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Original subtitles

(MUJER) (TARAREA)

(RÍE)

(MUJER) (TARAREA)

(Canción "Un amor", de María Rodés)

(Conversaciones y charla animada)

(HOMBRE) ¡Blanca!

(Música jazz al fondo)

¿Qué?

¿Qué?

¿Que qué?

Nada. ¿Nada?

(SOLLOZA)

¿Nada de nada? Nada de nada.

Bueno, pues nada...

Mamá.

¿Qué?

No merece la pena.

Ya.

Son mejores los libros que los hombres, Blanca.

Mira te voy a contar una historia...

en un lugar muy lejano,

había un emperador poderosísimo.

Que un día reunió a todos los sabios del reino.

(RÍE) ¿Qué haces hija? Deja el libro.

A todos los sabios del reino y les dijo:

"Quiero una frase corta que sirva en todas las circunstancias.

Siempre".

¿Y qué pasó?

Bueno...

los sabios se fueron y estuvieron meses y meses pensando.

Finalmente regresaron y le dijeron al emperador:

“Ya tenemos la frase”.

¿Y cuál era?

(ríe)

(Música de piano)

(EN OFF) Mamá, al final no vamos a enterrar a Patum contigo.

Esto no es el Egipto de los faraones.

Además, eso de enterrarse con el perro seguro que es ilegal.

Incluso si estuviese muerto, como tú.

Porque tú estás muerta, mamá.

(PATUM) (GIME)

(EN OFF) Los amigos,

que recuerdan a la persona gloriosa que eras,

sí que han venido.

Te acompaño en el sentimiento. Gracias.

(EN OFF) Pero falta gente.

Al final nos puteaste bastante a todos

y claro, eso se paga a la hora del funeral.

(Chirridos de la máquina elevadora)

(OPERARIO) (EN CATALÁN) ¡Maldición!

(EN OFF) (EN CATALÁN) "Maldición".

esas han sido las únicas palabras pronunciadas en tu entierro.

Me parecen muy apropiadas, muy exactas.

(Campanadas)

(EN OFF) Lo contrario de la muerte no es la vida, es el sexo.

El sexo es lo único que no da resaca

y que disipa momentáneamente la muerte.

(ÓSCAR) Hum...

(AMBOS) (SE BESAN)

(SUSURRA) Si te duele la cabeza... (ÓSCAR) Folla.

(LE BESA) (ÓSCAR) (GIME)

Si estás triste... (ÓSCAR) Folla.

(RÍE)

(ÓSCAR) Si te... hacen cosquillas...

Tú folla. (LE BESA)

(ÓSCAR) Si te has torcido el pie...

¿Por qué no somos novios otra vez?

Porque me mandarías a la mierda a los dos días.

Que sigamos atrayéndonos de esta manera,

después de tantos años, es mucho, ¿no?

(ÓSCAR) (ASIENTE)

- pero no es suficiente. - Pero nos queremos.

(ÓSCAR) Sí, claro que nos queremos.

(GIME) (LE BESA)

(ÓSCAR) Lo peor ya ha pasado.

(RÍE)

Lo peor y lo mejor.

Ya ha pasado todo.

(ÓSCAR) ¿Por qué no te vas a Cadaqués unos días?

Ahora la casa es tuya.

La casa es de mi madre, no es mía.

(ÓSCAR) (suspira)

(ÓSCAR) No sé qué voy a hacer con mi novia.

Yo no sé qué voy a hacer sin mi madre.

(EN OFF) Mi lugar en el mundo estaba en tu mirada

y me parecía tan incontestable y perpetuo

que nunca me molesté en averiguar cuál era.

No está mal. He conseguido ser una niña hasta los 38 años.

Dos hijos, dos matrimonios,

varias relaciones, varios trabajos.

No me gusta ser huérfana, no estoy hecha para la tristeza.

(Puerta abriéndose)

(PATUM) (GIME)

(NICO) ¡Mamá! ¡Mi amor! ¡Hola!

¡Holi! ¡Hola!

(EDGAR) (EN CATALÁN) ¿Quieres ayuda? (GUILLEM) (EN CATALÁN) Sí, claro.

¿Qué tal?

(NICO) Mamá, tienes cara de comida de gato.

(GUILLEM) ¿Qué, desayunando esto otra vez?

Buenos días. Buenos días.

(EN CATALÁN) Eh, ven aquí. ¿Qué es esto?

(GUILLEM) A ver...

(LE BESA) (EDGAR) Mamá.

(GUILLEM) (EN CATALÁN) ¿Me ayudas? (EDGAR) Sí.

¿Habéis desayunado? (NICO) No.

(EDGAR) Papá ha traído desayuno.

Manzanas ecológicas...

Uy... me da miedo morderlas y decapitar a un gusano.

Claro, tú prefieres las manzanas envenenadas, ¿no?

¡Ah! ¡Oh!

(RÍE IRÓNICA)

(HACE RUIDOS RAROS)

(GUILLEM) (RÍE)

(EDGAR) Estáis locos.

(RÍE)

(EN CATALÁN) Venga ya.

(GUILLEM) ¡Mamá, mamá!

¿Has visto que he alimentado bien a los niños? ¿Verdad que sí?

¿Ah, sí? Sí.

¿Verdad que no os he dado las pizzas estas congeladas que os da mamá?

¿Verdad que habéis comido sano y bien?

Hemos comido de maravilla. Qué bien, hijo.

(GUILLEM) Claro. Me alegro mucho.

(ÓSCAR) Eh, Guillem. Gracias por quedarte con Nico.

(GUILLEM) De nada.

(ÓSCAR) (CHISTA) Tú. ¿Qué pasa?

-¡Papá!

(ÓSCAR) ¡Ay, ay, ay! (LE BESA) ¡Qué ganas que tenía de verte!

Bueno qué, a ver, cuéntame... ¿qué habéis hecho?

-Guillem nos ha llevado a una piscina donde venden ganchitos.

(ÓSCAR) Ganchitos...

-Y gin-tonics especiales para papá.

Gin-tonics, ¿eh?

Y ganchitos, ¿eh? supongo que son de algún huerto ecológico, ¿no?

Oye, ¿cuándo fue la última vez que vuestra madre os llevó a la piscina?

(TODOS) Nunca.

(GUILLEM) ¡Oh!

Mira, hemos traído un regalito para mamá, ¿verdad?

(EDGAR) Sí.

Pásame el libro.

Ten, toma tu regalo.

No puedo ni abrir un libro. Ya no me sirven de nada.

(GUILLEM) ¿Te acuerdas del “abc” de tu madre?

Se puede conocer a un hombre por cómo mira un libro,

por cómo lo abre y lo cierra,

y por cómo pasa sus páginas.

