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Te quiero, Chris. Tómame.
¡Toma mi cuerpo!
¡Enciéndeme, querido!
¿Cómo puedes ser tan dulce?
¡Eres maravilloso! ¡Maravilloso!
¿Dónde has aprendido a hacer el amor tan bien?
¡Eres increíble!
¡Eres fantástico!
¡Quiero que me dejes morir de placer!
¡Tómame!
¡Hazme vibrar, por favor!
¡Tómame!
¿Quieres parar el despertador?
¡Tómame! ¡Tómame!
¿Quieres hacer el favor de apagar el despertador?
Chris descubrió el sexo a los 4 años
y pronto se dio cuenta de que estaba enamorado de su madre,
pero no tardó en saber la verdad de su madre:
Mantenía relaciones sexuales con su padre.
Tenía 8 años cuando cambió de amante, se llama Marie Jane.
Era la criada, y la primera mujer que realmente excitaba a Chris.
Sus relaciones llegaron incluso hasta la bañera.
Y luego hubo la señora Delsburg, que le llevaba a su casa para jugar con él.
El no se lo decía a sus padres, porque tenía miedo de que no le dejaran ir más.
Ah, y Verona. Tuvieron sesiones memorables del juego de los médicos.
Y Sisi, la primera chica en la que Chris tuvo verdaderas relaciones sexuales.
El tenía 14 años y ella más de 20.
Todas sus mujeres sólo existen en su imaginación.
Son fantasías.
Sueños.
¿Quieres parar de una vez ese maldito despertador?
Hola, señor Robert. ¿Otra vez de viajes de negocios?
Si, hay que ganarse el pan.
— Que le vaya bien. — Gracias, Chris.
— Cuida de mi familia mientras no estoy. - Desde luego que si, señor Robert.
No se preocupe de nada.
Llegas tarde.
Tengo que dormir de vez en cuando, señora Roberts.
Sabes que no me gusta que llegues tarde.
Prometo que la próxima vez no llegaré tarde.
Hablas demasiado. Ya sabes que no me gusta que hables.
Chico.
¿Quieres ayudarme un momento, por favor?
Siento molestarte pero es que me acabo de instalar.
Verás, no sé qué pasa pero no tengo agua. ¿Quieres ayudarme?
No sé mucho sobre fontanería pero veré lo que puedo hacer.
Seguro que lo harás bien.
— ¿De dónde es usted? - De París.
- ¿Ah, si? Vaya. — Es una bonita ciudad, pero ésta también lo es.
— ¿Dirías que están bien? — Fantásticas.
Si alguien nos viera ahora pensarían que…
— La gente tiene demasiada imaginación. — Si, claro.
Seguro que su marido se dedica a la publicidad.
Tiene una casa preciosa.
Esta casa y lo demás sale de la moda femenina. Soy diseñadora de moda.
— ¿De verdad? — Si.
— ¿Y qué hace su marido? — No estoy casada.
Agradezco mucho tu ayuda.
— Ha sido un placer. —Adiós.
— No me ha dicho cómo se llama — Michelle.
Yo soy Chris.
— Gracias otra vez, adiós. —Adiós.
- Bueno creo que.. — Hablando de estrellas…
¡Mira ésa qué buena que está!
— ¡Está más buena de lo normal! - ¡Joder! ¡Es una tía increíble!
— ¿Te gusta, eh? - ¡Tío es mía!
— Jeff, te gusta, ¿eh? - ¡Está buenísima!
Lo que haría yo por follármela.
Te gusta, ¿eh?
Está superbuena.
— ¿De dónde ha salido? — Es nueva.
Daría cualquier cosa por pasar una noche con ella.
¿Y qué vas hacer? ¿Jugar al Monopoly?
— Apuesto a que no sale con vírgenes. - ¡Vete a la mierda!
Yo daría mi diploma de básquet, con mucho gusto, por estar con ella.
Venga, seguro que no darías el diploma ni por el último conejo de la Tierra.
Se llama Beth Lowell está en nuestra clase de literatura.
— ¿Y cómo lo sabes? - Tengo mis fuentes.
Beth, qué nombre tan fantástico.
Acaba de venir desde Iowa, con toda su familia.
¿Cómo diablos estás tan enterado?
Es una prima lejana.
Creo que estoy colado por ella.
¿Adónde vas, estúpido? ¡Yo la vi primero!
Puedes ser segundo, tío.
¿Después de él?
Ni borracho.
