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¿Carlos?
¿Qué haces a esta hora?
Estoy aburrido.
¿Te dejó?
No.
Se fue y no sé cuándo regresa, pero no me dejó.
No hay dinero en la cuenta.
¿Por qué no vendes mi mercancía?
- Ay, no puede ser. - [ríe]
Las mujeres modernas no necesitan un hombre
para sentir placer. - ¿Placer?
¿Cuál es ese producto que quieres vender?
- Un batidor de huevo europeo. - [mujer] ¿Cómo se usa?
¿Y si le preguntas a un profesional?
Quería hablar contigo sobre un tema profesional.
[gime]
Consuelo, ¿sabes? Dame dos.
Alguien está vendiendo un aparato que es obra del maligno
para darse placer.
Tenemos que averiguar quién es
ese demonio. - Hola.
Prométeme que vas a dejar ese negocio.
Debemos entregarla a las autoridades.
¡Regresamos al negocio!
Princesa.
¿Qué haces tú aquí?
No te vayas, tenemos que hablar.
[padre] Puede besar a la novia.
[Consuelo] Es una gran boda.
Disfrútala mientras puedas, madame.
¿Señora Consuelo de Portillo?
Queda usted detenida por daños contra la moral pública.
[música]
(sirenas)
(música)
¡Qué hiciste!
¡Acelera, acelera!
(sirenas)
¡Yo no quiero regresar a la cárcel!
Ni yo conocerla.
¡Agárrense!
(todas gritan)
(inicia "El Rock de la Cárcel")
Un día hubo una fiesta aquí en la prisión
La orquesta de los presos empezó a tocar
Pedro: Martha, espérate.
Y un cuate se paró y empezó a cantar el rock
Todo fue un escándalo, un desastre.
Todo el mundo en la prisión
Corrieron a bailar el rock
El gato le sabía dar al saxofón
Y Germán le sonaba duro al trombón
Mary batería se decía tocar
Y toda la cárcel se puso a bailar el rock
(aplausos)
Todo el mundo a bailar
(aplausos)
Todo el mundo en la prisión
Corrieron a bailar el rock
El 47 dijo al 23:
"Óyeme, mi cuate, vamos a bailar"
Pero si ya le dije que no hay problema con la fianza.
Solo deme los papeles que tengo que firmar
para que empiece el trámite.
(continúa "El Rock de la Cárcel")
¡Oiga, le estoy hablando!
¿Qué parte no entiende
que el trámite solo lo puede hacer el marido?
O el padre de la detenida.
¿Usted es alguno de esos?
(continúa "El Rock de la Cárcel")
(termina "El Rock de la Cárcel")
(música)
Piénsalo, Marthita, piénsalo.
Una luna de miel solo se vive una vez.
(susurra) Después nada vuelve a ser lo mismo, créeme.
No puedo ir de viaje sabiendo que mi mamá está detenida.
Lo que hizo es una mancha imborrable.
Destruyó nuestra reputación.
Mi mamá no tenía opción.
Mi papá nos abandonó, no teníamos ni para comer.
¿Tú sabías lo que estaba haciendo?
Tenía que sacarnos adelante.
Cualquier otra cosa habría podido hacer.
Eso no lo haría una mujer decente.
Mi mamá es una mujer decente.
(tartamudea) A ver, vamos, vamos a calmarnos, ¿no?
Ya volvió tu papá, que es lo importante,
y las cosas van a mejorar.
¿Y dónde está mi desayuno?
¡Matilde!
¿Dónde está tu uniforme?
¿Cuál?
Si hace un montón que no lo uso.
Pues ahora todo vuelve a ser como antes.
Ahora que termines de servirnos,
lavas mi ropa y la arreglas.
Uy.
Le tendría que preguntar a la señora Consuelo.
La señora Consuelo no está,
pero está el señor de la casa,
así que más uniforme y menos hablar...
¡Hijitos!
Hijitos, ¿cómo durmieron?
(susurra) Te preparé tus chilaquiles.
¿Cómo vamos a dormir?
Andrés: Estamos preocupados por mamá.
Vas a ir a sacarla, ¿verdad?
Ya estoy moviendo todas mis influencias
para agilizar los trámites.
Estamos con todo el tema de la fianza así que hoy,
bueno, no sé si hoy, tal vez mañana...
Tiene que ser hoy, mi mamá no puede pasar otra noche ahí.
Es muy complejo el caso de Consuelo.
Ya saben, chismes.
La gente habla mucho.
