All language subtitles for The Saint Strikes Back (1939).Spa

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Original subtitles

EL SANTO ATACA DE NUEVO

FELIZ A�O NUEVO

Falta un minuto.

Falta un minuto.

�Feliz a�o!

Venga, v�monos.

Apenas hay taxis esta noche. Ni acompa�antes.

Uno de los suyos sali� hace unos minutos.

Y su otro acompa�ante, el Sr. Tommy Voss,

est� a la sombra de una palmera. M�s tieso que el tiesto.

Iba a matar a alguien pero alguien lo mat� a �l.

- No s� de qu� habla. - S� d�nde vive, Srta. Travers.

- �Qui�n es Ud? - Un hombre que no lo sabe todo

pero s� las cosas importantes.

Como Ud., por eso la conozco.

- Nunca nos hemos visto. - Nos veremos m�s.

Me gustan Ud. Y su ciudad. Recuerda a N�poles en primavera,

si no fuera porque es San Francisco en invierno.

La diferencia es grande. Nos veremos.

- Espero que no. - La seguir� si se escapa.

Quiz� prefiera que lo haga la polic�a.

Se les ve animados.

Entren, por favor. Entren.

- Que no pase nadie, Moriarty. - S�, sargento.

- �Acaban de salir de este local? - �bamos a entrar, agente.

Pero me he dicho: " Sr. Callahan, este sitio no tiene buena pinta".

�Ud. Es el Sr. Callahan?

As� es, hijo de mi padre. Y le dije a la Sra. Callahan...

- �Esta es su esposa? - Si no me falla la vista.

Se me parec�a a Val Travers. Llevamos tiempo tras ella.

Disc�lpenme, por favor. Feliz a�o.

Gracias.

Nos vamos a casa, cari�o, te guste o no.

�Taxi!

Al 17 de Juliette Street.

- �Deber�a darle las gracias? - No lo haga.

- Acabar�a arrepinti�ndose. - �Por?

- Porque har� que me odie. - �Est� loco?

Mi salud mental ha sido puesta en duda

- por gente de poca monta. - Va por buen camino.

�Y si le digo que a veces presto mi talento a la polic�a?

Hablamos mucho de gente como Ud. En Nueva York.

Ud. Odia a la polic�a porque echaron a su padre.

Parece que hac�a chanchullos con Waldman. Cu�ntemelo Ud.

- �No sab�a ya todo lo importante? - No.

Por eso quer�a conocerla. Podr�a invitarme a su casa.

- Le sorprender�a el recibimiento. - No me diga.

En ese caso le dir� que mi nombre no es Callahan.

Soy Simon Templar.

�El Santo?

LA POLIC�A INVESTIGA EL ASESINATO DEL CLUB

AJUSTE DE CUENTAS

Interrumpimos el programa para emitir un bolet�n informativo.

La guerra entre bandas resurge tras el asesinato de Tommy Voss

en el Colony Club de San Francisco.

Voss, un conocido g�ngster neoyorquino,

hab�a salido indemne del juicio por haber matado a un polic�a.

No se sabe qui�n le dispar�.

�ltima hora. Simon Templar, tambi�n conocido como El Santo,

ha sido visto en el club en torno a la hora del asesinato.

No ha sido posible localizarlo.

Soy el capit�n Taylor. Con la polic�a de Nueva York.

San Francisco llamando a Nueva York.

Hola, San Francisco. Aqu� Nueva York.

�Diga?

Soy Vansen, de la polic�a de Nueva York.

�El Santo? No me diga.

Le mandaremos a un hombre que investigue el asunto.

Correcto.

Quien mejor conoce al Santo est� en nuestro departamento.

El inspector Henry Fernack.

EL SANTO RELACIONADO CON EL ASESINATO

Acabo de enterarme, Henry.

No entiendo por qu� has de ir a San Francisco.

�No tienen suficiente polic�a ya como para llamarte a ti?

Son las �rdenes. No pretender�s organizarme t� el trabajo, �no?

Cuando El Santo trabaj� con nosotros, yo lo conoc�a mejor que nadie.

- Es que tienes cada amigo que... - Por favor.

Solo persigue a delincuentes. Conf�o en �l a ciegas.

�l es otro delincuente. Act�a al margen de la ley.

Nos tuvo en jaque en Londres y Par�s, y en Sudam�rica tambi�n,

pero al final no se pudo probar nada contra �l.

- Roba a placer y t� lo defiendes. - Redistribuye ganancias il�citas.

Jam�s pens� que admirar�as a un tipo as�.

No s�. De ni�o admiraba a Robin Hood.

El Santo es un tipo encantador. Mira,

un d�a lo invito a cenar y lo conoces.

- En esta casa no entra. - Vale. A la cama.

Ir� a despedirme luego.

- �Llevas la tabla de la dieta? - Que s�.

- Recuerda tu alergia al marisco. - S�, cari�o. No comer� marisco.

�Sabes a qu� soy m�s al�rgico aun? A las balas.

S�, ya lo s�.

�El Santo? No puede ser.

El mismo, s�. �C�mo est�s?

Simon, me alegro de verte. No est�s en San Francisco...

�San Francisco? Esto es Nueva York, �no?