(EN OFF) He cerrado todos los libros,

soy incapaz de utilizarlos como consuelo esta vez,

me remiten demasiado a ti.

A tu casa forrada de estanterías,

a tu meticulosa limpieza anual de la biblioteca.

Aspiradora en mano.

A nuestras expediciones a Londres

en busca de algún tesoro infantil ilustrado.

(TRABAJADORA) Blanca, ¿cómo estás? Te acompaño en el sentimiento.

(EN OFF) A las horas sentadas juntas,

y tú absolutamente absorta como una niña pequeña.

(JORGE) ¡Blanca!

Habría que ventilar. Huele muy mal.

(JORGE) Está cerrado desde entonces.

No me mires así.

Estoy harta de que me den el pésame.

(JORGE) ¿Te acuerdas de la sobremesa en que tu madre contaba anécdotas

y tú le dijiste.

“Ese es el libro que yo quiero que escribas para mí”?

Enseguida aportaste el título:

“Confesiones de una editora”.

Poco mentirosa.

(JORGE) Poco mentirosa.

La primera vez que le enseñé una redacción escrita por mí,

yo tenía ocho años, y había ganado un premio en el colegio.

Llegué a casa toda contenta.

Y me dijo que...

que no le enseñara nada más hasta que no tuviese mil páginas escritas.

Que menos de eso no era una tentativa seria.

Nada de lo que hubiese escrito alcanzaría jamás su aprobación.

¡Por favor!

Has crecido rodeada de libros, de cultura, de artistas...

Has pasado veranos en las rodillas de Umberto Eco.

Está en tu ADN.

Me tengo que ir.

(LE BESA) (JORGE) Cuídate.

(EN OFF) En tu último libro,

hablabas de infidelidades, de promiscuidad,

de amor libre, de una relación con una mujer.

De otro amor que no era yo, otra vida.

Yo no podía comprender no ser

el centro absoluto de todos tus amores

y de todas tus vidas.

(SANTI) Me hubiese gustado acompañarte al funeral.

Bueno, tú ya has hecho suficiente.

Tu olor era el único que borraba el del hospital.

(SANTI) ¿Qué tal?

Que no... no me come nada.

(RÍE)

Es que no has probado las croquetas. Están buenísimas.

Ya, ya, ya...

Es que no... (RÍE)

¿Yo a ti te he contado mi teoría de...

de que los hombres que están obsesionados con la comida

es porque no follan lo suficiente?

Son hombres que van a restaurantes con sus mujeres

y hablan sobre la receta de las croquetas

mientras ellas miran al infinito con cara de asco,

y aburrimiento.

(SANTI) ¿Vamos? Sí.

(AMBOS) (RÍEN)

¡Mierda, dos camas individuales! Esto se arregla fácil, ya verás.

(SANTI) (GIME) (LA BESA)

(RÍE)

(SANTI) (LA BESA) ¡Puf! Me encantan tus tetas.

(Blanca) (GIME)

(SANTI) ¿Estás bien?

Estás muy pálida.

(RESPIRA FUERTE)

Nos vemos pronto, ¿no?

Este fin de semana voy a subir a Cadaqués con la familia.

Por si te animas. ¿Estarás?

(SANTI) ¿Estarás bien?

(EN OFF) Desde tu muerte y desde antes,

tengo la sensación de que lo único que hago es ir rapiñando amor.

Los desesperados follamos desesperadamente, ya se sabe.

(NICO) He soñado con la abuela, mamá.

(ADORMILADA) ¿Ah, sí? (NICO) Sí.

¿Con la abuela? (NICO) Sí.

(SUSURRA) ¿Y qué has soñado?

Pues que la abuela iba montada en una nube con Copito.

¿Iban rápido?

Muy rápido. Y casi se chocan con un avión.

(SUSURRA) Bueno, un avión que llevaba a otras abuelas.

Y otros Copitos.

¿Y qué más? Y jugaban al póquer.

Hum. Pues seguro que ganaba la abuela.

Sí.

Les pegaba una paliza. (NICO) Sí.

(RÍE)

(PATUM) (GIME Y HACE RUIDOS RAROS)

(PATUM) (HACE RUIDOS RAROS) ¿Patum?

(EN CATALÁN) ¡Venga, vamos!

(EDGAR) Ganchitos, tu comida preferida.

Venga, jugadores de la Champions del 2015.

(MASTICA) Vale.

Eh... “Terestegen”... (EDGAR) Ter Stegen...

Ter Stegen, el “Piqué” que hizo el “Waca- waca”...

Jordi Alba, Sí.

Mascherano, ¿no?

Sí.

(EN OFF) Sentada en la cama del hospital me miraste

y sin decir nada, empezaste a llorar.

Iniesta, Busquets... (EDGAR) Sí.

(EN OFF) Pero sé que estabas diciendo adiós.

"Rakític". (EDGAR) Rakitic...

Rakitic. (EDGAR) Rakitic.

Messi...

(EN OFF) No sé qué tipo de moribundo está de humor

para pronunciar una última frase.

Espera, que me falta uno. Hum...

(NICO) Mamá, me aburro. Eso está muy bien hijo.

Así puedes pensar en tus cosas.

(NICO) ¿En qué cosas? (EDGAR) En Patum.

En Patum, en que se ponga bien...

La abuela quería más a los perros que a las personas, ¿no?

Edgar, ¿tú crees que yo soy buena madre?

La peor. (RÍE)

(VETERINARIA) Ya se ha despertado.

Es un perro muy fuerte. (AMBOS) ¡Perra!

(VETERINARIA) ¡Perra!

Pero lo mejor de momento es que se quede ingresada en observación.

No.

(VETERINARIA) Pero está muy delicada.

No, no. (RÍE)

No se va a quedar sola en un sitio tan deprimente como este, no.

Mañana me llaman por teléfono y les haremos un informe más actualizado.

Mire, señora... Muchas gracias, doctora.

¿Podríamos quedarnos un momento a solas con ella?

(VETERINARIA) Por supuesto.

Si tienen alguna consulta, estoy aquí al lado.

(EDGAR) Gracias.

(PATUM) (GIME)

Nos la llevamos a Cadaqués.

Vete a buscar a tu hermano.

¡Suárez! (EDGAR) ¿Cómo?

Suárez, era el jugador que me faltaba.

