All language subtitles for La muerte es un problema para los vivos_track6_[spa]

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Original subtitles

Servicios funerarios Kivi.

Buen viaje, mamá.

-¿Va a querer el féretro cerrado? -Sí.

¿Algún otro detalle?

Quiero ir con ella.

Normalmente, no...

Pero haremos una excepción.

Si me permite...

Puede esperar fuera.

¿Qué coño es eso?

¿Perdone?

Quería el Mercedes.

El Mercedes no arrancaba esta mañana.

Por desgracia,

no había más vehículos disponibles.

Este coche es muy fiable. Mucho mejor que el Mercedes.

Ha llevado a más de un mandatario en su último viaje.

Un Volvo robusto.

Turbo.

Además, puede fumar dentro.

¡Hala! ¡A correr! Cuidado con las escaleras.

La seguridad es lo primero. Sí, señor.

Muy bien. ¿Quién va primero?

Cuidado.

Venga, pásamela.

Toma.

A ver, espera un momentín.

¡Aquí viene la superpelota voladora!

Muy bien. Estupendo.

Anda, mira quién está ahí. Es mami.

Joa se lo ha pasado genial hoy.

Hemos jugado a las casitas y al pillapilla.

¡Qué bien!

Le he dejado echarse la siesta.

Estaba agotado.

-Pero solo media horita. -Vale.

-¿Qué te ha pasado? -No sé, me ha crujido algo.

-¿Es grave? -Creo que no...

-Pero si apenas puedes andar. -Sí que puedo.

-Deberías irte. -¿Tú crees?

-Claro. Vete a casa y descansa. -Vale.

El depósito está en las últimas.

El indicador está mal.

Tenemos que dar un rodeo.

Tengo que darle... una medicina a mi perro.

No tardo.

¿Nos vamos?

¿Le importa que me fume un cigarro?

¿Cómo está?

Su perro.

Es muy mayor.

¿Qué tipo de entregas hace?

Sobre todo, difuntos.

La muerte es un problema para los vivos.

Yo solo intento echarles un cable.

El sacerdote nos espera.

Sí.

¡Hola!

Hola.

-Qué pronto vienes, ¿no? -Me he hecho daño en el cuello.

Pero ¿puedes follar?

¿Ahora mismo?

-Antes de mañana por la mañana. -Mañana estaré mejor.

-¿Llamo a Rauni? -No hace falta.

¿Me traes un ibuprofeno?

Esta noche es la fiesta de Riina.

Ya.

Voy a llamar a Rauni.

¡La madre que me parió!

-Hola, Maikki. -Hola.

¿Y el Mercedes?

En el taller.

Vaya.

Mira. Toma.

Es el regalo de cumpleaños de Konsta.

Dile que se compre lo que quiera.

Hay 100 euros.

También es su regalo de Navidad.

Gracias.

Por cierto...

¿Qué tal está Armi?

Está bien.

¿Crees que podría pasarme algún día a veros?

Sobria, por supuesto.

Hace ya dos años que no veo a Konsta.

Lo sé, pero ya sabes cómo es Armi.

Ya, pero...

-Se lo comentaré. -Gracias.

¿Qué hora es?

Menos cuarto.

-Bueno, tengo que... -Sí.

-Nos vemos. -Espera.

Acuérdate de darle a Konsta

un abrazo enorme de mi parte.

-Sí, yo se lo doy. -Vale.

¡Chao!

Gracias.

No, sigo en el trabajo.

Coge algo de la nevera.

Mamá llegará enseguida.

-¡Justo ahí! -Vale.

-¿A qué hora nos vemos luego? -En cuanto acabemos aquí.

¿Saija ha comprado los quesos?

Sí, hay uno que huele a pies.

Voy a hacerte una tomografía para ver que no haya nada roto.

Hola. Siento la tardanza.

Es de Maikki.

Un regalo tardío para Konsta.

¿Y el Mercedes?

Este es un Volvo.

Tiene turbo y...

Quiero reducir gastos.

¿Ha dicho que quiere venir?

Sí, lo ha dejado caer.

¿Cómo la has visto?

Bastante fastidiada.

¿Has venido antes?

No, ¿por?

Por nada, solo preguntaba.

Pues no.

Tengo una cosita para ti.

-¿Para mí? -Sí.

-¿El qué? -Es una tontería.

¿Y esto?

Bueno...

Como hemos tenido una mala racha...

