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[música animada]
Buenas noches, querido público.
Hoy, en Confesiones con Tomás,
tenemos a una invitada...
¿Cómo decirlo?
Particular.
Ella es madre, ama de casa, empresaria,
y algo más.
Con ustedes la inigualable,
Consuelo de Portillo Armendáriz.
[vitoreos]
[tintineo]
Tomás: Bienvenida, Consuelo.
Consuelo: Gracias.
Pasa, por favor, ponte cómoda. Gracias.
[música animada termina]
Consuelo,
indiscutiblemente eres la estrella del momento.
[Consuelo ríe]
Todos se mueren por saber sobre tu nueva doble vida.
¿Cuál fue esta polémica decisión?
Bueno, tengo un amante.
[audiencia exclama]
[aplausos]
¿Y cómo te sientes al respecto?
Ha sido una de las mejores decisiones de toda mi vida.
Tomás: Leamos una pregunta del público.
A ver. Suspenso.
[Consuelo ríe]
[música tensa]
Tomás: Dice así: "¿Es difícil encontrar
un lugar para tener sexo
cuando cualquiera podría descubrirlos?".
No, lo hacemos en todas partes.
En el consultorio,
en el baño del gimnasio, en el coche.
[tintineo]
[audiencia exclama]
Tomás: Nada más y nada menos,
vamos a empezar a hablar de orgasmos.
[audiencia exclama]
De uno a diez,
¿qué calificación le pondrías
a Fernando en lograr que tengas orgasmos?
Diez, solo porque no hay once.
[audiencia exclama]
[aplausos]
Tomás: Consuelo,
¿y a tu marido?
[audiencia exclama]
Cero.
Con él ni siquiera sabía que existían.
[risas]
[música animada]
Olga: Consuelo.
[música termina]
¡Consuelo, mira el mapa!
[titubea]
Ya es aquí, ya es aquí, es aquí, aquí.
¿En qué estabas pensando que andas en la luna?
Creo que alguien tiene mucho que contarnos.
[música animada]
[música termina]
[inicia música de intro]
[intro termina]
Ay, no sabes cuánto quisiera que estuvieras aquí,
pero alguien tiene que cuidar a los niños,
ya ves que a su papá le da por emborracharlos.
Matilde: Vas a ver que les va a ir muy bien.
Por cierto, te tenía que contar,
Carlitos anda sacando las cajas para vender.
¿Más cajas?
¿A quién se las está vendiendo?
[susurra] Ya llegó, luego te hablo, adiós.
Carlos Julio: ¿Qué sabes de Consuelo?
No está en la pastelería, ¿está aquí en la casa?
Salió bien temprano y no me dijo nada.
Carlos Julio: ¿Pero cómo que no dijo?
Supongo que, entonces, es casualidad
que ninguna de sus amigotas esté en el trabajo.
[música animada]
[música termina]
Buenas tardes, señoras.
mujeres: Buenas tardes.
¿Les gustaría ser dueñas de sus propios ingresos
y no tener que rendirle cuentas a nadie?
[mujeres asintiendo]
Yo sé que tienen miedo a trabajar.
Sienten que van a descuidar a sus familias, a sus casas,
a sus esposos...
Yo las entiendo, yo tengo tres hijos.
Pero créanme,
que con nosotras,
no solo van a seguir siendo buenas amas de casa,
buenas mamás y buenas esposas, sino también,
mujeres trabajadoras.
Disculpe, ¿vamos a vender aspiradoras o enciclopedias?
[música tensa]
[titubea]
[carraspea]
Ninguna de las dos.
Hagamos algo.
Cierren los ojos.
¿Recuerdan la primera vez que les dieron un beso?
[música romántica]
¿Esa sensación nueva
que sintieron por todo el cuerpo?
Bueno, con nuestro producto
van a poder tener esa sensación multiplicada por mil.
Así que no van a ser dueñas solamente de su propio dinero,
sino también de su propio placer.
[mujeres exclaman]
[música termina]
¿Quién de aquí sabe qué es un orgasmo?
Levante la mano.
Bueno, en estos días les vamos a enseñar
cómo lograr un orgasmo,
algo que nunca nos enseñaron,
algo de lo que muy pocos doctores hablan,
y esa información no la encuentras en ninguna revista.
