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Abajo y estirad.

Parad.

Siento llegar tarde, pero…

se me ha parado el reloj, mi casa se ha incendiado, el tren ha descarrilado,

mi criada se ha roto una pierna y Sammy Davis ha venido de visita.

Vengo enseguida.

Venga, desde arriba.

¿De qué te ríes?

Uno, dos, tres, cuatro.

¿Crees que ya han empezado?

Vamos.

Patada, dos, tres, cuatro…

Los brazos, dos, tres, cuatro.

- Voy a decirles que has venido. - Genial.

Uno, dos, tres, cuatro.

Y uno, dos, tres, cuatro. Más fuerza en las piernas.

Tres, cuatro. Y uno, dos, tres, cuatro.

- Hola. - Hola.

- Esta es mi amiga Lillemor. - Hola.

Uno, dos, tres, cuatro.

Arriba, dos, tres. Contrae.

Venga, vamos a empezar. A vuestros puestos.

Ponte ahí detrás y te voy echando un ojo.

- Gracias, lo haré lo mejor que pueda. - Cópiame.

Vamos a empezar.

Vamos a hacer la rutina de ayer.

Extended los brazos.

Y uno, dos. Uno, dos, tres, cuatro.

¿Piensas quedarte ahí mirándome?

Eres buena siendo tu primera vez.

Gracias por el cumplido.

Sé que lo hago mal, pero es bueno para mí.

¿Por qué no te unes?

Él da clases aquí.

No, lo estás haciendo mal.

No es con los hombros, sino las caderas. Dame la pierna.

Brazos extendidos. Contrae el abdomen.

Otra vez.

Muy bien. Rodillas separadas.

- No es fácil la primera vez. - No pasa nada.

- ¿Cómo va todo por ahí? - Genial. Tiene mucho talento.

Lo pillará enseguida.

Me llamo Lillemor.

He hecho dos pasos en uno.

Tienes al mejor profesor que hay. Para bailar…

Muy bien, desde arriba.

Segunda posición más abierta. Brazos extendidos.

Hombros abajo, abdomen contraído.

Eso es. No olvides respirar.

- Hola. - Hola.

Hace tanto frío aquí como calor en Lisboa.

¿Puedo usar el teléfono? Genial.

Qué bien vivís, siempre sentados rellenando informes.

¿No os sentáis?

Trabajamos.

¿Haciendo qué? ¿Reparando el piloto automático?

- Mamá madruga mañana. - Eso no me hace tener sueño.

Sandberg, diga.

Sí, hola.

¡Fantástico!

Escuchad, me lo he pasado genial.

Gracias, pero estoy cansada, me voy a casa.

Tengo que coger un vuelo mañana a las 8:00.

Y me estoy poniendo nostálgica.

Llévame de vuelta a Virginia.

No, cariño, estoy genial aquí. Créeme.

- No tiene permiso para abandonarme. - Abandonarnos.

- ¿Qué pasa, Lillemor? - Me haces daño.

No me refería a eso. Es el jazz ballet.

Lo primero que hago cuando llego es llamarte.

Como siempre.

Tenía ganas de verte, Lillemor.

No. Supongo que ya no tiene emoción.

Qué dramático, Sören.

Estoy cansada, tengo agujetas y mañana trabajo a las 7:00.

¿Qué quieres?

Que notes que estoy aquí.

Te lo he dicho mil veces. ¡Estoy cansada!

¿No lo entiendes?

Te quiero de verdad.

Mucho.

¡Mami!

Perdona, ahora vuelvo.

Lillemor.

Lillemor.

Y te necesita en su grupo.

¡Espera, me estás matando!

No le necesito. Me gusta estar aquí.

¿Siendo instructor de jazz ballet? No te burles de mí.

- ¿Es por Inga? - ¿Inga?

Eso acabó.

Anoche me tomé demasiadas.

¿Demasiadas, tú? La que se va soy yo, amor.

¿Por qué no te vienes?

- Podríamos hacer cosas guays. - ¿A Nueva York?

