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[ZUMBIDO]
[ZUMBIDO]
[ZUMBIDO]
[ZUMBIDO]
- ¡Muere! - ¡Ay!
- ¿Eres tonta? - No, me estaba volviendo loca.
- ¿Qué hora es? - Las cinco. Durmamos, anda.
¿"Durmamos"? ¿Quién se vuelve a dormir ahora?
¡Qué fácil lo dices!
Dentro de poco tengo que ir a trabajar. ¡Yo!
- ¿Diana? - ¿Eh? - ¿Tienes noticias? - ¿De quién?
- Diana, ¿noticias de la Tataranni? - No, no sé dónde está.
- ¡Tenía que firmarme un permiso! - Si no lo sé, no lo sé. - Vale.
- ¡Diana! - ¡Dios mío!
- Perdona. - Quería saber de Imma.
Dentro de poco me jubilo y quería saludarla.
- ¿Sigue de vacaciones? - Sí, ¡dichosa ella! - ¡Eh! - Eh.
¡Diana! ¡Diana!
- ¿La doctora? - Espera abajo en el aparcamiento.
- La doctora D'Antonio. - Ah.
Un hombre ha muerto en su propia casa.
Era un médico del hospital Lacava.
"Egidio Calbi". Aquí está la dirección.
De la Tataranni no sé nada.
Vale. Si la oye, ¿puede decirle que la estoy buscando?
Si quieres, puedes hablar conmigo.
- ¿Por qué, os ha dicho algo? - ¿De qué cosa?
No, nada, nada urgente. No se preocupen.
Voy a ver a D'Antonio, gracias. Gracias.
- ¡De Santis! - ¡Buenos días! - ¿Puedo ofrecerle un café? - Ya me tomé dos.
- El descafeinado, por favor. - Gracias.
¿De la veraneante clandestina tenemos señales de vida?
- Un mensaje, una postal... - No.
¿Ni siquiera sabemos en qué parte del mundo está?
[SONIDOS DE CELULAR] - Disculpe. - Adelante.
- Ah, tengo que contestar. - Mmm...
(en voz baja) ¿Diga? - ¿Por qué hablas bajo? - Dime.
- ¿Dónde está el mando a distancia? - Mira en la estantería, cerca de la copa.
¿Por qué nunca lo pones en su sitio?
Tú eres la única que lo usa.
Debo irme. Ciao, bella di mamma, ciao.
- Mi hija. - Si llegara a llamar Tataranni,
díle que haré la vista gorda a sus peripecias profesionales
si puede facilitar su regreso... (juntos) ¡Papá, papá!
¿Qué es este alboroto? ¿Estamos en la jungla? Aquí están mis hijas.
¡Qué bellas señoritas!
Saludemos a la doctora.
Bueno, la próxima vez.
Mi suegro fue ingresado en Milán por un problema de salud.
Mi esposa tuvo que irse con él y yo me quedé con ellas.
Lo siento. Estará contento de disfrutar de sus hijas.
- Uh, contentísimo. - ¡Papá, quiero patatas fritas!
- ¡Claro, papá le compra todo a Francesca! - ¡Soy yo Francesca!
¿De verdad? Maldita sea...
- Dos bolsas de patatas fritas idénticas. - Sí. - Hacen todo igual.
- También un jugo de pera. - Para mí de piña. - Para mí también.
- ¿Por qué siempre me copias? - No es verdad. - Papá, ¿es verdad?
- Es por afecto. - ¿Tiene una niñera?
He cambiado dos en una semana. Busco un domador.
He encontrado una solución de emergencia.
- ¡Vengan aquí! (en napolitano) ¡Vieni qui!
- Que tenga un buen día. - Igualmente, Pasquale.
¡Diana, ciao!
- ¡Pasquale! - Buenos días.
Para mí lo de siempre y un café para ella. ¿Novedades de Tataranni?
- Nada, nada. - Necesito su oficina. - ¿Qué vas a hacer ahí?
Vitali me ha pedido que cuide a sus hijas, una cosa imprevista.
Las dos están en una edad compleja, no es fácil
pero él confía ciegamente en mí. - ¿Sí?
- No puedo tenerlas en el archivo. - No, claro.
- Cuento contigo, Diana. - Eh...
- Ciao, cara. - Ciao, Maria.
- ¡Diana! (gritando) No sé dónde está Tataranni, ¿vale?
- ¡Te estaba buscando! Ha llegado esto. - Perdón.
No duermo bien por la noche. Estoy cansada, hay mosquitos.
La veo nerviosa, ¿hay problemas?
Estoy tratando de cambiar mis compromisos.
Este cadáver no nos venía bien.
Tataranni está de vacaciones. Solo vosotros podíais...
- No es fácil. - ¿Sustituir a Tataranni?
- Organizar una boda. - ¡Ah! - Eh.
-Espero terminar pronto, para que el cura no se enfade. -¿"Cura"?
-Hago el curso prematrimonial. -Ya. -Conduce y no te distraigas. -Sí.
- Salve. - Salve. - En el segundo piso. Hay ascensor.
Yo subo por las escaleras y echo un vistazo.
Si quieres mantenerte en forma, adelante, pero he revisado cada centímetro.
Ni sangre, ni señales de allanamiento. Nada extraño.
- Para mí, se sintió mal. - ¿Por qué no nos deja subir?
Por favor. Si quiere, la acompaño. Le abro paso.
Parece el portero del edificio.
- Taccardi. - Buenos días.
Parecería un shock anafiláctico.
Creo que también sé a qué se debe. Paracetamol.
- ¿Ves? ¡Le ha dado un chungo! - ¡Lamacchia!
- ¿Qué le hace suponer eso? - Conocía a la víctima.
Recientemente había descubierto que era alérgico.
- ¿Usted quién es? - Es la señora que nos ha llamado.
Simona Pozzovivo.
Egidio era mi marido. Nos separamos hace algunos años.
Doctora, mire lo que he encontrado.
¡Una caja de paracetamol! Faltan algunas pastillas.
"Hablando del rey de Roma, y él que se asoma."
El colega quiere decir que se ha encontrado el arma del delito.
- ¿Quién les ha dicho que es un delito? - Según usted, ¿qué ha pasado?
Todo hace pensar en una fatal distracción.
Podría ordenar la autopsia, el análisis del vaso y de las huellas,
pero sin indicios válidos debería archivar el caso.
La ley me lo impone.
[SONIDOS DE CELULAR]
Disculpe.
¿Diga?
(Tv) No se hace así.
¿Quieres enseñarme cómo se hace una escayola, Hakan?
¡Me refería a mí!
¡No se despide a la gente así!
No tenía otra opción.
Podría ser lo último que haga.
Podría morir.
[SONIDOS DE CELULAR]
["GECMIS GUZEL GUNLERI" DE SAVINA YANNATOU EN LA TV]
[NOTIFICACIÓN DEL CELULAR]
[BESOS DESDE LA TV]
(Tv) Hakan, debemos poner fin a todo esto, ¡está mal!
Maresciallo, ¿qué sucede?
- Debo hacer las inspecciones en el restaurante. - ¡Aquí estoy!
- ¡Dottoressa, una declaración! - ¡Vía!
- ¡Una declaración! - Zazza, dale, ve. - ¡Está bien!
[EL PERRO LADRA] ¡Hasta el perro!
Haz una panorámica sin llamar la atención.
[SONIDO DE CELULAR]
- ¿Hola? - Estoy en el supermercado, ¿se te ocurre algo?
- No tengo hambre, toma lo que quieras. - ¡No, debes comer!
Te compraré tus fresas favoritas.
También había plátanos a 1,79 euros.
¿Sabes qué hacemos esta noche? Instituto de belleza.
¿Y qué comemos? ¿Nodini? ¿Fiordilatte?
No, fiordilatte no. ¿Me pones nodini, por favor?
Y las aceitunas, las verdes, las deshuesadas.
Sin hueso, ¿verdad? ¡Oh! Cleo, ¡hola, cariño!
- "¿Cleo"? ¡Diana! - Nos vemos en casa en un rato.
- Vale, ya voy. Chao, chao. - ¡Diana!
- ¡Pietro! - Hola. - ¿Tú también haciendo la compra aquí? ¡Qué gusto!
Eh... ¿Pero Cleo no estaba estudiando en el extranjero?
- Sí, pero ha vuelto a casa por unos días. - Bien.
- ¿Cómo está Valentina? - Eh...
- Imma me ha dicho que se cambia de facultad. - ¿Cuándo te lo dijo?
¿Cuándo me lo dijo? Eh, a recordar...
Hace un tiempo, ahora no recuerdo cuándo.
- Es que lo ha decidido hace poco. - Ah... - Al menos eso me parece.
(en voz baja) Las aceitunas. - ¿Y tú?
- ¿Yo? Bien, bien. - No, ¿tú has vuelto a saber de Imma?
No, no.
- Mucha gente me pregunta por ella. - No me lo digas a mí. ¡Gracias!
Pietro, anda, si no, te adelantan todos.
- ¡Señora, los nodini! - Los nodini. - Ah, gracias.
Gracias. ¡Chao, Pietro!
Una ración individual de aceitunas.
[MÚSICA DE LA TELE]
¿Imma?
¡Dios mío, Diana, no te he oído!
