All language subtitles for Gran Reserva El Origen S01E01-ES

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Original subtitles

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días La Iglesia de Jesucristo

de los Santos de los Últimos Días ¡Te faltan tres!

¡Quedan tres!

Que no se diga que los cortázar se dejan nada a medias, ¿eh?

Atención que voy.

¡Felicidades, chicos!

¡Felicidades!

Muchas gracias, padres.

Oye,

esta tarta tiene una pincha estupenda Sí,

la ha hecho Inés Seguro que Manuel ha ayudado un poco No,

no,

no me deja Desde que le eché sal a la última tarta Hijo,

¿y qué se siente al ser tan mayor?

Pues lo voy a decir,

pero Teniendo en la mano lo que le da sentido a esta familia ¿Un cheque al

portador?

Una copa de vino Así me gusta Los Cortázar somos como el buen vino Ganamos con los

años Bueno,

bueno,

algunos Algunos más que otros,

sí Vamos tomando cuerpo,

pozo,

experiencia así que solamente puedo decir que los Miranda se vayan preparando

porque las nuevas generaciones de los Cortázar venimos pisando fuerte muy bien

dicho hijo y mientras que los Cortázar celebran el cumpleaños de su primogénito los

Miranda, su familia competidora se dedican a expandir estratégicamente sus bodegas

no lo digo yo,

lo dice la Gaceta bueno,

bueno,

bueno tampoco será para tanto,

¿no?

solo han renovado unas cuantas barricas,

ya está algún día Santiago Miranda besará el suelo que pisamos y a su hijo Luis se

le va a quitar la sonrisa que tiene en la cara.

Estás muy callada, Elena.

¿Te pasa algo?

No, padre.

Hoy es el cumpleaños de Vicente, eres el protagonista.

Bueno, si me disculpáis.

¿Qué pasa?

¿Has quedado?

Sí, con Asunción para dar un paseo.

Espera, espera, hacemos una foto.

¿Venga?

Sí, ponenos ahí.

¿Qué tira va a hacer?

La novela.

Ponéis ahí.

Ponéis ahí.

Venga, anden.

No, no, pero yo no sé.

Que no salgo muy bien, ¿eh?

Que ya está el mayor, hermano.

No salgo muy bien, ¿eh?

Mires por aquí, miras aquí.

¿Aquí?

Sí, así de fácil.

A ver.

A ver.

Venga, una sonrisa cortázar, ¿eh?

Siempre para mí.

¿Preparados?

Sí.

Uno, dos y tres.

Muy guapos.

Adiós.

Adiós.

Hasta luego.

Este vino le da mil vueltas al de mirar.

¿Te acopas también?

Ah, te molesté.

Un tercer año.

¿Pianza?

Hermano.

Está estupendo.

A ver.

¿Quién me iba a decir a mí que la pequeña de los Cortázar me guardaría la ropa

mientras me baño?

Uno,

no soy tan pequeña Y dos,

no te estaba guardando nada Ya,

y tres ¿Por qué no te bañas tú también?

¿O es que tienes miedo de que te vean con un Miranda?

¿Yo?

Yo no temo a nada Vaya, una chica valiente justo lo que estaba buscando.

Pasear por ese río ese día es lo mejor que me ha pasado.

Vaya.

Creí que lo mejor que te había pasado era enamorarte de mí.

¿Sabes qué es eso?

Pero...

Pero...

Es que no quiero que esto se pueda terminar Pero es porque se va a terminar,

Elena Nuestras familias,

Luis Que digan lo que quieran Nadie puede obligarnos a que nos separemos Además

Podríamos huir juntos ¿A dónde?

A México O a Argentina Me han dicho que hay unos virus buenísimos podríamos comprar

una finca lejos de todo esto lejos de los odios entre los Cortázar y los Miranda

estás loco si por ti loco por ti te vendrías conmigo pero cuando mañana nadie tiene

por qué saberlo ¿qué me dices?

Eso es un sí.

Rafael.

¿Estás seguro de lo que has visto?

Sí, padre.

Mierda.

De todos los chicos de la comarca,

de todos los chicos,

vais,

se fijan quien no debe.

Los Miranda.

Bueno, ya está, ya está.

No pasa nada.

¿Cómo que no pasa nada, Vicente?

Quiero decir que no pasa nada porque no vamos a quedarnos de brazos cruzados.

Por el bien de esta familia, esa relación tiene que cortarse de raíz.

Elena, ven aquí.

¿Pasa algo?

Tenemos que hablar, hija.

¿Qué pasa?

¿Qué esperabas?

Que nos enterásemos por la calle.

No sé de lo que me hablas ¿De Luis Miranda?

¿O piensas mentirle a tu padre diciendo que no estás con él?

¿Es eso cierto, Elena?

Sí Pero le quiero Un cortázar nunca estará como un Miranda ¿Por qué?

Porque hay cosas que no pueden ser Y esta no puede ser Pues no piensa dejarlo Lo

vas a hacer Padre Tu hermano tiene razón,

Elena Hermana,

escucha Yo te quiero mucho De verdad Pero ahora tienes que aceptar mi consejo

¿Consejo?

Consejo o una orden Tómalo como quieras Pero si de verdad le amas,

ve a verle Y déjale Por el bien de esta familia,

Elena Por su bien Mañana te marcharás del pueblo Tiras a estudiar fuera La decisión

está tomada Eso no me lo dejéis ahí,

¿eh?

Señorito Luis.

Quiero ver a Elena.

La señorita Elena no está.

¡Elena!

Por favor, señorito Luis, que me va usted a meter en un problema.

¡Elena!

¿Qué pasa?

Haga usted el favor.

Dile a Elena que estoy aquí.

Por favor, señorito Luis, será mejor que se marche.

No me voy a ir sin hablar con ella.

¡Elena!

¡Helena!

¡Helena!

Vaya.

Acabamos de limpiar el suelo y aparece un Miranda para mancharlo otra vez.

¿Dónde está tu hermana?

No está.

No te creo.

Ese es problema tuyo.

¡Helena!

Anda, sal de mi casa si no quieres que ella me hospeda.

¡Helena!

¡Helena!

Luis.

Elena, para.

¡Soltadme!

Elena.

¿Qué está pasando, cariño?

¡Soltadme!

¡Soltadme!

¡Soltadme!

Elena, vete a tu cuarto.

¿Qué está pasando?

Por favor.

Elena, no me has oído.

Vete a tu cuarto.

No le hagas caso.

Elena, Elena.

Vente conmigo.

Elena, no lo escuches, por favor Te quiero Vete, Luis ¿Qué?

Vete y no vuelvas Elena Elena Anda,

márchate si es que todavía te queda algo de amor propio.

Cerca del suelo cuando se haya ido.

No, no, no.

Mire, padre.

Esta girondina embotella entre 900 y 1000 botellas a la hora.

Yo creo que deberíamos hacernos con un par Adelante Si cree que es bueno para la

bodega, cómpralas Rafael,

¿todavía estás aquí?

Llegarás tarde a la estación Encuentro las llaves del coche,

padre Están aquí Y conduce con cuidado Descuide,

padre Llevo dos años sin ver a Elena No estoy dispuesto a que le pase nada La

traerá a casa sana y salva Más te vale Debería ir usted a buscarla,

padre Eso preocupe,

yo me encargaré de la reunión con los distribuidores de corchos No tengo que

hacerlo yo Nos quieren subir el precio y no estoy por la labor Tú ve a la bodega

¿Qué crees,

que no puedo negociar yo o qué?

¿Qué le ocurre, padre?

Nervioso por el reencuentro No,

no,

no,

nervioso,

no Ilusionado No solo por el regreso de tu hermana,

sino por tu boda Rosalía parece una buena chica No solamente lo parece Lo es Tu

madre estaría orgullosa de tu elección Ojalá lo hubiera conocido Buenos días a

todos Buenos días,

cariño ¿Has dormido bien?

Mejor que bien ¿Hay tanto silencio aquí?

¿Nada que ver con las ruidosas calles de Madrid?

Tenía entendido que en la ciudad Vivíais en las afueras Sí,

sí,

tenemos una casa cerca del club de campo Y un piso en plena Gran Vía En plena

avenida de José Antonio La verdad es que se está convirtiendo en una ciudad

bastante incómoda Con tanta gente Y todo el mundo deseando comprarse un coche Pero

hay muchas tiendas y cines Y esas boites donde vais ahora a bailar los jóvenes No

creo que lo eche de menos,

don Alejandro ¿No cambiaría nada de eso?

Por lo que tengo ahora.

Con su permiso, don Alejandro.

Venía a decirle que la habitación de la señorita Elena ya está lista.

¿Y la comida?

