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Original subtitles

La sangre se agolpaba en mi corazón.

Me dejé caer a sus pies

y me eché a llorar.

¿Con lágrimas y todo?

Ella se echó a reír.

Qué espantosa era su risa.

Déjame, no quiero volverte a ver.

Dios.

Haré cualquier cosa que me pidas, seré tu esclavo.

Haz lo que quieras conmigo pero no me pidas que me vaya.

No podría soportarlo.

No puedo vivir sin ti.

Me abracé a sus rodillas y cubrí de besos su mano.

Sí, tienes que ser un esclavo y sentir el látigo,

porque no eres un hombre.

Dijo con tranquilidad.

Lo dijo con perfecta compostura, sin enfado, ni siquiera irritación.

Y eso fue lo más hiriente.

Ahora te conozco

y a tu naturaleza perruna. Te encanta que te den patadas.

Cuanto peor te tratan, más disfrutas.

Ahora te conozco, y tú vas a saber quién soy yo.

Ella caminaba con grandes pasos.

Yo estaba destrozado, de rodillas, con la cabeza colgando.

Las lágrimas brotaban de mis ojos.

Siéntate.

Hola, Nathan.

Babe.

Vamos a llegar tarde.

Vamos.

Haré lo que me pidas.

Haré lo que tú me pidas.

4 de marzo de 1923.

Dick tiró un ladrillo al escaparate de la farmacia.

21 de junio de 1923.

Viaje en tren a la casa de campo de los Loeb.

Compartimento privado.

9 de septiembre de 1923.

Quemamos un edificio cerca de la estación de trenes.

Vimos cómo los bomberos apagaban el fuego.

13 de octubre de 1923.

Llevo seis semanas esperando desde nuestro último delito.

Una vez más, me está fallando.

Me voy.

Estupendo, vete.

No te olvides de ir a la tienda.

No me olvidaré.

Voy a invitar esta noche a las chicas.

Como quieras.

Ahí está bien.

¿Qué tal tu pierna?

Me duele un poco.

¿Y tu estómago?

Vacío como un balón de fútbol.

¿Y tu vida amorosa?

Anda ya, Babe.

Levántate.

Levántate.

Sal de la cama, capullo.

Fui a la tienda.

Buen chico.

Saca toda esta mierda.

Me voy dentro de diez días.

Promesas, promesas.

¿Lo has preparado todo con suficiente antelación?

¿Qué te pasa?

¿Qué me pasa?

Me debes algo.

Ni se imaginan quién destrozó ese escaparate.

Hemos salido en los periódicos.

¿Has comprado papel y sellos?

Te he hecho una pregunta.

Supongo que querrás tu recompensa.

Nathan, háblame.

Nathan se ha apuntado a mi festín delictivo.

Hemos roto un escaparate.

Creo que está asustado.

16 de mayo de 1923.

He evitado a Nathan todo el día. He leído "El auténtico detective".

En cuanto cobremos el rescate, me iré a México.

Volveré para hacerme contrabandista.

28 de septiembre de 1923.

Robamos en un club de estudiantes

una cámara y una máquina de escribir.

Dick dice que la podemos utilizar para escribir la carta del rescate.

20 de mayo de 1924.

Nathan ha traído un escoplo y cuerda.

Va a fastidiarlo todo.

¿A quién la diriges?

A "Muy señor mío".

Soy Dick.

Ven a las diez y trae bebidas. Si no vienes, te vas a enterar.

No lo hagas. Todavía tenemos cosas que hacer.

Alegra esa cara. Ya has conseguido lo que querías.

Ven a las 10 y trae bebidas.

Hasta luego.

Déjame ver.

Vale.

Ya sólo nos queda encontrar a alguien a quien matar.

El presidente Calvin Coolidge

se detuvo hoy en Chicago en una etapa de su viaje.

Habló a los ciudadanos de la Ciudad del Crimen

sobre la amenaza de los gánsters,

de los contrabandistas,

y sobre el incumplimiento de la Ley Seca.

10 de octubre de 1923.

Mi madre ha muerto hoy. Ya no soy un judío.

Mi madre me abrió la boca y puso en ella una mentira.

No soy un judío.

Bonita cosa para meter en la boca.

12 de octubre de 1923.

Nathan Leopold dice que no es un judío.

Pues yo tampoco, mi padre está casado con una católica.

21 de noviembre de 1923.

Hoy he ido a ver "Los Diez Mandamientos".