Qué bonita.

Habrá sido cara.

No te creas, tampoco ha sido tanto.

Nunca había visto algo así.

Lo sé.

Ya.

-¿Te queda mucho? -Pasa.

Perdona, quería comprobarlo bien y consultar a mi compañero.

¿Me he roto algo?

No.

Te pondrás bien de lo del cuello.

Solo que...

Te lo diré sin rodeos.

En la tomografía del cuello, se ve también la cabeza.

¿Tengo un tumor?

¡No!

Pero, en la tomografía,

hemos visto

que...

apenas tienes cerebro.

¿Cómo?

¿Es una broma de Saija o qué?

No.

Apenas tienes cerebro.

Hubo un caso hace años en Francia

de un hombre que...

¿De verdad me estás diciendo que no tengo cerebro?

No.

En esta parte de aquí,

al borde de la cavidad craneal, todavía queda algo de tejido.

Por eso, básicamente, has podido...

Tendremos que hacerte una serie de pruebas para ver...

¡Konsta! ¡La cena!

-Felicidades atrasadas de la abuela. -Gracias.

-¿Qué es? ¿Un juego de dados? -Qué divertido.

Yo jugaba de pequeño.

Podemos jugar después de cenar.

Aún me quedan deberes.

Vale.

¿Es un rasca?

Qué cosas tiene Maikki.

Bueno, quédatelo si quieres.

No pasa nada.

Toma. ¿Quieres rascarlo ya?

Si sacas tres símbolos iguales,

te dan un premio.

A lo mejor después de cenar.

Vale.

Cuando quieras.

Servíos.

Madre mía, qué pinta.

¿Qué tal hoy?

Bien.

A tope con la gala de premios.

-Igual nos llevamos alguno. -Anda, mira qué bien.

¿Tu día qué tal?

Bien también.

Han llamado de la financiera.

No conseguían localizarte.

Vaya...

Mañana llamo.

¿Qué?

He dicho que mañana llamo. No empieces.

Muy bien.

¿Quieres que lo rasquemos juntos?

No, es tuyo.

Ráscalo tú.

Creo que he ganado algo.

-A ver. -¿El qué?

¡Mira por dónde!

-¡Has ganado 500 euros! -No me digas.

¡Enhorabuena!

Es el premio gordo.

Guárdalo bien.

Puedo ir a canjearlo mañana.

-Mejor vamos los dos con Konsta. -Sí, claro.

A lo mejor no estaría mal

darle a la abuela la mitad.

¿Por qué?

Porque lo compró ella.

Quinientos euros es mucho dinero.

Es de Konsta.

Pues claro que es de Konsta. Que haga lo que quiera con él.

Irá directo a su cuenta de ahorros.

Sería mejor... No está premiado.

Has sacado 500, 500 y 5000.

A ver si rascamos mejor. ¡Enhorabuena!

¡Te he dicho un millón de veces que nada de juguetes en la mesa!

No tengo cerebro.

Va en serio.

He visto la tomografía.

A un tío francés le pasó lo mismo.

Hombre francés sin cerebro.

Tenía familia y llevaba una vida normal.

¿Va a empeorar con el tiempo o...?

No, solo tengo tortícolis.

-¿Has pedido otra cita? -No.

Pero tendrán que examinarte.

¡No quiero ser un conejillo de Indias!

Hoy tenemos la cena.

¿No podemos cancelarla?

Ya estarán de camino.

Además, es tradición comer quesos cuando alguien se doctora.

-No les diremos nada. -Pero Rauni lo sabe.

Debe guardar el secreto médico.

Es verdad.

Sí, todo va a salir bien.

Anda,

ve a ponerte una camisa más mona.

¿Has vuelto a jugar?

No.

¿Cuánto dinero debemos? No me mientas.

No te miento...

Ya solo me quedan

como...

cuatro mil quinientos.

He ido haciendo pagos.

¿Vamos a estar bien?

Pues claro que sí.

Eso decía mi madre.

Bueno, yo no soy tu madre.

-Me voy a la cama. -Yo subo en un rato.

-No toques muy fuerte. Buenas noches. -Buenas noches.

-¡Hola! -Hola. Qué alegría veros.

Bienvenidos. Podéis dejar ahí los abrigos.

-¿Qué tal estás? -Mejor.

-¿Y el cuello? -Bien.

Toma. ¿Puedes?

Vale.

¡Hola! ¿Qué tal?

