el club embarazada,
y tú también estás casada.
Cuando pasó yo estaba separada,
él también y no teníamos idea de lo de Theresa, mi amor.
Siempre has dicho que lo más importante es la honestidad.
Mi amor, y por eso estoy siendo honesta contigo.
Jamás en mi vida pensé que...
que me podía enamorar de alguien así.
Martha: Ay, ¿te estás escuchando?
No, no, no, tienes que terminar con él.
¿Sabes lo que la gente dice de las mujeres divorciadas?
Mi amor, la gente puede decir misa,
pero la vida es muy corta como para no ser feliz.
Entiéndeme, por favor.
Martha Patricia, te estoy hablando.
¡Martha Patricia!
[música termina]
¿Entendí bien?
¿Quiere que la ayude a divorciarse, suegra?
Sí, eres un abogado, ¿no?
[titubea] Sí, pero no entiendo.
¿Por qué quiere divorciarse?
Porque es un cretino, porque es un manipulador,
- porque abusa de nosotros... - Pedro: ¿Es la única razón?
Suegra, no me quiero meter en sus asuntos,
pero si hay alguna otra razón,
como un tercero,
y se comprueba,
puede perder la patria potestad de Ceci y de Andrés.
[música tensa]
Recién traídos de Cuba, adelante.
Sé que las cosas no salieron bien la última vez.
Tenía razón,
mi esposa y yo estábamos pasando por un mal momento
y esos problemas influyeron en el negocio.
Bueno, eso ya está superado
y ahora estamos felices,
porque Dios nos bendijo con otro bebé.
Mi Consuelo está en estado.
- ¿Embarazada? - Sí.
¿Y ahora quieren vender pañales?
No. No, no, no, le digo esto
porque ahora soy el único encargado del negocio
que, dicho sea de paso, está subiendo como espuma
gracias a una estrategia que implementé.
Capacité a cientos de mujeres en toda la república
como vendedoras de nuestro producto
y así cree una gran red de ventas.
Aquí están los resultados, por favor.
[música animada]
¿Todo esto han vendido?
En un solo mes,
pero la distribución no es tan rápida.
Y ahí es donde entra usted,
gracias a la gran cantidad de ventas
puedo ofrecerle un mejor margen de ganancias.
¿Qué le parece un 20 %?
Eso sí, necesitaría un adelanto.
[música termina]
Martha: Amor, ¿qué haces aquí? ¿Te sientes mal?
¿Cuándo pensabas decirme?
No es lo que piensas.
Bueno, sí, te he mentido
y no me siento orgullosa, pero...
no es lo que imaginas.
Ay, Martha Patricia, por Dios...
La escondí para que no la vieras.
He estado trabajando en una revista.
Quería intentarlo y saber si soy buena, y mala no soy.
Empecé con los horóscopos,
pero ahora me publicaron un artículo y...
Te juro que te desconozco.
Yo quería decirte, de verdad,
pero no sabía cómo lo ibas a tomar.
Pedro: No me quieras ver la cara.
Martha Patricia Portillo,
tú conociste a alguien ahí, ¿verdad?
Sí, no, bueno...
Hubo una posibilidad con alguien que me atraía,
pero solo me hizo darme cuenta que no me interesa nadie más.
Al que amo es a ti.
Pensé que nos contábamos todo,
[música emotiva]
que teníamos el mismo sueño de formar una familia.
¿Tu mamá te ha estado metiendo ideas en la cabeza?
¿Mi mamá qué tiene que ver?
Vino a verme para que la ayudara a divorciarse.
Entonces, es verdad.
Ahora seguro tú también te quieres divorciar.
No, claro que no, es solo que...
estoy aburrida aquí todo el día y me gusta mucho mi trabajo.
¿Y prefieres eso a nuestra familia?
Solo digo que no tenemos prisa para embarazarnos.
Podemos esperar un poco, poquito, poquitito.
Parece que queremos cosas distintas.
Yo creo que tienes que decidir qué es más importante para ti.
Si tu trabajo,
o tu familia.
[música melancólica]
Consuelo: ¿Mi amor?
¿Qué pasó?
[Martha Patricia llora]
Consuelo: Martha Patricia...
[música continúa]
Fernando: Don Aurelio, por aquí, por favor.
Recuerde caminar todos los días
y no se olvide de tomar sus medicamentos.
Que tenga buen día.
[en inglés]
Te trajimos tu lunch y las flores.
No es nada.
Iba distraído y me pegué con un poste en la calle,
pero estoy bien.
- De verdad, estoy bien. - Irma, ayúdame, por favor...
No es nada, de verdad.
Pues yo creo que Martha Patricia
debería hacer lo que ella quiera.
