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TRES ENAMORADAS
Esta es la plaza de Espa�a, una de las m�s bonitas de Roma.
Arriba, la iglesia de la Trinit� dei Monti.
La amplia escalinata de 137 escalones es obra de los arquitectos Specchi y De Santis.
A este lado tenemos la famosa Casa Rossa.
Aqu� vivi�, y muri� el 4 de febrero de 1821, el poeta ingl�s John Keats.
Como pueden ver, en la estancia del poeta ahora hay una biblioteca
y una colecci�n de manuscritos y recuerdos.
Cuando ocurrieron los hechos que voy a relatarles,
yo acud�a diariamente a aquella biblioteca para un trabajo de investigaci�n.
Una ma�ana, Gaetano, el portero, sali�
de su garita, con aire ir�nico y un paquetito en mano.
- �Qui�n se lo ha tra�do? - La se�orita Marisa.
Vino ayer con su novio, es un chico muy guapo.
Se casan esta semana en San Clemente. Mi mujer ir�.
Fig�rese si no fuera. �Y usted va, profesor?
"Marisa Benvenuti y Augusto Terenzi le invitan a su boda."
Marisa se casa.
Quiz� dentro de poco tambi�n Elena y Lucia se casar�n.
Ya no volver�n a sentarse bajo mi ventana, en la escalinata, los d�as de sol.
Eran tres chicas que trabajaban en un taller de costura al otro lado de la plaza.
Tres chicas como tantas otras, pero particularmente apreciadas por m�.
Puntuales como el reloj de la Trinit� dei Monti, a la 1:05 h atravesaban la Plaza,
muy graciosas con sus batas celestes,
Siempre alegres, sonrientes.
Sub�an corriendo la escalinata para ponerse en su sitio habitual.
Un sitio que ninguno de los asiduos a la Plaza de Espa�a se habr�a atrevido a ocupar.
Cuando desde la ventana abierta me llegaba el eco de sus voces y sus risas,
sab�a que hab�a llegado la hora de irme.
- La perla de las Indias orientales. - �Y qu�...?
- Buenos d�as, profesor. - Buenos d�as.
�Sabe usted cu�l es la perla de las Indias Orientales?
�De las Indias Orientales? Depende, hay varias.
Pero aqu� dice la perla, quiere decir que hay una sola
- Empieza por J. - Java.
Ah, Java. Justo.
Gracias, profesor. Buenos d�as.
- Buenos d�as. - Buenos d�as, se�oritas.
Me habr�a gustado saber qu� pensaban de m�.
Quiz� nada.
Quiz� para ellas fuera un elemento de la Plaza,
como la escalinata, los puestos de flores, o la fuente.
Por la tarde, poco antes de las 7, llegaban los novios.
Los hab�a antiguos, que acud�an a diario desde hac�a meses o a�os,
y nuevos, incluso nov�simos, conquistas del domingo anterior.
El contable De Blasi, novio de Elena, empleado en el Archivo, era uno de los antiguos.
A Luc�a siempre le esperaban jovencitos muy altos y casi siempre eran nov�simos.
Augusto, el novio de Marisa, pese a no haber cumplido ni 20 a�os, era de los antiguos.
El de la gasolinera le conoc�a desde que era chaval e iba a buscar a Marisa en bicicleta.
Ahora ven�a a recogerla en la camioneta de la lavander�a donde trabajaba.
Para nuestras amigas, que viv�an en las afueras,
volver a casa supon�a un trayecto bastante largo
entre otras cosas porque no tomaban el camino m�s corto.
El "Paradiso Terrestre" es un sitio muy animado.
�Vamos ma�ana a bailar?
- Me voy, si no pierdo el tren. - Entonces, hasta ma�ana.
Vale. �Sabe lo que tiene que hacer?
Tome el tren de cercan�as, y baje baje en la estaci�n de Capannelle.
Desde all� solo hay dos kms hasta mi casa.
- Entonces, a las cuatro. - Adi�s.
- �Vale? - S�, adi�s.
Luc�a cog�a el tren de las 7:35 en la estaci�n Termini.
Elena viv�a en Monteverde, en los bloques de protecci�n oficial de Via Donna Olimpia.
No, querido, esta noche no. No puedo llegar siempre tan tarde a casa,
mi madre me pone mala cara y yo nunca s� qu� decir.
�Por qu� no subes una noche a casa a conocerla?
Por supuesto, claro que ir�. Te lo he dicho muchas veces.
Una de estas tardes, prometo subir a conocerla.
- Entonces, ma�ana. - S�, ma�ana.
- Puedes quedarte a comer con nosotras. - Est� bien, me quedar� a comer.
- �Me prometes que no se har� tarde? - Te lo prometo.
Marisa viv�a en la Plaza Giuseppe Sapeto, en la Garbatella, bloque 23.
- Adi�s. - �Qu� haces despu�s de cenar? - No s�, �pasas a buscarme?
- S�, pero te silbo. No quiero ver a tu madre. - No te va a comer.
No, pero todas las noches la misma historia: "�Cu�ndo os cas�is?"
- �Has cambiado de idea? - �Qu� va! La cuesti�n es encontrar piso.
�Por qu� no nos la consigue tu madre, en vez de chillar?
Est� bien, silba. Si puedo, bajo.
- Si no, nos vemos ma�ana. Adi�s. - Adi�s.
- Hola, Augusto. - Hola.
- �Vienes a bailar esta noche? - No puedo.
- �Tienes que pedir permiso? - �A qui�n? - Ah, pensaba.
- No tengo que pedir permiso a nadie, �entendido? - �En serio?
- Ten m�s cuidado con la ni�a. - �Por qu�? �D�nde estaba?
Estaba con los del piso de abajo, que tienen la tos ferina.
�Mierda! Te dije que vigilaras a tu hermana.
Cuando venga tu padre te vas a enterar.
�Y t� deja esos tebeos!
�Se�ora!
- Ya se lo he dicho, ahora no puedo. - Esta bien, pero me hace falta el dinero.
Has cogido las cosas, �no?
�Cierra esa puerta! �No ves que se vuela todo?
- �Est�s pintando? - No, me estoy afeitando.
�Quer�is iros? Tengo que cambiarme.
�No ves que tengo que trabajar? �D�nde me meto? Pap� est� con la pintura.
- Desn�date, �qui�n te va a mirar? - �Muy gracioso!
- Mam�, me voy a jugar con Carlotta. - Yo tambi�n voy.
�No se puede ni siquiera leer tranquilo?
Marisa, ah� est�n el se�or Eugenio y la se�ora Emma.
Ya les he visto, �tienen miedo de que me escape?
Al se�or Eugenio hay que darle 1500 liras. Cuanto antes nos lo quitemos de encima mejor.
A la se�ora Emma debo pagarle el panadero
Hay que darle 2000 liras, ha tra�do los calcetines de tu padre.
Mam�, haz lo que te parezca.
D�jame 500 liras para el zapatero.
�C�mo lo hago? Tengo que comprar ischirogeno para Cesira.
Esta semana tu padre no ha hecho ni una hora extraordinaria.
- Giulia, dame bicarbonato, tengo ardor. - Bicarbonato. �Fuma menos!
Claro, con cuatro "Nazionali" al d�a...
Son las patatas. Patatas hoy, patatas ma�ana. El est�mago protesta.
�Me dejas salir con Augusto despu�s de cenar?
�Me lo dices a m�? �Mando yo aqu� dentro?
Mam� ha dicho que le des un bofet�n a Rinaldo por tirar agua por la ventana.
- Ah, �s�? - No, �l no ha sido. Es Giuseppe.
Esa para otra vez, as� aprende. Ll�vatelo.
- �Qu� culpa tiene? - �A callar!
- A prop�sito, �cu�ndo os cas�is t� y Augusto? - Cuando tengamos casa.
O sea que os casar�is cuando Pascua caiga en mayo.
�Desgraciada! Ven aqu� si te atreves.
En vez de mojar, l�vate la cara que buena falta te hace.
Baja aqu� que te pondr� en remojo.
- �Nos vemos ma�ana en el mismo sitio? - Si, por supuesto. Buenas noches.
- Hola. - �Has venido a recogerme? - No, he venido a echar una carta.
- �Pero t� llegas al buz�n? - �Qu� graciosa!
- �Me das un paseo? - Vamos, monta. Te acompa�o.
- �Qui�n era ese? - Uno que estudia ingenier�a.
- �Con esa cara de cretino? - Pues s� que eres t� inteligente.
- Deja de hacer el tonto. - Quieta, que nos caemos.
Lucia viv�a en Capannelle, junto a las caballerizas del hip�dromo
cerca del aeropuerto de Ciampino.
Con mucho cuidado.
- Hola, pap�. - Hola. - �Qu� tiene Vanitone?
Durante un paseo se ha golpeado la rodilla y le estoy vendando.
- Apuesto a que lo montaba Amleto. - No, lo montaba tu hermano.
Claro, le ense�aste t�.
- Oye, ya est� bien. - D�jala en paz.
Si tuvi�semos las piernas tan largas como la lengua de mi hija otro gallo nos cantar�a.
- La comida est� lista, daos prisa. - Ya vamos.
Ll�valo dentro, que no coja fr�o.
- Hola, mam�. - �C�mo es que se te ha hecho tan tarde?
Me entretenido abajo con Alberto.
- �Sabes que ma�ana vendr� a comer? - �Le has pedido t� que venga?
�No, yo no! Ha sido �l. Me ha dicho: "Me encantar�a
conocer a tu madre. �Crees que querr� recibirme?".
Y le he dicho que se venga a comer. �He hecho mal?
No, al contrario. Nunca te he dicho nada, pero ya era hora de que se decidiese.
Escucha, no debes pensar mal de Alberto.
Espera a conocerle y ver�s.
