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Original subtitles

NUESTROS HIJOS

Ver lo del contrato Nedleson con Wendel.

– Buenos días. – Qué temprano.

Alguien me dijo que el día tiene 25 horas.

–¿Cómo te sientes? –Como ballena.

Recuerdo eso, vagamente.

Te llamaré mañana Richard Aunque dudo que algo cambie.

No, me es imposible.

Sí, adiós.

LLAMAR A JAMES

Hola. Deja tu mensaje a James o a Donald.

No hay secretos entre nosotros. Bueno, quizá uno o dos.

James, soy yo.

¿Reconoces mi voz? ¿Te suena conocida?

Pues deberías, ya que esta es la tercera vez que la escuchas en 2 semanas.

Quiero saber como estás ¿Qué te sucede?

Sabes que me preocupo cuando no respondes a mis llamadas.

Espero ya no estés enfadado por aquella discusión.

Yo ya ni recuerdo de que era.

Olvídalo, ¿Sí?

Si no me llamas esta vez, me mortificaré.

Apiádate de mí.

Hoy es...

...lunes 23. El reloj empieza a correr.

Tengo la sensación de que ya no estamos en Kansas.

–Hola. –Soy yo.

¡Vaya! Por fin.

–¿Aún estás enfadado?

–¿Podemos vernos?

–¿Sigues enojado conmigo?

–No, madre. Ni recuerdo por qué era.

–Qué bueno que ya olvidaste... todas las cosas que dijiste.

¿Podemos vernos?

–Dime cuando. –Ahora mismo.

–¿Ahora mismo? ¿Esta noche? Ya es algo tarde.

–No sé que hora es. –¿Estás bien, James?

–¿Puedo ir a tu casa?

–Por supuesto.

Disculpa la hora

No digas tonterías.

¿Debo preguntar o debo esperar?

Donald tiene SIDA.

Morirá pronto y agradeceré que no te pongas histérica.

¿Hace cuánto lo saben?

Resultó positivo hace dos años.

¿Y me lo dices hasta ahora?

Lo hospitalicé hoy. Su S.K. empeoró.

¿Su qué?

Tiene sarcoma de Kaposey. Es un tipo de cáncer.

Él quería quedarse en casa, pero...

Estará mejor en el hospital.

No se le veía mal.

¡No lo has visto en seis meses!

Y lo viste dos o tres veces el año pasado, cuando mucho.

Se irá pronto.

En una semana, quizá dos.

¿Lo puedo visitar?

Si quieres.

¡Claro que quiero! ¿Por qué dices eso?

¡Es horrible!

Seamos amigos ¿Sí?

Es hora de ser amigos.

Le traigo rosas porque usualmente son las favoritas.

–Y dulces ¿Le gustan los dulces? –Sí, le gustan mucho.

A veces debo controlarlo.

–La última vez fue tu padre. –¿Qué?

–¿Qué? –Que afronté la muerte.

Donald y yo hemos ido a 14 funerales este año.

–Mira quién está aquí. –Todos visitan a Rex.

Hola, Donald.

Esta caja debe tener flores.

Piensas rápido.

–Chocolates, nuestro secreto. –El secreto no está en el menú.

¿Ves? Las cosas ya de están poniendo feas.

–Me muero por un cigarro. –Yo tengo.

–Lo dejó. –Yo también. Hace 3 meses.

–Es el infierno, ¿No? –Yo no puedo responde por mis actos.

Dejar de fumar por mi salud.

Las compañías de seguros deberían inventar un concepto.

Seguro contra la ironía. Ganarían una fortuna con eso.

¿Recuerdas cuando fumábamos?

–¿El tiene familia?

Su madre, su padre desapareció.

Supongo que ella lo supo antes que yo.

¿Qué?

Lo de Donald, lo que está pasando.

Donald y su madre no se han hablado en años.

¿Por?

El saber de su orientación sexual no le gustó mucho.

Eso lo entiendo.

–Así es. –Pues debería saberlo.

–Lo de Donald, lo que está pasando. –Deja de decir: Lo de Donald.

Donald tiene Sida y se está muriendo.

¿Qué te pasa? ¿Por qué tan agresivo?

Lo siento, estoy estresado.

No he dormido en varios días No debería agredirte.

No te entiendo.

Me preguntabas por su madre.

Ya cambiamos de tema... no suavemente.

Por favor...

Creo que su madre debería saberlo. Se hablen o no.

–Es su hijo. ¿Dónde vive? –En Arkansas, Donald nació ahí.

–¿Vas a avisarle? –No lo se.

–¿Donald no desea hacerlo? –No estoy seguro.

–Pregúntale –Lo hice.

Ya discutimos el tema. La buscamos en el directorio.

–Vive en Fayetteville –¿Y?

No se quiere arriesgar a saber que no le importa.

–¿Por qué no sabía todo eso? –¿Qué?

Todo sobre Donald.

Dónde nació y lo de su madre.

Sabemos lo que queremos saber

Estaré en contacto.

Habla Audrey Grant. ¿Está él?

Prometen un 14% Si les crees...

...nos dirán algo más descabellado.

Lo que necesitamos.. ¿Bueno?

-Hola. –Necesito un amigo.

Tú necesitas un esposo y yo sigo disponible.

Pero ahora me encuentro considerando otras ofertas.

Necesito un amigo.

Veré si te encuentro uno.

Me dejó colgando con que Sabemos lo que deseamos.

