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De acuerdo, concursantes, preguntamos a cien vagabundos:
"Si el Gobierno os hiciera trabajar,
¿qué trabajo sería el que menos os gustaría?"
- ¿Vendedor de zapatos? - ¡Respuesta número uno!
Y debo añadir que es la respuesta dada por las cien personas.
Seguramente "presentador de concurso" habrá tenido algún voto.
Papá, ¿tienes un minuto?
¿Para ti, Bud? No.
No soy Bud. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir?
Cuando la gorra está puesta, soy el rapero callejero "Gran Maestro H".
Cuando no la llevo, soy Bud.
¿Entendido? A ver,
la gorra está puesta. ¿Quién soy?
¿La segunda broma que tu madre me gastó?
El Gran Maestro no se divierte.
Escucha, papá, necesito 20 pavos para una pizza.
Necesito que los dejes sobre la mesa
para que pueda fingir que los robo delante de una chica.
Porque, después de todo, soy un delincuente.
Lo siento, Saltamontes.
Es Gran Maestro, idiota.
Gran gras, Tan marrano, ¿qué diferencia hay?
De acuerdo, mira,
voy a tener que comunicarme contigo en el lenguaje de la calle.
Tío, estoy sin blanca.
Ahora ponte la gorra de lado y ahueca el ala.
El Gran Maestro no olvidará esto.
Estos chicos van a tener que aprender algún día cuánto cuesta un dólar.
Papá, ¿me puedes dar mil dólares?
Claro, cariño. Consíguelos de Bud, le acabo de dar un millón.
Esa es la historia de mi vida, me falta un dólar y una semana de retraso.
Por favor, papá.
Es para algo muy importante. Necesito un vestido.
Como ya sabes, soy modelo.
Y he estado reinando estos últimos meses como Miss Weenie Tot.
Pero he decidido que es hora de promocionarme
y voy a por el codiciado título de Miss Queso.
¿Cuán orgulloso se puede sentir un padre?
Miss Queso no es ninguna broma, papá.
Podría dominarlo por encima de esas otras quesos estiradas.
Miss Suizo, Miss Gouda...
...y esa arrogante Miss Americano Envuelto Individualmente,
que se cree que su queso no apesta.
Por favor, papá, solo son mil dólares.
Cariño, ¿por qué no puedes llevar uno de tus trajes de Miss Weenie Tot?
Porque todos huelen a cerdo y a manos de viejos.
Lo siento, cariño, pero como sabes, tu madre está embarazada.
Tenemos que ahorrar dinero para cosas que necesitan las mujeres embarazadas.
- ¿Dónde está mamá? - En el salón de belleza
con su estómago envuelto en barro.
¿Quién quiere ser el primero en ver su reflejo en mi barriga reluciente?
Mamá, papá no me quiere dar mil dólares para un vestido.
Al, ¿es eso cierto?
Lo siento, Peg. Encontré ropa interior a la que no me pude resistir.
No es cierto, mamá, le acaba de dar un millón a Bud.
Fuera, patucos de cemento.
Vale. Entonces lo conseguiré yo.
Y seré reina del queso, lo juro.
Cariño, estoy de acuerdo contigo en no dar dinero a los niños.
No quería decir nada.
No tiene sentido que nos odien a los dos.
Bueno, necesito dinero. Tengo que ir al médico.
¿Para qué?
Estoy embarazada, cabeza de chorlito.
- Y quiero que vengas conmigo. - Nunca he ido contigo.
No me tires de la lengua. Estoy hablando del médico.
No quiero ser la única mujer que está sola.
La gente me mira y me pregunto qué pensarán.
Si estás conmigo, por lo menos sé lo que están pensando:
"¿Por qué no ha venido sola esa pobre mujer?"
Peg, me puedes hacer la pelota todo lo que quieras,
pero no me voy a sentar entre condominios de fetos con peto.
De acuerdo, tendré que pensar en alguien que no seas tú
para que sea el padre de mi bebé.
¿Por qué no lo decidiste hace cinco meses?
Cariño, me preocupaba que el bebé mostrase indicios de talento
y sospechases.
Venga, ayúdame a pensar.
¿A quién puedo conseguir para que haga de padre de mi hijo?
Mamá...
...me alegra que estés aquí.
¿Quién soy?
- Mi marido. - ¿Qué?
No se pierdan nuestro especial para después de la escuela:
"Bebo porque mi padre es vendedor de zapatos".