Es tan serio, tan fino.
Estoy segura de que te gustar�.
Adem�s tiene un magn�fico puesto en el Ministerio. En los Archivos.
Mam�, �qu� es este paquete?
Son tus s�banas. Las han tra�do hoy.
- Son bonitas, �no? - Preciosas.
Queda pagar el �ltimo plazo, 2.000 liras. Pero me han pillado sin dinero.
No te preocupes, hoy traigo la paga.
- Ten, si te hace falta algo m�s... - No, total ma�ana me pagan la pensi�n.
La diferencia te la ingreso en la cartilla.
La Antigua Roma bajo ya no canta bajo la luna.
Los estorninos, las serenatas de juventud.
El progreso ha hecho grande a esta ciudad.
Pero ya no es la de hace unos a�os.
Ya no van los enamorados del T�ber...
Si no te callas, te dar� una patada.
Te aprovechas porque estoy aqu� arriba.
�Ya vale, Ruffo! Eh, �est�s en Babia?
- �Qu� quer�a Irene? - �Cu�ndo?
No te hagas el tonto. Te he visto hablando con ella.
- Quer�a saber d�nde vamos ma�ana. - �Y para eso has estado media hora?
- �Est�s celosa? - �De qui�n? �De �sa? Como si existiese.
Irene, ven aqu�. �Qu� haces ah�?
- �Cantas algo? - Ya veremos.
Irene canta t�.
Yo no s� cantar.
C�ntanos un estribillo.
- "Boca deseada". - No la s�. - "Alma y coraz�n". - Tampoco.
- Que cante stornelli, que se los sabe. - Est� bien.
Canta "Verde Luna".
Flor silvestre, flor.
Como sigas mir�ndola, te saco los ojos.
Aqu� hay gente y yo soy un se�or, si no...
- Esta canta bien, �eh? - �Yo qu� s�?
Puedes hacerte el indiferente.
Fausta, ve a ver qu� hacen.
Venga, ni�a de mis ojos.
- Hay que tener una paciencia. - Vaya que s�.
Mam�, se est�n besando.
�Me la coges un momento?
Bien empezamos.
No quiero que te tomes esas confianzas con mi hija.
�Venga, largo!
Y t�, recuerda que no se esp�a.
Basta que haga un gui�o
Y puedo elegir entre cien.
A la ma�ana siguiente, domingo, el contable De Blasi cruzaba Via Donna Olimpia.
Se hab�a puesto la nueva grisalla y comprado 250 liras de claveles.
Se�or Vittorio, Alberto est� a punto de llegar y todav�a est� as�.
S�, ya est�. Est� listo.
Aun est� todo desordenado.
- Est�n bonitas, �eh? - S�, bonitas.
- �chame una mano y pondremos la mesa en su sitio. - Hecho.
Ya estoy lista.
�Pero qu� te has hecho?
Me he empolvado un poco. �No estoy bien?
Est� muy bien, parece un fantasma.
Ven aqu� que te lo quite. �No ves que te has puesto demasiado?
- Me lo est�s quitando todo. - �No querr�s presentarte as� a Alberto?
- Entonces, me voy. - Perdone las molestias.
- Por favor, ha sido un placer. - Gracias por todo.
- Adi�s. - Adi�s.
�Qu� hace despu�s de comer? �Va al cementerio?
Claro, qu� pregunta.
Entonces, �la espero donde siempre, en el puesto de flores?
S�, ahora v�yase que est� llegando el contable.
�Qu� hay de malo?
No, nada.
Acaba de preparar la mesa, voy a poner la pasta.
- Perdone, �sabe d�nde vive la familia Gentili? - �Qui�n?
- Los Gentili. - En el ocho, me parece. - Gracias.
Alberto. Ven, te presento a mam�.
El contable De Blasi.
- Mucho gusto, se�ora. - Encantada.
Me he atrevido a traerle estas flores, espero que le gusten.
Gracias, no deber�a haberse molestado.
�No, qu� va!
�Quieres lavarte las manos?
- S�, gracias. �Me permite, se�ora? - Ven.
Hay una toalla limpia detr�s de la puerta.
Ya, entra.
Elena, �d�nde ponemos las flores?
Quitamos esas y ponemos las de Alberto.
�Qu� me dices? �Te gusta?
- S�, me parece simp�tico. - Ya ver�s que inteligente es.
Augusto hab�a procurado tener la camioneta para seguir a Marcello,
el hermano mayor de Marisa, en la carrera ciclista del Giro de los Castillos.
�Venga, fuera!
Enseguida bajamos.
Vamos.
- Ya est� Augusto. - Dile que enseguida voy. Casi he acabado.
Ay�dame a poner la cadena.
Ha llegado Augusto.
No hagas sudar a tu hermana, que le vuelve la tos.
S�, entendido.
Hola, Augusto, �me llevas a m� tambi�n?
S�, as� en vez de carrera ciclista, tendremos combate de boxeo.
- Mira c�mo llegan estos. - �Eh, con cuidado! �Cuidado!
�Ya os vais? Marcello tiene que darse un masaje.
- �D�nde est�? - �Yo qu� s�? Estar� arriba.
- Est� poniendo la cadena. - �Qu� cadena? Se la puse ayer. La estropear�.
�Adolfo!
- Tengo que darte un masaje. - Lo hacemos antes de la carrera.
- Nos ponemos en la sombra. - �Yo no como? - Come esta noche. Total, no sufres.
No te preocupes, esta noche te hinchas. Celebramos la victoria.
- Si no ganas, te como. - Si esperas que gane ese, no comer�s.
- Tendr�s que ponerte a hacer el faquir. - T� a lo tuyo. - �Vete a paseo!
- No se�is chiquillas. - Un d�a de estos te vas a enterar.
Sube.
�Fuera, fuera!
El domingo en casa de Lucia era laborable como el jueves.
D�a de carreras.
- Ajusta bien el sill�n. - S�, est� bien, est� bien.
Pon atenci�n.
- �Falta mucho? - No te preocupes, est� listo en seguida.
- Hola, mam�. Hola, Amleto. - Hola, Lucia.
�Comemos?
Estar� en un rato. Mueve un poco esa olla y mira si est�n las jud�as.
Est� bien.
Jud�as con tocino. �Qu� bueno!
- �Corres hoy? - No, me he vestido as� para que me retraten.
- Cuando no comes te pones muy gracioso. - �Siempre ten�is que pelearos?
�No oyes c�mo contesta?
Me pregunta si corro. Y ha salido en todos los peri�dicos.
- No leo peri�dicos. - Claro, t� solo lees fotonovelas.
�Acaso te molesta?
Dios, �qu� te pasa? �Te encuentras mal?
- �Te encuentras mal? - No es nada. - Que se siente.
Dale algo, r�pido. Agua, no. Dale vino.
- Se muere de debilidad. - Es el olor de las jud�as.
Hace tres d�as que no come para dar el peso. Venga, bebe. Toma, come.
- Tu padre me matar�. - De mi padre me encargo yo, come.
Amleto.
- Baja enseguida. - �Qu� hace?
- Mam� le est� arreglando la gorra. - Dile que se d� prisa.
Ahora se lo digo. Ha dicho que te des prisa.
- �Vendr�s a ver las carreras? - Quiz� s�, no lo s�.
- Entonces, adi�s. - Adi�s, suerte. - Gracias.
- Adi�s, se�ora In�s. - Adi�s.
�No le sentar� mal el pan y el embutido antes de montar?
�Mal? Ese digiere hasta las piedras.
Est� guapo montado a caballo.
L�stima que cuando baja sea tan peque�o.
Tu padre tambi�n lo era cuando me hac�a la corte.
Luego no ha crecido.
- �Qu� m�s da? Igual nos hemos querido, �no? - Se ha olvidado la gorra.
Amleto, la gorra.
C�gela.
Ten.
- Gracias. - Adi�s, buena suerte.
Por favor, que pasee unos minutos antes de la carrera,
hoy Vanitone est� nervioso.
Buena suerte.
Si mi pobre marido estuviera vivo, no habr�a mandado a Elena a trabajar.
Habr�a ido a cosechar achicoria con los dientes.
Si le hubiese conocido. Era m�s bueno que el pan. Honrado, trabajador.
Siendo Elena todav�a una ni�a, se preocupaba ya de ahorrar algo de sueldo para el ajuar.
Luego enferm�. Dos a�os de enfermedad.
Los m�dicos, las medicinas, los funerales. Je, �los funerales!
Hoy en d�a hasta morir es un lujo.
�No podr�as hablar de otro tema?
Si quieres me callo.
No, lo digo por... Se ha dormido.
Significa que ha comido bien. Es la digesti�n.
Al contable De Blasi le hab�a gustado la comida. �Y de qu� modo!
Desde hace a�os com�a en un restaurante a un precio fijo de 270 liras.
Y tambi�n le hab�a gustado la casa.
Un palacio comparado con la habitaci�n, peque�a. h�meda y oscura,
que alquilaba en Via Panisperna.
Pero Elena y su madre estas cosas no las pod�an ni imaginar.
- �Y ahora? - Se ha pinchado un neum�tico.
�Y qu� hacemos?
- �Qu� ha pasado? - �Coge el gato!
�Coge el gato!
- Hasta aqu� hemos llegado. - �Y cu�ndo seguimos? - �Venga! �Va!
- Toma. - �nimo.
- �Qu� pasa? - Se ha pinchado una rueda, �no lo ves?
- Eso por tontear con Irene. - �Qu� tiene que ver? - �Claro que s�!
- �Hoy has ganado? - Menos guasa.
- Me he ca�do. - �Cu�ndo no te caes t�?
- Adi�s, pap�. - Adi�s.
- Buenos d�as. - Buenos d�as.
Me tienes que llevar en la barra.
