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Perdón.
Pensé que tratabas de ahogarte.
¿Eso querías?
No es lo que crees.
- ¿En serio? - Sí.
Sí, te juro que estoy bien. Ya puedes irte.
Probaba algo.
¿Qué?
Cuando tenía 11, casi me ahogo en esta playa.
Ajá, y…
No quiero olvidar cómo se sintió.
¿Ahogarte?
Morir.
Vaya. Qué morbosa.
Sí, pero también es hermoso.
Perdón por arruinar tu ensayo mortal.
Está bien, te perdono.
- ¿Lo volverás a intentarás? - En cuanto te vayas.
¿Seguirás ahogándote o…?
Sí, aún no lo logro del todo, así que…
Sí, pero eso fue mi culpa.
Puedes unirte.
No, gracias.
Aún intento descifrar cómo estar vivo.
Buena suerte con eso.
Suerte con lo tuyo.
Soy Dan, por cierto.
¿Cómo te llamas?
¡Dime!
Oye.
- Soy Ellie. - Hola, Ellie.
Bien.
Enséñame a morir.
- Es fácil. - ¿Sí?
Solo te dejas ir.
LA RAZÓN DE LA LOCURA
Ya llegamos.
Aquí vivo.
¿Qué te parece?
Quiero ser esta flor.
Ellie.
- ¿Nos casamos? - Sí.
- ¿Sí? - Sí, sí.
¿Sabes qué, papá? Va a pasar.
¡Me largo de aquí,
me importa una mierda lo que digan!
¡Me largo de aquí!
¡Jódanse todos!
¡Esto lugar apesta y nunca me entendiste, mamá!
¡Ninguno de ustedes!
¡Al carajo!
Está bien. Ahora solo somos tú y yo.
Siempre.
¿Dan?
¿Hola?
Disculpa.
¿Dónde estamos?
Le dicen "El carril de la memoria".
No entiendo.
En un manicomio, cariño.
No hay salida.
Y el señor Brent sigue tirando rollos desde el tercer piso.
Dice que los libera.
Libéralos desde el sistema de plomería.
No creo estar pidiendo mucho.
Disculpa.
¿Sí, querida?
¿Qué hago aquí?
¿Dónde está Dan?
- ¡Contéstame! - Cálmate.
Hacemos lo mismo cada mañana.
No, no. Esto es un error.
Me temo que no.
No pertenezco aquí.
A ver, ¿sabes qué? Vamos por una taza de café.
No quiero un maldito café.
¡Quiero salir de aquí!
¡Sáquenme de aquí!
¡Ya! ¡Déjenme salir de aquí!
¡Déjenme salir, carajo!
- Ya basta. - Déjame salir.
Ya fue suficiente.
- Mírame y respira. - ¡No me toques!
Tranquila. Estarás bien.
No…
Que no me toques, maldición.
Está bien. No pasa nada.
¿Por qué me haces esto?
Estamos tratando de ayudarte.
Estás exactamente donde debes estar.
No… claro que no.
Estoy aquí para cuidarte.
¡Mierda, no quiero que me cuides!
¡Quiero largarme ya!
Maldita sea.
LA POCILGA
Hola, señor.
- ¿Cómo está? - Estoy.
- ¿Está bien? - ¿Me abres?
Sí, señor.
UNIDAD DE CUIDADOS ESPECIALES
No te alarmes. Fue una mañana difícil.
Qué bueno que viniste.
¿Eso crees?
Creo que el corazón siempre se acuerda, aun cuando la mente lo olvide.
Cariño.
Gracias a Dios que estás bien.
Sí, estoy bien. Todo bien.
¿Qué hago en este lugar?
Aquí saben cómo cuidarte.
Claro que no, carajo.
¿Es por el accidente?
¿Lo recuerdas?
Sí, pero ¿por qué? ¿Me pasó algo?
Sí.
- Empezaste a… - ¿A qué?
…olvidar cosas.
¿Olvidar qué?
Todo, cariño.
Eso es una pendejada.
Lo recuerdo.
Mira, está bien si no lo recuerdas.
Sí lo recuerdo.
No importa si no recuerdas.
Que sí.
Nos conocimos en la playa, en Walker Bay.
Trataste de salvarme.
Nos enamoramos. Nos comprometimos.
Somos nosotros contra el mundo desde entonces.
Tú y yo.
Dan y Ellie, siempre.
No.
No, mírame. Por favor… mírame.
Veme a los ojos.
No estoy loca.
No estoy enferma.
Sigo siendo yo.
No pertenezco a este lugar, y lo sabes.
¿Adónde van?
A fumar.
No fumas.
Acabo de empezar.
No me parece prudente.
Entonces lo encenderé aquí.
Por Dios santo.
Solo síganme.
Qué maldita actitud.
Por acá.
Por acá está el área de fumar.
Eso es…
- ¡Ayuda! ¡Deténganlos! - Lárgate.
- Señora Hart, por favor. - Vete.
