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Yoruba
Zulu
Conjeta Licata.
Toda referencia a situaciones o personas es meramente casual.
¿El señor Licata?
Sí. Una llamada para usted. Gracias.
Diga quién es.
Claro, en estos momentos es imposible.
Estoy cenando todavía.
Ah, ¿tu mujer está ahí contigo? Bueno, ahora mismo no puedo. Ya le llamaré
mañana.
Estoy en la cabina de enfrente del restaurante. Quiero verte enseguida,
Ya, comprendo.
Bien, comprendo.
Debo ausentarme cinco minutos por el trabajo.
Perdonad.
Gracias. No hay de qué, señor.
Paolo, ¿dónde vas?
Estoy aquí.
Vamos, muévete. No puedo perder el tiempo. Tengo que volver con mi mujer.
Espérame. Espérame, no corras.
¿Quieres beber algo?
Un whisky. Que sean dos whiskys.
No entiendo por qué me has llamado. Y además sabías que estaba con mi mujer en
ese restaurante.
Me habías prometido que no saldrías más con ella. Y yo que te había creído.
Sabes que estoy esperando la resolución de mi divorcio. Tengo una hija y no
pienso renunciar a ella. Tienes que tener paciencia.
Debemos ser prudentes.
Siempre con la misma canción.
Ha llegado el momento de tomar una decisión.
Perdona, tengo que irme.
Se me ha hecho muy tarde.
Espera un momento.
Un beso.
Muy tarde.
Solo un beso.
He comido francamente bien.
Yo voy a marcharme ya a casa.
Es muy tarde y no creo que Paolo vuelva.
Hasta luego. Adiós.
Sí, mañana me voy de viaje a Palermo.
¿Dónde vas? Estoy aquí.
Escucha.
Escucha. Escúchame.
Un momentito.
Qué morro que tiene.
Esto se la lleva a Palermo.
¿Le puedo preguntar cómo se llama?
Oye, tócate la polla.
¿Se llama polla? ¿Has terminado? Pero si yo solo le he preguntado el nombre.
Déjame en paz.
Deseadme suerte.
¿Se puede saber por qué corre?
Eh, pare un momento, ¿no?
Solo quiero saber su nombre.
Te lo repito, déjame en paz.
¿Qué pasa, tiene miedo?
Solo quiero hablar un poco.
No me la quiero comer.
Usted me gusta.
Me gusta mucho.
¿De acuerdo?
Oye, eres muy insistente, ¿sabes? Deja ya de seguirme y vuelve con tus amigos.
Vamos.
Escucha, ahora estamos solos.
Deja de hacerte el virguito.
Escucha, solo quiero darte un beso.
Dámelo, te juro que te tiro escaleras abajo.
Estás... Estás muy buena.
Una hembra maravillosa.
¿Qué pasa?
Sí, eso es.
Chupa.
Pónmela toda.
Sabía que te gustaría.
Lo sabía desde que te vi.
Vamos.
Vamos.
Te cabe toda mi polla en tu boca.
Qué puta eres.
¿Cuántos nabos habrás tocado?
¿Verdad?
¿Verdad?
Tienes una boca de sueño.
Vamos, puta
Muévete, muévete.
Vamos, muévete.
Vamos, puta.
Lo sabía.
Buenas noches, señor.
Hola.
¿Se ha portado bien la niña?
Claro, señora. Mejor así.
¿Ha estado tranquila? Sí, tranquilícese. De acuerdo.
Ahora te pago.
Gracias. De nada.
¿Y mi marido? No, no le he visto. Todavía no ha regresado.
¿Por qué te has ido y no me has esperado en el restaurante?
Ya me había cansado de esperar.
Serás puta. He visto todo lo que has hecho en la escalera.
¿Yo, puta?
Tócate la polla.
La única verdad es que tú eres un bastardo de mierda.
Estoy hasta el culo de esta mierda de mundo.
Después de lo que has hecho no verás nunca más a tu hija. Todo el pueblo
que eres una puta. Ningún juez podrá conceder la custodia de su hija a una
ramera como tú.
Habrás tenido una pesadilla.
