All language subtitles for Un Ano, una Noche (2022)-spa

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Original subtitles

¿Qué haces?

La compra.

Nunca hemos hecho la compra online.

Imagínate que la gente entra en pánico y empieza a saquear tiendas.

¿Hablas en serio?

O si, no sé, si no nos apetece salir.

Agua, café, arroz,

leche y...

Me falta algo.

¿Qué hora es?

No sé. Las doce.

¿Has dormido?

Sí, una hora o dos.

Te quiero.

Necesito tres vidas para contestar todo.

Cada vez que cierro los ojos...

le vuelvo a ver la cara.

¿Han detenido a alguien?

No.

Vamos, vamos.

-Manos arriba. No miren hacia abajo. -Sigan, no se paren.

¿Tienes algo más para lavar o no?

¿Eh?

¿Tienes algo más?

Ramón.

Ramón.

Cálmate, ¿eh?

Respira.

Ramón, respira.

Ramón.

Ramón, di algo.

Estoy al lado. Llego en nada.

"¿Al lado?" No, se nota que no estás andando.

Tardo cinco minutos. Bueno, igual ocho.

¿Ocho minutos?

No te lo crees ni tú.

Vete sin colgar, si hablas con todos, no llegarás a tiempo.

Vale, pues dime algo interesante.

¿Qué quieres que te diga que sea interesante?

No sé, no...

Las monarca, ¿sabes? Las mariposas monarca.

La historia es superinteresante.

Son muy misteriosas porque salen de Canadá para llegar

-a México a pasar el invierno. -¿Adónde vas? ¡Ramón!

Qué pesado. Va a llegar tarde, como siempre.

Venga, bebe.

-¿Dos mujeres y un hombre? -¿Qué?

No he dicho nada.

Cuando estábamos juntos, nunca me lo preguntaste.

Acabo de ver tu e-mail.

Ya he empezado a filtrar los archivos, no te preocupes.

En todo caso, mucho hablar y poco practicar.

¿Conocéis a Cybill Shepherd?

Dijo que habían hecho un "Sándwich Shepherd". ¡Me encanta!

Te prometo que te la pago. Te pago tres cervezas, diez si quieres.

-Me tenéis excluido. -Salud.

-Salud. -Salud.

La he testeado en modo de prueba y va bien.

He terminado todas las pruebas, mis archivos están bien.

Te dejo. Si tienes problemas de duplicación o de lo que sea, me llamas.

Dejo el móvil encendido.

Cambia de opinión.

¿Esperáis a alguien?

¡Siempre tarde!

¡Llegas tarde! ¡Idiota!

Llegar tarde es sexy. Anda...

-Cuidado, que se pegan. -¡Vamos, Jesse!

-Sí, vamos, por favor. -¡Cuánto me quieres!

Me ha escrito hasta gente del instituto.

No tienes por qué contestar.

Solo quieren cotillear. Saben bien que estás vivo.

¿Cómo se lo han tomado tus padres?

Cambia el tono ese, por favor.

-¿Se lo has dicho? -No.

¿Para que se pongan como los tuyos? No, gracias.

Mi padre se haría las seis horas Niza-París en cuatro.

Si no se mata antes, llegaría para cenar y, la verdad,

no me apetece ocuparme de nadie.

Cuando los vea en persona y vean que estoy bien, se lo diré.

Sí, yo solo los he preocupado.

No te comas la cabeza.

Aún estoy reventada.

Nos sentaría bien irnos de París unos días, ¿no?

¿Te apetece?

-Sí. -Sin teléfonos.

No me puedo ir así, sin avisar.

Sin avisar... Yo creo que lo entenderán.

Sí, claro que lo entenderán, pero sería una jugarreta.

Lo sé porque cuando falta uno, es un infierno. Somos pocos.

Ya.

Yo creo que voy a decir en el trabajo que no volveré por ahora.

Lo que yo hago no cambia la vida de nadie.

No tienes que venir conmigo. Quédate.

Tendré que salir algún día.

¿Tienes llaves?

-Entra tú. -¿Qué pasa?

-La rata. -¿Qué?

La rata.

¿En serio? Después del tiroteo, ¿te da miedo una rata?

Ya, pero no consigo relativizar.

Venga.

-¿Abro? -Sí.

Idiota.

-¿Está? -No hay nada.

¡Vamos, deprisa! ¡Cuidado, cuidado!

Venga, yo quiero salir.

Ya te he dicho que por ahora no puede ser.

Me parece flipante que no podamos salir por eso.

Como soy árabe, soy peligroso, ¿no?

No. No, consideramos que es una situación potencialmente peligrosa para ti.

Estamos en alerta cinco,

y un menor no acompañado paseándose solo por París no es la mejor idea.

-Me da igual el nivel cinco. -Claro, y a mí.

-¿Y eso qué tiene que ver con nosotros? -Ya te lo he dicho antes, nada.

Nos ocultáis cosas.

Pero ella sí puede salir tranquilamente, ¿no?

-Iba acompañada. -Espera. Mírate y mírame.

¿A quién crees que van a detener? Piensa un poco.

-Increíble. -Vale, pero yo tengo que salir.

¿Sí? ¿Por qué?

-Tiene que comprarse un coche. -Qué bueno, tío.

Pero ¿el problema son los terroristas o la policía? No lo entiendo.

No, la cuestión es que, ahora mismo, ahí fuera es peligroso para vosotros.

-¿De acuerdo? -¿Y tú crees que eso es justo?

-Dinos lo que piensas. -Yo, yo, yo...

Nada.

-No, no creo que sea justo. -Les damos igual.

¡No! No nos dais igual, os protegemos.

-¿De qué? -¿De los franceses?

De todo. Fin de la discusión.

Como siempre, fin de la discusión.

A ver con qué nos vienen ahora.

¿Quiénes?

-Los franceses. -¿Y tú qué eres, entonces?

Un pedazo de mierda, como tú.

-Venga, no te pases. -Sois franceses, ¿qué me estás contando?

Yo no os voy a mentir, a mí me hizo llorar.

-Es normal, tú estás siempre llorando. -Déjame en paz, chaval.

Si esto nos hubiera pasado a nosotros, les daría igual. No llores por ellos.

Como sigas así, sí que te vas a quedar sin salir, ¿te queda claro?

-Pues me quedo aquí todo el día. -Sí. Es lo que va a acabar pasando.

¿Cuál es vuestra solución? ¿Un taller de pastelería?

-Bueno, lo que necesitéis... -Él puede salir fijo, es blanquito.

-Nos tenemos que quedar. -Ya has decidido tú.

¡La jefa, la jefa!

Atención, que algo va a pasar.

-Tú sí que sales. -¿Con quién hablas?

-Contigo. -¿Con quién?

Siempre con lo de protegernos, protegernos...

No, no, atención, chicos. No, no, ya vale.

-¡Por nosotros! -¡Por nosotros!

-¿Todo bien? -¿Todo bien?

Yo creo que no muy bien.

-No, nada bien. -¿Qué pone?

¿Eh?

-¿Qué pone? -Pregunta qué pone.

-Es un grupo, tío. -Lo quiero.

¿Perdón? ¿Qué ha dicho?

-¿Qué me ha pedido? -¿Lo quieres a él o la camiseta?

-No, la cerveza es mía. -Vale, déjalo...

Vaya, ¿va a llorar? Que pase una buena noche, señor.

Menudo pedo llevaba.

Este no aguanta hasta el final.

¿Nos ponemos allí?