- ¡Por favor, señora Hart! - Vete, maldita vaca.
Lárgate, ¿me oíste?
- ¡Lárgate, vete! - Ya basta.
- Eso no es muy amable, señora Hart. - ¡Lárgate!
- ¡Señora Hart! - Esfúmate.
- ¡Ya vete! - Señora…
- Señora Hart, por favor. - Lárgate.
Por favor. Dios mío.
¡Salgan antes de que sea demasiado tarde!
Vamos, chicos. Rápido, ya.
Le falta sal.
- Sí. - Ya le pongo.
Yo lo haré, no te preocupes.
Pero esta vez, ella es una rottweiler.
Y se había echado una cacota caliente en mi alfombra persa nuevecita.
Lo siento.
¿Quién?
- Mi madre, la rottweiler. - Claro.
¿Y por qué crees que tienes este sueño?
- Todos están de vacaciones. - Olivia.
¿Qué?
¿Qué? Ya dilo.
Es tu hermano.
Lucy, contesta. Papá secuestró a mamá.
Señor, ¿le relleno el tanque?
Llénalo.
Revisa el aceite de adelante.
Revisa las ruedas
para salir a carretera.
Claro. Sí, señor.
¿Aún intentas salvarme?
Cariño, esta vez, fuiste tú la que me salvó.
Si los pacientes salen, deben seguir el protocolo.
¿Por qué lo hizo tu padre?
No estaba del todo de acuerdo con traerla aquí.
Ya veo.
Nunca es fácil para los hijos ver a sus padres volverse vulnerables,
pero deben ser estrictos con ellos, como lo fueron ellos.
Ahora ellos necesitan que los cuiden.
Mantén el cuarto. La traeremos de vuelta, lo juro.
Será mejor que se muevan.
Encontramos esto bajo su colchón.
Dios mío.
¿Qué?
- ¡Dios mío! - ¿Qué?
Sus antipsicóticos.
Ya podemos tomar la autopista. Tengo muchas cosas ricas aquí.
Amigo, ¿adónde fue mi esposa?
No sé adónde fue.
¡Elna!
Hola, bienvenida.
- Hola. - Hola.
Hola, ¿puedo ayudarte?
No, gracias. Puedo vestirme sola.
Está bien.
¿Señora?
¿Señora?
¿Estás bien?
Estoy perfectamente bien.
Bueno, solo… avísame si necesitas algo.
Sí, gracias.
Por cierto, ¿tienen probador?
Está por allá.
- Bien, gracias. - Bien, regreso en un momento.
¿Hola?
Papi, estamos todos, ¿sí? Estás en altavoz.
Papá, ¿qué carajo?
Sabía que se lo tomarían a pecho.
Claro, papá, estamos muy preocupados.
No hay por qué.
Su madre está bien.
De hecho, no creo que haya estado mejor.
Papi, ¿podrías decirnos por qué lo hiciste?
No puedo simplemente ver cómo se marchita en esa maldita pocilga.
Las medicinas, las cerraduras,
los perros, los guardias en las puertas… Por favor.
Papi, no hay perros,
y, por cierto, esas medidas son por su propia seguridad.
Y accediste.
No, me presionaron.
Qué pendejada.
- Está bien, papá. - Cállate.
Bueno, no estás conforme con su cuidado.
Es válido que te sientas así, papá.
Pero si la traes de vuelta, podemos ver opciones.
¡Nunca! Solo aclaremos una cosa.
Nunca regresaré a esa hermosa mujer a ese lugar, ¿entendido?
Papá, sé razonable. Está muy enferma.
No, justamente es eso,
está mejorando.
¿A qué te refieres?
Está hablando de nuevo.
Está… Está sonriendo.
Ya recuerda.
¿Dices que está lúcida?
Sí, me reconoció. Ella…
Ella y yo hablamos del accidente.
Y prácticamente me rogó
que la sacara de esa pocilga.
Eso es muy improbable, ¿sí, papi?
Es imposible.
Lo siento, pero les digo que eso fue lo que pasó.
Está bien, papá.
¿Podrías contarnos más? ¿Cuál es el plan?
Solo quiero hacerla feliz.
Sin importar qué, ¿está bien?
¿No podemos opinar?
No.
Ya no.
Papi, por favor, ¿podríamos hablar…?
Sí, bien, gracias.
- Fue una conversación estupenda. - ¿Qué?
Disculpa, ¿estás ahí?
Sí, salgo en un momento.
Los vestidos de novia, ¿son caros?
A precio razonable. ¿Por qué preguntas?
¿Alguien se va a casar?
Sí.
Yo. Yo me casaré.
¿Con quién?
Con mi novio.
Nos fugaremos. Ven, súbeme el cierre.
Mis padres se oponen por completo. Aun mi hermana.
Creen que soy muy joven y es pronto.
- Claro. - Sí.
Hasta me internaron para separarnos.
Ay, no. Qué pena.
Por eso huimos.
A vivir felices por siempre.
Exacto.
Tendré que insistir en que te lo quites, por favor.