Te prepararé una manzanilla.
Perdona si te he asustado.
¿Qué ha pasado?
Nunca te había visto en ese estado.
He revivido, minuto a minuto, el último día de vida de mi madre.
Ha sido terrible.
Era como si estuviera allí, a su lado, el día que murió.
¿De tu madre?
Tenías solo dos años cuando murió. ¿Cómo puedes recordar su último día de vida?
Cuando mi padre estaba ingresado en la clínica.
Hace tres años.
Lo convencí de que me contara todo sobre el fin de mi madre.
Después murió.
Perdóname.
Yo no quería... No quería recordarte una pena tan grande.
No, tú no tienes la culpa.
Soy yo quien te abruma con mis problemas.
Bien, veamos.
No debemos pensar más en ello.
¿Cómo piensa pasar la mañana mi dulce amiguita?
Bien, prueba a adivinarlo.
No me digas que vuelves a la carga con el cura.
¿Pero qué hay de malo en ello?
Yo lo encuentro muy simpático.
Y muy atractivo.
Es un hombre extraordinario.
Pero estás loca. ¿Tú comprendes lo que podría pasar si la gente del pueblo se
enterase? Pero dime, ¿qué es lo que podrían pensar?
Oh, no, ¿pero qué dices? Nadie se va a enterar nunca de nada.
Tranquilízate.
¿Y tú? ¿Cómo piensas pasar el día?
Bien, hoy no me apetece mucho estudiar. En el taller de Santino solo trabajan
media jornada.
Vendrá a buscarme a la una y nos iremos a dar un paseo.
Oh, Concheta, quisiera invitarte a comer una pizza, pero como no tengo una lira,
tendrás que pagarla tú.
María, esto es como una cabra.
¿Pero qué coño haces?
Toma, ¿cuánto te falta para terminar?
Calculo que una media hora, una hora como máximo.
Dime, ¿y qué haces después de comer?
¿Te vas con Concheta o haces algo en especial?
No sé, es que tengo un coche para reparar en el taller. Es de un cliente
Creo que no volverá antes del lunes y me gustaría darle a Concheta una sorpresa,
como siempre salimos en moto.
¿Pero qué dices? ¿Y si tuvieras un accidente con ese coche?
No tienes permiso de conducir.
Debes estar loco.
Tú sí que estás loco. ¿Loco?
Esta noche tengo una vida.
Voy a ver a una mujer, ¿eh? La mujer del jefe.
Vamos, sube.
¿Dónde hay que ir? ¿Cómo es que vienes con este coche? No entiendo cómo se te
ocurre coger un coche como este.
No te preocupes, me lo ha dejado un amigo. Anda, sube.
Está bien.
Buenos días, hija.
Esta mañana has madrugado mucho.
Has llegado muy pronto.
Es verdad.
He venido tan pronto porque creo que he cometido un pecado.
Por eso quiero hablar con usted, señoría.
Bien, María, tranquilízate. No te debes preocupar. Sígueme al confesionario.
Buenos días.
Documentación, por favor.
Bueno, es que me he dejado la cartera en casa.
Créame, se lo juro.
¿La llevas tú?
No, yo solo llevo el carné de identidad.
Aquí hay muchas irregularidades.
No sé a qué se refiere. El nombre no se lee bien y la foto está borrosa.
Eso es imposible.
Síganme al cuartel para un control.
¡No disparéis!
¡No disparéis!
¡Cállate si no estás muerto! ¿Entendido?
Dime, María, ¿en qué has pecado?
Me da mucha vergüenza decírselo, padre.
Me he tocado.
Muchas veces.
No debes avergonzarte. ¿Dónde te has tocado?
Bueno, no es fácil.
Me da tanta vergüenza.
Me he acariciado muchas cosas mientras lo hacía. Pensaba en usted, señor.
¿Así?
Debes ser más precisa si quieres que entienda la gravedad de tus pecados.
¿Has oído?
Mi marido puede llegar de un momento a otro. He de irme.
Espera. Espera un poco más. No.
Tu marido estará viendo la televisión. Tranquilízate.