¿Has encargado las lecherillas y las chuletas?

Sí, señor, ya las encargué.

Y pensaba ir ahora mismo a la plaza por ellas, si a usted le parece bien.

Inés, ¿puedo acompañarte al mercado?

Pues, no faltaría más.

Ay, antes de mi boda me encantaría poder sentirme como una vecina más de la siesta.

Pasear por sus calles y comprar en la plaza.

No serás una vecina más de la siesta.

Serás mi mujer, Rosalía Cortázar.

¿A qué viene esa sonrisa, padre?

¿A qué sigues bebiendo la leche sola?

Como un chiquillo.

Ya sabes que no me gusta el café.

Demasiado amargo.

Pues para algo se inventó el azúcar.

Y bien que te gustaba de pequeño,

que cuando tu madre no te veía,

te lo comías a cucharadas.

Dejabas el azucarero temblando.

Leche, azúcar, café.

Demasiadas cosas para un solo vaso.

Siempre te han gustado las cosas simples y sencillas.

Como a mí.

Y como a tu abuelo.

Algunos revertes somos así.

No nos gusta complicarnos la existencia.

Pues hay veces en que es necesario complicarse la padre.

Algo me dice que no estás hablando del café.

Sabe bien a qué me refiero.

Hoy tenemos que darle una respuesta a Vicente Cortázar sobre la venta de la viña.

Y todavía no hemos decidido nada.

Bueno, decimos que lo hablaríamos los tres juntos.

Tu hermano, tú y yo.

Y habrá que hablar con tu madre también, ¿no?

Muy bien.

Madre está ahí, usted está aquí, yo estoy aquí, pero ¿dónde demonios está Adolfo?

Yo se lo diré.

Probablemente ni haya venido a dormir.

Pues te equivocas.

Partió de buena mañana para...

Tenía una comida Bueno, ¿y por qué se va tan temprano?

Quedan horas para almorzar No,

siempre igual Adolfo dándose la vida padre Y nosotros faenando en la bodega No me

gusta que hables así de tu hermano Pero si es la verdad ¿Quién dobla el lomo

Limpiando las tinas y las barricas?

¿Quién vela por las viñas?

¿Quién controla los trasiegos?

Tu hermano Adolfo es como es Muy diferente a ti Pero también se preocupa por el

negocio De acuerdo,

no digo yo que no pero no me agrada usted que lo hace muy a su manera no está bien

que critiques a tu hermano pequeño no,

si ahora va a resultar que el problema soy yo no,

no es eso es que siempre hablas de él como si fuera un vago y Adolfo trabaja como

todos en esta casa muy bien ¿dónde está ahora que se le necesita?

Dios no nos ha hecho a todos iguales eso ya me he dado cuenta madre a ver tú eres

sufrido luchador,

responsable y tu hermano es de otra forma pero eso no quiere decir que no se

desviva por esta bodega y podrías sonreír un poquito que sabes que estás muchísimo

más guapo ¿Contenta?

Muchísimo,

muchísimo Bueno,

yo insisto que hoy hay que darle una respuesta a Vicente Cortázar y todavía no

hemos tomado ninguna decisión Bueno,

pues...

¿Le dices eso que todavía no estamos decididos?

Padre,

necesitamos el dinero de esa venta Y usted lo sabe ¿Qué haces,

qué haces,

qué haces,

Andrés?

Esa manera de tratar una barrica A empellones Vas a conseguir que se abran las

duelas pareces nuevo esto se mueve así ¿estamos?

lo siento don Vicente pero al ver la llave

tan vieja pensé que la iban a desechar.

¿Pensé?

Pero a ti quién te ha dado permiso para pensar.

Aquí el único que toma las decisiones soy yo.

Y yo estoy seguro de que a esa barrica todavía le quedan un par de temporadas.

Fíjate, de ti no sé si podré decir lo mismo.

¿Has entendido?

Sí, don Vicente.

¿Has bebido?

No.

Va a cierro bolsillos.

¿Qué?

Los bolsillos, venga Venga Así que no habías bebido ¿Y el orujo para qué es?

¿Para las torceduras?

Mira Andrés En tu tiempo libre Por mí como si te bañes en agua ardiente y te ahogas

en él.

Pero aquí estás para trabajar.

¿Estamos?

Te aviso una cosa.

Mi manga no es tan ancha como la de mi padre.

Si vuelve a repetirse algo así te vas derechito a la calle.

¿Lo has oído?

¿Lo has oído o el alcohol también te ha vuelto sordo?

Perdón, don Vicente.

debería bajarte el sueldo ahora mismo porque...

me tienes harto, Andrés.

Me tienes harto.

Pero mira, estás de suerte.

Esta semana me caso, no quiero que nada ni nadie me amargue estos días.

Ni siquiera un trabajador incompetente como tú.

¿Está claro?

Como el agua, don Vicente.

Frega eso, anda.

¿Seguro que no quieres que te ayude?

¿Qué cosas tienes, Elena?

Las mujeres y la mecánica son incompatibles ¿Cómo se nota que estamos en España?

Porque en Francia las mujeres hacemos muchas cosas que aquí están mal vistas Como

enseñar hasta los higadillos ¿Qué pasa?

¿No te gusta vivir en falda?

Pues allí todas las actrices y cantantes lo llevan Y Bardot,

y Bartán Es el último grito en moda Y para grito el que van a dar las mujeres del

círculo de beneficencia de la siesta Cuando te vean así vestida,

vas a estar en boca de todos Pues me da igual lo que digan y lo que piensen de mí

Bueno, no sé si padre y Vicente estarán muy de acuerdo en eso,

pero...

Oye, pues tendrán que acostumbrarse, ¿eh?

Porque yo ya no soy una niña Estoy hecha toda una mujer Y tomo mis propias

decisiones ¿Cómo ayudarte a cambiar la rueda ahora mismo?

¿Te vas a manchar esa moda parisina tuya?

Que no, que no pasa nada ¿Qué más?

Así siempre la teníamos todas juntos Ahora pues una cosa más Deberías hacer caso a

don Vicente Si no te vas a quedar sin tajo ¿Y tú qué eres?

¿El lorito del patrón?

Ya he oído lo que me ha dicho No hace falta que me lo repitas ¿Qué pasa?

¿Que ahora te preocupas por mí?

Bueno Pues sí Me sabría mal que perdieras tu trabajo Y no sé quién te va a

contratar, Andrés Don Alejandro y Eduardo te han pasado muchas,

muchas A ver si en otras bodegas iban a ser tan comprensivos La culpa la tiene el

estirado de Vicente Que me saca de quicio Prefiero mil veces a su hermano Rafael o

a su padre,

don Alejandro Bueno,

yo también Pero todo esto que ves aquí,

todo Va a ser de él porque don Vicente será el jefe de estas bodegas.

Hasta vale que te andes con pies de plomo.

Bueno, sí, no sé.

Con un poco de suerte esto del matrimonio le endulzan la mala baba que gasta.

Venga,

venga,

venga,

déjale darle a la sin hueso,

que quedan todavía dos docenas de barricas por limpiar.

A ver, si ahora, Fernando, no vamos a poder ni hablar.

Oye, no te me enciendas conmigo, ¿eh?

Ya sabes que no me importa un poco de charla mientras no se demoren las tareas.

Vale, ¿qué?

¿De qué chismos ríe, Abay?

De nada, Eduardo.

Bueno,

estábamos comentando que ojalá que le vaya muy bien a don Vicente con su boda,

¿verdad?

Claro, y yo, y todos.

La muchacha llegó ayer de Madrid.

¿Ah, sí?

Lo sabía, señor.

Es guapa y parece buena chica.

Con tal de que le hablan de un poco el carácter por mí,

como si se casa con una rana.

Bueno, dejaos ya de ranas.

Venga,

a doblar el globo un rato Venga,

que ya es hora Vamos Oye Y además de renovar tu vestuario Y de aprender a cambiar

ruedas Que ya veo que no ¿Qué otras cosas has aprendido en Burdeos?

Pues de vino muchísimo ¿Tú sabes que tienen a gente contratada Solo para las

etiquetas y la publicidad de los vinos?

Bueno,

y si vieras las máquinas para el despalillado Pero bueno,

no te preocupes,

que te he traído un montón de revistas y libros para que te pongas al día Ojalá

hubiera podido ir contigo Bueno,

no sé,

nunca se sabe Siempre has tenido ganas,

¿no?,

de ir a estudiar a Bordeos,

a Borgoña Ya,

pero no creo que ni padre ni Vicente quieran que me aleje de la bodega Por cierto,

¿cómo están?

Bueno,

como siempre,

padre deseando verte Y Vicente,

nada,

pensando en los negocios Aunque mira,

ya ves,

al final ha encontrado un hueco para el amor.

