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Original subtitles

Entre los años 1940 y 1943, más de 9.000 ciudadanos españoles

fueron internados en campos de concentración en la Alemania nazi.

La mayoría eran republicanos que habían huido

a Francia al acabar la guerra civil española.

Franco tuvo ocasión de evitar esta deportación a través de sus

acuerdos con el gobierno de Hitler, pero rechazó esa posibilidad.

Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial,

España no se hizo cargo de los supervivientes.

En los años 60, los deportados españoles crearon una asociación para

luchar contra el ninguneo institucional al que fueron sometidos.

En 2005, recibieron un duro golpe.

Recé a todos los dioses:

¡Haced algo!

Pero no pasó nada.

Pero otros tuvieron un destino mucho peor.

Porque yo aún sigo aquí y ellos no.

Murieron tantos que el crematorio no daba abasto.

Apilaban a los muertos y les echaban gasolina por encima.

Los quemaban allí mismo.

El olor que desprendía el valle también afectaba a nuestra mente.

¿Estás bien, cariño?

Buenos días.

Venimos de España.

Este es mi marido y estuvo aquí prisionero.

¿Habla usted alemán?

Un poco, pero mejor en inglés.

En inglés, por favor.

Bueno, es genial tenerlo aquí.

Cada vez vienen más deportados que estuvieron aquí.

Llegan de muchos sitios de Europa, pero usted es el primer español.

Ah, mira por dónde...

Escuche.

Esto es butifarra, típico de mi tierra.

Butifarra, de Cataluña.

- ¿Es para nosotros? - Sí.

No es muy original,

pero le hace feliz, porque es de su tierra.

Gracias.

A cambio

necesito un certificado oficial de que estuve aquí.

Un certificado oficial.

La asociación de deportados en España le pide el documento oficial.

Naturalmente.

Empecemos por ahí. A ver si lo encontramos.

¿Cuál era su número de interno?

El número.

No lo recuerdo.

No pasa nada, quizá le encontremos en el listado alfabético.

Enric Marco Batlle o Enrique Marcos.

Sí, pero no recuerdo si dije mi verdadero nombre.

Nada. No aparece con su verdadero nombre.

Sí, ya te lo he dicho, sí... andaba todo el día hacienco acciones de sabotaje

Me perseguían los SS.

Los SS me perseguían y di otro nombre.

Bueno, mmm...

¿Desde dónde llegó?

De Kiel.

La prisión de Kiel.

¿No llegó de Francia,

como el resto de deportados españoles que acabaron aquí?

¿No llegaste de...?

No, Kiel, no voy a saber yo de dónde vine.

Desde la prisión de Kiel.

Pues no es nada común.

Sabiendo esto, quizá será más fácil encontrarle.

Sí, pero ya estamos aquí y yo estoy mayor y cansado.

El viaje desde España es muy largo.

Es muy importante para mí.

Necesito este documento.

Lo siento, pero no se lo puedo dar si no está en la lista.

Mire, hagamos esto:

en julio habrá un encuentro entre antiguos deportados.

¿Por qué no vienen entonces?

Para entonces quizá tengamos pistas.

Nos da tiempo para investigar.

Está bien, gracias.

- Gracias. - Gracias a ustedes.

- Muchas gracias. - Hasta la vista.

Muchas gracias por venir.

Vámonos.

¿Estás seguro de que realmente ocurrió como lo has contado?

Claro.

En el libro de Pons Prades lo cuentas de otra manera.

El libro de Pons Prades hace treinta años.

El libro de Pons Prades

Mira, ese libro es un disparate. Estaba lleno de errores.

- Enric, cuando quieras. - Adelante.

Es una oportunidad única de conocer a alguien

que ha vivido la historia en primera persona.

Susana, ya está aquí.

Es una persona mayor.

¡Confío en vosotros!

Buenos días.

Buenos días

Mi nombre es Enric Marco Batlle y nací el 14 de abril de 1921.

¡Echad cuentas!

Eso quiere decir que soy un viejo. Un viejecito.

Yo soy Enric,

pero cuando entré en el campo de concentración de Flossenbürg,

dejé de ser Enric.

A partir de aquel momento, pasé a ser el número 6448.

Un número que me acompañará toda la vida.

Pero empecemos por el principio.

¿Vosotros sabéis qué es un campo de concentración?

Tenéis...

¡Decid algo, lo que sea!

Lo primero que se os ocurra. No tengáis vergüenza.

Lo de los nazis y los judíos...

Muy bien, exacto.

Pero más allá de eso, ¿qué era un campo de concentración?

¿Y por qué fuimos a parar allí?

¿Por qué me metieron a mí en un campo de concentración?

¿Por qué?

Cuando llegabas al campo había unas chimeneas muy grandes,

altísimas, de las que salía un humo negrísimo

las 24 horas del día.

Cuando llegabas, el guarda te decía:

«Vosotros habéis entrado por aquí», decía señalando la puerta,

«y saldréis por allí», decía así, sin más,

señalando la chimenea.

¡No nos lo podíamos creer!

¡Quién podría creerse que fuera verdad aquel horror!

Dime.

¿Le tatuaron el número en el brazo?

¿Qué? Les tatuaban. Lo vi en una película.

Sí, pero no os riais.

No, yo sé que no lo hacéis con mala voluntad,

pero eso no tiene gracia.

La historia de los judíos, los nazis, la nuestra. No tiene gracia.

Sí, eso pasó en Auschwitz, pero había muchos campos de concentración.

A los judíos los tatuaban, a los niños y niñas también,

y ellos se lo tomaban como un juego, pero no lo era.

Murieron muchos judíos, pero también murió mucha gente más.

Murió mucha gente de aquí, muchos catalanes,

amigos de vuestros abuelos,

vecinos o simplemente conocidos de vuestros abuelos...

salieron por aquella chimenea.

Las cenizas salieron por aquella chimenea.

Es la segunda vez que la escucho y me he emocionado otra vez.

¡Ah, mira qué bien! Gracias, ¿es por aquí?

El pasaje de las torres me ha emocionado especialmente.

Quizá podría volver, antes de final de curso.

Podríamos hacer lo mismo, pero con alumnos de un curso inferior.

Eso mejor...

Sí, yo encantado, pero igual...

Pasadas las fiestas, llama a la asociación

y nos ponemos de acuerdo para hacer otra charla.

- ¿Qué te parece? - Muchísimas gracias, Enric.

Estupendo.

Gracias de corazón.

Y a usted también, muchas gracias.

Igualmente. ¡Y buen año!

Sí, claro. ¡Feliz Navidad y feliz 2005!

Igualmente.

Increíble, lo poco que saben los jóvenes sobre los campos de concentración.

Eso es verdad, ¿no?

Mira, fíjate que un alumno creía que un horno crematorio

es algo que se usa en las panaderías.

No, no, la profesora no sabía dónde meterse.

Intentando explicar que un horno de crema no es lo mismo que un horno crematorio.

La idea que tienen, mira...

Los profesores, vayas donde vayas, te salen con las vidas de ellas.

Yo creo que los niños, lo único que saben del holocausto

es por la peliculita esta de marras.

Hombre, pero "peliculita" tampoco, ¿no?

A mí me parece que está muy bien.

¿Está muy bien, dicen?

¿No os dais cuenta la manipulación que es esto?

Parece mentira cómo se puede jugar

con los sentimientos de los deportados de esta manera...

Enric.

Benigni, este, ...palagoso. No hay quién se lo crea.

Mira que a mi tío también le gustaba, ¿eh?

Empalagoso... ¿eh? ¿Cómo a tu tío. No.

A tu tía, no.

Sí.

Que sí, que sí.

A tu tía, no.

Se veía reflejada en ella.

¡Papá! ¿Ya has preparado el discurso?

Y sí, sí, sí.

Ya sabes que me gusta improvisar.

Va a estar Zapatero, ¿no?

Eso parece. Es muy importante.

La primera vez que se hace algo así en el congreso de los diputados.

¡Quién nos hubiera dicho hace unos años! ¿Eh?

Sí.

Chin chín...

Yo quiero un poco de turrón.

Venga.

