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Claro que hay fiesta. Ya recibí mi invitación.
- El agua cuesta 70 reales. - Es una marca de lujo.
Tenemos que convertirnos en un producto de lujo.
La insatisfacción es típico del ser humano,
pero a veces Karin iba demasiado lejos.
No basta que Oscar nos promocione.
Hay que hacer otras cosas.
- ¿Quien es Yuri? - Mi novio de mentira.
Finge ser mi novio ante mis padres.
- Quiero ser tu novio. - ¿Estás loco? Ya lo eres.
De verdad.
¿Qué quiso decir?
Amenazó con delatarme con mis padres.
Tengo que acabar con esto.
OCEANO AZUL ZAMBULLETE
- Es chic. Me encanta. - Yo también. ¿Te gusta, Karin?
Me gusta.
- Pero... - No, en serio. Me gusta.
Pero...
...¿si entra primero el logotipo y después el eslogan?
De acuerdo. ¿Les parece bien esa idea?
Haré los cambios. Denme una semana, ¿está bien?
Así fue como comenzó.
Karin descubrió algo llamado publicidad conceptual.
Un tipo de publicidad que no vende un producto,
sino una idea.
- Muy bien. - Me gusta.
- Es muy buena, ¿verdad? - Sí.
Johnnie Walker es un magnífico ejemplo.
La frase "sigue caminando" no vende el whisky,
sino un estilo de vida.
Era perfecto para nosotras.
- Me dijeron que saldría hoy. - Algo tuvo que haber pasado.
¡Estoy tan emocionada!
Podría pasar el día entero metida aquí.
¿Tiene algún problema el ascensor?
Oprimí el botón que no era. Disculpa.
Hay que pensar en otros lugares.
- ¿Qué lugares? - Para colocar el aviso.
Como un cartel en la avenida Paulista.
Está prohibido en la calle.
¿Y un comercial durante las telenovelas?
- Por favor, hablo en serio. - Lo sé y ese es el problema.
No veo ningún problema.
Nuestro anuncio se ve en más de 60 torres comerciales.
Cálmate. No lo tomes tan en serio.
Solo falta una cosa por hacer.
Celebrar.
Exactamente.
Casi nunca salimos nosotras tres solas.
Tienes razón. Vamos a celebrar. Yo invito a la primera ronda.
Y la decimoquinta.
- Celebraremos esta noche. - Esta noche no.
¿Por qué?
Porque esta noche tengo que cenar con mi novio.
Tenía que terminar con esa relación.
Tenía que sacar esa idea loca de la cabeza de Yuri.
Mira lo que te compré.
- ¿Esto es para mí? - Claro. ¿No es lindo? Ábrelo.
- ¿Se puede abrir? - Sí.
Déjame ver.
- Somos nosotros. - Eso veo.
No combina con esta ropa.
Otro día será.
Vamos a cenar.
Reservé una mesa en un restorán tailandés.
Como no salimos a celebrar,
Karin atendió al primer cliente que respondió al aviso.
Me enteré de Océano Azul hace mucho tiempo.
Uno de mis editores tiene sus gemelos.
Admito que me puse un poquito envidioso.
¿Si?
¿Por qué no llamaste antes?
Eso mismo me pregunto
desde que te vi entrar por la puerta.
Se llamaba Helio,
era dueño de una importante revista semanal
y le había gustado la idea del aviso.
Ustedes fueron muy osadas.
Pienso publicar un reportaje la semana que viene.
- ¿Sobre qué? - Ustedes y Océano Azul.
Negativo.
¡Qué pena! Sería un magnifico reportaje.
¿Si?
¿También publicarías cómo nos encontraste?
Me gustó la cena.
Sí, los espaguetis estaban muy buenos.
Bueno, nos vemos entonces.
- ¿Tu pasaporte está al día? - ¿Qué?
- ¿Está al día tu pasaporte? - ¿Por qué preguntas?
- Por nada. - ¿Cómo que por nada?
- Solo por curiosidad. - Yuri.
Maldición, era una sorpresa.