�Vamos! Te voy a dar una buena paliza.
La pr�xima vez que comas antes de correr,
te pongo a correr yo, fuera de la puerta.
�Venga, que est�s solo!
La se�ora Rosa y el se�or Vittorio se hab�an conocido en el cementerio,
porque el marido de ella y la mujer de �l estaban en tumbas contiguas.
Poco a poco fue naciendo una amistad que, quiz� sin que se diesen cuenta,
se hab�a convertido en un amor melanc�lico.
Elena y el contable De Blasi sol�an ir los domingos al parque zool�gico.
Era una distracci�n instructiva y barata.
- Bravo, venga, c�gelo. - �Qu� divertido! �No?
Esta es la foca halichoerus.
Muy bien. �Has visto, Pippo?
- Mis respetos, caballero. - Buenos d�as.
- �Qui�nes son? - Mi jefe y su familia, v�monos.
No tiene importancia. Alberto es joven.
�Por qu�? �Te molesta que te hayan visto conmigo?
No, �qu� tiene que ver?
�Entonces? Ser� que proh�ben a los empleados venir aqu�.
No es un lugar de perdici�n.
- �Lo encuentras aburrido? - No.
Si venimos todos los domingos.
- Prefieres ir al cine o a bailar. - No, prefiero estar contigo.
�Qu� pasa ahora? �No ves que acaba la subida?
- No puedo hacerla. - �Venga, va! - No me siento las piernas.
Levanta. �No ves que ha terminado la subida?
Aunque quede un metro de subida, no la puedo hacer.
- �Y eso? - Estoy reventado.
- Campe�n, �te has desinflado? - �De qu� te r�es? Habr�a que ver a tu hermano.
Si tuviese un hermano como �l me lo zampar�a.
Pero solo tengo hermanas.
Camarero.
Buenos d�as, �qu� desean?
- �T� que tomas? - Lo que t� tomes.
- Yo un expreso. - �Y la se�orita?
Tenemos sorbetes, refrescos, tartas, mantecados, chocolate con nata...
�Por qu� no tomas un vermut, que te gusta mucho?
El helado es excelente, se�orita.
Entonces, tr�igame un vermut.
- Un vermut y un expreso. - S�. - Est� bien.
Aqu� se est� bien. Hace fresco y es tranquilo.
Y sobre todo no corremos el riesgo de encontrarnos a tu jefe.
�Qu� tiene que ver mi jefe?
Te he visto muy preocupado.
�Yo? �Qu� va! No ten�a ganas de pararme a hablar.
Ya le veo bastante durante toda la semana.
�Tambi�n ves a su hija?
�Qu� tiene que ver su hija?
- �Agua, se�orita? - S�, gracias. Basta.
- Claro que no es el caf� de tu madre. - Le sale muy bueno porque le gusta.
Es el �nico vicio que tiene. Como mi madre no hay muchas.
No se concede ning�n capricho.
A veces querr�a llevarla al cine. Pero prefiere quedarse en casa trabajando.
El dinero que gana lo mete en mi cartilla.
- Tengo casi 90.000 liras. - �Pero, eres rica!
�Qu� quieres? Se ir� todo en el ajuar sin darnos cuenta.
�Cu�nto pag�is de alquiler?
- Con la �ltima subida, 1200 liras. - Poco.
Son casas populares, ni siquiera tenemos ba�o.
Pero cuesta poco.
Uno.
�Me da una entrada?
�Me da una tambi�n?
- �Cu�ntos sois? - Tres.
�La entrada?
- Est� Lucia. - Ya la veo.
Est�s atento a los pasos, �no?
Este paso es dif�cil. Hay que ir con ojo. Enseguida te equivocas.
Baila bien, �eh?
Estoy rendida, no puedo m�s.
- Hola, Lucia. - Hola.
- �Me permite? - Estoy acompa�ada.
- �Y la entrada? - Que la vea.
Esa entrada es de caballero, no de mujer.
- �No la has sacado? - Yo no sab�a.
- Venga, ve a sacarla. - Cre�a que no hac�a falta.
Entonces, este baile no me lo quita.
Ya le he dicho que con usted no quiero bailar.
�Est�s loca?
�M�rchese!
�Quiere arruinarme el local?
�Por qu� empuja? D�jeme.
- La entrada. - �No le averg�enza dejarme as�?
- No lo imaginaba. - Yo tampoco imaginaba encontrar
un avaro como usted. Por 150 liras.
- �Puede devolverme el importe? - No, lo siento.
- �No es posible? - Hable con direcci�n.
�Dejadme en paz!
�Le abro la cabeza y me como sus sesos!
�Fuera! �Largo!
�Si vuelves por aqu�, te vas a acordar!
Deja mi bicicleta. �c�mo vuelvo a casa, a pie?
Coge la m�a. Yo no s� montar en las de chico.
- �Y t�, qui�n te ha dicho que te metas? - �Qu� ingrata eres!
�Qu� dices? �Qui�n te crees que eres? �Mira c�mo te han dejado, est�s hecho un cromo!
Vamos, ve a casa.
- No hay prisa, podemos dejarla aqu�. - No, es mejor que se las lleve.
- Podr�an estropearse o ensuciarse. - �Fig�rese! Las tengo desde hace a�os.
Si se las lleva me quita un peso de encima.
Como quiera.
Mientras tanto le preparo un caf�.
- No se moleste. - Lo hago en un momento.
Se�ora Rosa.
Quer�a preguntarle una cosa.
�Est� segura de que su yerno no querr� vivir aqu�?
�Alberto? Est� de broma.
Se ve que no le conoce bien.
Le vi una vez en la escalera. Parece un se�or.
Tiene una buena posici�n. Ahora no gana mucho, pero tiene buenas perspectivas.
- As� que se quedar� sola. - �Qu� quiere que haga? As� es la vida.
No es bueno quedarse sola.
Se�or Vittorio, �qu� pretende? �Que me inquiete antes de tiempo?
- �Podr�a dejar de darle vueltas al molinillo? - �Le molesta?
No, es que...
�Me aprecia usted?
�Qu� pregunta es esa?
Si no le apreciase, no le habr�a dejado entrar en mi casa.
Se lo agradezco. Entonces, puedo hablarle sin rodeos.
Por otra parte, cietas cosas a nuestra edad
- si se alargan, son rid�culas. - �Qu� quiere decirme?
Yo estoy solo, usted tambi�n. Los dos estamos solos.
- �Por qu� no nos casamos? - �Se ha vuelto loco, est� de broma?
Sabe que lo digo en serio.
No se lo he dicho antes porque estaba su hija
y sab�a que no hubiera querido un hombre en casa.
Pero ahora que est� libre...
Hace muchos a�os que la quiero.
No sabe lo que significa quedarse solo.
No tener ni a un perro al que darle las buenas noches.
Esa es Elena. Que no se entere de esta conversaci�n.
- Hola, mam�. - Hola. - Ah, el contable.
- Buenas tardes, se�ora. - Buenas tardes.
No me hab�as dicho nada.
He subido un momento, solo para saludarla.
No es verdad, no ha dejado de alabar tu cocina en todo la tarde
y le he dicho que viniera a cenar
�Qu� le damos? No he preparado nada.
No se preocupe, Elena bromea.
No bromeo, ven.
Si se contenta con dos huevos y un poco de ensalada.
�Claro, fig�rese! No quisiera que se molestara.
No es ninguna molestia, al contrario.
- �Qu� estabas haciendo? - Nada.
Le he pedido al se�or Vittorio que me ayude a quitar la cortina, voy a lavarla.
El se�or Vittorio es amigo.
Contable De Blasi, encantado.
Vittorio Spada, el gusto es m�o.
S� buena. Ahora te cuento la pel�cula, �vale?
Luego vamos a casa, comes y nos vamos a dormir. P�rtate bien.
- �Lleg� primero tu hermano? - S�, a casa llega el primero.
�Qu� te hace gracia?
�No me puedo re�r cuando tu hermano se desinfla?
- Un d�a de estos te voy a partir la cara. - �A qui�n? - �A ti!
�Cretina!
- �Comp�rtate! - �Basta ya! Ven aqu�, si eres valiente.
- �S� buena! - �T� qu� haces? �Quita esas manos!
- C�lmate, �no? - �Est�pido!
"Mi baja estatura me hab�a dejado triste y nervioso.
Para completar mi dolor me enamor� de una se�orita
que se mostr� siempre impasible a mis propuestas de matrimonio.
He sabido por sus amigas que era por la diferencia de altura.
Ya estaba casi resignado a mi eterno dolor,
cuando un amigo me habl� de su prodigioso aparato
y me convenci� para comprarlo. Y el milagro se ha cumplido.
He crecido 9 cent�metros.
Ahora soy yo el que se hace el duro con la se�orita cuando me hace la corte. "
�Has o�do?
"Ese chico tan raro se ha enamorado de ti
porque eres bella y �l adora lo bello, siempre lo dice.
Pero apenas te conoce. Amor a primera vista. �Le crees?"
Me alegra que Alberto y el se�or Vittorio enseguida se hayan ca�do bien.
Ten�a tanto miedo.
�Miedo de qu�?
- El se�or Vittorio no es una persona culta. - �Pero qu� est�s diciendo?
C�mo va a fijarse Alberto en esas cosas. Aparte, Don Vittorio es tan bueno y simp�tico.
A prop�sito de se�or Vittorio, quiero contarte una cosa.
�Sabes qu� me ha propuesto esta noche, antes de que llegaseis t� y Alberto?
�Qu�?
Me ha pedido que me case con �l.
�Y qu� le has contestado?
�Qu� quieres que le conteste? Que si se hab�a vuelto loco.
�Por qu�?
�No te gustar�a casarte con �l?
�Yo? �A mi edad?