¿Y que significa eso? Claro que sé más o menos, pero...

–¿Por qué me lo dijo? –¿Por qué aún traes eso?

¿También traes cigarros?

James lo mordía de bebé. ¿Ves esto?

–Son las marcas.

No me pondré sentimental por algo que casi te lleva a la tumba.

¿Bueno?

¿Hola?

Tienes 3 segundos para hablar o colgaré.

¡Hola! ¿Hablo con la señora Lou Ann Barnes?

Si soy yo ¿Y quién eres tú?

Espero que no te haya dado la idea de que...

...nunca había pensado en esto. De lo que le pasa a Donald.

Cómo podría no haberlo pensado.

Desde que oimos hablar de eso...

...quise hablar con James pero nunca lo hice.

No pude.

Estaba demasiado asustada.

–¿Por eso no me dices de él? –¿Decir qué?

¿James está bien?

¿O también lo tiene?

Claro que está bien.

Estoy segura que sí. Debe estarlo.

No lo sabes.

Si no estuviera bien me lo habría dicho. ¿No crees?

Lo hubiera dicho.

Porque al oir su voz me di cuenta de que no tenía caso...

...hablar con una mujer que cree que la homosexualidad...

Es una ofensa contra Dios y la naturaleza.

Ok, escríbele una carta. Mándale un telegrama.

Debe saberlo. Que ella decida que hacer.

Te arriesgarás a lastimarlo si ella no viene.

Es un riesgo que debes correr.

Y así no lo lastimaré. No quiero hacerlo.

No había pensado en eso. ¿Cómo lo harás?

Ya pensé como. Escucha.

¿Por qué no lo haría?

Tú lo puedes hacer.

¿Quieres que yo llame? No hay problema.

No.

–¿No quieres que yo la llame? –No

Me rindo.

Tú puedes ir allá.

Y hablar con ella y traerla.

Sé que no suena bien. Pero desearía que lo pensaras.

Pero no mucho tiempo.

Dejame ver si entendí. ¿Quieres que vaya...?

–¿A dónde? –Arkansas

Arkansas. Yo allá, toco la puerta y...

Una perfecta desconocida me abre, me presento...¿y luego?

Le dices que su hijo agoniza y que si no quisiera verlo.

Oh, James. Debe haber una mejor manera.

Dime cuál es.

No sé ni dónde está Arkansas.

Busquemos en un mapa.

Sé que está ahí.

–Así no me ganarás. James. –Vive cerca de Little Rock.

Podrías ir y regresar de un día para otro.

–Con o sin ella. –No importa. Vale la pena.

¿Comprendes?

No lo decidas ahora, piénsalo. ¿Harías eso, por lo menos?

Tenía 10 años cuando te pedí un favor.

Si hace esto por mi. Pasarán otros 20 para pedirte otro.

Aquí tengo su dirección y teléfono y los de un hotel.

Quizá te escuche. Eres la madre de un homosexual.

¿Me entiendes?

Deja de preguntarme si entiendo. Sí lo entiendo.

Sólo hay algo que no entiendo.

Anoche estuve con Harry.

–¿Ya volvieron? –No

Dice que a mi me conoce y a ti casi no, pero...

...no nos conoce juntos.

Yo me empiezo a preguntar lo mismo.

¿En verdad?

Me parece que las cosas se han vuelto complicadas.

Siempre lo han sido.

¿Qué quieres decir?

Y han empeorado desde que Donald...

Desde que Donald y yo estamos juntos.

Creo que antes eras diferente.

Cuando era un joven brioso.

Pero al compartir mi casa y mi corazón con Donald...

...las cosas cambiaron.

Te alejaste al ver tal arreglo doméstico.

Distanciándote de Donald te alejaste de mí.

Y yo tuve que responder igual. Tuve que retroceder...

...como Audrey me lo pidió.

¿Cómo hice eso? No lo entiendo así.

Cuando hablamos nunca preguntaste por Donald.

Olvidando los cumpleaños desde que estamos juntos.

Invitándome a cenar sólo a mi y no a Donald.

Cuando nunca...

Hay muchos remiendos por hacer en nuestra relación.

Desde que cumplí los 18 años, madre.

Muchos, madre.

–¿Puedes explicarme eso? –No es el momento.

¿Por qué no?

Porque este tiempo es de Donald. Y no le queda mucho.

–¿Cuanto te queda a tí? –¿Perdón?

Debí preguntártelo antes.

¿También estás enfermo?

No lo sé. No quiero habla de ello.

–James –No quiero habla de ello.

¿Tú sí?

¿Podrías?

Sally.

Checa los vuelos a Little Rock para mañana, por favor.

–¿Little Rock? –Arkansas

¿Va a Arkansas? ¿Qué hay en Arkansas?

Bien, podemos ir ya. ¿Cómo dijo que se llama?

Charlie. ¿Ya se instaló?

-¿Todo bien? –Estupendo.

–¿Sabe dónde queda esto? –Sí.

–¿Está lejos? –30 ó 40 minutos.

–¿Su primera ves aquí? –Sí

Espero no sea la última.

¿Desea que la espere aquí?

–¿Qué es esto? –¿Perdón?

–¿Qué es esto?

Es la dirección que me dió.

¿Es aquí?

–Pero esto es un Trailer Park. –Sí señora.

Aquí dice Unidad 16. Asumí que era un condominio.

