All language subtitles for Vicente Aranda - Asesinato en el Comit├® Central (1982) SPA

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Original subtitles

El sonido bien.

¿Habéis probado la grabadora?

Julvito, ya sabes que a Julián no le gusta que los

miembros del comité entren en la sala antes de tiempo.

Solo quería un poco de tranquilidad para estudiar mi intervención.

Tú dirás dónde me meto.

Se hace antes, en casa.

A que te voy a tener que recordar que además de ganarme la vida con el negocio,

el pescado, soy miembro del comité central, al junto de la sección económica

y delegado de las relaciones del partido en

provincias, ¿sabes cuántas horas tiene un día?

Anda.

¿No habías autorizado el concierto donde dulce y nos?

Sí, ¿por qué?

Si soy el responsable del orden, se me avisa.

¿O no?

No te van a dejar fumar.

Y luego dirán que soy un dictador.

Empecemos.

Un momento, ¿qué van a entrar los de la tele?

Si quieren, pueden quedar.

Sería muy interesante, pero hemos de ir a filmar

el inicio de la reunión del ejecutivo del PSOE.

A ustedes, pero aquí se enteraría de más cosas.

Las reuniones de los comunistas son más importantes.

Tenis las carpetas en orden del día.

Acabaremos pronto porque ya sabéis que no puedo resistir sin fumar.

¿Qué tal el viaje?

Bien.

¿Un poco antes de arrancarnos para Madrid?

Prefiero venenos más rápidos, más contundentes.

¿Seguro que vosotros sois comunistas?

¿Pues cómo se los imagina con gorra de astragán?

Con cara de obrero.

Una manía.

Como ya saben nuestros hallentes, el hecho se

produjo ayer a las cinco en punto de la tarde.

Durante la reunión del Comité Central del Partido Comunista de España convocado en

un céntrico hotel de Madrid y en el mismo momento en que se procedía a la apertura

del acto un apagón dejó la sala totalmente a oscuras durante unos segundos.

Tan pronto se hizo la luz, todos los presentes pudieron comprobar horrorizados

como Fernando Garrido, secretario general del partido, acababa de morir a puñalado.

La convocción fue inenarrable.

La noticia se extendió como un reguero de pólvora por toda España.

Hasta el momento se ignora quién pudo ser el autor de leche.

Un flash informativo de última hora asegura que el gobierno ha designado al

comisario Fonseca para dirigir las averiguaciones sobre el mortal atentado.

Ondas, repercusiones nacionales e internacionales del asesinato de Fernando

Garrido, secretario general del Partido Comunista de España.

Bésame y dolor nacional e internacional.

El gobierno español ha desmentido que se hayan acuartelado las tropas y que la

división acorazada promete esté desarrollando maniobras tácticas especiales.

El jefe del gobierno se ha reunido con el... Siga usted que hay adelante.

En la esquina encontrará una chica con un R6 amarillo leyendo diario 16.

Se presenta y ella lo acompañará.

Mientras

tanto, siguen llegando a Madrid corresponsales de prensa de todo el mundo.

Soy Carvallo.

Les hablamos desde el hold del Palacio de las Cortes, donde el Partido Comunista de

España ha instalado la capilla ardiente para rendir un último

homenaje a quien hasta ahora fuera su secretario general.

Cientos de madrileños

rodeados del más espectacular despliegue policial.

Se encuentran aquí representantes del más variado aspecto político.

Y sobre todo, desde el pueblo.

¿Se ha resfriado?

Alergia a Madrid.

Es el polvillo de la contaminación.

Hace tiempo que me lleve.

¿Quién es el reservado?

El hotel Suecia.

Pero no lo estoy llevando allí.

Santos lo espera en la Dirección General de Seguridad.

Furio Castro comenta para ustedes la noticia.

Los de Fuerza Nueva se han pasado a toda la noche pintando.

¿Eres una profesional?

¿El taxi?

¿Tengo yo cara de taxista?

El partido.

Trabajo en el central.

Y me han destunado esto porque creen que así todo parece más normal.

¿Y no sería más normal que hubieras venido tú a buscarme el

aeropuerto sin tener que pasar por el coche de los demás?

¿Órdenes?

¿Está bien?

¡Vereficia a su muerte!

Ha sido todo tanto multuoso.

Tan desconvertente.

Como usted ya sabe, el gobierno, a pesar de nuestra protesta,

ha designado un investigador oficial poco satisfatorio.

De no haber sido el comisario Fonseca el encargado del caso, tal vez ni se nos

hubiese ocurrido la idea de solicitar su servicio.

No sé si está usted al tanto del currículum de Fonseca.

Lo estoy.

Y usted sabe muy bien que lo estoy.

Usted fue una de las miles de víctimas de Fonseca.

Una minucia.

Yo fui apenas una chinche en el zoológico de Fonseca.

Se acerca la hora.

Cuando quiera.

¿El señor ministro vendrá aquí o iremos nosotros donde el señor ministro?

El señor ministro aparecerá a todo color dentro de unos instantes.

A las 11 en punto.

Ya.

Buenos días, señores.

Veo que el señor Carvallo está allá con ustedes.

Encantado de conocerle, señor Carvallo.

Siento no poder estrechar su mano.

Bien, vayamos al grado.

Frente a la inérgica insistencia desplegada por el señor Santos Cacheco,

el gobierno está dispuesto a permitir que el partido cuente con su propio

investigador garantizándole la más absoluta libertad de movimientos.

El partido lo he elegido a usted.

Señor Carvallo, ellos sabrán por qué.

Está bien claro el por qué, señor ministro.

El señor Carvallo tiene relaciones de amistad

con algunos miembros del partido en Barcelona.

Esto nos infunde confianza en él.

Ustedes sabrán.

El señor Pérez Montesa de la Inestrilla ha sido designado

por el propio presidente del gobierno como observador.

El señor Pérez Montesa de la Inestrilla perteneció al partido comunista.

Fue una chiquillada.

Con sé que no le devonaba al partido.

¿Qué universitario de mi edad no ha filtrado

con el marxismo en algún momento de su vida?

¿No oyen ustedes una voz en inglés?

Tal vez haya una interferencia.

Soy yo, señor ministro.

Estaba probando su regalo.

Señor Carvallo, ¿pudo usted contar a toda hora, insisto, a toda hora, con el señor

Pérez Montesa de la Inestrilla y con el comisario Fonseca?

¿Por qué han elegido a Fonseca?

Porque es un buen funcionario.

Y en los casos más difíciles hay que recurrir a los mejores funcionarios.

Eso no es una respuesta, señor ministro.

Usted sabe muy bien que Fonseca inició su carrera

como infiltrado del francismo en nuestro partido.

No toleraré que se me discuta la competencia de

mis funcionarios y mi competencia para elegirlos.

No seré yo quien se lo discuta, pero Fonseca torturó

personalmente a cientos de hombres de nuestro partido.

Santos, hemos hablado de este asunto una y mil veces.

De la misma manera que muchos de nosotros hemos olvidado.

También ustedes tienen que hacerlo.

Es un divisionario de la Iglesia Azul, no os creáis, más anticomunista, queridos.

Era un demócrata, un demócrata de corazón.

Y jugará con la democracia hasta el final.

Ya te lo dije ayer, Pepe, fíjate de nosotros.

Las cosas están en buenas manos.

Yo les dejo aquí, señores.

Entrevistarme con Fonseca es excesivo para mí.

Le veré en el hotel después de comer para reconstruir los hechos.

Hasta luego.

¿Qué tal, señor Carvallo?

Sánchez Adiño.

Y principal ayudante.

Famoso Dillinger, como les llaman por ahí.

Impetillo.

Creo que mi misión está cumplida por el momento.

Mejor que hable en ustedes.

Paco, me debes una cena.

No lo olvido.

Pero dile al señor Carvallo por qué me debes una cena.

Apuesto que usted sería el elegido.

Hasta pronto.

¿Lo ve?

No hay sorpresas, cosas del oficio.

Bueno, he de confesarle que me puse desde el

principio que hubiera una investigación paralela.

Pero el señor ministro me lo pidió, dada las circunstancias.

¿Qué circunstancias?

Se preguntará usted.

¿Qué prefiere que me lo pregunte o que no me lo pregunte?

Esa carpeta que está ahí.

Está dedicada a usted.

Y usted sabe quién soy yo.

Se ha aceptado su investigación.

Es para que nunca se diga que fue un seca y llevó su trabajo movido por apriolismos.

Por clichés.

Yo soy un profesional.

Ayer perseguí rojos, hoy amarillos.

Mañana lo mejor les toca a los violetas.

U otra vez a los rojos.

¿Qué va?

Ahora tienen bien agrado el país por los cojones.

Esta vez no lo sueltan.

Los tiempos cambias.

Quisiera saber en qué fase se encuentran las investigaciones.

Aquí hay un ajuste de cuentas de la KGB como una casa.

Porque Garrido era gente de la KGB como la copa de un pilo.

¿Esas actitudes antisoviáticas?

Voy a ponerlo en contacto con este chibito.

Sí, con este.

Para que le explique de qué va, señor Garballo.

Venga, salte.

Larga ya lo que hemos hablado tantas veces.

¿Para qué?

¿Cómo que para qué?

Hablando se entiende la gente.

Hay que convencer al amigo.

Explícárselo todo.

Diálogo.

Diálogo.