Pero allí está prohibido.

-Oh, venga, ven. -Que no, quédate aquí.

-Aquí estamos bien. -Pues tú quédate.

De todas formas, siempre lo consigues todo.

Yo me quedo con mis amigos.

Hola, Ramón.

-Hola. -Hola, Ramón.

¿Todo bien?

¿Y vosotros?

Mira, aquí va todo muy bien. Puedes estar tranquilo.

La fusión ha ido muy bien, todo el mundo está muy contento por ahora.

-Así que puedes aprovechar para... -Sí.

Nadie es irreemplazable, ni siquiera tú.

Gracias. Me lo tomaré como un cumplido.

Ah, ¿nos dices solo qué día piensas volver?

Para organizar las reuniones.

ATENTADOS DEL 13 DE NOVIEMBRE

Bueno, había pensado la tuya para el miércoles, pero...

si quieres, puedo aplazarla.

Ah, sí, lo más importante... es que tú te recuperes.

-Esa es la prioridad, de hecho. -Sí.

Nada, ya nos dirás algo, no es urgente.

Sí. Eso, no te preocupes.

-La aplazo y luego ya veremos. -Eso.

Sí que hay una cosita...

El dosier Glutsa.

Necesitamos avanzar con él hoy.

¿Dónde está?

¿Lo tiene Jean o nos lo envías tú?

Os lo envío yo, sí.

-Estupendo. -Pues perfecto.

-Muchas gracias, Ramón. -De nada.

-Hasta pronto. -Sí, cuídate.

Igualmente.

-Hola, Rachid. -Hola, amigo. ¿Qué tal?

Todo bien.

-Y también cinco paquetes de tabaco. -¿Como siempre?

Como siempre.

Hola.

Los zapatos también, hay que mirarlo todo.

-Hola. -Hola.

-Una entrada, por favor. -Sí. Ocho euros.

Tenga.

-Señor. -Gracias.

Si me permite.

-¿Algo más? -Nada más.

Gracias.

No, me lo terminaré con unos huevos revueltos, por favor.

Saludos al pueblo polaco, mi querido amigo.

Me alegra saber que estás un poco enferma.

Desaparecí de la circulación abruptamente, discúlpame.

-Está ocupado. -¡Abre la puerta!

Está ocupado.

Está ocupado.

Pero el ministro de Guerra ve mi presencia en el frente indispensable.

Así que tuve que cumplir.

Te escribo desde un expueblo.

Soldados ingleses avanzan sobre el enemigo.

Esto es muy ruidoso.

Un agujero pasado de moda.

¡Qué agujero! ¡Qué agujero! ¡Qué agujero!

-¡Abrid! -Está ocupado.

¿Estás bien?

Ramón.

Ramón.

Esta sala la usamos sobre todo en verano.

Ahora, usamos la que has visto antes, la de los ventanales.

Aquí tienes los baños, que compartirás con otras cuatro chicas.

Y aquí está tu habitación.

Para que no estés sola, te hemos puesto con Djenebou.

Ya verás que es muy simpática.

¿Te gusta?

Sí.

-¿Estás bien? -Sí.

De todas formas, si algo no va bien, puedes...

Puedes hablar conmigo, con Aïcha o con Claire.

Sí.

Ya verás, hay buen ambiente. Es agradable.

Vale.

Paso a recogerte dentro de 15 minutos y podemos ir a comer algo juntas.

-Vale. -¿Vale?

¿Qué pasa? Estoy en medio de una llegada.

¡No, no puedo contestar!

¿Qué? No te oigo nada. No te entiendo nada. No hables tan rápido.

¿Dónde estás?

-¿Qué pasa? No entendía nada. -Sí que has tardado.

¿No podías darte prisa?

Mi guardia no acaba hasta dentro de dos horas.

¿Y no notaste que te necesitaba ya?

No, yo...

-¿Qué pasa? -No puedo.

No soy capaz de salir de aquí solo.

Ramón.

Dame la mano. Dame la mano.

Ya estamos llegando, ¿vale?

Estoy aquí.

Es un ataque de pánico, se te pasará.

¿Estamos lejos?

-Señor. -Diez minutos, diez minutos.

Unos diez minutos.

-¿No se encuentra bien su amigo? -Ah, no, no, es...

Es un ataque de ansiedad...

¿No tendrá usted una bolsa de plástico

o un sobre?

No, no tengo.

¿Puedo coger esto? ¡No, Ramón!

-¡Cierre la puerta! -Tengo que salir.

-¡Ramón, no! -¡Cierre la puerta!

-¡Me muero! -¡Ramón, para!

-¡Cierre la puerta, por favor! -Sí, ya la cierra.

-¡Para! -¡Me muero!

-Señora, tranquilice a su amigo. -Sí, lo siento, lo siento.

-¿Puedo coger esto? -Sí, cójalo.

-Voy a quitar el... -¿Va a vomitar?

-No puedo respirar. -Concéntrate.

Respira con calma.

Uno, dos, tres, cuatro.

E inspira.

Uno, dos, tres, cuatro.

¡Ramón, no, no, para! Para, Ramón.

Todavía mejor.

-"Felicidades. Has vuelto a nacer". -Sí.

"Muchas felicidades". Esperad, este es increíble.

Un puto filósofo.

En griego, "crisis" significa "oportunidad".

¡Hala!

-¡Oh, joder! Son demasiado. -¿Qué?

Qué pretencioso.

"Dios escribe recto...

en renglones torcidos".

¿Qué? ¿Por qué...?

-¡No os riais, es de mi tía! -¿Qué quiere decir?

No me sorprende...

-¿De tu tía? -No he entendido nada.

-No veas la familia. -"Dios escribe recto...

...en renglones torcidos".

Vaya tela.

Qué cabrones.

"Hay que tirar para adelante". Tengo unos 20 de estos.

Y yo. Ese y "la vida sigue" valen medio punto.

Sí, "la vida sigue".

"Ve a trabajar y sé productivo".

¡El capitalismo no se detiene jamás!

-Esperad. Tengo el mejor. Escuchad. -Dale.

Me lo ha mandado mi jefe.

"Lo que no te mata, te hace más fuerte", de Churchill.

Y me escribe: "de Churchil", con una sola "l".

-¿Es de tu jefe? Vaya. -¿En serio? Es demasiado.

La versión española de Churchill. Es de un amigo de España.

-Uf. -"Uf".

Uf.

-¿Eso se dice? -¿Qué es eso?

-Tradúcelo. -¡Qué huevos! Lo que no mata engorda.

-Engorda, de gordo. -Sí.

-¿Se dice eso en español? -Sí, de la comida.

Y pone el emoticono de las manos en el aire.

-¿En serio? -Sí.

-¿Preparados? -Venga.

"The show must go on".

-¡Madre mía! -¿Quién te ha enviado eso?

¡Es genial! En serio, qué maravilla.

-Joder, es magnífico. No, no, es... -Dios, qué horror.

¡Primer premio! ¡Primer premio!

Tía, ¿y tú qué? A ver uno de los tuyos.

Yo no tengo.

-¿Cómo que no? -No puede ser. Mira tu teléfono.

De verdad, no tengo ningún mensaje, no hay nada en mi teléfono.

-Pero ¿cómo es posible? -¿Qué?

Porque no he dicho nada.

-¿A nadie? -No me miréis así.

-¿Por qué? -¿A nadie?

No. ¿Para que me manden "the show must go on"?

