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Original subtitles

Tres, dos, uno...

¡Venga!

Bueno, yo he preparado una pequeña sorpresa para Annie.

Vamos a ver.

Reparto.

Toma. Toma.

Vamos a cantar al son de La Marsellesa. ¿Listos?

- ¡Qué guay! - ¡Es una canción!

Muy bien.

Voy a dar la señal, ¿vale?

Vamos, hijos de la familia.

El día de gloria ya llegó.

En homenaje a nuestra querida Annie,

- nos hemos reunido aquí. - Qué bajón.

¿No los oyes cómo cantan

sus más fieles soldados?

Vienen todos a sus brazos

a adorar a mi gran compañera.

¡Feliz cumpleaños!

¡Te deseamos lo mejor!

¡Cantemos!

Bonita reunión de extrema derecha.

¡...que el amor puro

proteja nuestra unión!

¡Bravo!

¿Lo has escrito tú solo, cariño?

Llevo tiempo trabajando en ello.

El "Cumpleaños feliz" es más sencillo y siempre funciona.

¿La Marsellesa era necesaria?

Vuestra madre nació el 14 de julio, no es mi culpa.

Y esa es solo una de sus cualidades.

Espero que me hayas encontrado alguna más.

Muchas. Sobre todo, que sepas aguantarme.

Sí.

Queríamos aprovechar que hoy estamos todos

para daros una fantástica noticia.

Venga.

Esperamos un quinto hijo.

Cariño. Cuánto me alegro.

Enhorabuena. Qué bien.

Me alegro mucho. Enhorabuena a los dos.

¡Qué bien! De verdad.

Muy bien, hijo.

¿Por fin un niño?

Aún es pronto, pero si es una niña, también nos alegraremos.

- Pues claro. - Sí.

¿Sí? En la ecografía de la cuarta no pusisteis muy buena cara.

No, nos alegramos. Igual que lo haremos si...

Pero la casa se va a quedar pequeña.

Sobre todo, si Capucine y Adrien

- también deciden... - No, no, no, no, no.

Dijimos que sin presión. No, no.

Amaury ya está repoblando Francia.

Bueno, mañana voy a reformar el ático.

Un cuarto para las niñas, literas, duchas comunes, taquillas...

Unos barracones, ¿no?

Una maravilla.

- ¿Y el poder qué? Es absurdo. - ¡Pues claro!

¡Adrien!

Una cosita.

El general Pasquier está reclutando.

Papá, no estoy buscando trabajo.

Sí, lo sé, pero por si lo necesitas.

Así podrás seguir con tu espectáculo de guiñoles.

Papá, por favor, haz un esfuerzo.

Ya sabes que no son guiñoles, sino marionetas.

Actuar en las fiestas de cumpleaños está bien, pero...

¡No hago solo eso!

También hago espectáculos en salas de teatro.

No lo sabes porque no vienes nunca.

Mi padre me llevaba cuando era niño, y él...

No te llevaba por Guiñol, sino por el gendarme.

Así es. Decía: "Guiñol,

siempre será un guiñol".

Parecía buen tipo.

- Es una pena que no le conociera. - Sí, una pena.

¿Seguro que no queréis dormir aquí?

- No, no podemos. - Qué va, imposible.

- Imposible. - Nosotros sí que podemos.

Ya, pero... A vosotros os vemos mucho.

- Adiós, papá. - Bueno.

- Adiós, papá. - Con cuidado, ¿eh?

Adiós, mamá.

- ¡Adiós, chicas! - ¡Adiós!

- ¡Buen viaje! - ¡Adiós!

- ¡Adiós, niñas! - Adiós.

- ¡Adiós, abuela! - ¡Adiós!

Nunca entenderé qué le vio mamá.

Debe de follar bien.

Pero qué asco.

- ¿Cómo puedes pensar en eso? - ¿Cómo crees que nos tuvieron?

Adiós, mamá. Adiós, papá.

Vaya.

Por poco le da a la pared.

Ojalá se hubieran quedado un poco más.

Pero al menos estamos juntos.

"Niza, 5 octubre de 1983.

Querida Annie...".

¿Vienes a comer?

¡Estoy ordenando el ático!

"Un día sin ti es un día insípido,

no vale la pena vivirlo.

¿Cuándo volveremos a vernos?

Es horrible saber que estás en brazos de otra persona".

¡Ya está lista!

¡Un segundo!

"No puedo dejar de pensar en nuestra última noche,

en tus pechos brillantes,

tu monte de Venus en erupción...".

¿Vienes? Se va a enfriar.

Y, sin embargo, esto está que arde.

¿Cómo dices?

¿Qué es esta locura?

- No lo sé, cielo. - ¿Cómo que no lo sabes?

Las cartas llevan tu nombre. "Querida Annie".

¿Y qué? Supongo que hay más Annies.

Pero eres la única Annie que vive aquí.

Vaya, sí. Pero son viejas. No es nada.

¿"Tu monte de Venus en erupción" no es nada?

Sí, pero fue hace mucho. Las puedes tirar.

¿Has visto la fecha?

Ya estábamos casados, yo ya era teniente.

Ah, pues sí. Es verdad.

¿Me engañaste con este tipo?

Bueno, si nos ceñimos a lo que dice...

¿Cómo que si nos ceñimos a lo que dice?

- Es una prueba irrefutable. - Bueno, cielo, ya ha prescrito.

Fue hace 40 años.

Sí, pero yo me he enterado hoy.

Me engañaste, Annie.

- Jamás me lo dijiste. - Lo había olvidado.

Fue hace mucho. Venga, a comer, que se enfría.

"Tu monte de Venus en erupción".

- No puedes estar sin comer. - ¡No tengo hambre!

- He hecho salchichas. - ¡No quiero salchichas!

Joder, Annie, ¿cómo pudiste hacerme algo así?

Lo siento.

Fue un momento de locura y le puse fin a tiempo.

Sí. Eso dicen todas.

Bueno, te dejo el plato en la puerta.

¿Tú tampoco tienes hambre?

- ¿Y cuánto duró aquella farsa? - No me acuerdo. Ni un mes, creo.

- Deleznable. - Nunca estabas aquí.

Estaba sola, con los niños. No era más que un ama de casa.

Y, de pronto, un hombre me vio como una mujer y... voilà.

Cometí un grave error, lo siento.

- Nada justifica lo que hiciste. - Tienes razón.

Si supieras la culpa que sentí después...

Preferí no decir nada para proteger nuestra relación, nuestra familia...

Era lo que más me importaba.

Quiero pedirte disculpas, cariño.

¿Y tú nunca me has...?

¡Jamás!

Lo siento, pero me cuesta un poco creerlo.

¿No te juré lealtad frente al alcalde?

Eso no significa nada.

¡El juramento a la República es sagrado!

