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Eh, ¿no pagué ya facturas el mes pasado?
Sólo las que ponía "último aviso".
Este mes vamos a pagar las que ha traído el sheriff en persona.
¿Dónde está vuestra madre?
Ha dicho que no podía verlo. Le deprime.
Así que ha cogido tu cartera y se ha ido de compras.
Pues si esa mujer no está aquí, ¿a quién le voy a gritar?
Ha dejado esto. Adelante, papá.
¿Quién gasta 260 dólares en teléfono?
Lo siento, Al.
Cometí un error. No volverá a pasar.
De acuerdo.
¿Ciento sesenta dólares por un corte de pelo y una manicura?
Puedo explicártelo.
¡Más te vale!
Fue sólo una vez y no volverá a pasar.
Vale.
¿Quién se ha gastado 50 dólares en una grabadora?
Oh, Al, no volveré a hacerlo...
¿Diga?
Ah, hola, mamá.
No, sólo estoy grabando una cinta para el idiota de mi marido.
Vaya.
Borra eso, Kelly.
Sí, mamá. Lo haré.
Ahora o te olvidarás.
Te he dicho que lo haré.
¿Crees que soy idiota o qué?
Eh, voy a hacerlo.
Hala, ya está.
Vamos a ver qué queda para la cuenta de ahorros.
Vaya, cinco centavos.
Chicos, algún día todo esto será vuestro.
¡He dicho algún día!
Papá, siento aguarte la fiesta,
pero te has dejado una factura.
Papá, deberías hacer lo que mamá dice.
Deberías casarte con alguien que trabaje.
¿Tu madre nunca te lo dijo?
No, amor, dijo que me casara con un ancla,
y me agarrara a ella mientras se hundía hacia el fondo.
¿Almacenajes Chicko's? ¿Qué puñetas es esto?
Nuestro trastero.
¿De qué hablas? Nadie me ha dicho nada de un trastero.
¿Qué íbamos a poner nosotros en un trastero?
Gracias, Adolfo. Pon lo demás en el trastero.
Hola, cariño.
Hola, cosita.
¿Qué llevas ahí?
Es una cabeza de jabalí.
Ya lo sé, pero me refiero a lo que escondes ahí detrás.
No, lo he visto, papá. Es una cabeza de jabalí.
Descansa, cariño.
Peg, ¿por qué has comprado eso?
Si quieres saberlo, porque me ha excitado.
Ojos vidriosos, serrín en vez de cerebro, nada por debajo del cuello.
Se cuelga en un váter, me parece que hablo de ti.
Lo dudo, porque al contrario que a mí,
alguien le quiso lo suficiente como para pegarle un tiro en la cabeza.
No puedo vivir así. Ya tengo un perro y tres sanguijuelas.
¿Qué voy a hacer con una cabeza de jabalí?
Vale. Chicos, llevad eso al garaje.
- Vale. Vamos. - ¡No, no, no, no!
La cabeza de jabalí.
Tienes que ser más concreta, mamá, porque...
Normalmente, cuando dices "eso", te refieres a papá.
- Lo sé. - Peg, esto se ha de acabar.
Haré con eso
lo que no hice contigo.
Atarla a la baca del coche y llevarla al bosque, que es su lugar.
No puedes devolverla. La he comprado en un rastro.
Peg, ¿no sabes que lo que se compra en esos sitios es porquería?
No es cierto.
Ahí compré tus gafas para leer,
y los frenos de tu coche, y antibióticos para los niños.
Además, tú también compras porquerías, por ejemplo tu bola para jugar a los bolos.
Peg, yo juego a bolos. Tú no vas de caza.
Bueno, voy una vez cada dos meses.
¡Yuju! ¡Soy yo!
¿Ves, Peg? Por eso te digo que cierres con llave.
Peggy, ha pasado algo maravilloso. Tengo una cita.
¡Al! ¡Marcy tiene una cita!
Caramba, deben de estar vendiendo parkas en el infierno ahora mismo.
Pues esperemos que tu padre pueda pagarse una.
