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Mami, ¿puedo pasar?
Mami, ¿estás bien?
¿Por qué se tuvo que morir tu papá?
¿Por qué? Ya, descansa un ratito, no has dormido bien.
¿Pero por qué, mijo? ¿Por qué?
Es lo que dicen.
Dios actúa de una manera muy misteriosa y debemos aceptar que se lo llevó.
¿Y ahora cuándo más lo necesitaba?
Pues sí, pero no estás sola, que estoy yo para ayudarte.
Ahora tú eres el hombre de la casa, mijo. Y voy a ayudarte en lo que
día y noche.
Gracias. Estoy para apoyarte.
Y pues no, no tienes nada que agradecer.
Ven un rato, necesitas descansar.
Descansa, mami. Con el despierto de la comida ya va a estar lista.
¿Crees que te pidieron salada de pollo?
Sí, gracias, mi hijo.
No se quiere sentir en estos momentos.
No, mami, no agradezcas.
Ahora que papá murió, nos vamos a cuidar uno al otro.
Descansa.
Ay, perdón, que esté así de destapada, mija, que es lo que tengo para el calor.
A tu papi, que en paz descanse, me gustaba comprarme ropa así de atrevida.
Sí, entiendo, no te preocupes. Ya despertaste bastante pronto, yo creí que
a dormir un poco más.
Ya tengo tu ensalada, ¿quieres que te sirva?
No te preocupes, no me sirva. No, no te preocupes, no, siéntate. No va a ser que
veas nada.
¿Tú ya comiste?
No, te estaba esperando para comer juntos.
Ahora que yo soy el hombre de la casa, no te voy a dejar sola ni un momento.
Gracias.
¿Está bien tu comida?
Excelente. ¿Necesitas algo más?
No, muy buen provecho. Ok, mucho.
Hola, ¿estás bien? ¿Necesitas algo?
Ay, con esta panza me duele mucho la espalda y me hacen falta los masajitos
diarios que me ha dado tu papá.
Pues, yo nunca he dado masaje, pero igual, ¿si me explicas?
Sí, sí, ayúdame.
Ay,
es de la espalda media baja, ¿no? Con tus manitas alrededor de la columna, yo
voy a colocar.
Acá.
Mira, por aquí se ponía tu papi. Y me vas a dar de la espalda baja media.
Puedes utilizar tus deditos, tus palmas, alrededor de la columna.
¿Así está bien?
Sí, aprendes rápido.
Tú puedes ir subiendo más también.
Más arribita.
Ándale, por ahí.
Utiliza todas tus palmas también.
A mi papá, ¿por qué le gustaba comprarte ropa así?
Pues es que tu papá era un hombre fetiquista.
¿Fetichista? ¿Qué es eso?
Cuando un objeto te causa excitación sexual. Puede ser desde una parte del
cuerpo o una prenda de vestir.
Ah, o sea que a mi papá le gustaba verte con ropa sexy.
Y este tipo de ropa era uno de sus fetiches.
Pero tenía muchos más.
¿Como cuáles?
Ah, pues le gustaba mucho verme en tacones altos, en lencería transparente,
vestidos muy pequeños y sin ropa interior.
También de mi cuerpo le gustaba mi busto, mis pies, mis nalgas.
¿De qué te ríes?
Ahora entiendo. Es que eso también lo que me gustaba era mí, ¿sabes?
Cuando me meto a internet a ver videos, busco videos de...
mujeres sexys en lencería, con vestidos pequeños, tacones altos. Y pues ahorita
que me cuentas eso, pues ahora entiendo que eres de eso de mi padre.
Sí, todo eso se hereda.
¿Y cuáles son tus fetiches?
Pues a mí me gusta verme en tacones, en vestidos pequeños, en
lencería. Yo creo que por eso nos complementábamos también con tu papá.
Ese tipo de prendas, a mí me encanta que me vean y que se excite mi hombre.
Mira qué padre.
Ojalá y me encontré una mujer así.
Sí, deberías buscarte una mujer así.
Alguien que tenga tus mismos gustos, que se complementen, que hagan locuras.
Oye, pues, me gustó mucho. Muchas gracias, qué rico.
Yo estoy mucho mejor.
Pues bueno, cualquier cosa que necesites, me avisas, ¿va?
