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[música tensa]
[vibraciones]
[vibraciones terminan]
El que peca y reza empata.
Y yo ya recé.
[música animada]
[vibraciones]
[exhala]
[gime]
[música se desvanece]
[música de intro]
[intro termina]
[música tranquila]
Theresa: Desde que llegué a Minnesota,
me la pasé en cama deprimida.
Apenas comía,
no tenía ilusión, no tenía esperanza de vivir.
[música continúa]
Luego empecé a sospechar de este milagro.
[en inglés]
Y créeme que...
que pensé en no volver.
Fernando, esta es una señal.
Una señal de que...
tú y yo todavía podemos ser felices
con la familia que soñamos.
¿Crees que podamos intentarlo de nuevo?
[música termina]
Hola, hija.
¿Cómo sigues?
[susurra] ¿Me perdonas?
Lo voy a pensar.
[música]
¿Cómo sigues de tu bracito?
¿Te duele? Estás tomando tu medicina, ¿verdad?
Sí, pero creo que no está haciendo efecto.
Se me hace que necesito una malteada así, muy grande.
¿Así?
¿Y ya con eso te vas a sentir mejor?
Puede ser que necesite ver la tele también.
Eso dijo el doctor.
Empecemos por la malteada y vamos viendo.
[música termina]
Mamá.
¿No sientes como si...?
¿Estábamos mejor antes?
Digo, sin mi papá.
[susurra] Mi amor, no seas tan dura con él.
Sigue siendo tu papá.
No entiendo por qué lo defiendes.
Mi relación con tu papá es mi relación con tu papá.
Tú tienes que aprender a construir la tuya con él.
Lo estuve pensando...
Y ya no te voy a obligar a que vayas a esa escuela privada,
si no es lo que quieres.
Carlos Julio: ¿Cómo vas
a regresar a Ceci a la escuelita esa?
Pues así, con estas dos manitas,
voy a agarrar el teléfono, le voy a marcar a la directora
y le voy a pedir que regrese a la niña a la escuela.
Lo estás haciendo para provocarme.
Ay, Carlos Julio, no todo se trata de ti.
La niña no está contenta,
va a regresar a la escuela pública, punto.
¿Desde cuándo hacemos lo que la niña dice?
Desde que la próxima vez
se va a aventar de la azotea para ver si así le ponemos caso.
[música]
Veo que solo cuando vas a un hotel compartes tu cama.
¿O me vas a decir que no compartiste tu cuarto con...
alguna de tus socias en Querétaro?
[música tensa]
Lo que yo hice,
o no, en Querétaro, es asunto mío.
Y te voy a pedir que, por favor,
ya no me preguntes más cosas sobre ese viaje,
porque son estrategias de negocio mías.
Tú, mejor preocúpate por los tuyos.
[música continúa]
[música termina]
Consuelo: Bueno...
Estas son todas las candidatas
que dejaron sus datos después de las pláticas en Querétaro.
Las dividí en tres.
Pues si queremos ganarle a Carlos Julio,
tenemos que reclutar a las más posibles.
Y ahora más que acaba de sacar más cajas.
¿Y eso?
¿No que los panques se comen solamente en las fiestas?
Son los nervios.
¿Qué les voy a decir?
¿Cómo voy yo a reclutar mujeres para vender eso?
Nos vamos a quedar sin el negocio por mi culpa,
se los advierto.
[música animada]
No, yo era igual que tú, Mercedes,
me sentía culpable nada más de pensar en los masajeadores.
En Europa, estos productos
son tan comunes como las pantimedias, ¿eh?
Hablo sobre el curso de los masajeadores.
[línea de teléfono]
¿Hola? ¿Bueno?
¿Te conté que viví en París?
La joie de vivre de la mujer parisina
tiene su razón de ser, querida.
¿Te conté que las mujeres en París
usan estos aparatos todo el tiempo?
[línea de teléfono]
¿Hola?
Cuando mi marido me dejó,
me vi obligada a vender esos productos
con tal de sacar a mis hijos adelante,
y créeme cuando te digo que tener tu propio dinero
y no tener que darle explicaciones a nadie
es muy liberador.
