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(música de bolero inicia)
Mi amor, estoy tan feliz.
No veo el día en el que podamos llevar
a nuestros hijos al parque...
juntos.
Juntos para siempre, amor.
(timbre suena)
Voy yo.
Olga: ¡Hola!
Les quiero dar la bienvenida a la colonia.
¡Ay, qué amable!
No tenías por qué haberte molestado. Gracias.
No, si no es ninguna molestia.
Soy su vecina. Es más,
mi esposo y yo los queremos invitar
a tomar café uno de estos días.
Consuelo: Nos encantaría, ¿verdad, mi amor?
Carlos: Claro que sí.
Con la mudanza no hemos tenido oportunidad de nada,
ni siquiera de conocer a nadie en la colonia.
Olga: Estoy segura que ustedes van a encajar a la perfección.
Y que nosotras vamos a hacer grandes amigas.
Soy Olga.
Consuelo.
- De Portillo. - De... Consuelo de Portillo.
(música)
Consuelo: "Los mejores deseos para el feliz matrimonio".
(objeto hace ruido)
¿Qué crees que les ha de haber regalado la venenosa de Olga?
Muy rica, muy rica, pero siempre ha sido bien coda.
(toca la puerta)
¿Cómo amaneció la novia más hermo...?
Martha: Esto no puede estar pasando.
¿Qué pasó, mi amor? No me asustes.
¡Un grano! ¡Me salió un horrible
y gigante grano!
Mi amor, no es nada.
Eso se puede tapar fácilmente, tranqui...
Mira el tamaño, parece que tiene vida propia.
Tranquila, ven, respira, ven.
(exhala)
Es perfectamente normal tener nervios el día de tu boda.
Es un día muy importante.
Es el día que he soñado.
Por el que me he preparado toda la vida.
Al que le he puesto todas mis energías, mamá.
(música romántica)
¿Y si termino abandonada como tú?
(música se detiene abruptamente)
Perdón...
Mi amor, yo no sé qué esté escrito para ti.
(música reinicia)
Pero lo que sí sé es que pase lo que pase,
yo voy a estar ahí, a tu lado.
Y mejor todavía, te tienes a ti.
¿Estás diciéndome eso porque crees que me va a pasar?
No, Martha Patricia, no.
Hoy va a ser un día hermoso.
Vete a lavar la cara, ándale.
(música continúa)
(música termina)
Olga: Así está perfecto.
Que tenga buen día, diputado.
"Diputado".
Me gusta cómo se escucha.
Pues lo vas a escuchar frecuentemente.
Me siento tan orgullosa de ti, esposo.
Por cierto, estuve averiguando
y en la boda de Martha Patricia
y Pedro Rivapalacios,
nos van a sentar en la misma mesa
que Eugenio Lascurain y la esposa.
Ay, no sabes las ganas que tengo de ir.
Va a ser "el evento" del año.
La que se está volviendo loca es tu amiga Olga.
¿Puedes creer que me amenazó?
¿Por qué te amenazó?
Dice que quien vende los tales masajeadores femeninos es,
dizque, clienta del salón, ¿te imaginas?
(música de suspenso)
¿Y sabes qué hice?
Repasar toda la lista de mis clientas de la...
¡Quieta!
De la A a la Z
y no tengo idea quién puede ser.
Si Olga anda preguntando es porque
no sabe quién es, ¿no?
Um.
Para mí, que es de otra colonia.
Luci: Ay, a lo mejor es de otra colonia,
- fíjate. - Sí, es de otra colonia.
¡Que quieta! Ay, pero necia, ¿no?
Consuelo: Ahorita vengo.
¡Derecha!
- ¡Ay no! - Ceci, mi amor,
te estaba buscando.
¿Te quieres empezar a subir a arreglar? Ya es hora.
Ceci: Por nada del mundo nos vayas
a ir a buscar a la escuela así,
o van a creer que todo lo que les dice
el baboso de Andrés de que somos millonarios
es verdad.
Les tengo noticias.
Les iba a contar después de la boda, pero...
¡nos está yendo muy bien!
Van a poder regresar a sus antiguas escuelas.
Yo no voy a cambiarme.
Yo tampoco.
La escuela nueva es mucho más divertida.
Y está Luisa.
Luisa no tiene nada que ver.
No lo hago por Luisa, lo hago por...
pues por... por las ventajas.
Y bueno, sí, ya, por Luisa.
Pero entre otras cosas, ¿eh?
voz Martha: Yo creo que en un matrimonio
no debe de haber secretos
y tú y yo nos debemos una conversación
antes de casarnos.
¿Me permiten tantito, por favor?
- ¿Todo está bien? - Mamá... Sí, está bien.
¿Sí?
