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GAVILANES DEL ESTRECHO
Guersney, en las islas del canal, cerca de la costa francesa,
en el a�o de 1800, donde los pescadores, debido a que la guerra
les imped�a ejercer su profesi�n,
tuvieron que dedicarse a otras ocupaciones
Ah� va Guilliat. Tiene problemas de nuevo.
Deb�a haber seguido pescando y no meterse a contrabandista.
Hoy le echan mano los aduaneros y seguro que va a perder su falucho.
EL DIABLO DEL MAL
Ahora ya lo tenemos.
Antes de que anochezca estar� en la c�rcel.
�Cre�is que hay c�rcel bastante grande para �l?
Vos alcanzadlo, lo dem�s es cosa m�a.
- Arriba la vela mayor. - A la orden.
Esta vez lo vamos a lograr.
No est�is tan seguro. Tiene la suerte del mismo demonio.
No la tendr� esta vez. No la tendr� esta vez.
Tensa ese foque. Ahora veremos de lo que son capaces.
No nos importa ver de lo que son capaces.
Lo interesante es volver a la cueva y dormir en nuestras camas esta noche.
Los contrabandistas no duermen. Luchan, se emborrachan y se divierten.
Tensa el foque.
- Afloja esa vela. - Bien.
�Ese hombre se ha vuelto loco! Va derecho hacia la cueva del rey.
�Qu� quer�is decir con eso?
Que �l mismo se est� poniendo la soga al cuello.
Esa cueva es una trampa natural. No tiene salida por el otro lado.
�Qu� est�s haciendo? Nos van a atrapar como a ratas.
Willie, has navegado poco. Razonas como un oficial de aduanas.
Ser�a mucho mejor que aprendieras a conocer a tipos como Rantaine.
No te ocupes de Rantaine en estos momentos.
Son los m�s indicados. Nuestro amigo Rantaine fue quien denunci�
que llegar�amos hoy con un cargamento de co�ac.
No puedo creerlo. En el contrabando cada uno va a lo suyo, pero unidos.
Rantaine ser�a capaz de robarle la bolsa a su madre y volv�rsela a vender.
Se habr� bebido el co�ac que llevaba. Si no, no lo har�a.
Mira, ese es Rantaine. T� ya lo sab�as.
Qu� coincidencia, �eh?
Est� desembarcando su cargamento. Lo coger�n anclado.
�Rantaine, te traigo una sorpresa!
�Ah� vienen unos amigos tuyos!
�T� te las entender�s con ellos!
�Los de aduanas! Llevad todo esto a tierra y escondedlo enseguida.
�Quer�is hacerme perder mi barco?
�Guilliat, maldito pirata, ladr�n!
�Te has propuesto estrellarlo contra las rocas?
No te preocupes, a�n nos sobrar�n dos pulgadas.
Cierra los ojos... �y all� vamos!
Lo consigui�. Se ha burlado de nuevo.
S�, puede que s�, pero tenemos algo mejor.
- �Mirad hacia all�! - �Pero qu� est�n haciendo ah�?
Desde luego no est�n pescando langostas.
Supongo que ese era el juego de Rantaine, �eh?
Me hace perseguir a Gilliat para tener el campo libre.
- Dispuesto para detener a Rantaine. - Vire a babor.
Vamos, �a qu� esper�is? No tardar�n ni un minuto en llegar.
�Rantaine! Voy a subir a tu barco para registrarlo en nombre del rey.
Pod�is hacerlo, si al rey le interesa esto.
Di a tus hombres que es in�til que intenten escapar.
�Mis hombres? Esos no tienen nada que ver conmigo.
Como ve, s�lo somos sencillos pescadores.
Pero si lo dese�is, pod�is subir y ver nuestras langostas.
Ser� un placer para las langostas.
Te lo aseguro, lo de hoy ha sido demasiado para m�.
Cre� que perd�amos nuestro barco.
La pintura de los lados del casco se ha quedado en las rocas.
La marea iba hacia all�, el viento soplaba hacia ac�...
S�lo de pensarlo tengo que agarrarme a la botella.
�Qu� te parece si dej�ramos descansar alg�n tiempo la costa francesa?
No se puede dejar de trabajar, Willie.
Mientras nos sigan pagando bien, seguir� trayendo contrabando.
Pues con otra como la de hoy, no quiero ser contrabandista.
Ya lo has olvidado. Por otro lado, la pesca se acab� por estos lugares.
Hay que hacer contrabando para ganarse honradamente el pan.
- Es culpa de la guerra. - Tienes raz�n. La guerra es terrible.
En cuanto se dijo que Napole�n iba a invadir esto,
enviaron a Inglaterra a todas las chicas guapas.
Pues no s�, yo a�n veo muchas por ah�.
Has estado embarcado demasiado tiempo.
Tenemos visita. Ha anclado un barco de dos palos.
- �Qu� barco es? - No s�. Jam�s lo he visto.
Podr�a ser un guardacostas. Han arriado un bote.
- �Cu�ntos vienen? - Dos personas.
Bien. No hay peligro. Aunque sean de aduanas, podremos con ellos.
S�, pero f�jate, una es una mujer.
�Una mujer?
- �Qui�nes podr�n ser? - No s�. Pronto lo sabremos.
- S�. - Ven aqu�.
- �Busc�is a alguien? - S�.
�A qui�n busc�is?
- A las autoridades del puerto. - Ya te dije que ser�an de aduanas.
�Por qu� hab�is desembarcado aqu�?
Me han hecho desembarcar.
Le pagu� al patr�n para que me llevase a Francia.
Cogi� mi dinero, pero luego le falt� valor y me desembarc� aqu�.
Me ha dicho que seguramente el Sr. Lethierry podr� prestarme ayuda.
�Qu� esper�is de �l? Ese hombre nunca hace nada por nadie.
Bueno, quiz�s sea yo la excepci�n. Sea lo que sea, no tengo d�nde elegir.
- No te preocupes por ella. - Lethierry tiene muchos enemigos.
- Quiz�s no sea muy seguro. - Debo correr ese riesgo.
Un viaje a Francia es peligroso en estos tiempos.
- Debe ser algo muy importante. - S�, es muy importante.
�Quer�is indicarme, por favor, d�nde vive el Sr. Lethierry?
Con mucho gusto.
�Veis aquel sendero? Seguidlo hasta lo alto, y al llegar a la cima,
volved a la derecha y seguid hasta el final.
- Hasta el final. - Entendido. Muchas gracias.
Es agradable ser bien recibido cuando se llega inesperadamente.
- Vamos a ver ad�nde va realmente. - No temas nada de esa chica.
Os tom�is demasiadas molestias. Sabr� encontrar el camino.
Willie, lleva el bolso de la se�ora.
No es prudente que vay�is sola con esta luna tan brillante.
Estos montes son un nido de contrabandistas.
Bien, esta es la casa de Lethierry. Entrad por aquel arco.
Gracias. Buenas noches.
