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Peg, ya sabes que no soy de dar muchos rodeos.
A menos que esté contigo, claro.
Así que seré breve.
Como de costumbre.
Estoy organizando una quedada con los chicos y me vas a ayudar.
Pero Al, ¿es que no me vestí bien ya
para ir a aquella fiesta aburrida e impresionar a tus amigos?
Aquello fue la fiesta de graduación, Peg.
Y solo estuviste vestida durante 20 minutos.
El sábado por la noche echan una pelea importante por la tele.
- ¿Hay que pagar para verla? - No.
Ahora sí.
Venga, Peg. ¿Quieres hacerme quedar como un tonto delante de mis amigos?
¿Los mismos amigos que hicieron tetas de plastilina para Nancy y Sluggo?
Al menos con esas tetas me lo pasaba bien.
Mira, Al. No es que no quiera ayudarte, pero estoy muy ocupada.
¿Qué crees? ¿Que me paso el día aquí sentada?
No, Peg. No.
Viendo los huecos del sofá, diría que también te sientas aquí y aquí.
Ahí no me siento, sino que pongo el pie.
Mazorca de maíz de caramelo.
Necesita más mantequilla.
Hoy en Oprah, una casa limpia es una casa segura.
Ya, claro.
¡Ya he vuelto!
Peg, no te levantes.
¿Qué dices? ¿Que si quiero una cerveza? ¡Vale!
No, ya voy yo.
Así se cuida una casa, Peg.
¿De qué me quejo? Tengo comida y ella está callada.
En el futuro, cuando un productor te pregunte qué método usas,
no digas la esponja.
Al menos mi método anticonceptivo no son unas sábanas de la Cerdita Peggy.
- No son de la Cerdita Peggy. - ¡Sí que lo son! Estaban...
¡Niños! Hablad bajo, vuestra madre necesita descansar.
La casa es una pocilga y la familia está hambrienta.
Ha hecho bien su trabajo.
Papá, mamá no tiene buena cara.
Deberías verla sin maquillaje.
Mira esta Guía de TV.
La última mancha de chocolate es de las tres de la tarde.
Lleva horas inconsciente.
Y mirad. La mesa está cascada. Como si...
Como si la hubiese golpeado un peinado enorme.
Escuchad, Nancy Drool y Hardly Boy,
es imposible que vuestra madre se haya caído.
Porque eso significa que, en algún momento,
tuvo que estar de pie.
Mamá se pone de pie. La vi el otro día.
Sería para sacudirse las migas del canalillo.
Mirad, una mancha de bombón.
Mamá debe haber pisado uno.
¡Es mío!
Buen intento, macarra.
Oye, mamá necesita a uno de esos...
...que te hacen desnudarte cuando entras a su consulta.
¿Director?
Tu madre no necesita un médico. Está respirando, está bien.
Ahora calmaos y dejad que papi disfrute del fin de semana.
Ah, Dios mío.
¡Mierda!
¿Estoy en el infierno?
No, Peg. Si estuvieses en el infierno, estarías en un trono
y el diablo, haciendo las maletas.
¿Quiénes sois vosotros? No reconozco a nadie.
En ese caso, gracias por haber venido.
Nos vemos pronto.
Ni siquiera sé quién soy yo. No sé nada.
Lo único que necesitas saber es la Ruta 55, la salida más rápida.
Dios mío. Mamá tiene Indonesia.
Cálmate, Kelly. No molestes a la señora, que ya se iba.
- ¿Adónde voy? - Vas a ver a tu familia.
Deben echarte de menos. Pareces una persona muy amable.
Disfruta de la vida.
No. Se le ha pegado a papá.
No. Somos tu familia. Yo soy tu hija, Kelly.
Y este es tu hijo, Quasimodo.
Hablando de protuberancias...
¿Por qué no le decimos a mamá tu apodo?
La Sirenita de las colas.
No me acuerdo de ninguno de vosotros.
Pero si decís que sois mi familia, será verdad.
¿Por qué te mentiríamos en algo que los juzgados no paran de corroborar?
¿Estás mejor, mamá?
Bueno, Quasi, me duele un poco la cabeza.
Y me muero de hambre.
¿Vosotros no?
- Ya lo sabes. - Estamos hambrientos.
¿Y si preparo algo cena?
¿Mamá va a cocinar?
Voy a llamar al médico.
Si te acercas al teléfono, te mato.
Hijos, ahora que hemos rehabilitado a mamá, seguiremos este horario
para maximizar su productividad.
Somos tres.
Y mamá solo puede trabajar 24 horas al día.
¿Por qué?
HORARIO DE PEG
Somos dos.
Así que nos la dividimos a partes iguales.
Yo me la quedo durante 23 horas.
Y tú, durante...
...una.
No es justo.
Yo quiero más a mamá.
No, yo la quiero más.