¿Quién eres tú?
Yo soy un operario. Un operario de este taller.
Dime, ¿trabaja aquí un tal Santino Lanchafame?
Sí. Dígame, ¿ha sucedido alguna cosa?
No, nada. Solo queríamos esa información.
Está bien. Puede volver a dormir.
No te preocupes. Tú vete a la cama porque yo voy a ir muy tarde. Ha
algo muy grave.
Han matado a dos policías en la carretera.
Me tomaré un bocadillo. Luego te llamo, cariño. Hasta luego.
Hemos recibido la información de la brigada enviada al puesto.
El señor Santino Lanchafame efectivamente trabaja en el taller
como él había dicho.
Tras las comprobaciones rutinarias ha resultado no tener carnet de conducir y
además se le imputa una condena de seis meses con los beneficios de la
condicional. Sentencia del Tribunal de Palermo del 20 del 5 del 92 por hurto de
vehículo. En cuanto a la chica no hay cargos contra ella y sus documentos
en regla. Está bien, ¿qué pasa la chica? A la orden.
Señorita, por favor.
Pase.
Siéntese, por favor, señorita.
Perdone que se haya hecho tan tarde, pero por desgracia las verificaciones
necesarias en estos casos tan graves nos han llevado mucho tiempo.
Sí, sí, ya lo sé.
Hace más de siete horas que nos están reteniendo. Hemos dicho ya todo lo que
sabíamos. No podrían dejarnos marchar ya.
Sí, señorita, usted puede marcharse tranquilamente. No hay ningún problema.
Por desgracia, su novio queda detenido provisionalmente.
Pero se ha vuelto loco.
Nosotros no hemos visto nada.
Se lo habríamos dicho.
¿Cómo se lo puedo hacer entender?
¿Por qué detienen a mi novio? ¿Qué es lo que ha hecho?
¿No puede entender por qué detenemos a su novio?
Eso es absurdo. No consigo imaginar cómo estando en el lugar de los hechos me
digan que no han visto a nadie.
Ha sido todo muy rápido.
Los disparos, la confusión.
Nosotros todo lo que hemos visto ya se lo hemos contado.
Es inútil que nos retenga más tiempo. Por favor, se lo suplico, llevamos aquí
horas y horas. No tenemos nada más que decirle.
Señorita, usted continúa con su versión, pero por desgracia yo debo atenerme a
la ley. Las cosas están exactamente como al principio.
Usted puede marchar tranquilamente. En cuanto al chico, debemos retenerlo. El
lunes por la mañana irá al juzgado para que decidan si sigue retenido o lo
liberamos.
¿Sí? Oiga, perdónela ahora. ¿Es el abogado Marquignoli?
Sí, soy yo. ¿Con quién hablo?
Escuche, soy Concheta Licata.
Soy la novia de Santino Lanchafame. Él me ha dado su número.
Perdone, señorita Licata.
¿Puede decirme de qué se trata?
Me llama a las siete de la mañana y me ha despertado.
¿Qué ha pasado?
Espero que lo que tenga que decirme sea algo importante.
Abogado, tenemos un gran problema. Es Santino.
Lo han arrestado. ¿Cómo dice?
Me ha dicho que avise enseguida a su familia.
Lo haré inmediatamente. Pero, ¿por qué lo han arrestado?
Por seguridad.
Póngase en contacto con el comisario.
Llamaré enseguida para obtener información.
Muchas gracias.
Lo que quiero decir es que está un poco alto, ¿sabes?
Oye, pasa.
Chaval, te deseo una buena estancia.
Buenos días.
¿Qué pasa?
¿Es que has perdido la voz?
Han metido en la cárcel a Santino. ¿Qué dices?
Ha sido terrible.
Han asesinado a dos policías delante de nosotros.
Cálmate, Concheta, por favor.
Intenta tranquilizarte y cuéntame todo lo que ha sucedido.
¿Sabes?
Es absurdo lo que han hecho con esos pobres hombres.
Les han matado como si fueran bestias.
Ha sido horrible.
Pero he visto la cara de sus dos asesinos.