-Hola, Arto. -Voy a ir abriendo el vino.

¿Te lo ha contado?

Sí.

¡No podía guardármelo!

¿Cómo es posible?

Todavía no lo sé.

¿Ha desaparecido hace poco o es que nunca ha tenido?

Por lo visto, nunca ha tenido.

Eso explica muchas cosas.

Perdón.

Hay que investigarlo.

Es mi caso.

¡Ya vale!

Fijaos.

Aquí, en la tomografía, se ve una manchita...

-Increíble. -Mi perro tiene más cerebro.

Bueno, aquí están los quesos para la señora Doctora.

Y un espumoso para ir abriendo boca. ¿Quién quiere?

Yo quiero.

Llénamela, por favor.

Hasta arriba.

-Así. -Ándate con ojo.

A ver si se te va a subir a la cabeza.

Así vale. Gracias.

Una copita para la doctora.

Rauni.

Ahí está.

Para Saija.

Aquí tienes.

Gracias.

Y para mí.

¿Estoy en tu sitio?

Tranquilo. No estamos hechos para sentarnos.

¿Y para qué estamos hechos?

Pues...

Una vez leí un estudio.

La conclusión era

que sentarse es perjudicial.

Nos pasamos

un montón de años sentados en el colegio.

Si sigues estudiando,

al final te tiras veinte años sentado.

Ningún cuerpo puede soportarlo.

Los monos no utilizan sillas.

Entonces, supongo que tú estarás en plena forma.

Bueno.

Vamos a brindar por Riina y por su doctorado.

Risto Kivi.

¿Cómo de grande?

¿Hay ascensor?

¿De qué iba tu tesis doctoral?

Sobre la atención selectiva y dividida a través de...

la función cerebral.

Suena interesante.

Una vez leí un estudio...

Lees muchísimos estudios

para ser una persona que odia sentarse.

Toma, Riina, prueba el queso.

Arto me ha dicho que había uno que olía a mierda.

No, he dicho que había uno que olía a pies.

Era una broma.

Vaya.

Lo siento. Te habré entendido mal.

Tenemos manchego.

También hay...

Murcia al vino.

Un trozo de gorgonzola.

Un queso de anacardos.

Es una delicia.

Y, por último, el favorito de Riina, Morbier.

Muy bien.

Que no se te suba a la cabeza. Aunque tienes sitio de sobra.

No he podido evitarlo.

Lo siento.

No he podido evitarlo.

¡Me cago en todo!

Hola.

-¿Tienes un traje oscuro? -¿Perdona?

¿Me echas una mano?

Tengo que recoger un cadáver.

Te llevas una anécdota y 50 pavos.

¿Yo qué coño sé?

¿Qué te pasa?

¡Que no tengo cerebro!

¿Y un traje tienes?

Nunca había montado en un coche fúnebre.

La clave es ir delante.

No funciona.

Venía con el coche.

¿Se ha atascado?

Me flipa el jazz.

Arto. Es de fiar.

-La próxima, que sea añejo. -Hecho.

Pues aquí lo tenéis.

Cerrad con llave al salir.

Kari.

¿Podrías pagarme por adelantado? Tengo facturas pendientes.

Lo pregunto en Contabilidad.

No te prometo nada.

-Nos vemos. -Hasta la próxima.

Gracias.

-Ahí tienes guantes. -Vale.

¿Cómo lo movemos?

Metemos la bolsa por debajo y la cerramos.

Me ha crujido el cuello.

La madre que me parió...

-Buenos días. -Buenos días.

-¿Qué tal el cuello? -Bien.

La ovulación bien también.

¡Espera!

¡Quita!

Te he preparado un café.

¿Ya no quieres hijos?

¿Has dicho café?

Tenemos que hablar.

¡Mierda!

¿Qué pasa?

Kalevi ha contado a la prensa que no tienes cerebro.

Venga. Date prisa.

-Buenos días. -Hola.

Nos han dejado vuestro correo por error.

-Gracias. -Buen día.

Igualmente.

¿No íbamos tarde?

¿Un préstamo a mi nombre?

No es tan grave como parece.

¿Sigues jugando?

Primero tengo que saldar mis deudas.

¡Hay por lo menos 20 000 euros de facturas a mi nombre!

¡No puedo pagarlas!

Yo me encargo.

Vete a la mierda, Risto.

-¿De quién eran los zapatos? -¿Qué zapatos?