¿Por qué?
Porque… solo hacemos ajustes con cita.
Y, por desgracia, no hay cupo.
Estamos totalmente llenos.
Ya veo. Lo lamento.
- Sí. - Pero ¿podría ver cómo se ve
con un par de zapatos?
- Señora. - ¿Qué? ¡Por favor!
¿Qué talla?
De unos 24 cm.
Bien, ahora regreso. Espera aquí.
Hay una mujer en el probador,
y creo que se acaba de escapar del manicomio.
Mi abuela se volvió loca, así que no hay problema,
pero es que…
¡Señora! Disculpa.
Debes pagar por eso. Oye, no has pagado.
¿Señora?
Oye, por acá.
- Dan, tenemos que irnos. - ¿Señora?
- Vámonos. - ¡Señora!
- Rápido. - Tienes que pagarlo.
El cheque está en el correo. No te apures.
Vamos, Dan, arranca.
Tenemos que escapar. Sí.
Te ves bonita.
Déjame ver.
Sí, está funcionando, sí.
Muchas gracias. Gracias.
Los encontramos. Ya vimos dónde están en el GPS. Vamos.
- ¿Adónde? - Tras ellos.
Iré contigo.
Iré contigo.
Bien, ¿hola? Hola.
Hola, chicos.
- Hola. - ¿A alguien le interesa mi opinión?
Liv, ¿quieres venir?
No, no quiero, porque tengo trabajo.
No puedo cambiar todo en mi vida para seguir a nuestros padres locos.
Genial, te mantendremos al tanto.
¡Maldición, está bien!
¿Podrías decirme por qué te pusiste eso?
¿De qué hablas?
El plan no ha cambiado. Igual me casaré contigo.
No me importa qué digan mis padres. Que se jodan.
¿Qué tal si lo hacemos en Walker Bay?
¿Y después de la boda, subimos a tu bote
y navegamos hacia el horizonte?
Claro.
Sí.
¡Así es, mundo!
¡No pueden parar al amor!
¡Nos vamos a casar, carajo!
Es nuestra culpa.
¿Por qué?
Debimos esforzarnos más con papá y ver cómo estaba.
Te advierto que no te acompañaré en tu culpa.
Debe sentirse manipulado.
No creo que lo entienda igual.
No, debió haberse ido a vivir conmigo.
- Eso… - ¿No oyen los violines?
¿Tienes que ser tan cruel?
Solo soy realista.
Más bien cínica.
Lucy, los hijos se van de casa, revisan las llamadas de sus padres
antes de contestar, van a disgusto en Navidad. Así son las cosas.
Esto va más allá del deber.
Está bien, lo entiendo. Odias a papá, siempre fue así.
Claro que no.
Aún estamos a tiempo de parar esta conversación.
¿Sabes qué? Deberías escribir de esto
y dejar que sea el motor de tu vida.
No odio a papá, pero sí el psicoanálisis no solicitado.
No te estoy analizando. ¿O sí?
Estaba observando.
Chicas, ¿podrían parar?
- Sacas tu dolor mediante la ira. - ¡Mierda, no estoy enojada!
Claro.
No debí haber venido.
Nadie te obligó a venir.
Me preguntaba.
¿Es lo peor del mundo admitir que sufres?
¿Qué quieres de mí?
¿Quieres que llore?
¿La traerá de vuelta o solo ya no seré una perra insensible?
Eso no es lo que dije. ¿Dije eso?
Si te resistes, persiste, Liv.
¿Eso dice mi horóscopo?
Tendrás que lidiar con esto de una forma u otra.
Los dos.
¿Por qué me metes en esto?
Porque no te rasgas las vestiduras.
Deja de controlar nuestras emociones.
Solo quiero que nos involucremos en esto.
¿Sí? Sentir…
los sentimientos.
Dejarlos salir.
- ¿Vomitar cuenta? - ¿Para qué me molesto?
- Si te reprimes eter… - En serio, no me siento bien.
- ¿Qué? - ¿Puedes parar el auto? Vomitaré.
Mierda. Detén el auto, va a vomitar.
- ¿Estás bien? - Cállate.
Te dije. Lo que saldrá, saldrá.
Te amamos.
¿Crees que papá decía la verdad?
¿Que mamá está lúcida?
No lo sé.
Siento que son puras ilusiones.
- Y aunque así fuera… - No durará.
Tengo sed.
Hay agua atrás.
Quiero ginebra.
¿Dónde la escondiste esta vez?
Vamos, cariño, ahora no.
¿Está aquí?
Oye.
¿Qué diablos?
Dámela.
No puedes tocar esto nunca más.
¿Me escuchaste?
Nunca.
¿Por qué tienes eso?
La tengo para protegerme.
Suenas como mi padre.
El Dan que conozco odia las armas.
Ya olvídalo, ¿está bien?
¿Qué te pasó mientras yo…?
Basta.
No hablemos de eso, cariño.
¿Qué estás haciendo?
Aún quiero ginebra.