¿Ustedes saben si Consuelo tenía algún tipo de negocio?
¿Algo?
(música)
Les estoy preguntando a todos.
Ay, es que había tantas deudas que tuvimos que probar de todo.
Y entonces, ¿lo que sucedió en la boda
tiene que ver con qué?
- ¿Con...? - Con la mala fe
de la señora Olga.
La verdad es que Olga la agarró contra mi mamá.
Como ya no éramos ricos...
(música)
(llaves tintinean)
Oiga, seño.
Nos echamos una apuesta de por qué la trajeron.
Díganos qué hizo.
Para ver quién ganó, ¿no? (ríe)
Me arrestaron por daños a la moral.
(todas ríen)
Yo estaba empezando un negocio de masajeadores femeninos.
Consuelo: Y una...
amiga,
me traicionó y me denunció con la policía.
¿Consuelo?
No, pero ella no sería capaz de hacer algo así,
seguramente alguien la engañó.
Tu esposa sabía lo que hacía.
Hasta manipuló a Lety para tomar uno de mis cursos de negocios.
La mujer que trabaja en tu casa la ayudaba.
- ¿Matilde? - Olga la siguió
y descubrió su negocio.
Y ya cuando la arrestaron, Lety me lo contó todo.
¿Y de dónde sacaban esos aparatos?
Nadie sabe.
Igual son mujeres.
Solamente Dios sabe lo que les pasa por la cabeza.
Sí, de hecho,
me arrestaron en la boda de mi hija,
por eso estoy vestida así.
(suspira)
Vieja desgraciada.
No hay que ser.
Uno debe respetar los momentos sagrados de una familia.
(todas murmuran en acuerdo)
¿Y qué es eso de los masajeadores femeninos, eh?
Ah, pues... (ríe)
Es un...
hombre: Señora Consuelo.
Tengo un recado para usted.
Es del señor Fernando, que está allá afuera.
Dice que no se va a mover de ahí hasta que logre sacarla,
que le tenga paciencia.
(mujeres hacen burla)
(silbidos)
(música)
Carlos Julio: Matilde.
Ve y compras unos huevos.
Matilde: Le aseguro, señor, que en esta casa,
lo que sobran son huevos.
A ver.
Bueno, ve y compras una leche, ándale, lo que sea.
(Matilde suspira)
(abre puerta)
(cierra puerta)
(música)
(continúa música)
Ah, caramba.
(continúa música)
prisionera: ¿Y tiene marido que la saque?
(resopla)
Porque si no...
esto va pa' largo.
¿Cómo que para largo?
prisionera: Es que si no la sacan a tiempo,
la pueden pasar al reclusorio,
y ahí puede durar muchos meses.
¿Meses?
Pero yo no puedo estar aquí meses, yo tengo hijos.
- policía: Consuelo de Portillo. - ¿Sí?
Acaban de pagar su fianza.
Puede salir.
(susurra) Te vas.
(ríen)
(bullicio)
(tintineo)
(música romántica)
Mi vida.
¿Estás bien?
¿Qué haces aquí?
Consuelo,
no te imaginas todo lo que he tenido que mover
para sacarte de aquí.
Carlos Julio: Los niños no hacen sino preguntar por ti.
Vamos a casa, ándale.
(música)
(música melancólica)
Cecilia: ¡Es mamá!
Hijos.
- Cecilia: ¡Mamá! - ¡Mis amores!
¿Cómo están? Los extrañé tanto.
(Consuelo suspira)
¿Cómo te trataron?
- Bien. - Gracias por rescatarla, pa.
(música)
(Consuelo susurra) Déjame verte.
- ¿Estás bien? - Sí.
(música)
Bueno.
Vamos, vamos, que su madre necesita descansar, ¿sí?
Entren.
(música)
¿Te dormiste en mi cama?
En mi cama, Consuelo.
Mi casa, mi cama,
mi familia, donde siempre debí estar.
(Carlos Julio suspira)
Es por eso que necesitamos hablar.
Porque lo que te sucede a ti
nos sucede a todos y eso es complicado.
Ahorita, la verdad es que no tengo energía
para hablar contigo.
Mira, sé que tenemos nuestras diferencias,
pero tenemos que resolver esto como marido y mujer.
- ¿Ahora somos marido y mujer? - Carlos Julio: Sí.
¿Dónde has estado todo este tiempo?
Y para ayudarte, necesito que me pongas al tanto de todo.
De todo lo que sucedió en mi ausencia.