¡Estás prácticamente dentro de la tele!
Se ve borrosa, no es gran cosa.
- Es nueva, ¡funciona de maravilla! - Bah...
De todas formas, no puedo seguir adelante así.
Todos en la Fiscalía me preguntan por ti. Porzia, Capozza, Calogiuri...
- ¿Incluso Calogiuri? - ¿"Incluso"? Me lo encuentro cada diez minutos.
Tiene que hablarte de una cosa importante. No se da paz.
- Me imagino. - ¿Tú sabes de qué se trata? - Sí.
No, es más, ¡no lo sé, Diana!
Ya no consigo encontrar excusas.
Incluso con Pietro me he andado por las ramas.
- ¿"Pietro"? - Eh.
Me lo encontré en el supermercado. Estaba mustio, mustio.
Ya se ha arrepentido, te lo digo yo, no como ese cornudo de mi ex.
Solo nos faltan las lágrimas de cocodrilo.
- ¿En qué capítulo estás? - 17.
- ¿Se ha visto diez en un día? - También he visto el telediario. - Menos mal.
- Ven, ayúdame a cocinar. - Ah...
Tienes que comer esta noche.
Oh, mamá...
- ¿Qué pasa? - Un mareo.
Estás pálida, deberías hacerte ver.
No, quizás es porque me he levantado de golpe.
En las noticias vi que Zazza estaba delante de la casa del médico muerto.
- Dice que era uno muy comprometido, siempre en primera línea. - Calbi.
- La D'Antonio ya archivó el caso. - Claro.
Quizás tenía algo mejor que hacer, ¿no?
- Dijo que le escribieras si vas a la boda. - "Espera y verás".
- ¿Qué dice Taccardi? - Pobrecito.
Está mustio mustio. Calbi era un amigo de la Universidad.
Dice que quizás tuvo un shock anafiláctico.
Tomó un medicamento que no debía tomar, no entendí bien.
Te saluda. Me dijo: "Saluda mucho a la Tataranni, cuando la veas."
Yo dije: "¡Eh, si la veo! ¿Cuándo veo a la doctora?"
[SONIDO DE TELÉFONO] ¿Diga?
- Buenas noches. - Ah, doctora. ¿Pero no está de vacaciones?
Ehm... Sí, estaría de vacaciones.
Oiga, la he llamado porque me he enterado
de lo de su amigo Calbi y lo siento mucho. - Gracias.
- Sí, por desgracia. - Ah, ¿estás al teléfono? Perdona.
Era una persona especial.
Egidio había descubierto hacía poco que era alérgico al Paracetamol.
Cosa que yo sabía, confirmada también por la ex esposa, Simona Pozzovivo.
Ella también es médico. Oculista, para ser exactos.
¿Encontraron el medicamento en casa?
Sí, encontramos un tubo de comprimidos
y un vaso de refresco de naranja.
- Quizás tomó el fármaco con eso. - No lo noto convencido.
Si hubiera hecho la autopsia, quizás podría confirmárselo.
Nunca podríamos saber si tomó el Paracetamol por error.
¿Querrías reabrir el caso?
- Bah, no tengo otra cosa en qué pensar... - Mmm.
En mi opinión, hay demasiadas rarezas en esta muerte natural.
Artículo 416 del Código de Procedimiento Penal: "El Ministerio Público..."
- ¿Has vuelto a estudiar como juez de paz? - ¿Y si fuera así?
- ¿Piensas que no soy capaz? - No pienso nada.
- Gracias por el apoyo. - De todas formas, no es el 416.
- No, 416. - No, es el 414.
"El Ministerio Público puede solicitar la reapertura de la investigación"
"si existe la necesidad de mayores investigaciones." Artículo 414.
[VOCES INDISTINTAS]
- Casi terminamos. - Mmm. - Un poco de paciencia.
- Pare. - Disculpe.
No veo grandes anomalías, solo cierto cansancio.
Podría tratarse solo de un poco de estrés.
- Eso nunca falta. - Sí.
Le aconsejo unas gafas de descanso
y trabajar un poco menos, si lo consigue.
Siento lo de su marido. La vi anoche en el telediario.
No me estoy ocupando yo del caso, pero lo estoy siguiendo.
Deformación profesional.
Si quisiera esclarecer la muerte de Egidio, se lo agradecería.
Usted siempre está del lado de quien no tiene garantías. Egidio era así también.
Hay una cosa que no me explico.
Aquella mañana había ido al hospital, porque estaba de turno.
Él no se presentó. No respondía al teléfono, me preocupé.
Fui a su casa, pero la puerta no estaba cerrada con llave.
- Siempre echaba la llave. - ¿Se lo dijo a mi colega?
No tuve tiempo.
Para ella solo contaba que no hubiera señales de allanamiento,
pero Egidio podría haber abierto la puerta a alguien que conocía.
No, disculpe. Entonces, la puerta estaba sin echar la llave, pero estaba cerrada.
- ¿Cómo entró usted? - Tenía las llaves.
- ¿Le parece raro? - No.
Egidio y yo estuvimos casados durante muchos años antes de divorciarnos.
Él siguió siendo mi punto de referencia y yo también para él.
Créame, no es fácil tirar por la borda tantos años
de cercanía y de conocimiento.
- ¿Por qué echaba la llave? - Había recibido amenazas.
¿Qué tipo de amenazas?
La gente se apresura a atacar a un médico.
Para ellos basta con leer en Internet.
¿Su exmarido después de la separación tuvo otra relación?
¿Otras mujeres, en resumen?
No, no creo que tuviera tiempo para esas cosas.
Quiero decir que para él ser médico era una vocación.
Era más fuerte que nuestro matrimonio, por eso entramos en crisis.
Su vida era demasiado llena.
- No había lugar para nada más. - Entiendo.
[NOTIFICACIÓN DEL MÓVIL]
- Disculpe. - No se preocupe.
Aléjelo un poco, doctora.
Ah, claro.
Hubiera sido mejor no verlo.
Adelante, mariscal.
Así que investigó el atentado a Romaniello
infiltrándose en un clan criminal y poniéndose en peligro.
Quería estar a la altura de mi uniforme.
Pero me mantuvo en la oscuridad.
Por eso insistí para que se hiciera esta reunión.
No ha sido el proceso más ortodoxo
pero debemos reconocerle que ha obtenido grandes resultados
como descubrir que Latronico está vivo, pero hay un descubrimiento más importante.
Latronico se mueve continuamente.
Puede contar con una red extensísima de cómplices y colaboradores.
¿Están convencidos de que actuando encubierto
el mariscal podría anticipar sus movimientos?
¿Por qué detener todo ahora?
¿Tanto vale seguir adelante, entiende?
Calogiuri debería continuar trabajando para la Fiscalía
proporcionando información poco relevante a Latronico, hasta la captura.
Hay que felicitar a nuestro mariscal.
Ha recorrido un largo camino desde que era un tímido agente
que se dejaba mandar a rajatabla.
Si se refiere a la doctora Tataranni
gracias a sus métodos he entendido qué significa hacer este trabajo.
¿También en este asunto le habría iluminado el camino?
No, la doctora no sabe nada.
- Hola, Imma. - Hola, Diana. - ¿Cómo va, todo bien? - Mmm.
¿No has comido?
No hacía falta que me esperaras, te lo había dicho. ¡Qué amable eres!
[TIMBRE] ¿Ahora quién es?
- ¿Valentina? - No, la he oído antes, salía con los amigos.
- ¿Quién es? - Diana, haz bajar a Imma.
(en voz baja) ¡Es Pietro! Quiere que bajes.
- ¿Cómo? ¿Te has hecho seguir? - No, he tenido cuidado.
He mirado a mis espaldas.
No, no puedo, no quiero verlo.
Escucha, Imma... Espera.
Pietro, no sé de qué hablas. Imma no está, te lo aseguro.
- Si quieres, sube y lo compruebas. - Vale, entonces subo.
Escucha, Imma, debes tener coraje.
Puede ser una ocasión para que se aclaren.
Un primer paso para hacer las paces, tanto si no, sube él.
¡Tana para Imma!
¿Cómo has hecho para encontrarme?
El tinte.
He encontrado a Diana en el supermercado, tenía el carrito lleno.
Luego me he acordado de que te encantan las fresas.
- Dos indicios hacen una prueba, ¿no? - En realidad, se necesitan tres.
Lo has intentado y te ha salido bien de suerte.
O quizás te conozco mejor que nadie.
Virtudes y defectos, como tú me conoces a mí.
Vuelve a casa, no podemos tirar una vida juntos.
Deberías haberlo pensado antes.
No es fácil olvidar ciertas cosas, pero siempre lo hemos superado.
Dame una oportunidad.
Es difícil, Pietro.
Con Sara no pasó nada.
Te has enamorado. ¿No es nada?
Nunca habría seguido adelante.
- Lo dices ahora. - Sí.
Sí, lo digo ahora que no estás.
Te echo de menos, siento que voy a enloquecer sin ti.
No, por favor, da i.
Solo nos falta esto.
¿Entonces la condena es definitiva?
Sí, por el momento sí.
Entonces apelaré.
No te hagas ilusiones.
¿Estás tan celosa?
-Ha habido una traición. -¿Qué traición? -Te he traicionado yo.
Yo te he traicionado, he estado con otro.