Pero ¿no lo has contado ni siquiera en el trabajo?

No.

Bienvenidos a la vida. Gracias. Estoy bien. Me las apaño bien yo sola.

¡Vaya, qué tía! Vale...

Estoy saliendo con un puto ciborg.

-Vete a la mierda. -¿Es el timbre?

Ah, sí.

-Hola. -Aquí está.

-Hola. -Aquí está.

-Hola. -Hola, ¿qué tal? ¡Qué guapa!

Hasta aquí, vale.

Pero si subes más, tendrás que invitarnos.

Está bien.

Yo la conozco hace mucho más tiempo que tú.

Ya lo sé, ya.

¿Qué?

¿Qué coño haces?

Para ya.

Love, love, love, love.

-Bueno... -¡Son como niños!

¿Por qué dices love?

Porque os quiero.

De love nada.

Odio.

Odio. Nada de amor.

La próxima vez, los mato.

-¿Qué dice? -¿De qué hablas?

Necesito odio.

Estoy hasta el culo del amor.

-Ya está. -No.

Venga, ya está.

¿Vale? Ya está.

Hay un tío en Facebook...

Mataron a su mujer en la sala.

Y puso: "Los terroristas no tendrán mi odio".

Sí, lo vi.

Fue muy bonito lo que dijo.

-¿Muy bonito? -Sí, yo también lo leí.

Para nada, joder.

Han matado a su mujer.

¡Pues mi odio sí que lo van a tener!

¡Por supuesto que lo tendrán!

¡Y me encargaré yo de degollarlos!

¿A quién vas a degollar tú, eh?

¿A los árabes? ¿A todos?

Te das cuenta de lo que has dicho.

¿El qué?

¿Qué? ¿Los árabes qué?

No todos los árabes son terroristas, ¿vale?

Pero yo no he dicho eso.

Estás demasiado borracho como para entener lo que decimos.

¿Qué? Yo soy árabe.

-La mitad de los españoles son árabes. -Sí, ya...

¿Soy un terrorista?

Te estás pasando, Carlos, estás diciendo tonterías. Cálmate.

¡Siempre metiéndonos en vuestras guerras de mierda, cojones!

Tío, tío, tío... Love, love, love...

Para. No me toques. ¡Para!

-¡Eh, joder! -¡Carlos!

¡Relaja!

Tranquilízate, ¿vale?

-Vale. -¿Vale?

Es normal que te...

Déjalo.

Ya no puedo ni ir en el metro.

Veo a un tío con pinta de árabe y me cago encima.

En serio,

no puedo más.

No soy racista.

No soy racista.

Yo, yo...

Estaba seguro de que me iban a matar.

Pero ¿por qué?

"Vas a morir aquí, hoy. Se acabó".

Sentía que ya estaba muerto.

-¡Nos mataron! -Venga, para, para, para...

Estamos vivos, estamos vivos, estamos vivos...

-Ya, ya... -Estamos vivos.

Sí.

Sí.

¿Sabes? Cuando... Cuando estaba en la pista,

me daba la impresión de que podía esquivar las balas.

¿Qué, esquivar las balas?

No nos mataron.

Somos inmortales, tío.

-No, no, no... -¡Somos inmortales!

Carlos...

Me salvaste la vida.

¿No te acuerdas?

-No, soy un cobarde. -No.

Deja de decir eso.

Soy un cobarde y no lo sabía.

Si no me hubiera tocado tener a Julie conmigo, me habría hundido.

Hasta veros me sienta mal. Yo no quería que vinieseis.

-¿Crees que a nosotros nos apetecía? -Fue ella la que insistió.

A mí me da miedo salir de noche, y cada día, Ramón cree que va a morir.

No les vamos a dar esa satisfacción, ¿no?

Pues eso. No.

No eres el único.

No sé si fui el único que los vio,

pero no paro de pensar en uno de los tres tíos que nos disparaban.

Cuatro tíos.

Tenía la cabeza rapada.

Su cara...

¿Sabes en la comisaría,

cuando fuimos a declarar?

El policía me preguntó si el tío era árabe.

Ya.

"Yo qué sé", le dije.

Él insistió.

Le dije otra vez:

"No lo sé, pero si quiere, puedo dibujárselo".

Me acuerdo de él perfectamente.

De todos los detalles.

Pero yo qué sé de dónde viene.

Cuando vi la declaración, había escrito:

"Delgado,

calvo,

árabe."

Estaba tan hecho polvo que la firmé y me piré.

Ya está.

Creo que todos vimos cosas que no deberíamos haber visto.

-Yo me acuerdo de una mujer... -Lo siento, Lucie,

pero no me apetece saber lo que viste ni que me cargues con lo que viste.

-Déjala hablar. -¿Qué?

¿Qué?

-No, pero es que... -Iba a contar algo. Déjala hablar.

No tengo ganas de que me metan más mierda en el cerebro.

Nada más. No es nada personal, Lucie. No quiero ofenderte.

Compartir sienta bien.

Sí, puede ser, pero a mí no me apetece compartir eso.

Yo quiero compartir una botella de vino. ¿Quién quiere?

Pero ¿qué dices? Tú también tuviste que ver cosas.

Pues no. Yo salí enseguida y no vi nada.

Dios creó al hombre y el hombre creó el dinero.

Dios creó a las abejas y las abejas crearon la miel.

Dios creó al diablo y el diablo creó el pecado.

El diablo creó a Dios y Dios creó el dinero.

El dinero creó el pecado y el pecado está hecho para la miel.

¿Veis algo?

¿Qué?

¿Qué está pasando?

-Hay dos tipos disparando. -¿A quién?

¡Agáchate!

¡Está cargando, joder! ¡Corred!

¡Déjame pasar!

¡Apartaos!

-¡Apartaos de ahí! -¡Atrás!

¡Rápido!

¡Salid por aquí! ¡Salid!

¡Rápido!

¡No es por aquí! ¡No hay salida!

A ver si se me van un poco.

-Ya casi hemos terminado. -Sí.

¿Te espero para tomar una copa?

No. Ramón me está esperando en casa y estoy hecha polvo.

Con esto aguantarás más tiempo.

-No, no quiero tomar esas cosas. -Como quieras.

Céline, ha llegado uno nuevo.

-Ah, ¿sí? ¿Cómo se llama? -Ahmed.

Hola, Ahmed. Céline. Encantada.

Te dejo que cojas tus cosas y te enseño esto.

Volverán todos dentro de una hora.

Hay actividades en el exterior todos los días.

Para empezar, compartirás habitación con Yvraime,

es muy simpático, te ayudará.

¿Entiendes lo que te digo?

¿Sí?

Pues puedes contestarme.

Tu cama.

-No hace falta que nos sigas. -Hago lo que me han dicho, Céline.

Ya, pero no...

¿Tienes alguna pregunta?

¿Te quedas mientras me desnudo?

-Hoy no. -¿No?

-No. -¿Por qué? ¿Eh?

-Ya sabes dónde estoy, ¿vale? -Venga. Sí.

UNO DE LOS TERRORISTAS DE BATACLAN

ENTRENÓ EN UN POLÍGONO DE TIRO DE PARÍS

Ramón.

-¿Qué tal? -¿Qué tal?

Hemos hecho una pequeña colecta

para que puedas comprarte lo que tú quieras.

Es para ti.

No hacía falta.

-Gracias. -No es mío. Es de todos los compañeros.

-Es de parte de todos. -Ah, gracias.

Gracias.