Quiero hablar con el comisario.
Tienen que pagar por esto.
Claro.
Tienes razón.
Pero ten cuidado.
Se trata de gente que no bromea.
Piénsalo bien y recuerda que no eres el único que corre el riesgo. Tienes una
familia y una novia.
Ten mucho cuidado, Santino.
Vaya cara traes. ¿Te ha sucedido algo?
Usted conoce a Concheta, la muchacha que vive conmigo.
Tiene un grave problema.
¿Qué tipo de problema?
Ella y su novio han sido testigos del asesinato de dos policías.
Han declarado que no conocían a los asesinos, pero el comisario no ha
creer su versión.
Así que el pobre Santino ha sido arrestado y ahora se encuentra en la
¿Pero ellos han visto a los asesinos?
Claro que los han visto.
Pero tienen miedo de hablar.
Quisiera saber si me puede hacer un gran favor.
Si está en mis manos, seguro.
Yo sé que usted dice misa en la cárcel de Tardelli.
Me gustaría saber si Santino es tan peligro.
Si algo le sucediese, Concheta se moriría de pena.
Procuraré hacer todo lo posible.
Se lo agradezco, padre.
Pero tú también has de hacerme un favor.
Y creo que sabes perfectamente el favor que debes hacerme.
¿Me echas de menos, cariño?
Ya, claro que sí.
Te echo de menos.
Yo a ti también.
¿Se porta bien la niña? Sí, la niña se porta muy bien.
Mira a dónde has llegado.
Siempre metido en líos. Era previsible.
Pero tranquilo.
Te sacaré de aquí.
He hablado con el magistrado y... Está analizando tu caso.
Creo que será cuestión de días.
Tu madre te ha preparado este dulce. Dice que es tu favorito.
La pobre no ha tenido fuerzas para venir.
Haz el favor de dejar de llorar.
Ana, por favor, cálmate.
Pronto volveré a casa.
No es posible, Santino, que estés siempre metido en líos. No puedes vivir
tranquilo. ¿Qué quieres? ¿La muerte de nuestra madre?
¿Sabes todo lo que ella ha hecho por nosotros?
¿Por qué cogiste ese coche del taller? ¿No podías coger la moto? ¿Qué es todo
este escándalo? ¿Creéis que estáis en el mercado?
Nicola, suspende por hoy todas las visitas. Que salgan todas las personas
Usted no puede tratarnos así. No somos ningunas bestias.
Ah, ¿no? ¿No sois bestias? Tú eres un insecto asqueroso. Por eso estás aquí.
Nicola, devuelve este escarabajo a su celda. Hasta la vista.
¡Y tú eres un hijo de puta!
¡Me las pagarás por todo lo que has hecho!
Gracias.
Debe perdonarlo, señor director. Por favor, él no es malo.
Solo es que echa de menos a su familia.
¿Y por qué no lo piensa antes?
Su marido cumple una condena de cuatro años por tráfico de drogas. Si hubiera
elegido un trabajo honrado, hoy no estaría en estas condiciones.
El problema, señor director, usted lo sabe bien, es que en Palermo no es fácil
encontrar un trabajo honrado.
Por favor, señora, no hablemos de política. No estoy para eso.
La he llamado para comunicarle que las visitas han sido suspendidas durante
meses. ¿Tres meses?
No puede hacer eso, Excelencia.
Le suplico comprensión. Lo único que tiene en el mundo es a su hija. Se
de pena, por favor.
Señora, señora, por favor, tengamos la fiesta en paz.
¡Basta, basta!
Señor director, se lo pido de rodillas, por favor. Veremos, veremos, veremos,
veremos. Ahora váyase, por favor, que estoy muy cansado. Por favor, váyase.
Perdónelo, se lo pido de rodillas.
Déjelo ya, por favor, váyase. Déjeme tranquilo, vuelva a casa.
Lo pensaré.
¿Te has enterado de lo que ha hecho Santino?
Esta vez se ha metido en un buen lío. He oído que el jefe quiere despedirlo.
No, Keva, tú sabes que Santino no ha hecho nada.
Su única culpa es haber cogido ese coche.