- Hagamos cosas guays aquí. - ¿Aquí? Estás loco.

- Gracias por despedirme, cielo. - Ha sido fabuloso.

Buen viaje. Saluda a todos de mi parte.

Atención. Los pasajeros del vuelo SAS 501 a Copenhague y Londres

que no hayan presentado sus billetes deberán hacerlo en la puerta de embarque.

Atención. Los pasajeros del vuelo SAS SK501

a Copenhague y Londres que no hayan presentado sus billetes

deberán hacerlo en el mostrador número cinco. Gracias.

Atención, por favor. Señorita Wanja Ringkvist,

acérquese al mostrador seis de la puerta de embarque.

Tengo un hijo pequeño del que me encargo.

Y un perro.

Y una madre.

¿Estás casada?

- No. - ¿No?

Lo estuve.

Este es mi hijo. Se llama Klas. Tiene cinco años.

Es precioso.

Como su madre.

¿Vuelas mucho?

Ahora mismo estoy en reserva.

Quiero estar en casa lo máximo posible por Klas.

Debes de ver mucho viajando por el mundo.

Sí, estaciones de todas partes del mundo.

Te quedas unas horas y vuelves.

- ¿De dónde eres? - Nueva York.

Un lugar duro.

Si te quedas lo suficiente, te vuelves igual de duro.

No pareces demasiado duro.

Lo suficiente. ¿Quieres ponerme a prueba?

Madre mía, el telegrama.

Me has llamado Lill. Me llamo Lillemor.

Te voy a llamar Lill.

Te voy a llamar Lill.

¡Hola!

- Hola, chicas. - Hola.

Se nota que habéis hecho ejercicio.

Lo hemos hecho.

A ti te vendría bien.

Pronto tendrás demasiadas papadas.

He pensado en recogerte.

Hoy he quedado para cenar.

No nos hemos visto en una semana… ¿y te vas a cenar?

Gracias por venir.

- Adiós, Agneta. - Adiós.

Está rara. Lillemor siempre suele querer salir.

¿Cuánto hace que no la sacas?

No me digas que…

- ¿Has visto eso, Agneta? - Es cosa suya.

De eso nada.

¿Dónde estás?

Aquí mismo.

Debe de ser maravilloso estar ahí arriba y recibir un aplauso así.

Es fantástico.

- Dijiste que lo habías hecho. - Sí, hace unos seis meses.

- Fue justo ahí. - ¿Y te gustó?

Me encantó.

Sí, desde luego.

¿Lo echas mucho de menos?

No, en realidad no.

- Sí, lo echo de menos. - ¿Sí?

Sí, claro que sí.

Pasaron muchas cosas durante ese tiempo.

- Sí, lo echo de menos. - ¿Qué cosas pasaron?

Es una larga historia, y no me apetece hablar del tema.

Hablemos de ti. No me has contado nada.

¿De mí?

¿Sabes? Eres diferente.

Ah, ¿sí?

Quiero decir…

No solo eres guapa e inteligente, eres diferente.

Tú también lo eres.

Te pediría que subieras, pero…

No, es muy tarde.

Gracias por esta noche.

Bueno…

Buenas noches.

- Que descanses. - Tú también.

Salud, Lillemor.

Acabo de terminarme la mía, pero vale. ¡Salud!

¡Por la compañía!

- ¿Te lo estás pasando bien? - Fantásticamente.

Haces bien en cuidar de Robert. Te necesita.

Creo que sabe cuidarse bien solo.

Es un bailarín estupendo.

Es difícil imaginarle tan triste en otros tiempos.

- ¿Cómo? - ¿No te lo ha dicho?

- ¿Decirme qué? - Lo de la chica y el bebé.

Voy a por una copa. ¿Te traigo una a ti?

Gracias, pero ya voy yo.

Por el baile.

Esa música…

- Me gusta. - y las luces de Pascua. Es todo.

¿Te gusta?

Dame tu chaqueta.

Estoy cansada.

Gracias.

Maravilloso.

¿Te gusta?