Ayer pasé por casa y vi unos zapatos de hombre.

-Largo de aquí. -¿Dónde voy?

Ni idea.

Pero llévate la puta batería.

¡Espera, Armi!

Quiero el divorcio.

¡Zorra!

¡Zorra, zorra, zorra!

¡Zorra!

Konsta, sube al coche.

Arto.

¿Tienes un momentito?

Claro.

Tengo que ir a relevar a Sari en breve.

Sí, no te quito mucho tiempo.

A ver...

Nos han llamado los padres de algunos alumnos.

Están preocupados por los rumores.

¿Qué rumores?

Bueno...

Lo de que no tienes cerebro.

En realidad sí que tengo, pero es muy pequeño.

La demencia consume el cerebro lentamente.

Podría afectar a tu comportamiento.

No tengo demencia. Solo tengo el cerebro pequeño.

Los padres no quieren traer a los niños por si te vuelves violento.

Yo no pienso que vaya a pasar, pero...

¿Quién lo piensa?

Dímelo, Ilpo. ¿Quién piensa eso?

Lo mejor será que te tomes un descanso a partir de mañana.

Después, ya veremos.

Soy el mismo de siempre.

Perdona por gritarte ayer.

No pasa nada.

Escucha.

Mamá y yo estamos pasando un bache y voy a irme una temporada.

¿Por gritar?

No, verás...

Hemos tenido algunas diferencias.

¿Porque te has gastado el dinero

y vamos a tener que mudarnos a otro sitio?

No voy a permitir que os echen de casa.

Te lo juro.

¿Me lo juras por tu vida?

Por que acabe fiambre.

Vale.

Verás, papá...

Kivi.

Saija...

He estado pensando.

Sí.

Todo esto ha sido un poco abrumador.

Ya no quiero tener hijos contigo.

¿Cómo?

¿Acabas de decir que ya no quieres tener hijos conmigo?

Exacto.

Mis genes están perfectamente.

Ya, pero a lo mejor los míos no.

A ti te preocupa que sea hereditario

y a mí que no sepas cuidar de un niño con necesidades especiales.

Vete a tomar por culo.

No quiero hacerte daño, pero necesitas un hombre con cerebro.

Arto,

¡vete de aquí ahora mismo si no quieres que te mate!

Arto.

Nada especial.

Sí, yo me quedo con él.

Ya está aquí Arto. Pórtate bien.

Konsta, este es Arto, el vecino. Ya lo conoces.

-¿Puedes ocuparte? -Por supuesto.

-Lo pasaremos bien, ¿a que sí? -Sí.

Aunque te voy a dar una paliza a la consola.

Dame el móvil.

¿Te apetece un café?

No, gracias.

¿Qué tal tu perro?

Ahí va, tirando. Está muy viejo ya.

No tienes perro.

Tienes un curro, ¿no?

¿Es ilegal?

Digamos que no lo declaramos.

¿Te interesa?

Adelante.

Bienvenido a La última jugada.

¿Qué hacéis aquí?

Jugar a la ruleta rusa.

¿Qué hago yo?

Llevarte los cadáveres cuando terminemos.

¿Cuánto?

Diez mil la noche.

¿Y la cámara?

Haces muchas preguntas.

¿Nunca os han pillado?

¿Haciendo qué?

Nosotros no apretamos el gatillo.

Pero facilitáis el arma.

Solo les ofrecemos una oportunidad cuando ya no les queda salida.

Mañana tenemos partida.

¿Diez mil?

¿Hay ascensor?

-Tengo otro encargo. -Cuenta.

Lo mismo que la otra vez, pero mejor pagado.

¿Cuánto?

Dos mil por una noche.

¿Es algo ilegal?

Digamos que no lo declaramos. ¿Te importa?

¿Llevarlo y ya?

Sí.

¿Sin hacer daño a nadie?

Ya están muertos.

No sienten dolor.

Está bien.

Necesito un techo.

¿Lo habéis dejado?

Ya.

Debe de estar de moda.

Sobrevivirás.

Gracias.

-Hola. -Hola.

¿Qué se compró Konsta? ¿Le gustó?

Sí, se compró un videojuego.

Un videojuego...

¿Le diste un abrazo de mi parte?

Sí.

¿Has hablado con Armi?

Sí, pero me temo

que no quiere que vayas.

¿Nunca jamás?

De momento, no.

Vale.

