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Original subtitles

pero lo estábamos logrando,

El que tenga un Ferrari solo lo cambia por un auto.

Otro Ferrari,

¿Programa de fidelización?

¿Quieres que los maridos infieles a sus esposas

sean fieles a putas?

Creí que había hallado a alguien más listo que yo.

- ¿La hallaste? - Casi.

Primero el dinero.

Somos iguales, pero igual no hubiera funcionado.

- No. - Para nada.

Si me gusta algo, me quedo con eso.

Por eso quiero pasar la semana contigo.

Creo que estoy ocupada.

Sé que lo estás. Ya cancelé todas tus citas.

La semana que viene

tengo más clientes viejos que nuevos.

¿Fidelizar a los clientes de las putas?

Karin, eso es imposible.

Lo mismo pensé yo.

¿Por qué dicen los fabricantes de cosméticos en la etiqueta

que no hacen pruebas con animales?

¿Porque son buena gente?

¿Porque les preocupa el bienestar de los conejitos?

No, es porque creen que hacerlo les hará vender más.

Creen que al hacerlo ganarán más dinero.

Ninguna empresa vende productos orgánicos

porque les preocupa nuestra salud.

Ni venden productos biodegradables

porque les preocupa el ambiente.

La meta es una sola: el dinero.

Y para ganar más dinero, son capaces de todo.

Hasta salvar esta porquería de planeta.

Si una empresa pudiera, nos quitaría todo el sueldo.

Pero tenemos muchos intereses distintos.

Nadie gasta todo su dinero en una sola empresa.

Así que cada empresa debe contentarse

con parte de nuestro sueldo.

En otras palabras, cada una debe contentarse

con su porcentaje del gasto total.

El porcentaje del gasto total puede ser pequeño.

O puede ser grande.

Depende del marketing de cada empresa.

Para demostrar el concepto de ese porcentaje,

les pediré ayuda.

A ver.

Venga usted.

- ¿Yo? - Sí, venga acá, por favor.

Esa no es la mejor técnica del marketing personal.

Hablo por experiencia propia.

¿Cómo se llama?

Karin.

Muy bien, Karin. ¿A qué se dedica su empresa?

La prostitución.

¡Qué bien! La prostitución.

¿Cuánto cobra una chica suya por prestar sus servicios?

Quince mil reales.

Parece ser una empresa que puede quitarnos el sueldo.

Agradezco su participación.

Salvó mi charla del aburrimiento total.

A la orden.

Mañana voy a Goiás. ¿Me quiere acompañar?

Haremos el mismo diálogo.

Goiás queda muy lejos,

pero puede contactarme cuando vuelva.

No lo olvide. Son quince mil reales.

Así que fue divertida la charla.

Si, divertida e instructiva.

Aumentaremos nuestro porcentaje del gasto total.

Los clientes deben gastar más en nosotras

y menos en otras cosas.

¿Qué?

Tendríamos que acostumbrarnos,

Karin nunca estaría satisfecha,

De acuerdo. ¿Pero sabes cómo hacerlo?

El orador dio un buen ejemplo, habló de un banco.

Uno de los mejores bancos del país,

pero no uno de los más lucrativos,

y el personal se dio cuenta de…

Si uno de cada veinte clientes del banco

compra un solo producto de nuestros productos,

duplicaremos las ganancias.

Presten atención.

¿Nuestros clientes no gastan dinero

en seguros de vida con alguna aseguradora?

¿No invierten en sus pensiones en otras instituciones?

¿No financian sus autos?

¿Por qué no pueden gastar con nosotros

una parte de lo que gastan en otras empresas?

Así que ofrecieron productos de financiamiento

a los clientes con cuentas en el banco,

Y el dinero que iba a otras empresas

fue para ellos.

Duplicaron sus ingresos solo con ese porcentaje.

¿Tienes alguna idea de cómo hacerlo?

¿Qué más pueden darnos los clientes?

Lo tenemos todo.

No.

Lo tenemos casi todo.

Aún no tenemos dos cosas muy importantes.

¿Qué?

Sábado y domingo.

¿Trabajar los fines de semana?

¿Los clientes no gastan dinero los fines de semana?

¿No salen con sus familias?

¿Por qué no salen con nosotras?

¿Gastar con nosotras lo que gastan con sus familias?

Hay un acuerdo tácito

de que los días de la semana son nuestros

y los fines de semana son de sus esposas.

Por eso quiero casarme:

yo solo quiero los fines de semana.