Pero yo soy el único que tuvo que amarla.
Mamá ni siquiera tendrá tiempo de irse a la cama.
Ahí yace la brillantez de mi horario.
Tenéis que ver lo limpio que ha dejado mamá el baño de arriba.
¿Sabíais que hay una ventana por encima del lavabo?
Kel, no hay ninguna ventana en el baño.
Sí que la hay.
Da a la casa de al lado.
Y hay una chica que es igualita que yo.
Cada vez que miro, ella está mirándome fijamente.
Quizá sea lesbiana.
Quizá sea idiota.
Sí que tiene cara de estúpida.
Ven, te la enseñaré. Espero que esté en casa.
Hola, Al. He traído todo lo que hace falta para ver la gran pelea.
Menos esas patatas fritas que te encantan.
He pensado que es mejor que las haga yo. ¿Te parece bien?
Bueno, esta vez, pase, Peg, porque todavía te estás recuperando.
¿Sabes? Estoy un poco cansada.
¿Estás seguro de que no necesito dormir?
- ¿Nunca? - Es raro, ¿verdad?
En fin.
Me queda tanto por aprender...
Pero creo que lo voy entendiendo. Me encanta ser ama de casa.
Odio ir de compras, excepto para comprar comida.
Y odio ese programa estúpido de Oprah Winfrey.
Estupendo, cariño. Solo queda una cosa.
Odias el sexo.
Ni te interesa, ni lo necesitas.
Lo sé, es una tragedia. Pero ya he aprendido a vivir con ello.
Por eso tienes que ir a la Sala del Meneo.
Exacto.
- Por ti. - Al, qué buen marido eres.
Has tenido mucha paciencia conmigo. Te he traído un ejemplar de Playboy.
He recortado todos los artículos, para que no tengas que leer nada.
Cielo, eres la mejor.
¿Cómo le saldrán así de "crujienciosas"?
Podría empezar a amar a esta mujer.
Oye, papá.
Quizá no te acuerdes,
pero antes de que tuvieses el accidente
me prometiste un coche nuevo.
Cielo, quizá no te acuerdes,
pero es mamá la que está vegetal en la familia.
Es verdad.
Bueno, una de ellas.
Cielo, ¿puedes ver quién es?
No.
Quizá necesite gafas.
Bueno, Al.
Ya estoy aquí.
Oye, ¿huele a...
...comida?
Jefferson, amigo, tengo más comida entre los dientes
que la que ha visto mi colon en años.
Gracias por compartirlo, Al.
No pienso compartir nada.
- Pareces feliz, Al. - Un milagro, amigo.
Observa. ¡Eh, Peg!
Perdona, tengo que enjuagar estos guantes.
Bueno, teniendo en cuenta que soy una estupenda ama de casa,
el desagüe de la ducha estaba asqueroso.
¿Hay un desagüe?
¿Qué pasa aquí?
Golpe en la cabeza, amnesia, rehabilitada, patatas fritas. No se lo digas a Marcy.
Peg, este es nuestro vecino de al lado, Jefferson.
Ah, el gigolo gorrón.
¿Queréis un poco de mortadela que he hecho yo misma?
Es uno de los entrantes fríos que voy a servir para ver la pelea de hoy.
¿Eso es un rábano con la forma de Hulk Hogan?
Todo es poco para mi Al.
Por cierto, voy a poner otra lavadora de ropa interior.
¿Me has dado toda la que tienes manchada?
Claro, cielo.
Oye, ¿dónde tengo que golpear a Marcy para que se vuelva así?
Golpéala en un sitio diferente cada día.
Jefferson.
Guaperas inútil.
Te he dicho seis veces que laves el Mercedes, y sigue sucio.
¿Ambientador de pino?
Oye, no se queda pegada la suela.
¿Qué pasa aquí?
- ¿Ha llegado alguien más? - Qué va, Peg.
Le iba a dar propina al chico de los periódicos. Gracias, majo.
No seas maleducado, Al.
Quizá al chico le apetezca un poco de pastel de melocotón casero.
Vale.
Sé que no estoy en un universo paralelo porque Jefferson estaría trabajando
y la bragueta de Al estaría cerrada.
Así que, ¿qué demonios pasa?
Es muy sencillo. Me golpeé la cabeza y ahora mi querido esposo Al
me está ayudando a recuperar mi antigua personalidad.
- ¿En serio? - Ya empezamos.
Al, menudo monstruo.
Mira, Peggy, esto no puede quedar así. Tienes que saber una cosa.
Vaya que sí. Se me olvidó decirte que, entre otras cosas,
te encanta lavar coches, sobre todo Mercedes.
¿A que sí, Marcy?
Sí.
Peggy, no tienes por qué hacer eso.
Una pelusa del trapo.
Lo siento. Y perdón por no acabar de abrillantar tu bañera.
Lo haré mientras duermes.