¿Cómo es eso de que
terminas detenida por daños a la moral?
¿Es verdad todo lo que la gente dice?
La gente dice muchas cosas.
Carlos Julio: No, no, no.
Sé que tuviste que tomar decisiones difíciles.
- (Consuelo ríe) - Viviste momentos complicados.
Pero, ¿sabes qué?
Te perdono.
Carlos Julio: Sí.
Te perdono porque tenemos que estar juntos como pareja.
Pensar en nuestros hijos,
sacar adelante toda esta situación.
No caer en peleas tontas.
Juntos podemos.
(suena música rock)
(Carlos Julio se sobresalta)
(golpe al suelo)
(continúa música rock)
(Carlos Julio jadea)
(continúa música rock)
Carlos Julio: No caer en peleas tontas.
Los dos cometimos errores.
Si tenemos que pasar estos obstáculos.
- Pasar la página, Consuelo... - Si yo hice
lo que hice,
¡fue porque tú te largaste y nos abandonaste!
- Mi vida ¿por qué te pones así? - Consuelo: ¿Mi vida?
Yo no soy tu vida.
Ni quiero serlo.
Sé que estás confundida por todo lo que sucedió,
- pero no busques culpables. - No estoy confundida.
¿En serio vas a dejar que nuestros hijos
paguen las consecuencias de todos tus actos?
(murmura) Mejor iré al baño.
(portazo)
(suspira)
Carlos Julio: Hola, hijo.
Siéntate.
¿Quieres una fumada?
(música de suspenso)
Lo mereces.
En mi ausencia,
has demostrado que ya eres un hombre.
Gracias por cuidar la casa.
Sin ti, todo habría sido más difícil.
Ándale.
(música)
Entiendo que pasaste cosas complicadas,
y bueno,
no hay como el marido para controlar a la mujer.
Y, bueno, tu mamá es una mujer particular.
Ella hizo lo que pudo, pa.
Carlos Julio: Pero hay cosas que las mujeres pueden hacer
y otras cosas que no, ¿me entiendes?
Una mujer sin un hombre al lado,
toma muy malas decisiones.
Eso está comprobado científicamente.
Pero bueno, vamos a dejar el pasado atrás.
Ya estoy aquí
y quiero que volvamos a compartir tiempo juntos.
¿Cierto que tú quieres que me quede?
En menos de lo que piensas,
vas a volver a la escuela, al polo, al club.
Todo va a ser como antes.
¿Estás hablando en serio, pa?
Carlos Julio: Desde que yo esté en esta casa,
todo va a estar bien.
¿Entendido?
Ándale.
¿Qué?
(resopla)
Bueno, te decía que tenemos
muchos paquetes detenidos ahí en el apartado postal.
(suspira) Ay, no sé.
No sé y no sé qué hacer.
Y ahora con Carlos Julio en la casa
se va a volver todo mucho más complicado.
¡No, se va a quedar otra vez en la casa!
- (resopla) - ¿Qué querías que hiciera?
Yo lo traté de correr,
pero es el papá de los niños.
Y a parte, no se va a ir.
Yo no voy a cerrar el negocio, ¿eh?
Fernando: ¡Consuelo!
(Consuelo susurrando) ¿Qué haces aquí?
(música emotiva)
Perdóname.
Perdóname por no haberte dicho nada,
por haberme ido así en la cárcel,
es que estaba Carlos Julio y no quería que se diera cuenta.
No te preocupes.
Pero, ¿qué vamos a hacer?
Me voy a divorciar.
Igual como te dije en la boda.
Voy a vivir de mi negocio y ya en su momento...
haremos nuestra relación pública.
(ríe)
Sabes que te apoyo.
Pero, ¿estás segura de que quieres hacer esto?
Ve cómo se te echado todo el mundo encima.
Créeme que a estas alturas
ya no me importa lo que digan de mí.
(piano)
(conversaciones indistintas)
Olga: Marthita.
¿Cómo estás?
¿Qué haces aquí?
(titubea)
Tuvimos que posponer el viaje de luna de miel
y vine a desayunar con Pedro.
Olga: Creo que no te enteraste.
Pero debido a lo ocurrido,
los Portillo han sido expulsados del club.
(música)
Martha Patricia es mi esposa.
Es una Rivapalacios.
Sí, pero lo Portillo lo lleva en la sangre.
Lo siento.
Políticas del club.
¡A mí no me toque!
Vámonos, Martha.