Lo eché a perder.
¿Qué echaste a perder?
Nuestro viaje de fin de año.
¿Qué viaje de fin de año?
¿No quieres tomar un descanso este fin de año?
imagínate a nosotros dos en una playa desierta,
por unos veinte días.
Sería maravilloso.
¡Dios mío! ¡Me hacía falta eso!
Casi había olvidado cómo hacerlo.
No parecía.
Si, el único deporte que hago ahora es ponerme la corbata.
¿Si?
Ya sabes cómo contactarnos.
Eso es lo que me asusta.
- Hola. - Karin, es Lucas.
Lucas y Jaime eran Los Genios Nocturnos.
Así se hacían llamar, al menos.
Empezaron organizando fiestas para los hijos de millonarios.
Notaron que los padres de los niños ricos
eran más ricos todavía.
Sabían que cada año,
los inversionistas del azúcar y el etanol
se reunían en Sao Paulo para una cena llamada Sweet Dinner,
la mayoría sin sus esposas.
Eran presas fáciles.
Asique hicieron un pacto con los chulos más conocidos
y contrataron a las mejores chicas.
Organizaron una fiesta exclusiva
para atraer a los millonarios que iban a la cena.
Obviamente era una fiesta no oficial.
Organizada con la máxima discreción.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Y la mínima formalidad.
Fue como lanzar un fosforo en un barril de gasolina.
El éxito fue extraordinario y por una década entera
Spicy Dessert fue una de las fiestas más esperadas.
Hola, Lucas, discúlpame. No reconocí tu voz.
No importa.
Se acerca la fiesta y pensamos en ti.
Jaime está aquí y te manda un abrazo.
Dale uno de mi parte.
Estoy tan ocupada que olvidé la fiesta.
La fecha se acerca.
¿Puedes venir a la oficina hoy?
- Sí puedo. - Te espero entonces.
Gracias.
Como puedes ver, la fiesta creció mucho.
Eso es maravilloso.
Nos cuidamos mucho de no dejar caer la calidad.
Sabes que solo trabajamos con huéspedes de primera.
Y es cada vez más difícil organizar la fiesta.
Me imagino.
Karin, hemos llegado a ese momento de la vida
cuando queremos que nos den nuestros infartos en paz,
con un whisky de 21 años en la mano,
disfrutando de una vista al mar en Fernando de Noronha.
Pero no te llamamos para hablar de nuestra labor.
Viene un americano al evento de los cañicultores.
Es su primera visita a Brasil.
Es uno de los mayores productores de etanol del mundo.
Es importante y ya confirmó que viene al Spicy Dessert.
Queremos ofrecerle solo lo mejor.
Y ahí es donde entras tú.
Entiendo.
¿Cómo está tu agenda?
Creo que estoy disponible el día de la fiesta.
¿Qué te parecen dos mil reales libres de impuesto por todo?
Se hospeda en...
Es muy poco, Lucas.
Con todo respeto, no sé si saben cuánto cambiaron las cosas.
Ya estoy en otro nivel.
¿Quieres traducir "nivel" para poder entenderte?
Son quince mil reales.
Es solo por una noche, no un mes.
Lo sé.
La última vez acordamos seiscientos reales.
¿Qué índice de ajuste usan en la prostitución?
Ustedes deciden.
Espera.
Cálmate. Voy directo al grano. Te queremos a ti.
¿Cómo podemos continuar la conversación?
Pagando lo que valgo.
imposible.
Entonces lamento no poder continuar la conversación.
¿Así nada más?
¿Ni siquiera un descuento?
Por los viejos tiempos.
Un descuento no.
Pero acepto que me paguen de otra forma.
Por los viejos tiempos.
Me encargaré del americano
si colocan a mi empresa entre los patrocinadores.
¿Tu empresa? ¿Empresa de qué? ¿Calzones?
¿Lubricantes?
Me encantaron los zapatos. ¿Por qué no compraste nada?
Porque no quería llevarme nada.
Yo no quería dejar nada.
¿No te gustaron los zapatos marrones?
