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Será un honor que nos acompañes a la boda.
- Gracias. - Muchas gracias.
Esperamos su confirmación a la boda.
Ay.
(música clásica)
Uy. Gracias.
(música de suspenso)
(Consuelo respira agitada)
(respira agitada)
(música continúa)
(resopla)
(música)
Este cereal sabe a cartón.
Buenos días, mis amores.
- Matilde: Buenos días. - Voy a lavarme los dientes.
¿Quieres que te haga un panecito tostado
- con mermelada? - Sí.
Ya vámonos. Vámonos.
Martha Patricia, sé que no estás de acuerdo
con lo que está pasando, te estoy hablando.
No me toques.
Con razón mi papá se fue.
Por tu culpa, por tus perversiones.
No quiero saber nada de ti.
¡No me hables así!
Somos una familia.
Martha: Volveremos a ser una familia
cuando dejes ese horrible negocio.
Bueno...
pues aquí está todo lo que hemos ganado.
Nada mal para dos mujeres solas.
Entonces, ¿ya no los vas a vender?
No. No.
¿Segura?
Sí.
¿Segura, segura?
Segura, segura.
Qué bueno que recapacitaste
y ya dejaste ese negocio.
Siempre dije que estaba muy mal.
¿Qué?
Tú me compraste uno.
- Me pediste baterías extras. - No digas eso.
- Dos veces. - Ya. No lo menciones.
Me dejé llevar, pero poquito.
- Poquito. - Ya.
Pero bueno, ya, no hablemos de eso.
Mejor, cuénteme, ¿qué vas a hacer?
Quizá tu esposo necesita vendedores de aspiradoras,
total, yo ya tomé el curso.
Ah, no, no, no, cómo crees.
Se vería fatal que una mujer anduviera de casa en casa
vendiendo aspiradoras.
No.
Ah, ya sé.
Quizá podrías intentar vender algo por catálogo.
Muchos vendedores lo están haciendo.
Hay cremas, perfumes, de todo.
Yo no creo que vendiendo algo de este catálogo
voy a poder pagar mi hipoteca
y todos los gastos que tengo en la casa.
Son demasiados.
Lo que debes hacer es llamar a Carlos Julio y pedirle perdón.
¿Perdón?
Él me abandonó a mí.
- Él nos dejó sin dinero. - Dile que vas a cambiar.
Que harás lo que sea para que te perdone.
Dile que no puedes vivir sin él.
No sé, ruégale, suplícale, arrástrate si es necesario.
No querrás acabar como Lucrecia
que vive debajo de un puente.
O en un cuartucho lavando ropa ajena.
Piénsalo.
¿Viste la jugada que hice?
Me quité a todos y ¡pum!
Directito a la portería.
Sí.
Solo que, para la próxima,
lo metes en la portería contraria.
(ambiente de escuela)
Ay, te juro que si a mí me dejaran jugar fútbol
les metería una goliza.
¿Una mujer jugando?
No creo.
Créeme que juego mucho mejor que la mayoría.
Te veo después.
¿Y nuestra clase de inglés?
Ah, es que
tengo cosas que hacer con mi mamá.
Si quieres mañana.
Mañana pensaba ir al club.
Si quieres, puedo invitarte.
Te doy la clase ahí, a esa hora casi no va nadie.
¿Me estás invitando a salir, Balón?
Andrés: No, cómo crees,
pero estaría bien cambiar de aires, ¿no?
(música swing)
Está bien.
Okay.
(chicharra suena)
Doña Consuelo,
valoramos el esfuerzo que hace con su aporte,
pero no le alcanza para pagar el adeudo de su hipoteca.
Bueno,
quizá no toda la hipoteca, pero seguramente la mitad.
No le alcanza ni para un mes.
¿Un mes?
Eso es todo mi dinero.
¿Usted sabe lo que yo tuve que hacer para tener ese dinero?
Tranquilícese.
No se me vaya a desmayar.
Yo no puedo perder mi casa.
Vamos a tomar este aporte
para abonar a la deuda
y le damos más tiempo
para que pague los meses vencidos.
- ¿Qué le parece? - Más tiempo.
- Consuelo. - Alonso.
¡Qué gusto!
Lo mismo digo. ¿Qué haces por acá?
¿Cómo van las cosas en casa?
Ay, muy bien. Todo muy bien, gracias.