Debimos haber terminado de cenar. Te dije que no hab�a nada que temer.
S�, eso dijiste.
Os est�bamos esperando.
Sentaos.
- Lleg�is con retraso. - S�.
Par� el viento a medio camino de Plymouth.
S�, no se puede contar con los elementos.
Pero procurad no retrasaros en lo sucesivo.
En este juego, la muerte suele ser siempre puntual.
Veamos. �Record�is bien vuestras instrucciones?
- Repet�dmelas, �cu�les son? - Me llevar�n a la costa de Francia,
debo dirigirme inmediatamente al castillo de Deverange.
Una vez all�, deber� contactar con un hombre llamado Ragan,
el mayordomo del castillo.
�De qu� modo os har� saber que es de los nuestros?
Con la frase "Est� haciendo m�s calor que de costumbre".
A lo que vos respond�is...
"A una primavera lluviosa, sigue siempre un verano caluroso".
Bien. Estamos perfectamente de acuerdo.
Benson, acompa�ar�is a esta dama al lugar convenido.
Pagad al patr�n y volved a informarme.
Os deseo buen viaje.
Un momento, el patr�n de la barca es un hombre llamado Rantaine.
No os fi�is de �l.
Ll�nalos otra vez.
Muchachos, otro viaje como este y no me sorprender�a
que pudi�ramos comprar esta posada con todos vosotros dentro.
�Un momento! �Cre�is que burlar a un guardacostas es algo dif�cil?
Pues ten�ais que haberle visto cuando le persegu�an los franceses.
No hay en toda la costa quien navegue, quien coma ni quien beba mejor que �l.
�Tiene alguno un capit�n m�s aguerrido?
Buena cena. C�rtame un trozo bien grande.
Esta noche me siento feliz.
- �Est� listo vuestro barco? - �Y vuestro dinero?
- Aqu� lo tengo. - Os voy a contar una cosa.
Hab�a un joven que no ten�a orgullo ni perd�n.
Debemos irnos. Se va haciendo tarde.
Sentaos. Tengo que terminar aqu� un asunto, antes de marcharme.
�De modo que t� eres el h�roe, el hombre que no le teme a nadie?
�Crees que fue una broma divertida llevar al guardacostas a mi cueva?
D�jame en paz. He tenido mucho que hacer toda la tarde.
Tambi�n vas a tener mucho que hacer esta noche.
Dame otra cerveza y ponle un trozo de queso en la nariz a esa rata.
A lo mejor se despierta.
�Es terrible! Ese hombre, Gilliat, ha estropeado nuestro plan.
�Lo cre�is as�? Perd�is con facilidad vuestra calma.
Tal vez ese Gilliat lo haya arreglado todo. �Tambi�n tiene un barco?
- S�. - �Pens�is que no podr�a llevarme?
Ya o�steis lo que dijo el peque�o: Conoce muy bien la costa
y no le inspiran temor los franceses.
Eso es imposible. El Sr. Lethierry jam�s lo consentir�a.
Al Sr. Lethierry no se le preguntar� nada. Hemos de actuar enseguida.
Parec�is estar triste.
�Hab�is hablado con Lethierry? Pone triste ha todo el que habla con �l.
- Y este no es muy alegre. - Tengo motivos para estarlo.
Hab�is destruido mi �ltima esperanza de llegar a Francia.
Hab�is medio matado al hombre que iba a llevarme all�.
�Rantaine? �Os iba a llevar �l?
Tendr�is mucho inter�s en hacer ese viaje.
Lo tengo. Y ya le hab�a pagado.
�Cu�nto?
- Pues 100 soberanos. - �100...?
�Willie! Os llevar� yo.
Registra los bolsillos de Rantaine. Le ha robado a esta joven su dinero.
Nos vamos de pesca.
Y vos no vendr�is con nosotros.
Decid a Lethierry que me visteis pelear.
A lo mejor me encierra otra vez en la c�rcel.
A vuestra edad y con vuestra posici�n es imprudente e indigno
que os pong�is a correr como una liebre.
- �Un desastre, se�or! - Recobrad la respiraci�n y hablad.
Esa mujer, fallaron nuestros planes. Se ha ido con Gilliat.
Lucharon como fieras. Rantaine qued� medio muerto
- Y ella se fue con el contrabandista. - �Se la llev� a la fuerza?
No, ella le pag� con el mismo dinero de Rantaine. �Un desastre!
No repit�is esa palabra.
- �Estar� a salvo? - �A salvo?
Correr� m�s peligro en las pr�ximas 24 horas
del que vos y yo hemos corrido durante toda la vida.
Pero ese peligro no ser� debido a Gilliat.
- �No se puede hacer nada? - No tem�is. Llegar� bien.
Dos a�os de minuciosa preparaci�n nos dan este resultado.
No puede arriesgarse a perderlo todo por un peque�o incidente.
Ya sab�is la misi�n que se le ha confiado.
Tiene que hacerse pasar por una dama francesa, va all� como esp�a.
Eso no es nueva para ella, aunque el riesgo es mayor que antes.
- No quisiera estar en su lugar. - Ciertamente, Sr. Benson,
mejor que sea ella y no nosotros.
No me pondr�a en su lugar ni por todo el oro del mundo.
Willie.
Coge el tim�n. Ruta sur sudeste.
- Hab�is cambiado de rumbo, �por qu�? - No se os escapa nada, �verdad?
Me prometisteis llevarme a Francia. Os he pagado bien,
�por qu� os volv�is atr�s de vuestra palabra?
No me vuelvo atr�s de lo que os promet�.
Os llevar� a Francia, pero no comprendo por qu� ten�is tanta prisa.
�Qui�n os espera en Francia? �Un enamorado?
No, un enamorado no. No es nada de lo que pens�is.
�Entonces qu� puede haber de importancia?
�Qu� os parece un cambio? Conozco una isla a 10 horas de navegaci�n
donde las aguas son muy azules y la pesca es abundante.
- No es posible. - �Por qu� no es posible?
Todav�a no sab�is d�nde est� ni lo que podemos encontrar all�.
No lo comprendo. Vos, una joven inglesa, arriesgando la vida
yendo a Francia, donde hay guerra y peligros.
Todav�a no s� si puedo confiar en vos.
Decidme.
Es dif�cil saber c�mo empezar. No deb�is compadecerme.
La compasi�n se qued� atr�s hace a�os.
Nac� en tiempos turbulentos y la desgracia nunca se alej� de m�.
Cuando lleg� el reinado del terror, mi familia, hogar, mis efectos,
todo se perdi� en una noche.
Mis padres cayeron en la guillotina con diferencia de pocas horas.
Yo logr� escapar, pero ten�a un hermano que no lo consigui�.
Lo �ramos todo el uno para el otro.
Durante dos a�os no tuve noticias de �l.
Le hab�a dado por muerto, cuando alguien me dijo que viv�a.
Estaba prisionero, pudri�ndose en una sucia mazmorra.
