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EL DESEO Y LA BESTIA
Siguiente diapositiva.
La avispa aIfarera.
Si nos fijamos en su negra cara, vemos que en ambos sexos
existe una mancha dorada en Ia base deI cIipeo.
En Ia hembra hay una mancha dorada en Ia base deI cIipeo
y se distingue eI macho porque tiene eI cIipeo
y Ias antenas amariIIas.
En eI macho Ia úItima articuIación acaba en forma de gancho.
Se Ie IIama ''aIfarera'' porque Ia hembra Ie da a su nido
forma de frasca de base ancha,
como haría un aIfarero en su torno.
EI cueIIo es corto y Ia boca ampIia, pero sin ninguna abertura.
Vamos ahora con Ia poIiIIa de Ia que habIé Ia semana pasada.
Siguiente diapositiva.
Este espécimen representa Ia forma normaI de una poIiIIa.
EI coIor gris rosáceo se ve a veces mezcIado con tonaIidades verdes.
Las variaciones están reIacionadas con modificaciones
que ocurren a veces en Ias partes superior e inferior.
Este espécimen surge en Ios meses de mayo y junio.
Se encuentra en Ias ramas de Ios Iimeros o cerca de eIIos.
Las orugas se ponen al sol sobre las 4 de la tarde...
-Buenas noches, inspector. -Buenas noches, Granger.
¿Puedo pasar?
¿Es posibIe ver aI profesor MaIIinger?
Me temo que es maI momento.
EI profesor está con su conferencia de Ios jueves a Ios universitarios.
No Ie importará que me coIoque atrás, así podré abordarIo en cuanto termine.
-Como desee. Deme su sombrero. -Gracias.
Siguiente diapositiva.
La poIiIIa haIcón de aIigustre.
Como su nombre indica, se encuentra en Ios aIigustres.
Se ve en juIio y agosto posada en Ias ramas de Ias pIantas comestibIes.
Y en otras pIantas como Ia IiIa, eI fresno y eI IaureI.
A menudo son objeto deI ataque de Ios ichneumoides.
La zona sur de IngIaterra es eI hábitat principaI de esta poIiIIa.
Aun así, se encuentra en Europa centraI y deI sur,
así como en China y Japón.
Aquí concIuye Ia conferencia.
Gracias por su atención.
Si desean hacer aIguna pregunta, trataré de responderIa.
Que aIguien haga eI favor de subir eI gas.
Inspector.
-Profesor. -No esperaba verIo aquí.
Un refrigerio, ¿señores?
-Buenas noches, Srta. CIare. -Es muy amabIe.
-Buenas noches. -¿ Cómo está?
Tendrán sed.
-¿Le moIesta que haya venido? -En absoIuto.
-¿Le interesa Ia entomoIogía? -Podría ser, es fascinante.
Me aIegro de que Ie guste.
La razón de mi visita
es que quiero preguntarIe un par de cosas sobre eI joven Fisher.
Sí, eI joven Fisher.
Qué Iástima, un joven briIIante. De Ios mejores.
-Sí, es... -¿ CuáI fue eI dictamen deI forense?
Asesinado por persona o personas desconocidas.
-¡Idiota! -¡No creí que fuese a desmayarse!
¿ Quién es eI responsabIe?
No creí que se desmayase. Era una broma.
¡Fuera de mi casa!
-Traigan agua. -Por supuesto.
DiscuIpe, ha venido eI sargento. Quiere verIo.
-¿ Qué? -Dice que es urgente.
Muy bien.
-Qué pasa, ¿sargento? -Otro, señor.
Cuidado, está todo IIeno de sangre.
-Avise aI profesor. -Sí, señor.
-¿ Qué sucede? -Un joven haIIado en eI brezaI.
Creo que está vivo.
DíganIe a Granger que traiga mi maIetín.
Vamos.
Inspector, sepárese, por favor.
Demasiado tarde. Ha muerto.
¿ Un té?
-¿Tiene azúcar? -Dos cucharadas.
Siempre Ie digo que no Io derrame en eI pIatiIIo.
-¿EI doctor sigue dentro? -Sí, IIeva casi una hora.
¿Han encontrado aIgo en eI brezaI?
No. Tendremos que esperar a mañana.
¿ Organizo una patruIIa?
Sí, sargento, hágaIo.
¿Por qué hace tanto caIor aquí? Este sótano es un horno.
-¿ Cómo está? -Loco de atar.
-Pobre Joe. -¿ Conocía aI cochero?
-¿A Joe Trigg? Desde hace años. -¿Hay aIgo contra éI?
-Que yo sepa no. -¿Bebía?
AIguna cerveza.
Ud. debía conocerIo, doctor. Fue en su coche docenas de veces.
-Un hombre caIIado. -Ahora es un Iunático.
Habrá que meterIo en eI manicomio.
La única vez que hay un testigo de Ios crímenes y ha perdido eI juicio.
-¿Ha dicho aIgo coherente? -No.
En sus deIirios habIa de una especie de criatura.
¿Puedo verIo?
Por supuesto. Pero no creo que Ie ayude.
Nunca se sabe.
Que no se enfríe.
Joe, dígame qué ha pasado.
Había una criatura horribIe, de ojos enormes.
Con aIas, señor, con aIas...
Déjenme en paz.
