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Zulu
No aguanto más.
El mundo está enfermo.
Todo está del revés y me he arrancado las entrañas,
pero debo seguir.
¿Hay un mundo para mí?
Esta es mi hermana, Vera.
Y esta soy yo.
Ella no sabe que he empezado a leer su diario.
Quería entenderla.
Sé que no tenía permiso.
Pero, una vez que empecé, ya no pude parar.
Pensé que merecía tener parte de lo que tenía ella,
ver lo que ella veía...
¿Cómo puede la crisis climática beneficiar a Noruega?
Vamos a entrar en una edad de oro tecnológica.
Hoy pedimos...
Solo tienes que dejarlas en el banco para devolvérmelas.
Es así de fácil.
A la mierda.
¿Es tan difícil de entender? Necesito las llaves del coche.
¡Te digo que no las tengo!
¿Por qué no me crees?
Has tenido que ser tú.
- No he usado el coche. - Sé que las tienes.
Apártate.
¡Las llaves!
No las tengo.
¡Y no me pongas la puta mano encima!
Lo que quieras, pero dame las llaves.
Te digo que no las tengo.
Si las estoy viendo.
¡Para!
Voy a cogerlas ahora mismo.
¡Cálmate!
¡Joder!
¡Papá!
Contrólate.
¡Quiero mis llaves ahora!
¡Joder!
- Cálmate. - ¡Vete a la mierda!
No sabíamos qué hacer, así que echamos a correr
y la gaviota nos persiguió.
Espera aquí.
Ahora no estoy en casa.
¿Mamá?
¡No está!
Dile que he venido
y que mañana tiene que ir.
Vale.
Querido diario. 7 de febrero.
Mamá, papá, mi hermana pequeña,
mis supuestos amigos y aquellos
con los que solo me acuesto:
nadie me conoce.
Así que me abro.
Hago un corte en mi carne y dejo que me metan los dedos.
¡Adelante!
¿Ahora me sentís? ¿Me entendéis?
Diez dedos son noventa manos desgarrando mi carne desde dentro.
Tengo que huir.
Intento correr,
pero estoy hecha de barro
y hay mil manos arrancándome trozos.
Moldeo mis restos como monstruos
que cubro de purpurina
para que no se conviertan en piedra al sol,
en clase o en esta silla donde estoy comiendo con una madre,
un padre y una hermana pequeña.
Aporto preocupación a vuestra mente, y sí, soy un campo de minas.
Explotáis a mi alrededor.
Aún no he visto a nadie que me sobreviva.
Tengo que huir.
Intento despegar,
pero me frenan mil hilos.
Me pierdo en la telaraña del tiempo.
Solo entonces veo
que no hay límites.
¿Sabes a cuántas mataron acusadas de brujería
solo aquí, en el norte?
No.
A casi 200 en el siglo XVII.
Y eso que aquí solo vivían algunos miles de personas.
Se culpaba a las brujas si hacía un tiempo de mierda
o si alguien se caía por la borda de un barco por accidente.
La decapitación se consideraba más leve que la hoguera.
Si hacía falta más de un golpe
para cortarles la cabeza,
era porque Satanás
estaba sujetando el cuello de la bruja, así.
Pero si eran brujas,
¿por qué no usaban la magia
para protegerse?
¿Sabes lo peor?
Si eres una mujer, sudas,
tienes pelo y sangras por el coño,
tienes que disimularlo bien,
porque a la gente le da asco.
Huele.
No, deja.
Pero...
no creo que dejarse el pelo sea muy buena idea.
¿Dónde crees que has aprendido que no es buena idea?
Cierra los ojos.
- ¿Están cerrados? - Sí.
Los gatos sin pelo son muy bonitos, ¿verdad?
No...
¿No te gustaban todos los animales?
Bueno, sí.
¡Puaj, está húmedo!
Húmedo y delicioso.
Déjame tocar.
¡Puta mierda!
Michael Jackson,
"Greatest Hits Vol. I".
Trae "Billie Jean" y "Rock With You", así que mola.
Cher...
Yo también tengo un grupo.
Tenemos unas cuantas canciones, seguramente pronto
sacaremos disco.
Genial.
A lo mejor te suena, ¿no te resulto familiar?
Es obvio que no le sonáis.
Dice que deberías conocernos.
Ya la he oído.
Está frustrada por no saber tocar la guitarra eléctrica.
He intentado enseñarle, pero creo que lo suyo es más el acordeón.
El acordeón también mola.
¿No te pasa que a veces escuchas música y sientes...
como si te fundieras en un mundo diferente?
Como si entraras en trance.
Sí, puede.
No, nada de "puede".
Si lo has sentido, lo entenderás.
Entonces no.
O lo entiendes o no.
Me pasó por última vez en un concierto: una chica bailaba
delante de mí.
Fue como si se transformara en una criatura.
Llevaba un vestido brillante y me miró.