Es mi casa. Un lugar para vivir. Es cómodo.

¿Quieres una copa?

No, no quiero nada, gracias.

- Yo creo que me tomaré una. - Ya he bebido suficiente.

¿Qué es esto? ¿Eres tú?

He cambiado de idea. ¿Qué tal si pongo música?

Vamos a ver… ¿Qué te apetece escuchar?

¿Lill?

¿Lill?

¿Dónde estás?

Aquí.

Quítatelo. Es mío.

- ¿Qué tal lo hago? - Fatal.

- ¿Fatal? - Sí, se hace así.

Oye, te quiero.

Te quiero.

Ven.

¡Te quiero!

No, déjalo así.

Ahora puedes coger tu albornoz.

Tengo que decirte una cosa.

Ahora no.

¡Me he deshecho del bebé! ¡Era una niña!

¡Pero tenía que hacerlo!

Te quiero.

Te quiero. De verdad.

¡Te quiero!

Robert.

Robert.

¿Estás dormido?

Robert, es por la mañana.

Hola…

Robert.

Lillemor.

Lill.

Ven aquí.

Buenos días.

Buenos días, cielo.

¿Cómo te sientes?

Me siento genial.

¿Quieres un café?

Y huevos, beicon y de todo.

Estaba tan enamorado.

¿Perdón?

Se quedó embarazada.

Dejé el grupo de baile y me quedé aquí.

Deseaba tener ese bebé.

Bollitos.

- Tenga. - Pero abortó.

Así que Rita me dio un trabajo,

un apartamento, y después nos conocimos.

¿Perdón?

Rico y consentido. Solo nos conocíamos desde hacía unos meses.

Era un sádico.

Dos, tres, cuatro.

Seis meses, medio año.

Klas estaba en camino. No podía soportarlo más.

A sus otras mujeres.

Más deprisa.

Un día cogí el coche y me marché.

Te quiero.

¡Gracias! Muy bien. Vamos a terminar aquí.

¿Sabes que aún quedan diez minutos?

Posiblemente.

Eija, ¿puedes traerme una pastilla para la cabeza, por favor?

Sí.

¿Qué pasa con ellos? Han pagado por una hora entera.

Cuando quiera tus consejos, te los pediré.

Te tomas muchas libertades. Llegas tarde por las mañanas.

- Lo siento, Rita. - Deberías sentirlo.

Y sabes que uso tu apartamento para mis empleados,

y podría necesitarlo un día.

Tienes que ganar el dinero que gastas. Esto no puede seguir así.

¿Qué problema hay? ¿En qué piensas?

- Aquí tienes. - Gracias.

Sabes exactamente en qué pienso.

¿Vas a salir otra vez con esa chica hoy o tienes tiempo para mí?

Hoy no, cariño.

Y sí voy a verla esta noche.

A ver… Así.

Lillemor, comerás algo antes de irte, ¿no?

Tardaré mucho, mamá.

Pero si no te gastarás una fortuna cuando salgas.

No.

Pero ya lo tengo todo listo aquí.

¿Sí?

- ¿Así que es profesor de baile? - Sí.

¿Puede enseñarme a bailar?

Sí, hasta puede enseñarme a mí, Klas.

- ¿Eso es una profesión? - Claro que sí.

Los pilotos ganan mucho, tienen buena pensión y un plus por peligrosidad.

- ¿Gana mucho dinero, este nuevo? - ¡"Este nuevo"! No digas eso, mamá.

Es un hombre maravilloso.

- ¿Es bueno saber bailar? - Yo creo que es muy bueno.

¿Qué piensas, Klas? ¿Crees que mamá va guapa así?

¿Te parece?

Hasta podrías salir conmigo.

Ah, ¿sí? ¡Gracias!

¡Yo abro!

- Bienvenido. Pasa. - Gracias.

Hola.

- Espero no llegar muy tarde. - Para nada.

- Soy Klas. - ¿Sí? Yo soy Robert Evans.

"England swings". Qué gracioso.

Eres un chico grande. Quiero decir, un stora pojke.

