Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (SoranĂ®)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
NUESTROS HIJOS
Ver lo del contrato Nedleson con Wendel.
– Buenos dĂas. – QuĂ© temprano.
Alguien me dijo que el dĂa tiene 25 horas.
–¿Cómo te sientes? –Como ballena.
Recuerdo eso, vagamente.
Te llamaré mañana Richard Aunque dudo que algo cambie.
No, me es imposible.
SĂ, adiĂłs.
LLAMAR A JAMES
Hola. Deja tu mensaje a James o a Donald.
No hay secretos entre nosotros. Bueno, quizá uno o dos.
James, soy yo.
ÂżReconoces mi voz? ÂżTe suena conocida?
Pues deberĂas, ya que esta es la tercera vez que la escuchas en 2 semanas.
Quiero saber como estás ¿Qué te sucede?
Sabes que me preocupo cuando no respondes a mis llamadas.
Espero ya no estés enfadado por aquella discusión.
Yo ya ni recuerdo de que era.
OlvĂdalo, ÂżSĂ?
Si no me llamas esta vez, me mortificaré.
Apiádate de mĂ.
Hoy es...
...lunes 23. El reloj empieza a correr.
Tengo la sensaciĂłn de que ya no estamos en Kansas.
–Hola. –Soy yo.
¡Vaya! Por fin.
–¿Aún estás enfadado?
–¿Podemos vernos?
–¿Sigues enojado conmigo?
–No, madre. Ni recuerdo por qué era.
–Qué bueno que ya olvidaste... todas las cosas que dijiste.
ÂżPodemos vernos?
–Dime cuando. –Ahora mismo.
–¿Ahora mismo? ¿Esta noche? Ya es algo tarde.
–No sé que hora es. –¿Estás bien, James?
–¿Puedo ir a tu casa?
–Por supuesto.
Disculpa la hora
No digas tonterĂas.
ÂżDebo preguntar o debo esperar?
Donald tiene SIDA.
Morirá pronto y agradeceré que no te pongas histérica.
¿Hace cuánto lo saben?
Resultó positivo hace dos años.
ÂżY me lo dices hasta ahora?
Lo hospitalicé hoy. Su S.K. empeoró.
¿Su qué?
Tiene sarcoma de Kaposey. Es un tipo de cáncer.
Él querĂa quedarse en casa, pero...
Estará mejor en el hospital.
No se le veĂa mal.
¡No lo has visto en seis meses!
Y lo viste dos o tres veces el año pasado, cuando mucho.
Se irá pronto.
En una semana, quizá dos.
ÂżLo puedo visitar?
Si quieres.
¡Claro que quiero! ¿Por qué dices eso?
¡Es horrible!
Seamos amigos ÂżSĂ?
Es hora de ser amigos.
Le traigo rosas porque usualmente son las favoritas.
–Y dulces ÂżLe gustan los dulces? –SĂ, le gustan mucho.
A veces debo controlarlo.
–La última vez fue tu padre. –¿Qué?
–¿Qué? –Que afronté la muerte.
Donald y yo hemos ido a 14 funerales este año.
–Mira quiĂ©n está aquĂ. –Todos visitan a Rex.
Hola, Donald.
Esta caja debe tener flores.
Piensas rápido.
–Chocolates, nuestro secreto. –El secreto no está en el menú.
¿Ves? Las cosas ya de están poniendo feas.
–Me muero por un cigarro. –Yo tengo.
–Lo dejó. –Yo también. Hace 3 meses.
–Es el infierno, ¿No? –Yo no puedo responde por mis actos.
Dejar de fumar por mi salud.
Las compañĂas de seguros deberĂan inventar un concepto.
Seguro contra la ironĂa. GanarĂan una fortuna con eso.
¿Recuerdas cuando fumábamos?
–¿El tiene familia?
Su madre, su padre desapareciĂł.
Supongo que ella lo supo antes que yo.
¿Qué?
Lo de Donald, lo que está pasando.
Donald y su madre no se han hablado en años.
ÂżPor?
El saber de su orientaciĂłn sexual no le gustĂł mucho.
Eso lo entiendo.
–AsĂ es. –Pues deberĂa saberlo.
–Lo de Donald, lo que está pasando. –Deja de decir: Lo de Donald.
Donald tiene Sida y se está muriendo.
¿Qué te pasa? ¿Por qué tan agresivo?
Lo siento, estoy estresado.
No he dormido en varios dĂas No deberĂa agredirte.
No te entiendo.
Me preguntabas por su madre.
Ya cambiamos de tema... no suavemente.
Por favor...
Creo que su madre deberĂa saberlo. Se hablen o no.
–Es su hijo. ÂżDĂłnde vive? –En Arkansas, Donald naciĂł ahĂ.
–¿Vas a avisarle? –No lo se.
–¿Donald no desea hacerlo? –No estoy seguro.
–Pregúntale –Lo hice.
Ya discutimos el tema. La buscamos en el directorio.
–Vive en Fayetteville –¿Y?
No se quiere arriesgar a saber que no le importa.
–¿Por quĂ© no sabĂa todo eso? –¿QuĂ©?
Todo sobre Donald.
DĂłnde naciĂł y lo de su madre.
Sabemos lo que queremos saber
Estaré en contacto.
Habla Audrey Grant. ¿Está él?
Prometen un 14% Si les crees...
...nos dirán algo más descabellado.
Lo que necesitamos.. ÂżBueno?
-Hola. –Necesito un amigo.
TĂş necesitas un esposo y yo sigo disponible.
Pero ahora me encuentro considerando otras ofertas.
Necesito un amigo.
Veré si te encuentro uno.
Me dejĂł colgando con que Sabemos lo que deseamos.
¿Y que significa eso? Claro que sé más o menos, pero...