¿Qué zapatos? Tengo la cabeza en otra parte.
Yuri.
¿Qué hago para que rompa conmigo?
No te depiles.
¿Y perder mis clientes?
¿Y si le eres infiel?
Lo hago todos los días. No le importa.
Sal con alguien sin cobrar.
Ya lo pensé, ¿pero cómo pruebo que no le cobré?
Es verdad.
- Solo hay una solución. - ¿Cuál?
- Cásate con él. - Cállate.
- Estoy bromeando. - En serio, no sé qué hacer.
Llévame esto ya que no tienes nada tú.
Con quince mil podemos llevar a una puta a Las Vegas.
Una no, más de una.
Mientras más vieja la puta, menos cobra, no al revés.
Quiero saber cuánto cuesta ser un patrocinador.
- ¿Quieres patrocinar el evento? - No estoy jugando.
¿Quién está jugando?
¿Realmente quieres desperdiciar nuestro tiempo con eso?
Quiero pagar por eso, Jaime. Es diferente.
Llámame de nuevo cuando lo resuelvas todo.
¿Quieres saber cuánto cuesta ser un patrocinador?
Ya te lo dije.
- Está bien. ¿150.000, Jaime? - Ciento cincuenta mil.
Son 150.000. Avísanos cuando te decidas.
Mi mujer es terrible.
Prácticamente me declaró la guerra
solo porque compré leche semidesnatada y no desnatada.
No puedo creerlo. Es una locura.
Tenía un buen truco para soportar las quejas de los clientes.
Hoy me reclamó que dormí en la sala toda la noche,
con el televisor encendido.
Es un estado entre la distracción y la vigilia
con movimientos estratégicos de las cejas.
que ahora juego fútbol tres veces por semana.
Y asintiendo con la cabeza
indicando que era solidaria con ellos.
Ella insiste que ya no la hago reír.
Pero ese día no ponía la menor atención.
Solo pensaba en como librarme de Yuri.
¿No te parece?
¿Qué?
Disculpa, no estaba poniendo atención.
No hay problema. Debería disculparme yo.
Debes estar harta de los quejidos de tus clientes.
Estoy acostumbrada. Eso y el sexo son parte de esto.
No entiendo algo.
Si es tan insoportable, ¿por qué no te divorcias?
Algunos días me irrita tanto que no pienso en otra cosa.
¿En serio?
Es experta en convertir mi vida en un infierno.
¿Se queja tanto así? ¿Al punto de enloquecerte?
¿Exactamente de qué se queja?
Creo que necesitamos como diez horas más
para responder tu pregunta.
Habla.
- ¿En serio? - Sí, me gusta escuchar.
Se queja de todo, que no atiendo a mis hijos.
Que mimo mucho a mis hijos.
Que nunca cambio mi corte de pelo.
Que mis camisas son viejas. Pero son mis favoritas.
Que dejo toallas mojadas sobre la cama.
Que respiro muy duro.
Es un infierno. Ya no aguanto más.
Era eso.
Si Yuri quería una novia de verdad,
tendría que aceptar el paquete completo.
Hola.
Déjame presentarte. Domingos, João y Artur.
Hola.
Luna es mi novia.
Siéntate.
Gracias.
- ¿Puedo preguntarte algo? - Claro.
No nos queda la menor duda de lo que vio Yuri en ti.
Pero acláranos este misterio. ¿Qué viste en él?
Por favor, no sean tan malos.
No hablen así de mi bebé.
Mi bebé. Esto es increíble.
¿Qué haces, Luna?
Deberías cambiar de corte. Este es muy anticuado.
Es el mismo corte de siempre.
No puedo hacer nada con el cabello tan corto.
A diferencia de nuestro amigo. El solo tiene que lavarlo.
Yuri, ¿no puedes ser más discreto?
Estabas babeándote por esa tipa. ¿Será que te estoy molestando?
¿Qué dices? No hice nada.
Camarero...
Una cerveza, por favor.
Nada de eso. ¿No has bebido suficiente?