Sí, ¿qué tal es Rosalía?

Muy buena chica.

Sí, yo creo que encajará bien en la familia.

¿Y Gabriel?

No me digas que también se ha echado novia formal.

Parece mentira que no conozcas a nuestro hermano pequeño, Elena.

No, él sigue picando de flor en flor.

Aunque aquí pocos corazones va a destrozar ya.

Padre lo va a mandar a Madrid a estudiar, pero él todavía no lo sabe.

Bueno, no sé, a lo mejor le viene bien aire fresco.

¿Y tú?

Sí.

¿Qué?

¿Sigues siendo un corazón solitario o has aprendido algo de Gabriel?

Yo vivo para la bodega, para cumplir las órdenes de padre y Vicente.

Ya sabes que a mí las mujeres nunca se me han dado bien.

O yo a ellas.

Perdona, tú puedes hacer bien cualquier cosa que te propongas.

Las mujeres, el vino...

Solo tienes que intentarlo y proponértelo, hermanito.

Ya, ya.

Sí, sí, los distribuidores del corcho nos bajarán los precios.

Todo ha ido bien, Vicente.

Todo ha ido bien.

No, no, todavía no han llegado de la estación.

Bien, te estaremos esperando.

¿No es un poco tarde para desayunar?

Acabo de levantarme Ya,

ya me doy cuenta Tu hermano trabajando en la bodega,

yo en el despacho Y tú sigues llevando la vida despreocupada de un colegial Creo

que hasta los muchachos de colegio madrugan más que yo Te hace gracia Te hace

gracia ser un orgazán que se pasa las noches de fiesta sin hacer nada de provecho

Yo no te he educado así A ver padre,

usted ha hecho todo lo que ha podido Pero ya me ha tocado ser la oveja descarriada

del rebaño Por poco tiempo Si está pensando en meterme a trabajar en la bodega Ya

le adelanto que no pienso hacerlo No va conmigo,

no me llena ¿Y qué es lo que te llena,

si se puede saber?

Qué sé yo Mire Creo que los americanos reclutan hombres para mandarles al espacio

Creo que debería ir a hacerles una visita,

oye,

a ver si encajo,

¿no?

Eso sí,

necesitaría dinero para el viaje El único viaje que vas a hacer es a Madrid Dentro

de media hora cogerás el coche y te irás a la capital ¿A Madrid?

¿Para qué?

Tienes una entrevista con el rector de la Universidad Complutense Irás allí y

empezarás una carrera Padre,

yo...

Yo no pienso estudiar No se lo toma mal, pero...

Pero eso no va conmigo, yo preferiría pues...

¡Nada!

Tú no prefieres nada Ya he sido bastante condescendiente Me ha costado mucho

trabajo conseguirte esa entrevista con el rector Y no pienso dejar que la

desaproveches Es que no cuenta lo que yo quiero.

Tú no sabes lo que quieres, Gabriel.

Será mejor que tome yo las decisiones por ti.

Bueno, no creo que sea el mejor momento de decidir ahora.

Hoy llega Elena.

Está la boda de Vicente.

Estarás de vuelta para entonces.

Y a tu hermana ya tendrás tiempo de verla.

Ahora prepara tus cosas y ponte en camino.

¡Ya!

Gabriel.

Gabriel.

Carolina, de verdad que tengo prisa.

No me puedo entretener, ¿eh?

Bueno, creo que esas no son formas de despachar a tu novia.

¿Novia?

Mira que os gustará esa palabra a las chicas de este pueblo, ¿eh?

Tú no eres mi novia.

Eres solo una amiga con la que paso buenos ratos.

Pero ¿cómo puedes decir eso?

Bueno, está bien, está bien.

Eres una amiga con la que paso muy buenos ratos.

Pero, cabrón, puedes tratar así.

Después de que tú y yo estuviéramos juntos en el río.

Así que te gustó.

A mí también.

Mucho, lo reconozco.

Así que cuando quieras podemos repetir.

No, no.

Escucha, Gabriel, tengo que hablar contigo.

Es algo muy importante.

Pues tendrá que ser a mi vuelta.

Ahora mismo salgo para Madrid.

¿A Madrid para qué?

Pues para correr en unas buenas cuerdas.

Lo mismo en la capital encuentro más chicas.

Pero, ¿Gadira y nosotras?

Carolina, si te hace ilusión, podemos hacer una cosa.

¿Puedes seguir siendo mi novia?

Siempre y cuando a la vuelta, pues, nos demos otro revolcón.

¿Te parece?

Hasta pronto, novia.

Carolina, mira que bien me vienes.

Aquí os traigo el pedido para la fonda.

Es que ando cortito de tiempo,

porque tengo unas empanadas en el horno y tengo que estar pendiente.

Gracias por el pan, Dimas, pero llevo a mi madre.

¡Ey, chiquitatura!

¿Mal día?

Supongo.

Mi madre dice que en esta vida todo tiene solución, menos la muerte.

Pero no sé yo.

Ay,

lo siento,

Dimas,

que no sé cómo he podido ser tan patosa estando a la de su madre tan rápidamente.

No, tranquila, tranquila, mujer, si yo casi ya lo tengo superado.

Pero es que fíjate,

toda la vida enferma y al final es que en los últimos meses no levantó cabeza a la

pobre.

Y tanto que sufrió y tampoco que se quejó.

Pues vivir sufriendo no tiene sentido, Dimas.

No me lo tenga mal, ¿eh?

Pero yo creo que es mejor que se haya ido.

No, sí, igual tienes razón, pero es que me ha dejado más solo que la una.

Porque mi vida era ella y el horno.

Y ahora,

a ver,

¿con quién juego yo la brisca o con quién oigo yo el serial de la radio por las

noches?

Bueno, pues quién sabe.

Quizá ahora tenga más tiempo libre y encuentre una buena mujer.

con la que convertí su vida, ya no sé, dice.

Sí, dice, déjate de vainas.

Yo lo único que voy a llenar va a ser el horno de panecillos,

que me han encargado cuatro docenas para la boda de los Cortazos.

Pero, ¿no le gustaría enamorarse?

Ay, pero si yo ya ni sabría cómo cortejar a una mujer, ¿no?

Esas cosas son para vosotros los jovenzuelos,

que seguro que hay por ahí algún mozo que te ha robado el corazón.

Una cosa es que te lo roben, y otra muy distinta que te corresponda.

Gracias por el pan,

Dima Bueno Ada Gracias A ver Bueno Yo creo que ya está Espera,

que le falta un poco más Como te vea alguien del pueblo arreglando la rueda así

Vaya minifalda,

vaya minifalda Bueno Ya me imagino que chismorrearían bastante cuando me fui a

estudiar de repente.

No, no es verdad.

No, la gente lo vio muy normal.

No, no sabía...

¿No sabían que Luis y yo...?

No, no, no.

Nadie sospechó nada.

Nadie del pueblo lo sabe.

Bueno, supongo que enamorarse tampoco es tan grave.

Bueno, en nuestra familia lo es, ¿no?

Si te enamoras de la persona equivocada.

Ya me di cuenta.

Oye, Elena.

Ya sé que ha pasado mucho tiempo, ¿no?

Pero igualmente me gustaría que supieras...

¿Necesitan ayuda?

Muchas gracias, doña Elvira.

Hemos pinchado, pero ya está, ya lo hemos arreglado.

Elena, pero eres tú.

¿Me han cambiado a usted, señora Miranda?

Y a mejor, todo se ha dicho.

Estás...

Dame un beso, anda.

Estás preciosa.

Has vuelto hecha toda una mujer.

Gracias.

Y a la última moda.

¿Y tú, Luis, no me vas a decir nada?

Me alegro de verte,

Elena Supongo que habrás vuelto para la boda de tu hermano Menuda diferencia,

vas a notar De París al patético provincianismo de la siesta Donde chismorrea Sigue

siendo el pasatiempo favorito de todos Bueno,

no,

no En París solo hice una pequeña excursión He estado en Burdeos Que es una ciudad

pequeña y humilde Se parece a la siesta.

Ay, querida.

La siesta no es una ciudad.

Es un pueblo de mala muerte.

Elvira, mi padre nos está esperando.

Será mejor que nos vayamos.

Bueno, no sé.

Los pueblos también tienen cosas bonitas.

¿Sí?

¿Tú crees?

¿Cómo qué?

Pues...

Como el reencuentro con los viejos amigos.

Pues aquí, la verdad...

A veces no es fácil encontrar amistades que valgan la pena.

Se hace tarde, Elvira Me alegro de veros ¿Me puedes llevar a la viña, vieja?

No, no lo compré

al final no compró nada.

¿Nada?

