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- Hyatt Place Independence. - Jonathan Fraser, por favor.
- Hyatt Regency Arcade. - Jonathan Fraser, por favor.
- Hyatt Cleveland Legacy. - Jonathan Fraser, por favor.
Habla Jonathan.
- ¿Jonathan Fraser? - Sí. ¿Quién habla?
Disculpe. Disculpe.
- ¿Supiste algo de papá hoy? - No desde que salió esta mañana.
¿Lo viste a las 5:00 a.m. antes de que se fuera?
Sí, vino a despedirse.
¿Dijo algo más?
Solo dijo "Adiós" y...
Y me besó en la frente.
Y se fue. Yo estaba medio dormido.
- ¿No dijo nada más? - ¿Probablemente que me ama?
¿Qué ocurre?
¿Suele hacer eso antes de irse de viaje?
¿Despedirse?
No, entrar a tu cuarto mientras duermes.
¿No se despide la noche antes?
Mamá, estás rara.
Es que no he sabido de él en todo el día.
Sé que está ocupado con dos presentaciones,
pero estoy...
- Envíale un mensaje. - Dejó el teléfono.
¿Dejó el teléfono?
¿Sabes la clave?
No.
¿Cómo se veía esta mañana?
Se veía como papá.
¿Entró a tu cuarto, se despidió,
quizá te dijo que te quería, y se fue?
¿Qué ocurre?
No...
Nada, mi amor, solo estoy...
Nada. No pasa nada.
El vecindario de la escuela Reardon del Upper East Side
está conmocionado esta noche por el espantoso hallazgo
de la madre de un alumno asesinada a golpes.
Según la policía, Elena Alves no volvió a casa anoche
tras una recaudación de fondos escolar.
Su hijo de diez años halló a la víctima ensangrentada
en su estudio de artista esta mañana.
La causa de muerte no está confirmada,
pero supimos que fue golpeada repetidamente
con un objeto contundente
que le causó laceraciones y abrasiones en el cráneo.
Hola.
¿Está viendo?
Está en todas partes, hablan de Reardon, es...
Es más que espantoso.
No puedo dejar de pensar en esa mujer.
- Lo sé. - ¡Y los niños! ¡Dios mío!
Amanda está en la otra línea. Te llamo luego, ¿sí?
Mamá.
- ¡Dios mío! - ¿Qué?
Me asustaste. No hagas eso.
Dije "mamá". ¿Qué tienes?
No encuentro a tu padre. No devuelve mis llamadas,
no responde mis correos y nada de eso tiene sentido.
¿Será que no tiene internet?
Está en un congreso médico. Tiene internet, Henry.
Está bien.
Pero le cuesta mucho registrarse, ¿cierto?
Ustedes siempre discuten por eso.
Y siempre hay una cena después del congreso.
Si está en la cena pero no tiene su teléfono,
¿cómo puede contactarte?
O quizá está en un avión.
Dijo que quizá podría adelantar su regreso, ¿no?
- Sí. Tienes razón. - Así que no te preocupes.
Está volviendo a casa.
- Tranquila. - Seguro es eso.
¿Hola? ¿Hola?
¿Jonathan?
¡Hola!
Colgaron.
Alguien lo llamó, oyó tu voz,
creyó que se equivocó y colgó.
A veces yo...
me siento...
me siento abrumada...
y...
perdida.
Estamos en la escuela Reardon donde el hijo de la víctima...
¿Esto es por la mamá muerta?
- Grace. - Debemos darnos prisa.
- Señora, solo un momento. - Vuelva, por favor.
Grace.
Sylvia.
- Hola. - Hola.
- ¡Por Dios! Esto es increíble. - Lo sé.
¡Maldito barullo! Disculpa.
Muchas madres preocupadas.
Ojalá que las nanas no traigan a los niños
en un momento tan crucial.
- Hola. - Hola.
Alexis Young. Grace Fraser. Tiene un hijo en segundo grado.
- Hola. - Hola. ¿Oí que eres terapeuta?
Así es.
No busco asesoría médica gratis,
pero mi Kimberly ya es ansiosa
y este es su primer asesinato escolar.
¿Hay alguna técnica que pudieras recomendar?
- Voy a entrar. - Nos vemos esta tarde.
¿Oyeron que el marido se entregó voluntariamente?
¿Qué?
Lo conocí una vez y me dio mala espina.
¿Cuándo lo conociste?
- Hola, Alexis. - Hola.