¿No estamos en plena democracia?

Sí, sino tú.

Se refiere a sus antecedentes.

Sánchez tiene la teoría de que el que ha sido

rojo una vez en su vida lo sigue siendo siempre.

No es lo menos que he sido comunista.

Es que de más vive Lyoko, una prostituta.

Tiene como empleado un reconocido chorizo y recibe en su casa el elenco más

impresionante de anarco-terroristas intelectuales.

También ha sido de la CIA.

Tiene un currículo muy interesante.

Venga, dale una oportunidad al caballero.

La KGB tiene una sección especial de propagandistas

antisoviéticos que son capaces de manifestarlo públicamente.

Si esas manifestaciones favorecen los intereses del amor.

Por ejemplo, en Italia y España y todos los países del Eurocomunismo, o la

Euroleche, juega que el capitalismo sea tan panoli y se

crea las discrepancias y acepte la alternativa de euro.

Luego ya... ya recogerá los frutos.

Es el ABC.

Y no sé por qué me ha hecho largar don Ramón.

Sí, es inútil.

Supongamos que este guión de teléfono es cierto.

¿Por qué liquidar agarridos y también lo hacía?

Es todo el partido el que queda tocado.

Desautorizado.

La Unión Soviética está en condiciones de manipular lo que quede de él.

¿Esto es una suposición o el final de una investigación que todavía no ha comenzado?

Esa es biteoría.

¿Y otros motivos?

¿Una venganza personal?

¿Un provocador de extrema derecha o un agente de otro

servicio secreto que no sea precisamente el Soviético?

Es su teoría.

Y su teoría es excupatoria del partido, del comunismo.

Usted empieza la investigación con un compromiso político evidente.

La investigación será para usted un mero ejercicio que ratifique sus teorías.

Y lo podrá hacer con mayor soltura que yo.

Porque usted ha de dar la razón a sus señoritos.

Yo, en cambio, he de dar unas conclusiones que

tranquilicen al gobierno, a la oposición, a todo Dios.

Porque eso sí.

Hay que salvar la democracia.

La democracia que no se espone.

¡De seruelo!

¿De qué te ríes tú, eh?

Mira, mira, mira, que me hace rir.

Es de amor.

Va a pensar que esto es una juega.

¡Qué fe tiene unas cosas!

¿Es verdad que ha habido tiros en frente de los Cortes?

No, en los Cortes, no, en la Plaza de Canalejas.

Desde un coche y al aire.

Ganas de crear clima.

Ayer ya pasó en cuatro o cinco puntos de Madrid.

Y esta mañana grupos de fachas han estado pegando

palizas en Malasaña y a la Facultad de Lecres.

¿Has visto esto?

El socialista no tiene desperdicia.

Hacen elogia envenenada, Garrido.

Un individuo que se identifica como Blas Pardo acaba de personarse en nuestra

emisora para protestar por la exagerada amplitud

informativa que damos a la muerte de Garrido.

Son sus propias palabras.

Y prevenirnos frente a la trampa que se nos está teniendo los informadores,

ya que según él, ni Fernando Garrido ha sido asesinado, ni siquiera ha muerto,

ya que todo es una patraña montada por los

comunistas para hacer publicidad del partido.

Este señor está aquí para ayudarnos y cualquier cosa que se os ocurra o que

recorde y si no figuren las declaraciones a

la policía pueden serle y sernos muy útiles.

¿Qué pregunte él?

Me parece que él sabe lo que quiere saber y nosotros no.

El apagón duró unos segundos.

Por lo tanto, el asesino tuvo que moverse a una velocidad récorda.

Pero si el asesino estaba asentado en esas mesas, su compañero o sus vecinos más

próximos debieron denotar el movimiento que hizo al levantarse o al trasladarse.

Camarada, tú das, por supuesto, que el asesino es uno de nosotros.

Yo no soy camarada de nadie.

Eso que quede claro para empezar.

En efecto, creí que había quedado claro.

El señor es un profesional contratado por el partido.

Señor profesional contratado por el partido.

Repito lo que dije antes.

Usted ha porcentado que el asesino estaba aquí entre nosotros.

¿Qué es uno de nosotros?

Personalmente no tengo ninguna razón por el

momento para no sospechar de cada uno de ustedes.

Aunque sean camaradas del partido.

¿Está claro?

Todos los que estaban eran miembros del Comité Central.

Si de eso puedo dar fe.

Llevo personalmente una lista de los que asiste.

Y se hizo una comprobación estricta después del suceso.

¿Pudo quedarse alguien que entrara con los de la tele?

De eso nada.

Entraron dos y salieron dos.

Y cuando salieron yo mismo cerré la puerta y me fui a mi sitio.

El misterio del cuarto cerrado.

¿Usted lo ha dicho?

A menos que creamos en la posibilidad de que alguien

pueda atravesar la pared con un puñal en la mano.

Y me parece que ustedes son poco inclinados a creer en estas cosas.

Hay de todo.

Hay mucho cristiano para el socialismo por ahí suelto.

¿No hay ninguna posibilidad de otras salidas?

¿Han investigado bien el local?

Juan.

Ese pulveda de ingeniero industrial.

Yo he hecho un estudio del plano del hotel.

Y opino que no existe ninguna posibilidad racional que permita suponar que algún

extraño se introdujera en la sala por otro lugar que no sea la puerta.

Inacceptable.

Ordoñez, no seas irracional.

Yo estoy tentado a pensar lo mismo que tú.

Pero los hechos son los hechos.

Los hechos son más tozudos que las ideas.

Bueno, bueno.

Yo también considero que es inaceptable.

Y os censuro por haber buscado un profesional para solucionar este caso.

Este es un caso político.

Y debe tener una solución política entre nosotros por el conjunto del partido.

En el próximo pleno del central podemos votar por

unanimidad que el asesino es el diablo o el espíritu santo.

Se ha resabrado el partido.

Pero nos cargamos el materialismo dialéctico.

Yo he sido muy tajante.

Pero quiero añadir que la historia está llena de imposibles.

Que el ingenio humano ha convertido imposibles.

Os recuerdo que también parece imposible poner un huevo de pie.

Y todos sabemos como lo puso Colón.

En estas carpetas tiene todas las declaraciones

transcritas de la cinta magnetofónica.

Más una reconstrucción de los movimientos de Garrido

desde que salió de su casa y entró en el hotel.

Luis de la Mata Recresense dentista de Raquena, Valencia.

El diagnóstico fue inmediato y fácil.

Una puñalada como la copa lumpino.

Limpia, directa al corazón.

La muerte fue instantánea.

Sin duda la piñalada de un experto.

Sobre todo teniendo en cuenta las condiciones de oscuridad en que la dio.

Y lo difícil que es dar una puñalada de frente y con una mesa por medio.

Ahora me parece que todo duró muchísimo.

Pero sólo fueron unos segundos.

Garrido fumaba y esa era toda la luz que había.

Ahora recuerdo que de pronto hasta esa luz desapareció.

Fue sin duda cuando Fernando cayó sobre la mesa.

No podía ver nada ni oína de especial.

La gente hablaba y se cachondeaba de la situación.

¿Quién iba a imaginar lo que estaba sucediendo?

Y lo que representa.

Las coronas enviadas por trabajadores de fábricas y oficinas, asociaciones de

vecinos, colegios profesionales, partidos políticos, particulares y otras

entidades, testimonian el dolor y la repusa de

prácticamente la totalidad de la sociedad española.

El calaver de Fernando Garrido, tras haber sido transportado a hombros de

mercantes del Partido Comunista, hasta la Plaza de Colón, será conducido en

una furgoneta hasta el cementerio de la mudena

donde, por expreso deseo del finado, será incinada.

El resto de España se une al dolor.

Fernando Garrido, tiembla.

La soledad tiembla el agua.

Tiembla de ir a la gleba que ha de salvar España.

La gleba que es clase obrera, con los puños por bandera.

Roja, roja, roja, roja, como la sangre y la niebla

que ha puesto luto al olivo y desorden en la ciega.

Desorden de atardecida en plena mañana abierta.

Desorden de sombra... ¿Dónde se pueden encontrar los santos?

En el entierro.

Pero ya hace rato han salido de las cortes.

¿Entonces, de caso, podemos ir al cementerio?

No, ya no voy.

No me meto en cosas íntimas de la familia.

Llévame al edificio Centro Bolón.

¿Sabes dónde estábamos?

Haz menos.

Me dejas allí y te vas al cementerio.

Localizas santos.

Dile que necesito hablar con él antes de que acabo.

En el entierro de un hombre que no era religioso, no hay mejor ración que el

respeto a su heroísmo por negarse el sísmol con la respeto a su heroísmo.

Siurell, sea siurell.

Que no la rido vida y historia son la misma cosa.

Desde que nació, creyó que la esperanza de cada hombre solo se realiza por la eman...

¿Vino usted a Tocha, caballero?

No, ¿por qué?

Una bombita a los que tiene el pasaporte de

la puerta del sol y una bombaza en la tocha.

¿Me entiendo, este caballero?

Me explico.

Una bombita y una bombaza.

Me explico.

No puede ser.

Dígale que soy un viejo amigo de Estados Unidos.

¿Qué quiero hablarle de James Wanda?

He depositado en una orna fina situada a la derecha de la sala.

¡Ballo!

¿Cuánto nos habíamos sociado?

