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Zulu
[flash de cámaras]
¿Cómo se le ocurrió a este hombre morirse así?
[sirenas lejanas]
Pobre viuda.
Por lo menos pudieron despedirse.
[flash de cámara]
[música]
¿Tú tienes idea de lo que me costó
vender uno solo de estos productos?
Y si bien recuerdo, públicamente tú dijiste
que yo estaba loca por querer hacerlo.
Yo no dije loca.
Dije histérica. [Consuelo se burla]
Y sabes que no estoy de acuerdo
con esos productos, pero si somos inteligentes,
podemos hacer mucho dinero.
No solo loca, ahora tonta.
No dije eso.
Dije que, obviamente,
las mujeres no tienen por qué saber
cómo administrar un negocio, lo sabemos.
¿Tú crees?
Porque yo no soy la que tuvo un socio que le vio la cara.
Mi vida,
no estás entendiendo.
El problema es que,
el asunto con mi socio no se va a resolver pronto.
[música seria]
¿Desde cuándo tomas tequila?
Piensa en los niños.
No están bien.
No quiero que vuelvan a padecer lo que ya superaron.
Además,
¿de qué vamos a vivir?
Si estás tan preocupado por los niños,
entonces, consíguete un trabajo.
Ya vas tarde.
[música seria]
Pedro: Hola, amor.
Ya llegué.
¿Cómo te fue en la oficina?
[Pedro exhala] Bien.
Llegó un caso en el juzgado
de una demanda por un acarreo que...
[resopla] Cosas de abogados, no entenderías.
Amor.
Estaba pensando...
ya que no hemos podido reorganizar
lo del viaje de luna de miel,
tal vez podríamos planear un día especial para...
ya sabes.
Con todo lo de tu mamá,
yo esperaba que estuvieras lista.
Podríamos cenar en la terraza del Regis,
Alquilar una suite.
Llenar la cama con pétalos delicados,
como los labios de mi mujer.
Los botones de tu camisa
podrían sentirse apretados.
[música]
Y tu vestido cobijaría la alfombra de la habitación.
Y yo...
[timbre de horno]
Ya está el pie.
Pedro: Mi mamá dice que el tiempo de cocción es
muy preciso y...
[suena música rock]
[continúa música rock]
[termina música]
Bueno, niños, que tengan
un buen día en la escuela.
Pórtense bien.
[murmura] ¿Qué haces?
Los vecinos están viendo,
no queremos que se den cuenta, ¿o sí?
[música]
Bueno,
vamos de regreso a un buen colegio
donde sí van a aprender, ¿eh?
[beso]
Ay.
[música]
¿Seguro que nos van a dejar pasar?
Carlos Julio: Ya hablé con el director
y van a volver como si nunca se hubieran ido.
Cecilia: No entiendo qué tenía de malo la otra escuela.
Allá aprendía más.
Es una escuela que no va conforme a
los valores
de nuestra familia, Ceci, es eso.
Hijo.
Ceci.
Vayan, vayan que van tarde.
Pórtense bien.
[puerta cierra]
¿Estás pensando lo mismo que yo?
[Ceci ríe]
Ceci está de rebelde.
Corre por toda la casa como si fuera una loca.
mujer: Con permiso, Lety.
Consuelo, querida.
Una pena lo que te ocurrió.
Ya, ya. Lety.
Nos vemos en la reunión del nuevo comité de...
Sí, sí, querida. Muchas gracias.
Que te mejores, querida.
[música de misterio]
Consuelo: Lo que más detesto
es tener que seguirles el juego de que estoy loca
cuando tú y yo sabemos perfectamente bien
que fue Carlos Julio el que inventó eso.
¿Qué es eso del comité?
[murmura]
Lety.
Nada, es solo un comité que organizó Olga.
Yo voy a entrar a ese comité.
Es la única manera que tengo
para recuperar mi reputación
y que no piensen que estoy loca.
Le guste a Olga o no.
Carlos Julio: Listo.
Niños en el colegio.
Matilde, prepárame un tentempié.
Llamaron de la escuela, que no entraron a clases.
Pero...
si los acabo de dejar.
[Matilde murmura]
¿Y vio que entraran?
Podríamos despedirnos de manera especial,
cuando se vayan todos.