- ¿Con quién? - Con Calogiuri.
Claro.
"Calogiuri".
¡Y yo que te lo pregunto encima!
Casi me pongo de rodillas.
25 años de matrimonio, una hija...
Hemos pasado por tantas cosas, pero está Calogiuri que es joven.
Sois una buena pareja, sigan divirtiéndose.
- No digas eso. - Lo sabían hasta las piedras.
excepto este servidor, que fingía no saberlo.
Ocurrió una vez. No habría ocurrido, si no hubieras empezado tú.
¿Necesitabas una excusa?
¿Un pretexto? ¿Eh?
- No te he puesto cadenas. - Nadie me las pone.
- Lo sabes. - ¡Pues vete, eres libre! Ya no te conozco.
Quizás nunca te he conocido y no me interesa hacerlo.
- Se acabó el tiempo, tú y yo hemos terminado. - Pietro...
¡Pruébalo, Imma, pruébalo!
¡Ya no tenemos nada que decirnos!
- ¿Cómo ha ido? - ¿Hay otra pregunta?
Tienes una cara...
- ¿Quieres una copa de vino? - Sí.
Tendré que ponerme las gafas.
- Hoy he ido al oculista. - ¡Finalmente te has decidido!
Perdón, me equivoco...
¿o la ex mujer del médico muerto es oculista?
¡Figúrate si te hacías una visita! Tienes una salud de hierro...
¡Dios mío! ¡Imma!
¡Dios mío, dios mío... Imma!
¡Dios mío... Dios mío, Imma!
¡Dios mío!
¡Imma!
¡Dios mío... Imma!
[MÚSICA JAZZ]
- Valentina. - Papá, ¿todo bien?
En realidad, no.
He hablado con tu madre.
Ah.
¿Y cómo...? ¿Cómo ha ido?
A veces en las familias suceden ciertas cosas.
Incluso entre personas que se han querido bien
y entre las que ha habido afecto.
Papá, yo sabía que mamá estaba con Diana.
Sí, incluso iba a visitarla, pero ella me hizo jurar
que no te dijera nada.
Tranquila, Valentina.
Lo importante es que he hablado con tu madre.
Se le pasará, necesita tiempo.
[SONIDO DE TELÉFONO]
Solo un poco de tiempo.
- "Diana". - ¿Cómo? - Toma.
¡Diana!
¿Cómo "mal"?
[LATIDO CARDÍACO REGULAR]
Buenos días.
[VOCES INDISTINTAS]
¿Doctor?
- Mmm... - ¿Señora Tataranni?
- Buenos días. - Soy el doctor Rosario Marrese. - ¿Qué me pasó?
- Anoche se desmayó. - ¿Cómo que "desmayó"?
Es normal que no lo recuerde.
Ya hemos hecho los primeros exámenes.
El hierro está bajo, pero parece todo en orden.
Con toda probabilidad se ha tratado de un síncope benigno.
Puede pasar.
¿Me dejan ir a casa?
Deberá hacerse algunas pruebas más profundas
para descartar algunas patologías. - ¿"Patologías"?
Son solo controles de rutina. Por ahora, elija usted.
¿Quiere hacerlo todo en el hospital de día o disfrutar de unos días
de vacaciones? Claro, nuestro hospital no es el Ritz.
- No, me quedo aquí. - Perfecto.
- Continúe con la electrolítica. - Sí. - La dejo en buenas manos.
¡Yo soy Santina Potenza!
- ¿Sabe jugar a la brisca? - Santina, dejemos en paz a la señora.
- ¿Tiene frío? - Un poco. - Cierro la ventana.
Esta está rota.
Todos piensan en el hospital nuevo y nadie piensa más en este.
En este hospital nacieron mis hijos.
¡Qué pena que ahora tenga que cerrar!
- ¿La subo un poco? - Sí. - Venga. - Oh...
Okay, espere.
- Gracias. - Aquí tiene.
De todas formas, no se preocupe. El estrés, el trabajo... Pasa.
¿Usted conocía al doctor Calbi, al que encontraron muerto?
Sí, trabajábamos en el mismo departamento.
Era muy bueno. ¡Siempre era amable y disponible!
- ¿Puedo? - ¿Quién es esta bella muchacha?
- ¡Valentina! - ¡Mamá! - ¡Valentina! - Ehi.
¡Qué susto! Estábamos todos preocupados. Diana, la nonna...
Usted se habrá preocupado sabiendo que no estaba muerta.
Mira lo que te he traído.
Aquí tienes tu móvil y algo para leer.
Aquí tenemos tu nuevo pijama, mira.
Bonito, ¿eh? Te lo manda Diana, está aquí fuera con papá.
- ¿También está papá? - Sí. No los dejan entrar, porque no es hora de visita.
- ¿Ha visto qué guapa está? - Lo dice solo porque está mal.
-Sí, es muy guapa. -Valentina, dile a papá que estoy bien.
No le digas nada a nonna Brunella.
Claro, no es el caso de hacerla preocupar.
¡Salvatore, date prisa!
-Así llego al cementerio con los pies por delante. -Hay un radar, tía.
Aquí no hay nada, solo cipreses.
- ¡Anda! - ¡Claro que sí!
El viento en el pelo...
¡Qué buenos recuerdos!
¿Puedes moderar los términos, mamá?
¿Tú cómo llamas a una que deja al marido, la hija
y se va a casa de una amiga? - Ahora no está en casa de una amiga.
Está en el hospital, no quiero insistir.
¿Es culpa mía si esta noticia es fresca de hoy?
Luego me habías dicho que estaba mejor. ¡Quién la mata a esa!
Mmm... ¡No me hagas hablar!
- Ya has hablado demasiado. - ¡Hablo, porque es un escándalo!
¡Denúnciala por abandono del lecho conyugal!
Ya no es delito, han abrogado la ley.
- ¿Desde cuándo? - Serán al menos 30 años.
¡Eso, hace 30 años que este país está en la porquería!
- Todo se arreglará, ya verás. - Esperemos.
Esta noche en el círculo viene un escritor.
Un tal Vasco Parisi.
- ¿Te dice algo el nombre? - Ha ganado premios, sí.
¿Por qué no vamos? Estaréis entre colegas, tú también escribes.
¿Qué escribo yo?
Hice un curso de escritura. ¡Nunca lo hubiera hecho!
- ¿Desde cuándo te interesas por estas cosas? - ¡Desde nunca!
Te ve deprimido y quiere distraerte. ¿No lo has entendido?
Hacía falta el traductor simultáneo.
- ¿Siete por ocho? (juntos) 48. - 56.
- ¿Cinco por seis? (juntos) 36.
No, da 30.
Empecemos por lo básico. ¿Tres por dos?
- Ya no me escribe la pluma. - Venga, terminemos al menos un ejercicio.
(juntos) ¡Ya hemos terminado!
¡Pero yo digo sin errores! [LAS GEMELAS RESOPLAN]
- Adelante. - ¿No tienes hijos tuyos?
En esencia, ¿los médicos serían optimistas?
Sí, están haciendo las pruebas para entender por qué se desmayó.
- Aún no está claro. - No es el único misterio de este asunto.
¿Cómo es que Tataranni se sintió mal en Matera? ¿No estaba de vacaciones?
- Quizás acababa de volver. - ¿Para luego desmayarse en su casa?
Mejor en casa que de viaje.
[SONIDOS DE CELULAR]
Con permiso, procurador.
- ¡Cleo, tesoro! - "Cleo"...
- ¿Cómo estás? - Aparentemente, nada del otro mundo.
Solo un poco de astenia.
Eso es cuando uno no come, ¿no? A ver si ahora te decides.
Todos me preguntan cómo estás, cuándo vuelves...
Eh... Incluso cierto mariscal.
- ¿Otra vez? - Lo tengo aquí delante.
Imma, deberías ver cómo está, como un alma en pena.
Quizás realmente tiene un problema que solo tú puedes resolver.
¿Por qué no lo llamas? Todos saben que no estás de vacaciones.
Tarde o temprano lo llamaré.
No me estoy sintiendo bien, tengo que colgar.
- Adiós. - Vale, adiós.
- ¡Doctora! - Ah, disculpe. - ¿Necesita algo?
¿Es esta la habitación del doctor Calbi?
Egidio era un médico como hay pocos.
Todavía no podemos creerlo. Tenemos que trabajar el doble.
Él era incansable.
¡Oh, mamá! Eh, sí...
A veces quizás tenía un poco la cabeza en las nubes.
¿Hasta el punto de haber podido tomar Paracetamol incluso siendo alérgico?
Es extraño, más aún para un médico, pero vete tú a saber...
A veces, cuando se estira demasiado la cuerda...
¿Que usted sepa, aparte de toda la gente que lo quería bien,
¿Calbi tenía algún enemigo?
Su ex mujer me ha dicho que últimamente se había encerrado en casa
porque alguien lo amenazaba.
Bueno, en efecto... alguien que lo había amenazado sí había.
Angelo Benevento.
- ¿Quién es? - Tiene una rosticería en Matera.
Es el marido de una paciente de Calbi que murió.
Parece que no se lo tomó bien.
Hay una denuncia por parte de Calbi a este Benevento.
Data de finales de septiembre.
- ¡Bingo! - Luego retirada.