Lo suficiente.

No he sabido nada de ti en diez años.

No había mucho que saber.

Siéntate.

Las imágenes que les estamos ofreciendo tan cuenta por sí mismas del dramático y

sencillo acto que está... Vivo aquí, apartado de todo.

Y de todos.

Un desastre.

Un atentado en Vietnam hace ocho años.

El artefacto estalló debajo de mi trasero.

Paralítico.

Sin manos.

Sin...

Sin lo otro.

Claro que a mi edad.

¿Sigues en la agencia?

Usted sabe muy bien que no.

Sí, es verdad.

Supongo que no habrás venido de visita.

Los gallegos siempre aprovecháis el tiempo.

¿Pueres gallego, no?

Me quiso.

Tornamente tiene lugar un breve oficio religioso.

Pero en esta ocasión los asistentes se limitan a permanecer en sus puestos.

En pie.

¿Cómo mías localías?

Hace unos meses estuve en un encuentro fortuito con Olson en Barcelona.

¿Y me díe su dirección?

Olson, ahora es granjero.

Cultiva aguacates en Málaga, creo.

Un destino correcto.

A partir de los cincuenta años ya no se sirve para este oficio.

Marilyn.

¿A qué te dedicas?

Soy delictivo privado.

¿Vives en Madrid?

No.

¿Estás por cuestiones de trabajo?

Sí.

¿Tengo yo algo que ver con tu trabajo?

Tal vez pueda ayudarme.

¿Y qué te hace pensar que puede hacer?

¿Puedes obligarme a que te ayude?

No.

Nunca ha sido una persona generosa.

¿Por qué iba a ayudarte?

Para demostrarme que sigue estando enterado.

¿En qué andas metido?

No.

No es difícil.

Fernando Garrido.

Esa es la primera frase de esta ceremonia que

podría calificarse de insólita en nuestro país.

Puesto que el crematorio de la almudena lleva muy pocos años en actividad y los

españoles son poco propicios a esta práctica funeraria.

No te negaré que he mentido de algunas cosas.

¿Por eso recurro a usted?

Estoy tan sorprendido como todos.

Ha sido un asesinato inesperada para la compañía.

¿Por qué te empeñas en llamar así?

Todo el mundo dice a la agencia.

Sabes que eso de la compañía siempre me ha irritado.

Hacía tiempo que se rifaba algo gordo.

Pero no era el Garrido quien tenía todos los números.

¿Quién los tenía?

Martial Ay.

Es una opinión personal.

¿Por qué Martial Ay?

Todo se ha sofisticado en los que despide.

¿Pero qué se puede montar sobre la muerte un hombre

que hace gimnasia en Esquijama todos los días?

¿Tienes familia?

No.

Lástima.

¿La familia sirve un día u otro?

La agencia lo sabe todo y usted sabe todo lo que sabe la agencia.

¿Quién mató a Garrido?

No abusos de una vista que nunca ha existido.

Si la compañía no ha sido... ¿Quién ha sido?

Martial Ay.

Son presiones de contenido dolor de los asistentes entre los que se encuentran

representaciones del más amplio aspecto político.

Españentera quiere expresar así su más rotunda negativa de la violencia y su más

fervoroso voto hacia el entente... Guárdate.

Quisiera que me sobreviviera a alguien relacionado conmigo a aquellos años.

Cada muerto se lleva una parte de nuestra imagen.

Fernando Garrido ha muerto.

¿Has pensado en eso?

Que esta terrible frase expole nuestra conciencia y se convierta, ojalá,

en el reconocido afán de todos nosotros por un mundo mejor.

En el expreso deseo de que sus esperanzas y las nuestras no se conviertan en humo.

Por favor, ¿podría cender la tele?

No, es que hay una entrevista de Santos ahora.

Agrande.

¿Y tú siempre andas por la vida así, elegiendo restaurantes?

Dentro del cocido barbancero de los pueblos de España el maderleño se

caracteriza por la choriza y el de Cataluña por la botifarra de sangre y la pilota.

¿A qué?

La pilota.

¿Y que se sale la pilota?

Es una mezcla de carne picada, ajo, perejil, huevo y miga de pano.

O sea, más habían amasado y se pone en la olla a hervir cuando ya lleva el cocido.

¿Y no se deshace?

Vaya esta gracia.

Vaya que astutos en los catalanes.

¿Por qué no se nos habrá ocurrido nosotros hervir las hamburguesas?

Santos.

Es cierto que el partido desarrolla una investigación sobre el caso pero que sin

más pretensión que colaborar con el gobierno tiene la esclarecimiento.

¿Y cómo han racionado las bases entre el asesinato?

Hubo una consigli inmediata de contención y de no dar pie a provocaciones.

Ahora, esto pasa hace tres años y aquí se verán mal.

Este país ha acostumbrado a la muerte.

Es una lucha por todo lo alto.

Caen los poderosos, los generales, los secretarios generales.

No hay otro camino, no hay otra salida.

Es la herencia que nos ha dejado Gary.

Su creación, su gran acierto.

Creo no incurrir en una contradicción, si digo, que tal vez ha llegado el momento

de la renovación del movimiento comunista.

Ir más allá de las coartadas que inevitablemente establece una generación

educada en la resistencia y en la autorepresión para asumir con más eficacia

el proceso de construcción del socialismo libertad.

Señor Santos, los dioses han muerto, pero los acerdotes han quedado.

Joder, que mala leche.

¿Quién te gustan y a ti que fueras un desarregador?

Sí, y a vosotros.

Es mi hombre.

Parece un senador romano.

Me va a cantidad.

Además, es un tío que nunca ha hecho una puta galena.

Oye, tú no eres nada.

Me habían dicho que eras como unas conjas.

Tengo que ver a Santos si quiero estar a soltura.

Pues yo me he vivido un poquito y estoy... a gusto.

¿Tú por qué miritas?

Yo?

Anda pues vaya a preguntar, ¿no?

Bueno, en algún momento lo decidí por algo.

Y no he tenido motivos suficientes como para cambiar de opinión.

Supongo que porque sigo creyendo en el partido

como la vanguardia política de la clase obrera.

Como la clase ascendiente que da un sentido progresivo a la historia.

Sí, sí.

Tú eres un quinta columnista, hombre.

Las dos primeras filas, de ahí salió el asesino.

¿Lo dedufe por el tiempo empleado?

Y por la dirección que debió tomar para acertar en el cuerpo de Garrido.

No se olvide que estaban oscuras.

Aunque Garrido fumaba y la luz del cigarrillo debía servirle de piloto.

Siento echar por tierra su tesis, pero Garrido no fumaba.

Hay seis declaraciones que dicen que Garrido fumaba.

No fumaba.

Cuando empezó la reunión, el mismo bromeó sobre eso.

Dijo que acabaríamos enseguida porque no podía resistir sin fumar.

¿Entonces las declaraciones?

Una alucinación.

Una fijación obsesiva por lo fumador que era.

A mí mismo me cuesta imaginarle sin el cigarrillo en la boca.

Es una lástima.

El cigarrillo encendido solucionaba el problema de la orientación del asesino.

Sobre la mesa no se vio ningún cigarrillo.

Ni sobre la ropa de Garrido cuando le levantamos.

No fumaba, quitéselo de la cabeza.

De todas maneras, insisto, en esos dieciocho nombres.

Y especialmente en los cinco que se obroyaron.

Tría que ser la gente más tínica del mundo.

Con más doblez.

Increíble.

No me he metido en esto por curiosidad, amigo.

Ustedes me han llamado.

Si quieren lo dejo correr y buscan ustedes el asesino donde quieran.

En las obras completas de Lenin.

O en las del Moramuza.

He pasado por momentos personales y colectivos muy dolorosos.

Ninguno como este rodeado por el fracaso.

Yo mismo soy fracaso.

Porque no me pregunta que significan esas cruces en línea.

Debe ser porque temo lo que va a decirme.

¿Qué significa?

Corresponden a los lugares que ocupaban los que declararon que ha rido fumaba.

¿Piensa que los asesinos se sientan siempre en línea recta?

Quiero decir que desde esa posición se veía algo que desde otra no se veía.

¿Qué quieres saber?

Informes precisos sobre esos dieciocho nombres.

Especialmente sobre los cinco subcuellados.

¿Los tendrá mañana por la mañana?

Lo más detallado posible.

Datos personales incluidos.

Elias de trabajo, de fortuna.

Vida privada.

Nuestros archivos no contienen esos datos.

Eso pídaselo a Fonseca.

Ya lo había pensado.

¿Algo más?

Sí.

Dígame algo sobre esta foto.

Es una de las últimas fotos de Garrido minutos antes de su muerte.

¿Quién es el otro individuo?

Roberto Escapá.

Campecino Manchego.

Alcalde de su pueblo en las últimas elecciones.

Un militante capaz y cumplidor.

¿Qué le está poniendo a Garrido?

La dulzaina de honor.

¿A qué?

Es tocador de dulzaina.

Y animado por toda la región la recuperación de ese instrumento.

Pidieron permiso para celebrar un pequeño acto antes de la reunión.

Le advierto que es más razonable que sospeche de mí, que de él.

Yo le he dicho que sospeche de él.

Además, estaba muy lejos.

Sentado en las últimas filas.

No.

Él solo no pudo hacerlo.

¿Solo?

Qué insinúa.

Que hay varios asesinos.