(JADEA)

(Canción "La gent que estimo", de Oques Grasses)

# Llevo conmigo las cosas que me dijiste

# Tu amor

# Mi veneno

# Una parte de ti me florece dentro

# Mi amor

# Mi destino

# Soy feliz

# Cerca del peligro

# Sólo soy como un deseo

# Como un deseo

# Queda amor

# En este mundo

# Y te quiero mucho

# Y te quiero mucho

# Y también tengo miedo

# Siempre llevo un pedazo de ayer

# Y otra vez me escapo

# Y otra vez me escapo

# Siempre llevo un pedazo de ayer

# Y otra vez me escapo

# Siempre llevo un pedazo de ayer

# Siempre llevo un pedazo de ayer

# Y otra vez me escapo

# Y otra vez me escapo

# Siempre llevo un pedazo de ayer

# Y otra vez me escapo

# Y otra vez me escapo... #

(DAMIANO) ¡Hola! ¡Hola!

(ELISA) ¡Por fin! (DAMIANO) Uy, por fin has llegado.

(EDGAR) ¿Damiano? (DAMIANO) Sí, Damiano.

(EDGAR) Hola, Elisa. (ELISA) ¡Hola!

(NICO) Venga, mamá. (ELISA) ¿Qué tal?

¡Nico!

Hola.

-¿Me pasas las llaves? Voy.

(EDGAR) ¡Venga! Voy, voy.

(SOFÍA) ¿Las coges tú? (EDGAR) Sí, ya las cojo yo.

(ELISA) Este es Damiano.

(SOFÍA) ¿Alguien me ayuda o qué? (ELISA) ¡Ah, sí!

(DAMIANO) Ah, Perdón.

(SOFÍA) Hola. (ELISA) Hola, hola.

(SOFÍA) ¿Vas a abrir? (EDGAR) Ya abro yo.

(DAMIANO) ¿De quién es?

(ELISA) ¿De quién es? ¡Oye! Dame una, dame que puedo, que puedo.

(Puerta)

(Conversaciones de fondo)

(Puerta corredera chirría)

(EN OFF) (RÍE)

(EN OFF) Habíamos hablado mucho de la muerte.

Jamás pensamos que la muy cabrona te arrebataría la cabeza

antes de llevarse también todo lo demás,

y que te dejaría solo unas migajas de lucidez intermitente

que solo servirían para hacerte sufrir más.

(EN OFF) No me molestes, que estoy terminando.

Cuando termine hablamos.

(PATUM) (GIME)

(NICO) Patum, ¿estás bien? ¿Quieres ir a jugar?

Nico, ¿qué le pasa?

(NICO) Sólo quiere estar enfrente del cuarto de la abuela.

(Música de piano)

(DAMIANO) ¿Y tú hace mucho que no venías aquí?

(ELISA) Mucho. Años. (DAMIANO) ¿Años?

(ELISA) En esta casa fue mi primera borrachera.

(Grifo de agua goteando)

(EN OFF) Por aquel entonces

nuestro amor se había vuelto ya muy doloroso.

Pensaba que tú no me querías

y no sabía si yo te seguía queriendo a ti.

(Puerta que chirría)

(EN OFF) La felicidad poco a poco dejó de ser lo que era.

Y las puertas de la casa,

que siempre habían estado abiertas

de par en par para todo el mundo, día y noche,

empezaron a cerrarse, empujadas por un vendaval invisible.

(Persianas)

(Ventana golpeando)

(SUSURRA) ¿Estás despierta?

Sofi,

vamos al pueblo, venga.

(SOFÍA) ¿Qué pasa?

¿Dónde está tu espíritu veraniego? Venga, vamos.

Estoy durmiendo. Tía, ¡déjame! (SUSPIRA ENFADADA)

Va.

Que no, tía. ¿No te enteras?

¿Pero qué haces?

No puedo dormir.

¡Puf! (SUSPIRA CANSADA)

Tira para allá.

(CHISTA) ¡Hostia! (SUSPIRA)

(EN OFF) Tengo un aullido en mi interior.

Por la noche se despierta

y empieza a merodear como un gato furioso.

Para calmarlo,

a veces abro la boca y finjo gritar en silencio...

(GRITA EN SILENCIO)

(EN OFF) Pero no logro engañarlo, sigue ahí, intentando romperme.

(ELISA) Oye, el lavaplatos no funciona.

(SUSPIRA) (ELISA) ¿Qué te pasa?

No, estaba buscando una foto...

(ELISA) Llevas horas buscando. Va, tía, déjalo ya.

No sé a qué distancia vivir de ella.

Es más fácil con los vivos, te lo digo.

(ELISA) Venga, a desayunar.

(SOFÍA) Lleva fresas, plátano... No, no quieres, ¿no? Vale.

Un poquito de zumo. (EDGAR) No, no. ¿Me pasas el tomate?

(ELISA) Sí, toma. (EDGAR) Gracias.

(SOFÍA) ¿Tú quieres un poquito de zumo?

(ELISA) No. Gracias. ¿Y el pan? (SOFÍA) Sí.

(SOFÍA) Vale, ¿y los croissants? ¿Quieres uno?

(ELISA) No, medio, este lo partimos.

(SOFÍA) Están buenísimos.

(ELISA) ¡Qué hambre!, ¿no? (SOFÍA) Sí.

Oye un momento. O sea, ¿has dormido con la chaqueta?

(ELISA) Adivina de quién es.

(NICO) Mamá, ¿puedo comer helado? ¿Helado hay?

(SOFÍA) No. Helado no puede comer. Estamos desayunando.

No. Helado no, Nico.

(EN OFF) Me parecía lo más normal del mundo

que la cena consistiese únicamente en una tarta Sacher

de nuestra pastelería favorita.

(SOFÍA) Bueno, era para mí pero...

(EN OFF) Antes de llegar a la pubertad,

ya éramos unos expertos en quesos franceses

y sabía lo importante que es tener siempre,

por si acaso, una botella de champán en la nevera.

(SOFÍA) ¿En serio? Así me espabilo.

Al agua.

(SOFÍA) ¡Qué nivel! ¿Sí o no?

¿Es que has visto qué buena cara tiene, la cabrona?

Siempre que te dicen eso es porque presuponen que estás follando, ¿no?

(SOFÍA) Sí, menos en tu caso, ¿no?

Que te pasas el día follando y mira qué careto.

(ELISA) (RÍE FUERTE) (SOFÍA) Es que claro...

Envidia que te da. (SOFÍA) Pues sí.

(DAMIANO) Buon giorno. (TODAS) Buon giorno.

Mira, Blanca, tu casa me encanta. Todo esto tiene una luz bellísima.

(ELISA) ¿Qué tal?

Nunca somos tan poderosas como cuando estamos enamoradas.

Estar en el centro justo de un remolino.

Sí, como las polillas y la luz.

Eres imbécil.

(SOFÍA) Que te quiero, ¿vale?

(ELISA Y DAMIANO) (SE BESAN)

Por cierto, ¿quién más va a subir al final?

Mis dos ex.

(SOFÍA) No ¿Estás de broma, no? (ELISA) ¿En serio?

¿Qué pasa? Tengo una relación estupenda.