As� cuando Alberto y yo nos casemos no te quedar�s tan sola.
El se�or Vittorio te har� compa��a.
Yo tambi�n lo hab�a pensado.
- Cre� que no te gustar�a. - �A m�?
Ser�a tan feliz. �Oh, mam�!
- �Por qu� no se lo dice usted? - �Yo?
Como futuro yerno, puede que tenga una cierta autoridad.
�Por qu�? �Tiene intenci�n de casarse con la se�ora Rosa?
Gracias.
Casarme... Comprenda que a mi edad se necesita un hogar.
�As� que piensa vivir con ella?
S�, pero entend�monos. No me caso por la casa.
Mire, a su edad, y lo s� porque tambi�n he sido joven,
uno se cree que el amor es patrimonio exclusivo de la juventud, pero no es cierto.
- Ah� est� el autob�s. - Yo tambi�n lo cojo.
Bajar� en la pr�xima.
�Marisa!
Marisa.
Marisa.
Vamos.
�Marisa!
Vamos, o ese despierta a toda la Garbatella.
Estoy aqu�.
�Por qu� gritas? �Qu� te pasa?
�Qu� quieres? �Te has comido ya las 100 liras de sand�a?
�Qu� hago con 100 liras de sand�a?
Me dan menos que a nadie. Al hermano de Irene le dan 200 liras.
Se pasa el d�a busc�ndola. Venga, vamos.
Si no nos casamos pronto, gastaremos la dote en sand�a.
El lunes era el d�a en que las chicas iban m�s gustosamente al trabajo.
Ten�an tantas cosas que contarse.
Si llegaban temprano, se encontraban en la lecher�a de Via della Croce,
donde yo tambi�n iba a desayunar.
Marisa se reun�a en la lecher�a con sus amigas.
Cesare, el due�o, ten�a debilidad por las tres �modistas�,
como �l las llamaba.
Y le daba presi�n a la m�quina del caf� solo para ellas.
Si alguna ma�ana no aparec�an, estaba de un humor peor que de costumbre.
Es incre�ble, por las ma�anas no consigo levantarme cuando mi madre...
Chicas, son las ocho y dos minutos.
�Quer�is daros prisa? Es tarde.
�Qu� tormento! Siempre la misma historia. �Parece una maquinita!
- Dame la bolsita de los broches. - Siempre coges la m�a.
�Quer�is guardar silencio? Es hora de trabajar.
El lunes por la ma�ana ocurri� algo ins�lito.
Apenas eran las ocho y cuarto y la se�orita Anna,
la directora, entr� en el taller.
- �Necesit�is alguna cosa? - No gracias.
Este tiene que estar listo esta tarde.
Esa orilla va delante.
Marisa, ven aqu� un momento. Ven aqu�.
Veamos un momento. S�.
Date la vuelta.
S�.
Ven un momento conmigo.
�D�nde se la lleva?
Ver�s como la lleva con Madame.
Silencio, si no os pongo una sanci�n.
S�, est� bien.
Un d�a de estos le tiro una plancha a la cabeza.
- Buenos d�as, se�oritas. Buenos d�as, profesor.
�C�mo es que no ha venido su amiga?
- �No est� bien? - No, no le pasa nada.
Esta ma�ana ha venido al taller la directora,
cuando est�bamos trabajando.
Se la llev� abajo y no hemos vuelto a saber de ella.
�Chicas!
- �D�nde te has metido? - En la peluquer�a. - Cu�ntanos.
No sufr�is, ahora os cuento.
- Buenos d�as, profesor. - Buenos d�as.
- �Me queda bien el pelo? - Va, cuenta.
Mirad c�mo huele. Bien, �eh?
- �Qu� es? - Si�ntese, profesor. - No, gracias.
- �Quieres comer? - No, hoy no me apetece. - Venga, habla. - Calmaos, ahora os cuento.
Cuando la directora vino por m�, me llev� con la Madame.
Madame es la jefa.
Me mir� y me hizo andar arriba y abajo,
y luego me pregunt� ��C�mo te llamas?� ��D�nde vives?�
Y luego me ha preguntado si quer�a ser maniqu�.
- Que quiere decir modelo. - �Qu� le has dicho?
No me ha dejado abrir la boca.
Me pregunt� qu� estudios ten�a. Le he dicho que bachiller.
No es cierto. No pas� de la primaria. Quer�a que pensase que estoy instruida.
En cambio, ha dicho: "L�stima".
�Qu� se cre�a? �Que hab�as ido a la Universidad?
Luego a�adi� que un buen f�sico no basta.
Debes cultivarte, instruirte, leer, hablar mejor.
Luego dijo a la directora: "Ll�vasela a Attilio a darse un ba�o."
Le hubiese dicho que estoy m�s limpia que ella.
Esa cree que en la Garbatella no nos lavamos.
Has hecho bien.
- En Attilio... �Si lo vieseis! - �Qu� te han hecho?
Me han metido en una ba�era con una cosa que se mov�a.
- Sal�a espuma por todas partes. - Ah, �s�?
Parec�a Cleopatra. �Record�is aquella pel�cula con serpientes?
Tengo que irme.
Le deseo el mejor de los �xitos.
Gracias, pero no s� si aceptar�.
- �Por qu�? - �Y Augusto? �Qui�n se atreve a dec�rselo?
A saber qu� piensa que es ser maniqu�.
- Vamos, no seas tonta. - Si me viese as�, me zurrar�a.
- No estamos en la Edad Media. - No conoces a Augusto.
- Nosotras te acompa�amos. - �Madre m�a, ah� est�!
Est� guapa con este peinado, �eh?
Sube.
Ha sido madame quien la eligi�, no pod�a negarse.
Le ha pedido que trabaje de modelo, �te parece poco? Ojal� me lo hubiese pedido a m�.
Te he dicho que subas.
Apuesto a que ma�ana Marisa trae un ojo a la funerala.
Con alguien as� no me importar�a llevar morados los dos.
- Qu� raro, aun no ha venido Alberto. - Tendr� cosas que hacer en la oficina.
Deber�a haber llamado.
- Te llamar� ma�ana. Adi�s, me esperan. - Adi�s.
�Como tiene el valor de presentarse despu�s del l�o que arm� ayer?
- Podr�a perdonarme. - No s�, ya veremos.
- Buenas noches, se�orita Lucia. - Buenas noches.
- �No se acuerda de m�? - Su cara me es familiar.
- Soy el tipo del tren. - Ah, es usted. �Qu� tal?
No va mal, gracias.
- �Me permite? El se�or... - Encantado, Lucidi.
- Trota, mucho gusto. - Debo irme, si no perder� el tren.
Entonces, la acompa�amos, �no? Vamos.
Se�orita, �est� sola? �Quiere que la acompa�emos?
Los Apeninos son el sistema monta�oso que forma el esqueleto de la pen�nsula italiana.
Se�or Ascenzio, venga aqu�.
Empiezan donde terminan los Alpes.
Es importante, tengo que hablarle.
�Qu� hago? No puedo.
�Quiere callarse, por favor?
�Me permite? Mi yerno tiene que hablarme. �Puedo salir un momento?
Dese prisa.
- �Qu� pasa? - Tengo que hablarle.
- �Te has peleado con Marisa? - �Ya se lo han dicho?
�Qu� va! A m� nunca me cuenta nada. Se te nota en la cara.
- �Sabe a qu� quiere dedicarse su hija? - �A qu�?
A modelo. �Sabe qu� trabajo es?
- Bueno, me suena... - Esta tarde se present� con las u�as rojas.
Peinado hacia arriba, como un gallo. Parec�a una de esas.
- �No le has dicho nada? - No, la he hecho subir a la camioneta.
- �Le has sacudido? - Pegarla, no. Solo un par de tortas.
- �C�mo se lo ha tomado? - �C�mo? Empez� a gritar, parec�a un �guila.
- Me ha estampado el bolso en la cara. - Dejad de hacer ruido. Salid fuera a hablar.
Es como la madre. Ahora te cuento una historia.
Cuando �ramos j�venes, y tonte�bamos,
era muy bella, ten�a un cuerpo que parec�a una estatua.
Un pintor le propuso que posara de modelo para �l.
Cuando me lo dijo, me call�. Hab�a gente y no quer�a montar una escena.
Cuando llegamos a casa, la zurr� tanto que tuvo que estar siete d�as en cama.
Yo tambi�n tuve que ir al hospital.
- �Y fue a ver al pintor? - No, no habl� m�s de ello.
A los seis meses nos casamos y termin� ah�.
De todos modos, te aconsejo una cosa.
T� ma�ana ve a buscarla al trabajo.
Y no hables m�s del asunto de ser modelo.
A partir del domingo empiezas a preparar el papeleo y os cas�is.
�Ojal�! Yo me casaba con su hija ma�ana.
El problema es el piso. En el m�o, ya no cabe un alfiler.
Si solo es eso, podemos llegar a un acuerdo.
Ahora os cas�is y os ven�s a vivir conmigo. Donde caben 11, caben 12.
Se lo agradezco, �pero qui�n se lo dice a su mujer?
�Eres una est�pida! No debiste decir nada.
Augusto tiene la sesera as� de peque�a, como tu padre.
�Menudos! Hablan de revoluciones y en casa son peor que los turcos.
�Vaya, los que faltaban!
- �Qu� quer�is? - Pan.
�C�mo me van a llegar cuatro kilos de pan al d�a!
Vamos salid, venga.
- �Sabes que estoy en el museo? - �D�nde?
�En el museo! Cuando era novia de tu padre, un pintor me pidi� que hiciera de modelo.
Me ofrec�a 10 liras a la hora. En aquellos tiempos, era un dinerito.
Se lo cont� enseguida a tu padre. �En qu� mala hora!
�Tuvimos una! Dej�moslo estar.
