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Radio Chile de Santiago, fin de transmisiones.
Radio Radio 5, fin de transmisiones.
Hola, ¿qué tal?
¡Hola!
Buenas noches, abuela.
Gracias.
¿Qué pasa?
Hostia. ¿Me das uno?
Claro.
Gracias.
De nada.
¿Cómo tienes?
Eh.
Gracias de nuevo.
Tú estabas en el hostal, ¿no?
¿Sí?
¿Qué casualidad?
Toma.
El destino, ¿eh?
¿Qué haces?
Fumar.
Es verdad que esto es de coño.
Es una putada grande.
Pero grande, grande, ¿eh?
Yo soy Jaume. Me alegro.
¿Tú cómo te llamas?
Linda. Me llamo Linda.
Qué gracioso.
¿El qué?
Nada, que...
La perra de mi abuela también se llama Linda.
Tío, y te esperas, ¿no?
¿Qué, van a la puta ermita?
Supongo.
La Linda era una perra... buena.
Blanquita.
Pequeña.
Gruñona, como mi abuela Karma.
Pero yo la quería mucho.
A las doce.
Yo es que he vivido siempre con mi abuela.
Porque no tenía padres.
Ni tíos.
No teníamos a nadie.
Estábamos yo, mi abuela Carme... Las gallinas... Unos
gorrinos... Y la linda.
Y así la vida se encerra.
¿Y qué?
Así la vida se encerra.
Es como lo decía mi abuela Carme.
Bueno, claro, en catalán.
Pues bueno, no te molesta, ¿no?
No.
Sí, la vida es en Zara.
Me gusta como suena.
Muy bien. Es una mezcla entre siempre y entera.
Estaría bien.
Bueno, sigue que te he interrumpido.
No, si son tonterías.
No, hombre.
Me estabas contando lo de tu abuela y la perrita Linda.
Oye. Ah, sí.
Pues nada.
El día que tuve que matar a la Linda, mi abuela no paraba de llamarla.
Y eso que estaba comida a prueba de Alzheimer.
Lleva dos meses llamando a la perra sin parar y la perra que estaba llena de
tumores hasta en los ojos, intentándose subir a la cama todo el rato, llenándolo
todo de pus y de sangre.
Nada,
cuando murió la perra, mi abuela se murió a los dos días.
Yo no quería matar al perro, pero...
El veterinario me dijo que había que sacrificar al animal.
Y eso mi... Mi abuela no me lo perdonó nunca.
Bueno, eso creo, porque de mí no se acordaba.
Pero de la perra... De la linda sí que se acordaba, sí.
Lo siento.
No, si no pasa nada.
¿Hace mucho?
No, la semana pasada.
De hecho, las tengo las dos aquí.
¿Qué?
Sí, que las tengo las dos aquí.
¿A las dos?
Sí.
Cuando murió mi abuela, pues pensé, coño, que se entierro a la perra, la
en la chimenea y meto las cenizas con las de la abuela.
Te aburro.
No, no.
¿Y tú qué? ¿Tienes padres?
Madre.
Qué bueno.
¿Me das otro cigarro?
Gracias.
¿Tú cómo lo llevas?
Ahora mejor.
¿Vas a querer que follemos?
¿Qué?
Eso, que si vas a querer que follemos, no sé.
Sería lo normal, ¿no?
¿Lo normal?
Tú eres gilipollas.
No. ¿Estás rabiosa?
No.
Oye, que yo he follado con tías más guapas que tú, ¿eh?
¿Estás segura?
Y de muchos países.
Que me ha follado una tía de China.
Y a una negra.
De Guinea.
Y a una francesa.
Y conocí a una de Bhutan.
Tú no sabes dónde está Bután, ¿no?
¿Quieres ver las fotos?
¿Te estoy follando?
No.
Coña de las chicas.
¿Pero que te funciona el móvil? Claro.
Pero... Va, no seas... Dame.
No tienes cobertura.
No, cobertura no, pero las fotos se pueden ver perfectamente. De verdad que
imbécil.
Oye,
pero ¿dónde vas? Que estoy solo.
Te jodes.
Oye, si hubiera tenido cobertura, hubiéramos follado.
¡Eh!
¡Linda!
Suspira.
¿Oyes los suspiros?
¿No la oyes?
Pero... ¿Me estabas hablando a mí?
¿Sientes la fuerza?