Pero bueno.
Ya no las voy a tener esperando más tiempo.
Señoras y señoritas,
les presento...
el masajeador femenino.
[mujeres exclaman]
[música]
mujer 1: Pero eso parece...
[música termina]
[música]
[música continúa]
Nadie me había besado como tú.
Vas a tener que hablar con mi papá.
¿Para qué?
Para decirle que somos novios.
[música termina]
[Andrés piensa]
¿Es que somos novios?
A ver, soy una muchacha decente.
Tienes que ir, pedirles permiso,
hablarles de tus intenciones.
Nada más es decirles que tus intenciones
son serias conmigo, que no estamos jugando.
Porque es así, ¿no?
Sí, claro.
Mis intenciones son de lo más serio contigo.
¿Estoy castigada y no me enteré?
¿O por qué me dejaron comiendo sola?
[Matilde exclama]
Pues, tu mamá está trabajando,
Andresito se subió con la tal Mónica,
y tu papá, pues...
¡Odio esta familia!
Desde que regresó mi papá
cada quien está por su lado
y cuando estamos juntos, peleas y peleas.
Matilde: Ay Ceci, no te me achicopales, mi amor.
Tu mamá llega en unos días
y todo va a ser igual que siempre.
[música animada]
Entonces...
Estoy sin adultos supervisándome,
y haga lo que haga, no me pueden regañar.
Cecilia, no, yo estoy... ¡Excelente!
Matilde: Cecilia ven a comer.
¡Carajo!
[música termina]
[diálogo indistinto]
[música]
Tráeme 50 cajas más.
Ya todo lo demás se vendió.
¿Cincuenta? Sí.
Me alegra mucho que nuestro negocio esté progresando.
Hoy mismo le traigo esto.
Excelente.
Usted podría hacerme
un adelanto de dinero, ¿si es posible?
Aquí no damos adelantos.
Cuando se venda todo, hacemos cuentas.
¿Alguna objeción?
No, por supuesto que no.
Perfecto, perfecto. No hay ningún problema.
Esta sí es la buena.
[ríe]
[suspira] Todo está saliendo maravillosamente bien.
Y por ser la organizadora, me dieron la suite presidencial.
Una cama enorme,
y un baño con una tina
donde dos podrían caber perfectamente.
Es un crimen que estés en esa habitación sin mí.
Consuelo: No sabes todas las cosas
que me he estado imaginando.
Velas, vino...
y mucho tiempo entre las sábanas.
Fernando: Me gustaría estar explorando
todo lo que se puede hacer en esa habitación contigo.
Ay, no quiero estar tanto tiempo sin ti.
[música romántica]
Es bueno extrañarse de vez en cuando.
Y cuando nos veamos,
va a ser tan rico.
No sabes todo lo que te voy a hacer.
Yo ya estoy pensando en maneras más creativas de extrañarte.
[gime]
[música continúa]
[gime]
[tocan la puerta]
[música termina]
Olga: Consuelo.
Consuelo, ya va a empezar la charla,
nos están esperando.
[suspira] Me tengo que ir.
[música]
¿Nos hablamos luego?
Fernando: Tenemos un tema pendiente.
Varios, de hecho.
[música disminuye]
Martha: Amor, ¿saliste temprano?
Ya te hago la cena, fui a conseguir estambre.
Tenemos visita, amor. ¿Visita? ¿Quién?
Pedro: Sí.
hombre 1: Buenas, señora de Rivapalacios.
[música tensa]
¿Qué...?
Qué sorpresa, tenerlo aquí.
Vine a hablar de un artículo que escribió.
Ese que me envió hace unos meses a la revista Panchita.
Ah, sí.
Antes de casarnos, ella leía todas sus ediciones.
¿Gusta algo de tomar?
Un coñac, por favor.
Perfecto.
hombre 1: Gracias.
[música continúa]
Basta un segundo para derrumbar
esta vida de reina, Marthita.
¿Qué quiere?
hombre 1: Que te retractes del artículo de mierda
que escribiste sobre mí.
De lo contrario, pues,
tu marido se va a enterar
que trabajas en la revista Confidencias.