Muchos hombres se rinden fácilmente en cuanto ven un trasero.

Lo sé, ya nadie respeta nada. Es desesperante.

Pero yo jamás te engañé.

- Yo siempre pensé que sí. - Pero...

¿Y qué narices te hizo pensar que sí?

Solías irte de misión al desierto.

- Solo había hombres. - ¿Y qué?

¿Estás loca?

Tras varios meses recluidos...

Annie, ¿tú te estás oyendo?

¿Por quién nos tomas?

¿Y con Sylvie, nuestra vecina, cuando vivíamos en Niza?

Siempre te pedía que le arreglaras cosas.

¡Y eso hacía, Annie!

Nunca pasó nada.

¿Y con Inger?

La au-pair.

La sueca.

- Le sacaba 15 años. - 15 años no son tantos.

Tenía buen cuerpo, ¿no?

No me acuerdo, la verdad.

Sí, seguro que te acuerdas. Se paseaba por la piscina

con aquel bikini.

Bueno, me hago una idea.

No me digas que no fuiste a visitarla a su cuarto.

¡Jamás!

Annie, esas cosas no se hacen.

Estábamos casados y yo soy un hombre de principios.

Qué pena.

¿Querías que tu marido se tirara a la au-pair y a la vecina?

No, solo a una mujer que te gustara.

¿Querías que te engañara?

Solo digo que, si hubieras tenido un desliz,

bueno, no te habría culpado.

Es evidente que lo dices para limpiar tu conciencia.

Pues no, lo siento, no soy así.

Y encima lees Madame Bovary.

Deberías leerla, es increíble.

¿Te parece increíble que una mujer engañe a su marido?

Claro que no. Es el estilo lo que me gusta.

Es una novela realista.

- Vas por mal camino, Annie. - Tampoco es el Marqués de Sade.

¡Solo faltaría!

"Deberías leer Los 120 días de Sodoma.

Es increíble. El estilo es admirable.

- Es puro realismo". - ¿Adónde vas?

Dejo el lecho conyugal. Lo has mancillado.

¿Mancillado? Tiene 40 años. ¿Adónde vas?

Al despacho. Necesito pensar.

Te quiero, ¿sabes?

Vas por mal camino, Annie.

¡Annie!

¡Annie! ¡Annie!

Qué elegante te has puesto.

No he dormido nada.

Lo siento mucho, cariño.

He estado pensando.

Necesito un tiempo.

No seas ridículo. No vamos a separarnos, es imposible.

Todo es posible.

Entiendo que esto te resulte desagradable, por supuesto,

pero aquello fue en otra vida.

Desde entonces, siempre he estado contigo, apoyándote.

Hemos criado tres hijos maravillosos, hemos sido felices.

Eso es lo que importa, ¿no?

Llevamos 40 años viviendo una mentira.

No es verdad, había olvidado por completo aquel desliz.

Una mentira es una mentira, aunque sea por omisión.

Por Dios, François, habrá algún remedio, ¿no?

Los remedios son para los enfermos.

Yo estoy herido.

Me siento como Napoleón en Waterloo.

Te entiendo, pero vas a tener que perdonarla.

¡No! Me ha traicionado.

He luchado toda mi vida por preservar la honradez y la lealtad.

No voy a traicionarme a mí mismo.

Suenas como un político.

Solo soy un hombre de honor.

En una relación no siempre se dice todo.

Pues claro que sí.

Si me lo hubiera dicho, la habría perdonado.

Pero esta falta de confianza.

¿Te das cuenta de que podrías perderlo todo?

Dividir la casa, todo tu patrimonio...

No voy a dividir nada. Me divorcio por sus errores.

¿Errores de hace 40 años?

- Pero yo me he enterado ahora. - Eso al juez le va a dar igual.

Un divorcio puede ser un infierno.

¿Serías capaz de vivir solo? ¿De cocinar?

En las misiones de combate estábamos dos semanas sin comer nada.

El divorcio es un combate que dura algo más de dos semanas.

No quiero presumir, pero a mí también me...

No me jodas. ¿Te engañó?

- Mierda. - Sí, pero no pasa nada.

¿Y cómo te las arreglaste con Nathalie?

Me enfadé, estuve un mes sin hablarle y me prometió que no lo haría más.

¿Y la creíste?

Soy algo menos estricto que tú.

Mejor estricto que cornudo.

¿Y conoces al tipo con el que...?

Sí, era parte del grupo de amigos que teníamos en Niza.

Un pelanas que tocaba la guitarra en la playa.

Los músicos son unos cabrones.

Nathalie me engañó con un pianista de bar durante unas vacaciones.

La conquistó con "Imagine" de John Lennon.

Odio esa canción.

Y yo estaba allí, en el bar, como un idiota, sin imaginarme nada.

Y lo peor para mí es que era amigo mío.

Sabía que estábamos casados.

Se merecería que le dieras una paliza.

Tienes razón. Lo encontraré y le partiré la cara.

Oye, era solo una forma de hablar.

Para mí, no. Le partiré la cara.

Pero ten cuidado. A tu edad, un mal gesto...

Le cogeré por sorpresa y me lo cargaré.

- Seguro que él ni se acuerda. - Se acordará.

Y no solo lo hago por mí, sino por todos nosotros.

No, espera. Si es por mí, no merece la pena, ¿vale? No...

Arregla los papeles. Voy a partirle la cara.

Pero...

¿Es peligroso? ¿Es un criminal? ¿Está fichado?

Negativo. Es un civil, sin antecedentes.

- Se sale del protocolo. - ¡Es una orden!

Le recuerdo que ya no está de servicio. No cumplo órdenes suyas.

Escuche, debo localizar a ese individuo,

porque le ha hecho algo muy grave a la mujer de mi amigo.

¿A su mujer y a su amigo?

¡No! ¡A mi mujer no! A la mujer de mi amigo.

Si la ha agredido, debe denunciarle.

- No, no la ha agredido. - ¿Amenazas? ¿Chantaje? ¿Acoso?

No. Ese tipo se ha tirado a la mujer de mi amigo...

con su consentimiento.

- Lo siento, general. - Sí, sí.

Se trata de una situación crítica.

No para mí, claro, sino para mi amigo.

Por supuesto. ¿Se la sigue tirando?

Ocurrió hace 40 años.

- 40 años tirándosela... - ¡Que no, hombre!

Se la tiró hace 40 años.

Bueno, si es así, entonces ya ha prescrito.

¡Y dale con que ha prescrito! ¡Estas cosas no prescriben!

General, debo exfiltrar a nuestros agentes de Oriente Medio,

tengo que dejarle.

Póngase en mi lugar. Imagínese que su mujer le engaña...

Yo tengo una relación abierta.

Podemos vernos con otra gente.

- Se llama poliamor. - ¿Poli-qué?

Poliamor.