Puedes ayudarme a aprender sueco. Prata svenska.

Robert. Esta es mi madre.

Hola, soy Robert Evans.

Hola.

- Me alegro de verle. - Gracias.

Mi madre insiste en que comamos antes de irnos.

Me parece bien.

¿Quieres ver mis juguetes y mi maqueta de avión?

- En otro momento, Klas. - Si él quiere…

- Me encantaría. ¿Dónde están? - Aquí.

- ¿Allí? Vamos. - Vale.

Pero es un negro. ¿Por qué no me has dicho nada antes?

- No lo pensé. - Me vuelves loca.

Igual te acostumbras.

Robert, tenemos que llegar a tiempo al cine.

Vale, ya vamos.

Aquí.

¿Vas a conducir? ¿Conduzco yo? Vale.

- Hola. - ¿Sí?

Solo una cosilla.

Follanegros.

Puta.

¡Qué desfachatez!

¿De qué iba eso?

Nada.

- ¿Te gusta? - Creo que sí, pero parece peligroso.

Tienen… protecciones. Es más seguro que conducir por ciudad.

- ¿Te gusta? - Sí, mucho. Me encanta.

A mí también.

- ¿Cuándo has quedado con ellos? - A las 15:00 en el circuito.

Mamá. ¿No es genial que Klas y Robert se lleven tan bien?

Claro, a ver cuánto dura.

Me agotas, mamá.

¿Por qué eres tan negativa?

¿No ves que soy feliz con él?

Por fin soy feliz.

Y Klas le adora.

Yo lo cojo.

Esto puede esperar a que vuelva.

Sandberg, diga. ¡Hola!

Esto es un desastre, estamos doblando ropa limpia.

No, Lillemor está a punto de irse.

Necesito hablar con ella.

Estoy en una cabina frente a su casa.

Estaré allí en un minuto.

Era Sören. Está llegando.

- Te pedí que dijeras que no estaba. - Pues deshazte de él.

Haz lo que quieras con tus hombres.

¿Puedes abrirle cuando llegue? Tengo que vestirme.

Hola, Greta. Perdona que me presente así.

- ¿Y Lillemor? - Enseguida voy.

No, voy yo.

Ni en broma. Siéntate y espera.

Cuidado con la ropa.

Greta, estás al tanto de con quién sale Lillemor?

Por supuesto.

Tiene que acabar. Se pone en ridículo.

Y a ti… Y a mí.

Un maldito… bailarín.

Es mejor que tú.

¿Qué quieres? He quedado.

Solo quiero decir una cosa, Lillemor. Dos.

Primero… Si sigues con este

amigo moreno, lo nuestro ha terminado.

Segundo, eres muy injusta contigo, tu madre y tu hijo.

¡Ya basta!

Primero, ¿quién te da derecho a decirme qué puedo o no hacer?

Segundo, no podemos terminar algo que nunca fue más que una…

relación de conveniencia.

No, déjame hablar.

Y tercero, soy demasiado feliz para discutir

así que vete ahora mismo.

¡Lillemor!

Lillemor.

¿No entiendes que digo esto por ti?

No lo dices por mí, sino por ti.

- Nunca te importé. ¿Por qué ahora? - ¡Ya basta!

Lillemor, ¿no lo ves? No puede continuar.

Sé que piensas que es emocionante,

pero no sabes nada de él, solo que es bailarín.

La gente se ríe de ti a tus espaldas.

¡Fuera de aquí! ¡Ya es suficiente! No quiero volver a verte.

Como quieras. Al final entenderás lo que digo.

Lillemor.

- Te perdono. - ¡Idiota!

¿Hacía falta ponerse así? Apenas le has dejado hablar.

No empieces tú también, mamá. Déjame en paz.

Creo que Robert es un buen hombre.

¿Pero…?

No tengo nada en contra de la gente de color, pero hay tantas otras opciones.

Debes recordar que, por desgracia, no vivimos aislados.

Te olvidas de una cosa, mamá.

- Le quiero. - Solo pienso que no eres práctica.