Bueno, ¿cómo es? ¿Es alto? ¿Es rico?
¿Está ciego?
Al, escoge un agujero de tu cabeza y métete el dedo.
Los mayores estamos hablando.
Peggy, mi error fue buscar un hombre a quien amar,
cuando todo lo que necesitaba era un hombre a quien herir.
- Creo que lo encontré. Es perfecto. - ¿Vas a acostarte con él?
Bueno, ya has oído que quiere herirle.
Esto no es algo que admitiría delante de un hombre,
pero me pone un poco nerviosa el tema del sexo.
Ha pasado mucho tiempo. Tres meses.
Para mí tres meses no son nada.
Estoy tan acostumbrada a Steve. Era su único fuerte.
Bueno, eso y los concursos de canciones.
Y ¿qué va a pasar si este tío es un desastre?
Pues has venido al lugar adecuado.
Te lo digo yo, lo más importante las primeras veces
es hacer que sientan que lo están haciendo bien,
aunque no sea cierto.
Yo le digo cosas como: "Cariño, no me reía de ti.
"Estaba acordándome de un chiste."
O: "Cuando se siente de verdad, basta con un minuto."
Y ten siempre una tacita de agua
al lado de la cama, salpícate la ceja.
Se creerá que te encanta.
Con ese truco, Al me ha soltado varios "Sufre, pequeña".
Ah, y también,
si tienes una mano libre, lo cual siempre es mi caso,
tienes que usarla para adelantar el reloj.
Les da mucha confianza en ellos mismos.
Y siempre intenta gemir para disimular los bostezos.
Lo que digo es que al hombre le tienes que dar algo.
Peg, has olvidado tu mejor táctica secreta.
Ya sabes, eso de escupir Cracker Jacks mientas gritas las instrucciones.
Ah, y el apasionado:
"Recuerda que mañana hay que sacar la basura" en el momento justo.
No puedo hablar por el resto, pero a mí eso me pone a cien.
Papá, ya no queda sitio en el garaje.
He tenido que sacar esto para meter la cabeza de jabalí.
Mira lo que mamá ha comprado. Una colección de revistas de Danish Dames.
Eh, eso no es mío.
¿Cómo han llegado ahí?
Alguna pandilla de gamberros las dejaría.
Me aseguraré de que van a la basura, donde deben estar.
Idiota.
Peg, ¿qué es esto?
Un cenicero que te enseña geografía.
Así puedes fumar y aprender.
- Qué hallazgo. ¿Dónde lo has comprado? - En el rastrillo de Hampee.
¿Cómo no lo vi? Estaba allí cuando abrieron.
- ¿Viste la silla de tres patas? - La compré.
Maldita sea.
Sólo hay una cosa mejor que ir a un buen rastrillo, tener el tuyo propio.
- Cuando era pequeña... - ¡Socorro!
...hacíamos un rastro cada verano. Mi madre vendía cualquier cosa.
Viejas pantallas de lámpara, discos, mi sostén de adolescente.
¿Qué edad tenías, 25?
Tenía 13 y ganaba más dinero que tú.
Nuestros rastros siempre eran un éxito.
Una vez ganamos 500 dólares.
Mis objetos personales eran los que más se vendían.
Supongo que cuando ve a una niña llorar
porque unos extraños le están quitando sus objetos más queridos,
la gente cree que se está llevando una ganga.
Claro que los 50 centavos que pagaron por mi perro, Chester,
ayudaron a pagar el fin de semana en la montaña que mis padres pasaron sin mí.
Aunque supongo que les hubiera aguado la fiesta gritando:
"Chester, Chester, por favor, vuelve. No puedo vivir sin ti."
No suelo pensar en ello,
excepto cuando me despierto gritando.
¿Quinientos dólares, dices?
Marcie me ha dado una gran idea.
Peg, quita las cacas de perro del césped.
Los Bundy vamos a organizar un rastro.
HAMBURGUESAS BUNDY
Al, no me puedo creer que hagas esto.
- Estás vendiendo la obra de toda mi vida. - No toda.
Aún conservo un nudo en el estómago.