Unidad 16 es el número del remolque.

–¿Remolque? –Sí señora.

De acuerdo. Busquemos.

La limusina fue un error, Audrey. –¿Señora?

Deténgase a preguntar dónde es. ¿Quiere?

–¿A quién traes? ¿A Ray Charles? –Ya quisieras.

–De lejos.

¿La señora Barnes?

–Mi nombre es Audrey Grant. –¿Sí?

¿Puedo hablar un momento con usted?

¿Qué pasa? ¿Está segura que es conmigo?

Sí. ¿Puedo pasar?

¿Ganaste un concurso?

Eso sería suerte.

No olvides lo que me debes.

¿Puedo pasar? Por favor.

Si, si no tendré que vender boletos.

¿A qué viene?

–¿Nos podemos sentar? –Claro que sí.

¿Cuál me dijo era su nombre?

Audrey Grant.

–¿Y? –Vengo de San Diego, California.

Sé dónde es San Diego.

¿Si? Bien. Vengo a hablar de...

...de su hijo.

¿Qué hijo?

Donald. Su hijo.

Vengo a decirle...

¿Quién diablos es usted? Ya se como se llama.

Pero, ¿Quién es usted?

–Soy... una amiga de Donald –¿Sí?

A través de mi hijo.

Donald es... un amigo muy cercano de mi hijo.

–Él está muy enfermo. –¿Su hijo está enfermo?

–No, no mi hijo. –¿Por qué grita?

Grito porque no se qué que diablos hago aquí.

Pues yo tampoco.

Mire, es su hijo el que está muy grave, señora Barnes.

No le queda mucho de vida.

Lo siento. No es algo fácil de decir.

Sólo tiene 28 años. ¿Qué le pasa?

Tiene una enfermedad muy grave.

Las efermedades mortales suelen ser graves.

Tiene Sida.

Sí, lo pensé.

¿Lo pensó?

Tiene 28 años y es uno de 'esos'.

¿Qué otra cosa podría ser? Veo TV.

Dos y dos son cuatro desde hace mucho tiempo.

–¿Quieres una copa? –Me muero por una.

No será tan difícil.

Un poco de agua, sin hielo.

Es obra de Dios. Lo sabe, ¿No?

–Sé que algunos creen eso. –¿Usted no?

–Vino de tan lejos a decirme que morirá.

Vine a pedirle que me acompañe a verlo.

Significa mucho para él.

Una llamada era más barata.

Decidimos que esta era la mejor manera.

¿Decidimos? ¿Usted y Donnie?

Donald no sabe nada. Fue idea de mi hijo.

Donald es... un amigo íntimo de James, mi hijo.

-–Yo sólo quiero ayudar. –Ah.

Dijo un amigo íntimo. ¿Qué tan íntimo?

Sólo hay una clase de ésos.

¿Qué importa que clase de amigos son?

¿Su hijo también es uno de ésos?

Mi hijo no tiene nada que ver con ésto.

Ahora entiendo. Su hijo... mi hijo. Claro, deben ser buenos amigos.

Dígalo sin rodeos.

Normalmente no ando con rodeos.

Vino de tan lejos para regresar sin nada.

–¿Puede pensarlo por lo menos? –No tengo nada que pensar.

Por amor de Dios. Su hijo está agonizando.

¿Qué importa de qué?

¿Qué le diré a esta gente de usted?

De usted, su gran auto y su ropa cara.

Lo siento, fue un gran error.

Nadie aquí sabe de mi hijo.

Qué vergüenza.

¡Va a morir, perra estúpida!

Si no fuera como es no le pasaría eso ¿No?

¿O no? ¡Odio lo que es!

¡Me revuelve el estómago! ¿Me oye?

¡Sáqueme de aquí! ¡Lo más rápido posible!

¿Cómo reaccionó mamá?

Tú madre, Audrey. ¿Cómo sobrevivió..

...al encuentro cara a cara con la muerte el otro día?

Logró penetrar tu piel y tu suspicacia.

No le fue difícil.

Seguro estará feliz.

Se mostró valiente.

–Gin –¿Qué?

Ahora estoy peor.

Hasta luego Donald.

Tu cabello es como un campo de margaritas plateadas.

Desearía caminar descalzo en él.

Ya no hacen películas así.

Entre las dos madres diría que la mía es la mejor.

Sólo jugaré si hago trampa.

–¿Por qué mejor? –No sufro como tú.

Bendita ignorancia y demás.

¿Sabes que no desea saberlo?

James, no seas tonto.

Si pudieras, ¿Escogerías estar así? ¿Lo querría Audrey?

Lo siento

Es hora de otro tranquilizante.

Algo así como para alegrarme.

Toma.

¿Llamo a la enfermera?

Seré valiente si tú lo eres.

–¿Cuando lo aceptarás? –¿Qué?

No ser valiente, claro. Sino ser...

...razonable.

¿Cuándo serás razonable?

Prometiste no hablar de eso.

Mentí.

Por favor, James.

Es insensato no hacerte el exámen.

–Lo prometo, ¿Ok? –Sí.

–Podría salir negativo.

Para saber las posibilidades busquemos una computadora.

Robbie murió hace dos años y Peter sigue bien.

–Él desea saberlo, Donald. –Y si resultara positivo, al menos...

...podría recibir el tratamiento a tiempo.

Yo lo habría recibido si lo hubiera aceptado antes.

Es mi decisión, Donald.

