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(suena "Marcha Nupcial" de Felix Mendelssohn)
Carlos: Por fin vas a ser mía.
Ay, Carlos.
Ven acá.
Te voy a hacer el amor como un animal salvaje.
Vas a sentir a un verdadero hombre.
¿Estás lista?
(música rock and roll)
(Carlos gime)
(gime agitadamente)
Felicidades,
señora de Portillo.
(música continúa)
(música finaliza)
(música)
(ruidos extraños)
(ruidos extraños)
Consuelo: ¿Andrés?
(ruidos extraños)
Andrés, mi amor.
(jadea sorprendida)
- ¡Mamá! - ¡No vi nada, mi amor!
- ¡No vi nada! - ¡Mamá, salte! ¡Sal!
Tranquilo, mi amorcito, es perfectamente normal
tener ese tipo de inquietudes.
(puerta al cerrar)
Una, dos, tres.
(jadea sorprendida)
¿Y este banquete es por...?
Porque nos está yendo muy bien en el negocio
y queríamos celebrar.
No son frijoles, son camarones.
Este viernes hay baile en el club.
¿Puedo ir con Pedro?
Puedes ir, pero regresas antes de las 10, por favor.
Bueno, un ratito más, ¿no?
Tantito, mamá, por fa.
A las 11 en punto.
En punto.
¿Y a ti qué te pasa?
Si siempre andas dice y dice en la comida.
Tu hermano está un poco estresado
por la cantidad de trabajo
que tiene ahorita en la escuela.
Sí.
Ajá.
Eso no es cierto.
Lo que pasa es que Andrés está enamorado de Luisa
y ella no lo pela porque Andrés
fue grosero con ella.
Andrés y Luisa Se van a casar
Y no se han casado
Por falta de maíz
¡Soy el hombre de la casa y a mí no me pueden tratar así!
(pasos alejándose)
A ver, pero ¿qué me dices del saque?
¿Eh? Antoine Toelle tiene el mejor saque.
Consuelo: Eso no te lo discuto.
Del todo.
Es que la reversa de Nielsen es antológica.
Y, a parte, no puedes ser el mejor jugador
de todo el mundo solamente
porque tienes un buen saque, ¿o sí?
Está bien, te la doy.
Pero no me has convencido, ¿eh?
Sigo pensando que Antoine es
el mejor tenista de la actualidad,
y este año va a ganar el torneo, ya verás.
Estás segurísimo.
Bueno, apostemos.
¿Y...
qué vamos a apostar exactamente?
Digo, a mí me gustan mucho
los chocolates rellenos de cereza, pero...
(Fernando ríe)
La última vez que comí eso
fue de noche y tuve pesadillas.
¿Qué pesadillas podría tener
el mismísimo doctor Palomares?
Tengo una muy recurrente.
Sueño que me van a entregar un premio de medicina
y al momento que paso a recibirlo
me doy cuenta que estoy desnudo
y todo el mundo se ríe de mí.
¿Por qué se reirían de ti?
Si yo te viera así, yo no me reiría.
Yo me tengo que ir.
Tengo, eh, una junta en el club
de las, de las buenas, eh... costumbres
y... cosas de mujeres.
Eh, pero... buenas tardes.
Buenas noches. Nos vemos la... ¿Mañana?
Sí, claro.
Bueno.
(puerta al cerrar)
¿"Yo no me reiría"?
(exhala)
Olga: Esto que están viendo aquí
estaba ayer en una reunión
en donde había varias señoras.
Señoras que se niegan a confesar
cómo entraron en contacto con la...
mujer esa.
Ayer estuve a punto de atrapar a la Madame
con mis propias manos,
pero desafortunadamente logró escapar.
Aquí está la prueba.
Al salir corriendo, dejó abandonado
esto
con sus aparatos del demonio.
Escuchen bien, nueve de estos aparatos
estaban listos para ser entregados.
Les suplico que si ustedes tienen
conocimiento de alguien
que tenga relación con esto
lo denuncie, por favor.
Gracias.
Gracias.
En esa bolsa había diez masajeadores.
Olga solamente reportó nueve.
¿Tú crees que Olga...?
No sé. Se me hace raro.
Pero, bueno, ya no sé qué está raro y qué no, ¿verdad?
Lo único que sí sé
es que yo no puedo seguir dando la cara
por Carmelita Ventura ni por la Madame.
Nada, nada de nada.