¿Es adulterio? ¿Infidelidad?

Afirmativo. Es lo mismo, pero nos lo contamos.

- Bueno, tengo que dejarle. - Espere, Mourad...

Mire, lo confieso, ¿vale?

Me han engañado a mí.

Lo imaginaba, general.

- Bien, ¿cómo se llama el susodicho? - Boris Pelleray.

¿Lo vamos a dejar por esto?

Ni siquiera te sientes culpable.

Pues claro que sí. Pero era muy joven.

Me casé a los 19.

No había estado con ningún otro hombre.

Un león herido siempre es cruel.

Y no solo te dejo, sino que me voy a Niza a darle una paliza a Boris.

¿Has perdido la cabeza?

No, la vergüenza.

Cálmate y entra en razón.

En Niza, Boris era amigo de los dos.

La mujer de un amigo es sagrada. Es traición.

En el ejército, lo castigaría la corte marcial.

¿Y cómo sabes que sigue en Niza?

- Tengo mis contactos. - Vale.

En ese caso, iré contigo.

No, no, no. Lo arreglaremos como hombres.

¿Te acuerdas de cómo era?

No tengo fotos. ¿Tienes alguna?

No. Imagino que habrá cambiado.

- Han pasado 40 años. - Entonces, voy contigo.

No. No hace falta.

¿Vas a partirle la cara a un tío 40 años después? Es absurdo.

Pero imagínate que, encima, te equivocas.

- ¿Tú lo reconocerías? - Pues claro.

No sé si quedan habitaciones en el hotel.

Da igual, iremos a casa de Capucine.

No, a casa de Capucine, no.

¿Y si te cruzas a tu hija por Niza, o incluso a Adrien,

cuando hace siglos que no vamos? ¿Qué les dirás?

No va a pasar.

¿Cuántos días nos vamos?

Una guerra se sabe cuándo empieza, pero no cuando acaba.

Tengo un amante de día y un marido de noche.

Tengo un amante por amor y un marido para la vida.

Si lo engaño de día, le soy fiel por la noche.

Mi vida pasa en la alcoba.

- ¿Lo haces a propósito? - Perdón. No sé qué emisora es.

Vuelvo a por ti.

Sabía que me esperabas.

Sabía que no podríamos estar mucho tiempo

el uno sin el otro.

iVuelvo a por ti.

Mírame, no he cambiado mucho.

Y veo que el tiempo apenas ha pasado por ti.

Y nos declaramos la guerra

el uno al otro.

Nos desvalijamos, nos arruinamos el uno al otro...

A priori, es aquí.

¿Vas a hablar con él?

Negativo, asalto inmediato.

No quiero que intente confundirme con argumentos absurdos.

Disparas primero y preguntas después.

- Afirmativo, efecto sorpresa. - Sí, seguro que le sorprende.

Pelleray...

Hemos localizado a ese tipejo.

¿No vas a llamar?

¿Tienes miedo?

Es la fase de exploración.

Un soldado siempre piensa antes de actuar.

Si tienes sed, tengo el ISL.

Interfaz de Suministro Líquido.

¿La cantimplora? No, gracias.

- Tengo hambre. - Tengo los RCIR.

¿Los RCI qué?

Raciones de Combate Individual Recalentables.

Qué buena pinta.

Creo que es él.

- ¿Confirmas su identidad? - Sí, al 100 %.

Parece que sigue muy en forma.

Será una bici eléctrica.

¿Y qué hacemos? ¿Vamos a seguirle a todos lados?

Quiero saber adónde va.

Parece joven. ¿Qué edad tiene?

No sabría decirte, pero era el más joven del grupo.

Estás bien jodido.

Sí, las acrobacias están bien, pero no son muy eficaces.

Así que ahora Boris es Bruce Lee.

No pasa nada. Vámonos.

¿Crees que me voy a echar atrás?

A menos que prefieras que te machaque.

Solo necesito refrescar mi técnica.

- ¿A quién llamas? - A Capucine.

Tú haz lo que quieras, yo me voy a casa de mi hija.

Llévame.

- No te importa, ¿no? - Claro que no, al contrario.

- Me hace ilusión. - Pues ahora vamos.

- Vale. Hasta ahora. - Un beso.

- ¿Mi amor? - ¿Qué?

¿Te importa dormir en casa de tu hermano un par de días?

Vienen mis padres, no sé por qué.

Vale. Así que me echas de casa.

Perdona, pero mi padre es Vladimir Putin.

- ¿Te torturará para que confieses? - No, pero...

Vale.

Es que no me lo esperaba y necesito prepararme psicológicamente.

Vale, mira. Prepárate psicológicamente tú sola...

- Para... - Y me llamas. O no.

¿Y la tarta? La he hecho para ti.

¿A Putin no le gusta?

Adiós.

Mika.

¿Vais a decirme a qué se debe la visita sorpresa?

Queríamos verte.

Nos vimos la semana pasada.

Hay gente a la que no nos apetece ver.

Y gente a la que queremos ver a menudo.

¿Y eso qué tiene que ver?

Llevo siglos pidiendo que vengáis, y de pronto, aquí estáis. Sin razón.

He dicho queríamos verte.

¿Y por eso te vas a un hotel? No tiene sentido.

Tiene razón.

Vale, cancelaré la reserva y dormiré aquí.

¿Tiene una prueba médica? ¿Está enfermo?

No, está bien.

Qué buena está esta tarta.

No parece que esté bien. ¿Qué le pasa?

A ver, en realidad...

Tu padre ha decidido llevarme de luna de miel.

- Nunca pudimos. - ¿Qué?

¿En serio?

Sí, tanto insistir ha funcionado.

¿Y te ha traído a Niza?

¿A 300 kilómetros de casa?

Qué raro.

Porque aquí fue donde nos conocimos, nos enamoramos...

Y es aquí dónde vivís vosotros.

A nuestra edad, el destino es lo de menos.

Preferimos revivir aquella época tan bonita.

¿Por eso quería ir a un hotel?

Sí, pero yo prefería estar contigo.

Pero entonces no es una luna de miel.

Ya sabes cómo es tu padre.

- Annie, ¿y los cepillos de dientes? - ¡Ya voy!

¿Qué haces?

Si esta es nuestra última escapada, nos despediremos a lo grande.

Aquí no.

Tendrá que ser en silencio.

Para, Annie. Annie, para. Para. Annie.

Tengo que guardar fuerzas.

Una pena.

- ¿Qué haces aquí? - Me lo he pensado.

Tengo derecho a dormir en mi casa.

- Mis padres están en el cuarto. - Sí, vale. Ya lo sé.

Lo siento, mi amor. A mí también me molesta.

Capucine.

¿Quieres un café?

Sí.

Mamá me ha contado qué hacéis aquí.

Tu madre es incapaz de guardar un secreto.