Estoy seguro.
¿Tú trabajas aquí un tal Santino?
¿Por qué? ¿Quieres decirle algo?
En este momento no está.
Decidle a Santino en la cárcel que si habla de lo que ha visto le puede
cualquier cosa.
Tengo amigos en la cárcel y aunque esté entre rejas puede morir.
También sabemos dónde vive su novia y su familia.
¿Me ha explicado?
¿Diga? Concheta Licata, si tú o tu novia habláis, tendréis graves problemas.
Donde quiera que estéis, os comeremos el corazón.
¿Diga?
Mi abogado está haciendo todo lo posible para sacarme de aquí.
Sí, pero es el juez quien dice. Espero que sea rápido. No aguanto ni un minuto
más encerrado en esta cárcel. Ayer hablé con tu mujer.
Qué tía más buena.
Lo que no puedo entender es cómo puede vivir con un hombre como tú.
¿Sabes lo que he dicho? Que está dispuesta a todo para mejorar tu
Tú con mi mujer no debes ni hablar.
Asqueroso de mierda.
¿Qué pasa, don Herminio?
¿Por qué me ha hecho venir hasta aquí?
Hijo, tengo que hablarte de una persona que seguro conoces y a quien yo aprecio.
¿Y quién es?
Un tal Lanzafame.
¿Santino Lanzafame?
Sí. Claro que lo conozco.
Bien.
Entonces tengo que pedirte un favor.
Director, por caridad, evíteme esta vergüenza.
No te preocupes. En solo un par de horas te permitirán poder volver a ver
regularmente a tu marido. No querrás esperar tres meses para volverlo a ver
nuevo, ¿no?
Vuesencia me promete que nadie llegará a enterarse nunca.
Si no, para mí será el fin.
¿Pero qué sucede? Puedes estar tranquila. De mí te puedes fiar.
secretario? Un hombre fiel. Es una tumba. Y adora a los niños. ¿Verdad,
Claro que sí, director.
Y usted también, señora.
Si quiere, puedo darle el biberón.
Locatio.
Ven aquí.
El director de la prisión me manda decirte que aquí al lado hay una persona
muy importante para ti.
Rosalía.
Entra. Desnúdate.
Quítate la falda también, sí.
Y ahora, tócate.
Tócate. Venga.
Sí.
Sí.
Tu marido no te sabe follar.
Vas a ver cómo disfrutas.
Así y así.
Así, hasta que te oiga el cabrón de tu marido.
Sí, sí, cómetela.
Máximo. ¡Máximo!
¡Máximo! ¡Guardias!
Buenos días, abogado. Buenos días.
¿La señorita Licata?
Sí, soy yo.
Marquiñoli, perdone el retraso, pero es que estoy ocupadísimo.
Bien, dígame.
Abogado, ¿por qué me ha hecho venir aquí? ¿Qué ha sucedido?
Bien, el motivo es evidente. Se trata de Santino.
Ha confesado.
Yo aprecio el gesto, pero por desgracia está en la cárcel todavía.
Verá, hay un problema.
Estos son dos criminales muy conocidos y peligrosísimos.
Yo... yo creo que debe abandonar Torrione por cierto tiempo, tanto usted
familia de Santino.
¿Habéis visto?
Ese hijo de puta ha hablado. La noticia ha salido en todos los periódicos.
¿Pero qué pollas ha hecho? ¿Ha dicho algo?
Sí, lo ha dicho todo. Le voy a disparar en toda la cara a ese hijo de puta. Le
reviento la tapa de los sesos.
¿Cómo van las cosas, señor comisario?
Tengo buenas noticias. El muchacho ha hablado.
Bien, muy bien.
Aquí están los resultados de la identificación que el muchacho ha hecho
nuestra brigada de investigación.
En una primera comparación con nuestros archivos y retratos, parece corresponder
a aquellos dos sospechosos de San Giuseppe Iatto, un tal Nicola Ancini y
Piccirillo, pertenecientes a la familia de los Licastro.
Debemos proseguir con mucha cautela estas indagaciones, señor comisario.