Ahorita nadie sospecha de mí,
pero Olga no va a parar hasta encontrar a la Madame y yo ya...
¡Ay! Es que esto nunca acaba.
anunciador en radio: Por eso para usted, señora, señorita.
Patrones Simplicity,
para lucir las mejores y más elegantes prendas.
Llame ya al 5 23 81, 5 23 81.
Recuerde, hacemos entregas a domicilio
y a apartados postales.
Matilde: ¿Bueno? Sí.
Llamo porque me interesa saber
cómo puedo abrir un apartado postal.
Matilde: ¿Personal o de negocios?
- De negocios. - Sí, de negocios.
Batidores de huevo...
eh, Matilde.
¡Ah! Comprobante de domicilio,
identificación,
y son 14.50 al mes.
Muchas gracias. Sí, ahora sí es todo.
Sí, hasta luego.
¿Batidoras de huevo Matilde?
(jadea frustrada)
Ya teníamos diez días de retraso.
Mi amor, es normal.
Mientras más sigas pensando en embarazarte,
más te va a costar.
Fernando: A veces es solo cuestión de tiempo.
¿Qué quieres decir con eso?
Tú tienes tus pacientes,
estás ocupado en otras cosas.
Y en cambio yo he hecho todo.
¡Todo lo que me han dicho!
Y, encima, no termino de adaptarme a vivir aquí.
(teléfono timbra)
María: Buenas tardes. ¿Me comunica
con el doctor, por favor?
¿Ya ves?
Diga.
María: Doctor, llamó la señora Consuelo de Portillo,
quiere otra cita para mañana, pero estamos llenos, ¿la agendo?
Busca un espacio mañana, está bien.
Gracias.
(música suave)
Todo va a estar bien.
maestra: ¿Sabías que este iba a ser el Palacio Legislativo?
Hubo muchísimos problemas,
jaloneo político.
Y, al final, terminó siendo uno de los monumentos
y museos más representativos del país.
¿A qué va todo esto, maestra?
A que esta información
yo la he repetido muchísimas veces en clase.
Uno puede enseñar lo que ha aprendido,
pero el talento, Martha Patricia,
el talento o naces con él
o no lo tienes,
y tú lo tienes.
No siempre se lee un texto
así con esta claridad y esta madurez
de una chica tan joven como tú.
¿No te interesaría hacer algo en periodismo?
¿Periodista yo?
Sí.
No, cómo cree, yo estoy a punto de casarme,
no tendría tiempo para nada de eso.
Yo no me casé.
Y encontré el placer en leer los libros,
en compartirlo con ustedes.
No todo es casarse.
Pues sí, pero no sé.
Una mujer no debería de trabajar.
Una mujer casada, me refiero.
Bueno, mira, no te estoy diciendo que no te cases,
pero sería una pena que este talento se desperdiciara.
Piénsalo.
Lo podemos platicar después.
Felicidades.
Es un texto muy poderoso.
Gracias, Cristina.
Pues ¿me estás diciendo que no puedo jugar
solamente porque soy mujer?
Sí, las mujeres deberían estar lavando trastes.
¡Pues, órale, vas!
(golpe)
¡A las mujeres no se les toca, cabrón!
- ¿Estás bien? - Deja de meterte en mis cosas.
Te estoy defendiendo.
No has entendido nada, Balón.
Espérame tantito, hablando se entiende la gente, ¿no?
¿Dos? Sí, claro.
Es muy simple cómo tiene que funcionar.
Piensa en algo que te...
excita.
(suena "Sh... Boom" de Hermanas Navarro)
Si cuando sueño No me adueño de tu amor
No quiero soñar Sin ti
Sh... Boom Sh... Boom
La, la, la, la, la La, la, la, la, la
Sh... Boom Sh... Boom
La, la, la, la, la La, la, la, la, la
Sh... Boom Sh... Boom
La, la, la, la, la La, la, la, la, la
Sh... Boom
Sh... Boom Sh... Boom
La, la, la, la, la La, la, la, la, la
Sh... Boom Sh... Boom
La, la, la, la, la La, la, la, la, la
Sh... Boom Sh... Boom
La, la, la, la, la La, la, la, la, la
Sh... Boom
(música de misterio)
Joaquín: ¡Olga!
Arréglate rápido para el mitin de candidatos.
Ochoa querrá llegar primero para que tengamos que saludarlo,
así que tengo que llegar primero.
Apúrate.
Ya voy, amor.