¿Estás seguro?

Dime la verdad, hijo.

Una botella de ginebra en el autoservicio de la calle Portales.

Y tú se lo permitiste.

Usted es su marido, padre.

Y yo no soy el perro guardián de nadie.

¿Qué pasaba con Jacinto?

¿Le ha despedido?

Sí.

¿Por qué?

Por cuestionar mis órdenes y por cajarse ¿Te parece poco?

Padre,

tiene mujer y dos hijos que alimentar Eso he debido pensarlo antes de abrir la boca

Mira, Luis Hay algo que tienes que aprender Esta gente Solo entiende una cosa,

bofetada y palo Si no,

se te suben a las barbas A veces se consigue más con miel que con hiel,

padre No se construye un imperio como este con debilidades Sino con firmeza y mano

dura esto es lo que me ha convertido en el bodeguero más importante de la comarca y

esto es lo que tú tienes que aprender si quieres mantener nuestra empresa en la

cumbre no sé padre,

no sé quizá yo prefiera otra manera de hacer las cosas es que no hay otra manera la

debilidad, la comprensión son piedras en el camino de un hombre que quiere triunfar

recuérdalo y ahora hay otro asunto del que quiero hablarte ha llegado a mis oídos

que los Cortázar quieren comprar las tierras de la ladera oeste de la Reverte Viña

Loera ¿está claro que quieren seguir creciendo?

sí con el único propósito de ganarnos terreno Vicente Cortázar no es como su padre

es ambicioso y tenaz no parará hasta desbancarlos y eso es algo que yo no estoy

dispuesto a tolerar ya,

pero Vicente Jesús son amigos,

padre.

No creo que pueda hacer nada para impedir esa venta.

Parece mentira que no me conozcas, hijo.

Yo consigo todo lo que me propongo.

Nadie puede con Santiago Miranda.

Toma, es el vino favorito de mi padre, también el mío.

Un tercer año cosecha el 64, un gran vino.

Sí, es un vino para grandes ocasiones, por eso quiero compartirlo contigo.

Por algo eres mi mejor amigo, ¿no?

Por ti Y por tu futura esposa Y por nosotros Porque nuestros negocios lleguen a

buen puerto No me puedo creer Que a pocos días de tu boda Si ya están pendientes de

la bodega Deberías estar ayudando a tu mujer Con los preparativos A tu futura mujer

Y relajándote un poco El negocio del vino no descansa,

Jesús No entiende de bodas,

nacimientos,

muertes,

funerales,

no Hay que estar encima,

tú lo sabes bien ¿Tiene ya una respuesta mi oferta?

Aún no Vamos,

Jesús Lo reverte estáis de deudas hasta el cuello Perdisteis gran parte de la

cosecha del año pasado por culpa del oridio Necesitáis liquidez ¿Te crees que yo no

lo sé?

Pero no es tan fácil Mi padre tiene mucho apego a ese viñedo Sí,

sí,

sí,

lo comprendo muy bien Es uno de los mejores terrenos de la comarca,

pero...

Os hemos hecho una buena oferta No es cuestión de dinero Esa tierra perteneció a mi

abuelo Fue la única viña que sobrevivió a la plaga de Filoxera Esas vides son unas

supervivientes Tienen fuerza,

tienen coraje El mismo que nosotros,

los revertes Vuestro coraje poco puede hacer ahora por llenaros la cuenta del banco

Mi oferta,

sí Mira,

nosotros necesitamos esas viñas para superar en producción a los Miranda Vosotros

con ese dinero podéis invertir en material nuevo,

comprar alguna máquina Mi padre no es como el tuyo Él reniega de las cosas modernas

Desconfía de esas tinas nuevas de acero Por no hablar de la máquina que embotella

sola Pues tendréis que adaptaros a los nuevos tiempos si queréis sobrevivir Vamos

Jesús Que somos amigos de toda la vida En estos momentos es cuando se demuestra ¿De

qué te ríes?

Llevas toda la vida diciéndome que no hay que mezclar los negocios con la amistad Y

ahora me sales con esas Se ve que tienes el discurso adecuado para cada momento

Bueno, porque cada momento necesita un discurso distinto Bueno,

¿qué?

¿Nos venderéis viña al verano?

Hombre, Jesús, qué alegría verte por aquí ¿Quieres quedarte a comer?

Hoy llega Elena de Burdeos y vamos a celebrarlo.

Me encantaría, don Alejandro, pero hay mucha faena en la bodega.

Tengo que ayudar a mi padre.

Lo entiendo perfectamente.

Dale recuerdos de mi parte.

Descuide, lo haré.

Te daré una respuesta en cuanto me sea posible.

La estaré esperando.

Hasta luego, don Alejandro.

Adiós.

Esa viña no está padre.

Sé que nos la venderán.

En cuanto esté en nuestro poder El fin de los milandes estará más cerca Siempre has

sabido lo que querías Y has hecho todo lo posible por conseguirlo Ojalá tu hermano

Gabriel aprendiera de ti ¿Ha hablado ya con él?

Sí,

ya está camino de Madrid No le ha gustado la decisión Pero si es listo tendrá que

acatarla Él sabe que se me está acabando la paciencia A usted y a mi padre Yo

tampoco pienso pasarle ni una Ande,

vamos a celebrarlo No salen las cuentas,

¿verdad padre?

¿Qué te he dicho, Vicente?

Espera una respuesta cuanto antes.

¿Sabes por qué le tengo tanto apego a Viña Lobera?

Era del abuelo y fue de los pocos viñedos de la comarca que sobrevivió a la plaga

de Filoxera.

¿Y sabes por qué ocurrió ese milagro?

Los suelos son arenosos,

admiten más agua y eso impide la propagación del insecto al no dejar fisuras por

las que pueda caminar y atacar las raíces.

Exacto.

Los suelos de las viñas son diferentes,

Jesús Igual que los hombres Unos son arcillosos y compactos Otros arenosos y

escurridizos Y otros son limosos y densos ¿A dónde quiere llegar,

padre?

¿Tú qué tipo de hombre eres?

Pues uno al que le importa su familia y quiere sacarla adelante Padre,

si vendemos esa tierra Podremos recuperar las pérdidas del oidio Podremos comprar

barricas nuevas Podremos incluso comprar una embotelladora ¿Cómo se nota que has

estado con tu amigo Vicente Y que te ha llenado la cabeza de pájaros?

Buen apóstol de los adelantos está hecho No diga eso Vicente tiene razón Tenemos

que introducir técnica y mejoras Si queremos aumentar la productividad Si queremos

sobrevivir en este negocio Ahí está el problema,

Jesús Para mí el vino no es un negocio Donde hay que llegar a la cima Como para los

Miranda y los Cortázar Para mí es una forma de vida Es un sentimiento Yo me

conformo con abastecer las tabernas de Logroño y de Haro Con vender a nuestros

amigos y a los vecinos Yo no soy Santiago Miranda No soy un especulador y un

explotador sin escrúpulos Yo tengo dignidad No estamos hablando de Santiago Miranda

Estamos hablando de nosotros Y la realidad es que estamos al borde de la ruina ¿Qué

piensa hacer,

padre?

¿Vender para salvar a la familia o morirnos de hambre solo por...

dignidad?

Hombre, Darío, ¿qué te trae por mi casa?

Perdón,

no quería interrumpir,

don Ricardo Su mujer me dijo que pasara Tranquilo,

mi hijo y yo habíamos terminado ya Y dime,

¿qué se te ofrece?

Traigo recado de mi patrón Don Santiago Miranda quiere verle Dile que iré más tarde

Cuando hayamos acabado de transegar hoy Está bien Hasta luego Padre,

es un aparato increíble Es chiquitito y lo puedes llevar a todas partes Podría

escuchar música en la cocina O mientras hago las tareas de casa Hombre,

para eso ya tiene la radio,

¿no?

No necesitas el aparato ¿Cómo han dicho que se llama?

Come discos,

padre,

come discos Si tuviera uno,

me compraría todos los discos de mi adorado Rafael Solo faltaba tener al dichoso

Rafael un día y noche y con él ¡Yo soy aquel!

Padre,

que lo bonito que es,

no se me queje Me comprará con mis discos,

padre,

por favor No,

no,

no,

no,

no,

no te adelantes Yo estoy seguro que a tu madre no va a hacer ninguna gracia Nada,

eso tiene que valer muchas perras Bueno,

pues me lo regalan para mi cumpleaños Bien,

bueno Anda,

pero es Elena Que ya ha llegado ¡Helena!

¡Helena!

¡Hola!

¡Qué ganas tenía de verte!

Y yo Pero bueno,

pero si estás lo más vieje,

menudo modelito Perdón ¿Pero qué haces aquí?