–¿Por qué me lo dijo? –¿Por qué aún traes eso?
¿También traes cigarros?
James lo mordĂa de bebĂ©. ÂżVes esto?
–Son las marcas.
No me pondré sentimental por algo que casi te lleva a la tumba.
ÂżBueno?
ÂżHola?
Tienes 3 segundos para hablar o colgaré.
¡Hola! ¿Hablo con la señora Lou Ann Barnes?
Si soy yo ¿Y quién eres tú?
Espero que no te haya dado la idea de que...
...nunca habĂa pensado en esto. De lo que le pasa a Donald.
CĂłmo podrĂa no haberlo pensado.
Desde que oimos hablar de eso...
...quise hablar con James pero nunca lo hice.
No pude.
Estaba demasiado asustada.
–¿Por eso no me dices de él? –¿Decir qué?
¿James está bien?
¿O también lo tiene?
Claro que está bien.
Estoy segura que sĂ. Debe estarlo.
No lo sabes.
Si no estuviera bien me lo habrĂa dicho. ÂżNo crees?
Lo hubiera dicho.
Porque al oir su voz me di cuenta de que no tenĂa caso...
...hablar con una mujer que cree que la homosexualidad...
Es una ofensa contra Dios y la naturaleza.
Ok, escrĂbele una carta. Mándale un telegrama.
Debe saberlo. Que ella decida que hacer.
Te arriesgarás a lastimarlo si ella no viene.
Es un riesgo que debes correr.
Y asà no lo lastimaré. No quiero hacerlo.
No habĂa pensado en eso. ÂżCĂłmo lo harás?
Ya pensé como. Escucha.
ÂżPor quĂ© no lo harĂa?
TĂş lo puedes hacer.
ÂżQuieres que yo llame? No hay problema.
No.
–¿No quieres que yo la llame? –No
Me rindo.
Tú puedes ir allá.
Y hablar con ella y traerla.
SĂ© que no suena bien. Pero desearĂa que lo pensaras.
Pero no mucho tiempo.
Dejame ver si entendĂ. ÂżQuieres que vaya...?
–¿A dónde? –Arkansas
Arkansas. Yo allá, toco la puerta y...
Una perfecta desconocida me abre, me presento...Âży luego?
Le dices que su hijo agoniza y que si no quisiera verlo.
Oh, James. Debe haber una mejor manera.
Dime cuál es.
No sé ni dónde está Arkansas.
Busquemos en un mapa.
SĂ© que está ahĂ.
–Asà no me ganarás. James. –Vive cerca de Little Rock.
PodrĂas ir y regresar de un dĂa para otro.
–Con o sin ella. –No importa. Vale la pena.
ÂżComprendes?
No lo decidas ahora, piĂ©nsalo. ÂżHarĂas eso, por lo menos?
TenĂa 10 años cuando te pedĂ un favor.
Si hace esto por mi. Pasarán otros 20 para pedirte otro.
Aquà tengo su dirección y teléfono y los de un hotel.
Quizá te escuche. Eres la madre de un homosexual.
ÂżMe entiendes?
Deja de preguntarme si entiendo. SĂ lo entiendo.
SĂłlo hay algo que no entiendo.
Anoche estuve con Harry.
–¿Ya volvieron? –No
Dice que a mi me conoce y a ti casi no, pero...
...no nos conoce juntos.
Yo me empiezo a preguntar lo mismo.
ÂżEn verdad?
Me parece que las cosas se han vuelto complicadas.
Siempre lo han sido.
¿Qué quieres decir?
Y han empeorado desde que Donald...
Desde que Donald y yo estamos juntos.
Creo que antes eras diferente.
Cuando era un joven brioso.
Pero al compartir mi casa y mi corazĂłn con Donald...
...las cosas cambiaron.
Te alejaste al ver tal arreglo doméstico.
Distanciándote de Donald te alejaste de mĂ.
Y yo tuve que responder igual. Tuve que retroceder...
...como Audrey me lo pidiĂł.
ÂżCĂłmo hice eso? No lo entiendo asĂ.
Cuando hablamos nunca preguntaste por Donald.
Olvidando los cumpleaños desde que estamos juntos.
Invitándome a cenar sólo a mi y no a Donald.
Cuando nunca...
Hay muchos remiendos por hacer en nuestra relaciĂłn.
Desde que cumplà los 18 años, madre.
Muchos, madre.
–¿Puedes explicarme eso? –No es el momento.
¿Por qué no?
Porque este tiempo es de Donald. Y no le queda mucho.
–¿Cuanto te queda a t� –¿Perdón?
Debà preguntártelo antes.
¿También estás enfermo?
No lo sé. No quiero habla de ello.
–James –No quiero habla de ello.
ÂżTĂş sĂ?
ÂżPodrĂas?
Sally.
Checa los vuelos a Little Rock para mañana, por favor.
–¿Little Rock? –Arkansas
¿Va a Arkansas? ¿Qué hay en Arkansas?
Bien, podemos ir ya. ÂżCĂłmo dijo que se llama?
Charlie. ÂżYa se instalĂł?
-¿Todo bien? –Estupendo.
–¿Sabe dĂłnde queda esto? –SĂ.
–¿Está lejos? –30 ó 40 minutos.
–¿Su primera ves aquĂ? –SĂ
Espero no sea la Ăşltima.
ÂżDesea que la espere aquĂ?
–¿Qué es esto? –¿Perdón?
–¿Qué es esto?
Es la direcciĂłn que me diĂł.
ÂżEs aquĂ?
–Pero esto es un Trailer Park. –Sà señora.
AquĂ dice Unidad 16. AsumĂ que era un condominio.
Unidad 16 es el nĂşmero del remolque.
–¿Remolque? –Sà señora.
