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Mi amor, ¿todo bien?
¿Qué haces a esta hora?
No somos felices.
Consuelo: ¿Cómo que no somos felices?
Tenemos todo.
Estoy aburrido.
[suena "La Plaga"]
[máquina tragamonedas]
[risas]
["La Plaga" continúa]
¡Eso no fue lo que hablamos!
Los porcentajes eran otros, diferentes.
¿Ah, sí?
Ahora resulta que ustedes son los que ganan, ¿y yo qué?
Venden y venden y venden, y yo no gano nada.
Pues no me vengan a amenazar,
porque no saben con quién se están metiendo.
["La Plaga" continúa]
Carlos Julio: Pero es que eres una princesa.
¿Qué haces tú aquí?
[música termina]
[música de intro]
[intro termina]
Consuelo: Me quedé dormida.
No, no.
No, no, no.
[música animada]
Fernando: Buenos días.
¿Quieres un café?
Ay, no, ya me tengo que ir.
¿Qué pasó? ¿Hice algo malo?
Consuelo: ¡No!
No, tú eres...
Tú eres de las mejores cosas
que me han pasado en esta vida.
[suspira] Más últimamente.
Pero ya me tengo que ir, me tengo que ir.
Quédate un ratito más. ¡No puedo!
Fernando: ¿Te voy a ver después?
Consuelo: Sí, eso espero. ¿Sí?
Consuelo: Sí. Tus zapatos.
[exclama]
[respira agitadamente]
[música animada continúa]
[música termina]
Carlos Julio: ¿Dónde demonios estabas?
Una mujer decente no anda sola
a estas horas por la calle.
¿Tú en serio pensabas que iba a dejar
que arruinaras mi negocio solamente
porque no soportas
que Rosenthal confíe más en mí que en ti?
Pues no sé de qué hablas,
pero esto nada tiene que ver
con tu comportamiento libertino.
Olga ya me contó todo,
como quisiste boicotear nuestro viaje a Acapulco.
Tenía que poner en orden todas las cosas
antes de que lo arruinaras.
Consuelo: ¿En orden?
Hacerme quedar a mí mal,
para que te dieran a ti el negocio,
¿eso para ti es poner orden?
[teléfono]
Jamás debí dejarte entrar a este negocio.
Los hombres tenemos que manejar esos temas siempre.
Residencia de la familia Portillo.
Rosenthal.
Sí, sí, dígame.
David: Me da igual lo que pase entre ustedes.
Me hicieron quedar mal con un cliente muy importante.
Llegaron tarde.
¡Fue su culpa!
David: No me importa de quién fue la culpa.
No voy a arriesgar mi prestigio
porque ustedes no se pueden poner de acuerdo.
El trato queda cancelado.
No.
No...
Hola, ¿qué crees?
Acabo de leer tu artículo.
Está buenísimo.
Eso sí...
Vas a levantar muchas ámpulas, ¿eh?
Pero bueno.
Alguien tenía que decir
que este tal Panchito es un fraude.
¿Me la puedo quedar?
hombre: Por supuesto, es tuya.
Colega.
Ariel: Marthita, felicidades.
A mí me llevó dos años publicar mi primer artículo.
Se ve que tienes tus talentos,
o por lo menos, los que le gustan al jefe.
Si me hubieras dejado hablar,
no habríamos perdido el negocio.
Dejó claro que no quería hablar contigo.
Bueno, ya,
deja de limpiar que me pones nervioso.
[suspira] Nunca debí dejarte entrar al negocio.
Ah, ¿sí?
Pues ese es el problema de dejar
el negocio en manos de una novata.
Ya estamos juntos en esto, Consuelo,
no hay vuelta atrás.
Tenemos papeles firmados.
No sé en qué momento me pareció buena idea...
Mi vida, ya...
Nosotros no somos así.
Esta no es la Consuelo dulce de la que me enamoré.
Ven acá. ¿Qué haces?
Perdón.
Discúlpame, me dejé llevar por el momento.
Quisiera que volviéramos a ser como antes.
Consuelo: No vamos a ser como antes,
nada va a ser como antes.