Vamos, cariño, por favor.
La encontré.
No, dame eso. Dámela.
- Vamos. - Es mía.
- Dame… - Es mía. Déjame en paz.
¡No! Deja que tome un maldito trago.
¡No!
¿Qué carajos fue eso?
Estás así desde que salimos de Cape Town.
¿Qué te pasa?
Mierda.
- Mira lo que hiciste. - ¿Yo?
Tú tiraste la botella.
¿Por qué no podía beber tantita ginebra?
Está bien.
Déjame hablar a mí, ¿sí?
TRÁNSITO PROVINCIAL
¿Sabes por qué te paré?
No estoy seguro, oficial. ¿Iba rápido?
Tiraste una botella por la ventana.
Tenía una abeja.
Quería salvarme. Soy alérgica.
¿En serio?
Así es, sí.
Iré por el alcoholímetro.
Vamos, escapemos.
No, quedémonos aquí y hagamos lo correcto, ¿sí?
¿Cuándo te volviste aburrido?
¿Segura que estás bien?
Lucy, es la séptima vez que me lo preguntas.
Si me vuelves a preguntar, te vomito encima.
Así que no estás bien.
Miren, ahí están.
- ¿Es un policía de tránsito? - Dios.
¿Por qué hay un policía?
Déjenme hablar a mí, por favor.
Mierda.
Maldición.
Te dije que mi familia vendría por mí.
Anda. No tengo nada que decirles.
- No, por favor, Elna… - Dan, arranca.
No volveré a ese lugar. No puedo, no lo haré. Vamos.
- Son nuestros padres. - ¿Sus padres?
Creo que se escapan.
¡No!
Mierda.
Oficial, espere.
- ¿Los arrestará? - Claro que sí.
- ¿Podemos hablarlo? - Señora, muévase.
- ¿Podemos hablar de esto? - ¡Muévase, señora!
Lucy, Lucy, suéltala.
Ellos se lo buscaron. Vamos a casa.
Lucy, volvamos al auto, ¿sí?
Necesito explicarle algo.
- Es una situación complicada. - Apártese.
- Fuera de mi camino. - No.
- ¡Muévase! - Alto.
- ¡Muévase, señora! - Lo siento.
- Por favor. - ¿Quiere que la arreste?
- ¿Podemos hablarlo? - ¡Quítese, señora!
Solo cinco minutos.
- Solo deme cinco minutos. - Señora…
De verdad puedo explicarlo.
Es una situación muy complicada.
Y muy difícil.
Por favor.
- Se lo ruego. - Un minuto.
Gracias.
Acelera.
Conduzco lo más rápido que puedo.
Conduces como un anciano. Acelera.
¡Para ya!
Ve más rápido.
No voy a matarnos. ¡Basta!
Detén el auto.
- Elna… - ¡Detén el maldito auto!
- Calma. - ¡Detén el auto!
- No lo haré. - Voy a lanzarme.
¡Detente!
Mierda.
Maldita sea.
Mierda, mierda.
¿Qué quieres de mí?
Solo que regreses al auto.
Vete.
Ellie, no tenemos tiempo para esto.
Deja que me lleven. ¿Qué importa?
Tú…
Dijiste que querías pasar tu vida conmigo.
¿Cuándo cambiaste de parecer?
Es lo único que quiero.
Es…
Ha sido un infierno sin ti.
Y yo…
No puedo perderte otra vez.
Eso me mataría.
Oye.
Oye, no pienses en eso.
No dejes que eso arruine los planes.
Tenemos toda la vida por delante.
Podemos empezar de nuevo. Nunca es tarde.
Bien, nos estamos acercando.
¿Chicos?
Esto es importante.
Cuando los alcancemos, no hay decirles "mamá" o "papá", ¿sí?
No sabemos quién o dónde cree ella que está ahora.
Fingir que somos huérfanos, entiendo.
¿Está bien mentirle?
No, decirle a mamá que su realidad es mentira es peor.
¿Qué pasa si no le damos las pastillas?
Empezará a delirar, tendrá un episodio psicótico agudo.
Genial, mamá está perdiendo la memoria y se está volviendo loca.
¡Ahí están! ¡Vamos!
Muévete, idiota.
Apúrate, anda.
Mierda.
Muévanse, idiotas estúpidos.
Bien. Ya vienen. Salgamos.
Está bien.
Muévete, amigo.
¡Muévanse!
Muévanse, idiotas.
Vamos, rápido.
- Hola. - ¡Daniel, Elna!
¿Puedes mover estas cosas?
Dios mío. Disculpen.
Hola. Perdón.
- No me muerdas. - Muévanse.
Dios mío. No me gustan estas cosas, Ralph.
- Zapatos. - Dios mío.
¡Esperen! ¡Alto!
- ¡Daniel! - ¿Dónde están?
Vamos. No, esperen.
- Dios mío. - No.
¡Maldita sea!
¿Trae un vestido de novia?
Bueno, definitivamente no está lúcida.