De acuerdo. Busquemos.
La limusina fue un error, Audrey. –¿Señora?
Deténgase a preguntar dónde es. ¿Quiere?
–¿A quién traes? ¿A Ray Charles? –Ya quisieras.
–De lejos.
¿La señora Barnes?
–Mi nombre es Audrey Grant. –¿S�
ÂżPuedo hablar un momento con usted?
¿Qué pasa? ¿Está segura que es conmigo?
SĂ. ÂżPuedo pasar?
ÂżGanaste un concurso?
Eso serĂa suerte.
No olvides lo que me debes.
ÂżPuedo pasar? Por favor.
Si, si no tendré que vender boletos.
¿A qué viene?
–¿Nos podemos sentar? –Claro que sĂ.
¿Cuál me dijo era su nombre?
Audrey Grant.
–¿Y? –Vengo de San Diego, California.
SĂ© dĂłnde es San Diego.
ÂżSi? Bien. Vengo a hablar de...
...de su hijo.
¿Qué hijo?
Donald. Su hijo.
Vengo a decirle...
¿Quién diablos es usted? Ya se como se llama.
Pero, ¿Quién es usted?
–Soy... una amiga de Donald –¿S�
A través de mi hijo.
Donald es... un amigo muy cercano de mi hijo.
–Él está muy enfermo. –¿Su hijo está enfermo?
–No, no mi hijo. –¿Por qué grita?
Grito porque no se quĂ© que diablos hago aquĂ.
Pues yo tampoco.
Mire, es su hijo el que está muy grave, señora Barnes.
No le queda mucho de vida.
Lo siento. No es algo fácil de decir.
Sólo tiene 28 años. ¿Qué le pasa?
Tiene una enfermedad muy grave.
Las efermedades mortales suelen ser graves.
Tiene Sida.
SĂ, lo pensĂ©.
ÂżLo pensĂł?
Tiene 28 años y es uno de 'esos'.
ÂżQuĂ© otra cosa podrĂa ser? Veo TV.
Dos y dos son cuatro desde hace mucho tiempo.
–¿Quieres una copa? –Me muero por una.
No será tan difĂcil.
Un poco de agua, sin hielo.
Es obra de Dios. Lo sabe, ÂżNo?
–Sé que algunos creen eso. –¿Usted no?
–Vino de tan lejos a decirme que morirá.
Vine a pedirle que me acompañe a verlo.
Significa mucho para él.
Una llamada era más barata.
Decidimos que esta era la mejor manera.
ÂżDecidimos? ÂżUsted y Donnie?
Donald no sabe nada. Fue idea de mi hijo.
Donald es... un amigo Ăntimo de James, mi hijo.
-–Yo sólo quiero ayudar. –Ah.
Dijo un amigo Ăntimo. ÂżQuĂ© tan Ăntimo?
Sólo hay una clase de ésos.
¿Qué importa que clase de amigos son?
¿Su hijo también es uno de ésos?
Mi hijo no tiene nada que ver con ésto.
Ahora entiendo. Su hijo... mi hijo. Claro, deben ser buenos amigos.
DĂgalo sin rodeos.
Normalmente no ando con rodeos.
Vino de tan lejos para regresar sin nada.
–¿Puede pensarlo por lo menos? –No tengo nada que pensar.
Por amor de Dios. Su hijo está agonizando.
¿Qué importa de qué?
¿Qué le diré a esta gente de usted?
De usted, su gran auto y su ropa cara.
Lo siento, fue un gran error.
Nadie aquĂ sabe de mi hijo.
Qué vergüenza.
¡Va a morir, perra estúpida!
Si no fuera como es no le pasarĂa eso ÂżNo?
¿O no? ¡Odio lo que es!
¡Me revuelve el estómago! ¿Me oye?
¡Sáqueme de aquĂ! ¡Lo más rápido posible!
¿Cómo reaccionó mamá?
TĂş madre, Audrey. ÂżCĂłmo sobreviviĂł..
...al encuentro cara a cara con la muerte el otro dĂa?
LogrĂł penetrar tu piel y tu suspicacia.
No le fue difĂcil.
Seguro estará feliz.
Se mostrĂł valiente.
–Gin –¿Qué?
Ahora estoy peor.
Hasta luego Donald.
Tu cabello es como un campo de margaritas plateadas.
DesearĂa caminar descalzo en Ă©l.
Ya no hacen pelĂculas asĂ.
Entre las dos madres dirĂa que la mĂa es la mejor.
Sólo jugaré si hago trampa.
–¿Por qué mejor? –No sufro como tú.
Bendita ignorancia y demás.
ÂżSabes que no desea saberlo?
James, no seas tonto.
Si pudieras, ÂżEscogerĂas estar asĂ? ÂżLo querrĂa Audrey?
Lo siento
Es hora de otro tranquilizante.
Algo asĂ como para alegrarme.
Toma.
ÂżLlamo a la enfermera?
Seré valiente si tú lo eres.
–¿Cuando lo aceptarás? –¿Qué?
No ser valiente, claro. Sino ser...
...razonable.
¿Cuándo serás razonable?
Prometiste no hablar de eso.
MentĂ.
Por favor, James.
Es insensato no hacerte el exámen.
–Lo prometo, ÂżOk? –SĂ.
–PodrĂa salir negativo.
Para saber las posibilidades busquemos una computadora.
Robbie murió hace dos años y Peter sigue bien.
–Él desea saberlo, Donald. –Y si resultara positivo, al menos...
...podrĂa recibir el tratamiento a tiempo.
Yo lo habrĂa recibido si lo hubiera aceptado antes.
Es mi decisiĂłn, Donald.
MĂa.
Creo que ganaré y aún no empiezo a hacer trampa.
–Hice lo mejor que pude. –Misión imposible.