Mi informador me dijo que su evasi�n era posible, pero
que har�a falta mucho dinero.
Yo vend� las pocas cosas que pose�a
y consegu� reunir la cantidad exigida.
Por eso estoy aqu� ahora.
Es mi �nica ocasi�n y debo afrontarla.
Comprend�is que no me importe nada m�s,
- �verdad? - S�, lo comprendo.
Willie, cambia el rumbo. Proa a Francia otra vez. A nuestro refugio.
Desear�a poder ayudaros a�n de alg�n modo.
S� lo que est�is pensando. Pero debo irme sola.
Incluso estar aqu� ahora es un peligro.
Os esperaremos a vos y a vuestro hermano.
�No pens�is que quiz�s no regresemos jam�s?
Entonces, �es esta la �ltima vez que os veo?
Espero que no.
Bueno, creo que es hora de despedirnos.
Aguardad.
Tomad esto. Os ayudar� a salvar a vuestro hermano.
No puedo aceptarlo. Hab�is cumplido con vuestra parte del trato.
Os ruego que lo acept�is. M�s falta os hace a vos que a m�.
Gracias.
De modo que has ido y le has devuelto el dinero.
Hemos hecho el viaje por nada.
- Es distinta de cuantas he conocido. - No cambies de tema.
Lo cierto es que nos hemos quedado sin blanca. �Qu� te ha dado?
Nosotros la trajimos y ella pag�. No nos deb�amos nada.
Es una pena lo que te pasa. Eres un buen hombre, pero sin coraz�n.
Pero tengo est�mago y hay que llenarlo al menos una vez al d�a.
A este paso, repartiendo t� el dinero, acabaremos trabajando para vivir.
�Te vas a quedar toda la noche mirando la luna
o subimos al pueblo a buscar a Duprais?
A lo mejor tiene un cargamento de co�ac. Podemos ir a verle...
�Willie! C�llate y vamos.
Es un placer volver a verla, Sra. Condesa.
Gracias, yo tambi�n me alegro.
Deseo que la Sra. Condesa no se haya fatigado en el viaje.
No, al contrario. Hemos tenido una traves�a excelente.
Ha tenido suerte, est� haciendo m�s calor que de costumbre.
S�, a una primavera lluviosa sucede siempre un verano caluroso.
Vuestra habitaci�n est� lista.
Amiga m�a, al no veros llegar en el momento previsto, tem� lo peor.
Me retras� en las islas del estrecho.
Casi no puedo creer que no se�is la aut�ntica condesa.
El parecido es extraordinario.
No sab�is cu�nto me alegra de o�r eso, Ragan.
Os digo que es extraordinario, no s�lo en el aspecto, sino en lo dem�s.
Cuando supe que un agente nuestro iba a suplantar a la condesa,
pens� que era una locura. Decidme, �a�n sigue prisionera?
S�, en la Torre de Londres.
�Sab�is que tendremos que enfrentarnos a los mejores cerebros
- De su servicio de contraespionaje? - Como el general Latour.
S�, Latour es uno de ellos.
A �l deber�is presentaros por la ma�ana.
Ser� vuestra primera prueba.
Hacedle aceptar como buena la informaci�n falsa que le dar�is
- Acerca de nuestras defensas. - Estoy preparada para ello.
Es listo, pero de poca imaginaci�n.
Trato de pensar qu� otro puede ser tambi�n peligroso.
�Cre�is que vendr�n los amigos de la condesa a visitarla?
Creo que no. Con una posible excepci�n, el bar�n de Baudrec.
He o�do hablar de �l.
Vive no muy lejos de aqu�. Es viejo, est� en la edad senil
y raramente sale. Es el menos peligroso.
- �Alguien m�s? - S�. Fouche.
- El jefe de polic�a. - Es de los m�s astutos del servicio.
Fr�o, sin coraz�n, un fan�tico. Tendr�is que tener mucho tacto.
- Ya lo s�. - Sab�is con qui�n nos enfrentamos.
Os he hecho un plano del castillo. Aprend�oslo de memoria.
Estar� cerca de vos. Si me necesit�is, emplead ese cord�n.
- Est� conectado con mi alcoba. - Comprendido.
�No olvidamos nada?
- Mis vestidos. - Ya los hemos preparado.
Latour llegar� despu�s del desayuno.
Le acompa�ar�is a inspeccionar el hospital y a visitar a los heridos.
Aprovechaos de ello. Conseguir�is informes muy interesantes.
Bien. Entonces, condesa, nos veremos por la ma�ana.
Buenas noches, Ragan.
- �Eh, Duprais, Duprais! - �Ah, sois vos, capit�n!
Enseguida bajo.
Gilliat, olvida a esa mujer y yo olvidar� que le diste el dinero.
Capit�n, no os esperaba.
Theresa, un plato de sopa para estos se�ores.
- �Qu� os trae tan pronto por aqu�? - Lo mismo que me trae siempre.
He cre�do que pod�amos aprovechar el viaje. �Ten�is carga preparada?
Pues diez barriles de los mejores. Theresa, sirve pronto esa sopa.
- Voy a buscar un caballo y un carro. - Las cosas no van mal despu�s de todo.
Ahora una buena comida. Pavo relleno con pasas, vino a discreci�n,
el bot�n en la barcaza y listos para volver a pelear con Rantaine.
�Pero qu� te pasa?
Temo que ella corra peligro.
Recuerda que hicimos un trato antes de entrar.
Cre� que lo cumplir�as. Si sigues as�, har�s que pierda el apetito.
El d�a en que t� pierdas el apetito, yo me alistar� en el ej�rcito franc�s.
Esto ha sido un desenga�o, jam�s cre� que mi mejor amigo me abandonara.
Si no tuviera tanta hambre, no me comer�a esta sopa.
Vamos, calla. Estoy preocupado por ella. No deb� dejar que fuera sola.
Yo me enamor� de tres mujeres a la vez y estuve un mes sin beber.
Fueron terribles aquellos d�as.
Si no te tuviera a mi lado, me buscar�a demasiadas complicaciones.
Si no fuera por Napole�n y los ajos, Francia ser�a un buen sitio
- Para buscarse complicaciones. - Napole�n no s�, los ajos son eternos.
Estamos listos. Venid.
Arre.
Bien, este es el principio. Recordad lo que os dije de Latour.
Necesita que lo adulen.
La mayor�a de los generales de Napole�n son vanidosos.
Creo que quedar� satisfecho.
No ser� f�cil averiguar lo que quer�is saber.
Tendr�is que hacerlo de un modo indirecto.
Iniciad una conversaci�n con alguno de los soldados heridos.
Les gusta hablar con las mujeres. Necesitamos informes de la flota.
- Sra. Condesa, en nombre del pueblo. - Gracias.
Duprais, �qui�n es aquella se�ora?
Una dama muy conocida por aqu�, la condesa de Remichais.
