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Original subtitles

La vida es una ruleta y nadie sabe dónde acaba.

No ayuda nacer en cuna de oro o en un pajar

si el camino cambia.

A unos les brilla el carro, los zapatos,

y se quejan que la vida no les brilla.

A otros les falta suerte y sueñan con verse ganarse la lotería.

Al que tiene mucho porque tiene mucho, mucho.

Y al que tiene poco porque tiene poco.

Lo bueno para uno hoy es malo para el otro.

Dos caras, dos mundos. No aprecian ninguno.

Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde.

Y nadie sabe lo que tiene hasta el día en que lo pierde.

- Está rechimba. ¿Qué? - Espere.

- Espéreme acá. Sí, amor. No, no. - ¿Sí?

- ¿Qué? - Siéntese ahí. Acomódese ese saco.

¿Qué hace, mi perro?

Don Julio, buenos días.

Siga.

¿Con permiso?

Rosmerycita bonita…

…¿qué es este gusto de tenerte por acá?

Pero "don Julio" no, "don Julio" no, que eso suena como un chamizo viejo

parado enfrente de un capullo a punto de abrirse en flor.

Es por respeto, es por respeto, don Julio.

Ah. No lo bonita, sino lo bien educada.

- Por favor, siéntate, siéntate, siéntate. - Gracias.

¿En qué te podemos ayudar?

Bueno, es para una hoja de vida.

Ay, no sé si de casualidad, de pronto, tal vez,

por ahí tenga una vacante para alguien que necesita el trabajo.

Miremos, miremos, estamos es para ayudar.

Ay, a ver, a ver…

Señorita, comuníqueme con Nassir en la sede de Qatar Group.

¿Señorita?

¿Dónde está mi secretaria?

¿Novio?

¿No… novio?

Te paso a explicar.

Es que el reglamento interno de esta empresa

que ha sido redactado por nuestro presidente, el Dr. Ferreira,

reza expresamente en su literal 15,

abro comillas: "Queda expresamente prohibido

que esposas, esposos, novias, novios,

o cualquier otra relación sentimental se encuentren en la empresa

para evitar que se presenten inconvenientes

en el normal desarrollo laboral de la empresa".

Cierra comillas.

Es… No… Es… mi primo.

- ¿Primo? - ¿Primo?

En este caso, y en el caso de este parentesco

no existe ningún impedimento.

Así que no habría inconveniente.

Es que acabo de recordar que ayer se nos presentó un lamentable accidente

y tenemos una vacante, una vacante que…

…podría dejar para ti.

Bueno, para tu primo.

Buenísimo, buenísimo, porque, de hecho, mi primo vino por si las moscas.

Deme 30 segunditos, ya.

Mi amor, venga. Usted y yo somos primos.

- ¿Qué? No, ¿cuál primo? - Sí.

- Un primo no le hace eso que yo le hago. - Cállese.

Don Julio.

Mi primo.

¿Qué hace? ¿Bien o qué?

Bueno, queda en muy buenas manos, primo, y se lo recomiendo, don Julio.

- Ay, claro que sí. - Gracias.

Buenos días, ¿cómo están?

Buen día.

Buenos días.

Buenas noches, diría yo más bien.

¿Usted es consciente

que, con cada minuto que usted pasa fuera de su puesto de trabajo,

le cuesta a esta compañía 27 533 pesos?

- Doctor, lo que pasa… - Por mucho menos, he retirado empleados.

Sí, estaba…

En el baño no estaba. De aquí al baño, hay 40 segundos.

Cuarenta segundos de ida más 40 segundos de vuelta.

Dos minutos que puede usted tardar en el baño.

Tres, en el caso de alguna emergencia u ocurrencia.

No me cuadra con los exactamente diez minutos

que estuvo fuera de su puesto de trabajo.

Lo que le iba a decir, doctor, pero como no me dejó terminar,

yo estaba en la bodega, que queda a más de 40 segundos de aquí.

Si quiere, los contabilizamos.

Le informo, señorita,

que su lugar es aquí,

pendiente de mí, no en la bodega.

Así que lo que va a hacer a continuación

es enviarse un memo a su propia casilla de correo electrónico.

Con este apercibimiento, copie a la oficina de personal

para que quede registrado en su hoja de vida.

Y luego me va a comunicar con Nassir en la sede de Qatar Group.

¿Está claro?

Sí.

Que no se repita.

Quiere que me mande un memo a mí misma.

Es un robot sin corazón, amiga. Pero calma,

porque ese androide te puede dejar sin trabajo un 24 de diciembre.

Señorita, ¿no le dije que viniera a mi oficina?

¿Dónde está? ¿Se fue de vuelta a la bodega?

Enseguida voy, doctor.

Entonces, primo de Rosmerycita.

Sisas, Sí, señor, ¿por qué?

Porque no se parece un…

Nada, pero nada es nada.

Oiga, cómo está de buena esa mujer.

Qué rica, rica.

- ¿No le parece? - No.

No, porque es que, como yo soy el primo, los primos no nos pillamos eso, no.

Además, me parece un poquito irrespetuoso, ¿me entiende?

Y desde chiquitico me enseñaron que uno no puede hacer eso,

porque es de morboso.

Y si uno hace esas cosas, pues queda morboso.

Ah, ¿y no le enseñaron desde chiquito

que observar y celebrar

la belleza y los dones

que adornan a una damita no es morboso?