Vamos.
voz Martha: ¿Te acuerdas que te conté que me propusieron
hacer unas prácticas en una revista?
Te dije que no me interesaba, pero...
la verdad, sí me interesa.
¡Ay, chiquita!
¡Me asustaste!
Ya tendremos tiempo de hablar de eso.
Ahora, concéntrate en ser
la novia más linda del mundo, ¿sí?
Hablamos luego, chiquita. Te quiero.
Perdona por venir sin avisar.
Estás corriendo con mil cosas. Lo sé.
Un poco.
Pero vengo a disculparme
porque no voy a asistir a la boda de tu hija.
Mi matrimonio...
Las cosas con Fernando ya
terminaron definitivamente, entonces...
ya no tengo nada que hacer aquí.
Me voy a Minnesota.
Lo siento mucho.
No quería irme...
sin despedirme de ti.
Eres mi única amiga aquí.
(música triste)
Cuídate mucho.
Cuídate.
(puerta al abrir)
(música finaliza)
(suena "No One Else But You")
Consuelo: Estos aretes
tu bisabuela se los dio a tu abuela Carmen
el día de su boda.
Que me los dio a mí el día de mi boda...
y ahora son tuyos.
(música continúa)
Cuídalos mucho.
Martha: Sí, mamá.
¡Te ves hermosa!
¡Te voy a extrañar!
¡Hermosa! ¿Lista?
- Sí. - ¿Lista?
- Lista. - ¿Listos?
El coche que te iba a llevar a la iglesia...
Ajá...
Está sacando mucho humo allá afuera.
¡Eso no puede estar pasando!
¡Mamá... no, no voy a llegar y Pedro va a pensar que...!
- ¡Y...! - Tranquila.
- ¿Y si no me espera? - ¡Mi amor!
Claro que te va a esperar,
no se le va a destrozar el corazón
y todo va a estar perfecto.
Entonces, ¿qué vamos a hacer?
¿Cómo vamos a llegar a mi boda?
Tengo una idea.
(música)
(teléfono al descolgarse)
Soy yo.
Necesito un favor.
(música continúa)
Consuelo: ¿Qué haces? ¡Andrés!
- ¡Es boda de su hermana! - Andrés: ¡Es ella!
- Estás arrugando a Matilde. - Cecilia: No es mi culpa.
Muy amplio su coche, doctor Palomares.
Muchas gracias por llevarnos, doctor.
No, no hay problema, es un placer.
Matilde: ¡Me estás arrugando!
Consuelo: Espera, mi amor.
Deja que salga Matilde.
Ahí te va ayudar a abrir la puerta, mi amor, ¿okay?
- Consuelo: Matilde... - Mil gracias, doctor.
- Fernando: Cuidado. - Gracias, muchas gracias.
Ya, así estoy bien.
(música finaliza)
Sí, me gustó.
(música romántica)
¿Y ahora qué sigue?
Casar a Martha Patricia.
Y después me gustaría hacer las cosas bien contigo.
Te voy a esperar el tiempo que sea necesario.
Leticia: Consuelo.
Ahora esto.
(inaudible) Te ves increíble.
Estás preciosa. ¿Nerviosa?
Un poco.
(música continúa)
Consuelo: Buenas tardes, bienvenidos.
Cariño, sueltito.
¿Cómo estás? ¡Ay no!
Tranquila. Respira. Ya llegamos.
Todo está bien.
(música continúa)
Consuelo: Bienvenida.
El padrecito está esperándonos ya.
Okay. ¿Lista?
Carlos: Pero es que eres una princesa.
(música se detiene)
¿Qué haces tú aquí?
Vine a entregar a mi hija
así como se lo prometí cuando hablamos.
- ¿Tú le llamaste? - Alonso: Vaya, Carlos Julio.
¿Cómo te va?
Me alegra que estés aquí.
Ahora vamos a poder hacer las cosas
como tiene que ser, ¿verdad?
No, antes necesito hablar con mi mamá.
(música desalentadora)
Los veo adentro, métanse.
Matilde: Te dije, ya métete.
Hijo.
¿Y por qué no me dijiste, mi amor?
Martha: Porque fue hace mucho,
cuando estaba enojada contigo.
Mucho antes de que nosotras habláramos.
- Le voy a decir que me... - Antes de que armes
un escándalo, Consuelo,
yo entiendo que estés molesta.
Pero vamos a tener tiempo para hablar.
Esto no se trata de nosotros,
se trata de nuestra hija.
Así que, por favor,
no lo arruinemos.
Tu padre tiene razón.
Mamá...
Que te entregue él.
Te amo.
Aunque no lo merece.
(suena "Marcha Nupcial" de Felix Mendelssohn)
Consuelo: Gracias. Gracias.