–Cree que es castigo de Dios. –Entiendo.
–Gracias por intentarlo, madre.
Por nada. Es odiosa.
Un nuevo capĂtulo para tus memorias
–Regresa a casa. –Tú sabes lo que va a pasar, ¿Verdad?
Mañana tendré las palabras que debà usar para convencerla.
No, porque es imposible.
–Anda, dinos quién era. –Qué te importa.
Lo sabremos tarde o temprano. Quizá un pariente rico...
...que no sabĂas que existĂa y te heredĂł una fortuna.
–Ojalá. –HabrĂa deseado estar ahĂ.
SegĂşn supe yo se trata de gente rica y odiosa.
Anda, suéltalo.
De acuerdo, está bien. Gané un concurso. ¿Ok?
–¿En serio? –SĂ
¿Y qué concurso?
La madre del año.
ÂżSĂ?
ÂżBueno?
ÂżBueno?
¿Realmente está muriendo?
–Realmente la admiro por esto. –No lo hago por eso.
–Lo sé. –No sé por qué lo hago.
Lo averiguará.
Me gusta averiguarlo antes.
Es mejor que arrepentirse después.
El arrepentimiento tiende a deprimir ÂżNo cree?
ÂżCuando puede partir?
Tengo que avisarle a mi jefe y empacar.
Después de eso a cualquier hora.
Tiene tiempo suficiente, El aviĂłn sale a las 6:30.
¿Cuál avión?
A Little Rock para tomar el que sale a San Diego.
¿Tomar qué?
Volaremos de aquà a Little Rock. En un avión pequeño.
–¿No fue un vuelo directo? –¿Desde San Diego? No.
No hay un vuelo directo. Es un vuelo corto a Little Rock.
Una vez yo tomé un vuelo corto. Duró como medio minuto.
–¿Qué quiere decir? –La hélice se detuvo.
–¿Qué pasó? –¿Qué pasó? El avión se estrelló.
Sin hélices los aviones no vuelan.
–¿Se lastimó mucho? –Sólo la rodilla.
Pero murieron dos. Iré en auto.
–¿Perdón, que dijo? –A Little Rock, la veré allá.
–¿En auto? –SĂ.
–¿Se niega a volar? –En una cosas de esas. Nunca.
ÂżSabe cuales son las posibilidades de que le pase otra vez?
–En 200... –¿Sabe lo que se siente?
Morirse de miedo después de una semana. Pues es eso.
¿Despertarse bañada de sudor 4 veces al año hasta la fecha?
De eso se trata.
No volaré en nada que tenga menos de 4 motores.
Si puede conseguir uno de esos. No hay problema.
–No creo poder conseguir eso. –La veré allá.
–¡Espere! ¿Cuanto se hace para allá? –Como 4 horas. Hay tiempo.
–PreferirĂa que fuĂ©ramos juntas. –¿Piensa que cambiarĂ© de opiniĂłn?
ÂżPodrĂa olvidarme de eso? Mire...
No nos conocemos, pero sĂ© cuan difĂcil puede ser esto para Ud.
Y sé que una parte suya no desea hacerlo.
Sabe mucho para no conocerme.
Por Dios. ¿Cómo no voy a saberlo después de haberla escuchado ayer?
No volaré a Little Rock. Caso cerrado.
No volaremos. Iremos en auto juntas.
Es un bonito viaje. Quizá le guste.
DĂgame donde la recojo.
–¿Tiene aire acondicionado? –No, pero tiene ventanas.
Tengo una idea.
No te garantizo nada. Es una mujer difĂcil.
Me siento como si caminara sobre huevos.
–¿Cómo está Donald? –Las manchas se decoloran.
–¿Eso es bueno? –Puede ser.
Estamos por salir. Llegaremos en la noche.
Casi tuve que ir a Little Rock en su auto terrible.
De seguro hiciste algo.
Ok, vámonos de aquĂ. Gracias.
No, gracias.
–¿No afecta eso al aire acondicionado? –Sólo mientras fuma.
–Yo solĂa fumar y no quiero engancharme de nuevo.
–No quiero arriesgarme. –¿Habrá algún problema?
No, por supuesto que no hay problema.
Nunca habĂa estado en un auto como este. Obvio ÂżNo?
Me encantarĂa oir la radio. Si la encontrara.
–Tengo que buscar un hotel allá. –Ya todo está arreglado.
–Ya reservé un hotel. –Ojalá no sea caro.
Descuide. Está todo arreglado.
No necesito ayuda.
De acuerdo.
–¿Cómo le fue con su jefe? –Bien.
Pero no le dije por cuanto. ¿Cuanto tiempo será?
Es difĂcil de decir. No mucho. Una semana, quizá dos.
Hace once años que no lo veo. TenĂa 17 cuando lo echĂ©.
–¿Tiene más hijos? –Dos hijas de mi segundo matrimonio.
Una vive en Ohio y la otra en Florida. Nos vemos en vacaciones.
–Usted es inglesa, ÂżNo? –SĂ.
–¿Su hijo tambiĂ©n es inglĂ©s? –No, Ă©l naciĂł aquĂ.
No conocĂa a ningĂşn inglĂ©s.
¿Qué tal un descanso?
ÂżComo se enterĂł de su hijo? Yo por accidente. ÂżY Ud.?
–Me lo dijo. –¿Se lo preguntó?
–No tuve que hacerlo. –Se lo sospechaba.
Yo lo supe por accidente. Aunque ya lo presentĂa.
CumpliĂł 15, 16 y ninguna novia.
TendrĂa que ser tonta para no presentirlo.
–James tuvo una novia. –¿Una de verdad?
–SĂ. –Sabe a lo que me refiero.
–Una relación real. –Seguro.