- Al d�a siguiente no volv� a mencionarlo. - �Pero llegaste a ir a ver al pintor?
�Claro, no soy tonta! Con aquel dinero compr� la m�quina de coser.
- �C�mo era? - �Qui�n, el pintor? - S�.
- Un viejecito. Pero todo un artista. - �Y c�mo te pint�? �Sin ropa?
- No me acuerdo. - �C�mo no te vas a acordar!
Era verano.
Y adem�s sab�a que tu padre no pondr�a los pies en el museo.
- Hola, mam�. - Hola.
- Buenas noches, Elena. - Buenas noches, se�or Vittorio.
- �C�mo es que llegas tan pronto? - Alberto no ha venido a buscarme.
�Por qu�?
No lo s�, le he llamado pero ya hab�a salido.
Le habr� surgido un contratiempo y no habr� podido avisarte.
�L�stima! Ya me iba, cre�a que lo encontrar�a en el portal.
- Quer�a preguntarle si ven�a el domingo con nosotros a Montecompatri a ver a tu t�a.
- Se lo pregunto ma�ana. - Me voy, retomo el servicio a las 8.
- Buenas noches, Elena. - Buenas noches, se�or Vittorio.
- Buenas noches, se�ora Rosa. - Buenas noches.
- �Todav�a no os tute�is? - Lo hemos intentado, pero no hay forma.
- Con el tiempo... - Claro.
- Por favor. - Gracias.
Adi�s, Elena. A ella la tuteo, �has visto?
Cuidado que te lo quito.
- Menudo negocio. Buenas noches. - Buenas noches.
Menos mal que estaba Don Vittorio. Se me ha pasado el mal humor.
Adi�s, Lucia.
�Tira!
�Qu� est�is haciendo?
Estamos ajustando los arreos del caballo. No es asunto tuyo.
Marisa sigui� los consejos de su madre
con la esperanza de comprarse algo m�s que una m�quina de coser.
Deja que te vea en el espejo.
Aqu� est� el mant�n.
Bien.
Cubrimos un poco esta tela.
Enseguida, se�ora.
Ya est�. El pelo recogido, �no?
As� est� bien. Hazla girar. Un poco a la derecha.
A este vestido le ponemos esto.
Este otro lo probaremos con el otro vestido.
Ya lo tengo.
As�.
Bien, engancha la diadema.
Esto est� verdaderamente bien.
Esta l�nea le queda muy bien.
Ahora probemos con unas enaguas.
�A�n aqu�? �Y el vestido?
Voy enseguida, se�ora.
Ponle la funda y la enagua.
G�rate un poco. �A ver?
�Muy bien!
Diga. �S�?
De Blasi, le llaman por tel�fono.
�Diga? S�, soy yo.
Te he dicho muchas veces que no me llames al trabajo.
S�, s�, no he podido. Est� bien, nos vemos esta noche. Adi�s.
- Disculpe, se�or. - De Blasi no se justifique.
Son cosas que le ata�en a usted, �no?
- �Qu� pasa? - Nada.
- Tienes los ojos rojos, �has llorado? - No, �por qu�?
- �Qu� pasa? �Te has enfadado? - No.
- �Tienes una cara! - Es la m�a, no la puedo cambiar.
�Las tienes fr�as?
�Qu� ignorante! Los guantes se llevan siempre, en verano y en invierno.
Complementan el vestido.
Yo ser� ignorante, pero t� eres tonta.
�A qu� viene tanto misterio? Estoy segura de que has llorado.
- No, te aseguro que no. - Te has peleado con Alberto.
�Por qu� �bamos a pelearnos?
Entonces, �por qu� no viene a buscarte desde hace tres d�as?
Porque est� haciendo horas extras.
Ah� est�, �ves? De tanto leer fotonovelas,
- te montas cada historia. Adi�s. - Adi�s.
- Hola, Alberto. - Hola, Elena.
�Qu� te ha pasado? Hace 3 d�as que no vienes. �Por qu� estuviste tan seco por tel�fono?
Te he dicho que no me llames a la oficina.
No quiero que mis compa�eros se enteren de mis cosas. Adem�s, est� el jefe.
S�, lo s�, perd�name, estaba preocupada por ti.
�Preocupada por qu�?
No te dejas ver desde el domingo.
Y hoy no habr�as aparecido si no te hubiese llamado.
En efecto. Adem�s, tenemos que hablar.
- �De qu�? - Vamos a alg�n sitio.
Sabes que no me gusta discutir en medio de la calle.
- �Qu� pasa se�ora Lucia? - �Algo va mal?
No, nada. �Siempre hab�is sido tan altos?
Parec�is dos cipreses.
No querr� que nos cortemos las piernas.
- �Te has vuelto loca? �Compras libros? - Siempre me dices que soy una ignorante.
�Es un delito si una quiere instruirse? �Por qu� no compras t� tambi�n?
- S�, tira el dinero as�. �Menos mal! - �Cu�nto cuestan todos?
"El monstruo y una virgen", 300 liras.
"El c�mplice sin rostro", 350.
"Los Borgia", 250.
- �Son de oro? - Esos son los precios.
- Cojo solo "Los Borgia". - 250 liras.
- Dej�moslo en 200, est� manoseado. - �Bromea? A m� cuestan 200 liras.
D�jeme ganar 50 liras.
Es lo que vale el cine. Con 250 liras en esto se entretiene una semana.
Dame 250 liras.
El s�bado te lo devuelvo.
Por la noche en vez de jugar a ping pong, �no podr�as ir a la escuela nocturna?
�No te das cuenta de lo ignorante que eres? �Y cu�ndo te cortas el pelo? Pareces Tarz�n.
�Y las u�as?
�Te has vuelto loco?
�Esta es forma de pararse?
�Tengo que pedir permiso por certificado?
- �No has visto el stop? - Haga lo que quiera.
Suerte que no se ha hecho nada el coche.
Suerte la tuya. Si no ver�as.
Ser� mejor que te vayas. Si no te las ver�s conmigo, �entendido?
- �Te has hecho da�o? - Aqu�. - �D�nde?
�Aun te duele?
No.
He pensado mucho lo que voy a decirte. Pero es necesario que lo diga.
Despu�s de lo que supe el domingo, nuestra relaci�n tiene que acabar.
- �De qu� te has enterado? - De que tu madre tiene un amante.
- �Qu� dices? �Te has vuelto loco? - �Loco, yo?
- Me lo ha dicho �l mismo. - �l, �qui�n?
- Ese tipo, el ferroviario. - �El se�or Vittorio? �Qu� te ha dicho?
Que espera a que nos casemos
para instalarse en casa de tu madre.
�Pero qu� dices?
S� lo que digo. Y t� me has hecho venir igualmente a tu casa.
D�jame que te explique. Me enter� el otro d�a.
Mi madre me ha contado que don Vittorio quer�a casarse con ella. No hay nada malo en ello.
Nunca ha habido nada malo entre los dos.
Est�n prometidos.
S�, prometidos. Aunque no como nosotros.
Tu como hija tienes el deber de defender a tu madre.
Por otra parte, yo tambi�n debo defenderme y a mi familia.
As� que aunque me disguste hacerlo, me veo obligado a interrumpir nuestras relaciones.
No podr�a presentar a mi madre a una mujer como es tu madre.
�C�mo te atreves a hablar as� de mi madre?
Mi madre es buena, honesta. Ya querr�as que la tuya fuese como la m�a.
Fuera. �L�rgate!
Eres un canalla.
Elena est� muy rara. No come, no duerme.
Por la noche se pasa horas con la luz encendida.
De Alberto ni rastro. No querr�a que se hubiesen peleado.
�Y si fuera as�? �Qu� novios no se pelean? Los j�venes, ya se sabe.
Esperemos que no sea nada serio.
- �No! - Pero no estoy tranquila.
Un d�a de estos me decido y voy a hablar con Alberto.
- Hola, Mam�. - Hola.
Buenas noches.
Buenas noches.
- �Por qu� llegas tan tarde? - Me he entretenido abajo con Alberto.
Ese cuando empieza a hablar no hay quien le pare.
�Quiere sentarse? �Toma algo con nosotras?
No me lo diga dos veces. Mil gracias.
Elena, �le has dicho lo de la excursi�n del domingo?
Se lo dir�, pero no creo que pueda. Tiene un trabajo extra que hacer.
�Tambi�n en domingo?
S�, tambi�n.
A mediod�a, cuando llov�a, las chicas iban a comer a la lecher�a del se�or Cesare.
Yo tambi�n iba.
En parte, para no mojarme y en parte porque me gustaba verlas.
Aquel d�a no estaban alegres como de costumbre.
No, y no quiero que lo sepa.
Un d�a me inventar� una historia. Le dir� que ya no me gustaba.
Que estaba harta.
Le dir� que le he plantado yo.
Si se lo dijese ahora, adivinar�a que no es cierto.
�No se lo has contado a nadie?
No.
Madre m�a, �como es posible?
�C�mo puedes aguantar sola esa carga? Yo habr�a reventado.
Nada de disgustos. No se lo merece. Es un desgraciado.
Ning�n hombre se merece que suframos por ellos.
�Sab�is lo que deber�amos hacer?
Olvidarnos de los hombres. �Para lo que sirven!
Y adem�s, se portan de una forma...
Pero...
Venga, no llores.
- Buenos d�as, contable. - Buenos d�as, se�ora.
Perdone que me haya atrevido a venir a molestarle.
- Pero necesitaba hablarle. - �A m�?
- Tengo que decirle un par de cosas. - Entonces, aqu� no.
Al menos, resguard�monos de la lluvia.
- �Qu� quer�a decirme? - No le ser� dif�cil imaginarlo.
Ya no le vemos. Y he pensado que se han peleado.
