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Negros de entre 20 y 24 años intentan encontrar empleo...
para mantener a sus familias.
¿Para qué estamos aquí?
10 millones de personas no tienen nada que llevarse a la boca.
¿Estamos aquí por ellos?
Sé que esta ley no es la panacea.
Según estudios de la oficina de presupuestos del Congreso...
se crearán entre 66.000 y 70.000 empleos...
por cada mil millones gastados.
A lo sumo, esta ley creará sólo un millón de empleos.
Sólo un millón.
Pero la pregunta es, ¿podemos subvencionar tantos empleos?
Permítame preguntarle a mi colega de Arizona.
¿Cuántos niños puede permitir esta nación que mueran de hambre?
Si no estamos aquí por ellos,...
por esas familias,...
¿para qué estamos aquí?
Presidente, he terminado.
¿Te das cuenta de que he logrado que aprueben la Ley de trabajo?
¿Sabes cuánta gente lo ha intentado? Y yo lo he conseguido.
Creo que eres un genio. De verdad, cariño. Será eso.
Tengo influencia.
Mi pequeño subcomité tiene poder.
¿Qué pasa? No tengo edredón.
- ¿No me digas? - ¿Qué haces?
- Es para llamar tu atención. - ¿Ah, sí?
Nunca estás satisfecha, ¿no?
- Bueno... - El poder enloquece a las mujeres.
A ti sí que te está enloqueciendo.
¿Te das cuenta de que he hecho que aprueben una ley...
que dará trabajo a un millón de personas?
¿Sabes cómo lo hice?
Dije una palabra.
¿Abracadabra?
No. Subcomité.
- ¡Por Dios! No digas esa palabra. - ¿Por qué?
Es que me pone...
¡A cien!
Estate quieta.
Te doy 6 segundos para hacerme maravillas.
Después, no tendré piedad. ¿De acuerdo?
- Cinco, cuatro, tres... - Ven aquí.
Dos...
- ¿Qué tal? ¿Mejor? - Sí.
¿Sabes que muchos hombres ahora mismo desearían ser yo?
Soñando con figurar en esa Ley de obras públicas.
- Se acabó. - ¿Qué?
- Esto. - ¿Qué?
- No, no, no. - ¡Vamos!
- Nadie echa de la cama a Joe Tynan. - ¿No?
- ¿Cómo lo haces? - Hago ''footing''.
Tengo las piernas fuertes. ¿Quieres probar otra vez?
Tengo mucho sueño.
- Acércate. - No.
- Claro que sí. - No.
- Soy virgen. - No por mucho tiempo.
Tigre.
Tu aspecto es demasiado bueno. Perderás votos.
Proxmire puede hacer 60.
¿Has visto esto?
ANDERSON CANDIDATO PARA EL TRlBUNAL SUPREMO
Edward Anderson, sí.
El presidente me aseguró que le presentaría como candidato...
para el puesto de Perkins en el Tribunal Supremo,...
pero que no lo anunciaría hasta la próxima semana.
¿Por qué se habrá filtrado la noticia?
No lo sé.
¿Puedo hablar contigo en tu despacho?
Por supuesto, Senador. Vamos.
Buenos días, Senador.
¿Qué ocurre?
¿Quién intenta atacar a Anderson?
¿Cree que alguien le ataca?
Hace 20 años, Anderson dijo algo en una campaña...
que hoy no gustaría mucho.
Pero es un hombre moderado. No debe preocuparte.
Senador, no le conozco.
Me da igual que votes en su contra.
Pero no lo conviertas en un problema para mí.
¿En qué sentido?
Encabezando la oposición.
No debería tener problemas a no ser que...
algún vehemente liberal como tú la arme.
Estudiaré detenidamente el nombramiento de Anderson.
¿Tienes algo de ''bourbon'' aquí?
Claro.
¿Sabes, Joe?
Mucha gente de mi estado dicen que me hago viejo,...
que el infarto me ha dejado débil.
Eso son tonterías.
Pero tienen un candidato que se enfrentará a mí...
y preferiría no tener que hacerlo si puedo evitarlo.
Me pregunto si te imaginas quién es.
- Edward Anderson. - Si va al Tribunal Supremo...
se quedará allí de por vida.
Y resulta que es un hombre muy preparado.
Comprendo, Senador.
- ¿Puedo contar contigo? - Claro.
Vota en su contra si quieres, pero...
no emprendas una cruzada, ¿vale?
Muy bien, Senador.
¿Estás conmigo?
No me opondré a usted.
Bien.
Que se vayan a la mierda con eso de que me hago viejo.
¿Creen que nunca envejecerán? Es sólo cuestión de tiempo.
No tiene mérito envejecer.
¿De dónde viene esa idea de eterna juventud?
Contesta a eso, ''mon vieux''.
No hablo francés, Senador.
Tú vota en su contra, pero...
no armes líos.
Escucha, amigo,...
no vale la pena.
Deberías leer lo que dice Stendhal de este tema.
Está todo ahí. Él lo dijo todo.
No me opondré a usted, Senador.
¿Senador?
¿Le dijo que no haría campaña contra Anderson? ¿Le dijo eso?
Quizá no se acuerde.
Su secretario acaba de llamar para recordármelo.
Maldita sea. ¿Puede darme la carpeta de la tercera edad?
Si se lo hubiera pedido 2 veces, al menos nos debería algo.
Angela, necesito un informe del proyecto de la Ley de pensiones.
- Muy bien. Lo redactaré. - Gracias.
¿Qué tiene Anderson de malo?
Arthur Briggs de la NAACP dice que es un racista.
¿Racista?
Habló a favor de la segregación en las escuelas.
¡Dios mío!
El Senador Henry Goodfellow,...
director de la Coalición de derechos civiles por la 3.
- Dice que es urgente. ¿Se pone? - ¿Se llama Henry?
Henry, ¿cómo estás?
No, no estoy a favor de Anderson. Es sólo un rumor.
Pues Joe Tynan no apoyará a un racista.
Sí. Henry, ¿qué tal Florence?
Sí, dale recuerdos.
De acuerdo. Adiós.
Oponerme a Birney sería enfrentarme...
al más poderoso del Senado y al presidente.
Sería un suicidio.
Creo que si se propone liderar la oposición...
Birney perdería.
Pero es amigo mío.
Ya, bueno...
Por supuesto, es una decisión que nadie puede tomar por usted.
Veamos qué tiene que decirnos Arthur Briggs.
Anderson le parecerá moderado a Birney...
pero para nosotros no lo es.
No estoy convencido de que sea tan malo.
Por algo habrá llegado donde está.
Me gustaría leerle algo.
''En el fondo, nunca acepté la integración...
y nunca la aceptaré''.
¿Qué opinaría de un hombre que dice eso?
Nada bueno.
La Sra. Traynor es una excelente abogada laboralista.
También es nuestra asesora en Luisiana.
Y conoce el pasado de Anderson.
Quien organice la oposición a Anderson llamará mucho la atención.
Dará que hablar.
Pero, si decide no enfrentarse a él,...
publicaremos esta declaración en los periódicos.
Y, como el vehemente liberal de Nueva York, deberé ir contra él.
Eso es cosa suya, Senador.
Muy bien, Arthur.
Necesito más datos. No puedo citarle fuera de contexto.
Tenemos un vídeo.
Y necesito pruebas consistentes de su incompetencia.
Las tendrá, Senador.
Consíganme esas pruebas.
Senador, gracias. Estaremos en contacto.