–¿Cómo lo sabe? –Pasó la noche con él en casa.
–Quizá no pasó nada. –Pasó.
–¿Cómo lo sabe? –Ella estaba gritando.
No entiendo por qué lo hizo después de probar lo normal.
Me parece que no le molesta que sea raro.
–No lo eché de su casa. –¿Le gusta lo que es?
No es que me guste o no. Es aceptarlo como es.
Preferirà que no usara esa palabra. Y menos allá.
–¿Cuál palabra? –Raro.
DĂgame algo... si pudiera escoger entre lo que es su hijo...
...y lo normal. ÂżQuĂ© escogerĂa?
–¿Es tu amigo? –SĂ.
És mi esposo.
–Lo siento –Yo también estoy enferma.
–Estoy aquĂ. –JĂşramelo.
ÂżDeseas algo?
Quiero vivir.
Pensaba en lo de Nueva York...
–Siento lo de Nueva York. –Calla.
TenĂas tanto tiempo planeado ese viaje para nada.
Te deconectaré
Es como una tarjeta de navidad.
Es fabuloso.
¿Por qué debo morir?
Pudimos conocerlo juntos.
Hay tantas historias en Nueva York.
La mĂa no será una de ellas.
–No se que voy a decirle. –¿Perdón?
A Donnie. No se que voy a decirle.
–No se preocupe por eso. –Es fácil para usted, linda.
¿Por qué no me llamas Audrey y no te llamo Lou Ann?
Es mucho mejor a que me digas linda y yo no te diga nada.
–¿Te gusta esta música? –Si, claro.
–¿Te gusta el Jazz? –Amo el Jazz. –Yo también.
–¿Qué dices?
–¿Qué hace él? –¿Perdón?
Donnie... para vivir ¿En qué trabaja?
El era... Es arquitecto.
Cielos.
–Él diseña casas hermosas. Diseñó la mĂa. –Cielos.
Y le encanta el cine, ama las viejas pelĂculas.
Puede citar diálogos de memoria.
Pero es arquitecto de carrera.
Siempre dibujaba castillos cuando era un niño.
ÂżCastillos?
SĂ, muchos.
¿Has estado en California? –No. En Las Vegas.
ÂżTĂş hijo no la tiene? ÂżVerdad?
La enfermedad. Tu hijo no la tiene.
No actĂşas como si la tuviera.
No lo sé.
–¿No lo sabes? –Él no lo sabe.
–¿No se ha hecho el exámen?
No, aĂşn no.
¿Y por qué? si sabe que Donnie la tiene.
No todos la tienen.
Vi en la TV sobre una persona que no sabĂa que la tenĂa.
Tarda mucho en presentar sĂntomas.
A veces.
Ahora debemos pensar en Donald.
–Ya lo discutimos. –Quiero ir a casa.
Por favor.
A casa, James.
De acuerdo.
Tengo que decirte algo.
Me es difĂcil creer que a una madre...
...no le moleste tener un hijo asĂ.
ÂżEn realidad no te molesta?
QuerĂa llegar a ser abuela, ÂżDe acuerdo?
Pero lo que los demás hacen en privado a nadie le importa.
Te podrĂa contar cosas de parejas heterosexuales...
...que te erizarĂan los cabellos.
Ya estoy curada de espanto...
...por cosas que he oido, o que he vivido.
–Pero es diferente. –¿Por qué es diferente?
Porque lo es.
Me tienes que dar una razĂłn.
No, no tengo que.
Debemos intentarlo.
ÂżDebemos? CreĂ que sĂłlo hablábamos de mĂ.
No puedo creerlo. ¿Por qué no dijiste nada?
Si no viniera, ni te habrĂas enterado.
¿Y a qué viene?
–A verte, a qué otra cosa. –¿Como último recurso aprovechando el momento?
AsĂ lo ves.
–¿Fue con buena intención? –Tuvimos que hacerlo.
ÂżTuvieron?
ÂżY si sale mal?
No la conoces, comparada con tu madre...
¿Ha cambiado? ¿Qué dijo Audrey?
No ha cambiado.
No sé si lo voy a soportar.
Dime si no la quieres ver y le diré que se vaya.
–¿Quieres eso? –SĂ.
De acuerdo.
No.
Vale la pena correr el riesgo.
Vale la pena.
Madre de misericordia, ayĂşdame.
Tal vez me sobrepasé, lo acepto.
Eduard G. Robinson en "Pequeño César".
Sobreviviendo en calles obscuras...
...confundido por la injusticia...
...exhala su Ăşltima sĂşplica a su madre espiritual
–Y muere. –Fue una pelĂcula.
James... James.
La vida es una pelĂcula.
¿Cómo estuvo el viaje? –Bien, pudo ser divertido.
ÂżA dĂłnde iremos?
No iremos a un hotel. Vamos directo a casa.
Te quedarás comigo, ¿De acuerdo?
–Mira linda... Audrey. Si me arrepiento...
...me iré rapidamente. –De acuerdo.
–Gracias. –De nada.
–¿Cómo estás? –Bien, gracias.
ÂżAlgo hace falta en tu habitaciĂłn?
No gracias, quizá después.
Mira, no quiero pasar por inculta ni maleducada, pero...
Me siento como en DinastĂa. Bueno, asĂ me siento.
Te entiendo, yo no nacĂ con cubiertos de plata.
–ParecerĂa que sà –Mi padre era cajero de banco.
ÂżEn serio?
El mĂo era pintor. De casas no de cuadros.
Una amiga dice que el problema es...
todos quieren estar en DinastĂa Pero los que no caben...
rondan enojados.
–¿Te molesto con un trago? –Te acompaño.
Entonces... Donald hizo esta casa...
...la diseño. –Si, asà conoció a James.
Él diseño la casa.