Dale una agua tónica, por favor. ¿Con o sin limón?
De esa manera se rendiría muy pronto.
¿Qué ocurre?
No te pongas así. Solo estoy cuidando a mi bebé.
No parece.
Pero es así.
Ahora tienes una mujer para cuidarte.
Si, ¿es que ya lo olvidaste? ¿Lo olvidaste, bebé?
- ¿Puedo pedirte algo? - ¿Qué cosa?
Que me llames bebé. "Mi bebé". Anda, llámame bebé.
O tal vez no tan pronto.
- No funcionó. - ¿Te quejaste de la cerveza?
Claro.
¿Le hablaste del corte de pelo?
- Entonces vas bien. - Pues no parece.
Luna, aplícale la operación pitón.
- ¿Qué? - Operación pitón.
Te oí. ¿Qué es eso?
¿Qué hace el pitón?
Te envuelve suavecito, muy cálido, parece un abrazo.
Después empieza a apretarte fuerte.
Yuri sangrará por la nariz, le romperás los huesos.
Su cerebro se va a derretir cayéndose sobre la panza.
Basta, Oscar, ya entendí. Vámonos.
- ¿Te gusta la operación pitón? - No sé.
Les tengo una propuesta.
¿Qué propuesta?
El aviso dio resultado, ¿no? A todo el mundo le gusta.
Si. ¿Qué propones?
Anunciar más.
En un lugar específico, perfecto para nuestra marca.
En Spicy Dessert.
Me gusta la idea.
Me parece genial. Podría ser muy divertido.
¿Cuánto?
Ciento cincuenta mil.
¡Dios santo!
No. Olvídalo, Karin.
Es mucho dinero.
No vale la pena.
Claro que vale la pena. Si funciona, hay que invertir.
Si funciona hay que dejarlo como está.
Cálmate un poco, Karin.
¿No puedes ser feliz con lo que tienes?
Solo un poquito, un minuto. Un segundo.
¿Saben cuál es su problema?
Les falta muchísima ambición.
¿Nos falta ambición?
Claro, si dependiera de ustedes, estaría en la discoteca,
contando monedas con los borrachos.
¿Qué dijiste?
Si dependieras de mí, no serias tan estúpida.
Que tengas buenas ideas
no significa que son todas buenas.
Vas demasiado lejos.
No entienden,
necesitamos patrocinar Spicy Dessert.
- Claro que no. - No dejaré que me pisoteen.
¿De quién hablas?
Jaime y Lucas. Ellos creen que no podemos.
Pero les probaré que se equivocan.
Sabía que era otra cosa, algo más que el anuncio.
El anuncio también.
Puedes probarles lo que tú quieras,
pero no con nuestro dinero, lo lamento.
Está bien. No hay problema.
No será con su dinero.
Estábamos enojadas con Karin.
Y Karin se enojó con nosotras.
Pasamos días sin hablar.
Con cuidado. En garde.
¿Estás segura?
Por supuesto que estaba segura.
Y yo tenía que librarme de Yuri.
¿Puedes hablar, o está ocupado mi bebé?
- Puedo hablar. - ¿Quién está ahí?
- ¿Qué? - ¿Quien está contigo?
- Aquí no hay nadie. - ¿Y por qué pones esa voz?
- ¿Qué? - ¿Te da vergüenza?
- ¿De qué? - Pues dime quién está ahí.
Aquino hay nadie.
¿Para eso llamaste?
No, claro que no.
Solo quería saber si pensabas en mí.
¿Quieres saber lo que pienso?
Claro.
¿De verdad?
En vez de pensar tonterías,
deberías recordar que desde que somos novios de verdad,
no hemos tenido ni un momento de intimidad,
para nosotros dos solos.
En la cama preferiblemente.
Pero él seguía firme.
¿Quieres venir a la casa esta noche?
No puedo esta noche.
¿Mañana?
Está bien, mañana. Un beso.
Besos.
Llegó el día del Spicy Dessert.
Era un gran día para las prostitutas.
Sobre todo para Karin.
- ¿Estás lista? - Totalmente.