Pero, ¿tú crees que eso es normal?

¿Normal? ¿Qué es normal? Es que, ¿qué es normal?

Claro, ¿qué es normal? La normalidad es un asco.

(DAMIANO) Uno schifo. (SOFÍA) Uno schifo.

Ah, y también viene Santi. Con su familia.

(SOFÍA) (RÍE) ¡Hostia! Eres la mejor.

(ELISA) Pues si le vas a recibir con esa chaqueta,

dámela que la llevo al tinte, huele fatal.

Me voy al cementerio.

(ELISA) Blanca, no es negociable.

Me voy al cementerio.

(ELISA) No voy a dejar que vayas así.

Dame la chaqueta. Que me voy al cementerio.

Oye, por favor, que estoy pasando un duelo.

Oye, por favor. (DAMIANO) Blanca.

¿Pero esto qué es? Que quiero ir al cementerio, en serio.

(ELISA) Dame la chaqueta, por favor. Tía, no, por favor.

- Ya la cojo yo. - Sí, cógela, cógela.

(ELISA) Dame la chaqueta. (DAMIANO) Ven aquí. Va.

¡No, no, no!

(CHILLA)

(TODOS) (GRITAN Y RÍEN)

(ELISA) ¿Está fría?

(DAMIANO) La tenías que limpiar un poco.

(EN OFF) Si no mirase atrás,

casi parecería que la vida está empezando.

Así tan idéntico es el paisaje al de mis 20 años.

Pero no lo es.

He visto esta casa envejecer contigo, quedarse sola

y, finalmente, convertirse en ti.

(RÍE)

(OFF) Tienes que leerte esto, porque es una maravilla.

(PATUM) (GIME)

Vamos Patum,

venga vamos al cementerio.

(PATUM) (GIME)

Oye, ¿y recuerdas cómo te decía

cada vez que se quería hacer la enfadada contigo?

(EDGAR) Si te portas mal, no iremos a Egipto.

A ti siempre te decía: “Blanca, eres mala”.

La abuela nunca dijo eso.

(EDGAR) Sí, lo decía cada vez que te veía.

Ah, pues era en broma, ¿eh?

(Música de guitarra)

(Zapato)

(EDGAR) Mamá, se te ha caído el zapato.

Gracias.

Ay mira... me voy a meter aquí. Te veo en casa.

Pero, ¿no íbamos al cementerio? Ay, al cementerio...

Prioridades, ¿eh?

(ESTETICISTA) Siento que estás un poquito tensa, ¿eh?

¡Uf! Dura como una piedra.

Ha muerto mi madre hace 34 días.

Oye pues...

tengo unos aceites esenciales que te podrían ir muy bien, ¿eh?

Los pones un poquito a calentar antes de irte a la cama,

y yo creo que te ayudarían.

Merci, ¿eh? Pero es que no. Estos rollos esotéricos no...

no creo ni en la homeopatía,

ni en la medicina natural, ni en nada de eso.

¿En las flores de Bach tampoco? En las flores tampoco.

¡Qué pena! Ya.

(EN CATALÁN) Adiós, guapa.

La pobre mujer me miraba con una cara de pena...

(SOFÍA) No me extraña.

Últimamente me dan unas ganas de abrazar a señoras mayores...

No sé por qué.

¿Cómo que no sabes por qué?

Bueno, sí lo sé, sí lo sé.

¡Ah!

¿No has ido al cementerio al final? Mañana.

(CONVERSA CON EL CAMARERO)

(SOFÍA) ¿Qué haces?

¿Con quién estás coqueteando?

¿Cómo sabes que estoy coqueteando?

Estás erguida y sinuosa como cuando coqueteas.

¿Qué dices? No. Sí.

¿Blanca? Vale, sí.

(RÍE) Lo sabía.

Vale, ¿recuerdas que te comenté que en el funeral había

un hombre muy guapo al que no conocía?

(SOFÍA) Sí. Pues está aquí.

¿En serio?

Ya sé quién es.

¿Cómo lo sabes?

Porque te conozco, tiene todos los elementos que te gustan.

Moreno, despeinado, con las alpargatas sueltas.

De los que no intentan nada, ¿no? Ve a decirle hola.

¿Por qué no? ¿Qué haría en el funeral?

¿Y de qué conocía a mi madre?

(SOFÍA) Pues ve a preguntárselo. No, no.

(MARTÍ) (EN CATALÁN) Adiós.

Ya ha llegado Guillem. Nos espera en la barca.

(SOFÍA) Oye un momento, ¿y Guillem?

O sea, ¿cómo lo lleva que venga también tu otro ex?

Bien. Yo le amo y él finge odiarme.

Aunque su odio es mucho mejor que el amor

de mucha gente que he conocido.

Tú y tus historias. Madre mía.

Es muy fan de tu teoría de las tetas retráctiles.

¿En serio? Hostia, lo que me faltaba.

Bueno, es que perdona, pero es bastante interesante, ¿vale?

¿Él o la teoría? (SOFÍA) No, la teoría.

(Canción "Prefiero no decir nada", de María Rodés)

Un momento, un momento, por favor. Que nadie se mueva.

"Joe, la pala, la pala, delante..."

(EDGAR) Papá deja de imitar a la abuela. Te sale fatal.

(EN OFF) Dicen que la mayoría de las mujeres

buscan a su padre a través de los hombres.

Yo te busco a ti mamá.

Lo hacía incluso cuando estabas viva.

Cualquier psiquiatra deshonesto se pondría las botas conmigo,

pero el mío sólo está empeñado en que busque trabajo.

(GUILLEM) ¡Va! Niños, subid. Vamos a bañarnos.

(EDGAR) Espera que terminamos la partida.

(SOFÍA) No me digas que están jugando al póquer como la abuela.

(GUILLEM) Blanqui... ¿Qué?

¿Verdad que les enseñó a jugar al póquer?

¿Has podido leer algo del libro que te pasé?

¿No? No.

Es que me han explicado cositas sobre el duelo.

Me han dicho que hay cinco fases...

(ASIENTE)

Está la negación, la ira, la negociación...

¡Hostia! Me acabo de dar cuenta de que me he dejado el bañador en casa.

¿En serio?

¿Te hemos tenido que esperar media hora y te has olvidado el bañador?

No pasa nada. Báñate desnuda, ¿no?

(EN CATALÁN) Primero unos gin-tonics, ¿no?

-Venga.

-¿Me ayudas? -Claro.

-Hielo, limón...

Please, pero no, yo el otro. -El otro.

-Chinchin. -Chinchin.

-¿Pera y gin-tonic? -(EN CATALÁN) Está bueno.

-(EN CATALÁN) ¿Está bueno? -(EN CATALÁN) ¿Quieres probar?