(música de misterio)
(música finaliza)
Fernando: Y al ser un conductor,
la vagina conduce todo lo que siente
a través de pequeñas descargas eléctricas
que provocan que la mujer sienta placer.
¿Descargas eléctricas?
Sí, bueno, son más como toques.
(música sensual)
(Consuelo jadea)
(música continúa)
(Consuelo jadea)
Fernando: Consuelo.
(música se detiene)
Consuelo: Tenemos una apuesta
pendiente,
¿no?
No lo debí de haber comprado, ¿verdad?
La revista fue un detalle personal
y quedamos que esto iba a ser meramente profesional.
Te pido una disculpa, no era mi...
Consuelo, no me quedé viéndote por eso.
Lo que pasa es que a mí no me quedó
muy clara la apuesta.
Así que...
(cajón al abrir)
(cajón al cerrar)
Son los que te gustan, ¿no?
Los vi y me acordé de ti.
Gracias.
(teléfono timbra)
Te lo paso.
- Gracias. - Sí.
¿Sí?
Hola, amor.
Sí, sí, sí, ya, ya, ya estoy por terminar.
Sí, sí, ya, ya estoy por terminar.
Ahora voy a la casa y comemos.
Yo también.
Eh...
Había quedado de comer con mi mujer.
Sí, está bien, claro.
Yo llegué tarde.
Nos vemos mañana.
- La misma hora. - Misma hora.
(ríen nerviosos)
(música romántica)
(puerta al cerrar)
Martha: El negro con adornos blancos queda bien, es neutro.
No, más bien soso querrás decir.
Pide el rosa o el amarillo.
Mínimo para que te volteen para ver.
Si no quiero que nadie me vea más que Pedro.
- Marta: ¿Te gusta este? - Sí.
No sé.
¿Este corte?
No tanto.
Martha: Bueno, quedan más.
¿Y este?
Sí, ese sí.
(llaman a la puerta)
Consuelo: Andrés, mi amor, ¿puedo pasar?
No quiero hablar contigo.
Consuelo: Es importante, es sobre el... polo.
(música divertida)
Pasa.
¿Estuvieron interesantes los partidos?
Ya sé que no vienes a hablar de polo.
¿Qué quieres?
- Está bien. - No, mejor sí hablemos de polo.
Andrés: A ver, mamá, a veces en el polo
cuando encuentro a alguien de mi equipo
haciendo algo que no me parece,
pues no lo pongo en ridículo,
solo pasamos a la siguiente jugada y ya.
Para qué hacer más problema, ¿no?
Sí.
Muy bien.
Yo tampoco pondría
a un jugador de mi equipo en ridículo, eso no está bien.
Ya que estamos hablando de polo...
Mi amor, si yo fuera a vender...
pelotas de polo, tú no podrías juzgarme
solo porque a ti no te gustan, eso no está bien,
y menos si yo no te juzgo a ti por cómo tú...
¿Y entonces por qué vendes esas pelotas de polo?
Porque cuando se fue tu papá yo no sabía qué hacer.
Y me dolía pensar que yo no podía proveer por ustedes.
¿Y no era más fácil ponerte a trabajar en otra cosa
en vez de estar vendiendo pelotas de polo?
Soy mujer, mi amor.
No es tan fácil para una mujer encontrar empleo.
A mí me educaron desde chiquita a ser
buena esposa
y buena mamá, y ya.
Pero aparte no tiene nada de malo que las mujeres
jueguen polo. Si los hombres también pueden jugar polo,
- las mujeres... - No, no,
ya estás abusando
con lo mal que haces comparaciones con el polo.
(Consuelo ríe) Ok.
- Mejor hasta aquí la dejamos. - Ok.
- O no podré jugar otra vez. - Sí.
(Consuelo ríe discretamente)
¡A jugar el polo de verdad!
El de a caballo.
Sí, te entendí, mi amor.
(música rock and roll)
(Martha ríe)
¿Le viste la cara a la vieja del club?
Se quería morir.
Sí, nos quería matar.
(ríen)
¿Puedo contarte algo?
Claro.
Es que te dije que había platicado
con mi maestra de literatura,
La señorita Cristina.
Bueno.
No te conté otra cosa.
Diseñé un texto mío.
Algo personal que escribí, como un reportaje de opinión
sobre lo que me pasó en la revista Panchita,
la hipocresía detrás de sus artículos
y el mundo que le quieren vender a las mujeres.
Ok.