- ¿Por qué? - Eso habría que preguntárselo a él.
Imma, tú no tienes que seguir una dieta particular, ¿verdad?
- ¿Habitación 27? - Sí, buenas noches, venga.
- Buenas noches. - Despacio, la señora está durmiendo. - Ah, sí.
- ¿Cuánto le debo? - 16,50 euros.
Menos mal que ha tardado poco. Tengo un hambre...
Vengo a menudo. Con lo que pasan, quien puede se las arregla de otra manera.
¡Qué perfume! Dicen que usted hace las mejores croquetas de Matera
y que las entrega personalmente. - "El que se hace el trabajo, lo hace tres veces".
Sinceramente, a mí estos repartidores me dan un poco de pena.
- No, quédese con esto. - Ah, gracias.
- Muy amable. Madre mía... - No se preocupe.
Me siento un poco limitada.
¿También el doctor Calbi pedía las croquetas?
¿Usted es Tataranni, la jueza?
No, hay un vago parecido. No se pondría un pijama así.
¡Es ella! Yo no hablo con los jueces.
Benevento, escúcheme. No quiero meterlo en problemas.
Quiero entender por qué la tenía con el doctor Calbi.
-Lo amenazó. -Mató a mi esposa. -Los médicos no matan.
Curan. Luego pasa que a veces no lo logran.
¡Los médicos están vendidos a las farmacéuticas!
- Especulan con los pacientes. ¿Usted no usa Internet? - Poco.
¿Cómo habría matado a su esposa?
Le dio una cura inútil.
Había una nueva que había dado excelentes resultados en Bielorrusia
si no me equivoco. - ¿Cómo lo sabe? - Lo encontré en la red.
- Ah. - Avise a Calbi, pero él dijo que era un cuento
porque no había sido publicada en una revista.
¿Qué me importaba la revista?
Estos se lo cantan, se lo tocan y mientras tanto mi esposa está muerta.
- Quería que también Calbi... - ¡Sí!
De lo contrario, diría una mentira.
Pero yo no lo maté.
Evidentemente existe una justicia.
- ¿Usted sabía que Calbi era alérgico al Paracetamol? - ¿"Para" qué?
¿No lo conoce? ¡Usted es un experto en medicina!
- Tengo otras entregas que hacer. - ¡Benevento!
-¿Dónde estaba la noche que murió Calbi? -Entregando croquetas
a alguien menos corrupto que usted.
¿Cómo fue? ¿Confesó?
Es un hueso duro de roer este.
- ¿Te gustan las croquetas? - Claro.
Una para ti y una para mí.
"Te dijeron que me iré"
"sin añadir"
"que un error fue el haberme dado un nombre."
"Qué malentendido, mis recuerdos."
Para concluir, esta.
Se llama...
"Giovanna".
[RUIDO]
"Explotarás en el infinito." [LUCIANO RUSSA]
"Desde el agujero negro de mi conciencia."
"Labios, manos, miradas."
"Espejismo de transparencia."
"Me revelarás a mí mismo"
"porque ya no sé quién soy en tu ausencia."
"Me dirás el nombre de los días que vendrán"
"porque solo contigo vendrán nuevos días"
"y tendrán un nombre."
"Mostrándome en el espejo de tus ojos"
"la imagen de mí, cuando aún creía"
"en conquistar el mundo con las palabras."
- ¿Qué ha pasado? - Nada, sigue durmiendo.
[VOCES INDISTINTAS]
- ¡Felicitaciones, qué hermoso poema! - Muy amable.
- Has estado genial. - Gracias.
Felicitaciones, muy bonitas las cosas que ha dicho.
Las escribí cuando todavía creía en el amor, hace siglos.
- ¿Tienes un cigarrillo? - No, lo siento.
La llevo a cenar, señor Parisi.
He reservado para dos, un tete-à-tete.
Gracias, pero debo renunciar, porque...
Hay... Ha venido a visitarme este amigo mío.
Me ha hecho una visita improvisada, hablamos un poco.
- Será para la próxima vez. - Vale.
Gracias, gracias, adiós.
Me has salvado.
- Ciertas cenas después de las presentaciones pueden ser mortales. - Sí.
Aquel es el abogado Rondinone, es un poco sordo.
- Soportar toda la noche no es fácil. - ¡No!
Oye, disculpa, pero... estas residencias para artistas
¿dónde estás tú también, qué son?
- Lavadoras para conciencias sucias. - ¿O sea?
A algunos ricos les gusta domesticar animales exóticos.
¿Qué hay de más exótico que un artista?
Por breves períodos los mantienen en estas casas
donde pueden dedicarse a su arte.
Hemos llegado.
- Gracias por la compañía... - Pietro. - "Pietro".
- Te dejo ir, tendrás una esposa que te espera. - Madre. Mi madre.
Si quieres, puedo devolver el favor. Dale.
Doctora, ¡espere! Hace días que la busco.
(Tv) ¿Volverá al consultorio? No se puede trabajar sin usted.
¿Qué sucede? ¿Los pacientes me necesitan?
¿Tengo que hacer un puente? ¿Una caries?
¿Tengo que hacerme un implante?
No, doctora, no estoy hablando de los pacientes.
¿Adónde va? Tenemos que hablar de nosotros, ¡de lo que pasó!
No, Hakan, no puedo.
- ¡No puedo! - ¡Doctora Aslan!
["GECMIS GUZEL GUNLERI" DE SAVINA YANNATOU EN LA TV]
[LA MÚSICA SE INTERRUMPE]
[NADIA LLORA]
[NADIA LLORA]
¿Todo bien?
¿Puedo ayudarla en algo?
Normalmente soy yo quien lo pregunta.
Discúlpeme.
He tenido un momento de debilidad.
- Comprensible. - Es algo terrible.
E injusto.
¿Estaba muy unida al doctor Calbi?
He hecho horarios impensables.
He trabajado con fiebre, sin que me lo pidiera.
Su pasión te arrastraba, ya no pensabas en nada más.
Era como un... dulce anestésico.
¿Qué debía anestesiar?
¿Un amor imposible?
De esos que duran para siempre.
Son peor que las arenas movedizas.
Cuanto más intentas no pensar en ello peor es.
Me ha leído por dentro, ¿cómo lo ha hecho?
- He terminado mi turno, me tengo que ir. - Bien, buenas noches.
Buenas noches.
- Dottoressa. - Ca... Calogiuri.
¿Cómo has entrado? No son horas de visita.
Soy un mariscal de los carabinieri.
Sé que podríais acusarme de abuso de poder, pero he querido arriesgarme.
No podía seguir sin verla.
En cuanto supe que estaba aquí, he venido corriendo.
Obviamente, has esperado a que no hubiera nadie.
- ¿Cómo está? - Eh, de maravilla.
Tenía que discutir con Landolfi y Vitali sobre la misión Latronico.
Por eso la he buscado con tanta insistencia. Es decir, también por eso.
¿Cuál ha sido su reacción?
Se han felicitado, aunque Vitali se ha resentido del hecho
de no haber sido avisado a tiempo.
Me ha preguntado si usted estaba al tanto
y le he dicho que no.
Habrá que decidir si seguirás tú persiguiéndolo
o si dejarle todo a la Dda.
También hemos hablado de eso.
Usted... ¿Usted qué piensa?
La decisión no me corresponde a mí.
- No entiendo. - ¿Qué cosa?
Su actitud.
Siempre pienso en aquel día.
Lo arruinamos todo, ¿verdad?
No me resigno.
Nunca me resignaré.
¡Ah, una fiscal! Es lista, supongo. Se intuye por la cara.
Espero que no te haya puesto bajo acusación también a ti.
- A veces. - ¡Ay!
Una dulce mitad juzgadora y castradora.
¡Adiós erotismo y hola al hombre osito de peluche!
¡Un muñequito asexuado, evirado en el alma!
- Era lo único que iba bien. - Pero se acostó con otro.
Deja de sentir vergüenza.
Libérate de la mirada del mundo.
He visto renacer a gente que estaba peor que tú.
Mira... Yo tampoco he sido siempre Vasco Parisi.
- Me ha costado una vida convertirme. - No aspiro a tanto.
Y dudo que lo lograrías,
pero puedes convertirte en una versión mejor de ti mismo.
Puedes revelarte en el camino de Damasco
y santificarte como tu único Dios.
Pero debes creer, con fe ciega.
- Es tarde, Vasco. - ¡Debes aferrarte a la vida!
¡Morderla, zarandearla, darle la vuelta como a un calcetín! A ella le gusta así.
Sí, vale, lo intentaré, pero es tarde, me tengo que ir.
- ¿Al hospital con tu esposa? - No, ¿en estas condiciones?
Bravo, excelente elección. La libertad bien vale un sentimiento de culpa.
- Estoy bien, me dan el alta. - Te dan de alta.
Perdón, deformación profesional.
- A mí me da pena que te vayas. - A mí no. - Lo sé.
- Oye... - ¿Eh? - Cuando salga, ¿te gustaría que te viniera a ver?
Sí, así echamos una buena partida.
- Has fumado. (en napolitano) Sí, una de vez en cuando.
- ¡No se lo digas a Nadia! - Sí.
- ¿Sabes que me he encariñado contigo? - ¡Yo también!
[LLAMAN A LA PUERTA]
- Bonito ese vestido. - Hola, Nadia.