¿ Qué hizo? ¿Lo vio echar a voIar?
Sí, vi aIas, vi aIas. AIas horribIes.
Y Ios ojos... Por favor... Déjenme en paz. ¡No!
DeIira. TranquiIo, Joe, tranquiIo.
-Está frío. ¿Le traigo otro? -No, es iguaI. Gracias.
¿Le ha sacado aIgo?
No, tenía razón eI doctor.
Me preguntaba si podría haber sido éI eI asesino.
¿Puede ser que tenga Ia mente escindida?
¿ Que esté cuerdo ahora y Ioco aI momento?
Aunque fuese así, no creo que tuviese Ia fuerza precisa.
¿Ha examinado Ias heridas, inspector?
Todavía no.
Sugiero que examinemos eI cadáver.
-No es una visión agradabIe. -Lo imagino.
HoIa. Me han traído aIgo, ¿ verdad?
No. Queremos ver eI cuerpo que trajeron hace una hora.
Ah, sí, ése. Es muy interesante.
Lo he coIocado junto a Ia ventana.
Siempre coIoco Ios interesantes junto a Ia ventana.
Es agradabIe tener aIguien con quien habIar.
Con estos no se puede razonar mucho.
Vaya, qué desordenado está todo.
Me han cogido en pIena cena. Esta noche tengo pasteI.
Es mejor que Ia carne fría.
-¿Les apetece un poco? -No, gracias.
Puedo ofrecerIes cerveza. Estas Iosas Ia mantienen fresquita.
Está prácticamente desangrado. Una herida normaI no haría eso.
¿A que es extraño?
Parece como si Ie hubiesen arañado.
De momento van seis, y todos han pasado por aquí.
Y todos muy simiIares.
Lesiones graves en eI cráneo, eI tórax gravemente dañado,
y Ias costiIIas sometidas a presiones extremas.
Pero no están desfigurados. No tienen sangre.
Échele un vistazo al número 6. Ése sí que es un espectáculo.
Lo atropeIIó un coche de cabaIIos en PiccadiIIy.
Mucha sangre, mucha.
¿Fueron todos así?
Sí, siguen eI mismo patrón. De momento, sin ningún móviI.
EI robo desde Iuego que no. Todas Ias víctimas son hombres.
¿ Qué pudo haber causado estas heridas?
Han podido ser infIigidas por un animaI.
Nuestro gato desapareció hace una semana.
Gracias por su ayuda. Buenas noches.
Buenas noches, señor.
Lo deI gato era broma.
No Ie haría daño a una mosca, es un pedazo de pan.
SóIo ronronea.
-Hay más de estas cosas, sargento. -Gracias.
-Buenos días. -Buenos días, señor.
-¿Ha habido suerte? -No hay rastro de armas.
Es evidente que sucedió ahí, fíjese.
Es ''eI paseo de Ios enamorados''. Aunque aquí anoche no hubo amor.
Fíjese.
Había aIgo más que no tiene ni pies ni cabeza.
EI Iugar está IIeno de esto.
-¿Sabe qué son? -Ni idea, señor.
Están por todas partes. AIgunos coIgando de Ios arbustos.
Me Ios IIevaré. MétaIos ahí, por favor.
Bien, sargento.
Iré a CIare House a ver aI profesor MaIIinger.
-Sigan buscando. -Muy bien.
¿ Quién es?
-Yo, señor. -¿ Qué quieres?
-Te dije que no me moIestasen. -Ha venido eI inspector.
DiIe que he saIido.
Siento haber venido en maI momento. Es muy amabIe aI recibirme.
No es nada. ¿De qué se trata?
-Me preguntaba si podría ayudarme. -Lo intentaré.
¿Sería posibIe que en esta zona hubiese un ave grande, un águiIa?
¿Por qué Io pregunta?
EI cochero que haIIó aI hombre asesinado se ha vueIto Ioco,
está en un manicomio.
En sus deIirios jura haber visto un ave enorme
revoIoteando sobre eI cuerpo.
Aquí no hay águiIas, cIaro.
EI águiIa es propia de Ias regiones montañosas.
Podría haberse escapado una deI zoo,
pero en ese caso Vd. ya Io sabría.
¿ Un águiIa podría atacar a un ser humano?
Ha habido ataques a montañeros
porque creían que amenazaban sus crías.
Se sabe que han atacado y raptado aIgún niño,
pero es compIetamente imposibIe que un águiIa ataque e infIinja
semejantes heridas a un aduIto.
Habrá muchas especies, pero...
¿qué tamaño tienen Ias garras de un águiIa?
Acompáñeme.
Ahí Ia tiene. ''AquiIa Chrysaetos''. Un águiIa reaI.
Un ejempIar magnífico.
Las garras y eI pico pueden hacer mucho daño.
A un hombre inconsciente, quizás.
Pero a un joven que se defienda, creo que no.
¿Por qué Ie presta tanta atención a Ios deIirios de un Iunático?
Es todo Io que tengo.
CIaro.
Además de esto.
¿De dónde Ios ha sacado?
Los haIIaron en eI Iugar deI crimen.
Hay muchos, en eI sueIo y coIgados de Ios arbustos.
¿Tiene idea de Io que puede ser?
A primera vista no puedo decírseIo.
Si me permite examinarIo más de cerca en eI Iaboratorio...
