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Zulu
Estás preocupado.
Tienes miedo.
Posiblemente, encontrarás emociones perdidas,
recuerdos olvidados,
pero también las respuestas que estás buscando.
Solo depende de ti.
Estoy listo.
Bien.
Fija tu atención en un punto,
en algo en lo que puedas concentrarte.
(VOZ PAUSADA) Respira profundo,
escucha el sonido del aire,
cómo entra...
y sale de tu cuerpo.
Solo estás tú.
Tú eres el dueño de tus pensamientos,
de tus recuerdos.
Escucha... lo que hay en tu interior.
Ahora voy a contar hasta 10,
cerrarás los ojos
y viajarás...
a ese recuerdo,
a ese momento.
Diez,
nueve,
ocho,
siete,
seis,
cinco,
cuatro,
tres,
dos,
uno,
cero.
"¿Qué ves?".
Veo a mi madre.
¿Qué sientes?
¿Eres feliz?
Era feliz.
¿Qué pasa ahora?
No está.
No está.
(Música instrumental suave)
¿Por qué estás tan asustado, qué es lo que ves?
Estoy solo.
Estoy solo.
(Trueno)
¿Mamá?
(Trueno)
Hace frío.
Tengo frío.
(RESPIRA AGITADAMENTE)
No puedo, no puedo.
No puedo.
No puedo.
No estás solo. Estás aquí, conmigo, no tengas miedo.
No.
Lo siento.
Vuelve a fijar tu atención en un punto.
Había...
Respira profundo.
Es normal que estés cansado.
Relájate y respira.
Eso es.
Poco a poco, te irás sintiendo mejor.
Ya te puedes calzar.
¿Está bien?
¿Cómo ha ido?
Una sesión interesante.
Ha entrado mucho más a fondo de lo que esperaba.
¿Sufrió abusos?
¿Maltrato?
¿Tiene algo que ver con la figura paterna?
¿Estamos hablando de él o de ti?
Si has terminado ya, tengo mucho trabajo en la consulta.
¿Puedo salir a verle?
No, no hemos terminado.
Ahora te toca a ti, ¿recuerdas?
Tu paciente...
ha vivido una experiencia traumática,
algo de niño, algo violento, todavía no sé lo que es.
¿Con quién?
Los recuerdos aún son vagos.
Tiene que colocar muchas imágenes, solo ha mencionado a su madre.
Ese parece ser el centro de su angustia,
aunque también se asocia a ella la velocidad.
Faltan piezas, ya saldrán.
Déjame salir con él.
Es su primera sesión, quiero saber cómo lo ha vivido todo.
Soy la única persona que puede ayudarte y tú lo sabes.
Vendré mañana a verte.
Lo prometo.
Está bien,
pero si no vienes, no voy a seguir trabajando con él.
¿Te ha dicho algo?
¿Tiene más respuestas?
Las tienes tú.
¿Esto qué es?
Un permiso para poder ver a su hijo.
¡Joder! ¿Ya? -Ya.
No, lo siento, es que no estoy acostumbrada
a que las cosas me salgan fáciles, así, ¿sabes?
Ya, no lo son, pero tiene una buena abogada.
-¿Y qué tengo que hacer? -¿Qué quiere decir?
-Pues con... joder, con esto, con José,
con la doctora chunga esa, que es más chunga...
A partir de ahora, usted es una madre preocupada
que ha sufrido mucho para llegar hasta aquí,
que se arrepiente de todo y por eso, lo prioritario es ver a José.
Bueno, es que... es que yo quiero ver a José.
Perfecto, entonces será más fácil.
Lo más importante es recuperar el contacto con su hijo
y demostrar que estará dispuesta a todo por estar a su lado.
Vale, se va a enterar todo el mundo, tía, todo el mundo.
Vale, pero intente ser natural y llámeme después de la visita.
¿Y cuándo puedo ir?
Hoy mismo, no hay tiempo que perder.
¿Ya?
Todo va a salir bien, usted es su madre.
Una madre también tiene derechos.
Derechos...
No, pues claro, soy su madre y tengo derechos.
¡Joder, tía!
Pero, tía, llevo una hora ahí esperando, ¿eh?
-Tía, lo siento.
Cuando te digo que te vengas ya, te vienes ya.
¿Dónde estabas?