Comed, comed.

Pruébala.

Haga el favor...

Bueno, voy a comer un poco de turrón, dame.

En Brasilia, la capital política de Brasil...

Zapatero, ha comenzado su primera gira por el cono sur.

Con Lula ha resaltado la simpatía política que los une.

Sí, dígame.

Sí, ¿de parte de quién?

Un momentito, por favor.

Sí...

Par ti, Enric.

¿Quién?

Me ha dicho Bermejo... No sé si Verdejo...

¿Quién?

Un historiador.

Dile que no estoy.

Ya le he dicho que estás en casa.

Dile que no estoy, que te habrás confundido.

Perdóneme. Pensaba que estaba en casa, pero ha salido.

¿Quiere que le deje algún recado?

Sí, 91...

Enric Marco, ¿no?, ¿qué tal?

Soy Benito Bermejo.

Ah, encantado.

Estaba deseando conocerle. He leído que ha estado en Flossenbürg, ¿no?

Sí.

Muy pocos españoles fueron deportados a Flossenbürg.

Unos cincuenta, seríamos.

No, no, 140.

Es que soy historiador. Estoy especializado en deportación.

Ah, bueno. Ah... listo.

De hecho, Enric, si tiene usted tiempo,

me encantaría que nos tomásemos un café.

Poder charlar un rato. Tengo verdadera curiosidad

porque me cuente su historia..

Ese te gustará mucho.

Perdone, ¿y cuánto vale este libro?

Mira, costaba 3200 pesetas o 20 euros.

Muy bien.

Mire, podría...

Hagamos una cosa.

Mire, ¿por qué no llama a la asociación

y quedamos y hablamos largo y tendido.

Me parece estupendo.

Me lo llevo, gracias.

Ah, muy bien. Estupendo.

Bueno, ¿lo llamo entonces?

Por favor, por favor.

Muchas gracias, ¿eh?

Por favor.

Gracias. Hasta pronto.

¿Cómo ha dicho que se llamaba?

Benito. Benito Bermejo.

A primera hora de esta mañana, llegaba al Congreso de los Diputados

la delegación de la deportación española.

Durante la segunda guerra mundial.

Hombres y mujeres, que han vivido en sus propias carnes

el infierno de los campos de concentración nazis.

Hoy, por primera vez en 60 años,

estos españoles supervivientes

recibirán un reconocimiento por parte de las autoridades de nuestro país.

Hombre...

Permiso, eh...

Vamos.

¿Qué tal?

Hola.

¿Qué hay?

Tranquilo...

Muchas gracias.

Hola.

Enric.

Siento que tu tío no esté aquí para verlo.

Venga, que irá muy bien.

Nos ahogábamos en nuestros vómitos y en nuestras propias heces.

Después de eso,

Llegamos a un campo de concentración,

con todo aquel aquelarre

y aquella representación escénica

a la cual celaban tanto los nazis.

Deslumbrados por los reflectores,

mordidos por los perros,

aceteados por una gente en una lengua que no conocíamos,

¿nosotros qué sabíamos de link und recht?

O de fum, profum, ¿qué sabíamos nosotros de todo eso?

El desconocimiento de unas palabras en alemán podían costarte la vida.

Nos desnudaron absolutamente,

nos quitaron todas nuestras pertenencias,

no únicamente por cuestiones de rapiña, no,

sino por dejarnos totalmente desprotegidos.

Una alianza, una cadena,

la menor fotografía...

Solos, desprotegidos, sin nada,

nada que te pudiera recordar el exterior.

Nada que te pudiera recordad la ternura

de alguien que te permitiera seguir viviendo

con la esperanza de que lo volverías a recuperar.

Y después, después, cuál fue el después, podéis imaginaros.

No os voy a hacer un discurso protocolar.

Ya quizás mis palabras, pues, no sean tan sentidas.

No tuvimos un gobierno que nos auxiliara ni un país al que volver.

El pueblo judío...

Está siendo de locos.

Me están llamando políticos, periodistas...

¿Qué dices?

Que nos irá muy bien todo esto.

A mí lo que me parte el corazón

es que María no pueda vivir todo esto.

La pobre se dejó la piel.

Perdón. Mira Enric, te quiero presentar a Bernardino León,

Secretario de estado de Asuntos Exteriores.

Encantado. Ha dado usted un gran discurso.

Viniendo de usted, es un honor.

El Sr. León me estaba comentando que están muy sensibilizados con vuestro tema, ¿verdad?

Sí, sin duda. Y quería decirle al respecto que

el nuevo gobierno quiere hacer especial énfasis

en lo que llamamos memoria histórica.

Pues lo han empezado ustedes con muy buen pie.

Estamos un poco decepcionados porque nosotros esperábamos

que el presidente Zapatero estaría aquí hoy.

Sí, bueno. El presidente siente mucho no haber podido estar aquí hoy

porque se encuentra en Chile.

Pero estese seguro de que todo este tema no le resulta indiferente.

Pues, no sé si Ud. Sabe que es este año el 60 aniversario

de la liberación de los campos de Mauthausen.

Claro, el campo de los españoles.

Y vamos a hacer algo grande con nuestros colegas franceses,

exposiciones, charlas...

Se prevé que asistan como 30.000 deportados y familiares de todo el mundo.

Estamos intentando a ver si puede ser que, por primera vez,

España presida el acto.

Queremos que venga Zapatero.

Bueno, José Luis tiene una agenda muy apretada...

Es una gran oportunidad para que pueda demostrar

que verdaderamente le importa todo esto de la memoria histórica.

Hay mucha gente en este país que no sabe

que hubo muchos españoles en los campos de concentración nazis.

Vamos a hacer una cosa.

Yo consigo que España presida los actos este año

y Ud. Convence a Zapatero para que venga.

¡Cómo cuesta hacerse oír!

Casi no salimos en ningún sitio.

El País sí que dice alguna cosa.

Oye, Enric, ¿a ti te ha llamado Benito Bermejo?

¿El historiador? Sí. No, le tengo que llamar.

Seguro que quiere hablar sobre algo de Antonio Pastor.

No, no es por eso.

¿Ah, no?

Parece ser que tiene dudas de algunos datos de tu biografía.

Ha llamado a Paco Aura, el valenciano, que es el que me ha llamado.

Este Benito Bermejo, no sé qué tiene con nuestra asociación...

¿Benito? No, hombre, no.

Por lo que le conozco es un hombre muy sensato.

Bueno, ya le llamaré.

¿Me pones un café, por favor?

Sí, por supuesto.

Enric, me voy a trabajar.

Está bien.

Te he dejado comida.

¿Vas a estar bien?

Sí.

Venga. Luego nos vemos.

Vale.

Sí.

¿Benito Bermejo?

Sí, soy yo.

Hola, aquí también Enric Marco.

He oído rumores de que tienes dudas sobre mi pasado...

Sí. Hola, Enric, así es.

Déjame hablar a mi primero.

Sé que andas indagando, lo cual me parece bien.

Es lo que los historiadores tenéis que hacer.

Y quería decirte que estoy en disposición de aclararte cualquier duda.

Pero, más allá de esto,

todo esto me ha llevado a pensar

que quizás, desde la asociación,

no nos hemos portado del todo bien contigo.

No no no...

Es que no te hemos otorgado el lugar que te mereces ¿no?

Y, en ese sentido,

Yo siento, me haría un "mea culpa".

No no no, Enric, de verdad.

Yo no tengo nada que achacarle

a la asociación de deportados.

Yo sí, yo sí.

Mire, yo, lo que puedo decirle ahora mismo

pues que lo mejor que podemos hacer Ud. Y yo

es quedar cuanto antes, y hablar.

Verá, Enric, he encontrado información delicada sobre Ud.

¿Cómo?

Sé que está mintiendo.

Sé que no viajó a la fuerza a Alemania.

¿En qué te basas para decir eso?

Pues me baso en un informe que he encontrado,

y que prueba que Ud. Viajó a Alemania en el marco de un acuerdo de colaboración

entre Franco y Hitler, entre España y Alemania.

No sé de qué acuerdo me hablas.