- Le llamaré a finales de semana. - Encantado, Sra. Traynor.
Arthur.
Parece que va a haber pelea.
- Ese hombre no es racista. - Para ellos, sí.
Y es una gran oportunidad.
Pero no creo que deba traicionar a un amigo por una oportunidad.
La política y los políticos...
no es un tema popular,...
sobre todo en programas de entrevistas.
La gente quiere divertirse y olvidar sus problemas.
El público lleva tiempo sin confiar en los gobernantes, pero...
de todos los políticos...
es el único que cae bien. Lo demuestran las audiencias...
de cuando salió en el pasado.
Gracias, eso me halaga. Sé que entrevista a políticos importantes.
Tengo curiosidad: me dijeron que su hijo se presentó a presidente.
- De su clase, sí. - Ah, de su clase.
Fue muy interesante. Pasamos mucha angustia en casa.
Queríamos que ganara y...
Cogimos un discurso mío y se lo adaptamos...
para que lo pronunciara en clase.
Y estuvo verdaderamente genial.
No se podía pronunciar un discurso mejor.
- ¿Y el resultado? - Perdió.
¡Mierda!
Lo siento, Paul. ¿Te he puesto en ridículo?
Pero perdió con estilo.
En política, hay que aprender a perder con una sonrisa.
Y estuvo sonriendo hasta que se echó a llorar.
Hablemos de temas personales. Es muy reservado con su vida privada.
Vive en Westchester.
¿Qué pasa?
¿Cómo te van las cosas?
Fatal.
¿Por qué? ¿Qué pasa?
- ¿Quieres saberlo? - Sí.
- ¿De verdad? - Janet, ¿cuál es el problema?
La vida es un asco.
Entiendo.
¿Qué quieres decir con ''un asco''?
Un asco.
Pero, ¿en qué sentido te parece un asco?
En todos.
No eres muy explícita.
Que no soy muy feliz, ¿vale?
Sea lo que sea, mamá y yo habremos pasado por ello.
Aprovéchalo.
- Tal vez hable con mamá. - De acuerdo.
¡No! Quiero decir, algún día.
No tienes por qué contarnos nada personal.
Pero, cuando estés lista,...
danos una pista. ¿De acuerdo?
De acuerdo.
Hasta luego, cariño.
¡No!
Karen Traynor, la diputada Cenza.
- Hola. - Oscar Harris.
- Encantado. - Ya conoces a Francis.
Muy bien, Joe. Estaremos en contacto.
- Me alegra haberte visto. - Adiós, Joe.
Francis.
Averigua si Halloren estará contra nosotros para estar prevenidos.
Bien.
- Siento haberles interrumpido. - No, llega justo a tiempo.
- ¿Le apetece un poco de café? - No, gracias.
¿Hace mucho frío para usted?
No, me encanta el frío.
Bueno...
¿Cómo va todo?
Me duele confesarlo, pero me está costando conseguir el documental.
Si no existe, no existe.
Sí existe. Alguien lo está ocultando, una mujer negra.
No puedo creerlo.
- ¿No puede hablar con ella? - Es Carla Willis, la conoce.
- Sí, se presenta al Congreso. - Ya.
Alguien de su equipo se hizo con una copia del discurso de...
''En el fondo...'' No quiere dársela a nadie.
Yo creo que ha pactado.
¿Y si habla usted con ella?
- No sé. - Debería hacerlo.
Usted me parece la figura política nacional más interesante hoy día.
Y, cuando pienso en el posible impacto si tuviera ese reportaje...
me tiemblan las piernas.
Por supuesto, es lo que habría que hacer.
El viernes pronunció un discurso en Houston, ¿no?
Sí.
Venga a Nueva Orleáns el sábado y hablaremos con ella.
Senador, esto cambiará mucho las cosas.
Sra. Traynor, el reportaje es nuestro.
No quiero que tú y tus amigos toquéis mis cosas, ¿vale?
- ¡Ni he entrado en tu cuarto! - ¡Siempre entras!
- ¡Y una mierda! - ¡No digas palabrotas!
¿Qué pasa ahí arriba?
Habrá leído una de sus cartas de amor. Se les pasará.
¡Dios mío!
Joe, pueden resolverlo sin sus padres.
No necesitan un padre, necesitan un árbitro.
¡Ya basta! ¡Dejadlo!
Joe, ven aquí y siéntate.
¿Qué haces?
Estoy estudiando mis reacciones hacia uno de mis pacientes.
Todos los días tomo las mismas notas.
Nada nuevo.
Es como seguirte en una campaña.
Como oírte pronunciar el mismo discurso día tras día.
Maldita sea.
¿No leí en la revista ''Time'' que tenías un gran sentido del humor?
Por eso no me río.
Muy bien.
Muy bien.
Quizá no me guste la política, pero tú sí.
- Perdona. - Está bien.
Ya, pero es que soy un político.
Yo soy la política.
Tú eres un buen hombre que está metido en política.
Si fueras la política...
¿Qué?
¿Me seguirías queriendo?
Ya hablaremos de eso en otra ocasión.
Si vuelve a tocar mi raqueta, le rompo la cámara. ¿Entendido?
Sí.
Para que lo sepáis.
Dios mío.
¿Cuándo creceremos todos? O alguno.
- ¿Le importa que pilote yo? - No, en absoluto.
- ¿Cuánto hace que sabe volar? - Mucho.
Creo que 2 semanas es mucho, ¿no?
No me equivoqué en lo de Carla Willis.
- Ha hecho un trato. - ¿Cómo lo sabe?
Se lo pregunté al Senador demócrata por Luisiana.
¿Y se lo dijo?
¡Es mi padre!
Es usted una caja de sorpresas.
Lleva toda la vida metida en política.
De pequeña ya acompañaba a mi padre en sus campañas...
por esos caminos de ahí abajo.
- ¿No le resultaba un poco duro? - Si no, no le veía nunca.
- Esto sí que es volar, ¿verdad? - Sí, es genial.
No puedo costear una campaña con lo que saco de la granja.
Necesito el apoyo del partido demócrata.
Ese hombre va derecho al Tribunal Supremo.
lnfluirá en este país mientras viva.
Los tiempos han cambiado. No es tan malo.
¿Es que tiene que ser peor todavía, Carla?
Estuve en la parroquia de Catahoula cuando vino mi padre...
para apoyar su candidatura.
Recuerdo lo que dijo aquella noche sobre la gente de color.
¿Lo recuerda?
¿Hasta qué punto tiene que ser malo?
Pregúntele a su padre...
si conseguiré la candidatura demócrata ayudándoles con Anderson.
Srta. Willis, yo tampoco quería ir contra Anderson.
Tengo mucho que perder si fracaso.
Pero también tiene mucho que ganar si tiene éxito.
No la olvidaré cuando gane.
Y voy a ganar.
Va a ganar.
Quiero que los votantes de este condado sepan...
que, a pesar de lo que haya dicho en el pasado,...
o de lo que diga en el futuro...
en el fondo, nunca acepté la integración y nunca la aceptaré.
- Será mejor que conteste yo. - Bien.
Ya nunca respondo.
Un votante de Joe llamó una vez y amenazó con incendiar nuestra casa.
Bueno...
Siempre hay mucha tensión en una familia de políticos.
Joe es el político. Yo intento dedicarme a otras cosas.
¿Diga?
¿Sí, Francis?
Últimamente se dedica a la psicología, ¿verdad?
Acaban de aceptarme como doctora en el instituto Karen Horney.
Tendré mis propios casos. Es muy emocionante.