¿Despedirnos tú y yo
de manera especial, dices?
[música]
[Andrés duda]
En mi anterior colegio tenía un horario de clases diferente.
Tranquilo.
Yo estoy tranquilo, ¿por?
[continúa música]
De hecho, estoy tan tranquilo
que puedo contarte la vez que fui con...
[termina música]
Ahí está muy bien.
Me enteré del comité.
Tú siempre tan...
caritativa.
Felicidades.
Muchas gracias, querida.
No sabía que ya estabas saliendo a la calle, y sola.
¿Estás bien?
Estoy muy bien.
Tanto,
que vine a decirte que voy a formar parte del comité.
Porque si crees que me puedes alejar de todos así de fácil,
estás muy equivocada.
Detrás de esa carita de mustia
y de esa falsa disculpa,
sé perfectamente
que no te arrepientes de nada.
Tú podrás decir misa,
pero la sucia mancha del pecado...
la llevas en la frente.
Tienes razón.
Lo único peor que una pecadora...
son sus amigas.
Así que, ¡queridas!
Bueno, yo quería agradecer públicamente
a Olga...
Pontón de Acevedo,
porque en una muestra de caridad
me ha ofrecido ser parte
de los líderes del Comité de las Amigas de los Desamparados.
Es un honor.
[aplausos]
[cierra puerta]
Ceci, ven acá.
¿Cómo te fue en la escuela?
Bien, normal.
¿A quién viste?
Vi a Mariana, a Tomás...
Se te da bien mentir, ¿eh?
¿Cómo estás, mi amor?
Mira.
Tu hija se fue de pinta.
Cecilia: ¡No es verdad!
Sí fui a la escuela,
solo que a la mía.
¿Ves lo que ocasiona juntarse con esa gente?
Eso no tiene nada que ver.
Mi hermano también se escapó.
Con tu hermano ya hablaré.
Ya llamó a casa y dijo que se iba con unos amigos.
¿Y a él no le dices nada?
Es diferente, es hombre.
¿Y sabes qué?
Háblame con respeto, que soy tu padre.
Cecilia: Pues eso no me importa.
Y aunque mi mamá te haya perdonado,
yo nunca te voy a perdonar por haberte ido.
[música]
Bienvenido de regreso.
[rechinido]
Consuelo: No.
Tranquila.
Yo sé que no puedo dormir aquí.
Antes, me gustaría hacerte una pregunta.
¿Qué pensaste de lo que platicamos acerca del negocio?
No vas a seguir con eso, por favor.
Consuelo... [suspira]
Mi vida,
las deudas se están acumulando,
los niños no están bien.
¿Te parece normal que se escapen de la escuela?
¿Así queremos educarlos?
Sé que hiciste lo que pudiste,
pero hay que volver a los buenos valores.
Y eso implica pagar una escuela privada,
el club,
volverlos a su entorno.
Piénsalo.
[música]
[Consuelo gime]
[respiración agitada]
[tocan puerta]
[gemidos y toques de puerta]
Espérate. Carlos Julio: Consuelo.
[tocan puerta]
Carlos Julio: Consuelo.
[exhala]
¿Qué?
Carlos Julio: Estoy buscando el destapa caños.
Está debajo del lavamanos, donde siempre.
[vibraciones]
[música]
Carlos Julio: ¿Segura?
[música para] Carlos Julio: No lo encuentro.
[vibraciones]
[suspiro]
Tenía reservada la cancha a esta hora,
¿sabe por qué hay tanta fila?
Vienen a jugar.
Con usted, señor.
El doctor Palomares se separa
y mira nada más.
La fila de amiguitas.
Es que es el partido perfecto.
Está disponible, es médico,
bien parecido y en la mejor edad.
¿Ya sabes qué vas a hacer con el produit que viene en camino?
[carraspea] Sí, por eso quería
que nos reuniéramos.
Carlos Julio: Buenos días.
¿Este cabrón qué hace aquí?
Yo lo invité.
Quería saber qué opinaban
sobre incluir a Carlos Julio en el negocio.
No.
[jadea]
¿En calidad de qué?
¿Del mantenido de la empresa o qué?
Carlos Julio: Independientemente de la opinión
que tengan de mí,
el único que estudió Negocios Internacionales aquí, fui yo.