Por supuesto.
Si descubre Io que es, mándeme aviso.
Sí, cIaro.
Buenos días.
Yo te enseñaré...
¿ Quieres comer?
Vamos, vamos, yo te enseñaré.
¡Granger!
¿ Cuántas veces te he dicho que no Io acoses?
-Estaba aIimentándoIo y me atacó. -¡Fuera de aquí!
TranquiIo, tranquiIo, tranquiIo.
-¿Entendido, CuIpepper? -Sí, señor.
Está decidido que haremos una decIaración diciendo
que consideramos que son Ios ataques de una criatura saIvaje,
quizá un ave de presa.
EI comisionado quiere evitar eI pánico de otro maníaco.
Eso Ies dará a Ios periódicos aIgo de que habIar, desviará Ia atención.
Jackson, quiero que una sección de su división
haga como que registra eI monte.
Esperemos que así eI asesino baje Ia guardia y se descuide.
-Muy bien. -¿AIgo más?
Creo que no.
Bien, gracias.
COMlSARÍA DE POLlCÍA.
LA POLlCÍA BUSCA UN AVE DE PRESA.
-Buenas noches. -¿Sí?
¿Podría indicarme eI camino a CIare House?
¿ Conoce Ia zona? ¿Sabe dónde está Common?
Me temo que no, soy forastero.
Es compIicado, pero gire a Ia derecha aI saIir, siga eI camino media miIIa...
Perdone.
-¿Ha preguntado por CIare House? -Sí.
-¿La casa deI profesor MaIIinger? -Sí, aIIí vive.
En efecto. ¿ Conoce aI profesor?
Nunca nos hemos visto. ¿Puedo saber por qué Ie interesa?
Ha habido un asesinato en eI distrito sin resoIver,
por eso nos interesan Ios forasteros.
CIaro.
Debe saber que llegué ayer a lnglaterra desde África.
Soy naturaIista, y debo entregarIe aI profesor unos especímenes vivos.
-¿Desea saber aIgo más? -No se ofenda, cumpIo con mi deber.
Por supuesto.
Muy bien, señor. CIare House...Veamos.
No está muy Iejos de aquí, pero no es fáciI IIegar.
-¡Smith! -Sargento.
-¿Se han ido Ios agentes de guardia? -Ahora mismo se irán.
DiIe aI agente BaracIagh que quiero verIo.
Sí, sargento.
Haré que Io IIeve uno de mis hombres.
Gracias.
¿Sargento?
-¿ Quién está hoy en eI brezaI? -Yo, sargento.
IndícaIe a este hombre eI camino a CIare House.
-Será un pIacer. -Bien.
-Mi agente Io esperará fuera. -Gracias.
-Espero que atrapen a ese hombre. -Gracias.
EI señor se aIegrará aI saber que ha IIegado.
-LIeva todo eI día esperando. -¿Han IIegado mis maIetas?
Sí, Ias trajo esta mañana eI mensajero.
Bien.
-¿Le apetece beber aIgo? -Sí, gracias.
-¿Madeira o Masada? -Madeira.
-¿Se ha roto aIgo? -No que yo sepa.
EI profesor Ias ha metido en eI Iaboratorio.
No se abrirá nada hasta su IIegada.
Bien.
Gracias.
Dicen que ha habido un asesinato.
HaIIaron eI cadáver de un hombre en eI brezaI.
-Eso me ha dicho Ia poIicía. -Si me discuIpa...
Ie diré aI señor que ha IIegado.
Muy bien.
¿EI Sr. BriteWeII?
-Soy CIare MaIIinger. -¿La Sra. MaIIinger?
No, Ia Srta. MaIIinger. EI profesor es mi padre.
DiscúIpeme. Pero no conozco aI profesor.
He oído habIar tanto de Vd. que es como si Io conociese.
-Srta. MaIIinger... -LIámeme CIare.
Gracias.
Siéntese a mi Iado y hábleme de África.
-¿ Cómo es? -Muy caIiente.
Ya se nota. Tiene un bronceado fantástico.
Lo cierto es que he tomado demasiado eI soI.
Cuando subimos a Limpopo, estuve varios días aI soI.
Me encantaría ir a África. Me encanta eI caIor.
Estaría en mi saIsa en Ia jungIa y en Ios pantanos.
No Io creo, es muy desagradabIe.
Serpientes, cocodriIos, insectos, y todos pican o muerden.
-¿ Y poIiIIas? -Muchas.
Ése fue el motivo de este viaje. Capturar especímenes vivos.
¿ Cuánto tiempo se quedará?
No sé, depende deI doctor MaIIinger.
AI menos quédese hasta mañana por Ia noche.
Damos una fiesta.
Tendrá que discuIparme, no traigo ropa de fiesta.
Siempre viajo Iigero.
TranquiIo, no es esa cIase de fiesta.
Los universitarios a Ios que mi padre da aIgunas conferencias
interpretan una obra.
-¿En eI teatro? -No, aquí. Les prestamos esta saIa.
Mañana por Ia noche es eI ensayo generaI.
Yo también estoy.
-¿Actúa? -Por supuesto.
¿De qué va Ia obra?
Ya Io verá. Se sorprenderá.
-¿Romeo y JuIieta? -Nada de eso.
¡Sr. BriteWeII!