¿Cómo se interesó en eso? ¿Fue al psicólogo?
Sí.
Muchos políticos no cuentan que han ido al psiquiatra.
No creo que haya por qué avergonzarse de ello.
Es mi profesión.
¿Le resulta dificil ser esposa de un político?
Al principio, sí.
Durante la primera campaña de Joe.
Tuve que pronunciar discursos.
Y estábamos hechos polvo, tuve un aborto.
Joe no pudo llevarme al hospital.
Me llevó uno de sus ayudantes.
Fue una pesadilla para los dos.
Que empiecen ya. Diles que forma parte del trato.
Muy bien. Adiós.
Y decidió ir al psicólogo.
Creí que necesitaba unas sesiones para aclarar mis ideas.
6 años después creí que seguiría con ello hasta después de muerta.
Me temo que no me apasiona mucho la política.
Lo siento. ¿Me he perdido algo?
Ya lo sabes todo.
Se habrá dado cuenta de que Ellie es una mujer muy especial.
Vamos, ¿qué pasa?
Es tu vida. No te diré que no hables de ella.
Me parece una buena idea.
Sabes que hablar así a los periodistas cuesta caro.
¿Decir que fui al psicólogo? ¡60 votos!
No dije que habías ido tú. Habrían sido 1.000 votos.
El psicoanálisis es 6.000 votos. La psicoterapia, 20.000 votos.
Los tratamientos de electroshock, 60.000 cada uno.
¡Sé lo que cuestan las cosas!
Escucha, los periodistas preguntan todo lo que pueden.
No remuevas en tus entrañas cuando te preguntan por los muebles.
No me preguntó nada sobre los muebles. Me preguntó sobre mí.
Me ha llevado 7 años, pero ya distingo la diferencia.
¿Cómo dejas que te sonsaque críticas sobre la política?
¡Yo no quería la entrevista! ¡Ya te lo dije!
Ellie, ¿es tanto lo que te pido?
Llevas una vida completamente al margen de la política.
¡No es verdad! ¡No puedo huir de ella ni un minuto!
No puedo llamar al fontanero sin ser la Sra. De Joe Tynan.
''Sí, Sra. Tynan. Le arreglé el retrete al senador hace unos años''.
¡Vivo en una pecera!
- ¿No es algo tarde para pensarlo? - ¿Cuándo debí haberlo pensado?
¿Cuando te presentaste al Senado sin consultármelo?
¿Cuando me entero de tu candidatura a la reelección por la tele?
- Hablé de eso contigo. - Dijiste que lo estabas pensando.
¿Qué esperabas? Era una oportunidad, ¿no?
¿Nunca te pararás a pensar en nada si es una oportunidad?
Y, ¿lo de hoy qué, Ellie?
Me preguntaron sobre mi vida y respondí.
¡La próxima vez disimula más!
Ayúdame un poco.
La próxima vez te ocupas tú.
Y cuando vengan a hacer las fotos de la entrevista...
posa tú rodeando con el brazo a tu secretario.
Esto es sensacional.
¿De dónde lo has sacado?
He investigado mucho.
Fantástico.
Gracias.
Te diré lo que querría hacer.
Me encantaría trabajar contigo cuando pases al ataque.
Creo que los dejaríamos a todos boquiabiertos.
Te gusta ganar, ¿verdad?
Cuando yo quiero algo, voy por ello.
lgual que tú.
Tengo algunas notas más en mi maletín.
Una declaración de 1970 sobre la segregación...
que le perjudicará mucho.
¿Y esa sonrisa?
No estoy seguro.
¿A qué crees que se debe?
Pues creo que...
está ocurriendo algo que no nos esperábamos.
¿Tú qué crees?
Esperaba que tuviéramos la sensatez de no mencionarlo.
No hace falta hacer nada, pero ser sinceros no hace daño a nadie.
Ni te imaginas cuánto he pensado en ti desde Nueva Orleans.
Sí me lo imagino.
Tengo un marido.
No estoy sugiriendo nada.
Pero he notado...
que desearía que lo de Anderson no acabara nunca.
Creo que estoy encaprichado contigo.
Me recuerdas a John F. Kennedy.
¡Vaya!
- Eso no me lo habían dicho nunca. - Es cierto.
Mirándole a los ojos se apreciaba su inteligencia, su ingenio,...
su bondad, igual que tú.
¿Le hiciste alguna proposición a Kennedy?
¿Es esto una proposición?
- Creo que sí es una proposición. - Sí.
¿Diga?
Mary Anne, le llamaré después.
Está bien. Sí, pásemelo por esta línea.
Es mi hijo. Dice que es muy urgente.
¿Paul?
¿Qué? ¿Qué conejo?
Sí. ¿Qué ocurre?
¿Por qué no te deja tenerlo en tu cuarto?
Apestará toda la casa.
Espera, no puedo hablar con ella ahora.
Está bien, que se ponga. Que se ponga.
¿Qué hay?
Podrías dejarlo en el sótano. Así no olería tanto.
A lo mejor no es el conejo. A lo mejor es él.
Ellie, volveré a casa el fin de semana.
De acuerdo.
Yo también.
Nos vemos en un par de días. Adiós.
Joe, será mejor que me vaya.
No, espera. Sólo un momento, por favor.
No estabas fingiendo con ella.
Así que no quiero que finjas conmigo.
¿Qué te parecería vivir en Washington?
¿Mudarnos allí?
Te necesito a mi lado.
No. Quise mudarme a Washington cuando te eligieron senador.
Dijiste que me quedara para tener los fines de semana para nosotros.
Pero ya no los tenemos. Debo dar conferencias.
''Debes'' dar conferencias.
¿Crees que podemos vivir con lo que gano como senador?
¿Y mi trabajo qué?
¿No hay ningún centro de psicoanálisis en Washington?
Supongo que sí.
Pero me han aceptado en uno de Nueva York.
Y el hombre con quien trabajo, que me ayudó a estar donde estoy...
vive en Nueva York.
No trabajo en una oficina. Hay personas que me importan mucho.
¡Vaya!
La verdad...
Piensa en lo de Washington, ¿quieres?
- ¿Has cogido tu gabardina? - Está en la maleta.
¿Quieres un poco de café?
No tengo tiempo, cariño.
- ¿No coges el teléfono? - Deja.
Será del despacho.
Ya llamaré yo luego. ¿Quieres que te lleve al aeropuerto?
Hay un chófer esperándome. Gracias.
¿Adónde vas?
A Nueva York, Roma y Túnez.
¿No envió mi itinerario mi secretaria a la tuya?
No creería que fuera nuestra única forma de comunicación.
Cuando llegues a ltalia, ¿me llamarás?
Claro.
- Adiós. - Adiós.
- ¿Diga? - Karen, soy Joe.
- Hola. - No es fácil localizarte.
- Ya. - En cuanto a lo de Anderson...
¿Sí?
Deberíamos estudiarlo algo más. ¿Podrías venir a Washington?
No puedo.
La sesión es en 3 semanas. Ayúdame a elaborar las preguntas.
- ¿No puede ayudarte otra persona? - Tú llevaste la investigación.
No creo que pueda ir. ¿Cuándo me necesitas allí?
¿Qué tal mañana?
No, tengo trabajo. Debo solucionar una huelga aquí.
- Creí que llamaban por eso. - Vale, el miércoles.
Te necesito de verdad. Necesito de tu experiencia.
Bueno...
¿Abandonas tan cerca de la victoria?
Está bien. El miércoles, Joe.