Y esta es mi casa. �C�mo has entrado?

Por la puerta. Hay mucha gente que no te aprecia, Henry.

- Deber�as cerrarla. - Estaba cerrada.

�Ah, s�? No me acuerdo.

- �Recuerdas estar en San Francisco? - Te crees todo lo que pone la prensa.

No, pero s� que donde hay l�o all� est�s t�.

Parece que tienen problemas all� por las Rocosas.

Una lucha entre bandas. San Francisco no est� en las Rocosas.

Ah, no. Es verdad. La prensa de all� me confunde

con un tipejo de mis a�os, un tal Waldman.

Es mala gente, pero es listo.

Es el cabecilla de una banda organizada.

�Lo has visto alguna vez?

Henry, no estar�s insinuando que yo soy Waldman.

- Yo nunca insin�o nada, Templar. - Es verdad, sueles ser directo.

Tus archivos te dir�n que nadie ha visto al Sr. Waldman,

excepto el inspector Travers, de San Francisco,

al que despidieron por tratar con �l.

Contin�a. Para no haber ido nunca a San Francisco, sabes mucho.

Es que leo mucha prensa.

Travers se suicid� por tal desgracia

y su hija sigui� su carrera burlando a toda la polic�a.

�Te lo crees? Una chica tan guapa no puede ser tan lista.

- �C�mo la has visto sin ir all�? - En una foto.

Sujetaba un cigarrillo y parec�a sorprendida.

A m� me interesa m�s el listo de Waldman.

No te andar�s cambiando el nombre, �no?

�Alguna vez te he mentido?

No, ah� tienes raz�n. �Qu� haces?

- Deshacerte la maleta. - No. No puedes hacerme esto.

Tengo �rdenes de ir a San Francisco.

Pues ir� contigo para que no hagas el viaje en balde.

Y as� ver� a esa belleza de cuya inteligencia dudo.

Templar. Templar.

Perdona por creer que ten�as algo que ver en esto.

No pasa nada. Ya estaba olvidado.

Lo de Tommy Voss parec�a obra tuya.

- �Lo conoc�as? - S�.

Mat� a un sargento y sali� inocente. Lo de siempre.

Pero le dieron lo que merec�a, �no?

- Buenas noches. - Buenas noches.

- Que descanse, Sr. Templar. - Gracias.

El vuelo es m�s tranquilo que ayer, �verdad?

Mucho m�s.

Ya no tienes coartada, Templar.

Tendr� que entregarte a la polic�a de San Francisco.

- Lo siento, Simon. - Yo tambi�n.

No te quitar� el ojo de encima.

Te agradezco que lo hagas.

Atenci�n por favor, el vuelo n�mero 4

procedente de Nueva York, Washington y Memphis,

saldr� en 5 minutos hacia El Paso, Los �ngeles

y San Francisco.

Estamos en Fort Worth.

Simon, arriba.

Simon, por favor.

- �Ha dejado salir al Sr. Templar? - No me ha pedido que lo vigilase.

- Adi�s. - Adi�s.

- Aqu� tiene. - Gracias.

- Su amigo lo estaba buscando. - Le gusta pasear antes de desayunar.

No podremos esperarle si no llega.

- �Ha tenido un buen vuelo? - Espl�ndido. Tenga, para Ud.

Lo que me hac�a falta, una moneda.

Se lo devolver�n. Soy polic�a.

�Quieto!

P�ngame con la polic�a. Con la polic�a, s�. R�pido.

Atenci�n. El vuelo n�mero 4 saldr� en 2 minutos hacia El Paso,

Los �ngeles y San Francisco.

Hola, �polic�a? Inspector Fernack, de Nueva York.

Simon Templar ha huido de un avi�n en el aeropuerto.

S�, El Santo. Ha vuelto a las andadas.

Env�en a una patrulla y que no paren hasta detenerlo.

S�, estoy en el aeropuerto. Bien.

Se�or, lleva una nota en la espalda.

"Te invito a desayunar ma�ana a las 7:00

en San Francisco, Pacific Avenue 823.

P. D: Tengo tu pantal�n y tu chaqueta.

Conf�amelos hasta ma�ana".

�Paren ese avi�n!

�Eh, vuelvan aqu�!

- Una vez en marcha no se paran. - No pueden irse sin m�.

Pues lo intentan.

Srta. Travers:

Por fin he reunido el coraje para aceptar su amable invitaci�n.

Ir� a verla esta tarde a las 16:30.

Por favor, no prepare nada especial para entretenerme.

Afectuosamente, Simon Templar.

Esta es la direcci�n.

- Transm�talo por radio, por favor. - S�, Sr. Templar.

Quer�a ver a la Srta. Travers.

- �Su nombre? - Simon Templar.

D�jalo pasar.

He recibido su mensaje.

- �Qu� quiere? - La pregunta es f�cil.

La respuesta es demasiado compleja como para discutirla en el pasillo.

Mi hospitalidad tambi�n puede resultarle compleja. Aqu� est�.

- Ud. Ser� el fiel amigo. - Me llamo Allan Breck.

Soy un buen amigo, ya que lo menciona.

Es Ud. Un gal�n.

�D�nde est�n las ratas con las que va de noche?

- �No lo sabe la polic�a? - No.