La gente es tonta. Yo soy ateo,

y me siento orgulloso de decir que Dios no existe.

25 de diciembre de 1923.

Dick y yo hemos estado discutiendo acerca del chico.

Él quiere raptar a su hermano y cobrar el rescate a su padre.

Quiere llevar el féretro en el funeral.

23 de diciembre de 1923.

No creo que Nathan quiera realmente raptar a mi hermano.

Sólo le gusta la teoría.

16 de abril de 1924.

He estado en el hotel Edgewater Beach,

con Dick Loeb y Germaine Reinhardt.

Dick jugó a la ruleta,

y Germaine se bajó las medias hasta las rodillas.

19 de abril de 1924.

El mejor momento. Dick parece estar a gusto.

9 de mayo de 1924.

Nathan ha alquilado un Wills Knight al sur de Michigan.

Lo hizo bajo el nombre de Morton D. Ballard.

Nunca te lo pregunté.

Le vi con un traje caro y bebiendo. ¿Qué te apuestas?

Claro que sí, querida. Tiene mucho dinero.

Y eso es lo que importa.

Bueno, Jenny, ¿cómo juegas al póquer?

Pues hay varios juegos.

Este se llama "surtido de cinco cartas".

¿Qué "surtido"?

Este está bien surtido.

Estoy harta de este dichoso juego de cartas.

¿Conseguiste el coche?

Sí.

No empieces.

Te esperé durante horas

cuando fuiste a buscar el escoplo y la cuerda.

Pero si está enfadada.

Déjalo. Cógelas, cógelas.

Volvamos a empezar de nuevo.

Los doses valen de comodín, y se abre con una jota.

Yo tengo una jota.

No te vendría mal tener una.

Para ponértela firme.

Soy pequeño, mi corazón es puro.

Ich bin klein, mein Herz ist rein.

Repita después de la señal.

"Ich bin klein, mein Herz ist rein".

Je suis petit, mon coeur est pur.

Repita después de la señal.

"Je suis petit, mon coeur est pur".

Eu sou pequeno, meu coraçäo é puro.

Repita después de la señal.

"Eu sou pequeno,

meu coraçäo é pure...

puro".

Oscar Wilde.

El príncipe Eulenberg.

Sir Roger Casement.

Marcel Proust.

E. M. Foster.

Federico el Grande.

Dick.

Dick, despiértate.

Despiértate.

Tenemos que organizarnos.

Soñé con los grandes faraones de la historia,

con esclavos recibiendo latigazos.

Soñé que era un rey egipcio y que Dickie era mi esclavo.

Nathan soñaba que él y Richard Loeb viajaban por el mar

y naufragaban en una isla desconocida.

Mi paciente era el único que podía hablar

el idoma de los nativos.

Recuperaron un piano,

y él era el único que podía tocarlo.

Nadie más en esa isla, tenía ni idea de música.

Los nativos de la isla se dividían en dos grupos:

Los reyes y los esclavos.

Todos los compañeros de Nathan se convertían en esclavos.

Gracias a la habilidad de mi paciente para tocar música

y hablar el idioma,

le coronaban rey.

Entonces, compraba a Richard Loeb como esclavo.

Lo encadenaba.

Se imaginaba que Richard estaba enfermo cuando lo compraba,

y que él lo cuidaba hasta que recobraba la salud.

Luego le ofrecía a Richard tres opciones.

Sí.

Opciones.

La primera de todas consistía en dejarlo en libertad,

y quitarle la marca que tenía en el muslo.

¿Tenía una marca en el muslo?

Se la hicimos con hierro candente en la escuela.

La segunda consistía en seguir siendo mi esclavo personal,

en todos los sentidos de la palabra.

Y la tercera, me permitía venderlo a otro rey.

Pero,

si lo hacía, el otro amo

lo maltrataría

y Dick me mandaría mensajes suplicándome volver a casa.

Firmaría con nuestro mote.

¿Y cuál es ese mote?

"Gatito".

"Minino".

¡Bobby!

- ¿Te llevamos a casa? - Sí, claro.

Siéntate delante.

Hola, Bobby.

Hola.

Ahora te conozco

y a tu naturaleza perruna. Te encanta que te den patadas.

Cuanto peor te tratan, más disfrutas.

Ahora te conozco, y tú vas a saber quién soy yo.

¿No deberíamos retroceder?

Tranquilo, Babe.

Pasaremos delante de sus narices.

Esos idiotas ni siquiera se darán cuenta.