Claro, pero eso toca hacerlo con elegancia, con glamur.

¿Quiere decir el señor que piensa que quien está hablando

no tiene glamur, clase, elegancia, no tiene nada? ¿Está diciendo eso?

No, no. Lo que yo estoy diciendo es que yo lo veo a usted ahí…

…y lo que yo veo es una persona que le brota por los poros

toda la elegancia, todo el glamur, todo eso.

- Ah, muy bien. - Sí, claro.

Pero ¿por qué no hablamos del camellito, don Julio?

No tenemos nada de qué hablar.

Permítame darle

nuestra cordial bienvenida

a Cart Smart.

Nuestra empresa

solo espera de usted responsabilidad y cumplimiento.

Ah, no, por eso sí, todo bien.

Todo bien, don Julio, porque yo soy…

A mí me llaman así, responsabilidad y esa vuelta.

- Muy bien. - Pero cuénteme cuál es el cargo.

Porque aquí usted tiene madera, es de la fina, de la gruesa.

¿El cargo? Su cargo es el que más carga sobre los hombros

va a llevar en el día a día de esta empresa.

- ¿Sisas? - Sisas.

Bien, muy bien, muy bien, don Julio.

Señorita, por favor, digitalice esos documentos.

- Claro que sí. - ¿Qué hace?

Pues no espera que lo haga aquí.

No son esos documentos, son esos.

Los necesito digitalizados y transformados en PDF

para mañana a primera hora de la mañana.

Yo llego a la oficina a las 6:30 en punto, lo cual significa

que los documentos tienen que estar antes.

No se puede equivocar, no puede faltar ni sobrar una hoja.

La negociación con los cataríes depende de ellos.

Ya se puede retirar, gracias.

Cuidado, la póliza de riesgos profesionales

no cubre esas eventualidades

y no tengo tiempo de contratar a otra secretaria, así que, cuidado.

Cierre la puerta, por favor, gracias.

¿Cómo así?

Adi, cotización del dólar.

El precio oficial del dólar hoy es 4500 pesos.

Ay, maldita sea mi suerte.

Yo no quiero levantarme ni un día más a trabajar.

¿Por qué hay gente que se gana tanta luca sin sudarla?

Sin siquiera pestañear.

Ay.

Aquí yo no pertenezco…

Pues mire, esa es, muy bien, cuñado.

¿Ya va a terminar para traerle el mío?

¿Va a seguir tragando, a ver si sigue inflando?

No quiero.

¿Por qué no me ayuda, a ver si nos vamos rápido?

No, papi.

Yo ya cargué cajas durante mucho tiempo, yo ya pagué derecho de piso.

Venga, gordito, hágame el cruce.

¿Por qué no vamos y hablamos con su jefe?

Usted que es todo lambón, todo sapo,

todo lamesuelas.

Yo necesito es un trabajito como el suyo, así como de…

¡Tin! Chofer de camión. ¡Pam! Severo. No de estar recogiendo esas pedorras cajas

- que no sirven para nada. - No, claro, sí.

Es que, ¿sabe qué es lo que pasa, Brayan?

En esta empresa todo es por mérito, ¿sí?

Por ejemplo, a mí: yo cargué cajas seis meses,

luego me ascendieron y después me dieron el camión.

¿Seis meses?

¿Para a terminar de un pinche conductor de camión?

- No, paila. - ¿Qué le pasa?

- Respete. - Ya, gordito, ya.

Eh. Qué problemita con usted, ¿no? Termine rápido y ahí le traigo el mío.

Tan delicado. Te tienen lavado el cerebro.

Lámpara.

- Gordito. - ¿Quiubo?

¿Qué más? ¿Qué hace por aquí?

Eh…

Planilla, firmar.

Ya.

Listo. ¿Algo más?

No.

Sí, sí.

Lo que pasa es que… le traje esto para que tragara.

Perdón, para que comiera si le da hambre.

Tan lindo, Fidel, gracias.

Con gusto.

Y también quería decirle

que hoy nos vamos a reunir en la tienda de don Afanador.

Todos, en familia.

Y me gustaría saber si usted nos puede acompañar.

- Sí. - ¿Sí?

- Sí. - Súper.

Ya tu hermana me tiene superplanillada, claro que sí.

Doctor. Doctor López Ferreira.

¿Necesita algo?

No, vuelvo en dos horas.

Ah, acá lo espero.

No, lo esperamos.

Todos aquí en la oficina, pues.

Ay, tan divino.

No me diga que a usted le gustan así…

como ricachones maleducados.

Ay, no, Fidel, no.

Resentidito social, sí no.

Mi jefecito es respetuoso, noble, educado.

¿Por qué será que no tiene novia?

Eso es que no le ha llegado la que lo que sepa consentir.

No le ha llegado su Liseth.

Permiso.

- Chao. - Chao.

Y gracias por el chocolate, Fidel.

Mírame, por favor.

Sonrisa grande, perfecto.

Gracias.

Okey, cambio de vestuario.

Mateo.

Disimula.

Oye, gracias por venir a visitarme.

¿Qué es de la vida de tu primo?

Mi adorado novio.

Súper.

Te mandó algo.

¿Me acompañas a mi camerino y me lo entregas?

Permíteme.

¿Qué me mandó mi novio?

¿Quieres saber?

¿Sí? ¿Quieres saber?

Cuidado, me despeinas, porque no quiero que nadie ahí afuera se dé cuenta.