- Pero, oye... - ¿Sí?
Sólo para trabajar.
La sesión es en 3 semanas. Necesito ayuda.
Quiero decir que si tú te sientas en el sofá y yo no...
- no te haría sonreír, ¿verdad? - ¿Por qué iba a hacerme sonreír?
Nos vemos el miércoles.
No sé si compensará el gasto.
Yo creo que lo hará bien.
Karen Traynor me parece magnífica, pero...
no sé si podemos sacar algo más de ella.
Quiero estudiarlo con ella un poco más.
Ya se lo he pedido.
Muy bien.
Seguro que sabe mucho.
Sí, marcará la diferencia.
Claro.
Le reservaré una habitación en el Fairfax y allí podrán trabajar.
- Bien. - Me ocuparé de todo.
Bien.
- Hola. - Hola.
Llevo todo el viaje preparando unas notas para esta reunión.
Estupendo.
Nosotros... Las repasaremos juntos.
Sí, bien.
- ¿Hay dormitorio? - No sé, acabo de llegar.
Dios mío, qué bien sabes.
No puedo sacar el brazo.
- ¿Qué? - No puedo sacar el brazo.
Escucha. Voy a...
Te parecerá estúpido que hable de esto ahora,...
- pero quiero ser sincero contigo. - Ya lo sé. Estás casado.
Yo también.
No pasa nada.
Eres muy efusivo.
¿Nunca has hecho el amor con un demócrata?
Esta historia me hará engordar 10 kilos.
¿Cómo es que no fumas después, como la gente normal?
Soy muy oral.
Ya me he dado cuenta.
¿Cómo se llama?
- ¿Mi marido? - Sí.
Barry.
¿Barry? Suena importante.
Lucha por ser importante. Posiblemente te caería bien.
¿Qué hace él mientras estás aquí?
Está en...
Túnez. Viaja mucho.
Eso me gusta.
¿Es tu mujer tan lista como dicen en las revistas?
Lo siento, ojalá pudiera decir que tiene el cerebro de una corista.
Por desgracia, sólo tiene el cuerpo.
Muy bonito, eso ha sido muy bonito.
Dios, creo que la has congelado.
¿Estás bien? Vamos, ven aquí.
¡Vaya, es cierto! ¡Las cosas se contraen con el frío!
Los sureños estáis locos.
Hablé con mi padre.
Tengo un material muy bueno contra Anderson.
¿Sí? ¿Como qué?
Contribuciones a la campaña...
2 empresas hicieron contribuciones secretas.
Genial, ni tendré que usarlo.
- Sólo les diré que lo tengo. - Sí.
Sí, muy bien.
Dios mío, estarás genial en la sesión.
¿Sabes lo lejos que llegarás con esto?
Cuando llegues a la cima...
arranca una rosa del jardín del Edén y envíamela, ¿vale?
Tenía las tetas más grandes que he visto en mi vida, Joe.
Si alguna vez he caído en un tarro de miel, fue ésa. Le dije:...
''Jovencita, soy senador de EE.UU.
¿Y si alguien me pilla echando un polvo en el servicio...
mientras vuelo sobre mi propio estado?''
¡Y, Dios, le dio un ataque!
Fue maravilloso.
Parecía tan necesitada, que tuve que dejarme, ¿entiendes?
Después...
Después me dio esta tarjeta en la que dice...
que soy miembro del club de las alturas...
por haberlo hecho a más de 6.000 pies.
Eres todo un caso.
Fue una experiencia mística.
Me sentí muy cerca de Dios.
Hoy han venido a verme un par de representantes de sindicatos.
Dicen que estás metido en el asunto de Anderson.
- ¿Que estoy metido? - Les dije: ''Escuchen,...
es hora de que se represente al Sur en el Tribunal Supremo.
Significa mucho para el senador Birney y para mí.
El senador Tynan se lo pensará bien antes de enfrentarse a nosotros.
Bueno, Hugh,...
seguro que Birney consigue lo que quiere. Casi siempre lo hace.
¿Qué te parece si ligamos con esas dos de ahí?
Te apuesto 60 pavos a que la rubia es una cachonda.
Hugh, estás loco. Es la mujer de alguien.
Si ésa está casada yo soy obispo.
Es la mujer de Hutchin, el novato de Minnesota.
¡Dios mío!
Esos ''hippies'' no se casan con mujeres que parecen esposas.
Hola.
- Hola, Joe. - ¡Althena!
Ven a sentarte un rato conmigo.
No me parece bien que te vean hablando con ese capullo.
- ¿Cuál de ellos? - Mi marido.
Mírale hablando con ese imbécil de Cardoza.
Tiene el mismo gusto para elegir socios que para elegir mujeres.
¿Por qué no te vienes un día a casa...
y tenemos un lío?
¿Cuándo os fuisteis Hugh y tú de vacaciones por última vez?
¿lrnos de vacaciones?
No sólo no duermo con él, sino que no bebo de la misma copa que él.
- ¿Me haces un favor? - ¿El qué?
Tráeme otro...
vaso de este ''bourbon''.
¿Estás segura?
¿Por qué no te vas a la mierda?
¿Podría traerme otro vaso grande de ''bourbon'', por favor?
- Sí, señora. - Gracias.
¿Quieres que te traiga algo de comer?
¿Y echar a perder el ''bourbon''?
No seas tonto.
Vamos. Relaciónate, Joe.
Dios mío.
¿Te has fijado en ésa?
¿Quién habrá podido traerla?
No creo que nadie la haya traído.
- Entiendo. - Va por libre.
Se ganará fácilmente sus 60 pavos esta noche.
Si puede subir las escaleras 10 o 12 veces.
Joe, ¿conoces al diputado Tiller?
- Sí, ¿qué tal? - Encantado. Me alegra verle.
El senador Joe Tynan, Karen Traynor.
Sí, nos conocemos.
- ¿Cómo está? - Bien. ¿Y usted, senador?
Bien.
- Ya conoce a Mary Cenza. - Hola.
Estoy hambriento. ¿Hay algo de comer?
En la otra sala tienen ensalada de pollo con la forma de Luisiana.
¿Quiere quedarse? Hay un excelente restaurante en su hotel.
Qué cómodo.
¿Por qué no vemos primero lo que tienen?
- Discúlpenos. - Me alegra haberla visto.
¡Vamos! ¡Déjenle más sitio!
¡Atención, todos! Déjenle sitio. Quiten esto de aquí.
¡Cuidado, guapa!
Espera.
¡Espera! ¡Dios!
Menudo gilipollas.
¿Cómo pudiste ir con él?
Creí que no nos encontraríamos contigo.
¿Cómo puedes ir a cualquier sitio con él? Es un imbécil.
Era idóneo para lo que yo necesitaba:...
Alguien con quien pasar la velada.
- ¿De qué le conoces? - Es mi diputado.
Tienes más problemas que los que creía.
Tú también.
El senador Kittner siempre cae de pie.
A veces, no sé. Me vuelve loco.
Es un obseso. En vez de hablar de leyes, habla de sexo.
lntento repasar su línea de defensa,...
y él me apuesta 16 pavos a que la camarera no lleva bragas.
Francis, el senador Tynan no se enfrentará a Anderson, ¿verdad?
No, sólo votará en su contra. Seguro que no va más allá.
Francis, ¿hasta qué punto tengo un problema?
¿Va tu jefe a armar jaleo?
No hará nada con lo que tu jefe no sepa lidiar. Seguro.
Mierda.
¿Senador?
Tenemos problemas.