(música de suspenso)
(música)
(murmullos)
(continúa música)
(conversaciones indistintas)
(termina música)
Qué hermoso tapiz. (ambas ríen)
Lo escogió Pedro. ¿Verdad, amor?
Ah, sí.
Pedro: Qué pena con ustedes.
Me acabo de acordar que tengo
que hacer unos documentos de un caso
y discúlpenme, pero se queda en su casa, ¿eh?
¿Qué pasa?
Mi vida es una pesadilla.
Mis suegros nos odian.
Mis amigas no me responden el saludo y...
estoy sola.
No puedo ir a ningún lugar sin sentirme señalada.
Tienes que hacer algo.
Pedro dice que una disculpa pública ayudaría.
¿Qué hicimos nosotros para que nos traten así?
No, mi amor, ustedes hicieron nada.
Nada para merecer esto.
- (llora) - Perdóname, mi amor.
(jadea)
Yo estoy dispuesta a hacer lo que sea
para que mis hijos no sufran las consecuencias de mis actos.
Incluso...
- Que tú y yo podemos... - No.
Tú y yo, nada.
Lo que voy a hacer, lo voy a hacer por mis hijos,
para mis hijos.
(suspira) Vamos a volver a convivir como una familia,
pero con nuevas reglas.
Enfrente de los niños y enfrente de los vecinos
vamos a parecer
el matrimonio perfecto.
Pero ni creas que vas a regresar a esta cama.
En la intimidad, cada quién por su lado.
Obviamente, eso incluye "eso".
No me toques, no me mires, nada de nada.
Está bien.
Supongo que entonces tendré que dormir en el estudio
o en cualquier parte de la casa.
Pero, Consuelo.
No puedes prohibirme que intente volver contigo.
Reconquistarte.
Yo aún creo en nosotros, Consuelo.
Paso uno.
(música animada)
Te vas a conseguir un trabajo.
Y vas a traer dinero para mantener esta casa.
Tú sabes que siempre he sido un hombre trabajador.
Tienes que llevar a los niños a la escuela,
ayudarles con las tareas, todo como antes.
Y tienes que poner tu cama y quitarla
antes de que se despierten los niños, ¿estamos de acuerdo?
Creo que no tengo otra opción, ¿no?
(música animada)
Bueno.
Primero lo primero, entonces.
Vamos a limpiar la reputación de esta familia.
Vamos a ir al club,
y les vamos a dar lo que ellos quieren,
una disculpa pública.
Y como jefe de esta familia,
te toca a ti.
Tienes que hacer que se olviden de lo que ha pasado
para que mis hijos puedan regresar a tener una vida normal.
¿Puedes hacerlo?
- ¿O necesitas que te ayude? - No.
No.
Tranquila.
Algo me invento.
Amigos,
nos conocemos desde hace años.
Y si les pedí un momento,
no es para otra cosa que ofrecerles
mis más sinceras disculpas.
Como muchos saben,
tuve que salir intempestivamente a un viaje de negocios.
Esto afectó a mi familia, y en especial a Consuelo,
mi amada esposa.
Por lo que mi esposa
no ha estado bien de sus facultades mentales.
En mi ausencia,
sufrió un ataque de histeria
que la llevó a hacer cosas inimaginables
que ya todos conocemos y queremos dejar en el olvido.
Y como hombre de la casa,
me hago responsable de mi familia
y en especial de Consuelo, quien ya está
recibiendo ayuda profesional.
Por eso, les pido comprensión
y que, por favor,
permitan que mi familia
siga siendo parte de esta honorable comunidad.
Creo que ninguno de nosotros aquí presentes
nos imaginamos
tan terrible situación.
- Sí. - Olga: Bueno,
ahora que lo pienso,
yo sí vi señales muy claras de tu condición.
Pero si ella
ya está en tratamiento, pero, sobre todo, Carlos Julio,
si tú te haces responsable de tu mujer...
Carlos Julio: Por supuesto que sí.
Olga: Nosotros, como un acto piadoso,
podríamos considerar su petición, ¿no creen?
Consuelo, querida.
¿Quieres decir algo?
Digo, si estás en condición de hacerlo.
(murmura) Sí, estás en condiciones.
(sonido agudo)
(música)
Siento mucho lo que pasó.
Como bien dijo mi esposo, no estaba bien,
y tampoco me ayudó sentirme abandonada.
Lo dice por mi viaje de negocios.
Les ofrezco una disculpa.
(piano)
Consuelo: Estoy muy arrepentida de todo lo que pasó.