Así que, escúcheme.
Necesitamos protegernos.
Buscar una empresa fachada.
Un negocio creíble que nos permita mover dinero
sin tener problemas con el fisco.
Después iniciar la distribución a mayoristas.
Y por último, me gustaría...
discutir el papel de Matilde.
¿Mi papel de qué?
No es lo mismo sacar manchas de cochambre
a administrar un negocio.
Uy, no estires la cuerda.
Carlos Julio: No, no, no.
Bastante riesgo tengo trabajando con dos mujeres,
si que tengo que administrar... Te voy detener ahí.
Porque las mujeres
que ves en este cuarto iniciamos este negocio.
¡Y si alguien se va a salir sin siquiera haber entrado,
eres tú porque no te necesitamos!
¡No!
No quiero que forme parte del negocio.
Dímelo a mí.
Ya lo sé, pero estoy en una situación...
un poquito complicada.
Pero, ¿eso qué tiene que ver con el negocio?
¿Con nuestro negocio?
Necesito mantener la fachada de que
Carlos Julio y yo
seguimos felizmente casados,
aunque sea un ratito mientras se calmen las aguas un poco.
Es por mis hijos.
Solo sería meterlo un ratito, nada más,
mientras lo saco de la casa.
Pero entonces ustedes dos no van a regresar.
No, ni quisiera y no quiero.
Aparte, ya pasaron...
cosas.
¡No, el doctor!
[chillido]
[susurra] ¡Cállate!
El doctor.
[Ingrid ríe]
Es que entre él y yo sí siento que hay algo especial.
Pero igual. [suspira]
No puede pasar nada de ahí tampoco porque...
porque no puedo tener otro escándalo.
Mira, darling.
[Consuelo suspira] Yo en el idiota de mi primo
no confío ni tantito.
[murmura] Ya sé. Ingrid: Pero en ti, sí.
Mucho.
Así es que
dejo la decisión en tus manos.
En dos días salgo para Deutschland.
Avísame si le puedo seguir llamando crétin
o ahora le tengo que llamar socio crétin.
[ambas ríen]
Consuelo,
llamaron de la Oficina de Correos.
Parece que hay un asunto urgente,
pero necesitan que vayas en persona.
Consuelo: Sí.
Bueno. Ingrid: Chao, chao.
Chao.
¿Te sirvieron todas las clases
que tomaste para tu vida de casada?
No puedo quejarme.
Tengo al marido perfecto, el departamento perfecto...
Todo lo que siempre he soñado.
Pero...
La verdad es que te llamé
porque me quedé con la inquietud de lo que platicamos.
Sobre...
las prácticas de periodismo.
Es que...
es que estoy aburrida horrores.
[sonido de deslizado]
[música]
Que tengas suerte.
Martha: Nunca pensé que ser ama de casa
sería tan repetitivo.
Le preparo el desayuno a Pedro.
Se va a la oficina.
Le hago de comer, de cenar.
[sonido de deslizado]
Cuando llega, lo atiendo, pero...
¿qué hago con las horas que hay que matar entre eso?
[sonido de deslizado]
¿Crees que sea muy tarde para una entrevista?
Bueno, depende.
¿Qué opina tu marido al respecto?
Digamos que eso no va a ser problema.
Mientras no se entere.
[exhala] Buenas tardes.
[murmura] Hay que entrar.
[murmura] En el coche.
[puerta cierra]
Fui yo el que habló a tu casa.
Quería verte.
No sabía qué hacer
y me hice pasar por el empleado
de la Oficina de Correos.
No te puedo sacar de mi cabeza.
Nuestro amor va más allá.
Es algo que solamente pasa una vez en la vida.
No me digas estas cosas, por favor.
[música romántica]
No puedo.
A ver, si estoy equivocado,
si me estoy imaginando cosas, dímelo.
Si tus sentimientos cambiaron. ¿Qué pasa?
¡No! No es eso.
No es eso. No tiene nada que ver con eso.
[música romántica]
Lo nuestro es...
es tan nuestro.
Y tú sabes lo que significas para mí.
Pero ya no puedo con un escándalo más.
No puedo.
Mis prioridades son mi familia, mis niños.