Por ahí, con unas... -¿Con qué?
Con unas movidas.
Hostia, déjate de movidas y céntrate en lo que importa, ¿eh?
Vale, vale. ¿Dónde vamos?
A ver a José.
Pero ¿qué dices, tía? Pero si no te dejan verlo.
Tú qué sabrás... La abogada me ha dicho que puedo y vámonos.
Cuando termine toda esta mierda,
me gustaría volver a estudiar.
-(RÍE)
¡Ay, tú estás fatal, tía!
¿Por qué? Ya verás como así dejan de tratarme como a una mierda
y de engañarme todo el rato.
-Ah, ¿qué lo dices en serio?
Yo soy lista, ¿eh?
Me falta estudiar.
Abogada me gustaría.
-Pues nada, lo que usted diga, su señoría.
(RÍE)
Pero... pero...
Pero qué cazurra eres, que eso no se le dice a los abogados, tía.
-¿Ah, no? ¿Y entonces qué se dice?
(Música instrumental suave)
¿Quién es usted?
¿Está su marido en casa?
¿Quién le busca?
Mi familia lo conoció hace años.
Me gustaría hablar con él.
Mi marido falleció hace muchos años
y ahora, si me disculpa, haga el favor de marcharse.
(Claxon)
¡Eh!
Voy a tardar un rato supongo.
No te vayas muy lejos, tía.
Buenos días, ¿en qué puedo ayudarla?
Vengo a ver a José.
Disculpe, pero no... -El papelito.
-Si no le importa esperar ahí un momentito.
¿Por qué?
No, ¿que por qué tengo que esperar un momentito
si traigo la autorización para ver a mi hijo?
Porque tengo que avisar a la doctora Villegas.
Ah...
Puede esperar ahí o fuera, como le venga mejor.
(Teléfono)
Estoy reunida.
(RECEPCIONISTA) "Sí, lo sé, es que está aquí la madre de José,
de José Mur".
"Ha traído una autorización".
Ahora salgo.
Veinte días de inhabilitación tampoco supone tanto
si tenemos el cuenta el riesgo al que has sometido a ese chico.
No, pero es que si suspendemos ahora el programa con José...
No voy a interrumpir ningún programa.
A partir de ahora, otra especialista se hará cargo del caso.
Deberías preocuparte menos de José
y más de que esto no vuelva a ocurrir.
(RAÚL) Carol.
Carol, espera.
Oye, ¿podemos hablar?
Te he llamado 20 veces.
Has sido tú.
¿Mmm? Le has contado a tu madre
que estaba saliendo con José del centro.
Pero ¿qué estás diciendo?
Venga, ayer me estaba esperando y solo lo sabías tú.
¿De verdad crees que yo he hecho eso?
A ti tampoco te parecía bien lo que estaba haciendo.
Te estás extralimitando. Has establecido un vínculo
que no es bueno ni para ti ni para él.
No es profesional. ¿Y qué es serlo?
¿Trabajar programados con horarios de salida
o mejor dejar todo para el día siguiente
a ver si así se soluciona? No he dicho eso.
A ver si ahora resulta que no podemos improvisar.
A mí me encanta improvisar.
Esto no tiene sentido.
Venga, vámonos a comer.
No, no, Raúl, digo lo nuestro.
¿Cómo?
Que es evidente que esto nos distancia.
Esto no es nada para distanciarnos.
Esto lo es todo, Raúl.
Creo que te estás precipitando.
Comparto criterio con mi madre en esto, pero nunca te delataría.
A lo mejor es eso,
una cuestión de criterio.
¿Te vas?
Me han echado.
Oye, ¿qué pasa?
Ya llevo media hora ahí esperando.
Lo siento, ya he avisado a la doctora Villegas
y vendrá cuando pueda.
A mí no me trates como si fuera imbécil.
Si no me va a recibir, me lo dices.
-Señora Mur.
Laura.
Me llamo Laura.
No esperaba verla esta mañana.
Ya, yo también siento tener que verla,
pero es que...
tengo el permiso para ver a José.
Bueno,
de acuerdo.
Hablaré con el equipo al cargo
para ver cuándo podemos organizar la visita.
¿Cómo me dice?
Tenemos que preparar a José.
Pero ¿esto es una coña o qué?
¿Estáis de coña?