Muy bueno.
Hola, papá.
Escucha, me estoy preparando para el concurso de belleza,
así que pídeme que te nombre seis clases de queso.
De acuerdo. Nombra seis clases de queso.
Bien, muñequita.
Cariño...
Cielo, siento mucho
no haberte podido comprar un vestido de mil dólares,
pero como ya sabes, soy...
¿Un fracaso, papá?
Lo sé. Pero no pasa nada.
He conseguido un trabajo de noche, he ganado mil dólares
y me he comprado el vestido yo misma.
Un segundo, por favor.
Mi hermosa hija adolescente,
con el cerebro de una mosca,
ha ganado mil dólares en tres noches.
¿Debería preocuparme?
Muy bien, estamos listos para ir al médico.
Bud, enséñale a papá lo guapo que estás.
Conozco esa cara. Vaya, es el abuelo B.
Siempre pensé que unos mocasines y un sombrero de fieltro
me darían un aspecto guay.
Imagina mi sorpresa.
¿De dónde has sacado el bigote falso y grasiento?
Te afeité la espalda.
Venga, vamos, cariño.
Papá, por favor, no me hagas hacer esto.
Peg, no consentiré que le hagas esto al chico.
No te metas, Al.
Hasta la vista, hijo.
Hola, Al.
Hola, Al.
Vengo a hurtadillas. Si alguien me viera venir aquí a plena luz del día,
me moriría.
Bueno, necesito un consejo.
Ponte una peluca mientras te crece hasta el largo de una mujer.
¿Puedo dejar que me crezca un pelo muy largo
y envolverme la cabeza con él, como tú?
Venga, necesito un consejo.
Jefferson llega a casa muy tarde últimamente.
Llega oliendo a cigarrillos y cervezas exóticas.
¿Adónde va, Al?
Probablemente, si vuelve a casa contigo, a un bar con mujeres feísimas.
Sé que se le van los ojos.
Le he visto ver los vídeos de Madonna
y sé que le gustaría ponerse un sujetador puntiagudo y bailar.
Pero no entiendo por qué tiene que salir a divertirse,
solo porque estoy embarazada.
Hay muchos hombres que todavía me encuentran atractiva.
Pues sí.
Sobre todo con los melonazos que tengo ahora.
Rezo para que ninguno de esos monstruos se caiga encima del bebé.
Dios, estoy perdiendo a mi marido.
Quizás.
Como ahora eres madre soltera, seguro que tienes mucho tiempo libre.
¿Por qué no me ayudas? Escucha,
¿cómo puede una adolescente guapa, no muy inteligente,
ganar mil dólares en tres noches?
A ver...
Como telonera de MC Hammer
o quizás azotando a caballeros mayores
- con traje de cuero negro. - Eh, no.
Conozco a mi niña.
Si estuviera haciendo algo inmoral, su padre lo sabría.
Papá, voy a salir ahora y volveré al amanecer, ¿vale?
Adiós, muñequita.
Un padre tiene un sexto sentido para estas cosas.
Como un segundo ojo.
Diga.
No, Kelly ha salido.
Sí, puedes dejarle un mensaje.
Tienes el dinero
y estás deseando ver si es tan buena como dicen los chicos.
¿Y dónde vas a quedar con ella?
Puede que nos veamos allí.
No hagas nada precipitado, Al.
Estoy tranquilo.
Estoy seguro de que hay una explicación racional
y llegaré al fondo de todo esto calmada y racionalmente.
¿Os podéis creer lo que esa chica puede hacer con las manos?
Eres el siguiente.
No. Prefiero mirar simplemente.
Buena partida, pringado.
Supongo que mi hija no necesitaba aparato.
A ver, ¿quién es la siguiente víctima?
Parece que no hay nadie, Kelly.
Descansa hasta que llegue tu próximo contrincante.
Gracias por apoyarme por solo el 80 por ciento de los beneficios.
Como adulto, si no puedo ayudar a los jóvenes,
¿no soy parte del problema?
Señor, ¿le interesaría una radio para el coche?
Consígueme una Blaupunkt y hablaremos.
Hay que dar algo a cambio.
Si me necesitas, estaré allí,
recalibrando los ángulos de mis tiros laterales.
Los protectores de las esquinas están un poco muertos por los lados.
- En realidad tengo que ir a mear. - De acuerdo.