¿Tú duermes? Porque Al dice que las buenas mujeres no duermen.
Ya no lo soporto más. Mira, Peggy.
Al te ha lavado el cerebro.
No eres alegre, ni limpia, ni trabajadora.
Eres maleducada, tacaña y desordenada.
Eres una esposa horrorosa, peor madre, y orgullosa de ello.
¿Cómo dices?
Peggy. Y te lo digo desde el cariño.
Eres la perra más perra de Chicago.
Y tú eres una amargada, Marcy D'Arcy.
Ves a mi familia perfecta y adorable
y entonces te parece que tu marido guaperas y tu coche extranjero
no son tan elegantes, ¿verdad?
Pues tus mentiras envidiosas no afectarán a la Sra. Al Bundy. Buen día.
¡No!
Peggy, ¡espera!
Y para que lo sepas, mi Al prefiere que le dejes el periódico en la entrada.
Recuérdalo o hablaremos con tu supervisor.
Qué bien que hayas pelado las uvas, Peg.
Al, me acaban de mentir y manipular.
Puedo explicártelo, Peg.
Marcy me acaba de decir algo increíble. ¿Cómo puede ser tan cruel y envidiosa?
¡Está mintiendo, Peg!
Lo sé, Al. Está intentando destrozar nuestra familia feliz.
Creo que te desea.
Me ha estado acosando, Peg.
Quizá tengas que matarla. Hay una sierra en el garaje.
Qué enfadada estoy.
Estoy tan enfadada que me pondría a cocinar.
Propongo...
...dulce de nata.
Comed, chicos. La mujercita va a traer más.
¿Por fin has dejado a Peg?
Mejor. He amansado a la bestia.
MUJERES NO
Bienvenidos.
¿Qué pasa?
¿Tengo que enfriar los weenie tots?
¡No! Todo está genial, cielo.
Ya te digo, Peg.
Dime, ¿cómo has conseguido que las margaritas tengan tanta espuma?
Tengo una coctelera con pilas.
La encontré en mi mesita de noche.
Aquí estamos.
Mirad lo que le ha pasado a Marcy.
No sé lo que estáis haciendo, pero hacédselo también a mi mujer.
Esta no es Marcy. Se llama Sally.
Será nuestra chica del cuadrilátero esta noche.
¿Qué está pasando aquí?
Al, siento acusarte de esto, pero...
...¿te has acostado con Peggy?
¿Estás loco? Eso violaría nuestro primer mandamiento:
"No desearás a tu propia mujer".
Ya empieza, chicos.
ASALTO 1
Allá vamos.
Sí.
Creo que tienes que recolocar eso.
- ¿Qué tal así? - Mejor, mucho mejor.
- Sí. - Mucho mejor.
Al.
- Es el sueño de todo hombre, ¿eh? - Ya lo creo.
Oye, Peg.
- ¿Qué estás haciendo? - Untando los moldes.
¿Te ayudo con un par?
Gracias, cariño. Pero, ya sabes,
tienes que untarlos bien, si no, no suben.
No creo que eso sea un problema.
Vamos, Al.
Snoopy Schwartz Gordo le acaba de morder a la máquina trituradora humana.
Vaya, tú sí que sabes usar un rodillo.
Es sencillo, Al.
Lo agarras con las dos manos y vas adelante y atrás.
Adelante y atrás.
Peg. Me estás volviendo loco. Vamos arriba.
Al, eres terrible. Tenemos una fiesta.
Además, me dijiste que no me gusta el sexo.
Seré rápido.
- ¡Arráncaselo! - ¡Sin piedad!
Vaya, ¿acabas de salir de la cárcel?
O sea, que no has tenido sexo desde hace mucho tiempo.
Lo que se considera sexo, no.
Oh, Al.
Oh, sí.
Oh, ¡puaj!
Oh, Al.
Oh, sí.
Oh, Al.
Oh, Al.
¡No te muevas!
Ha vuelto. Coged los weenie tots y poneos a salvo.
- ¡Abrid la puerta! - ¡Vamos! ¡Fuera!
Te voy a matar.
¿Cómo has podido lavarme el cerebro?
No me puedo creer que haya cocinado, limpiado y frito patatas.
Al Bundy, me siento mancillada.
¿Al Bundy? ¿Me llamo así?
¿Quién eres? Guau, eres una mujer preciosa.
Buen intento, Al.
Solo hay un castigo lo suficientemente malo para ti.
¿Ya no vas a dibujar una cara sonriente en mi tortilla?
¿Ya no hay tortilla?
¿Ni tostada?
- Arriba. - ¿Por qué, Peg?
- Arriba no hay comida. - No te preocupes, Al.
Cuando haya acabado contigo, no tendrás ni hambre.
Lo sé.
No se vayan, enseguida volvemos.
Oye, Bud. Te presento a la vecina de al lado.
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