Una conjura para matar a César.

Se lo diré cuando lo sepa.

Aunque no lo ha leído todavía, tu libro al parecer ataca duramente a Garrido.

No te parece inoportuno el momento para su presentación.

¿Y si era que me queriérais cuando os digo que estoy triste?

¿Y si he aceptado venir?

Es porque este asesinato es, lamentablemente,

un aval de las tesis sostenidas en mi libro.

¿Puedes resumirnos los puntos principales de tu crítica a Garrido?

Puedo hacer ese resumen en un solo enunciado.

Bajo la dirección de Fernando Garrido, el partido se ha

limitado a caer en la esclavitud de sus propios miedos.

¿Consideras posible la revolución sin una solución ecológica?

No.

No basta con rehacer el sistema de relación política, económico y social.

Hay que rehacer también nuestras casas, nuestras fábricas, nuestras escuelas.

Nuestro modo de comer y hasta de caminar.

Lástima que Fernando Garrido no esté entre nosotros para recoger este llamamiento.

Esta propuesta de esperanza, de utopía positiva.

Siento decirlo.

Pero ha muerto en las filas de un triste ejército social demócrata.

En las filas de los descreadores de la tierra.

Aunque le salve para la historia su memoria.

Nuestra memoria.

Amén.

Nos conocemos, pero no nos han presentado.

Me llamo Paco Leveder.

¿Y usted debe ser Chelo Holmes?

El mismo.

¿Ha venido a interrogarle?

¿Por qué están todos ustedes, los del partido, tan pendientes de sector?

Está de moda.

Hasta la bofia es intrigada.

Creo que lo interrogan cada hora y media.

¿Está usted capacitado para detener gente?

Podía detenerle por pedorro cerebral.

¿Existe ese delito?

Venga.

Julial de Saliento.

Miren, aquí está la chica más guapa de la burocracia comunista occidental.

Aquí, con el cuento del trabajo militante, te explotan.

Los viejos tienen una mentalidad de los años 40.

Cuando había que pagar para que te pusilaran.

No te jodés.

Por ejemplo, nos han quitar de vacaciones por boda.

Y si uno tiene un ligue para toda la vida, o para

parte de toda la vida que pasa, no hay vacaciones.

Que se prima el matrimonio legal.

Pero qué moral comunista es esa, hombre?

Con lo que tú ligas, Carmelas, estarías siempre de vacaciones.

Calla que eres como ellos.

Y antes de enfrentarte a Santos Miro Concella, eres capaz de negarnos el saludo.

Pero sin enfrentos, siempre.

Sí, pero por coñazos de ortodoxia y dialéptica, no por nosotros.

La puta base.

Los limpia botas.

Os invito a cenar.

A todos.

Cenaremos todos con perdán.

Y le explicaremos los problemas que tienen los comunistas realmente existentes.

No los que se inventan la proveta.

Perdán.

Perdán.

Te invitamos a cenar en Gades, a cambio de que nos expliques en la KGB,

cuéntanos quinquenios en las pensiones de las viudas.

Tienes alma de lo que eres, Paco.

Un profesor de derecho político con drogadición tinchonera.

Tú también estás invitada, flor tropical.

Vivo en las afueras.

Era una casa que me han dejado unos amigos.

¿Por qué me has escogido a mí?

Podías haberte ido con cerdano, con bebedero, con cualquier otro.

Luego te arrepentiras.

No soy la que parezco.

Soy una mujer fría y calculadora que te lleva la perdición.

Lleva a mí.

Tú lo has querido.

¿Pero qué haces?

¿Qué haces, Hugo?

No pensarás que me vas a dar por el culo.

Siempre le estás mandando en la cama.

Estás hambriento.

Despacito.

Despacito.

Quería violarme.

Me ha pegado.

Eso, cerdano.

Es una menor.

¿Qué habéis hecho con Gladys?

Esa chica es mi hermana y se llama Alicia.

¿Qué te ha hecho este guardo, Alicia?

Ha sido horroroso.

¿Dónde habéis contratado a esa putilla?

Te vas a encuagar la boca con Sanfumán.

Estás hablando de mi hermana pequeña.

Hasta a las mejores familias hay una putilla.

Te voy a dejar los huevos como dos hijos secos.

Déjalo, te está provocando.

Te rodillas.

Vamos a incularte con una botella.

Y te voy a cortar los huevos para que no hagas mal uso de ellos.

Así hay que tratar a los degenerados como tú.

¿Han salido bien las fotos?

Llévatela.

¿Qué botella prefieres?

¿Te va bien una de conacola?

Puedes estar así una semana.

Pero no, no aguantarías.

No aguantarías.

Dentro de nada.

En las pocas horas estaría más blando que un higo.

Estás ocesionado con los hijos.

Aquí te quedarás.

Me hago cagado.

Le aseguro que todos sus incomodidades han sido calculadas.

Y pueden incrementarse.

Debería fijármelo a mí.

¿Qué queréis?

Qué meditea.

Desátela los pies.

¿Preconoces su pistola, señor caballo?

No quisiera emplearla para disparar sobre usted.

Desátela.

Ponle la pistola en el cocote.

Estás quieto, señor caballo.

Al menos ruido, mi compañero puede perder la calma.

Muy bonito.

Son unas fotos muy bonitas.

Con cenizones.

Muy bonita.

¿Le gustaría que se publicasen?

Mis padres no me reñirán.

Soy huérfano.

No tengo mujer ni hijos.

Pero tiene usted clientes.

Después de la asesinato del jefe, sólo faltaría que viaran

al detective privado en plan de corrupción de menores.

La opinión de los demás me importa menos que una mierda, amigo.

Y por la cara que pone y por la que no pone, me parece que ya lo sé.

Que voy a cortar los huevos con una gilet.

Su amigo debe ser un último modelo.

No conocía yo esta variante de Gorila Castrador.

Tal vez a estas putas no le importan a usted.

En cambio, a Santos, lo interesarán.

¿Qué orientación ha recibido?

¿Qué dirección le han marcado en la investigación?

¿Para quién trabajan?

CIA?

KGB?

O todo lo contrario.

Por favor.

No está usted en las mejores condiciones para ser irónico.

Hoy día, tal como están las cosas, usted muerto no vale nada.

Ni media hora de investigación policial, ni media

molestia de parte de la gente de su partido.

No tengo partido.

¿Qué más está?

Cuperi.

Es una información simple que no compromete a nada.

¿A quién le van a cargar el muerto?

¿Usted qué me aconseja?

¿Le conviene un respaldo?

Ustedes.

Sí, colabores, sí.

Necesitamos que nos informe periódicamente sobre la marcha de su investigación.

¿Qué significa esta foto?

Es la última foto de Garrido.

Y tiene un valor histórico tremendo.

¿Seguro?

Seguro.

La quedamos como recuerdo.

¿Le vuelven a cambiar mis pantalones?

El experto en cuestión de pantalones es mi compañero.

Pregúntese.

Me dite un poco.

Pronto recibirá noticias nuestras.

Perdón.

Ya era hora.

He pasado la noche aquí.

Esperándole.

¿No estábamos citados?

Usted es el hombre del día.

Está citado con todo el mundo.

Le advierto que ayer agoté mi cupo de Subamericanos.

Aprendí mi español en Cuba.

Si eso le basta.

¿Y la otra mano?

La perdí en Bahía Cochinos.

Estoy apuntando a su corazón.

Corazón.

Encantador.

Tire su pistola sobre la cama.

Con la izquierda.

¿Cómo sabe que no soy surdo?

Lo sé.

Sé esto y otras cosas.

La mía es más grande.

Siéntese.

Sus compañeros no son tan amables.

¿Qué compañeros?

He pasado la noche con dos caballeros que me han sometido a una haber interrogatoria.

¿A qué hora fue el encuentro?

Sobre las dos de la madrugada.

Yo llegué aquí mucho antes.

Pero usted no acudió a mi cita.

Lo haré costar.

¿A quién?

Señor Carvallo.

Nada tengo que ver con su encuentro de esta madrugada.

Digamos que no eran gente de mi empresa.

La mía es una empresa seria.

¿Qué querían?

Lo mismo que usted.

Yo aún no le he pedido nada.

Vengo a ofrecerle.

¿El qué?

Protección.

Quieren saber puntualmente como marcha mi investigación.

Eso es.

Y sobre todo que les comunique el nombre del

asesino que propongo a la aceptación de mi cliente.

Inteligentísimo.

Dígame el nombre del asesino que le interesa.

Ni siquiera tomará una taza de café.

Después.

Debería cortarse las uñas más a menudo.

Raspán.

Hay una rota.

He tenido una noche muy agitada.

Supongo que ahora se pondrá en contacto con

Fonseca para relatarle los dos encuentros.

En cuanto usted se marche.

Y gracias por tratarme amistosamente.

Evito en lo posible recurrir a la violencia.

Pero cuidado, señor Carvallo.

Si es necesario, le meto una bala entre ceja y ceja.

Y por eso no pierdo el apetito.

Por supuesto, señor ministro.

He buen nombre del cuerpo y de España por encima de todo.

No puedo soportar que ningún extranjero le ponga la mano encima a un español.

No lo puedo soportar.

Acabarán meandose en nuestras esquinas.

Cagándose en nuestras tumbas.

¿Por los datos que le ha dado?

No sabe a qué servicio secreto pertenece.