- �No le ha preguntado a su hija? - Ha dicho que no pasa nada. Pero no la creo.
Siento que su hija no le haya dicho la verdad.
Se habr�a ahorrado esta penosa conversaci�n.
Ahora se la digo yo. Ser� tan franco como suelo ser.
Las razones de mi ruptura con su hija son de �ndole moral y tienen que ver con usted.
�Yo? �Qu� tengo que ver? Disculpe pero no le entiendo.
Eso es lo m�s grave.
Evidentemente, en materia de moral
tenemos conceptos completamente distintos.
No comprendo lo que me dice.
Pero en cuanto a moralidad,
- no tenemos que aprender de nadie. - Seg�n se mire.
Entonces, le dir� que es m�s inmoral un hombre que abusa de una chica honesta y seria.
- �Qu� insin�a? - Elena me lo ha contado todo. Ha vuelto a casa llorando.
Me ha pedido perd�n por lo que ha hecho. Cre�a que era usted honesto.
Pens�: "Si se quieren, que se casen. "
No se trata ni de m� ni de su hija. No cambie las cartas que hay sobre la mesa.
Es de usted de quien se trata. He interrumpido mi relaci�n con su hija
el d�a que descubr� la suya con ese hombre. Espero que ahora lo entienda.
�No creer� que iba a vivir en la misma casa con el amante de mi suegra?
Usted ha pensado que yo y el se�or Vittorio...
�Y se lo ha dicho a mi hija? �Qu� le ha contestado?
- Es in�til continuar. - No es in�til. Quiero saber qu� le ha dicho.
�Qu� quiere que diga una hija?
Elena le ha dicho que no es cierto. Y usted tambi�n lo sabe.
�C�mo ha podido pensarlo? Disculpe, m�reme.
Se�ora, por favor. No montemos una escena en la calle.
�La gente nos mira!
A usted le preocupa la gente, pero no mi hija.
No le preocupa ofenderme. �Qu� clase de hombre es usted?
Prefiero no responder.
Escuche, contable...
�Contable!
Por el amor de Dios, no se vaya. Esc�cheme.
Perd�neme si le he dicho algo que le haya ofendido.
Tiene que entenderme, soy una madre desesperada.
Lo que ha pensado no es cierto. Para m�, Don Vittorio es un buen amigo.
S�, le tengo simpat�a y cari�o. Pero entre nosotros nunca ha habido nada.
Ni siquiera un mal pensamiento. Le dir� la verdad.
El otro d�a me pidi� que me casara con �l. Pero yo no le di importancia.
S�, ya.
No cre� que usted quisiera venirse a vivir con nosotros.
Entonces... S� que es mucho mejor.
No le faltar� de nada, se encontrar� a gusto.
Se ahorrar� la criada.
Si lo prefiere, yo me voy y les dejo la casa.
Tengo una hermana que vive en el campo.
Tengo que irme.
Por favor, vuelva con Elena.
Vaya a buscarla, la har� feliz. No puede imaginar cu�nto sufre.
- Est� bien, ir�. - Por favor. Y no le diga que nos hemos visto.
Que hemos hablado. Vaya usted, se lo ruego.
Ven a ver si no lo crees.
Est� abajo esperando.
�Has visto?
Ahora arr�glate un poco. Si te ve con esa pinta se asusta, �no?
Su�ltate el pelo, te dejar� mi broche, �vale?
- S�. - Vamos, venga.
Emp�lvate un poco y ponte carm�n, �no?
- P�inate bien. - Por favor, no hagas la tonta.
�No te pondr�s a llorar?
- Ten el broche. - Intenta no darle importancia.
Precisamente t� me dices esto, si Augusto tarda cinco minutos,
te dan convulsiones.
Por cierto, dile a Augusto que no me espere. Dile que tengo que hacer horas extras.
Que me espere a la hora de siempre en mi portal.
Ya sabes, no te rebajes.
Hola, �qu� te pasa? �Por qu� esa cara?
Ya sabes que no me gusta verte con la cara triste.
�No dices nada? �No te alegra que haya venido?
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
Marisa me ha dicho que ahora no puede bajar porque tiene que acabar un trabajo urgente.
- Est� bien, la espero. - No, acabar� muy tarde.
Me ha dicho que la esperes despu�s de cenar,
- a la hora de siempre. - Est� bien.
- Adi�s. - Buenas tardes.
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
Buenas tardes, �qu� tal?
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
- �C�mo est�? - Bien, gracias.
Esta tarde termin� pronto y decid� venir a buscarla.
Ha tenido una idea estupenda.
Permita que le presente a mis amigos.
- Mucho gusto, Lucidi. - Encantado, Trota.
- Debo irme, si no se me har� tarde. - Nosotros la acompa�amos.
�Qu� te parece?
Este modelo quiero que lo presente ella en el desfile.
Por favor, tomad nota.
Tiene un encanto natural.
Con tu figura...
�Quieres echarte el chal hacia atr�s?
S�, as�. Deja que te vea.
Date la vuelta. Est� bien, sin duda.
Con tu figura, tienes carrera asegurada, hija m�a.
Ahora veamos a Giovanna.
�Subes a casa, esta noche?
No, no puedo, tengo una cita en el centro.
- �Con qui�n? �Con una chica guapa? - �Mira que eres boba!
- Elena... - No, esta noche no,
has dicho que tienes una cita.
Adi�s, hasta ma�ana.
- Ven aqu�, quiero decirte una cosa. - Ya me lo dir�s ma�ana.
- Buenas noches, se�or Vittorio. - Buenas noches.
- �Qu� le pasa? - Nada.
Parece que se le haya muerto alguien.
- Estamos todos vivos. Buenas noches. - Buenas noches.
- Hola, mam�. - Hola.
�Has preparado algo bueno para comer?
Estoy preparando sopa. Se ha hecho tarde.
�Vamos el domingo a ver a la t�a?
- Como quieras. �Viene tambi�n Alberto? - Claro que viene.
As� somos cuatro. Yo, t� y el se�or Vittorio.
- No, el se�or Vittorio no viene. - �Por qu�?
Porque le he echado. Le he dicho que no venga m�s.
- �Qu� ha pasado? - Nada.
Me he cansado de verlo en casa tonteando. Estoy bien sola.
- No es verdad, ha pasado algo m�s serio. - �Qu� tonta eres! �Qu� quieres que pase?
T� eres joven, no lo puedes entender. Para ti la vida aun no ha empezado.
Pero yo a mi edad, �qu� ganas de marido voy a tener?
Es m�s, �sabes qu� he pensado? El domingo quiero hablar con tu t�a.
Si quiere, cuando te cases me voy con ella.
- �A Montecompatri? - S�, �qu� tiene de raro?
Siempre has dicho que no ir�as all� ni muerta.
�Tonter�as! Estoy cansada.
�Nunca has pensado que tu madre lleva 30 a�os trabajando?
Claro, los hijos.
�O prefieres que me quede aqu� para haceros de criada a ti y a tu marido?
- Pero mam�, �qu� dices? - S� muy bien lo que me digo.
Pero yo y Alberto no tenemos claro que vivamos aqu�.
�Por qu� no? �Por qu� no deber�ais venir?
El piso es bonito, limpio, cuesta poco.
Podr�ais ahorrar, guardar una parte del sueldo para cuando lleguen los ni�os.
De momento, podr�ais venir aqu�.
Nunca lo hab�a pensado.
No s� si �l querr�.
Prueba a dec�rselo. Ver�s como acepta.
Ahora trazo en torno a este punto un c�rculo, o circunferencia...
- �Qu� has hecho? - Nada.
- �Te has peleado otra vez con Marisa? - No, no me he peleado.
�Entonces?
Me he dado cuenta de que Marisa no es una chica que me convenga.
- Elle quiere uno rico, un se�or. - �Te has vuelto loco?
�Quieren guardar silencio los del primer banco?
�O quieren quedarse en asnos?
�Han olvidado que est�n aqu� para aprender?
�Sigues siendo un chiquillo! Aun tienes que acudir a m� para aprender ciertas cosas.
Dichosa t� que te vas a Salsomaggiore.
Dicen que sus aguas son milagrosas para las mujeres.
- Quiz� a m� me vendr�an bien. - �Y qu� le digo a Augusto?
No te preocupes, siempre hay una excusa.
�Cu�ntos d�as tienes que estar fuera? - No lo s�, por lo menos tres o cuatro.
�Sabes qu� le diremos?
Que te has ido a ver a la t�a Carla a Carsoli, que est� enferma.
- S�, y va y se lo traga. - �Por qu�, no puedes tener una t�a en Carsoli?
- No, nunca le he hablado de esa t�a Carla. - Los novios no hablan de eso.
- �Se puede? - �Qu� quieres?
- Tengo que hablar con Marisa. - Soy yo.
Ha dicho Augusto que esta noche no puede ir al sitio de siempre.
�Por qu�?
Porque tiene que ir al hospital a ver a su t�a.
Buenas noches.
Adi�s.
�Mira t� por d�nde! A saber d�nde va �se.
�Qu� es eso del sitio de siempre?
Abajo, en la esquina, donde solemos vernos.
�Esquina? Te voy a ense�ar yo a ponerte en las esquinas.
Inv�ntate cualquier excusa.
- Di que tienes que ir por el agua de Mar�a. - S�, te crees que es muy f�cil.
Nosotros tambi�n ten�amos caballos.
Antes de la guerra, se entiende.
Mi t�o por fin ten�a... �C�mo se dice? Un criadero.
- �Cu�nto es? - Cien liras.
Ya est�, tenga.
- Marisa, no te preocupes por Augusto. - Gracias.
Cuando le vea, hablar� con �l. Ya ver�s c�mo se traga que te has ido a Arsoli.
Es Carsoli, por favor. Acu�rdate. A ver a la t�a Carla.