Pero si su padre le está esperando en casa Y su hermano,

pero es que no ha ido a buscar a la estación Pues no te preocupes,

Eduardo Que le he pedido ya a Rafael que me trajera aquí Necesitaba ver estas

viñas, estos paisajes Los he echado mucho de menos Él está en la caseta de aguardes

Ahora viene Pues menos mal,

porque por un momento he pensado Que había venido usted aquí a pie desde la

estación Bueno,

pues nada,

que...

Bienvenida aquí a casa Muchísimas gracias Tengo tantas cosas que contarte Y yo,

¿y sabes qué?

Mi padre me va a comprar un comediscos para mi cumpleaños Eh,

no te adelantes que tu madre tiene palabra en esto y todavía no ha dicho nada,

¿eh?

Eso, mi madre siempre mandurruteando y usted y yo acatando.

Y he traído uno de París que me lo compré allí.

Si quieres te lo puedo prestar.

¿Y tienes discos de Rafael?

De Rafael tengo pocos, pero tengo muchos de los Beatles.

Ah, ¿ante los melenudos de esos ingleses que armaron tanto jaleo en Madrid?

A ver si se cortan el pelo ya de una vez.

Yo, si fuera su padre, los rapaba al cero.

Esos son una cuadrilla de maldragas,

hombre Bueno,

ya verá usted la alegría que le va a dar a su padre Y vámonos para allá Tú,

a la caseta a buscar a señorito Rafael Sí Bienvenida Gracias ¡Saúl!

Vamos para casa Pues qué alegría es la señorita Sí,

sí Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao Chao,

chao,

chao La Biblia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días Rafael

mi padre y tu hermana nos esperan en el camino para volver a casa con los coches

vale, enseguida voy bueno no te he ido a llegar no es que cuando quiero puedo ser

muy sigilosa si claro sobre todo cuando pones la radio en la cocina y te pones a

bailar esos grupos que tanto te gustan me has visto hombre ¿Alguna que otra vez?

Como todo el mundo en la casa,

vaya Es que no,

no lo puedo evitar A mi madre no le gusta que lo haga Pero es que yo cuando oigo a

los bravos Pues que a mí se me mueven las piernas solas ¿Y tú qué haces?

No sabía que coleccionabas plantas No,

no es una colección de plantas Es una especie de herbario Para reconocer los aromas

del vino en nariz La hice yo mismo ¿Y cómo funciona?

Bueno,

pues hueles el tarro luego el vino y después lo saboreas y eso Te ayuda a

identificar los aromas fundamentales que componen ese vino Parece interesante Qué

Pero igualmente me gustaría que supieras...

lástima tener una botella de vino para probar No sé,

yo si a tu madre le haría mucha gracia que empezases a beber vino,

¿no?

Alguna copita me he tomado ya Sí.

A ver.

Es lavanda.

Me encanta.

Siempre que el abuelo,

me acuerdo cuando éramos pequeños y jugábamos al escondite junto a la viña vieja,

¿tú te acuerdas?

Sí, sí.

Los alrededores estaban plagados de lavanda.

La plantó mi abuelo.

Decía que atraía insectos que ayudaban a polinizar las vides.

¿Sabes qué?

Yo creo que tú te tendrías que haber ido a bordeos con tu hermana,

a estudiar más cosas sobre vinos.

Y apuesto que habrías sido el primero de la clase, claro.

Perdón, ¿he dicho algo y te haya molestado?

No, no, qué va.

Si tú siempre has sido muy clara.

Por eso me gusta cómo eres, ¿no?

Tu forma de ser, quiero decir que...

Pero vaya que no, que mi padre y Vicente no me dejarán ir a estudiar afuera.

¿Por qué?

¿Se lo has preguntado?

Sé que no me dejarían.

Ellos me necesitan en la bodega.

Y sobre todo aquí, en el campo.

Pues yo creo que si uno tiene un sueño, ha de perseguirlo.

¿Ah, sí?

Sí.

¿Y cuál es el tuyo?

Que Mike Kennedy de los bravos me saque a bailar.

No, no, no.

O mejor, una cena romántica con Rafael después de verle cantar.

Va, será mejor que tu madre no se entere de eso.

Vamos, va.

Ay, mi madre, mi madre.

Ese es otro sueño.

Que deje de ser tan pesada.

Dios.

¿Todavía no ha llegado Lili y Rafael?

No, y no sé por qué demonios se retrasan tanto.

Ya deberían estar aquí.

Intentaba leer un poco para calmar los nervios.

Ah, ahora sí que me reconoce que está nervioso.

Entiéndelo, hijo.

Antes de que se fuera pasaron tantas cosas.

Espero que no me guarde rencor.

Padre, hizo usted lo correcto con Elena, lo sabe.

Es mejor olvidar todo aquello.

Hay cosas en la vida que ni se olvidan ni se superan.

Sobre todo las que tienen que ver con los sentimientos.

Él era entonces el más chiquilla No sabía lo que hacía Mandar la Francia es lo

tardes Las media hora que restaremos del almuerzo Será la única forma de aumentar

la productividad Pero patrón,

no puede quitarnos media hora del almuerzo Yo soy el dueño de estas bodegas Y aquí

mejor que pudimos hacer Ojalá Gabriel fuese tan obediente como Elena Gabriel es

se hace lo que yo digo y el que no esté de acuerdo ya sabe dónde está la puerta ya

que resoplas y tanto te quejas te facilitaré las cosas Jacinto estás despedido pero

Santiago lárgate de mi vista haber medido tus gestos y tus palabras venga no

otra cosa Gabriel es un salvaje,

perdamos el tiempo a trabajar ya era hora de que llegaras ¿Me puedes decir a qué se

padre Yo dudo mucho de que consiga usted a Omar Le mandándole a estudiar fuera como

debe tanta demora?

hizo con Elena ¿Crees que lo que pretendo no servirá para nada?

Padre Seamos francos Gabriel es un tarambana es un amante de la juerga y Madrid no

es la siesta precisamente Madrid tiene mucha vida nocturna es el lugar ideal para

que un chico de provincias con cuartos se pierda ¿te crees que no lo he pensado?

Elvira se entretuvo un poco en las tiendas de Logroño ¿Compró aquel vestido que

tanto le gustaba?

pero si lo admiten en la universidad que lo harán ya me encargaré yo de que tenga

lo suficiente para vivir y poco para vivir Vicente no te lo vas a creer el panadero

me ha regalado una empanada y el carpintero dice que nos ha hecho un banco para el

jardín

con nuestros nombres grabados.

Ya le había dicho yo a la señorita Ortiz que la gente del pueblo quiere mucho a la

familia Cortázar.

Bueno, ya lo ha visto usted.

Están encantados con su boda, don presidente.

Todo el mundo, todo el mundo ha sido tan amable.

Las mujeres del mercado, el padre Genaro, no sé, los vecinos, todo el mundo.

Con su permiso, iré a preparar las chuletas y las lecherillas.

Muchas gracias, Inés.

Oye, digo yo, no se te habrá acercado a ti ningún muchacho por el pueblo, ¿verdad?

te aviso que no todos los de por aquí tienen una fama como la mía.

¿Y qué fama es esa que tú tienes?

Ya tendrás tiempo de averiguarlo.

Pero, ¿pero está oyendo usted a su hijo, don Alejandro?

Se está haciendo interesante conmigo.

Es que me oculta algo.

Bueno, juega contigo, Rosalía.

En esta casa se ocultan muy pocas cosas.

No nos gustan los secretos.

Me alegra que te guste el pueblo.

Y que te hayan acogido como te mereces.

Gracias.

De verdad.

No sabéis lo que esto significa para mí.

Ya siento esta casa como mi hogar, como...

el que siempre quise tener.

He tenido mucha suerte.

Yo sí que he tenido la suerte de encontrarme contigo.

Bueno,

y ahora que ya conozco el pueblo y a muchos vecinos,

solo me falta conocer al resto de tus hermanos.

Y ayer no pude coincidir con Gabriel, está ahí en casa.

No, no, Gabriel no.

Pero mira, ahí tienes a mi hermana Elena.

Elena, hija mía.

Elena.

Hola, encantada.

Encantada.

Señorita Elena.

Hola.

Don Santiago estará enseguida con usted.

Gracias.

¿No es maravilloso?

Sí,

es muy bonito Gracias por haber venido No hay nada como el románico de nuestra

tierra Esta pieza estuvo durante muchos años En el monasterio de San Millán de la

Cogolla Ah,

¿y no es ahí donde debería seguir?

Soy un hombre caprichoso.

Cuando algo me gusta, no paro hasta conseguirlo.

¿Para qué me has llamado, Miranda?