Fíjate que cuando mi marido se murió,
me dejó llena de deudas
y tuve que pagar hasta el funeral
con el dinero de los masajeadores.
[música continúa]
Consuelo: Olga, ¿por qué no ...
intentas ser tú?
Habla Olga Pontón, viuda de Acevedo.
A mí no me gustan los chismes,
pero ¿sí te fijaste cómo estaba vestida la conferencista?
¿De dónde crees que sacó el dinero
para comprar esa ropa tan fina y tan costosa?
Yo sí sé,
y te lo voy a decir ahora mismo.
[música continúa]
Si me dieran un peso
por cada vez que mi suegra me critica,
yo sería millonaria.
Hablando de millonarios,
déjame te cuento cómo hacer tu propio dinero.
Las mujeres hablamos
y las amigas nos recomendamos lo que nos convence,
y yo estoy segura...
que este producto te va a convencer.
[música termina]
Tenemos treinta reclutas.
Ahora lo importante es que estas mujeres
sean buenas para vender.
He ahí el dilema.
Bueno, nadie ha sido bueno vendiendo
con la panza vacía, así que vámonos a comer.
Ay, no, yo lo que necesito es un trago.
Pues en París ya son las siete de la noche.
[teléfono]
Casa de la familia Portillo.
Hola, Matilde, habla el doctor Fernando Palomares.
¿Está Consuelo por ahí?
No, no se encuentra, doctor.
Yo le sugiero que la llame a la pastelería.
Sí, ya, ya lo intenté,
pero está ocupada la línea desde hace rato.
Bueno, ¿necesita que le dé un recado?
No, no, te preocupes, yo la busco después. Gracias.
Lucrecia: Pues aparte de que sigue siendo rezandera,
chismosa e imprudente,
tengo que admitir que ya me está cayendo mejor, ¿eh?
Consuelo: Qué bueno.
Martha: Mamá, te estuve buscando desde temprano,
pero en la casa nada
y el teléfono de la pastelería
siempre ocupado.
Consuelo: Tranquila. [titubea]
¿Por qué no te adelantas y luego las alcanzo?
- Nos vemos después. Adiós. - Martha: Adiós.
¿Qué pasó?
Ay, mamá, me metí en un problema.
[teléfono]
[música tensa]
[teléfono]
[línea de teléfono]
¿Listo, amor?
Fernando: Sí.
[música termina]
¡Qué rico, flautas de pollo!
Las tuyas las preparé yo,
tienen un condimento especial.
[teléfono]
¿Sí? Familia Portillo.
Hola, ¿cómo estás?
Sí, aquí está, te lo paso.
Hasta luego.
Andrés, es Luisa.
[música]
Órale, no que te memorias por hablar con ella.
Eso era antes, ahora ya no.
[tono burlón] Ceci: Eso era antes, ahora ya no.
¿Sabes qué? Yo hablo con ella.
Andrés: No, no, no. Dámelo.
¿Bueno?
Luisa: Hola, Balón, ¿cómo estás?
[titubea] Bien, normal. ¿Tú?
Bueno, un poco triste.
La verdad acabo de llegar a México
y las cosas en el gabacho no salieron como yo creí.
Pero bueno, te llamé el otro día
y tu papá me dijo que estabas con tu novia.
Sí. Tengo novia, fíjate.
Si tanto me querías,
me hubieras contestado las cartas que te mandé, ¿no?
¿Tus cartas? Pero ¿cómo? Si yo sí te contesté.
Ni te hagas, Luisa,
sabes bien que eso es mentira.
Así que, gracias, pero no gracias.
[música tensa]
¿Qué ven?
[música termina]
Tú las tienes de ganar, mi amor,
tú ya sabes quién quieres ser.
¿Eso qué tiene de ventaja?
Nada más me ha traído más problemas.
Hasta el tal Panchito ese
no puede decidir sobre ti.
Es decir, él tiene un secreto tuyo,
pero si tú destapas ese secreto primero,
entonces no tiene con qué amenazarte.