¿Cómo te ha ido con mi primo?

Bien. El plan marcha sobre ruedas.

- ¿Y a ti cómo te va con lo de la empresa? - Súper. Hoy tenemos la reunión

para el encuentro con los cataríes.

Cuando esa alianza se solidifique, vamos a ganar millones…

…y millones y millones…

Y millones.

Mi tía vuelve pronto de Nueva York.

Qué pereza. Debe ser otro robot igualito a Andrés.

¿Sabes que no? ¿Sabes que es superquerida?

Pero no tiene ni un pelo de boba,

así que necesito que tú te la ganes.

Ella tiene que pensar que tú eres un angelito bajado del cielo.

¿Y es que acaso no lo soy?

- No, no, no, porque tú eres una diabla. - ¿No?

Gracias.

Hola, Hugo.

Señora Antonia, ¿qué tal el vuelo?

Ay, más o menos. Traté de dormir algo, pero no pude.

¿Preocupaciones?

No faltan.

¿Averiguó algo de la mujer que le dije? ¿Lucero Molina?

Sí, señora.

Mujer de 62 años,

enfermera retirada del hospital de la vereda de San Francisco.

Nunca se casó, nunca tuvo hijos.

Vive hace 20 años en un apartamento al sur de la ciudad.

Lamentablemente está muy enferma.

Vive con una amiga que también es enfermera retirada

que se llama Luisa Castro.

- ¿Y tiene la dirección? - Sí, señora.

Usted es el hombre más eficiente que ha trabajado conmigo, incluido Andrés.

Es un gran cumplido, señora, pero disculpe la intromisión,

¿me puede decir por qué me mandó a investigar a la señora?

- ¿Le hicieron algo, señora? - No.

Ojalá sea una broma o una equivocación.

Quiero ver a mi hijo.

Supongo que está en Cart Smart.

¿Dónde más, señora?

Absolutamente. Sí.

Sr. Ferreira, nos vemos pronto.

Será un placer recibirlo aquí muy pronto, señor Nassir.

Que tenga un buen día.

Usted también, Sr. Ferreira.

Disculpe, doctor, es que…

queríamos saber si es posible que hoy salgamos una hora, tal vez, más temprano,

ya que hoy es Navidad.

¿"Queríamos saber"? ¿"Queríamos", quiénes?

Todos, los empleados.

Pues es que, como nosotros celebramos Navidad en nuestras casas,

y algunos vivimos muy, muy lejos…

…pues queríamos saber si es posible que…

Atención, señoritas y caballeros, acérquense un minuto,

dejen todo lo que están haciendo, por favor.

Acérquense un minuto.

Se me ha realizado la sugerencia

de salir hoy una hora antes, dado que es Navidad.

¿Lo convenciste?

Les voy a recordar, por si no estaba claro,

que en Cart Smart la Navidad es para trabajar,

no para celebrar.

- Nos vio cara de pesebre. - Mjm.

Esta es la época más ocupada del año,

por ende, el 24 es una fecha tan laborable

como el resto de los 364 días del año.

¿Está claro? Si hay alguien que no esté de acuerdo

con esta política empresarial,

puede renunciar en este mismo momento.

No hay nadie indispensable en esta empresa.

¿Alguien quiere renunciar?

¿No? Perfecto.

A trabajar, gracias.

Doña Antonia.

Ve.

El ogro tiene mamá. Yo pensé que se la había comido.

Señorita, la estoy llamando hace rato.

¿Dónde está mi secretaria?

Aquí estoy.

Madre, ¿qué haces aquí?

Quería sorprenderte, pero la sorprendida fui yo.

Sigue, por favor.

¿No me vas a saludar?

Hola, mamá.

Hola, hijo.

Ah…

Te arreglaron el teléfono.

¿De qué hablás? Nunca estuvo dañado.

Ah, pensé porque todo este tiempo que estuve enNueva York,

solamente recibí una llamada tuya.

Mamá, ¿tú eres consciente de la cantidad de trabajo que tengo últimamente?

Sí, ¿y por eso tienes que hablarles así a tus empleados?

Mamá…

Andrés, por favor,

por mucho trabajo que haya en la empresa, hoy es Navidad,

no entiendo por qué no los puedes dejar salir una hora antes.

Tienen derecho a festejar.

Lo que yo no entiendo es por qué estás aquí.

¿Viniste a decirme cómo tengo que gerenciar esta empresa?

Solamente te estoy diciendo

que no me gusta cómo tratas a los empleados.

Si no te gusta cómo gerencio esta empresa…

Si no te gusta que haya hecho de esta empresa

una empresa que tiene más de 4000 empleados internos

y que arroja ganancias astronómicas a fin de mes

que tú ves reflejadas en tu cuenta bancaria,

entonces, no sé qué hago aquí, dímelo, ¿qué?

No es para que te pongas así.

Okey.

Te extrañé.

Tienes cara de cansada, mamá.

Acabas de volar, ¿por qué no vas a casa, te instalas

y luego hablamos a la noche en la hora de la cena? ¿Te parece bien?

Me parece bien.

Genial.

Adi, reuniones pendientes el día de hoy.

Cuatro p. m., reunión con Departamento de Contabilidad.

Brayan.

¡Brayan!

No, yo la amo, yo sí la amo. ¿Qué hace?

- ¿Qué hace ahí echado? - Qué susto, gordo.

Aquí, jugando fútbol. Pues tratando de echar una siesta, pero no deja.

