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S1.E1 ∙ Carmín 76 estás preciosa
vas a entrar al desfile te vas a sentar conmigo como lo quieres
sin lobo
todos aquí te conocen cualquier cosa que haga se va a viralizar en segundos quiere
aparecer mañana en todos los sitios de chismes pero ya igual ya no es un secreto para nadie
¿Cómo lo tomó tu papá?
No importa.
¿Tú me amas?
Te amo desde el primer día que te vi.
¿Te acuerdas?
Éramos unos niños. No sabíamos lo que hacíamos.
Yo acababa de perder a mi mamá.
Y tú llegaste a mi vida justo en el momento más difícil.
Y lo iluminaste todo.
Nunca lo voy a olvidar.
Ana.
¿Te acuerdas de mí?
Soy tu tío Emilio.
Hace muchos años que me fui.
Sí.
Sí, sí, sí, sí. El fuego se propagó rápidamente por las telas.
Yo tuve que viajar a México rápidamente.
Esta fábrica era muy importante para mí por las telas que fabricamos.
Pero lo más triste es que perdí a una empleada muy querida.
Sí. Luego te llamo.
Emilio.
Siento mucho su pérdida.
Muchas gracias, don Benjamín.
Ella es Ana, mi sobrina.
Es la hija de mi hermana que se murió en el incendio.
Anita, lo siento mucho.
¿Cuentas conmigo siempre?
Pues sí queremos pedirle un favor.
Me quiero llevar a Ana a Nueva York porque se quedó sola.
Pero necesito su autorización para que viva en los departamentos conmigo.
Claro que sí. Claro, claro que sí. Concedido.
Gracias.
Ana, en esa ciudad tienes que andar con mucho cuidado.
No te puedes soltar de mi mano porque Nueva York es una ciudad muy peligrosa.
Si te pierdes, Dios no lo quiera, pero puede que no te encuentre nunca.
¿Qué haces?
¿Qué haces?
¿Qué haces?
¿Qué haces?
¿Qué haces?
¿En este edificio viven todos los empleados de Velvet?
En este piso sí.
En los demás ya hay otras familias.
Es que antes había mucho más empleados y ocupábamos todo el edificio.
Ana, tengo que ir a hablar con don Benjamín.
¿Quieres venir conmigo para que conozcas Velvet?
¡Velvet!
Esta es Velvet.
Es la tienda principal de una cadena que hay en todo el país.
Y yo soy el gerente.
El dueño es don Benjamín Márquez. Ya lo conociste.
Y esto se fundó en 1950 por su padre.
En este mismo lugar.
Y desde entonces sigue siendo la tienda predilecta de todas las señoras de clase de esta ciudad.
Todo es tan lindo. Y huele rico.
Mi señora.
¿Qué maestro traigo?
No entendí nada.
Tienes prohibido correr en la tienda. Vamos.
¡Alberto!
¿Por qué tienes que andar como un salvaje haciendo lo que se te pegue a la gana por ahí?
Emilio, recoge este desorden antes de que lleguen más clientas.
Oviso a mi héroe ahí.
Vamos.
¿Y ese quién es?
Es Alberto. El hijo del dueño.
Este es el taller de costura.
Aquí es donde toda la magia comienza.
Y ese es un vecino de la tienda.
¿Y qué es eso?
Aquí es donde la magia comienza.
Y ese es un vestido que se llama Carmín 76.
Se llama así por el color.
Pero también porque en 1976 fue el vestido más vendido de la tienda.
Ahora es un icono de Velvet.
Es el vestido más bonito que yo he visto.
Cuando esté grande quiero uno así.
Don Emilio.
Estamos trabajando.
Ella es Ana, mi sobrina. La acabo de traer de Oaxaca.
Pero...
Perdone usted, doña Blanca. Con permiso.
Señoritas. Raquel.
Les quiero presentar a mi sobrina. Ella es Ana.
La acabo de traer a Estados Unidos.
Necesito que me hagas un favor.
¿Te la puedo dejar un momento mientras yo voy a arreglar algunos asuntos?
Claro.
Gracias.
Tú quédate aquí. No te muevas mientras yo arreglo unos asuntos.
Alberto, por Dios.
¿No sabes dónde se metió ese niño del demonio?
¿Y tú?
¿No sabes dónde se escondió?
Avisa a seguridad. ¡Que lo busquen ya!
Gracias por guardarme el secreto.
De nada. A mí también me gusta esconderme.
¿Quieres que te echen el lugar más bonito de todo Nueva York?