- �Una condesa? - S�. Vive en el castillo de Damorange.
Ha estado ausente muchos a�os.
- �Y aquel caballero? - El general Latour.
Se dice que es el jefe del servicio de espionaje.
- �Espionaje? - S�, y hay quien dice
que esa dama es su confidente.
Ten, echa un trago y olv�dala. Mi amigo est� enamorado.
Conoci� una mujer que le dijo que hab�a sufrido mucho en la vida,
que estaba sola en el mundo y que no la compadeciera.
Y que nunca olvidar�a lo que hab�a hecho por ella.
- �l la crey�. Anda, bebe m�s. - �S�gueme!
Vamos a cargarlo todo y nos iremos.
Querida condesa, no cre�is que exagero al deciros que la informaci�n
que hoy me hab�is facilitado es de enorme importancia.
- Yo me honro sirviendo a Francia. - Y sabr� agradecer los servicios.
Y con ello me refiero a nuestro glorioso emperador Napole�n.
El emperador viene a visitar los puertos de invasi�n en esta zona.
Ha tenido la gentileza de indicar que piensa alojarse en este castillo.
�El emperador en mi casa! Debo hacer los preparativos.
- �Cu�ndo piensa llegar? - Ma�ana por la tarde.
La polic�a de seguridad llegar� por la ma�ana.
Algo muy necesario para la seguridad de nuestro emperador.
Desde luego, lo comprendo.
Nunca hubiese so�ado que iba a conocer en persona al emperador.
Es menos fiero con las damas que en el campo de batalla.
- Ser� un gran honor. - Un honor bien merecido.
Os dir� adi�s. La visita al hospital ha debido fatigaros.
- Hasta la vista, querida condesa. - Buenas noches, general.
- Una asombrosa noticia. Napole�n... - Lo he o�do.
- �Qu� pudisteis averiguar hoy? - Ha habido un cambio en el mando.
El almirante Ving es ahora el comandante general de la flota.
- �Pero d�nde se encuentra la flota? - No he conseguido que me lo dijera.
Necesitamos averiguar d�nde est� la flota.
Creo que ni el propio Latour tiene la informaci�n completa.
Eso s�lo debe saberse en las altas esferas.
Napole�n.
Exacto.
Esto es lo que yo llamo un viaje aprovechado.
Nos dedicamos a transportar esp�as franceses y gratis.
Mejor ser�a morirnos de hambre. Tendr�amos un entierro decente.
As� nos ahorcar�n por traidores en cuanto nos echen mano.
Bueno, aqu� est� todo. �Lo embarcamos o nos lo bebemos?
Est� bien, comprendo lo que sientes. No quiero que preguntes m�s.
Carga todo esto, ll�valo abordo y esp�rame aqu�.
- �Ad�nde vas? - No preguntes y esp�rame.
�Qu� ocurre?
�Ya la tenemos, no se escapar�! Coge los remos.
- Empujar�. - Sube y v�monos.
- Los remos as�, borracho. - Empuja, empuja...
�No ves que estoy intentando empujar? �Vamos!
- Espera que de la vuelta al bote. - Quita de en medio. Quita.
�Qu� has estado haciendo? Me hab�a dormido y no s� lo que ha pasado.
No ha dicho nada en lo que va de viaje.
S�, y dir� menos a�n cuando vea en qu� barco va.
Toma t� el tim�n.
- �Vos? - Ya lo veis, el contrabandista.
Se entregan esp�as y se recogen sin cobrar absolutamente nada.
- �Imb�cil, lo hab�is estropeado! - S�, sobre todo vuestros planes.
A prop�sito, �c�mo est� vuestro hermano?
Siento no haber podido esperarle a �l tambi�n.
Preg�ntale por su padre y por su madre.
- Estoy muy preocupado por ellos. - Es verdad.
�Qu� hay de vuestra familia?
La guillotina no debi� funcionar aquel d�a.
- Os cre�is muy inteligente, �verdad? - No, vos sois la inteligente.
�Recuerdas algo m�s, Willie?
Preg�ntale qu� ha hecho con nuestro dinero.
Cre� que lo necesitabais m�s que yo. �Qu� pod�is decir sobre eso?
Est� bien, os he mentido. Ten�is raz�n.
Pero ten�a que llegar a Francia, y es necesario que me llev�is all� ahora.
- Hab�is de saber... - No invent�is otra historia m�s.
No ser� porque vos sois una esp�a, �verdad?
No malgast�is el tiempo, no se�is loco,
os dar� las explicaciones que quer�is, pero no ahora.
- Por favor, llevadme all�. - �Que os lleve all�?
Suerte ten�is de que no os tire por la borda.
No s� por qu� malgasto el tiempo escuch�ndoos.
�No acertar� a decir nada que logre convenceros?
Fue demasiado f�cil para vos, �verdad? Cre� las mentiras que me contasteis.
Imagino c�mo os reir�ais despu�s.
�Es muy divertido enga�ar a un hombre como yo?
- Yo no os he enga�ado. - Con que no, �eh?
Os dije cosas que jam�s hab�a dicho a ninguna otra mujer,
cuando nos separamos en la playa anoche, porque cre� que os ve�a
por �ltima vez. Y os burlasteis de m�.
Si alguien ha sido burlado, he sido yo misma.
Hab�is de seguir mintiendo, �verdad?
Pues yo no tengo por qu� seguir escuch�ndoos.
As� es como deb�ais estar siempre, amordazada.
As� no podr�ais burlaros de un hombre, de sus sentimientos y sus palabras.
Compadezco a cuantos hombres se hayan enamorado de vos.
- �Y Lethierry? �D�nde est�? - En su habitaci�n.
- Decidle que le traemos a su esp�a. - Pasad ah� dentro.
Ya est�is de nuevo en el lugar de partida. �Qu� os parece?
Mirad bien todo esto, porque ad�nde ir�is, no habr� muebles.
- �Hay quien viva as�? - Deja eso.
�Por qu� hab�is tra�do a mi casa a esta chica?
No os mostrar�is tan enfadado cuando os lo diga.
- Ten�is la lengua suelta. Sujetadla. - Tambi�n vos os equivoc�is.
Cometisteis un gran error al preparar el viaje de esta mujer a Francia.
Yo no prepar� nada, sencillamente la aconsej�.
- Hablad claro. - Es una esp�a francesa.
- Empez�is a cansarme. - Tenemos pruebas.
�Pruebas? La ley no cree en la palabra de un contrabandista.
- �Hab�is o�do hablar de Latour? - Su nombre me es familiar.
Entonces sabr�is que es el jefe del espionaje franc�s.
Ella estuvo hablando ayer con �l.
- �Vos lo visteis? - S�, lo vi.
- �D�nde? - En su cuartel general. �No es cierto?
- Est� mintiendo. - Eso ya lo veremos. Continuad.
�Qu� historia os cont� ayer a vos? �Algo sobre un hermano?
- S�, me parece recordar algo de eso. - Ya me lo figuraba.