Lo importante es que me dijo que
debería de seguir escribiendo,
que tengo talento y que
tal vez debería buscar...
explotarlo.
¿Qué piensas tú de eso?
Pues...
si quieres escribir,
pues escribe, amor.
¿En serio? ¿Puedo?
Pedro: Claro.
Digo, en tu diario o donde lo hayas venido haciendo.
Si es algo que te gusta, pues hazlo.
Bueno, es que...
lo que dice la señorita Cristina
es que yo podría escribir más...
en serio.
Me ofreció a ayudarme a conseguir
prácticas profesionales y...
Ay, panquecito.
No le hagas caso.
La señorita Cristina es una solterona.
A ella le toca trabajar.
Tú no tienes que preocuparte por eso.
Conmigo nunca te va a hacer falta nada.
(música continúa)
(puerta al cerrar)
Consuelo: ¡Qué linda sorpresa!
Es que andaba por la colonia
y, pues, pensé:
"¿Qué estará haciendo mi amiga Consuelo?".
(ríen)
Es que
las cosas en casa están un poco...
(teléfono timbra)
- ¿Me permites un segundo? - Theresa: Ok.
Gracias.
(teléfono timbra)
(Consuelo ríe nerviosa)
¿Bueno?
Sí.
¡No, hombre! Claro que sí.
¿Me podría, por favor, marcar al ratito
y lo arreglamos?
Gracias.
(teléfono al colgar)
Ay, discúlpame
Estas personas que quieren vender
su maquillaje marcan a todas horas.
Sí.
Me decías, pero,
digo, tú... tú... tú estás bien, ¿no?
Todo está bien.
(reloj marca la hora)
¿Te puedo contar algo privado?
(asiente)
Creo que Fernando...
creo... creo que tiene una aventura.
¿Fernando? ¡No!
Está raro. Está tan ausente.
Como con la cabeza en otra parte.
Y, es más, le vi unos libros de anatomía,
de sexualidad.
Bueno, pero es un médico, eso es normal,
que tenga libros de...
¿No?
Creo que son cosas mías,
es como intuición.
Perdona, perdona contarte estas cosas.
Solo que
tú eres mi mejor amiga y siento que...
que puedo abrirme con alguien
y no me juzgas como las demás.
No, yo no te voy a juzgar,
yo no.
Pero sí creo que
los matrimonios tienen altibajos.
Yo no me quedaría pensando en...
en eso... mucho tiempo.
(suena "Cada noche de amor" de Tecolines)
(exhala)
Cada noche un amor
(jadea asustada)
Distinto amanecer
Diferente visión
(música finaliza)
(llaman a la puerta)
(puerta al abrir)
Consuelo.
Discúlpame, no sabía que habíamos quedado.
No, no habíamos quedado.
Pero quería venir lo antes posible.
¿Estás bien?
Sí.
Voy a ser breve.
Ya no nos podemos seguir viendo.
¿Por qué?
¿Hice algo malo?
Theresa
vino a mi casa anoche
y me dijo que
cree que estás teniendo una aventura.
Pero yo no tengo ninguna aventura.
Y lo sabes,
lo sabes porque me pesa.
(música romántica)
Quizá...
hemos sido muy buenos conteniéndonos después de...
ese primer beso, pero...
pero es que cada vez que vengo aquí
pienso que va a pasar otra vez.
Y yo creo que lo mejor es ya no vernos
por el bien de tu matrimonio.
(música continúa)
Theresa es una muy buena mujer.
Y tú eres un magnífico hombre.
(música finaliza)
(conversación indistinta)
Señoras.
¿Cómo estás?
Encontré esto
dentro de la maleta
que le confisqué a la Madame.
Es un recibo de pago
del salón de belleza de este club.
mujer: Ay, sí es cierto.
Lo cual nos lleva a una conclusión.
La Madame está aquí.
(jadea sorprendida)
La Madame es una de nosotras.
(suena "Tu falta de querer" de Mon Laferte)
Hoy volví
A dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte
Estando aquí
Oh, oh, oh
Te quiero ver
Aún te amo y creo
Que hasta más que ayer
La hiedra venenosa
No te deja ver
Me siento mutilada
Y tan pequeña
Oh, oh, oh
Ven
Y cuéntame la verdad
Ten piedad
Y dime por qué
No, no, no
Cómo fue
Que me dejaste de amar
Yo aún podía soportar
Tu tanta falta de querer
Hace un mes
Solía escucharte
Y ser tu cómplice
(música se desvanece)
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