¡Guau! ¡Es como en las películas!
Es mi lugar favorito. ¿De qué parte del mundo vienes?
De Oaxaca, de México. ¿Has estado allá?
No, nunca. Pero en España sí. Mi abuelo viene de ahí. Es muy lejos.
Pero creo que mi abuela es mexicana, como tú.
Mira lo que puedo hacer.
Toma. Te lo regalo.
Está muy linda. Yo cuando crezca quiero ser una gran diseñadora.
Soy muy buena con la costura y el bordado.
¿No deberíamos volver? Se va a molestar tu mamá.
Esa no es mi mamá. Mi mamá está muerta.
Mi mamá también murió.
Señorita, ¿sería tan amable de ayudarme a buscar un regalo para mi novia?
Dígame, ¿cómo es ella?
Es preciosa. Pero cuidado si se enoja, ¿eh? Una miradita de esas...
¿Ah, sí?
Y una boca divina. Que si yo pudiera me la pasaría besándola todo el día.
Ana.
¿Ana?
¿Ana?
¿Qué pasó con la clienta?
Tu empleada Ana es la mejor. Nos vemos pronto, cariño.
Apúrate y arregla ese vestido.
En ese mismo lugar.
Tú eres mi hijo y no vas a hacer lo que se te pegue la gana.
Ni tú decidir con quién debo estar. Es mi vida, papá. ¿En qué mundo vivo?
En el mundo real. Tú no puedes andar con esa muchacha.
Porque no tiene dinero, ¿eh? Eso a mí no me importa.
No, porque trabajan para nosotros. No quiero que la vuelvas a ver.
¿Entendiste? Te vas a España a estudiar.
Lo siento mucho, pero no voy a estudiar allá.
Me inscribí en una universidad de New York.
Alberto, abre los ojos. Estás decidiendo tu futuro.
Precisamente. Por eso me quedo con la mujer que amo.
Ella es lo más importante para mí.
¿Hay más importante que tu familia? ¿Que tu futuro? ¿Que Velvet?
Sí.
¿Qué te dijo tu papá?
No entiende nada. No voy a dejar que nos separe.
¿Alberto? Te dije que no quería que tuvieras nada que ver con esto.
¿Qué te dijo tu papá?
¿Qué te dijo tu papá?
¿Qué te dijo tu papá?
¿Alberto? Te dije que no quería que tuvieras nada que ver con esta muchacha.
¿Qué pasa?
¿Qué tienes? ¿Papá?
¿Qué tienes?
¿Estás bien?
¡Papá! ¡Papá!
¡Papá! ¡Papá!
¡No, no, no!
¡Ana, llévanos!
¡Ana!
Fue un ataque al corazón.
Y si no recibe más malas noticias, don Benjamín se va a recuperar.
Yo creía que eras un poquito más sensata, Ana.
¿Enamorarte del hijo del dueño?
Ni Alberto ni yo queríamos que pasara algo así.
Pero pasó.
Y lo mantuvieron en secreto porque sabían que no estaban actuando bien.
Y ahí están las consecuencias.
Tío, Alberto me ama.
Y yo lo amo a él.
A ver, ¿qué parte no entiendes?
¿Qué parte no entiendes?
Viven en mundos completamente diferentes.
Ustedes no pueden estar juntos.
¿Y por qué no? Dame una sola razón válida que no sea que Alberto es rico y yo no.
Hay muchas cosas que no sabes de su familia.
Y no te conviene meterte con ellos.
Tío, eso me lo llevas diciendo desde hace años.
Pero nunca terminas de contarme qué es eso tan malo que sabes de ellos.
Porque no puedo, Ana.
Por favor, confía en mí.
Tienes que olvidarte de Alberto, ahora que todavía es tiempo.
¿Cómo está?
El médico dice que se va a recuperar y pronto volverá a la normalidad.
No quería que esto pasara.
Quería defender lo nuestro, que no nos separaran.
Creo que lo mejor es...
es que le cumpla su deseo y te vayas a estudiar a Europa.
No, Ana.
Tu papá quiere lo mejor para ti.
Estaría bien que hicieras algo por él.
Mientras tanto, vamos bordando nuestros sueños, como diría mi mamá.
Tú, estudiando para ser un gran empresario.
Y yo, para ser una gran diseñadora.
Es mucho tiempo sin verte. No lo soportaría.
Hablaremos todos los días por teléfono.
Y podrías venir a visitarme sin que nadie lo sepa.