-Se lo enviaré a mis hermanitos a España. -¿Cómo?

Así tendrán para comer.

Ah, pues vale.

Hasta luego.

¿Qué estás cantando?

La canción que me enseñaste.

No es esa.

-¿Cómo que no? -No.

Pero si me la enseñaste el otro día.

-No es así. -¿Cómo era?

A la fuente de agua clara fui a pasear.

El agua estaba tan clara que me bañé.

Llevaba sin verte desde ayer. No aguantaba más.

Tus turnos de noche me matan.

¿Qué hacemos? ¿Tomamos una copa?

¿Qué? Solo tenemos una hora.

O, si no, te acompaño.

Voy contigo al trabajo andando. Así estamos más tiempo juntos, ¿no?

-Estás como una cabra. -Una hora no.

-¿Qué? -Ocho meses.

-¿Eh? -Ocho meses.

Soy todo tuyo los próximos ocho meses.

¿Has bebido o qué? ¿Es en serio?

¿Eh? ¡Eh!

¿De qué estás hablando?

¿Qué?

¿Has pedido un permiso sin sueldo?

No.

Me lo han propuesto, pero lo he rechazado.

No quiero poder echarme atrás.

Ah, es genial, vamos a celebrarlo.

Sí.

Estás loco.

¿Qué haces aquí?

A la fuente de agua clara fui a pasear.

El agua estaba tan bonita que me bañé.

Hace mucho que te quiero. Nunca te olvidaré.

Canta, ruiseñor, canta. Tú que tienes el corazón contento.

Tu corazón ríe, el mío llora.

¿Eres músico y no eres capaz de acordarte?

Eso es otra cosa.

-¿Qué? -Nada, era esto.

Todos tienen pinta de estar en armonía con el mundo. Qué mal rollo.

-Es lo que les enseñan en la facultad. -Ramón...

Seguro que hay una asignatura de "Mirada Armoniosa".

Y, en cuanto entran en casa, son normales.

O unos psicópatas.

Has tenido cinco ataques de ansiedad en un mes

y, en todos ellos, creías que te ibas a morir.

Es bueno que veas a alguien, al menos, una vez.

Si no funciona, no pasa nada. Pero inténtalo una vez.

No te pongas a trabajar, ya nos toca.

Te espero aquí.

-¿No entras conmigo? -No soy tu madre.

No, si lo digo por ti.

Si no te sirve de nada, no pasa nada, pero...

inténtalo una vez.

Si me hace falta, tengo dos en el centro.

Pensaba que esos eran lo peor.

Le escucho.

Aquí está seguro.

Escúchame, cálmate, ¿vale?

-Disparos en una terraza del distrito 10. -¡Callaos!

Por favor.

Si queréis hablar, hablad bajo.

Y quitad el sonido a los teléfonos.

No... No puedo...

¿Sí? Sí...

Sí.

Sí, papá, todo bien. Estamos en el cine.

Sí. Tengo que colgar o van a empezar a quejarse.

Me despierto con su cara, me duermo con su cara...

Y no dejo de pensar en todo.

En lo que pasó, en lo que no pasó, en lo que podría haber hecho...

Pienso en cosas absurdas.

No dejo de pensar en planes para escapar de lugares a los que jamás he ido.

Pero no puedo salir de ahí.

Tengo un sueño recurrente de partículas que flotan en el aire de la platea,

cuando salíamos de Bataclan.

Quiero decir...

Era hermoso.

Después, supimos que eran partículas de pólvora y...

los vapores de...

de los cuerpos.

¿Qué puedo hacer con esto?

-Ramón, lo que le ha pasado... -No es solo eso, no es solo eso.

Me obsesiona el miedo a olvidar algo.

Si no recuerdo a la gente que estaba a mi lado, en la pista,

o incluso al camarero...

Si no controlo hasta el más mínimo detalle del camerino, por ejemplo, me vuelvo loco.

¿En qué pensaba cuando escapó de la pista para esconderse en el camerino?

En que no había hecho nada en la vida.

¿Qué quiere decir?

¿Qué hay que hacer en la vida?

No quería morir siendo un fracasado.

Los pensamientos sobre la muerte se han instalado en usted

y no le dejan avanzar.

Habría sido mejor quedarme allí.

Es normal. Es de lo que tendremos que ocuparnos hasta que desaparezcan.

¿Usted podría organizar sus pensamientos y sentimientos

escribiendo sobre lo que ha vivido?

¿Lo ha intentado?

Lo que usted ha vivido merece ser contado.

Escríbalo.

Podría compartirlo con su pareja.

Y gaste todas las energías que pueda haciendo deporte.

¿Te acuerdas de si se abrieron primero

las puertas de emergencia o la de la escalera?

¿Qué?

No consigo acordarme de eso.

Se lo he preguntado a Carlos y a Lucie, pero tampoco se acuerdan.

¿Tú te acuerdas?

Sé que el guardia de seguridad estaba a mi lado y tuvo que atravesar la sala

para llegar a la salida de emergencia.

Pero no sé por qué, yo... esperé.

Sería lo que tardé en coger el bolso.

No sé.

Entonces, no saliste la primera.

-Ya estaba saliendo todo el mundo. -¿Y hubo gente que te siguió?

Supongo que sí. Había gente.

Había mucha gente saliendo.

¿Y cómo era la escalera?

Era recta.

-¿Recta? -Sí, recta.

No, no puede ser.

Si había que subir tres pisos.

-Hacía curvas, así. Iba en curva. -Estoy segura de que era recta.

Yo me acuerdo de subir las escaleras, pero no del momento de entrar al camerino.

La puerta ya estaba bloqueada cuando subí, ¿no?

Recuerdo que no me dejaban entrar.

La gente se daba golpes,

pero, al mismo tiempo, alguien me empujaba hacia adentro.

¿Me viste entrar? ¿O fue cuando ya estaba dentro?

Ramón, necesito dormir, por favor.

-Perdón, es que estoy escribiendo. -Hablamos más tarde.

No me acuerdo de tantas cosas...

Dices que cogiste el bolso, pero, en el camerino, yo no lo vi.

Y, al salir, no lo llevabas, estoy seguro.

Espera.

Me estoy inventando cosas...

Ramón, esto no es sano. Para.

Creía que lo tenía todo grabado, pero, al escribir, veo que no.

Hasta el espacio cambia.

Tal como lo recuerdo, Carlos iba en manga corta en noviembre.

-Es absurdo. -Sí que iba en manga corta.

Íbamos todos en manga corta. Hacía mucho calor.

-Muchísimo. -¿Y eso?

Habíamos dejado las chaquetas en el guardarropa.

Hacía calor.

Espera, tengo que escribir eso ya, antes de que se me olvide.

No entiendo por qué quieres que tu cabeza lo retenga todo.

Lo que necesitamos es sobrevivir

y, para eso, hay que olvidar ciertas cosas, ¿eh?

Para, venga.

¿Cómo van a entendernos los demás si no recordamos lo mismo?

¿Por qué quieres que nos entiendan?

Porque tengo ganas de contarlo. Necesito contarlo.

Cuando escapaste,

¿miraste hacia donde estaba yo?

No.

Eché a correr y no miré a ningún sitio.

Lo pensé después, cuando estaba en las escaleras.

¿Y tú?

No.

No pensé en nada hasta que grité tu nombre en el camerino.

Te quiero.

¡Para!

¿Podemos salir? ¡Podemos salir!

¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

No se puede salir por ahí.