Toca la bocina.

Venga, a quitarlo todo.

Volved al trabajo.

Sal.

Está completamente muerto. Se está poniendo tieso.

Coge los zapatos y la pala.

Nathan.

¿Necesitáis ayuda?

No, no.

Todo va bien.

Es vino. Se nos ha caído un poco de vino.

Espera, Sven.

Ven aquí.

Acabas de estrechar la mano a un asesino.

- ¿Vamos a tomar algo? - ¿No te lo acabo de decir?

¿Qué es lo que acabo de decirte?

- Es la última vez que te llevo. - ¿Por qué no te callas?

¿Diga?

Su hijo ha sido raptado.

Se encuentra bien.

Le daremos instrucciones por la mañana.

¿Quién es? ¿Qué quiere?

Johnson.

Buenas noches.

La curruca de Kirtland en su morada veraniega.

El tercer nido, descubierto por:

Lo ha escrito un aficionado a la mecanografía

o un sádico.

¿Desea algo, Sr. Leopold?

Tengo varios especímenes nuevos que me gustaría enseñarle.

No, gracias. Tengo que irme.

Algunas se han tecleado tan fuerte que casi traspasan el papel.

Mientras otras denotan cierta indecisión.

Soy Johnson. Escuche atentamente.

En diez minutos, llegará un taxi a su casa.

Cójalo y vaya hasta la farmacia que está en Cottage Grove.

Allí recibirá más instrucciones. Tiene que ir solo.

No llame a nadie.

¿Qué ha dicho?

He olvidado la dirección.

Tren entrando por la vía 6. Suban todos al tren.

- ¿No hemos esperado ya bastante? - Sí.

Ya tendría que haber llegado.

¿Diga?

¿Es la farmacia de Cottage Grove?

Sí.

¿Está ahí el Sr. Franks?

Aquí no hay nadie.

- Eche un vistazo. - No hay nadie en la tienda.

- ¿Está seguro? - Sí, estoy seguro.

Encontrado niño no identificado en un pantano.

¿Dónde están tus gafas, Babe?

La policía intenta encontrar

al secuestrador de Bobby Franks.

El alcalde ha declarado el estado de emergencia.

La policía busca al propietario de las gafas

encontradas en el lugar del crimen.

La carta donde se pide el rescate fue escrita con una Underwood.

Sospechan que el asesinato

lo cometieron contrabandistas o pervertidos.

Van a interrogar a los profesores solteros

del colegio de Harvard.

Pido a todos los habitantes de Chicago que vigilen y anoten

cualquier marca de manchas de barro en la ropa y zapatos

de sus vecinos, amigos o conocidos,

así como restos de lodo en los coches,

o a los que hayan estado ausentes de sus lugares habituales,

el miércoles por la tarde.

Al que lo hizo,

deberían cubrirlo con brea, emplumarlo y ahorcarlo.

Estoy de acuerdo.

Quienquiera que sea, debe de ser

una especie de pervertido por asesinar a un niño.

Desde luego.

Sigo sin poder creerlo. Qué tragedia.

Así es.

¿Me disculpáis?

¿Qué pasa ahora?

Acabo de acordarme, tengo que pasar por casa de Nathan.

¿Otra vez?

Sí, otra vez.

¿Qué coño estás haciendo?

¿Cómo has entrado aquí?

¿Quieres que te cojan?

Si pudieras quedarte embarazado, lo harías, ¿verdad?

Es una máquina de escribir. Una puta máquina de escribir.

La carta puede servirles de pista.

Nos van a encontrar porque perdiste las gafas.

No, imposible.

Son corrientes, la montura, la graduación.

Puedo ir a la policía a reclamarlas. Tengo una coartada perfecta.

- Fui a ver pájaros. - No.

Estoy nervioso.

Guárdala, ya nadie la reconocerá.

También está la manta en el maletero.

- ¿Vamos dar una vuelta? - Con una condición.

Conduzco yo.

Vale, estupendo. Pero no me mates.

Tú sí que tienes suerte. No puedo creer que te vayas.

Ni yo.

Iré a Europa, a bordo del Mauritania.

Me gastaré lo del rescate en casinos y alcohol.

Visitaré las grandes ciudades.

Volveré a Harvard, seré abogado, me casaré y formaré una familia.

23 de mayo de 1924.

Hemos destruido la máquina de escribir y los zapatos.

Hemos escondido el escoplo, quemado la manta y la ropa.