No será para hablar de arte, porque yo solo sé de uva.

Y de uva vamos a hablártelo seguro.

Toma asiento, por favor.

¿Vas a pedirme consejo?

Porque creo que tú y yo tenemos maneras muy distintas de hacer vino.

Sí,

y es una lástima porque tus tierras,

aunque son pocas,

se encuentran ante las mejores de la comarca Si invirtieras más en las bodegas

podrías competir con los cortazas Y quién sabe,

hasta conmigo Yo no quiero competir con nadie Yo solo quiero vivir honradamente de

mi trabajo ¿Quieres decir que yo no lo hago?

Bueno,

tú haces cosas con las que yo no estoy de acuerdo Pero soy un invitado en tu casa y

no me parece ni el lugar ni el momento para mentarlas.

Ay, Ricardo Rodarte.

Siempre tan claro y tan directo.

Oyéndote,

podría pensarse que yo soy como uno de esos gángsters de las películas de

Hollywood.

Yo solo sé que tú y yo poco tenemos que ver.

Te equivocas.

Tenemos más en común de lo que te imaginas.

Los dos somos bodegueros y cabezas de familia y eso implica velar por la seguridad

y por el futuro de nuestra prole.

Habla claro, Miranda.

¿Qué quieres?

El pueblo entero sabe que habéis perdido la mitad de la cosecha por culpa del oído

y que estáis en apuros.

Pero solo unos pocos sabemos que estáis a punto de vender Viñalovera a los cortazos.

¿No es cierto?

Lo estamos valorando, sí.

Padre,

hay unos documentos Pasa Luis Estaba departiendo con el amigo Ricardo Quédate

Seguro que aprenderás algo Hola Luis,

¿qué tal?

Ricardo Le decía al bueno de Reverte Que sabemos que van a vender Viña Lodera a los

cortazas Te he dicho que Solo lo estamos valorando No perderé más tiempo Quiero

esas viñas Alejandro Cortázar es mi amigo desde hace muchos años Y tú,

para que vamos a engañarnos No eres santo de mi devoción ¿Por qué crees que te los

puedo vender a ti?

Por esto es una buena cifra.

Apuesto que es más del doble de lo que te ofrecen los cortázar.

Si ellos pueden comprar, ¿por qué no puedo hacerlo yo?

Es la ley de la oferta y la demanda.

Yo estoy seguro de que mi oferta es inigualable.

¿Qué?

No tienes que contestarme ahora.

Medítalo.

Tal vez no te conteste nunca Nunca digas nunca Reverte Adiós,

Luis Ricardo Véndela Estoy seguro de que vendela ¿Serás tramposo?

A ver, a ver Eso no va, eso no se puede ser ¿Se puede saber qué pasa aquí?

Este,

que no para de hacer trampas Pues las trampas y las broncas para el casino de Aro

Que esto es una fonda decente Mira Así que si habéis terminado la partida,

venga Todos para casita,

vamos Venga No se puede con esto Con las mujeres Que os aguanto ¿Y ahora qué

hacemos?

Pone un vino Y unas aceitunas ¿Y qué tal si me lo pides, por favor?

¿Qué tal si me lo pones y te callas?

Con esos humos que gastas No me extraña que andes sin mujer Pocas habrá que te

aguanten Están revenidas Mira qué casualidad Igual que tu carácter No me busques

las cosquillas,

Pilar Que al final me las encuentras Encuéntrate primero en las perlas que me debes

Antes de ajumarte más Que luego anda que no cuesta convencerte Para que te rasques

el bolsillo ¿Qué pasa,

Andrés?

¿Ya estás tocando las narices?

A esta le tocaría yo otras cosas Mira, me callo porque no tengo ganas de gresca ¿Hm?

Ortega, ¿qué le pongo?

Pues vete haciéndome un bocadillo de lomo.

Y si eres tan amable, me lo llevas a comisaría, que aún tengo faena.

Enseguida se lo llevo.

Vale.

Faena, dice.

¿Pero qué faena va a tener usted en este pueblo si nunca pasa de nada?

No, ¿cómo que no?

Aquí estás tú, empinando el codo y a punto de armarla.

Menos mal que Pilar es una santa y aguanta lo que no están los escritos.

¿Qué otra cosa se puede hacer aquí?

Beber y tocar las narices.

No bebas más, Andrés.

Que luego se lo dices bobaliconadas.

Y otra de las cuestiones que me llamó más la atención es la importancia que le dan

los franceses a todas las cuestiones de venta,

¿no?

Cómo cuidan el diseño,

las etiquetas de los vinos,

cómo manejan los temas de publicidad.

Se ve que has aprendido mucho.

Espero que sirva de algo y que pueda ponerlo en práctica.

Claro que sí, hija.

Serás un gran enólogo.

Una gran publicista.

El dibujo nunca se le dio mal, igual que a Rafael.

Yo creo que podría diseñar etiquetas.

Bueno,

yo creo que Elena puede aportar muchas cosas en la bodega No solo dibujos,

¿no?

¿Qué pasa, Vicente?

¿Que no me quieres en las bodegas?

Se me ha dicho eso Pues lo parece ¿Ah, sí?

Tranquilizaos los dos Elena podrá hacer lo que quiera Para eso se ha dejado los

codos estudiando ¿Y cómo surgió la idea de mandarla a Burdeos?

A mí me parece muy buena idea, ¿eh?

Pero,

no sé,

hoy en día una chica tan joven tan lejos de su casa mi padre pensó que era una

buena oportunidad aunque no te creas que estábamos muy controladas yo iba directa

de la universidad al internado y las monjas ya se encargaban de que estuviéramos

todas durmiendo antes de las nueve bueno,

bueno,

no exageres que alguna excursión sí que te has hecho que estuviste en París eso no

lo pueden decir muchas ¡Ah,

París!

¡Qué maravilla!

¿Lo conoces?

No.

No, mi padre y todos sus negocios están en Argentina.

Conozco más América del Sur que Europa.

Pues te prometo que muy pronto remediaremos eso.

Cuando sea posible, te llevaré a París, a Roma, a Londres, donde tú quieras.

¿Casa de la familia Cortázar, dígame?

Sí, un momento, por favor.

Alejandro, para usted.

dígame ah, hola Marcelo ¿cuánto tiempo?

¿cómo te va con el restaurante?

bien gracias por avisarme enseguida lo iremos a recoger ¿qué ocurre padre?

Gabriel que está de juez ganado ¿cómo?

pero si debía estar camino de Madrid sí,

camino de Madrid pero está medio borracho en el restaurante Marcelo pagándole

rondas a todo el mundo y jugando al mus.

Dios mío.

¿Pero qué habré hecho yo mal con este hijo mío?

Bueno, yo iré a buscarle.

¿A compadre?

Sí, vosotros.

Porque si lo veo en ese estado, no sé qué haría.

Tranquilícese, padre, que ya verá cómo todo se arregla.

Por favor, Elena, por favor, no seas ingenua.

Que Gabriel no hace caso a nadie.

Solamente le interesa poner en ridícula a esta familia.

Yo no soy usted, padre.

Yo no soy usted, pero yo no lo pienso consentir.

Se está acabando el lomo.

Hay que decirle al Antonio que nos traiga otra caña.

Ah, y hay que comprar caparrones para poner de primer plato mañana.

¿Carolina?

¿Me estás escuchando?

Lo siento,

Mara,

andaba mis cosas Dígame,

tía No hace falta que lo digas,

hija Con esa cara de Adela Ya imagino yo en lo que andabas pensando En el pequeño

de los Cortázar ¿Y por qué le molesta tanto que hable con él?

Pues porque no es un chico decente De los que solo habla y pasea A ese le gustan

las mujeres más que a un perro un hueso Pero eso era antes,

madre Ahora solo le gusto yo ¿Ah,

sí?

Eso es lo que te ha dicho Pues será mejor que lo olvides Ese tipo de hombre solo te

regala el oído con una intención Llevarte al pajar Mentira No es como usted piensa,

madre Él me quiere,

que me lo ha dicho Carolina,

olvídate de él ¿Me oyes?

Olvídate,

hija Él es un cortázar Y nosotros unos pobres taberneras Si te crees que te va a

poner un anillo en el dedo y te va a jurar amor eterno Andas muy equivocada El amor

eterno no existe,

hija A los hombres.

A la que pueden se les desboca la entrepierna.

¿Sí?

Pues vale que vayas aprendiendo ya esa lección.

Se te debería caer la cara de vergüenza.

¿Sabes el dinero que te has gastado ayer comiendo y bebiendo con tus amigotes?

Es el sueldo que cobra media cuadrilla de peones en una semana.

Pues mejor para Marcelo y su restaurante.