[susurra] Habla con tu esposo,
dile lo que piensas y lo que quieres hacer.
¿Incluso si eso implica que...?
Si no hay secretos,
- no hay preocupaciones. - Consuelo: Exacto.
Como tú.
Lo que hiciste para sacarnos adelante cuando mi papá se fue.
Y lo de la pastelería.
Amor, hablando de la pastelería...
creo que hay un par de detallitos que...
[susurra] que te tengo que contar.
No entiendo cómo puede estar haciendo eso
una mujer de buena reputación,
con hijos, buena educación,
buen ejemplo de sus padres.
¿Cómo se puede estar acostando con otro?
Alma: ¿De veras, Carlos Julio?
[exclama]
Por cierto, ya hablé con mis socios
y el negocio va viento en popa.
En menos de lo que pensamos...
[exclama]
voy a tener el control total del negocio.
Voy a poder comprarte esos regalitos que te prometí.
Entonces, ¿vas a comprarme los anillos
y los aretes que me prometiste?
Por su puesto, por supuesto que sí.
[exhala]
¿Por qué las mujeres serán tan complicadas?
Consuelo: Tu papá sabe, de hecho, es socio .
Es un pésimo socio.
Berrinchudo, pero socio.
¿Y qué opina?
Pues, que es un muy buen negocio, mi amor.
Ay, mamá.
A parte...
Si te soy sincera, a mí me gusta.
[música emotiva]
Es algo mío,
y sí, nos da dinero,
pero aparte ayuda a muchísimas mujeres.
Pero todo ha sido una farsa.
Pero una farsa con una muy buena causa.
[música continúa]
[suspira]
Bueno.
Si de verdad le has ayudado a otras mujeres a ser más...
independientes,
pues, tal vez no está tan mal.
Tal vez podríamos escribir del tema en la revista.
[música se desvanece]
Socias, no lo van a creer.
Le conté del negocio a Marthita,
y lo va a publicar en su revista,
obviamente usando otros nombres, pero...
¿No es maravilloso?
¿Qué?
[música]
Theresa: ¡Consuelo!
¿Cómo estás?
Consuelo: Theresa, qué sorpresa.
Theresa: Mírame, no creo que estoy de regreso.
Fernando.
[música continúa]
Perdón, estaba distraído.
Hola, Consuelo.
Tenemos que hablar.
Tengo tanto que contarte.
¿Tienes tiempo para tomarte un café en estos días?
Todo ha sido tan rápido.
Tengo que ir al tocador, ¿me permites?
¿Sabes qué? Yo también voy a aprovechar
para ir al baño.
[música incrementa]
¿Cuándo pensabas decirme que había regresado Theresa?
- Consuelo, déjame... - Que estaba embarazada.
- Déjame explicarte, por favor. - ¿Cuándo te pareció buena idea?
- Acabamos de estar juntos... - Llegó de sorpresa.
Acabamos de estar juntos,
en Querétaro acabamos de estar juntos,
tú y yo acabamos de...
¡Consuelo, escúchame, por favor!
¡Te juro que yo no sabía nada!
Anoche llegó sin avisarme,
te estuve marcando todo el día y no me contestaste.
[música emotiva]
[susurra] Consuelo, te juro que te amo,
solo te amo a ti.
[música continúa]
¿Qué vamos a hacer?
[exhala] No sé.
No sé.
Mira, veámonos en un par de horas en el consultorio
y de ahí decidimos qué vamos a hacer.
Mientras tanto, tenemos que seguir igual, como siempre.
[susurra] Consuelo,
tú eres lo más importante en mi vida...
Lo más.
[música continúa]
[música se desvanece]
[música animada]
¿Todo bien, osito?
Traes una carita rara.
Sí, todo bien, todo bien.
Los mejores tacos de la ciudad, tienes que probarlos.
No los juzgues por el puestito.
Solo pruébalos, ven.
Osito, si me traes a comer,
tiene que ser en un lugar en el que hayan
mesas y sillas para sentarse, al menos.
Pero podemos sentarnos por aquí.
Perdón, osito.
Oye, ¿crees que en vez de decirme osito
puedas decirme Balón?