¿Y si me olvidas? ¿Si conoces a alguien más?
Yo te amo, Alberto.
No me interesa nadie más.
Nunca pensé sentir lo que yo siento si estoy junto a ti.
Todo es mejor desde que te conocí.
Nunca fui tan feliz como lo soy cuando estás junto a mí.
Estoy enamorada de estar enamorada de ti.
Quiero hacer un brindis por nuestro diseñador
y su excelente trabajo en la nueva colección de Velvet.
Saludos.
Su creatividad y profesionalismo han hecho una obra de arte
de la que debemos sentirnos muy orgullosos.
Gracias a ti que te dejaste la vida trabajando hasta el amanecer.
No vayan a pesar.
Y que le solucionó los problemas que tenían los vestidos.
Además de reemplazarlo cuando no podía llegar porque estaba borracha y otras cosas.
Bueno, se hizo lo que se pudo.
Pero nosotras sabemos que esta colección huele mejor
y que nos quedamos en el pasado.
Regresó el rey.
Está aquí, Alberto.
Regresó el rey.
Está aquí, Alberto.
Dime una cosa, Benjamín.
Velvet ha sido durante décadas la casa de moda insignia de New York.
Pero con el mundo cambiando, tantos diseñadores emergiendo,
las redes sociales apuntan a que esta nueva colección definirá el futuro de la compañía.
¿Mantiene la corona o la pierde?
Créeme que no están en mis planes que las cosas cambien.
Mantenemos la corona.
Hay rumores sobre una crisis financiera que me gustaría que...
Perdón, es que no me gusta aclarar rumores que son solo eso, rumores.
Velvet está más sólida que nunca.
Lo podrán ver mañana en el desfile de la nueva colección.
¿Cot?
Mañana estaré aquí sin falta.
Muchísimas gracias, Benjamín.
No, gracias a ti.
Un placer.
Hasta luego.
Hasta luego.
Gracias.
Alberto.
Papá.
¿Cómo estás?
Después de tantos años, no has perdido el toque, ¿eh?
¿Se te dan bien las entrevistas?
¿Sí?
¿Y tú?
¿Qué haces aquí?
Vine a resolver unos asuntos y a darte una sorpresa.
Aunque la sorpresa me la he llevado yo.
¿Qué dice la periodista de una crisis?
Estupideces.
Ellos dicen puras estupideces.
No les hagas caso.
Eh, papá.
Me gustaría hablar contigo de algo.
Claro.
¿Puedes cenar esta noche?
¿Sí?
Es que ahora mismo estoy un poco ocupado.
El desfile es una cosa que me interesa mucho.
Está bien, está bien.
¿Sí?
Es un gusto verte.
¿Qué?
Disimula o aquí te quedas.
Vamos.
¡Jésame!
¡Jésame!
¡Jésame!
Ya le pedí un plazo.
Necesito tiempo.
El señor Chen Hui quiere su dinero ahora.
Él sabe que mañana presento mi desfile.
Sabe que necesito una semana para pagarle.
Dos días.
Necesito más tiempo.
Una semana.
Chen Hui sabe que si tú disparas esa pistola,
no le va a servir de nada.
Porque los muertos
no pagamos nuestras deudas.
¿Y si le pasa algo a él?
No.
No, Chen Hui me dijo que no iba a pasarle nada a mi familia.
Me dijo que no le iba a pasar nada a mi familia.
Y tú dijiste que pagarías.
Tienes dos días para cancelar la deuda.
¡Don Benjamín!
Don Benjamín, ¿está bien?
Sí, estoy bien.
Y de esto ni una palabra a nadie, ¿me oyes?
¿Me entendiste?
Sí, don Benjamín.
Gracias.
¡Los amamos!
Mi amor, te extrañé tanto.
Un día más.
No más videollamadas ni chats interminables hasta la madrugada.
Ha quedado increíble.
Lo he arreglado para ti.
¿Estás lista para la mejor noticia de tu vida?
Nos vamos a París.
¿Qué? ¿De qué hablas? ¿Estás loquita o qué?
Llevo varios meses trabajando en un proyecto para abrir un atelier de alta costura allí.
Me presenté a tus diseños a un empresario francés y va a invertir con nosotros.
Mateo será el director financiero, yo el director operativo y tú serás la diseñadora.
Mira, ¿qué te parece el logo? Si no te gusta, podemos cambiarlo.
¿No estás diciendo que nos vamos a ir de Nueva York?
¿Que vamos a renunciar a Velvet?
¿Y mi tío?