No trato con la polic�a de San Francisco.

Ll�melos. Le dar�n una recompensa por entregarme.

- No somos unos soplones. - �O prefiere no llamar

porque no se creer�an que viva tan acomodada?

Un poco exagerado para la hija de un inspector de polic�a.

Pero es alegre.

Muebles bonitos, t�, tenis...

Lo siento.

Su cegato amigo no le dar�a ni a un globo.

Antes de que agote mi hospitalidad, diga qu� quiere.

- Hablar con un tal Waldman. - No lo conozco.

Era el mejor amigo de su padre.

Es mentira. Lo enga�� alguien de la polic�a.

Cr�ame, aqu� la se�orita odia a ese tal Waldman.

Estaba compinchado con un polic�a e hizo que echaran a su padre

porque estaba arrinconando al crimen organizado.

Bonita historia, pero no me la creo.

- �Qu� cree? - Que su padre era culpable

y Ud. Hered� sus conocimientos as� como sus malas compa��as.

No debe dejarse ver con gente como Voss.

Conoc�a a la gente de Waldman, me iba a ense�ar a uno de ellos.

- �A tiros? - Esa gentuza no merece vivir.

Eso pensaba yo de Tommy Voss.

- �Y mi padre era de esa cala�a? - Eso creo.

No s� c�mo sigue vivo, Sr. Metomentodo.

Intentaron eliminarme pero...

sin �xito.

Pero a�n hay esperanza.

Toca bien para un poli, �no?

Hay otro m�s arriba con un carrito de helados.

Y as� hasta 10 agentes.

- Dijo que no trataba con la polic�a. - �Eso dije? No lo recuerdo.

Aunque la enfade, no se arriesgar� a que oigan un disparo.

- �Sr. Templar! - Lo siento.

En ciertas circunstancias no puedo resistirme.

Veo que este caballero nunca la ha besado, aunque le gustar�a.

- V�yase de aqu�. - Voy.

En cuanto me conozca un poco mejor, ver� que soy un sentimental.

Somos bastante parecidos. No podemos vivir sin aventura.

- �Sabe de qu� hablo, Sr. Breck? - Me temo que no.

Ah� termina el parecido.

Lo perdonar�a si no fuera por lo que dijo de mi padre.

�Ser� muy dr�stica?

Pronto hablar�n de Ud. En pasado.

Me escribir� una bonita necrol�gica.

- No me tenga en vilo. - No.

- �Me puedo fiar? - Completamente.

Gracias.

- �Ese era El Santo? Como lo coja... - C�llate.

C�ntele a la mujer de esa casa.

- �Que le cante? - S�. Esto, si puede ser.

- A lo mejor era un farol. - Ya lo averiguaremos.

No era un farol.

El poli va a cantar.

Este hombre quiere decirle a una mujer maravillosa

que la inteligencia y la belleza casi nunca van de la mano.

Le parecer�a mejor

si no intentara pensar.

Que tenga m�s suerte la pr�xima vez.

�l se va a tomar algo.

Deja de sonre�r. Apartaos de la ventana.

- �Diga? - Hola, preciosa.

Si la serenata le molesta llame a la polic�a.

Yo no he visto uno en todo el d�a. En esta ciudad no les caigo bien.

- �Qui�n era? - El Santo.

Puede que el suyo fuera un farol. Pero el m�o no.

Buenos d�as, Henry. Llam� al aeropuerto

para saber a qu� hora llegabas. El desayuno est� listo.

- No tienes verg�enza, Templar. - Pues t�, mira qu� pinta.

Te habr�a dado alg�n consejo

pero ten�a una cita antes de que me entregases.

- A�n puedo entregarte hoy. - Ya. Bueno, pasa.

- Buenos d�as, se�or. - Buenos d�as.

Algernon, �tienes la tabla con la dieta del inspector?

- S�. - �Algernon?

Le di varios nombres a elegir y le gustaba ese.

Ahora, si�ntese y t�mese un buen desayuno.

Jam�n y huevos, lo mejor que me ha pasado desde ayer.

No te va bien para la dieta. Tu mujer me estar� agradecida.

Unas deliciosas ciruelas para ti.

Y una cosa m�s, haz el favor de arreglarte

antes de llevarme a la polic�a. As� no voy contigo a ninguna parte.

Ver�s cuando te afeiten la cabeza.

�Un poco de leche con las ciruelas?

- Ciruelas. - Tampoco tomar�s leche.

- �Qu� pasa aqu�? - Algernon, tr�eme la botella.

�No te sorprende que se haya cortado tan pronto?

- Me sorprende quedarme sin desayuno. - Si he evitado que lo envenenaran,

podr�a olvidar que este no es mi primer viaje aqu�.

- �Qu� dice de veneno? - Preg�ntele a cierta se�orita.

- �A qui�n? - Si no es verdad, tirar� la l�mpara.

�Qu� l�mpara? Es una botella de leche.

Lo siento pero es una l�mpara, yo soy Di�genes

y creo haber descubierto a una mujer honrada.

Cierto. Hay suficiente veneno para llenar un cementerio.

- Aqu� tiene el an�lisis. - Habr� que arrestar al lechero.

No. Echaron el veneno despu�s.

