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(gemidos)
(música chachachá)
hombre: Ahora que ya las van a dejar votar,
tienes que ser responsable.
Pero ¿no crees que todavía falta para eso?
- No importa. - ¡Ah!
En esta familia votamos por el PRI.
Es que no sabemos
qué pueden estar pensando los del PAN
para quedarse en el poder.
No nos conviene.
Sí para el PRI y no para el PAN.
Ahí viene.
(respira agitado)
(gime)
Ay, ¡qué rico!
Ay, sí, muy rico.
(música continúa)
Qué idea de que las mujeres voten.
De veras.
Ni saben nada de política.
(exhala)
(música finaliza)
(música de entrada)
(tararea)
¡Martha Patricia!
¡Buenos días!
Mi amor.
Ya es hora de despertar, mi amor.
- mujer: ¡Despierta! - ¿Qué pasa?
Cuando duermas, tienes que tener
la espalda recta contra el colchón
y la boquita un poquito más cerrada.
¿Y eso?
¿No está hermoso este vestido para...
para la cena de tu compromiso?
Pero yo quería usar mi vestido rojo.
Rojo no es un color apropiado para esta ocasión.
Deberías usar un vestido de rayas
para acostumbrarte a la cárcel.
¿Qué dijiste, enana?
- ¡Ey, no! ¡Ey! ¡No! ¡Ey! - ¡Te voy a matar!
mujer: ¡Tenemos cosas que hacer hoy!
¡Paren, van a molestar a su papá!
¿Sigues con estos recortes, enana?
Lo enana se me va a quitar con los años,
pero a ti lo burro ni con la universidad.
- niña: Ya. - Más burra tú
que estás obsesionada con esa bobada.
Papá me prometió llevarme.
Tiene una pista para patinar gigante.
(pasos que se acercan)
- Buenos días. - Buenos días, Matilde.
Matilde: ¿Cómo van a querer sus huevos?
¿Rancheros o con jamón?
Martha: Yo, fruta nada más.
Buenos días.
hijos: Buenos días, papá.
- Matilde: Buenos días. - Hijo.
Princesita.
(música)
Martha: Mira estos tocados, papi.
¿Cuál crees que debería usar para la boda?
El que tú quieras, princesa.
Ya sabes que a papá le toca pagar,
y a ti, sonreír.
Gracias, papito.
(música)
Mi amor, mañana llega el jardinero, hay que pagarle.
No entiendo por qué insistes tanto con el tema del jardín.
El jardín es el reflejo
de la armonía del lugar, mi amor.
Muy bien.
Toma.
Y también me hace falta comprar unas cosas para la cena.
Perfecto.
Gracias, mi amor.
Ya ves lo que te espera.
Provecho.
Mi amor, ¿no quieres que te acompañe a tu clase? A...
No, gracias, mami, me voy caminando con (inaudible)
mujer: Te cuidas.
Ay, pero señor Portillo,
qué guapo.
Y para la señora de Portillo, cómo no.
- Buen día, amor. - Igual, corazón.
Vamos, niños, por acá.
Pórtense bien.
- Hasta luego, mamá. - (inaudible)
presentador: Para que los pasteles crezcan
como el amor de mamá...
Tranquila, mamá.
Regálale en su día
una batidora Williamson de doble cabezal.
Familia feliz, mujer feliz,
yo la recomiendo.
Batidoras Williamson. Cómplices de las familias felices.
¿Ya tienes todo listo para la noche?
En esa estoy, pero ya casi.
Ay, nos tienes que contar todos los detalles.
¿Qué vas a servir para cenar?
Buenas tardes.
Lamento interrumpir.
Bienvenida, querida.
mujer 2: Les presento a Theresa,
acaba de llegar de los Estados Unidos.
- mujer 3: Ay, qué gusto. - mujer: Bienvenida.
- Bienvenida. - Hola. Gracias.
¿Nos decías de la cena?