Est� bien, a Carsoli a ver a la t�a Carla.
Adi�s.
Adi�s.
Divert�os.
Adi�s.
Adi�s.
Adi�s.
- Adi�s, Carmela. - Adi�s.
Alberto, en cuanto llegue te escribimos.
Hasta pronto, adi�s.
Adi�s.
- �Qu� ha pasado? - Elena se ha envenenado.
�Nos acompa�as al hospital de San Giacomo? La han llevado all�.
- �Y Marisa? - Est� fuera. - �C�mo?
�Qu� dices? Ha ido a avisar a la madre de Elena.
- Vamos al hospital. - Vamos.
- �No, Lucia! - �La quiero ver!
Elena tiene que estar tranquila. No te alteres.
�Quiero verla!
�Augusto! �Elena, pobre Elena!
- �C�mo ha sido? - Nos est�bamos vistiendo.
Y al ver que el cuarto estaba cerrado, se lo dijimos al encargado.
Ha tirado la puerta. Y hemos encontrado a Elena en el suelo.
Parec�a muerta.
No, no es cierto, estaba sentada. Yo la vi.
Ten�a los ojos abiertos. Parec�a mirarnos pero no ve�a a nadie.
�Qu� se habr� tomado?
Quiz� uno de esos potingues para dormir.
S�, es cierto. Ten�a un tubito de "Veronal" en el bolso.
�Elena! �Elena!
�D�nde est�?
�D�nde se la han llevado?
�Elena!
Marisa me hab�a dicho que la vigilara.
Que cualquier d�a pod�a hacer una tonter�a.
Ahora cuando vuelva, la tomar� conmigo.
S� que la pagar� conmigo.
- Entonces, es cierto. - �Qu�?
Que Marisa se ha ido.
S�, se ha ido.
�Auxilio! �Canalla! �Te lo estoy diciendo!
- �Se ha ido a Salsomaggiore! - �A Salsomaggiore?
- �Por qu�? �Qu� tiene de malo? - �Te digo que est� mal!
�Por qu�? �Tiene que acabar como yo, haciendo de criada para un desgraciado como t�?
No, querido m�o. Ella ser� una gran se�ora, �entendido?
- �Una zorra ser�! - No, querido m�o.
- �Ya te aviso! �Har� lo que yo diga! - �Pero qu� dices?
Ya me has o�do.
- �Por qu� se pelean en casa de Marisa? - Se oye un jaleo...
�No lo sab�is? Marisa se ha escapado de casa.
- �No! - �En serio? �Y d�nde ha ido? - Se ha escapado con el novio de una amiga.
- Y aquella del disgusto se ha envenenado. - �Qui�n se ha envenenado?
- Parece ser que Marisa. - El chico la ha dejado embarazada.
Por eso el se�or Ascenzio pega a su mujer.
- �Qu� ha pasado? - El se�or Ascenzio est� matando a su mujer.
Marisa, la hija, se ha escapado de casa.
�Y Augusto?
Se ha ido a la caza de los amantes.
No es cierto.
A m� Rolfo me ha dicho que Augusto del disgusto
se ha ido para alistarse en la Legi�n Extranjera.
- �Marisa! - �Hola!
�Qu� contesta estoy de volver a verte!
�Qu� tal? �Qu� guapa est�s!
T� tambi�n.
He venido directa a verte. �Est�s contenta?
- Mam�, �las pones en agua? - S�.
- Oh, se�ora, buenos d�as. - Buenos d�as.
- Va, cuenta, h�blame de ti. - No, cu�ntame t�.
�Has esperado a que me fuese para hacer esa tonter�a?
Por favor, no quiero hablar de eso. Dime, �te has divertido en Salsamaggiore?
�Imag�nate que juerga! No he hecho otra cosa que vestirme y desnudarme todo el d�a.
Por la noche no ve�a la hora de irme a la cama.
�Y Augusto?
�Qui�n sabe? No ha pasado por casa.
Y mi padre no lo ha visto en la escuela.
Con todas las historias que le habr�n contado de m�.
- �C�mo est� la moribunda? - Buenos d�as, doctor.
- No estoy mal, gracias. - Va mejor, �eh?
Creo que en unos d�as la podremos mandar a casa.
- Gracias. - �Est� contenta? - S�.
En cambio creo que por aqu� hay alguien que no est� demasiado alegre.
- Adi�s. - Adi�s.
- Muchas felicidades. - Gracias y adi�s.
- Hola. - Hola.
Te he tra�do naranjas.
Gracias.
- �Cu�ndo vienes a casa? - En unos d�as.
- �Est�s curada? - Casi.
Bueno, me voy.
- �No te sientas un momento? - No, tengo cosas que hacer.
- Qu�date, y luego te vas con Marisa. - No, me voy. Adi�s.
Adi�s.
�Has visto? Ni siquiera me ha saludado.
Mejor, as� al menos s� que todo ha acabado.
�Por qu� dices eso? Ya ver�s como vuelve.
Ya no me encontrar�.
Cuando una ha vivido, ha le�do, ha visto mundo,
comprende que el amor es una tonter�a.
Que la vida es una ilusi�n.
�Marisa! Este vestido te sienta de maravilla.
�Lo has visto? En la sala todos te miraban.
Solo ten�an ojos para ti. Eres la m�s guapa de todas.
Fig�rate si te ve Augusto.
Marisa, �por qu� no vienes esta noche a bailar con nosotras?
- �Est�s de guasa? - No, �por qu� no vienes?
- �Ve, no? - Tengo unos amigos simpatiqu�simos.
- �Ve! - �C�mo voy a ir?
Dec�dete. �Es por el vestido? No importa.
Se lo diremos a la se�orita Anna. �Se�orita Anna!
�S�?
- �Puede prestarle el vestido a Marisa? - Claro.
Tenemos que ir a bailar.
- Basta que lo lleve ma�ana al taller. �Est� bien? - Claro.
- Siempre tienes suerte. - Vamos.
�Ojal� pudiese ir contigo!
�Vamos?
Ten cuidado de no pisarlo. As�.
- Muy bien. - �Voy tambi�n yo?
Repli�gatela.
Perdone, �de d�nde es usted?
Soy de Roma.
- No la he visto nunca por aqu�. - Vivo en las afueras de Roma.
�Tiene una villa en Appia?
S�, eso es, por esa zona.
�Has visto qu� elegancia?
Apuesto a que el que bailaba con Marisa era un noble.
- �Y t� c�mo lo sabes? - Se nota enseguida. Ten�a el cabello rubio.
Cuidado, no estrope�is los vestidos.
- Date prisa, que te espero. - Pon aqu� el ba�l.
Venga, esas cajas.
�Todo bien? S�, todo bien.
Lucia, �d�nde vas?
- Siga a ese coche, r�pido. - �Qu� coche? - Aqu�l. No lo pierda de vista.
- �Qu� hacemos ahora? - No se preocupe, no se la van a comer.
Muy pronto lo dice. Hoy en d�a...
- �No lee los peri�dicos? - S�, s�.
Todos los d�as secuestros, asesinatos, chantajes.
�Nunca ha o�do hablar de la trata de blancas? - �Qu� tiene que ver?
�En qu� mundo vive? �No ha visto la pel�cula " Persianas cerradas"?
- Yo no. - Mal. Es muy instructiva. Fig�rese hay una chica seria, honesta...
novia de un ingeniero, que tiene una hermana,
bueno que la ten�a. Llega el padre y le dice: "Tu hermana ha muerto".
- En cambio no estaba muerta. - �No? - La han raptado.
- �Y sabe d�nde hab�a acabado? - �Yo qu� s�?
En una de esas casas.
�Aquella no es su amiga?
S�, es ella.
- Dios m�o, ese la rapta. �Sig�mosle, r�pido! - �F�cil decirlo, a ese Studebaker!
Dese prisa, va.
�Vamos!
Si no los perderemos de vista.
- Oiga, me parece que he visto a su amiga en alguna parte.
�Pero qu� dice? Mi amiga es una chica seria. Nunca va a ning�n sitio.
- �Qu� tiene que ver? Dicho as� parece que viva en una campana de cristal. - M�s o menos.
- Siempre est� en casa, o en el taller. Nunca sale. - �D�nde trabaja?
Hace de modelo en la " Fontana", en la Plaza de Espa�a.
Ah� la he visto. Siempre va a mediod�a con una amiga a sentarse en la escalinata. - Soy yo.
- No, es otra, tiene el pelo casta�o. - Ah, Elena. Pero yo siempre estoy con ellas.
Pues yo nunca la he visto.
�C�mo que no? Soy la que discute con el de la gasolinera.
Ser� que yo siempre miro a la otra.
- �C�mo dice que se llama? �Elena? - S�.
�Qu� ha sido de ella? Hace muchos d�as que no la veo.
- Se ha suicidado. - �Qu�?
- �Se ha suicidado? �Est� muerta? - No, no est� muerta. Ahora est� mejor.
- Corra, o no volveremos a ver a Marisa. - S�, s�.
Oiga, cu�nteme un poco. �Por qu� ha hecho algo as�?
- �Y del contable ni rastro? - Nada. Ya ve qu� sinverg�enza.
- Se suicida por amor. - �Qu� va a ser amor?
- �Por qu� va a ser? - Por orgullo. Le dio el punto.
Apuesto a que ya no se acuerda del contable.
�Si usted lo dice! Dese prisa en lugar de hablar tanto de Elena.
O ya no la encontramos.
Tranquila, este cacharro es viejo pero fuerte.
�A d�nde la lleva, al campo? Pobre Marisa, esperemos que aun est� con vida.
- �Va usted armado? - Yo no.
�Entonces qu� hacemos? Ese nos lleva a un descampado y nos liquida.
No se exalte. Ni que estuvi�ramos en el Oeste.