¿Cómo te sientes hoy?
El doctor Masciandaro quiere visitarla.
No está convencido de los resultados de los controles al corazón.
- Me los acaba de hacer. - Lo sé.
Un último esfuerzo.
- Bien, bien. Todo en orden. - Ah.
- Puede volver a casa. - Gracias. - De nada.
- ¿Por qué quiso volver a revisarme? - Exceso de celo.
- Este hospital está en liquidación. - ¿Y entonces?
Estas máquinas sienten ya... Perdóneme.
Comienzan a sentir el peso de los años,
como las personas, así que es mejor hacer un control adicional.
Pero puede estar tranquila, su desmayo se debe solo
a un período particular de estrés.
Yo nací estresada, doctor.
Ha trabajado mucho, sobre todo en los últimos días.
En realidad, estoy de vacaciones.
Todos nos hemos dado cuenta
de que está investigando la muerte del pobre Egidio.
Doctor, es innegable que hay zona de sombras con respecto a esta muerte.
- ¿Se conocían bien? - Sí, me honraba con su amistad.
Su pérdida es un vacío insalvable
no solo para nuestra empresa, sino sobre todo para mí.
¿Qué idea se ha hecho usted?
- Le devuelvo la pregunta. - ¿Entonces ve que está investigando?
¡No se le escapa nada!
Yo creo que tenemos el deber de buscar la verdad.
Pero la verdad ya fue establecida, se trató de un accidente.
¿Para usted es plausible que haya tomado un fármaco al que era alérgico?
No tengo ni idea.
A menos que... haya sido un gesto voluntario.
Ah, ¿lo considera posible?
Su ex esposa excluye categóricamente el suicidio.
¿Cómo puede estar tan segura?
Egidio era una persona muy sensible.
Cuando se es así, es normal dramatizar
una situación más difícil de manejar.
¿Se refiere a las amenazas que ha recibido? ¿Estaba al tanto?
Sí, todos sabíamos de Benevento.
Es triste cuando una persona se inmola por los demás
y no solo no es apreciada, sino que genera odio.
Es una situación difícil de tragar esta, ¿no?
[MÚSICA DE PIANO]
Buenos días.
Felicitaciones.
(en voz baja) Vasco. [VOCES INAUDIBLES]
[MÚSICA DE PIANO]
Vasco, necesito hablar contigo.
- ¿Ahora mismo? - Es urgente.
[SUSPIRO DE VASCO]
(en francés) Marie, ¿me esperas? Debo hablar con mi amigo.
- Solo dos palabritas. - Sí. ¿Qué "palabritas"?
- ¡Dale! Ven aquí, es urgente. - ¿Qué te pasa?
Vasco... anoche bebí demasiado.
¡Ni que lo digas! Vomité el alma. Si pienso en cuando era joven...
Oye, ¿has notado a esa agraciada jovencita? Notable, ¿eh?
- Es una pintora francesa. - Yo bebí demasiado.
Probablemente... hablé demasiado.
Te hablé de mi esposa, de cosas íntimas, privadas.
Esta mañana me di cuenta de que probablemente había exagerado.
Es una situación particular, mi esposa tiene un papel importante.
- Yo soy escritor. - Eh... - No hablo.
- Escribo. - ¿O sea?
Anoche me puse a la computadora y basándome en tus vivencias
saqué una historia que saldrá en breve. - ¿Cómo?
- Una historia fuerte. Él, ella, el otro... - ¿Nos volvimos locos?
Pietro, ¿tú te crees todo?
- ¿Estabas bromeando? - ¡Eh!
- ¿Sabes lo que necesitas? - No.
Sublimación, un sano sentido de elaboración del duelo.
Una... transmutación poética.
- ¿Tienes una cámara fotográfica? - Sí.
Tómala y fotografía todo aquello que te recuerde a tu esposa.
Fotografía todos... los objetos que han compartido.
Al lado escribe dos o tres palabras, un breve poemita.
- No sé si soy capaz. - Claro que no lo eres. - ¿Cómo?
Libérate, Pietro. Revélate a ti mismo.
Me revelo.
¡Nos ha hecho asustar!
Estoy bien, Elenka, gracias.
- Bienvenida de nuevo. - Buenos días.
¡Buenos días, doctora! Pero ese permisito...
- ¿Qué "permiso", Capozza? Vaya a trabajar. - Gracias.
- ¡Llegaste justo a tiempo! - ¡Ay, Porzia mía!
- Me voy, querida. - Sí, lo sé, luego me cuentas.
Doctora.
¡Imma! ¡Qué bueno que has vuelto!
Una recarga de 20 euros, prometido. Si termináis el ejercicio, es vuestra.
(juntos) ¡No, la recarga la queremos de 50 euros!
(juntos) ¡Una cada una! - ¿"Una cada una"? ¿Estáis bromeando?
Yo como máximo puedo llegar a 30 euros, pero una para las dos.
(juntos) ¡Ni hablar! - Venid a un acuerdo.
Por favor, ¡50 euros es exagerado!
¡Imma! Nadie me había dicho que volvías.
Se me olvidó poner los anuncios. ¿Quiénes son estas dos?
- Son las hijas del procurador. - El abuelo se ha sentido mal.
La mamá está con él en Milán. Ellas estarán en Matera por un tiempo.
¿Estáis estudiandochantaje y represalias?
Están haciendo los deberes. Les he prometido un pequeño premio de incentivo.
- ¿Pero cómo se te ocurre? - Quisiera preguntártelo yo a ti.
¡En diez minutos tenéis que desalojar! No quiero ver a nadie aquí.
¡Dios mío! ¡Es ella!
- Yo he pensado en el octavo grado. - ¿De qué?
De la Escala de Mercalli. ¡Vuelve como un terremoto!
Estoy bien, he salido del hospital.
¿Ni siquiera un día de convalecencia en casa?
- Hay que reabrir el caso Calbi. - No la escucho.
La D'Antonio ya ha considerado todos los aspectos del asunto.
Fue una muerte natural. ¿Quiere demandar a la Madre Naturaleza?
Han surgido nuevos elementos.
D'Antonio se ha tomado unos días de permiso porque se casa
y debe ultimar los preparativos. - Yo me encargaría del caso.
¿Por qué debería encargarse ella?
Se mueve con total anarquía
ignorando procedimientos y normas de buena educación.
- ¡No lo toques! - Estaba torcido.
¿A quién ha importunado para procurarse los nuevos elementos?
Si he importunado a alguien, lo he hecho con gracia.
- No le oculto nada. - ¿Sabía de la misión de Calogiuri?
- No, no sé nada. - Ah.
¿Sabe lo que está pasando en mi oficina?
Parece que nuestra archivera se ha convertido en niñera.
-¿Hubo el ajuste salarial? -No ponga el dedo en la llaga.
-Es una emergencia, mi suegro está grave. -Lo siento mucho por él.
- Se nota. - Haga despejar mi escritorio de inmediato.
Confíeme el caso, no se arrepentirá.
Se lo confío, pero debe obtener resultados inmediatos.
-Déme una semana. -Dos días, luego vuelve D'Antonio.
- Cinco. - Tres. - Cuatro. Y me gustaría trabajar con Calogiuri.
- No, está de misión. - Cuatro y uno. - Debería saberlo. - Y dos.
- ¿Me ha oído? - ¡Y tres!
¡Adjudicado, con tal de que se vaya!
Por suerte el apartamento, a la espera de su archivo
ha permanecido bajo arresto. - Todo ha quedado
como la mañana del hallazgo del cadáver, que estaba así.
¿Vamos también por allí?
Tampoco aquí ha tocado nada nadie.
Todavía está la mancha de naranjada.
Pero el asesino, si existe, ahora tiene una ventaja.
- ¿Cree que es un homicidio? - No creo nada.
- Llama al equipo de científica para recoger las huellas. - Sí.
- ¿El móvil de Calbi? - No se encuentra. - ¿O sea?
- ¿No lo habéis encontrado o no lo habéis buscado? - No ha aparecido.
Así han tenido tiempo de deshacerse de él.
Doctora, ¿miramos en la basura?
En una película ambientada en un hospital buscaban entre los miembros amputados
y la grasa de la liposucción. - ¡Excelente idea!
Pero mantenga la boca cerrada, porque podría contraer bacterias.
¿Piensa que ese Benevento ha puesto en marcha sus amenazas?
El móvil existe y es fuerte,
pero yo lo he escuchado en una situación no oficial.
Conviene convocarlo oficialmente.
He faroleado con Vitali, tengo poco o nada en la mano.
Esperemos que salga algo del equipo de científica,
si no, me pondré a hacer solitarios como mi ex suegro.
- De todas formas, era necesario. - ¿De qué?
Necesitas descansar.
Te lo ha dicho también tu médico.
Estoy muy bien. Descansaré si y cuando resuelva este caso.
Después de un caso llega otro, luego otro...
¡Ya tenía un marido que me decía que trabajaba demasiado!
Perdón, tienes razón. Es inútil contener la llamada de la selva.
- ¿Por la noche con Pietro no hablabais de las investigaciones? - ¡Bah!
Pietro tenía una virtud. En casa me quitaba la ropa de la oficina
y los problemas recomenzaban al día siguiente. - ¿Por qué hablas de él en pasado?