Mi hija se casa
y hoy es su cena de compromiso.
mujer 4: Y no se casa con cualquiera,
se casa con un Rivapalacios.
El amor.
mujer: ¿Y tú de dónde eres, querida?
Soy de Minnesota.
mujer 3: Tú debes ser la esposa
del doctor Palomares hijo, ¿cierto?
Theresa Palomares,
- mucho gusto. - Ay, un gusto.
Aquí se dice Theresa "de" Palomares.
Muy romántico, ¿no?
Vas a tener que acostumbrarte a muchas cosas de aquí.
Pero no te preocupes, que con nosotras
vas a aprender rápido.
No te vaya a pasar lo que a Lucrecia.
Ni menciones ese nombre.
¿Qué le pasó a ella?
La...
la dejó el marido.
Lamenté mucho lo de tu suegro.
Que Dios lo tenga en su santa gloria.
¿Y se van a quedar mucho tiempo?
Mi marido va a quedarse
con el consultorio de mi suegro.
¡Ay, pero qué gran noticia!
Así no vamos a extrañar tanto a nuestro querido doctor.
La verdad es que, a mí,
los doctores jóvenes no me gustan.
Con todo respeto y sin ofender.
- Claro. - mujer 3: Sí.
- Buen punto. - mujer 2: No, sí, no.
mujer: Después de que termines,
¿le puedes dar una pasada con vinagre?
Para que quede brillante y limpio.
Gracias.
Ay, no, no. Ese jarrón no.
El de cristal cortado que está en la vitrina, por favor.
Gracias.
(música armoniosa)
Mi amor... ¡Quedaste hermosa!
Luci, gracias por haber venido a la casa a atendernos.
Luci: Ay, no hay nada qué agradecer.
Ustedes son de mis clientas consentidas.
Martha: ¿Qué tal estoy quedando?
Preciosa, mi amor.
Igualita a Elsa Aguirre.
Pero pedí que me peinara como Audrey Hepburn.
Igualita a ella también.
¿No te has bañado?
Pedro y su familia no tardan en llegar.
Pero ¿por qué me voy a bañar de nuevo
si me bañé en la mañana?
Vete a bañar, por favor,
y ponte el vestido azul, el de olanes.
Primero muerta.
Cecilia.
- ¡Cuidado! - Princesa.
Mi amor.
Ay, (inaudible) ¿las de siempre?
No.
Bueno, no pasa nada.
¿Me das un poquito de dinero
y le pido a Matilde que vaya por más?
- De las que siempre. - Bueno, va.
Mira cómo quedó tu hija.
- hombre: Está preciosa. - Preciosa.
- Toma. - Gracias, mi amor.
Quiero proponer un brindis por nuestros hijos
y por la unión de nuestras familias.
- hombre: Salud. - ¡Salud!
- ¡Salud! - ¡Salud!
Y no puedo creer que mi bebé
se me vaya a casar.
mujer: Ay, ya sé.
Tenemos que ver la lista de invitados.
Sí, de nuestro lado son al menos 300.
- Sí. - Algo íntimo.
Cuatrocientos y cuatrocientos. ¿Está bien, mi amor?
Sí, sí, 800 está bien.
hombre 2: Y tenemos que definir la fecha de la boda ya
porque hay que enviarle la invitación a Adolfo, ¿verdad?
Ay, el presidente siempre anda bien ocupado,
no creo que pueda ir a la boda.
No, pero es que ni modo que no lo vayamos a invitar.
Claro.
Es crème brûlée.
Yo misma lo preparé.
Martha Patricia exentó todas sus clases del último año.
Y ahora está tomando un curso con Beba Lombardo,
tomando muy en serio sus nuevas responsabilidades.
Señor, tiene una llamada por teléfono.
hombre: ¿Me disculpan momento a ver?
- hijo: Sí, papá. - hombre 2: Sigue, Carlos Julio.