Su marido tiene razón en estar enojado.
¿Y tú como por qué sabrías?
Porque Pedro me llamó, está preocupado,
me pidió que la convenza
de que deje de estar jugando a que trabaja.
Es que no está jugando,
Martha es muy buena escritora.
Seguramente ya le has estado metiendo ideas.
Sí, claro, como las mujeres
no podemos pensar por nosotras mismas.
Consuelo, no solamente estás acabando con tu familia,
sino que también vas a acabar
con la de tu hija metiéndole ideas.
¿Te das cuenta lo que pasa cuando alborotas el gallinero?
Si Pedro la deja,
no va a encontrar uno como él.
Si Pedro la deja por estar persiguiendo sus sueños,
entonces el que no valía la pena era él.
Qué sueños ni qué nada,
que se dedique a cumplir sus obligaciones de esposa.
Sí, que cumpla con sus obligaciones de esposa.
Tú, cállate.
No entienden nada.
Si por perseguir sus sueños guajiros
una mujer no cumple con sus obligaciones de familia,
entonces, lo mejor es que alguien más lo haga.
¿Esa es una amenaza?
No, es una advertencia.
[música tensa]
[música termina]
Mira este pantaloncito.
Oye, pero estas son puras cosas de niño.
Estoy segura de que nuestro bebé es un niño.
Fernando Junior Palomares.
Theresa...
[Fernando suspira]
Mientras no estabas, yo...
[Theresa lo calla]
No me digas nada,
no importa, lo pasado ya pasó.
Y yo te perdono.
Y lo importante, mi amor, es que estamos juntos,
tú y yo y nuestro hijo.
Sabes, he estado pensando
y me encantaría que nos fuéramos lejos de aquí.
Empezar una nueva vida, juntos, los tres.
[Theresa pregunta]
Ceci: Tenemos un problemita.
¿Dónde voy a dormir yo?
¿Con Andrés? Ni loca.
Y el sillón está ocupado por papá.
Pues duerme conmigo en mi cuarto.
- ¿En serio? - En serio.
- ¿En la cama grande? - Sí.
¿No duermes con papá?
¿Desde cuándo?
[Consuelo titubea]
Mi amor, desde hace mucho
las cosas entre tu papá y yo ya...
Ay, mamá...
No quiero acabar como tú.
Quiero decir,
siento que mi vida es un caos.
Debí haberme quedado en la casa.
¿Y haber dejado morir tu sueño por ser una escritora?
[música emotiva]
[susurra] No, mi amor.
Si hasta trajiste tu máquina para escribir.
¿Y qué hago? No quiero perder a Pedro.
Él es...
Yo lo amo. Realmente lo amo.
Consuelo: Ya sé.
Y por eso me parece tan injusto
que las mujeres tenemos que escoger entre tener un trabajo
o tener una familia, los hombres lo hacen todo el tiempo
y nadie les dice absolutamente nada.
Sí, pero ellos se encargan de mantener la casa, mamá.
No todos, mi amor.
Hay muchas mujeres que trabajan
y que no quieren depender de nadie.
En mi empresa,
hay muchas vendedoras
que tienen su propio ingreso.
Hoy en día tienes muchas opciones.
Piénsalo.
Yo te voy a apoyar en lo que tú quieras.
[música continúa]
[susurra] Te amo.
Yo igual.
- ¿Mamá? - [Consuelo asiente]
La vida es corta.
Nadie tiene que aguantarse a no ser feliz.
Tu cama está demasiado grande.
Prefiero dormir con mi babosa favorita.
[ríen]
[música termina]
Ya apúrate, se te va a hacer tarde.
Andrés: Ya voy.
¿Qué tanto buscas?
Son para mis amigos.
Esos amigos tuyos no me caen nadita bien.
[música tensa]
¿Tú guardaste estas cartas aquí?
[Matilde ríe] Ahora resulta.
Tú sabes que yo no meto mano ahí.
El único que mete mano ahí es tu papá.
[música se desvanece]
Y dice que está afónica, ¿verdad?
Fernando: ¿Consuelo?
[Consuelo carraspea]
Fernando: ¿Qué haces aquí?
[Consuelo tose]
Fernando: ¿Qué pasa?
Me urge hablar contigo.
¿Qué te pasó aquí?
No, nada.
¿Carlos Julio?
Ya le dijo a los niños sobre nosotros,
y puso a Andrés en mi contra.
Es capaz de llevarse a quien sea entre las patas
con tal de hacerme la vida imposible,
con tal de manipularme,
y ya no sé qué hacer.
Mira, ¿sabes qué? Te juro que si se atreve
a meterse contigo yo soy capaz de hacer cualquier cosa.