ÂżSabes?, me he dado cuenta que eres la Ăşnica...
...que conozco como yo.
ÂżCĂłmo tĂş?
Que tiene un hijo como el mĂo.
Lo sabes desde ayer.
No lo habĂa pensado asĂ. No como ahora.
Hay muchas formas de ver las cosas, ÂżSabes?
Es verdad.
No creo que sea igual para ti. Por como vives...
...las personas que conoces.
Conozco otra mujer que tiene un hijo homosexual.
Tienes con quien hablar.
–Nunca lo hemos hablado. –¿Por qué no?
Ella una vez toco el tema pero yo no quise hablarlo.
¿Por qué no?
No le vi ningĂşn sentido. SĂłlo eso.
ÂżQuĂ© habrĂa ganado?
Yo habrĂa ganado mucho.
Nunca le he dicho nada a nadie.
–PensĂ© que ayudarĂa. –¿QuĂ©?
Guardar el secreto.
–¿También ha sido un infierno para t� –¿Para mi?
Tengo la impresión de que tú también lo callas.
No por lo mismo que tĂş, yo no necesito ayuda.
Oh, me olvidaba que tĂş eres mejor que yo.
Nunca dije eso.
Yo nunca le llamo a mi hijo...
Nunca le digo cosas que le ofendan.
–Esas palabra no salen de tus labios. –Nunca.
ÂżNi antes de saber lo que era tu hijo?
Por favor.
Todo el mundo usa palabras por ignorancia.
Pero algunos maduramos.
Otros seguimos siendo iguales ÂżCierto?
No estoy tratando de insultarte. Deja de poner palabras en mi boca.
Quizá no sea necesario.
TĂş no puedes creer como no soy como tĂş.
TĂş quieres que sea como tĂş.
No, no lo soy.
ÂżCĂłmo yo?
ÂżQue significa "como yo"?
Tengo un hijo muriendo por lo que es. Como el tuyo.
Yo sĂłlo querĂa que Donald fuera normal.
SĂłlo querĂa tener un hijo y ya.
–Es todo lo que querĂa. –Tu tienes un hijo.
Uno al que pudiera amar.
–Lo puedes amar. -¿Cómo tú amas al tuyo?
SĂ.
ÂżAsĂ como es?
Sin importar lo que es.
–¿Asà lo puedes amar? –Ya basta.
Por favor.
Vete al diablo.
Mira, ahora nos iremos a dormir.
Ambas estamos muy cansadas.
No ha sido mi dĂa.
El mĂo tampoco, linda.
Probando, probando.
MarĂa tiene un corderito.
Sally, avisa que aĂşn no se firme nada. AĂşn no me convence.
Llama a Phillips pues me estoy enojando.
–lo que sucede. –Probando, probando.
MarĂa tiene un corderito.
Audrey...
Soy yo, Lou Ann...
No puedo hacer esto, es muy difĂcil.
Es lo más estúpido que he hecho en mi vida.
Y he hecho cosas estĂşpidas...
No sĂ© que me pasĂł por la cabeza que me hizo pensar que podrĂa.
Después de todo este tiempo.
¿Que le puedo decir después de tanto tiempo?
Ăšltima llamada para el vuelo a Little Rock...
Sé que no me admirarán por correr en el último minuto.
Pero nadie se ha puesto en mis zapatos.
Te pagaré por todo, aunque me tomará tiempo.
Por lo menos pagarĂ© mi regreso. De alguna manera lo habrĂa hecho.
Siento haberte causado tantos problemas para nada.
No te culpo si estás furiosa. Hiciste mucho.
Eres una buena persona.
Pero ojalá no te hubiera conocido. ¿Sabes por qué?
Espero que tu hijo esté bien.
Bien... creo que es todo.
Debo ir de compras. Mi ropa está volando a Little Rock.
Ok, ÂżEste?
ÂżO Este?
Hola.
Lou Ann, este es mi hijo, James. James, Lou Ann Barnes.
–Hola. –Hola, gracias por venir.
ÂżQuieren tomar algo? ÂżVamos a la cafeterĂa?
–Estoy bien, desayuné ¿Tú? –Estoy bien.
Entonces, vayamos.
ÂżEstas despierto?
El aviĂłn se estrellĂł y no hubo sobrevivientes.
Lo siento mucho por Audrey.
Está aquĂ.
ÂżPodemos posponerlo unas semanas?
Todo saldrá bien.
No te vayas.
ÂżQuieres pensarlo un minuto?
ÂżQuĂ© le sucede a esta pelĂcula?
¿Cómo estás Donnie?
Que pregunta tan tonta.
Estoy bien, a pesar de todo.
Me gusta tu vestido. Te ves muy bien, má.
Es de Audrey. Larga historia.
No es que no sea mĂo, pero...
...está muy ajustado. Debo ir de compras.
ÂżTe quieres sentar?
ÂżO tienes prisa?
Estoy bromeando.
Mucho tiempo...
No has cambiado nada.
Te ves muy bien.
Es por el cabello. Pero no es mĂo.
Te va muy bien
Ya no hablas con acento.
No.
Quizá un poco. Pero no se nota mucho.
He oido que eres muy exitoso.
Si, me ha ido bien.
Mamá, ÂżTe gustarĂa un chocolate?
No, gracias.
ÂżSĂłlo por dibujar?
ÂżPerdĂłn?
Quiero decir, ÂżEres exitoso por dibujar?
Más o menos.
De niño siempre dibujabas.
Algunos chicos dibujan pero no llegan a nada.
TĂş siempre fuiste muy bueno.
Los pegabas en el refri.
ÂżPuedo fumar aquĂ?
Quiere irse a casa.
¿Estás de acuerdo?
–Es terco. –¿Lo dejarás?
SĂ.