Tu tío se puede venir con nosotros. Nos vendrá muy bien su experiencia en la tienda.
Pero tengo todo listo para marcharnos ya unos días.
¿Unos días? Eso es muy pronto.
Dime que sí, mi amor.
No sé, Alberto. La verdad me parece muy precipitado.
Tú sabes lo que me ha costado hacer una vida aquí.
Si nos quedamos, no nos vamos a quitar a mi familia de encima.
Yo sé que te estoy pidiendo mucho,
pero piénsalo, mi amor.
Piénsalo.
¿Qué?
¿Qué?
Pero piénsalo, mi amor.
Piénsalo.
Está bien, me voy contigo. Pero déjame hablar con mi tío primero.
¿Me simula, menta?
¿Qué?
¿Que se te cae la baba por Pedro?
Claro que no. ¿Qué te pasa? Es mi cuñado, Ana.
Además, ¿no ha visto cómo se quieren?
Se nota que él ama a él.
Y con razón.
Está guapísima.
¿Y qué tal?
¿Qué tal?
¿Qué tal?
¿Qué tal?
¿Qué tal?
Y con razón. Está guapísima.
¿Y tú también? ¿Que nunca te has visto en el espejo?
Tienes que creer más en ti, amiga.
A ver, ¿cuándo les vas a decir a todos que te vas?
Porque no te lo van a perdonar si no les dices.
Y a mí tampoco porque lo sabía y me quedé callada.
Sí les voy a decir, pero hoy no.
A ver, Ana. Alberto llegó para estar contigo y te quiere llevar a París.
A mí me llevan a París y sonrisota de oreja a oreja.
Tendrías que estar feliz, caray.
No sé, amiga. Es que tengo miedo.
Y si no estoy haciendo las cosas bien.
Felicidades.
¿Y esto? ¿Tú lo sabías?
No, yo soy inocente. Aparte me amenazaron.
Ya sabes lo débil que soy, hermano.
No podíamos dejar pasar esta oportunidad para darte la bienvenida, Alberto.
Bienvenido, hermano. Espero que vuelvas a acostumbrarte a New York.
Gracias.
Tú sabes que también a mí me molestan las fiestas sorpresas.
Tu madre insistió.
Ella no es mi madre.
Yo quiero agradecer a los Marques por hacernos parte de esta celebración.
Son muchos años de amistad.
Y me gustaría que hagamos un brindis por nuestros hijos
ya que son lo más importante que tenemos en nuestras vidas.
Salud por su futuro.
Salud.
Salud.
Salud.
Bienvenido a casa, Alberto.
Gracias.
Espero que no te tengas que ir pronto o mejor aún, nunca.
Salud.
Salud.
¡Miren quién llegó!
¡El mejor trago para don Emilio!
Hola.
Buenas noches.
Buenas noches.
Hola.
Buenas noches.
Si me permiten, quiero platicar un segundo con mi sobrina.
Estaba buscando el momento adecuado para felicitarte
por todo tu trabajo, tu dedicación.
Estoy seguro que tu madre estaría tan orgullosa de ti.
Te traje esto.
Es la flor del cherry.
Solamente florece cuando le da el viento del invierno.
Así como floreciste tú aquí en Nueva York.
Está muy bonita, tío. Muchas gracias.
Sé que está, Alberto, de regreso.
Y debe ser bien difícil para ti.
Sobre todo después de tanto tiempo de estar separados.
Me consta lo difícil que fue olvidarlo.
Pero lo conseguiste, lo lograste.
Y estoy bien orgulloso de ti.
Vete.
Te quiero mucho, tío.
Yo también.
¿Y luego? ¿Le contaste?
No pude.
¿Cómo le dijo que le mentí todos estos años y que lo voy a dejar?
No tenías por qué mandarme a tus matones.
Deja de estar acusándome.
En dos días te pago.
¿Todo bien, papi?
Sí, mi hija. Sí, sí, sí.
Afinando detalles para el desfile.
Ya sabes, estas cosas me ponen nervioso.
Puede que yo no sea Alberto.
Que no sea un hombre como hubieras querido.
Pero no importas, papá.
Yo sé que estás preocupado. Conmigo no puedes fingir.
Mi amor, mi amor.
Todo está bien.
No eches a perder la bienvenida de tu hermano.
Todo está bien.
Todo está bien.
Gloria, tú eres una mujer única.
El mundo se quedó con las ganas de verte desfilar como si fueses...
Si fueses la dueña de todos nosotros.