Mía.

Creo que ganaré y aún no empiezo a hacer trampa.

–Hice lo mejor que pude. –Misión imposible.

–Cree que es castigo de Dios. –Entiendo.

–Gracias por intentarlo, madre.

Por nada. Es odiosa.

Un nuevo capítulo para tus memorias

–Regresa a casa. –Tú sabes lo que va a pasar, ¿Verdad?

Mañana tendré las palabras que debí usar para convencerla.

No, porque es imposible.

–Anda, dinos quién era. –Qué te importa.

Lo sabremos tarde o temprano. Quizá un pariente rico...

...que no sabías que existía y te heredó una fortuna.

–Ojalá. –Habría deseado estar ahí.

Según supe yo se trata de gente rica y odiosa.

Anda, suéltalo.

De acuerdo, está bien. Gané un concurso. ¿Ok?

–¿En serio? –Sí

¿Y qué concurso?

La madre del año.

¿Sí?

¿Bueno?

¿Bueno?

¿Realmente está muriendo?

–Realmente la admiro por esto. –No lo hago por eso.

–Lo sé. –No sé por qué lo hago.

Lo averiguará.

Me gusta averiguarlo antes.

Es mejor que arrepentirse después.

El arrepentimiento tiende a deprimir ¿No cree?

¿Cuando puede partir?

Tengo que avisarle a mi jefe y empacar.

Después de eso a cualquier hora.

Tiene tiempo suficiente, El avión sale a las 6:30.

¿Cuál avión?

A Little Rock para tomar el que sale a San Diego.

¿Tomar qué?

Volaremos de aquí a Little Rock. En un avión pequeño.

–¿No fue un vuelo directo? –¿Desde San Diego? No.

No hay un vuelo directo. Es un vuelo corto a Little Rock.

Una vez yo tomé un vuelo corto. Duró como medio minuto.

–¿Qué quiere decir? –La hélice se detuvo.

–¿Qué pasó? –¿Qué pasó? El avión se estrelló.

Sin hélices los aviones no vuelan.

–¿Se lastimó mucho? –Sólo la rodilla.

Pero murieron dos. Iré en auto.

–¿Perdón, que dijo? –A Little Rock, la veré allá.

–¿En auto? –Sí.

–¿Se niega a volar? –En una cosas de esas. Nunca.

¿Sabe cuales son las posibilidades de que le pase otra vez?

–En 200... –¿Sabe lo que se siente?

Morirse de miedo después de una semana. Pues es eso.

¿Despertarse bañada de sudor 4 veces al año hasta la fecha?

De eso se trata.

No volaré en nada que tenga menos de 4 motores.

Si puede conseguir uno de esos. No hay problema.

–No creo poder conseguir eso. –La veré allá.

–¡Espere! ¿Cuanto se hace para allá? –Como 4 horas. Hay tiempo.

–Preferiría que fuéramos juntas. –¿Piensa que cambiaré de opinión?

¿Podría olvidarme de eso? Mire...

No nos conocemos, pero sé cuan difícil puede ser esto para Ud.

Y sé que una parte suya no desea hacerlo.

Sabe mucho para no conocerme.

Por Dios. ¿Cómo no voy a saberlo después de haberla escuchado ayer?

No volaré a Little Rock. Caso cerrado.

No volaremos. Iremos en auto juntas.

Es un bonito viaje. Quizá le guste.

Dígame donde la recojo.

–¿Tiene aire acondicionado? –No, pero tiene ventanas.

Tengo una idea.

No te garantizo nada. Es una mujer difícil.

Me siento como si caminara sobre huevos.

–¿Cómo está Donald? –Las manchas se decoloran.

–¿Eso es bueno? –Puede ser.

Estamos por salir. Llegaremos en la noche.

Casi tuve que ir a Little Rock en su auto terrible.

De seguro hiciste algo.

Ok, vámonos de aquí. Gracias.

No, gracias.

–¿No afecta eso al aire acondicionado? –Sólo mientras fuma.

–Yo solía fumar y no quiero engancharme de nuevo.

–No quiero arriesgarme. –¿Habrá algún problema?

No, por supuesto que no hay problema.

Nunca había estado en un auto como este. Obvio ¿No?

Me encantaría oir la radio. Si la encontrara.

–Tengo que buscar un hotel allá. –Ya todo está arreglado.

–Ya reservé un hotel. –Ojalá no sea caro.

Descuide. Está todo arreglado.

No necesito ayuda.

De acuerdo.

–¿Cómo le fue con su jefe? –Bien.

Pero no le dije por cuanto. ¿Cuanto tiempo será?

Es difícil de decir. No mucho. Una semana, quizá dos.

Hace once años que no lo veo. Tenía 17 cuando lo eché.

–¿Tiene más hijos? –Dos hijas de mi segundo matrimonio.

Una vive en Ohio y la otra en Florida. Nos vemos en vacaciones.

–Usted es inglesa, ¿No? –Sí.

–¿Su hijo también es inglés? –No, él nació aquí.

No conocía a ningún inglés.

¿Qué tal un descanso?

¿Como se enteró de su hijo? Yo por accidente. ¿Y Ud.?

–Me lo dijo. –¿Se lo preguntó?

–No tuve que hacerlo. –Se lo sospechaba.

Yo lo supe por accidente. Aunque ya lo presentía.

Cumplió 15, 16 y ninguna novia.

Tendría que ser tonta para no presentirlo.