¿Usted se cree que no tengo otra cosa que hacer
que venir aquí a darle palique a usted?
Usted me pidió un papel y el papel es este papel
y ahora quiero ver a mi hijo.
Señora Mur,
hace 17 años que no sabe nada de usted,
entenderá que tengamos que prepararlo.
José no es un joven al uso.
Me va a explicar usted a mí ahora cómo es mi hijo José.
Sí, me temo que sí,
que se lo tenemos que explicar, señora Mur.
¡Mierda, señora mierda!
¿Disculpe?
Perdón. No, perdón, perdón, perdón.
No, perdón. Un momento, perdóneme, que se me ha escapado.
Le estoy intentando contar...
que lo más importante de mi vida es mi hijo José
y que llevo años, señora, años soñando con este momento
y que no me voy a mover de aquí sin darle un abrazo y un beso
y punto final.
Y voy a estar tranquilita, se lo juro.
Está bien.
Acompáñeme. -¡Ay, joder, hostia!
Joder, macho, lo que me ha costado.
Que... bueno, por fin nos entendemos
esta mujer y yo.
Vaya tela...
(Señal de llamada)
Joaquín.
"Marco, ¿cómo estás?".
Necesito que me ayudes con algo.
"Sí, claro, dime, ¿qué necesitas?".
La familia Martínez Gonzalo.
Viven en el número 17 de la urbanización El Arce.
"Necesito toda la información que puedas conseguir sobre ellos".
Pero ¿qué estás buscando?
Cualquier cosa de los últimos 15 o 20 años.
"Si me das algún detalle más concreto...".
Me gustaría saber de qué murió el propietario de la vivienda,
su mujer aún vive allí.
"Muy bien, pues yo me encargo, no te preocupes".
Cuando sepas algo, me llamas.
Diego, no es un buen momento.
¿Y cuándo es un buen momento contigo?
Últimamente parece imposible.
¿Qué vamos a empezar otra vez de nuevo o cómo es?
No.
Ayer tendrías que haber firmado el contrato con los cataríes.
Estaba ocupado.
¿Ocupado con esto?
¿Qué te está pasando, Marco? ¿Qué hacía eso ahí?
No sé, es tu cajón,
pero que sea la última vez que me vienes a dar lecciones
y a decirme lo que puedo y no puedo hacer.
Y me firmas el contrato, por favor.
¿Quién ha entrado en mi despacho?
(MUJER) ¿Perdón?
Que yo sepa, nadie, señor Mur.
Quiero las imágenes de mi despacho de las últimas 48 horas.
Ahora mismo llamo a Seguridad.
(Música instrumental suave)
Dividiremos a BOX por módulos, cada módulo tendrá una habilidad,
así podremos ofrecerlo más o menos completo según el cliente lo desee.
Trabajaremos en él como si fuese un cerebro
y cada módulo tendrá un sentido, ¿de acuerdo? Gracias.
En tu despacho, ahora.
Sí, cuando termine... Ahora.
Sé que las dejaste en mi despacho.
¿De qué va esto?
¿Con esto juegas imaginándome en tu despacho?
Quiero saber qué hacías en mi despacho.
Te estoy hablando.
Masturbarme.
Ah...
¿Es eso lo que quieres que te responda?
¿Que te dejé mi aroma en estas bragas?
Esto no es mío.
Te vi en las cámaras de seguridad.
Te hace gracia, ¿no?
¿Tú a qué estás jugando?
Venga, sal de aquí, fuera.
Quería saber qué se siente cuando uno es Marco Mur,
cuando tiene la capacidad de hacer realidad sus sueños
y sabe que desde esa mesa de despacho su poder es infinito.
Eso quería saber. Tú no sabes nada de mí.
Me excitó imaginármelo.
Me sentí tan poderosa...
¿Qué hay de malo en eso?
¿Eh?
¿Qué hay de malo en tener las mismas ambiciones que tú?
Todos somos distintos cuando nadie nos ve, ¿verdad?
Adelante, sé quien quieras ser que nadie te está viendo ahora.
Demuéstrame...
que cuando nadie te ve, sigues siendo el mismo tipo ejemplar,
solitario y recto que ahora mismo quiere castigarme.
Olvida por un momento quiénes somos
y déjate llevar por tu instinto igual que lo hice yo.