Hemos perdido a Tynan para el caso Anderson.
John, estoy ocupado. Estoy leyendo.
No sólo hemos perdido su voto, encabezará la oposición, ¿entiende?
Sí.
Verás, John,...
estoy leyendo algo de mi bloc.
Senador, ¿podríamos tener una...?
- Podemos hablar de ello más tarde. - Sí.
Ahora mismo estoy leyendo.
Bien.
Entonces... Vale.
¿Quieres pedirle a Tynan que baje a comer...
en mi despacho privado?
¿Qué? - Mi despacho privado, en el sótano.
Sí, enseguida se lo digo.
Hijo.
- Cierra la puerta cuando salgas. - Sí.
Esto lleva unas guindillas que sólo se cultivan en el infierno.
- Vamos, amigos, adelante. - Yo no.
- Tal vez necesite mi estómago. - ¿Y tú, Joe? Sólo se vive una vez.
- Hugh, no puedo. - Vamos.
No quiero quedarme sin paladar.
- Prueba la buena comida del Sur. - Dios mío.
En Baton Rouge esto es comida de bebés.
Hugh, es increíble el cuento que tienes.
- Si tú ni lo has probado. - Caballero,...
- comeré tanto como usted. - Adelante, Hugh.
Divídelo en 2.
¿En 2? Aquí hay casi 2 kilos.
Para un hombre de campo como tú, debería ser sólo un aperitivo.
No vas a ver el... Mi plato.
No vas a ver el final del plato, muchacho.
Daré al ganador un pavo por cada segundo por debajo de 2 minutos.
¡Adelante!
¡Vamos, Joe!
¡A por él!
¡Creo que voy a vomitar!
¿Qué es esto? ¿Unas convención de comilones?
- ¿Quiere que le traiga algo? - Un matasuegras y un gorrito.
Nunca me había ocurrido. Estaré con gripe.
Será eso.
No creo que este caballero vaya a cambiar de idea...
sólo porque vomitéis juntos.
¿Te enfrentarás a nosotros con lo de Edward Anderson o no?
- Senador, sabe cuánto le respecto. - ¿Sí o no?
- Le responderé, pero... - Escuche, amigo.
Le he hecho una pregunta muy sencilla.
- Senador, un momento. - ¿Sí o no?
Dése prisa, caballero. No tengo...
¡Corte el rollo!
¿Comprende?
Sí, comprendo.
Yo, desde luego, no.
No quiere que le presionen, eso es todo.
¿Y quién quiere?
Pero creo que podemos encontrar la forma de entendernos.
¿No crees que podemos?
Claro. ¿Por qué no?
¿Quiere una cerveza, Senador?
- ¡Es usted mi senador preferido! - ¿Qué tal?
Es usted maravilloso. ¿Me firma un autógrafo para mi hija?
- Sí. - Cree que es maravilloso.
Usted también es maravillosa.
Leí que es psicóloga. A mi hijo le interesa.
Bien, gracias. Adiós.
Adiós.
¿Puedo ayudarle, Senador?
Sí.
¡Hola!
- ¿Dónde está la tienda de golf?. - A la salida, a la izquierda.
A la salida, a la izquierda.
¿Para qué vamos a la tienda de golf?.
Porque me acaba de saludar el senador Aikers de Minnesota.
- ¿Ahora vamos a jugar al golf?. - Yo no sé ni coger el palo.
No, tengo que irme.
Hola, hola. ¡Dios mío!
Hola, Senador. ¿Puedo ayudarle?
Sí, queríamos alquilar unos palos y un carro de golf y...
- Pelotas y tal. - Muy bien, ¿quiere acompañarme?
¿Quieres callarte?
lntenta parecer una jugadora de golf.
La gente en los campos de golf no hace eso.
- ¿Adónde vamos? - Estoy buscando intimidad.
Allí.
- No, no. - Allí.
¡No! ¡No!
¡No!
¡Dios mío!
¿Quieres dejar de reírte?
No puedo.
No puedo evitarlo.
¿Qué hay de comer?
¿Al?
Quita eso.
Toma.
- ¡Hola! ¿Quieres que te lleve? - Hola.
- ¿Adónde vas? - A ver a unos amigos.
No te pongas a la defensiva. ¿Por qué haces autostop?
Tranquila, tengo cuidado.
No puedes hacer autostop.
¿Por qué no? Qué tontería.
No me van a asesinar.
No puedes ir por ahí haciendo lo que te dé la gana.
- Vamos a cortarte las alas. - ¿Qué significa eso?
Que vamos a empezar a llevar una vida normal.
¿Cómo? ¿De qué estás hablando?
De que toda la familia vivamos en la misma casa.
¿Dónde?
Estoy pensando en irnos a Washington.
¡No! ¡Ni hablar!
¡Yo no pienso ir!
Escucha, no será fácil para ninguno.
¡Mamá, no! ¡No quiero ir! ¡No puedo!
No puedes obligarme a dejar a mis amigos. Por favor.
Janet.
Vivir así no nos sienta bien.
- Papá te echa mucho de menos. - Pues que se mude él aquí.
- No puede, su trabajo está allí. - ¡Pues yo no voy!
- ¡Yo no voy! - ¡No, Janet!
Cierra esa puerta.
¡Ciérrala ahora mismo!
Vente a casa conmigo, ¿vale?
Tomaremos un té y charlaremos.
¿Sobre qué?
Sobre nada.
Nos tranquilizaremos.
- ¿Qué hay de postre? - Compota de ciruelas.
¡Estupendo! Hace mucho que no la tomo.
- ¡A mí no me pongas! - ¿Por qué no?
- Tiene grumos. - ¿Cuándo la tomaste por última vez?
Cuando era demasiado pequeño para negarme. No quiero ni olerla.
- Pruébala, es buena para ti. - ¿No tienes curiosidad?
- Eso es, es una aventura. - ¿Comer ciruelas es una aventura?
La verdad es que no. Era una exageración.
- Toma. - No quiero, papá. Tiene azúcar.
¿Adónde vas?
Siéntate. Vamos a charlar un poco.
¿De qué quieres hablar?
De lo que surja. Siéntate. Llevo 3 semanas fuera de casa.
¿Qué tal te salió el trabajo sobre Roosevelt?
Ya te dije que me pusieron sobresaliente.
Sí, lo había olvidado. ¿Puedo leerlo?
Lo leeré en la fiesta de fin de curso. ¿Podrás venir?
- ¿Cuándo es? - El 11 de mayo.
No puedo. Debo estar en Washington.
- Lo siento. - No importa.
Creo que hiciste muy bien en elegir a Roosevelt.
Es un hombre realmente fascinante.
- Consiguió unir a... - ¿Puedo irme?
Siempre habláis de cosas que no me interesan.
Pues hablaremos de ti.
¿Arreglaste la cadena de la bici?
Entonces, ¿puedo irme yo? Estoy harta de su bici.
- ¿Y si te callas? - Adiós.
¡Paul!
- Papá, va a empezar el partido. - Vete, ya hablaremos luego.
Nada como una familia unida.
Les has agobiado. Habla de cosas que les interesen.
lntentaba hablar de lo que les interesa.
Hablabas sólo tú.
- Senador. - Lo siento, ahora no.
Es la Enmienda de Pardew sobre la industria minera.
Ha cedido algo de terreno, pero le queda bastante.
Muy bien. ¿Qué tal? Me alegra verle.
- ¿Cómo pinta? - No demasiado bien de votos.
Escriba algo para publicarlo en el boletín.