- Hola, Beth, ¿cómo estás? — Hola. ¿Cómo sabes quién soy?
Yo lo sé todo. Verás, el director y yo somos muy amigos.
Creo que ese cabrón no sabe ni lo que hay que hacer.
Eso no es lo que dicen cuando está fuera de la escuela.
No, es mentira.
Si ese folla, puedes apostar el coño de tu hermana que, es pagando.
Estaba deseando que alguien me dijera algo.
Me cuesta bastante hacer amigos, y soy nueva en la escuela.
Creo que te equivocas. Dicen que se ha hecho a todas las tías del instituto.
"Dicen que se ha hecho", solamente lo dicen.
¿Es qué no ves la diferencia?
¿Tú sabes de alguna? ¿De primera mano? ¿Personalmente?…
Si, Lorraine. Ella misma melo dijo.
A ésa se la han tirado hasta los retrasados mentales.
El año pasado se la tiró todo el equipo de básquet.
Ya que somos amigos, ¿qué te parece si esta noche te enseño Los Angeles?
¿Alas siete y media?
— ¿De acuerdo? ¿Has visto el Pacífico? — No.
Bien. Empezaremos por eso. El sitio ideal desde donde se divisa hasta el infinito.
— Estamos en la misma clase de literatura. - ¿Ah, sí?
¿Hay algo que no sepas de mi?
Yo no me preocuparía mucho. Déjale que se la ligue, Norman.
¿Sabes una cosa?, no me gustan los enterados.
¿Qué es lo que sabes de ella?
Pídemelo.
Toma.
No sé si debería decirtelo pero, en Iowa…
Bien. Si nos detenemos y analizamos con detalle la tragedia de Romeo y Julieta...
de William Shakespeare,
llegamos a descifrar su verdadero sentido oculto,
sobre el cual se basan sus relaciones.
En realidad Romeo y Julieta...
representan la sublevación del deseo incestuoso
de Shakespeare por su hermana de 10 años.
Sin apartarme del tema, quisiera comentar el simbolismo psicosexual de Shakespeare
en relación con el personaje de Hamlet,
que estaba poseído por un amor apasionado...
hacia su madre, Gertrude.
¿Qué le parece que es esto, señor Collins?
Parece una nota, señor Brown.
¿Y a quién va dirigida esta nota, señor Collins?
Parece que va dirigida a alguien llamada Beth.
Beth Lowell, ¿cree que, de alguna manera, esa nota fuera dirigida a usted?
No lo sé, señor Brown.
Lea la nota, señor Collins.
Ya la he leido, señor Brown.
Léala en voz alta.
Querida mujer maravillosa,
no podré respirar tranquilo hasta la hora de nuestra cita.
No tengo tu dirección.
Señorita Lowell,
¿quiere... decirle dónde Vive para que pueda respirar tranquilo?
Al menos has conseguido su dirección. Lástima que no consigas nada más.
Lárgate de mi vista.
¿Es así cómo se habla a los amigos, eh?
¡Estás perdiendo el tiempo!
— Yo nunca pierdo el tiempo. — ¿No? ¿Te apuestas algo?
— ¿El qué? — Que no te ligarás a Beth.
Sabes una cosa, Norman. ¡Eres un gilipollas!
— ¿Piensas que sólo quiero follármela? - No lo conseguirás nunca.
- Bien. ¿Y cómo estás tan seguro? — Porque no creo que sepas ni cómo se hace.
Bueno, ¿qué apuestas?
Mi coche contra el tuyo a que no te acuestas con ella.
Estás loco.
Apuesto a que ni siquiera se te empina.
Acepto la apuesta. ¿Cuánto tiempo?
Bueno, te daré cierta ventaja.
Te doy una semana a partir del sábado alas 12 de la noche.
Vale.
Eh, tío, no sabía que querías quedarte con su carro.
Si llego a saber que ibas hacer una apuesta no te cuento nada.
Cálmate, Thomas.
— Muy pronto tendré 2 coches. - Yo no estaría tan seguro.
No sólo es un bocazas,
con lo que me ha dicho Thomas, lo lleva poco claro.
Yo me refería a otra prima. No a ella, a otra prima.
— ¿Te crees todo lo que te explica este idiota? — Si.
Es demasiado imbécil para inventarse una historia así.
Además, si alguien quiere apostar contra mí aceptaré su apuesta.
— Hola. ¿Eres Beth, no? — Hola.
¿Qué te parece el instituto?
No está mal si puedo acordarme de cómo os llamáis.