Yo creo que sí, que lo sabe, Enric.

Te estás equivocando, Benito, estoy seguro.

Y, en todo caso, estas cosas, mejor

cara a cara, una charla, tranquilamente, con un café de por medio.

Y sí. Estoy totalmente de acuerdo, Enric.

Mire, la semana que viene, de hecho,

yo tengo que viajar a Barcelona para dar una charla.

Si quiere...

La semana que viene no puedo (chi la mar).

Pero tengo la intención de ir a Madrid a final de mes.

Quizás podríamos encontrarnos y solucionarlo todo.

Ya, bueno.

Hasta entonces, te rogaría que no andaras difundiendo cosas que no son ciertas,

Enric, yo sólo...

Aquí le traigo también

el de noviembre y diciembre del 41.

- Gracias. - De nada.

¡Amnistía! ¡Libertad!

¡No pasarán!

¿Qué ha sido?

Jarana.

Enric, mira.

No te había visto nunca por la universidad.

No voy a la universidad.

¿Entonces qué hacías en la manifestación?

Porque tengo el doctorado en recibir hostias.

- No será para tanto. - Y tanto que sí.

Me apuntó a la guerra a los catorce años.

Estuve en la Batalla del Ebro en la Columna Durruti.

¡Echad cuentas!

- ¿Conociste a Durruti? - Y tanto.

Pero nada de idealizar...

De aquella guerra no salimos bien parados.

- Perdona. - Sí, ahí me hace daño.

De aquella guerra no salimos bien parados.

No me puedo imaginar qué fue aquello.

Si yo te explicara...

Bueno, como podéis ver, hoy hemos traído al camarada Enrique aquí

para que, bueno, nos cuente un poquito su historia.

¿De acuerdo?

Nos va a contar un poco su experiencia en la clandestinidad.

De hecho, hace poco que ha salido de la cárcel.

Eso es.

Bueno, de hecho nos comentaba, ¿no? Enrique

que ha sufrido, pues, interrogatorios duros,

incluso torturas.

Así que tiene mucho que contarnos.

- ¿Has cerrado? - Sí.

Bueno,

a ver, vosotros no lo percibís así,

porque habéis vivido otra cosa.

Pero vivimos bajo una dictadura implacable.

¿Vosotros habéis oído hablar de la UJA?

Claro, claro...

UJA, Unión de juventudes antifascistas.

La creamos después de la guerra para luchar contra Franco desde adentro.

Yo mismo puse en pie la sección de Barcelona,

Reclutando gente aquí y allí.

Pasados pocos meses nos detuvieron a todos.

A todos menos a mí.

Porque llegué tarde, porque venía

de una de mis citas.

Lo que pasa es que en aquel momento tuve que...

tuve que huir del país. Tuve que salir de España.

¿Y cómo consiguió salir del país?

Esa sí que es una larga historia.

En fin, ya os lo contaré.

Pero en todo caso terminé en Alemania

donde fui apresado por alta traición.

En fin, lo mío, en Alemania, no fueron precisamente unas vacaciones.

Algunos... algunos hemos vivido más una guerra.

¿Y por qué no se habla aquí de los campos de concentración alemanes?

¿Cómo?

Me estoy leyendo este libro

y siento que en España

apenas se habla de los campos de concentración nazis.

Se habla poco, sí.

Sí, se habla poco.

¡Perdona!

- ¿Me podrías enseñar el libro? - Sí, claro.

Es una traducción del francés.

Explica y describe, uno por uno, la historia de los campos.

Es impresionante.

Es impresionante.

¿Me lo dejarías unos días?

¿Sabes cuántos judíos consiguieron matar?

Seis millones.

¿Pero cómo va a ser eso?

Seis millones son como los dos tercios de los judíos de acá de Europa.

Murieron muchos españoles.

La gente tiene que saber esto.

Nada, tú a lo tuyo.

Esto tiene que servir...

Venga, que en 15 minutos se levantan la Tata y el Jose.

Tú verás lo que haces, pero yo hoy no me quedo sin agua caliente.

Una torres enormes, muy altas,

de las que salía un humo negro, negrísimo.

Escupía humo las 24 horas del día.

Era como estar viviendo dentro de una pesadilla.

Constantemente.

No se acababa nunca.

Si vieras con qué cara me miran.

¿Ah sí? ¿Y con qué cara te miran? A ver...

De envidia.

Pero qué te van a envidiar, si están forrados de pasta.

Yo creo que se sienten culpables porque a sus padres les ha ido bien con Franco.

Y matarían por ser lo que soy yo.

¿A sí? ¿Y qué eres tú?

Un luchador.

¿Un luchador? Un fantasma, eso es lo que tú eres.

Yo tampoco he visto que tú hayas hecho nada en contra de Franco.

Qué vas a saber tú...

¡Mamá!

Ya voy, ya voy, Carmencita.

Venga, vístete.

Cuando llegabas, los guardas señalaban la puerta y decían:

«Vosotros habéis entrado por aquí y saldréis por allí».

Señalaban las chimeneas.

¿Quién podría creer que fuera verdad aquella bestialidad?

¡Aquel horror!

¿Pero cómo puede ser que, si había tantos españoles,

aquí no se sepa nada?

Porque la dictadura no quiere que se sepa.

Intenta ocultarlo por todos los medios.

Ya sabéis la relación tan estrecha que tenía Franco con Hitler.

Y, por otro lado,

no es fácil para los deportados hablar de todo aquello.

No es fácil.

Estimados amigos:

Os escribo otra vez para pediros

el certificado oficial de prisionero del campo...

Enric.

¡Qué susto me has dado!

Que ya estamos todos, cuando quieras.

Ya voy. ¡Oye!

Habló con Bermejo y listo, todo solucionado.

No hay más problema.

Bien, me alegro.

Ahora voy.

Si les digo que sí, y luego no viene, hacemos el ridículo.

Si Silvia, mira. Yo diré a los organizadores que Zapatero vendrá,

y que siendo eso así,

lo suyo es que este año sea la comitiva española la que presida los actos.

Pero ¿y si luego no viene?

A ver, Silvia, escúchame bien, escúchame.

Zapatero va a venir. No puedo decirte nada más.

Y tú me entiendes, ¿verdad?

Está bien. Voy a hablar con ellos y yo os diré si lo conseguimos.

Muy bien. Gracias.

A ti.

Otra cosa. Las charlas en los institutos. Hay dos.

Badalona y Cerbelló. Las fechas...

Cerbelló, ya voy yo, que fui el año pasado y quedaron muy contentos. Me consta.

Ya, pero yo prefiero que tú te quedes conmigo para preparar el dossier.

Que vaya Pera, que no tiene nada que hacer.

Puedo hacer las dos cosas.

Hombre, yo estoy aquí, sin hacer nada.

Estoy libre.

Cuando quiere, lo bien que oye, ¿eh?

En principio que vaya Pera. Listo.

¿Todavía estás aquí?

Sí, estoy escribiendo una nota de prensa...

por si Silvia nos da buenas noticias de...

Bueno, pero ya habrá tiempo. Vete a casa que llevas aquí todo el día.

No, no importa ya.

Si quieres que vaya a los colegios, sólo tienes que decirme...

Otra vez con eso...

Clara, Clara, a ver, a ver, entre tú y yo.

Vamos a ver.

Pera, Pera sin duda es una gran persona

y yo le tengo infinito respeto, pero...

Francamente, ¿tú lo has oído hablar?

¿Tú has oído sus discursos?

Ha aburrido hasta a las piedras.

Va, Enric...

Siento ser tan crudo pero la gente sale decepcionada,

Eso es imperdonable.

Luego, la historia que tiene, es un engaño.

Yo soy presidente de la asociación y tengo la sensación de que...

Te implicas mucho.

La asociación nunca había tenido tanta visibilidad como ahora.

Eso es gracias a ti.

Pero la salud ¿qué?

Sí, dígame.

Sí, soy yo.

Dime, Silvia.

¿Me lo puedes confirmar al cien por cien?

Muchas gracias.

Sí.

Por favor...

¿Y si no viene Zapatero?