Eso no me importa.

¿Y si tenéis hijos?

¡Estáis todos locos!

¿Cómo os cuesta tanto entender que son gente normal de carne y hueso?

Y que no importa si son negros, blancos, amarillos, rojos o morados.

¡Mamá, nuestro corazón es igual, nuestro hígado, pulmones, cerebro!

Y me encanta esta versión morena.

Y me voy a casar con él, aunque él no lo sepa todavía.

Y espero que tengamos diez hijos.

No importa si son negros como la noche,

porque sean como sean, serán nuestros.

Puedes llamarme cuando necesites niñera.

¡Lillemor! ¡Ven aquí!

NEGRATA. VETE A CASA.

- Hola, cariño. - Hola, cielo.

Aún me duele la espalda.

Necesitas más práctica.

¿Puedes recoger tú hoy a Klas del colegio? Se alegrará mucho.

Y yo tengo que ir a Arlanda.

- Claro. ¿A qué hora? - A las 14:30.

Sabes qué colegio es. ¿Te da tiempo?

Claro. No hables tan alto.

Este ejercicio es inútil si no todos os concentráis.

Es suficiente por hoy.

- ¿Puedo hablar contigo, Robert? - Sí.

He dicho que ya vale por hoy. Marchaos a casa.

Es genial ducharse después de sudar.

Lo es.

¿Puedes frotarme la espalda? ¿O empiezo yo?

- Sí, gracias. - Vale.

- Toma - Gracias.

- ¿Estás cansada - No, no demasiado.

- Rita cree que te esfuerzas de más. - ¿Sí?

No, pero llevo mucho sin venir y tengo que coger el ritmo.

Yo quiero que te quedes.

¿Insinúas que tú sí, pero Rita no?

No, por Robert.

Creo que lo quiere.

A mí me gusta todo lo suave y bonito, como tú.

Podría ser tu amiga especial.

¿Qué haces? ¿Estás loca?

Encajaríamos muy bien, tú y yo. ¿No me deseas?

Puedes quedarte contigo misma.

- ¿Dónde está la calidez que teníamos? - He oído eso mil veces.

No quiero oírlo otra vez.

Ahora hablarás de la escuela de Londres.

Sí, exacto.

- Hicimos un trato. - No, no es así.

Tú lo hiciste, yo no.

Para ti, los sueños se cumplen en cuanto los sueñas.

Y esa calidez de la que hablas nunca la tuvimos.

Me ayudaste mucho cuando estaba mal. Nos lo pasamos muy bien y lo aprecio.

Amas a otra rubia.

Quédate con tus chicas y tus coches. ¿Vas a tener otro hijo?

- Para, ya basta. - Pero cuando te deje,

- no vuelvas a mí corriendo. - Siéntate y cállate, Rita.

Ya no te quiero porque te odio.

Bueno, no lo sé. Igual quería hacerte el amor.

¿Por qué no? A mí me encanta. ¿Por qué a ella no?

- Robert, no bromees. - No lo hago.

Creo que Rita envió a Eija para seducirte.

Intenta romper lo nuestro para ver si así vuelvo con ella.

- Eso creo. - ¿Volver?

Bueno, ya no somos niños, Lillemor.

- Tuvimos algo hace un tiempo. - ¿En serio? ¿Con esa mujer?

No puedo imaginaros juntos.

¿Qué estás diciendo? Es algo que pasó antes de conocernos.

- Lo sé. - Y Rita no tiene nada malo.

Sí, a veces está frustrada y nerviosa,

- pero, aparte de eso, no está mal. - No quiero tener nada que ver.

Y ya no quiero ir a jazz ballet. ¿Puedes decírselo tú?

¿Por qué te molesta tanto?

¿De qué va esto? No ha pasado nada.

- ¿No ha pasado nada? - No.

Puede que tú suelas hacer esto, pero yo no.

A ti te gusta. Quizá por eso no buscas otro trabajo.

¿Vas a trabajar ahí para siempre?

¿Qué clase de futuro es ese?