Alonso: Sabes a lo que me refiero.
Se acerca la boda de nuestros hijos
y no veo que tu marido haya regresado.
Mucho hacemos ya con asumir todos los gastos de la boda,
pero no vamos a permitir que por culpa de tu familia
seamos la comidilla.
Mira, no sé qué habrás hecho para que Carlos Julio se fuera,
pero haz que regrese.
(música)
Consuelo: El dinero del negocio no nos alcanzó ni para un mes.
Y para colmo, me encuentro a don Alonso,
que me dice que tengo que pedirle a Carlos Julio
que regrese antes de la boda.
¿Qué más se supone que tengo que hacer?
Ingrid: Tomarte un trago.
Ay, Ingrid, hola.
¿Qué haces aquí?
Tenía que ver cómo iban unos
que tenía pendientes,
y vine a ver cómo va nuestro negocio.
Lo intenté. Te juro que hice todo lo que...
Sí, pero ya me dijeron que te quieres retirar.
(exhala)
Fue un error. Desde que me metí en ese negocio,
mi vida se vino todavía más abajo.
Mis hijos se enteraron y no me hablan.
Mis amigas están a punto de enterarse
y de sacarme de mi círculo social
y yo...
Acompáñeme a un evento.
Para despedir nuestra sociedad.
Cámbiate, aquí te espero.
(música en vivo)
(Ingrid exhala)
Shhh...
Sácame de este tugurio.
Por este tugurio han pasado
políticos, artistas.
Mira, ¿esa de allá no es Dolores del Río?
Creo que sí.
No me vas a creer, pero una vez aquí tuve una...
acalorada conversación con Ava Gardner.
La gente viene aquí a pasarla bien,
a que no la juzguen, a ser quien es.
Estoy demasiado sobria para ser las 9 de la...
¿Guapo?
Me regalas un tequila para mí, por favor,
y otro para mi amiga.
No, no, no. ¿Por qué no pedimos dos medias de seda?
Dos tequilas.
Consuelo: Esa es, es...
La Doña, sí.
¿Ya me crees?
A veces se ponen peluca para que no las reconozcas.
¿Como ella?
Pa arriba, pa abajo,
pa'l centro y pa dentro.
(música continúa)
Ahora sí, cuéntame,
¿por qué decías que no te reconoces? ¿Qué pasó?
Nada. No pasó nada.
¿Nada o nadie?
Empezó a hacer como mucho calor, ¿no? Qué bárbaro.
(en francés)
¿Secretos amorosos?
Órale, para adentro.
Cuéntame.
¡Uh!
Sí, es alguien,
es alguien que me tiene muy confundida.
Y no te lo puedes sacar de la cabeza
y sueñas con él y fantaseas con él todo el día
y le traes ganas, ¿no?
- ¿Cómo sabías tú que...? - Ya pasó algo, ¿verdad?
Yo sabía ya que esos ojitos estaban más brillosos.
Cuéntame.
Nos dimos un beso. Uno.
- No sé en qué estaba pensando. - En sexo.
Sí, pero una mujer decente no piensa en sexo.
Eres una mujer joven,
llena de vida, de pasión, de deseo.
Tu marido te acaba de dejar.
Es normal. No tiene nada de malo.
Sí, pero es que esto no es lo peor.
Está casado.
¿Casado?
Mejor.
No hay nada más sexi que un amor furtivo.
Mira, yo una vez estuve con un hombre casado,
y no es por presumir, pero en una noche
- tuve cinco orgasmos. - ¡Shhh!
- ¿Qué tal? Buenas noches. - Ay, joven.
Dos más.
- ¿Cinco? - Cinco.
¿Te ha pasado que admiras mucho a alguien,
pero cuando la conoces
no es lo que esperabas?
Bueno,
cuando conocí a Vitas Gerulaitis
pensé que era más alto, pero...
¿Por qué lo dices?
Es que
conocí a Panchita, la de las revistas.
Siempre la imaginé
hermosa,
inteligente, bien vestida y...
resultó ser un señor gordo, grosero y desagradable.
¿Y?
Que es un hombre horrible que escribe la revista
que todas las muchachas leemos.
Ese hombre nos dice cómo comportarnos,
cómo vestirnos, de qué hablar.
Bueno, debe saber lo que les gusta a las mujeres.