— ¿Tú eres...? - Norman.
Tu consejero sexual.
¿Qué quieres decir con eso?
Quiero decir que puedo informarte sobre que tíos funcionan bien en la cama, ya sabes.
¿Es eso lo único que quieres decirme?
Y también que, tu secreto de lo que te pasó en el otro instituto...
está seguro conmigo.
Cariño, por qué no te largas a otra mesa.
¡Ahora mismo!
Eso también va por ti.
¡Largo!
Yo no tuve nada que ver, no sabia lo que estaban haciendo.
Como tú digas.
Las orgías sexuales en los lavabos, no suelen estar incluidas en el programa escolar.
Yo sólo entraba y me encontré con el lío.
Luego entro un profesor y nos encontró a todos.
¿Estabas con ellos, verdad?
— Te lo he dicho. Yo no hacía nada. — ¡Ya lo sé!
Te creo, pero los demás no, ¿verdad? Te expulsaron.
— ¿Qué es lo que quieres? - ¡Nada!
De verdad. Sólo quiero que sepas que soy tu amigo.
Te deseo mucha suerte en tu cita con Chris.
Pero será mejor que no te lo pases demasiado bien. Ya me entiendes.
No. No te entiendo. — Pues que no te abras de piernas. Nada más.
- ¡Vete a la mierda! —Sí, pero no te abras hasta el domingo.
Y, el amigo Norman, tendrá la boca cerrada sobre nuestro secreto.
Y si piensas que será mejor no salir con él, olvídalo,
porque vas a salir con él todas las veces que te lo pida. ¿Está claro?
¿Por qué me haces esto a mi?
Porque somos amigos, Beth.
¡Vaya!
¡Qué bonitas!
¡No te vayas!
¡Quédate!
Tiene que ser por aquí.
La encontré.
Pero si es una...
5737. Claro, es aquí.
Seguro.
No he podido equivocarme
pero es una iglesia.
A la mierda.
Vaya putada.
Joven...
Soy el reverendo Lowell.
— ¿El padre de Beth? - Si.
Beth bajará enseguida.
He pensado que sería mejor que nos conociéramos.
Me imagino cómo debe ser, para un joven, salir con la hija de un ministro del Señor.
Es algo que los jóvenes no hacen a menudo.
No, señor. No lo hago a menudo.
Bueno, tranquilizate, Chris.
Yo no soy distinto de los demás padres.
Ser reverendo no cambia para nada el modo de ser
de mi hija. Ni su manera de vestir, ni la relaciones que tiene con sus amigos.
Trátala como a otras de las chicas con quien sales.
Muchas gracias, reverendo.
Muchas gracias, reverendo.
Sólo quiero una cosa: Devuelve a mi hija en el mismo estado en que te la llevas.
¿Comprendes lo que quiero decir, Chris?
Si.
— Hola, Chris. - Hola.
— Estás muy bonita. — Gracias, papá.
Buenas noches.
— Que os divirtáis.
— Si... mi puta suerte... — Seguro.
- ¿Qué has dicho? — Oh, que estás guapísima.
— Gracias. — Fantástica.
En marcha.
¿ Estás bien ?
Si, claro. ¿Por qué lo preguntas?
No lo sé. Estás tan callada...
Tú tampoco hablas demasiado.
Me gustas mucho, Beth.
¿Quieres que vayamos al cine?
Prefiero estar a solas contigo.
Charlar y conocernos un poco mejor.
Me gustaría, pero me apetece más el cine, si no te importa.
Si, claro pero...
tengo una idea mejor.
Una idea estupenda.
He de llegar pronto a casa esta noche.
¿Qué te ocurre?
Quiero que sepas que no va a ser una buena noche para ti en lo referente a…
- ...bueno, ya sabes. — Un momento. No tienes por qué decirme eso.
¿No pensarás que quiero pasarme contigo el primer día que salimos?
¿Qué clase de hombre crees que soy?
Sólo quería que lo supieras. Nada más.
No soy un chica fácil. Bueno, cómo se la llame.
¿Qué quieres decir?
Exactamente lo que digo.
Eso es muy fuerte. Quiero decir…
...que ni siquiera te he tocado.
¿Por qué lo chicos no pensáis en otra cosa?
Perdona, no quería decir eso.
— Es... algo psicológico. — ¿Psicológico?
Me aterroriza.
— ¿El qué? - El sexo.
No hay que tenerle ningún miedo. Es una cosa natural.
La gente lo ha estado practicando durante siglos.