¿Te quieres callar de una vez y escuchar a tu padre?

No puedes seguir así, Gabriel.

No puedes seguir derrochando como si eso...

Pero si yo no derrocho, padre.

Ya veréis,

todo tiene una explicación Cuando bebo,

los billetes de 100 los veo a pares Por eso gasto tanto Será cosa del vino En fin,

padre ¿Qué le vamos a hacer?

Debería dejarme algo más para mis gastos No tiene ni puñetera gracia Espere ¿Está

enfadado porque no me he ido a Madrid?

¿O porque he sido demasiado generoso invitando a mis amigos?

Estoy enfadado porque no tienes el menor respeto por esta familia Porque no hay

manera de que entres en razones Porque no sabes lo que es ganarse un jornal y

porque estoy harto de pagar tus vicios.

Pero bueno, bueno, que yo tampoco tengo todos los vicios.

El tabaco me sienta fatal.

Ya vale, Gabriel.

Un momento, que estoy haciendo memoria.

Y sí, sí, esta conversación ya la hemos tenido antes.

Varias veces, además.

Así que me puedo ir ya a la cama, que me duele bastante la cabeza.

Lo que te va a doler es la cara si le sigues replicando así a tu padre, ¿estamos?

Vas a ir a Madrid.

Vas a estudiar una carrera y te vas a hacer un hombre de provecho.

¿Y de los astronautas qué me dice?

O haces lo que te digo o no vas a volver a ver un duro en tu vida.

¿Qué está diciendo, padre?

¿Me va a desheredar?

No me gusta esa palabra.

Pero si tengo que privarte del dinero de la familia, lo haré.

¿No sabes cuánto nos ha costado tener todo esto?

Ah, ahora viene cuando me cuenta lo mucho que le costó al abuelo levantar la bodega.

No le haga caso, padre.

No ve que está borracho.

¿Qué más da?

Borracho no nos toma el pelo igual.

Buenas, Helenita.

¿Cómo te ha ido con los gabachos?

¿Se han portado bien contigo?

Sí, hermana.

Qué suerte la tuya.

Por aquí ya ves que todo sigue igual.

Vicente sigue siendo el ojito derecho de padre.

Rafael prefiere callar.

Y yo sigo siendo la oveja negra.

Gabriel, deberías hacer caso a padre.

Irte a estudiar a Madrid.

No te la juegues más.

Sí,

tal y como están las cosas,

esta vez tendré que ser un buen hijo y obedecer No vaya a ser que me deshereden,

¿no?

Buenas noches,

Elnita Mañana te veo antes de irme a la capital Entrará en razón,

padre,

ya lo verá Si quiere,

puedo hablar con él mañana Sí,

sí,

tú habla con él y llevarás el caso que te hace Ahora,

padre,

mejor que vaya al notario ¿Al notario?

¿Aquí?

¿Cómo que qué?

Pero bueno, así le va, padre.

Usted se tira un órdago con lo de la herencia, pero luego no hace nada.

Si quiere que Gabriel reaccione, ya tendría que haberle sacado el testamento.

¿Y tú qué?

Es verdad que no vas a decir nada.

¿Para qué, Vicente?

Si ya lo dices todo tú.

Madre...

el amor hermoso.

Las francesas llevan estos vestiditos tan cortos, tan cortitos.

Pues claro, si aquí también los llevan, Inés.

Maciel, Karina.

Mira,

las famosas pueden hacer lo que quieran que para eso son famosas,

pero aquí en la siesta.

¿Dónde vas tú con esto, criatura de Dios?

¿A confesarte con el padre Genaro?

No, cuando me vaya a confesarme pondré los pantalones vaqueros.

Vaqueros,

Pero si esas son prendas de maletillas y de golpillos ¿Y que se la ponen las chicas

de allí también?

Ay,

mira A mí es que estas modernidades no me van,

Elena Ya sé que los tiempos cambian y que hay que ponerse al día Pero cuidadito con

mi Manuela,

¿eh?

Que todavía es muy cría y se impresiona con mucha facilidad con cualquier cosa Pero

si Manuela ya es una mujer Pero si Manuela ya no es una niña Tienes razón,

criatura Pues lo mismo que tú,

mírate Ay,

si te diera tu madre Lo guapa que estás No sabes lo mucho que me acuerdo de ella

estos días Con la boda de tu hermano tan cerca Sí,

le hubiera encantado llevar a Vicente al altar Y conocer a Rosalía Yo también me

acuerdo mucho de ella Bueno,

siempre Qué gran mujer que era tu madre Qué gran mujer Ah,

perdón,

no quería interrumpir Pero esto no interrumpe,

Rafael Anda,

pasa a charlar con tu hermana que seguro tendréis muchas cosas de las que hablar

Ven, que te voy a dar tus regalos ¿Regalos?

Sí,

te he traído unos carboncillos para cuando dibujas en tu cuarto y luego estas

revistas de vino,

¿vale?

para que veas un poco cómo está todo por allí Bueno,

están en francés que ya sé que siempre suspendes francés pero bueno,

sé que este puede echar una mano Muchas gracias,

Elena Oye,

que el porro del francés tampoco hay para tanto,

¿eh?

No, no, no es eso, ven A ver, eh...

Hay algo que te quise decir antes Cuando estábamos cambiando la rueda Antes de que

Parece mentira que no me conozcas,

hijo.

Luis y Doña Elvira llegasen Mira,

Elena Fui yo Fui yo Metí la pata Yo les conté a padre y a Vicente que estabas con

Yo consigo todo lo que me propongo.

Nadie puede con Santiago Miranda.

Luis Fue culpa mía que te separas en él Necesito pedirte perdón Ay Rafael,

si ya está,

de verdad no te preocupes Estás más que perdonado ¿Vale?

Pero tienes que pasar página De verdad que es que estoy harta del pasado ¿Ya no

sientes nada por él?

Dos años dan para mucho Entre tantos franceses y tanto vino Pues la verdad es que

ya me he olvidado Y por cierto,

¿qué es de su vida?

No lo sé, Elena.

Ya sabes que a mí me interesan muy poco los ecos de sociedad del pueblo.

Muy bien, claro.

Y también me dijo que este año para las fiestas de la bendimia de Logroño se dio

una de las elegidas para entregarle el primer mosto a la Virgen de Balvanera.

¿No te parece estupendo?

Tu madre estará muy orgullosa de ti.

¿Y tú?

¿Lo estarás?

Sí, claro, yo también.

Haz una acción.

Anda, bésame, tonto.

Si aquí nadie nos ve.

Compóstate, por favor.

El otro día cuando nos tomamos junto al río no estabas tan paradito.

Estamos en el despacho de tu padre.

Está en Aro.

Y tardará en volver.

Y además, si nos viese, ¿qué puede decir?

Somos novios, ¿no?

Y vamos a casarnos.

Ya, pero hasta que llegue ese momento habrá que mantener las formas, digo yo.

Al menos en casa de tus padres.

¿Las formas?

Hay que ver qué remilgado estás hoy, Luis.

Que no es la primera vez que nos besamos ¿Se puede saber qué te ocurre?

Nada, nada, perdona Que tengo un día un poco raro, ¿sabes eso?

Ay, yo a ti te lo perdono todo, vida mía Pero bésame, anda ¿Qué tonta eres?

Bueno Eh, padre ¿Qué hace aquí tan pronto?

¿No estaba Enaro?

¿Estaba?

Pero ahora estoy aquí.

¿Interrumpo algo?

No, no.

No vaya a pensar mal.

Yo le estaba enseñando a Luis las fotografías tan bonitas de la siesta que tiene

ahí colgadas en el despacho.

Son preciosas.

Claro, claro.

Como si el joven Miranda no hubiera estado nunca antes en esta casa.

Muchacho, quiero decirte una cosa.

No te voy a crucificar porque le robes un beso a mi hija.

Ojalá pudiera yo disfrutar todavía de esas mieles Divino tesoro No se me queje

tanto, padre Que usted aún es joven Y madre le adora Sí,

sí Pero a la hora de besar prefiere el crucifijo del rosario ¿Cómo está tu padre,

muchacho?

Trabajando,

como siempre Igual que usted,

padre Que cuando no está atendiendo a los asuntos de la alcaldía Está aquí pasando

consulta Como debe ser Y su encantadora esposa,

doña Elvira,

¿cómo está?

Está bien, en casa.

Bueno, ella no se prodiga mucho por el pueblo, ya sabe.

Pues debería sacar más a pasear esa elegancia que tiene.

Yo le diré a mi clotil de cuando vuelva de Jaén que la invite a una reunión del

círculo de beneficencia.

Es una idea estupenda.

Estaría bien que se hiciesen amigas.

A fin de cuentas, dentro de poco seremos familia.