Apuesto a que no hay nadie lo suficientemente tonto como para picar.
No sé, ese tío que acaba de entrar parece bastante estúpido.
¿Dónde está mi muñequita?
Hola, chicos. ¿Habéis visto a una chica rubia y guapa?
Sí. Acaba de terminar con un tío.
Si quieres un poco de acción con ella, habla con su representante.
Ese tipo de ahí.
Hola, Al. Deberías ver a tu hija en acción...
Di buenas noches, Superfly.
Hola, papá. ¿Qué pasa?
Atrás, muñequita. Está a punto de explotar
y no quiero que sus ojos y dientes te caigan encima.
No es culpa del señor Darcy.
Jugar al billar fue idea mía.
¿Por qué no me has dicho que era eso lo que estabais haciendo?
Dijiste que no te gustaba que viniera por estos lugares.
Cariño, tenías cinco años.
Jefferson, te debo una disculpa.
Deja que te ayude.
Así. Muy bien.
No ha pasado nada. Amigos, ¿eh?
Este sitio no es muy agradable para ti. ¿Qué tal si vamos a un bar
y compramos una cerveza y una revista de chicas para papá?
Tengo otra partida.
- Papá, no puedo perder. - Cariño, no importa.
Cuando se trata de mi niña, hay cosas más importante que el dinero.
Diez mil dólares a que puedo ganar a cualquier chica presente.
Creo que nos podemos ocupar de eso...
¿Qué dices, Jefferson?
¿Debería ocuparme yo? Estás cubierto.
Soy Slick Stick Jackson. ¿Quién es usted?
¿Quién soy? Soy Al...
Dime un apodo guay para mí.
Soy AI "Papi" Bundy.
¿Dónde está su dinero, Papi?
¿Quién es usted, mi mujer?
Lo conseguiré aunque tenga que bailar desnudo en la calle.
Papá.
Los marineros dan más propinas.
Eh, rubia...
...y "Action Jackson"...
- ...¿dónde está Papi? - Revísame.
Echemos una partida, gordo.
Al, ¿te traigo una silla, un ataúd o algo así?
Papá, estás pálido.
Es porque he recorrido toda la ciudad
vendiendo litros de sangre a nueve bancos de sangre.
Al, el cuerpo humano solo tiene cuatro litros.
Eso es lo que dicen.
Pero el cerebro esconde algo.
Como ve, soy un ejemplo viviente
de cómo el cerebro no necesita sangre para funcionar.
Qué colores más bonitos.
Cogeré esos 150 y los apostaré contra...
¡Todo se parece a fideos aquí!
No te preocupes, papá.
A Dios pongo por testigo que volverás a tener sangre.
Gracias, Jefferson.
Siete bolas.
Beso doble.
¿He vuelto a ganar?
Bien hecho, muñequita.
Eh, árbitro, tiene un caballo en su bolsillo.
Necesito una decisión.
Parece que te va mucho mejor, Al.
Has dejado de tocar "It's A Small World".
Debe de ser la cerveza.
El cerebro no necesita sangre, solo hay que mantenerlo húmedo.
¿Cómo vamos?
Ibas ganando cinco mil y podíamos haber parado, pero has dicho:
"Maldita Alemania unificada. Sigue jugando".
Si Kelly acierta este tiro, ganas diez mil dólares.
Parece que hacía lo que sabía, ¿eh, chico blanco?
Ahora tengo que charlar con mi muñequita.
Al...
¿Muñequita?
¿Qué pasa, papá?
Decía que estaba orgulloso de ti, muñequita.
Estás triunfando.
Yo intenté triunfar, pero el fracaso estaba en mi sangre.
Supongo que ya no tendré que preocuparme por eso.
Lo que intento decir es que el destino,
no solo del rey Carlos,
sino que de toda la Restauración, está en manos de este tiro.
Esta cinta se autodestruirá en cinco segundos.
Como decía, muñequita,
es muy importante que consigas este tiro.
Es muy importante.
He conseguido el tiro, papá.
¡Sí!
Somos ricos. Tenemos diez mil dólares. ¿Dónde está el dinero?
Una cabra se lo ha comido, papá.
¿Una rosa? ¿Con la cabeza como la de George Washington?
Sí, la misma.
Conozco a esa cabra.
No confiaba en ella cuando se llevó mi cerveza.
Sé dónde vive. Venga, muñequita.
Venga. Yo la sujetaré y tú le coges la cartera.
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