¿Usted dimensiona qué va a pasar donde don Julio lo vea ahí?

Lo saca de una a la calle como un perro.

Ay, papito.

Papito, papito, que venga ese enano, viejo verde, feo, asqueroso.

Yo sí le enseño cuántos pares son tres moscas.

Ay, venga, Brayan, no tiente a la suerte, ¿sí?

Eso es lo que pasa, gordo, por eso siempre se va a quedar así, no va a evolucionar.

Ya, y usted con esa manera de trabajar sí es que va a llegar muy lejos, le digo.

Tan chistoso es. Sígase riendo y burlándose,

pero cuando a mí me reviente un negocito,

de los que me van a volver millonario, sí, ríase. Ahí sí lo veré:

"Ay, Brayancito, me regala un…".

- ¿Y yo, sabe de qué lo voy a poner? - ¿Qué?

- De fercho, papá. - Ya, ¿qué le dije yo?

Por ahora, déjeme, yo me voy a ir a sentar allí

y espero a que eso pase, ¿listo?

Eso vaya, vaya y pon esa barrigota, así, grandota, tembleque.

¿Qué necesitaba? ¿Por qué me despertó?

Ah, no, yo que venía solamente a decirle que ya van a ser las cinco,

pero si usted desea quedarse ahí filosofando de la vida,

haciendo horas extras, listo, lo espero en la casa, ¿oyó?

No, papi, yo a estos perros explotadores no les regalo ni cinco minutos, venga.

Chao, chao, peladas, cuídense, chao.

Amiga, te amo. Chao, nos vemos más tarde.

Sí, nos vemos ahora, que le vaya bien. Ay, Dios mío.

- Ole, mamita. - ¿Quiubo, mi amor?

¿Qué más?

¿Cómo le fue en su primer día de trabajo?

Como un cuero.

Me siento como un chiro usado, viejo y roto, no puedo ni levantar los brazos.

La próxima, decimos que tengo esa hernia que se le sale del ombligo y ya.

Y me sienta en uno de esos escritorios.

Brayan, no sea tan desagradecido.

¿Por qué es así?

Mamita, ¿por qué más bien no nos vamos para la pensión?

Yo me quito esta pinta tan boleta, tú te quitas esta pinta tan boleta.

Y, no sé, y nos hacemos un masajito navideño. Jo, jo, jo, jo.

Brayan.

Señorita,

¿cómo va con la digitalización de los documentos?

Ese señor cree que soy superpoderosa, que soy la hija de Flash,

- que puedo hacer todo rápido. Desespera. - Vámonos.

Dígale que no.

Señorita.

Doctor, qué pena, lo que pasa es que, como ya es la hora de salida,

pues yo iba a terminar mañana temprano de hacer lo que me hace falta,

que igual ya no es tanto.

Entonces, que descanse, que tenga una feliz noche. Hasta luego.

Lo necesito con carácter de urgencia para esta misma noche.

Esta misma noche.

Brayan, no, ni modo.

Ya lo escuchó.

Arranque.

Váyase usted, dígale a todos que feliz Navidad

- y nos vemos ahora más tarde. - ¿Perdón? ¿Cómo así?

Ya no hay nadie, esto está solo.

¿Se va a quedar aquí solamente porque lo dice ese chiflamicas?

Ese chiflamicas es el presidente de la compañía.

Sí, pero no es el presidente de la Navidad.

- Qué pena con usted. No, señora. - Hable despacito.

No, déjeme que yo sí le voy diciendo tres cositas.

No, ¿qué le va a decir? No, no.

Quédese acá, no le vaya a decir nada.

Además, si yo me quedo sin trabajo, ¿qué va a pasar?

¿Qué va a hacer? ¿Va a asumir mis responsabilidades?

¿Pagar la universidad de Ingrid, alimentar a mis hermanos?

¿Pagar el arriendo de la pensión? ¿Qué va a hacer?

Ya, Brayan, váyase para la pensión y nos vemos ahora más tarde.

Mamita.

Vaya.

- ¡No! - ¡Ay!

Somos primos.

- Chao, prima. - Chao.

Parece que no le fue muy bien con su hijo, señora.

Me da tristeza decirlo, pero hasta lo desconozco.

Nunca ha sido el más demostrativo ni el más cariñoso.

Para nada, señora.

Siento que cada vez se aleja más de mí y del mundo en general.

Hugo, ¿usted no tenía una cena navideña?

Sí, señora, efectivamente,

pero don Andrés no me dio permiso. Sabe que no soy de por aquí.

Necesito por lo menos un día para ir y volver

para ver a mi familia, pero con don Andrés eso nunca va a pasar.

Increíble.

Hugo.

¿Señora?

Lléveme a ver a Lucero Molina.

Inmediatamente, señora.

Toca salir ya porque le prometí a Afanador ayudarlo a arreglar la tienda.

- Oiga, ¿y Rosmery? - Ella está demoradita, don Leo.

Ah, ¿sí? ¿Y qué? ¿Dónde anda Rosmery?

¿Quiubo, gordo? ¿Dónde cree que está, cucho?

¿Trabajando un 24? ¿Y hasta estas horas?

¿Usted cómo la ve, ah? La porquería esa de jefe esclavista que tiene

la puso a trabajar hasta tarde, ¿usted puede creer eso?

Andrés "Perreira" tiene cuerpo,

pero no tiene alma, no tiene corazón, no tiene sentimientos.