Y de paso,
la relación tan cercana con tu jefe.
¿De qué habla? ¿De dónde sacó eso?
hombre 1: Tengo fuentes en todos lados.
Yo me entero de todo.
Eso hacemos los periodistas.
Los de verdad,
no niñitas ricas haciendo lo que no son.
Pedro: ¿Coñac?
hombre 1: Muchísimas gracias, señor Rivapalacios.
Con gusto. Oiga.
Qué pareja tan encantadora.
Dignos de una portada de revista.
[música termina]
[teléfono]
¡Matilde!
[suspira]
[teléfono]
Residencia de la familia Portillo.
Señor Carlos Julio, soy Luisa.
¿Puedo hablar con Andrés?
Andrés no está.
Luisa: Ah, bueno, le puede decir que le llamé
y que le voy a...
Fíjate que se fue a ver a su novia.
Seguro se demora.
Luisa: ¿Su novia?
Lucrecia: No me alcanzaban las hojas para anotar
a todas las vendedoras que estaban ansiosas por empezar.
Creo que nos merecemos un reconocimiento.
No.
Lucrecia: ¿Quién vota por una botella de champán?
No, no, no, no canten victoria todavía.
Hoy en la mañana Carlos Julio fue a sacar más cajas.
Él también se está moviendo.
¿Y a quién se las está vendiendo?
No tengo idea.
O nos quiere intimidar,
o nos tiene la ventaja.
Con las vendedoras que reclutemos este fin de semana,
no solo lo alcanzamos, sino que le ganamos.
Por lo pronto insisto,
¿quién se anima a ir por una botella de champán?
No estuvo nada mal, ¿no?
Yo no sé si las voy a acompañar,
la verdad estoy muy cansada.
¿Estás segura?
Brindar con champaña es de buena suerte.
Sí, es que,
la verdad tengo que hacer unas llamadas.
[música animada]
[música incrementa]
[suena línea de teléfono]
[tocan la puerta]
[música termina]
[suspira]
Lucrecia, aunque tengamos que...
Creo que tenemos una charla pendiente
y muchas fantasías que cumplir.
[música animada]
[risas]
[Consuelo gime]
[música incrementa]
[música termina]
Matilde,
¿por qué no haces bien tu trabajo,
en vez de estar solapando a Consuelo?
[música animada]
Ah, caramba.
[música incrementa]
mujer 2: ¿Bueno?
Carlota, hermosa,
tú sabes que eres la dueña de mi corazón.
¿Nos vemos en el hotel de siempre o...?
[suena línea de teléfono]
[música continúa]
hombre 2: ¿Bueno?
Casa de la familia Villanueva.
Hable de una vez, estoy escuchando su respiración.
Disculpe, me equivoqué de número.
Bésame
Bésame mucho
Como si fuera esta noche la última...
[suena línea de teléfono]
[música continúa]
Alma, por favor.
Escúchame, no me cuelgues.
Las cosas cambiaron para bien.
Veámonos tú y yo a solas,
déjame explicarte lo que sucedió.
[música termina]
¿Tu marido nunca te enseñó a beber?
No.
Solamente me dejaba beber en ocasiones especiales.
Y media copita, si acaso.
Y tú que le hacías caso.
[Olga asiente]
Tenía su carácter.
Aun así, lo sigo extrañando,
tuvimos momentos maravillosos.
Esa es la vieja Olga hablando.
La nueva Olga tiene recuerdos, sí,
pero tiene una vida por delante.
Una vida para disfrutar de sus mieles y sus placeres.
Como con ese señor que está ahí sentado,
que no ha parado de verte en toda la noche,
y que no está nada mal.
[música]
Lucrecia, es un niño.
Lucrecia: Te aseguro que ese ya no juega con canicas.
[música termina]
[suena línea de teléfono]
[respiran agitadamente]
Oye, ¿y qué otras fantasías tienes?
Yo quiero hacerlo sobre una lavadora.
Ya sé, ya sé que suena extraño,
pero es que entra ahí el movimiento y la vibración,
no sé, he aprendido mucho sobre los masajeadores.
Claro, sí, sí, sí, sí, me imagino.
Pues, qué te parece si vamos a la lavandería.
No estés diciendo eso.