¿Qué pensarán los de Mauthausen? Les hemos dicho que vendrá.

¿Habéis enviado bien la nota de prensa? Porque no ha venido nadie, solo esta.

Cuando quieras.

Por primera vez en la historia,

los deportados españoles han sido elegidos para presidir

los actos conmemorativos

de la liberación del campo de Mauthausen.

La noticia llegó por sorpresa, hace dos días, hasta este local

ubicado en un barrio céntrico de Barcelona.

Aquí, todos tratan de digerir la que ellos consideran

la mejor noticia que podían recibir.

¿No es así, Clara?

¿Qué sentiste, al saber que los deportados españoles

iban a presidir nada más y nada menos que estos actos?

Pues, lo primero que he sentido ha sido la sensación de...

Bueno, de una sensación de honor muy grande.

Y también de una gran responsabilidad.

Va a estar todo el mundo mirándonos.

Y tenemos que hacerlo muy bien por... eh...

por el horror nazi de todos los que estuvieron allí,

de todos los españoles que estuvieron allí.

Vale. Muy bien.

Lo tenemos.

¿No he estado muy tensa?

Sí, bueno, o sea, lo has hecho fenomenal, ¿eh?

Perdona, ¿no va a quedar un poco falso esto?

No. Esto, luego lo editas y queda supercreíble, eh. De verdad.

Sí, ¿hacemos unos recursitos o algo?

Venga.

Y tenemos que hacerlo bien

por todos los españoles que sufrieron el horror nazi.

Enric Marco, presidente de la asociación de deportados,

y representante de todos ellos,

está especialmente conmovido por este logro.

Será un gran altavoz, que no duda que lo hay, pero hay que dejar claro una cosa.

Sea el presidente de las más grandes naciones o una

criatura que va a un pequeñito colegio de barrio,

la pasión que nosotros ponemos para transmitir nuestro relato es la misma.

Frasecitas...

Es imposible no estremecerse ante las historias que Enric Marco nos cuenta,

como aquella partida de ajedrez que pudo cambiar su vida.

Yo estaba enseñando a jugar a un compañero

cuando de repente vi una sombra sobre el tablero.

Levanté la mirada y vi un SS.

Para ser una televisión local no está nada mal, ¿no?

- Está muy bien. - De hecho, mi compañero se sentó y dijo que siguiéramos jugando.

Y recuerdo que en aquel momento pensé "ahora es

el momento de los dioses, ahora es tu momento".

Le fui ganando una a una todas las piezas.

Era rival para mí.

Hasta que finalmente lo dejé únicamente con el rey.

Y tumbé el rey sabiendo verdaderamente que podía costarme la vida.

Pero aquel era el momento en que recuperé la dignidad.

No era contrincante para mí.

Hasta que al final, le dejé solo con el rey.

Hice jaque mate, tumbó al rey,

sabiendo que aquello me podía costar la vida.

Pero lo tenía que hacer.

Aquel era el momento que habían escogido para mí.

No me podían arrebatar aquel momento de ninguna manera.

Estaba convencido totalmente

de que me había recuperado como ser humano.

Aquel día... recuperé la dignidad.

Gané la Batalla de Stalingrado.

Aquel día recuperé la dignidad.

Gané la batalla de Stalingrado.

¡Qué historias!

Bueno, para ir terminando,

¿Cuál sería el perfil de los españoles que estuvieron presos allí,

en Mauthausen, por ejemplo?

¿Cómo, el perejil?

El perfil, el perfil de los deportados.

Francamente, ustedes no lo pueden entender,

porque, francamente, ni que de lejos...

Sí... ¿Dónde va a salir esto?

Esto es para la sección comarcal

del Bajo Aragón.

Muy bien.

Sí, pero no habéis publicado

que España presidirá los actos por primera vez.

En mayo, cuando sean los actos, seguro que hablaremos del tema.

Ya veo que las cosas no cambian.

Luego vendréis con que por fin os otorgamos el lugar que os merecéis,

que si patatín, que si patatán.

Oye, ¿de verdad tengo que matar a alguien para que me hagas caso?

A ver, Enric, lo que no podéis pretender

es estar todos los días en los medios.

Sí, dígame.

¿Enric Marco?

Sí.

Un momento, por favor. Le paso con el señor León.

Enric.

Hola, soy Bernardino León.

Sí, sí. Bueno, la secretaria me ha dicho "le paso con el Sr. León".

Pero no sabía si esperaba el rugido.

Soy el del congreso.

Sí. Eh... era..era broma.

Nos tenéis en ascuas.

¿Alguna novedad?

Pues sí, el presidente acudirá gustosamente al acto.

Ahora mismo simbolizáis todo aquello por lo que

nuestro gobierno quiere luchar.

¿Lo dices de verdad?

Escúcheme, Enric, queremos que tenga la proyección que merece.

¡Clara! ¡Santi!

Por la Asociación.

Sí, señor.

Salud.

Yo no daba un duro, ¿eh? También te di.

Yo no daba un duro, eh...

El único que lo tenía claro desde el principio.

Pues muy rico.

Nos tenemos que poner a trabajar, que luego se nos echa el tiempo encima.

Lo primero, hay que decidir quién va a dar el discurso en Mauthausen.

Yo, como queráis.

Bueno, yo creo que tú eres la persona adecuada, Enric.

Conoces Mauthausen, estás en el Comité Internacional,

Además ya dio el discurso en el Congreso.

Para mí eres tú, Enric.

Yo, como queráis. Si queréis que lo haga yo, no tendré ningún problema en hacerlo.

Pues francamente yo creo que es mucho mejor que lo

haga alguien que está en Mauthausen, no en otro campo.

¿Y quién propones?

Eusebi Pérez. Es un buen candidato, ¿no?

Ah, Eusebi. Eusebi, sí.

Ah, claro, Eusebi.

Sí, está muy bien. Eusebi está muy bien.

Una gran persona, ha sufrido mucho y se lo merece, sin duda alguna.

Claro que sí.

Un morador no es alguien que tenga facilidad de palabra

y no sé si estaríamos perdiendo una oportunidad de lanzar un mensaje con fuerza.

Es decir, verdaderamente hay que tener en cuenta

otros factores, no solo el haber estado ahí.

¿Me estás diciendo a mí que no tiene ninguna

importancia el haber estado en Mauthausen?

Haber sufrido y haber sido testigo de todos los

horrores indescriptibles que allí se han sufrido.

No, no, no.

¿No tiene importancia? ¿Eso es lo que dices?

No, no, yo lo que digo es que a veces es más

importante cómo te lo cuentan que quién te lo cuenta.

¿De qué sirve haber estado ahí si luego no lo

sabes contar, no sabes transmitir, no conmueves?

Pero ya digo que como queráis, ¿eh?

Deberíamos aprovechar que vamos a tener a todos los medios pendientes.

Totalmente.

Y en ese terreno Enric se mueve muy bien.

Además no creo que haya tanta diferencia entre Mauthausen o Flossenbürg.

Yo también voto por Enric.

A mí me parece lo mejor.

En este caso empezaré a preparar el discurso.

Quiero que sea un discurso consensuado.

Es decir, no es Enric Marco el que habla, no.

Son unos 9.000 deportados españoles que hablan a través de la boca de Enric Marco.

Eso hay que hacer claro.

Qué precioso es.

Pero cómo puede ser tan precioso.

¿Tú estás bien?

Yo sí, papá, cansada pero bien.

¡Ay, qué precioso!

Se ha reído.

Sí.

¿Y con tu abuela?

A ver, a ver, a ver con la abuela.

Ay, qué raro.

Menos mal que no estoy yo en casa, hija..

No, mucho mejor, y te lo dice alguien, que nació en manicomio.

14 de abril de 1921, 10 años antes de crear la República.

Sí.

Mi madre ingresó, embarazada de siete meses en San Bóin, y no salió nunca más.

Enric, por Dios, que el protagonista hoy es el niño.

De verdad.

Te dice hola.

Enric, Enric.

Mira con la manita.

Salió comunista.

¿No ves? ¿Tratas de nuevo?

No, no.

Enric, he terminado de corregir ya.

¿Cenamos?