Sí.
¿La sientes más ahora?
Sí, mucho más.
Llora por nosotros.
¿Quién llora?
La Tierra.
Pues... es verdad que... la raza humana es un cáncer, que estamos
decidiéndolo todo.
Y esos perros son voraces, no cesacian.
Y ellos, pastores que no entienden, todos se apartaron del camino.
Cada cual, hasta el más pequeño, solo busca su propio beneficio.
Estoy totalmente de acuerdo.
Por eso me aparté aquí cuatro días, para desconectarme de todo, del wifi, del
teléfono, del tablet.
Y ponerme uno con la naturaleza.
Los árboles, la brisa, la vida misma.
O verlo todo.
¿Pero qué haces?
Perdona, no quería asustarte.
Yo no... Es que ese rollo no me gusta.
Lo siento, padre. Que no me toques.
¿No sabes nada?
¿De qué?
Quédate a morir conmigo.
Tú eres loca.
Dame un abrazo, mi niña.
¿Qué pasó?
Nada, que he dejado a mis padres en casa y ya se van a la ermita.
¿Y tú no vas?
No, me ha pedido Fran estar con el niño y vamos a su parque favorito, donde el
columpio ese que quema.
El columpio que quema.
Ese salió su padre.
Un talco.
¿Y tú no subes a la ermita? ¿Qué haces aquí?
¿Tú qué crees?
Ir a mirar el negocio por si acaso.
Tu tío es un loco.
¿Mi tío?
¿Y la Lola?
Qué mala eres.
Ahora voy a llevarles una botellita a Eva y a la Lola.
Qué mala vida.
¿Y qué vas a hacer?
Me guardas un secretito.
Claro.
Disfrutar.
Esta mañana metí un par de cervezas en el congelador y un par de puritos de los
buenos.
Cuando venga el señor que se nos lleve.
Pero contentos, no que va.
Dale un beso a la Eva y a la Lola, ¿vale? Ni de coña.
Sí, sí, te lo daré de tu parte.
Y tú dale un abrazo grande a tu cachorro.
Y al madrileño, que es buena gente.
Bueno, no ha matado a nadie, pero... Paz floja, mi niña, no seas pesada.
¿Qué te estás abinadrando?
Que sí, yo se lo doy, ¿vale?
¿El qué?
Nada.
Ah, una fábrica.
Una fábrica. Los columpios que queman. Vamos a ir ahora a divertirnos y a
en el tobogán un montón.
Y a los columpios que queman. Y a los columpios que queman.
Y al león. Y al león.
A todos.
A todos, a todos, a todos.
Y a una serpiente.
Y a una... ¿A un?
A una serpiente.
¿A una serpiente?
¿A una serpiente vamos a montar?
¿Sí?
¿Todo el rato?
¡Mi madre!
Pero antes tenemos que plantar el árbol de Navidad.
En el monte, ¿eh?
Oye, que... que no debería haberte dicho eso.
No, si no pasa nada.
Sabía que volverías.
¿El qué?
Lo de que te lo mereces.
¿Qué has dicho?
Yo sabía que entre tú y yo había química.
¿Qué dices?
Que estás perdonada.
¿Perdonada?
La verdad que siempre sí.
Oye, sin faltar, ¿eh?
Te estoy perdonando.
Oye, ¿que has venido a cachondearte?
No, no, perdona.
Te dejo.
Mira que me voy. Ahora soy yo el que se levante y me voy.
No, no, no te vayas, a mí.
Es que no sé, coño, estoy... Yo qué sé. Es el... Mira,
me está doliendo.
Ay, ya.
Perdona.
Mira, vamos a hacer una cosa. Vamos a empezar de nuevo.
Yo soy Linda.
¿Y tú?
Hola, yo soy Linda.
Yo soy Jaume.
Pero soy a los seis.
La verdad que eres increíble.
Pues sí.
Tú me estás bien.
No, te lo digo en serio. Me hace gracia.
Pues me alegro.
Bueno, ¿qué?
¿Quieres ver las fotos?
¿Qué pesa con las fotos?
Que no vamos a follar.
Que ya lo sé.
Venga, más.
No te pongas celosa, que las fotos son de antes.
Venga, te invito a un helado.
¿A un helado?
Sí.
Pero está todo cerrado, ¿no?
O abierto.