Oigan, vuelvan, por favor, para hablarlo.
- No hay nada más que decir. - ¡No!
Déjennos en paz, perdedores.
No te rías.
Bien, vamos. Iremos tras ellos.
- ¿Qué? - Vamos.
- ¿Es buena idea, Ralph? - Sube al bote.
- Dios mío. - Por Dios.
- ¿Qué? - Bien.
- ¿Quién irá dónde? - Iré adelante…
Esto es muy difícil.
Vamos, Dan.
¿Pueden parar? Actúan como niños.
¿Y eso qué te importa, perra?
¡Elna, por favor! Solo intentamos ayudarte.
No es cierto.
Solo intentan separarnos, y no los dejaré,
¿por qué no se van a la mierda?
¡Jódanse los tres!
Nos mentiste, Daniel.
- Le urge su medicina. - Basta.
- Ralph, para. - Claramente está loca.
Ralph, basta.
¡No puedes ganarle a una enfermedad, papá!
- No puedes… - ¡Ralph!
Dios mío.
¿Qué carajo?
- Dios mío. - Mierda.
Chicos…
Lo siento, necesito orinar.
No en el agua, Liv. Así entran los parásitos.
Dios mío.
¿Por qué diablos hiciste eso?
Nos estábamos acercando.
Porque te pedí que no jodieras la realidad de mamá.
Está usando esto para manipularla.
No lo sabes.
Lo viste, ¿no? Le encanta. Le sigue el juego en todo.
- Podría ser psicosis compartida. - Siempre haces esto.
Buscarías cualquier trastorno para justificar a papá.
Si una persona es parte de un delirio suficiente tiempo,
se vuelve su realidad también.
Mayor razón para alejarlo de mamá.
Me estás asustando.
La secuestró, Lucy. Está poniendo su vida en peligro.
- Debe haber una forma legal… - ¿Para?
¿Para hacer qué?
¿Para separarlos?
Si es lo que se requiere para protegerla.
¿Olivia?
Te llamó "papá".
¿Por qué haría eso?
¿Dan?
- ¿Qué? - Respóndeme.
Quizá lo oíste mal.
¿Cómo un accidente causa una enfermedad?
Elna, olvídalo ya, por favor.
¿Por dónde?
Separémonos. Iré por aquí.
- Iré contigo. - No, ve con Lucy.
- Ralph. - ¡Ve!
Por Dios.
Creí que yo era la iracunda.
Me preocupa.
Siempre te preocupa alguien.
¡Dan, mira!
¿Qué?
¿Qué pasa?
No es nada.
Pensé que…
Yo…
Creo que debería sentarme.
Sí, ven.
Ven, siéntate aquí.
¿Estás bien?
Estoy bien, solo un poco mareada.
Bueno, recupera el aliento…
y descansa un rato aquí.
Buscaré una salida de aquí.
Estaré bien en un minuto.
- Bien. - Estoy bien, ve.
Está bien.
¡Elna!
- Este bosque… - Es aterrador.
Iba a decir "hermoso".
No crees que sea como uno de esos bosques japoneses donde se suicidan, ¿no?
- Olivia, eso no es gracioso, carajo. - ¿Qué?
No me digas que no lo pensaste.
Maldita sea. Nunca consideraría a papá capaz de…
¿Qué? ¿La eutanasia?
Es algo que le haces a tu mascota, no a tu pareja.
Díselo a los suecos.
Mierda, no te putas puedo creer.
Por favor, ahórrame la maldita indignación moral.
Si tuviera esa enfermedad, esperaría que con una almohada…
¿Por qué no lo hago ahora mismo
y nos ahorro la miseria?
¡Ya parece! Como si tuvieras el valor.
¿Me empujaste?
- Sí, te empujé, carajo. - No me toques.
- Te empujaré de nuevo. - No me toques.
¿Que no te toque? ¿No debo tocarte, Liv?
- ¿Es difícil cuando la gente te toca? - ¡No me toques!
¡Ya basta!
Eres como una niñita pendeja.
- Necesitas… - ¡Ya para!
No puedes hacer eso. Es… Mierda, eso duele.
- Tú empezaste. - Liv, eso duele mucho.
Vete a la mierda. Sí.
Sí, exacto. ¿Te duele?
Sí, me duele.
Paremos. Paremos al mismo tiempo.
- Una. - Una.
- Dos. - Dos.
- Tres. - Tres.
¡Mierda! ¡No me muerdas, carajo!
- ¿Quieres morir, Liv? - Ya basta.
- Maldición, ¿quieres morir? - Basta. Qué inmadura.
Contesta.
¿Por qué estás tan enojada?
Me duele.
¿Por qué estás tan enojada?
Porque me olvidó primero.
¿Está bien?
¿Feliz?
- Liv, no funciona así. - Ya sé,
pero aun así me sentí…
prescindible.
- Es el síndrome del de en medio. - Ya cállate.
No necesito terapia ahora.
- Solo algo de espacio. - ¿Un abrazo?