-No.

(EN CATALÁN) ¿Has visto esta roca?

-(EN CATALÁN) ¿Es desde donde vas a saltar tú?

-Sí, sí.

-(EN CATALÁN) Hace un poco de frío para bañarnos.

(EN OFF) Me esfuerzo cada día

en volver a encontrarme con tu mirada verdadera

antes de que se volviese de piedra.

La enfermedad y el dolor

te convirtieron en un monstruo de egoísmo.

¡Mamá!

(EN OFF) Nadie te avisa de que mientras se muere tu madre

te tendrás que convertir en su madre.

Llamabas de madrugada para decirme que tenías miedo,

que la chica te quería matar.

Cuando te decía que no podía dejar a los niños solos,

te indignabas y me colgabas el teléfono.

(GUILLEM) Mejillones para tutti.

(TODOS) ¡Oh!

(PEP) Los preferidos de Elena.

(EN OFF) Lástima que la protagonista

de tanto despropósito fueses tú.

(SOFÍA) Sí, la “izquierda divina” la llamaban, ¿no?

(PEP) Ni el arte, ni la fotografía ni la arquitectura,

el verdadero legado de toda esa generación

fue la absoluta libertad sexual.

Seguro que a ti te hubiera encantado vivir la gauche divine.

(PEP) No, (ACENTO FRANCÉS) gauche divine.

"Divine”.

Una especie de "la dolce vita”, para que tú nos puedas entender.

(GUILLEM) Exactamente.

(EN ITALIANO) Definitivamente, he nacido en la época equivocada.

Me hubiera gustado vivir

con la libertad con la que vivió tu madre.

Os propongo un juego:

la primera persona que nombre a mi madre, pierde.

-Y toma un chupito per punizione. -Venga. Pues sí.

-¡Pues yo, adoraba a tu madre, así que a beber!

O sea, la quiero. -¡Salud!

-¡Salud! -¡Salud!

(HUGO) Una vez me llevó con mi padre a ver Bocaccio, cuando era pequeño.

(SOFÍA) ¿En serio? (HUGO) Sí, sí... Me dijo:

“Cariño, quiero ir a ver a unos amigos aquí al lado,

cogemos el coche un momento y enseguida volvemos”,

porque yo al día siguiente tenía colegio, claro.

Y para allá que fuimos.

(ELISA) ¿Y cómo fue? O sea, ¿te gustó?

-Bueno, me sentía un poco dentro de una película de Fellini.

¿Eh? Fellini. Sí, ¿eh?

Grande Fellini, ¿no?

(DAMIANI) Sí, grande para un niño tan piccolo.

-¿Cuántos años tenías?

-Pues seis años debía tener.

(EN OFF) Somos simplemente una generación

educada por padres lúcidos, exitosos y muy ocupados.

Empeñados en que el mundo fuese una fiesta.

(HUGO) Luego ya, me quedé dormido en un sofá,

mi padre me volvió a traer a casa en el coche...

que ya era de día.

(EN OFF) Su fiesta.

Mi madre lo quería matar. -No me extraña.

(GUILLEM) Claro, porque los hijos no eran el centro del mundo.

-Exactamente.

(EN OFF) Y nosotros tuvimos que inventar métodos

mucho más sofisticados que echarnos a llorar.

Pues a mí, mi madre me puso Blanca porque...

su primer gran amor fue su amiga Blanca.

(TODOS) (RÍEN)

(ELISA) A ver, un momento, ¿eso qué tiene que ver?

(DAMIANO) Pues has perdido.

Blanca ha perdido. Ha nombrado a la "mamma".

(TODOS) ¡Ah! (RÍEN)

(SOFÍA) Bebe. (GUILLEM) ¡Es verdad!

(SOFÍA) Venga, pues todos.

(LA BESA) Ahora vuelvo. ¿Ocurre algo, querida? ¿Estás bien?

Sí, voy a por tabaco.

(SOFÍA) Pero si tienes ahí un paquete.

Eso está seco.

¿Voy a por tabaco?

¿Nos está haciendo lo de voy a por tabaco, en serio?

¿No te puedo creer?

(ELISA) ¡Oye, mientes fatal! (GUILLEM) Yo sé adónde vas...

(HUGO) O sea, ¿lo está haciendo en serio?

¿Nos está haciendo lo del tabaco?

(Canción "Se nos fue la luz", de María Rodés)

(EN OFF) El sexo me gusta porque me clava en el presente.

Y tu muerte también.

Santi no.

Con Santi siempre estoy esperando

que llegue algo maravilloso que nunca llega.

Estás moreno.

(ASIENTE)

Sí. ¿Qué tal? Bien, ¿y tú?

Bien.

¿Y los niños? Bien. Contentos de estar aquí.

¿Echan de menos a su abuela?

¿Y el tuyo?

Bien.

Últimamente tengo la sensación

de que me paso el día cambiando pañales, pero bien.

Blanca, no tengo mucho rato.

He dicho que iba a por tabaco.

¿Y cuándo nos volveremos a ver? Pues un día de estos.

Hoy solo quería verte y saber cómo estás,

pero me tengo que ir pitando.

Eres un cabrón.

En realidad, estoy fatal.

Mira, los socios hace tres meses que no cobramos

y ahora mismo ni aunque quisiera podría separarme.

No me puedo permitir un alquiler.

Tampoco podrías ir a esquiar,

¿no?

¡Qué pena!

¿Te he dicho ya que estás muy guapa?

Blanca, va, no te enfades.

En serio, no soporto que te enfades conmigo.

Me pone enfermo. Uy, sí, enfermísimo.

Es verdad.

No estoy enfadada.

Eh, ¿estás bien?

Estoy cansada.

¿Cansada de qué?

De todo. No sé. Del día.

Del verano. Es muy cansado.

(RÍE)

(Canción "Questo amore e un motore")

(TODOS) (CANTAN)

(TODOS) (CANTAN)

(Blanca) ¡Uh!

Que si la barbacoa, que si el niño, que si el diente...

(SOFÍA) ¿El diente? Que se le ha caído el diente.

Ay, no.

Y a mí qué me importa el diente. ¿Sí o no?

Hombre, qué pereza, tía.

No hemos follado y además he generado un precedente terrible.

¿Pero por qué?

(COLOCADA) Con los amantes no hay que compartir cotidianidad.

(SOFÍA) No. Cotidianidad no, tía. ¡Qué horror!

Eso es para las parejas estables y felices.

¿Como la suya, no?

(Música italiana)

(AMBOS) (RÍEN)

(PEP) Damiano, tú eres disk jockey, ¿o qué?

-No, no. Es que me gusta mucho la música.

-¿Pero trabajas de esto? ¿Haces bolos y cosas de esas?