Vale. Pero antes nos vamos a dar un baño. ¿Un baño?
Pero si lo hago estará muy fría.
Venga, anda.
No sea rollo.
Vamos.
Hostia.
Qué guapo.
¿Que es una quemadura?
Mola mucho.
Me encantaría tener una.
¿Una quemadura?
Sí.
No sé, parece como un tatuaje samoano.
¿Samoano?
El calzoncillo no me lo voy a sacar, ¿eh?
Es que con el agua fría se me va a quedar así muy chiquita y... Prefiero
primer día me la veas en todo su esplendor. ¿Puedo tocar?
Eh, ya ven.
No vamos a follar.
Ya, joder.
Buenas tardes, nos de Dios.
Buenas tardes.
Nos de Dios.
Nos de Dios.
Vamos a la ermita a rezar.
Yo quiero ir a Santa Cruz.
Sube, peregrino, que es largo el camino y el Señor te lo hace fácil.
Gracias.
A ir con mi hija a la playa.
Sí.
Vamos a la playa.
Perdona que llegué tarde. Se me escapó la última guagua.
Ni me he dado cuenta.
¿Qué hora es?
Te hice las papitas y los plátanos cachados con coffee.
Me hiciste los platanitos.
¿Cómo te las voy a hacer, mijo, y las papitas?
¿Papitas también?
Sí.
¿Con mojito?
Sí. ¿Lo hiciste tú el mojo? Sí.
¿Rojo o verde?
De cilantro.
¿Qué es el que te gusta a ti?
El que me gusta.
Pero vamos, vamos, mira.
Las sombrillas de la playa y las sillas están en la azotea.
Yo no puedo ir a buscarlas. ¿Tú vas? Claro.
Yo no puedo.
Claro. Sí, vamos, que se hace tarde.
Yo las cojo.
Mira, ¿tu padre está trabajando?
Sí. Como siempre.
Vete, vete, que llegamos tarde.
Vete, vete.
Voy a coger la...
Mamá. Vamos.
Tu padre.
Papá está trabajando.
Bueno, pues vamos.
Amén.
Ya, ya no más, ya no más.
No pasa nada.
No pasa nada.
Vamos a quitar lo negro, corre.
¡Hala, mira!
Ayúdame, venga, ayuda a papi, que pesa muchísimo.
Chico, ayuda a papi.
Venga.
A lo mejor hay que hacerlo más profundo, en el hoyo.
¡Acojo! Pero no te veo.
Un besito.
Cuidado que te caes.
Vale, que no hagas otro besito.
Hola, Luis. Hola, Eva. Pasa, Lola está adentro.
Voy al baño.
¿Te quieres a comer?
No, que va.
No puedo, me esperan en la ermita.
La gente, los amigos, ya sabes.
Hola, Luis.
Hola, guapísima.
Mira qué botella de vino les traje.
Muchas gracias.
Este es el caro, ¿no?
Como si no hubiera un mañana, mi niña. Ya.
¿Y ustedes no suben?
No, no creo.
Nos quedaremos aquí. Eva está cocinando y tu vinito, un licor.
¿Buen plan?
Sí.
Mejor que mira.
Mira.
Tú y tus libretas. Pero mira, mira.
Un millón trescientos doce euros.
¿Me concediste?
Oye, ¿y si paramos aquí? A mí me da igual una cerveza que un helado. Venga,
Alma, no seas vago.
¿Cómo que vago?
Oye, que yo soy muy veloz, ¿eh? Ya.
¿No?
¿Quieres que te lo enseñe? Sí.
Aerodinámico.
Venga, Áldaro, dinámico, que es aquí.
¿Aquí? Sí.
Qué cabrón.
Vamos a buscar algo finito para la cerradura.
Joder, ¿qué hace?
Mira.
Ah, joder, hostia.
Esto debe ser una puerta camuflada.
Del blindaje o algo. A ver, que no lo hemos intentado, ¿eh?
Qué cabrona, seguro que lo sabías. Hola.
Hola.
¿La gente?
¿Qué gente?
Eso, ¿quién?
La gente, people, personas.
¿Dónde? Sí, sí, ya te he entendido, pero... ¿Dónde están?
Tú no te has enterado de nada.
¿Pero de qué?
Explícamelo, porque es un broma para un extranjero. Es fucking hip -hop. No te
pongas nervioso, pero... ¿No te has enterado de qué... o sea... ¿De
qué? De la ermita.