Creo que ya hemos terminado.

23 de mayo de 1924.

El asesinato de Bobby iba a unirnos para siempre.

Quería eliminar el sufrimiento de mi vida.

Quería ir más allá, alcanzar algo más puro.

Veamos.

¿Está completamente convencido de que esas gafas no son suyas?

Sí.

- ¿Está seguro? - Absolutamente.

Está Ud. Mintiendo.

- Estas no son mis gafas. - ¿Conque no son suyas?

Cualquiera podría tenerlas, ¿no?

Veamos.

Las compró en Almer Coe,

el día...

24 de mayo de 1923.

Los tornillos, Sr. Leopold.

Los tornillos son de una patente reciente.

En Chicago sólo se han vendido tres pares con esa montura.

De hecho,

aquí tenemos una copia de su recibo.

Bueno, Nathan.

Tendremos que acompañarle a su casa para encontrar sus gafas.

Vamos.

¿Todo va bien?

Eso creo.

Su hermano va a enseñarme sus gafas.

Babe, ¿estás bien?

¿Necesitas un abogado?

Estoy bien. No tengo nada que esconder.

¿Los nombres de las chicas?

Edna y Mae.

- ¿Cómo eran? - Edna, pelirroja, y Mae, morena.

¿Y dónde las recogieron?

En una esquina de la calle 18.

¿Qué hora era?

Sobre las seis.

¿Qué hicieron con ellas?

Fuimos a dar una vuelta.

¿Qué coche conducían?

El mío.

¿Tuvieron algún tipo de relación sexual con esas chicas?

Sí.

- ¿Dónde las dejaron? - De vuelta a la calle 18.

¿A qué hora?

Sobre las 20:15.

¿Tuvieron algún tipo de relación sexual con esas chicas?

Sí.

¿Adónde fueron en el parque Lincoln?

A la casa de las aves, a ver pájaros.

¿Qué tipo de pájaros?

No lo sé, Nathan es el ornitólogo.

¿Qué cenaron?

¿Cuánto bebieron?

- ¿A qué hora volvieron a casa? - Ya he dicho que a la una.

- ¿Quién estaba allí? - Mi padre.

¿Hasta qué hora estuvo levantado su padre?

¿A qué hora llevó a Richard a su casa?

¿En qué coche fueron?

En el mío.

¿A qué hora?

A las seis.

¿Los nombres de las chicas?

¿Han dicho por qué lo han detenido?

Creen que las gafas eran suyas.

Es imposible, papá. Es un error.

Eso es.

Un error.

Perdón.

Disculpe.

Traigo pijamas para los chicos.

Si van a pasar aquí la noche.

Ya, bien. Déjelos aquí.

Estoy seguro de que no tienen nada que ver con el asesinato.

No podían ir a ningún sitio, y menos al pantano.

Lo sé bien.

Estuve arreglando el coche del Sr. Leopold en el garaje.

¿Sí?

Por supuesto.

Richard Loeb, venga conmigo.

- ¿Richard? - Sí.

Su coartada es falsa.

No hay ninguna Edna, ni ninguna Mae.

Uds. No fueron a buscar pájaros al parque Lincoln,

sino a un niño.

El chófer de la familia de Nathan dejó aquí unos pijamas.

Dijo que estuvo arreglando el coche de Nathan

el día del asesinato.

- ¿Dijo eso? - Sí.

Venga, coma. Es del Berghoff.

No tengo hambre.

Todo fue idea suya.

Es muy astuto.

¿Quién?

Nathan, lo hizo todo.

Inventó los nombres falsos.

Él era Morton G. Ballard y yo Louis Mason.

Alquilamos una habitación de hotel para la dirección...

Alquiló un coche en Joliet, utilizó esos nombres.

Creo que la idea se me ocurrió a mí.

Pero él hizo las llamadas, y alquiló el coche.

¿De dónde sacó el dinero para el hotel y el coche?

De mi asignación.

¿Por qué mató a Bobby Franks?

Yo no maté a Bobby Franks, lo hizo Nathan.

No sé.

Era uno de los amigos de mi hermano pequeño.

Nathan quería un niño.

Quería que fuera Johnny Levison, pero no lo encontramos ese día.

Dijo que su padre era el judío más rico de la ciudad.

- ¿Son judíos los dos? - Sí.

Fue por el dinero.

Sabíamos que los Franks vivían en Hyde Park,

y dedujimos que podrían pagar el rescate.