Carlos: Vamos a ver esto.
hombre 2: Está buenísimo.
mujer en el teléfono: ¿Primo?
- Es urgente que me... - Hablamos después.
mamá 2: ¡Delicioso, mijita!
Vas a ser muy buena esposa.
Gracias, señora.
mujer: ¿Quién era, mi amor?
Íngrid.
Íngrid.
Es una prima de Carlos Julio que vive en Europa,
pero... es un poquito rarita.
Ya llegó el fotógrafo.
papá 2: Ah, miren nada más. ¡Los retratos!
- Vamos, damas. - mujer: Ya, mi amor, párate.
- Pasa. - Gracias mi vida.
Ustedes en el centro, perfecto.
(flash de cámara)
Perdón, otra.
(flash de cámara)
mujer: Todo nos salió maravilloso,
- ¿verdad, mi amor? - Sí.
Muy bien, todo salió muy bien.
Ay, no puedo creer que nuestra chiquita
está a punto de dejar el nido.
Fui tan afortunada de encontrar un partidazo como tú.
Bueno, yo solo deseo que sean tan felices como nosotros.
(exhala)
El amor llega cuando menos lo imaginas.
Ay, sí.
- Hasta mañana. - Hasta mañana.
presentador: Para que los pasteles crezcan
como el amor de mamá.
(aplausos)
¡Y toda la familia sonría feliz!
¿Amor?
(aclara la garganta)
¿Carlos?
Mi amor, ¿todo bien?
¿Qué haces a esta hora?
Perdón, yo no, no quería que fuera así.
¿Que fuera así qué?
No somos felices.
¿Cómo que no somos felices?
Tenemos todo.
Tenemos una familia preciosa,
tenemos esta casa, tú tienes tu trabajo,
nuestra hija está a punto de casarse con un Rivapalacios.
¡Es una vida soñada!
Tu vida soñada.
Es tu felicidad, no la mía.
¿Hice algo para molestarte?
Estoy aburrido.
Si es algo que pasó con otra mujer...
o es algo entre tú y yo, lo podemos hablar.
Lo vamos a arreglar.
Podemos ir a hablar con el padre Genaro, podemos...
hombre: Diles a los niños que...
Por favor,
no permitas que odien a su padre.
(música de piano)
(pasos se alejan)
(puerta al abrir)
(puerta al cerrar)
¿Puedo usar mis patines en tu boda?
Martha: No, escuincla. Vas a usar tus zapatos normales.
Pero no le molesta a nadie.
Mamá, ¿verdad que a nadie le molesta?
- Matilde: Ceci, come, mi amor. - Mamá.
¡Mamá!
¿Papá viene tarde?
No vamos a alcanzar a desayunar.
Su papá...
salió de viaje.
Empiecen a desayunar.
mujer: Hoy me va a hacer favor
el esposo de Eva, de la vecina,
de llevarlos a la escuela.
No lleguen tarde, corran. Que tengan muy buen día.
Matilde: Tengo que ir a hacer la compra
porque ya no hay nada en la despensa.
Ya llegó el recibo de la luz.
No lo puedo creer, no nos dejó
ni un peso Carlos Julio... ¡Oh! Un peso.
Matilde: ¿Por qué no vas al banco?
No hay nada aquí.
(teléfono suena)
¡Es Carlos Julio!
¿Carlos Julio?
- Íngrid: Consuelo. - Residencia Portillo.
Oye, no encuentro a mi primo por ningún lado.
Marco a su oficina, me dicen que no está.
Me tiene que ayudar con una mercancía
que tengo atorada en la aduana.
Sí.
Buenos días, Íngrid.
No, no está,
como ya te comentaron, y aquí tampoco está.
Y yo tengo un compromiso, así que ya me tengo que ir.
- ¿Cuándo llega? - Bueno, que tengas un buen día.
No, espe... ¡Consue...!
(exhala)
El banco.