ÂżEs buena idea?.
Para él.
En su lugar me gustarĂa que me dejaran hacer lo que quiero.
Te tengo que pregunta algo.
¿Por qué no te has hecho el examen?
Porque no quiero.
ÂżEso es inteligente?
No estoy para serlo.
–¿James? –Si no lo tengo...
...No importará.
Si lo tengo.
Te dije: Sabemos cuanto deseamos.
–Lo dijiste por mi. –Y ahora por mi.
ÂżTe dijeron que no corres peligro?
–¿James y Audrey? –¿Sobre qué?
Sobre mi... esto.
–SĂ, me lo dijeron. –Es verdad ÂżSabes?
Puedes comerte un chocolate.
No es fácil para mĂ. SĂłlo quiero ser honesta.
–Gracias por venir. –¿Deveras? –Deveras
SĂłlo querĂa estar segura.
He estado pensando desde ayer...
...si deseaba venir.
Esta mañana estuve pensando si tu lo querrĂas.
SĂ, lo querĂa.
–Siento lo que te pasa. –Dicen que se cura pronto.
Pero tĂş te lo buscaste ÂżNo?
¡¿No?!
Lo siento, no quise gritar. Se me saliĂł.
Tom se recuperó. Qué tiempos tan extraños.
ÂżAlguien ha estado fumando?
ÂżLa salud de quiĂ©n estarĂa en peligro?
–¿Que te pareció Audrey? –Es muy agradable.
ÂżSabes que me dejĂł quedarme en su casa?
–¿Lo sabĂas? –Es muy amable.
Audrey me dijo que tú la diseñaste. Muy bella.
ÂżSabes que me gustarĂa hacer? MuchĂsimo...
Nadar en su piscina.
ÂżLa gente ya no nada en piscinas?
ÂżSabes? En las pelĂculas nadie las usa.
Aunque estĂ©n ahĂ.
Date un chapuzón, má.
Tengo algo que enseñarte.
ÂżRecuerdas esto?
ÂżRecuerdas cuando lo dibujaste?
Creo tenĂas 7 u 8 años.
Me dijiste que algĂşn dĂa lo construirĂas para mi.
Para nosotros.
Un castillo mágico.
Y ahĂ vivirĂamos tu y yo, juntos.
Y estarĂa lleno de magia.
–Tú hijo es muy guapo. –Sà ¿Verdad?
HabrĂa enloquecido a las mujeres ÂżNo?
Su padre debiĂł ser realmente apuesto.
Bueno, quiero decir, tĂş eres una mujer muy atractiva.
Su padre fue muy guapo.
ÂżTienes novio?
–No. –Yo tampoco. Ultimamente.
Me enoja.
–¿Como te fue, con Donald? –Casi no lo reconozco.
Nunca fue fornido. Salió más a mi que a su padre.
Freddy era un tipo muy grande.
Claro que no creĂa que era su padre.
–¿Donald? –No. Freddy.
No creĂa que Donald fuese su hijo.
DecĂa que un hijo suyo no podrĂa ser uno de esos.
–Es una locura. –Si.
Hasta yo sabĂa que eso era una tonterĂa.
Pero no me agradĂł soportar eso por Donnie.
Por lo menos nadie podrá decir que soy una loca.
–Los tengo uno por uno. –No lo soportaste por Donnie...
–Sino por tu marido. –Da igual.
No es lo mismo. ÂżNo entiendes la diferencia?
Tengo la facilidad de exaltarte. ÂżVerdad?
Dime que quieres hacer.
–¿En relación a qué? –¿Volver ya a Arkansas?
¿Cómo la viste después?
CreĂ que como es, se pondrĂa histĂ©rica.
Pero no fue asĂ. No corriĂł al baño.
No pudo tocarme.
Claro.
¿Crees que se quedará?
No lo sé aún.
ÂżQuieres que lo haga?
PerdĂłn.
–El precio es muy razonable. Siempre tienen ofertas.
No necesitaré mucho.
Tengo que ir a la oficina –¿Te veo en casa a las 6:00?
En verdad va a morir ÂżVerdad?
–Bonita ropa. –SĂ, muy californiana.
–Se impresionarán en casa. –¿Qué les dirás?
–¿De qué? –Dónde estuviste, que hiciste.
AĂşn no lo he pensado.
–¿Dirás la verdad? –No lo se ¿Ok?
ÂżQue diferencia harĂa que les dijera?
–Siento que te debo algo. –¿Qué puede ser?
Hace unos dĂas, cuando supe que Donald estaba enfermo...
...no sabĂa mucho de Ă©l.
Lo conozco hace 4 años pero no sabĂa nada de Ă©l.
No sabĂa que tu existĂas ni de donde venĂa.
La verdad es que...
...no sabĂa nada sobre la pareja de mi hijo.
Y me enteré de su historia en sólo una hora.
Porque no querĂa saber.
Si, sospechaba que era eso lo que pasaba.
Es lo que te debĂa.
Cuando te referĂas a Donald como uno de esos...
...siempre me molestaba pero no sabĂa por quĂ©.
Ahora lo sé.
Esas palabras siempre causan dolor y temor en las personas.
Uno de esos, son las que llevan a uso de otras feas palabras.
Ni tĂş hijo es uno de esos, ni mi hijo es uno de esos.
Son dos de los nuestros.
Han sido dĂas interesantes.
Casi vuelvo a fumar...
ÂżY no te hicieron falta tranquilizantes?
Lou Ann y tĂş. No las imagino juntas.
Ella es inteligente. De forma irritante.
–¿Por qué irritante? –No sabe que es inteligente.
–Más inteligente que yo. –Tú sabes que lo eres.
–Detrás de un escritorio. –¿Dónde no?