Sí.

¿Discurso?

Esbozo.

Un poquito solemne demás, ¿no?

Un poquito teatrero.

¿Qué quieres decir?

Pues que tiendes a adornar un poquito las historias, ¿no?

Ah, está bien, ¿no?

Pues venga, vamos a cenar.

Laura, ¿tú cómo la has visto a Aina?

Bien, ¿por qué?

No sé. Todo esto que dicen de la depresión postparto...

Acaba de parir, Enric.

Me da miedo que vuelva a caer.

Pero si está perfectamente, está más fuerte que nunca.

Tenemos un nieto precioso.

Estamos bien.

Sí, ¿no?

Me dan miedo las cosas de la cabeza.

Bueno, pues no hagas historias de donde no hay.

Venga, vamos a cenar.

Ahí. Le damos aquí...

Hola.

Pues aquí.

¿Puedes coger tú el fax, por favor?

Ahora, le das ahí.

Dale.

¿Qué es?

No, propaganda.

¿Propaganda?

Por fax, aquí.

Nos ha costado mucho llegar hasta aquí.

Posiblemente más que los deportados de cualquier otro país.

Por eso queremos dar las gracias al presidente, Rodríguez Zapatero.

Igual le pondré el nombre, José Luis Rodríguez Zapatero.

Un presidente que hace pocos meses restableció la paz en España...

al retirar las tropas de la guerra de Irak.

Los españoles fuimos los primeros en entrar en el Mauthausen...

Enric, ¿estás seguro?

¿Te vas a meter en el tema de Irak?

¿Tú crees que eso les importará a los ahí reunidos?

Está Benito Bermejo al teléfono.

Dile que ahora no puedo.

Enric, ha llamado varias veces. Yo ya no sé qué decirle.

Bermejo, el historiador.

Sí.

Enric va a volver a llamar, ¿eh?

O sea, ¿qué quieres que haga?

No, ahora no.

¿Qué quieres que le diga?

¡Porque no puedo!

Dile que ahora no podemos.

Dile que ya le llamaré más tarde.

Más tarde, hazme el favor, Santi.

¿Qué decías?

Nos estábamos desviando de lo que es la memoria histórica...

para entrar en un tema que no sé si compete.

¿No vienes hoy?

No, tengo que hacer un par de recados, gracias.

Perdona por haberte gritado, estoy un poco nervioso.

- Tenemos mucho trabajo. - Tranquilo, no pasa nada.

¿Y te ha dicho algo Bermejo?

No, nada.

Pero le noto muy inquieto.

Demasiado para ser una tontería.

Pero si ya hablé con él, le llamé yo.

También me dijiste que lo habíais solucionado.

Este hombre, ¿no puede esperar dos semanas?

Enric, si es así, ¿por qué no lo aclaras ya y listo?

¡Porque nos merecemos un poco de respeto!

¡Que espere dos semanas!

No entiendo por qué eres tan tozudo.

Solo faltaba que consiga que tú desconfíes de mí.

Llego aquí a las ocho de la mañana.

¿Y hasta cuándo estoy? Hasta cerrar.

Voy a todas las escuelas de Cataluña.

Todas las escuelas, haciendo trabajo de base.

Incordio a todo el mundo para conseguir fondos.

¿Saco algo yo de eso? Creo que no soy sospechoso.

Santi, escucha, estamos en un momento crucial.

Necesito que estés a mi lado.

Enric, siempre estoy a tu lado.

¡Pero habla con Bermejo, por favor!

No.

¿Sí?

Enric Marco.

Hola, Enric.

No te he llamado hasta ahora porque tenemos mucho trabajo.

Pero quiero que sepas que no tengo ningún problema en hablar contigo.

Lo que ocurre es que justo ahora que sabemos la que se va a montar en Mauthausen,

con la presencia del presidente del gobierno, con Rodríguez Zapatero y demás,

comprende que nos tengamos que centrar en eso.

¿Y va a dar usted el discurso?

Si así lo deciden mis compañeros, sí. ¿Por qué?

No lo haga, Enric. Por favor.

Si lo hace, las consecuencias pueden ser nefastas.

¿Eso es una amenaza?

Mire, tómeselo como usted quiera.

Yo solamente le digo que o nos encontramos inmediatamente o no me va a quedar...

Oye, Benito, ¿qué es lo que buscas?

Erigirte en el gran historiador, que todo el mundo hable de ti, ¿no?

El gran historiador Benito Bermejo descubrió

que Enric Marco no fue a Alemania por aquí, sino que fue por este otro lado.

¿Pero qué estás diciendo? Que no.

Que no, Enric. Que no.

¿Estás dispuesto a mancillar el buen nombre de la?

Asociación por tus cinco minutos de gloria, justo ahora,

cuando los deportados están a punto de conseguir el homenaje que se merecen?

¿Es eso? ¿Tú sabes el daño que harías no ya a mí, que eso

ya me da igual, sino al conjunto de los deportados?

Que no, que no te salgas por la tangente, que

esto no se trata de mí ni de los deportados,

que esto se trata de ti, de Enric Marco y de lo que Enric Marco está haciendo.

Esto es algo muy grande para nosotros y para la Asociación y para toda España.

Cuidado, Benito, cuidado, o te vas a arrepentir.

¿Cómo?

Enric Marco.

Enric Marco.

Y la última.

Enric Marco.

Pues con un 92% de los votos, Enric Marco

seguirá siendo el presidente de la Asociación.

¿Qué hay?¿¿Qué tal?¿¿Cómo va?

¿Qué? ¿Pasa algo?

Pues algo parece que pasa, sí.

Santi ha recibido un informe de Benito Bermejo.

¿Otra vez? De verdad, yo ya es que no sé qué hacer con este hombre.,

yo es que ya no sé si es que va por mí, va por la Asociación...

¡Ya basta, Enric!

Lo he leído.

Bueno, bueno, Santi, no es momento ahora de hablarlo.

Envíame el informe cuando llegues a casa.

Nos reunimos todos mañana por la tarde en la sede, ¿sí?

Muy bien.

Buenas noches, Bernardino.

Siento llamarte un domingo a estas horas.

Por favor, Enric, ya te dije que podías llamarme cuando quisieras.

¿Qué tal ha ido la asamblea?

Está bien, está bien. Me han vuelto a elegir presidente.

Estupendo, me alegro.

Bueno, entonces ¿todo bien?

Sí, sí, sí. Pero me has llamado tú.

¿Todo bien por ahí?

Sí, sí, bien, con las tensiones de última hora,

pero nada que no se pueda solucionar.

Ya ha pasado mañana, viajamos a Austria,

tenemos una reunión el miércoles para acabar con los preparativos...

Muy bien. Yo llegaré el miércoles a la noche.

Allí nos veremos.

El presidente está muy ilusionado con estos actos.

Al parecer fueron a buscarte a tu casa porque

no te habías presentado a hacer la mili.

Tu familia dijo que te encontrabas trabajando en Alemania.

Para comprobar si eso era cierto, desde la región militar de Barcelona,

lanzaron la consulta al Ministerio de Asuntos Exteriores.

Y aquí está la respuesta.

El ministerio dijo que sí, que efectivamente

te ofreciste voluntario como mano de obra.

Y por si no nos damos cuenta de lo que esto supone,

Bermejo ha adjuntado alguna foto de cuando partieron a Alemania.

¡Qué vergüenza!

¡Qué vergüenza!

El tren salió el 27 de noviembre de 1941 de la estación de Francia,

en Barcelona, con destino a la ciudad de Kiel, Alemania.

Enrique, ¿esto es así?

Sí.

En él viajaban 650 trabajadores españoles

que se incorporarían como mano de obra en empresas

alemanas, en plena Segunda Guerra Mundial.

Estos empleados trabajarían fabricando arsenal para el ejército nazi.

¿Fabricando armas?

¡Joder!

¿Puedo hablar? Es verdad.

Fui en ese tren, ¿pero qué podía hacer?

Tenía que salir del país, la policía me estaba persiguiendo,

fue la mejor manera que encontré de salir del país,

pero después, ¿por qué terminé en Flossenbürg?