Póngase a prueba, señor Mur,
y deme una lección de comportamiento.
Le prometo que no volveré a entrar en su despacho.
¿Esto es lo que estás buscando?
¿Es esto? ¿Qué es lo que quieres?
Dime.
¿Es esto?
¿Esto es lo que te gusta?
Ah...
(JADEA)
¡Ah!
(JADEA)
¡Ah!
¡Ah!
¡Mmm!
¡Mmm!
¡Mmm!
¡Mmm!
¿Perdona?
¿Me abres, por favor?
Nicolás, perdona, ¿me puedes abrir? No me debe funcionar la tarjeta.
No, lo siento... -Se habrá desimantado.
Ya, no, lo siento, señora Robles, pero... no se trata de eso,
su... su pase está cancelado. -¿Cómo?
-Si no tiene una vistita, no le puedo dejar pasar.
¿Puedes abrirme la valla? Voy a llegar tarde.
Lo siento, pero nos han dado el aviso
de que usted ha abandonado la compañía.
De verdad, no puedo dejarle pasar, lo siento.
No me lo puedo creer.
¡Oiga, señora Robles!
No puede entrar sin el pase.
¡Oiga!
¿Has visto a Eva?
¿Habéis visto a Eva?
¿Has visto a Eva?
¡Ah!
Bárbara, Bárbara, no puedes estar aquí.
¡Bárbara! -¡Déjame, hijo de puta!
¡No pienso irme! -¡Baja la voz!
Bárbara, escúchame, por favor.
Mira, si... -Dime.
Siento que esto sea así, pero no me has dejado otra.
Tú no sientes nada. No vengo a hablar contigo.
No vas a hablar con nadie porque estás fuera, se acabó.
Y ahora, por favor, márchate.
Por favor.
(Móvil)
(Móvil)
(JADEA)
(Móvil)
(Móvil)
(BÁRBARA) ¡Te voy a hundir, hija de puta!
(Golpes)
Por favor, Seguridad.
¡Te odio!
¡Que me sueltes!
¡Te odio!
¡Suéltame! ¡Que no me toques!
¡Te odio!
¡Te odio!
-Si no te calmas, voy a llamar a la Policía.
-¡Suéltame! ¡Que llamen a quien le salga del coño!
-Chist, no merece la pena, Bárbara.
Ya está, dejadla.
José. -Me llamo Pedro.
Ahí está,
el de la camiseta marrón.
Hola.
José.
¡Hola, José!
¡Hola!
José.
-Estoy regando. (RÍE)
Ya lo veo.
¡Qué bonitos están los tomates!
-Estoy regando yo.
-(RÍE)
Mira, quiero presentarte a alguien.
Está aquí.
(RÍE)
-Hola.
Hola, José.
No... no puedes pisar.
¡Ah! No sabía.
Mira lo que te he traído, te he traído una cosa.
Mira.
Mira lo que te he traído.
Mira qué bonito es.
-Mmm.
Mmm. -Mira.
Toca... toca regar.
(VILLEGAS) Sí, ahora sigues regando.
(LAURA) Mira qué bonito es, míralo.
Cógelo. -Mmm.
Cógelo, ven.
¡Mmm!
¡No, no! -Ya está, es suficiente por hoy.
Ya está, ya está, ¿de acuerdo? -¡No!
Ya está, José, ya está. -¡No!
Ya está, mi vida, ya está.
Váyase, Laura.
-¡No! -Ya está, cariño, ya está, ya está.
Ya ha pasado, ¿de acuerdo?
-¡Ah!
-Ya está, José. -¡Ah!
-¡Quieto, José! ¡José, no! -¡Ah!
-¡No, no, no! ¡José!
-¡Ah! -¡No, no, no, mal!
-¡Carol! -Ya está, ya está.
-¡Carol!
-Ya está. -¡Ah!
¡Ah!
¡Ah! -Un calmante.
-¡Ah! -¡No, no, no!
¿Qué ha pasado?
Di algo, tía, que me estás asustando.
Mira, sabes lo que te digo, que ahora mismo me bajo del coche,
voy adentro y se van a enterar esos. Ya verás, ya verás.
Cierra esa puerta.
Vámonos.
¿Me quieres decir qué ha pasado? -Vamos a ver a Daniel.
¿Qué?
Pero ¿por qué?