¿Vamos a violar ese pacto?

A los hombres les encantará violarlo.

- No puedo creer que es viernes. - Es bueno, ¿no?

¿Bueno?

Mañana paso todo el día en casa de mi sobrino.

Ella compró la entrada. Tengo que ir.

No sé por qué dije que si y tengo que ir.

Odio el teatro.

Prefiero trabajos forzados en una mina de carbón

que ir de compras con mi mujer.

Te lo juro, ¡forzados!

Violaremos el pacto.

De acuerdo, pero ¿cómo?

Tienen que pasar tiempo con sus familias.

inventaremos excusas para ellos.

¿Será el orador?

No, no es nadie.

¿Vamos a trabajar?

Como aumentar su porcentaje del gasto en tres pasos.

Uno, enviar una invitación Irresistible.

Paso dos, explicar por qué es irresistible la invitación.

La reunión es en realidad un paseo en yate.

Y las especialistas somos nosotras.

Por supuesto.

Pasó número tres.

Esperar la inevitable confirmación,

Océano Azul, buenas tardes.

Si.

Si.

Claro.

¡Lo sabia!

No lo vas a creer. Augusto me llamó.

- ¿Qué quería? - Me persigue de nuevo.

- ¿En serio? ¿Qué te dijo? - No tomé la llamada.

- ¿Y cómo lo sabes? - ¿Para qué más llamaría?

Para pedir disculpas.

Si.

Puede ser.

¿No atendiste por estar harta de él?

¿O porque lo extrañas?

Cesar, sabes que las prostitutas no podemos enamorarnos.

Siempre dices eso. ¿No estarás exagerando?

Piénsalo bien, si a él no le importa

que me gane la vida saliendo con otros hombres,

no me ama de verdad y no vale la pena.

Y si le importa, querrá que lo deje,

querrá salvarme y eso tampoco me sirve.

No quiero que nadie me domine ni que me salve.

Así que Augusto no tiene la menor oportunidad.

Ninguna.

Si estás tan decidida, ¿por qué no hablas con él?

Te pedirá disculpas, aceptas, fin de la historia.

Si. No sé por qué.

Hola, Luna.

Hola, Marcel. ¿Cómo te fue en Salvador?

Playas lindas, cerveza fría, sol…

Muy aburrido.

En serio,

Mal acompañado todo es aburrido.

Eso es verdad.

Hablando de eso, ¿cómo está tu agenda hoy?

- Perfecto. - ¿Vamos al lugar de siempre?

No quiero contratar tus servicios.

¿Y qué quieres entonces?

Solo quiero verte sin vínculos profesionales.

Sin vínculos profesionales es más caro.

Es en serio, Luna.

Vuelvo a Madrid. Quiero despedirme, mas sin sexo.

Solo para cenar.

¿Hablas en serio? ¿O es una broma?

¿Aceptas o no?

Era el millonario ideal para casarme.

Si todo iba bien,

mi sueño por fin se haría realidad,

Una cita única que durara el resto de mi vida

Desembucha, anda.

- ¿Está disponible el sofá? - ¿De nuevo?

- Hubo un problema en el hotel. - ¿Qué pasó?

Nada, di una fiestita hasta las 4 de la mañana.

¿Te echaron por eso?

No, al día siguiente la camarera encontró algunas cositas rotas.

¿Qué cositas, Magali?

Pues una mesa. Una silla...

La cama...

Y el televisor.

No recuerdo cómo se rompió el televisor.

Y te echaron.

No, un amigo fue a buscar una bebida en el pasillo.

Pero olvidó que estaba desnudo.

Ahí si te echaron.

No, vino el gerente para hablar conmigo.

Estaba dormida al lado de la piscina.

Él me despertó y le vomité encima.

Ahí si me echaron.

Tú eres tremenda.

¿Qué? No hubo ninguna razón para echarme.

Eso no fue lo peor.

Lo peor fue que tuve que pagarlo todo.

El cuarto, la cama,

el televisor, el traje del gerente.

Estoy quebrada. Gasté todo lo que tenia.

Y yo creí que yo era una loca a tu edad.

Karin...

¿Qué? Si sigues así, vas a tener problemas graves.

Pero la fiesta fue buena. Eso sí.

Anda, el sofá es tuyo. Puedes quedarte.

Gracias.

- ¿Cómo estás? - Bien, ¿y tú?

Me alegra verte.

Es una pena que te vas. ¿Cuándo sale tu vuelo?

Dentro de una semana.