�Llor� tambi�n recostada en vuestro hombro?
Hemos sido burlados los dos. No tiene hermanos. Todo era mentira.
Ignoro c�mo os dijo que se llamaba. Pero all� es la condesa de Ramiset.
�Pens�is en las consecuencias si lo que dec�s no es cierto?
Respondo de ello con mi vida y con la de este.
Est� bien, entonces investigar� a fondo este asunto.
Ahora no podemos hacer nada m�s. Dejar�is a esta joven conmigo.
Os aseguro que no siento ning�n aprecio por los esp�as.
Volveremos a vernos ma�ana, buenas noches.
Tengo entendido que hay una recompensa para estos casos.
La ha habido a veces. Retiraos.
�Esto es un desastre! Esos imb�ciles nos han puesto en grave peligro.
A�n no lo sab�is todo. El emperador llegar� ma�ana al castillo.
Es preciso que vuelva para recibirle.
No podemos perder un segundo. Necesitar�is otras ropas para el viaje.
Benson.
- �Tem�is regresar all�? - Un poco.
Un poco de miedo estimula el valor.
Dos vasos.
�Has visto qui�n est� aqu�?
Eso es que no le di con bastante fuerza la �ltima vez.
- �Disfrutando de la cena? - Hasta que llegaste t�.
Entonces lo mejor que puedo hacer es quitar la mesa.
Vamos, a ver qui�n se atreve. Si hay alg�n valiente, que salga.
Otro vaso para el caballero.
- �Este es el hombre, det�nganle! - Fue �l quien empez�.
- No dig�is mentiras. Detenedle. - Yo no he hecho nada. Fue �l.
No debemos fiarnos de Lethierry. No me gust� lo de la recompensa.
Mi abuela conoc�a muy bien a esos viejos zorros aduaneros.
Me dec�a: "Willie, sigue tus instintos pero no pierdas de vista la ley".
Sab�a mucha gram�tica.
- �Qu� crees que har�n con esa chica? - La ahorcar�n o la fusilar�n,
pero que primero nos den la recompensa y luego que hagan lo que quieran.
- No pueden ahorcar a una mujer. - Ya lo han hecho otras veces.
�Cu�nto crees que ser� la recompensa?
�Quieres dejar de pensar en la recompensa? Estoy preocupado.
�Y c�mo crees que estoy yo?
No me gusta la idea de que ahorquen a una mujer, por grave que sea el delito.
Deja ya de pensar en ella y preoc�pate de nosotros.
Probablemente la obligaron a ello.
No parece el tipo de persona capaz de vender a su patria.
Oye, es una esp�a y a las esp�as las fusilan. Es igual en todas partes.
Puede que tengas raz�n, pero no estoy satisfecho de todo esto.
Willie... Mira.
- Rantaine. Y mira qui�n va con �l. - S�, esa mujer.
Ya dec�a yo que no pod�amos fiarnos de Lethierry.
Embarca a esa mujer para Inglaterra y es Rantaine quien la lleva.
La ahorcar�n y nos quedaremos sin recompensa.
No. No va a suceder nada de eso.
Se me est� ocurriendo una idea que no le va a gustar a Rantaine.
Blasquito, despierta. Ya subo a bordo.
Blasquito, leva el ancla.
�Para qu�, Rantaine?
- No vas a ning�n sitio. - Eso es lo que t� te crees.
Pero yo opino de otra manera.
- Esta vez me las pagar�s. - �No, por favor!
Dejadle que se acerque. Lo matar� con su propio cuchillo.
Bien. Ahora �talo. Cuando estemos en el canal, lo echaremos a los peces.
Ya sabe �l por qu� nos paramos. Puede oler la profundidad del agua.
Blasquito, coge el tim�n. Voy a buscar a ese tipo.
Bueno, te voy a echar por la borda.
�Qu� es lo que te pasa, amigo? �Has perdido la lengua?
No te bastaba con el contrabando, �verdad?
Ten�as que hacer algo m�s f�cil.
Conducir a una mujer a Inglaterra para que la ahorquen.
Te has equivocado de rumbo. No vamos a Inglaterra, vamos a Francia.
�A Francia? Entonces peor. Es una esp�a francesa.
- �Qu� es lo que est� diciendo? - Nada que os interese.
Estoy siguiendo las instrucciones de Lethierry, �no es cierto?
S�, ten�is mucha raz�n. Ser� mejor que no le escuche.
Bien, el negocio es el negocio y la muerte es la muerte.
Blasquito, ven a ayudarme a librarme de esta rata.
Un momento, os perjudicar�is vos mismo si hac�is eso.
- �Que me perjudicar�? �C�mo? - Han puesto precio a su cabeza.
Lethierry esperaba obtener pruebas y yo se las dar�.
- �Cu�nto dan por �l? - Creo que 1.000 libras.
�1.000? Quiero librarme de �l, pero si me pagan, tanto mejor.
Vas a seguir viviendo, aunque no por mucho tiempo.
No pod�is imaginar lo que me gusta el dinero...
Y las mujeres guapas.
- �Cu�nto falta a�n? - 20 minutos. Quiz�s menos.
No tem�is. Llegaremos con rapidez.
Con m�s de la que me separ� de mi primera esposa.
�Seguro de que vamos bien?
Hemos de atracar en la gruta que hay bajo el castillo.
�Me hab�is tomado por un cochero? Dejadme a m� gobernar el barco.
Ahora no est�is navegando con Gilliat.
Ya tendr�is vuestras preocupaciones cuando lleguemos.
S�, quisiera poder creer que llegar�.
Hace fr�o. Voy abajo. Avisadme cuando veamos tierra.
No dej�is de echar una mirada a esas mil libras m�as.
No las ver�is nunca m�s en forma de hombre.
�Esper�is que os de las gracias? Es lo que se suele hacer, �verdad?
No. Os enga��is por completo.
�Por qu�? No tendr�a nada de particular.
La gratitud es lo �nico que tenemos en com�n vos y yo.
Comprendo lo que deb�is sentir, pero para m� existe algo m�s que gratitud.
�Compasi�n? Puedo prescindir de ella, os lo aseguro.
�Me creer�ais ahora, si os dijese la verdad?
�Qu� entend�is vos por verdad? Todo lo que me dijisteis era mentira.
Ignor�is que muchas veces es preciso mentir por amor.
�Hab�is dicho amor? Mejor dir�ais traici�n.
�Es as� como me recordar�is siempre, como alguien que os traicion�?
No es en m� en quien pensaba ahora.
Al fin y al cabo, si os recuerdo
ser� por los dem�s a los que hab�is traicionado.
No os reprocho que me juzgu�is tan mal.
Pero hay muchas cosas que ignoramos de las otras personas,
incluso a los que amamos, cosas buenas, cosas malas...
Y cuando se ha mentido una vez, no es f�cil volverse atr�s.
Entonces ser� mejor dejarlo as�.