Tranquilo, no diré nada.

Bien hecho, papá.

Me parece genial.

- ¿Te parece genial? - Haces muy bien.

Tanto como bien...

Pero algo tenía que hacer, ¿no?

- Nunca es tarde para poner remedio. - Por supuesto.

Modo comando. Rápido y eficaz.

Mejor con calma.

Para poder disfrutar, ¿no?

Sí, eso haré.

Voy con todas.

Pero no olvides ser un poco romántico.

¿Romántico?

Va a ser salvaje.

Romántico y salvaje.

Perfecto.

¿Es una luna de miel o un cursillo de fitness?

Tenemos que cuidarnos, cielo.

COLÁGENO MARINO

- ¿Quiere apoyarse? - No, no.

Te lo advierto. No tendré piedad.

- ¿De dónde has sacado eso? - De le ferretería. De oferta.

¿Le vas a golpear con una pala?

Pala, patada o puñetazo. ¿Qué más da?

Vas a matarlo.

No, voy a aclararle las ideas.

Para, François. ¿Te has vuelto loco?

Acabará en el hospital y tú en prisión.

Haberlo pensado antes.

Si hubieras sabido cerrar las piernas, no estaríamos aquí.

Tienes razón. Perdóname, por favor.

Pero para ya, por Dios.

¡Suelta la pala!

- Hola. - Hola.

Nos hemos encontrado esto

y queríamos saber si es suyo.

No. No, no. Qué va.

Vale. Siento haberle molestado.

¿Está loco? ¿Quién es usted?

- ¿Qué hace? - Voy a acabar contigo.

¿Quiere hacer el favor de calmarse?

Cabrón, pedazo de mierda. ¡Ya verás!

¡Suéltale, le va a hacer daño!

¿Annie?

- ¿Annie? ¿Eres tú? - Sí.

¿Qué haces aquí?

Es increíble, no has cambiado.

Bueno, sí, un poco.

Qué va, no has cambiado nada.

Tú tampoco, la verdad.

Sigues...

Yo soy François. ¿Te acuerdas?

¿François?

A ti no te habría reconocido.

Has envejecido muy mal.

Muchas gracias.

Perdona, pero...

¿Qué edad tienes?

Casi 75...

- Pareces mayor. - Gracias.

Pero estás bien. Además,

el tiempo pasa por todos.

Salvo por tu mujer, parece.

Por mi mujer no pasa nadie, cabrón.

Ya lo entiendo. ¿Por eso querías darme con la pala?

¿Por qué si no?

- Pero si fue hace mucho. - Ya, pero... No lo sabía.

Pues te pido perdón.

Lo siento. Es cierto.

No debí hacerlo.

Pero, mira...

No siempre se acierta.

- Ya ves. - Pues sí...

Éramos jóvenes, impulsivos...

¿Y a mí qué?

¿Queréis tomar algo?

Vengo a darte una paliza, ¿y quieres invitarme a algo?

Sí. No, no. Mejor me la quedo.

Venga, pasad.

Encontré tus cartas en el ático por casualidad.

Paul Eluard decía que no son casualidades,

sino designios.

Qué bonito.

Yo las llamo "sincronicidades".

Estábamos destinados a vernos.

Cuando François encontró las cartas, me dije: “ahora o nunca”.

- Estaba escrito. - Sí, y no solo eso.

Ya, bueno...

Yo intento abordar la vida con una visión más poética.

Ahora estoy leyendo a Pessoa, el gran poeta portugués.

¿Lo conoces?

Yo soy más del General de Gaulle, ¿sabes?

Me encanta El libro del desasosiego.

Pero no olvidemos el alimento terrenal.

¿Tenéis planes para comer?

Es igual, coméis aquí.

- No, no. No podemos... - Sí. Haremos una barbacoa.

Veros aquí me trae tantos recuerdos...

Hicimos bastantes locuras,

¿verdad, Fanfan?

Ya nadie me llama Fanfan.

Pues por eso.

Por los viejos tiempos.

Y yo era Nini.

¡Claro! ¡Fanfan y Nini!

Fanfan. ¿Haces tú las brochetas?

Ponlas al fuego.

- Te dejo al cargo, ¿vale? - Muy bien.

Ese disco está muy bien.

- ¿Te sigue gustando la música? - Pues claro.

Nietzsche decía que, sin música, la vida sería un error.

- ¿Aún tocas el piano? - Todos los días.

Recuerdo lo bien que tocabas a Chopin.

Era increíble.

¿Aún te acuerdas?

Me acuerdo de todo.

Algunas personas te marcan y tú...

Significaste mucho.

Y tú para mí.

¿Todo bien? ¿Interrumpo?

¿Cómo van las brochetas?

Están listas.

¿Y recuerdas cuando cambiamos

la ropa interior de los chicos por la de las chicas?

Llenamos los cajones de sujetadores y de bragas.

Sí, no fue...

Fue tan divertido...

Por cierto, ¿sabes algo de Sophie?

Sophie Désenclos.

No me digas que no te acuerdas.

- Sophie, Sophie... Sí. - Claro.

- Fue hace tanto... - ¿Quién es Sophie?

- Una novia que tuvo antes. - ¿Qué?

No me habías hablado de ella.

Claro que te he hablado de ella.

¿No? ¿Seguro?

Créeme, me acordaría.

Esa sí que fue una gran historia de amor.

No, fue una tontería.

Joder, aquella tipa estaba cañón.

Un cañón para un militar...

Curioso, ¿no?

No tanto como tú, cielo.

¿Y qué pasó con esa chica exactamente?

Nada. Chiquilladas.

Sí, bueno, pero le pediste matrimonio.

¿Cómo?

Entonces para acostarse con alguien había que casarse.

Sí, pero Fanfan no pudo esperar tanto.

¿A eso llamas tú “chiquilladas”?

Habíamos consumado, no me...

No me quedó otra.

¿Y por qué lo dejasteis?

Porque no nos queríamos.

Más bien porque tu padre se opuso y te obligó a dejarla, ¿no?

- Ah, ¿sí? - Pues sí.

¿Y no te atreviste a enfrentarte a él?

¡Sí, claro que sí! Pero...

Era cierto, no habría funcionado.

Y me entero de esto ahora. Es increíble.

Y tú me has montado un drama por las cartas de Boris.

Es muy diferente.

Lo de Sophie fue antes de casarnos. Lo de Boris fue mucho después.

Nunca me lo has contado, eso es lo que me molesta.

Porque la había olvidado.

Ocultarlo es lo mismo que mentir.

Bueno...

¿Un café?

¿Y tú qué...? ¿A qué te dedicas?

Nunca tuve trabajo fijo. Ahora estoy jubilado.

Pero no me aburro.

Soy voluntario en una ONG y doy clases de kárate.

Qué bien.