Es usted un irresponsable. Con qui�n he ido a topar.
�Dios m�o, han desaparecido!
�Pare!
Aqu� no hay nadie.
�D�nde se habr�n metido?
Ah� est�, ese es su coche. Bajemos.
�Qu� hacemos? Ni siquiera tiene una pistola.
- Bueno, que debo... - Coja al menos algo de hierro, �no?
Pero aqu� no hay nadie.
Ha dejado la radio puesta, estar�n cerca.
- Se la ha llevado al prado. - �Al prado?
- S�, para estrangularla. - �Qu� va!
Vamos a ver. Vaya usted delante, que ve mejor.
�Qu� es esta cosa? �Qui�n me lo ha puesto?
D�jalo estar, total no es m�o.
- Venga, se�orita. - �Mira qu� cogorza!
�De qu� se r�en esos? �Les estampo un zapato en la cara, como no paren!
�Est�s borracho? �No puedes tenerte en pie!
- Porque yo quiero a mi Augusto. - �nimo, estamos llegando a casa.
Quiero mucho a Augusto.
- �Oyes lo que digo? - S�, lo s�. �Te acompa�o hasta arriba?
Conozco el camino a casa. D�jame en paz.
Tiene que salir Irene. Le saco los ojos.
Seguimos retransmitiendo ritmos y canciones desde "La taberna dell'orso" en Roma.
- �Quieto! �D�nde la ha dejado? - �A qui�n?
- �Qu� le ha hecho? - �A qui�n?
Llevamos toda la noche sigui�ndole. �Qu� le ha hecho a Marisa?
- �Marisa? �La chica que he acompa�ado a casa? - �A su casa?
Pobrecilla, se encontraba mal. Se ve que no est� acostumbrada a beber.
- Usted debe de ser Augusto, su novio. - �Yo?
No se preocupe, no debe temer nada.
Durante el trayecto no ha dejado de llorar y hablarme de usted.
Debe de quererle mucho.
En cuanto a usted, ser� mejor que no se deje ver por aqu�
porque Marisa ha dicho que en cuanto la vea le saca los ojos.
- �A m�? - A usted.
Y usted, con una novia tan guapa,
har�a bien en cuidarla, en lugar de ir por ah� de noche, jugando a las persecuciones.
C�mo hemos quedado con ese. A lo mejor era un conde.
�Yo qu� tengo que ver?
Parec�a querer matarlo con el gato.
- D� gracias al cielo de que no es mi hermana. - �Por qu�?
Porque de serlo no le librar�a nadie de un par de azotes.
- �No ir� a dejarme tirada? - Se lo merecer�a.
Tiene suerte de que soy un servicio p�blico. Suba.
- �D�nde vamos? - Calle Luca Catalano.
- �D�nde est�? - En Capannelle.
- En Capa... - S�.
Deb� imaginarme que viv�a usted en el centro.
�Qu� diferentes eran ahora los domingos de nuestras amigas!
Despu�s de haber paseado sin rumbo ni motivo,
acababan cansadas en un banco de Villa Borghese.
Ya no hablaban de Augusto, Alberto, Amleto.
Pero todas encontraban feos, antip�ticos y aburridos a los jovencitos que las segu�an
o merodeaban alrededor.
�Las se�oritas est�n solas?
- �V�monos! - �Qu� fastidio!
Podemos hacerles compa��a.
�Damos una vuelta en coche?
- Apuesto a que este del coche solo tiene las llaves. - No le des cuerda a la gente.
Se�orita Lucia.
- El taxista. �Qu� le digo? - �Qui�n es?
El taxista de la otra noche, le debo 2.000 liras.
Peor ser� que huyas, no quedar�as bien. Vamos.
- Buenos d�as. - Buenos d�as.
Disculpe por las 2.000 liras, le he buscado por la Plaza de Espa�a, y no le he encontrado.
No se preocupe por las 2.000 liras, ni siquiera me acordaba.
- Mi amiga Marisa. - Marcello Santoni.
- Esta es Elena. - Encantado.
Ya sabemos las peripecias que pasaron usted y Lucia.
- Taxi. - Ocupado.
- La bandera est� levantada. - Ahora la bajo.
- Y t� dec�as que era f�cil encontrar un taxi. - Ya est�.
- Si quieren acomodarse. - Vamos.
�Sube!
- �D�nde vamos? - Donde quiera.
Yo me ocupo.
�No pierde el tiempo ese!
�Qu� pasa? �Piensas en Augusto?
�No le has vuelto a ver?
Le he visto saliendo de casa. Estaba delante del bar. Ha fingido que no me ve�a.
Pero he visto que se ha puesto p�lido.
Iba vestido todo de azul. Se habr� ido a bailar con Irene.
No controlo este tipo de baile.
- �Por qu�? Baila muy bien. - S�, s�.
- �Y tus pretendientes? - Les he mandado a paseo.
No tienes ni idea de lo est�pidos que son los hombres altos.
�Y Amleto?
Se ha ido con una que le dobla la estatura. Una rubia.
Estar� contento.
Pronto se dar� cuenta de que las chicas altas son todas unas est�pidas.
A los hombres les importa poco si una mujer es est�pida o inteligente.
�Sabes qu� te digo? Los hombres son todos unos cerdos materialistas.
A Elena le ha sentado bien el paseo. �Has visto c�mo se divierte?
Se nota que es taxista. Ha puesto la cuarta.
Si contin�a as�, dentro de un mes le pide que se case.
�Un mes? Se lo pide en una semana.
- Est� usted loco. - �Por qu�?
�Qu� tendr�a de raro que nos cas�semos?
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
Vamos a casa.
Flor de rosa, es in�til que vayas de guapa.
- Toma. - �Por qu�? - Va, sube.
Total tu chico no se casa contigo.
- Ya est� bien, �no? - �No se puede cantar?
- Si no te callas, te lo parto en la cara. �A qui�n?
- �A ti, est�pida! - �Cretina!
�Qu� me vas a poner morada? �Payasa!
El taxi es m�o. Es una vieja tartana, pero pronto me comprar� uno nuevo.
Solo que hace falta un mont�n de dinero. Cuesta m�s de un mill�n.
A plazos tardar�a unos tres a�os.
S� que no es un gran futuro el que te ofrezco.
Pero soy un chico serio y simp�tico.
Bueno, esto lo s� porque me lo dicen todos.
Adem�s, mi familia no es un problema.
Somos ocho hermanos y cinco ya est�n casados.
As� que mi madre tiene ya unas cuantas nueras con las que desahogarse.
Ya hemos llegado.
�Cu�ndo nos volvemos a ver?
- Elena. - �S�?
Quer�a decirte que a mi madre no le disgustar�a otra nuera.
- Adi�s. - Adi�s.
- Buenas noches. - �C�mo es que no se le ve?
Me han transferido al personal viajero. Razones de servicio.
Esta noche acompa�o a un amigo que vive por aqu� y me ha invitado a tomar algo.
- �Por qu� no viene a saludar a mam�? - No, no ser�a oportuno.
- Adem�s, a estas horas habr� salido. - �Qui�n, mam�?
�Ya ha olvidado que mam� no sale nunca?
No, no ser�a oportuno. Adem�s, esta noche salgo para Calabria.
Si no viene por las buenas, le forzar� a venir, vamos.
Si insiste...
Ver� qu� contenta se pone mam�. - Esperemos.
Mam�, tienes una visita.
- Yo no quer�a, pero Elena insisti� tanto... - �Cu�nta historia!
- Buenas noches, se�ora Rosa. - Buenas noches, se�or Vittorio.
- �Qu� haces? - Me voy.
�D�nde?
Me marcho, me han despedido.
- �Por qu�? - Porque he crecido, ya no doy el peso.
Deja de comer unos d�as tantos espagueti, date unos ba�os turcos y pesar�s como antes.
- S�, para lo que me importa. - �Qu� clase de jockey eres t�?
Vamos, ve. Hablaremos con mi padre y ver�s c�mo lo arregla todo.
Pero ya no me apetece ser jockey.
- Prefiero crecer. - �Por qu�?
- Porque quiero casarme contigo. - �Por eso te hinchas a espaguetis?
Me he dado cuenta de que los hombres altos son unos est�pidos. Prefiero los bajitos como t�.
Al menos esos no me los quita nadie.
A prop�sito, �qui�n era esa rubia con la que ibas paseando la otra tarde?
- Una polaca. - �Una polaca?
S�, una pr�fuga de Cinecitt�, por 100 liras cada noche paseaba conmigo para darte celos.
Una polaca.
Ahora va a resultar que los bajitos tambi�n sois lelos.
Ay, mam�. Primero os port�is como chiquillas y luego ponme pa�os. �Toma!
- �Se puede? - Hola, Augusto.
- �Y Marisa? - Hoy se ha peleado a base de bien.
- �Con qui�n? - Con Irene.
- �D�nde est�? - Aqu�, en la cama.
�Has venido a defender a tu bella?
�No te acerques!
- Ac�rcate m�s a mi hija y te parto la cara. - Con usted hablo luego.
�Qu� quieres?
A partir de ma�ana, preparamos los papeles y nos casamos.
�Augusto!
�Y la casa, lo ten�is resuelto?
Estaremos aqu� hasta que encontremos, luego
- �En mi casa? - Giulia, por fin alguien a tu nivel.
No pongas esa cara. Dentro de poco vamos a ser abuelos.
- �Te he hecho da�o? - No.
Adi�s Marisa, adi�s Elena y Lucia.
Ya no volver�is a sentaros en la escalinata los d�as de sol.
Vuestras juveniles voces no volver�n a alegrar mi trabajo.
Por eso, he querido relatar vuestra historia.
La historia de vuestra juventud.
Adi�s chicas de la Plaza de Espa�a.
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