(música se desvanece)
padre: Que la honestidad
y la lealtad
prevalezcan siempre entre ustedes.
Que el amor los cobije
para que vivan siempre lejos
de las tentaciones de la carne.
Tú, Pedro,
deberás cumplir con tus obligaciones
como hombre de familia
para que tu familia nunca pase necesidades.
Y tú, Martha Patricia,
deberás dedicarte en cuerpo y alma
a tu hogar y a tus hijos
para que los guíes siempre
por el camino de la fe de Dios.
(música romántica inicia)
Hoy
Amor
Es un día
Especial
Quiero que conmigo estés
Quiero que a mí lado estés
Por favor
Hoy
Amor...
Yo los declaro marido y mujer.
Puede besar a la novia.
(música se intensifica)
(música finaliza)
(música de piano inicia)
¡Es un desvergonzado! ¿Cómo se atreve a llegar así?
¡Como si nada!
¡Yo sí le hubiera pegado un par de cachetadotas!
¡Bien que se les merece!
Ganas no me faltaron.
Se desaparece meses, nos deja en la miseria,
y luego de repente, ¿qué?
¡Sorpresa!
Llega para ponerse el moño y para tomarse la foto,
y para estar aquí, pues qué...
Que ni piense que voy a regresar con él.
Yo no voy a regresar con él. ¡El que se fue, se fue!
Olga: Consuelo, querida,
qué belleza de ceremonia.
Te felicito.
Y el sermón del padre, una maravilla.
Sí, querida. Qué bueno que pudieron venir.
Ah, no me hubiera perdido esta fiesta
por nada del mundo.
Por cierto, no me habías contado
que Carlos Julio regresó del viaje.
Tengo que ver a los invitados, querida.
- Con permiso, ¿eh? - Tú sabes cómo es esto.
Vamos, mujer.
Carlos: Ven, princesa, ven con papá.
Qué grandes y qué guapos que están.
¿Qué pasa? ¿No les da gusto verme?
¿Por qué te fuiste, papá?
Ni siquiera te despediste.
Nos dejaste sin dinero,
nos tuvimos que cambiar de escuela, ¿y llegas así?
Yo no me fui.
Simplemente tenía que resolver algunos asuntos,
cosas de adultos que
ustedes no tienen por qué saber.
Pero lo importante es que ya estamos aquí
juntos como familia.
Ven, dame un abrazo, ven, hijo.
(música bailable)
¿Qué pasa, chiquita?
Deberías de estar feliz.
Ya somos marido y mujer.
No es eso.
Es que...
no sé si hice bien en entrar del brazo de mi papá.
Ay, amor...
es lo que corresponde.
Pero lastimé a mi mamá.
(música jazz)
Consuelo: Hola, disculpa,
¿me lo puedo robar un segundo?
Gracias, con permiso.
- ¿Me acompañas? - Sí.
Permiso.
(música continúa)
(cubiertos chocan)
¿Cómo te atreves?
¿Cómo diablos te atreves a estar aquí?
No podía faltar a la boda de mi hija.
Pero sí nos podías dejar en la calle sin nada,
con deudas encima y con esta boda.
Eres un cabrón.
¡Por Dios!
Mi amor, esas palabrotas no,
no le quedan nada bien a una dama como tú.
Ah, pero es que le quedan tan bien a un poco hombre como tú.
Entiendo que estés molesta.
Pero necesitaba tiempo para pensar,
para poner las cosas en orden.
Estaba muy presionado
por unos negocios que no salieron bien.
¿Sabes lo que es presión de verdad?
Que ni siquiera le puedas dar de comer a tus hijos
el próximo día porque no sabes si vas a tener con qué.
Estaba muy preocupado por ustedes.
(ríe irónicamente)
¡Estabas preocupado!
Tú no estabas preocupado.
Tú estabas aburrido.
- No, aburrido... - Shhh.
- Qué aburrido voy a estar. - Ya, por favor, ya.
Tú no eres un cabrón.
Tú eres un pendejo.
(música continúa)
(Consuelo exhala)
Carlos: Amor.
- ¡Amor! ¡Ya! - ¡Déjame!
¡Hablemos!
¿Qué te hiciste?
Estás más hermosa que de costumbre.
mesero: Señora...
Gracias.
Amor...
Amor, perdóname.
¡Ya!
¿Querías que lo dijera? Aquí está.
Perdóname.
Sé que no estuvo bien lo que hice, ¿bueno?
Pero vamos a dejar todo atrás
y vamos a ser la familia que siempre hemos sido.
(gime de dolor)
(exhala)
Yo estuve esperando ese perdón,
y ahorita ya...
no me importa.