¿Crees que puedo ser la dueña de todos?
Lo siento, Benjamín, pero no te puedo prestar más dinero.
Gerardo,
tú sabes que los ingleses han vendido mi marca durante muchos años.
Es su tienda más exclusiva del hombre.
Después del desfile, renovamos el contrato.
¿Quieres una semana? Te pago.
¿Una semana?
¿Y entonces qué?
¿Y entonces qué?
¿Y entonces qué?
¿Y entonces qué?
¿Para qué te pago?
¿Una semana?
¿Y entonces por qué estas tan urgido por liquidez?
Porque tú sabes perfectamente cuál es la situación de la compañía.
Y los nuevos contratos
los van a salvar.
Esta nueva colección
nos va a mandar a la cima otra vez.
Benjamín,
la deuda que tienes conmigo es considerable.
¿Cuándo le vas a decir a tu familia todos los problemas que tienes?
Alberto no está enterado,
¿cierto?
Pues, si vas a ser presidente de Belvedere, deberías saber toda la verdad.
Se lo voy a decir.
Déjame pagar mis deudas, si se lo digo.
Lo siento, Benjamin.
Tú y yo somos muy amigos, pero yo soy un hombre de negocios.
Y si no puedo tener nada a cambio, no te voy a dar ese dinero.
¿Hola?
¿Hay alguien aquí?
¿Qué haces aquí?
Vine a mi sesión de fotos para la revista.
Sí, pero tu sesión era mañana.
¿Mi mamá está aquí?
¿Quién era, baby?
Valeria.
¿Tu mamá?
¿Cómo pudiste hacerle esto a mi papá?
Es el día del lanzamiento de la colección y en vez de estar con él...
No le vayas a decir nada, por favor.
Obvio que no.
¿Cómo le voy a decir que te vi con otro, ah?
Se lo vas a decir tú.
Después del lanzamiento o no, respondo.
Valeria.
Señoritas, no escucho las máquinas de coser ni las tijeras.
Vamos.
¿Qué tanto están esperando?
¿Quién cosió la estola?
Fui yo, doña Blanca.
¿Y tú se lo diste por bueno o no?
Sí, la revisé y me pareció que estaba bien.
¿De verdad te parece la manera de coser una estola de alta costura?
Tú eres la responsable del modelo.
Si una de tus ayudantes no cumple con el trabajo, ya sabes quién asume el error.
¡Empiecen otra vez desde el principio!
Con todo respeto, doña Blanca, no me parece que sea justo.
¿Perdón?
¿Qué dijiste?
Que está bien hecha.
Que la estola está bien hecha.
Seguimos el patrón del diseñador, lo que pasa es que, pues...
la propuesta es un poco...
diferente.
Revíselo usted misma, aquí está.
¿Entonces?
¿Qué opinas?
Están bien, son elegantes.
Tienen el sello Velvet.
¿Pero?
Que estaría bien si estuviéramos en el año 2000, papá,
pero no para las mujeres de hoy en día.
Están estancados en el tiempo, no hay evolución.
Una propuesta dirigida a las generaciones jóvenes.
Pensé que habías aprendido otras cosas.
Esto no es Londres, no es París, es New York.
¿Eh?
Y en esta ciudad, Velvet dicta la moda.
Pero es que escúchate, papá.
Parece que hablas como si estuvieras en el siglo pasado.
El mundo ha cambiado.
La gente en las redes se ríe de nuestra marca.
Somos irrelevantes.
Hemos perdido todos los clientes.
Mis clientas.
Yo trabajé para ellas 30 años.
Yo subí a esta marca a la cima del mundo.
¿Qué bien quieres decir tú?
¿Tú?
¿Tú, que estás siempre en tu teléfono ahí,
leyendo estos estúpidos?
¿Esos cobardes que se esconden detrás de nombres falsos?
Eso no entiende nada.
Nunca les vas a dar gusto, es una estupidez.
Ese es el problema, papá.
Ese es el problema.
Que me sigues viendo como si fuera un niño.
Por eso, a partir de ahora, voy a tomar mis propias decisiones.
Voy a abrir mi propio teler de alta costura en París.
Voy a crear mi propia marca.
¿Qué?
Aquí está la carta de compromiso de Gerard Bernat
como socio capitalista.
El plan de recuperación a dos años vista
y la prospectiva de crecimiento.
El plan de ganancias a cinco años.
¿Estás loco?
No, estoy perfectamente capacitado para abrir mi propia empresa.
¿Eh?