Uy, hijo, qué pregunta usted.

En Madrid funcionan regularmente 24 servicios de información

de distintos países y organizaciones internacionales.

Decí usted que uno de ellos hablaba con acento argentino.

¿Tenía el labio así?

No, no tenía el labio así.

¿Seguro?

¿Seguro?

Entonces no es el que yo pienso.

Santo Dios, santo Dios, santo Dios.

Bueno, eso es para chuparse en los dedos.

Resulta que la casa existe.

Pero su dueño no.

Sánchez Ratay falleció hace cuatro meses en accidente de carretera.

Y su casa está en venta.

¿Se podrá hablar con la familia?

Está dispersa.

Todos en el extranjero.

Han despedido a la servidumbre y se ocupa de

la limpieza una agencia una vez por semana.

¿Qué agencia de limpieza?

¿Qué agencia de limpieza?

Interesante pregunta.

¿Qué agencia de limpieza?

Por ahí deben venir los contactos.

Es usted un buen profesional.

Quiero examinar los objetos personales de Garrido.

¿Los qué?

Los objetos que protaba el cadáver.

¿Para qué?

No será facilitado ni metáneo.

¿Puedo verlos o no?

Mira, la casa con los válculos de Garrido.

También quisiera tener acceso a los archivos

confidenciales sobre los miembros del Comité Central.

Se limitan a constatar la trayectoria delictiva de esa gente hasta su legalización.

Yo quiero ver lo que no es actividad delictiva como usted dice, sino vida privada.

Si no generalizar a tanto y dijera este quiero o aquel...

no me dirá usted que a estas alturas no tiene su candidato.

Se lo cambia por el suyo.

Usted primero.

No, usted primero.

Los que vimos en un mapa.

Paco Leveder.

Marcos Urdoñez.

¿Por qué?

¿Por qué?

Usted primero.

Pues sí.

Marcos Urdoñez.

Ya sé que usted arruirá que un hombre de 70 años

difícilmente puede dar una puñalada como esa.

Pero sabía usted que Urdoñez recibió entrenamiento

especial durante la guerra civil en Cataluña.

Sabía que era, o es, un especialista en el manejo del machete.

En cuanto a los móviles, hay historia larga, de la marinera.

Fue desterrado.

Su propia esposa repudió su conducta.

Fue sometido a ese proceso de ejecución moral tan caro a los del partido.

Se quedó solo.

Solo.

Una humillación así.

No se resiste.

Créanme.

Este hombre está mal.

Muy mal.

Muy tocado por los sufrimientos morales a que se ha visto sometido.

Compréndalo.

Póngase en su piel.

Póngase.

Se ve que aprecia mucho a Marcos Urdoñez.

Uno no es de piedra.

He estudiado tanto a esa gente, tanto, que no me sonen diferentes.

Y gracias a la solidez de mis principios, sobre todo de mis principios católicos.

He podido resistir el tremendo poder de exeducción de esa gente.

Y no me he hecho comunista.

Ahora le tocó usted.

¿Por qué le beber?

Porque no tenía ninguna razón.

¿Cómo?

Los promenores de este crimen señalan que se trata de una pequeña obra de arte.

Es el trabajo de un aficionado, inteligente y meticuloso.

Entre todos los componentes del comité central, solo paco le

beber, reúne las convicciones necesarias para una cosa así.

No se trata de un crimen político, sino de un crimen estético.

Eso no se lo cree ni usted.

Ni usted lo de Marcos Urdoñez.

Lo tenía en mi lista, pero lo tacho.

¿De cuánto es su lista?

Cinco.

La mía también.

Tacho al beber.

Quedan cuatro.

No, tres.

Bueno, tres.

La urbana Matritens.

¿Qué es eso?

La sociedad que se dedica a la limpieza del chalet.

Nada normal.

Es una empresa familiar con más de 50 años de tradición.

Ya te darán así tradición.

¡Investiga!

¡Investiga!

¡Investiga!

¿Qué es eso?

La dulza y la ganor.

Ah, sí.

Creo que le dieron un concierto agarrido antes de la reunión del comité.

¿Le gustaba agarrido la dulzaina?

Los sospechosos.

Los más sospechosos.

Estos cinco nombres no hago tan todas las posibilidades.

Si no sale nada de ellos, continuaré hasta totalizarnos 18 que le dije.

Hay un veterano, Marcos Urdoñez.

Estaba en condiciones físicas de hacerlo.

A raíz del destillado a Checoslova, que Urdoñez perdió incluso a su familia.

Pondría las manos y los pies en el fuego por él.

¿Y por los ganas no?

¿Y qué quedamos?

Le juro que en estos momentos desería una explicación

sobrenatural para poder esculpar a todo el mundo.

Un asesino en un partido de 200.000 militantes.

No está malo el primer.

No es ese el cálculo.

Un asesinato en un comité central de algo más de un centenar de personas.

En el que se reuní su prima.

La historia heroica del partido.

¿Por qué no me incluye a mí y a Martial Ay?

Estábamos junto agarridos.

¿Pero si hubiese sido más cómodo dar la puñalada por la espalda?

¿Qué hay de escapar del principal sospechoso de ayer?

Yo le dije que él no pudo dar esa puñalada.

Estaba muy lejos.

Además, he cambiado opinión.

¿Lo celebro?

Celebro lo provisionalmente.

Necesito un par de horas para tomar unas noces.

¿Puedo disponer un teléfono?

Ahí lo tiene.

Juan Sepulveda Civil, ingeniero industrial.

Juan Antonio Lacumberri Aranaz.

Grafista y félix Esparzajulme.

Asentador de pescado.

¿Has una excepción con usted?

Yo penascovo.

Un bocadillo vegetal y escasamente cámico.

Paso de leche, zumo de fructas, café y al tajo.

Luego ya me desquito con la cena.

Cuando no hay reunión, claro.

El problema es que siempre hay reunión.

Para hacer política hay que tener el culo de hierro.

¿Sabes cómo me llaman la barriguer?

culo de hierro.

La comida aquí es muy sana.

Su valor nutritivo y vitamínico está muy bien estudiado.

¿No hay vino?

Perfectamente.

Por razones obvias.

Hay que seguir trabajando.

¿Veo qué cotice 5.000 pesetas?

Es mucho.

Era uno por ciento de mis ingresos.

Me he demiado el mes.

Soy ingeniero.

Conozco muy bien mi profesión.

Y le dedico la mitad de mi vida.

Casado y con dos hijos.

Su esposa no es militante, pero colabora.

Y le ayudó muy activamente durante la campaña electoral.

Es una... la madrid roesteñac.

Eso me suena mucho.

Mi mujer es una aristócrata, así es eso lo que quiero saber.

Su padre pertinencia a 20 consejos de administración y esconde de algo.

Un título pontificio o algo así.

Está condecorado con la orden de Jerusalén.

Que es todo.

Está usted muy bien apartado.

A usted le parece contradictorio que un hombre que goza

de tantos privilegios milita en el partido, no sé si.

Es cierto modo.

Estoy acostumbrado a despejar esa contradicción.

Oiga, no olvide que el movimiento comunista lo pusieron en marcha de

intelectuales aristocratizantes que no se fiaban de su propio país.

Yo confieso mi correspondiente complejo de culpa.

Pero sé muy bien que llegado el momento tendré que ceder el trono a quienes,

por sus orígenes, están más cerca de la clase obrera que yo.

¿Hace falta que le explique algo más?

Usted está la sentado ahí dentro.

El efecto.

Y me adelanto a lo que va a decir bien.

De esta zona partió la dirección.

Mire.

He hecho calcular a uno de mis ayudantes los

tiempos de traslado en relación a las distancias.

Incluso lo he planteado en una fórmula matemática.

Aquí la tienes.

Es preciosa.

Vamos a ver si usted con las matemáticas y yo con la

límite que hemos llegado a conclusiones parecidas.

Por el trazado de su círculo veo que sí.

El problema sigue siendo la orientación.

Pudieron orientarse mejor los que estaban perpendicular a la mesa.

Orientarse como?

Si la sala estaba oscura.

Hay que resolver el problema de la señal orientativa.

Sígame consejo.

Resuelva eso y resuelve el caso.

¿Cómo hubiera señalizado usted agarrido para callar a mí?

Ahí está el culo.

Y yo lo tengo aclarado.

Garrido fumado.

El asesino se orientó por el breve resplandor del asco del cigarrillo.

Aceite y mantequilla, todo lo que hay que tener.

¿Qué son esas bolsas?

¿Y qué es este niño?

Es mi hijo.

Tenía pensado invitarte a cenar en tu casa, guisando yo, naturalmente.

¿Qué Europa ni qué leches?

América no sé si es los catalanes.

Vaya golpe.

¿Se puede saber el menú?

No lo sé, no tengo que meditar.

Según cómo vayan las cosas.

¿Tienes vino en tu casa?

¿Alguna botella habrá?

Pablo, corazonista, te quita, deja un paso al señor.

Sin nombre ni apellidos.

Y habrás observado que no pertenezco a la fracción gastronómica.

Aunque cada vez es más gente del rollo que cocina para olvidar.

¿Para olvidar qué?

Pues que no burruptura o iboreforma, por ejemplo.

Aunque de la noche a la mañana les hicieron monárquicos

o les metieron en la fiesta de la banderita.

