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menos en nuestra profesión.
¿Propones un grupo focal sobre la prostitución?
No puedes aplicar los métodos del ayer
al mercado de mañana.
- ¿Debo esperar catorce horas? - Esto podría ayudarlo.
- Estamos todas ocupadas. - ¿Una sobreventa de putas?
No puedo mezclar mi vida pasada con la presente.
Llamo para una despedida de soltero.
Era Augusto, un amigo mío.
Hagamos un trato. Vamos a cenar juntos una vez.
Solo una cena y no me volverás a buscar.
TODO SOBRE KARIN
No sé qué pensó el primer hombre que escaló el Everest
al llegar a la cima.
Tampoco sé lo que pensó Neil Armstrong
al colocar la bandera en la Luna.
Pero sé que aunque éramos las primeras prostitutas
en contratar a una secretaria,
Karin solo pensaba en su cena con Augusto.
Muy bien, Sonia. ¿Nos vemos dentro de una semana?
No se arrepentirá, señora.
No me llames señora. Con Karin basta.
- Gracias. - De nada.
Luna, ¿cuánto pedimos? ¿El quince por ciento?
- No lo sé. - ¿Diez?
- No, diez es muy poco. - ¿Te parece?
Claro. ¿Veinte?
- No sé si estará de acuerdo. - ¿Y por qué no?
He vivido en hoteles. Los conserjes son muy tacaños.
Pueden decir que es muy caro.
No, cincuenta es mucho y diez es muy poco.
Veinte es el número mágico.
- Si, puede ser. - De acuerdo.
Karin nunca hablaba de su pasado,
pero antes de recibir su Bloody Mary,
ella y Augusto habían vuelto veinte años en el tiempo.
"Deja que el mundo te cambie y tú cambiarás al mundo".
- Es horrible, Augusto. - ¿No te gusta?
Qué tontería. ¿Cambiar el mundo para qué?
El mundo siempre fue un desastre y es perfecto.
¿Tontería? ¿Tú tienes algo mejor que decir?
No. Vámonos, Joana.
No, quiero saber si tienes algo mejor que decir.
¿Si? Está bien.
Te engañé.
¿Entonces?
No fuimos nosotros.
No tenemos nada que ver. Lo juro.
¿Estuvimos como diez horas detenidos en la comisaria?
Nos soltaron al día siguiente.
Estabas loca teniendo un novio como Beto.
¿Qué dices? Era tu mejor amigo.
Sí, pero estaba loco.
Pero tenía razón.
¿Sobre qué?
El mundo es un desastre.
No hay que cambiar nada, es perfecto.
Karin tuvo dudas de si salir con Augusto,
pero ahora se estaba divirtiendo.
Mientras ella hablaba del pasado,
a mi me preocupaba el futuro.
Karin, ya llegamos al hotel.
Tengo una preguntita. ¿Te parece bien el 10%?
- Pueden pedir hasta 50%. - ¿En serio?
Claro, eso no cambia nada. Nunca pagaran más del 10%.
Creo que puedo conseguir más que eso.
- Si tú lo crees, buena suerte. - Está bien. Adiós.
- ¿Entonces? - El 20%.
La gente cree que los cines ganan dinero con las entradas.
Buenas noches.
Pero Karin me explicó que no era cierto.
Las palomitas de maíz,
las gaseosas y los dulces son los que producen ganancias.
Dos dulces, por favor.
Así que si funciona para los cines,
¿por qué no para la prostitución?
Había que llevara los clientes al hotel y hacerlos consumir.
Y ganaremos un porcentaje de todo.
El hotel saldrá ganando y nosotras también.
Es perfecto, Luna. ¿Hablamos con el conserje?
No sé.
Tus clientes gastarán más y el hotel ganará más.
Nos das una modesta recompensa por nuestro esfuerzo.
¿No es perfecto?
No sé, ¿y de cuánto sería esa modesta recompensa?
El treinta por ciento de lo que gasten los clientes.
Diez.
Veinte.
- Diez. - Quince.
Diez.
Diez.
Tenemos un trato.
Con permiso.
Haré que mis clientes compren mucho.
Ganaré más en comisiones que como prostituta.
¿Qué pasa?
No te emociones. Apenas estás comenzando.
Todavía no sabes manipular a los clientes.
- Tienes miedo. - ¿Miedo de qué?