- Ya basta. - Está bien.
¿Sabes cuál es tu problema? Tú…
necesitas sacarlo, solo…
deja de luchar, de reprimir las lágrimas.
Solo llora, Liv. Sácalo.
No.
¿Por qué no?
Si lo hago…
ya no podré parar.
¿Papá?
Déjame pasar.
- Papá, ¿y mamá? - Dije que te quitaras.
Papá, deja de caminar y habla conmigo.
¿Por qué no me dejas cuidar de mi esposa?
- Porque no puedes hacerlo. - Sí puedo.
No en este caso. Implica una vigilancia de 24 horas,
esconder llaves, cerrar puertas, guardar pastillas, cuchillos
- y objetos inflamables. - Eso hice por ustedes tres.
No.
No, papá, no es cierto.
Sí, lo hice.
No, esa fue mamá.
¿De eso se trata todo esto?
Papá, nadie espera que seas su doctor o su padre.
Eres su pareja.
Soy todo,
lo que ella quiera que sea.
Si eres tan bueno cuidándola, ¿dónde está?
No. No.
¡Elna!
¿Elna?
Estaba aquí, en este muñón. Me prometió que se quedaría aquí.
- ¡Elna! - ¡Elna!
¡No!
No.
No, por favor, no.
No.
No, no, no.
¡No!
No.
No, no, no.
No, quédate conmigo.
Vamos. Aquí estoy.
Aquí estoy. Quédate conmigo, cariño.
Quédate conmigo. No te vayas.
No te vayas, cariño. Quédate.
Vamos, mírame. Veme a los ojos.
Mírame, Dan. Mírame.
No.
¡No! ¡No!
¡No! Dan, no.
No.
No.
No.
¡No!
¿Elna?
Por allá.
- Vamos. - ¿Qué pasa?
Dan, pensé…
¿Estás bien?
Vi a una mujer con un cuchillo y…
Ya fue suficiente.
- Vendrá con nosotros. - No.
Te advierto. ¡Déjala en paz!
¿Qué sucede?
Les rogué a los tres que no la metieran en ese lugar.
Merece algo mejor.
¿No podemos opinar sobre su cuidado?
No, no pueden.
Durante 50 años he amado a esta mujer.
Y nosotros toda la vida.
Yo también los amo, ¿sí?
Los amo, pero no entienden nada de envejecer
ni nada de morir.
¿Y por qué deberían?
Dejen que la cuide.
Obviamente también te volviste loco, así que vendrá conmigo.
- No, déjala en paz. - ¡Aléjate de ella!
O pediré una orden de restricción y no volverás a verla.
Es el amor de mi vida.
Entonces, debiste cuidarla mejor.
- Elna, ven, por favor. - No.
- Ven conmigo. - No.
Escúcheme. Debemos irnos.
- Dije que no. - Dios mío.
Dan, ven aquí.
Párate aquí conmigo.
- Elna… - Levanten las manos.
No hagas nada de lo que te arrepientas.
- Estoy bien. - Escúchame, tranquilízate.
Estoy muy tranquila.
Levanten las malditas manos.
- Que suban las… - Baja el arma.
¿Qué parte no entienden?
Amo a este hombre.
Y pasaré el resto de mi vida con él
y no dejaré que me detengan, carajo.
¿Y las llaves del auto? Dámelas.
¡Rápido!
Vamos, Dan.
Muévanse. ¡Muévanse!
¡Muévanse!
Y no nos sigan.
Juro que si los veo,
les dispararé.
Los odio.
Bastardos.
Elna, por favor, espera. Nosotros…
- somos… - Somos tu familia.
Somos tu familia.
¿Familia?
¿Qué clase de familia me pondría en un lugar así?
Cielo, por favor, dame el arma.
Por favor.
Está bien.
Gracias.
Oiga, alto.
Señor, por favor, espere.
Espere. Pare, por favor.
Muchas gracias por parar.
¿Estás bien, cariño?
Estoy bien.
Tratemos de pasar desapercibidos
y en la mañana, a primera hora,
buscaremos un sacerdote.
Ellie.
Ellie.
¿Qué pasó?
No podemos casarnos, Dan.
- ¿Por qué? - Porque tienen razón.
Estoy enloqueciendo.
Todos estamos un poco locos, cariño.
No, Dan, no entiendes.
Estoy viendo cosas
y no… creo que sean reales.
Todo está mal, Dan. No puedo…
No me importa.
No, Dan, no entiendes.
¡No me importa!
Escúchame.
Veme a los ojos.
Nunca te abandonaré.
Adonde vayas, ahí iré yo.
Y si eso significa enloquecer…
lo haremos juntos.
Tú y yo, Ellie.
Siempre.
Gracias.
- Dustin, gracias. - De nada.
Buen viaje. Gracias.
- Gracias. - Gracias.
Bien.
¿Cuál es el plan?
Buscaré una posada.
No, ¿cuál es el plan con mamá y papá?
¿Iremos tras ellos…?