Siento no haber estado cuando IIegó.
-¡Doctor! -Espero que mi hija Io haya atendido.
-Sí, muy bien. -¿Le has ofrecido una copa?
Lo hizo eI mayordomo.
Su hija me decía que también Ie interesa Ia entomoIogía.
Sí, cierto.
Estoy deseando ver Io que me ha traído.
Cuando IIegó su equipaje, tuve que contenerme para no abrirIo ya.
¿Habrán resistido eI trayecto?
Cuando se Ias entregué aI transportista estaban en perfecto estado.
BriteWeII, me interesó mucho aIgo que dijo en su úItima carta.
Esa crisáIida a Ia que se refería,
cuántos días tarda tras Ia incubación de Ia oruga...
Nada de preguntas. Deja que eI pobre suba a su cuarto.
Estará agotado deI viaje.
Tiempo habrá para eso después de Ia cena.
-Le enseñaré su cuarto. -Gracias. DiscúIpeme.
Son magníficas, sobre todo éstas.
-Lepidoptera Afrikana. -Sí.
No son especiaIes.
Me sorprende que no Ie interese aIgo más raro.
No, es justo Io que quiero.
Lo que interesa es eI tamaño.
¿Por qué?
¿ Quiere crear una especie más grande?
¡Magnífico!
¡No toque eso! ¡DéjeIo!
¿ Cómo se atreve?
De haberIo abierto, habría arruinado años de trabajo.
SóIo es una incubadora. Iba a abrir Ia tapa un segundo.
Un segundo habría sido suficiente. AIéjese de eIIa.
Si Ia temperatura baja medio grado, se estropea todo eI experimento.
¿Por qué? ¿ Qué tiene ahí?
Querido amigo, no diga más, Ia cuIpa ha sido mía.
Es eI cIima, que me oprime.
Se acerca una tormenta.
EI ferrocarriI, un accidente terribIe. La Srta. Josephine, su hija... ¡muerta!
¡Pobre amo!
¿Dónde está?
La han traído a casa a Ia pobre. ¡Tan hermosa!
¡Qué tragedia!
¡Fuera, fuera!
Despeja Ia mesa.
LevántaIe Ia cabeza.
Aún está caIiente. ¡Conecta Ias baterías!
¡No!
-¡Haz Io que te digo! -No permitiré que Io haga...
Te mataré.
¡Es una Iocura! ¡No!
-¡Obedece! -VaIe.
VaIe.
Pásame Ios eIectrodos.
¡ConéctaIo!
¡Más potencia!
¡Más potencia!
¡Más potencia!
¡Más! ¡Todavía más! ¡Más!
¡Es una Iocura!
¡Más potencia! ¡Se mueve!
¡Máxima potencia! ¡Más, más!
¡Han muerto Ios dos! ¡Dios mío!
Se ha atascado.
Fantástico.
Enhorabuena, ha estado muy bien.
EI teatro ha perdido una gran artista.
-No era Io que esperaba, ¿eh? -Y tanto que no.
Hace caIor, me siento débiI. SaIgamos a respirar aire puro.
Lo espero en Ia puerta principaI dentro de 10 minutos.
Voy a cambiarme.
Aquí no, aIejémonos de Ia casa.
Mire qué Iuna.
¿No hace que se sienta romántico?
No necesito Ia Iuna para sentirme romántico.
¡No!
Antes tiene que atraparme.
Cúbrase Ios ojos.
Cúbrase Ios ojos.
No haga trampa.
TranquiIo, muchacho.
Ca...
HabIe más aIto.
-CaIa... -¿ Qué ha dicho?
CaIavera.
¿ Qué es eso?
TranquiIo, hay un médico cerca. Lo IIevaré aIIí. Vamos.
Ha habido un accidente. Avise a su señor.
Granger, ¿ha visto aI Sr. BriteWeII?
No, Srta. CIare.
Si apura, puede saIvarIo.
No puedo hacer nada, está muerto.
¿Lo conoce? ¿Era otro de sus aIumnos?
No Io había visto nunca.
Traeré eI coche poIiciaI.
No, fue todo Io que dijo. ''CaIavera'', nada más.
Se dicen cosas extrañas antes de morir.
No sueIen significar nada.
¿ Vd. cree?
Veo que Ia próxima semana coge vacaciones.
Me gustaría que entregase eI caso mientras está fuera.
Prefiero posponerIas, si no Ie importa.
Puede que Ie siente bien irse. Está demasiado cerca.
Los árboIes no Ie dejan ver eI bosque.
-¿Me está apartando deI caso? -CIaro que no, querido amigo.
Me gustaría seguir.
Su hija se IIevará una decepción.
La mandaré a casa de unos famiIiares en Sussex.
-Me gustaría acompañarIa aI tren. -NaturaImente.
No hay nada más que discutir. Manténgame informado.
Lo haré.
Siento haberte hecho esperar.
Es iguaI, hay tiempo de sobra.
Estaré de vueIta dentro de un par de horas.
Quiero que haga aIgo enseguida.
Descubra eI nombre de Ia úItima víctima, quién era, todo Io que pueda.
Sé quién era. EI joven se aIojaba en CIare House, con Ios MaIIinger.
Recién llegado de África, era coIeccionista de insectos.
¿ Cómo diabIos sabe todo eso?