Es que yo lo tuviera de frente, ¿cree que los pobres no nos podemos divertir?

Se va a morder la lengua y se va a envenenar, mijo. Ya no más.

En serio, donde yo tuviera a ese hijo de papi, le meto una masaquera.

Oiga, Brayan. De verdad, no se amargue la noche.

Tranquilos, ella cae apenas termine. Camine, más bien.

Doña Maritza.

Estamos melos, caramelos.

Alegría. Vámonos, Fidel.

Nos fuimos.

Mijo, deje esa mala cara, no sea tan amarguetas. Vamos.

Esta es la dirección, señora Antonia.

Espere, Hugo, no sé si me quiero bajar.

¿Quiere que la acompañe, señora?

Sí.

No voy a ser capaz de enfrentar esto sola.

Disculpe la intromisión, señora Antonia,

pero ¿me puede decir de qué se trata todo esto?

La verdad, ya estoy un poco preocupado.

Pronto lo sabrá.

O lo sabremos.

Porque yo estoy igual de confundida a usted.

Señora Antonia.

- Buenas noches. - Buenas noches.

¿Y este lugar?

Lucero.

Vino la señora Antonia de Ferreira.

Buenas noches, Lucero.

Luisa me dijo que estaba un poco enferma, lo siento mucho.

Si hay algo en que yo pueda ayudar…

Muchas gracias, señora Antonia.

Pero ya no hay nada que hacer.

Sé que me queda poco tiempo.

Y no sabe lo que ha sido la vida para mí.

Estoy cargando con este remordimiento…

por lo que le hice hace 30 años.

Le juro que he tratado de entender lo que me dice

en el mensaje, pero no.

No lo logro.

No me cabe en la cabeza.

¿Por qué dice usted que Andrés no es hijo mío?

¿De dónde saca eso?

Doctor, ¿necesita algo?

No.

Me imagino que aún no terminó, así que la dejo para que le rinda.

Cuando usted llegó al hospital de la vereda de San Francisco…

Tranquila, Antonia.

…al mismo tiempo llegó otra señora…

Mi mamá sabe que es usted.

…que también tuvo un varoncito,

mientras usted estaba haciendo su trabajo de parto.

Al mismo tiempo…

¡Puje!

…la otra señora también estaba teniendo su bebé.

Y por una equivocación mía…

Ay, Dios mío, ¿cuál es Andrés?

…yo tomé a su bebé.

¿Cómo está mi Andy? Vamos, que los papitos están muy ansiosos

por verlo.

Y lo cambié con el de la otra señora.

Eso no puede ser cierto.

Andrés es hijo mío.

Ese niño que usted crio como su hijo

no tiene ni su sangre ni sus genes.

Su verdadero hijo…

creció en otro lugar,

creyendo que su madre

era otra mujer.

Doctor, para informarle

que ya digitalicé los documentos que me solicitó

y se los envié a su correo en un solo archivo.

- Bien, gracias. - ¿Será que ya me puedo ir?

Sí, claro.

Claro, adelante.

Hasta luego.

Señorita.

¿Sí?

Yo también estoy de salida. La puedo llevar en mi carro.

¿Usted a mí?

¿Por qué no?

La…

No, porque me da pena, doctor.

No sienta pena. Salgo con 20 minutos de anticipación,

la puedo dejar en cualquier lugar.

¿Cuál es el problema?

Pues es que, con 20 minutos,

no llegamos ni a la entrada de Bosquecitos.

A esta hora, me puedo gastar perfectamente hora y media a mi casa.

¿Hora y media?

No lo sabía.

¿Qué lo va a saber? El doctor no perderá su tiempo

preguntándole a sus empleados dónde viven cada uno de…… ellos.

Yo…

pues me voy, doctor. Que pase una feliz Navi…

No, usted no… ¿cierto?

Simplemente feliz noche.

Igualmente, gracias.

¿Me pasé la vida entera…

criando a un niño que no es hijo mío

ni de Bernardo?

No lo puedo creer.

No.

Esa es la angustia que le estoy causando, señora Antonia.

No sé cómo pedirle perdón.

Entonces, si Andrés no es mi verdadero hijo, ¿quién es?

Él se llama Brayan Galindo Romero.

¿Y dónde está ese muchacho Brayan y su familia?

¿Dónde vive?

¿Qué hace?

A él lo crio la familia Galindo. Esa gente es de la región, señora Antonia.

Pero nosotras no tenemos más información.

Yo quería ir a la región, a la vereda de San Francisco y averiguar.

Lucero…

Lucero, ¿usted sabe cómo se llaman los padres de mi hijo?

Bueno, de la gente que lo crio.

¿Usted lo sabe?

Claro que sí.

La mamá, perdón, la señora, se llama

Esperanza Romero.

Y el señor se llama Leonidas Galindo.

Perdóneme.

Pero mira cómo beben los peces en el…

Pero mira cómo beben por ver al Dios nacido.

Perdón, permiso.

¡Ay, ay!

¡Buenas, buenas!

¡Buenas, buenas!

¡Ayayay!

- ¡Hijo! - ¡Mi perro!

¡Paren de rezar, que ya se les hizo el milagrito!

¡Llegó el divino baby!

¡Ay, perro!

¡Ay, ay, ay, ay!

Y don Leo.

Le barro, le recojo, le trapeo.

¡Uy! ¿Qué más, mis bellezuras?