¿Cómo que Balón?
Sí, Balón.
Así me decían en mi otra escuela,
era un chiste por lo del futbol y...
Pero si me das un besito.
[ríe]
[música animada]
Carlos Julio: ¿Y cómo va el negocio?
Dijeron que ya casi se había vendido todo.
¿Melvin?
Ya tus salchichas se vendieron, salieron todas.
¿Y cómo le hicieron?
Las vendimos por partes.
Igual como hacemos con los coches.
Entró buena lana.
Aunque ni cerca de lo que tú esperabas.
Pero ¿cómo que por partes?
¡Cabrón, te fue bien!
Además, ya tu parte la abonamos
como crédito a tu deuda.
Felicitaciones, hombre,
ya no le debes absolutamente nada al Rigo.
Estamos a mano.
No, pues eso sí que no.
Una cosa es la deuda y otra cosa, este negocio.
Por lo que veo, ¿tenemos un problema, socio?
No, no.
[titubea] ¿Qué problema vamos a tener entre amigos?
Yo decía, ¿verdad?
Disfruta el show.
¡A bailar, niñas!
[música termina]
A esta hora nadie nos va a molestar.
Explícame qué es lo que está pasando.
No lo sé, no lo sé,
te juro que me lo he preguntado un millón de veces.
O sea, no entiendo por qué Theresa se fue todo este tiempo,
ni siquiera me llamó,
y ahora regresa embarazada y yo...
Digo, sí, finalmente sigo casado con Theresa...
Dime qué hago. Por favor, dime qué hago.
A ver, analicemos nuestra situación.
¿Cuáles son nuestras opciones?
¿Sería demasiado que tú te quedaras con Theresa
y que sigamos siendo amantes?
Sí, yo me puedo hacer responsable del bebé,
me divorcio de Theresa,
tú te divorcias de Carlos Julio y nos casamos.
Es algo un poco complicado eso.
¿Y si huimos y desaparecemos?
Ay, no, no porque yo no soy Carlos Julio,
no podría abandonar a mis hijos.
Yo tampoco podría abandonar a Theresa con el futuro bebé.
Ay, quítame esto.
- ¡Quítamelo, quítamelo! - Espera, espera.
¿Otra vez nos tenemos que decir adiós?
Pero por favor, no usemos esa palabra, es demasiado horrible.
No sé, tal vez...
¿Un último abrazo?
[Consuelo suspira]
¿Un último beso?
[música]
Alma: De verdad no puedo creer
que tú le sigas creyendo a estas personas,
como si no los conocieras de antes, por favor.
Y todo por culpa de esos mafiosos.
¿Y qué querías que hiciera?
Sí me apuntaron con un arma, ¿qué hago?
¿Sabes qué quiero que hagas?
Que me pagues el dinero que me debes.
Y te vayas ahorita mismo de este cuarto.
No, no, no. No me puedes decir que me vaya.
No puedes hacer eso.
Yo te doy todo lo que quieras, siempre te lo he dado,
pero no puedes decir eso, por favor,
te lo suplico, no es momento.
Ay, Carlos Julio, no puedo creerte más.
[música continúa]
Alma, no estoy bien.
Tienes que ayudarme, no tengo a dónde ir.
Es un momento en donde, de verdad, necesito tu ayuda,
siempre lo has hecho, por favor, te lo suplico.
[música continúa]
¿Todavía tienes los masajeadores para vender?
Sí. Todavía los tengo.
Solo que tengo que venderlos al doble o al triple
porque sino Consuelo se va a quedar con el negocio.
Es verdad.
Aunque hay muchas mujeres por ahí.
Podrían estar interesadas.
O podrías hablar con tu anterior socio,
o conseguir uno nuevo.
[música continúa]
Eres brillante.
Tienes razón, hay muchas mujeres.
Y está mi socio.
[música termina]
A ver.
Tú no me has pedido consejo,
pero de todas formas te lo voy a dar.
A veces...
lo único que necesita uno para ser feliz
es perdonar y seguir adelante.
Pero no entiendo por qué Luisa
nunca me contestó mis cartas.