Tú eres únicamente mi socio,
y de hecho, un muy mal socio,
¿qué demonios pretendías saboteándome el envío?
¿Te das cuenta?
Estás alterada.
Se te nubla el pensamiento.
¿Por qué no dejas que yo maneje esto,
te tomas un tiempo y te encargas de la casa?
Claro, es que es eso.
Tú no soportas que una mujer esté al mando.
No.
Lo que pasa es que los hombres
siempre tenemos que manejar los negocios.
Consuelo: ¿Ah, sí?
Pues te reto.
[música animada]
Vamos a ver quién de los dos vende más en un mes.
El que gana, se queda al mando del negocio.
Carlos Julio: Ay, por Dios, Consuelo.
Después no vayas a venir aquí a llorar.
El único que va a estar llorando eres tú,
porque le va a ganar una novata.
No, no me vas a ganar,
yo voy a vender mucho más que tú.
Ah, ya veremos...
Ven acá.
No entiendes nada.
Déjame te expl...
[música termina]
Ese parásito oportunista no nos va a ganar.
[Consuelo suspira]
Tengo una idea.
¿Y si los anunciamos por televisión?
[música sensual]
Yo podría ser la presentadora.
Cuando haces el amor con tu marido,
¿dura tres minutos y se duerme?
Tengo la solución para ti.
Este aparato te dará horas de placer,
se convertirá en tu mejor amigo.
Y lo mejor,
no habla ni da órdenes.
[tintineo]
mujer: ¡Pecadora, inmoral!
[barullo de mujeres]
Consuelo: No, no, no, ahí sí, sería un escándalo.
Nos queman vivas.
Ya sé,
¿y si los vendemos en los puestos de tamales?
Ahí siempre hay muchísima gente.
[música animada]
No, no, no, no, queda oliendo a tamal.
¿Y si los vendemos en la calle?
Discretamente...
[música de suspenso]
[música se desvanece]
Consuelo: Ay, no sé.
Se me hace muy arriesgado.
¿Alguna otra idea?
Andrés, le pides a tu papá
que me pase el arroz, ¿por favor?
Papá, dice mi mamá que si...
¿Le puedes decir a tu mamá
que si necesita algo que me lo pida ella?
Ma, dice mi papá... Andrés.
¿Le puedes preguntar a Andrés si puede ser más tarado?
Más respeto, enana.
Mamá, papá.
¿Puedo invitar a Héctor y a unos amigos a la casa?
Claro que sí. Consuelo: No.
Me alegra mucho que estés retomando esas amistades.
Muy bien, hijo.
Te voy a dar para que compres botana
y unos refrescos.
Andrés: Gracias, Pa, eres el mejor.
¿Me la firmas?
Y es que, ¿yo estoy pintado, o qué?
[susurra] ¿Qué es esto?
¿Reprobaste todas las materias, Ceci?
No, saqué ocho en deportes.
Y tú, ¿no le vas a decir nada a tu hija?
Ceci: Yo les dejé muy claro
que no quería regresar a esa escuela horrible.
Cómo se nota que todo este tiempo
que no estuve ha faltado mano dura acá.
Pues, Ceci, esto se acabó.
Porque el que manda aquí es tu papá.
Pues entonces seguirás tirando el dinero a la basura.
Es decir, el dinero de mamá.
¡Esta escuincla!
Olga: Buenas tardes.
Dejé algo olvidado en la recámara.
Carlos Julio: No, no te vayas, Olga.
Consuelo y yo hemos estado hablando
y creemos que lo mejor es que nuestras visitas
se vayan a su casa a resolver sus asuntos.
Nuestra familia necesita privacidad.
No le hagas caso, Olga, esta es tu casa.
Te puedes quedar el tiempo que necesites.
Consuelo, muchas gracias,
pero tu esposo tiene razón.
Ustedes necesitan su espacio.
Con permiso.
Consuelo: ¿Tenías que ser tan grosero?
¿Te das cuenta que sí puedes dirigirme la palabra?
Ay, qué bárbaros
que se tarden tanto con unos huevos motuleños.
Sí, ¿verdad?
Son sencillísimos, ¿sabes?