- �C�mo lo sabe? - Porque s� qui�n lo ha puesto.

Antes de nada, sepa que fui a ver a la Srta. Travers ayer

y le aseguro que pierde el tiempo intentando relacionarla con Waldman.

- Me sorprende Ud. - Pues ah� va otra sorpresa.

A su padre lo enga�aron entre Waldman

y alguien con acceso al departamento de polic�a.

Sabemos hacer nuestro trabajo.

Espero que sepa llegar al fondo de este asunto.

�Ha deducido todo eso de una charla?

- S�, es una mujer muy decidida. - Sin duda alguna.

Su belleza enga�a a cualquiera.

Ha tenido a la ciudad en vilo.

Fugas de la c�rcel, redadas descubiertas, robos.

En mi propia casa mientras daba una fiesta.

Y �por qu� no la detiene?

Porque siempre tiene coartada. Lo aprendi� de su padre.

No de su padre, sino por �l.

Cree que la polic�a lo traicion� y ahora quiere fastidiarlos a Uds.

Pues lo est� consiguiendo.

Modestia aparte, el inspector Fernack y yo

podemos frenarla a ella y cazar a Waldman.

�Nos presenta a este joven tan modesto?

Perdone. El Sr. Cullis, un conocido crimin�logo.

Y el inspector jefe Webster. Les presento al Santo.

�Qu� hay?

Ens��eles el despacho que he dispuesto.

Buena suerte. Llamen si necesitan algo.

- No es por criticarle pero... - Ese tipo es despreciable.

Ha demostrado su val�a en Nueva York.

A veces, si hay gangrena, la mejor cura es un hierro candente.

�No ha pensado que Waldman puede ser el propio Santo?

Cuando robaron los 90.000 d�lares del Banco Central

todos los indicios apuntaban al Santo.

Teor�as. Si se creen esas bobadas,

aqu� podr�n tenerlo vigilado de cerca.

Eso es todo.

Gracias.

Muy acogedor.

- �Me pone con el Colony Club? - S�.

- �El Colony Club? - Ya sabr�s por qu�.

Operadora, con el Colony Club.

Bonito discurso. �Qu� te propones?

- T� quieres coger a Waldman, �no? - Me har�a famoso en toda Am�rica.

�Es el Colony Club? Le llamo de la polic�a. Un segundo.

Hola. Necesito cierta informaci�n, pelagatos.

- �Pelagatos? - No podr�a describirlos mejor.

A ver, pelagatos, �recuerdas cuando se cargaron a Tommy Voss?

Ten�a una mesa reservada.

�Al lado de qu� mesa pidi� sentarse?

Pues m�ralo.

Contesta o me planto ah� y te sacudo la banana.

- La badana, se�or. - Badana, gracias.

�Dime?

Voss pidi� una mesa al lado de Eastman. Martin Eastman.

- �Qui�n es ese Eastman? - Lo conoce todo el mundo.

Yo no molestar�a al Sr. Eastman. Se lo voy a ense�ar.

Eastman. Empieza por E, �verdad?

"Eastman, Martin: Fil�ntropo y mecenas. Nacido en 1885.

Vive en S. Francisco, California; y Cannes, Francia. Jubilado".

- Gracias, Travers. - Srta. Travers.

Te entregar� al juez si se repite lo de la leche.

- �Quieres saber un secreto, Travers? - De Ud. No.

A ti no te puedo mentir. Escucha, estoy con la polic�a.

�Arranco, Srta. Travers?

Oye, especie de puerco malparido,

si te vuelvo a ver por aqu� voy a fregar el suelo con tu jeta.

- No me digas. - Arranca.

�Qu� me traes?

Quiere algo de esa casa. Este quer�a forzar una ventana.

- Estaba esperando a alguien. - �A la Srta. Travers?

- M�s te vale hablar. - S�, era ella.

- Quiere el dinero de la caja fuerte. - Bien, te ayudar� a robarlo.

�Me vas a ayudar?

Nunca he visto a un poli igual.

Y no lo ver�s m�s. Por ah� no paso.

Va, Henry, esp�rame en el coche. Conf�a en m�.

Dime c�mo te llamas por si tenemos que separarnos.

Dyson. Zipper Dyson.

- Zipper, �eres bueno en esto? - El mejor.

Pues s�gueme, amigo.

Corta ese cable.

Brown.

Brown.

�Brown!

�Oiga? �Oiga?

�Oiga?

- �Oiga? - �Qu� ocurre, se�or?

Ladrones. Y no hay tel�fono.

No se quede ah� pasmando. Traiga mi coche.

Tengo que ir a la polic�a.

Lo repito, nunca he visto a un poli igual.

Tengo otro trabajo para ti. Ve a casa de Travers.

Quiero que seas mi informante.

Mi conciencia no me lo permitir�a.

Lo har�, aunque va contra mis principios.

- Pero bueno, me caes bien. - Diles que no te pude sacar nada,

que soy un desgraciado y que te puse un ojo morado.

- No tengo un ojo morado. - Eso se puede arreglar.

- �C�mo? - Mira ah� arriba.

Ya est�. Seguro que se te pone morado.

Buenas noches.

- No cierres la puerta. - �Por?

- Tengo mis razones. - Espero que no robaras nada.