Bueno, te toca a ti.
¿Qué?
¿Cuál sería tu fantasía, doctor Palomares?
[piensa]
[música]
¿Estás segura?
¿Qué?
[música disminuye]
Salud. hombres: Salud.
Es que nuestro producto va a revolucionar el mundo,
porque a ver, díganme,
¿qué puede ser más atractivo que el placer?
¿Y qué opina la bella dama?
¿Hay otras maneras de alcanzar ese placer
que no incluyan solo el uso de su producto?
[música incrementa]
[música termina]
[suspira] Tú puedes.
No está tan difícil.
[exhala]
[música]
[vidrio se rompe]
[música continúa]
[risas]
[exclaman]
[música continúa]
[Consuelo ríe]
[música termina]
[pájaros trinan]
[música animada]
[música continúa]
[música continúa]
[música termina]
A ver, Arturo, aviéntame por la bajada.
Y con impulso, por si las dudas.
[música intensa]
Allá voy.
[música continúa]
[música termina]
¿Qué es eso?
Es mi renuncia.
Raúl: ¿Por qué?
¿Por lo que pasó entre nosotros?
No, no es por eso.
Mi esposo no sabe que trabajo aquí.
Piensa que voy a clases de bordado.
Bueno, pues, a lo mejor si lo hablas con él,
pues, se puede resolver.
Mi marido no quiere que trabaje.
Y el editor de la revista Panchita
me está amenazando con decirle que trabajo aquí,
y que...
[titubea] Tú y yo tenemos una relación cercana.
¿Pero cómo sabe tu nombre?
Firmaste con seudónimo.
[música]
Mira, Martha, en este medio y en el mundo
te vas a encontrar con miles de obstáculos
para lograr lo que quieres.
No caigas en el chantaje.
No, no estaba jugando.
Su amenaza la dijo muy en serio.
Yo sé reconocer una buena pluma,
y no hay muchas.
Así que por el bien de esta revista,
yo no puedo aceptar tu renuncia.
Tal vez puedo conseguir
que nos aprueben una columna fija,
para que tú la escribas.
Puedes escoger el tema y firmar con tu nombre.
[música termina]
Obvio nadie más se atrevió a aventarse después de mí,
así que tengo el récord.
Pues sí, mi amor,
pero tienes que tener más cuidado.
¿Qué hubiera pasado si en lugar del brazo,
te rompes la choya?
Pero hijita,
¿qué pasó?
¿Qué pasó?
Andrés, ¿qué pasó?
Hay que llevarla al médico.
Andrés: Pa, de ahí viene, ¿no ves el yeso?
Matilde la llevó después de que la trajo la mamá de Arturito.
Bueno, ¿y dónde está Consuelo?
¿Dónde está la señora de esta casa?
¿La mamá de esta criatura cuándo algo así sucede? ¿Dónde está?
[música]
Matilde, por favor, llámala,
esto es grave, ándale.
No te preocupes.
Andrés: ¿Quieres jugar?
Ceci: Así solo puedo jugar a la momia.
Andrés: Y yo que intentaba ayudarte.
[música continúa]
Nunca imaginé que tantas mujeres asistirían a la conferencia.
Eso sí, no saben nada sobre su propio cuerpo,
mucho menos lo que es un orgasmo.
¿Sabes que casi ninguna de mis pacientes
ha llegado a sentir un orgasmo?
¿Ah, sí?
Cuéntame sobre esas estadísticas, por favor.
¿Y si das una plática tú, de anatomía femenina?
¿Cómo crees? Ni siquiera vengo preparado.
Anda, di que sí, por favor.
Sería buenísimo.
No tiene que ser nada elaborado,
algo sencillo, nada más para cerrar el evento.
Si quieres, yo te puedo ayudar a repasar.
¿Ah, sí?
¿Y cómo me vas a ayudar?
No sé, podemos platicar y platicar y platicar...
¿Ah sí, vamos a platicar mucho?
¿Mucho?
[Consuelo asiente]
¿Y de qué me vas a platicar?
No sé, podemos platicar y platicar...
Fernando: Sabes a chilaquiles.
Consuelo: ¿Por qué ha de ser?
[música termina]
[susurra] Lucrecia: Olga.