Espera, Maikki.

Armi me ha comentado

que Konsta necesita unos zapatos nuevos.

¿Quieres contribuir?

No es que nos falte el dinero, pero...

Solamente tengo...

unos veinte euros.

La cantidad es lo de menos, pero igual...

Sí, claro. Un segundo.

-¿Cómo lo ves? -Así vale.

Te llamo cuando hable con Armi.

-¿Te funciona el móvil? -Sí.

Te llamo mañana o pasado para que te acerques.

-¿De verdad? -Ven sobria.

Claro, faltaría más.

Gracias.

Llámame.

Lo haré.

Vale.

-Adiós. -Adiós.

-¿Quién era? -La abuela de Konsta.

Es una borracha.

Un respeto a los muertos.

Buenas.

¿Y este tío?

Arto. Es de fiar.

-Es el cabeza hueca. -¿Cómo?

El hombre sin cerebro.

¿Qué coño dices?

Vale, a ver. Risto, ven aquí.

¿Te das cuenta de que no puedes ir contándolo por ahí?

No puedes venir con cualquiera sin permiso.

¿Lo entiendes?

Es inofensivo.

Muy bien.

Este es Osku. Se encarga de la retransmisión.

Risto y Cabeza Hueca. Son los nuevos limpiadores.

Retransmitimos en una hora.

Di tu nombre y que participas de forma voluntaria.

Me llamo Eerik Laine.

Hago esto por voluntad propia.

Voy a jugar a la ruleta rusa por mi cuenta y riesgo.

Poneos unos tapones.

Redacta una nota de suicidio.

Si apuntas hacia allá,

te mato.

Estamos en directo.

El revólver, por favor.

Hagan sus apuestas.

Que comience el juego.

Cinco mil.

¿Quieres parar o seguir?

Diez mil.

¿Quieres parar o seguir?

El jugador gana 10 000. Gracias por participar.

-¿Hay alguien más? -Una chica.

Ve a buscarla.

¿Dónde puedo apostar?

En Tor.

Está georrestringido. No puedes apostar desde Finlandia.

Me llamo Mervi Hirvi. Participo voluntariamente.

Escribe una nota de suicidio.

El revólver.

Listo.

Una noche fácil.

Solo un cadáver, y encima ligero.

Llevadla a algún sitio apartado y haced que parezca un suicidio.

Mejor que tarden unos días en encontrarla.

Luego, podéis pasaros a cobrar.

Nunca he entendido el jazz.

Joder, tiene hijos.

No.

¿Cómo que no?

Los muertos no tienen nada.

No quiero ir a casa.

Voy a por la pasta y buscamos un hotel.

¡Toma!

Hombre.

¿Ya está apañado?

Sí.

¿Todo en orden?

¿Quieres los 10 000 en efectivo o en fichas?

¿A qué hotel podemos ir?

¿Qué tal si dividimos a partes iguales?

Cinco mil la noche.

Repartimos gastos y ganancias.

¿Con un cabeza hueca?

No te pases.

¿Por qué no?

Pinta bien.

Estoy deseando desayunar.

Lo he perdido apostando.

¿Perdona?

Sí.

¿Todo?

Sí.

¿Sueles hacerlo a menudo?

Sí.

¿Quieres que me ocupe yo del dinero?

Buena idea.

¿Dónde vamos a dormir?

Buenos días.

-Buenos días. -Hola.

-¿Qué haces? -Estoy buscando cadáveres.

¿Dónde los buscas?

En las noticias y en redes sociales.

Un accidente de coche sin muertos.

Un tren ha atropellado a un alce.

Los alces son muy tacaños.

He estado pensando en lo de ayer.

Tal vez podría probar.

No tengo cerebro.

Sí, ya...

¿Cuánto tejido te queda?

No mucho, la verdad.

¿Por dónde?

Por aquí atrás.

Haz una pistola con la mano.

Si apuntaras a la parte frontal de la cabeza,

lejos de los ojos,

no alcanzarías el cerebro.

Podrías ganar 80 000 euros.

Impulsaría el negocio

y podrías empezar de cero.

O palmarla.

No lo decía en serio.

-La herida de salida era feísima. -Pero la cara estaba intacta.

Tengo hambre.

Por culpa de ese perdí el curro.

¿Fue el que habló con la prensa?

-¿Qué vas a hacer? -Ahora verás.

No le pegues.

-¿Ha terminado ya? -Sí.