[música]
Por eso mismo la tienes que buscar...
Para aclarar las cosas.
¿Qué tal si ella...
te extrañaba tanto que no podía escribirte?
Búscala.
Habla con ella.
Ay, mi niño.
[música se desvanece]
[respiran agitadamente]
Ya.
Ya.
Ahora sí, doctor, ¡ya!
Es la última vez.
Ya no podemos.
Aunque nos amemos
y aunque queramos estar juntos, ya.
Aunque pensemos que nos deseamos.
Aunque queramos besarnos.
[susurra] Aunque queramos olernos.
Ay, sí.
Exacto.
No podemos...
no podemos parar.
[música]
[Consuelo gime]
[música termina]
[tararea]
[música animada]
[exclama]
[tararea]
Consuelo: Gracias.
[suspiran]
Bueno...
Y ahora sí, adiós.
[música triste]
Ya, es que si no me voy ahora, no me voy a ir nunca.
Fernando: Consuelo...
Consuelo: Lo nuestro hubiera sido...
espectacular...
en otra vida.
Adiós, doctor Palomares.
Hasta pronto, Consuelo.
[puerta]
[música termina]
Andrés: Hola, mamá.
Mi vida, ¿cómo te fue en la pastelería?
[música cómica]
¿Qué es esto?
Mira, la receta de lasaña de mamá.
Hace años no la hacía.
Los niños me ayudaron.
Andrés: Bueno, Ceci no quería,
pero mi papá la amenazó con quitarle sus patines.
[música continúa]
Carlos Julio,
¿puedo habar contigo en la cocina un momento?
Claro.
Andrés: Yo sigo con esto, Pa.
Carlos Julio: Encárgate.
Consuelo: ¿Qué quieres?
Quería consentirte con una cena.
¿No puedo preocuparme por mi familia?
Ya, por favor, no te hagas el tonto.
Nunca haces nada por nadie
sin algo a cambio, así que,
¿qué quieres?
Está bien.
Estuve pensando bien las cosas
y no vale la pena seguir con este juego tonto de niños
con el tema de la apuesta.
Es mejor que manejemos juntos el negocio.
Toma esta cena como una tregua.
Te conozco perfectamente.
Si estás así de sedita
es porque no has vendido un solo masajeador,
y ahora quieres cancelar la apuesta
porque sabes que voy a ganar.
- Ah, ¿sí? - [Consuelo asiente]
Para tu información he vendido más de la mitad.
¿Cuánto llevas tú?
No. No te creo.
Un niño miente mejor que tú.
La apuesta continúa y punto.
Y el doctor Fernando Palomares, ¿cómo está?
[música tensa]
Estoy dispuesto a hacer un borrón y cuenta nueva
de tu affair con el doctorcito.
Si me reintegras al negocio.
Sería una pena que los niños se enteren
de lo que hay entre Fernando y tú.
[música tensa continúa]
No te atreverías.
Piénsalo.
Niños, a cenar.
Andrés: Ya está lista la mesa, pa.
[música tensa continúa]
Si tú crees que me voy a dejar amedrentar por ti,
estás muy equivocado.
El negocio lo voy a seguir llevando yo,
te parezca o no.
Y si no, podemos continuar con la apuesta.
Así que asume a lo que te comprometiste.
[música tensa continúa]
Andrés: ¿De qué apuesta hablan?
Consuelo: Nada, mi amor. Cosas de adultos.
Buen provecho.
Espero que esto te sepa mejor
que los besos que te has estado dando con tu amante.
El doctor Fernando Palomares.
¿De qué habla, mamá?
[música incrementa]
[música se desvanece]
[comienza "Tu Falta de Querer"]
Hoy volví
A dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte
Estando aquí
Oh, oh, oh
Te quiero ver
Aún te amo y creo
Que hasta más que ayer
La hiedra venenosa
No te deja ver
Me siento mutilada
Y tan pequeña
Oh, oh, oh
Ven
¿Cómo fue
Que me dejaste de amar?
Yo aún podía soportar
Tú tanta falta de querer
["Tu Falta de Querer" termina]
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