Tengo miedo de quedar embarazada.
Por esa tontería no debes tener miedo.
Verás, se toman las precauciones adecuadas
No pasa nada, estás a gusto y luego te relajas.
¿Sabes?, seguro que eso es lo que le dijo la noche que ella se quedó embarazada.
Sólo tenia 16 años.
- ¿Quién? — Mi madre.
- ¡Vaya! ¿Cómo pudo, tu padre, hacer una cosa asi?
No es mi padre, soy adoptada.
¿Y qué le pasó a tu madre?
Se hizo puta.
Si, hombre, prostituta.
Vaya.
¿Entiendes ahora por qué me aterroriza el sexo?
Si.
Creo que será mejor que te acompañe a casa, Beth.
De acuerdo.
¡Mierda!
¡Maldita sea!
¡Vaya!
¡Qué buena está!
¡Pero qué buenísima!
¡Mierda!
¿Pero qué haces en medio?
¡Mierda!
- Las apuestas están 3 a 1. — Es cierto. Sólo quedan 10 días.
- No se aceptan apuestas bajas. — ¿Cómo sabremos si se la beneficia?
Mi colega, Frank, tiene acceso a una máquina de poligrafía,
su viejo es dela poli.
¿Y cómo se la haremos? — ¡Chris pasará la prueba, no ella, imbécil!
Se te ve fatal. ¿No será por llevarte al huerto a Beth?
- ¡Menuda cara tienes! — ¿Thomas, no me puedes dar más ánimos?
— Puede que salga algo mal. - Es posible.
— ¡Eh, cuídame el coche! — ¡Muérete!
- ¿Cómo va la bolsa? — ¡De esta nos jubilamos!
Norman.
¿Puedo hablar contigo un momento?
Vamos.
¿Qué tal te fue con nuestro querido amiguito, eh?
Oye, no pienso entrar en el juego. Quiero que me dejes en paz.
— Bueno, después del sábado serás libre. — No, lo seré ahora mismo.
Ni hablar.
— ¿Por qué me haces esto? - Eso es cosa mía.
¿Y qué crees que pasará si se lo cuento?
Y yo que sé. Quizá venga a buscarme para que le abra la cabeza.
¿No lo sabes?, soy cinturón negro de dos artes marciales.
Y luego, me ocuparé de que todo el instituto sepa qué clase de persona eres.
— Te lo advierto... — Ya sé lo que me dijiste. Y te creo.
Ya sé que sólo estabas por allí por casualidad, pero seguro que la gente no se lo creerá.
¿No te parece?
Oye, te aseguro que, cuando empiece a correr la voz, serás la chica más famosa del instituto.
— ¿Qué te parece? ¿Vas a decírselo a Chris?
— Toma 5 pavos. - Bien.
Puede que te siente bien darte una vuelta por el Cielo de los Amantes,
quizá aprendas alguna técnica.
— ¿El cielo de qué? - De los Amantes.
Visite el Cielo de los Amantes y tenga una experiencia erótica inolvidable.
Esta pornografía que lees acabará con tu cerebro.
Los únicos que van a esos sitios son pervertidos.
Está bien, pero acabas de decir que hay algo que no haces bien.
Puede que con una experiencia erótica aprendas algo.
— A mí no me encontraréis en un sitio así. — Ya.
El Cielo de los Amantes.
Hola. Bienvenido al Cielo de los amantes.
Gracias.
— ¿Es la primera visita? — Si, es la primera.
Acompáñame. Te enseñaré lo que tenemos.
Bueno... creo que vendré en otro momento...
Un viejo proverbio oriental dice: ”No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy".
Te quitaré la ropa y luego te enrollas la toalla porla cintura.
Bueno, será mejor que espere un poco… para irme acostumbrando al lugar.
Te sentirás mucho más cómodo si te quitas la ropa, como los demás.
¿Los demás? Yo creí que tú eras...
Oh, no. Yo sólo soy la recepcionista.
¡Todos son hombres!
Las orgías siempre se hacen por la tarde, en el salón principal.
Creo que me he equivocado de sitio.
¡Vaya, estás como un tren!
Eh, un momento. Creo que aquí hay una confusión. Creo que me he equivocado.
— Pensaba que esto era un sitio... diferente. - ¡Pero si es un sitio diferente!
— No tengo nada contra vosotros, es que... — ¿Sabes que tienes unos labios perfectos?
Sólo he venido para estar un momento. Quiero decir que tengo un poco de prisa.