¡Uy, se creció, mami!

- ¡Gordo! - Cuidado con eso, hermano.

Pilas, que casi me saca un ojo, ¿usted no estaba en los California?

Sí, papi, pero volví para quedarme.

¿Y la fortuna que hacía por allá y no sé qué?

Ya se facturó, pero es que me hacía falta mi gente, el barrio,

- mi papito. - ¡Ay, qué alegría verlo, mijo!

¿Y qué? Oiga, severa chaqueta, ¿no?

- Sí. - Díganos la verdad.

¿No se puso a hacer triquiñuelas allá y lo deportaron de EE. UU.?

No, no, no, no. Jalándole al respetico, gordo, tampoco.

Al contrario.

La migra quería que me quedara.

La residencia me dieron.

Pasaporte, visa inmediata.

Y yo les dije: "A los gringos nada, nada".

Se parece a Maluma.

- A Maluca. - A Maluca.

Mire, estaba sentado en el aeropuerto, Y me dijea mí mismo:

"¿Vas a llegar a Bosquecitos con las manos vacías? No.

Entonces yo me fui a donde unos parceros y les traje a todos

unos presentes deNavidad.

Míralo, aquí hay totes, voladores, pitos, espanta suegras…

Oigan, pilas queman a alguien, a un niño o algo.

Oiga, mijo, ¿y usted de dónde sacó esa pólvora? ¿No es ilegal?

Papi, hecha la ley, hecha la trampa.

La pregunta aquí es: ¿quieren que les prenda la farra o no?

Cuidado con eso, cuidado con eso.

Mira, ¿dónde está el resto del combo agrandado?

Si pregunta por la Rosmery, pues…

Paila, ¿cierto, gordo?

Tiene por allá un jefe todo explotador, todo paila, el "Perreira".

- Y la tiene trabajando el 24. - Ah, bueno.

Tutaina tuturumá…

No, no, no, no, pero subamos la fiesta.

Las primeras diez botellas de guaro las paga mi papi.

No, no, no, pero…

¡No, no, no, pero…!

Tutaina tuturumá.

- Ay, Dios. - ¿La asusté? Discúlpeme.

- Sí. - No la quería asustar.

Venga, súbase, no importa la distancia, la llevo.

Eh, no, no, no, tranquilo, ya,

ya, ahorita pasa el bus.

¿Se va a quedar sola?

Sí, es que yo creo que en unos dos minutos ya pasa el bus, sí.

Buenas noches.

Ay.

Doña Maritza, ¿bailamos?

Oiga, usted que todo lo tiene, que todo lo consigue, que todo lo puede.

¿Usted de casualidad no se trajo una mercancía por allá del extranjero?

Le quiero hacer un regalito a la Rosmery. ¡Ay!

Papi, le dijo al propio.

Traje coroticos deEE. UU.,

que lo harán quedar comopríncipe.

- ¿A lo bien? - Sí, pille, a ver.

Todolegal,papi. A ver.

Vea, esto. El últimoreloj inteligente.

64 gigatronics de almacenamiento,

sistema operativo 15, bluetooth, correaoriginal

en cuerina de vaca. Mejor dicho, esto en el mercado vale

por ahí tres palos 15.

Pero parami mejor amigo 50 mil pesares oro y es suyo.

No, papi, eso está muy caro, ¿o qué?

- Se nota que la quiere reharto. - Venga, venga, venga.

No.

No, esto es chino, mire.

Ya se rayó y todo, chimbo.

¿Qué está haciendo? Chino, no, me extraña.

Todo lo que yo traigo aquí esoriginal, Brayan.

Piense, en cualquier momento entra Rosmery,

¿y usted le va a salir con un chorro de babas?

Si me lo empaca, 20 lucas.

Cuarenta.

Treinta.

Bueno, ¿sabe qué? No peleemos, partamos diferencias.

¿Mitad de 30?

- Quince. - Vendido.

Hágale.

¡Taxi!

- Espere, ya vengo. - Hágale.

Mi nombre es Leonidas Galindo, el empresario más lindo.

Y, pues, de las flores tan hermosas, quisiera saber

si quieren dejarme invitar a un trago. Con mucho gusto, las invito.

Venga. Qué pena, muchachas.

¿Qué es lo que quiere?

- Otra vez, ¿a lo bien, cucho? - ¿Qué?

Espantándole la clientela ahí a Afanador, me va a tocar es llevármelo.

¿Quién se cree? ¿La policía del amor? No moleste ni me joda.

Venga, ¿usted para dónde cree que va? ¿Ya va a empezar a hacer el ridículo?

¿Qué ridículo?

¿Por qué no se consigue una novia de su edad? Una señora.

¡Ay! ¿Usted por qué habla bobadas?

¿Qué señora? Mi corazón, primero que todo, se revienta de amor.

Yo lo tengo que repartir.

Y, pues estas muchachas me recuerdan a su mamá Esperancita

cuando tenía 20 años. ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué le molesta tanto?

Haga lo que le dé la gana.

¿Pero quiere que le diga una cosa?

Qué boleta.

Qué boleta ser familiar suyo, a lo bien.

Ay, lo de familiar está por verse, ¿oyó?

No estamos seguros de si somos o no, ¿mm?

Señora, yo no tengo hijos, pero me puedo imaginar

lo que está sintiendo después de lo que le dijo a esa mujer.

Yo no puedo creer que Andrés no sea mi hijo.