Tampoco es que sea tan difícil.
Con unas rosas y unos chocolates ya están contentas.
Bueno, y un besito.
(música en radio)
narrador en radio: Desde la penumbra de su capilla,
llegan las narraciones terroríficas
del Monje Loco.
No, no, no la apagues, Mati, ándale,
otro ratito.
- Cecilia: Mi mamá no está. - A dormir.
- Ándale, por favor. - Es tu hora de dormir.
- Un ratito no más. - Martha: Matilde,
¿dónde está mi mamá?
Se fue a una reunión con su amiga Leti.
Una mujer decente no sale a estas horas sola.
- ¿Decente? - Martha: ¿Saliendo sola?
Va a arruinar mi boda y va a destrozarnos la vida.
¿No se cansa de hacernos pasar vergüenzas?
¿Dónde está mi papá?
Para que la ponga en cintura.
¡Bueno, ya estuvo bueno!
Y tú, no hables así de tu madre, escuincle baboso.
Todo lo que ha hecho su madre es para sacarlos adelante,
para seguirles dando el estilo de vida
a la que están acostumbrados.
Con el que realmente deberían de estar enojados es con el...
con su papá.
Matilde,
¿tú sabes que hizo mi mamá para que mi papá se fuera?
Pues no hizo nada.
Él solito agarró y se fue.
Pero todos dicen que mi mamá...
Pues sí.
No hay que creerle a todos los hombres, mi amor.
Parecía una orgía eso.
Y, en eso, escuchamos las llaves en la puerta de la casa,
- ¡era la esposa! - Consuelo: ¡No!
Y ahí vamos 15 personas a atravesar una ventanita así,
que tenía un suizo en su casa,
para salirnos de la casa, así como estábamos.
¿Sabes tú lo que es caminar sin calzones,
sin calzones bajo la falda,
- en invierno por Stuttgart? - No.
Oriné cubitos de hielo,
te lo prometo, no estoy bromeando.
Cubitos de hielo.
(música en vivo inicia)
Me encanta esa canción. Vamos a bailar.
¿Con quién vamos a bailar?
¿Cómo que con quién? Conmigo vas a bailar, ¡ven!
Una mujer.
No necesitas un hombre para bailar.
Suéltate, Consuelo.
- Suelta la cintura. - ¡Estoy soltándola!
¡Que fluya el tequila!
(música continúa)
¡Ingrid!
Ya estoy sueltísima. Sí.
(grita)
Dos tequilas más.
(música continúa)
Ingrid: ¡Eso!
(inaudible) Así.
Ajá, sí.
Consuelo: Hazle así.
(música continúa)
(música se desvanece)
(puerta al cerrar)
(música en vivo al fondo)
(puerta al abrir)
(puerta al cerrar)
(música continúa)
¿Lucrecia?
- ¿Consuelo? - ¿Qué haces aquí?
¿Qué haces tú aquí?
Bue...
Oye, pero espérate.
- Te ves... - Lucrecia: Tú te ves...
Hola. Amor, vámonos, nos están esperando.
Me vas a tener que disculpar.
Es que venimos a celebrar el cumpleaños de...
¿Qué es lo que somos, cariño?
(Lucrecia y hombre ríen)
De mi nuevo novio
que acabo de conocer hace media hora
y nos están esperando.
Pero me encanta verte, Consuelo.
(música rock and roll)
Joven.
Dos de tequila.
- ¿Todo bien? - Dos más. Sí.
Todo más que bien.
Ya me está empezando a gustar esto.
(música finaliza)
Matilde, siento que me voy a morir.
Matilde: A ver.
Pues ¿adónde fuiste anoche?
A un lugar que se llama Shhh...
- ¿Ah? - ¿Los niños?
Los niños no me pueden ver así.
Se fueron al club.
Y tú no te vas a morir. Se llama cruda.
(timbre suena)
¡Voy!
Ah, caray.
Oye, Matilde, ¿habrá desayuno para mí
o me como lo de la muerta?
Matilde: ¿Cafecito?
Ingrid: Por favor.
Son novios Se gustan
Ya cállate.
Lo raro es que lleves a Lisa
con sangrones de tus amigos.
A esta hora no viene nadie.
(destellos)
Andrés: Ahí viene.
¡Y te callas la boca!