Cuando consiguieran el rescate,

¿qué pensaban hacer?

Nada.

Nathan iba a ir a Europa de vacaciones.

Por cierto, tenía que zarpar hoy.

A mí no me importaba el dinero,

sino el plan.

Todo fue tan bien, hasta el final.

¿Lee Ud. Revistas de detectives?

No.

Bien.

¿Qué me dice del coche alquilado?

¿Qué me dice de su falsa identidad, Sr. Morton Ballard?

¿Quién cree que me ha hablado de Louis Mason?

Su amigo dice que Ud. Mató a Bobby Franks.

Que venga una taquígrafa.

¿Sabe que se dice que Uds. Mantenían relaciones homosexuales?

Sí, señor.

¿Es Ud. Consciente del hecho de que se supone

que en esta relación Ud. Era el dominante?

Sí, señor.

- Lo cual, de hecho, es verdad. - Sí.

Ahora bien,

en su plan original...

¿Habían decidido?

¿Habían decidido quién iba a ser la víctima?

No pensamos en nadie en particular.

¿Cuándo escogieron a Bobby Franks?

Cuando lo vimos. Por pura casualidad.

Esa carta,

que tenían preparada en un sobre sin dirección,

en espera de ser enviada, ¿cuándo la escribieron exactamente?

El día anterior.

¿A quién iba dirigida?

A nadie. Sólo a "Muy señor mío".

De modo que añadieron las señas

después de haber escogido a Bobby Franks.

Sí.

Más tarde,

en el pantano.

¿Cómo consiguieron ocultar el cuerpo en la poza?

Creo que fue metiéndolo de cabeza. Yo tenía unas botas de goma.

¿Le costó mucho trabajo meter allí el cadáver?

Al principio creía que no iba a caber.

Pero no me resultó difícil, Richard me ayudó.

De modo que lo empujó todo lo que pudo con las manos,

y luego terminó con los pies.

Sí.

Hola, papá.

Aconsejaría a mi hijo que no dijera nada más.

Doblamos la esquina.

El Sr. Leop...

El Sr. Loeb

le tapó la boca a Bobby

y le golpeó la cabeza con el escoplo.

Bobby empezó a gritar,

así que Richard lo agarró y lo arrastró hasta el asiento.

Le metió un trapo en la boca.

Aparentemente, el niño murió asfixiado poco después.

Y ahora lea la declaración del Sr. Loeb.

Yo conducía.

El Sr. Leopold estaba en el asiento trasero.

Paré el coche y pregunté a Bobby

si quería que lo lleváramos a casa.

Se puso en el asiento delantero. El Sr. Leopold le tapó la boca

y lo golpeó varias veces con el escoplo.

No sé cuántas, exactamente.

Empezó a sangrar, no estaba totalmente consciente.

Gemía.

Tengo que hacer algunas correcciones.

Primero, empezamos a planear esto en noviembre de 1923.

Segundo, la idea fue suya, no mía.

El alquiler de coches no estaba en la calle 14, sino en la 16.

Yo no envolví el escoplo, lo hizo él.

Las botas no eran de mi hermano, eran mías.

Cuando el niño entró en nuestro coche,

conducía yo, y no el Sr. Loeb.

El Sr. Loeb estaba en el asiento trasero.

Fue el Sr. Loeb quien golpeó a Bobby en la cabeza y no yo.

El Sr. Loeb volvió a su casa a la una y no a las diez y media.

No. Dije que fui a tu casa.

Sus correcciones no tienen importancia.

Como la de la calle 14,

o la de que las botas eran suyas y no de su hermano.

Él envolvió el escoplo, no yo.

Y no ha comentado que lo planeado era matarle con éter.

Era él quien debía hacerlo, yo no entiendo de esas cosas.

Él mata pájaros con cloroformo, y cosas así.

Él sabe de ornitología, yo no tengo ni puta idea de eso.

Él lo hizo.

Nathan Leopold hijo.

Él estaba sentado en el asiento delantero.

No, yo estaba en el asiento delantero.

Se trata de un error. Me estoy poniendo nervioso.

Intenté ayudarte. Pensaba que al final confesarías,

en vez de involucrarme en esto.

Es todo lo que tengo que decir.

Todo esto son mentiras absurdas.

Está tratando de salirse con la suya.

Yo conducía el coche. Lo afirmo categóricamente.

Siento que hayas hecho el ridículo,

que lo hayas echado todo a perder. Lo siento, pero no fue culpa mía.