Esla primera vez que vienes. Me he dado cuenta.
- ¿De qué? — De que eres virgen, ¿verdad?
¡Si, claro que soy Virgen! ¡Y quiero seguir siéndolo!
— ¡Déjame tocarte! — ¡Ni hablar!
¿He dicho algo malo?
— ¿Estás segura de que se han ido al cine? - Si, estoy segura.
— ¿A la sesión de noche? — Si, a la sesión de noche.
— ¿Qué estás haciendo? — Desabrochándote la blusa.
- ¿Para qué? — Para pasar la mano.
— ¿Y qué quieres hacer? — ¿A ti qué te parece?
¿Te lo pasas bien?
¡Beth, eres increíble! Sabes cómo enfriar un situación.
Perdona, ¿puedo abrocharme ya?
Me estás volviendo loco.
Hola.
¿Michelle?
¿Está en casa, Michelle?
¿Dónde está el diván?
Hola. ¿Está usted en casa?
¡Chris, me acaba de pasar una cosa muy extraña!
¡El diván ha aparecido en el rellano!
¡El diván ha aparecido en el rellano!
Vaya, sí que es extraño.
¿Podría hablar con usted un momento?
Claro.
Necesito ayuda desesperadamente. Y usted, es la única con la que puedo hablar.
Necesito ayuda desesperadamente. Y usted, es la única con la que puedo hablar.
— ¿Qué clase de ayuda? - Necesito consejo.
— ¿De qué clase? — Bueno…
— ¿Promete que no se reirá? — Pues claro.
— ¿Promete que no se reirá? — Pues claro.
Consejo sobre sexo.
— ¿Quieres que te aconseje sobre sexo? — Si, usted es la única a quién puedo acudir.
— ¿Quieres que te aconseje sobre sexo? — Si, usted es la única a quién puedo acudir.
Chris, me siento muy halagada pero no tengo mucha experiencia sobre sexo.
Una mujer tan amable y hermosa como usted tiene que saber todas las respuestas.
Este tema es muy íntimo, y apenas nos conocemos.
Este tema es muy íntimo, y apenas nos conocemos.
La verdad es que he pensado que así hay más ventajas.
Así no tiene que temer si me hace daño o algo parecido.
¿Qué es lo que quieres preguntarme?
¿Qué es lo que quieres preguntarme?
Verá, he de hacer el amor con una chica antes de ocho días.
— De lo contrario todo se acabó. - ¿Por qué en ocho días?
Porque si no perderé mi coche en una apuesta imbécil.
Y tendré que cambiar de instituto porque todo el mundo sabrá que he fracasado.
Y lo peor de todo es que yo sabré que he fracasado.
Entonces tendrás que acostarte con ella. ¿No crees?
Pero no es tan fácil.
Pero no es tan fácil.
Tiene ciertos problemas.
No lo comprendo. Ni que le hubiera pedido que se fuera a la Luna conmigo.
- Verá, esto es como… — ¿Cómo darse la mano?
No, claro que no. ya sé que es más personal pero...
No, claro que no. ya sé que es más personal pero...
cuando lo pienso veo que sólo es un acto físico.
Quizá te parezca físico a ti, pero para la mujer es diferente.
Quizá te parezca físico a ti, pero para la mujer es diferente.
¿Las mujeres también tienen orgasmos, verdad?
Si, desde luego.
Es posible que lo que necesite es tener una relación con una mujer experimentada.
Es posible que lo que necesite es tener una relación con una mujer experimentada.
— Y que pueda enseñarme todas esas cosas. - Es posible.
Bueno..., ¿sabe usted de alguien que pueda echarme una mano?
Eres tan dulce, Chris, pero... no, gracias.
— Supongo que no habrá pensado... — ¡Oh, no! ¡Claro que no!
Vendría a buscarte, Beth, pero no tengo tiempo.
Vendría a buscarte, Beth, pero no tengo tiempo.
Mi madre va a volver dentro de un par de horas...
Si, ya sabes cómo son las madres,
tiene miedo de que me ahogue o algo así.
tiene miedo de que me ahogue o algo así.
Ven porla parte de atrás y nos encontramos en la piscina.
Bien. Adiós.
¿Sabes, Beth?… es más divertido bañarse desnudo.
— ¿Por qué no te quitas el biquini? — Es que nunca me he bañado desnuda.
— ¿Por qué no te quitas el biquini? — Es que nunca me he bañado desnuda.
Pues es superdivertido.
De acuerdo.