¿Pero qué ermita? Que hoy es fiesta de la Virgen de la Nieve y está todo el
mundo allí.
Somos así.
No explica mucho.
Qué guay, una fiesta, ¿no? Sí, fiesta, muy bonita. Pues me encanta fiesta.
¿Ah, sí? ¿Quieres ir? Claro que sí.
Muy bien. ¿Y quieres un helado?
Pues venga. Muy bien. ¿De qué lo quieres?
¿Qué sabores hay?
De lo que tú quieras.
¿Almendra? Almendra.
No, este más fresquito para la caminata.
¿Sí?
Pues venga, muchas gracias.
De nada, hombre.
¿Cuánto cuesta?
Nada, invita a la casa, ¿verdad?
Sí, claro.
Es usted muy amable.
Hombre, pues nada, venga, mira.
¿Ves esa montaña de ahí?
Sí. Pues ahí es donde tienes que ir, donde está la ermita.
Cuando salga esa carretera de ahí vas a ver... Un cartel que dice, Hermita,
Virgen de la Nieve. Y tú, para allá. Perfecto. ¿Sí? Muy bien. Pues,
gracias a los dos. Nada, hombre.
Y muy fresquito.
Sí.
Adiós.
Adiós. Y gracias.
¿Por qué no le has dicho nada?
¿Para qué?
No sé.
Lo que gana el hombre.
Sabiendo... Ya, también.
Venga, anda. Vamos a comernos un helado.
Ahora ya no.
Venga, anda.
Venga.
Anda.
Voy a ponerla.
¿De qué la quieres?
Lo mismo que tú.
Estos son helechos, ¿no?
Me siento aquí, ¿eh?
Toma. De lima a limón.
¿Lima a limón? Sí, ¿qué pasa?
Joder, que esto es asqueroso.
Además, es que sabía que me ibas a coger uno así.
Esto debería estar prohibido por su amiga pública.
¿Prohibido? Pues sí, combinar lima y limón, pues no tiene sentido. Es como...
pizza con piña.
¿Qué dices?
Pues eso, por lo que digo, que debería estar prohibido.
¿Esperamos a tu padre o sacamos la comida?
Yo creo que papá va a tardar en venir.
Así que comemos cuando tú quieras.
Cuando lo vea, me va a escuchar.
Una vez que viene el hijo de la universidad, me mira.
Da igual, mamá.
Ya te digo, me va a oír.
Yo lo quiero mucho igual.
Lo quiero mucho a los dos.
Digo, un temporal.
¿Usted cree que me va a fastidiar la tarde? Lo tiene claro.
No llores, chiquitito, mírame. No llores, mami va a venir ahora.
No llores, ya la viene mami.
No llores, ¿vale? Vamos a jugar.
Los columpios que quema, y vamos a pasárnoslo súper bien.
Chiquitito, no llores.
Venga, anda, te voy a quitar un abrazo muy grande de cuento.
¿Quieres? ¿Te limpias las lagrimitas?
Voy. Y te doy un besito grande de amor.
Vale, venga, un besito de amor.
Hola, que fuerte. Un beso de amor.
Y ahora te cuento el guardián de los secretos, mira.
Aquí había un guardián de los secretos y dice... Tengo un
secreto.
Las flores están libres.
Las flores notan la tristeza.
Enmite un ratito.
Acompañar a la gente.
¿Y a Luis?
No.
Yo quiero quedarme aquí contigo.
Pero está perdido, mi niña. ¿Qué te va a pasar?
Cuando yo me fui y tú te quedaste sola con Céline, ¿pasó algo?
De eso ha pasado 20 años.
Sí, pero ¿pasó algo entre ustedes dos?
Y eso que Celín estaba buenísima.
Y yo tenía 20 años menos.
Pero ¿cómo puedo yo quererte tanto con lo tontita que eres?
Si tú estás buenísima.
¿No dices nada?
¿De qué?
De la sopita, del guiso.
Está riquísima.
Menos mal.
Vamos a poner un poquito más de vino.
Para la niña.
Y otro poquito.
¿Dónde vas?
Eh, hola. Eh, buenas tardes.
Bueno, tampoco hay que sacarle punta.
¿Cómo?
Digo que buenas buenas no son.
¿Quieres una cerveza fría para pasar mejor el trago?