[murmura] Perdón.
[murmura] Perdón.
[termina música]
hombre: ¿Martha Patricia?
¿Verdad?
Un gusto.
Cristina me mostró un texto tuyo hace un tiempo.
Me extrañó mucho que no te presentaras a una entrevista.
Ay, qué pena, don Raúl.
La verdad, sí quería, pero entre en mi boda, y pues,
había estado muy ocupada.
¿Don Raúl?
Me hiciste sentir de 80.
Por favor, háblame de tú.
Corroborar fuentes.
Mira, en confidencias buscamos voces
a las que no les incomode escribir sobre temas
más modernos, más actuales, ¿me explico?
No sé qué tanto encaje yo en ese perfil.
Bueno, si escribes como en el texto que me mostró Cristina
encajarías perfectamente.
Bueno, empezarías en el equipo de Ariel Arredondo.
Él es nuestro encargado de la sección de ocio.
Es la única vacante que tenemos.
Pero si demuestras talento,
aquí no le cortamos las alas a nadie.
[titubea] ¿Cómo?
¿Quiere decir que ya tengo el puesto?
Pasa por personal para lo del pago.
Empiezas el lunes.
Sé que lo que hice no lo puedes entender
porque eres muy joven.
Pero...
quiero que sepas que estoy haciendo un esfuerzo
por reparar todo el daño que hice con mis decisiones.
Pues vas a tener que hacer uno más grande.
¿Qué tal...
uno sobre ruedas?
[Cecilia jadea]
¡Ah, son unos Fireglow!
[música]
¿Te gustaron?
¡Son los mejores patines
que existen en todo el universo!
Cecilia: Gracias, papi.
Esto no es un premio, ¿eh?
Es un incentivo.
¿Entendiste?
Ahorita bajo, cuando termine mi decoración.
¡No, no, no!
Antes de que me juzgues,
yo no voy a perdonar a mi papá porque me traiga regalos.
Pero otra cosa muy distinta
es dejarlos de recibir.
Por mí, que siga tratando de sobornarme.
[música]
[cubiertos contra platos]
Está muy rica su comida, señora.
Consuelo: Muchas gracias, Luisa.
Me hubiera gustado que Andrés nos hubiera avisado
que venías para prepararte algo un poco más especial.
Cuéntame, Luisa.
¿Y dónde vives?
¡Papá!
[titubea]
Bueno,
ahorita vivo muy cerca de La Merced,
pero pronto me voy a ir con mi papá a Estados Unidos.
No me digas.
¿Es americano?
Andrés: ¿Me pasas la ensalada de papa?
Claro, mi amor.
No, no, es más mexicano que el chile.
[murmura]
Pero bueno, se fue a trabajar allá
y yo lo voy a ir a buscar.
¿Y cuándo te vas?
En unos días.
Oh, deberías de servirte un poco más de ensalada de papa...
Carlos Julio: Luisa, ¿y conoces a tu padre?
[música tensa]
Digo, hay casos, puede pasar.
Luisa: ¿Puedo pasar a su baño, señora?
Claro, mi amor, es en el pasillo a la derecha.
Luisa: Gracias.
Me da gusto que hayas invitado a Luisa.
Carlos Julio: Sí, es agradable,
pero no es la niña correcta para ti, Andrés.
Afortunadamente se va pronto de viaje.
Andrés: ¿A qué te refieres con...
"correcta"?
Porque no es como nosotros.
Está bien para divertirse un ratito, ¿eh?
¿Sabes a qué me refiero?
¿Me entiendes?
Está muy buena la ensalada de papa.
Ya la extrañaba.
[beso] Amor, gracias.
[suspira]
Perdón por la comida improvisada.
Iba a preparar algo más elaborado,
pero me quitó mucho tiempo el club de bordado.
No te preocupes.
Se ve que está deliciosa.
Me gusta que tengas pasatiempos.
¿Y cómo estuvo tu día en el trabajo, cariño?
[suspira]
No te imaginas lo cansado
que uno sale después de trabajar.
Qué afortunadas son ustedes las mujeres.
Hoy tuve que hacer una pila de documentos,
hablar con el juez, hablar con los clientes,
lidiar con todos ellos, es terrible.