La situación es muy delicada. ¿Qué quiere decir?
Quiero decir que usted ya sabe lo importante que es para nosotros la
investigación de la familia Licastro.
No podemos comprometer todo y sacarlo a la luz justo ahora.
Escuche, señor magistrado. La investigación sobre la familia Licastro
marcha dos años.
Creo que las averiguaciones han revelado suficientes elementos útiles y que
podemos... Intente comprender, señor comisario.
Nosotros no podemos agitar las aguas exclusivamente en base a la descripción
reconocimiento de un testimonio muy poco digno de consideración.
Que, por otra parte, podría resultar sedicioso.
Para proceder necesitamos de otros elementos probatorios de mejor
Continúe con las indagaciones y hágalo con la más absoluta discreción.
Bien. Entonces, ¿qué hacemos con el chico?
Retengámosle un poco.
Justo el tiempo necesario para verificar que su información es correcta.
Algún día más en la cárcel no puede hacer daño a nadie.
Santino, amor, ¿por qué te arriesgas tú solo?
Déjame hablar a mí. Es mejor.
Debes ayudarme a salir de aquí, cariño.
Esos bastardos van a por todas.
He recibido muchas amenazas.
Concheta, por favor, ayúdame. Solo tú puedes hacerlo.
Bueno, ¿dónde están?
En el locutorio.
Muy bien.
Quiero a su hermana.
Habla con el cura y díselo todo.
¿Entiendes?
Eso está hecho.
Sí, ya la había visto en el locutorio hablando con su novio.
Enseguida la he reconocido.
Quisiera preguntarle cuál es el motivo de su visita.
Escuche, director.
Santino ha de salir de la cárcel a toda costa.
He hablado con el magistrado y me ha dicho que aún falta mucho tiempo para
lo suelte.
Lo siento mucho, pero si ha declarado, no entiendo por qué le retienen.
A la espera de las verificaciones.
Creen que Santino ha hecho una denuncia falsa solo para poder salir de la
cárcel.
Director, debe ayudarme.
Él no puede permanecer un día más en este lugar.
Lo matarán.
No, no, no. No exagere, que aquí en mi prisión no matan a nadie sin mi permiso.
Y además, cuando hablen deben asumir la responsabilidad de lo que dicen.
¿Qué quiere decir?
¿Qué quiero decir?
Estoy harto de oír todas esas historias.
Historias de mujeres que lloran, novias que suplican, niños que gritan. ¿Por qué
piensas que debo resolver tus problemas?
Mira el entorno, mira esta oficina.
Yo paso aquí doce horas al día. Yo también estoy en la cárcel como ellos y
cometido ningún delito. ¿Y sabes qué me dan por mi prisión? Dos millones al mes.
Con eso pago el alquiler, la comida y con lo que sobra me voy de putas. Y eso
último es precisamente lo que quiero ahorrarme.
Si tú quieres algún favor mío, debes estar dispuesta a hacerme uno a mí.
¿Me has entendido?
Creo que sí.
¿Verdad?
Dime, hijo, ¿alguna novedad?
He hablado con el que puede dar la vida o quitarla.
La de Santino cuesta 10 millones al contado y una visita nocturna
de la hermana a la cárcel.
¿La hermana?
¿Por dónde entra la hermana?
No se haga el ingenuo. Las mujeres se la chupan a todos.
A los curas también.
Imagínese al carcelero.
¿Pero cómo te atreves a hablarme así?
Termine ya, padre.
Nosotros lo sabemos todo.
Sabemos que muchas veces te diviertes con las fieles del pueblo.
No sirve de nada llevarlas en el coche.
Lejos de la gente de la parroquia.
Lo sabemos todo.
Absolutamente todo.
A propósito, mañana por la noche organizaremos una fiesta en la cárcel
con motivo de la visita de la hermana de Santino.
Estás invitado a la fiesta. ¿Has entendido lo que he dicho?
¡Basta! ¡Termina!
Pero vamos, te ves de extraño.
Sé muy bien que te gusta mirar cuando esas cerdas abren las piernas.
Mañana, quiero que traigas contigo a la condesa Tadei.