De que yo gane más que tú.
Despierta. ¿Una novata como tú?
- Tengo un talento natural. - Y mucho que aprender, niña.
- ¿Quieres apostar? - Sí, con una condición.
¿Cuál?
El doble o nada.
Si el hotel me da 100 reales, tú me pagas lo mismo.
¿Y si gano yo y el hotel me paga 200 reales?
Yo te doy 200 reales más.
Doble o nada.
No me gustaba "New Kids on the Block".
No puedes borrar el pasado.
Está bien, lo admito. Pero solo la música.
La peor posible.
¿Tú no querías predicar la revolución como el Che Guevara?
El Che Guevara no es peor que ellos.
- Casi. - No hay comparación.
¿Sabías que Porto Alegre es la ciudad que más me gustó?
¿No fue divertido?
íbamos a la playa cada fin de semana.
- Beto siempre se metía en líos. - Y te enfurecías.
Pero terminábamos riéndonos.
Fue una buena época a pesar de los New Kids on the Block.
Te fuiste de repente, no supimos nada de ti.
- Les escribí a ti y a Beto. - Muy poco.
Y me respondieron menos.
¿Qué pasó con tu vida después de eso?
¿Cómo viniste a parar a este lugar hoy?
¿Tomando un Bloody Mary?
Con su permiso. Su mesa está lista.
- Gracias. - Gracias.
Gracias.
Gracias.
¿Realmente quieres saber?
Pues te lo contaré todo. Todo sobre Karin.
Es importante saludar al cliente en cuanto lleguen allí.
Mirar al cliente directamente a los ojos.
Esta venta se multiplica sola.
Venden un producto que se convierte en tres,
luego en cinco, después en diez...
Mi madre y yo no nos quedábamos mucho en una ciudad.
Nos mudábamos tanto,
que ni poníamos los cuadros en las paredes.
Mamá trabajaba para una firma que vendía sus productos
con el esquema piramidal como Amway.
implementó el sistema de ventas en varias ciudades,
pero juró que Porto Alegre sería la última.
Pero una semana después de pintar las paredes,
supe que quería mudarse una vez más.
- Joana... - Déjame en paz, mamá.
No te pongas así, hija. Nos vamos a São Paulo.
Esta vez para quedarnos, te lo juro.
Y nos mudamos de nuevo.
Y de nuevo.
Y de nuevo.
Y de nuevo.
Y luego volvimos a Sao Paulo.
Esa vez coloqué los cuadros en la pared.
Fui a la universidad y tuve una vida normal.
Hasta que...
¿Hasta qué?
Adivina.
Tu mamá quiso mudarse de nuevo.
Joana...
Hija, es una gran propuesta. Ya investigué.
Puedes graduarte allá. Hay cursos de inglés para...
No me voy a ir a la China.
Será una buena experiencia, mi amor.
Hay muchos brasileños viviendo allá.
No me importa. Si te quieres ir, vete.
Yo me quedo. No voy a ir, mamá.
Dejé tres meses de alquiler pagados.
Y la nevera está llena.
Te quiero, ¿me oíste?
Te cuidas.
Tuve que dejar los estudios
y ponerme a trabajar para ganar dinero.
¿Fue entonces que empezaste a trabajar como...?
¿Prostituta?
No.
Empecé trabajando en una joyería.
¿Puedes ponértelos, por favor? Para ver cómo lucen.
¿Cuáles son más baratos?
No tardé mucho en saber
por qué todo hotel tiene una joyería.
Ellos viajan por trabajo, pero no trabajan de noche.
Se sienten culpables y vienen a pagar sus pecados aquí.
Vuelven a casa diciendo que extrañaron a sus esposas.
Les dan joyas, ellas son felices.
Ellos son felices. Todo el mundo es feliz.
Hicimos un juego en la tienda.
Apostamos a cuanto gastaría cada cliente.
Ese lleva una semana en el hotel.
Llega con una mujer distinta cada día.
El pobre se sentirá tan culpable.
No podíamos equivocarnos.
Mientras más infieles eran,
más cara era la joya que compraban.
- ¿Cinco mil? - ¿Solo eso? No.
Ocho mil.
Esa fue la parte más divertida de mi vida.
- Gracias. - Gracias.
- Cálmate. - Se está demorando mucho.
Cálmate, ya falta poco.
- ¡Por fin! - Cálmate, yo me encargo de todo.