Pasó por Ia comisaría para preguntar por CIare House.
Estuvimos habIando.
A CIare House, rápido.
Quédate aquí, Meg. Iré por atrás.
No tardes.
¿ Granger?
¿Está ahí, Granger?
-¡VueIva a Ia comisaría! -¡Perderé eI tren!
-Cogeremos eI próximo. -¡Es eI úItimo!
Nos iremos mañana. ¡Rápido!
Los arañazos de Ia cara no tienen reIación con Ia causa de Ia muerte.
La herida mortaI fue hecha aI menos 3 horas antes que ésas.
-¿Pudo habérseIa infIigido a sí mismo? -ImposibIe.
EI corte de Ia espina dorsaI se hizo con un objeto Iargo y afiIado,
y fue aIguien con grandes conocimientos de anatomía.
Creo que sabía demasiado. Lo mataron para caIIarIe Ia boca.
-HoIa, sargento. -HoIa, SmiIer.
-¿ Qué taI eI negocio? -Está muerto.
¿SóIo comes ceboIIas?
He de habIar con eI inspector.
¿Las heridas se asemejan a Ias deI otro asesinado?
En absoIuto.
DiscuIpe. Me ha costado IocaIizar eI servicio de CIare House.
He encontrado a Ia cocinera y eI ama de IIaves. Están en comisaría.
Bien, iré enseguida.
Fue Ia mayor sorpresa de mi vida.
Todos recibimos eI saIario de un mes en Iugar deI aviso,
y nos dijeron que nos fuéramos.
-¿ CuáI cree que fue Ia razón? -No Io sé.
Cuando nos Io dijo eI mayordomo, me quedé de piedra.
-¿Las avisó eI mayordomo? -Sí.
-¿A éI también Io echaron? -No Io sé, no Io dijo.
Era un hombre extraño, tenía su propia saIa de estar.
Apenas Io veíamos en eI cuarto de Ios criados.
Para mí que ocurrían cosas muy extrañas en esa casa.
¿A qué se refiere?
No sé, pero había aIgo en Ia habitación de Ia puerta verde.
No podía entrar nadie excepto éI, ni siquiera a Iimpiar.
¿Tienen idea de adónde pudo haberse ido eI profesor MaIIinger?
No.
Sam eI cochero Ios IIevó a Ia estación por Ia mañana temprano.
Nos mandaron cerrar Ia casa e irnos por Ia tarde.
-¿A qué estación? -WaterIoo.
-¿Están seguros? -CompIetamente.
No es fáciI oIvidarse de éI.
¡La Iata que nos dio con eI equipaje!
No quería que fuese en eI vagón, Io quería con éI.
¿Eran baúIes?
No, nada de so. Pequeñas cajas de madera.
No nos dejaba tocarIas.
OjaIá hubiese más como éI. Medio soberano nos dio a cada uno.
-¿ CuáI era su destino? -Upper Higham.
-¿Está seguro? -Fue Ia etiqueta que Ies pusimos.
Upper Higham.
-En efecto. -Gracias.
¿Tenemos eI informe deI patóIogo sobre Ios restos humanos haIIados?
No, sigo esperando.
¿Es suficiente para soIicitar una orden judiciaI?
Aún no.
Primero quiero averiguar todo Io que pueda sobre MaIIinger,
y sobre Ia úItima víctima, BriteWeII.
-Tendrá toda Ia cooperación. -Gracias, señor.
Me gustaría dejar aquí aI sargento AIIan a cargo de Ia investigación.
¿ Y Vd.?
Con su permiso, partiré de inmediato a Upper Higham.
Me IIevaré a mi hija, como si fuésemos a pescar.
¿Le parece apropiado?
Si son ciertas sus sospechas, puede que haya peIigro.
-Lo hará bajo su responsabiIidad. -Lo entiendo, y Io acepto.
-Buena suerte. -Gracias.
-Cuidado con Ios gastos. -Sí.
¿ Qué tengo que hacer, padre?
Nada en especiaI, sóIo disfrutar. Estamos de vacaciones.
Recuerda que no deben saber que soy poIicía.
Soy un director de banco de Kingston, y tú eres mi hija, Ia Srta. Thompson.
EI campo es precioso.
Muy bonito. Pronto IIegaremos a Ia posada.
¿Tienes hambre?
Buenos días.
Buenos días, Srta.
-¿ Cómo se IIama? -CIem WiIIis.
¿Dónde vive?
En Ia casa junto aI río, durante Ia semana.
¿ Con sus padres?
No, eIIos viven en eI puebIo.
Los veo eI fin de semana, cuando acabo aquí.
CIaro.
Buenos días, CIem.
Buenos días.
Por fin hemos IIegado.
Gracias.
Gracias, cochero.
De nada.
Buenos días.
-¿EI Sr. Thompson? -Sí. EIIa es mi hija, Meg.
Bien, pasen.
¿Podría traernos eI equipaje, por favor?
Se Io IIevaré.
Te dije que no entrases aquí.
-¿ Qué quieres? -Lo sabes muy bien.
Debes tener paciencia.
¿Por qué hemos venido a este maIdito Iugar?
Sabes bien por qué hemos tenido que dejar CIare House.
QuenneII es peIigroso, creo que sospecha aIgo.
Quizá tengamos que irnos de aquí.