- ¿Qué sentido tiene? - ¿Cómo que qué sentido tiene?
¿Qué sentido tiene? Nos odia.
Lo confirmó. Somos hijos malos.
¿Cuántas veces debo decírtelo, Liv?
Es una enfermedad. Está enferma.
Nada de lo que sale de su boca es para nosotros.
Pero aun así duele.
Sí, lo sé,
pero es hora de ser adultos…
y hacer lo correcto, carajo.
¿Cuándo despertarás? Se acabó.
Está jodido.
Todo está jodido.
No podemos abandonarlos.
Ellos nos abandonaron.
¿Adónde vas?
Por un trago.
Es obvio qué quieren.
Debemos respetarlo.
¿Qué les pasa?
Estas personas son nuestros padres
y es nuestro deber cuidarlos
y cuidarlos y amarlos sin importar qué.
¿Encerrándolos?
¿Qué estamos haciendo?
¿Los mantenemos a salvo o como prisioneros, Lucy?
Sí, entonces…
Entonces, ya no sé cómo carajos amarlos.
Tal vez ahora…
amarlos es dejarlos ir.
Juntemos unas ramas.
Puedo hacer una fogata.
¿Qué?
¿Cariño?
¿Estás lista?
Ya casi.
Debemos apurarnos.
Primero tomaremos unos tragos con los chicos.
Sí, cariño, en un minuto.
Vete.
¿Qué diablos haces?
¿Cariño?
¿Cariño?
Ya tenemos que irnos.
Lo sé, lo siento.
No encuentro mis zapatos.
Iré a encender el auto.
- Ahí te espero. - Está bien.
Claro que agradecerán a los camareros…
Hola.
- Hola, papi. - Hola.
- Te ves hermosa. - Guapo.
- Hola. - Hola.
- Hijo. - Papá.
- Qué gusto verte. - Igualmente, cariño.
- Hola, mami. - Hola, cariño.
- Bueno, lo logramos. - Sí, así es.
- Llegaron un poco tarde. - Lo sé, lo siento…
No lo escuches. Acabamos de llegar. Para.
Te ves increíble, mamá.
Gracias. Tú también…
Olivia.
Claro, Olivia.
Todos… se ven increíbles, sí.
¿Les traigo algo de beber?
- Sí, gracias. - Bien.
Toma esto por mientras.
- Aquí tienes. - Gracias.
Cariño, iré por un whisky, ¿sí?
Bien, cariño.
- ¿Qué quieren? Gracias. - Champaña, gracias.
- ¿Cómo estás? - ¿Cuántas cabezas diseccionaste hoy?
TRISTÁN E ISOLDA ESTRENO
- Salud. - Salud.
¿Estás emocionada?
Por supuesto.
Es mi ópera favorita en el mundo.
¿Estás bien?
Estoy bien. Perfectamente bien.
- Tengo que salir. - ¿Qué?
Elna, ¿qué haces?
Tengo que salir de aquí.
Tengo que salir.
- Tengo que salir. - No.
Elna.
¿Mamá?
¿Qué hace?
¿Y el carro?
Ahí está.
¡Elna!
¡Vete!
Por favor, no tienes que hacerlo.
¿Qué haces?
- No. - Abre.
- No, déjame en paz. - Abre la puerta.
- Solo vete. - Elna, por favor.
Déjame en paz. ¡Largo!
Vete… lárgate.
Vete.
Vete.
¡Mierda!
- ¡Dios! - ¡Oye!
¿Estás bien?
No te muevas.
¿Estás bien?
¿Llamo a una ambulancia?
Estoy bien.
Ayúdame a pararme.
Está bien.
Lo siento mucho.
Lo siento mucho.
No pasó nada, estás bien.
Estoy bien.
Señora, mire por dónde va.
Estoy bien.
Bienvenida, Elna.
Esta no es mi casa.
Ahora esta es tu casa.
Cariño.
¿Qué haces aquí?
¿Qué pasó?
Lo sé.
¿Qué?
La verdad.
Cariño, está bien.
Está bien.
No, no está bien.
No está para nada bien.
Deja de fingir que está bien. No lo está.
Toda mi vida…
mis hijos,
me lo arrebataron todo.
Nos casamos en 1976.
Tomamos una casa en Malmesbury.
Lucy fue la primera, después llegó Olivia
y luego Ralph.
Amabas a esos niños con todo tu ser,
y, Dios, ellos también te amaban.
Nunca… Nunca recorrimos el mundo,
pero creamos nuestro propio mundo.
Y fue maravilloso.
Cariño, te amamos,
profundamente,
y te lo recordaré todos los días.
¿Quién eres?
Vayamos junto a la fogata.
Nos calentará.
Ven.
Vamos, cariño.
Bien.
Iré al auto rápido.
Vi una botella de agua.
¿De acuerdo?
¿Cómo te llamas?
Daniel.
Mi nombre es…
Mi nombre es…
Quédate ahí, ¿sí?
Quédate ahí. Ya vuelvo.