Porque me rebelé.

Enric, ¿seguro que estuviste en Flossenbürg?

No, eso no te lo permito ¿eh?

Al final resulta que tampoco estoy en Flossenbürg,

claro que estoy en Flossenbürg. Ahí lo tenéis.

Deportados 6.448, ya está.

Del informe de Bermejo no se deduce que Enric no estuviera en Flossenbürg,

simplemente que no fue a Alemania como deportado.

Pero...

Pero, ¿quién dio esto por bueno?

Esto no es más que una fotocopia del registro.

No es el certificado oficial del campo, no lo es.

Ahí está mi nombre.

¿Por qué tú no tienes un certificado oficial como todo el mundo?

Ahí está mi nombre, es verdad.

Fui como trabajador voluntario en Alemania, con Franco, sí, es verdad.

Pero, ¿por qué terminé en Flossenbürg?

Porque, primero me llevaron a la cárcel de Kiel,

Luego, hubo un juicio y terminé en Flossenbürg.

Eso es así, eso es así.

Pero, ¿por qué no lo dijiste desde un principio?

No lo sé.

No lo sé.

La gente esperaba, tenía en mí un referente,

querían a alguien que les diera fuerzas para luchar contra Franco y no sé cómo.

¿Cómo os iba a decir que yo había ido voluntario a Alemania?

Pues, mentí.

Y he mantenido esa mentira hasta hoy, pues sí.

Sí, de repente.

Y ya voy a confesaros otra cosa que no tenía por qué confesaros,

pero vosotros sois como de la familia y en vosotros puedo confiar.

Tuve otra mujer y una hija, y los abandoné.

Pero no, por favor, no se lo digáis a Laura, quiero que lo diga por mi boca.

Me pesan esas mentiras, pero de ahí, a decir que no estuve preso en Alemania,

bueno, claro que estuve preso en Alemania,

ya lo creo que estuve preso en Alemania.

Pero bueno, os he fallado.

Me arrepiento y no me lo perdonaré nunca,

sobre todo por ti, Santi, sobre todo por ti y por tu entidad.

Ya, ya, ya está, ya sé, ya.

Ya está. Ya no más mentiras, ya está.

¿Sabemos quién más ha recibido este informe?

Sí, me dijo que lo iba a enviar a presidencia del

gobierno, a la Generalitat y a otros deportados.

Entonces tenemos que hablar con el gobierno y con la Generalitat.

Ah, y si no hubieran recibido el informe, ¿no?

¿A qué te refieres?

Acabas de decir que podemos hablar con ellos porque recibieron el informe,

si no lo hubieran recibido, ¿seguiríamos con la mentira de Enric?

Yo no he querido decir eso.

Lo acabas de decir. No, no, no me líes.

Clara, lo acabas de decir.

Bueno, pero no quería decir eso.

Lo has dicho.

Santy, esto nos queda demasiado grande. A todos.

Estoy intentando ver qué es lo que podemos hacer.

No soy una experta.

¿Tú sabes qué es lo que tenemos que hacer?, dímelo tú.

Está todo preparado, Zapatero va a estar allí, ¿qué hacemos?

Es prioritario que nada enturbia las celebraciones.

Yo pienso que, de momento, aunque no digamos nada,

Enric no puede seguir siendo presidente.

Pero tienes razón.

Votemos.

Votos a favor de relegar a Enric de su cargo.

Enric, quedas relegado de todas tus funciones como presidente de la asociación.

Como vicepresidenta, asumiré yo las funciones de momento, ¿os parece?

Mañana llamamos a la presidencia y a la generalitat y vamos a ver qué opinan ellos.

Dame el teléfono de Bernardino León, por favor.

No, no, déjame que le llame yo, por favor.

Va, Enric, ya. Dame el teléfono.

Hola...

Hola.

Estoy haciendo tortilla.

Uy.

¿Qué te pasa?

Nada.

¿Estás bien?

Todo va a ir bien.

Venga, ayúdame,

¿Paso entonces?

Adelante.

Sí.

Vale.

Hola, ¿qué hay? ¿Qué tal? Buenos días.

¿Pero vienes a Mauthausen?

Bueno, ¿no tenías que venir o qué?

Pensaba que ayer habíamos quedado en que no.

Que no era presidente, pero no que no tuviera que venir, ¿no?

Sube.

Hola.

¿Qué hay? ¿Qué tal el viaje?

Bien. Tenemos prisa, que la reunión del Comité Internacional empieza en una hora.

Venga, vamos para allá.

No, Enric. Tú no vienes. Mejor que te quedes en tu habitación del hotel.

Están teniendo reuniones en Barcelona.

Cuando tengamos algo que debas saber ya te informaremos.

Vamos.

Bernardino.

¿Qué hay? ¿Qué tal? Soy Enric Marco.

Verás que tienes varias llamadas mías.

Te llamo desde Linz..

Algunas de las asociaciones estamos ya aquí,

en el hotel Linz.

Creo recordar que dijiste que llegabais hoy.

Bueno, llámame cuando puedas,

que te tengo que comentar una cosa.

Mi habitación era 312.

Por favor, todos miren hacia aquí.

Sin moverse.

Por favor, esperen.

Gracias.

Mi colega Johannes ha estado revisando las listas,

buscando deportados españoles,

pero no encontramos nada que coincida con su versión.

Tenemos un Enric M. Aquí. Creo que pone «Enric Moner...

¡Ese soy yo!

Este, este soy yo.

No dice Marco, dice Enric Moner, de Figueres.

¿Es usted de Figueres?

No, él es de Barcelona.

Está muy cerca.

Enric, por lo que veo aquí,

la historia de Moner no coincide

con la que me contó usted hace unos meses.

Moner no llegó desde Kiel,

fue transferido desde el campo de concentración de Buchenwald.

Sí, pero, como le he dicho,

este soy yo: Enric Moner.

No di mi nombre verdadero.

Mentí a las SS por miedo, por mi familia.

Pero hay datos directos de las SS que tampoco coinciden.

Mintieron, eso no es verdad.

Ahora recuerdo este nombre,

Enric Moner, claro.

Este número: 6448.

Estoy seguro.

Si usted lo dice, yo no se lo voy a rebatir.

Pero ¿puede darme un documento oficial de este número?

5448, por favor.

Lo siento, pero no podemos hacer eso.

¿Por qué? ¿Por qué no?

Porque no estamos seguros de que usted sea esa persona.

Hay personas que mienten sobre esto para conseguir una pensión

como víctimas del nazismo.

Nos tiene que dar algo más.

Seguiremos investigando y, si encontramos algo,

se lo comunicaremos.

Gracias.

Vámonos.

Que aproveche.

Bueno.

Que aproveche.

Gracias.

De nada.

¿Habéis bajado hace rato?

Hace media hora.

¿Y tú cuándo has llegado?

Hace un rato.

En el vuelo de la tarde.

¿No hemos ido a la reunión?

Hemos hecho bien en decidir que no vinieras. Sabían lo tuyo.

Ha filtrado.

Nosotros no hemos sido.

¿Estás seguro?

Enrique, habrá sido Bermejo, pero eso ahora da igual.

Mira, mira, mira, me da igual.

Llevo todo el día en la habitación, solo, a ciegas.

Nadie me dice nada, nadie me coge el teléfono.

¿Me podéis decir algo?

En Barcelona han estado hablando con la Generalitat y con el gobierno.

Y todos están de acuerdo con que ahora mismo

lo esencial es salvar los actos de Mauthausen.

Por lo que de momento no se dirá nada.

Vale.

Han decidido sacarte de todo lo relacionado con los actos.

Así que estás afuera.

¿Y quién va a dar el discurso?

Eusebi Pérez.

Si molesto me voy, ¿eh?

Si estoy aquí importurando y yo cojo mis cosas y me voy.

Enric, no sigas por ahí.

Enric, ¿estuviste en Flossenbürg?

Otra vez con eso, por favor, se te ha hecho mil veces.

¿Puedes aportar pruebas, pruebas reales de que estuviste en Flossenbürg?

Sí o no.

Cuando llegue a mi casa me las apañaré para conseguir las pruebas.