Pues sí.
Eso pesa, ¿eh? Sí.
Vaya tormenta.
¿Pero tú de dónde sales?
¿Qué tormenta ni qué cojones?
Te muero.
Mejor que en misa, ¿no?
Desde luego, mejor que en misa.
¿Te puedo contar algo?
Sí, claro.
Por cierto, soy Nick.
Encantado, Nick.
Igualmente. Yo, Luis.
¿Tienes mujer?
¿Yo? Pues no.
O marido, o hijo, o algo.
Tampoco. Yo solo.
Pero bien.
Digo que prefiero estar solo.
De verdad.
Que me gusta estar solo.
Que sí.
Pues tienes razón.
¿Puro? Por lo solitario.
¿Por lo solitario?
Al principio quema un poco. Luego ya todo soñaga.
Ya nada quema.
Mi mujer me dejó.
Vaya, lo siento.
Hace 20 años.
¿Por otra mujer?
Vaya.
No pasa nada.
Pero...
¿Qué? Que las quiero mucho.
A las dos.
Mucho.
Pues es bonito.
Sí, es bonito, sí.
Siempre haré así.
Sí. O sea, ¿así cómo?
Así.
Sí, coño.
Pero así... Dame más detalles. No sé, dime... Lleva gafas,
bigote, dientes grandes, piel y rojo. Dame pistas.
¿Qué dices?
¿No conoces el juego?
¿Qué juego?
¿El quién es quién?
No. ¿Cuántos años tienes tú? ¿No tendrás menos de 18?
Tengo 28, ¿por qué?
Ah, no, porque si me enrollara con una de menos de 18 sería estupro.
Ya, pero es que nos vamos a enrollar.
Bueno, pero si me enrollara con una de menos de 18, pues sería eso.
¿Estupro o estupro? Bueno, da igual.
Vamos a solucionarlo. A ver, llámame, llámame.
No vamos a follar.
Ya. ¿Te queda claro?
Sí, pero estoy hablando del quién es quién.
Vas a ver, te va a gustar.
¿Qué hace?
Espérate.
¿Quiere otro?
Vale. Yo voy a porlo.
Hay dos cartas iguales de cada personaje.
Una es para ti y la otra para mí.
Hay personajes pues con bigote, con gafas, con diferentes características.
flaco, otro más gordo.
¿Vale?
Vale. ¿Y?
Pues entonces, tú me vas haciendo preguntas sobre tu personaje y yo las
hago sobre el tuyo.
¿Pregunta sobre qué?
Yo te pregunto sobre quién te ha hecho daño y tú a mí, pues... o que
quieras.
Yo a ti, sobre quién te... ¿Me puedes dejar en paz, Jaume?
¿Sabes lo que es?
Tía, perdona.
Venga, dejamos de quién es quién. Está sanado.
¿Un nómino?
Otra vez. Otra vez, venga, vamos. Otra vez.
Si hubiera pasado, ¿me lo dirías?
No.
Serín lo intentó, ¿verdad?
Sí.
Era una conquistadora.
Me gustaría saber si al menos fui especial para ella.
O solo una más.
Fuiste para Céline.
Fuiste para Luis, que aún te está esperando.
Fuiste para todo el que te conoce.
Porque tú eres especial.
No tengo nada que perdonar.
Estos 20 años que has estado a mi lado, que me has amado y que yo te he amado,
es más de lo que yo esperaba de la vida.
¿Me entiendes?
Vamos, cielo.
Vamos a dormir un poquito.
Estoy cansada.
Respetable público, presentamos a ustedes...
¡El gracioso Tony Cascabelito!
¡Hola! ¿Qué tal?
¿Cómo está usted, señor?
¿Cómo está, Cascabelito?
Mire, yo quería hacer a usted una pregunta.
Pregunte usted lo que quiera.
¿Sabe usted en qué se parece un árbol a un árbol?
Pobre payaso, el de la cara pintada, con su alma destrozada y roto
el corazón.
Lágrimas ruedan por su cara enharinada, para él no existe nada, ha
muerto su río.
¿Por qué coño?
¿Veniste con las niñitas de tu abuela a la palma y no las dejaste a la masía?
Porque mi abuela nunca había salido de la masía.
Solo una vez, cuando... Cuando la guerra.
Que la llevaron a un campo de concentración en Santander.
O una... Bueno, allí vio el mar.