Ya le pedí el divorcio.
[música emotiva]
Ya se lo pedí.
Pero ayer fui a hablar con Pedro
y me dijo, si Carlos Julio mete una contrademanda
y tiene evidencia de que le fui infiel,
él se puede quedar con la patria potestad de los niños.
[Fernando suspira]
A ver, debe de haber alguna manera de ganar esa demanda.
Él fue el que te abandonó,
el que te dejó en la ruina, o sea...
Yo lo sé y me queda claro que el patán de la historia fue él.
Y créeme que soy capaz de gastar
hasta el último centavo que tengo
en un abogado para ganarle
y que no se lleve a mis niños.
[música continúa]
Yo voy a estar contigo hasta el final.
[música termina]
¿Cómo está mi hijo?
¿Qué tal si vamos a comer afuera?
¿Cómo te atreviste a esconder mis cartas?
[Carlos Julio exclama]
Carlos Julio: Las cartas.
Sí, lo hice por tu bien.
Esa muchacha no te convenía.
¿Cómo vas a saber tú lo que me conviene?
Si nunca te importó nada de mi vida.
No me hables así, y mucho más respeto que soy tu papá.
Hablas de respeto y vienes de ver a tu amante.
A ver, hijo.
Vamos a calmarnos, vamos a platicar.
[música tensa]
Toma uno.
Creo que estás encaprichado con esa muchacha.
Tú y yo nos parecemos mucho.
Nos gusta el dinero, la buena vida.
Además, qué vienes a decir si andas mostrándole
a todo el mundo la moto que te regalé.
¿De verdad crees que con eso ya?
Aquí están las llaves de tu estúpida moto.
[música termina]
Lo conozco perfecto,
que estoy segura que algo trama.
Algo para quedarse con el negocio.
Estoy segura que fue él,
el que me robó la libreta de las cuentas.
Con lo que no cuenta es que todo lo tengo aquí, ¿eh?
A todas estas, ¿cómo vamos con eso?
Mal, apenas llevamos vendidos ochenta y dos.
Lucrecia: ¿Tan pocos? ¿Por qué tan pocos?
No, es que no puede ser.
Necesitamos vender esos masajeadores
como si fueran lápices labiales.
Algo tenemos qué hacer.
¿No tienes otro de estos?
Y ahora tenemos que redoblar nuestros esfuerzos
para vender más, así que ideas.
[música]
¿Qué tal si le damos incentivos a las mejores vendedoras?
Como darles un bono.
Eso me gusta, esa es muy buena idea.
Lucrecia: O un masajeador para ellas.
¿Y si vendemos 3x2?
Podemos hacer una por mes.
A ver, Olga,
cuéntame tu experiencia con los masajeadores.
¿Los usas muy seguido?
No. No, la verdad no.
Unas tres veces.
¿Al mes?
No, a la semana.
[exclaman]
[música animada]
¡Raquel!
Felicidades.
Más doscientos sesenta y tres.
Más doscientos sesenta y tres.
[exclaman]
Raúl: "Todo mundo conoce a alguien o ha escuchado hablar
de esos aparatos conque las mujeres
podemos darnos placer".
La cabeza de su grupo, Marcela.
Raúl: "Es un secreto a voces, un pacto entre mujeres.
Porque nadie sabe el poder que hay cuando las mujeres
se unen y se convierten en dueñas
de su propio placer y de su destino".
Es una bomba.
¿Viste? Encontraste tu propia voz.
Esto tiene que ir en la próxima edición.
Pero ya está cerrado.
No ha salido a imprenta.
Pero falta algo.
[música animada]
Raúl: "...y firma Martha Patricia Rivapalacios".
[música continúa]
Pedro: ¿Bueno?
[música continúa]
[música continúa]
[música termina]
Sí, Ingrid ya se operó.
Así están las cosas.
Hicimos lo que pudimos
para vender la mayor cantidad posible,
pero ya veremos qué pasa.
Sí, yo te mantengo al tanto.
Sí.
Adiós.
¿Dónde está Olga?
No sé, quedamos de vernos aquí.
Empezamos, ¿o les traigo un cafecito
y unas galletitas a las señoras para que chismorreen?
Si tanta prisa tienes,
¿por qué no empiezas tú?
Muéstranos tus números.
No, primero las damas.
Uy, qué caballeroso.
Vamos a dejarlo a la suerte.
Una moneda.
[música tensa]
Aquí está.
- Consuelo: Sol. - Carlos Julio: Águila.
Águila.
Muy bien.
Ochocientos sesenta y ocho aparatejos vendidos.
[música incrementa]
¿Qué tal?