Richard, ¿qué dice tu familia?

Mi madre no puede creerlo.

Estoy seguro de que no cree que lo haya hecho.

Es doloroso.

La confianza de una madre, una deshonra para la familia.

Podía haber guardado este secreto durante el resto de mi vida.

Un recuerdo de vez en cuando, eso es todo.

Hoy, el increíble caso criminal

de "Cara de Ángel" Loeb y "Cerebro" Leopold,

será examinado por el juez William Caverly.

El abogado defensor, Clarence Darrow,

ha admitido la culpabilidad de sus clientes.

Tras la negativa de Sigmund Freud a analizar a los muchachos,

Darrow ha contratado a los mejores psiquiatras

para estudiar este caso de trastorno mental.

Este pacto existía desde hacía un año.

- ¿Desean que entre en detalles? - Desde luego.

Proceda.

Nathan tenía el privilegio de colocar su pene

entre las piernas de Dickie en fechas especiales.

Esto ocurría hasta tres veces al mes,

si seguían juntos con sus delitos.

Tras una tremenda disputa, ocurría una vez por cada delito.

Señoría,

esto no debería contarse en presencia de mujeres y periodistas.

Es su testigo, Sr. Darrow.

La gente tiene derecho a conocer tales perversiones.

Se acepta.

Que salgan todas las mujeres.

Quiero que todas las mujeres abandonen la sala.

He pedido a las señoras que salgan.

Si no lo hacen, ordenaré a los alguaciles que las escolten.

Aquí no queda nada,

sólo un montón de cosas que no sería adecuado que oyeran.

Está Ud. Autorizado a entrar en detalles, doctor.

¿Por dónde iba?

Estaba hablando de la patología de Dickie y Babe.

Si la defensa sugiere que son enfermos mentales,

- solicito la presencia del jurado. - Rechazada la propuesta.

Prosiga, Dr. Bowman.

Practicaban perversiones orales. Nathan tiene muchas fantasías.

Quisiera que quedara claro que es una situación absurda,

ya que se trataba de colocar su pene entre las piernas

para experimentar una especie de estremecimiento.

Dice sentirse excitado al pensar en ello.

Dickie simulaba estar borracho y Babe tenía que desearlo.

Protesto. Son hombres adultos, Señoría,

no "Dickie" y "Babe".

Denegado.

Prosiga, Dr. Bowman.

Babe chantajeaba a Dickie porque conocía sus otros delitos.

Le amenazaba con delatarlo si Dickie no se sometía.

De modo que Dickie tuvo que acceder a sus deseos.

Desnudaron el cuerpo según lo planeado.

Echaron ácido hidroclorídrico sobre la cara, el pene,

y una cicatriz inconfundible del abdomen.

Parte del ácido entró en la boca, decolorándole la cara.

Pensaban que así resultaría imposible identificar al niño.

Richard dijo que un hermano suyo tenía el pene con una forma rara.

Lo que le hizo pensar en utilizar este método

para evitar la identificación.

Su primera experiencia sexual,

es decir, el uso o el mal uso de su órgano,

tuvo lugar cuando un chico, que le llevaba dos años,

se masturbó frotando sus genitales con una toalla,

lo que le provocó una erección y una eyaculación.

Eso le agradó mucho al paciente.

Los dos conservaban el esperma en un tarro.

Más tarde, dejó de interesarles.

Nathan, tendrá que admitir, que se ha metido en un buen lío.

Oiga, no lo siento por mí.

Lo hice, y se acabó.

Lo siento por mi padre y mis hermanos, pero no por mí.

Somos consecuencia de nuestros actos y yo me lo merezco.

Por la noche tenía que tumbarse

de costado o boca abajo,

con los brazos bajo la almohada.

De este modo notaría un olor.

En parte el de la almohada

y en parte el de su propio cuerpo.

Este olor le parecía

tremendamente agradable.

Al mismo tiempo,

desarrolló un especial aprecio

por la simetría del cuerpo humano.

El paciente recordaba la historia del petirrojo.

Cuando Jesús estaba en la cruz, todos los animales del mundo,

excepto los peces, fueron a llorar por su muerte.

Un pajarito trató de arrancar la corona y se clavó una espina,

cubriéndose de sangre.

El paciente no sabía si esa sangre era del pájaro o de Cristo.

El chico actúa como si existiera una ley en su interior.

Durante el juicio, en un portal enfrente de la casa de los Franks,

encontramos una cabeza humana,

dos brazos disecados

y una pierna colocados en forma de insignia pirata.