- Ese cinturón es bellísimo. - Me gustan tus aretes.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Buenas noches.
Hola.
En estas fiestas me siento como una isla
rodeada de clientes.
Clientes buenos.
Si sumas todo su dinero,
será más que el PIB de muchos países.
Gracias.
Buenas noches,
un minuto de atención, por favor.
Sé que están todos felices con los negocios que hicieron.
Por eso seré lo más breve posible,
para que aprovechen la fiesta,
y disfruten de esta merecida conmemoración.
Primero quiero agradecer inmensamente
la presencia de todos ustedes,
en este, el más grande y el mejor,
Spicy Dessert de todos los tiempos.
Y ese éxito solo fue posible
gracias al apoyo y la generosidad
de nuestros queridos patrocinadores
a quienes agradezco tanto.
Así que gracias al Grupo Biogris,
a Malber Logística,
a Sucreme do Brasil
y, por último,
a un patrocinador muy especial,
un poquito diferente, que se unió a nosotros este año.
Ya deben saber de quién estoy hablando:
Jet Flame.
Me alegra que un sector nuevo apoye a nuestra fiesta.
Eso es todo.
No mencionaron a Océano Azul,
no apareció en la pantalla,
ni en los afiches, ni en los folletos.
Ni en nada.
Se rindió.
A lo mejor entendió que era demasiado.
¿Será que no vino?
¿Sabes qué? Espero que no. No tengo ganas de discutir hoy.
¿Qué te pasó?
- ¿A qué hora llegaron? - Lucas.
No pasó nada.
¿Podemos seguir hablando más tarde?
Con su permiso.
¿Por qué no me mencionaste como patrocinador?
- ¿Por qué lo haría? - ¿De qué hablas?
Los patrocinadores menores no se mencionan.
¿Me hiciste eso, Lucas? ¿Te atreviste a hacerme eso?
Te advertimos que estaba por encima de tu nivel.
- Esto no se queda así. - ¿No? ¿Y qué vas a hacer?
Iré a la prensa. Acabaré con esto.
Adelante.
Si lo haces, vas a acabar contigo misma.
Eso lo veremos.
¿Realmente crees que hacer eso afectará al negocio?
No seas ingenua. ¿Sabes lo que ocurrirá?
Será embarazoso, lo admito.
Pero en dos meses, nadie lo recordará.
Piénsalo bien.
¿Quién va a querer salir con una puta
que anda causando problemas?
Acabarás con tu negocio.
Lucas, ven conmigo, por favor. Quiero presentarte a Olavo.
- Mucho gusto. - El es mi socio.
Sé que no es tu tema favorito, pero hay que llamar a Karin.
- Ni hablar. - ¿Por qué no?
Siempre es así.
Nunca admite su derrota y me cansé de ceder.
Esta vez tendrá que buscarnos ella.
- ¿Y crees que lo haga? - Olvídalo, Magali.
Se tragó su orgullo retirándose como patrocinadora.
Debes hacer lo mismo.
Lo haces parecer lo más sencillo del mundo.
Está bien.
- Hola, Sonia. - Hola.
¿Hay algún problema?
Es decir, ¿van a cerrar Océano Azul?
- ¿Por qué preguntas eso? - Ustedes y Karin no se hablan.
No te preocupes por eso.
Hace falta mucho más que eso para cerrar la empresa.
¿Dónde está Karin?
Salió, la vi salir por la puerta.
Sonia nos contó que la habían estafado.
Que parecía fuera de sí,
que dijo unas cosas que no entendió,
y llamó a un cliente para pedirle una cita.
¿Pidió una cita?
Tampoco entendí nada.
Es el cliente que llama, no lo contrario.
- ¿A quién llamó? - A Helio.
¿Helio?
¿No es dueño de una revista
que quiso publicar un reportaje sobre...?
No responde. ¿Crees que sea capaz de eso?
Creo que sí, pero espero que no.
Si habla de Spicy Dessert, hablará de nosotras.
Lo sé.
Es aquí a la derecha.