Ahí de ti que digas algo. ¡Cállate!
Ay, perdón por llegar tarde, de verdad, pero es que,
bueno, no pasaba el camión y esto está bien lejos.
No te preocupes.
Acabamos de llegar.
Hace una hora.
Vamos.
- Gracias. - De nada.
guardia: Ella no puede ingresar.
- Andrés: ¿Por qué no? - Son requisitos del club,
y su invitada no los cumple.
- Debe de ser un error. - guardia: No.
Ella puede entrar con nosotros,
porque es la niñera de mi hermana.
¿Qué?
Es para que te dejen pasar.
Pareces perfectamente.
Eres un idiota y nunca vas a dejar de serlo.
Bueno,
ya que comprobé que no tengo que ir a ningún entierro.
Mi avión sale en unas horas, así que...
(en alemán)
No, espera. Eh...
Ingrid, yo...
(Ingrid asiente)
¿Hay posibilidad de regresar al negocio?
(música suave)
Es que creo que me estaba gustando eso de...
ser libre.
Siempre y cuando
entiendas que lo que estamos haciendo
no tiene nada de malo.
Estamos poniendo nuestro granito de arena
para que las mujeres puedan sentir lo que quieran,
cuando quieran y como quieran.
Incluyendo sentir que les explota
la cabeza de la cruda.
Ten.
Yo creo que esto
te va a alcanzar para...
dos o tres meses de tu hipoteca.
No puedo aceptar esto.
Tómalo como un adelanto
y esta vez trata de ser más...
¿Sí?
(habla francés y alemán)
(música continúa)
Matilde,
¡regresamos al negocio!
(se queja de dolor)
(música finaliza)
Martha.
¡Martha!
¿Estás segura?
Sí, enana.
¿Podemos hablar?
Martha Patricia, si vas a hablar de lo de anoche,
salí con Leticia y solamente me tomé una copa.
Mamá.
Estos días me han pasado muchas cosas.
Y yo quería decirte que...
lo siento.
Te dije cosas horribles y no es justo porque
tú no fuiste la que nos dejaste.
Fue papá.
(música emotiva)
Ven, mi amor.
(exhala)
Ya que estamos en confesiones,
te confieso que desde que se fue tu papá...
me siento completamente perdida
y no tengo idea de lo que estoy haciendo.
Pero si hay una cosa
que no me dejo caer bajo...
fueron ustedes.
Te lo prometo que yo pensé que si les hacía caso a todos,
iba a estar felizmente casada ahorita,
y lo único en lo que me tendría que preocupar
es en ser una buena esposa y una buena madre.
Entiendo todo lo que hiciste,
pero prométeme que vas a dejar ese negocio,
que vas a buscar otra cosa.
Mi amor.
Lo único que te puedo prometer...
es que voy a ser lo suficientemente discreta
para no ponerte ni a ti ni a tus hermanos en riesgo.
¿Cómo vas a vender semejantes cosas sin arriesgarnos?
voz Leticia: Podrías intentar vender algo por catálogo.
Muchos vendedores lo están haciendo.
Hay cremas, perfumes, de todo.
A veces se ponen peluca para que no la reconozcas.
Consuelo.
¿Estás bien? ¿Estás enferma?
Quería hablar contigo sobre un tema profesional.
Sí, claro.
Estaba pensando,
y sí necesito tu ayuda, asesorándome para el negocio.
Pero esta vez no será improvisado.
Es decir, sería una relación meramente profesional
donde yo te contrataría por tus servicios y tu asesoría,
pero solamente si quieres.
Si no quieres, no pasa nada, pero sí, sí necesitaría...
Consuelo, por supuesto que sí.
(exhala aliviada)
- Otra cosa. - Ajá.
Podemos empezar ahorita.
- ¿Ahorita? - Ajá.
Sí, sí, claro, por favor, pasa.
Gracias.
Bueno, y cuéntame, ¿qué es lo que quieres saber?
(puerta al cerrar)
Fernando: Bueno, aquí es donde se encuentra
la zona erógena
que Gräfenberg señala en su estudio.
No tiene una ubicación exacta,
pero se sabe que se encuentra alrededor
de la pared anterior a la vagina.
Es una zona con muchas terminaciones nerviosas
que al estimularlas correctamente...
dan placer.
(música seductora)
Y...
¿todas tenemos una?