[música]
¿Sabes adónde siempre he querido ir a probarlos?
A Mérida. ¿Tú has ido?
No, no, no...
Ah, ni yo.
¿Vamos?
Podemos hacer un viaje juntos...
Sandra... Sí.
Quería hablar de un tema contigo.
[Sandra asiente]
[titubea] Bueno, tú...
[música continúa]
Tú eres una mujer muy linda.
¿No? Y además con múltiples talentos.
Eres...
Eres una gran cocinera.
Y una gran compañera de tenis.
Y además, bueno, tienes...
Tienes esta energía particular.
[Sandra ríe]
Pero... [titubea]
La verdad es que no quiero darte falsas esperanzas.
¿Acerca del viaje?
Porque no tenemos que hacerlo ahora...
No, no, no, no es eso.
Mira, yo...
Yo quise que nos diéramos la oportunidad de conocernos.
Pero la verdad es que...
en el corazón no se manda y...
y mi corazón le pertenece a alguien más.
Es por tu exesposa, ¿verdad?
Bueno.
Mi vida es...
Mi vida es muy complicada.
Pero tú eres una mujer increíble.
Y estoy seguro de que vas a encontrar
un hombre que te dé todo eso que estás buscando.
Pero esa persona no soy yo.
Así que...
Yo creo que lo mejor es que ya no nos veamos más.
mesero: Aquí están sus huevos motuleños.
[música continúa]
Sandra...
[campana]
¿Dos meses de depósito?
¿Y no podrá hacer una excepción?
Entiendo.
No puedo creer lo caro que está todo.
Lo que pasa es que nunca
te habías preocupado por eso, querida.
Lucrecia,
tú que conoces la colonia,
¿no sabrás de una casa para señoritas?
Digo, no es que no tenga en dónde pasar la noche.
Sino que no quisiera seguir molestando
a mis amistades, tú entiendes.
Pues no tengo un cuarto para señoritas,
pero tengo un cuarto de visitas.
Sería incapaz de incomodarte.
Como quieras.
[música de tensión]
Bueno, está bien.
Ya que insistes,
podría verlo y tomar una decisión.
[música termina]
No está nada mal.
Está bien.
Me voy a quedar unos días,
pero unos días nada más, ¿eh?
Martha: Necesito hablar contigo de algo importante.
¿Hay alguien en la casa?
No, tus hermanos están en el club
y tu papá salió y a ver cuándo regresa.
Martha: Mejor así.
Pero necesito que te sientes y me escuches.
¿Voy a ser abuela?
¡No! No, no, no, no, todo lo contrario.
Lo escribí yo.
He estado trabajando en la revista,
a escondidas de mi marido.
Es que él no quiere que trabaje.
Solo piensa en que me embarace y yo...
[suspira] Yo no sé si quiero eso ahorita.
Pero eso no es lo peor, mamá.
Lo peor es que...
le fui infiel a Pedro y me voy a ir al infierno.
[música animada]
Consuelo: Cuéntamelo todo otra vez,
pero empieza por esa parte de que le fuiste infiel.
[Martha titubea]
Casi no puedo ni decirlo, pero...
Me di un beso con mi jefe.
Ah, pero un beso.
Sería incapaz de algo más.
¿Y lo amas?
[música continúa]
Es un hombre muy atractivo.
Me gusta que valore mi trabajo, lo que hago.
Pero no, yo amo a Pedro.
Bueno, mi amor.
Entonces, te toca hablar con tu marido y contarle.
[música continúa]
¿Lo del beso?
[Consuelo niega]
No, lo de la revista, lo del trabajo.
[música termina]
Héctor: Qué milagro verte por estos rumbos, Andresito.
Ya ni te paras por aquí.
No había tenido tiempo,
había estado muy ocupado
ayudando a mi papá
con algunas cosas de sus negocios,
pero deberíamos de vernos un día de estos.
Es más, que sea hoy.
Dile a los demás y vénganse a mi casa a pasar la tarde.
¿Y va a estar tu novia?
No, ya no tengo novia.
La corté.
Yo la corté.
Me di cuenta que éramos muy diferentes.