Me aterro la simple idea de que tengas en tu casa una botella de vino de lito.

¿Es de lito?

Creo que sí.

Pues para delante de un bar en cuanto puedas.

Primero voy a pasar por la agrupación de mi barrio.

Tengo que dejar el niño a Paco.

¿Quién es Paco?

Mi marido.

Te dice que tiene que llamar a su madre que él no se puede quedar con el frío.

Tenemos que esperar.

¿No vivís juntos?

No lo sé.

Porque cuando no tiene reunión de partido, tiene reunión como

miembro de no sé qué comisión asesora del grupo parlamentario.

Y si no, pues de la comisión asesora del grupo municipal.

Además, las charlas por aquí, por allá, sobre si los tanques

rusos han de quedarse en Afganistán o no, para hasta Chichón.

A mí me tiene hasta el gorro.

Porque a la hora de la verdad yo he de trabajar,

militar, hacer la compra, la casa y ser madre.

¿Y por qué este búncar de bolsillo?

No nos podemos permitir el lujo de tener escaparates

porque los chicos de la zona nacional lo rompen.

Les tiene una afición loca, oye.

Ahí está.

Vamos, Fabrito.

Desquieta el señor.

Desquieta.

¿Qué?

¿Será cilicor tío?

Es el primer día en todo el mes que le digo que me cuide del crí, me dice que no puede.

Seguro que le echará algún plan.

Pues por mí que le den...

¿Te hago de pinche?

No.

¿Tienes pregil?

Sí, creo que hay algo en la nevera.

Veo que tenéis una alimentación buisana.

Huevos, camión a plancha, manzanas.

¿Esto de sorpresión?

Se supone que aquí el detective eres tú, ¿no?

A veces me da por guisar y guiso, pero casi siempre comemos fuera.

Y por la noche el niño con un bistec y unas patatas fritas va a quedar bien.

¿El menú?

Tripas y capipota con guisantes y alcachofas.

Y...

Apri...

Mechado.

Bueno, van a dar las doce.

Tres cuerdas.

Ese se lo irá hasta todas.

Pongo velas.

¿Qué tal, la militante?

Oye... Estas son dos segundos platos, ¿eh?

Hacía de museo dos días que no ha cocinado.

Además, todo lo que sobre estará buenísimo mañana.

Especialmente la tripa.

¿Y cada día cocinas así?

Si al ojo hemos tocado al violín, yo cocino.

Me estimula, me hace pensar.

¿Y mientras cocinabas hoy qué pensabas?

En la cultura.

Los comunistas tenéis una conciencia clara de ser el motor de la historia.

Tengáis el diez por ciento electoral o el treinta.

¿Habéis conseguido que se lo crean hasta vuestros enemigos?

Y estén en tanto con el diez como con el treinta.

¿Y eso se te ha ocurrido mientras cocinabas la tripa o el atún?

El asesino de agarrido es un sujeto de vuestra cultura.

Han matado agarrido para convertiros en una banda de asesinos fríos, calculadores,

que necesitan del protocolo de un comité central para escenificar el sacrificio.

El asesino de agarrido es uno de los vuestros.

Y en estos momentos sabe que está condenada a muerte.

No con vosotros que estéis en plena operación de injerto cultural liberal,

sino por los mismos que le instigaron a cometer un crimen.

¿Y por qué no se las pira?

Pasado mañana podré darte una respuesta.

Pero casi podría anticipártela.

Porque está cogido.

Completamente cogido.

Y ha de cumplir con su papel hasta el final.

Es muy tarde.

¿Pasa un taxis por aquí?

¿Qué ha estado a dormir?

¿Y tu marido y tu hijo?

Ha llevado al niño a casa de mis sueños.

Y él vete a saber dónde está.

No creo que venga a dormir.

En el mar en agosto de 1966, asistía a unos cursillos organizados por el partido.

¿Aperto ha sido de la cosa esta?

He sido.

Pues no tienes el aspecto.

Fue la primera y la última vez que hablé con Garbido.

A pesar de los casos número de mujeres asistentes y de la estricta separación de

sexos que se platicaba en la época, yo conseguí ligar con Roger Bertrand,

también conocida como la pasionaria de farmacia.

Una noche fuimos sorprendidos al tercer jadeo por un veterano camarada que en el

39 había cogido por los pelos el último bar con el puerto alicante.

Roger, desde su posición de mujer jodida por un gañego aprendido de marxista y

futuro detectivo, se limitó a decirle ¿Podrías apagar la luz, camarada?

Una hora después estábamos ante la presencia del mismísimo Garbido.

Me dijo hemos venido aquí para clarificar la situación

de nuestro país y ver que podemos hacer por él.

No sería justo que correspondieras el esfuerzo organizativo que se ha hecho

distrayéndote en la contemplación del culo de la camarada.

No, no te ha hecho gracia.

¿Dime qué piensas?

En el culo de las camaradas.

En el 10% No en un culo concreto sino en un culo generalizado.

Pues qué bien, debe ser un culo muy feo.

Mal tratado por horas y horas de reunión, ¿eh?

O terremones poco o tienes un culo de una excelente materia prima.

¿A fin?

¿Es una insinuación?

Más comunistas me coibis.

Tengo la sensación de que tenéis un sentido épico o bien un sentido épico del pueblo.

No sé de qué me hablas.

Tal vez fueran las cosas así en el sitio de estar en grado.

Estás un poco carrozame.

Si en duda tengo una filtración adolescente.

¿En tu época no se practicaba el amor libre?

No.

¿Y ahora?

Tampoco.

Pero de épica y épica nada.

De eso puedes estar seguro.

Ahora llega ese momento en que entra el marido y la cuchilla al amante de la

esposa infiel.

Será una muerte injusta.

Me va a oír.

Tranquiles, sensei.

Y usted, señora, no seas usted.

Su amigo puede decirle que somos gente pacífica.

¿Qué es esta tía?

Una tía centroeuropea que habla con acento sudamericano.

El señor Carvallo ya se interesó por este tema.

¿La tía de la Unión Soviética?

Aún sigue así.

¿Qué más da?

¿A usted qué más le da?

No les he presentado a mi amigo.

Se llama Pérez.

Pérez, el señor Carvallo.

¿Y usted, señora, cómo se llama?

Pérez también.

Carmela Pérez.

Pues el señor no se llama Carmela.

Menos mal.

¿Y están ustedes de paso o vienen a quedarse?

Tiene usted una simpatía muy madrileña.

Gracias el nombre del honrado pueblo de Madrid.

Conozco a que se dedica esta señora.

Por lo tanto, no me molesta que esté presente en nuestra conversación.

Si la hay, porque yo no tengo nada que decirle.

No sé, presidente.

Seguro que tiene mucho que decirme.

Me parece que está llegando al final.

Cuénteme.

Seguro que tanto usted como los de la cera del frente lo saben, ese final.

Le doy mi palabra de honor que yo no lo sé.

Yo cumplo órdenes.

Señora, no se mueva.

Tengo pie.

Siéntese y aguántese.

Si aguanta, mejor sentad.

Vamos al asunto.

Y terminemos cuando antes.

Caballo ganador.

Usted me sobreestima.

Nacho más que empezar.

Si pudiera hablar, le convencería fácilmente que soy la elección más rentable.

Lo hemos armado de dinero.

Hay muchas maneras de pagar.

Por ejemplo?

La vida, la tranquilidad.

Le parece poco.

No te pagaremos.

Y dígame los nombres de los más sospechosos.

Tengo pie.

Es que cuando me pongo nerviosa me da por hacer pie.

¡No!

¡Vente, pajo!

¡Vente, pajo!

¿De qué coño pasa aquí?

¡Dejen pájame, señor!

¡Oiga!

¿Y esa pistola coño?

¿Cuál es que inmediatamente?

¡Mierda!

¿Pero qué

le hecho es pasar aquí?

¡Farza!

¡Farza!

¡Oye!

Santos ahí, por donde le ve tan amable, tan

educado, tan diplomático, pues los tiene así.

Por razones de militancia, vivió conmigo más que con sus propios hijos.

Julvito me llamaba siempre desde que yo era un crío.

Y Fernando.

Por Fernando hubiera hecho yo cualquier cosa.

Vamos, lo que me hubiera pedido.

Precisamente le vi un momento antes de entrar en la sala el día de su muerto.

Un grupo de camaradas manchegos le estaban esperando para hacerle un homenaje.

¿Con las dulzainas?

Sí, precisamente con las dulzainas.

Pues como le decía, él me dio entre el grupo.

He hecho un brazo sobre los hombros.

¿Qué tal, Julvito?

Empezó Santos y ahora todos los viejos me llaman Julvito.

Cambiamos unas cuentas palabras.

Debí grande a trabajar con estas dos manos.

Alemania.

Y allí otra vez el rollo, la organización del partido en la emigración.

Pero en qué quedamos, me decía Santos, cada vez que viene a visitarnos.

Te vas de España para perdernos de vista y aquí vuelves a liarte.

Y es que puede más que yo.

Lo he mamado, lo he mamado.

Y ahora más que nunca.

Para demostrar esos asesinos que no nos destruirán.

Que si no pudo el franquismo tampoco podrá la mafia esa.

¿Garrido ha sido asesinado por la mafia?

No.

Me refiero a la tirateral.

¿Quién sino?

Garrido y el eurocomunismo le resultaban incómodos.