[música cómica]
Ponte esto para taparte el recuerdito
que traes en el cuello.
No es lo que estás pensando.
Parece que la noche estuvo intensa.
Quiero detalles, ¿eh?
Todos los detalles.
¿Y Consuelo dónde está?
No me digas que se quedó dormida.
Dormida no sé, acompañada sí.
¿Qué? Así como oyes.
[música continúa]
Sabes, estaba pensando en lo de la lavadora.
Sí, sobre todo, toda la logística que implica.
No es fácil. ¿No es fácil?
Podemos simplificar.
Qué buenas ideas.
[música termina]
Hasta hace muy poco tiempo...
¡No se oye!
[más fuerte] Olga: Que hasta hace muy poco tiempo,
yo creía que la...
leyenda del orgasmo era solo eso,
una leyenda.
Pero cuando Joaquín, en paz descanse...
Cuando...
Desde que empecé...
Con la...
Pero desde que tuvo uno,
créanme que ya sabe que existe.
[risas]
Olga: La verdad es que sí.
[risas]
Lucrecia: Y aunque es mejor sentirlo que estudiarlo,
hoy tenemos como invitado a un médico
que viene a hablarnos del orgasmo femenino.
Y de lo importante que es conocer nuestro cuerpo.
Con ustedes el doctor Fernando Palomares.
[música tensa]
Fernando: Gracias, gracias.
Muy buenos días, señoras, señoritas,
¿cómo se encuentran el día de hoy?
Bueno, yo sé que este es un tema del que poco se habla,
sin embargo, lo que yo siempre recomiendo
es que se vea de la manera más natural posible.
Consuelo: ¿Qué demonios haces aquí?
Carlos Julio: Venía a informarte que Cecilia,
tu hija, tuvo un accidente.
¿Qué? Un whisky doble.
¿Está bien? ¿Qué le pasó?
Está en la casa.
Se rompió un brazo jugando en la calle.
Matilde tuvo que llevarla al hospital, porque claro,
como su mamá tiene cosas más importantes que hacer
que estar en su casa con sus hijos.
[música tensa continúa]
Voy a llamarle.
No.
Primero, hablamos, después, la llamas y vamos a casa.
Un trago.
Cuéntame una cosa,
¿en serio crees que vas a ganarme
con una conferencia de solteronas reprimidas?
Por Dios.
Qué bonito hablas de tus clientas.
[música continúa]
¿Fue por eso que viniste sola
a pasar el fin de semana?
¿Qué otra razón tendría?
Otro.
Lo que le pasó a Cecilia es tu culpa.
Una mujer tiene que estar en la casa,
no en conferencias.
Consuelo, ¿tú eres consciente del daño
que le estás causando en la familia
con las decisiones que tomas?
Ya, una pregunta,
¿dónde estabas tú
cuando Matilde tuvo que llevar a Cecilia al hospital?
[música continúa]
Trabajando, ¿dónde más?
Ah, pues yo también estoy trabajando
y de ninguna manera me voy a disculpar
por estarlo haciendo y tampoco
voy a dejar que me manipules para hacerme sentir mal.
Esa Consuelo ya no existe.
[música incrementa]
Voy por mis cosas.
[música termina]
recepcionista: Listo, señor Fernando Palomares.
¿Me cancela en efectivo o en tarjeta?
¿Qué pasa?
¿No te vas a despedir
de tu invitado especial a la conferencia?
Luego tendré tiempo de agradecerle por su plática,
pero ahorita lo único que me importa
es regresar a ver a mi hija.
[sonidos a la distancia]
[música de tensión]
Fernando: ¡Theresa!
[habla en inglés]
Discúlpame por venir así.
[música continúa]
Me urgía verte.
[música termina]
[comienza "Tu Falta de Querer"]
Hoy volví
A dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte
Estando aquí
Oh, oh, oh
Te quiero ver
Aún te amo y creo
Que hasta más que ayer
La hiedra venenosa
No te deja ver
Me siento mutilada
Y tan pequeña
Oh, oh, oh
Ven
¿Cómo fue
Que me dejaste de amar?
Yo aún podía soportar
Tú tanta falta de querer
["Tu Falta de Querer" termina]
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