Héctor: Bueno, va.
Nos vemos, Héctor.
[conversaciones indistintas]
Martha: Raúl.
[conversaciones terminan]
[Martha suspira]
Te voy a preguntar algo,
pero necesito que me digas la verdad
y nada más que la verdad.
Tú me dejaste publicar mi artículo
porque de verdad crees que tengo talento o porque...
¿te gusto y quieres algo más?
Una cosa no tiene que ver con la otra.
Yo no te puedo negar
que siento una atracción muy fuerte por ti,
pero si te pedí que escribieras
es porque siento que tienes una voz,
algo que decir.
Bueno.
Aclarado esto, vamos a aclarar otra cosita.
Soy una mujer casada.
Y amo a mi marido.
Así que no puede pasar nada entre nosotros.
Lo entiendo y lo respeto.
De ahora en adelante,
nuestra relación va a ser estrictamente profesional.
Dicho esto,
espero que el suertudo de tu marido
sepa valorar la mujer que tiene.
Bien, ¿algo más?
Perfecto, porque tengo tres artículos
que revisar antes del cierre.
Bien. ¡Pablo!
¿Dónde está Pablo?
[puerta]
¿Leticia?
Leti, ¿cómo estás?
Mira, yo sé que no hemos tenido oportunidad de platicar
sobre el malentendido de Consuelo,
pero quería agradecerte porque sé
que me has enviado saludos varias veces.
hombre 2: ¿Quiere café?
[música cómica]
Lucrecia me pidió que le preparara,
pero si gusta, puedo preparo para todos.
Sí, gracias por estar al pendiente, sí.
Todo muy bien.
Gracias.
Con permiso, caballero.
[música continúa]
Consuelo: ¿Quieres ganar dinero?
¿Eres buena para las ventas?
[música incrementa]
[música termina]
Bueno.
¿Cómo se venden los cosméticos?
[tintineo]
Capacitando a cientos de mujeres
para que ellas los vendan
y así tengan su libertad financiera.
Yo te busco, cariño.
[beso]
Consuelo: Una capacita a otra,
y a su vez a otras,
y así, haciendo una red enorme.
Como un enjambre de abejas.
Olga: Si yo hubiera tenido mis propios ingresos
no estaría en la calle de la amargura
como lo estoy hoy, así es que...
Bueno, señoras y señoritas,
damas y no tan damas,
estamos a punto de darles la oportunidad
a muchas mujeres de tener su propio ingreso.
Entre otras cosas.
[música animada]
Consuelo: Olga.
Todo eso está muy bien, Consuelo,
pero ¿y cómo las vamos a conseguir?
[música termina]
¿Saben cuántas mujeres
nunca han experimentado placer
cuando han tenido relaciones sexuales?
Con este aparato...
[música]
pueden sentirlo así.
¿Un pito de plástico?
[risas]
En muchos países se vende como pan caliente.
Aquí está prohibido,
y eso lo que hace es incrementar
el valor en el mercado.
Son alemanes.
[hombre carraspea]
hombre 3: Suena interesante,
pero nosotros nos quedaríamos
con el 30 % de las ganancias.
¿Treinta porciento? No.
El riesgo lo vamos a correr nosotros.
Además de eso,
hay que pasarle su moche a la policía.
Y, si mal no recuerdo,
la última vez nos costó bastante trabajo
para que nos pagaras.
Así que, si no te sirve...
Sí, está bien.
Trato hecho.
Así será.
Ahí está la salida.
[música termina]
Martha: Mamá, ¿qué haces aquí?
¿Pasó algo?
Te vine a visitar.
Y a felicitarte, leí lo que escribiste.
Hiciste muy bien al exponer al tal Panchito ese.
¿De verdad solo viniste a saludar y a chismear?
Consuelo: No, necesito un favor.
¿Todavía están abiertos
los clasificados para la próxima edición?
[música animada]
Carlos Julio: Qué gusto verlos, muchachos.
Andrés: Papá. ¿Cómo está tu papá, Héctor?
Héctor: Muy bien, señor.