–James tuvo una novia. –¿Una de verdad?

–Sí. –Sabe a lo que me refiero.

–Una relación real. –Seguro.

–¿Cómo lo sabe? –Pasó la noche con él en casa.

–Quizá no pasó nada. –Pasó.

–¿Cómo lo sabe? –Ella estaba gritando.

No entiendo por qué lo hizo después de probar lo normal.

Me parece que no le molesta que sea raro.

–No lo eché de su casa. –¿Le gusta lo que es?

No es que me guste o no. Es aceptarlo como es.

Preferirí que no usara esa palabra. Y menos allá.

–¿Cuál palabra? –Raro.

Dígame algo... si pudiera escoger entre lo que es su hijo...

...y lo normal. ¿Qué escogería?

–¿Es tu amigo? –Sí.

És mi esposo.

–Lo siento –Yo también estoy enferma.

–Estoy aquí. –Júramelo.

¿Deseas algo?

Quiero vivir.

Pensaba en lo de Nueva York...

–Siento lo de Nueva York. –Calla.

Tenías tanto tiempo planeado ese viaje para nada.

Te deconectaré

Es como una tarjeta de navidad.

Es fabuloso.

¿Por qué debo morir?

Pudimos conocerlo juntos.

Hay tantas historias en Nueva York.

La mía no será una de ellas.

–No se que voy a decirle. –¿Perdón?

A Donnie. No se que voy a decirle.

–No se preocupe por eso. –Es fácil para usted, linda.

¿Por qué no me llamas Audrey y no te llamo Lou Ann?

Es mucho mejor a que me digas linda y yo no te diga nada.

–¿Te gusta esta música? –Si, claro.

–¿Te gusta el Jazz? –Amo el Jazz. –Yo también.

–¿Qué dices?

–¿Qué hace él? –¿Perdón?

Donnie... para vivir ¿En qué trabaja?

El era... Es arquitecto.

Cielos.

–Él diseña casas hermosas. Diseñó la mía. –Cielos.

Y le encanta el cine, ama las viejas películas.

Puede citar diálogos de memoria.

Pero es arquitecto de carrera.

Siempre dibujaba castillos cuando era un niño.

¿Castillos?

Sí, muchos.

¿Has estado en California? –No. En Las Vegas.

¿Tú hijo no la tiene? ¿Verdad?

La enfermedad. Tu hijo no la tiene.

No actúas como si la tuviera.

No lo sé.

–¿No lo sabes? –Él no lo sabe.

–¿No se ha hecho el exámen?

No, aún no.

¿Y por qué? si sabe que Donnie la tiene.

No todos la tienen.

Vi en la TV sobre una persona que no sabía que la tenía.

Tarda mucho en presentar síntomas.

A veces.

Ahora debemos pensar en Donald.

–Ya lo discutimos. –Quiero ir a casa.

Por favor.

A casa, James.

De acuerdo.

Tengo que decirte algo.

Me es difícil creer que a una madre...

...no le moleste tener un hijo así.

¿En realidad no te molesta?

Quería llegar a ser abuela, ¿De acuerdo?

Pero lo que los demás hacen en privado a nadie le importa.

Te podría contar cosas de parejas heterosexuales...

...que te erizarían los cabellos.

Ya estoy curada de espanto...

...por cosas que he oido, o que he vivido.

–Pero es diferente. –¿Por qué es diferente?

Porque lo es.

Me tienes que dar una razón.

No, no tengo que.

Debemos intentarlo.

¿Debemos? Creí que sólo hablábamos de mí.

No puedo creerlo. ¿Por qué no dijiste nada?

Si no viniera, ni te habrías enterado.

¿Y a qué viene?

–A verte, a qué otra cosa. –¿Como último recurso aprovechando el momento?

Así lo ves.

–¿Fue con buena intención? –Tuvimos que hacerlo.

¿Tuvieron?

¿Y si sale mal?

No la conoces, comparada con tu madre...

¿Ha cambiado? ¿Qué dijo Audrey?

No ha cambiado.

No sé si lo voy a soportar.

Dime si no la quieres ver y le diré que se vaya.

–¿Quieres eso? –Sí.

De acuerdo.

No.

Vale la pena correr el riesgo.

Vale la pena.

Madre de misericordia, ayúdame.

Tal vez me sobrepasé, lo acepto.

Eduard G. Robinson en "Pequeño César".

Sobreviviendo en calles obscuras...

...confundido por la injusticia...

...exhala su última súplica a su madre espiritual

–Y muere. –Fue una película.

James... James.

La vida es una película.

¿Cómo estuvo el viaje? –Bien, pudo ser divertido.

¿A dónde iremos?

No iremos a un hotel. Vamos directo a casa.

Te quedarás comigo, ¿De acuerdo?

–Mira linda... Audrey. Si me arrepiento...

...me iré rapidamente. –De acuerdo.

–Gracias. –De nada.

–¿Cómo estás? –Bien, gracias.

¿Algo hace falta en tu habitación?

No gracias, quizá después.

Mira, no quiero pasar por inculta ni maleducada, pero...

Me siento como en Dinastía. Bueno, así me siento.

Te entiendo, yo no nací con cubiertos de plata.

–Parecería que sí –Mi padre era cajero de banco.

¿En serio?

El mío era pintor. De casas no de cuadros.

Una amiga dice que el problema es...

todos quieren estar en Dinastía Pero los que no caben...

rondan enojados.