Y tengo a la mejor de las diseñadoras conmigo.
Sigue siendo la misma chamaca que llegó con ínfulas de grandeza
por ser sobrina del gerente de esta tienda.
Bájale una rayita, Ana.
Si yo digo que se vuelve a hacer,
se vuelve a hacer.
Y sin discusión, ¿entendido?
¿Entendido?
Sí.
Y ahora a trabajar.
Quiero que todo esto funcione como un reloj.
Hoy menos que nunca vamos a permitir un error.
Cada pequeño fallo aquí
se multiplica por diez en el desfile.
Y si esto sucede,
les juro que la responsable
va a terminar fuera de Velvet.
Aquí está la colección con la que vamos a lanzar la marca.
¿Qué te parece?
Te van a comer vivo
antes de que puedas presentar tu dichosa colección.
Pero además tú no le puedes dar la espalda a la familia.
No.
Yo pasé todos estos años educándote
para que seas mi sucesor,
para que conserves el negocio.
No te mandé a Europa
para que vengas con esas locas ideas
de hacer tu propia marca
o peor aún, de convertirte en mi competencia.
Pero si tú no quieres un sucesor, papá.
Tú quieres tener a Na, una marioneta.
Perdona.
Perdona que te pueda hacer daño.
¿Sabes qué?
Llévate todo.
No es el momento para discutir estas cosas.
Llévate tus porquerías.
¿Mis porquerías?
Sí, son tus porquerías.
Porquerías.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Justo lo que necesitaba.
¿Qué tal te va?
¿Has podido hablar con tu tía?
No, aún no.
Pero tengo tiempo.
¿Y tú? ¿Con tu papá?
Sí.
Quiero que me acompañes al desfile de esta noche.
Alberto...
Vamos a dar un paso muy importante.
Y quiero que todo el mundo sepa que eres mi mujer.
Te espero esta noche.
Sigues medicándote.
Espero que no sea por nada grave.
Estoy muy bien, gracias.
Gracias por preocuparte.
¿A qué viniste?
Ay, hermanito.
Estás perdiendo el control de Velvet.
Bien sabes que siempre debí haber sido yo
la dueña de todo esto.
¿Y tú?
¿Y tú?
¿Y tú?
¿Y tú?
¿Y tú?
¿Y tú?
Pues qué raro, porque mi papá no pensaba lo mismo.
Por algo sería, ¿no crees?
Y perdóname, pero estoy muy ocupado, así que...
Cuidado, Benjamín.
Esa gente es muy peligrosa.
Pero si quieres yo podría darte ese dinero
que tanto necesitas.
Eso sí, vamos a tener que hablar acerca de la manera
en cómo vamos a repartir nuestras acciones.
¿Qué te parece?
Jamás te voy a dejar meter las manos en Velvet.
Y ni mi marca, ni mi tienda,
se van a convertir en una página de ventas por Internet.
Eres un imbécil.
Siempre pensando que puedes cambiar el mundo
y te vas a morir.
Te voy a demostrar que no.
Ya cuando Velvet esté totalmente en la ruina,
ahí voy a poder hacer con ella lo que se me pegue la gana.
¡No!
Margarita, ¿qué haces aquí?
Alberto me pidió que te lo trajera.
Es para el desfile de esta noche.
A ver, cuídame esto.
¡No puede ser!
¡Es el Carmín 76!
Este vestido cuesta una fortuna, que lo sepas.
Y solo lo pude sacar porque Alberto me dio autorización.
Ajá.
Y así, tal y como nos lo da,
hay que regresarlo a la bodega de Velvet.
A ver, Ana.
Yo sé que estás preocupada
porque no le pudiste decir la verdad a tu tío.
Anímate, estás cumpliendo tu sueño,
no te das cuenta.
No solo vas a ser una...
una diseñadora de modas exitosa.
Mírame, vas a estar con el hombre que amas.
Buenas noches, ¿cómo están?
Buenas noches, señor Márquez.
El país tiene muchas dudas.
¿Nos puede responder algunas preguntas?
Claro que sí.
Señor Márquez,
¿qué nos puede decir de la nueva colección de Velvet?
¿Hay variaciones en el estilo?
¿Es cierto que se avecinan cambios?
Yo lo único que les puedo decir
es que nuestra marca va a seguir siendo
la favorita de la gran manzana.
Disfruten la noche, por favor.
Gracias por venir.
¿Me vas a decir por qué no me contestan
los mensajes del día de hoy?