¿Y cómo puedes permitirte esto?

La heredé de mis padres. No habría podido pagarla yo.

¿Y no tienes pareja?

Pues... Nunca logré sentar la cabeza.

Encontrar a la adecuada

o tener hijos...

Ya. Te entiendo.

Tenéis mucha suerte, ¿sabéis?

Lleváis toda la vida juntos.

Es bonito.

Eso pienso yo cada mañana.

Mucha suerte, sí.

¿No os dais un chapuzón?

No hemos traído bañador.

Aquí no nos ve nadie, no hace falta bañador.

- ¿Vas a bañarte en cueros? - Que no me ve nadie.

Te vemos nosotros.

No nos apetece presenciar esto.

¿Verdad, Annie?

No es nada que yo no haya visto ya.

Venga... ¿Te asusta verme desnudo?

Además, el nudismo está muy de moda.

Entrad, está buenísima.

Aún me queda café.

- ¿Annie, te vienes? - Después de comer, no, gracias.

Bueno...

Te prohíbo desnudarte con él.

Y yo te prohíbo prohibirme las cosas.

¿Has vuelto a ver a Sophie?

- Jamás. - Seguro.

¿Te vas a poner celosa por una historia de hace 50 años?

¿Para ti prescribe y para mí no?

Fue antes de conocerte. Es diferente.

Me lo ocultaste, es lo mismo.

Es Boris.

¿Cuándo le has dado tu número?

Mientras ponía el lavavajillas. ¿Algún problema?

¡Lo que faltaba! ¿Qué quiere?

Tomarse un café conmigo.

Será cabrón...

Dame eso. Ya le respondo yo.

Ya basta, no tengo 12 años.

No vas a decirme lo que tengo que escribir.

- No voy a dejar que se te insinúe. - Solo quiere tomar un café.

- ¡Para volver a enseñarte el pene! - ¿Y qué? Ya se lo he visto.

Vas por mal camino, Annie.

No sé, igual podíamos volver a ser amigos.

¿Un tío que te enseña la polla es un amigo?

¿Con qué clase de gente te juntas?

- Tranquilo, no iré, ¿vale? - Eso espero.

Me gusta verte celoso.

Me pone.

Eres una sádica.

Bésame.

Vas por mal camino.

Hacía mucho que no veníais a Niza. Os resultará raro.

Sí, muy raro. Tenemos tantos recuerdos...

Si os apetece,

en tres días presento mi nuevo espectáculo de marionetas.

Perfecto. Iremos.

Por desgracia, en tres días, ya estaremos de vuelta.

¿No podríais alargarlo?

No quiero abusar de la hospitalidad de Capucine.

Y de Mika.

- ¿Mika? - ¿Quién es Mika?

Pues es... Mika.

¿Quién es?

Nadie. Es mi compañera de piso.

- Eso. Una alquilada. - Pero ya no está.

- Vale, ¿y por qué hablamos de ella? - Pues la verdad es que no lo sé.

¿Y qué habéis pensado hacer estos días?

A mí me gustaría ir a la playa.

Puedo llevaros yo, conozco una playa salvaje preciosa.

A veces, incluso hay nudistas.

- Está muy de moda. - ¿De moda?

Qué va.

Pero si no os gusta, vamos a una normal.

De las que están llenas de gente.

Yo, si hay un par de personas desnudas...

Ya sabemos que no te molesta.

¿Y tú...? ¿Tú eres nudista?

De vez en cuando.

Pero me dejaré el bañador.

Perfecto.

“Octubre de 1983...”.

¿Y bien?

Adrien nació en julio del 84.

¿Qué estás insinuando?

Solo hago cálculos.

De octubre a julio hay nueve meses.

¿Lo dices en serio? Adrien es tu hijo.

- ¿Cómo puedes estar tan segura? - Pues porque lo sé.

Adrien siempre ha sido antimilitarista.

Le encanta el teatro, la poesía...

Le gusta bañarse en cueros...

¿No te recuerda a alguien?

Estás desvariando, ¿eh?

No digo que fuera a propósito.

Es imposible, tomé precauciones.

Ningún escudo es fiable al 100 %, te lo aseguro.

No tuve un hijo con otro. ¿Por quién me tomas?

Al parecer, llevo 40 años creyendo que eres otra.

¡Capucine!

¿Te levantas y cerramos el sofá?

No puedo. En serio. Me... Me...

Me duele el tobillo.

Ah, ¿sí?

- Enséñamelo. - ¡No, no, no!

¡No, no! Da igual. Para.

No te preocupes, en serio. No, no. Para.

Estoy bien, en serio. No te preocupes.

¿Qué te ha pasado?

Tienes el tobillo totalmente retorcido.

Claro.

Por eso me duele tanto. Me estás haciendo daño.

Es que, habría que corregirlo, ¿no crees?

- Mejor así, ¿no? - Sí.

Gracias. Gracias, papá.

Has crecido, ¿no?

Es porque me estoy estirando. Mira.

Ya está. Ya puedes soltarme.

- Gracias, ya estoy mejor. - ¿Seguro?

- ¿Y tú? ¿Has dormido bien? - No he dormido mal.

Pásame la otra pierna.

- No, no, no. - Sí, sí.

- ¿Has gritado tú? - Sí.

- ¿Pero cuántos pies...? - Pero ¿qué buscas?

Pero, Mika...

¿Has dormido aquí?

Justo a tiempo.

Te presento a mi padre y a mi madre.

- Hola. - Hola.

¿Te habías escondido porque estamos nosotros?

Sí, es por eso.

Pero... No pasa nada.

¿Y sois compañeras de piso?

Creo que Mika es algo más que eso.

¿Copropietaria?

Pareja.

¿Amiga?

Es mi novia.

¿Cómo dices?

Estamos juntas.

Saliendo, vaya.

Soy lesbiana.

Papá. ¿Entiendes lo que digo?

Afirmativo.

Mensaje recibido.

Encantada, Mika.

Igualmente.

Tenía muchas ganas de conoceros.

¿Porque hace mucho que...?

Llevo dos años con Mika.

Entendido.

¿Tú lo sabías?

Lo sospechaba, pero no estaba segura.

Capucine es muy discreta con su vida privada.

Su vida privada también somos nosotros.

Tu hija es feliz, alégrate.

Mira, me dan igual los homosexuales, pero...

¿En la familia?

- No sería la primera. - ¿Cómo?

Tu tía Léonie, con Marina.

Era su dama de compañía.

Pero si dormían juntas.

- Sí, cuando enfermaba. - No solo eso.

Se cogían mucho de la mano y no se quitaban ojo.

- ¿La tía Léonie era...? - Que sí.

Como tu hija.

Mamá, ¿quieres un café?

Sí, cielo, ya voy.

- ¿Papá? - No, no quiero, gracias.

¿Qué miras?