Esa que se da tantos aires, pero que se ha jodido a todo el pueblo.
Quizás haga algo padre.
Tú eres un infiel. Sal de este lugar santo con toda tu falsedad.
Ah, claro que me voy.
He de ir a un funeral.
Y no quiero llegar tarde.
Ah, otra cosa.
Entre otras condiciones.
Lo que más me gustaría sería follarme a Concheta.
He visto una foto suya y quiero conocerla mejor.
Si no satisfaces todos mis requerimientos, Sandino tendrá una vida
cuanto a usted.
El pueblo entero estará al corriente de sus vicios.
¿Me he explicado?
Hola, Conchete.
He estado hablando con don Herminio.
Bueno, ¿qué te ha dicho?
Que la situación es muy seria.
Santino corre un gran riesgo.
Don Herminio ha hablado con alguien para ver qué es lo que se puede hacer.
Pero las condiciones son tremendas. Estoy dispuesta a todo para salvar a
Santino. Habla.
No es nada fácil. Se trata de algo inaceptable.
Habla, por favor.
Habla.
Perdóneme, señora.
Tengo que hablarle un momento.
Perdona un momento, papá. Vuelvo enseguida.
Bueno, ya estamos solos.
¿Qué quería decirme?
Mi querida señora, le ruego que me perdone.
Solo he venido a traerle el más sentido pésame del director de la cárcel. No
quiero escucharlo. No quiero saber nada de ese animal. Váyase.
Cálmese y escuche.
El director me manda recordarle que tiene un precioso hijo.
Si usted habla, puede sucederle algo.
Ahora que el padre ya no está, la responsabilidad es toda suya. ¿Lo ha
bien?
Yo no entiendo por qué le ha pasado esto a mi hijo.
Y no puedo ir a verle a la prisión. No tengo fuerza.
He mandado a su hermana con el abogado porque yo no puedo ir a verle en esa
situación.
Es injusto que le tengan detenido después de haber colaborado con la
Ya lo sé, señora.
Pero ese no es el problema.
Santino corre un enorme peligro en la prisión.
Y he venido a hablarle porque...
Para salvarle necesito su ayuda y la de su hija.
¿Qué es lo que quieres decir?
Señora, lo que voy a decirle es muy duro.
Sé que le hará mucho daño.
Pero si queremos salvar la vida de Santino, debemos prepararnos todos para
sufrir. Para sufrir y pagar.
Buenos días, don Hermilio.
Concheta, ¿cómo estás, hija? Estoy muy enojado por todo lo que va a suceder.
Me lo imagino, padre.
Pero primero necesito hablar con alguien.
Quiero confesarme, padre.
¿Por qué, Concheta? Tú no tienes la culpa.
No habrás cometido ningún pecado.
No, padre.
Todavía no lo he cometido.
Pero lo cometeré pronto.
Mira, Concheta, no te amonestes sin culpa.
Recuerda que eso que vas a hacer será solo para salvar al hombre que amas. Tu
espíritu y tu conciencia están libres de pecado.
Escuche, padre. Para mí es muy difícil aceptar estas terribles condiciones.
No sé dónde encontraré la fuerza.
Si no tienes valor, nadie puede obligarte a hacerlo.
La sociedad me obliga, don Herminio.
La vida es siempre una obligación continua.
Si me pongo enferma y me quiero curar y no morir en el matadero de nuestro
hospital, debo pagar.
Si me he doctorado y después quiero ejercer, lo he de pagar.
Si encuentro trabajo o he de luchar, para poder sobrevivir.
Estoy obligada a pagar.
Y ahora que quiero salvar la vida del hombre que amo, debo pagar.
Debo pagar con mi cuerpo.
Reconsideralo, hija.
Si crees que no puedes, déjalo.
Ese es mi problema, padre.
Yo solo quiero que Dios me absuelva de los pecados que voy a cometer.
Muéstrame tu cuerpo.
a fin de que yo pueda preservarlo del mal.
La absolución de Dios también estoy obligada a pagarla.
Hay tanta suciedad y tanta corrupción en esta tierra nuestra.