–¿Te molesto con un trago? –Te acompaño.

Entonces... Donald hizo esta casa...

...la diseño. –Si, así conoció a James.

Él diseño la casa.

¿Sabes?, me he dado cuenta que eres la única...

...que conozco como yo.

¿Cómo tú?

Que tiene un hijo como el mío.

Lo sabes desde ayer.

No lo había pensado así. No como ahora.

Hay muchas formas de ver las cosas, ¿Sabes?

Es verdad.

No creo que sea igual para ti. Por como vives...

...las personas que conoces.

Conozco otra mujer que tiene un hijo homosexual.

Tienes con quien hablar.

–Nunca lo hemos hablado. –¿Por qué no?

Ella una vez toco el tema pero yo no quise hablarlo.

¿Por qué no?

No le vi ningún sentido. Sólo eso.

¿Qué habría ganado?

Yo habría ganado mucho.

Nunca le he dicho nada a nadie.

–Pensé que ayudaría. –¿Qué?

Guardar el secreto.

–¿También ha sido un infierno para tí? –¿Para mi?

Tengo la impresión de que tú también lo callas.

No por lo mismo que tú, yo no necesito ayuda.

Oh, me olvidaba que tú eres mejor que yo.

Nunca dije eso.

Yo nunca le llamo a mi hijo...

Nunca le digo cosas que le ofendan.

–Esas palabra no salen de tus labios. –Nunca.

¿Ni antes de saber lo que era tu hijo?

Por favor.

Todo el mundo usa palabras por ignorancia.

Pero algunos maduramos.

Otros seguimos siendo iguales ¿Cierto?

No estoy tratando de insultarte. Deja de poner palabras en mi boca.

Quizá no sea necesario.

Tú no puedes creer como no soy como tú.

Tú quieres que sea como tú.

No, no lo soy.

¿Cómo yo?

¿Que significa "como yo"?

Tengo un hijo muriendo por lo que es. Como el tuyo.

Yo sólo quería que Donald fuera normal.

Sólo quería tener un hijo y ya.

–Es todo lo que quería. –Tu tienes un hijo.

Uno al que pudiera amar.

–Lo puedes amar. -¿Cómo tú amas al tuyo?

Sí.

¿Así como es?

Sin importar lo que es.

–¿Así lo puedes amar? –Ya basta.

Por favor.

Vete al diablo.

Mira, ahora nos iremos a dormir.

Ambas estamos muy cansadas.

No ha sido mi día.

El mío tampoco, linda.

Probando, probando.

María tiene un corderito.

Sally, avisa que aún no se firme nada. Aún no me convence.

Llama a Phillips pues me estoy enojando.

–lo que sucede. –Probando, probando.

María tiene un corderito.

Audrey...

Soy yo, Lou Ann...

No puedo hacer esto, es muy difícil.

Es lo más estúpido que he hecho en mi vida.

Y he hecho cosas estúpidas...

No sé que me pasó por la cabeza que me hizo pensar que podría.

Después de todo este tiempo.

¿Que le puedo decir después de tanto tiempo?

Última llamada para el vuelo a Little Rock...

Sé que no me admirarán por correr en el último minuto.

Pero nadie se ha puesto en mis zapatos.

Te pagaré por todo, aunque me tomará tiempo.

Por lo menos pagaré mi regreso. De alguna manera lo habría hecho.

Siento haberte causado tantos problemas para nada.

No te culpo si estás furiosa. Hiciste mucho.

Eres una buena persona.

Pero ojalá no te hubiera conocido. ¿Sabes por qué?

Espero que tu hijo esté bien.

Bien... creo que es todo.

Debo ir de compras. Mi ropa está volando a Little Rock.

Ok, ¿Este?

¿O Este?

Hola.

Lou Ann, este es mi hijo, James. James, Lou Ann Barnes.

–Hola. –Hola, gracias por venir.

¿Quieren tomar algo? ¿Vamos a la cafetería?

–Estoy bien, desayuné ¿Tú? –Estoy bien.

Entonces, vayamos.

¿Estas despierto?

El avión se estrelló y no hubo sobrevivientes.

Lo siento mucho por Audrey.

Está aquí.

¿Podemos posponerlo unas semanas?

Todo saldrá bien.

No te vayas.

¿Quieres pensarlo un minuto?

¿Qué le sucede a esta película?

¿Cómo estás Donnie?

Que pregunta tan tonta.

Estoy bien, a pesar de todo.

Me gusta tu vestido. Te ves muy bien, má.

Es de Audrey. Larga historia.

No es que no sea mío, pero...

...está muy ajustado. Debo ir de compras.

¿Te quieres sentar?

¿O tienes prisa?

Estoy bromeando.

Mucho tiempo...

No has cambiado nada.

Te ves muy bien.

Es por el cabello. Pero no es mío.

Te va muy bien

Ya no hablas con acento.

No.

Quizá un poco. Pero no se nota mucho.

He oido que eres muy exitoso.

Si, me ha ido bien.

Mamá, ¿Te gustaría un chocolate?

No, gracias.

¿Sólo por dibujar?

¿Perdón?

Quiero decir, ¿Eres exitoso por dibujar?

Más o menos.

De niño siempre dibujabas.

Algunos chicos dibujan pero no llegan a nada.

Tú siempre fuiste muy bueno.

Los pegabas en el refri.