Lo primero que hacía era convencer a mi cliente
de gastar en dos cosas,
sin las cuales la civilización no sería posible.
la champaña y las fresas.
- Mientras que Magali... - Tengo sed.
No tomes nada del minibar. Es demasiado caro.
Hay una fuente al final del pasillo.
¿Te traigo agua?
Está bien.
Pero también me está dando hambre.
Traje barras de cereal del avión, espera.
- No me gustan para nada. - Tengo maní también.
Livia. Shalom.
- Namaste. - Siéntate.
Descubrí muchas cosas de Karin.
Antes de hablar de problemas, te daré una buena noticia.
¿Cuál?
¿Conoces a Dudinha Moreira de Barros?
- ¿Padre? - Hijo.
Más lindo aún.
Se va de viaje a Grecia en un crucero,
en uno de los yates más grandes del mundo.
Y tú puedes ser parte de la comitiva.
Me encantaría.
Hecho.
Ahora dime lo que descubriste de Karin.
¿Sabes lo que es la sobreventa?
Pronto convencí al cliente de alquilar una película.
Comprar la bata del hotel.
Y sábanas nuevas.
Y Magali...
Trajiste condones.
Muy bien, me temía que tendría que comprarlos en el hotel.
¿Sabes cuánto cobran por un condón?
Adoro hacer el sexo fumada. ¿Quieres?
¿Hierba?
Hace mucho tiempo que no fumo hierba.
Y nunca fumé antes del sexo.
Ya verás lo rico que es.
Cuidado con el detector de humo.
La idea de Magali era abrir el apetito del cliente.
Una barra de cereal no satisface ese tipo de hambre.
Disculpe. ¿Puedo retirarlo?
Adelante.
Gracias.
¿Has probado el secador de manos?
Pasas como diez minutos ahí de pie.
Si te lavas la cara y no hay papel, ¿lo usas?
Eso y el desodorante son los peores inventos humanos.
- Discúlpame. Continúa. - ¿Dónde estaba?
Trabajas mucho y ganabas poco.
Llegabas a casa cansada.
Y conocía a pocas personas. Mi madre casi nunca me llamaba.
Los meses fueron pasando y eran todos iguales.
Hasta que un día...
- ¿Puedo ayudarla? - Espero que sí.
¿Busca un tipo específico de joya?
Acaba de llegar la colección nueva.
No, no vine a comprar joyas. Me llamo Luiza.
Quería hablar contigo.
¿Sobre qué?
Me emplea uno de los huéspedes más importantes del hotel.
El es...
...bastante importante.
¿Si?
Te vio el otro día y se enamoró locamente.
Es una broma, ¿verdad?
No, no bromeo para nada. Le pareces muy bella.
Quiere saber cuánto le cobrarías por pasar la noche con él.
¡Vaya!
Fue entonces que...
Claro que no.
- ¿Está loca? - Disculpa, fui muy directa.
¿Ve una etiqueta alrededor de mi cuello?
¿Un código de barras en la frente?
Disculpa, no quise molestarte. Lo siento.
Lo lamento tanto.
Volvió el día siguiente.
Hola.
Hola.
Quisiera ver ese collar.
Mira, mi jefe no quiere parecer insistente,
pero me pidió que te preguntara si aceptas quince mil reales
para pasar la noche con él.
- Entonces... - No.
No.
Llámame por teléfono si cambias de idea.
Claro que estaba molesta.
Molesta y halagada.
Molesta, halagada y curiosa.
No dejaba de preguntarme quien era ese hombre
dispuesto a pagar quince mil reales por una noche conmigo.
Dígale que no pasaré la noche con él.
No quiero los quince mil.
¿Así que no cambiaste de idea?
No, claro que no. Pero aceptaría cenar con él.
¿Cenar?
Cenar nada más.
Tengo curiosidad por conocer a su jefe.
Con su permiso.
- ¿Desea algo más, señor? - No, gracias.
Con permiso.
Cuéntame.
¿Qué?
Cualquier cosa. Háblame de tu vida.
No hay mucho que contar de mi vida.
Háblame de la tuya.
Mi vida es aburrida.
No parece.
Pero es cierto, paso la vida viajando por mi trabajo.
Paso más tiempo en hoteles que en mi casa.
Me siento solo, ¿sabes?
Así que a veces necesito estar con alguien.