Esa imagen de comunismo civilizado.

¿Cómo hay que ser, no?

Pues desarmaba muchos anticomunistas.

¿Y eso?

La tirateral puede matar a un hombre sin tener que quitarle la vida.

Puede montarle una campaña de desprestejo aplastante.

¿Quieren hacer imposible la propuesta eurocomunista?

¿Cómo vamos a quedar ante la opinión del mundo entero?

¿Y eso cuenta?

Porque ya lo decía Garrido.

No podemos vivir aislados.

Tenemos que tener una visión de conjunto de todo y todos los que pertenecen al

partido dentro del conjunto del pueblo español.

¿Se lo sabe de memoria?

Son 40 años de comunismo español lo que tratan de masacrar.

¿Usted por qué milita?

¿Cómo dice?

¿Qué por qué milita?

¿Qué por qué está en el partido?

Santos y Garrido me enseñaron desde pequeño a creer en el

partido como la vanguardia política de la clase obrera.

Como la clase ascendente que le ha sentido progresivo a la historia.

Bueno, éstal entonces no era la de ahora.

Había menos actividad.

Compare la estadística de los atentados de mis tiempos por los de ahora.

Ni colores.

¿Y qué hace un vasco como usted en una ciudad como ésta?

Me lo pregunto a veces.

Como miembro de ETA debió recibir una formación especial.

Un entrenamiento para la lucha armada.

¿Qué va?

Cuatro coñas y un poco de tiro.

Era a otros tiempos.

Nos íbamos al monte en el País Vasco francés.

Cuatro capulladas y luego a poner en las ríos al franquismo.

Eso era todo.

¿Por qué se hizo como lista?

Pensaría que el papel en el histórico de ETA ya se había cumplido.

Y que incorporaciones como la mía podrían ayudar a masquizar el PC en buscarlo.

Ahora no sé qué diría.

Estas paredes se me caen encima.

¿Usted fue detenida por la policía como etarra?

Sí.

Y torturado, supongo.

Bien supuesto.

Pero no tuvo una condena demasiado larga.

Cayeron los del proceso de burbos y se separaron ellos.

Tampoco me habría encontrado un gran paquete.

¿La policía no le volvió a molestar?

Escaramuzas.

Tengo entendido que ha pedido una excedencia como profesional del partido.

¿Por qué?

Quiere volver a ETA.

Al contrario.

Un dirigente del partido sigue sin tener vida privada.

Antes por la clandestinidad.

Ahora por la escasez de cuadros y la necesidad

de actuar en todos los frentes democráticos.

Tengo 45 años y apenas he vivido.

Me gustaría hacer lo que quisiera los fines de semana.

Pasearme por la concha y ver a los chavales jugar sobre la arena.

Estoy cansado.

Yo no soy un revolucionario.

Soy simplemente un antifascista.

Es un descubrimiento que muchos haríamos después de morir franco.

Mal asunto cuando militar se convierte en una rutina.

Yo estoy seco.

Sin ganas, sin imaginación.

Quiero irme a casa.

¿Y yo estaría entre los sospechosos?

Si.

Supongo que lo que le estoy diciendo es una cuartada.

La mala cuartada.

Estaba usted en el cuarto cerrado.

No hay cuartada posible.

El impresor, que dice que con quien tiene que entenderse para los carteles.

Ahora voy.

Me disculpo un momento.

Parece que anda corto de sueño.

Desde que llegaba a Madrid no he podido dormir tranquilamente ni una sola noche.

Contra Franco andaba mejor.

Dígame de dónde ha sacado esta foto.

Es una de las últimas de Garrido.

Fue tomada poco antes de su muerte.

Eso ya no sé.

Ha sacado un fotógrafo de mundo obrero.

Esta foto es un certificado de inocencia.

Ya no está usted en la lista de sus pechosos.

Aquí se le conoce por el de la Dulce.

Es que la toco.

Mi abuelo tocaba.

Mi padre, Anteo Mio, la sacen.

Estaba casi abandonado todo eso hasta la democracia.

Pero como ahora todo el mundo saca señas de entidad.

Hasta debajo de las piedras.

Pues nosotros tenemos la dulzaina.

¿Qué le parece?

¿Apoya el partido la reivindicación de la dulzaina?

Pues no ha dicho que no.

¿Y se lleva usted la dulzaina?

Ya sé que usted considera que soy uno de los más sospechosos.

Sino el que más en la muerte de Garrido.

Puede ir al grano.

¿Cómo lo sabe?

Me lo dijo Santos.

También me dijo que había cambiado de opinión.

Pues vuelve usted a ser un buen sospechoso.

¿Qué le vamos a hacer?

¿Por qué un homenaje a Garrido el mismo día de la reunión del comité central?

Estaba preparado un concierto de dulzaina en la casa de campo.

Y Fernando no podía venir.

Entonces cogimos las dulzainas y nos fuimos al hall del hotel.

Pocacosa.

Porque llegaba con retraso.

Y le estaban esperando los camaradas del comité central.

La cosa fue por los pelos.

Porque no llegó la enseña hasta el mismo momento

en que se la pusimos en el hall del hotel.

¿De qué color era esa enseña que usted le puso en la suma para Garrido?

La dulzaina roja.

Era un helplata.

¿Ritualmente son rojas las dulzainas de Garrido?

No, de color negro.

¿Por qué esa era roja?

¿Nos pareció lo adecuado?

¿A quién se le corrió la idea?

Al propio Garrido.

Tengo entendido que en una reunión hubo algo de cuasa acerca de la dulzaina de honor.

Alguien, uno o más, no sé, sugerió que la dulzaina fuese roja.

Al cabo, un día Garrido me dio.

Póme la dulzaina si eso tiene que contentar a la gente de tu pueblo.

Pero que la dulzaina sea roja.

No le daba importancia, pero yo sí.

Me lo tomé en serio y encargué una dulzaina roja.

¿Usted personalmente encargó esa enseña especial para Garrido?

Sí.

¿Dónde?

En los febreríes, Dios mío.

En la calle del Pez, en Madrid.

¿Dónde siempre?

En el inventario de objetos encontrados en el cuerpo de Garrido figura esa enseña.

Pero es una dulzaina negra sobre la hora del plato.

Pues no lo entiendo.

La que yo le puse era roja.

No, no, no lo extraño en ella.

No, nada.

Aunque ya le dije que llegó en el último momento.

Apenas estuvo unos instantes en mis manos.

Pues estuvo esta en las manos un objeto fatídico.

La pieza fundamental para culminar con éxito una operación minuciosamente calculada.

Una miniatura que emitía luz roja y que sirvió de piloto

para asestar la puñalada que acabó con la vida de Garrido.

Supongo que si esto fuese una película... si yo fuese el culpable...

y si yo tuviese una pistola... este es el momento para oír abriéndome paso a tiros.

Supongo que si yo fuese un buen detective no le diría lo que le voy a decir.

No creo que se oste el culpable.

¿Por qué?

Con fato, intuición femenina.

¿Le puedo hacer una pregunta tonta?

¿Usted por qué milita?

Bueno, pues tendría que hacer memoria.

Supongo que porque sigo confiando en el partido como la vanguardia política de la

clase obrera... como la clase ascendente que da un sentido progresivo a la historia.

Me pido usted nada menos que los informes confidencialísimos...

que tenemos de los miembros del comité central del PC.

Muy bien, yo se los doy.

Y es una prueba de confianza.

Pero usted de darme a cambio otra prueba que me justifique ante mis superiores.

Quiere que le diga quién es el principal sospechoso.

Sería justo.

¿Y me garantiza que no morirá un cuarto de hora después de haber dado yo su nombre?

Está usted hablando con un funcionario público...

con un servidor de un gobierno democrático y un demócrata de años.

Fui accionista de cuadernos para el diálogo.

Usted parece un buen chico.

¿Pero está en condiciones de garantizarme lo que le pido?

¿Quiere asumir la responsabilidad de lanzar el nombre de una persona...

para que me la agujere en como si fuera un colador?

Hay auténticos gansters por medio.

Profesionales del crimen político que quieren acabar el trabajo.

Ya vi que me importa.

El fin y el cabo es un asesino.

Estamos barajando la vida de un asesino.

Quiere consultar a mis superiores.

En cualquier caso al comisario Fonseca.

Menos de decirse al ministro.

¿Al jefe de gobierno?

¿Tampoco tiene confianza en el jefe de gobierno?

Está bien.

Quiero que el jefe de gobierno se comprometa... que todo quede entre nosotros tres.

¿Es una locura?

Pero lo intentaré.

Hola, presidente.

Majo.

Sí, soy Paco.

Mira, hay posibilidades de acelerar el asunto...

y necesito tu permiso para que se vean informes confidenciales.

Se exige que todo quede entre tú...

yo y él.

No, ese no.

Tampoco.

Ya sé que es difícil, pero no hay otra alternativa.

Gracias por tu confianza.

Tieto,

no funciona siempre.

Ya sabe cómo van las cosas en España.

Pero sabía que a veces funciona.

Me han dicho que estaba por aquí y he pensado... que voy a saludar al señor Carvallo.

Si Mahoma no va a la montaña...

la montaña va a Mahoma.

Me parece que es basta.

Donde hay patrón, no manda marinero.

Por mí que saque fotocopias... y las distribuye entre sus compinches.

No creo que valga la pena.