Y le encantó.
No sé, me dijo que...
Que le hubiera gustado mucho nacer en un sitio con Mar.
Y yo eso no lo podía hacer, pero... Pero sí he podido traerla aquí ahora.
¿Tú?
No te voy a contar nada más.
¿No? No. Pues yo tampoco.
¿Tienes novia?
No.
Tampoco.
Ya lo sé.
¿Por qué?
Coño, porque estaba sola en la playa. ¿Y eso qué tiene que ver?
Pues no sé, está todo el mundo en la ermita, en la montaña, huyendo.
Parece lógico.
Lógico. Hacía 15 años que no venía.
Y me apetecía pensar, no sé, irme a la playa.
A pensar en todo y en nada, ¿no?
Sí. Claro.
¿Tiene algo que ver con lo de la quemadura?
Cuando tenía 13 años, mi padre me tiró una cazuela de agua hirviendo por
Mi madre estaba trabajando.
Ahí estábamos mi padre y yo solos.
Pasábamos mucho tiempo juntos porque os había quedado en el paro.
Y ese día me estaba preparando unas espaguetis con ajo porque son mis
Y yo mientras estaba jugando con el aro.
Que hacía gimnasia rítmica, ¿sabes?
Y a mi padre le encantaba que yo le enseñara todo lo que había aprendido ese
en clase.
Encantado.
¿Quieres un cigarro?
Vale. Cuando mi madre llegó al hospital, tenía quemado el 40 % del cuerpo.
Y me habían inducido al coma.
No sé si sabes que la gente que está quemada la inducen al coma por el dolor.
No, no lo sabía.
Era un puto monstruo.
El caso es que... es que mi madre ha culpado a mi padre.
Y por tanto, a mis abuelos también.
Mi padre no tenía a nadie que lo defendiera, ¿sabes?
Y todo el mundo decía que bebía, con esto de que estaba en el paro, que
que estaba borracho.
Y yo le culpé.
Le odiaba.
Pero yo sabía que no estaba borracho.
Él estaba feliz, coño, preparando unos espaguetis con ajo, viéndome bailar.
Y yo lo empujé.
Desapareció, volvió a su isla y me mandó carta.
Durante dos años.
Carta que yo, por supuesto, nunca contesté.
Pidiéndome perdón, diciéndome que me quería, que si pudiese cambiarse y
quemaría vivo.
Y que no estaba borracho.
Decidí venir a verle.
Y pedirle perdón.
Pero resulta que se había ahorcado.
Se ahorcó la noche que me escribió la última carta.
¿Qué te parece?
Se ahorcó solo y borracho.
Ese día sí, estaba borracho.
Esto es peor que lo de la linda.
A mí me gusta la quemadura, ¿qué quieres que te diga?
Vean. ¿Tendrán vino?
Voy a poner un vino.
¿Y tú qué haces por aquí?
Pues yo de vacaciones.
De relax, de quitarme del mogollón.
No, no, no.
¿Qué tipo es ese? No.
Somos amigos.
Bueno, yo veo que todo en el exterior es muy falso.
Mucha gente con máscaras puestas.
No hay gente real. Todo es muy exterior, muy external. Que no... No encuentro
gente de corazón. De verdad.
Ya.
Y por eso te vienes aquí a La Palma.
Pues sí.
Pero de verdad, hombre, de verdad, de verdad.
La verdad no quiere saber.
De verdad no lo quiere saber.
Oye, un tema.
Tú, entre ser millonario y ser feliz, ¿qué escogerías?
Pues ser feliz.
¿Así, sin pensarlo? Sí, ¿qué hay que pensar?
No sé.
Sin pensar, ser feliz siempre.
Nada más.
¿Y si te quedaran 20 minutos de vida, qué harías?
¿20 minutos?
Sí, 20 minutos.
Pues estar contigo.
Beber, fumar.
¿Qué más hay?
Por nosotros.
Por nosotros.
Por la felicidad. Por la felicidad.
Vaya tormenta.
Por la tormenta.
Pues por la tormenta.
¿Esto qué es? ¿Sumo de naranja, Juan? Eso es jugo de manzana.
¿De las de casa?
¿Quieres un poquito?
No te lo bebas todo, déjame un poquito a mí también.
¿Qué te pasa, mamá?
Estoy feliz.
Estoy muy feliz.
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