- ¿Te volviste loca? - Espero a un cliente.
No puedes hacerlo público. Lo destruirás todo.
Ya está todo destruido.
¿Será?
¿Por qué les preocupa la empresa ahora?
- Nos preocupas tú, Karin. - Yo puedo cuidarme sola.
No parece. Te portas como una niña.
¿Por qué no lo admites?
¿Admitir qué?
Que perdiste.
Que esta vez perdiste. Ganaste tantas otras veces.
Está bien perder una vez en la vida.
Gracias, pero es muy tarde. Ya tomé la decisión.
Haz lo que quieras.
¿Puedes creer que llevamos una hora discutiendo
si una coma o un punto es lo que necesita el texto?
¿No es una razón patética para atrasarse?
¿Y tú qué?
- ¿Yo qué? - ¿De qué querías hablar?
De nada.
Bueno, creo que tengo algo que te va a gustar.
Ya no tienes por qué envidiar al editor de tu revista.
Era eso.
Me encantan.
Los usaré con el mayor orgullo.
Esa noche fui a la casa de Yuri.
Quiero hacerte el amor.
No, cálmate, Yuri. ¿Quieres dejarme llegar?
¿Ya llegaste?
No, espera, espera.
Estoy toda sudada. Me ducharé primero.
- ¿Te ayudo? - No.
Yo estaba decidida.
Cálmate, Yuri. Acabo de salir de la ducha.
Vamos, hicimos un trato.
¿Ahora qué?
No me gusta así de pronto. Necesito entrar en calor.
¿Qué quieres que haga?
Un masaje sería maravilloso.
Iba a darle el golpe de gracia.
¿No estás olvidando algo?
Vamos, vamos, hazlo, vamos.
Vamos.
No, ahí no.
Ahí. Ahí.
No te detengas.
Espera, espera... - ¿Qué?
- Espera. - ¿Qué pasa?
Ya va...
Yuri, no puedo creerlo.
Luna, ya basta.
Juro que me daba un poco de pena.
Pero no podía resignarme.
Tenemos que hablar.
- ¿Hablar de qué? - Estoy totalmente aburrido.
¿Esperar que yo también goce es aburrido?
No, me aburre todo, todo.
¿Todo?
Quiero el corte de pelo que me gusta.
Quiero beber, hacer el sexo como quiero.
Siempre fue así. Tú no eras así.
Pero antes no éramos novios de verdad.
Entonces una relación de verdad es muy aburrida.
¿Podemos volver a ser como éramos antes?
Amor es una palabra de 4 letras. Dos vocales y dos idiotas.
¡Papá!
El amor es un mal temporal que se cura con el matrimonio.
Cállate.
No digas tonterías.
- ¡Dios mío! - Esto es delicioso.
¿Ya no es hora de que se curen ustedes?
No, así está perfecto. ¿No es cierto?
Tío, ¿ves lo que me hace?
Pero no importa.
El día siguiente,
tras una breve tempestad,
el mar estaba calmado de nuevo.
¿Qué vamos a hacer ahora?
Necesito tranquilizarme un poco.
El mundo de los negocios es muy...
No sé, es muy...
Un maldito desastre.
Exactamente eso.
No te tranquilices tanto. A trabajar.
- A trabajar. - ¿Cómo está la agenda?
Habla con Sonia.
Océano azul, buenas tardes.
Si, ella está disponible.
Por supuesto. Dígame su nombre.
¿Quieres que un cliente que engaña a su esposa
le sea fiel a una prostituta?
Si. Eso quiero.
Oscar, cambio de planes. Debes irte.
- ¿Qué hice ahora? - Nada.
Mi hermano se quedará el fin de semana.
Esta será mi última vez.
A mi edad, soy impotente.
El doctor dijo que deje este remedio.
Si sigo, me fallará el corazón.
Creo que tengo novio.
Estás linda.
Gracias.
¿Puedo mirar ese correo?
Me engañó todo este tiempo, sobre todo.
Descubrí todo.
¿Qué descubriste?
Deja de mentir. Te seguí.
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