- Sr. Treadwell. - No.
Sr. Travis.
No.
- Sr. Tynan. - Sí.
- ¿Cómo vamos, Ed? - La están destrozando.
- Es una enmienda magnífica. - Sr. Arthur Lewis.
No.
- Salvaría algunas vidas. - Sr. Ervin.
Si no la aprueban ahora, lo lograrás en la próxima sesión.
- No estaré aquí la próxima sesión. - Sr. Mc Carro.
Ya estoy harto.
Después de un tiempo, olvidamos para qué estamos aquí.
Tener el poder y conservarlo es lo único que importa.
Empieza uno a mentir a sus votantes, a sus colegas,...
a todo el mundo...
y olvida lo que creía que más le importa en la vida.
Entre las visitas de cortesía de hoy del Sr. Anderson,...
estuvo la del senador Joe Tynan.
¿Por qué no me dijo nadie que disimulara mi mal humor?
Así parece más sincero.
Mira eso.
Tuve una charla muy franca y fructífera con el Sr. Anderson.
Me parece muy directo.
- ¿Apoyará usted su candidatura? - Me temo que no puedo.
¿Encabezará la oposición contra el Sr. Anderson?
Si puedo ser de ayuda a mis colegas...
gustosamente hablaré con ellos del tema.
Bueno, ya está.
Me pregunto si Birney lo habrá oído.
No ibas a perder en casa. Será realista.
Si al presidente le gusta el Sr. Anderson,...
se lo debería pensar. No hay que ser impulsivo en esto.
El senador Birney quiere verle inmediatamente.
- Qué rapidez. - Buena suerte.
- Volveré en media hora. - Hágale sudar.
Tiene una reunión dentro de 46 minutos.
Sí.
¿La oposición tiene bastantes datos para contradecir al presidente?
Senador, no pretendo enfrentarme a usted.
Siempre creí que éramos amigos.
Yo también.
¿Qué hará si el Senado empieza a interesarse en esto?
Contaba con usted para que lo impidiera.
¿No es mucho pedir?
¿A un amigo?
Joe, van a por mí.
Me acusan continuamente de ser un viejo.
Joe, necesito tu ayuda. Te la agradeceré.
¿Por qué en el asunto de Anderson? Podría destruirme.
Yo no puse los límites de esta batalla.
Yo tampoco. Pensaba que lo recordaría.
No puedo permitir que me hagas esto.
No con todo el Senado vigilándome.
Me perjudicaría mucho en mi estado.
Podrás vivir con ello.
Lo sé porque yo he vivido con cosas peores.
Quieres beneficiarte de la situación,...
salvar al país de un desastroso nombramiento,...
- convertirte en un héroe. - No es así, Senador.
Vaya que no.
Yo aún no me bordaría el sello presidencial en los calzoncillos.
Si sigues adelante,...
ningún proyecto de ley tuyo saldrá nunca de mi comité.
Me llevará tiempo, pero tengo muchos amigos aquí...
y tu pequeño subcomité no tendrá ningún presupuesto.
Te dejaré como a un sapo recién atropellado por un camión.
¿Qué te parece eso?
Gracias por el ''bourbon'', Senador.
¿Dijo esto de verdad?
Sí. Pero no mencione el censo de votantes.
Ahí está bien cubierto. Aténgase a la educación.
Tome, ''Laycock contra Luisiana''.
Sólo léaselo y pregúntele si lo dijo.
''Nada puede obligar a una comunidad a abrir sus puertas a un grupo...
que le haga temer por su propia supervivencia.
Es un principio de autodefensa que precede a todos los demás''.
¿Lo dijo usted, Sr. Anderson?
Me está citando fuera de contexto.
No es así.
El secretario le entregará una copia de sus declaraciones...
en ''Laycock contra Luisiana''.
Puede leer la frase que quiera, Sr. Anderson.
Sr. Anderson...
¿No es cierto que su decisión la desestimó un tribunal superior...
en cuestión de horas?
Sí, Senador.
Y pocas horas después me dirigí al pueblo para que acatara la orden.
¿A las pocas horas?
¿Y qué me dice de que hace 20 años...
el Tribunal Supremo ordenara la integración de sus escuelas?
Las costumbres no se cambian de un día para otro.
Hay que aprender a gatear antes de andar.
20 años, Sr. Anderson. ¿Hay hombres en la luna y aún no sabe andar?
Silencio en la sala.
Si se produce otro alboroto despejaré la sala.
Como ha regresado el senador Birney...
devolveré el mazo al presidente de este comité.
Sr. Anderson,...
cuando fue Fiscal General del estado de Luisiana...
se esforzó por...
moderar el plan de integración, ¿no?
Sí, así es.
¿Podría explicarnos por qué?
Porque las escuelas habrían cerrado.
La integración forzosa no funciona en Boston hoy...
ni lo hizo en el Sur hace 16 años.
Di con una solución intermedia...
para que niños de ambas razas pudieran continuar sus estudios.
Sr Presidente, aún dispongo de 6 minutos según las normas...
para preguntar al candidato.
Por supuesto, senador Tynan. Continúe.
Gracias, Sr. Presidente.
Sé que es un hombre honrado. No impugno sus intenciones.
Pero, ¿cree que en su vida pública se ha entregado a cumplir...
con el espíritu de la ley?
- Con mi máximo empeño, Senador. - Cuando dijo:...
''Si el Supremo quiere llevar el crimen a las escuelas, adelante,...
pero no debemos llevar a nuestros hijos a ellas,...
¿fue con su máximo empeño?
¿También así reunió fondos para las escuelas segregacionistas privadas?
Cuando dijo: ''En el fondo, nunca acepté la integración...
y nunca la aceptaré'', ¿fue con su máximo empeño?
¡Eso no es cierto!
¿Quiere ver el vídeo en el que dice eso?
¿Qué me dice de la Ley de derechos civiles?
¿De la simple justicia humana?
¡Orden!
- No hay más preguntas. - ¡Orden!
Que haya orden.
¡Quiero orden!
Tiene que haber orden.
Este debate debe llevarse con dignidad.
Recuerdo a nuestros invitados que esto es una sesión del Senado.
¡Yno un circo!
No se trata de un circo romano.
¿De qué manera celebramos los consejos, amigos?
Permítanme recordarles que esto no es una ópera cómica.
- Sr. Presidente. - Recordemos...
las palabras del Sr. Stendhal...
con las que comienza ''Rojo y negro''.
- Sr. Presidente. - ''El pueblecito de Verrières...
podría ser uno de los más bonitos de Franco Condado.
Aquí busco una sensación de paz''.
Sr. Presidente, si me permite...
''Sus casas blancas de tejados puntiagudos...
con tejas rojas, se extienden por la ladera de una colina...''
¡Sr. Presidente!
''donde el movimiento de los vigorosos castaños...
marcan las mínimas sinuosidades''.
''Monsieur'' Presidente.
Tras la victoria del senador Joe Tynan...
el presidente retiró la candidatura de Anderson al Supremo.
En su lugar ha presentado a Richard Emerson.
Se espera su confirmación dentro de pocos días.
¿Podría ser éste el trampolín a la presidencia?
Me alegra que el gobernador confie en mí,...
pero es algo prematuro.
¿Es cierto que el profesor Woodruff de Harvard...
ha venido a Washington para asesorarle en política exterior?
Sí, es cierto.
Si no pretende llegar a la presidencia...
¿por qué de pronto necesita un asesor?
Richard, yo creo que...