-¿No trabajas en música, no?

-No. De momento estoy estudiando música.

(EN CATALÁN) Está estudiando.

(EN CATALÁN) Está estudiando. -Que no.

-Que está estudiando, te dice. ¿Cómo lo ves?

(EN ESPAÑOL) ¿Y qué estudias?

-Estudio música.

Toco el violoncelo en la Filarmónica de Milán.

-Sí.

(LOS TRES) (RÍEN)

-¿En la de Milán? Con todos los músicos detrás.

-Con todos detrás.

(PEP) (RÍE A CARCAJADAS)

Es verdad.

-Guau.

Pues, oye tú, que muy bien, ¿no?

-Sí. -Lo del... Está muy bien, ¿eh?

Joder.

-O sea es que hay dos tipos de tío:

los que no tienen radar sexual,

y los que piensan todo el rato con la polla.

-Sí. -¿Estáis de acuerdo?

O sea, la civilización subsiste gracias a los primeros

y el mundo, en serio, gracias a los segundos.

Es así.

¿De qué te ríes? Es verdad.

Yo que sé, pero para mí tiene sentido.

-No.

(CHICOS) (CANTAN EN ITALIANO)

Vamos, vamos.

(TODOS) (CANTAN EN ITALIANO)

(TODOS) (RÍEN)

(Música italiana)

(CANTA EN ITALIANO)

(TODOS) (CANTAN Y RÍEN)

(TODOS) (CANTAN EN ITALIANO)

(HABLA SIN SENTIDO)

(ELISA) Damiano.

(EN ITALIANO) Amore.

Amore, estoy agotada. ¿Nos vamos?

(AMBOS) (ROMPEN A REÍR)

(HABLA SIN SENTIDO)

¡Ay!

(Piar de pájaros)

Bon giorno, signorina. ¿Hay café?

¿Estás bien? ¿Qué te pasa? Sabes muy bien lo que pasa.

No, ¿qué te pasa? Oye, ¿sabes si hay ibuprofeno?

Estuviste toda la noche tonteando con Damiano

y haciendo como si yo no existiera.

O sea... perdón, perdón... No, no, no te das cuenta.

(RÍE) Perdón, pero es que no...

¿Lo dices por el pico? No, no es por el pico.

No, de verdad... me besó Pep también. (RÍE)

Estábamos muy colocados.

No te preocupes. Además, ya sé que a ti te besa muchísima gente.

Pero es que no estoy hablando de eso.

¿En serio se te puede cruzar por la cabeza

que yo me liaría con tu novio?

Es que es absurdo, de verdad.

Nos echamos unas risas, nos hicimos amigos.

No, no, no lo tuyo no es amistad. Es coqueteo.

¡Oh! Bueno, la amistad es siempre coqueteo, Elisa.

Ah, bien. ¿Pues sabes qué? En ese caso, adelante, todo tuyo.

Sí hombre, ¿te crees que a mí me gustaría enrollarme con Damiano?

(RÍE FUERTE) O sea, de verdad, es que no.

No me gusta tu novio, ¿eh?

¿Sabes qué? Es muy difícil hablar contigo,

porque siempre tienes una justificación para todo.

Relájate Elisa, en serio.

Besarse en la boca no es algo tan íntimo.

Lo hago con mis hijos, con mis amigas, con mis amigos.

(ELISA) Pues mira, ¿sabes?, es que esa idea tan infantil

que tienes donde todo el mundo se entiende, y besa a quien quiera,

cuando quiera,

y entra y sale de las relaciones como quien entra y sale de su casa,

solo funciona cuando los demás te importan una mierda.

A mí los demás no me importan una mierda.

A ti los demás... ¡Que no, no me importan una mierda!

¡No es verdad!

Mira menos tus hijos, a lo mejor tu madre...

todo el mundo te importa una mierda.

Blanca, eres una egoísta. ¿Egoísta yo? ¿Egoísta yo?

Y tú una cobarde.

Me voy al cementerio.

No vas a ir.

Damiano me está esperando.

(SANTI) (EN CATALÁN) Pediré un poco de este queso el día que viene.

Tengo ganas.

(TENDERO) (EN CATALÁN) ¿Algo más? -No, no es necesario.

Buenos días. (TENDERO) Gracias. Buenos días.

¿Siguiente?

(EN ESPAÑOL) Butifarras, por favor.

(TENDERO) ¿Cuántas? Pues unas cuantas.

(EN OFF) La ligereza es una forma de elegancia, decía yo,

vivir con ligereza y alegría es dificilísimo.

(TENDERO) (EN CATALÁN) Perdone, ¿algo más?

¿Eh? No.

(EN CATALÁN) Gracias.

(EN OFF) "Es que tú confundes la ligereza

con el pasotismo, Blanquita.

A ti te toma el pelo todo el mundo". Decías tu.

(GUILLEM) (EN CATALÁN) ¿Quién quiere butifarras?

(NICO) Yo.

(GUILLEM) La pequeña para ti.

(EDGAR) Sí, yo también quiero una.

(NICO) ¿Puedo tomar kétchup? (SOFÍA) Sí, por supuesto.

(NICO) ¿Me la cortas? (SOFÍA) Sí, claro.

(SOFÍA) ¿Sabes que creen que sólo hay escarabajos machos?

(EDGAR) ¿De verdad?

(SOFÍA) ¿Que no existen las hembras y que se reproducen ellos solos?

(EDGAR) ¿Pero esto en Egipto? (SOFÍA) Sí.

(GUILLEM) (EN ESPAÑOL) ¿Y Elisa y Damiano por qué no vienen?

(EN ESPAÑOL) No lo sé. No los he visto yo.

A lo mejor los ha echado. Es capaz.

-¿Sí? -No sé.

¿Y Blanca?

-No sé.

(EDGAR) (EN CATALÁN) ¿Pasa algo?

(EN CATALÁN) No, no. Aquí estamos. ¿Está buena la butifarra?

(EDGAR) Buenísima. (SOFÍA) Buenísima.

(EN OFF) A veces tenía la sensación de que las dos

nos estábamos convirtiendo en árboles resecos y quebradizos.

Pero cuando te lo decía me asegurabas que no,

que éramos las dos personas más fuertes que conocías

y que ningún vendaval podría con nosotras.

(LLORA)

(SOFÍA) Para, para, osti. (GUILLEM) Perdón, perdón.

(SOFÍA) No. (EN CATALÁN) ¿Qué? No ocurre nada.

(SOFÍA) Tú enjabona. (GUILLEM) Sí, yo enjabono...

(SOFÍA) Un poco más de jabón. -Venga, ahora tú.

Escucha, está muy fría esta agua. -Mucho.

-¿No hay agua caliente, o qué? -No sé.

Es que no funciona nada aquí.