Había un sobre entre los codos de ambos brazos

dirigido a Chicago, Ciudad del Crimen.

La nota decía:

"Si el tribunal no los ahorca, lo haremos nosotros.

Firmado KKK".

Lástima que no los cogieran antes que yo.

No habrían dicho nada en absoluto,

y este asesinato habría quedado impune.

Tache eso.

Es ilegal apresar a alguien y obligarlo a confesar.

No los obligamos.

¿No?

No, empezaron a hablar y ya no pudimos frenarlos.

También estoy al corriente de eso.

Querían mostrar lo ingeniosos que eran con su crimen perfecto.

Me viene a la cabeza el testimonio

de los psiquiatras de la defensa sobre las fantasías.

Quisiera recordar al tribunal que el principal motivo del caso,

es el deseo de satisfacer su lascivia antinatural.

Señoría, tiene ante Ud. El informe oficial

que explica que, cuando examinaron al niño,

su recto se encontraba así de dilatado.

Protesto enérgicamente.

El informe niega

cualquier implicación de abuso sexual.

- "Un cuerpo sumergido"... - Se acepta la protesta, Sr. Darrow.

No hay pruebas de abuso sexual contra el niño.

No quiero ninguna equivocación.

Si me marchara ahora mismo nadie podría decir lo que llevo.

Llevo un abrigo gris de tweed.

- Dick lleva un traje negro. - Anda, cállate, Babe.

Debido a las protestas por parte de la Liga de Mujeres Votantes,

se las admitirá en el tribunal para el veredicto final.

El informe oficial dice que tenía el recto dilatado.

Debido a este hecho,

y a que el niño no llevara calzoncillos,

y a que estos dos son unos pervertidos,

tengo derecho a afirmar

que han cometido un acto de perversión.

Estos dos invertidos deberían pagar su crimen en la horca.

Y cuando se den cuenta de eso

descubrirán que tienen emociones.

Descubrirán que tienen miedo.

Descubrirán que estos cobardes deben ir a la horca.

En nombre del pueblo del Estado de Illinois,

en nombre de los padres,

en nombre de las mujeres y de los niños,

pedimos para estos asesinos de sangre fría,

la muerte por ahorcamiento.

No los dejen libres,

ni permitan que su semilla eche raíces en nuestra sociedad.

Nathan Leopold y Richard Loeb han sido sentenciados

a cadena perpetua más 99 años de prisión.

Es una decisión que ha escandalizado al público.

La naturaleza criminal de Nathan Leopold

se advierte en los rasgos de su rostro.

El perfil de la nariz y la curva del mentón,

indican su naturaleza astuta y engañosa.

A pesar de que haya culpado a Richard Loeb del crimen,

su perfil revela que se trata de un mentiroso compulsivo.

La patología sexual del paciente se advierte en la glándula pineal.

Este desequilibrio en sus impulsos sexuales,

le incitaban a matar.

La falta de autoestima de Loeb se revela en la frente

y la curva de los labios.

Su fascinación por el crimen y su carencia de valores morales

pueden atribuirse a su educación:

Una madre católica y un padre judío.

Debido a la deficiente glándula pituitaria,

era incapaz de resistirse a la influencia de Leopold.

Esta desafortunada deficiencia lo llevó al crimen,

y acabó destrozando su vida.

Richard.

- Richard Loeb. - Apártate de mi camino, James Day.

¿Qué te pasa? ¿Echas de menos a tu novio?

Eres un mierda, Day. Déjame en paz.

El asesino de niñitos se pone chulo.

Leopold. ¡Oye, Leopold!

¿Sabes lo que le ha pasado a tu viejo?

No.

Pues la ha palmado.

3 de enero de 1929.

Tras la muerte de mi padre,

todos me abandonaron menos mi tía y mi hermano Mike.

Me pasaba el día estudiando idiomas, leyendo

y pensando en Dick.

14 de diciembre de 1935.

Llevo en prisión más de diez años.

Me encerraron en la celda de castigo por pelearme con Day.

Me da miedo, está fuera de sí.

Me han violado en la cárcel.

Pero fue muy agradable.

Me gustaba que me miraran por ser un criminal famoso.

Richard.

Oye, James Day, espera.

Más gasas.

La presión arterial está bajando.

Necesito más gasas.

Sigue desangrándose.

Necesito más presión arterial.

Otra sutura, rápido.