Si no te hago que te largues de aquí
es por Martha Patricia,
pero que te quede clarísimo
que tú y yo
nunca vamos a regresar.
Yo me encargo de mi familia
y yo me encargo de mí.
Sabes bien que no puedes hacerte cargo de la casa.
No en la manera en que vivimos.
Así que vamos a calmarnos
y esta noche, en la casa, hablamos.
Esa casa ya no es tuya.
Y yo tampoco.
(música de intriga)
Bueno, ¿y te dio gusto verlo o no?
Pues sí, pero
¿por qué aparece aquí delante de toda esta gente?
Luisa: Porque la gente es rara.
Yo, la verdad, sí quiero ver a mi papá.
Este Balón te va a extrañar mucho,
¿sabes?
Yo también te voy a extrañar mucho.
Pero te puedo escribir muchas cartas,
y si quieres, te las puedo escribir en inglés,
para que veas que ya le entendí
a tu estúpido verbo ser o estar.
Perfecto.
Hola, Andrés.
Andrés: Hola.
¿Es la nana de Ceci?
¿La que llevaste al club?
Ella es Luisa, mi novia.
Preciosa, ¿no?
Primero que nada, quiero agradecer su presencia.
Mi esposa y yo estamos
felices de celebrar
el matrimonio de nuestra
amada hija.
Y quiero desearles que sean
tan felices como
Consuelo y yo.
Juntos hemos formado
una familia maravillosa.
Y aunque no hemos estado
exentos de retos
como todos los matrimonios,
los hemos superado juntos.
Porque la unión
de la familia es lo más importante.
¡Salud!
(invitados aplauden)
(música de piano)
(invitados riendo y conversando)
Fernando.
No te vayas.
Tenemos que hablar.
Sígueme, por favor.
(música continúa)
Consuelo, no tienes que explicarme nada.
Lo entiendo.
Él es tu marido y...
Y es un imbécil.
Y no tenía idea de que iba a estar aquí hoy.
Si la única razón por la que no lo estoy corriendo es
porque no quiero hacer un numerito
en la boda de Martha.
- Yo pensé que... - ¿Que iba a regresar con él?
Pensé que me tenía que olvidar
de lo que siento por ti.
Antes muerta que regresar con él.
Aparte, ya conocí a alguien más.
Es un doctor.
(Fernando asiente)
Se puede hablar con él de todo.
(música continúa)
Me encantas.
En cuanto se acabe esto...
voy a pedir el divorcio.
En ese caso...
me vas a quedar a deber un beso.
(suena "Shout" de The Isley Brothers)
(jadea)
(gime)
(gime)
(jadea)
(música se detiene)
Esto si está pasando, ¿verdad?
(música continúa)
(jadea)
(gime)
(respira agitadamente)
(Consuelo gime)
¡Sí!
(jadea)
(música continúa)
(jadea)
(jadea)
(gime)
(gimen)
(Fernando gime)
(Consuelo gime)
(música se desvanece)
(cantante interpreta "Amor, amor de mis amores")
Olga: Felicidades, Consuelo.
Debo reconocer que jamás me imaginé
que fueras capaz de organizar algo...
tan elaborado con tanto detalle.
Es una gran boda.
No estoy hablando de la fiesta.
Pero disfrútala mientras puedas...
Madame.
¿Señora Consuelo de Portillo?
Queda usted detenida por daños
contra la moral pública.
(suena "Sin ti" de Los Panchos)
¡No! ¡Agárrala, Mati, agárrala!
¡Mati...!
¡No!
¡Suel...!
¡Yo no hice nada, por favor! ¡Suéltenme!
¡Suéltenme!
¡Yo no hice nada malo!
¡Mamá!
(Cecilia y Martha gritan)
¡Mamá!
- Consuelo: ¡Por favor, mi amor! - ¡Mamita! ¡Mamá!
¡Perdón!
Cecilia: ¡Mamá! ¡Mami!
(jadea desesperada)
Cecilia: ¡Mamá!
(música continúa)
¡Espera, no espera!
¡No, espérenme!
(solloza)
(inaudible)
(solloza)
¿Por qué?
¡Ayúdame!
¡Ayúdame!
(llora)
¡Ayúdame!
(llora)
(jadea)
¡Mierda!
(suena "Tu falta de querer" de Mon Laferte)
Hoy volví
A dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte
Estando aquí
Oh, oh, oh
Te quiero ver
Aún te amo y creo
Que hasta más que ayer
La hiedra venenosa
No te deja ver
Me siento mutilada
Y tan pequeña
Oh, oh, oh
Ven
Y cuéntame la verdad
Yo aún podía soportar
Tu tanta falta de querer
(música finaliza)
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