¿Puedo fumar aquí?

Quiere irse a casa.

¿Estás de acuerdo?

–Es terco. –¿Lo dejarás?

Sí.

¿Es buena idea?.

Para él.

En su lugar me gustaría que me dejaran hacer lo que quiero.

Te tengo que pregunta algo.

¿Por qué no te has hecho el examen?

Porque no quiero.

¿Eso es inteligente?

No estoy para serlo.

–¿James? –Si no lo tengo...

...No importará.

Si lo tengo.

Te dije: Sabemos cuanto deseamos.

–Lo dijiste por mi. –Y ahora por mi.

¿Te dijeron que no corres peligro?

–¿James y Audrey? –¿Sobre qué?

Sobre mi... esto.

–Sí, me lo dijeron. –Es verdad ¿Sabes?

Puedes comerte un chocolate.

No es fácil para mí. Sólo quiero ser honesta.

–Gracias por venir. –¿Deveras? –Deveras

Sólo quería estar segura.

He estado pensando desde ayer...

...si deseaba venir.

Esta mañana estuve pensando si tu lo querrías.

Sí, lo quería.

–Siento lo que te pasa. –Dicen que se cura pronto.

Pero tú te lo buscaste ¿No?

¡¿No?!

Lo siento, no quise gritar. Se me salió.

Tom se recuperó. Qué tiempos tan extraños.

¿Alguien ha estado fumando?

¿La salud de quién estaría en peligro?

–¿Que te pareció Audrey? –Es muy agradable.

¿Sabes que me dejó quedarme en su casa?

–¿Lo sabías? –Es muy amable.

Audrey me dijo que tú la diseñaste. Muy bella.

¿Sabes que me gustaría hacer? Muchísimo...

Nadar en su piscina.

¿La gente ya no nada en piscinas?

¿Sabes? En las películas nadie las usa.

Aunque estén ahí.

Date un chapuzón, má.

Tengo algo que enseñarte.

¿Recuerdas esto?

¿Recuerdas cuando lo dibujaste?

Creo tenías 7 u 8 años.

Me dijiste que algún día lo construirías para mi.

Para nosotros.

Un castillo mágico.

Y ahí viviríamos tu y yo, juntos.

Y estaría lleno de magia.

–Tú hijo es muy guapo. –Sí ¿Verdad?

Habría enloquecido a las mujeres ¿No?

Su padre debió ser realmente apuesto.

Bueno, quiero decir, tú eres una mujer muy atractiva.

Su padre fue muy guapo.

¿Tienes novio?

–No. –Yo tampoco. Ultimamente.

Me enoja.

–¿Como te fue, con Donald? –Casi no lo reconozco.

Nunca fue fornido. Salió más a mi que a su padre.

Freddy era un tipo muy grande.

Claro que no creía que era su padre.

–¿Donald? –No. Freddy.

No creía que Donald fuese su hijo.

Decía que un hijo suyo no podría ser uno de esos.

–Es una locura. –Si.

Hasta yo sabía que eso era una tontería.

Pero no me agradó soportar eso por Donnie.

Por lo menos nadie podrá decir que soy una loca.

–Los tengo uno por uno. –No lo soportaste por Donnie...

–Sino por tu marido. –Da igual.

No es lo mismo. ¿No entiendes la diferencia?

Tengo la facilidad de exaltarte. ¿Verdad?

Dime que quieres hacer.

–¿En relación a qué? –¿Volver ya a Arkansas?

¿Cómo la viste después?

Creí que como es, se pondría histérica.

Pero no fue así. No corrió al baño.

No pudo tocarme.

Claro.

¿Crees que se quedará?

No lo sé aún.

¿Quieres que lo haga?

Perdón.

–El precio es muy razonable. Siempre tienen ofertas.

No necesitaré mucho.

Tengo que ir a la oficina –¿Te veo en casa a las 6:00?

En verdad va a morir ¿Verdad?

–Bonita ropa. –Sí, muy californiana.

–Se impresionarán en casa. –¿Qué les dirás?

–¿De qué? –Dónde estuviste, que hiciste.

Aún no lo he pensado.

–¿Dirás la verdad? –No lo se ¿Ok?

¿Que diferencia haría que les dijera?

–Siento que te debo algo. –¿Qué puede ser?

Hace unos días, cuando supe que Donald estaba enfermo...

...no sabía mucho de él.

Lo conozco hace 4 años pero no sabía nada de él.

No sabía que tu existías ni de donde venía.

La verdad es que...

...no sabía nada sobre la pareja de mi hijo.

Y me enteré de su historia en sólo una hora.

Porque no quería saber.

Si, sospechaba que era eso lo que pasaba.

Es lo que te debía.

Cuando te referías a Donald como uno de esos...

...siempre me molestaba pero no sabía por qué.

Ahora lo sé.

Esas palabras siempre causan dolor y temor en las personas.

Uno de esos, son las que llevan a uso de otras feas palabras.

Ni tú hijo es uno de esos, ni mi hijo es uno de esos.

Son dos de los nuestros.

Han sido días interesantes.

Casi vuelvo a fumar...

¿Y no te hicieron falta tranquilizantes?

Lou Ann y tú. No las imagino juntas.

Ella es inteligente. De forma irritante.

–¿Por qué irritante? –No sabe que es inteligente.

–Más inteligente que yo. –Tú sabes que lo eres.

–Detrás de un escritorio. –¿Dónde no?