No lo permitir�. Quiero que cre�is en m� como antes.
Alg�n d�a sabr�is que no tuve elecci�n.
- Tal vez lo comprender�is entonces. - �Lo comprender�?
As� lo espero. Porque quiero que os acord�is siempre de m�,
pero que no me odi�is.
Eso significa que...
Siempre disponemos de poco tiempo cuando m�s lo necesitamos.
Eso no es nuevo para nosotros. Siempre hemos de despedirnos.
- �Vos os acordar�is de m�? - S�.
�C�mo?
- Ser� mejor que os deje ahora. - Dec�dmelo.
- Demasiado lo sab�is. - Dec�dmelo de todos modos.
�C�mo recuerda siempre una mujer al hombre que ama?
- �Est�is listos para desembarcar? - �Qu�? No.
No me gusta esto. Hay demasiada luz. Nos quedaremos aqu�.
As� que no me vais a llevar hasta la playa.
Puede que sea eso lo que quiero decir Tendr� que pensarlo
- Si dese�is m�s dinero - �Qui�n habla de dinero?
Ya tengo mil libras en la bodega.
- Conoces las �rdenes de Lethierry... - Se�ora,
en este barco s�lo se obedecen mis �rdenes.
Ll�vala a tierra y yo pensar� en alguna recompensa para ti.
Te voy a romper todos los huesos. Ahora, l�rgate. A la cala de proa.
�Qu� pens�is de ese hombre? No es recomendable, �verdad?
�Por qu� no olvid�is las preocupaciones y tom�is un trago?
Es de lo mejor. Es lo que bebo yo.
Tened. �Est� vac�a, se acab�!
Me la he bebido entera. No importa, beberemos juntos lo mismo.
Voy abajo a buscar otra botella.
Amigo, cuanto m�s mira a esa chica, m�s seductora la encuentro.
Ahora brindaremos los dos a tu salud.
Y por tu feliz estancia en la c�rcel.
�Abrid, abrid enseguida! �Dejadme salir!
�Abrid la puerta!
�Dejadme salir!
- Decid a Lethierry que quiero verle. - �No pod�is molestarle!
- �Llevaos de aqu� a este hombre! - �Quiero verle en seguida!
Ahora es cuando nos despediremos, amigo m�o. Y para siempre.
�Socorro, asesinos, socorro!
�Auxilio, auxilio! �Asesinos, asesinos!
�Quietos! �Cre�is que mi casa es una inmunda taberna?
Llevadlos a la c�rcel.
Qu� oportunos y amables han sido. Me han ahorrado muchas molestias.
Hola, Gill, te estaba esperando.
- Cu�nto has tardado. - Des�tame.
- �Cu�nto tiempo llevas aqu�? - Me trajeron anoche.
- �Por qu� te han detenido? - Por esp�a.
�S�lo por eso? Cre� que era algo grave.
Tu chaqueta.
�No has tenido nunca una pesadilla en la que se acababa el co�ac?
- No, nunca. - Qu� suerte.
Yo la tuve tres veces anoche.
Me gustar�a saber...
- �Saber qu�? - Acerca de esa mujer.
Poder estar seguro. Empiezo y no acabo de hacerme preguntas.
- Y no encuentro respuestas. - Te enga��, �no es cierto?
- S�, pero olv�dalo ya. - Te enga�� una vez
y si le sale bien, repite.
�Entonces por qu� me salv� la vida?
Adelante.
Puedes retirarte, Maria.
�Desea la se�ora darme �rdenes para el almuerzo?
Oh, s�.
- Fouche acaba de llegar. - �Tan pronto?
Tiene la costumbre de coger desprevenida a la gente.
- �Est�is preparada? - S�.
- Tened much�simo cuidado. - Entendido.
- Lo recibir� en la biblioteca. - Bien.
- Os recibir� en la biblioteca. - Prefiero esperar aqu�.
- Caballero. - Permitidme que me presente
como el hombre m�s feliz por vuestro regreso.
Vuestra visita me honra en extremo, caballero Fouche.
El honor es m�o. El general Latour me dio detalles de vuestro informe.
- Es de inmensa importancia. - Eso me halaga much�simo.
No es halago. Los halagos los reservo para los que no conf�o.
No os considero tan fr�o como muchos consideran que sois.
La opini�n p�blica no me ha importado jam�s.
En este mundo hay que saber lo que uno quiere y conseguirlo.
Por eso Francia vencer� en todas las lides.
El emperador conseguir� lo que desee cuando lo desee.
- Servimos a una gran causa. - Ciertamente.
Hoy el emperador va a inspeccionar los puertos de invasi�n.
Llegar� a la hora de la cena. Mi visita no tiene otro objeto
que velar en todo momento por la seguridad personal del emperador.
As� ha de ser y estoy admirada de vuestra previsi�n.
Si me disculp�is, he de inspeccionar todo esto.
Mi servidumbre os ayudar� en cuanto necesit�is.
Gracias, he tra�do a mis hombres. Hasta la noche.
Dime, �sabes qui�n habita en aquel castillo?
- Pues no lo s�, se�or. - �No lo sabes?
- �Cu�nto llevas trabajando aqu�? - Dos semanas, se�or.
Toda la servidumbre es nueva.
A los criados antiguos los despidieron antes de que llegara la condesa.
- �Qui�n te eligi�? - Ragan el mayordomo, se�or.
Ahora creo recordar que quien vive en el castillo es el bar�n de Baudrec.
Se trata de una ligera sospecha, nada m�s.
Pero estando por medio la seguridad del emperador quiero eliminar riesgos.
Nos ha sido confiada su cabeza y en estos tiempos caen f�cilmente.
�Qu� es lo que quer�is que haga?
No he desperdiciado nunca la ocasi�n de visitar a una mujer hermosa.
- Porque hab�is dicho que lo es. - Desde luego que s�.
Estoy dispuesto a hacer lo que dig�is. La patria es antes que nada.
- Vos la conocisteis de ni�a, �verdad? - �A la condesa? Naturalmente.
Pero hace muchos a�os que no la veo. Much�simos a�os.
�Querr�is visitarla en mi compa��a? Hablar�is con ella, reir�is,
recordar�is y, si mis sospechas son ciertas,
acabar� por traicionarse a s� misma.
- Bien. Acepto si lo quer�is as�. - As� lo quiero.
Jam�s dir�n que el bar�n de Baudrec se neg� a cumplir con su deber.
�Hab�is dicho que es hermosa? Qu� interesante.
Pero majestad, en el canal suele hacer muy mal tiempo.
Adem�s, hay que contar con las mareas.
Espero que nuestras fuerzas de desembarco superen a las del enemigo.
Luego seguiremos hablando de eso.
Majestad, os dejo con vuestro estado mayor.
Tendr�is cosas m�s importantes que decir a vuestros generales que a m�.
- Hasta la cena. - Hasta la cena, querida condesa.