- Pero Annie... - ¿Qué? ¿Quieres otra?

¿Y tú desde cuándo sabes lo de tu hermana?

Desde el colegio.

Salió con un par de chicos, y...

Un día besó a una chica y tuvo una revelación.

Ya veo.

Así que soy el único que no lo sabía.

- Amaury tampoco, si te consuela. - No me consuela.

Odio los secretos, es...

Yo no te oculto nada, tranquilo.

- ¿Qué haces? Me has hecho daño. - Tenías un bicho.

- Me has tirado del pelo. - Te iba a picar.

- No he notado nada. - Sí, había un bicho.

- Y de los que pican. - Ya.

Voy a bañarme antes de que me depiles entero.

Sé lo que estás haciendo y me parece repugnante.

Tengo que saberlo.

¿Y si la prueba es negativa, ya no será tu hijo?

Sí, pero la cosa cambiará.

Boris tendrá que pasarme una manutención.

Como no has podido pegarle una paliza,

- ¿ahora quieres denunciarle? - Afirmativo.

¿Por qué no le dejas en paz?

¿Para que te siga mandando mensajitos?

Mira, ¿sabes qué?

- Me iré a tomar algo con él. - Muy bien.

Venderemos la casa y tendrás que reducir tu nivel de vida.

Me da igual. Pero deja ya lo del maldito ADN.

Y llamaré a Sophie.

Pues, muy bien, llámala. Lo estás deseando.

- Métete, papá, está buenísima. - No, no. Estoy bien.

Le molesta que no se lo hubieras dicho antes.

También es culpa suya, no se puede hablar con él.

Lo sé, hace una montaña de un solo grano de arena.

Estos días está insoportable.

¿No veníais aquí de luna de miel?

Por favor, mamá, no os divorciéis.

- No os divorciéis. - Pensaba que te daría igual.

Al contrario.

La unidad familiar es importante y debe preservarse.

Y yo que pensaba que estabas harta

de las reuniones familiares: mi cumple, Navidad...

No, me encantan.

Y no vendáis la casa, ¿eh? ¿Me lo prometes?

- Ah, es por la casa. - Que no, es...

Si papá y tú os separáis,

ya no habrá nada estable a lo que aferrarse en el mundo.

Vamos de mal en peor.

Ya no hay solidaridad, hay gente durmiendo en la calle,

hay incendios forestales y el planeta arde en llamas.

Que los ricos contaminan como cerdos con sus jets privados y sus yates...

¡Que los barrios se están llenando de droga!

¿Y qué tiene que ver eso con nosotros?

Pues...

Nada.

Pero todo está relacionado.

Todo.

No os divorciéis, por favor.

No puedo prometer nada.

¿Cómo evoluciona la situación, general?

Estoy preparando una contraofensiva.

Necesito localizar a una tal Sophie Désenclos.

También en Niza.

La última vez hice una excepción, general, pero...

- ¿No puede hacer otra? - Negativo.

- Mourad... - Negativo.

Fue mi primera historia de amor.

Fue hace 50 años.

Me encantaría volver a verla.

- No sabía que era un romántico. - Yo tampoco.

Fue usted quien me habló del poliamor.

Tiene que ayudarme.

- ¿Ha dicho Sophie Désenclos? - Sí, con "S" al final.

Le enviaré también un vello y un pelo para una prueba de ADN.

Necesito saber si el pelo es el padre del vello.

Se sale de protocolo.

Mi hijo podría no ser mi hijo.

- ¿Va a cambiar de sexo? - No, hombre.

- Podría ser hijo de otro. - Mierda.

¿No tiene sangre o esperma? Es más fiable.

¿Sangre en vez del pelo? Quizás sí.

¿Y en vez del vello, puede conseguir esperma?

¿Cómo espera que consiga esperma de mi hijo?

Una gota. Solo una gota.

No. Tengo el vello y nada más.

Muy bien. Me apañaré.

No estaba bien cuando le conocí,

fue justo antes de que muriera mi padre.

Él se portó muy bien conmigo.

Y ya teníamos dos hijos preciosos.

Creía que era él quien no estaba bien.

Dijiste: “Si le dejo, no lo superará”.

Sí, es verdad, también me daba miedo.

Es más frágil de lo que parece.

Y tú tampoco eras un modelo de estabilidad sentimental.

Ya, pero después me relajé.

Así que, si lo vuestro no funciona...

Ya, ya.

Aunque tengo mi rutina.

Podríamos crear una nueva rutina juntos.

No sé, tocar música,

ir al teatro, a museos...

Viajar...

Dar la vuelta al mundo...

No suena nada mal.

Pero acabar con 50 años de matrimonio...

Lo entiendo.

No tengo lo que una mujer busca.

Soy un donjuán, ya lo sé.

Acabaré solo.

- Hola. - Hola.

¿El 283 de la calle Lilas?

Sí, sí, es aquí. ¿A quién está buscando?

- A Sophie Désenclos. - Vale.

Pase, por favor. Adelante.

¿Puede darle estas flores?

Le haría mucha ilusión que se las diera usted.

La señora Désenclos nunca recibe visitas.

Tengo prisa y no creo que me reconozca.

Han pasado años.

Se acuerda mejor de lo que hizo con 20 años que de lo que comió ayer.

Venga, serán unos minutos.

Mire, este es el salón de actos. Hoy hay un concierto fantástico.

ORQUESTA POPULAR DE NIZA

Lo llamamos "el almirante", ¿lo conoce?

No, qué va.

Creo que Sophie no ha venido, estará en su cuarto. Venga.

Debe de estar cenando ya.

Sí, son las 17:30.

Ya verá, no ha cambiado tanto.

Sophie,

tiene visita.

Un hombre encantador que le ha traído flores.

- ¿Quiere darle usted el puré? - No.

Ya le digo, tengo prisa.

Bueno, lo siento, tengo que irme.

- Adiós. - Adiós.

- Hola. - Hola.

Boris me ha invitado a cenar y he dicho que no.

No puede ser.

Yo lo mato.

Y yo mataré a Sophie.

En cualquier caso,

le diré a Adrien que podría no ser su padre.

¡Te prohíbo que le digas eso!

No tienes ninguna prueba de ello.

Y a él podría suponerle un trauma.

Pronto tendré la prueba.

Lo he enviado todo al laboratorio de ADN.

¿Cómo has podido?

¡Te dije que no lo hicieras! ¡Esto es insoportable!

¡No puedo más! ¡Me voy!

Annie. Annie.

¡Annie!

Annie, espera.

Todo esto ha sido culpa tuya.

¡Lo que estás haciendo es muy peligroso!

- Quiero saber la verdad. - Ya te he dicho la verdad.

Hola. Soy yo quien le ha llamado.

¿Adónde vas? ¿Te vas con Boris?