Con el sargento.

Si hubiera robado, lo habr�a denunciado.

- S�, dame el tel�fono. - Hola, sargento.

�Han denunciado un robo en casa de un tal Eastman?

�No? Pues perdone. No pasa nada, olv�delo.

No me vengas con que estaba tirando al plato.

Calla.

- Buenas tardes, Sr. Eastman. - Buenas.

Buenas tardes.

- A ver, �qu� pinta aqu�? - Va al despacho de Cullis.

- O sea que robaste. - Si lo hice, te prometo una cosa.

- No va a denunciarlo. - �Por?

Porque ten�a 80 billetes de 1.000 d�lares

y la serie coincide con el robo del Banco Central.

- �Eastman trabaja con Waldman? - Es una especie de tapadera.

- Ese dinero es... - Peliagudo.

Y Cullis est� en el ajo. Podemos detenerlos ya.

- Pero Waldman dejar�a la ciudad. - Podr�a ser uno de ellos.

- Cualquiera podr�a ser Waldman. - S�, cualquiera.

�Le robaste los 80.000 d�lares a Eastman?

- �Me crees capaz de una cosa as�? - S�.

Pues tienes raz�n.

Me vais a aclarar esto ahora mismo t�, Eastman y Cullis.

Avisado est�s, lo vas a hacer peor.

�Dej� recado de que quer�a hablar conmigo?

S�. El comisario dice que tiene Ud. Muy buena memoria.

- �Quiere sentarse? - No tengo mucho tiempo. Es tarde.

�Recuerda la serie de los billetes que ten�a el inspector Travers?

- Claro, pero est� en el archivo. - Es que no he tenido mucho tiempo.

- Ese truco es muy bueno. - Es una afici�n m�a.

- �En serio? - Me gusta la magia.

A m� tambi�n. Deber�amos vernos m�s.

�Ser�a tan amable de anotarme ese n�mero?

Claro.

Y para relacionar a Waldman con Travers,

- �pinch� la l�nea de su despacho? - As� es.

�Podr�a otra persona utilizar ese tel�fono?

- Usted, por ejemplo. - S�, claro que s�.

Y el dinero que ten�a era un bot�n del Capit�n Kidd.

Otro numerito de desaparici�n. Hasta podr�a hacerlo Ud.

Y sac�rselo de la oreja o de la caja fuerte de Travers

ante un numeroso p�blico.

Si quiere puede seguir sacando conclusiones absurdas

pero no me entretenga, tengo trabajo.

Espere. Eso es de mucho valor.

- Lo siento. - Gracias.

El truco de los n�meros que desaparecen.

Seguro que los que le coloc� a Travers salieron del mismo fajo.

S�. Correcto, Henry.

Muy bueno. No querr�s desviar la atenci�n pringando a otro, �no?

T� descansa, Henry. Voy a ver a la Srta. Travers

- antes de que lo haga Cullis. - Voy contigo.

- A ver ad�nde vas con ese dinero. - Muy bien.

Como t� quieras. Apaga la luz, �quieres?

- �Para qu�? - Te lo explico luego.

Tengo un plan.

Un plan muy interesante.

�A qui�n le has disparado?

Vuelve aqu�. Abre la puerta. D�jame salir.

Me olvid� de decirte que ir�a solo.

Te piensas largar con ella y el dinero.

�Oiga? Soy Fernack.

Env�e una patrulla a casa de los Travers.

Arresten a Templar si aparece por all�.

Y que me vengan a sacar de mi despacho.

De mi despacho, s�... Estoy encerrado.

- Nos han disparado. - Pues tr�igame otro coche.

Est�n de servicio. El n�mero 25 volver� pronto.

- Av�seme en cuanto vuelva. - S�, se�or.

Menudo arco iris. �Te lo ha hecho �l?

Menos mal que no ten�a un hacha, es un sanguinario.

Me dijo: " �Le ha enviado la Srta. Travers a robar?"

Y yo le jur� que estaba tomando un atajo,

- que el cemento me lastimaba. - Vaya recuerdo te dej�.

Y con el revuelo casi me descubren a m�.

- Pues trata t� con El Santo. - T� deja que se ponga a tiro.

Ese tipo te va a traer problemas, Donnell.

- No quiero que le afecte a Val. - �Seguro que Eastman no te vio?

S�, y si lo que dices de �l es verdad, seguro que no canta.

Lo sabr�amos si no fallaseis. Est�bamos a punto...

�De hacernos con un dineral?

- Ya me hab�a dado cuenta. - A m� solo me interesa la serie.

- �Y si no te creo? - Cuida esa boca, Donnell.

Yo digo lo que me da la gana.

Val, esto era de esperar. �Por qu� no te retiras?

- Ya lo pens�. - As� lo querr�a tu padre.

Mi padre dec�a que ser�as un gran abogado.

�Qu� ha sido de eso? No haces m�s que darme sermones.

�Sabes qu� le dec�a a tu padre?

Que un d�a te pondr�a la luna en las manos.

- Mis manos est�n sucias. - A�n no es tarde.

No tienen nada contra ti. Podr�as empezar de nuevo.

Dejar a un lado el rencor.

Ser� que estoy cansada.

Casi me convences.