Lo siento, Mateo, estoy muy ocupado
y con muchos problemas.
Hablaste con tu papá del negocio
que quieres abrir en París, ¿verdad?
Mateo, ¿cómo estás?
Excelente, gracias por la invitación.
Podemos ir a la oficina a hablar.
La verdad, ¿sabes qué?
Hoy no quiero hablar contigo.
Valeria, hay mucha gente aquí,
por favor, está en ese lugar.
Te lo pido.
Mamá.
Cambia la cara, Valeria, por favor.
Acúrate que después del lanzamiento
necesito que hables con él.
Sí voy a hablar con él, pero ya.
Cambia la cara que ya llegan los subtítulos.
Ahí está Cristina, por favor.
Hola.
¿Cómo están?
No sé, creo que está comenzando.
Pero pasa.
Gracias.
Ya casi estamos a punto de comenzar.
Hola.
Hola, hola.
¿Cómo estás, Enrique?
El desfile está por comenzar.
Hola, ¿cómo estás, Gerardo?
Adelante, ya casi empezamos.
Deja de mirarme así.
Ya te expliqué.
Mr. Roy,
te espera la nueva colección de Velvet.
Me encanta el fashion.
Gracias.
Mira nada más, Prince Royce.
Solo Royce para ti.
Cristina Otey.
Estás hermosa.
Gracias, pero lanzaste tu nuevo disco
y no me enseñaste absolutamente nada.
Te voy a matar.
Se llama Eterno.
Tengo una copia especial solo para ti.
Oye, gracias.
Amor, tengo que seguir.
Bueno.
No te pierdas.
No, nos vemos después.
Mira, creo que ya encontré la solución
para que te olvides de esa fantasía
de abrir tu propia marca
y que podamos arreglar
nuestras diferencias.
Te voy a demostrar
que creo en ti.
Ya no me voy a esperar más.
Te voy a nombrar
el nuevo presidente de Velvet.
Yo voy a estar a tu lado,
compartimos la presidencia
y cuando ya puedas volar solo,
pues, vuela solo.
No, tu deber
es estar aquí conmigo.
No, porque no te importa mi opinión
ni mi visión de los negocios.
¿Qué te parecen los diseños que te he enseñado?
Están bien, pero no son Velvet.
Pero ese es el Velvet que tengo yo en la cabeza.
¿Y sabes quién es la diseñadora?
Ana Velázquez, papá.
¿La sobrina de Emilio?
No, papá.
Mi novia.
Ana y yo nunca lo dejamos.
Te di el gusto de irme a estudiar
siete años a Europa,
¿ella es la que está atrás de todo esto?
¿Ella te pidió que le abrieras un atelier?
¿Qué va? Que poco la conoces, papá.
Ana nunca me ha pedido nada,
nunca me ha pedido dinero.
Ya no somos unos niños
y seguimos sintiendo lo mismo.
Te equivocaste entonces con nosotros
y te estás equivocando ahora.
¿Pero y entonces le vas a dar la espalda a la familia
por una mujer?
¿Vas a tirar a la basura el trabajo
de tu abuelo y de tu padre por Ana?
Basta, papá.
Yo soy orgulloso de lo que tu nombre significa
en la industria de la moda y para mí,
pero quiero hacer mi propio camino.
Vámonos a Paris, Ana.
Hoy mismo.
¿Estás loco?
Sí, sí.
Yo dije que me dieras unos días,
que tenía que arreglar unas cosas de trabajo
con un tío.
¿Pero por qué?
Estoy cansado de esperar,
de aplazar a nuestra felicidad por los demás.
¿Tú no?
Pues sí, pero...
¿Qué más da si todo el mundo está en nuestra contra?
¿Qué más da que nos marchemos hoy
y la semana que viene?
Por una vez en la vida, mi amor,
piensa solo en nosotros dos.
Por favor.
Dime que sí.
Está bien.
Sí, nos vamos.
Pero espera,
déjame hablar primero con mi tío, ¿sí?
Está bien.
Habla con tu tío a la maleta
y después del desfile vengo a buscarte.
Yo cambio los billetes, hago la maleta y...
Y nos vamos.
Te amo.
Te amo.
Sí.
Sí, necesito un vuelo para esta misma noche.
Alberta.
Es que ya me puse como muy indefensa con tanta prensa.
¿Me ayudas, por favor?
Sí, claro.
Gracias.
Es la sonrisa más falsa que he visto.
Bueno, mucho mejor, ¿no?
Te ves muy guapo.
Yo también, estar feliz.