No me gusta la idea de salir con una prostituta.
No, nunca lo he hecho, ni pienso hacerlo.
Déjame decirte algo.
Estoy de acuerdo con él. Nunca estuve con una prostituta.
Seguro.
No entiendo eso de pagar por algo que es gratis.
¿Qué?
Nada, no te preocupes, un día lo entenderás.
¿Lo entenderé?
Si, lo entenderás.
Todo hombre lo hace tarde o temprano.
Si hay algo que aprendí fue eso.
- Todos los hombres no. - Todos y cada uno.
No es cierto.
¿Por qué pagar si puedo tener a cualquier mujer?
Cualquier mujer no.
Sí, cualquier mujer.
Algunos nacen con el don de escribir grandes obras,
ser líderes de sus países, escribir canciones fabulosas...
Yo, pobre de mí,
nací con el don de la seducción.
No me enorgullece, pero no lo decidí yo.
- Eres ridículo. - Ya lo sé. ¿Qué puedo hacer?
Ya entenderás, hasta los felizmente casados,
los que piensan como tú, no importa.
Un día sacan la billetera y preguntan cuánto cuesta.
Así es la vida.
Estoy medio mareado.
Hice que mi cliente gastara mucho.
Lástima que no hay un jacuzzi.
Verías lo que soy capaz de hacer.
Pero no lo suficiente.
¿Te gustó?
Creo que sí.
- ¿Sientes algo? - Ya lo creo.
- ¿Qué? - Estoy cansado.
¿Solo eso?
Me siento medio mareado y tengo sueño también.
¿Puedo usar el teléfono?
Claro.
Pero a cobro revertido. Cobran tarifas absurdas.
Hablas dos minutos y gastas una fortuna.
Una semana de sueldo.
Olvídalo. No era nada importante.
Me está dando hambre.
Este cuarto debe costar una fortuna.
Tranquila.
¿Tienes hambre?
- Sí. - ¿Te gusta el caviar?
¿No quieres?
No, soy vegetariana,
estoy en contra de matar a los animales.
Es el rabo. No mueren por perder el rabo.
¿Le cortan el rabo y lo dejan vivir?
Es posible, ¿no es cierto? Anda, pruébalo, es delicioso.
Basta, Ariel, no quiero. Déjame terminar. Eso no es todo.
¿Hay más?
Está buscando una secretaria.
¿Una secretaria?
Y alquiló una oficina en una torre comercial,
al lado de un banco y una multinacional.
impresionante. ¿Quién creerá Karin que es?
¿La Steve Jobs de la prostitución?
¿La Zuckerberg del libertinaje?
¿Cuánto cobra a las chicas?
Ese es el asunto.
Nada.
No, Augusto, no me vas a convencer.
Si varios restoranes ofrecieran comida gratis,
¿vendrías a este a gastar una fortuna?
¿Y si te digo que la comida es rica pero tiene un costo?
¿No estarías tentado a probar?
Está bien, Joana.
¿Joana?
Excepto por mi mamá y el gerente del banco,
nadie me llama así.
Estabas hablando de la cena.
La cena.
Tomamos unas copas.
Nos reímos, bebimos un poco más.
Él era divertido.
- Quiero mostrarte algo. - ¿Qué?
Escucha.
Divertido.
Encantador.
Y triste.
Es triste, ¿no?
Lo es.
Pero también muy hermosa, ¿no crees?
Te enamoraste de él.
Buenos días.
Hola, debo ir a la joyería. Voy a llegar muy tarde.
Me encantó nuestra noche juntos.
A mi también.
Y bien...
Adiós.
Cuidado con tu bolso. Puse el dinero ahí.
¿Qué?
Puse los quince mil en tu bolso.
- ¿Por qué? No quiero tu dinero. - Ya no es mío, es tuyo.
- Vine aquí porque quise. - De acuerdo, pero ya te lo di.
Gracias, pero no lo quiero.
Tú los vales.
Y si no te los doy a ti, se los daré a la próxima.
Espera que no entiendo.
¿No te jactas de nunca salir con prostitutas?
Y no lo hago.
Se convierten en putas en cuanto salen de mi cuarto.
Ese que está de pie ahí. ¿Cuánto?
- Cuatro mil. - ¿Crees que gaste esa cantidad?
A partir de ese día,
cada vez que entraba un cliente me preguntaba...