(GUILLEM) (EN ESPAÑOL) Hombre, ¿dónde estabas?

-Ha quemado todas las butifarras. -No es verdad.

Estaban negras.

No estaban negras. Estaban buenísimas.

-¡Qué va! -Te han encantado y lo sabes.

-¿No tienes hambre?

-¿Qué pasa? ¿Eh? Nada.

Ella quiere beber.

-Nada, pues voy a buscar más platos. -Sí.

Es... Es maja, eh, Sofía.

Sí, es un personaje.

El otro día estábamos hablando de ti y me dijo que...

que te quería mucho.

Yo la quiero, también. Es una gran persona social.

¿Me pasas los vasos, please?

¿Te gusta, no? ¿Qué?

Sofía, digo. Si te gusta.

Sí.

Un poquito, sí.

Pero si tú no quieres...

Si te hace daño, la mato.

Y lo mismo te digo a ti.

Voy a buscar más platos, ¿vale?

(Timbre puerta)

(VICTORIA) ¿Hola?

¿Hola?

¿Blanca?

Victoria... (VICTORIA) Sí.

Gracias por venir.

(VICTORIA) ¿Qué tal? ¿Te pillo en buen momento?

Sí, sí. No me acordaba a qué hora habíamos quedado. Ven que te enseño.

Este es el salón. (VICTORIA) Ay, ¡qué bonito!

Sí, es precioso, sí. Mira, la terraza.

¿Quién es?

-No sé.

-¿Pero qué dice? -Algo de la casa.

Ah, la cocina. Es grande. Sí, bueno. Un poco vieja.

Y esto ya comunica directamente con...

(GUILLEM) Hola. (VICTORIA) Hola.

...con el salón. (VICTORIA) Ah, vale.

A la derecha.

(VICTORIA) ¿Esta es la habitación principal?

Esta es la habitación principal sí, que en este momento no se puede ver.

Perdóname que está el perro. Venga vamos, seguimos por aquí.

Esta es la habitación de invitados, esta la de los niños.

Comparten este baño, ambos. Bueno, y eso da al pasillo.

Aquí tienen un armario... Que bueno, que está muy bien.

(VICTORIA) Sí.

Esa puerta da a la terraza que acabas de ver.

Y este es el despacho. (VICTORIA) Hum...

¿El despacho de tu madre?

Sí.

Eh...

El salitre ha arruinado las ventanas.

Yo no sé cuánto dinero nos hemos gastado en arreglarlas.

En fin, hay muchas cosas. No sé. Las cañerías se atascan...

los electrodomésticos no van, el agua tampoco.

(SUSPIRA) Hay cosas, hay cosas.

Bueno pues, ya has visto lo que hay.

(VICTORIA) Sí, es una casa única. Con mucha historia.

Hay muchos clientes extranjeros que estarían encantados.

Genial. Muchas gracias Victoria. (VICTORIA) Adiós.

(Puerta)

(GUILLEM) (EN CATALÁN) Dame un poco, va.

(SOFÍA) (EN ESPAÑOL) ¿Tú no fumas, no?

(GUILLEM) (EN CATALÁN) ¿Te comes las uñas?

(SOFÍA) ¿Y tú? (GUILLEM) Bueno, depende.

(SOFÍA) Eh, tú también.

(GUILLEM) (EN ESPAÑOL) ¿Qué pasa?

(SOFÍA) Sí, ¿qué ha sido eso?

¿El qué? (GUILLEM) ¿Cómo que el qué?

¿Qué está pasando?

¿Blanca? Nada, no pasa nada.

(GUILLEM) Sí que pasa. Que no.

(EDGAR) Mamá, ¿pero qué haces?

No lo entiendo.

(GUILLEM) Edgar.

Edgar.

(Olas y viento)

(GRITA EN SILENCIO)

¿Cuándo has llegado?

(ÓSCAR) Hace un rato.

Los niños están con Guillem y con Sofía.

Parecen un matrimonio esos dos, ¿no?

Guillem me ha dicho que quieres vender la casa.

¿Me puedes dar la mano y quedarte un rato haciéndome compañía?

(ÓSCAR) ¿Por qué no me cuentas las cosas? ¿Hum?

Bueno, pero nos queremos, ¿no?

Aunque tú no me soportas y nadie me saca tanto de quicio como tú.

¡Ay!

¿Te acuerdas de aquella vez

que fuimos en moto

y tú estabas muy enfadado, no recuerdo por qué,

y me hiciste bajar y me dejaste ahí tirada?

Sí, y tú me tiraste el casco y casi me provocas un accidente.

Cabrona.

¡Casémonos!

Yo me quiero casar contigo.

Tú no vas a dejar esta vida

desordenada y caótica que tienes,

Blanca, no la vas a dejar nunca.

Bueno, podemos ser amantes toda la vida, ¿no?

(ÓSCAR) No. Porque yo lo quiero o todo o nada.

Hablémoslo, por favor. Lo hemos hablado mil veces.

Sí, lo hemos hablado mil veces. Por favor,

por favor.

Yo siempre voy a estar aquí. Ya lo sabes.

Y nadie te va a querer tanto como te quiero yo.

Hombre, quizás alguien sí, ¿no? ¿O qué? (RÍE) (SUSPIRA)

Nunca volveré a ser mirada por sus ojos.

Pero ahora ya puedes ser quien tú quieras.

(EN OFF) Me observaste enamorarme y desenamorarme,

romperme la crisma y volver a ponerme en pie.

En parte consciente, supongo, de que el amor de mi vida eras tú.

¿Con quién has quedado esta tarde?

Con los de siempre.

Y ¿qué vais a hacer?

Vale ya, mamá, no te pongas pesada.

Es que nunca sé si lo hago bien.

Cuando una es madre tiene mucho miedo a equivocarse.

Es muy difícil saber cuál es la decisión correcta.

Y con lo de la casa, ¿también tienes miedo a equivocarte?

(EN OFF) Edgar nunca será tan adulto, tan consciente de todo,

tan sensible y responsable como lo es ahora.

Y yo, desde luego, nunca lo alcanzaré.

Te debo, pues, todos mis amores posteriores,

incluido el amor salvaje y ciego que siento por mis hijos.

(Canción "Fui a buscar el sol", de María Rodés)

(Puerta abriéndose)

¿Qué? ¿Eh?

¿Qué habíamos dicho del horario, amante impuntual?

Para una vez que llego tarde me regañas.

¿Qué tal? Bien.

(SE BESAN)

(SANTI) No tengo mucho rato y estoy megacansado.

¿No crees que usas el prefijo "mega" con demasiada frecuencia?

Antes te encantaba. Te morías de risa.

Creo que deberíamos dejar de vernos.