Dicen que la policía ha conseguido evacuar rehenes.

¿Quién lo dice?

-Le Monde dice que tienen explosivos. -Ni idea, me han mandado un mensaje.

¿Ya nos van a sacar?

No lo creo, no se oye nada. No pueden estar evacuando.

No puedo...

No puedo respirar.

-¡Callaos! -Todo va a ir bien.

Calmaos, por favor.

Venga. Va a ir todo bien, ya lo veréis.

¡Cuidado!

Cálmate.

-He perdido a mi novia. -Cálmate.

-He perdido a mi novia. -Cálmate.

-¡Céline! -¡Cállate!

-¡Ramón! -Calla. Respira, respira.

Ramón...

No paran de dispararle a la gente.

No paran de dispararle a la gente.

No paran de dispararle a la gente.

-No paran de dispararle a la gente. -Ramón...

Cálmate.

-Hola. -Buenos días.

Perdón. Para la resaca.

-Para la resaca. -Vale.

Bebo cerveza, pero no me juzgues,

porque mi doctora es mi prima, ¿sabes? Y...

Y... dice que si bebo cerveza,

que hay, bueno, pues que habrá mucha más leche en mis pechos,

más densidad y es mejor para el bebé.

No lo sabía.

Yo tampoco, pero... ya sabes,

cada día se aprende algo nuevo.

Aquí se vive bien, Céline. Ya lo verás, tú date un mes.

No, pero no me quedo para siempre.

Me quedo solo unos días, para descansar.

-Ah, vaya. -Sí.

No sé si tu...

-¿Mi madre? -Sí, no sé si tu suegra lo ha entendido.

-Para ti. -Gracias.

Perdona, perdona, pero...

No, no, vamos a hablar en inglés.

No, pero ¿sabéis ese sentimiento o esa idea loca

de volver atrás en el tiempo, pero sabiendo lo que va a pasar?

¿Si cambiarías algo o no?

"The Devil".

¿Quieres cerveza?

No, está bien.

No, gracias.

Me gusta la cerveza española.

-Es cerveza belga. -¿Qué?

¡Que es belga!

Estas tragedias permanecerán grabadas en nuestro recuerdo.

No se borrarán jamás.

Pero, a pesar del drama, Francia no ha cedido.

A pesar de las lágrimas, se ha mantenido en pie.

Frente al odio, ha demostrado la fuerza de sus valores,

de los valores de la República.

Francesas, franceses, estoy orgulloso de vosotros.

Además, mi principal cometido es protegeros.

Protegeros es actuar sobre la raíz del mal, en Siria, en Irak.

Los sucesos que hemos vivido nos lo han confirmado.

-Compartimos un sentimiento común. -La raíz del mal en Irak y Siria.

-Yo alucino. ¿Tú lo estás oyendo? -El amor a la patria.

¿Lo oyes?

La patria es el hilo invisible...

Y vosotros no tenéis nada que ver, ¿no?

Porque, claro, de los suburbios no nos ocupamos, que eso está muy cerca.

Capullos.

Estás equivocada.

Son unos auténticos capullos.

Estos no eran como tus chavales.

El padre de uno era profesor de instituto. Lo he buscado.

No eran unos pobres chavales. Ya les gustaría a los tuyos vivir así.

Calla. Escucha, escucha.

Venga ya, apaga al capullo ese.

Lo único que sabe hacer es hablar.

Apareció allí a hacer el paripé.

Tuvieron que parar la evacuación con gente agonizando.

Franceses de aquí o del exterior,

ciudadanos de toda condición o religión, de cualquier origen,

la patria es el hilo invisible que nos une a todos.

"¡La patria!"

Si tuviera menos patriotismo, habría menos muertos.

-¿No quieres que lo escuche? -¡Apágalo!

¿Qué querías que dijese en su discurso de fin de año? ¿Qué querías?

-Eres tú la que no para de criticarlo. -Sí, pero por otras razones.

Además, se apropia del atentado como si fuera problema de Francia.

Y es así, ¿no? Claro que fue un atentado contra Francia.

Y los que no éramos franceses,

nos pidieron amablemente que saliéramos, ¿eh?

¿No nos dispararon con los kalashnikov?

Sí.

Sí, pero en Francia.

Si hubiesen querido atacar a España, habrían atentado en España.

Y lo hicieron, permíteme que te lo recuerde.

Me estás dando la razón.

¿Qué pasó? ¿No saliste a manifestarte a la calle?

¿Contra quién te manifestabas? Contra tu presidente, ¿verdad?

-¡No! ¡Contra tu presidente! -¡No empieces con la política!

¡Contra tu presidente, de hecho, no contra otro!

No estaba hablando de política.

Porque la cagó al apoyar la guerra de Irak, ¿no?

Y, por cierto, la mayoría de víctimas

de Al-Qaeda y del Dáesh son de Oriente Medio.

-Déjame... -Te lo recuerdo.

Déjame hablar, déjame hablar.

Lo que está pasando ahora

es por lo que hizo esa gente allá.

Se fueron a Irak, en vez de enfangarse donde realmente pasan las cosas.

-¡Ese es el problema! -A ver...

-¡No, no, no! -Espera. ¿No tengo derecho a decir nada?

¡Es que no te quiero oír!

¿No tengo derecho a decir nada?

-Mira la francesita... -Vete a tomar por culo.

-Cuando me den la nacionalidad... -¿Qué dices?

...¿podré decir algo o todavía habrá un período de prueba?

Pero ¿qué dices? ¡Yo no he dicho eso!

No grites.

-Pero ¿qué estás diciendo? -No grites.

¡No estoy gritando!

En cuanto dejas de ser el centro de atención durante un instante,

-solo un instante, te pones malo. -Hay gente durmiendo.

Dile a tu madre que no estás bien y que te haga una infusión.

Es lo que quieres.

¡Ve a decírselo, lo está deseando! ¡Ve a decírselo!

Porque, claro, yo no sé hacerlo bien.

Parece que te alegres por lo que te pasó.

-Parece que te guste. -No grites. Para.

"No cambiaría nada de lo que viví". ¿No dijiste eso el otro día?

"No cambiaría nada de lo que viví". ¿Sabes qué?

¡Vete a tomar por culo!

¡Vete a tomar por culo!

Qué bien.

Ventana abierta y calefacción a tope.

El retrato de Occidente.

Vinimos aquí para salir de todo aquello, y tú no haces nada.

Y lo peor es que ni lo intentas, ni siquiera intentas estar bien.

Haces que todos se ocupen de ti, que todos se preocupen por ti,

por lo que te pasó. "Te pasó".

Vas a ser una víctima de los atentados hasta los 70.

Pero yo no. Eso no es para mí.

¿Qué estamos haciendo?

Si pensamos igual...

¿Qué coño nos pasa?

Ramón, ¿sabes qué? Nos van a dejar salir.

Están evacuando.

-Todavía no. -Sí, sí.

Están evacuando. Es oficial.

-Pero ¿quién lo dice, joder? -Todos. Lo dicen todos.

-¿Por qué no evacúan antes de detonarlos? -Por favor.

Nos vamos, levántate.

No se puede salir. Todavía no.

Están evacuando, pero tienen explosivos.

Sobre todo, no hagáis ruido.

No se puede salir.

¡Poneos a cubierto!

Ramón.

¡Ramón!

¡Ramón!

Ramón... Va a ir todo bien.

Ramón... Ramón...

Ramón.

No, no...

Uno, dos...