Habla mal de Donald. Dan ganas de estrangularla.
Lou Ann Barnes no es para tomarla en serio.
–A menos que traiga un bate de beisbol.
–No es asĂ. Dale una opotunidad.
–Supongo que tú lo haces. –Es franca. Lo que ves es lo que hay.
Yo lo prefiero, ÂżTĂş? ÂżPrefieres la decepciĂłn, la mentira?
Es mejor que andar con rodeos.
Sin duda.
ÂżQue pensarĂas...
...si te dijera que me destruyĂł el saber que eras homosexual?
PensarĂa que dejaste los rodeos para hablar con sinceridad.
No lo he digerido desde entonces.
A esos remiendos te referĂas hace unos dĂas..
Era una mujer de mundo que tomaba todo como venĂa...
...y qué me explotó en la cara sin darme cuenta.
Y cuando no estabas sola.
–Se notaba ¿Eh? –A veces.
Es embarazoso.
Hiciste siempre lo mejor que podĂas.
Siglos de reglas y aversiones.
–Debiste odiarme. –Nunca.
Nunca te odiĂ© y, despuĂ©s de todo, te entendĂa.
–Aunque no dijeras la palabra. –¿Cuál palabra?
DesilusiĂłn.
De acuerdo, sĂ me sentĂa asĂ...
...desilusionada.
–¿Ves? Ya la dije. –Bien.
Me tomĂł mucho tiempo aceptar...
...que no tendrĂa a la nuera de mis sueños y no habrĂa niños diciĂ©ndome abuela.
–Me enfurecĂa. –¿QuĂ©?
Me sentĂa culpable de esperar eso.
–Tienes que dejar de sentirte culpable. –Lo sé, ya empecé. Eso creo.
James, si sabĂas que no era sincera, ÂżPor quĂ© no me lo dijiste?
A veces no es sensato decir lo que no se quiere escuchar.
–¿Puedo intentar de nuevo? –No desistas.
–¿Cuando puedo empezar? –No presiones.
Quiero que te hagas el examen.
¿Por qué?
Porque mientras más pronto lo sepa, lo sabrás...
...lo sabremos. ÂżPuedo hablar en plural?
Intentémoslo.
AsĂ sabremos cuanto nos queda para tratar de nuevo.
Si salgo positivo ¿Podrás resistirlo?
Intentémoslo.
Tengo tanto miedo.
Lo sé.
Lo sé. Lo sé.
Te necesitaré.
Oh Dios, eso espero.
Los problemas cambian el corazĂłn ÂżNo?
Que la ceremonia sea sencilla.
–Nada suntuosa. –Como tú quieras.
¿La mencionarás?, James.
Sobre...
...ya sabes qué.
Que diga...
Le sobrevive su madre, Lou Ann Barnes.
En Fayetteville, Arkansas.
ÂżQuieres un chocolate caliente?
ÂżEs mucho pedir?
ÂżTienes a alguien que lo cuide?
Una enfermera y un médico cuando se requiera.
Fué lindo traerlo acá, a su casa.
NaciĂł en casa ÂżSabes? Aunque supuestamente serĂa en el hospital.
Pero naciĂł en casa.
Es una larga historia.
Que lindos tarros.
Muy californianos.
¿Te los regalé yo?
SĂ, creo que sĂ. Pero sĂłlo quedan cuatro.
Descuidado.
Hay algo que quisiera...
Quizá pienses que soy ridĂcula, pero...
Y no tienes que responder ahora. Piénsalo.
A menos que tengas ya la respuesta y lo entenderé.
Estará bien.
Sólo olvida que lo pregunté.
Ok, seré muy directa.
Me gustarĂa...
...llevarlo de regreso conmigo.
Lo siento, pero no tengo que pensarlo.
No saldrá de su casa.
No ahora...
...después.
SĂłlo olvĂdalo. Disculpa. Me pasĂ© de la raya.
¿Estás despierto?
Soy yo.
Te traje chocolate.
ÂżCĂłmo te sientes?
De maravilla, má.
¿Sabes? Les estaba contando que naciste en casa. Quizá olvidaste la historia.
SĂ.
Me tropecé en la escalera, me lastimé la pierna y grité casi una hora.
Estabas a medio camino cuando la vecina llegĂł a casa...
Probablemente ya olvidaste la historia.
ÂżNo?
Bien.
Te contaré algo que no les conté a ellos ¿S�
Estoy segura que nunca te lo dije.
SentĂ cuando te concebĂ.
Algunas lo sienten y nadie sabe como, pero...
Pasó. No lo puedo explicar. Sólo lo sé.
Fue por la mañana.
Y después de unos minutos...
...sĂłlo lo supe.
Era una mañana muy bella.
No habĂa dĂa siguiente.
No existĂa el futuro.
Como si todo se congelara en ese momento.
Estos años han sido un desperdicio.
No pude evitarlo, Donnie.
Lo sé.
El problema es que no sabemos qué fué lo que perdimos.
Cuando pasa, a veces nos damos cuenta.
...lo peor es, cuando nos damos cuenta después.
–Dicen que saldrá a tiempo. –Qué milagro.
–No tienen que esperar. –No hay problema.
Vamos.
Vuelo 29 a Little Rock abordando en la sala 2.
–Nos vemos la próxima semana. –El jueves.
Bueno, será algo muy sencillo. Un par de amigos y ustedes.
No como el de ayer.
Fue una ceremonia preciosa.
TenĂa muchos amigos ÂżVerdad?
Bueno...
Gracias.
–¿QuĂ© es esto? –Algo que querĂa que tuvieras.
Esta pelĂcula está dedicada
a la memoria de las
108,731 personas que han
muerto en los EEUU
a causa del SIDA.
SubtĂtulos en español por LABV MĂ©xico 2012
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.