No diga eso, señora.

Él sí es su hijo.

Ha sido su hijo durante 30 años.

Usted lo es todo para él.

Hugo, y él lo es todo para mí.

Yo no puedo creer que Andrés no tenga mi sangre.

Ni la sangre de Bernardo.

Pero me angustia pensar en mi verdadero hijo,

que creció con extraños.

¿Bajo qué circunstancias, en dónde?

¿Será que está pasando necesidades?

Señora, yo solamente estoy esperando su orden

para comenzar a investigar y localizar a Brayan.

Hugo…

yo tengo que encontrarlo.

Necesito encontrar al hijo que no me dieron la oportunidad de criar.

Si no lo encuentro, no voy a poder vivir.

Hugo,

búsquelo y tráigamelo.

Ah, y otra cosa.

Le voy a pedir…

total discreción en este asunto.

- Buenas noches. - Bienvenida, señora Antonia.

- Feliz Navidad. - Feliz Navidad.

¿Ustedes qué hacen aquí?

Yo pensé que iban a estar en sus casas celebrando como es debido.

Supongo que Andrés no les dio permiso.

No, señora.

Pues me hacen el favor, recogen sus cosas

y se van a sus casas.

Hugo, llévelos.

Ay, señora Antonia, gracias. Dios la bendiga y que tenga feliz Navidad.

¡Vamos!

¿Bailamos?

¿Qué? Sí, claro que sí.

Está muy linda.

Gracias, Brayan.

¿Ingrid?

¡Ingrid!

Ey, que si bailamos.

Ah…

No.

Uy, pero ¿qué? Ni que hubiera visto al diablo.

¿Qué es esa respuesta? ¿Acaso no nos conocemos?

Sé que me aventuré aEE. UU. y tal.

Y que ahora que vuelvo la niña es ahora exniña.

Por eso toca pegarle albaile.Camine.

No, gracias.

Pero ¿por qué?

Es que estoy cansada.

Cansada será de comer marrano.

Camine, bailamos, le enseñó unos pasirris.

- No insista, no. - ¿Qué pasa?

Nada, gordito. Felices fiestas.

No, no, yo no tomo, doña Maritza. Gracias.

- ¿Qué pasó? - No, nada.

- ¡Fidel! - ¿Segura…?

- Vino. - Obvio, yo siempre cumplo lo que prometo.

Es que pensé que no iba a venir.

Está hermosa.

Gracias.

¿Quiere comer algo, tomarse algo?

Una cervecita.

- ¿Una cervecita? - Sí.

Don Anselmo, una cerveza. No, dos cervezas.

- Dos cervezas. - Gracias.

- Salud. - Salud.

Ay, cariño.

Ay…

¿Lisethcita, bailamos?

Ay, sí, don Leonidas. Pensé que me iba a quedar de florero toda la noche.

- ¿Me vine muy fea? - No, pero la belleza intimida.

Quítese para allá.

Lisethcita, bailemos.

Nunca, pero nunca,

me abandones, cariñito.

Mamita.

¿Cómo así? ¿Hasta ahora me la estuvieron trabajando por allá?

Sí, pues no. Yo salí hace ratico, pero…

Me tocó venirme a pie, conseguir transporte hoy es imposible.

¿Cómo? Pero ¿cómo así? Quite de aquí, quite, quite.

- Qué pena con ustedes. - Es que viene cansadita.

Por favor, por favor, quite. ¿Sí?

¿Quiubo, mijo?

¿Cómo que a pie? Ah, ¿qué tal le hubiera pasado algo?

Sí, pero… No me pasó nada, estoy bien, amor. Lo importante es que ya estoy aquí.

¡No, no, no!

¡No, señora!

Es que definitivamente ese jefe que usted tiene es una severa porquería.

Pero lo voy a coger, espere que lo encuentre

y le canto cuántos pares son tres moscas.

Es que yo no le tengo miedo, no.

Al Per… No, no, no, al "Perreira" ese. Mientras que está en una fiesta bailando,

lo más de tranquilo, todo elegante. ¡No, no, señora!

¡Porquería!

¿Con quién estaba bailando?

La prima.

Mire, feliz Navidad.

- ¿Quiere comer alguito? - Ay, gordito, ahorita.

Tengo hambre, pero ahora. Respiraré un poquito.

- Bueno, mamita. - ¿Quiere uno?

Ahorita, una cervecita.

¿Está ampollada? ¿Le reviso las paticas?

De acuerdo, Adi. Hasta luego.

Mamá, ¿qué haces ahí sola, sentada? ¿Te sientes bien?

- ¿Tomaste la pastilla de la presión? - Sí, estoy bien, estoy bien.

Andrés, quiero decirte algo.

¿Dónde está todo el mundo? ¡Hugo!

No está.

¿Cómo que no está? Hugo no se puede retirar de la casa

sin antes parquear a mi carro.

¿No lo puedes parquear tú?

Pues, como poder, puedo, pero en esta casa hay rutinas, tareas asignadas.

Y no llames a nadie más porque les di permiso a todos

para que fueran a sus casas.

¿Sin mi consentimiento le diste vacaciones al personal?

Necesito que me organicen la fiesta de compromiso.

¿Cómo voy a hacer ahora?

Yo me voy a encargar de hacer eso.

Tu futura esposa va a quedar más que encantada.

Si tú lo dices…

Siento que Fernanda te va a encantar.