Caballeros, quiero que prest�is toda vuestra atenci�n
a los detalles de mi plan.
M�s de 150.000 hombres, debidamente equipados,
est�n acantonados en Bologne y Amblereux.
Hay dos mil transportes listos para hacerse a la mar.
Cuando llegue la hora de cruzar el canal,
desembarcar� en Irlanda un cuerpo del ej�rcito
Mientras, la principal masa atacante, desembarcar� en la costa inglesa
Habiendo tomado la iniciativa, Ving podr� dominar la flota
inglesa del canal.
Y entonces, atacaremos.
Fouche ha ido a ver hoy al bar�n de Baudrec.
Y, o mucho me equivoco, o vamos a recibir pronto la visita del bar�n.
Alguien viene.
El caballero Fouche no quiere reconocerlo, hija m�a,
pero en secreto envidia nuestros d�as lejanos.
Es lo malo de los polic�as, que no hay pasado que les agrade recordar.
Para ellos todo es oscuridad.
No os mostr�is tan severos con ellos, bar�n.
Hasta los polic�as fueron ni�os alguna vez.
Aunque resulte dif�cil creerlo, �verdad?
No pod�is imaginar el placer que esta visita me ha causado.
Hab�is hecho muy bien al traer al bar�n.
Desde luego. Por grande que sea vuestro placer, mayor es el m�o.
Qu� agradable era todo entonces.
�Record�is las ma�as de que me val�a para que me acompa�arais
a la iglesia y para que subieseis conmigo al campanario?
Incluso cont�bamos los escalones. 127 hasta arriba.
Todo eso es cierto, muy cierto. Claro que hoy ya no podr�a hacerlo.
Cuando el d�a era claro se ve�an las islas del canal.
Muchas veces me contaba historias de piratas y contrabandistas.
Recuerdo que me sent�a feliz contando cuentos.
Es incre�ble c�mo vuela el tiempo.
Por ejemplo, han pasado ya dos a�os desde que muri� mi hijo Henry.
�Qu� Henry muri�?
No lo sab�a. He estado ausente tanto tiempo.
Pues s�, Henry muri�. Le mataron en una batalla naval.
- Perdonadme, no lo sab�a. - Era un apuesto muchacho, �verdad?
�Record�is vuestros paseos juntos, a caballo?
- S�, lo recuerdo bien. - No nos torturemos con el pasado.
Ahora creo que no debemos reteneros por m�s tiempo.
S� c�mo sois las mujeres j�venes. Ten�is muchas cosas que hacer
y poco tiempo que perder.
Nunca estoy tan ocupada que no pueda recibiros.
- Espero volver a veros pronto. - Volveremos a vernos.
Pero no prometo nada. Las sorpresas son siempre m�s agradables.
- Adi�s, mi querida ni�a. - Adi�s.
Os acompa�ar� hasta el coche.
No puedo ocultar que estoy decepcionado.
No hay ninguna raz�n para que lo est�is, Fouche.
Vuestra condesa es una impostora.
Mi hijo Henry muri� mucho tiempo antes de que ella naciera.
Ella fue muy lista. Pero dio un paso en falso.
- �Entonces ten�a yo raz�n? - Yo no he nacido para estas cosas.
No me ense�aron a usar la amistad como un arma.
- �La matar�n? - Desde luego.
Ya tengo el informe en clave para enviarlo a Lethierry.
Lo dejar� en el lugar convenido.
Disponedlo como os he dicho, Ragan.
Quiero que envi�is unas botellas de vino al bar�n.
Escribir� yo misma una nota para acompa�arlas.
- Es muy simp�tico el bar�n. - S�, fue un gran amigo m�o.
- Este castillo conserva recuerdos. - Estoy seguro de ello.
Perdonad, hay asuntos rutinarios que reclaman mi atenci�n.
Con vuestro permiso.
Perdonadme, querida condesa, por abusar as� de vuestra hospitalidad.
Pero hallar�is consuelo en el hecho de que
no sois la primera esp�a a quien se encierra en este calabozo.
Majestad, tengo noticias que daros. Buenas y malas.
Me las dar�is despu�s de comer. Estoy de p�simo humor.
Pero quiz�s la parte buena de vuestras noticias pueda disiparlo.
Ante todo, �d�nde est� la condesa? �No viene a comer con nosotros?
Ni viene ni vendr� ning�n d�a.
- �Se encuentra indispuesta? - Es una impostora, una esp�a.
Al menos lo era hasta hace pocos minutos.
De anfitriona ha pasado a ser mi prisionera.
- �No os habr�is equivocado? - �Me he equivocado alguna vez?
Mi pregunta era innecesaria.
�Es muy peligrosa la situaci�n?
�Ha tenido tiempo de enviar informes a Inglaterra?
- No, creo que no. - Haced que confiese cuanto sepa.
No quiero saber qu� m�todos emple�is.
Y cuando hay�is terminado... Hay que aniquilar a esas mujeres.
Con vuestro permiso.
�El mayordomo!
Acaba de llegar.
- �Noticias de Francia? - S�.
Las peores que pod�amos recibir. Ha ca�do prisionera.
Y los informes que esper�bamos presos con ella.
Hemos de ira a ayudarla. Podemos enviar algunas tropas.
S�, dos o tres regimientos y con los botones de las casacas bien brillantes.
No tardar�amos m�s de un mes en organizarlo.
No. Hay que proceder sin demora. Sorprenderlos ser�a lo mejor.
- �Pero c�mo? - Me atrevo a sugerir otra cosa.
Existe una soluci�n y est� aqu�: Gilliat.
- S�, hab�is pensado bien. - No es un m�todo caballeresco...
Las sorpresas siempre son as�.
Esta vez hab�is justificado vuestro cargo. Creo que ten�is raz�n.
Espera aqu�. Quiz�s tengamos que enviar otro mensaje.
�Llevo ya 8 horas aguantando tu insoportable voz!
�Callad todos de una vez!
Si tantas ganas ten�is de pelear, hacedlo por una noble causa.
Tengo pruebas suficientes contra vos y vuestro ayudante
para enviaros a Inglaterra para que os ahorquen.
Pero estoy dispuesto a ofreceros una forma de evitarlo.
No conf�o en vos as� que ahorraos el aliento.
Es que pienso ofreceros condiciones muy interesantes.
Me trajisteis a una mujer de las costas de Francia.
- S�, y vos y ella os re�steis de m�. - No discutiremos eso ahora.
Tra�dmela aqu� de nuevo y olvidaremos vuestro pasado.
Y esa es la causa por la que quer�is que arriesgue mi vida.
- La causa francesa. - No. Os equivoc�is.
No nos traiciona. Es verdad que es una esp�a, pero trabaja para nosotros.
- Ment�s. - No tengo tiempo para mentir.
La enviamos a Francia con una misi�n importante.
Para lo que tuvo que suplantar a la verdadera condesa
que se halla presa en la Torre de Londres.
Estos son los hechos esenciales. Todo lo dicho es verdad.