- Papá, ¿qué vale esto? - Diez centavos.
- ¿Winky? No puedes vender a Winky. - Cosita, Winky está muerto.
¿Por qué compraste un pájaro muerto?
Dijeron que sabía decir más de 100 palabras.
Vale, véndelo a veinticinco, hijo.
- ¿Cuánto, papá? - Oh, no.
No puedes vender este cuadro. Es único.
Es París visto a través de los ojos de un muerto.
Chicos, atad a vuestra madre.
Al, me he pasado 10 años reuniendo estos tesoros
de las cuatro esquinas de la manzana.
¿Cómo puedes vender estas cosas cuando hay tantos trastos inútiles en casa?
Hay una aspiradora y un horno,
y tu lado de la cama, tu muda de ropa interior...
Largo, mujer.
Das asco.
Chicos, ¿habéis puesto el anuncio en el periódico?
¿Y carteles por el barrio?
¿Chinchetas en la calle, para que los coches pinchen justo aquí?
Sí.
Estamos listos para hacer dinero.
Tres horas más tarde
Sí. Listos para hacer dinero.
Mira, cariño. ¡Un loro!
Hola, pájaro bonito.
Llévame a casa.
Quiero formar parte de vuestra familia.
Os quiero.
Perdone, ¿no es usted quien habla?
¿Cómo se atreve a venir a mi jardín
y acusarme de hacerme pasar por un pájaro muerto?
Oiga, lo sentimos.
¿Cuánto cuesta?
Y me llevaré esto, y esto, y esto. Vaya.
¿Puedo ayudarte?
- ¿Qué vale esta rueda de vagón? - Veinticinco centavos.
Eso es ridículo. Te daré 50.
No, mi padre dice que 25.
Bud, ¿notas algo raro?
¿A qué te refieres, papá?
¿A mamá con pinta de idiota,
o a Kelly diciendo por primera vez "no"?
Y quiero esto, y esto, y esto.
Papá, aquí tengo a una adicta. Comprará lo que sea.
Mira.
- Veinte dólares. - Me lo llevo.
Qué idiota.
Kelly, ve a cambiar el papel de la jaula del loro muerto.
Yo me encargo de esto.
- Exprímela, papá. - Winky está esperando, cariño.
- Hola, Peg. - Hola, Al...
Quiero decir, hola, señor.
Peg, el cencerro.
Das asco.
- ¿Hamburguesas? - Sí, cogeré un par.
Hijo,
¿te he dicho que no te cases?
- Sí, papá. - Bien.
¿Te he dicho que no seas vendedor de zapatos?
Sí, papá.
Entonces creo que te he dicho todo lo que sé.
Hijo, ¿qué quieres ser de mayor?
- Bueno, estaba... - Sí, yo quería ser jugador de fútbol.
Ahora sólo quiero ser como él.
Aunque comas un bol lleno de criadillas de caballo,
luego vas al baño en el prado,
y alguien te dice que lo has hecho bien.
Eso es todo a lo que aspiro.
Tumbarme al sol, correr por la hierba,
ver una perra bonita a través de una verja.
¿De qué sirve? No sucederá jamás...
El perro es un animal con grandes orejas
Dios.
- ¿Qué le pasa a papá? - Otra vez sueña con ser un perro.
Buen chico.
No entiendo por qué no podemos vender nada de esta porquería.
Cariño, los rastros se basan en la teoría del "más idiota".
No hay nada más tonto que alguien más idiota venga y compre.
Pero el fallo de la teoría está en que tú seas el mayor idiota.
Y esa idiota es mamá.
Pues ¿qué hacemos, papá? ¿Rendirnos y fundar Sanford e Hijo?
No. Se me ocurrirá algo.
Recuerda el credo Bundy.
"Un Bundy nunca gana, pero un Bundy nunca se rinde."
No, papá. Es: "Un Bundy nunca come".
No, no, no. Es: "Un Bundy nunca aprende".
- ¿No era: "Un Bundy nunca muere"? - No, "A un Bundy no le importa".