Gracias.
El desfile ya va a comenzar.
¿Vamos?
Vamos.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Cristineta, no pierdo el tiempo contigo, ¿eh?
No seas ridículo.
En cuanto termine el desfile, me marcho con Ana.
¿Qué simulas, bro?
¿No hay mucha prensa?
Son más los comentarios y negaciones que los comentarios.
Son más los comentarios negativos que los positivos.
Ahora vuelvo.
¿Qué pasó?
Los ingleses han decidido no vender mi colección en sus almacenes.
¿Y por qué? Si lo han hecho durante toda la vida.
Durante 20 años.
Exacto.
Y aún así nos están dando la espalda.
Y no somos únicos.
La Reforma Magazine está hablando de nosotros.
Dice que la colección es un fracaso.
Encárgate de los invitados.
Mamá.
Valeria, por favor.
Ana.
Recibí tu mensaje.
¿Qué haces con una maleta?
Tío.
Te mentí.
Me estás asustando.
Y de verdad me duele mucho haberlo hecho.
Pero es que no me quedó más remedio.
Alberto y yo seguimos juntos.
Nunca rompimos.
¿Entonces todos los viajes a Miami con tu amiga Nancy y Dávalos
fueron mentira?
¿Todo era para verte con Alberto?
Tío, nos amamos.
Y hemos decidido que nos vamos a París juntos.
A vivir.
Sí, verás.
Alberto va a venir a un atelier allí
y yo voy a ser su diseñadora.
Alberto me advirtió que la colección iba a ser un desastre
y tenía razón.
La prensa nos va a destrozar.
Pero aposté todo esta vez.
Era nuestra única oportunidad.
Estamos en la ruina.
Estás más borracho de lo que pensaba.
Estás hablando como si no tuvieras el dinero para arreglar.
Es dinero de Gerardo Otegi.
Si hoy las puertas de Velvet siguen abiertas
es gracias a sus préstamos.
Y no tengo cómo pagarle.
No tengo cómo pagarle a él ni a nadie.
No puedo permitir que les pase nada.
Tenemos que irnos.
Tú, Valeria, Alberto y yo
tengo que sacarnos del país.
Tú no vas a ninguna parte.
Ya tomé mi decisión, tío.
Hija,
Alberto es un niño rico.
Lo único que quiere es llevarle la contraria a su familia.
Va a heredar mucho dinero.
Y cuando esto pase va a ser el dueño de esta empresa
y la familia
en ese momento se va a encargar de borrarte del mapa.
Igual te lo hizo con...
¿Cómo lo hicieron con qué?
¿Eh?
Tío, llevas todos estos años diciéndome
que los Marques no son lo que yo creo.
Que no me acerque a ellos, que son peligrosos.
No te entiendo. Al mismo tiempo también
limpias el suelo por donde ha pasado Benjamin.
Parece que el único que no quiere que yo sea feliz eres tú.
Tío,
tú has sido más que un padre para mí
y te lo agradezco mucho.
Ojalá no tuviera que irme así.
Lo siento.
...
...
...
...
...
...
...
...
Eres un hombre rico. ¿De qué estás hablando?
¿Tienes muchos activos en la ciudad?
Todo está hipotecado.
Este edificio, el de Queens, el Penthouse,
la casa de los Hampton. Todo.
Todo, todo, no queda nada. No queda absolutamente nada.
Gloria, Gloria, Gloria, ¿no me estás escuchando?
Habla con Valeria y con Alberto. Tenemos que irnos ahora.
Estamos en peligro.
¿Peligro?
¿Peligroso haberme casado contigo, Benjamín?
Tú siempre tan soberbio.
Tan convencido de que eras intocable.
Y mírate ahora, tan patético.
Buscando la solución en un vaso de whisky
y rogándole a tu esposa que te acompañe a la bancarrota.
Y sí me voy a ir, pero lejos de ti.
Quiero el divorcio.
¡VALERIA!
Por dentro bella, por fuera hermosa
Siempre en mi vida, más allá de la moda
Tú brillas con alas de luz propia
Y un laberinto de sueños desintegrados
Entre tu vida y la mía
Es una sombra que no deja...
Hoy por fin comienza este día.
Y aún nacimos para...
Vámonos.
¿Qué haces aquí?
¿Qué haces aquí?
A veces creemos que tenemos toda la vida para ser felices.
Y la vida es solo un instante.
No repites mi historia, hijo.
No te quedes luchando para mantener un imperio si no eres feliz.
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