¿Quiere postre o le traigo la cuenta?

-La cuenta. -¿Tarjeta o efectivo?

Con tarjeta.

Voy a por el datáfono.

-Toma. -¿Qué hago?

Yo apostaría,

pero tú puedes suscribirlo a una revista porno o algo así.

O podría apostar y...

Devuélvesela.

¿Por qué?

Así estoy bien.

Gracias.

Devuélvesela.

Ni de coña.

-Voy a apostarlo todo. -No.

Devuélvesela, por favor.

Está bien así.

Lo mínimo es que nos invite a unas pizzas.

Vale, unas pizzas.

Pero nada más.

Yo una de marisco.

Con ajo.

Ni hablar, que dormimos juntos.

Pues con extra de queso.

-Eres un puto egoísta. -¿Perdona?

¡Estaba así de cerca, Kalevi!

También hay música buena en el mundo, ¿sabes?

-¿Como cuál? -Como el rock finlandés de los ochenta.

¿Como Popeda?

¿Qué dices? Como Melrose.

O Peer Günt. O Hanoi Rocks.

O Hearthill.

-¿Los conoces? -No los he oído nunca.

¿Graveyard party blues?

¿Love rain on me?

-Te los tengo que poner un día. -Casi que prefiero el jazz.

Pues despídete.

Servicios funerarios Kivi.

Muy bien.

Gracias.

Turno de noche.

Veinte mil.

¿Quieres parar o seguir?

Cuarenta mil.

Última ronda.

¿Quieres parar o seguir?

Ochenta mil pavos...

Gana la banca.

Vale.

Llevaos el cadáver y estamos en paz.

Tráeme la bolsa.

¿Te crees que soy idiota?

¡Joder!

¿Te fundiste los 10 000 euros

y pediste prestados otros 10 000?

Sí.

¿En serio?

Y porque no quiso fiarme más.

¿Cómo quieres que confíe en ti?

Confía en que apostaré a la mínima.

Muy bien.

¿Me ayudas con este?

¿Qué?

Luego puedes irte.

No pienso irme a ningún lado.

Somos socios.

Lo único que te pido es que no apuestes mi parte.

¿Otro curro?

Qué va.

El pago por el encargo del otro día.

¿Qué haces?

Transferirlo a un casino.

No me jodas.

Hago lo que quiero con mi dinero.

-La mitad es mío. -Lo que tú digas.

¡Para!

-La mitad... -¡Devuélvemelo ahora mismo!

¡Me lo van a embargar si no lo transfiero!

-¡La mitad es mío! -¡Que me lo des, joder!

¡Transfiéreme la mitad!

¡Devuélveme el teléfono! ¡Me van a quitar el dinero!

Dime tu cuenta.

FI...

¡Eso ya lo sé! ¡Dime el número!

Tres, siete, dos...

-Tres, siete, dos... -Tres, siete, dos, tres, siete.

¡Me cago en la puta!

¡Serás gilipollas! Ya no está.

La próxima vez, dales mi número de cuenta.

No me fío de ti.

¡La madre que te parió!

¿Me perdonas?

No.

Qué fría.

Esta tarde tengo que quedarme con Konsta.

Armi tiene planes.

No dejo de pensar en La última jugada.

¿Qué piensas?

El jugador tiene todas las de ganar. ¿No lo ves?

Pues no.

Elige un número.

El ocho.

Del uno al seis.

-El seis. -Muy bien.

En el tambor de un revólver caben seis balas, como un dado.

Supongamos que el número seis equivale al disparo.

-¿Vale? -Sí.

Vamos a ver...

Lánzalo.

Fíjate.

Acabas de ganar 5000.

Lánzalo otra vez.

Diez mil.

Un buen fondo inicial.

Veinte mil estarían aún mejor.

Nos pondríamos en marcha.

¡Veinte mil!

-¡Toma! -Cuarenta mil.

No. Yo jugaría, pero un seis sería una muerte segura.

Para ti sería doloroso, pero...

no sufrirías consecuencias graves.

Los trenes llevan retraso.

Es Hakkarainen.

-¿Tenemos para una botella? -Sí.

-Risto Kivi. -Buenos días.

-Tengo una recogida. -Dime la dirección.

El descampado al final de Bottom Bay Road.

Perdona, nos ha costado encontrarlo.

¿Qué ha pasado?

Un grupo de excursionistas han encontrado un cadáver.