De todos modos, he decidido ensuciarme, porque sé que solo ensuciándome obtendré
la fuerza y el coraje de enfrentarme abiertamente a este mundo asqueroso.
¿Pero qué estás diciendo, Conchita?
Nada, padre, nada.
Ahora mi cuerpo y mi alma están a su completa disposición.
Enséñame tus pechos.
Desnúdate. Enséñamelos bien.
Confiará, padre.
Acaríciate
Hemos conseguido hablar con el director de la prisión. Nuestro problema está
bastante jodido.
Aquella cárcel se ha convertido en un burdel.
Allí solo piensan en joderse a todas las mujeres.
No te preocupes, Ignacio. Tú ya hiciste bastante por nosotros al hospedarnos en
tu casa.
Deberíamos haber sospechado que no podíamos fiarnos.
Ese chico nos tiene en sus manos.
Están utilizando a un párroco para resolver el asunto. El director dice que
no le tocamos un pelo a la novia de Santino, hará todo lo que queramos.
No te preocupes, amigo mío, que de ese bastardo ya hablaremos.
Mientras tanto, he organizado un bonito regalo para ese deslenguado.
¿Capito?
Te he traído a la muchacha.
Cumplido el acuerdo.
Sí, chúpame.
Sí.
Vamos.
Sí, sigue así. Vamos, chúpame.
Vamos, no pares.
Vamos. Sí.
Chúpame. Sí.
¿La enchafame?
¿Qué quieres?
El director me manda decirte que tiene una cita muy importante aquí al lado con
una persona a quien tú conoces muy bien.
He querido decir... Ha querido decir dos cosas.
La primera, que tú has hablado y no te ha servido de nada porque aún estás
Y la segunda...
Que ha llegado el momento de eliminar al director.
Perdóname, estaba con la radio y no te he oído llegar.
Bueno, ¿qué ha pasado?
¿Qué es lo que puede pasar cuando un animal hambriento encuentra comida?
¿Entonces todo ha terminado, Concheta?
No, no, nada ha terminado.
El guardia de la cárcel me ha hecho saber que el director me quiere ver esta
noche.
¿Será para hablarte de Santino?
Sí, sí. Con un liguero y un vestido sexy.
Es terrible. Qué desgracia.
Es asqueroso.
Espero que todo esto termine pronto.
No te preocupes. Los hombres son como la mierda. Cuando los pisas te lavas y
todo queda igual.
Así que me daré algunas duchas de más.
A propósito, quería decirte algo Deja ese párroco tuyo de mierda Es el más
asqueroso
Chupa la selva.
Sí.
¡Ah!
Lo has pasado bien, ¿eh?
Ya que has querido usar preservativo.
Es un placer en estos momentos hablar con una persona tan simpática como
No sabía que mi hijo tuviese amigos así.
A propósito, usted ha venido a mi casa y todavía no me ha dicho en qué sitio ha
conocido a mi hijo.
De vacaciones, señora.
Su hijo es un buen muchacho.
También conocí a su hija, bellísima mujer.
No sabía que era modelo.
Pero el motivo de mi visita es otro. Estoy aquí porque puedo ser muy útil a
hijo. Para sacarlo del lugar donde se encuentra ahora.
¿Puede usted sacarle de la prisión?
¿Pero cómo es posible hacer una cosa así, eh?
Yo no tengo ningún problema. Si yo quiero, puedo todo.
¿Sabe cómo puedo hacerlo salir?
Le mato a la madre y lo invito al funeral.
¿Qué estás leyendo?
Hola, Pietro.
¿Qué tal te ha ido?
Todo bien.
Le he hecho cagar sangre a esa vieja puta.
Ya verás cuando ese guindilla de hijo lo vea cómo se va a divertir.
No consigo entender por qué el hijo de puta de Giovanni lo tiene bajo su
protección. Giovanni está haciendo su propio juego.
Aún no entiendo dónde quiere llegar.
Lo que deberíamos hacer es desaparecer por unos días.
¿Capito?
Fin de la primera parte.
Concheta Licata II.
Fuga a Milán.
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