Podemos irnos adonde quieras.

- Contigo puedo triunfar donde sea. - �Conmigo?

Eso vamos a tener que discutirlo.

Perm�teme.

Ser�a un peligro dejarte jugar con un arma.

Aunque la curiosidad femenina te impedir�a eliminarme

- hasta saber a qu� he venido. - �Quieres apostar?

El Sr. Cullis viene de camino porque sospecha que has robado

- en casa de un tal Eastman. - �Y qu�?

Cullis no quiere que se investigue. Prefiere cortar por lo sano

porque cree que quieres incriminarlo por cierto n�mero de serie.

- �Por qu� me dices todo esto? - Pues...

Porque me gustas.

No me malinterpretes, soy un tipo simple.

Tambi�n me gustan las luci�rnagas, los mirlos y las puestas de sol.

Pero t� me resultas m�s entretenida que una puesta de sol.

Eres repulsivo.

- No. Me tienes cari�o. - �Por qu� iba a tenerte cari�o?

No s�. Es el misterio de la vida.

As� se ha hecho historia, literatura e incluso qu�mica.

Con un hombre y una mujer.

El Santo. Hay un coche de polic�a fuera.

- Sab�amos que andar�a por aqu�. - Pierden el tiempo.

Sacudirme a m� no es perder el tiempo, �verdad?

Abusando de su autoridad para pegarle a un ciudadano.

Si fueras m�s listo, me habr�as rematado

- porque te voy a dejar tieso - De eso nada.

- No estar�s de su lado, �no? - No, a pesar de sus confidencias.

Diles lo que te he dicho. Me encantar�a o�rte.

- Dice que viene Cullis. - No tiene nada contra nosotros.

- �Seguro que no robaste el dinero? - Ni lo vi delante.

- Si piensa echarme la culpa... - Dejadme que lo remate.

Si dice la verdad, Sr. Templar, estar�a sorprendida y agradecida.

Y t�, no hagas nada hasta que yo te lo ordene, �entendido?

�Qu� pasa?

Es Cullis.

Ten�a raz�n, ha venido Cullis.

- Ya lo entiendo. - Si dispara, lo detendr�n.

Me detendr�n igual. Les ha dicho que yo rob� el dinero.

Y me lo va a pagar.

D�jame sacarte de aqu�, si es que puedo.

No pregunte c�mo entr�, ay�denos parando a Cullis.

- Acaba de matar a Donnell. - La acusar�n. Tienen que quedarse.

- Hab�a testigos presentes. - Y queremos irnos.

- Fue con esta pistola. - V�monos.

- Echadla abajo. - Venga.

- Este es Breck, se�or. - Se ha metido Ud. En un buen l�o.

En esta casa se esconde dinero robado de la caja fuerte de Martin Eastman.

Ser� un error.

Travers ha huido. Me sorprendieron.

- �Doy el aviso por radio? - No, a�n no.

Mejor as�, estar�a dando una falsa alarma.

Val Travers no ha tocado ese dinero.

�D�nde est� Harry Donnell?

Arriba. Lo he matado, en defensa propia.

Llev�oslo. Voy a echar un vistazo arriba.

- �D�nde est� Simon Templar? - Ha huido con la hija de Travers.

M�s que eso.

Ha huido con los 80.000 d�lares de Eastman.

- �Qu�? - Me los ense��.

Lo siento, Sr. Cullis, el error era m�o.

- Ya doy yo el aviso. - Bien.

Ese tipo hace de m� un pelele.

Un pelele de primera.

En principio me ca�a bien. Me camel�, s�.

Pero no crea que hab�a perdido el juicio, no.

- Ten�a la teor�a... - �Otra teor�a?

S�. Cre�a que el hombre al que llam� Travers era El Santo.

- Pero si dec�a el nombre de Waldman. - �Qu� m�s da? Era �l.

Supongo que por eso actu� por su cuenta.

Con El Santo no se puede llamar la atenci�n.

Ten�a Ud. Raz�n.

Habr� sido un idiota pero �c�mo tiene Ud. Tanto dinero en casa?

No es de su incumbencia.

Nos pasaremos por su casa ma�ana por la ma�ana.

�Para cerrar la cuadra cuando ya han robado el caballo?

Menuda verg�enza.

�Le has sacado algo a ese Breck?

Es un abogado que ayuda a Travers a planear sus movimientos.

Le atra�a la chica hasta que se fug� con El Santo.

Seguro que quer�a encubrirla cuando confes�.

Exacto. Ahora se niega a firmarla.

Si me deja tiempo, acabar� cantando.

D�jenselo a Cullis.

Yo me voy a casa, aunque no creo que pueda dormir.

Buenos d�as, se�or.

He servido caf� a su invitado. Dijo que bajar� a desayunar.

- �Qu� invitado? - Un hombre ameno y simp�tico.

Cre� que era uno de sus amigos de anoche.

- �Qu� amigos? - �No se acuerda?

Llame a la polic�a.

- No har� falta, Ambrosio. - Me llamo Brown.

- Me gusta m�s Ambrosio. - D�jenos solos, Brown.

- �C�mo ha entrado? - Por la puerta.

Un delincuente siempre vuelve al lugar de los hechos.