- No lo sabes. - ¿Qué quieres que diga?

- ¿Quieres que entre contigo? - No, no hace falta. Tengo prisa.

- Buen viaje. - No, podría vernos alguien.

Te llamaré si quiero que me recojas. Adiós.

LLEGADAS

Tu papá es un negrata.

Tú papá es un negrata.

- Tú papá es un negrata. - ¡No lo es!

¿Qué estáis haciendo? Eso me parecía.

Te vas a casa.

- Hola. - Hola.

- Lillemor me pidió que recogiera a Klas. - Sí, ya veo.

Nadie me cogió el teléfono, así que decidí venir.

Alguien tiene que cuidar de Klas.

Por supuesto.

¿De verdad le pareció bien a Lillemor que recogieras tú a Klas?

Bueno…

No habría venido si no, ¿no cree?

Ya estoy yo, Robert, así que puedes irte. Yo me encargo de Klas.

- Pero Lill me lo ha pedido. - ¿No lo ves, Robert?

Ya sabes, la gente habla mucho

y no creo que beneficie al niño que su madre se junte con un n…

¿Cómo decirlo?

Negro. Soy un hombre negro.

- ¡Hola! - Hola, Robert. ¿Has venido a por mí?

¿Por qué no vives con nosotros? Así podríamos acabar el avión.

- Y después construiríamos un coche. - No lo decido solo yo.

¿Por qué tienes la cara tan morena?

Muchos la tienen.

Yo también quiero ser moreno, no solo en verano.

¿Cómo se te puso así?

Hay unos puntitos en la piel, pigmentos, que hacen eso.

Mis padres crecieron donde el sol brilla tanto

y hace tanto calor que necesitamos estar morenos para protegernos.

¿Crees que lo acabaremos de construir hoy?

Ya veremos.

Veremos qué dice tu madre sobre esos moretones.

- ¡Pero he ganado! - ¿Qué has ganado?

Ya te gustaría saberlo.

- Es mamá, vamos. - ¡Sí!

Hola. ¿Lill?

Perdón, ¿quién?

Robert, escúchame. Tenemos que hablar, por favor.

¿Crees que podrás aguantarme unos minutos más?

Estoy aquí. En la cabina frente a la casa donde vives.

O donde estás.

Sí, vale.

Vale.

No era mamá, ¿no?

No. Voy a bajar a la calle unos minutos.

Voy a apagar estas velas.

Construye todo lo que puedas, que vuelvo enseguida.

Date prisa.

Una mujer enamorada es estúpida y se vuelve una loca

y una celosa. Pero ya lo sabes, ¿no?

- No pasa nada. - Pero no es solo eso.

Un hombre de la Embajada de EE.UU. preguntaba por ti.

- Me ha dado esta carta. - ¿La Embajada de EE.UU.?

- No sé qué pueden querer de mí. - No tengo ni idea.

Le dije que te habías ido y que no sabía tu nueva dirección.

Si tanto me necesitan, me encontrarán.

Es una carta de Terrence Cromwell.

Eso no cambia nada.

¿Qué será?

Robert, ¿estáis de fiesta ahí arriba?

¡Madre mía!

¡Ayuda!

¡Klas! ¿Dónde estás?

¿Qué ha pasado?

¿Cómo has hecho eso?

Tranquilo, vamos al hospital a que te lo venden.

No parece muy grave.

- Qué rápido has llegado. - ¿Dónde está?

Está algo conmocionado, pero se recuperará.

- ¿Dónde está? - En la habitación del final.

Vale.

- Mi niño. - Hola.

¿Cómo estás? Mírate.

¿Nos puedes dejar solos?

Claro.

¿Es grave?

No, pero se quedará en observación un par de días.

- Mi amor, ¿te duele? - Un poco.

Solo un poco.

- ¿Qué ha pasado? - Empezó a arder.

¿Empezó a arder? ¿De la nada?

- No, la vela. - ¿Vela?

¿Qué ha hecho Robert?

Se fue con una mujer, la que nos trajo en coche.