Callad, los dos. Callad, los dos.
Dadme un minuto para pensarlo,
y se me ocurrirá una forma brillante de salir de ésta.
Bienvenidos a Bundylandia
HAZLE UNA PREGUNTA A WINKY, EL PÁJARO MUERTO ADIVINO
¡Bienvenidos a Bundylandia, el lugar más feliz del mundo!
Acaricia al perro feliz
- ¿Lo pasas bien? - Esto da pena.
Tú acaricia al maldito perro.
Bud, ¿qué tal la Rueda de la Diversión?
RUEDA DE LA DIVERSIÓN 25 CENTAVOS UN VIAJE
Genial, papá.
Agárrate fuerte.
¿Por qué los hombres me tratan como si fuera estúpida?
No tengo la más mínima idea.
A mí también me tratan así.
Quizá es porque somos rubias.
Hola, P.T. Barnum.
Creías que no conseguiría un chico, ¿eh?
Pues lo hice, y se muere por tenerme.
Pero le he hecho pasar por aquí antes para que veas cómo es un hombre de verdad.
Mírale.
Su mejor cualidad es que es hombre de una sola mujer.
Entonces ahora tiene que ser ella.
Roland, vuelve aquí.
Cuando invito a un hombre a cenar, espero algo a cambio.
Al, estoy muy deprimida.
Bienvenida a Bundylandia, el sitio más deprimente del mundo.
He estado en el rastro de los Friedman al otro lado de la manzana.
- ¿Sabes qué dicen? - ¿ "Por qué sigue tu marido viviendo"?
No, nadie sabe que estoy casada.
Dicen que todas mis cosas, mis tesoros, son porquería.
Peg, ya te lo decía yo.
Sí, pero ellos son desconocidos. Me importa lo que piensen.
Oh, Al, me he fallado.
Pero como siempre, veo que haces un éxito de ello.
Bien, reunión familiar.
Chicos, con todo el dolor de mi corazón debo informaros
de que Bundylandia es un completo fracaso.
Igual que todo lo que se llama Bundy.
Jo, me gustaría que fuera como una gran fiesta de campo.
Donde todos se juntan alrededor del alambique
y juegan a girar-al-primo.
Vale, esto es lo que vamos a hacer.
Cogeremos todo lo que queda, y me refiero a todo,
y lo tiraremos en el jardín de algún desconocido.
¿Y si nos ve alguien?
Murmura algo en alemán. Culparemos a los Schultz.
Bien, papá.
Peg, ¿esta vez has aprendido algo?
No.
Pues yo te lo explico.
Peg, acabas de ir a tu último rastro.
Cosita, estamos arruinados, y tú eres tonta,
esa combinación no funciona para la familia.
Peg, ¿no ves que no necesitamos todas estas cosas para ser desgraciados?
Nos tenemos el uno al otro.
Oh, Al, sé que tienes razón.
Sé que tengo que parar, pero no puedo.
Es como si estas cosas me llamaran, y siento que debo comprarlas.
Pero nunca sientes que debas cocinar o lavar un calcetín.
Eh, ni que estuviera enferma.
De acuerdo, Peg, empecemos de nuevo.
Un garaje limpio, un jardín limpio, camas separadas.
¡Ya lo sé! Hasta empezaremos a comer.
Cariño, voy a darte 10 dólares.
No quiero que compres ni cabezas de animales ni cuadros,
ni sombreros de cerámica en memoria de Hoss Catwright.
Sólo comida.
¿Crees que podrás hacerlo, cosita?
Puedo hacerlo, Al.
He comprado otras cosas.
¡Puedo comprar comida!
¡Al, estás viendo a una Peggy completamente nueva!
Quizá ésta no encuentre el camino de vuelta a casa.
Debo comprar comida. Debo comprar comida.
Debo comprar comida.
Voy a comprar comida.
Voy a comprar comida. Voy a comprar comida.
5.000 $ SÓLO 10 $ DE ENTRADA
Cómprame.
No.
Cómprame.
¡Debo comprar comida!
Cómprame.
Bueno,
vale.
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