Los informes escritos nunca fueron su fuerte.

Usted siempre prefirió la comunicación oral.

Muy acudo, muy inteligente.

Hace unos años me hubiera gustado tenerle a usted aquí.

Entonces hubiera visto dónde se metió usted... la budeza y la inteligencia.

Pero yo sé muy bien dónde se le habría metido...

una detrás de otra.

Si sabe algo...

y no lo comunica a los que somos... legítimos representantes de gobierno...

¿Ya sabe lo que se juega?

Lo mismo le he dicho yo.

Esto no es una película de espías.

Hay mucho cabrón que anda solto por ahí.

Usted lo ha comprobado ya.

Incluso por su propia seguridad.

Eso es lo principal.

Su seguridad.

Es lo que prima.

Lo que priva.

Lo que priva.

Me han convencido.

No quiero enterarme de nada.

Ahí están las carpetas.

Está de Guasaba.

Se ha enterado de lo que ha querido... y ahora se quiere quedar con nosotros.

Señor Carvallo.

Quiero advertirle por última vez.

Que contrae una grave responsabilidad...

ante el país, ante el gobierno...

y ante su propia conciencia.

Estoy seguro de que todo lo que me dicen... es por mi bien.

Pero soy víctima de una lógica... personal y profesional...

que aunque pueda conducirme al desastre... no puedo enterar.

Esta puerta es suya.

¿Estoy detenido?

Ha llegado el momento en que diga... exijo hablar con mi abogado?

Déjale salir, pero... señor Carvallo, quiero hablarle muy seriamente.

Repito.

Ha contraído una grave responsabilidad...

ante el país, ante el gobierno.

¿Dónde vamos, señor?

Tengo una duda.

No sé si ir a la oferería, Dios mío... o visitar la casa del señor guandalfo.

¿Estás en tus cabales?

Tomaré un taxi.

¡Hey!

¿Dónde nos encontramos?

En el Ritz.

¿En el Ritz?

¿Por qué en el Ritz?

¿Por qué es fácil?

¿Vaya un Ritz en Madrid?

Puedo avisar por un interfono al señor Surel.

Dígale que le visita a Carvallo.

Vete, Carvallo.

Lo quisemos ante el caballero.

¡Completamente, idiota!

¡No has aprendido nada!

Señor Wanderfull...

ha llegado la hora de que me diga algo de lo que sé.

¡Vacil!

¡Eres un imbécil!

¿Qué has venido a buscar aquí?

Me faltan algunos datos.

¿Quién te los va a dar?

¡Yo!

Guarde esto en la boca y sea potente.

No quiero que grite.

Sólo que hable.

Ya sabe lo que se joda.

Vamos a ver un paseo.

¡Mucho usted!

¡Cuidado que nos visto!

¡Cuidado!

Ya puede ir largando por esa boca, señor Surel.

¿Hablas de hoy, vacil?

El traje es lo que voy a hacer.

¿O me dejes de santir o gritar el carvalo?

Grite, grites y puedes.

Pero sin escupir las balas.

¡Me llevo al asilo!

Porque estoy harto de él.

Es un viejo oísta que nunca ha querido a sus hijos.

¿Pasa algo?

Dígame para empezar quién es el hombre de la puñalada, señor Surel.

Usted ya lo sabe.

Casi lo sé.

Pero necesito que usted me lo confirme.

Lo que usted quiere es comprometerme a mí y a la agencia.

¡No lo conseguí!

¿Se decide de una vez, señor Surel?

¡Uuuh!

¡Aire!

¡Aire!

¡Aire!

¡Malta capacitación!

¡Servicios!

¡Specialísimo!

¡Protección sin límite!

¿Quién?

¡Más alto!

¿Tenía cómplices dentro del comité?

¿Seguro?

Ya conoce usted las técnicas de la agencia.

Los menos posibles en cada acción.

¡Escupa las balas!

Tendrá que volver mañana.

¡Me las he tragado!

Cuídeme bien a la vuelta hasta que vuelva, ¿eh?

Está nominado para el premio Nobel de la Faz.

¿Dónde encontramos a Santos estas horas?

Quiero verlo inmediatamente.

Está en la sed organizando el cotarro para mañana.

Hay reunión del comité central.

Vamos allá.

Hasta las nueve.

No tienes nada que hacer, ¿eh?

Santos es muy estricto en eso de las reuniones preparatorias.

No quiere que lo molesten.

Hala un asesino para conocer el nombre de la asesina de Garrido.

¿Es del partido?

Claro.

¿Es miembro del comité central?

Eso será por descontar.

¿Y quién es?

Santos me paga por decírselo a él antes que a nadie.

Sí, claro.

¿No irás a decirselo a la tía de la unión soviética?

¿Yo?

Tengo a mi fa con el hospital, con el homo plato y chupolvo.

Vamos, como la pilla y la arranco el moño.

Es uno de estos tres.

¿Tengo que adivinarlo?

Ninguno.

Y espero que no saques a Santos de la reunión para decirle que es uno de estos

tres porque en lugar de pagarte te va a correr a hostias por la Gran Vía.

Estos dos son unos angelitos.

¿Pero este?

Este es el asesino agarrido.

Pero tú estás loco.

¿Tú sabes de quién estás hablando?

De Félix esparza Julve, asentador de pescado.

Anda ya hombre, militante de toda la vida.

Un tío que se jugaba el tío como el que más cuando la clandestinidad.

Además, sabes que es como un hijo para Santos.

Que como quien dice le ha dado de mamar a sus pechos.

Julvito le dice siempre.

Julvito, no esparza ni Félix.

Julvito.

Mató agarrido, no a Santos.

Es igual, también agarrido le llamaba Julvito.

Pues Julvito le pegó una santísima puñalada agarrido.

Puedes estar segura.

¿Por qué?

Por dinero.

Viene un tío vestido de espía y le dice al comunista

de toda la vida te doy tantos y matas a tu jefe.

¿Y tú te lo querís?

Yo no.

Por dinero.

Dinero para no quedarse sin mujer, sin amante, sin hijos, sin amigos.

Y sobre todo para no ir a parar a la cárcel como un vulgar chonizo.

¿Y eso lo dice ahí, en esa ficha?

No.

Aquí se lo dice que su padre era un buen militante

que murió en un campo de concentración nazi.

Que también él era un buen militante.

Que era como un hijo para santos.

Que se casó con una buena militante y tuvo dos hijos que van para buenos militantes.

Que puso un negocio de frutas.

Que quebró.

Que migró a Alemania a trabajar de brero.

Y con eso se le pone a nombre la etiqueta de asesino.

Con eso y con lo que no se sabe de él.

Que la quiebra fue frauduleta.

Que sus socios la amenazaban a comandarle a la cárcel.

Que se separó de su mujer porque estaba liado con una jovencita austriaca

sospechosa de tener contacto con los más acreditados servicios secretos americanos.

Y sobre todo.

Que en Alemania el obrero es parzajulbe.

Hacía horas extraordinarias para recibir entrenamiento especial con vistas a

realizar una misión minuciosamente calculada.

Asesinar agarrido.

¿Y tú como sabes lo que no se sabe de él?

Porque se lo preguntaron los que lo saben.

Ya.

Y te lo han dicho así por las buenas.

No ha sido fácil creerme.

No

hace falta que vayas tan deprisa.

Supongo que hoy vendrán todos.

Sí, claro.

Hoy vendrán todos.

Hasta el detective.

Santos me ha dado permiso y me ha hecho que ustedes lo derían mis problemas.

Es mi oficio.

¿Qué problemas?

Cobrar.

¿Y ver lo que pasa aquí hasta que empiece la reunión?

Cobrar.

Eso, Ali.

¿Buenos cuartos se lleva usted?

¿Me duele?

¿A mí de qué?

Una vez que se pagan bien, por favor, se está.

Lo que me duele es lo poco consejo que se

toman en este partido por lo de las finanzas.

Se lo agarro.

Cada vez que presento un informe, o se me duérmino, se van a mear.

Y luego, Rolles el que ha descubierto los huevos.

De un.

De un.

La reunión va a empezar.

Se nota, se siente.

La ruido está presente.

Se nota, se siente.

La ruido está presente.

Se nota, se siente.

La ruido está presente.

Se nota, se siente.

La ruido está presente.

Se nota, se siente.

La ruido está presente.

Se nota, se siente.

La ruido está presente.

Se nota, se siente.

La ruido está presente.

Se nota, se siente.

¡Carrido está presente!

Se nota, se siente.

¡Carrido está presente!

Se nota, se siente.

¡No dispares coño!

¿No ves que hay gente?

¡Y tu aviso el control!

¡Vamos!

¡Venga!

Ha sido desde un coche.

Estaba parcado en el cuello y de repente han

empezado a disparar mientras se ha arrancado.

¿Tú lo has visto?

Será mejor que nos larguemos de aquí.

Esto ha terminado.

¿Y por qué aquí disparaban?

Esparza, Julde.

¿Pero por qué lo han hecho?

¿Quiénes eran los del coche?

Los amos de Esparza.

Vuelve algún día.

¿Cuándo hayas resuelto la contradicción entre el

culo concreto y el culo abstracto de las camaradas?

Vas a engordar cinco kilos.

Mi conciencia me impide acostarme con mujeres que pesen menos de cincuenta kilos.

Pero si pesa cincuenta y tres.

Qué lastima.

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