Ya veo. Ya se había marchado cuando llegué.

- Tengo sueño, mamá. - Claro, cariño, duérmete.

Intenté apagarlo, pero no pude.

No… Pero ya está aquí mamá.

Intenta dormir. Mañana irá todo mucho mejor.

Bien.

Descansa.

Lo has visto tú misma. No era para tanto.

Hemos tenido suerte. Podría haber sido peor.

¿Lill? ¿Lillemor?

Oye.

¿Le dejaste solo con velas encendidas?

- ¿Sabes que podría estar muerto? - Venga, relájate.

¿Relajarme? ¿Cuándo casi arde mi hijo?

Podría haberme quedado sin casa.

- Pero todo… - Para ti todo es fácil.

Aparta, no respondas. Te da igual si arde el mundo.

- Venga, cálmate. - No me pienso calmar. Suéltame.

No quiero volver a verte. Estoy harta de ti y tu sonrisa inmutable.

No vales ni como niñera. ¿Para qué vas a valer?

Dejarías que Klas ardiera por estar tú bien.

- Para un momento. - ¡No quiero volver a verte!

- ¡No! - ¡Te has pasado!

Suéltame.

Y este es tu consuelo.

Vaya consuelo.

Es lo mejor, Lillemor.

¿Cómo está Klas?

¡Arriba, dos, tres, cuatro!

¡Soldadito!

Este tío va a ser el héroe americano.

El coronel Bailey negro.

Te arrepentirás de ir al ejército.

Estás loco.

- No voy al ejército. - Que le den al ejército.

Te digo una cosa…

- ¡Lo tengo! - Tengo la solución perfecta.

Que vaya y bese al sargento en la boca.

- Nueve meses después eres papá. - Con él.

Escucha, tengo otra idea brillante.

Escríbeles y diles que lo sientes mucho,

pero no aceptas su invitación

de unirte a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Genial, gracias.

Tenemos que averiguar cómo librarle de esto.

¡Un negro en el ejército!

Di que tu madre es de Princeton. Así no te encerrarán.

Diles que tienes sífilis. Conozco a una que puede darte 45 kg de sífilis.

- ¡Sífilis! - Te lo dará con gusto.

Le sobra para todo el ejército.

- ¿Tienes los pies planos? - Venga ya.

Si tiene los pies planos… No funcionaría.

Hazte el tonto. Finge que no la has recibido.

Como si no la hubieras leído.

- Fingiré que no la he visto. - Que le den al ejército.

Fingiré que no la he visto.

Oye…

Lo mejor que podrías haber hecho es romperla y tirarla.

No pienses más en ello.

Tengo que irme. ¿Viene alguien?

Me alegra que te vayas, quiero ser yo mismo.

No me creo que te estés llevando mis discos.

Adonde vas, no vas a necesitarlos.

- No hagas una estupidez. - Eso lo ha sido.

No me hagas esto, sargento.

- ¡Hasta luego, sargento! - Vale, tío.

¿Me estás vacilando?

No me creo a estos tíos.

¡Robert, espera!

¡Robert, espera!

Perdón.

Eija.

¿Puedo pasar?

Claro, pasa.

¿Te envía Rita?

Rita quiere que me mude aquí y tú te vayas.

Está enfadada.

Ya no le gustas.

- ¿Eso te ha dicho? - Creo que va en serio.

Pero no sé qué haría yo aquí.

No podría vivir sola aquí,

porque…

No puedo estar sola.

¿Te enfadaste por el cartel?

Lo colgué yo.

Rita quería ponerte en tu sitio.

¿Qué?

Te juro que yo no quería, pero ya conoces a Rita, tuve que hacerlo.

¿Cómo que "tenías que hacerlo"?

Ven aquí.

¿Tan estúpida eres que haces todo lo que Rita te dice?

¿Nunca piensas por ti misma? Siéntate.

No solo eres estúpida, eres una esclava.

Actúas como una esclava y te tratan como a una esclava.

Vine porque pensé que estarías triste y me he portado mal contigo.

Está bien.