- �Qu� quiere? - Desayunar. �Me acompa�a?

Vamos.

Contin�e.

- Buenos d�as, Sr. Eastman. - Bonita ma�ana, �no?

- Un tanto absurda para mi gusto. - Pues a�n no ha visto nada.

Silencio.

- �Est� el Sr. Eastman? - S�.

- Webster y Cullis quieren verlo. - Polic�a.

S�, se�or. Comprendo. Si�ntense, por favor.

Puede ir a entretener a sus invitados.

No sea indiscreto, le estar� vigilando desde aqu�.

Venga.

- La polic�a quiere verlo. - Puede retirarse.

Buenos d�as, Martin. Ni rastro de esa gente.

Vigilamos todas las salidas. No s� d�nde habr�n ido.

- �Qu� le pasa? - Nada.

Supongo que a�n estoy conmocionado por la p�rdida.

- Venimos a ver la caja fuerte. - �Para qu�?

- Es el procedimiento habitual. - Bien. Est� por aqu�.

No hab�an movido nada. La c�moda estaba en su sitio.

- Ah� tiene la caja. - �La forzaron?

No. La tuvo que abrir alguien

que sab�a la combinaci�n.

Vaya.

Aqu� est�.

�Ese es el dinero robado?

Va a tener que explicarse.

No estamos para idioteces. Tenemos trabajo suficiente.

Diga algo.

Le digo que anoche me lo robaron.

Incluso me dispararon, y yo respond�.

Ah� tiene el agujero que hizo la bala.

Ya me est� cansando, Eastman.

No le miento. �Por qu� iba a hacerlo?

No lo s�.

La gente se inventa robos para no pagar impuestos.

Y suele salirle el tiro por la culata.

Cullis, yo...

Piqu� como un pardillo. Cre� a Fernack

cuando dijo que hab�a sido El Santo.

Es un agujero de bala, s�.

Habr� que tomarle declaraci�n. Procure explicarse mejor.

Vamos.

Cullis.

- �S�? - Cullis, yo...

No tengo nada que decir.

Nunca tienes nada que decir, Martin.

Mi enhorabuena, Sr. Eastman. Se ha portado muy bien.

Ud. Devolvi� el dinero. Sabia c�mo reaccionar�a Cullis.

No hace falta que me halague.

Tiene suerte, no lo han mirado de cerca.

Ya se fijar�n cuando declare, no se preocupe.

- Sabe que esto acabar� mi carrera. - Como Ud. Acab� la de muchos.

- �Qu� le pas� a mi padre? - No lo s�.

No pienso decir ni una palabra.

No nos impaciente que nos ponemos nerviosos.

O se pone a hablar o... �C�mo est� el tel�fono?

Como el se�or guste. Acabo de repararlo.

Qu� oportuno.

El tel�fono es quiz� uno de los inventos

con los que m�s se ha conspirado. Con la polic�a.

- Hable ahora y podr� librarse. - No.

�Hola? Soy El Santo. No, no se emocione.

Estoy en casa del Sr. Eastman. Env�en a un forense.

A menos que est� dispuesto a hablar.

No.

�Oiga? Le dec�a lo del forense porque si el Sr. Eastman

se queda en casa puede que le d� un ataque,

pero si sale, seguro que necesitar� al forense.

No cruces esa puerta.

�ltima hora: El Sr. Eastman acaba de abandonar la casa.

- Aqu� estamos. - Nada de trucos, Templar.

Valerie, te presento al gran inspector Fernack.

Sab�a que estar�as aqu�. Nadie pensar�a que volver�a a casa.

- Nadie sabe lo caradura que eres. - Y previsor.

Me asegur� de que vinieras solo. Baja el arma, no voy a resistirme.

- Dame el dinero. - Encantado.

- Gu�rdelo, puede que nos haga falta. - �En la c�rcel? No creo.

- Le tengo la cena preparada. - Bien, tengo hambre.

- Pronto se te pasar�. - �No nos dejar� ni probarla?

No, no tiene coraz�n. No s� ni si tiene est�mago.

- Soy un hombre razonable. - Pues toma asiento.

Aunque no tengo mucha hambre que digamos,

- el desayuno ya queda muy atr�s. - Algernon.

�S�, se�or?

�Has tenido en cuenta su dieta?

Si me vienes con esas nos vamos ya a comisar�a.

- �Qu� te apetece? - Lo mismo que a ti.

- Bien, adelante con el banquete. - S�, se�or.

Habr� para todos.

�Un poco m�s de caf�, Henry?

No me vendr�a mal.

Gracias.

Qu� hogare�o.

- Puedo imaginarte hilando lana. - O fregando ropa.

No, tal como eres, un s�mbolo de la mujer americana.

�Remendando un bot�n?

No, remendando un agujero de bala, si te da igual.

�Me lo puedes coser, por favor?

- �C�mo te lo has hecho? - Cuando le disparaste a Donnell.

Siento dec�rtelo pero no le diste ni cerca.

Lo mat� yo, a trav�s del bolsillo.

La espera vali� la pena, Templar.

- Hasta Breck se trag� el enga�o. - Me lo imaginaba.

Sab�a que acabar�as delat�ndote. Nos vamos a comisar�a.