Habla mal de Donald. Dan ganas de estrangularla.

Lou Ann Barnes no es para tomarla en serio.

–A menos que traiga un bate de beisbol.

–No es así. Dale una opotunidad.

–Supongo que tú lo haces. –Es franca. Lo que ves es lo que hay.

Yo lo prefiero, ¿Tú? ¿Prefieres la decepción, la mentira?

Es mejor que andar con rodeos.

Sin duda.

¿Que pensarías...

...si te dijera que me destruyó el saber que eras homosexual?

Pensaría que dejaste los rodeos para hablar con sinceridad.

No lo he digerido desde entonces.

A esos remiendos te referías hace unos días..

Era una mujer de mundo que tomaba todo como venía...

...y qué me explotó en la cara sin darme cuenta.

Y cuando no estabas sola.

–Se notaba ¿Eh? –A veces.

Es embarazoso.

Hiciste siempre lo mejor que podías.

Siglos de reglas y aversiones.

–Debiste odiarme. –Nunca.

Nunca te odié y, después de todo, te entendía.

–Aunque no dijeras la palabra. –¿Cuál palabra?

Desilusión.

De acuerdo, sí me sentía así...

...desilusionada.

–¿Ves? Ya la dije. –Bien.

Me tomó mucho tiempo aceptar...

...que no tendría a la nuera de mis sueños y no habría niños diciéndome abuela.

–Me enfurecía. –¿Qué?

Me sentía culpable de esperar eso.

–Tienes que dejar de sentirte culpable. –Lo sé, ya empecé. Eso creo.

James, si sabías que no era sincera, ¿Por qué no me lo dijiste?

A veces no es sensato decir lo que no se quiere escuchar.

–¿Puedo intentar de nuevo? –No desistas.

–¿Cuando puedo empezar? –No presiones.

Quiero que te hagas el examen.

¿Por qué?

Porque mientras más pronto lo sepa, lo sabrás...

...lo sabremos. ¿Puedo hablar en plural?

Intentémoslo.

Así sabremos cuanto nos queda para tratar de nuevo.

Si salgo positivo ¿Podrás resistirlo?

Intentémoslo.

Tengo tanto miedo.

Lo sé.

Lo sé. Lo sé.

Te necesitaré.

Oh Dios, eso espero.

Los problemas cambian el corazón ¿No?

Que la ceremonia sea sencilla.

–Nada suntuosa. –Como tú quieras.

¿La mencionarás?, James.

Sobre...

...ya sabes qué.

Que diga...

Le sobrevive su madre, Lou Ann Barnes.

En Fayetteville, Arkansas.

¿Quieres un chocolate caliente?

¿Es mucho pedir?

¿Tienes a alguien que lo cuide?

Una enfermera y un médico cuando se requiera.

Fué lindo traerlo acá, a su casa.

Nació en casa ¿Sabes? Aunque supuestamente sería en el hospital.

Pero nació en casa.

Es una larga historia.

Que lindos tarros.

Muy californianos.

¿Te los regalé yo?

Sí, creo que sí. Pero sólo quedan cuatro.

Descuidado.

Hay algo que quisiera...

Quizá pienses que soy ridícula, pero...

Y no tienes que responder ahora. Piénsalo.

A menos que tengas ya la respuesta y lo entenderé.

Estará bien.

Sólo olvida que lo pregunté.

Ok, seré muy directa.

Me gustaría...

...llevarlo de regreso conmigo.

Lo siento, pero no tengo que pensarlo.

No saldrá de su casa.

No ahora...

...después.

Sólo olvídalo. Disculpa. Me pasé de la raya.

¿Estás despierto?

Soy yo.

Te traje chocolate.

¿Cómo te sientes?

De maravilla, má.

¿Sabes? Les estaba contando que naciste en casa. Quizá olvidaste la historia.

Sí.

Me tropecé en la escalera, me lastimé la pierna y grité casi una hora.

Estabas a medio camino cuando la vecina llegó a casa...

Probablemente ya olvidaste la historia.

¿No?

Bien.

Te contaré algo que no les conté a ellos ¿Sí?

Estoy segura que nunca te lo dije.

Sentí cuando te concebí.

Algunas lo sienten y nadie sabe como, pero...

Pasó. No lo puedo explicar. Sólo lo sé.

Fue por la mañana.

Y después de unos minutos...

...sólo lo supe.

Era una mañana muy bella.

No había día siguiente.

No existía el futuro.

Como si todo se congelara en ese momento.

Estos años han sido un desperdicio.

No pude evitarlo, Donnie.

Lo sé.

El problema es que no sabemos qué fué lo que perdimos.

Cuando pasa, a veces nos damos cuenta.

...lo peor es, cuando nos damos cuenta después.

–Dicen que saldrá a tiempo. –Qué milagro.

–No tienen que esperar. –No hay problema.

Vamos.

Vuelo 29 a Little Rock abordando en la sala 2.

–Nos vemos la próxima semana. –El jueves.

Bueno, será algo muy sencillo. Un par de amigos y ustedes.

No como el de ayer.

Fue una ceremonia preciosa.

Tenía muchos amigos ¿Verdad?

Bueno...

Gracias.

–¿Qué es esto? –Algo que quería que tuvieras.

Esta película está dedicada

a la memoria de las

108,731 personas que han

muerto en los EEUU

a causa del SIDA.

Subtítulos en español por LABV México 2012

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