ésta es la institución más relevante del mundo...
porque no sólo nos ocupamos de asuntos locales.
Además de nuestros estados, nos preocupa el mundo y el país.
Todo senador tiene esa responsabilidad.
Senador, me han dicho que ha contratado un experto en oratoria.
- ¿Es cierto? - ¿Cree que lo necesito, Frank?
- Gracias, señores. - Gracias.
Ante todo, olvidemos al experto en oratoria.
Organicemos varias entrevistas...
con los redactores jefe de buenos periódicos. ¿De acuerdo?
- A por todas. - De acuerdo.
Empecemos por aquellos en los que influimos más.
- ¿Pidiéndoles dinero? - Todavía no.
Les enviaremos una carta que despierte su interés.
''Querido Clyde, he pensado mucho en el estado de nuestra nación,...
especialmente...''
Contaminación, racismo, lo que más le pueda interesar.
''Necesito tus ideas, tu intuición, tu entusiasmo''.
Después les pediremos dinero.
El senador Joe Tynan nos habla de la crisis energética nacional.
Cinco segundos.
¿Por qué muere de frío una mujer de 86 años...
en su piso de Pensilvania?
No hace falta que abra tanto los ojos.
Es honesto y sincero, pero no paternal.
Debe mostrar una firmeza serena.
No tenga miedo a ser un poco más rudo.
Está moviendo la cabeza demasiado. Debe mantenerla recta.
¡Eso sí que es rudo!
Hable de compromiso con el extranjero y eso.
¿Por qué decisiones tan importantes...
El senador Joe Tynan de Nueva York está con nosotros.
Senador, el Presidente por la línea 2.
Tiene una llamada en la sala de control. Su mujer.
- ¿Ellie? - Joe, hola.
Tenemos un problema.
Es Janet.
Se ha despertado con 40 de fiebre.
- ¿Has avisado a Sam? - Acaba de marcharse.
- Cree que es hepatitis vírica. - ¿Qué le hace estar tan seguro?
Está toda amarilla.
Al parecer, se ha hecho un tatuaje.
¿Qué?
- Lo que te he dicho. - ¿Cómo que un tatuaje?
Nunca le he visto ninguno.
Lo tiene en el trasero.
- Que se ponga. - No puede, está durmiendo.
Quiero hablar con ella.
Joe, está dormida.
¿Quién le va a ver un tatuaje en el trasero?
Yo estaba pensando lo mismo.
Pero, ¿cómo...? ¿Cómo es? ¿Pone algo?
Es una flor, un tulipán.
¡Dios mío! ¿Un tulipán?
En el trasero.
Un momento.
Hola. ¿Qué?
Sólo quería saber cómo te va. ¿Podemos hablar?
¿Te puedo llamar luego? Sí, vale, adiós.
- Te ha bajado la fiebre. - Sí, estoy muerta de aburrimiento.
- Para recuperarte, debes descansar. - ¿No me digas?
¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Por qué te hiciste el tatuaje?
No. No puedes hacérmela.
¿Qué es eso?
Te he traído unas margaritas del jardín.
- ¿Sí? - No he estado muy acertado.
- No hay ningún florero. - Ponlas en el vaso de agua.
Gracias.
Son muy bonitas.
¿Sabes?
Deberíamos estar más al tanto de lo que hacemos cada uno.
¿Sí? ¿Por ejemplo?
Sales con un chico y apenas le conozco.
No le conoces para nada.
Pero me gustaría conocerle algún día.
- ¿Por qué? - Porque eres mi hija.
¿Quieres dejarme en paz?
No voy a dejarte en paz. Te quiero, maldita sea.
Soy mayorcita para tener mis propios amigos.
Claro que sí, pero quiero conocerlos.
¿Para qué?
Para poder entender lo que te pasa.
- ¿Por qué? - ¡Porque te quiero, maldita sea!
Siento haber levantado la voz.
Siempre que me dices que me quieres dices ''maldita sea''.
No comprendo qué te pasaba por la cabeza.
Sabrás que un tatuaje no se quita.
¡Yo no quiero quitármelo!
¿Qué explicación darás en el futuro?
¡No tengo que dar explicaciones sobre mi culo!
- Cálmate. - Es mi culo, ¿verdad?
¡Mientras tu culo esté aquí tu madre y debemos cuidar de él!
¿Quieres dejarme en paz? ¿Quieres dejarme en paz?
No me marcharé hasta que no tenga alguna clase de respuesta.
¿Sí? ¡De acuerdo!
- No me refería a eso. - ¡Lárgate!
- ¡Vete! - Está bien, tranquilízate.
Janet.
¿Qué?
¿No comprendes que te quiero,...
que deseo estar más cerca de ti?
¿Es que no te das cuenta?
No.
¿Por qué?
Porque nunca estás en casa.
Janet.
Abre la puerta.
No.
Sólo un momento, por favor. Después, me iré.
Por favor.
No.
¿Cómo la perdí?
No la has perdido. Te adora.
Dice que nunca estoy aquí.
¿Por qué no te la llevas el próximo fin de semana?
A la granja, solos.
Habla con ella, comed al aire libre.
Divertíos juntos.
Tengo una recaudación en el Hilton el próximo fin de semana.
Di que estás enfermo.
¿Qué haces?
Ten.
¿Francis?
No, todo va bien.
Oye, la recaudación de fondos en el Hilton...
quiero cancelarla.
¿Por qué no?
¿Y qué?
¿A quién represento? ¿A la Casa Blanca o a Nueva York?
Pues di que no puedo.
¿Por qué?
¿Por qué? ¿Qué ofrecen?
Sí. ¿Y es definitivo?
Luego te llamo.
¿Qué te ofrecen?
Están diciendo toda clase de tonterías.
Pero lo importante es que si hago una buena labor...
en el comité de Nueva York...
quizá sea candidato a la Convención.
Y Janet, ¿qué?
¡Vamos, Ellie!
¡Es la candidatura! Por Dios, ¿qué quieres que haga?
Nada, Joe. Quiero que hagas lo que tú quieras.
Lo que hace especial a mi marido es lo mucho que se preocupa.
No sólo por los que pueden pagar una comida de 100 dólares,...
sino por la gente que no puede comer.
Estoy orgullosa de ser la Sra. de Joe Tynan.
Gracias por honrarnos con su presencia.
Has estado maravillosa.
Senador, quiero presentarle mis respetos.
Dick Harman, presidente del comité del estado de Luisiana.
- Sí. ¿Cómo está? - Un discurso precioso, Sra. Tynan.
- Quiero agradecerle su ayuda. - No tiene importancia.
Creo que conoce usted a mi hija.
- Sí, hola. - No se levante.
Rolf, ¿cómo estás?
Ellie, ésta es Karen Traynor. Nos ayudó mucho en lo de Anderson.
Fue maravilloso.
Hizo un gran trabajo, sí.
La Sra. Traynor es abogada.
¿Es usted señora o señorita?
- Señora. - Señora, sí.
Nos dio mucha información sobre Anderson, que...
¿Me prestan su atención, por favor?
Papá, deberíamos irnos.
- Encantado de verle, Senador. - Encantada.
- Adelante. - Vale.
Ahora tengo un honor que rara vez surge en política:...
La oportunidad de presentarles a un hombre...
que merece todas las buenas palabras que se puedan encontrar.
Hace 6 años ese hombre intentó echarme del Senado.
Porque es un hombre que cree que el pueblo es lo primero.
Y, ahora, señoras y señores,...
el senador Joe Tynan.
Enseguida acaba.