-Dejadnos salir. -Cálmese.

-¡Policía! -¡No abras la puerta!

-¡Es la policía! -¡No abras la puerta!

Por favor, no abras. Podrían ser los terroristas. ¡Por favor!

-¡Pide la contraseña! -¡Abran la puerta!

¡Vamos!

¡Atrás, los heridos primero!

Rápido, rápido.

Vamos, ya está. Ya pasó, ya pasó, somos la policía.

Vamos, vamos, salgan, por favor.

Adelante, por favor, adelante. Se acabó. Salgan, por favor.

Vamos, vamos.

Vamos.

Ramón...

Céline.

¿Cómo se dice...

amigo invisible?

"Amigo invisible". Depende de lo que quieras decir.

Cuando tienes...

Cuando eres pequeño y tienes un amigo que nadie ve.

-Ah, un amigo imaginario. -Eso.

-¿Y qué? -¿Tú tenías?

Sí.

-¿Cómo se llamaba? -Era una niña y se llamaba Cingale.

Rarísimo.

-No, es bonito. -¿Tú tenías?

No. Nunca tuve.

Hasta ahora.

Te presento a mi amigo invisible.

-Se dice "amigo imaginario". -Imaginario.

¿Cómo se llama?

Toti.

¿Toti?

Sí.

Me llamo Toti. Y soy muy nervioso.

Hola, Toti.

-Hola. -Qué tonto eres.

Espero que seas más simpático que Ramón, porque...

Sí.

Soy muy simpático.

Me gusta mucho la vida.

De verdad, Ramón, estás para ir al psiquiatra.

Esto es para poder sacarse el CAP.

¿Quiere mirar otras opciones? Con su perfil, podría encontrar

muchos puestos parecidos...

No.

Precisamente, eso se acabó. Quiero buscar algo en la enseñanza.

Perfecto. Era solo por si no estuviera seguro.

-Muchas gracias. -Todo eso puede traerlo otro día.

Ahora, solo tiene que rellenar la solicitud.

¿Cómo lo hago?

-Un par de calcetines... -Y un par mío, cuatro.

Nada de maría ni nada.

-Ahmed, ¿cuántos pares de calcetines? -Cuatro.

Cuatro pares de calcetines.

Pero es verdad, no tiene maría ni mierdas.

No tiene gel de ducha ni...

-No, nada de eso. -¿Ni cepillo de dientes?

-No, tampoco. -Vale, habrá que comprarle.

Sí, hay que ir.

Tengo una pregunta, porque no entiendo.

Acaba de llegar.

-Es un registro. -No es un registro, es un inventario.

-¿Qué es un inventario? -El protocolo es así.

Es un inventario, una lista de sus objetos personales...

Eso es un registro.

De lo que no tiene y necesita.

-Bueno, es lo mismo. -No.

Cuando se vaya, tendrá sus objetos personales.

Todo lo que tenía al llegar.

Mis calcetines están ahí.

Están justo ahí.

-¿Qué? -Que están ahí, llenos de amor para ti.

-Hola. ¿Qué tal? -Por fin. Bien.

Sígame, por favor.

-Adelante. -Gracias.

No hay de qué.

Ya ve que es grande, pero no se preocupe, verá como...

Se lo aprenderá.

Me acuerdo del camino. Luego me iré fijando.

No, ya verá, va a salir bien. Creo que su curso les va a motivar.

-Estoy seguro de que les va a gustar. -Muchas gracias.

Y nosotros hacemos...

Es casi la mejor canción del mundo.

No sé si estáis de acuerdo o no. Casi.

Es la mejor clase de la historia.

-Pero podemos mejorarla. -¡Bien!

Pero podemos mejorarla, porque con el programa que he creado,

es la interfaz la que transforma vuestros gestos en órdenes.

Así, la nota se hace más aguda y más grave.

Más aguda...

Más grave.

¿De verdad eres profesor?

-¿Has pensado lo de la melatonina? -Sí.

Toma.

Gracias.

Gracias.

¿Ha ido bien el día?

-¿Y el tuyo? -Sí.

He aprendido a cultivar setas.

¿Por qué no salimos unos días los dos solos?

Me gusta. Es muy diferente a lo que haces normalmente.

Es raro.

Feliz y triste al mismo tiempo.

-Ah, ¿sí? ¿Tú crees? -Sí.

Debes de ser tú.

Lo he hecho con el programa nuevo que he creado.

Por ahora, no lo ha escuchado nadie.

-Eres la primera. -Ah, ¿sí?

Gracias.

¿Me dejas tus gafas, si no te las pones? Esta luz me molesta un poco.

Toma.

Ay, Dios, pero tú...

¿Has aumentado la dosis o qué?

¿Dónde montamos el pícnic?

Hay que salir de la arena mojada.

¿Allí? ¿Al sol?

Vaya idea, venir de pícnic a la playa.

¿No te gusta?

Sí, pero está todo mojado.

Está mojado, está mojado.

Yo me baño en invierno con mis padres el 31 de diciembre.

¿Qué dices?

-Los españoles sois unos frioleros. -¿Bañarse en invierno?

Venga ya.

¿Cómo era la canción que me enseñaste?

¿Cuál?

La de...

A la fuente de agua clara fui a pasear.

El agua estaba tan bonita que me bañé.

Hace mucho que te quiero. Nunca te olvidaré.

Canta, ruiseñor...

¡No es así! No tiene nada que ver con eso.

Canta, ruiseñor, canta, tú que tienes el corazón contento.

Mi corazón...

¡No!

Tu corazón ríe... El mío llora...

Venga.

Al agua.

¿Te vienes?

-¿Estás de broma? -No, no estoy de broma.

¿Qué consigo a cambio?

Toda mi admiración y consideración.

¡No, no, estaba de broma! ¿Qué haces?

¡Para! ¡Vestida no! ¡Idiota!

¡Ay, Dios!

Espera.

¿Estás bien?

Para. ¿Qué haces?

Nunca lo hemos hecho en la playa.

Pasa gente.

-No pasa nada. -Para.

-Los invitamos. -Para, te digo. Idiota.

No es mal sitio para hacer una mini Céline.

Ramón, no me fastidies.

¿Qué?

¿Te crees que tengo ganas de hacer otro "pobre Ramón"?

Mientras no sea tan malo como tú,

¿por qué no?

Me gustaría, pero Ramón está solo en casa y me estará esperando.

Con los adolescentes no eres tan ingenua.

-Vale. Puede. Puede, he dicho puede. -Perfecto. Vale, vamos.

Pues si tenéis ganas de bailar, tiene que ser ahora.

-Sí, pero ahora... -¡Para ya!

Vamos a bailar.

-No, no, no... -¡Que sí!

-No hemos venido aquí para no bailar. -Venga.

No, yo os miro. No tengo ganas de bailar.

-Entonces ¿para qué has venido? -No sirve de nada. Venga, a bailar.

Ya voy. Me termino la copa y voy.

-Que lo paséis bien. -Venga.

Ven. ¡Ven aquí! A bailar con nosotras.

Una birra, porfa.

Hola, ¿estás bien?

No te he visto nunca, no eres de aquí, ¿verdad?

No quiero hablar.

Si quieres bailar, vale, vamos a bailar.

¿Quieres bailar? ¿Es lo que quieres?

¿Qué tal?

¿Qué pasa?

¿No podías avisar?

Me dejé el móvil aquí.

O eso espero.

No soporto seguir siendo un esclavo del móvil.

Soy un hombre libre.