No creí que era un papá sino un empleado de la escuela.
Le dije que faltaban toallas de papel en el baño de damas.
No oí que se haya entregado.
¿Será por lo ocurrido en la recaudación?
¿Qué pasó en la recaudación?
Por favor, había al menos diez hombres oliéndola.
¡Por favor!
Creo que eso es importante.
Podría ayudar a atrapar al culpable.
Obviamente fue el marido.
Primero desaparece y ahora se entrega.
Siempre es el maldito marido.
No desapareció. Fue noticia falsa.
Me tengo que ir.
- Está bien. - Hasta pronto.
- Hola. ¿Llamó Jonathan? - No.
Llama a Stuart. El Dr. Rosenfeld del hospital.
Pregúntale si ha sabido algo de él.
Creo que el secretismo, en parte, influyó.
Quizá hasta en gran parte,
pero creo que intentaba liberarme de mí mismo.
¿De qué manera?
Siempre he sido muy recto.
Tratando de vivir según mis valores.
Oprimido por ellos.
Creo que lo que hice
no fue por rechazo a Michael sino a mí mismo.
Soy tímido...
cauteloso.
Parte de mí quisiera correr riesgos.
Hola.
Usted ganó un viaje al Caribe, oprima el...
Stuart.
¡Grace!
- ¿Te llamó mi asistente? - No que yo sepa.
¿Has sabido de Jonathan?
No.
Viajó a Cleveland y dejó su teléfono.
No he podido comunicarme con él y me estoy preocupando.
¿Qué hay en Cleveland?
- Un congreso. - ¿Congreso?
Sobre oncología pediátrica en la clínica de Cleveland.
No sé nada al respecto.
No puedo hablar.
¿Cómo que no puedes hablar? ¿No puedes hablar de qué?
- Llegaré tarde a mi reunión. - ¡Por favor!
No puedo. Es una exigencia. Las normas son estrictas.
- ¿Qué normas estrictas? - Lo siento.
- ¿Qué? - No puedo.
- Por favor, soy yo. - Lo siento, Grace, lo siento.
¡Qué asco!
- ¿Ya volvió? - ¿Qué?
¿Ya volvió papá?
No. No.
- ¿Qué? - Vamos, el abuelo nos espera.
Vamos.
- Buenas noches, Sra. Fraser. - Buenas noches.
- Muchas gracias. - Gracias.
- Hola, Henry. - Hola, abuelo.
Tu abuelo preparó penne marinara especialmente para ti.
¿Eso fue todo lo que te dijo el Dr. Rosenfeld?
Sí.
¿Y tú qué crees?
No sé qué creer.
No solo dejó el teléfono.
Arregló todo para no lo pudieran contactar, papá.
- ¿Cómo anda todo entre ustedes? - ¿Cómo anda todo?
No es una pregunta capciosa, Grace.
Mejor que nunca.
Esto no tiene sentido.
Me cuesta mucho funcionar así.
Tienes que funcionar. Tienes un hijo que cuidar.
Erma.
- Disculpe, Dra. Fraser. - ¿Sí?
La buscan dos policías en el lobby.
Está bien. No, papá.
Yo me encargo.
Necesito caminar un rato de todos modos.
Gracias por venir.
¿Podemos hablar en un lugar más privado?
- Mi familia está arriba. - ¿Vamos a la oficina?
¿A la comisaría?
¿Me están arrestando?
¿Por qué la arrestaríamos?
Solo queremos más información. Sería más fácil hablar allá.
Está bien.
¿Por qué los acompañaste?
Porque es la forma más directa de saber qué pasa.
Deberías llamar a un abogado.
No creo, pero si te parece necesario...
¡Por amor de Dios, hija!
Gracias por cuidar a Henry. Te llamaré al saber algo.
- Es muy mala idea, Grace. - Dije que te llamo al saber algo.
¿Todo bien?
Conocía muy poco a la Sra. Alves.
Hablemos al llegar allá.
Por acá, por favor.
Por esa puerta.
¡Oye, oye! ¡Basta!
Por acá.
¿Le traigo café o algo?
No.
No, gracias. Estoy bien. Esto... Esto se ve un poco...
¿Necesito un abogado?
No creo. Solo vamos a conversar.
Muy bien.
Bien.
Dra. Fraser,
¿dónde está su marido?
No sé.
- No sabe. - ¿Está en su apartamento?
- Claro que no. - ¿Por qué está tan segura?
Porque hasta donde sé, como le dije, está en un congreso médico.