Hace pocas horas que Droucette ha sido detenida.
Est� en el castillo de Davorange.
Tiene informes de vital importancia para nosotros.
Su vida corre peligro. No exagero al decir que sois nuestra �nica esperanza.
Ya dije mis condiciones, �qu� respond�is ahora?
- Ir�. - Carcelero.
�Cu�ntos hombres quer�is llevar?
Mi amigo Willie y otro, que sea buen hombre de mar.
En esta isla s�lo hay otro hombre que conozca la costa francesa como vos.
Te ofrezco las mismas condiciones, �aceptas o no?
- �Cre�is que ir� con ese ladr�n? - Responded s� o no.
- Ir� con �l. No me dej�is elegir. - Carcelero.
- �Cu�ndo cre�is que pod�is zarpar? - Inmediatamente. �Qu� he de hacer?
En el castillo hay uno de nuestros hombres, el mayordomo Ragan.
�Conoc�is alg�n sitio donde pod�is veros?
- �Por qu� no en el caf� de Duprais? - S�, ese es el mejor sitio.
Bien. Dirigid un mensaje cifrado a Ragan.
Decidle que enviamos socorro y que les espere en el caf� de Duprais.
Os dar� una palabra de contrase�a. Seguidme.
Quiz�s podamos llegar a tiempo.
- �Y bien, qu� dice? - La clave me es desconocida.
Siento interrumpir vuestro descanso pero necesito vuestra ayuda.
No conseguir�is que os diga ni una palabra, Sr. Fouche.
Acabo de recibir un mensaje de un compatriota vuestro,
lleg� a m� porque vuestro mayordomo ten�a concertada otra cita.
Est� en clave y nos ahorrar�amos tiempo si nos lo descifraseis.
Os propongo una cosa.
Descifradnos esto y habr�is salvado vuestra cabeza.
- �Est�is dispuesto a mantenerlo? - Os doy mi palabra.
"No desmay�is, recibir�is socorro ma�ana.
Poneos contacto agente desconocido amanecer".
- �D�nde? - Convinimos en el patio de la iglesia.
Magn�fico, al amanecer ir� a saludar a vuestro visitante.
Entre tanto, pod�is circular libremente por el castillo
o retiraros a vuestra habitaci�n.
- Qu� f�cilmente ceden estos ingleses. - Demasiado f�cilmente.
Ha mentido, est� claro.
Ordenad a la guardia que se le brinde una oportunidad de escapar.
Y cuando lo haga, que no la pierdan de vista.
Podemos actuar. No hay rastro de franceses.
Lo primero es ver a Ragan y que nos diga qu� plan tiene.
Te has vuelto muy patriota de repente. Es digno de elogio.
Jam�s vi a un hombre tan ansioso de dar la vida por su patria.
- �O no es por su patria? - �Qu� quieres decir con eso?
�Yo? Nada. Que la chica es bonita.
Te he tra�do conmigo s�lo por una raz�n.
Porque eres buen marinero. Si necesito tu opini�n, te la pedir�.
Salgamos nosotros. T� te quedas aqu�.
�Por qu� me tengo que quedar? Hemos venido todos a lo mismo.
S�, pero quien manda soy yo. E ir� yo solo.
�Qu� crees que pasar�a si desembarc�semos los tres a la vez?
Willie me llevar� y volver�. Ambos permanecer�is aqu� para vigilar.
Si todo va bien, os avisar� desde tierra.
�Y si no pudieras hacerlo, qu� va a pasar entonces?
Entonces mandar�as t�, amigo.
�Sois vos? No os esperaba a estas horas.
�Ha preguntado alguien por m� esta noche?
�Qui�n iba a preguntar? No esperaba que viniese nadie.
No vengo a buscar co�ac, �seguro que no ha venido nadie?
Ya me conoc�is, yo no os miento. Tomad un trago.
- �Qu� hora es? - M�s de las once. Tomad.
No ser� tan importante. Ning�n asunto de mujeres lo es.
�Qu� haces encerrado aqu�? Gilliat te dijo que vigilaras.
- No admito �rdenes de Gilliat. - Yo nunca he confiado en ti.
Lo m�s gracioso es que yo tampoco me f�o de ti.
Ahora vuelve al bote, te queda mucho que remar todav�a.
No para llevarte a ti.
�Piensas que he hecho este viaje para divertirme?
Venir en busca de una mujer. �Crees que he perdido la cabeza?
El mismo Gilliat ha puesto el pie en la trampa.
Los franceses pagar�n muy bien la informaci�n.
Tendr�s que librarte de m� primero.
�Por qu� no me dec�s el nombre de la dama? Quiz� pueda ayudaros.
No se trata de una mujer.
Pues si no es una mujer ni es co�ac, �a qu� hab�is venido esta vez?
�Os ocurre algo malo?
Espero a un amigo llamado Ragan, �le conoc�is?
- �El mayordomo del castillo? - S�.
Es mejor que tom�is otro trago. Ragan no vendr� esta noche.
Ha muerto. La polic�a lo mat� esta tarde.
Si me encuentran aqu�, corr�is peligro.
- No entiendo por qu�. - Ni hace falta.
Olvidad que me hab�is visto.
Qu�date d�nde est�s, amigo.
Da la vuelta y levanta las manos.
Eso es. Ahora si�ntate ah�.
Duprais, trae una cuerda y �talo.
No tiembles, viejo imb�cil, y aprieta esa cuerda.
�Supon�as que iba a consentir que me mandases, Gilliat?
Debes ser m�s est�pido de lo que yo hab�a cre�do.
Bueno, los franceses pagan bien por cualquier esp�a.
Vivo o muerto. Y para que no puedas acusarme, te entregar� muerto.
Ya dije que si alguna vez volv�amos a encontrarnos, me las pagar�as.
Y ahora vas a pagar.
Oye, Ragan ha muerto. Eso significa que ella sigue en el castillo.
Si entr� una vez, podr� entrar de nuevo.
Vuelve al barco y prep�rate para zarpar.
- �No dejes que nadie te lo impida! - Bien.
As� que entendisteis mal el mensaje, �no es verdad?
Decidme, �qui�n es y qu� ha pasado?
- No lo s�. - He perdido demasiado tiempo.
No estoy dispuesto a perder ni un minuto m�s. Hablad.
�Hablad!
Ser� yo quien lo diga todo.
Tirad los fusiles. �Orden�dselo!
- Haced lo que ha dicho. - Colocaos en aquel rinc�n. Atr�s.
- Droucette, venid aqu�. - No podr�is ir muy lejos.
Eso ya lo veremos. Vos quedaos donde est�is.
�Luces, imb�ciles! �Sig�mosles!
- �Se han escapado! - �Perseguidlos!
�Seguidlos en esa direcci�n! �No dispar�is contra ellos!
�Los quiero vivos!
Id al barco.
- Yo no os abandono. - Haced lo que os digo. Al barco.
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