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Hoy es un gran día, Peg.
Me van a dar un aumento.
Al, a ti no te ha aumentado nada desde nuestra luna de miel.
Incluso entonces, no llegaste al mínimo.
¿Qué hay hoy para desayunar, Peg?
¿Nada revuelto o tortilla de nada?
Pues verás, Al, como me preocupa tu colesterol,
te he preparado yema de nada.
Además, como cobras tan poco, no podemos permitirnos lujos en la vida.
Caray, Peg, ¿una escopeta se considera lujo?
Quizás.
Pero, a diferencia de ti, una escopeta puede disparar más de un tiro al mes.
Si hubiese alguna madriguera
que mereciese la pena, sacaría más mi escopeta.
Mamá, ¿has visto mi blusa de la suerte para las audiciones?
- ¿Cómo es? - Tiene transparencias.
Quizá por eso no la encuentre.
Hola, traigo un regalo para Peg Bundy, clienta del mes de Hogar.
Kelly, recompensa al chico.
Por las mañanas me visto con las cortinas abiertas.
Lo sé. ¿Por qué crees que he escogido esta ruta?
Adiós.
¿Qué es esto?
Un horno microondas.
¿Qué tipo de broma de mal gusto es esta?
- Devuélvelo. - Espera. No.
He oído hablar de esto.
Cuando quieres comida caliente, solo tienes que darle a los botones.
Funciona como el teléfono.
Hola.
Ya te digo, con lo duro que trabajamos, nos merecemos un aumento.
¡Dejadnos entrar!
Griff, te toca a ti.
Vale.
¿Sabéis? Un mono entrenado podría hacer vuestro trabajo,
pero eso sería malgastar un mono bien entrenado.
Ya, pero al mono le vendría genial salir de tu habitación unos días.
Por cierto, yo creo que es un mono con suerte.
Este año, haremos un concurso de ventas.
El que gane, consigue el aumento.
El que quede segundo, se llevará una patadita en el culo.
Para motivarnos, deja que el que gane te de la patada en el culo a ti.
En lugar de patearme el culo, deberías estar besándomelo.
Oye, ¿quién crees que soy? ¿Tu mono?
- Vaya faena. - Sí, lo siento por ti, amigo.
¿A qué te refieres?
Vamos, Griff, no puedes competir con mi encanto.
Soy un vendedor nato.
- Perdone... - ¡Oye!
¿Voy yo a tu tienda de brujas a molestarte mientras trabajas?
Aquí no hay ningún concurso. Vas a perder, Bundy.
Que empiece la fiesta, gordito.
Gorda, tu madre.
Mi esposa.
Tú ganas.
No lo creo.
Mamá, te digo que este microondas está roto.
No paro de darle al botón de las palomitas y no sale ninguna.
¿A ver? Dale al de cordero, cerdo o ternera.
¿Cuál de ellos saldrá?
Perdonad, cerebritos.
Primero tenéis que poner comida dentro.
¿De qué sirve, entonces?
Anda, mira. He encontrado algo al fondo.
Es una tortuguita.
¿La tortuga Timmy?
Dijiste que se había ido a una granja donde tendría más sitio para juguetear.
Cariño, en realidad la tortuga Timmy estaba muy enferma
y decidimos congelarla hasta encontrar una cura.
No tiene cabeza, mamá.
Esa era la enfermedad.
¿Ya han encontrado una cura para eso?
Cuando la encuentren, tú serás la primera en saberlo.
Hasta pronto, Timmy.
Anda, mira. Una albóndiga.
Métela. Vamos.
Madre mía. La albóndiga tiene ojos.
¡Timmy!
- Qué divertido. - Sí.
Me pregunto qué pasaría con una cabeza más grande.
Es tu padre. Rápido, esconde el microondas.
Si huele los sesos de la tortuga querrá cenar. Vete.
Qué bien huele.
Caray, Al, he visto eso en Oprah.
Oler cosas que no existen es un síntoma de tumor cerebral.
Caray, Peg, yo pensé que ver Oprah era un síntoma de tumor cerebral.
45 MINUTOS HASTA GRIFF
ZAPATERÍA Y ACCESORIOS GARY
En la caja dos no hay cola.
Zapatos gratis.
- ¿Me puede ayudar? - Señora, estaré encantado.
¿Estos zapatos me hacen gorda?
Sea sincero.
No, le hacen muy...
...gorda.
Lo siento, soy nuevo en esto. Déjeme decirle que su broche es precioso.