Si estuviera aquí, estaría trabajando, pero no está.
¿Dónde trabaja?
En el hospital Price-Norbury Memorial.
Dra. Fraser...
su marido no trabaja en el Price-Norbury Memorial
desde hace mucho tiempo.
¿No lo sabía?
¿Qué?
Según el Dr. Robertson Sharp,
el Dr. Jonathan Fraser fue despedido hace tres meses.
¿No lo sabía?
¿Dice que no lo sabía hasta hace un momento?
No lo sabía.
Hablé con un médico hoy,
que no quiso contarme nada, pero no lo sabía.
¿Qué médico?
Stuart Rosenfeld. El Dr. Rosenfeld.
¿Y le dijo el Dr. Rosenfeld que el despido de su marido
fue después de tres medidas disciplinarias?
No quiero seguir con esto.
¿Oculta a su marido?
No, no estoy ocultando a mi marido.
Como dije, creí que estaba en un congreso médico.
Dijo que iba a un congreso médico en Cleveland.
- ¿Y no está en el apartamento? - Ya le dije que no.
Parece que su teléfono sí, según Verizon.
Sí, sí, su...
Su teléfono está ahí.
Lo pudo decir.
No preguntó por su teléfono. Preguntó dónde está él.
No es la primera vez que olvida el teléfono en casa.
Anoche encontré el teléfono y por eso no sé dónde está.
Porque dejó el teléfono y no puedo...
No puedo llamarlo.
¿Le parece lógico eso?
No.
No, nada de lo que ha pasado hoy me parece lógico.
Dra. Fraser,
¿sabe por qué su marido fue despedido?
Sospecho que se imagina que nosotros sí lo sabemos.
¿No siente curiosidad?
Ayer obtuvimos los registros del hospital Price-Norbury.
¿Datos confidenciales?
Sí, con una orden judicial que solicitamos ayer.
Eso es mentira, una maldita mentira.
Todo esto es una mentira.
En junio del año pasado en una audiencia disciplinaria
fue acusado de contacto inapropiado
con el familiar de un paciente.
No sé lo que significa eso, pero...
¿Pero qué?
Él atiende a niños con cáncer.
Mi marido es un hombre muy, muy cálido.
No un desalmado que entra a una habitación,
anuncia que el niño va a morir y sale por la puerta.
Es un hombre muy amoroso
y quizá tocó a alguien,
quizá abrazó a alguien,
porque le importa, pero eso no significa que sea...
Le diré el nombre del paciente.
No, maldición. No, no, no.
Le digo su nombre...
Eso es privado. No quiero saber el nombre del paciente.
Es privado. No quiero saberlo. Es confidencial.
No quiero saberlo.
¿No quiere saberlo?
¿O ya lo sabe?
El paciente de su marido...
es Miguel Alves.
Su diagnóstico es un tumor de Wilms.
La madre de Miguel...
Elena Alves.
¡No, Dios mío!
Así que perdóneme por interrogarla, Dra. Fraser,
pero me enojaré mucho si insiste en que su marido
está en un maldito congreso en el maldito Cleveland
y que olvidó el maldito teléfono.
No lo proteja.
Encontraremos a Jonathan donde quiera que esté,
así que este es el momento de decirnos lo que sabe.
Esto es lo que sé.
Estoy en una sala con dos detectives
que me tratan como si fuera una sospechosa,
presionándome ilegalmente
para sacarme respuestas incriminatorias
en un ambiente burdamente carcelario.
Así que o me lee mis derechos ahora mismo
o me dice que me puedo retirar.
- ¿Sigues con ellos? - No. Acabo de salir.
¿Estás bien?
Grace, ¿qué diablos sucede?
Me hicieron muchas preguntas, preguntas agresivas.
Supongo que no sabes nada de Jonathan.
No.
Entonces, podemos suponer que no está en Cleveland.
Tú y Henry
quédense aquí conmigo esta noche.
Sí.
¿Me oíste, Grace?
Sí, debo ir al apartamento
por algo de ropa para mí y para Henry.
- Nos vemos aquí. - Sí.
Buenos días, Sra. Fraser.
La policía está enfocada
en la recaudación de fondos de la escuela Reardon
donde la víctima Elena Alves fue vista viva por última vez.
- Buenos días, Henry. - Buenos días, abuelo.
El primer sospechoso fue el marido de la víctima,
pero su paradero ya fue confirmado.
- ¿La policía cree que él la mató? - No.