- Tenemos tiempo entonces. - Necesito hablar contigo.

- Te tengo una propuesta. - ¿Qué será?

- No sé si te va a gustar. - Deja que lo decida yo.

Quiero pasar más tiempo contigo.

- ¿La semana entera? - No. Más que eso.

- ¿No te vas a Madrid? - Sí, claro.

Pero quiero que me acompañes.

¿Te quieres casar conmigo, Luna?

Me llamo María Clara.

- ¿Incluiste gasolina? - Sí.

El helicóptero.

El helicóptero, el piloto,

el yate, la tripulación, alimentos y bebidas.

¿Y?

Con todo eso va a sobrar...

...mucho.

¿Sabías que "mucho" es mi palabra predilecta?

- Ocurrió, - ¿Qué? ¿Qué ha ocurrido?

Marcel me propuso matrimonio,

Marcel le propuso matrimonio a Luna.

- ¿En serio? - ¿Y qué respondiste?

Le dije que si, pero ahora no se,

¿No es eso lo que querías?

Si, pero no sé qué hacer, Tengo mis dudas.

El fin de semana no pudo empezar mejor.

Hacia muy buen tiempo.

El helicóptero nos llevaría al yate.

Todo parecía estar perfecto menos un pequeño detalle.

Una hora y media después, ni un cliente había venido.

Era extraño, habían confirmado con tanto entusiasmo.

Consideramos varias posibilidades.

Pueden estar atascados en el tránsito.

A lo mejor se perdieron.

Pudo haber un accidente.

No estaban atascados en el transito,

ni se habían perdido,

ni hubo ningún accidente. Sencillamente se arrepintieron.

- Karin, no puedo ir. - Mi amor, dame la tarjeta.

Él no viene.

Ya pagamos por el helicóptero, podemos dar una vuelta.

Es un día precioso. Vámonos.

intentamos disfrutar del vuelo, pero allá en lo alto,

nos sentimos peor que en tierra.

¿Por qué no funcionó el plan? ¿Por qué?

El error fue pensar en pequeño.

¿Por qué?

Claro, para un millonario,

un paseo en yate es como leche para la vaca.

Sí, debimos pensar en algo mejor.

Como un viaje a un lugar inesperado.

Algo muy exclusivo, que el dinero no puede comprar.

Algo mucho mejor que un yate, que...

- No hace falta algo mejor. - ¿No?

No, apuntamos en la dirección equivocada.

No podemos dirigirnos a los hombres.

¿A quién entonces?

A sus esposas.

No hace falta una excusa

para que ellos salgan los fines de semana,

sino una excusa para sus esposas.

Ellos estarán libres y nosotras los tendremos a ellos.

- ¿Cómo haremos eso? - No lo sé.

Sé que ustedes lo harán.

¿Ustedes?

Si, me voy del país.

Así que te decidiste.

¿Te vas a mudar? ¿Te vas a casar?

Sí.

No sé si estoy feliz por ti, o triste por nosotras.

Ambas cosas.

Magali también cambiaba.

Decidió no vivir más en hoteles, y buscó un apartamento.

Tienes que ver éste. Es una belleza.

No tiene bañera.

¿Y éste?

Muy feo, no puedo llevar a mis amigos ahí.

¡Qué va! Otro.

¿Qué tal éste?

Mejor.

Pero una cama King size no entra ahí nunca.

No sé cómo pueden vivir en esos sitios.

Quiero volver a mi hotel. Es cinco estrellas, ¿sabes?

Cinco estrellas.

Sé que el balcón es chico, y no hay chimenea ni jacuzzi,

Me gusta.

¿Te gusta? ¿Te gusta qué?

Este apartamento. En serio, me gusta.

Atendía mi último cliente unos días después.

Era mi despedida de la profesión.

- Hola. ¿Qué tal? - Hola.

- Adelante. - Gracias.

Si mi mujer se vistiera como tú, la desvestiría más a menudo.

Si mi mujer hiciera eso,

te juro que me desvestiría más a menudo.

Me comparó con su mujer todo el tiempo.

Eso me dio una idea.

Habla pues. ¿Qué idea?

- Un curso de seducción. - ¿Un curso de seducción?

Si, de seducción.

¿Quién no quiere saber hacer un estriptis?

¿O seducir al marido? Todas quieren.

Las invitaremos a participar en un curso.

Un curso exclusivo en un buen local

solo para mujeres de la alta sociedad.

El curso más secreto y excitante del año.