Annie, ¿qué estás haciendo?

¡Lo que me da la gana! ¡Que te den!

Esto no va a terminar bien.

No tomes una decisión precipitada, ¿vale?

A veces hay que dar un voto de confianza.

¿Y comulgar con ruedas de molino?

Lo entiendo, es duro.

Por cierto, quería decirte

que siento haberte mentido durante tantos años.

Me daba miedo tu reacción, no he sido capaz.

Ya hablaremos, no es el momento.

Vale.

Pero, ahora que estamos confesando, quiero serte sincera.

¿Vale?

Escucha...

Mika y yo nos casamos.

¿Cómo?

Le pedí matrimonio. Y dijo que sí.

- Piénsatelo bien. - ¿Qué?

¿Me lo dices tú?

¿El que siempre ha defendido los valores familiares?

¿Los valores familiares?

Tu madre me engaña, tú me mientes durante años...

Tu hermano pequeño podría no ser tu hermano...

¿Qué?

No sé qué hago aquí, la verdad.

Entra.

No estoy segura de que quiera entrar.

¿Nos quedamos aquí?

- ¿Por qué no? - Vale.

¿Y en el jardín? Te prometo que no pasaremos dentro.

No, mejor me marcho.

¿No quieres tomar algo?

Vale, pero que sea rápido.

Oye, pase lo que pase, yo siempre querré a Adrien.

¿Y seguirás sin ir a ver sus funciones?

¿Y sin mirarle cuando hable?

¿Y despreciando todo lo que hace?

- No seas ingrata. - ¿Qué?

¿Acaso no es verdad?

- Solo pensáis en Amaury. - Qué exagerada.

Pero es cierto que quizás Adrien no es tan...

Sí. Ni yo tampoco.

No somos cómo te esperabas.

¿Qué narices hará tu madre?

¿Has venido a provocarme?

¿A darme falsas esperanzas?

No es eso. No sabía adónde ir.

He discutido con François.

Podríamos darle una buena razón para que se enfade.

¿Aún te parezco...?

- Sí, aún me pareces... - Calla.

¿Por qué?

¿Acabarás cediendo?

¿Aún te da miedo que no lo supere si le dejas?

No lo sé, es...

Lo superará.

¿Cómo lo sabes? No es tan fácil.

Cuando mi madre dejó a mi padre, él...

empezó a beber.

Y un día se estrelló borracho con el coche.

¿Te da miedo que vuelva a pasar?

No.

No lo sé. Puede.

Ya. Es complicado.

Vale. Adiós, mamá. Descansa.

Pásamela.

No quería hablar contigo.

- ¿Y qué quería? - Decirme que hoy no duerme aquí.

¿Y dónde duerme? ¿Con Boris?

- No me lo ha dicho. - ¿Qué?

No pienso dejar que me engañe otra vez.

- ¿Por qué tú nunca la has engañado? - ¡Nunca!

¡Nunca!

Estuve cerca. Pero no lo hice.

Sophie, una mujer con la que salí, me llamó una vez.

Amaury y tú ya habíais nacido. Tu madre y yo no estábamos muy bien.

Pero me arrepentí y no lo hice.

¡Mientras que tu madre, justo en la misma época, fue directa!

Por eso te molesta tanto.

Ahora te fastidia no haber aprovechado.

Para nada. Yo soy fiel a mis principios.

- ¿A quién llamas? - ¡A Amaury! Le necesito.

A ver, papá, te traigo un fusil de asalto neutralizado.

Es completamente inofensivo. No funciona.

Muy bien.

- ¿Serás capaz de manejarte? - Supongo.

¿Quieres refuerzos?

Negativo.

Debo resolverlo solo.

¿Resolver el qué?

Una vieja historia no muy gratificante.

No quiero aburrirte.

¿No confías en mí?

Algunos expedientes es mejor no revelarlos.

Pero, tranquilo, solo quiero darle una lección.

Una cosa más.

Ya tenemos la ecografía.

Es una niña.

- Lo imaginaba. - Yo aún tenía esperanzas, pero...

No...

No ha podido ser.

Contrólate. Un soldado no se deja llevar.

Te he decepcionado.

Escucha. Ahora no es el momento.

¿Quién es?

¡Sé que estás con Annie! ¡Abre la puerta!

No está aquí.

- ¡Abre, vamos! - No. No voy a abrir.

Vete a casa. Buenas noches.

¡Abre! ¡Annie, sal de ahí! ¡Annie!

¿Te has vuelto loco o qué? ¡Que tengo vecinos!

¡Me da igual!

- ¿Dónde está? - Que no está aquí.

Mentira. Aparta.

¿Crees que me das miedo con tu pistolita?

¿Qué?

Sí, sí. Me das miedo. Lo juro.

¡Annie!

¡Annie!

Bueno, ya ves que no está.

¿Usas dos toallas para bañarte?

Se ha dado un chapuzón conmigo.

¿Desnuda?

No traía bañador.

- No te hagas el listo. - Vale, vale, vale.

¿Dónde está?

Seguro que vuelve.

La esperaremos aquí.

Escucha. Haz lo que quieras, me voy a dormir.

Venderán la casa

y acabarán cada uno en un estudio con media pensión militar.

Papá se dedicará a emborracharse,

y acabará pegándose un tiro un domingo cualquiera.

Mamá se hinchará a Prozac y engordará 40 kilos.

Nos llamará llorando a diario.

Y sufrirá un derrame.

Tranquilos, no se divorciarán.

Sí, mamá está demasiado harta.

- Es papá quien quiere. - Me extraña.

Un general no se divorcia nunca.

A ver, ya no estamos en el siglo XVIII, ¿eh?

El ejército francés tiene que evolucionar un poco.

Deja de llamarnos retrógrados.

No os he llamado retrógrados. ¿Qué dices?

¿Y el tono condescendiente, don sabelotodo?

Estoy harto de tu complejo de inferioridad.

- La fragilidad está bien, pero... - ¿Fragilidad?

¿Queréis parar ya? ¡Esto no trata sobre vosotros!

¡Comed tarta!

Cuando éramos niños, papá era muy duro con mamá,

y yo quería que le pidiera el divorcio.

Quería tener dos casas.

Sí, no siempre se ha portado bien con ella.

- Pero han sido muy felices, ¿no? - Pues claro.

No me los imagino el uno sin el otro.

Papá estaría perdido.

Pero a mamá quizás le iría bien.

¿Has dormido bien, Fanfan?

Negativo.

Aún no sé nada.

Les mandé un mensaje a mis hijos.

Nadie sabe dónde está.

Necesitaba estar sola para decidirse.

¿Decidirse?

Entre tú y yo.

Tonterías.

Hace 40 años, pensé que te dejaría.

Fue tan especial.

No quiero saberlo.

Pero al final,

te eligió a ti. Deja de atosigarla.