Solo quieren hablar con él, igual que tú y yo.
¿Y por qué te llevaron a la comisaría?
Porque él la conocía,
era el médico de su hijo y yo la conocía y...
No es un crimen conocer a alguien.
No, no lo es.
- Así que creen que él la mató. - ¡No!
- ¿Y por qué pasa todo esto? - No sé. No sé.
Disculpe, señora.
Si quiere hablar, búsqueme cuando sea.
Ahí está.
Vaya, no puedo creer que venga en persona.
Te pusieron a trabajar, Jennifer.
- Hola, Sra. Hartman. - Adelante.
- ¿Eso qué fue? - Ya vuelvo.
- Buenos días, Henry, Grace. - Señor.
¡Dios mío! Esto es...
Muy cierto. Es interesante. ¿Por qué no vas a tu aula, Henry?
Sí, señor.
- ¿Estás bien? - Sí.
- ¿Seguro? - Mamá, estoy bien.
Robert... ¿qué ocurre?
Intento sacarnos de esta crisis, eso es todo.
Grace.
No debes estar aquí.
¿Qué?
Por el bien de todos, no deberías estar aquí.
¡Maldición! ¿Qué te han dicho?
Quiero que sepas que Henry está a salvo aquí.
Y si necesita ir a mi despacho
que vaya durante el recreo o después de clases.
Que me busque si alguien le dice algo.
No es cierto.
No es cierto, lo que sea que te hayan dicho.
- Escucha. - Robert, por favor.
Hablé con todos los maestros y lo cuidarán.
Tomo muy en serio a mis alumnos.
¿En serio? ¿Me estás haciendo esto?
Te aconsejo
que envíes a otra persona a recogerlo esta tarde.
- Grace. - Sylvia.
Tengo un taxi, ven.
¿Estás bien?
¿Qué dice la gente?
Dímelo.
Agua y algo de privacidad, por favor, gracias.
Dímelo.
Dicen que el marido de Elena tiene una coartada.
Ahora están enfocados totalmente en Jonathan.
¿Él la conocía?
¿A Elena?
Miguel era su paciente, así que...
Así que era ella.
¿Qué?
Él me contrató hace unos meses.
¿Jonathan te contrató?
Como su abogada.
Le dije que no soy experta en derecho laboral, pero...
Pero insistió.
Firmó un contrato formal de representación.
El hospital iba a realizar una audiencia disciplinaria
sobre la mamá de un paciente.
Él quería mi asesoría.
¿Por qué no me dijiste?
No estaba segura si lo sabías o no, y...
Grace, era...
Era confidencial. Sigue siendo confidencial.
¿Qué pasó?
Revisé los documentos que me trajo.
Había más que suficiente para despedirlo, mucho más.
Insistió que era inocente, que todo era...
una confabulación de esa loca.
¿Sí?
Una semana después, dijo que habían retirado los cargos.
Que el hospital decidió que los cargos eran falsos.
Me dio las gracias.
Y yo sencillamente supuse que se había acabado.
Pero no fue así.
Lo despidieron de manera muy confidencial.
Lo lamento, Grace.
Lo lamento de verdad.
Mi consejo,
aunque no me lo estás pidiendo,
es que si te enteras del paradero de Jonathan...
avísale a la policía.
Mientras más pronto aclares tu inocencia,
mejor te tratarán todos, hasta la policía y los medios.
Tú y Henry tienen que irse de aquí.
Cuando encuentren a Jonathan, el caso explotará.
No deberías estar aquí cuando eso ocurra.
¿Entonces?
Nada nuevo.
Debes protegerte, Grace.
Crees que puedes encargarte de todo sola.
Esto es demasiado para ti. Hasta para mí, por amor de Dios.
Debes salir de la ciudad. Ve a la casa de la playa.
Tengo pacientes.
Henry tiene clases.
Llamaré a Haley Fitzgerald. Necesitas un abogado.
No quiero un abogado, yo...
Grace...
tu marido es el sospechoso principal
de la investigación de un homicidio.
Permiso, permiso, vivo aquí.
- ¿Vive aquí, señora? - Así es. Permiso.
No puede entrar.
- Vivo aquí. - Su identificación.
Déjenla entrar, vamos.
¿Qué sucede?
¿Tiene la orden judicial?
- Por supuesto. Paul, la orden. - Tenga.
ORDEN DE CATEO
¿Cree que mi marido mató a esa mujer?
El cateo puede tardar.