Por cierto, ¿qué ha dicho el padre Genaro de las fechas disponibles?

Me dijo que me pasara mañana.

Estoy tan emocionada.

¿Tú no, Luis?

¿Y cómo no lo va a estar?

se lleva a la mejor chica del pueblo la más guapa una joya ¿o no?

sí,

sí,

sí,

por supuesto de eso no tenga ninguna duda qué exagerados es que nunca tienes

bastante podías esperar hasta después de la cena para empaparte el alcohol buenas

noches, Santiago Yo también me alegro de verte ¿Has tenido un buen día?

Fíjate de ironías Y mírame cuando te hablo ¿Así?

¿Mejor?

Te sobra ese vaso que tienes en la mano Y los otros cuatro que estás ahora Ya deben

encharcarte la cabeza Mi cabeza estaba perfectamente hasta que llegaste Así que si

vas a seguir Sermoneándome mejor te vas Vaya forno,

ha de hablar tu parido Tu escarro no tiene límites Y tu mala leche tampoco.

Suéltame.

Solo quería relajarme un rato.

Relajarte.

¿Acaso estás nerviosa?

Tienes todo lo que una mujer podría desear para ser feliz.

Dinero, posición, caprichos.

Me falta lo más importante.

¿El qué?

Una destilería de ginebra para ti sola.

Un marido que me quiera.

¿Cómo te voy a querer si no paras de avergonzarme?

Ya me desreconozco, Elvira Yo no he cambiado ¿Sabías qué era?

¿Y cómo era cuando me trajiste de vuelta a España?

El problema no es lo que eras sino en lo que te has convertido Debí quedarme en

Uruguay Al menos allí Tenía trabajo y era una mujer independiente Trabajo No me

hagas hablar Te juro que muchas veces echo de menos aquello Dejadles el pasado,

Elvira Que bastante tenemos con el presente No eres más que una borracha y una

fracasada Tus palabras no me hacen daño,

Santiago Ya no No,

tu buen tenido para beber Nada te hace daño Pues mira En eso vas a tener razón

Estoy harto de tus correcheras Soy tu marido y me debes respeto ¿Respeto?

¿Qué sabrás tú de respeto?

El respeto hay que saber ganárselo Y tú lo único que provocas en la gente es miedo

Todos te bailan el agua porque te temen Nadie te quiere Tienes que ser agradecida

Chelo pregunta si puede ir preparando la mesa para la cena Yo...

A mí se me ha quitado el hambre,

buenas noches Esta es la cifra que Santiago Miranda ofrece por Viñalovera se ha

enterado que andábamos pensando en vendérsela a los Cortázar y la quiere para él

pero son muchísimo dinero es más del doble de lo que te ofrece Alejandro Cortázar

sí, esa cifra complica mucho más las cosas Ricardo,

¿desde cuándo más dinero es una complicación?

madre,

los Cortázar son nuestros amigos no creo que debamos hacerles esto y además,

don Santiago solo quiere las tierras para fastidiarles tiene miedo de que sus

bodegas crezcan y le hagan sombra Buenas noches familia,

ya estoy aquí Adolfo,

estas no son horas Llevas todo el día fuera de casa Normal sería que se hubiera

quedado por ahí de juerga Pues estuve a punto de hacerlo pero preferí venir a casa

¿Cómo me va a perder los garbanzos?

No es momento de guasas Adolfo,

debiste estar aquí esta mañana para hablar de la venta de la viña Bueno,

ya sé que llego con unas cuantas horas de retraso Pero aquí estoy Además que ya

sabéis mi postura Yo quiero vender Me parece absurdo tener que pasar estrecheces

solo porque la viña era del abuelo y estaba usted tan apegado a ella.

¿Y esto qué es?

Una nueva oferta de compra de los Miranda.

Habrá que decidir si vendemos a los Cortázar o a Santiago Miranda.

No estará hablando en serio, padre.

Pero si aquí no hay nada que pensar.

Si no vendemos a los Miranda es que estamos locos de remate.

Pues qué loco soy yo por no querer pasar estos chaces.

Hola, Luis.

¿Qué quieres, Elena?

Tenía ganas de verte.

Sabía que te encontraría aquí.

Te encantaba venir de noche a las barricas.

Decías que te gustaba el silencio del vino.

Veo que recuerdas muchas cosas.

Bueno,

olvidar es difícil Aunque Después del encuentro tan frío de esta mañana Parece que

tú ya lo has olvidado todo,

¿no?

Dicen que olvidar es la única manera de no sufrir por amor Uy,

qué bonito ¿Quién es el poeta?

Tú Esa frase es tuya,

Elena Fue una de las cosas que me dijiste antes de irte a Burdeos Aquella tarde

dije muchas cosas que no debía Un poco tarde para lamentos,

¿no?

Pero tampoco es momento de reproches, ¿no?

Lo importante es que estoy aquí Y que no me voy a ir más Ya ¿Y qué pretendes ahora?

¿Que te estreche entre mis brazos como si no hubiera pasado nada?

Luis,

mi padre me obligó a marcharme No podía hacer nada,

no tenía elección Bueno,

sí tenías elección,

Elena Podrías haber huido conmigo Pero fuiste una cobarde Quisiste enfrentarte a tu

familia Pero ¿por qué eres tan duro conmigo?

¿Qué querías, que nos escapáramos?

Mi padre no hubiera parado hasta encontrarnos Y el tuyo tampoco Él no sabía que

estábamos juntos,

nunca lo supo Ah,

bueno,

pero si hubiéramos oído se hubiera enterado Y te aseguro que mi familia no hubiera

sido la única En hacernos la vida imposible Aquí viene todo esto,

Elena Removiendo el pasado ¿A qué demonios has venido?

Llevo dos años acostándome cada noche pensando en este momento en que nos

encontraríamos y podríamos aclarar las cosas Yo creo que está todo muy claro Es

mejor dejar las cosas como están El pasado no tiene arreglo Pero el futuro sí Y yo

he venido aquí porque estoy dispuesta ¿Dispuesta a qué,

Elena?

a comerte el mundo solo porque ya no eres una cría con coletas a reparar todo el

daño que me hiciste a enfrentarte a tu familia,

¿es eso?

déjame que te diga algo da igual me guardas mucho rencor yo pensaba que aún sentías

algo por mí Pues está claro que te equivocaste ¿Sabes?

¿Te acuerdas del primer día que nos encontramos en el río?

Que me dijiste que buscabas una mujer valiente como yo Pues ahora soy yo la que te

pido a ti que seas valiente Y que me mires a los ojos y me digas que no me quieres

No te quiero.

Dejé de hacerlo el día que saliste de mi vida.

Al girar para no sufrir, ¿recuerdas?

Gracias por la visita, Elena.

Será mejor que sigas con tu vida.

Yo prefiero seguir con la mía.

Bueno,

ya sabe usted que a mí no me gusta levantar burros Y menos de alguien como don

Ricardo Reverte Pero ayer le vi salir de la casa de Santiago Miranda No voy a

permitir que se salga con la suya No nos va a quitar nuestra oportunidad de crecer

justo ahora Los Cortázar y los Reverte son amigos desde hace años Llevan los de

ganar Serían tontos si rechazaran mi oferta Ellos saben que es mucho más de lo que

nadie les ofrecería nunca Los Cortazas son nuestros amigos Y necesitan esa tierra

tanto como nosotros el dinero Serán lo que sea Pero ¿qué creen que harían ellos en

nuestro lugar?

Pues yo te lo voy a decir Cogerían el dinero Y no se andarían con tantas tonterías

como nosotros a la hora de la verdad Los he echado mucho de menos Ay,

¿y entonces?

¿Por qué no vienes mañana a merendar y nos ponemos al día?

Yo también tengo algo que contarte Tú lucharías por lo nuestro aunque alguien

quisiera separarnos.

No sé, aunque fuera tu padre.

Yo te quiero.

Y haría lo que fuese por estar contigo.

¿Por qué pasa algo?

Me han dicho que se llega a la siesta por el puente de la acequia, pero...

No sé, creo que ando algo perdida.

¿Pero por qué no me has llamado?

Hubiera mandado un coche a buscarte.

¿Tú estás segura de lo que vas a hacer?

Vas a vivir en el fin del mundo.

Como era aquella historia que te inventaste para llamar la atención.

Pues no lo sé, es que te he contado tantas cosas que ya no me acuerdo que...

que era rica y que tus padres tenían latifundios en Argentina.

En Argentina o en Perú, no me acuerdo.

Qué padre, tío.

Vicente, todavía sigue pensando que esa historia es vergüenza.

Pero si tu familia es tan pobre como la mía, tienes que guardarle el secreto, Sofía.

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