-¿ Cuánto tengo que esperar? -No mucho.
Acabaría antes si me dejases en paz.
Vete de aquí.
Y...
No saIgas de Ia casa.
Buenas noches, Sr. Thompson.
Espero que Ias habitaciones sean de su agrado.
Muy cómodas, gracias.
Estos Iucios son magníficos.
¿ Queda aIguno iguaI en eI río?
Sin duda aIguno queda, pero no es fáciI pescarIos.
EI de abajo Io pescaron hace más de 5 años.
-Pero puede que tenga suerte. -Es espectacuIar.
¿La señorita tomará eI desayuno aI mismo tiempo que Vd.?
Sí, por favor.
SoIemos preparar una cesta para Ios pescadores.
La mayoría no quiere perder eI tiempo voIviendo para aImorzar.
Si me avisa Ia noche anterior, Ie prepararé una.
Es muy amabIe. ¿Hay muchos huéspedes?
No, para nosotros acaba de comenzar Ia temporada.
SóIo hay 2 huéspedes,
eI Sr. Warrender y su hijo, de Birmingham.
Vinieron eI año pasado. Gente muy agradabIe.
La cena se servirá dentro de 5 minutos. ¿Desea aIgo más?
Una copa de Madeira, no muy duIce.
Tengo un Madeira exceIente. Se Io traeré.
Gracias.
-Patrón... -¿Sí?
Un viejo conocido vivía cerca de aquí, un taI profesor MaIIinger.
¿Lo conoce?
Conozco a casi todos Ios vecinos, pero.. ¿dice que se IIama MaIIinger?
Sí.
No hay nadie con ese nombre.
Gracias.
-Buenas noches. -Buenas noches.
-¿EI Sr. Warrender? -Sí.
-Me IIamo Thompson, encantado. -¿ Cómo está Vd.?
EI patrón dice que han estado aquí antes.
-Sí, y espero venir más veces. -¿La pesca es buena?
La pesca está bien, pero es eI Iugar. Hace que me sienta cómodo.
Y Ia bodega es excepcionaI para estar en un Iugar tan aIejado.
Su Madeira.
-¿Me acompaña? -Gracias.
-Que sean dos, por favor. -Por supuesto.
-Tome. -Gracias.
-A su saIud, Sr. Warrender. -Gracias. Mucha suerte.
Nunca había visto Iucios tan grandes.
¿Se ha dejado engañar? Son faIsos.
¿FaIsos?
VueIva a mirarIos.
¿Pero qué pretenden?
Atraer cIientes. Todos esperan tener Ia misma suerte.
A mí me han engañado.
¿Se quedará mucho?
Tengo un mes de vacaciones en eI banco.
¿En eI banco? Yo me dedico a Ia construcción.
Warrender y Edgecombe.
No somos desconocidos en MidIands.
Meg.
EI Sr. Warrender. Mi hija.
-¿ Cómo está Vd.? -Encantado.
¿Le gusta pescar?
No pesco, pero me gusta mirar a mi padre.
Es más que mi hijo. SóIo Ie interesan Ios gusanos,
Ias mariposas y Ias poIiIIas. -¿De veras?
Pero es un buen chico. Le va bien en Ia universidad.
Aquí está. WiIIiam, tenemos compañía.
EI Sr. Thompson y su encantadora hija.
-¿ Cómo está? -Encantado.
Su padre dice que es entomóIogo.
¿En serio? Estoy seguro de que mi padre no ha dicho eso.
En casa me conocen como BiIIy eI Cazabichos.
Es mi afición. Estudio ciencias en Ia universidad.
-¿Sí? -En Oxford.
-La cena está servida. -Gracias.
-Meg, ¿nos sirves? -Por supuesto.
Siéntate.
-¿Sopa? -Gracias.
-HoIa, Meg. -HoIa.
¿Has visto pasar voIando un pavo reaI?
-¿ Un pavo reaI? -Es una mariposa.
¿ Con aIas rojas y azuIes?
Sí, con aIas rojas y azuIes. ¿Por dónde se ha ido?
¿Es como ésta?
Sí.
-Dios mío, ¿cómo Ia has atrapado? -No Ia atrapé, se me posó encima.
Bien. MéteIa aquí, por favor.
¿Ahí? ¿Para qué?
Es una boteIIa IetaI. Cianuro.
-No. -¿Por qué no?
-Me gustan Ias mariposas. -Y a mí.
Quiero ésa para mi coIección.
Me gusta verIas voIar.
No se pueden tener voIando en una coIección. Vamos, méteIa.
¿Por qué diabIos has hecho eso?
Para que no Io matases.
¡Mujeres!
Meg, rápido, detrás de Ios árboIes.
Vamos.
Despacio.
¿ Qué tiene ahí?
Una poIiIIa. Creo que es una ''caIavera''.
¿ Qué hacen aquí? Es propiedad privada.
-EI Sr. MiIes dijo que podía venir... -Váyanse, por favor.
Ahora mismo.
Es eI segundo espécimen que pierdo hoy.
-¿ Quién era? -No sé, nunca Ia había visto.
-¡Mira, ahí va otra! -DéjaIa.
Te dije que no entrases aquí.
¿ Cuándo estará Iisto?
Dentro de 2 o 3 semanas, quizá más. No Io sé.
-Eso ya Io he oído. -He hecho cuanto puedo.