¿Tiene que salir?
No se preocupe por mí, detective.
Aunque no lo crea,
por naturaleza me preocupo por la gente.
¿Y su teléfono? No lo encontramos.
Gracias.
De verdad lamento mucho todo esto.
¿Por qué se lleva su...?
¿Por qué se lleva su cepillo de cabello?
Llevamos varias cosas
que pudieran ayudar a la investigación.
Puedo estar equivocado, pero creo que quiere ayudarnos.
Creo que a estas alturas
está más enojada con él que con nosotros.
Y tiene toda la razón.
No me subestime, por favor.
- Esa no fue mi intención. - Yo no...
No subestimo a nadie.
Es solo que he visto esto muchas veces.
Maridos que les ocultan cosas a sus esposas.
Y cuando he estado en el caso, siempre hay fraude o robo
o, a veces, asesinato.
Lo siento.
Necesitamos el cepillo para el ADN, por dos razones.
La escena del crimen
y también...
¿También qué?
¿Qué?
Paternidad.
Tienen un bebé.
El Sr. Alves exige una prueba de paternidad.
Asegura que no es el padre.
¡Por favor! ¡Por favor!
¡Dios mío!
Henry, me asustaste.
Mamá.
Mamá, no quiero estar aquí.
- Lo sé, pero aquí estamos. - ¿Hasta cuándo?
- Lo que sea necesario. - Eso no es una respuesta.
Cuando la policía y los medios dejen de congregarse
afuera del apartamento y de tu escuela,
entonces volveremos. Cuando las cosas...
¿Cuando qué?
¿Cuando qué?
- Por favor. - ¿Cuando se normalicen?
Mamá.
Henry, por favor. Hago lo que puedo.
Huyendo. Eso es ridículo, mamá. No podemos ocultarnos.
Henry.
¡Maldición!
¡Yo no...!
¡No!
Ven acá. Ven acá.
¡No grites! No grites, no grites.
Soy yo. No lo hice. No la maté. No la maté.
Tuvimos una aventura.
Pero no la maté. Lo siento mucho.
Lo siento mucho, mi Grace. Lo siento mucho.
Voy a quitar la mano y no vas a gritar.
Ya. Ya.
No lo hice. Yo no la maté.
Llamaré a la policía.
Dame dos minutos. Dame dos minutos antes de hacerlo.
- Te di mi vida entera. - Grace.
- ¡No me toques, maldito! - Grace. Grace.
Lo haré. Gritaré.
No fui yo, ódiame todo lo que quieras,
pero Henry debe saber que su padre no es un asesino.
Tiene que creer en mí.
Nunca permitiré que crea en ti.
Esto fue lo que pasó.
Tuve una aventura.
Ella se obsesionó conmigo, con mi vida y luego contigo.
Primero quiso meter a su hijo en Reardon y la ayudé
porque creí que era por su educación,
pero no, me estaba acosando.
Ella estaba obsesionada, totalmente obsesionada.
Cuando supe que se metió en tu comité de subastas
y en tu gimnasio, me asusté,
me asusté por nuestra familia y por ti.
La noche de la recaudación la enfrenté, la amenacé.
¿Perdiste el control?
Discutimos, peleamos.
Tuvimos sexo, me fui, caminé y caminé.
Fui a un bar para calmarme y regresé a enfrentarla de nuevo
y estaba muerta.
Estaba muerta. No había rastro de nadie.
Entré en pánico, totalmente en pánico.
Perdí la cabeza. El shock se apoderó de mí.
Viniste a casa, subiste a nuestra cama
y yo te abracé.
Te abracé. Y me angustié por ti.
E hicimos el amor, Jonathan. Hicimos el amor.
Creí que habías perdido a un paciente.
¿Cómo puedo volver a creerte?
Eres un maldito mentiroso. Eres mentiroso.
Fingías tener un empleo que no tenías.
Eso formó parte de ese gran engaño.
Perdí mi empleo por esa mujer, me perdí a mí mismo.
Ella se apoderó de mí, Grace. De cada maldita parte de mí.
Pero no la maté, yo no...
- ¿Papá? ¡Papá! - Ven acá. Ven acá.
Me llamo Grace Fraser.
Mi marido acaba de entrar por la fuerza.
Es un fugitivo buscado por asesinato.
Se llama Jonathan Fraser.
Vivo en el 361 de Beach Way, Beach Way Drive.
Estoy aterrada. Necesito que vengan pronto.
Por favor.
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