Empezó a acabar hace 26 minutos.
Es fantástico, ¿verdad?
¿Cargar con su gabardina?
No, cómo van las cosas. Ahora podrá llegar hasta el final.
¿De dónde?
Le estamos dando una imagen más a nivel nacional.
Tenemos un nuevo gabinete de prensa,...
asesores de temas internacionales. Nos movemos.
¿No me digas?
Deberíamos tener una pequeña charla.
Ahora nos jugamos mucho...
y debemos cuidar al máximo la imagen que damos a los medios.
Leí la entrevista que le concedió a McCall.
Me quedé asombrado.
Le dijo que había ido al psicólogo.
- ¿Qué tiene eso de malo, Francis? - La palabra psicólogo es tabú.
Significa que uno tiene problemas de alcohol o algo peor.
Fue culpa nuestra, en realidad.
Ya no concederá más entrevistas sin que haya alguien del gabinete.
No podemos echarla a los lobos así como así.
¿Me disculpas?
Tranquila, lo he arreglado.
Ahora los artículos dicen que tiene ''cierto interés en la psicología''.
Es ambiguo, puede significar cualquier cosa.
Sé que no le entusiasma todo esto...
pero, ¿no cree que deberíamos hablarlo?
Sólo tengo una cosa que decirte y no es lo bastante ambigua.
Espere.
¿Cómo se te ocurre dejarme a 60 Km de casa sin coche?
¡Hijo de puta!
¡Maldita sea! ¡Lo has roto!
¡Fuera!
- ¡Dámela! - ¡Lárgate!
¡Mujeres!
¡Saca todas estas porquerías de mi dormitorio!
¡Ellie! ¡Estate quieta! ¡Basta!
- ¿Qué pasa? - ¡Vuelve al cuarto! ¡A dormir!
¿Quieres dejarlo ya? ¡Dios mío!
¿Cuándo pensabas contarme que te presentabas a la presidencia?
- ¿En la toma de posesión? - ¿Quieres dejarlo ya?
¿Se lo dijiste a ella y no me lo dices a mí?
¡Pero bueno! ¿De qué estás hablando?
¡Esa abogada con la que te acuestas, hijo de puta!
¡Vas a destrozar la casa!
¡No me digas que te importa esta casa y lo que hay en ella!
Esta noche te odié al pensar que la dejaste entrar en nuestras vidas.
Es como si alguien hubiera entrado en mi casa y curioseado mis cosas.
Una extraña que lo sabe todo sobre mí.
Mis costumbres, mis debilidades y cómo hago el amor.
¿Qué significa para ti?
La verdad es que no lo sé.
Pero sí lo que significas tú.
¿De veras?
Ellie, todo lo importante en mi vida lo hemos hecho juntos.
¿Crees que hay algo que pueda significar para mí más que tú?
Hasta esta noche, no.
Sé que te he hecho mucho daño.
Pero no tiene por qué volver a ocurrir. Y no ocurrirá.
Ellie, ¿qué puedo decirte? ¿Qué puedo hacer?
Nada, Joe. No espero nada de ti.
Lo siento, así es.
Sé que no tienes motivos para ello, pero...
dame otra oportunidad.
Yo sólo deseaba que me quisieras, nada más.
Ellie, te quiero.
Te quiero de verdad.
Senador.
Habitación 402 del Raleigh.
¿Diga?
- Hola, soy yo. - Hola.
Adivina quién puede quedarse el fin de semana.
Ojalá pudiera. Tengo que ir a casa.
Mi hija tiene hepatitis.
¿Karen?
Oye, creo que debes estar con tu mujer.
No tienes que inventarte excusas.
Es verdad, tiene hepatitis.
La tuvo hace 4 semanas. ¿Cuánto dura eso?
Aún no está bien.
No me lo estoy inventando.
Es una vieja historia.
Sigues enamorado de tu mujer.
Escucha, tengo que hablar contigo.
Voy ahora mismo para allá.
Será mejor que no vengas.
No, tengo que hablar contigo. Enseguida voy.
¿Karen?
Joe, lo siento.
Tengo que irme.
¿Sí?
¡Hola!
¿Es ésta la 402?
Claro. Le vi ayer en el programa de Mike Douglas.
Encantado de volver a verle.
Sr. Hasse, acuda al mostrador de información de United Airlines.
Tiene una llamada.
Veo que has conseguido retrasar mi avión.
Te marchabas sin despedirte.
Creí que era mejor marcharme...
ahora que estaba a tiempo.
Debo ir a mi casa.
- Debo hacerlo. - Lo sé.
Los he tenido bastante abandonados y...
No puedo, es demasiado.
Tenía un discurso preparado, pero no puedo darlo en un aeropuerto.
Tranquilo, ya lo he oído...
otras veces.
Adiós.
Cortadlo, pero aseguraos de que quede bien.
Ellie.
¡Paul!
Asegúrate de que el tío del teleprompter haga los cambios.
- Quedan menos de 6 minutos, ¿vale? - Vale.
- ¿Dónde está Janet? - No ha podido venir, es complicado.
Queridos compatriotas,...
tenemos una nueva visión en este gran país nuestro,...
un nuevo espíritu, una nueva esperanza,...
una fe absoluta en que la justicia y la honradez,...
nos guiarán en nuestras decisiones.
Francis, lleva...
- Lleva a Paul a su asiento. - Por supuesto, Senador.
Quiero hablar un momento con mamá, ¿vale?
Senador, éste es el orden del día.
Tras su discurso, hay reunión con el presidente del Comité Nacional.
Luego, entrevistas con ''Washington Post'' y ''New York Times''.
Muy bien.
Hasta luego, estaré junto al pódium.
Necesito un momento esta habitación. ¿Pueden salir?
- ¿Dónde está Janet? - No pude convencerla para venir.
- He sido un buen padre, ¿no? - Se le pasará.
- ¿Te encuentras bien? - Sí, muy bien.
Vamos, ¿qué te pasa?
Hablamos luego, ¿vale?
No, cuéntamelo ahora.
Justo antes de tu discurso, no. Después.
Después, no. Ahora.
Adelante, dímelo.
Joe, yo te quiero,...
pero no lo soporto más.
Ellie, no lo hagas.
Debes darme otra oportunidad.
Puedo...
Puedo dedicar más tiempo a las cosas que me importan.
¿Tú crees?
Hace 2 meses lloraste porque creías haber perdido a Janet.
lbas a llevártela contigo. ¿Lo hiciste?
¿Qué es lo que realmente te importa?
¿Qué?
Ellie, te quiero.
Por favor, quédate.
Ya no somos un matrimonio. ¿Por qué iba a quedarme contigo?
Porque le has dedicado 19 años a nuestro matrimonio.
Tienes una responsabilidad hacia él. Y yo también.
Y voy a estar ahí.
¿Hasta que Francis te llame con otra oferta?
¡No!
Puedo dedicar la energía que pongo en mi trabajo a nuestra vida.
Pero, ¿lo harás?
Ellie, te quiero. Por favor, quédate.
En antena, Senador.
Ellie.
Que te salga bien.
Ellie.
La acompañaré a su asiento.
Lo hará muy bien.
Se trata de un hombre que ha llegado a simbolizar...
que la esperanza de justicia y honradez en el gobierno...
y su fe en la humanidad...
están muy por encima de la fría letra de la ley.
Tengo el privilegio de presentarles...
al senador Joe Tynan.
¡Queremos a Joe! ¡Queremos a Joe!
¡Queremos a Joe...!
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