Hijo, se buen anfitrión,
compárteles de mi whisky
para que vayan refinando el paladar.
Sí, sí, claro papá, gracias.
Están en su casa. Héctor: Gracias.
Órale.
Ya quisiera tener un papá como el tuyo.
Por favor, siéntense.
Mi casa es su casa.
A tu cuarto que esto es una reunión de adultos.
Si ni te sabes rasurar
ese bigote ridículo que te sale.
A mí me gusta.
¿Quién quiere whisky?
mujer 2: Yo. joven: Claro que sí.
[susurra] Fernando.
¡Fernando!
Fernando. [Grita]
Fernando: Bienvenida de nuevo.
¿Y esos lentes?
Supongo que son para pasar desapercibida.
Consuelo: Es que no se si debí de haber venido.
Es muy arriesgado,
pero es que me urgía verte.
Fernando: Me encantan esas urgencias.
[risas]
Siempre con tus frases de galán.
[Consuelo gime]
Tenemos que apurarnos.
Fernando: Quedé de cenar con el doctor Miramontes.
Me quiere explicar algo
sobre un nuevo tratamiento de anticoncepción.
¿Qué es eso?
No sé, es algo de una molécula nueva...
Yo también tengo poco tiempo,
tengo que decirte algo urgente.
[gime]
[titubea]
Las cosas en mi casa, no...
Están complicadas, sí...
[titubea]
No me puedo separar de mi esposo ahorita.
¿Qué?
Podemos seguir siendo amantes,
digo solo si tú quieres.
Me encantaría.
Consuelo: ¿Sí?
[suena: "Everyone do the twist"]
Solo que hay que ser muy discretos.
[exclama]
[música continúa]
[música termina]
[música de rock]
Olga: Querida, yo...
quería agradecerte
por invitarme a quedarme en tu casa,
pero es que no te quiero incomodar
ni a ti ni a tu novio.
¿Novio?
¿Fidel?
Fidel no es mi novio,
Fidel es uno de mis amigos.
¿Acaso cuántos tienes?
Lucrecia: Algunos...
Igual no es como que lleve la cuenta.
Después de mi divorcio me di cuenta
que la monogamia no era para mí.
¿Por qué comer siempre lo mismo
cuando puedes disfrutar de un menú extenso?
Yo sí.
Solamente estuve con el difunto Joaquín,
así es que no sé de eso.
Pero ¿sabes una cosa, Lucrecia?
Yo no me imagino estando con otro hombre.
Yo decía lo mismo, querida.
Pero la vida da muchas vueltas.
Deberías intentarlo, ¿sabes?
Ya suficiente luto,
mira que bien te ves.
Querida,
el cuarto en el que estás...
no se escucha nada,
por si acaso...
[música incrementa]
Amor, sí.
Quería avisarte que voy a llegar un poquito tarde,
porque sigo aquí.
se extendió la clase de bordado.
Sí.
Nos vemos más tarde.
Besos, te amo.
[música tensa]
[música termina]
Consuelo: Mi amor.
¿Qué pasó?
¿Qué le pasó?
[Matilde ríe]
Matilde: Se tomó unas botellas con sus amigotes del club.
¿Y quién le dio esas botellas?
¡Carlos Julio!
Amorcito.
¿En qué momento te pareció buena idea
darle alcohol a un menor?
[suspira] Si estás tan preocupada
deberías estar en casa
vigilando lo que hacen tus hijos.
¿Eso qué tiene que ver...?
[música]
[arcadas]
[música incrementa]
[música termina]
[música animada]
[comienza "Tu Falta de Querer"]
Hoy volví
A dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte
Estando aquí
Oh, oh, oh
Te quiero ver
Aún te amo y creo
Que hasta más que ayer
La hiedra venenosa
No te deja ver
Me siento mutilada
Y tan pequeña
Oh, oh, oh
Ven
Y cuéntame la verdad
Ten piedad
Y dime por qué
¡No, no, no!
¿Cómo fue
Que me dejaste de amar?
Yo aún podía soportar
Tú tanta falta de querer
Hace un mes
Solía escucharte
Y ser tu cómplice
["Tu Falta de Querer" termina]
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