¿Dónde está el banco?
Disculpe, ¿me lo puede volver a repetir,
si es tan amable?
Sí, claro. No hay dinero en la cuenta.
Pero seguramente puede ser
un error de alguno de sus empleados.
O puede ser un malentendido.
hombre 3: Doña Consuelo, no es ningún malentendido.
Simplemente su marido retiró
el dinero de la cuenta hace semanas.
(golpe)
(sonido de arpas)
Bienvenida de vuelta.
Con cuidado, con cuidado. Tuvo un desmayo.
hombre 4: Tal vez se le bajó un poco la presión
o tuvo un bajón de azúcar.
Sí, sí, es eso.
Eh, salí corriendo.
No desayuné.
¿Me puedo ir o...?
Sí, sí, por supuesto.
- Le ayudo a pararse. - Sí.
Con cuidado. Mucho cuidado.
(se queja)
Eso.
(se queja)
- ¿Está bien? - Sí.
Si quiere, podemos tener una cita.
¿Una cita?
Médica.
¡Ay!
Claro.
No es necesario, yo estoy bien.
Solamente es eso, que no...
no comí.
Si cambia de opinión, ya tiene mi número.
Gracias.
¿Tiene quién la acompañe?
No, pero... yo... estoy bien.
Sí, gracias, doctor...
¿Palomares?
A la orden.
Con permiso.
¿Consuelo?
Me dijo mi marido
que Carlos Julio no fue al desayuno del Club Hípico.
¿Está enfermo?
- No. - Porque él nunca falta.
Claro que no, es...
No, no, se... se fue de viaje de...
de negocios.
¿Y cuándo vuelve?
No sé.
Ya sabes cómo son los viajes de negocios.
Se van unos días y luego unas semanas.
Ah, ¿y a dónde fue?
Sé que tenía...
una conexión en... Houston.
Si llegara a necesitar algo en Houston,
yo tengo familia ahí.
Ay, Theresa.
- Qué linda, gracias. - Theresa: No.
mujer 2: Consuelo...
hay que saber en dónde está el marido
en todo momento.
Yo sé dónde está mi marido.
En todo momento.
Nada más que tengo el itinerario en la casa,
no me acuerdo.
mujer 4: Por cierto, vecina,
si necesitas que sigamos llevando
a los niños a la escuela,
ya sabes que no hay ningún problema.
Gracias, Eva, no va a ser necesario.
Gracias, gracias.
(puerta al abrir)
Matilde...
Matilde: Ay, ¿qué crees?
El jardinero me está exigiendo su pago.
Además, mira, ya casi no hay huevos, carne, pollo.
Te estoy haciendo una lista. No he ido a la tortillería.
Sí, te voy a hacer la lista.
- ¿Sí? - Sí.
Martha: ¿Cuándo va a volver papá?
Necesito hablar con él para lo del pago del banquete.
Tenemos que dar un anticipo para apartar.
hijo: Yo también tengo que hablar con él.
Necesito un uniforme de polo.
Y yo quiero que me diga
cuándo me va a llevar al Parque Satélite.
Entonces, ¿qué le digo al jardinero?
Necesito hornear un pastel.
Podemos hablarle por teléfono a su hotel.
Buena idea. ¿Tienes el teléfono?
¿Cuándo regresa?
hijo: Ma, si no tengo el nuevo uniforme de polo,
no voy a poder jugar el campeonato.
- ¿Tienes el teléfono o no? - ¿Adónde se fue?
¿Por qué no nos dijo nada?
- No ha dicho cuándo regresa. - ¿Qué hago con lo del uniforme,
mamá, por favor?
¿Por qué no contestas?
- ¿Mamá? - hijo: ¡Contesta!
¡No sé!
(toca la puerta)
No te vayas a quedar leyendo hasta muy tarde.
Martha: Solo un rato más.
Es que hay un artículo especial de bodas.