No. Seguro que no va a picar.
Han descubierto que las mujeres que llevan bañador envejecen más rápidamente.
¿De veras?
Vamos, tio, con eso tampoco picará.
Vamos, tio, con eso tampoco picará.
Le seré sincero. Iré directo al grano.
Le seré sincero. Iré directo al grano.
Las chicas agradecen la sinceridad.
Hola, Chris.
— Hola, Beth, si no te has traído el biquini tengo una gran idea.
No puedo bañarme. He hablado con el dermatólogo antes de salir de casa.
No puedo bañarme. He hablado con el dermatólogo antes de salir de casa.
¿A que te ha dicho que eres alérgica al cloro de la piscina?
¿Cómo lo sabías?
Eh, Chris, ¿otro día sin mojar?
¡Mierda!
¡Te voy a calentar, Thomas!
¡Eh, espera!
Creo que será mejor que te retires.
Me refiero a que nunca lo harás con Beth.
Creo que ni yo voy a durar hasta mi cumpleaños.
— ¿Estás fastidiado? - Peor.
Y por si fuera poco, la tía me empieza a gustar.
El sexo siempre acaba liando las buenas amistades.
Cuando yo era pequeño no tenía problemas de sexo.
El único problema sexual que tenía antes, era buscar distintas maneras de masturbarme.
—Alégrate de que sea agua pasada. — Bueno... sigo teniendo el mismo problema.
Hoy las apuestas están 3 a 1 contra Chris. Mejor que apostéis ahora que está al rojo vivo.
Hoy las apuestas están 3 a 1 contra Chris. Mejor que apostéis ahora que está al rojo vivo.
Yo voy con diez. ¿Puedo pagarte cuatro mañana?
Trae, apuestas seis.
- ¿Qué están haciendo? — No lo sé. Parecen que apuestan por algo.
- ¿Qué están haciendo? — No lo sé. Parecen que apuestan por algo.
Lo hacen por cualquier cosa.
Desde un partido de fútbol hasta cuál la tiene más grande.
Eso les tiene muy preocupados, ¿verdad?
Ni quelo digas. Y la segunda cosa es el coche.
Ni quelo digas. Y la segunda cosa es el coche.
Cierto.
No es que no quiera acostarme contigo, Chris, no es eso.
Lo estoy pasando mal, intento pensarlo, pero mi subconsciente no lo acepta.
Lo estoy pasando mal, intento pensarlo, pero mi subconsciente no lo acepta.
— ¿Comprendes lo que te estoy diciendo? — Si supieras el calvario de mi subconsciente...
— ¿Comprendes lo que te estoy diciendo? — Si supieras el calvario de mi subconsciente...
Te entiendo y me hace sentir el doble de mal.
¿Has pensado en hacer algo para matar la tensión?
Levantar pesas o algo así.
Bueno, conozco a uno que se hernió levantando pesas.
Bueno, conozco a uno que se hernió levantando pesas.
Puedes correr, o nadar. Incluso dicen que una ducha fría es lo mejor.
Correr no, tengo un tobillo delicado.
Pero nadar tal vez me iría bien.
¡Oh, no! Tengo un infección en el oído y el médico dice que tardará mucho en curarse.
¡Oh, no! Tengo un infección en el oído y el médico dice que tardará mucho en curarse.
Bueno, nada te impide tomar duchas frías.
Oye, Beth,
Oye, Beth,
me parece que no te das cuenta de la situación.
¿Quieres decir que todo ha terminado entre nosotros?
¿Es eso lo que me estás diciendo?
No, lo que te estoy diciendo es que tengo problemas muy gordos.
- Escucha, quiero que sepas... — Espera, quiero decirte una cosa.
— Bueno, ¿qué es lo que me querías decir? - Pues es que...
¿Qué querías decirme tú?
¿Qué querías decirme tú?
Pues... ya sabes. Todo lo que hemos hecho y todo…
¿Sí?
Lo que quiero decirte es que… me gustas mucho.
Es lo mismo que queria decirte yo.
Instituto de disfunciones sexuales.
¿Cómo voy a leerme tanto libro?
Se ha atascado.
Al menos el aire acondicionado funciona.
Hoy estamos a 40 grados.
Hace mucho calor.
¿Usted no lo tiene?
Alguien le habrá dado al stop.
Si no lo arreglan pronto llegaré tarde a la reunión.
Bueno, ya está.
¿Pero qué está haciendo?
Estará drogado.
Estos chicos siempre van drogados.