...cuanto pagaría por pasar la noche conmigo.
Basta un asesinato para convertirnos en asesinos, ¿no?
¿Y una vez sexo por dinero?
¿Una sesión basta para ser una prostituta?
Después de unos días pensando en eso
decidí ir a una discoteca cerca de mi casa.
Quería ver cómo era.
Ni lavo, ni plancho, ni cocino,
pero aparte de eso, hago todo lo que una mujer hace.
¿Cuánto?
Para ti, son solo 250 reales.
- Dame un descuento, chica. - Es precio fijo, mi amor.
¿Estás loco?
Lo lamento, señora.
Me convencí de que no podía ser prostituta.
Esa vida no era para mí.
Hola, Vanessa.
Estúpido.
¿Estás viendo?
Esas son las consecuencias del sexo gratis.
El sexo gratis sale más caro que el sexo pagado.
Voy a limpiarme al baño.
Y solo hay un maldito secador.
- Se me olvidó algo. - ¿Qué?
No avisé a la lavandería que cambié de cuarto.
Hola, es Sergio. Llamo para avisar lo siguiente.
Estaba en el cuarto 367,
pero me cambié al cuarto número 808.
Exacto, exacto, dejé mi ropa allí,
y la necesito a las 5:00 am, mi vuelo sale temprano.
¿De acuerdo?
Si no hay otra sobreventa, claro.
¿Qué problema?
Qué caro. No puedo creer que pago por eso.
Un chocolatito por 1.30 Es un robo.
¿Quieres un pedazo?
¿No quieres esto?
No, gracias.
El postre es vegetariano.
- ¿Puedo preguntarte algo? - Claro.
¿Tienes una foto de Karin? Quiero ver su rostro.
Mira.
En la carpeta de las chicas de 30 años o más.
Esa es Karin.
Por lo que dicen, esperaba algo más.
- ¿Qué vas a hacer? - Esperar.
¿Esperar qué?
Esperar la hora indicada para atacar.
No puedo creerlo.
Mira esto. Mira esto.
¿Tienes alguna idea de cuánto cuesta esta camisa?
Lo siento mucho.
Mil. Mil dólares.
Dólares. ¿Me oíste?
Cálmate, Sergio.
¿Que me calme? Es de Armani. Dile a Armani que se calme.
Haremos lo que sea
para que no se lleve una mala impresión de nosotros.
Será muy difícil.
Debo hablar con mi jefe,
pero estoy seguro de que no le cobraremos nada.
Todos sus gastos serán por cuenta nuestra.
- ¿Todos? - ¿Todos?
Si, señor, la suite, el servicio a la habitación,
lo que haya consumido del minibar...
No debe preocuparse por nada.
Está bien, pero esto es indignante.
Sigue siendo indignante.
Espero que acepte nuestras sinceras disculpas
por este incidente tan lamentable.
¿Y...?
¿Ella?
Ella no es parte de los servicios del hotel.
Solo preguntaba.
¿Quieres más vino?
Quiero un café.
¿Pero vamos afuera?
Sí.
¿Por dónde ibas?
Yo me encargo, señor.
- Joana... - ¿Si?
- ¿Estás ocupada? - No, ¿qué hay?
El huésped del 810 quiere ver unas joyas.
¿Puedes llevarlas a su cuarto?
- Claro. - Llévale estas.
- Está bien. - Gracias.
De nada.
Deme un minuto. Estoy terminando un asunto.
Está bien.
Discúlpeme.
Con el conserje, por favor.
Gracias.
Ya escogí a la chica.
Es Vanessa.
¿Cuánto.? ¿Mil.?
Muy bien, a las ocho esta noche. La llevaré a cenar.
Lo lamento. ¿Trajo las joyas?
Si.
- Muchas gracias. - De nada.
Joana, solo soy el conserje. No sé nada de eso.
Pero ya que preguntas,
la gente habla de un agente.
El ayuda a las chicas, toma sus fotos,
contacta a los clientes.
Pocos, clientes de confianza, muy selectos.
Es muy discreto aparentemente.
Y las chicas deciden si quieren salir con los huéspedes.
Son todos adultos. Nadie es obligado a hacer nada.
Algunas vienen de vez en cuando para ganar dinero extra.
No es nada como el mundo de las discotecas
y los avisos clasificados.
Pero si me preguntas si lo creo, no lo creo, es solo un mito.