- Mi sombrero y mi abrigo. - S�, se�or.

- �La langosta estaba fresca? - Reci�n pescada.

Pero su dieta dice que no pruebe el marisco.

Ya lo s�. Tr�igame un poco de bicarbonato.

S�, se�or.

Bueno, Valerie...

�Mataste a Donnell sabiendo que Allan Breck me encubrir�a?

- Era para sacarte de all�. - Eres listo, pero Allan es sincero.

Es m�s f�cil ser rom�ntico y aventurero que leal.

Parece que le tienes cari�o a Breck.

Me atrever�a a decir que lo quieres.

Es posible. M�s que a ti, seguro.

T� te mueves por diversi�n, �l se arriesg� por m�.

Deja que me disculpe.

Eres un placer para todos los sentidos.

Muy pocas mujeres est�n a tu altura.

Acu�rdate, piensa lo que quieras de m�, yo siempre te ayudar�.

Y Fernack tambi�n.

Esta vez te equivocas, Templar. Nos vamos a comisar�a.

�Crees que me he molestado en traerte para que me metas entre rejas?

Es que no quer�a que te perdieses esta gran oportunidad.

Presta atenci�n. En exactamente tres horas

estate en la puerta de servicio del piso de Cullis.

No, nos vamos a comisar�a.

- Pero ya. - No tienes buena cara, Henry.

- No me encuentro bien. - Si�ntate un segundo.

�Has comido suficiente?

- �Te apetece m�s helado? - No, no.

�Quiz� otra langosta?

- �Y un buen puro habano? - No.

Bueno, Henry, t� descansa.

Nosotros te cuidamos.

Sr. Fernack.

Sr. Fernack.

El Sr. Templar me pidi� que lo despertara a las 20.30.

- Se habr�n ido, supongo. - S�.

- Y el dinero. - S�, tambi�n.

Otra nota.

"A�n est�s a tiempo de presentarte en el piso de Cullis.

Ven de nuestra parte o qu�date donde est�s".

"Sr. Cullis, hemos vuelto a retirar el dinero de la caja de Eastman.

La Srta. Travers ir� a las 21 para entreg�rselo,

si es que le da motivos para hacerlo".

- �Srta. Travers? - S�.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Es un placer. Entiendo que viene a negociar.

Pretende comprar mi testimonio para limpiar su apellido, �no?

Exacto, Sr. Cullis.

Pero as� no. Tengo el dinero, pero El Santo me ha dicho

que lo tire por la ventana si se impacienta.

- Entonces podemos hablar. - Bien.

- �Le importe que apague la m�sica? - No, en absoluto.

Srta. Travers, ser� sincero con Ud.

Yo met� parte del dinero robado en la caja fuerte de su padre.

- Fue un simple truco. - Contin�e.

Tambi�n hice las llamadas desde el tel�fono de su padre

al Sr. Waldman, la cabeza pensante de nuestra operaci�n.

- O sea, el Sr. Eastman. - De ninguna manera.

Eastman hizo de tapadera, pero es tonto.

Tonto de remate.

Por eso el Sr. Waldman se encarg� de �l esta ma�ana.

Eso es todo.

No quisiera que fuera cont�ndolo por ah�.

Esto le va a interesar.

He retenido a Breck para ver

qu� pod�a sacarle sobre Ud. Y El Santo.

No le hizo mucho gracia saber que se inculp� por 80.000 d�lares.

Dijo que cuando saliera ir�a a por ustedes.

Pero ya no har� falta.

Supongo que su amigo, El Santo, entrar� por la puerta de atr�s.

Le hemos dejado todas las puertas abiertas.

No creo que nadie me culpe a m� de su huida.

Si se carga a dos personas demuestra que es un caso desesperado.

Vamos.

�Cuidado, Fernack!

Deme la llave.

Deme la llave.

Le estoy ahorrando la confesi�n, Sr. Cullis.

Atr�s.

- Comisario... - No se explaye.

Ten�amos micr�fonos colocados en la habitaci�n.

Cualquier juez entender� que esta historia es absurda.

Sab�a que atraer�a al Santo. Quer�a arrestarlos a los dos.

El Santo lleva mucho tiempo trabajando para m�.

Sus movimientos en la ciudad estaban autorizados.

Entregue el dinero.

Aqu� tiene el bot�n. El de la cocina no tiene punter�a.

He encontrado estas gafas cerca de donde mataron a Eastman.

- Son de Allan Breck. - As� es.

Lo solt� ayer, pero dijo no querer la libertad sin Ud.

�Est� hablando de Breck?

O Waldman, como prefiera llamarle.

- Y aqu� est� su captor. - Enhorabuena, inspector.

�Ves, Henry? Ahora eres un h�roe.

El peri�dico.

Val, ma�ana estar�s leyendo la noticia que tanto esperabas.

- El nombre de tu padre est� limpio. - Ahora me toca limpiar el m�o.

Me queda mucho que hacer.

Mucho que olvidar, y mucho que recordar.

Sr. Templar, me preguntaba si necesitar�a un ayudante.

Lo siento, Zipper, pero viaja m�s r�pido...

Quien viaja solo.

Adi�s, Santo.

Adi�s, Val.

Nunca he visto a un poli igual.

FIN

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