Es aquí. Tienen un montón de libros.
- Muy bonito. — Vamos a verlo.
¿Eso es todo? ¿Ahora ya nos vamos?
— ¿Y para eso hemos recorrido tantos kms.? - Bestial, ¿no crees?
Chris, ¿te encuentras bien?
Beth, ¿qué dice ese letrero de ahí?
Piso máximo permitido... ¡Oh, vaya!
Vaya.
Dale al botón de bajada, a lo mejor se pone en marcha.
- Aquí hace calor. — No, no funciona.
Beth, ¿no tienes calor?
Hace un calor insoportable.
Chris, tengo miedo. Estamos atrapados.
Chris, qué estás haciendo. No quiero que pases calor.
Vaya. No funciona.
Por favor. ¿Es qué te has vuelto loco?
Chris, ¿te encuentras bien?
Contesta, por favor.
— Beth, ¿tienes cerillas? — Creo que sí.
— Espera. Déjame ver. — Por favor coge una y enciéndela.
¿Dónde te has metido?
¿Dónde estás, Chris?
- ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes? — ¡Por favor, dime que tienes más cerillas!
— Tengo más. Tengo más. — Menos mal.
Tengo fobia a los sitios oscuros.
¿Por qué? ¿Qué te pasa?
— Me hacen vomitar. — Pobrecito.
¿Algún problema?
— Mi coche no arranca. — Si quiere, yo la acompaño dónde guste.
Eres muy amable.
— Tenia que ir a recoger unas cosas, pero... — Vamos, la llevo.
Verás... No tengo ninguna prisa, no hace falta que me ayudes.
Sé de un sitio, muy bueno, para ir a comer.
De acuerdo.
No sé que le debe pasar al coche. Ayer iba perfecto.
- ¿Y ahora qué le pasa? — Pues no sé, no funciona.
Cuando le doy al contacto no arranca.
Seguro que es un cable de la batería.
Ha sido muy amable de dejar que le contara todos mis problemas.
— He abusado demasiado de usted. - No te preocupes, Chris.
- Lo comprendo. — Bueno, no he querido insinuar nada.
— Ya lo sé. — ¿Lo sabe?
La cosas aún no te salen demasiado bien. ¿Verdad, Chris?
Ni me salen, ni me entran.
La última vez me dijo que las mujeres eran diferentes.
Dígame, ¿son completamente diferentes?
¿Qué quieres decir?
Quiero decir el orgasmo. ¿Es diferente para una mujer que para un hombre?
— ¿Qué me dice? - ¿De qué?
¿Es igual para los dos?
Nunca es igual para dos personas distintas.
No ha contestado a mi pregunta.
Es que no sé si sé la respuesta.
Y dudo que la sepa nadie.
Lo que si sé es que el sexo puede ser muy placentero, cuando se hace bien.
¿Y cuándo es eso?
Cuando no es sólo una relación física.
— ¿A pensado en alguien que pueda ayudarme? - ¿A qué?
A tener esa experiencia.
— Creo que ya es hora de irnos, Chris. — Estaba seguro de que ¡ba a decir eso.
¡Basta de fantasías!
¡Ahora quiero hacerlo de verdad!
Vaya.
Qué idea.
Me está volviendo loco.
Tengo la cabeza hecha un gran lío.
Y por si fuera poco…
me estoy enamorando de usted.
Chris, no debes confundir el deseo con el amor.
— ¿Lo sabía? — Claro.
Siempre que estás conmigo parece que me comes con la mirada.
Es que es tan guapa…
Muchas gracias. Pero tengo 12 años más que tú.
Y tú no estás enamorado de mi.
Yo sólo soy la substituta de una chica a la que tú quieres.
La amas y no la consigues.
— ¿Eso cree? — Si, desde luego.
- Quizá tenga razón. — Sabes que la tengo.
Las hermanas toman un baño.
¿No lo tienen de tamaño más grande?
¡Qué tetas!
¡Beth, Beth…!
¡Vamos!
¿Por qué tanta prisa?
Ven conmigo. Mis padres tardarán un rato en volver.
Bien. Bien.
Vamos.
— Siéntate aquí. — Bien.
¿Qué vamos a ver ahora?
Verás cómo te gusta.
Chris...
Es muy buena, ¿eh?
Ahora viene lo mejor.
Ya verás.
Tranquila, enseguida lo arreglo.
¡Oh, Chris!
¡Oh, Beth! Estoy hecho un gilipollas.