Yo me voy a dormir.
Pues, de hecho, sí quería pedirte algo.
¿Qué?
Quería pedirte si duermes conmigo esta noche. Es que no quiero sentirme sola y,
pues, platicar contigo me quita esta tristeza, hace que me olvide de toda
tragedia. No sé si sea mucho pedir.
No, para nada.
Sabes que de ahora en adelante soy el hombre de la casa y en lo que pueda
ayudarte, pues, hacerte sentir bien, sabes que lo voy a hacer.
Voy, me lavo los dientes, me pongo ropa para dormir y regreso.
Sí, yo voy a hacer lo mismo.
Vale.
¿Se puede?
Sí, claro.
Guau. Ay, mamá, disculpa. No tengo ni una pijama decente, solo la lencería que
tu papá me compraba.
Sí, me imagino por lo de fetichista.
Pero no sabía que una mujer embarazada podría lucir tan... ¿Puta?
Tan sexy.
Perdón, es que estoy acostumbrada a que a tu papá le gusta decirme palabras
sucias. Le quito mucho.
Sí, me imagino.
No me digas, que a ti también te gusta decir palabras sucias en la intimidad de
una mujer.
Claro, déte el palo hasta la silla. Ya vamos a dormir.
Sí, oye, pero... Espera.
Este vestido se parece mucho a uno que usó Jennifer Lopez.
El de la parte de atrás, ¿me lo pueden mostrar?
Para ver si se parecen.
¿Ya? ¿Ya me puedo ir a dormir?
Una vueltita más.
Bueno.
Se te ve muy bien.
Ay, claro.
Y con esta barrigota.
De verdad, te lo juro. No sabía que una mujer embarazada se podría ver tan...
¿Embarazada? No, tan sexy.
Eres igual de fetichista que tu padre.
Ya, vamos a dormir. Apaga la luz.
Buenas noches.
Buenas noches.
Oye, me gustó mucho, mucho, mucho verte en la encería.
Eres el hombre de la casa.
¿Cómo? ¿Qué quieres decir?
Nada, buenas noches.
Buenas noches.
¿Qué me habrás querido decir?
Gracias.
Ay, le das temas que el fetichismo a tu papá.
¿Tú crees?
Si mi papá no estaba nada
perdido, sabría lo que era lo bueno.
Ay, es como si estuviera con él.
A ver cómo te va todo.
Venga mi copa.
Entonces dices que mi papá te decía cosas obscenas, ¿verdad?
No, no decía cosas suyas.
¿Qué te decía?
Que era su perrita.
Ay, no sé, todo lo que te puse, dime.
Era su putita.
¿Hasta dónde te cago hoy?
¿Al día?
Vamos,
tan putita y no te cago ni la mitad.
Son palabras mayores.
Póntelo una vez más, putita.
¿Y a mi papá cómo le gustaba meterte a la verga?
¿En qué posición se ponía?
Ay,
en todas.
¿Crees que vieron ese ritmo?
¿Entendemos?
Nunca pensé que cogerse una embarazada sería tan rico.
¿No te gusta?
Sí.
Bebe un poco más.
¿Más? Sí.
¿No te lastima?
No.
Uy. Uy.
¿Vas a ser mi putita?
Ay, sí.
Creo que tú eres más fetichita. Tu papá me hacía
cosas que esperaba, me golpeaba tanto.
¿Se te va a estar?
Sí.
¿Todo está bien?
¿Listo?
¡Oh, Dios!
¿Te aguantas con esto, papá?
¿Qué?
Mira.
Pues verás, me adelanto cuando quieras.
mejor que mi papá.
Estás más joven.
Sí.
No tengo juventud.
Me gustó todo.
No creas esto.
¿Por qué te atrapas?
Oficialmente, eres el hombre de la casa.
Ay, sí, mami, sí.
Sí, ahora ya soy el hombre de la casa.
Ay, sí, qué rico.
Albert, hijo, despiértate.
Despierta. Pues, ¿qué tal, hijo?
Mira nada más, ¿por qué andabas soñando?
No, no, no.
Con los fetichismos de tu padre, seguramente.
¿Verdad?
Oye, ya está listo el desayuno y es bien tarde. ¿Te espero?
Sí, ya voy.
Que sueño tan chingón, no mames
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