No, tiene que ser hoy.

El equipo Zapatero ha dicho que si no se aclara todo esto con todas las garantías,

Zapatero no va a aparecer en el acto.

Así que nueva oportunidad, Enric.

¿Estuviste en Flossenbürg?

¡Que sí, cojones!

Y yo no sé, ya. Perdóname, ya no sé cómo decíroslo...

Esto es un acoso y derribo, me parece a mí.

Hemos mandado tu fotocopia de registro al campo de Flossenbürg.

Sí, les hemos preguntado si tal y como indica esa fotocopia,

el número de preso 6.448 corresponde a Enric Marco.

Estamos esperando respuesta.

Nos lo van a poder confirmar, Enric.

Dínosla.

Por favor.

La verdad.

¿Has estado en Flossenbürg?

No.

Hijo de puta.

¡Hijo de puta!

Espera, tranquilo.

¿Qué esté tranquilo?

Ha estado a punto de dar un discurso en nuestro nombre, ¿no entedéis?

Disculpad, preguntan por Juan Gil.

Soy yo.

El señor Bernardino León acaba de llegar y quiere verle.

Gracias, venga conmigo.

Sí, voy.

¿Dónde vas?

No, tengo que hablar.

No, no, no.

Enric, por favor.

No, por favor, déjame.

Enric, tú no vas.

Siéntate.

Ha dicho que no quiere verte.

¿Cómo has podido hacerme esto...?

¿a mí?

¿Enric...?

Bueno, bueno, ¿tú qué haces aquí?

No me encuentro bien.

Me ha dicho el médico que tengo que descansar.

¿Qué médico?

Me voy a meter en la cama.

¿Cómo?

Enric...

Déjame solo.

Me inclino, con mi respeto, en nombre de todo el pueblo español.

Es la primera vez que un representante del gobierno de España

asiste a un homenaje de este tipo.

Estaba previsto que Enric Marco, presidente de la Asociación de Deportados Españoles

hablara junto a Zapatero.

Pero ha vuelto a Barcelona repentinamente

por encontrarse indispuesto.

En su substitución ha hablado Eusebi Pérez,

uno de los deportados, que vivió en sus carnes la barbarie nazi.

Los españoles fuimos los primeros en entrar en Mauthausen.

Y los últimos en salir.

Porque ningún país nos reclamaba.

Nadie reconoció nuestra historia.

Mientras veíamos que en un país y en otro,

homenajeaban y agasajaban a los sobrevivientes de los campos de concentración.

Cinco mil de ellos nunca salieron de aquí.

Para ellos se cumplió la inscripción que había en esta puerta,

una cita del "Infierno" de Dante:

"Vosotros, que entráis, dejad aquí toda esperanza".

"Yo, Enric Marco Valle, quiero reconocer los siguientes puntos.

Uno.

Haber salido hacia Alemania en una expedición de trabajadores españoles

a finales de 1941."

Vamos a hablar ahora de una mentira, la de Enric Marco,

El presidente de la principal...

"Dos.

No haber estado internado en el campo de Flossenbürg

a pesar de haber sufrido prisión en régimen preventivo

y bajo la acusación de conspiración contra el Tercer Reich."

Homenajes a las víctimas del holocausto nazi.

El timo más grande que yo he visto en los últimos tiempos.

Siempre que sea cierto, ¿eh?

Engañar a tanta gente durante tantos años...

Una terrible mentira...

Todo era inventado. Todo era una farsa.

"Tres.

Haber regresado a España a inicios de 1943,

después de haber sido liberado."

Durante treinta años ha dado conferencias.

Incluso ha escrito algún libro contando su...

"Cuatro.

Haber hecho pública mi biografía, con aspectos que deforman la realidad,

en el año 1978,

mucho antes de mi vinculación a la Asociación de Deportados,

que se limita a los últimos seis años."

Mintió durante 30 años haciendo creer a todo el mundo

que fue un deportado del campo de exterminio nazi.

Hasta ahora, que lo han descubierto.

Dice que mintió para transmitir mejor el horror del Holocausto.

La mentira fue confesada por el propio Marco.

Después de que un investigador reparase en las incongruencias de su testimonio.

El historiador Benito Bermejo aún no ha querido hacer declaraciones...

Desde la Asociación, queremos dejar claro

que este caso no debe enturbiar la labor que estamos haciendo.

La deportación está muy por encima del engaño de una persona.

Pero es evidente que el daño que esto puede hacer es enorme.

Esto es carnaza para los negacionistas.

"Y cinco.

Como consecuencia, renuncio a mis cargos,

y dejo en suspenso mis actividades en la Asociación Española de Deportados.

A 9 de mayo del 2005, en Barcelona."

¿Qué le diré a Pau cuando crezca?

La verdad.

¿La verdad?

Madre mía, papá.

Parece mentira que tengas tanta cara.

¿Les has explicado la verdad a tus compañeros?

¿A la gente que sí estuvo en un campo de concentración?

¿O no te pueden mirar la cara del asco que das?

Oye hija, vale ya.

No, "vale ya" no.

Deja...

¡No, no te defiendas!

Lo que faltaba, vamos.

Escucha, escucha.

Yo estuve en una prisión en Kiel.

Eso es verdad, ¿eh?

Yo he pasado cosas muy duras.

No todo lo que dije es mentira.

Papá, ¿me estás comparando una prisión con un campo de concentración?

- Es que es increíble. - No me estás escuchando.

¡No! ¡Es que estoy esperando que pidas perdón o algo!

Escúchame, Aina, ¡yo estuve en Alemania!

¡Yo fui víctima de los nazis! ¡Los nazis me metieron en la cárcel!

¿Qué estás diciendo?

Calmaos ya, por favor, que así no vamos a arreglar nada.

No, yo no quiero arreglar nada.

Yo sólo quiero que pida perdón y ya está.

¡Pero estuve en una prisión! ¡Tenía un espacio minúsculo!

¡No podía ver! Lo pasó muy mal.

Nadie sabe lo que he sufrido yo, ¿eh?

¡Papá, que a mí todo el mundo me verá como la hija de un impostor!

¿Tú entiendes eso? ¿Y yo qué hago?

¿Hago como tú?

Me invento mi propia historia y ya está, ¿no?

Aina, todo el mundo se inventa un poco su propia historia.

Y es que...

Y tú ¿qué? Tú no dices nada. Tú callada, como siempre,

mirando a un lado cada vez que miente.

¡Deja a tu madre en paz!

Es que sabía que podía pasar algo así. Sabía.

Qué, qué, qué. Que te creías que tú estabas engañando a todos,

y lo que no sabías es que ellos te estaban engañando a ti.

Haciéndote creer que se lo creían todo.

¿Qué te crees? ¿Que no intuimos?

Hay más cosas...

Hay más cosas en tu vida.

Ya está bien, Aina.

¿Y tú qué te crees?

¿Por qué... por qué...?

¿Te digo? ¿Te digo lo que pienso?

Aina, por favor...

Antes de conocer a mamá, ¿qué vida llevaste?

Oye, ¡cállate!

No, no, no...

¡Cállate ya!

No no no. Dímelo tú.

¡No!

Sí, ¿qué quieres saber?

¡No! ¡No! ¿Por qué?

¡¿Por qué?!

Todo, toda la mierda sobre eso y ...Marco...

Pero no, nosotros no fuimos.

Nosotros no fuimos. Y digo yo,

¿Por qué me creísteis tanto?

Algún interés tendréis en creerme tanto...

Enric Marco ha sido víctima de un linchamiento mediático sin precedentes.

No se sabía nada, y entonces yo he empezado a hacer camino,

a abrir, a abrir despacito y empezar a dar...

a dar voz a todos estos deportados.

Eso no se me puede negar.

Yo sólo decía así. Ahora llega aquí Enric Marco,

Y entraba yo. Y ha estado un campo de concentración.

Se volvían todos y te miraban.

Parece que soy el peor criminal de la historia.

Hombre, no hay derecho. No he hecho daño a nadie.

Y si por qué lo hacía. Lo que no le cabe a la gente en la cabeza

es que lo hice puramente por hacerlo.