[tráfico de autos]
¿Qué es esto?
Carlos Julio: Buenos días, amor.
Organicé un día en el parque.
Vamos a comer y a pasar tiempo en familia.
[jadea]
¿A ti cómo te convencieron?
Carlos Julio: Digamos que...
hicimos las paces.
No sé qué decir. [jadea]
Pero me da mucho gusto verlos a todos juntos.
¡Vamos!
Hace rato que no estamos juntos en familia y...
lo merecemos.
[tráfico de autos]
Muy bien. Martha: La verdad es que eso
me tiene muy estresada porque es mucha cosa,
y la verdad, no sé qué hacer.
[risas de niños]
Martha: ¿Mamá? Carlos Julio: Inténtalo.
¿Me estás escuchando?
¡Sí!
Dijiste que...
fuiste a comprar un jabón,
pero que no estaba el que siempre compraba Matilde y...
[Martha titubea] Eso...
eso te lo dije hace 15 minutos.
Perdóname.
Vuélveme a contar todo desde arriba, ya,
te pongo toda la atención, perdóname.
Bueno. No.
Son oficialmente los peores asistentes
para elevar papalotes, me rindo.
[suspira]
¡Se te perdió el zapato! ¡Oye, devuélveme mi zapato!
Martha: ¡Escuincla! ¡Te voy a matar!
[música]
¿Te das cuenta, Consuelo, que...
podemos volver a ser la familia que siempre hemos sido?
Sí, tal vez tú y yo como pareja...
no lo podemos ser,
pero esto somos, esta es nuestra familia.
[música]
Esta mañana me citaron
los miembros más importantes del partido.
Y todos quieren que hable en el próximo mitin.
Te felicito, esposo.
Te lo mereces.
Ceci se quedó dormida con patines.
Por fin se cansó el monstruito hermoso.
[Consuelo suspira]
Carlos Julio.
Espera.
Estuve analizando el panorama...
y siento que es
buena idea que te integres al negocio.
¿Estás segura?
Consuelo: No, la verdad no.
Pero creo que es lo correcto.
Tú sigues siendo el padre de los niños,
[titubeando] y si vamos a estar juntos, por ellos,
tenemos que garantizar que tengan todo lo que necesiten.
Mi vida, muchas gracias.
Eso sí.
Con algunas condiciones.
Matilde es nuestra socia.
Y se mantiene como administradora del negocio,
eso es innegociable.
Tú entras como socio,
no como jefe.
Y si hay algún desacuerdo,
Ingrid y yo tenemos la última palabra.
Me parece justo.
No te preocupes.
Sé lo que somos y...
lo que no también.
Buena noche.
Buenas noches.
Descansa.
Joaquín: Lo importante es que...
como nuevo diputado que soy,
comience a...
a tomar la batuta.
De los cambios que están por...
por venirse.
Olga: Es que tú en eso eres el mejor.
Sí. Olga: El más rápido...
Sí. [jadea]
[jadeando] Tú puedes lograr todo y ellos lo saben.
[jadea] Si, si todo sale bien
en las próximas elecciones,
tengo que aspirar, por lo menos...
[gime]
¡A presidente del partido!
Olga: Vas a ser el mejor presidente que ha existido.
¡Sí, sí, sí!
[Joaquín gime] Es que el pueblo te necesita.
¡Ay, sí!
[gime]
¡Olga!
¡Ay, Dios!
[Joaquín gime]
[Joaquín exhala]
[suspira]
Qué bien estuvo, esposo.
Como siempre.
[sin aliento] Bueno.
Ya, me estás aplastando.
[quejido]
Esposo.
Mi amor.
[quejido] ¡Joaquín!
[quejido]
[grito]
[respiración agitada]
[sonido estático]
[grita]
[comienza "Tu Falta de Querer"]
Hoy volví
A dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte
Estando aquí
Oh, oh, oh
Te quiero ver
Aún te amo y creo
Que hasta más que ayer
La hiedra venenosa
No te deja ver
Me siento mutilada
Y tan pequeña
< i>Oh, oh, oh
Ven
Y cuéntame la verdad
Ten piedad
Y dime por qué
¡No, no, no!
¿Cómo fue que me dejaste de amar?
["Tu Falta de Querer" termina]
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