Creo que...

que ya no eres el hombre del que me enamoré.

Blanca, eh, el otro día...

Prefiero no, prefiero no hablar más.

No hagas esto, por favor.

Es que no hay conversación más patética en el mundo

y más destinada al fracaso

que la de dos individuos intentando calibrar su amor.

Pero yo te quiero.

Mucho.

Me quieres...

Mucho.

(EN OFF) Los que te quieren mucho en realidad te quieren poco

o tal vez añaden el "mucho"

por miedo a la contundencia del "te quiero".

Mucho.

(EN OFF) El "mucho" hace que el "te quiero"

se convierta en algo apto para todos los públicos.

Una cerveza, por favor.

(MARTÍ) ¿Has perdido algún zapato, hoy?

(RÍE) De momento no. (MARTÍ) ¿No?

¿Cuándo es tu cumpleaños?

(MARTÍ) ¿Por?

Para regalarte unas nuevas.

Pero si están perfectas. Si esto es perfecto para Cadaqués.

Ya verás, mira. Pruébatelas.

Pruébatelas.

(RÍE) Pruébatelas.

(MARTÍ) (ASIENTE)

Mira, así acaba el cuento. ¿No?

¿Qué hacías en el funeral de mi madre?

Mi padre la conocía.

No me digas que somos hermanos.

De joven mi padre tuvo un local de música en Barcelona,

un garito pequeño, un antro, vaya.

Tu madre solía frecuentarlo.

Mi madre, ¿en un antro? Sí. Iba mucho.

A ciertas horas, mi padre cogía la guitarra y se ponía a cantar.

A tu madre le encantaba. Siempre le pedía la misma canción.

Una noche, mi padre le confesó que tenía problemas de dinero.

Al día siguiente tu madre fue a buscarlo,

le preguntó cuánto necesitaba y se lo dio.

Sin preguntarle para qué era ni cuándo se lo devolvería,

sin, bueno, sin apenas conocerle.

Así que cuando me enteré, bueno,

del funeral,

quise estar ahí.

Fue una manera de darle las gracias de parte de mi padre.

¿Y por qué no viniste a saludarme?

Bueno, tenías mucha gente alrededor.

Eso es lo que les pasa

a los familiares de los muertos en los funerales.

Sí. Es verdad. Sí, sí.

Me hubieses arreglado el día.

Bueno... (RÍE)

ese día igual ya no tenía arreglo.

Ya, quizás no.

No conocía esa historia.

Sí.

Bueno, supongo que...

que nunca terminamos de conocer del todo a nuestros padres, ¿no?

(CANTA) Sé que mis ansias de amor

y tu forma de querer (RÍE)

no se pueden encontrar. no se pueden encontrar.

(MARTÍ) (canta) Sé...

...que mis ansias de amor

y tu forma de querer y tu forma de querer

no se pueden encontrar.

Esa.

Esa.

(Canción "Hechizo", de María Rodés)

(RÍE FUERTE)

Había que ganarse la atención de nuestros padres, ¿no?,

por eso somos todos una generación de seductores.

(MARTÍ) Me lo tomaré como un piropo. Lo es, lo es. (RÍE)

¡Hum!

¡Cuántas pecas! Me encanta.

Tienes un mapamundi.

(RÍE) De pequeña las odiaba. Pues a mí me encantan.

¿Sí?

¿Te las han contado alguna vez?

No.

Yo soy muy bueno con los números.

Espera, espera. Un momento. (CARRASPEA)

Es que yo creo que lo que necesito es un amigo.

Yo como amigo soy nefasto.

(AMBOS) (RÍEN)

Yo tampoco soy nada del otro mundo, en realidad.

Ha sido un...

un honor conocerte, Martí.

Lo mismo digo.

¿Sabes que eso fue lo que me dijo mi madre?

Un día de pronto se giró y me dijo: “Ha sido un honor conocerte”.

Tenía razón.

Me voy a ir.

¿Sí?

(Música y conversaciones)

(Olas) (Gaviotas)

(PATUM) (GIME)

(EDGAR) ¿Dónde va la gente que muere, mamá?

Yo creo que van a aquellos lugares donde siempre quisieron ir.

Entonces la abuela está aquí en Cadaqués, ¿no?

¿Y Patum, dónde se irá?

En la nube, con Copito. ¿Te acuerdas de ese sueño?

(NICO) Sí.

Pero, ¿les podemos llamar?

¿Llamar por teléfono, dices? (NICO) Sí.

No podemos, mi amor.

¿Y enviar cartas?

Tampoco.

Pero podemos soñar con ellos,

podemos imaginarles, podemos hablar con ellos...

Érase una vez en un lugar muy muy lejano,

en China, tal vez,

había un emperador muy listo y muy compasivo

que reunió a todos los sabios del reino,

a filósofos, a científicos, matemáticos, poetas...

y les dijo: “Quiero que me traigáis una frase corta

que me sirva para cualquier situación posible en la vida”.

Entonces los sabios se retiraron y pasaron meses y meses pensando.

¿Qué pasó?

Cuando volvieron, le dijeron al emperador: “Ya tenemos la frase”.

¿Cuál era?

"También esto pasará".

Pues a mí me da mucha pena.

Como decía la abuela,

la pena y la tristeza pasan,

como pasan la euforia y la alegría. Todo pasa.

(Música de piano)

(EN OFF) Pero sé que no es verdad,

viviré sin ti hasta que me muera.

Una de las cosas más terribles de hacerte vieja, ¿sabes cuál es?

Darte cuenta de que lo que dices ya no le interesa a nadie.

(EN OFF) Fuiste depositando toda la responsabilidad

de tu menguante felicidad

sobre mis hombros, mamá.

Incluso cuando me aparté de ti,

al ver que si no lo hacía,

no sólo morirías tú bajo tus escombros.

Hice lo que pude.

A veces también hacía lo que tenía que hacer. No siempre.

Nunca fui muy buena para enfrentarme a la miseria.

Yo tampoco. Lo siento. No, no lo sientas.

Nuestra mejor arma para luchar contra la miseria era la risa.

(RÍE)

(Música de guitarra)

(EN OFF) Me regalaste la risa loca.

La afición a todos los juegos.

El desprecio por todo lo que te parecía

que hacía la vida más pequeña e irrespirable.

La falta total de sentido de culpa.

Y la libertad y la responsabilidad que eso conlleva.

(Golpes contra la puerta)

(EN OFF) Recuerdo habernos mirado en algún momento

a través de una mesa llena de gente.

Me sonreías desde lejos y yo sabía que tú sabías,

que las dos sabíamos...

Y ahora también lo sé...

Me querías.

Ni mucho, ni poco.

Me querías y punto.

(Música de violoncello)

(Canción "Un amor", de María Rodés)

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