No por ganar dinero.

Yo nunca he ganado un duro con eso, nunca.

¿Quién no ha mentido alguna vez?

Es que me hace mucha gracia.

La gente dice "Marco ha mentido. Marco ha mentido".

Miraos un poco dentro. Miraos un poco dentro.

¿Y ellos quieren que siga dando charlas?

No sé si querrán, pero si ellos lo desean,

yo estoy encantado.

Te digo otra cosa, las charlas no variarían mucho.

Y parece que a la gente le gustaba escucharlas.

Muchísimas gracias, Enric Marco.

Gracias.

¿Quién ha mentido más sobre Enric Marco? ¿Enric Marco?

Joder.

Cada año, una fiesta,

una flor, un recuerdo,

cinco minutos de discurso,

y, si hay lugar, inaugurar una placa.

Y hasta el año que viene.

Aunque si pidiera perdón quedaría todo el mundo más satisfecho,

Menos yo, naturalmente,

¿De qué coño tengo que pedir perdón?

¿De las consecuencias?

Eso sí lo lamento.

Eso sí lo lamento.

Pero ¿pedir perdón de qué?

¿Qué crimen es el que he cometido?

¿Qué crimen cometí?

No sé.

Si es que es eso lo que se espera de mí,

Sea perdonado, y quién sabe...

Qué poca vergüenza.

Que me juzgue quien pueda.

Qué poca vergüenza.

Nos ha engañado...

Nos ha engañado... Nos engañó.

Tendría que haber dicho que no.

Ha tergiversado todo. Ese no soy yo.

Yo diría que es bastante tú, fíjate.

¿Por qué?

¿No crees que es hora ya de que lo dejes, Enric?

Son cuatro años, ya.

Nosotras ya te hemos perdonado.

¿Qué más quieres?

Yo no puedo dejarlo así.

Que sea así... y que sea...

Yo no puedo dejar la lucha.

¿Qué lucha?

Primero fueron los anarquistas,

luego los sindicatos, luego los deportados.

¿Cuál es tu lucha, pues, Enric?

Él es un hombre que se ha pasado la vida encerrado en un taller

aquí, en Hospitalet.

Y a los cincuenta años, cuando llega la transición en España,

y todo el mundo se da vuelta,

él se reinventa.

El se convierte en un héroe de la guerra,

en un héroe de la resistencia antinazi,

en un héroe de la resistencia anti-franquista.

Él no había hecho absolutamente nada de todo eso.

Y lleva una vida de héroe, cambia de mujer, cambia de trabajo,

Cambia de lugar donde vive,

cambia de nombre.

Y quiere que le quieran...

Sí...

como todos.

Sólo que él lo hace a lo bestia..

Pero a lo que iba...

Supe que había algo ahí que me importaba mucho.

Que es que, todos los temas, todos los libros

tienen un tema superficial y otro profundo.

¿Pero qué dices? Cállate

Marco es el tema superficial de este libro.

En el fondo no habla de Marco.

Este libro habla de otras cosas.

Marco es el instrumento que yo uso

para hablar de cosas que nos atañen a todos.

A ti, a mí, a todos...

¡Desgraciado, farsante!

¡Cómo te gusta la cámara!

¡Ay, cómo les pone la cámara!

Qué afán de protagonismo que tiene...

El hecho de que todos somos, de algún modo, farsantes.

- ¿Sí? - Aina.

Hola.

¿Has leído el libro?

Papá, no pienso leer el libro.

El Cercas este ha hecho lo que le ha dado la gana.

Lo ha manipulado todo. Y te digo una cosa...

Papá, escúchame una cosa. ¿Cocinas algo?

¿Qué te haces de comer?

Sí, ayer hice unas lentejas como las de mamá.

¿Sí? No me fío.

¿Está Pau?

No, Pau está con unos amigos.

Si quieres, cuando llegue, le digo que te llame.

Sí, y...

Papá, te dejo, que estoy haciendo cosas.

Mañana intento pasarme, ¿vale?

- Hasta mañana. - Un beso.

Adiós.

La pregunta de Mita está muy bien: «¿Por qué 'Enric Marco'?».

Cuando en otoño del 2014,

apareció la novela de María y después la mía,

alguien me preguntó: «Qué curioso que haya dos novelas

al mismo tiempo sobre...

¡Más o menos! Ahora lo hablaremos.

«...más o menos sobre el mismo tema».

Y yo le dije: «¡No! ¡Lo extraño es lo contrario!».

¡Que no hubieran aparecido treinta!

Porque estamos hablando de una cosa muy bestia.

Yo creo que quizá debería de recordar...

- ¡Mentiroso! - Brevemente...

la dimensión de lo que estamos hablando.

¡Embustero!

¡Hombre! Tenemos a Enric Marco aquí.

No hace falta que saludes. ¡Embustero!

Es Enric Marco. Es fantástico tener a nuestro personaje aquí.

He venido solo para que sepas que aún estoy vivo.

¡Hombre, pero yo eso ya lo sabía!

Claro. Pero si quiere puede venir aquí.

No hay ningún problema.

Hombre, esto es...

Enric, ¿quieres venir aquí?

¿Qué si quiero ir a tu lado?

¡Pero cómo se te ocurre! ¡Con las mentiras que has dicho!

- ¿Cómo se te ocurre? ¡Embustero! - ¿Cuáles?

Lo único que ha hecho es coger un maniquí,

colocarlo a su manera, para que diga lo que él quiera.

¡Cómo se te ocurre!

- No sé, ¿qué hacemos ahora? - ¡Que ya voy!

- Continuamos. - ¿Tú crees?

Sí, y tanto que sí.

No, pero él puede hablar, ¿eh?

- ¡Sí! Es que lo puede hacer. - Naturalmente.

- Evidentemente. - ¡Ni escritor ni nada!

¡Desde Soldados de Salamina no ha escrito nada!

Solo ha cogido a un hombre, sin tener en cuenta la verdad.

¡Eso es lo que ha hecho conmigo!

¡Amigo de Vargas Llosa!

A ver...

- ¿Esto estaba preparado? - No, no estaba preparado.

- ¡Qué fuerte! - Porque es muy bueno.

No, no, a ver...

No pasa a menudo que se presente el personaje aquí...

Tenga, una butifarra. Lo invito con un café.

Gracias.

Gracias.

Me equivoqué con usted.

Ahora, con el tiempo, me he dado cuenta que no ha intentado

aprovecharse para conseguir el foco mediático.

¿Qué quiere, Enric?

Proponerle que escriba un libro.

¿Yo?

¿Un libro de qué?

He ido recopilando documentación

para contar la verdad sobre mi vida.

Tengo aquí el justificante conforme...

Verdaderamente estuve preso en el penal de Kiel.

Tengo la partida de nacimiento

que demuestra que nací en un manicomio.

¿Cómo voy a escribir yo un libro sobre usted?

¿Por qué lo dice? ¿Por el libro de Cercas?

Yo quiero decir, un libro escrito con rigor.

Escribió usted un libro solo de Francesc Boix.

Pero Francesc Boix es un deportado, uno de verdad.

Él sí estuvo en un campo de concentración,

fotografió Mauthausen, testificó en Nüremberg...

No quiero compararme,

pero mi vida quizá también merece ser contada.

No puede ser que de Enric Marco solo se diga que fue un impostor.

No.

A ver, Enric.

Yo soy un historiador.

Estoy especializado en deportación.

Mi trabajo es buscar la verdad y contarla.

No me vale de nada la mentira.

Pero a través de mi mentira puede contar la verdad.

No sé si lo entiende.

Puede hablar de los deportados a través de mí.

No entiendo lo que quiere, Enric.

No tengo nada más.

¿No tiene nada más?

Pero a ver, ¿no tiene nada más para qué?

¿Para que le saquen otra vez en los periódicos,

para rehabilitarse?

¿Para qué?

No.

Lo siento mucho, Enric.

De verdad.

Ya casi no quedan deportados.

Piénseselo.

Voy a insistir.

No, no, no. Llévese esto.

Gracias.

Subtítulos de Twice.

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