Tranquilo. Yo tampoco lo creo.
Si quieres,
te daré el número del hombre que dicen que hace esas cosas.
No lo necesito. Solo quería saber si era verdad.
Llegas tarde, Joana.
No vine a trabajar hoy.
Pensé que lo haría solo de vez en cuando,
pero empecé a ganar más dinero y a gastar más dinero.
Una cosa llevó a la otra, más clientes, más dinero.
Más gastos, más clientes.
Te entiendo. Mi trabajo también es así.
Pero odio a los chulos. Nunca me llevé bien con uno.
Así que me quedé sola.
Tengo mis ahorros y ya puedo jubilarme.
- ¿Jubilarte? - Tengo más de 30 años.
¿Y qué?
Los hombres las prefieren de 19 y 20 años.
Son pocas las que siguen después de los 30 años
y si siguen valen mucho menos.
Pasé años de mi vida trabajando como prostituta,
y cuando me di cuenta,
vi que iba a retirarme con una mano adelante y otra atrás.
Así que decidí aplicar las estrategias del marketing,
para librarme de los chulos y ganar más dinero.
Hice un trato con el sastre y ahora estoy aquí.
Me parece absurdo
que las prefieran más jóvenes que tú.
Estás más bella que nunca.
Cállate.
Es verdad, algunas mujeres se perfeccionan con el tiempo.
Así que seré perfecta a los 80 años.
La cuenta, por favor.
Dame otra.
Por fin dejaste la manía de tomar agua.
Ya te estaban saliendo agallas.
Ariel...
...soy más bella que esa Karin, ¿verdad?
Livia, eres mucho más bella.
Bueno, ya es tarde, tengo que irme.
Gracias por la cena.
Gracias a ti.
No olvidaré que me ayudaste.
Si se te olvida, te lo recordaré.
Livia...
...mantén tus lindos ojitos abiertos, ¿sí?
Avísame si hay cualquier novedad.
Si Ariel espiaba a Karin...
...otras personas...
...espiaban a Ariel.
- La culpa no fue mía. - Mía tampoco.
Le hice gastar tanto, ¿y no gané nada?
¿Qué puedo hacer? El tipo gastó pero no pagó.
Por culpa de ustedes.
¿Y tú qué? ¿Tu cliente consumió algo?
Déjame ver.
Un chocolate de 1.30.
El diez por ciento de 1.30
son trece centavos.
Buen trabajo, chicas.
Vámonos.
Espera.
- ¿Cuánto es el chicle? - Diez centavos.
- Guarde el cambio. - Gracias.
Antes de que lo olvide, me debes trece centavos.
Nada mal para una novata.
¿Satisfecho? Te lo dije todo.
Muchas gracias.
¿Ves lo tonto que era avergonzarte de verme?
El que debe avergonzarse eres tú, abogado tributario.
Me alegra verte de nuevo.
Hacemos tan pocos amigos de verdad en la vida.
Es verdad.
¿Tomamos la última?
No puedo, estoy cansada.
Hablé demasiado.
Nunca pensé oír eso de boca de una mujer.
¿Y un café?
No, gracias, tengo que irme a mi casa.
- Entonces pagaré la cuenta. - No, te dejo pagar la mitad.
¿Sabías que las mujeres que dividen las cuentas
se arrepienten al día siguiente?
Soy del grupo selecto que jamás se arrepiente.
- Adiós. - Adiós. Gracias.
¿Me pides un taxi, por favor?
¿Para qué gastar en un taxi? Te llevo a tu casa.
- No hace falta, vivo cerca. - Con más razón.
¿Sabías que las mujeres que aceptan que las lleven
se arrepienten al día siguiente?
Soy del grupo selecto que no se preocupa por eso.
El taxi tarda diez o quince minutos. ¿Lo llamo?
Vamos, cuéntanos.
Jugaremos al tenis con unas chicas.
La mayoría de los hombres casados
tienen un día sin su mujer.
Pueden usar su día de "salvoconducto"
para salir con una prostituta.
La prostitución está en todas partes.
Su hijo está en el club, en la piscina, jugando,
y puede haber una prostituta en la cancha de tenis.
Luna.
Luna, no lo vas a creer.
- Ya arreglamos una cita. - ¿Ya?
Tengo algo que puede hacer ruido.
Mucho ruido.
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