¿Qué te pasa?
Nada.
Me puse sentimental.
Estaba pensando en...
cuando yo me casé con tu papá.
¡Ay!
Mira.
Te quería enseñar los tocados que vi.
Son...
Ay... ¡Estos!
Yo sé que ya estaba de acuerdo
con mi papá en un tocado, pero...
Carlos: No somos felices.
Estoy aburrido.
Es tu felicidad, no la mía.
Por favor, no permitas que odien a su padre.
(música ranchera)
(llaman a la puerta)
Carlos Julio.
Carlos Julio.
Consuelo.
Consuelo: Íngrid, eh, hola.
He tenido un día de perros.
Entre aduanas, oficinas de Gobierno,
bodegas, no puedo más.
¿Te sirvo?
Íngrid: No, gracias, yo me sirvo sola.
Yo creía que los alemanes eran complicados,
pero la burocracia en México es una locura.
¿Tequilita?
No, gracias, Íngrid querida.
Como ya te comenté por teléfono,
Carlos Julio no está aquí.
Se fue.
- Sí. - De viaje. De negocios.
Así que, yo creo que es mejor que regreses en otro momento.
Pero es que eso es justo lo que no entiendo.
Porque a mí me prometió que me iba a ayudar
con sus contactos en la aduana,
y de pronto se va de viaje y me deja colgada.
Por su culpa, yo no pude mandar la mercancía a Milwaukee.
¿Tienes idea lo que cuesta rentar una bodega?
Una fortuna.
¿Cuándo vuelve?
No sé.
Se fue, ¿um?
¿Adónde fue?
A Europa o a Estados Unidos.
Mira, la verdad, no me lo dejó muy claro.
¿Cómo que no te lo dejó muy en claro?
...lo que te acabo de decir.
Que no sé dónde está
y que no sé cuándo va a regresar.
Ya sabes cómo son los hombres.
Un día dicen una cosa, el otro día dicen otra.
Un día, todo está perfecto
y luego al otro día, están aburridos.
Y luego un día, todo está
la vida más maravillosa del mundo.
Y luego al otro día, todo se va al demonio.
¿Estás bien...?
¿Qué pasó?
(música continúa)
Me dejó.
Se llevó todo.
Y no me dejó nada,
mas que tres míseros billetes.
Todo va a estar bien, tranquila...
¿Cómo se supone que tengo que pagar
la colegiatura de los niños, el uniforme de polo, la boda?
Bueno, bueno, bueno, mira,
no es el fin del mundo si no regresa, ¿no?
Yo quiero mucho a mi primo, pero no es la gran cosa.
Y muchas mujeres viven muy bien sin un hombre.
Como yo.
Pero es que tú eres rarita...
Ey, shh.
Shh, shh, shh...
Ya pasó.
Vas a pensar que estoy loca.
¡Ay, no! Qué imagen te estoy dando.
No nos hemos visto
en años.
¿Cómo está Alemania?
No te preocupes por eso ahorita,
vamos a solucionar tu problema primero, ¿sí?
¿Cómo?
Creo que, en contra de todas las probabilidades,
nos podemos ayudar mutuamente.
¿De qué estás hablando?
Tú necesitas dinero, ¿no?
¿Por qué no vendes mi mercancía?
Que de todas formas, no puedo sacar
sin la ayuda de Carlos Julio.
(abre maleta)
(música)
Hoy volví
A dormir en nuestra cama
Y todo sigue igual
El aire y nuestros gatos
Nada cambiará
Difícil olvidarte
Estando aquí
Oh, oh, oh
Te quiero ver
Aún te amo y creo
Que hasta más que ayer
La hiedra venenosa
No te deja ver
Me siento mutilada
Y tan pequeña
Oh, oh, oh
Ven
Y cuéntame la verdad
Ten piedad
Y dime por qué
No, no, no
Cómo fue
Que me dejaste de amar
(música se desvanece)
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