¿Por que querías calentarme con una película porno?
Verás, yo soy la gilipollas. Te he estado calentando desde el primer dia.
Hice una apuesta con Norman.
¿Qué quiere decirlo de calentarme?
¿Una apuesta? ¿Qué clase de apuesta?
Tu madre no es una puta, ¿verdad?
Hiciste una apuesta con Norman. ¿No es eso?
¿Te has estado tirando el pegote de que eras virgen para reirte de mi, verdad?
¿Apostaste que te acostarías conmigo mañana por la noche?
Si, pero tú has estado en el rollo desde el principio.
¡No fui yo quien hizo la apuesta, cerdo!
¡A ti al menos no te han chantajeado!
¿Chantajeado?
¡Y pensar que empezabas á gustarme!
¡He sido un imbécil en pensar que apostar por ti valía la pena!
¡Ya no tendrás que preocuparte por la apuesta! ¡Porque no pienso verte!
¡Por mí puedes irte a la mierda!
¿Chris, qué estás haciendo aquí?
— Creí que hoy salías con Beth. - No voy a verla más.
Se acabó.
Todo ha terminado para mi.
Bueno, pasa.
— Cuéntame que ha pasado. — No puedo hacer el amor con Beth.
Vivo en mundo de fantasías. Ni sé cómo se hace el amor con una mujer.
Bueno, yo nunca lo he dicho. Lo estás diciendo tú.
El único momento que me lo paso bien con una mujer es con mis estúpidas fantasías.
No será tan grave como me lo pintas.
Es peor que eso.
Pierdo mi coche, mi novia y el respeto por mí mismo.
Todo.
No vale la pena seguir viviendo.
Chris, lo conseguirás.
Le aseguro que lo he intentado.
Supongo que no soy lo bastante bueno.
Oh, seguro que lo eres.
¿Cómo?
Oye, ¿no te han dicho nunca que haces demasiadas preguntas?
Verás, Chris. Ahora aprenderás cómo se hacer el amor a una mujer.
Tienes que hacerle sentirse deseada.
Y además, tienes que acariciar!a suavemente.
— Lo haces muy bien, Chris. - ¿Ah, si?
Alas mujeres les gusta que las acaricien con suavidad.
¿Cómo lo he hecho?
— ¿Lo he hecho bien? — Has estado sensacional.
Gracias, cañerías
Esta noche no habría existido si no me hubiera pedido que os arreglara.
Michelle...
tendrás que llamar al fontanero.
— ¿Dónde está ese cabrón? — ¡Búscalo tú, capullo!
¡Tengo dos cinturones negros, desgraciado, o sea que no te metas conmigo!
¡Estas manos son armas mortales, imbécil! ¡Entérate de una vez!
¡Menudo derechazo!
¡Bien, Chris!
— Chris. — Hola, Beth.
— ¿Sigues enfadada conmigo? - No, claro que no.
- Bien. ¿Están tus viejos en casa? — No, han salido de fm de semana.
De coña.
Te traigo una sorpresa.
— ¿Ah, sí? ¿Qué? - Ya, ya lo verás.
¡Oh, dímelo! ¡No me hagas sufrir!
— Tú no te muevas de aquí. Estate quieta. — ¿Para qué?
— ¿Dónde vas, Chris? - Al garaje.
¿Para qué?
Chris..., ¿qué vas hacer al garaje?
— Chris, ¿qué has hecho con las luces? — ¿Qué luces?
— No seas tonto. Está todo a oscuras. — ¿Quieres luz?
Chris...
¿Qué estás haciendo? ¿De dónde has sacado esta luz?
Ya sé lo que pretendes.
Quieres seducirme con esta luz, ¿verdad?
¿Tú crees que haría una cosa asi?
Pues si, pero no necesitas ninguna luz.
¿De verdad no la necesito?
No. Después de lo que le has hecho a Norman no necesitas nada.
Basta con lo que yo siento por ti.
¿Me quieres, Chris?
Eres tan bonita...
Aquí me tienes.
¿Me ves?
A que no me coges.
¿Dónde estás?
¡Oh, vaya!
Beth...
Me tendrás si puedes cogerme.
¿A que no me coges, Chris?
Seré tuya si me coges. Vamos.
Ven a cogerme. Vamos.
Ya voy.
— ¿Dónde estás? - Vamos.
A que no me coges.
A que no me coges. Me tendrás si me coges.
— Seré toda tuya. — Voy a por ti, voy a por ti.
Eres tan dulce.
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