¡Regresa!
¡Vuelve aquí!
No nos juzgues.
Unos ancianos nos detuvieron a punta de pistola.
Está siendo muy dramática.
Fue nuestra mamá.
Esta cosa,
esta cosa horrible, injusta y jodida…
nos pasó a todos…
y nunca me he sentido más sola.
Porque crees que el duelo es un deporte en equipo.
No somos un equipo, sino una familia, Liv,
y no creo equivocarme cuando digo que nos desmoronamos.
En estas circunstancias, cualquiera lo diría.
Ya basta, por favor.
Esto es muy aburrido.
Menos plática y más baile.
Los dos.
- No quiero bailar. - Vamos.
Bien, aquí vamos.
Liv quiere bailar.
Dios mío.
¿Mamá?
Espera.
¿Mamá?
Calma.
Tranquila, déjalo salir.
Sí, Liv.
Lo siento.
Está bien.
Lo siento.
Perdón.
Lamento lo de tu mami, cariño.
Perdí a la mía en 2018.
Aún la veo a diario.
¿Quieres un trago?
No, está bien.
Tienes razón.
Este dolor
es todo el amor que te quedó…
que ya no puedes dar.
Siéntelo.
¿Hola?
Hola.
Hola.
¿Quién eres?
¿Quién es tu mami?
Ven conmigo.
Ven conmigo, cariño.
Te tengo. Ahora eres mía.
Vamos a cubrirte.
Ven, cariño.
Vamos.
¿Quién es tu mamá?
¿Quién?
Vamos, cariño.
Mi amor. ¿Recuerdas a tu mamá?
Hola.
¿Qué pasa?
Dios mío, papá, ¿estás bien?
Estoy bien.
- ¿Papi? - Todo bien.
- ¿Estás bien? - Debo ir con su madre.
- ¿Qué? - Está ahí afuera, sola.
- ¿Qué? - ¿Papá, dónde?
¿Adónde vas?
- Papá. - Papi.
Vamos.
- Vengan. - Vamos.
Papá.
Estás sangrando. ¿Estás bien?
¿Qué te pasó en la cabeza?
Llegaremos tarde.
Ve con ellas, Elna.
Sí.
¡Elna!
Oigan, ahí está.
- Sí. - ¡Elna!
¡Mamá, espera!
- Hola. - Hola, señora.
Si no le importa, no vaya más allá de la roca.
Vamos a entrar.
Es una boda.
Lo sé. Es mi boda.
¡No! ¡Espere!
- ¡Elna! - ¡Elna!
¡Elna!
Señora, creo que está perdida.
No, para nada.
Estoy aquí para casarme.
Lo siento.
El novio llegará en cualquier… Ahí está.
Bien.
Vamos, apúrate. Llegas tarde.
Apúrate, Dan. Vamos.
Sí.
Bueno, entonces…
Lo sentimos mucho.
- Es nuestra madre… - Está enferma.
Y cree que es su boda.
Elna. Y yo soy Daniel.
Y nos gustaría casarnos, por favor.
Iremos a buscarla, ¿sí?
No, está bien.
Que tu madre tenga su momento. Esperaremos.
Gracias.
De acuerdo…
Queridos hermanos, cambio de planes.
Primero celebraremos la unión de esta pareja.
Elna y Daniel,
mientras están aquí frente a frente,
¿prometen amarse y cuidarse
en la salud y en la enfermedad,
en la prosperidad y en la adversidad que la vida les traiga?
Sí.
Sí, lo prometo.
Entonces, es un gran honor para mí
declararlos marido y mujer.
Gracias.
Gracias.
Gracias, hijo.
Son hijos excepcionales.
Y cómo han cuidado a su madre…
Olvídense de nosotros.
Tuvimos una vida magnífica.
Depende de ustedes
salir al mundo y tener sus propias vidas maravillosas.
Sean felices.
¿Lo prometen?
Cariño.
Ven a despedirte.
¿Van a alguna parte?
No, nosotros nos vamos.
Sí. Ven.
Gracias.
Muchas gracias por venir a nuestra boda.
Eres un joven muy especial.
Y tú, hermosa, gracias. Muchas gracias.
Nos hicieron el día, de verdad.
Gracias. Fue un placer conocerlos.
Espero verlos otra vez algún día.
Adiós. Cuídense.
¡Cuídense!
¡Iremos a una gran aventura!
¡No sé cuándo volveremos, pero espero que no tardemos mucho!
¡Mami nunca los olvidará!
Adiós, hijitos.
Adiós, mis niños.
Cuídense.
- Adiós. - Adiós.
Mami los ama.
¡Adiós!
- ¡Te amamos! - Pórtense bien, niños.
Mami los ama.
Mami los ama muchísimo.
Mami los ama.
Te amamos, te amamos.
Te amamos.
Te amamos.
- Te amamos. - Te amamos.
- Te amamos. - Te amo.
- Te amamos. - Los amo.
¡Te amamos!
¡Te amamos!
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