- Ellas irán. - Sus maridos estarán libres.

- Si. - ¡Perfecto!

- Es cierto. - Tienes que participar.

Estaré aquí el fin de semana, pero tengo mucho que hacer.

Será nuestra última estrategia de marketing juntas.

Empezamos a prepararlo todo.

Para Océano Azul. Exactamente.

Magali se encargó de buscara la profesora.

Cobro 250 reales por alumna.

No hay problema.

Karin buscó un local para el curso.

- Hola. - Hola.

Dame el local y te traigo mujeres,

algunas de las más ricas de São Paulo.

Irán de compras después de las clases.

Mujeres ricas de compras.

Ganamos todas.

Y yo me encargué de las invitaciones,

- Hola, Augusto. - Hola, Joana,

Ya te iba a llamar. Vi que me llamaste.

Sí. Es que mi padre estaba enfermo y hospitalizado.

Pensé que querrías saberlo.

¿De veras? ¿Ya está mejor?

Falleció hoy en la madrugada.

Solo unas horas antes se reía.

Es extraño.

Lo lamento.

Sé fuerte.

Sé fuerte. Estoy a tus órdenes.

Gracias.

Mi sentido pésame. Estoy a tu entera disposición.

Muchas gracias.

Gracias por venir.

Avísame si necesitas lo que sea.

Lo haré.

- Te debo una disculpa. - Olvídalo, Augusto.

En serio. Te debo una disculpa.

No hay que hablar de eso ahora.

No, pero quiero hacerlo.

Hola, Augusto.

Mi sentido pésame. Extrañaré mucho a tu padre.

¿Estás ocupada esta noche?

No.

No quiero estar solo.

Lo lograste de nuevo.

¿De quién es la casa?

Un ricachón petrolero acusado de evasión fiscal.

Es mía hasta la subasta.

Es mucho mejor que mi apartamento.

Sí, sobra espacio aquí, ¿no es cierto?

Pero extraño la compañía.

También tienes lo que querías. Tu plan funcionó.

Sí. Funcionó.

¿Estás segura de que Marcel no es como yo?

No hay otro como tú.

Lo investigué por internet y es auténtico.

Y sabe lo que soy. No tengo que mentirle.

Todo lo que querías.

Felicitaciones.

Muchas gracias.

Y bien, ya que te vas,

creo que será mejor devolverte esto.

Mi collar. Creí que lo había perdido.

Más o menos. También tengo esto por aquí.

Estaba en mi caja fuerte.

Con los aretes.

Pero no los tomé porque te quedan bien.

Está bien.

Entonces tengo que devolverte esto.

Mi reloj.

- Y esto también. - Mi Zippo.

- Es tu pluma, ¿no? - La de la buena suerte.

- ¿Me la regalas? - No, es mía.

Te extrañaré.

Y yo a ti.

Ese cuadro es mío.

Mi padre no tenía nada.

Su padre era analfabeta. Trabajaba en el campo.

Papá obtuvo una beca para estudiar derecho.

Cuidado.

Gracias.

Y fue socio de uno de los bufetes más grandes del país.

Pero aun con todo eso,

no se sentía un hombre realizado.

Las veces que lo vi parecía estar feliz.

Todo buen abogado sabe ocultar sus sentimientos.

Hasta de mí.

¿Qué faltaba en su vida?

Algo que algunos consideran muy importante.

¿Qué?

Una vida. El nunca tuvo una vida.

Y ahora está muerto.

- ¿No estás exagerando? - Lamentablemente no.

Decidió ganar dinero desde muy joven.

Estaba decidido a ser rico.

Pero ya estaba viejo cuando lo logró.

No escribió el libro que tanto deseaba.

No tuvo una historia de amor y apenas vio crecer a su hijo.

Su vida se quemó tan rápido que no la disfrutó.

¿El mismo te dijo todo eso?

A veces.

Una vez me dijo

que había olvidado cómo ser feliz.

"Hijo mío."

"No lo olvides tú."

"No lo olvides tú."

Al día siguiente, Karin despertó a las 9:20 am.

A las 9:21 vio que estaba sola en la cama.

A las 9:23,

pensó que Augusto se había ido sin despedirse siquiera.

A las 9:25 estaba segura.

Entonces a las 9:28…

Gracias por volver la peor noche de mi vida una de las mejores.

Buenos días.

Buenos días.

- Tengo que ir a trabajar. - Yo también.

- ¿La llamaste al celular? - Sí; debe estar llegando.