Vamos, vámonos.
Por favor, venga.
Vámonos, joder.
¡Vámonos, joder!
¡Vámonos!
¡Arranca ese puto coche!
¿Cómo vamos a presentarnos así como así en su casa sin la pasta?
No me queda otra.
¿Cómo que no?
¿Y la movida esa de la herencia?
No voy a utilizar a mi hijo.
Pero si es retrasado.
¿Qué dices?
¿Qué has dicho?
¡No vuelvas a hablar así de mi hijo! ¿Vale?
¿Me estás oyendo? ¡No vuelvas a hablar así de mi hijo!
¿Eh? ¿Sí?
Vengo a ver a Daniel. -Ahora no puede.
-¿No puede? ¡Su puta madre que no puede!
Quiero hablar contigo.
Esto es todo lo que puedo pagarte.
¿Tú me ves cara de gilipollas?
-No tengo más.
Pues te buscas la vida
como te la buscaste en su día con ese tío.
Lo nuestro era una mierda.
Me dejaste con los dos críos.
-Los dejé con su padre.
¿Qué padre ni qué padre?
Te lo juro que me creía que eras el padre,
te lo prometo
y que me iban a acusar del crimen y me iban a meter en la cárcel.
Me robaste todo el dinero que tenía.
¡Una mierda es el dinero que tenías!
Ahí tienes más de lo que me llevé.
-¡Eh!
¿No ves que si consigues la herencia ganamos los dos?
Conmigo no cuentes.
Conmigo no cuentes. -Voy a ir a por él.
Conmigo no cuentes. -Voy a ir a por él.
¡O lo haces tú o lo hago yo!
(Portazo)
(Música instrumental suave)
Aquí tienes el contrato de los catarís.
¿Qué está pasando, Marco?
¿Ya te has enterado?
Bárbara ha entrado en la nave de desarrollo
y se ha puesto a destrozar todo.
Yo sé que podía haber hecho las cosas mejor,
pero no me ha dejado otra.
Ayer firmé su despido.
Mi madre ha vuelto.
Marco, sabes que estoy aquí.
(Respiración entrecortada)
(Pasos acercándose)
(MUJER) ¿Estás mejor?
Sí.
Querían ser Steve Jobs,
pero yo les conseguí todos los contactos.
Es que no es el trabajo, no, no...
No es solo eso, no... no... no es que me echen,
es que he malgastado 15 años de mi vida con ese cabrón.
Es curioso porque nunca pensé que me convertiría en alguien así.
Soy una puta loca desquiciada.
Tu no estás loca, Bárbara.
Estás jodida.
Jodida como tantas.
Yo tardé 19 años en darme cuenta
que estar con un tío así no merecía la pena.
Supongo que no.
Bárbara,
seguro que no es la primera vez que esto sucede.
¿El qué?
Yo lo veo todo por las cámaras, cada día.
Lo bueno y lo malo.
¿Tú me podrías ayudar en algo?
La casa pertenece a la viuda de César Martínez Romeu.
Era el dueño de un conglomerado de empresas,
construcción, inmobiliaria...
Un forrado con buenas relaciones.
Después del fallecimiento,
las empresas pasaron a nombre de la mujer y del hijo mayor.
¿Cuánto hace que murió?
Diecisiete años, pero la cuestión no es cuándo, sino cómo.
Le encontraron muerto en la casa en medio de un charco de sangre.
¿Quién le mató?
No se sabe.
La muerte se produjo en circunstancias bastante extrañas.
El análisis toxicológico dio positivo
y luego alguien llamó para avisar del hallazgo,
pero no hay más datos, no hay nada.
Se ve que la viuda quiso frenar la investigación.
Quién sabe.
Y... esto es lo que tengo. Con esto es suficiente.
Claro.
Vale.
Nos vemos.
(Música de suspense)
(Señal de llamada)
(Señal de llamada)
(Señal de llamada)
"Hola, soy Sara Ortuño, ahora mismo no puedo atenderte,
deja tu mensaje".
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
(Móvil)
Vamos.
(Alarma)
(Canción "By design")
¡Mmm!
¡Mmm!
(Latigazo)
(Gemidos)
(Gemidos)
(Gemidos)
(Gemido)
(Gemidos)
(JADEA)
¡Ah!
(Música instrumental suave)
¡No!
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