No ha muerto y su padre aún no es tu ex suegro.
Por otro lado, tú estás aquí porque te has tomado una pequeña pausa.
¿No?
Luego llega Van Damme y hace un movimiento de kárate.
- ¡Pum, pum, pum! - ¡Capozza, necesito el registro de llamadas de Calbi!
- Ya solicitados anoche. - ¡Bravo!
- ¡Qué servicio! - No seas el primero de la clase.
- Espere a que yo le pida las cosas. - Disculpe.
De todas formas, esta vez lo ha hecho bien.
Sobre su escritorio he puesto los informes del equipo de inspección.
¡Ua-tà!
"Benevento".
Benevento, ¿por qué en casa de Calbi hay un montón de huellas suyas?
Si le digo cómo fueron realmente las cosas,
¿me promete que me deja en paz? - No lo garantizo.
Yo esa noche fui a casa de Calbi, sí.
Me lo había pedido él.
Había pasado por la rosticería y me había dicho
que fuera a su casa después del trabajo, quería hablar conmigo.
- ¿Y usted fue? - Sí.
A decir verdad, doctora,
estaba todavía muy enfadado.
Pero luego allí él... me recibió.
- Me dio de beber. - ¿Un zumo de naranja? - No, un vaso de agua.
Me enseñó unos test científicos
de los que, según él, yo debía entender
que mi mujer... con los valores que tenía...
no podría haber vivido más.
¿Por qué no me dijo que estuvo en casa de Calbi?
- Porque tenía un móvil. - ¡Son las malditas series que ven!
Son cursos para delincuentes con patente. Prosiga.
Yo no me he convencido de que mi mujer fue tratada
de la mejor manera,
pero... me da pena que Calbi haya muerto.
No sé si era un buen médico,
pero seguramente era una buena persona.
Aunque...
¿"Aunque"?
Doctora, aquí "el más limpio tiene la roña".
-¿Conoce la historia de la casa farmacéutica? -Me falta.
¿Por qué no mira en Internet?
- Espérame aquí, Capozza. - Vale.
- Buenos días. - Buenos días. - Quería hablar con la doctora Pace.
- ¿De parte de quién? - Imma Tataranni.
¡Adelante! Sí, pero la relación ya la entregamos, así que...
Está la doctora Imma Tataranni.
¡Doctora, buenos días, pase!
- Entonces... Claro. - Buenos días, doctora.
No lo soy, aunque todos lo piensen.
No estoy hablando contigo.
Lo sé, pero el suministro de los ordenadores no depende de nosotros
sino de la Región.
Efectivamente.
¿Hablamos de ello en la reunión de mañana?
Claro. Vale.
Ahora te saludo, porque tengo una invitada importante.
Sí, vale.
Nos hablamos mañana.
Gracias, chao, chao.
¡Bienvenida, qué sorpresa!
Gracias. Imagino que estará muy ocupada en este período.
Organizar la mudanza de un hospital no es fácil.
¿Se refiere también a todos los empleados
que serán trasladados a la nueva estructura?
Muchos, pero no todos. Los que están contratados regularmente, sí.
Para el Lacava trabajan también cooperativas
y no es seguro que consigamos renovar el contrato a todas.
Qué pena, alguien perderá el trabajo.
Y tendrá que reinventarse la vida. Yo lo he hecho muchas veces, ¿sabe?
Pero no estamos aquí para hablar de mí, ¿no?
No, me gustaría hablar del doctor Calbi.
Una gran pérdida para la empresa que administro.
- ¿Lo estimaba? - ¿Quién no lo estimaba?
Hace cuatro años, cuando hubo una investigación interna
relativa a la acusación de haber tomado dinero de Sheckter Farm
a cambio de la prescripción de medicamentos,
usted se ocupó del caso, ¿verdad? - No podía hacer otra cosa.
- Vale lo mismo también para ustedes. - ¿"Ustedes"? - Ustedes, los magistrados.
- Ah, sí. - La obligatoriedad de la acción penal, ¿no?
- Sí, está en la Constitución. - "Iniciar la actividad de investigación"
"cada vez que se tenga conocimiento de una noticia de delito"
"y de cualquier modo derive este conocimiento."
De cualquier modo, incluso con un correo electrónico anónimo.
Sí, que contenía datos y pruebas que parecían precisos.
- ¿Eran reales? - No, pero tomó casi un año establecerlo.
En ese año, Calbi renunció a hacer lo que más amaba.
Cuidar a sus pacientes.
Alejarlo de la actividad fue una protección, sobre todo para él.
- Cierto. - Conocíamos su dedicación al trabajo
pero en esa circunstancia tenía que pensar en defenderse. - Sí.
Hace cuatro años, me equivoco o comenzaron los trabajos
¿para el nuevo hospital? ¡Qué coincidencia!
Las coincidencias existen en la vida.
- ¿Quiere un poco de aire? - No, gracias.
Aunque quizás también esté roto este.
También hace cuatro años, dígame si me equivoco,
dentro de su departamento fue nombrado un nuevo jefe.
- Sí, es el doctor Masciandaro. - Tuve la suerte de conocerlo.
- Bien. - Después de la suspensión de Calbi
tuvo el camino allanado para obtener ese puesto.
Calbi era un excelente médico y una persona de valor,
pero para ser jefe se necesitan unas cualidades que él no tenía.
¿El pelo en el estómago?
No, la capacidad de tomar decisiones, aun sin compartirlas.
- ¿Sabe qué decía Jung? - No. - Que todo tipo de dependencia es peligrosa
y no importa si el narcótico es el alcohol o la morfina o el idealismo.
Si he entendido cómo era, no debía estar entusiasmado
con la construcción del nuevo hospital.
Estamos hablando de un visionario, de un soñador
pero también de un fiero conservador
hostil al progreso y a los beneficios de la tecnología.
Bien, la encuentro mejor.
Se ve que se ha relajado. ¿O es porque ha vuelto al trabajo?
La vida es estresante, el trabajo es un paseo.
Con Egidio se habrían llevado bien.
Ya es como si lo hubiera conocido.
Aunque nunca se puede decir que se conoce verdaderamente a alguien.
- ¿Qué quiere decir? - ¿Está segura de saberlo todo sobre él?
¿Alguna zona de sombra? ¿Algo que no conocía?
Yo conocía a Egidio.
- Para bien y para mal, naturalmente. - ¿O sea?
Hace cuatro años, cuando fue alcanzado por esa acusación
se había vuelto huraño, irascible.
Desde ese momento todo se fue al traste, pero la acusación era infundada.
No por meterme en sus asuntos... ¿Tiene un nuevo compañero?
Imagínese, yo... Sí.
Puedo decir que sí. Salimos desde hace algunos meses.
- Adelante. - Sí.
Ah, una última pregunta.
¿Quién puede haberle mandado aquél correo electrónico anónimo?
No lo sé, pero era precisa y rica en detalles que podía saber
solo alguien cercano a él. - ¿Un amigo?
Sus únicos amigos eran sus colegas y eran poquísimos.
[MÚSICA DESDE EL PC] (Pc) ¡Fuerza, fuerza!
¡Fuerza! ¡Dale, reduzcamos estos kilos!
Calbi fuera del hospital se sentía un león enjaulado.
Estaba convencido de que alguien lo había incriminado con aquel correo electrónico.
- Alguien que él reputaba un amigo. - Exacto. (Pc) ¡Sensual!
Espera un poco, espera.
- Ven aquí. - No puedo hacer gimnasia, estoy en convalecencia.
¿Por qué antes sí la hacías?
- Mira aquí. - ¿Qué es esto?
Hoy, cuando fuiste a casa de Ilde Pace,
encontré este vídeo en el sitio de Lucania News.
- ¡Es Ilde Pace! - Hablan del nuevo hospital.
Este hospital traerá grandes beneficios a los materanos.
También en nuestra maravillosa ciudad,
enfermarse ya no será un lujo para unos pocos.
- ¿Reconoces a alguien? - Masciandaro y Calbi.
Más adelante sale que Masciandaro era uno de los candidatos
para ocupar un alto cargo en el hospital, lo dice la Pace.
Aún no puedo revelar nada, pero creo que no hago nada malo
al decir que contaremos con figuras competentes,
sin tener que alejarnos demasiado.
(Pc) Como el doctor Masciandaro, que está aquí entre nosotros. - Sí. - Mira.
¿Ves? Ahí está Calbi. [APLAUSOS DEL PC]
Luego, después de la publicidad, Calbi ya no está.
¿Por qué no me lo mostraste antes?
- Trataba de entender a dónde nos podía llevar. - A veces piensas demasiado.
- Esto inhibe la acción. - Es verdad, paso a la acción.
-Voy a tirar la basura. Es jueves, se te olvidó. -No.
Estoy siguiendo un razonamiento, ayúdame a desenredar la madeja.
No sé si soy la persona adecuada, porque con esa madeja yo te...
En este vídeo parece casi que Calbi quiere decir algo,
luego, después de la publicidad, ya no está en la platea.
- Como si lo hubieran alejado. - Sí.
Siento lo que pienso.
Hace cuatro años empezó el desastre por el nuevo hospital.
Calbi estaba en contra del cierre del Lacava,
que es un hospital pequeño, pero funciona muy bien,
a favor de una mega estructura donde se hacen muchos intereses,
excepto los de los enfermos.