Pero yo sé que con la ayuda de Dios,
de mi familia...
de mi esposo,
y de la comunidad,
esto no va a volver a suceder.
(aplausos)
Martha: Gracias.
Gracias.
(aplausos)
(piano)
¿Están de nuevo juntos?
- Consuelo: Por supuesto que no. - Carlos Julio: Claro que sí.
Consuelo: A lo que me refiero es que...
vamos a darle otra oportunidad.
Y queremos decirles que
vamos a seguir siendo esa familia
que nunca hemos dejado de ser.
Ahora con papá en casa.
¿O sea que volvemos a tener dinero?
Cecilia: Necesito nuevas ruedas para mis patines.
Lo importante es estar unidos.
¡Así que vengan!
Démonos un abrazo. Vengan, hijos.
Vengan, vengan por acá.
¿Qué haces?
Carlos Julio: Esperando.
No, ese no era el trato.
Carlos Julio: No puedo salir hasta que los niños se duerman,
- no querrás que se den cuenta. - (Consuelo resopla)
Carlos Julio: Ven.
Está bien, si tú no te vas,
yo me voy.
Porque ni creas que vamos a volver
a dormir en esta cama juntos.
Carlitos nada más vino a aguarnos la fiesta.
(Matilde inhala)
Tan bien que estábamos.
(exhala)
Por cierto, ya sé que no tienes cabeza de eso, pero...
instalé el teléfono rojo en mi cuarto.
No ha parado de sonar.
Yo creo que deberíamos de empezar por la...
Matilde.
Ese negocio ya acabó.
No puedo poner en riesgo la felicidad de mis hijos otra vez.
Pero si lo hacemos a escondidas,
que nadie se dé cuenta, ladito...
Matilde, ya murió.
(tráfico de autos)
Consuelo.
No sabes qué ganas tenía de verte.
Las cosas ya no son como antes.
(resopla)
Ya veo.
"Un ataque de histeria".
De verdad, no puedo creer que dejes que tu marido...
Yo no vine para hablar del cretino de mi espo...
De Carlos Julio.
Vine a hablar de nosotros.
Lo nuestro ya no puede ser.
A ver, Consuelo, ¿de qué estás hablando?
Apenas ayer me dijiste que...
Consuelo: Ya lo sé.
Y a pesar de todo esto...
que siento por ti...
no puede ser.
Porque no soy solo yo.
Están mis hijos.
Y ellos son mi prioridad,
y ya han sufrido lo suficiente.
(piano)
(suspira)
Consuelo.
Tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
(piano)
Y la decisión más difícil que he tenido que tomar.
(continúa piano)
(Fernando suspira)
Por favor, piénsalo bien.
Adiós, Fernando.
(continúa piano)
(puerta cierra)
(timbre de teléfono)
¡Matilde!
(timbre de teléfono)
¡Matilde, contesta!
(timbre de teléfono)
Todo me toca a mí.
(timbre de teléfono)
Residencia del...
(timbre de teléfono)
(timbre)
(música)
(timbre)
(timbre)
(timbre se intensifica)
(timbre)
(música)
Residencia de la fa...
operadora: Buenas tardes, lo llamamos de la oficina de...
¿Quién habla?
operadora: Para decirle que le llegaron
varios paquetes a su apartado postal.
¿Puede venir a recogerlos?
(suspira)
¿Qué haces con...?
Este negocio ya se acabó, ¿eh?
Estuve revisando los números.
Muy bien para ser dos mujeres, ¿eh?
El problema del negocio no es el negocio en sí,
el problema es que la visión fue muy pequeña.
No pensaron en grande,
pero conozco a alguien que puede ayudar.
Quiero ser parte de esto.
Hacerlo grande, llevarlo a otro nivel.
Podemos distribuir estos aparatos en toda la república,
hacer que lleguen a cada rincón como refrescos de cola.
¿Te imaginas lo que va a pasar?
Las mujeres enloquecidas,
haciendo filas...
¡Yo me encargo!
Vamos a hacer mucho dinero.
(comienza "Tu Falta de Querer")
Hoy volví
A dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte
Estando aquí
Oh, oh, oh
Te quiero ver
Aún te amo y creo
Que hasta más que ayer
La hiedra venenosa
No te deja ver
Me siento mutilada
Y tan pequeña
< i Oh, oh, oh
Ven
Y cuéntame la verdad
Ten piedad
Y dime por qué
¡No, no, no!
¿Cómo fue que me dejaste de amar?
("Tu Falta de Querer" termina)
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