Intenta de nuevo. Llegaremos tarde.

- Apareces por fin. - ¿Dónde estabas? Nos vamos.

Perdón, tuve algo que hacer.

Miren esto.

- ¿Qué? - Las llaves de mi apartamento.

- ¿En serio? - Por fin lo hiciste.

¡Qué bien! ¿Cuándo vamos a verlo?

Cuando quieran. Es muy bonito, pero está vacío.

El primer apartamento es siempre así.

Sabía que tenía que comprar un sofá, una nevera...

Pero alfombras, el basurero, el escurridor...

Nunca pensé en nada de eso. Me costará una fortuna.

Cierto.

- A trabajar. Es tarde. - Vámonos.

- Vamos, vamos. - Hay que decorar tu apartamento.

Vamos.

¡Hola!

- Vámonos, muchachos. - Sí, vámonos.

- Fue un gran éxito. - Ahora lo tenemos todo.

Hasta el fin de semana.

Trabajé en un antro decadente.

Y yo con Ariel.

Y yo era una novata

que iba a los vernissage por los canapés gratis.

- No teníamos nada y ahora... - Es gracias a ti, Karin.

Eso no es cierto.

Es cierto. Si no fuera por ti...

Ya basta.

Ya basta.

¿Por qué no vamos a celebrar en mi apartamento?

- Claro. ¿Tienes algo de beber? - ¿Lo compramos en el camino?

¿No ibas a comprar los muebles?

Si, hasta hice una lista.

Pero vi esta poltrona que me pareció tan linda.

No pude resistirme.

¿Por qué no compraste el resto?

¿Sabes cuánto cuestan estas poltronas?

Yo tampoco sabía. Me enteré en la caja.

No me quedó ni para la papelera del baño.

- ¿Tienes vasos al menos? - Creo que tengo dos.

A celebrar entonces.

- ¿Qué? - No hay sacacorchos.

Claro.

Tranquila, mi amor.

Tranquila.

Tranquila.

¿Estás dudando si debes irte?

- No, no. - Podemos resolverlo.

No, no es eso.

Estoy dejándolo todo aquí. A toda mi familia.

A mis amigas.

Lo sé, no te di tiempo para prepararte.

Pero te prometo que todo saldrá bien.

¿Te busco agua, o un jugo o algo?

No, gracias. Estoy bien. La fila debe ser muy larga.

- María Clara... - Vámonos.

no hacemos fila. Vamos en primera clase.

Entonces...

dormimos juntos y me hizo el desayuno.

Así que realmente aceptaste su disculpa.

No puedo luchar contra mi forma de ser.

No soy rencorosa.

¿Qué piensas hacer ahora?

Me invitó a un viaje a Buenos Aires.

Así que va viento en popa.

Vamos a ver hasta cuándo.

Si no le importa mi profesión...

No te quiere de verdad.

Y si le importa, querrá salvarme.

Y no quieres que nadie te "salve".

Exactamente.

Y bien, se dará lo que tiene que darse.

¿O no?

Sigamos practicando.

Adelante.

- Hola. Bienvenidos. - Buenos días.

- Pasaportes, por favor. - Buenos días.

Buenos días.

Estaba aquí.

No voy a poder viajar.

Mi pasaporte.

¡Entra!

Eres terrible.

El amor te puede hacer cambiar

una vida en un castillo en España,

por una vida con un malandro pobre en Sao Paulo,

O eso es la definición de la estupidez, No sé, una de dos.

Lo único que sabía

era que Oscar y yo éramos el uno para el otro.

El día siguiente hacia un tiempo precioso.

Mucho sol y pocas nubes.

Estábamos todas de muy buen humor.

Es Magali.

- ¿Quién es él? - Un cliente mío.

Vamos allá.

- Hola. - ¿Qué tal?

Muy bien.

Permite presentarte a un gran amigo mío, Mateus.

- Mucho gusto. - El placer es mío.

- Es de Océano Azul. - Ya lo sé.

- ¿Tan famosas somos ya? - Salí con Karin una vez.

Karin, es amigo tuyo.

No, ella no es Karin.

Al menos no la que conocí. No es la Karin de Océano Azul.

Yo soy Karin de Océano Azul.

No, la recuerdo bien.

Salí con ella hace menos de un mes.

Yo la recuerdo mejor. Llevo treinta años siendo Karin.

No es posible. Aquí tengo la tarjeta.

Mira.

Ahí lo descubrimos.

Nos estaban pirateando.

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