Yo tampoco soy tu esclava, ¿vale?

-No me vuelvo a preocupar por ti. -No te tienes que preocupar.

-Va todo bien. -Nunca más.

Va todo bien.

Has fumado.

No puedes fumar con el tratamiento.

Eres lo peor. ¿Hay para mí?

Para.

¿Me das un poco?

Este es para ti.

No vuelvas a desaparecer así.

Estaba con Lucie.

Podando bonsáis.

Decías que no hacía nada.

Pues eso se acabó.

Adivina.

¿Qué?

Vamos a ensayar todos los días a las ocho.

¿Todos los días a las ocho?

Pero yo salgo de trabajar a las ocho.

No siempre. También haces guardias de noche, ¿no?

Sí, cada 15 días.

Así que el plan es vernos una vez cada 15 días. ¿Es eso?

Solo tienes que venir.

Qué bien.

Vale.

¿No dices siempre que tenemos que volver a ser nosotros mismos?

Es lo que intento. Salgo de casa, soy proactivo...

Proactivo...

Yo no soy tu psicóloga.

A ella le parecerá estupendo que seas tan proactivo,

pero, cuando digo que quiero que volvamos a ser nosotros mismos, me refiero...

Me refiero a nosotros dos, juntos.

Pero si siempre lo hemos hecho, salir cada uno por su lado.

Si quieres otra cosa, dilo y lo hacemos.

Sí, pero es que, cuando estás en casa, te pasas el día en el sofá lloriqueando.

-Y soy yo la que lo hace todo. -Ya empezamos.

Tú estás o en plan zombi o hipereléctrico, joder.

Y que con los demás no estés así, me cabrea todavía más.

¿Vale?

Cambias radicalmente, no te reconozco.

Me encanta que tengamos cada uno una vida.

-Pues no te quejes. -¡Pero no si a mí me toca solo lo malo!

No si lo hago yo todo.

Ha sido así desde que dejaste el trabajo.

Se te ha metido en la cabeza eso de dar clases, que no sé de dónde sale.

Pero hay que apoyarte y entenderte,

porque solo tú has pasado por una experiencia traumática.

¡Ahora no! ¡No, no, ahora no!

Me siento bien por primera vez en meses. ¡Deja de hundirme, joder!

Eres insoportable, ¡siempre cuestionándome!

Hasta ahora, creía que el problema era yo.

Hasta Carlos se ha ido porque no podía más. ¡Es normal!

No tiene nada de raro. ¡Nada!

Pero tú no tienes ni idea, siempre metida en tu túnel

echándole a la cara a la gente que las cosas les afecten.

¡Me haces sentir como un chiflado cuando la...!

¿Cuando la qué?

-Ya hablaremos otro día. -¿Qué...?

¿Qué quieres que hagamos?

-Dime. -Yo hago lo que puedo.

¿Qué quieres que hagamos?

Me ocupo de ti como puedo. ¡Lo hago yo todo!

¡Todo!

¡Tú no haces nada y mira cómo vienes!

¡Y luego soy yo la que tiene que tranquilizarte!

¡Hago lo que puedo, pero estoy cansada!

Siempre hay algo que te tortura.

A mí también me da pena que se haya ido, ¿vale?

Pero no, solo puede darte pena a ti.

¡Primera noticia!

Como nunca dices nada, no tengo ni idea de lo que piensas.

¡Pero, mira, me alegra saber que tienes sentimientos!

No digo nada porque no me dejas espacio.

Eres siempre tú el que dice lo que siente, lo que te atormenta.

¡Tú, tú, tú! ¡Hay que escucharte a ti!

¡Tú no me dejas ningún espacio! ¡Nunca me dejas espacio!

¡Sí que me intereso, sí que hago preguntas!

¡Siempre que intento hablar contigo, no me quieres escuchar

y acabamos hablando de lo mismo,

mientras yo intento hablar contigo y decirte que estoy harta de hacerlo todo!

Estoy agotada, ¿me oyes?

Me preguntas qué tal estoy.

Pero ni siquiera quieres la respuesta.

Lo único que quieres es hablar de ti, decirme lo que tú,

tú,

lo que tú sientes, que siempre es peor que lo de los demás.

Siempre eres más desgraciado que los demás.

Me das asco, Ramón.

Te odio.

Me...

Tú no viste nada.

Y mejor. Mejor así.

Tú no tienes la cara del tipo que nos disparaba grabada en la cabeza.

No se va.

¡No se irá en mi puta vida!

¡Haga lo que haga, ahí estará!

¡Céline!

¿Qué haces ahí?

-Abre la puerta y hablamos. -No.

Estoy cansada.

¿Me oyes? Estoy cansada.

Yo también, pero eso puede cambiar.

Venga.

No puedo más.

Qui...

Quiero vivir, Ramón.

Quiero vivir, pero sin ti.

Contigo, ya no soy capaz.

Quiero que tú vivas también.

Pero juntos no vamos a ser capaces.

No somos capaces.

No somos capaces.

Ramón, no somos capaces.

No es justo.

Yo no nos he hecho esto, joder.

Feliz cumpleaños.

Es el regalo más bonito que me han hecho nunca.

Pues esto no es todo.

Creí que no te gustaban los Eagles.

No me gustan nada.

Es rock para modernos de palo como tú.

Mi regalo es acompañarte.

Eres tonto.

Y tú eres preciosa.

Te quiero.

¿Estás bien?

Te he dejado dormir.

Vale, gracias.

¿Estás enferma?

No, no. Mejor dormir aquí que ir a casa por tan poco tiempo.

La próxima vez, vente a mi casa, está más cerca.

Aquí podría pasarte algo.

Creo que es mejor que no vayas ahora. Están muy nerviosos.

¿Por qué?

Ha habido un atentado en Niza.

Un tipo en un camión, en plenos fuegos artificiales.

¿Qué?

¿Buscas algo?

Mamá.

¿Estáis bien?

¿Dónde estáis?

¿De verdad?

Sí, sí, voy a veros.

Sí.

...y cuáles son las zonas grises que habrá que aclarar.

Zonas grises que habrá que aclarar rápido.

Cuatro jueces antiterroristas se han unido a la investigación.

Es este momento, se están realizando registros,

se está escuchando a las personas próximas al terrorista.

Hay que entender quién es. Esas son las zonas grises.

¿Quién es este hombre? ¿Quién le ayudó a actuar?

¿Tiene cómplices? ¿Tiene...?

En cualquier caso, hemos tenido, efectivamente, de parte de las familias...

Él estaba...

¿Alargar el estado de emergencia no sirve de nada hoy en día?

Eso no funciona.

Entonces, ¿qué propones?

No sé, prepararnos para la vida fuera.

Cosas que nos enseñen a controlarnos.

Para no explotar.

Cuando me pasa eso, me dan pastillas siete meses.

Luego las dejo dos meses.

Y vuelta a empezar, vuelvo a ser yo.

No entiendo bien lo que nos pides. Aquí tenemos psicólogos.

No es solo él, somos todos. Este y yo empezamos a salir

y, a los cuatro días, nos pegábamos. Ninguno de los dos...

¿Qué dices? Si no me hubieras tirado el móvil a la cara, no me habría cabreado.

-Ese es tu problema, no controlas la ira. -No te hagas la lista conmigo.

Estoy hablando yo, cállate la boca.

¡Cállate, no me hables así!

Nosotros no sabemos hablar como vosotras. Reaccionamos con las manos.