Está claro que el mundo no funciona cuando tantos recurren a lo mismo.

La próxima vez, escondedlo un poco mejor.

¿Diga?

-¿Os cabe otro cuerpo más? -Sí.

Tenemos un puzle.

Gracias.

Sí.

Sí, sin problema.

Recoge todo lo que encuentres.

Te acabas acostumbrando.

Joder.

¿Puedes encargarte tú?

Te llamo mañana o pasado para que te acerques.

¿De verdad? Llámame.

Lo haré.

Ya no nos quedan bolsas.

-Tengo que ir a casa. -Vale.

Me pasaré a por el cepillo de dientes y a dejar la llave.

Y a por una muda.

Igual me pillo un sándwich.

Hola. ¿Estás solo?

-¿Has traído comida? -Se me ha olvidado.

¿No ibas a traer pizza?

¿Y mamá?

Tenía la gala esa.

Es verdad. Si llama, dile que me llame enseguida.

Vale.

¿Qué pasa?

De parte de la abuela.

¿Hola?

Hola.

Las llaves.

Pilla.

¿Sabes dónde están mis casetes?

¿Te quedas con Konsta? Tengo que hacer un recado.

Claro.

-Prepárale algo de comer. -Vale.

Gracias.

Qué sorpresa.

¿Qué narices haces aquí? ¿Dónde está Konsta?

-Con Arto. Tenemos que hablar. -¿Ahora?

Ahora.

...a nuestro gran equipo.

¿Puedes marcharte, por favor?

Tu madre ha muerto.

¿Cómo?

La ha arrollado un tren.

Gracias por avisarme. Ya puedes irte.

No pienso irme.

Risto, te lo pido por favor, no lo fastidies.

Casi. Un cuatro.

Dicen que no tienes cerebro.

Sí que tengo, solo que...

es muy pequeño.

¿Ahora cuál?

¿Y qué tienes entonces?

Por lo visto, agua.

Yo creo que mi padre tampoco tiene cerebro.

Claro que sí.

Pues algo le falta.

Ya, te entiendo.

Con él es todo...

como una montaña rusa.

Disculpa, es mi sitio.

Estamos hablando. ¿Puedes sentarte en otro lado?

-Este es mi sitio. -Dame un minuto.

-¿Quién es este? -Mi exmarido.

No, perdona, sigo siendo tu marido.

¿Puedes irte?

La madre de Armi acaba de fallecer y me necesita a su lado.

¿Qué voy a necesitarte?

Compórtate como un adulto y vete de aquí.

¿Lo saco yo?

Sí, por favor.

El premio a la Innovación del Año es para...

Linus Granström.

Bonitos zapatos.

-¿Estáis liados? -Sí.

En vez de reinventar la rueda,

hemos optado por dotarla de alma.

Se ha suicidado por mi culpa.

¿Cómo dices?

-Ha sido culpa mía. -¿Por qué?

Me gastaba todo lo que le daba a Konsta.

Me gustaría darle las gracias a una persona que, desde el principio...

¡Fuera de aquí ahora mismo!

...me ha apoyado siempre: mi buena amiga, Armi Kivi.

Este premio no habría sido posible sin ella.

Dame un segundo.

Te prometo que me haré cargo.

Van a desahuciarnos.

¿Acaso puedes conseguir 50 000 euros en una semana?

Mañana mismo los tienes.

Por cierto...

Cuida de Armi.

¿Qué quieres?

Te he pillado.

¿Qué?

Estás apostando a espaldas de Ulla.

Te tengo calado.

Saca lo que puedas

y apuesta a que voy a morir.

Ingresa lo que ganes aquí.

¿Qué saco yo de esto?

Que no le cuente nada a Ulla.

¿Trato hecho?

Si el dinero no aparece en la cuenta, recibirás una visita. ¿Está claro?

-Sí. -Muy bien.

¿Y si no mueres?

Pues esos 80 000 que me llevo.

Quiero jugar.

¿Tú?

Muy bien.

¿Quién recogerá tu cadáver?

La muerte es un problema para los vivos.

No pienso conducir esa tartana. Prefiero descuartizarte.

Arreglado. Risto irá el primero.

¿Te has dado cuenta de que casi nunca sale el seis?

No.

Imagínate que tuvieras un revólver

con espacio para seis balas y una única bala dentro.

Las posibilidades de disparar serían mínimas. Mira.

Ni uno.