(ríe)
Bueno, eh...
es parte de la anatomía femenina.
Sin embargo, para obtener esa sensación
hay que saber estimular.
(música continúa)
¿Y si alguien quisiera...
(titubea)
...o alguien, otra persona, quisiera como...?
- ¿Cómo podrían...? - Ya, ya, ya. Ya te entiendo.
(Fernando ríe nervioso)
Bueno, pues eh...
podría ser...
a través de la penetración, en el acto sexual,
o manualmente
o con un masajeador.
(música se intensifica)
(llaman a la puerta)
secretaria: Disculpe, doctor,
la señora Magdalena está impaciente.
Sí, sí, María. Dame cinco minutos, por favor.
Con permiso, doctor.
(puerta al cerrar)
Bueno...
Muchas gracias.
Eh, bueno.
(Consuelo tartamudea)
¿Mañana...?
¿Mañana nos podríamos ver?
Lo que necesites.
(puerta al abrir)
(puerta al cerrar)
Ay, cabezona.
Oye.
(música suave)
Hola, soy Carmelita Ventura.
Te van a cachar.
Es la casa de una amiga
de una de mis clientas de confianza.
Está en la otra parte de la ciudad.
Todo está fríamente calculado.
Solo que antes,
antes tengo que hacer algo.
(música swing)
(música finaliza)
Consuelo: Este aparato, señoras,
les va a hacer sentir cosas que jamás habían sentido.
Pero lo más importante
es que les va a dar el poder sobre su propio placer.
¿Y este
dispositivo
se usa
en el tesorito o...?
Mejor vamos a llamarle al tesorito
por su nombre de verdad.
La vagina.
(ríen)
¿Alguien aquí ha escuchado la palabra orgasmo?
Tranquila, tranquila.
Está bien.
Yo tampoco, jamás, había escuchado nada sobre el tema.
Pero es algo que todas las mujeres
podemos llegar a sentir
si estimulamos correctamente la...
la vagina.
Con este masajeador femenino personal,
ustedes pueden llegar a estimular suficiente placer
para lograr un orgasmo.
- ¡Ay! - ¿Alguien lo quiere tocar?
Bueno.
- ¿Alguien más? - mujer: Yo.
- Voy un momentito... - Claro.
...al baño.
Mientras, vayan tocando el botón que tiene en la parte de abajo
y sientan esa vibración.
Eso es lo que ayuda a estimular el placer.
Te lo aseguro.
Sí, yo tuve uno en mis manos.
Está aquí y tienes que apurarte.
(tocan la puerta)
Amor.
Mira, te traje tu...
De seguro que no has comido nada.
¿Y esos libros?
Ah,
estaba, eh...
estaba investigando...
¿Has estado investigando para nuestro...?
Sabía que esto lo íbamos a lograr juntos.
Tenemos ocho días de retraso.
¿Qué?
A ver, amor, escucha.
No, no hay que emocionarnos.
Shhh, shhh, shhh.
mujer: ¡Ay, que es mío!
Tranquilas, chicas.
Cualquier cosa, pueden hacer su pedido.
(música de tensión)
¡Ay, pero...!
Pero si serás.
Bueno, señoritas,
yo me voy a tener que despedir.
- ¡No, no, no, no! - Perdón, discúlpenme.
Discúlpenme.
(música continúa)
(puerta al abrir)
(timbre elevador)
Ay, se dio cuenta.
Es la mismísima...
- ¿Dónde está? - Acaba de bajar.
¿Qué?
(música continúa)
(puerta al abrir)
(puerta al cerrar)
¡Taxi! ¡Ay, taxi, taxi, taxi!
¡Córrale, córrale, córrale!
(Olga grita frustrada)
¡Se escapó!
(jadea de sorpresa)
Pero mira lo que tenemos.
(suena "Tu falta de querer" de Mon Laferte)
Hoy volví
A dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte
Estando aquí
Oh, oh, oh
Te quiero ver
Aún te amo y creo
Que hasta más que ayer
La hiedra venenosa
No te deja ver
Me siento mutilada
Y tan pequeña
Oh, oh, oh
Ven
Y cuéntame la verdad
Ten piedad
Y dime por qué
No, no, no
Cómo fue
Que me dejaste de amar
Yo aún podía soportar
Tu tanta falta de querer
(música se desvanece)
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