¿O es una mancha de comida?
¡Un nuevo tanto para el Griff Express!
Mira, Griff, como respeto nuestra amistad,
estoy dispuesto a compartir mi aumento contigo.
Como si fuese a picar.
Vamos, Griff, tenemos que conseguir que Gary nos dé a los dos un aumento.
- ¿Cómo? - Bueno, pues...
...seguro que está haciendo algo ilegal.
Ya, pero no podemos ponerle un micro al mono.
Firme aquí, son los zapatos del taller clandestino.
Ahora no, niño, que estamos intentando chantajear a alguien.
Dese prisa, por favor, si llego tarde al taller,
me obligarán a ver Los líos de Caroline.
Niño, estamos hablando.
A ver, ¿cómo podemos chantajear a Gary?
Disculpe, tengo que volver al taller clandestino de Gary.
Vaya.
Este niño me acaba de dar una idea genial.
¿Ir a comer a Long John Silver?
¡No! ¿No lo pillas?
Taller clandestino, chantaje.
- Gary está acabada. - ¡Eso es!
CANADIENSE
Vale, tenemos la cámara, el micro
y los calzoncillos antibalas.
Oye, no me dijiste que trajese calzoncillos especiales.
Los tuyos siempre son antibalas.
Vale.
Esto de espiar me da hambre.
- ¿Te has traído los Cheetos? - No, hacen demasiado ruido.
He traído ositos de gominola.
Esto es lo más humillante que he hecho jamás.
Está claro que no te acuerdas de tus pruebas para la Liguilla.
¿Está lista la cámara del sombrero?
Bud, entra y haz fotos de las horribles
e inhumanas condiciones de trabajo.
Venga, vamos.
Guarda el anteojo, Budro.
Llevo un micro.
Haré que este tipo se delate.
Bien, yo buscaré pruebas incriminatorias en la oficina.
Jefferson...
Estos dos ositos se lo están montando.
Hola. Soy Bob Thompson.
Bienvenido a Suelas Felices. ¿En qué puedo ayudarle?
- ¿Quiere un osito? - Gracias.
Tengo...
...a un menor de edad, ¿le interesa?
Entonces le interesaría
explotar a este chico en su taller clandestino claramente ilegal.
¿Puede ser más específico?
Está asintiendo.
¿Quiere añadir algo
antes de que cerremos este trato claramente ilegal?
Sí, estos dos osos se lo están montando.
¡Yo he dicho eso!
- ¡Oye! - ¿Quién es ese?
Se llama Manny, es nuestro director de recursos humanos.
Se encarga de la orientación.
Parece un poco duro.
Bueno, aquí tiene el importe por su aportación.
¡Papá!
La letra, con sangre entra.
¿Le interesaría una pelirroja mayorcita?
No es buena trabajando, pero sí pariendo.
Yo no la dejaría preñada, pero quizá alguien sí.
Lo siento, estamos completos. Un placer hacer negocios con usted.
Lo mismo digo. Para otra vez,
si quisiese hacer otro trato con su taller clandestino,
¿le busco a usted o a su jefa, Gary?
¿De la zapatería Gary?
Da igual.
Ha dicho "da igual". ¡Bingo!
Al, mira los sueldos de esclavo de esta pobre gente.
¡Ganan más que yo!
Y les dan gachas.
¡Papá! ¡Ayuda! ¡Mucha sangre!
Tarugos, por vuestro bien, que esto sea importante.
Estaba haciéndome una limpieza facial.
Date la vuelta, a ver cómo ha quedado.
Mira, sabemos que tienes un taller clandestino.
Y...
...tenemos pruebas.
De acuerdo.
- Me habéis pillado en bragas. - Basta de hablar de tu limpieza.
Tenemos exigencias. Queremos trabajar menos horas.
Al, eso supone pasar más tiempo en casa.
Queremos trabajar más horas.
No, lo que queremos es dinero.
Vale, me tenéis cogida.
Oye, ¿nos estás chantajeando?
Lo que quiero decir es que tendréis lo que pidáis.
Doscientos cincuenta pavos.
¿Cada uno?
Sí.
Lo haré.
- Os traeré el dinero mañana. - Hoy.
Vale, pero me perderé la electrólisis.
- Mañana. - Mañana.
Ya casi está.
Mamá.
Mamá, mira qué hora es.
Creo que hemos viajado en el tiempo.
Vaya, quizá volvamos a antes de que conociese a Al.