No necesito tus consejos.

Yo que estoy solo,

te aseguro que tienes mucha suerte de estar con ella.

Una vida de amor, a pesar de los altibajos, es lo más bonito.

Y tú te lo estás cargando todo.

¿Ha ido todo bien?

Negativo.

Por cierto...

Nunca me has decepcionado.

Estoy orgulloso de ti. Siempre lo he estado.

Gracias, papá.

Una cosa más.

¿Vas a divorciarte?

- Las noticias vuelan. - No me lo creo.

Sé que jamás lo haréis.

¿Por qué dices eso?

Lo aprendí de ti.

Cuando llegan los problemas, esperamos a que se vayan.

¿Y si no se van?

Hay que esperar más.

17 horas sin noticias.

Organice una búsqueda. Tienen que poner su foto en la tele.

Cálmese, señor. ¿Tiene una foto de esa persona?

Es ella.

Si le pasa algo a mi mujer, será culpa suya.

- ¿Se porta mal con ella? - Jamás.

No habrá desaparecido por casualidad.

¿Cómo van las cosas en su relación?

¿Me va a interrogar?

No buscamos mujeres que han dejado a su marido.

Era yo el que iba a dejarla.

No lo parece.

¿Es usted el pequeño François Marsault?

El mismo. ¿Quién pregunta?

Yo era su vecino, en Niza,

cuando era pequeño.

Soy el señor Cardinaud.

Ah, sí.

¿Cómo me ha reconocido?

Porque tiene usted la misma cara.

Y me acuerdo de su padre

y de las tundas que le daba todas las semanas.

Le oíamos gritar desde nuestra casa.

Qué duro era, ¿eh?

Duro, pero justo.

Sí.

Eso dicen todos los niños maltratados.

Que vaya bien.

- Tu madre no va a venir. - Me extrañaría.

¿Sabes algo que yo no?

No. Pero no se lo perdería.

- Vamos, va a empezar ya. - No, gracias.

¿Por qué?

- Esto no es para niños, ¿sabes? - Pero tampoco es para mí.

¿Qué estará haciendo?

- Quizás haya entrado ya. - La habríamos visto pasar.

¿La ves?

La echas de menos, ¿eh?

No, pero no es normal que desaparezca así.

¿Sabes que si te divorcias la verás cada vez menos?

Incluso nada. No volverás a verla más.

¿Dónde demonios está?

- Ya empieza, papá. - No, yo me voy.

No, te quedas. Ven aquí. Vamos.

Esto es un secuestro.

¿Quién es esta gente?

Han venido a escuchar su historia.

¿Y si yo no quiero contarla?

Se siente.

¿Cuánto va a durar este infierno?

Nunca me han gustado los niños.

Los cuentos siempre terminan bien. Mi historia no.

No dejo de pensar en mi infancia...

En la casa donde crecí.

- Pero, ¿qué hace aquí? - ¡Julie! No puedes estar aquí.

- Es que había una araña. - Esto no se repetirá.

- Era una araña enorme. - Julie, baja de la silla.

- Estaba justo ahí. - No está, se ha ido. Venga, Julie.

¡Espere! ¡No sea tan duro!

Mi padre era duro. Era duro conmigo.

- ¿Cómo te llamas? - Julie, señora.

Muy bien, Julie. No hay que tener miedo de las arañas.

Mi padre no era como Pierre.

Cuando volvió de la guerra, se volvió muy irascible.

Solo eres una niña.

- ¿Y usted no lo fue también? - Hace muchos años.

- ¿Y no le gustó? - No mucho.

Yo no fui feliz.

¿Papá?

¿Sí, cariño?

¿Cuándo volverá mamá a casa?

No lo sé, cariño.

Lo siento.

No sabía que una marioneta pudiera transmitir tanta emoción.

Sí. Ha sido precioso.

Bravo, cariño.

Te llamo mañana. ¿Vale?

Mamá. Si necesitas algo, me dices.

Eres un cielo.

- ¿Te vas? - Sí, me voy al hotel.

- ¿Puedo acompañarte? - No, prefiero estar sola. Chao.

- Bueno, salud. - Sí.

Annie.

Annie, espera.

Necesito decirte algo.

¿No puedes dejarme tranquila?

Me engañaste hace mucho,

pero soy yo el que te debe una disculpa.

Vale.

- ¿Ya está? - No, espera.

Anoche tuve tiempo para pensar y...

Me di cuenta de lo mucho que me importas

y de cuánto te quiero.

- ¿Ya no quieres divorciarte? - No...

Quiero que nos volvamos a casar.

Estás loco.

Querida, Annie...

¿Quieres seguir siendo mi esposa?

Ya es tarde.

Hemos llegado muy lejos.

Veo que no le estaba tomando el pelo.

Quédatelo.

No, gracias. No es mi estilo.

Bueno, adiós.

¿Adónde vas?

Mamá me ha pedido que le lleve la maleta.

- ¿Cuánto tiempo va a quedarse? - No tengo ni idea.

Hemos dejado a Bazuca solo en casa.

La vecina le da de comer, pero...

El pobre nos echará de menos.

Pero no va a volver por el perro.

Y parece que por mí tampoco.

Tendrás que sacar la artillería pesada.

- Hasta ahora, cielo. - Adiós, corazón.

¿Cuál es la artillería pesada?

Yo no soy militar.

Residencia de la calle Lilas, dígame.

Sí, hola. Soy François Marsault.

Necesito un número de teléfono, por favor.

- Hola. - Hola.

Solo necesito que firme aquí.

Gracias.

¿Querías saber la verdad?

Ábrelo.

Te creo, cielo.

No la quiero.

Gracias.

Voy a vaciarla, por si cambias de opinión.

Cumpleaños feliz,

cumpleaños feliz,

te deseamos todos,

cumpleaños feliz.

¡Bien!

¿Y La Marsellesa? ¿Ya no la cantamos?

Ah, es verdad.

Tu versión de La Marsellesa del año pasado estuvo bien.

Ahora prefiero a las de Niza.

¿Qué tal, chicas? ¿Os gusta el nuevo ático?

Mira, abuelo, he encontrado un tesoro.

- Gracias, cariño. - Se abre.

¿Venís a merendar, chicas?

- ¿Más cartas de Boris? - No sé.

Antoine Pezet.

¿Quién es ese?

Ni idea.

Todas llevan tu nombre.

Deben ser antiguas, porque no me acuerdo de ellas.

“Niza, 5 de abril de 1988.

Annie, mi vida, mi amor...

Mi tigresa...”.

¿Abril de 1988?

Hace 35 años.

Ya ha prescrito, ¿no?

- Mirad, aquí hay otro tesoro. - Hay un montón.

- ¿Qué es? - Son cartas.

Annie... ¿Cuántos dices que han prescrito?

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