Hay que cerrar la herida.

Otra sutura, rápido.

Le baja la temperatura, podemos perderle.

Le han dado permiso para estar aquí.

Ha muerto.

No hemos podido hacer nada para cortarle la hemorragia.

- ¿Desea que le dé la Extremaunción? - No.

Es judío.

Bien.

Cuéntanos lo que ha pasado.

Me amenazó con la navaja.

Ese maricón chalado

dijo que me había llegado la hora.

Llevaba tiempo buscándome, me ofrecía 20$ por mamármela.

Habla bien, hijo.

Entonces,

fingí estar de acuerdo cuando me dijo que me desnudara.

Le di una patada en los huevos y le pillé desprevenido.

Tiró la navaja.

Estuvimos luchando en el suelo.

Conseguí coger la navaja.

Se la clavé

y me salpicó la sangre por toda la cara.

Se la clavé otra vez, y se golpeó con la ducha.

Abrí el grifo de agua caliente, y se desplomó contra la pared.

Se levantó lentamente,

con los ojos muy abiertos y brillantes.

Arremetió contra mí con todas sus fuerzas.

No me creo ni una sola palabra.

El Sr. Day intentó insinuarse a Richard Loeb,

y este se negó.

Mire el informe de Day, le sacaron de la celda de Richard.

Estaba fuera de sí.

En su informe tiene varios cargos por sodomía y amenazas.

Richard Loeb, asesinado brutalmente.

Le llegó la hora al asesino de niños.

Lucha a muerte a manos de un frenético.

Dickie Loeb, universitario brillante,

con un máster en lengua inglesa,

ha firmado su sentencia por culpa de una insinuación.

Loeb encontró a su amado, solo, en la ducha.

El negro estaba aparentemente sin defensa contra el joven,

que se creía la encarnación del Superhombre de Nietzsche.

Dickie se acercó al aterrorizado prisionero negro,

con la misma sonrisa que resultó fatalmente encantadora para Bobby.

Cuando consiguió arrinconar al negro en una de las duchas,

Dickie se arrodilló ante el cuerpo desnudo y lo agarró por las piernas

decidido a satisfacer su lascivia.

Lo que consiguió con la "ducha" de besos, fue una puñalada

de la poderosa mano del negro

que sentía asco por cada roce de los babeantes labios de Loeb.

Tras un breve juicio, y 15 minutos de deliberación,

James Day ha sido declarado inocente.

4 de marzo de 1936.

Me encerraron durante seis meses al lado del asesino de Richard.

Durante un año, un guardián de la prisión me escoltaba día y noche.

Ahora te conozco

y a tu naturaleza perruna. Te encanta que te den patadas.

Cuanto peor te tratan, más disfrutas.

Ahora te conozco, y vas a saber quién soy yo.

Está abierto.

¿Me han enviado aquí?

No.

Pedí que te llamaran.

Quítate la camisa.

Si me ocupo de tu radiografía te darán un trabajo mejor.

Parecerá asma.

Ve tras la cortina, por favor.

Señoras y señores, he aquí el discurso que he preparado.

Si permanecen conmigo, hay algo que quisiera decirles.

Es algo improvisado.

En la religión judía existen algunas oraciones muy hermosas.

Mi favorita de siempre se llama Kaddish.

Empieza así:

"Yis ge dal

ve Yit Gadash

Sh"mei Raba".

Y significa:

"Glorificado

y Santificado

sea tu Santo Nombre".

La misma palabra "kaddish" significa santificación.

Durante muchos años he estado preguntándome

por qué esta larga y preciosa oración,

que se recita al final de todas las reuniones religiosas judías...

Nathan se mudó a Puerto Rico tras salir de la cárcel.

Estuvo en la cárcel más de 33 años.

En Puerto Rico trabajó como técnico de rayos-x,

y se casó con Gertrud García.

Infringió las reglas de la condicional:

Beber alcohol, salir fuera del horario estipulado,

estar en contacto con otros prisioneros,

ir con prostitutas, llevar armas, viajar sin permiso.

En 1956, Meyer Levin escribió su vida en la novela

"Obsesión".

En 1958 se adaptó para el cine.

Leopold intentó demandar a Meyer por modificar

su personaje deliberadamente.

Murió el 30 de agosto de 1971,

cerca de San Juan.

Donó sus ojos a la Universidad de Puerto Rico,

y su cuerpo para la investigación.

Tras su muerte

trasplantaron sus ojos a una mujer ciega.

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