No tendrías que estar solo si fueras dulce conmigo.

Déjalo, Eija, venga.

Vamos, Robert. Baila conmigo.

Robert, venga.

Venga, Robert. Baila conmigo.

Vete a casa, Eija.

Robert.

Venga, Eija. ¿Quieres parar?

Escúchame. Para, Eija.

Nadie puede amarte como yo. Nadie.

- Es inútil, Eija. - Robert.

Oye.

Eres demasiado joven y tonta y tienes demasiada experiencia para mí.

Ya estoy enamorado y tengo mis propios problemas.

Díselo a Rita de mi parte.

¡Tú no entiendes!

- Soy yo la que te desea. - Tienes a Rita.

- No quiero estar sola. - Tienes a Rita.

- No es por Rita. - Pues lo siento por ti.

No lo sientas.

Además, creo que deberíamos separarnos definitivamente.

Como tú quieras, cariño. Solo trabajo para ti.

Vístete.

Bueno, pues lo hacemos así.

Te llamo cuando te necesite en la escuela. Si te necesito.

De eso nada. Yo te llamo si quiero ir.

Estoy harto de tus tonterías, Rita. Tu temperamento y tus dolores de cabeza.

Por mí, puedes irte al carajo.

Y llévatela contigo. Fuera de aquí antes de que os eche.

Es mi casa.

¿Me habéis oído? ¡Fuera de aquí!

- Te quiero. - Soldadito.

Este tío va a ser el héroe americano.

Me han reclutado.

Te arrepentirás de ir al ejército.

- Tengo que hacerlo. - Hazte el loco.

Diles que lo sientes mucho, pero no aceptas su invitación

de unirte a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Tenemos que averiguar cómo librarle de esto.

- Un negro en el ejército. - Te quiero.

Di que tu madre es de Princeton.

- ¡Hola, mami! - ¡Hola, cariño!

- ¿Vas a salir? - Sí. ¿Adivinas adónde?

- Con Robert. - ¿Cómo lo has sabido?

Mami, no fue culpa de Robert.

Yo encendí las velas.

¿Tú?

¿Estás enfadada conmigo, mami?

No, no estoy enfadada, Klas.

Me tengo que ir.

¿Adónde vas?

Voy a arreglar las cosas con Robert.

Robert, ¿por qué?

Le echo de menos. No puedo estar sin él.

Y porque le echo de menos. ¿No vale con eso?

- Di "hola" de mi parte, mami. - Te lo prometo, Klas.

Y dos y tres y cuatro.

Y uno dos y patada…

Patada… Sí…

Vale…

Música, gracias. Eso es todo por hoy.

Vámonos a algún sitio, aunque sea una semana.

A algún sitio.

Sí. Tú, yo y Klas.

Sí.

Imagina poder estar así para siempre.

Robert, ha sido una semana fantástica.

Soy tan feliz.

Te quiero tanto.

Entonces, ¿por qué pareces tan triste, bobo?

Te lo debería haber dicho hace mucho.

¿Decirme qué?

Tengo que dejarte por un tiempo, Lillemor.

¿Dejarme?

Sí, me han reclutado.

¿Reclutado?

- Como broma, no tiene gracia. - No es una broma.

Jamás he ido tan en serio.

¡Mami, ven!

¡Ya voy, Klas!

¿Cuánto hace que lo sabes?

No sabía cómo decírtelo.

No sabía qué decirte.

¿Cuándo te vas?

- ¿Cuándo? - No durará mucho.

- ¿Cuándo te vas? - El día 15.

Joder, no me quiero ir.

Cuando todo va tan bien.

No tardaré, estaré de vuelta pronto.

Ya voy.

SERVICIO EXTERIOR DE ESTADOS UNIDOS

Klas, te traeré unas pistolas y unas botas de vaquero.

Pórtate bien, ¿vale?

¿Qué quieres que te traiga?

A ti mismo.

Créeme,

te quiero.

Volveré, ¿vale?

Quiero creerlo.

Volveré.

Quiero creerlo con toda mi alma.

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