Pero entonces yo no nacería.
Puede que sí.
Ahí viene tu padre. Esconde el microondas.
¿Dónde?
Ponlo en mi lado de la cama.
Dios sabe que nunca busca nada ahí.
Espera.
Eh, Peg, te juro que huele a comida.
No habrás estado comiendo a mis espaldas, ¿verdad?
Al, ni siquiera puedo respirar a tus espaldas.
¿Qué es eso? He oído un pitido.
Un pitido en la oreja.
Otro síntoma de tumor cerebral. Debe ser terminal.
Peg, no hace falta que me subas el ánimo. He tenido un día genial.
Marcy, enhorabuena. No sabía que estabas embarazada.
Peggy, tengo el horno roto
y esperaba que me pudieses calentar los menudos.
Creí que eso era tarea de tu pobre marido.
No, yo me encargo de rellenar el pavo.
Al, hay tantas cosas de las que podría hablar ahora mismo.
Tu frente prominente, tus hijos depravados...
Tu mujer insatisfecha crónica.
Gracias, Peggy. Pero creo que lo resumiré en:
vendes zapatos.
Dirás que vendo zapatos y extorsiono.
La jefa de Al tiene un taller clandestino y la está chantajeando.
Al Bundy, nunca me habías avergonzado tanto.
Bueno, menos anoche.
Que quede entre nosotros,
algo que no supiste hacer anoche.
Pero no vamos a entrar ahí, algo que, por cierto, también te costó.
¡Vale, Peg!
Está bien, perdona, Al. No sacaré más el tema.
Aunque sacar...
Al Bundy, eres un ser humano despreciable.
Y tú, Jefferson, serás un esclavo en tu taller privado esta noche.
Ahora que está todo arreglado, voy a salir.
Voy a echar unos bolos.
Cielo, ¿por qué no te quedas en casa y me dejas jugar con tu bolo?
Porque, Peg, prefiero que mis bolas vuelvan sanas y salvas.
Hola, cielo.
Hola, papá.
¿Qué haces en el armario?
Esto no es un armario, es un ascensor.
Bien.
Subimos.
Colega, este día es cada vez mejor.
Mejora esto.
Sobrevuela la fuente,
choca con el cartel de Gap
y aterriza en la mujer que picotea comida de la bolsa de muestra.
¿Qué me llevo si le arranco el salami de la boca?
Un salami agradecido.
No vale que rebote en su frente.
¡Dios mío! Era Gary.
¿Quién de vosotros, imbéciles, ha tirado el zapato?
- Fue él. - Fue él.
A ver, idiotas.
Aquí tenéis vuestro mísero dinero. ¿Dónde están las pruebas?
Este dinero es falso.
Los billetes de cien dólares no existen.
Aquí están.
Aquí Miranda Vera Cruz de la Hoya Cardinale.
Gracias al chivatazo de Marcy D'Arcy,
hemos descubierto que la zapatería Gary usa mano de obra ilegal.
Y por si fuera poco,
los zapatos son feísimos y están mal hechos.
Hablando de feas y mal hechas,
esta es Gary, la dueña del taller clandestino.
¿Es usted quien está explotando a estos niños?
¿Qué tiene que decir en su defensa?
Se puede decir que soy fea.
Y que soy una inepta.
Pero no se atrevan a decir que no me preocupo por los niños.
Frank Gifford nos dio más.
Ese dinero es mío.
Lo he chantajeado limpiamente.
Ríndete, Al.
Y yo, ¿qué? ¿No me están explotando?
Trabajo de más, cobro de menos y no como.
Y tengo un tumor cerebral.
Al, tres cosas. Primera...
Segunda, para tener un tumor cerebral, necesitas un cerebro.
Y tercera, tú no eres la víctima.
Las víctimas son estos pobres niños explotados.
- Gracias, señora. - Cuidado con el garfio, Paco.
Es cachemira.
Gracias, idiotas. No podría pagar tanta publicidad.
- Entonces ¿nos dará el aumento? - Ni lo sueñes.
Me habéis jodido, así que os reduzco el sueldo a la mitad.
A trabajar, anormales.
Ya la has oído.
A trabajar.
Atravieso el Orange Julius,
paso por la tienda de gafas, después por la de deportes
y aterrizo en el culo favorito del mono de Gary.
SEIS MESES DESPUÉS
¿Qué golfa cutre se pondría esto?
¡SOCORRO! BUDRO
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