A ver, chicos. Todo lo que decís es muy interesante, me parece muy bien.

Pero tendríais que evitar las relaciones tóxicas, en pareja y en casa.

-Podríamos hacer un taller para todos. -Con el psicólogo.

Vosotras y los talleres. ¡Qué pereza!

Hablando de los talleres, ¿por qué no va nadie?

¿No os interesan? ¿Pensáis que no sirven para...?

Yo tengo una pregunta.

De los que han pasado por aquí, ¿cuántos tienen trabajo ahora?

Yo misma crecí en un sitio como este.

-No estamos hablando de ti. -Déjala hablar.

De los que han salido de aquí. ¿Me estás escuchando?

Por desgracia, no mantenemos contacto con todos,

pero los hay que trabajan...

¿De camioneros?

-¿Cómo que de camioneros? -Sí, tú ya me entiendes.

-¿No me entiendes? -Sacáis ese tema todos los años.

No tenemos recursos para prepararos para sacar el carné de conducir,

-pero insistiremos, claro que sí. -¿Insistiréis?

-Para una vez, no me hace falta. -¿Cómo que no te hace falta?

-¿Para una vez? -¿De qué habla?

Una vez.

¡Boom!

-Va fuerte el chaval. -Sí, va fuerte...

-Se ha pasado. -Qué va.

-¡Sal! ¡Venga! -¿Qué? ¿Qué pasa? No me toques.

Ahmed, ¿estás bien?

-Céline... -Y esta es la que nos protege.

¿Eso es para protegernos?

Céline, ¿qué pasa?

Dime exactamente qué está pasando.

-Déjame. -No, no te dejo.

-Dime exactamente que está pasando. -No.

¿Tienes problemas en casa?

¿Con Ramón? ¿Es eso?

¿No?

Puedes hablar conmigo, ya lo sabes.

Céline.

¿Qué te pasa?

¿Qué está pasando?

-Estaba en Bataclan. -¿Qué?

Pero ¿por qué no me dijiste nada?

¿Por qué no me dijiste nada?

Tengo la imagen de una chica que baila a mi lado sonriendo.

Después, empezaron los disparos y todo el mundo...

intentando escapar.

Y la gente los pisaba.

Tuve que pisar cadáveres, porque...

Porque no había otra opción.

Estuvimos esperando,

estuvimos esperando a que acabara todo.

Y... nos mandaron salir.

Nos pusieron en fila india,

y nos decían:

"No miréis hacia abajo".

"No miréis hacia abajo".

Pero yo miré, porque...

Y ese olor a sangre...

no se va.

Había muchísimos.

Nunca había visto tantos cuerpos en mi vida.

Y vi...

Vi el de Ramón.

Ramón...

estaba muerto.

Intenté cargar con él porque no podía dejarlo allí.

Quería que saliera conmigo, pero no fui capaz.

No fui capaz de llevármelo.

Estaba sola.

Estaba sola y mi vida...

se paró allí.

No dije nada porque...

Porque...

Porque a mí no me pasó nada.

Ya no puedo más.

Va a ir todo bien.

Ya no puedo más.

-¿Os ayudo con algo? -No, esto va bien.

-No, no, quita, quita, sal de ahí. -Pero si puedo...

Gracias, gracias.

Tú déjame a mí.

Si de verdad quieres echarme una mano, ¿puedes llevar esto?

-Sí. -Gracias.

En general son los padres los que no quieren.

Hay una que lo único que ha conseguido

es que su padre acceda a hablar con ella por teléfono diez minutos.

Y eso, después de insistir dos años,

le hizo firmar un papel en el que ella aceptaba no contactar con él después.

Todavía me sorprende que te dediques a esto.

Nunca lo habría creído, pero lo he echado de menos este tiempo.

No sé si te acuerdas...

de cuando te mandamos a hacer aquel test de aptitudes e intereses.

Solamente te salió un tres por ciento de interés por los temas sociales.

¿Estás de broma?

No me acuerdo.

Yo creo que nunca te lo dijimos. ¿Sí?

¿O no?

No, a ver...

Solo queríamos saber qué ámbitos se te darían mejor,

pero nunca quisimos condicionarte.

Entonces, podría ser un genio en algo,

pero, como no me lo dijisteis, he malgastado mi vida.

Exacto.

Bueno, no nos vas a reprochar tú que guardemos secretos.

Vale, de tal palo, tal astilla. Como se dice.

Lo que es increíble es que lleves ocho meses sin...

-Marie, no empieces. -Vale.

Tiene razón.

Bienvenida.

Te hemos echado de menos.

No te voy a mentir, no ha sido recíproco.

No exageres.

-¿Todo bien? ¿Estás preparada? -Espero que sí. Y es viernes.

Ya veo que te ha sentado bien. Has olvidado cómo son los viernes aquí.

Cierto.

Voy a ver a Ahmed. Tengo que hablar con él para disculparme.

-Le he llamado y no me ha contestado. -Céline, Ahmed se fue hace dos meses.

¿Se fue? ¿Adónde?

No te lo puedo decir, pero está bien, no te preocupes.

-Buenos días. -Buenos días.

Estoy buscando a una persona que trabajaba aquí hace un año.

Estaba aquí la noche de los atentados de Bataclan y me dejó este chubasquero.

Me encantaría encontrarla, pero...

¿Sabes cómo se llama?

-No. -Si me lo dejas, puedo preguntar.

-Gracias. -No hay de qué.

-Vale. Gracias. Adiós. -Gracias, señorita. Adiós.

¡Ramón!

¡Ramón!

¡Ramón!

No miren hacia abajo. Caminen.

Vamos, caminen.

Tengo un sueño recurrente de partículas que flotan en el aire de la platea

cuando salíamos de Bataclan.

Era bonito.

Después, supimos que eran partículas de pólvora

y el vapor de los cuerpos.

¿Vas a entrar o qué?

Ramón, ¿qué haces aquí?

No esperaba verte aquí.

Había pensado regalarte las entradas, pero pensé:

"No, mira lo que pasó la última vez".

-Te he echado de menos. -Yo también.

¿Vamos?

Vamos.

Dios creó al hombre.

Y el hombre creó el dinero.

Dios creó a las abejas.

Y las abejas crearon la miel.

Dios creó al hombre.

Y el hombre creó el dinero.

Dios creó al diablo.

Y el diablo creó el pecado.

Vamos a cavar un hoyo.

Y meter al diablo dentro.

Meter al diablo en el hoyo.

Meter al diablo en el hoyo.

Meter al diablo en el hoyo.

Meter al diablo en el hoyo.

Vamos a meter al diablo en el hoyo.

Meter al diablo en el hoyo.

Vamos a meter al diablo en el hoyo.

Dios creó al hombre.

Y el hombre creó el dinero.

Dios creó a las abejas.

Y las abejas crearon la miel.

Dios creó al diablo.

Y el diablo me creó a mí.

El diablo creó a Dios.

Y Dios creó el dinero.

El dinero creó el pecado.

Y el pecado está hecho para la miel.

Y el dinero creó a Dios.

Y Dios baila con el diablo.

Elijamos un hoyo y metamos toda nuestra piel.

Y acostarse con el diablo al menos durante un pecado más.

Así que cavemos un hoyo y metamos al diablo dentro.

Meter al diablo en el hoyo.

Meter al diablo en el hoyo.

Vamos a meter al diablo en el hoyo.

Meter al diablo en el hoyo.

Vamos a meter al diablo en el hoyo.

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