No funciona así.

¿A qué te refieres?

Cada vez que disparas, aumentan las posibilidades.

El dado siempre tiene seis.

-Hola. -Hola.

-¿Estáis jugando a los dados? -Sí.

¿Sabes algo de Risto?

Sí.

-¿Dónde ha ido? -Ni idea.

Igual a atracar un banco. Me ha prometido 50 000 euros mañana.

¿Me dejas tu coche?

Me llamo Risto Kivi

y voy a jugar a la ruleta rusa por mi cuenta y riesgo.

En directo en 15 minutos.

Cabeza Hueca está fuera.

Déjalo entrar.

Así no te hará falta eso.

¿Qué haces?

Voy a jugar.

Tienes un hijo.

Lo sé.

También tengo un plan.

Pues yo juego también.

¿Qué dices?

Nos iremos turnando.

Repartimos gastos y ganancias, ¿no?

¿De qué va todo esto?

Vamos a jugar juntos.

Nos iremos turnando.

Dadme un minuto.

¿Por qué?

No tienes las de ganar.

¿Qué?

El revólver solo funciona como un dado en el primer disparo.

Ya lo sé.

Todo saldrá bien. Solo hay que saber cuándo parar.

Será una partida doble.

Podéis repartiros los beneficios,

pero, si se dispara,

ninguno se lleva nada.

-¿Os parece bien? -Sí.

¿Risto?

Adelante.

Muy bien.

Sentaos uno frente al otro.

¿Cabeza Hueca sabe escribir?

Hola, me llamo Arto.

Voy a jugar a la ruleta rusa de forma totalmente voluntaria.

Perfecto. Todo listo.

Estamos en directo.

¿Estáis listos?

El revólver, por favor.

Hagan sus apuestas.

Que comience el juego.

Cinco mil.

¿Queréis parar o seguir?

Diez mil.

¿Queréis parar o seguir?

¿Y si es la siguiente?

Me toca.

Podrías morir.

Tengo un plan. Dámela.

Yo también tengo un plan.

Veinte mil.

¿Queréis parar o seguir?

No lo entiendes, la vas a cagar. Dámela de una vez.

Para ti es una muerte segura, a mí solo me dolerá un poco.

Arto...

Si el revólver se dispara, morirás.

Te mentí...

porque quería que jugaras.

Pues aquí me tienes.

¡Quieto o disparo!

Esto no termina hasta que el arma esté en la mesa.

Muy bien, la dejaremos en la mesa.

Venga.

Lo dejamos aquí. Pon la pistola en la mesa.

¡No!

Cuarenta mil.

Última ronda. ¿Queréis parar o seguir?

Lo dejamos aquí. Pon la pistola en la mesa.

¡Que te sientes!

Hay que seguir las reglas.

-Por favor, 40 000 es suficiente. -No para ti. Te lo fundirías en un día.

Arto, te prometo que no volveré a apostar.

¡Deja la pistola en la mesa de una vez!

Tú me dijiste

que apostarías a la mínima.

Gana la banca. Gracias por participar.

Llévate a Cabeza Hueca.

Se llama Arto.

Te pagaré 10 000 como siempre.

Te los puedes quedar.

¿Cómo dices?

No pienso volver.

Preferiría ir delante.

Cuando no se puede hacer nada,

no se puede hacer nada.

Ya llegamos al hospital. Aguanta.

Todo va a salir bien.

Por cierto,

te he traído una cosa.

Despiértame cuando lleguemos.

Hola.

Hola.

Vengo a llevármela.

¿Tienes dónde meterla?

La he vendido.

Sí que van mal las cosas.

-Me gustaría ver a Konsta. -Está durmiendo.

-Otro día, entonces. -Vale.

He oído lo de Arto.

Sí, al final no acabó bien.

Van a embargarnos la casa.

Nos vamos donde mi padre hasta que encontremos algo.

Transfiéreme la deuda.

Yo desvié los fondos.

Solo hay que firmar un papel.

¿Te encargas del funeral de mi madre?

Claro. Gracias.

¿Puedo cogerte la mano?

No recuerdo la última vez que me tocaste.

Yo sí.

Fue la noche que gané 18 342 euros jugando al póker por internet.

Estás enfermo. Lo sabes, ¿no?

Sí.

Me he pasado a uno de estos.

Esto también...

Me lo imaginaba.

No sabes cuánto lo siento.

Toca flojito.

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