Supongo que tienes cómo comprobar eso, ¿no?
Claro, mi vida.
Aquí está.
Desconfiada mi mujer.
Su turno.
Matilde.
Ochocientos treinta y cuatro.
Carlos Julio: Perfecto.
No se diga más, entonces hay un claro ganador,
y ese ganador, soy yo.
Olga: ¡Esperen!
Faltan mis últimas ventas.
No, no, el balance está cerrado.
No más ventas.
Claro que sí porque son ventas de ayer,
así es que se valen, son ciento dos.
No, eso no está bien, no estoy de acuerdo.
¿Ciento dos? ¿Cuánto es el total?
Novecientos treinta y seis.
¡Novecientos treinta y seis!
[discusiones indistintas]
No voy a aceptar, ni lo voy a permitir.
Martha: ¡Novecientos treinta y siete!
Novecientos treinta y siete.
Yo compro uno.
Carlos Julio: ¿Tú también, hijita?
[música continúa]
¡Ganamos, ganamos!
[gritan] ¡Ganamos!
[exclamaciones]
[celebran]
Vamos a descorchar la champaña.
[música se desvanece]
Tú sabes que esto que te voy a decir es difícil para mí
porque nunca he sido un buen perdedor.
[Consuelo ríe]
Pero lo acepto.
Ustedes ganaron y yo perdí.
¿Hay algo más que me quieras decir?
No quiero seguir con esta estúpida guerra, Consuelo.
Y si no puedo volver al pasado,
pues tampoco puedo obligarte a estar conmigo.
Así que...
[suspira]
Si quieres el divorcio, adelante.
¿Estás hablando en serio?
Me duele en el alma,
pero por el amor que nos tuvimos
y por nuestra familia, quiero hacer las cosas bien.
Que así nos separemos, continuemos siendo familia.
[música]
Toma.
De ahora en adelante eres...
la dueña oficial del negocio.
Solo fírmalo y es tuyo.
[música continúa]
Consuelo: No puedo creerlo...
Consuelo: Gracias.
[música se desvanece]
¿Y en tu trabajo tienes una oficina grandota?
En realidad, es un escritorio pequeño.
Pero mío.
Si no hubieras mandado mi escrito a Panchita,
nadie nunca me hubiera leído.
Te debo una, escuincla.
[Ceci ríe]
[tocan la puerta]
Martha, tienes visita.
[música emotiva]
Martha: ¿Qué haces aquí?
¿De verdad no pensabas buscarme nunca?
Estás flaquísimo.
¿Que no comes bien?
Te extraño como un condenado.
[música continúa]
No como, no duermo.
Yo también te extraño mucho.
Pero tú me pusiste a elegir
y no voy a renunciar a mi trabajo
solo porque a ti no te gusta.
Lo leí completito.
Todas las chicas del despacho no hablan de otra cosa.
Es muy bueno.
Y se nota que fue escrito por una gran periodista.
[música continúa]
Y por una gran mujer...
que sueño con despertarme
y con verla cada día a mi lado.
[música incrementa]
Eso quiere decir que...
Que si tú eres feliz, yo soy feliz.
[arcadas]
¿Estás bien? ¿Qué dije?
[música termina]
Theresa, por favor, permíteme ayudarte.
Claro.
Yo a ti te he visto...
Tú eres el marido de Consuelo.
- Carlos Julio. - Hola.
No nos conocemos del todo,
pero tenemos mucho en común.
[música tensa]
[mariachis]
Canto al pie de tu ventana
Pa que sepas que te quiero
Tú a mí no me quieres nada
Pero yo por ti me muero
Dicen que ando muy errado...
Agradece que cantas horrible y tuve que salir a decir...
Me callo, pero déjame pasar.
Está bien, te voy a dejar pasar.
Eso quiere decir que a lo mejor hay una posibilidad
que tú y yo...
¿Y la güera esa con la que andabas?
La corté, la verdad es que fui un idiota.
Pero nunca he dejado de quererte.
Esto es para ti.
¿En qué le podemos ayudar, señor?
Vengo a denunciar a mi esposa.
Tiene un negocio ilegal
y lava dinero a través de una empresa fachada.
[comienza "Tu Falta de Querer"]
Hoy volví
A dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte
Estando aquí
Oh, oh, oh
Te quiero ver
Aún te amo y creo
Que hasta más que ayer
La hiedra venenosa
No te deja ver
Me siento mutilada
Y tan pequeña
Oh, oh, oh
Ven
Y cuéntame la verdad
Ten piedad
Y dime por qué
¡No, no, no!
¿Cómo fue
Que me dejaste de amar?
["Tu Falta de Querer" termina]
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