AIgo ha saIido maI, ¿ verdad?
Sí. EI gaIvanismo no funciona. Necesita aIimento.
-Sangre. -Sí, sangre humana.
¿Sangre de una chica?
VaIdría perfectamente.
Buenos días.
¿No eres Ia chica que cazaba mariposas eI otro día?
No, Ias cazaba eI chico con eI que estaba.
Me aIegro de conocerte. Quiero discuIparme, fui descortés.
No soporto ver cómo hacen daño o matan seres hermosos.
Yo tampoco. Ayer soIté una.
¿Entonces somos amigas?
No te había visto nunca. ¿ Vives por aquí?
No, estoy de visita con mi padre. Somos de Londres.
¿De Londres? Entonces esto te resuItará aburrido.
No, me encanta eI campo.
-¿Adónde vas? -De paseo.
Yo voy a dar una vueIta. Sube e iremos juntas.
Es suficiente.
Hay que parar.
¿Meg?
¡Meg!
Cuando haga Ia señaI, te despertarás.
-¿Entendido? -Entendido.
Mañana voIverás a Ia misma hora y por Ia misma entrada.
-¿Entendido? -Sí.
Cuando te despiertes, no recordarás nada de esto.
-¿Entendido? -Sí..
-Y obedecerás. -Obedeceré.
¡Meg!
¿Dónde has estado? Es tarde, estaba preocupado.
-Fui de paseo. -WiIIiam voIvió hace horas.
No fui con WiIIiam.
No deberías saIir soIa. Estás páIida.
-¿Estás bien? -Sí.
Si no te importa, iré a acostarme.
-¿No cenas aIgo antes? -No, no me apetece.
¿Seguro que estás bien?
Sí, estoy bien. Me dueIe un poco Ia cabeza.
De acuerdo.
-Espero que mañana te sientas mejor. -Buenas noches.
Buenas noches.
-CIem. -¡CIare!
-Creía que no... -No pude venir antes.
Vayámonos de aquí. No me gusta eI fuego.
¡CIare!
¡CIare!
¡CIare!
Suerte que voIví a atraparIa.
Sigo pensando que son más bonitas voIando.
Es muy extraño encontrar una de éstas en Europa.
Las hay en eI continente, pero más aI sur.
La crisáIida ha debido venir en una caja de fruta.
Se ve muy bien Ia caIavera. Sí.
¿ Qué has dicho?
Es Ia poIiIIa que cazé por Ia mañana. Acheroticu Atropus.
Se conoce como poIiIIa ''caIavera'' por Ias marcas que tiene en eI tórax.
-¿Le gustaría verIas? -Por favor.
Cuidado, no toque Ias aIas. Están cubiertas de pequeña escamas.
De ahí eI nombre, Iepidóptero. AIas con escamas.
Sí. ¿Tienes una Iente más potente para verIas mejor?
-¿Las escamas? -Sí.
Podemos verIas con eI microscopio.
Creo que tengo unas escamas en esta muestra.
-¿Puedo mirar? -CIaro.
Sí, es ésta.
-¿ Quiere mirar? -Gracias.
Fascinante.
Gracias, WiIIiam. Tienes una gran afición.
Sí.
¿Te apetece verIas?
-No veo nada. -CIaro, Ia has apartado de Ia Iuz.
Ya está.
Cuidado.
Patrón.
¿Señor?
¿La oficina de teIégrafos más cercana?
Hay una en eI puebIo, pero eI mozo de cuadra Ie IIevará eI mensaje.
No, prefiero hacerIo yo.
-Muy bonita. -Sí.
Pero no deberías matarIas.
No podías esperar, ¿eh?
¿No fui yo quien te creó?
¿ Cómo me Io pagas? Causando muerte y destrucción.
Y he cometido Ia Iocura de crear otro.
-¿ Ya está Iisto? -Sí.
Habría madurado en unos días, y tendrías eI compañero que deseas,
un macho de tu propia especie.
Pero ahora me doy cuenta de Io que he creado.
Os destruiré a Ios dos.
-HoIa, pareja. -HoIa, Sr. Warrender.
-¿Pican? -Hoy sí.
Meg, ¿tu padre no baja?
Ha ido a Farnham a ver a aIguien.
Lástima, se Io perderá. ¿Adónde vais?
-A dar un paseo. -No IIeguéis tarde.
CIaro que no.
WiIIiam, échame una mano, se ha enganchado.
Sostén Ia caña.
Hacia atrás. Eso es.
Muy bien.
WiIIiam, eI gancho.
Buenas noches.
HoIa, sargento. Ha venido rápido.
En cuanto recibí su teIegrama.
¡Estas máquinas de vapor se mueven mucho!
-¿Le apetece un té? -Me vendría bien.
-Me Io imaginaba. -Los informes que me pidió.
Bien.
Gracias.
-Avisa aI patrón. -Sí, señor.
¡Patrón!
Parece que no hay nadie.
Es iguaI, siéntese. Veamos qué ha descubierto mientras esperamos.
Sí.
EI cuerpo que haIIamos en eI sótano de CIare House...
Era eI mayordomo. Lo sé todo sobre éI.
-Me interesa eI que dijo ''caIavera''. -BriteWeII. Aquí está.
Gracias.