Idealista como era, empezó a hablar, a decir lo suyo,
pero alguien, para silenciarlo, le montó una campaña de desprestigio.
Alguien que lo conocía bien.
- Según Pozzovivo, era un amigo. - ¿Masciandaro?
Que ahora será el director sanitario del nuevo hospital.
Diana, mañana llama a Capozza y dile que vaya a ver a Zazza.
Quiero todo el material de esa transmisión.
¿La salsa que se te acabó cuando estaba en el hospital no la has vuelto a comprar?
Diana? ¡Diana!
¡Anda, vete!
¡Ya ni siquiera come!
¿Para quién hago la parmigiana?
- ¿Sabéis desde cuándo estoy friendo? (juntos) Desde las siete.
Todo es culpa de esa desgraciada. Ya oigo los cotilleos.
Y bla, bla, bla...
¡Eh! Ya no podré salir de casa, ya no podré ir por el paseo.
¡Ya no podré ir a la peluquería o a Anna Cecere!
Ocúpate de tus asuntos, si te importa, pero...
Papá, ¿todavía tenemos la cámara fotográfica?
Sí, creo que sí. ¿Para qué la necesitas?
- ¡Hay que cortar, Hakan! Pinza para extracciones. - Pinza.
(Pc) Bisturí. Bisturí.
Cincel. Cincel.
Te dije "cincel", Hakan, ¡no "espátula"!
¿Pero dónde tienes la cabeza?
Si nos hubiéramos mudado a Milán, ¡no habría pasado!
¿Qué vas a pensar? Han pasado más de 50 años ya.
Yo con la maleta de cartón al Norte no he ido. No me arrepiento.
La presión está bien. ¿Te traigo algo para dormir?
Espera, Nadia.
Tú para mí eres como una hija.
Yo fuera no tengo a nadie.
Mi pensión no basta para salir adelante.
No quiero morir sola como un perro. No me manden fuera.
Ténganme aquí. Prométemelo, dai.
Latronico nunca está solo y solo frecuenta a sus hombres de confianza.
- ¿Cuántos son? - No menos de cinco y una mujer anciana que le cocina.
La ropa se la lava solo. Es una manía que cuenta a menudo.
Es una herencia de su infancia humilde.
(- Bisturí. - Bisturí.)
(- Cincel. - Cincel.)
(¡Te dije "cincel", Hakan, ¡no "espátula"!)
¿Ves que hace el amor? ¡Ese hombre andará por ahí sin incisivo!
¡Te había dicho "cincel"!
Doctora... uno puede vivir sin un incisivo.
Mi abuelo perdió los dientes a los 25 años por una periodontitis no tratada.
¡Ah! Lo siento, nunca me lo habías dicho.
Ese no es el punto. Yo puedo vivir sin un incisivo,
pero no podría vivir sin un corazón.
[FOTO]
Han pasado dos días y el caso sigue abierto. Está perdiendo fuelle.
Estamos trabajando para encontrar al culpable.
Tenemos los resultados de los análisis del vaso.
Las cantidades de Paracetamol son importantes.
- Demasiado importantes para pensar en una distracción. - Ya.
¿Qué hacemos con Benevento?
He anulado el arresto. Para mí, el culpable está en el hospital.
Estrechamos el círculo. Normalmente no disparamos al bulto.
- Solo disparo en la feria. - Creo que usted tiene una serie de cartuchos
que me tiene escondidos. - ¿O sea?
- ¿Acaso no fue a ver a Ilde Pace? - ¿Cómo lo sabe?
¿Prefería que no lo supiera?
¡Lleva años organizando su trabajo a mis espaldas!
Quizá no haya entendido aún de quién estamos hablando.
- ¿Ha entendido quién es? - La directora del hospital.
Y posible consejera regional de Sanidad
después de que caiga la junta. No temo a nadie, que quede claro.
- No se debe acusar a la Fiscalía de justicialismo. - ¿Qué tiene que ver?
-Mmm. -Pace fue la promotora de la construcción del hospital.
Calbi se opuso y fue silenciado
primero con un correo electrónico anónimo y ahora con el Paracetamol.
Yo también estoy en contra de muchas cosas,
como el sonido de sus tacones cuando resuenan por los pasillos,
pero no por eso usted está pensando en matarme.
[RUIDO DE SACAPUNTAS] ¿Podemos terminar con eso?
- ¡Eh! - Tal vez Calbi sabía algo.
Para justificar la construcción del hospital, hay que demostrar
que el Lacava no podía contener las exigencias de la ciudadanía.
Se produjeron datos y estadísticas tal vez poco transparentes.
Hay una cosa que no entiendo.
Con un hospital nuevo casi terminado,
¿por qué matar ahora a uno que se había opuesto años antes?
Es lo que estoy tratando de entender.
Durante la inspección en la escena del crimen noté
que el cajón del escritorio de Calbi había sido forzado. - Brava.
A mi colega se le escapó.
Demasiado ocupada escogiendo el vestido de novia.
¡Basta de polémicas! Su tiempo está a punto de terminar.
Si mañana por la mañana no tiene un nombre, la D'Antonio habrá tenido razón.
No, habrá un asesino más en libertad
porque habrá tenido un día de ventaja.
¡Recupere el día y lo capture!
¡No pierda tiempo, captúrelo!
- Buenos días. - Buenos días.
De la inspección hecha a la bolsa de la basura
no ha surgido nada interesante. Dentro había de todo.
Pañuelos de papel, calzoncillos viejos, guantes de látex
y cortezas de caciocavallo podólico. Un hedor...
- Siempre es mejor que esa película. - Algo terrible allí.
- En un momento dado, abrieron... - ¿Dijo "guantes de látex"?
Sí, había un par, pero es normal, era médico.
Se pueden usar para no dejar huellas.
Sí, pero lo bueno es que las huellas se quedan dentro, en forma de ADN.
¿Se los llevó al equipo de criminalística?
No, los tiré al contenedor.
- ¿Cómo que los tiraste? - ¡Vaya inmediatamente a recuperarlos
rezándole a Dios y a la Virgen para que todavía estén allí!
- Era una prueba fundamental. - Corro, doctora.
No me lo puedo creer. ¡No me lo puedo creer!
Mira allí. ¡Mira mejor allí abajo!
¡No te asquees! Ahora te voy a enseñar cómo se hace.
¿Eh?
¿Ves dónde están? Mira allí.
- ¿Ves? - ¡Mariscal! ¡Mariscal!
¡Se gana poco siendo policía!
No me has sujetado.
- Los registros telefónicos de Calbi. - ¿Qué dicen?
Hay llamadas con enfermeros, médicos, la ex esposa, Ilde Pace
pero lo que más me ha llamado la atención
es que la última llamada que recibió fue de Masciandaro.
¿Esa es mi foto?
Sí, clavo aquí a todas las personas vinculadas a un caso.
- ¿Clava? - Doctor, tranquilo.
- Cuando interrogo, uso métodos menos cruentos. - Bien.
- Siéntese, por favor. - Gracias. - De nada.
¿Qué piensa usted del ataque mediático
que se orquestó contra Calbi hace años?
- Hay gente cruel. - Usted dijo que le afectó mucho, ¿no?
- Sí. - Y no descarta un suicidio, ¿verdad? - No, no lo descarto.
¿Y el correo electrónico anónimo?
El que metía en problemas a Calbi.
- ¿Puede descartar haberlo enviado usted? - ¿Qué quiere decir?
Él se opuso a la construcción del hospital, ¿no?
- No hemos hablado de eso. - ¿Ni siquiera en el programa de Zazza?
Cuando Ilde Pace anunció su candidatura
como director sanitario.
Ese es un cargo importante, de prestigio.
- Doctora, yo tengo las manos limpias. - Tal vez porque usa guantes.
- Cierto. - Oiga, hablemos claro.
¿Por casualidad la otra vez quería saber en qué punto estaban las investigaciones?
Pone en duda mi profesionalidad.
¿Cómo es que llamó a Calbi poco antes de que muriera?
Necesitábamos un cuarto para pádel y le pregunté si quería unirse a nosotros
pero me dijo que tenía un fuerte dolor de cabeza
que tomaría algo e iría a la cama.
A pesar de saber que era alérgico
se tomó una buena pastilla de paracetamol
y se fue al otro mundo.
-Tal vez alguien se la disolvió en el vaso. -Está bien, doctora.
Proseguiré el interrogatorio en presencia de un abogado.
Es su derecho, pero usted está oficialmente investigado
y haremos una toma de material orgánico
para comparar con el ADN encontrado en los guantes en casa de Calbi.
- Benísimo. - ¿Qué talla usa usted?
- Yo la S, tengo las manos pequeñas. - ¿"La S"? - Sí.
¡Justo la misma talla!
- Bien, buen trabajo. - Que tenga un buen día. - Gracias.
De nada.
- Fui a visitar a Zazza. - No la envidio.
Me contó sobre la transmisión.
Calbi pide la palabra y Zazza tiene que mandar la publicidad.
Calbi se enfada, se quita el micrófono y se va.
¿Le mostró las imágenes?
Solo el momento del micrófono. En los fuera de onda apagan todo.
Quizás alguna palabrota va a Internet y quedan en ridículo.