Es una mujer inteligente,

hermosa, tiene clase, tiene un gran defecto también

y es la impuntualidad, pero nada que no se pueda corregir.

Pero por sobre todas las cosas, tiene dos virtudes: es transparente

y es leal.

- A mí eso me importa muchísimo. - ¿La amas?

Pues me voy a casar con ella.

La gente se casa por distintos motivos.

Es la mujer perfecta para mí.

Mamita, voy al baño y ya vengo, ¿bueno?

No se me va a mover, ¿bueno?

¿Qué hace? Deje de tomar.

- Amiga. - ¿Qué?

El doctor de verdad no tiene perdón de Dios. De verdad.

Cree que, porque él es un robot, todos los que trabajamos para él

no tenemos familia, no tenemos nada.

Ay, amiga.

Muy robot y todo, y tuvo un detalle conmigo.

- ¿Te regaló algo? No te creo. - ¡No!

Tampoco, pues, que uno diga, "¡ay, Navidad!", no.

Pero cuando estaba esperando el bus, a ver si pasaba, ahí en el paradero,

se ofreció dizque a traerme. Obvio le dije que no.

¿Por qué? Te hubieras montado en ese carrazo.

Ay, no, amiga, no. ¿Qué hablo yo con él hora y media de trayecto?

Suficiente me lo aguanto en la empresa para aguantarlo hora y media hasta acá.

Mm. Bueno, sí.

Aunque te voy a decir una cosa,

si ese señor fuera más amable, otro gallo canta, porque está buenísimo.

Pues sí, tiene lo suyo, muy guapo y todo, pero…

yo no cambio a mi Brayan por nada.

Aunque no es perfecto.

No, no lo es.

Pero ni se acerca.

O sea, en absoluto.

Pero dice lo que siente.

Y ya.

Y es lindo y es gracioso

- y me quiere y lo quiero. - Ay.

Me hace reír.

Y lo amo.

Boba.

¡Jo, jo, jo, jo!

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

Bueno, ahora sí llegó Papá Noel.

A ver.

Levanten la mano los que se portaron bien.

- ¡Yo! - Eso es.

Vamos a ver, vamos a ver. ¿Qué tenemos por aquí?

- ¡Eso! - Este es para…

¡Don Leonidas!

¡Muestre, don Leíto! ¡Eh!

¡Que la abra!

- ¡Destápela! - Que la comparta.

Este es para…

¡Liseth!

¡Ay!

A ver, muestre.

- Este es para… - ¡El mío, el mío! ¡Ese, ese, ese!

¡Rosmery!

¡Bravo!

¡Un reloj inteligente!

¡Eso, papi!

¡Sí! ¿Será original?

¡Ay!

Deje de ser materialista. Lo que importa es que me lo dio mi novio.

Este es para…

¡El desgualamido!

"El desgualamido". A ver, rápido, rápido.

¿Qué es esto, qué es esto?

¡Que lo destape!

¡Uy!

¡Es una colonia!

Gracias, mamita.

- Ahora sí voy a levantar. - ¿Qué?

Bueno, pero ¿quién falta? ¿Quién falta?

- ¡Yo, yo! - A ver, busquemos.

- ¡Ay, sí, búsquele! - Este…

Este es para…

¡Miller!

Se lo quedo debiendo, papi. Se lo quedo debiendo.

Ay, gracias. Bailemos, venga, venga.

- Pero me pongo el reloj. - Se lo pongo.

¿Te gustó tu regalito de Navidad?

Deli, deli, deli.

¿Pero solo unito?

Ay, ¿así está la cosa?

- Mjm. - Pues entonces, cuando te recuperes,

- vamos por la segunda ronda. - Ah, ¿sí?

¿Qué estará haciendo tu adorado primito esta noche?

Conociéndolo como lo conozco, debe estar más solo que el uno.

O debe estar programando su siguiente día de trabajo.

O debe estar con mi tía, que ya regresó.

Ojo, Fer.

Necesito que te la ganes.

Es superimportante, ¿okey, nené?

Tranquilo.

Tranquilo, mi chiqui, la voy a tener en la palma de mi mano.

Es más…

- Salud. - Ay.

- Por la vieja… - Mjm.

…y por el ridículo de tu primo.

Adi, despiértame a las 5:28 a. m.

Por supuesto, Andrés. Buenas noches. Que descanses.

Doctor, ¿necesita algo?

Ese niño que usted crio como su hijo…

…no tiene ni su sangre ni sus genes.

Su verdadero hijo

creció en otro lugar.

La vida es una ruleta y nadie sabe dónde acaba.

No ayuda nacer en cuna de oro o en un pajar

si el camino cambia.

A unos les brilla el carro, los zapatos,

y se quejan que la vida no les brilla.

A otros les falta suerte y sueñan con verse ganarse la lotería.

Al que tiene mucho porque tiene mucho, mucho.

Y al que tiene poco porque tiene poco.

Lo bueno para uno hoy es malo para el otro.

Dos caras, dos mundos. No aprecian ninguno.

Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde.

Y nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde.

¿Quién lo iba a decir que me iba a tocar?

Lo que tuve ayer hoy ya no estará.

Se debe perder para así ganar una segunda oportunidad.

Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde.

Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde.

Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde.

Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde.

¿Quién lo iba a decir que me iba a tocar?

Lo que tuve ayer hoy ya no estará.

Se debe perder para así ganar una segunda oportunidad.

Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde.

Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde.

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