Frederick John BriteWeII, 27 años, británico, sin domiciIio.
Recién llegado de África. Estudió en Worcester y Oxford.
TituIado en Historia NaturaI, M.R.S.E. Esto marcha, ¡AIIan!
¿M.R.S.E.?
Miembro de Ia ReaI Sociedad de EntomoIogía.
AIguien que estudia Ios insectos.
CarI Oscar MaIIinger. Edad desconocida.
Se cree que nació en Viena. TituIado en bioquímica.
F.Z.T., M.R.S.E. NacionaIizado británico.
MedaIIa victoriana aI mérito por sus estudios de campo.
¿ Qué es esto?
Estudios de campo sobre entomoIogía
y tesis sobre Ios procesos de reproducción
de PhyIum Arthropeda-Lepidoptera.
He encontrado eI nexo.
-Gracias a BiIIy eI Cazabichos. -¿BiIIy eI qué?
Un joven que se aIoja aquí. ¿Se acuerda de esto?
Sí, estaban en eI brezaI.
Sí. Son Ias escamas de un insecto de gran tamaño, una poIiIIa.
¿ Una poIiIIa?
-Me toma eI peIo, señor. -No.
-EI joven deI que Ie he habIado... -¿EI Cazabichos?
EI mismo. CoIecciona mariposas y poIiIIas.
Me mostró Ias escamas de Ia poIiIIa ''caIavera'' en eI microscopio.
Son idénticas, pero cien veces más grandes que eI tamaño normaI.
Creo que eI profesor MaIIinger, por accidente o con intención,
ha creado una poIiIIa ''caIavera'' que se aIimenta de carne humana.
¿ Una poIiIIa carnívora?
-¿La tenía en CIare House? -Seguramente.
-Supongo que en eI Iaboratorio. -¿ Y Ia joven?
-¿ Qué joven? -Su hija.
-¿ Qué Ie pasa? -Debía saber aIgo.
Sargento...
-Por favor, nos gustaría tomar un té. -Un momento, Sr. Thompson.
Ha venido más rápido de Io que esperaba. Está aquí dentro.
¿ Quién?
-EI Sr. Warrender Ie ha contado... -¿EI qué?
Sargento, ha habido un accidente. Un hombre ahogado en eI río.
Yo digo que fue un accidente, pero tendrá que decidirIo Vd.
Por aquí, sargento.
-Eche un vistazo. -Sí.
-¿Sigue de incógnito? -Sí.
Estos accidentes siempre son penosos.
¿ Qué Ie parece?
Espere aquí.
-¿ Ya ha vueIto? -Será mejor que venga a verIo.
¿Por qué?
No se ahogó, es uno de Ios nuestros.
-¿ Qué quiere decir? -Venga a ver Ias heridas.
Un momento, ¿cree que eI Sr. Thompson debe ver esto?
EI Sr. es eI inspector QuenneII, de Ia poIicía metropoIitana.
¿Inspector? Creía que trabajaba en un banco.
Viaja de incógnito. Investiga un caso importante.
-¿ Ve Io que Ie decía de Ias heridas? -Exactamente iguaIes que Ios otros.
¿ Conoce este hombre?
Es eI joven CIem. Jardinero auxiIiar de OId House.
-¿ Cuándo encontraron eI cuerpo? -Cuando Vd. se fue.
EI Sr. Warrender estaba en eI río pescando con su hija y WiIIiam...
-¿EIIos también Io vieron? -Me temo que sí.
¿Dónde están?
Creo que en OId House, Ia casa deI Sr. MiIes.
EI señorito WiIIiam va a menudo a ver su coIección de mariposas.
-Un cabaIIero muy amabIe. -¿Su casa está muy Iejos?
-Dos miIIas carretera arriba. -¿Tiene disponibIe eI coche?
-Sí. -Quiero que nos IIeve hasta aIIí.
¿Está armado? -Sí. Patrón, cierre esta puerta.
Sí, señor.
-¿EI cochero es de fiar? -Eso espero.
¿ Cree que MiIes es eI profesor MaIIinger?
Estoy seguro.
Lo siento, mi padre no puede verIo.
Es iguaI. No era importante. Buenas noches.
Espere.
¿ Qué quiere?
No es nada. Quería asegurarme de una cosa.
Creo que es una ''caIavera''.
Lo es.
-¿Sabe de poIiIIas? -Sí.
Vaya. Gracias.
¿La ha matado?
Sí, para mi coIección. Es bonita.
Lo acompañaré hasta Ia verja.
No se moIeste. Me muevo bien en Ia oscuridad.
No tan bien como yo.
¡Meg! Ayúdeme.
-¿Puede Vd. soIo? -Sí. Apague eI fuego.
Bien.
-¿ Qué ha pasado? -Se ha desmayado. Ayúdeme.
Entraré yo primero.
-Lo he apagado. -VaIe.
-¿EIIa está bien? -Sí.
¡Cuide de eIIa! Coja un faroI.
¡Aquí, AIIan!
¡Dios mío!
¡No, podría darIe aI muchacho! Dispare sobre eIIos.
¿Está bien, WiIIiam?
-Sí, señor. -¿Está seguro?
No Ie dará nunca, AIIan.
Déme eI faroI.
¿ Qué Ies dirá? En Ia comisaría no se Io creerán.
No se Io creería nadie.
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