Para eso bastan sus servicios. Gracias, Capozza, de nada.
¿Qué piensas?
El partido de pádel es la coartada de Masciandaro.
Podría haber ido antes a casa de Calbi.
- Allí cerca está el supermercado, pide las imágenes de las cámaras. - Sí.
Sí, enseguida, pero ahora debo irme, debo pedir una horita.
¿Por la historia del juez de paz?
No, una cosa para casa, para nuestra casita.
"Nuestra casita"...
- Disculpe. - Salve.
- ¿Puedo preguntar? - Claro, dígame.
- Buscaba un sofá. - Llegó al lugar más indicado del mundo.
¿Qué... en qué estaba pensando?
- Basta con que sea cómodo. - Le voy a mostrar un modelo.
Es comodísimo, se llama Oplà.
- Es un sofá cama. - Sí, así retomo a dormir como se debe.
Basta con que llegue pronto, no quisiera esperar dos meses.
Le muestro un modelo de entrega inmediata. Elija color y tejido.
A ver, el color... Algo elegante.
- Mmm. - No demasiado llamativo, nada chillón.
- Un rosa. - Rosa empolvado, para ser exactos. Sígame.
- ¡Qué lindo rosa empolvado! - Es elegante y discreto, a mí me gusta mucho.
Si también le gusta a usted, mañana mismo se lo hago entregar.
¡Eh, no estaría nada mal!
- Sí, pero no está aquí. - Ah.
Porque me equivoqué. Venga, sígame.
¿Cómo estás? ¿Cómo van los preparativos?
- Todo bien. Un poco de ansiedad. - Es normal. - ¡Imma!
-Perdona. Cariño, ¿cuándo volviste? ¿Cómo estás? -Mejor, gracias.
Ciertas cosas no deben subestimarse. El cuerpo nos da ciertas señales.
El mío da excelentes señales.
Pero hay enfermedades psicosomáticas que son difíciles de curar.
- ¿Qué habría somatizado yo? - La desconfianza.
No soy desconfiado, es el mundo el que es como es.
Pero tú ves el mal por todas partes.
Un médico tomó por error Paracetamol, como decía yo.
- La partida aún no ha terminado. - ¡Muchas felicidades!
- Que te mejores. - ¡"Salud y hijos varones"!
[RUIDO DE LÁPIZ]
[LLAMAN A LA PUERTA] ¡Adelante!
¿Se puede?
Calogiuri...
Me he informado sobre cómo proceden las investigaciones
sobre el caso Calbi, esperando que...
- Esperando que no les moleste. - No, adelante.
- Imma... - No.
Tengo un informe del equipo de investigación.
- Quería traérselo yo. - Has hecho bien.
- ¿De quién es el ADN? - No es de Masciandaro.
- ¿Calbi usaba los guantes? - No.
- ¿Había alguien más en la escena del crimen? - ¡Benevento!
Tampoco. Los técnicos me han dicho que el ADN pertenece a una mujer.
(¿Era muy unida a Calbi?)
Él me enseñó a resistir aquí dentro, a ser feliz.
- ¿A cambio le ha pedido algo alguna vez? - La pasión.
Eso pedía.
He hecho horarios impensables y he trabajado con fiebre
porque su pasión te arrastraba y no pensabas más en nada.
Era como un dulce anestésico.
- Aquí está. - Sí, parece ser Nadia Schirò.
Y en esa bolsa está la naranjada.
El recibo del cajero automático es relacionable con su cuenta corriente.
De las transcripciones resultan muchas llamadas suyas entrantes.
Pensaba que era normal para dos que trabajan juntos, pero...
- Hablemos con la cajera. - Comprobemos si tiene una coartada.
El análisis del ADN en los guantes nos dará una respuesta definitiva.
- Sería una prueba evidente, ¿no? - Calma.
Calma.
He hablado con ella en el hospital, me dio pena.
- Quería a Calbi. - El amor se puede transformar en odio.
Nadie nace asesino, siempre lo dices tú.
Hola, Nadia.
Doctora, ¿se encuentra mal de nuevo?
No, ya está todo bien, gracias.
¿Es su compañero?
No, es el mariscal Calogiuri.
¿Entre usted y el doctor Calbi había algo más que una amistad?
- Le he dicho lo que era para mí. - ¿Me lo cuenta de nuevo?
Si llamas a alguien a las dos de la mañana porque sientes que te mueres
y él te dice: "Ven, te abrazo, así logras dormir"
tú lo haces y apenas te abraza, te calmas...
¿es más que una amistad?
Y si te están por desalojar del apartamento
y él te paga seis meses de atraso
¿es más que un amigo?
Que Calbi era una persona buena lo sabemos todos.
Lo saben ustedes, que han tenido una vida normal.
Yo solo he recibido patadas en el culo.
Entonces, cuando encuentras a una persona buena, te aferras a ella.
¿El dolor que necesitabas anestesiar del que me hablabas era por él?
Sí. Lo extrañaba.
- ¿Por qué lo mató, entonces? - No lo he matado.
Nadia, tenemos muchas pruebas en su contra.
Tenemos las llamadas telefónicas.
Tenemos el testimonio de la cajera del supermercado
donde se compró la Fanta que bebió Calbi.
Fue pagada con su tarjeta.
En las imágenes de las cámaras se ve su mochila.
Sea sincera. Nunca le ha tocado una asesina más ingenua que yo.
No puedo haber sido tan tonta. No lo maté yo.
- Solo compré un brick de Fanta. - Un momento.
Debemos tomarle una muestra de ADN para analizar.
Si coincide con el que se encontró en los guantes del asesino
su situación se agrava.
Se valorará la premeditación.
No tiene antecedentes, pero son 30 años.
Calbi no te ha guardado el puesto de enfermera.
La cooperativa donde trabajas ha perdido el contrato para el nuevo hospital.
Es feo sentirse traicionado por el único en quien creías.
El único que ha sido amable contigo.
El único que ha logrado ganarse... tu confianza.
Eres huérfana, ¿no?
Es fácil perder la cabeza por el primero que te muestra gentileza.
Si luego ves que tus sentimientos no son correspondidos
se te viene el mundo encima.
Ese amor se transforma en odio.
Me había dicho que hablaría con la directora administrativa
pero no lo hizo.
No me ayudó.
Su rigor no se lo permitía.
Su transparencia ha sido su condena.
Y también la mía.
Mi trabajo me impone recoger las pruebas
y formular las acusaciones.
Mi conciencia, en cambio, de intentar salvaguardar la vida
de quien ha tenido poco, demasiado poco, para tomar la decisión correcta.
Si confiesas espontáneamente
podrás disfrutar de los beneficios del procedimiento abreviado.
Si en cambio quieren proceder normalmente
tendrán que buscarse un buen abogado. - Ya me ha pasado una vez.
He oído una voz.
- Pero esa vez no murió nadie. - ¿Qué te decía la voz?
[NADIA LLORA] Me decía que no soy nada.
Que...
Que soy como esos perros...
abandonados en la calle.
Todos los miran, pasan, pero nadie los recoge.
Hasta que llega un alma buena que te recoge, te cuida.
Y apenas estás bien, te deja en alguna parte.
La persona se siente bien, porque ha salvado una vida
pero en ese perro ya no piensa nadie.
Antes se estaba muriendo y ahora tiene que vivir de nuevo...
¿pero qué vida es sin amor?
Por favor, vamos a verbalizar la confesión en la Fiscalía.
Vamos.
En casos como estos uno se pregunta por qué no cambia de oficio.
Querrías arreglar las cosas, pero a veces la vida es cruel. Eh.
- Pobre chica. - Mmm. - Se había enamorado.
Cuando admitió para sí misma que no era correspondida, se volvió loca.
Yo la entiendo.
Cuando has descubierto la felicidad , aunque solo sea por una hora...
todo lo demás ya no importa.
- Y entonces... - ¿"Y entonces" ? - Y entonces...
No, Calogiuri, así me preocupas.
[RUIDO DE MOTOR]
¡Esto es un secuestro!
No podía seguir sin ti y sin saber qué piensas.
-Llévame de vuelta o te denuncio. -Llamen a la policía, a los carabinieri.
- De hecho, los carabinieri ya están aquí. - ¡Estás loco!
Sí, no puedo dejar de pensar en ese día.
Lo tengo siempre delante de mis ojos, como una película que te gusta cada vez más.
Por favor, dottore. Enloquezca tú también, solo por esta noche.
La vida es cruel. Lo has dicho tú también, ¿no?
Entonces digo, si por una vez te hace un regalo que no te esperas
¿tú qué haces, no lo tomas? ¿Mmm?
Hay un agroturismo. ¿Nos detenemos? He estado allí por una investigación.
¡Ni lo sueñes, Diana me espera para cenar!
Una noche. Una noche de felicidad, mía y tuya.
¿Eh? Vamos a tomarla.
No lo olvidaremos nunca, pase lo que pase.
Está bien. Tienes razón.
En cuanto sea posible, doy la vuelta.
No sé qué me ha pasado. Será la luna llena.
¿Qué se me había metido en la cabeza?
Seguro que tú ya no pensabas en eso.
Yo, en cambio, solo tengo una misión que llevar a cabo.
Mis más sinceras disculpas, dottoressa.
Sigamos adelante.
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