Y yo sentí...
una tristeza extraña.
Pero era también
como si antes yo hubiera estado en su mismo lugar.
¿Estabas puesta de algo?
No, justamente, nunca me drogo.
Ya.
¡Joder, está vacío! Qué bajón.
Beach Boys. Este estaba en la caja de Cher.
Puede servir.
Es tan absurdo...
Parece la música de los Sims.
O de Super Mario.
Estoy demasiado cansada para andar.
- Qué va. - Llévame, por favor.
- Tienes piernas más largas. - Pero tú eres más fuerte.
Ya sabes.
Ya.
¿Qué te hace tanta gracia?
Me estaba preguntando
si las moscas hibernan durante el invierno.
¿Lo sabes?
- ¿Llevas mucho pensando en eso? - Sí.
Confieso que no lo sé.
¿Por qué lo estabas pensando?
Es que están siempre muy activas
y nunca duermen.
Están siempre zumbando en las ventanas.
Pues ni idea.
Debe ser agotador.
Oye...
¿Dormimos?
Qué fuerte me muerdes.
Oye, ¿estás bien?
Perdona.
Oye.
¿Qué pasa?
Vuelve, anda. ¿Estás bien?
Ahí abajo hay cristales rotos.
Oye...
¿Qué haces?
¿Estás bien?
Venga, sube.
¡Vete!
¿Qué pasa?
- ¿Quieres que nos vayamos? - Sí.
Estoy hibernando.
- ¿Nos vamos? - Sí.
- ¿Segura? - Sí, marchaos.
- Vale. - ¿Qué ha pasado?
No sé.
Mira.
¿Y si...?
He dicho que podéis marcharos, estoy bien.
Necesitamos nuestra ropa.
Ha estado muy bien.
Muy agradable.
Y divertido.
20 de marzo.
A menudo
pienso que me muero.
Más a menudo todavía olvido que estoy viva.
Cada día es una nueva oportunidad.
¿Pero de qué?
¿Cómo puedo saber cómo hay que vivir?
Altero los elementos básicos en los que otros se basan.
Siempre como una extraña,
siempre fascinada.
Decís que no me entendéis.
Eso que tenemos en común.
Pruebo con piedras similares,
pero no he encontrado el suelo en el que colocarlas.
Mi tierra es una nube de cenizas.
En el viento flota una arena fina.
Es lo más cerca que estoy de decir que algo es mío.
¿Cómo se vive?
Nuestra comida: procedente de monocultivo y suelos agotados,
rociada con productos químicos.
Cada día se extinguen unas cien especies.
Nuestra casa:
construimos un mundo de cemento y asfalto.
Usamos maderas que fueron árboles y albergaron millones de especies.
Los talaron y nos los presentaron como cadáveres.
Tenemos hambre, codicia, miedo.
El crecimiento económico es nuestra única solución.
Para todo.
Cada vez más enfermos,
cada vez más veloces.
Mamá enfermó por la contaminación y el estrés, y nos vinimos al norte.
Aquí estamos a salvo.
¿Pero qué pasará cuando ya no haya ningún sitio adonde ir?
Dicen que tengo una enfermedad mental,
que la ira me ha hecho enloquecer, ¿pero cómo si no podría canalizarla?
Toda la gente que veo está más asustada que yo.
No se atreven a ver:
viven, compran, matan y se afanan a ciegas.
Perdónalos porque no saben lo que hacen.
Entonces yo me repliego, implosiono y todo empieza a gotear.
Riego la tierra con angustia y espero que pueda florecer algo.
¿Está fría?
¿No?
¿Qué es lo mejor de ser humanos?
No sé.
Puedes elegir tres cosas.
Que puedes vivir.
Pero también las plantas y los animales pueden vivir.
Que puedes tener una mascota.
¿Te refieres a poseer otros seres?
Bueno, a mí me gusta, y no sé de más animales
que se ocupen de otros animales.
Sí, eso es verdad.
Si pudieras, ¿adoptarías un dinosaurio como mascota?
No tengo ni idea de cómo son los dinosaurios.
No sé cómo sería lo de darle mimos.
¿No sería un poco raro?
¿Y habría que llevarlo con una correa?
Podría llevarte él a ti. Como te gusta tanto la propiedad...
- No veo lo de la correa. - Bueno...
Porque...
¿sabes el huevo de dinosaurio que encontré en aquella isla?
¿No te lo conté?
No.
Seguramente la corriente lo arrastró en una tormenta.
¿Sabes que los dinosaurios pueden vivir bajo el agua?
No.
Pues sí.
Hace muchísimo, un asteroide,
enorme y pesadísimo, se estrelló contra la Tierra.
Liberó a la atmósfera un montón de polvo y materia,
y se formó una capa muy densa alrededor del mundo.
Como el sol no la podía atravesar,
provocó una era glacial, con cambios climáticos
y tsunamis, entre otras cosas,
que arrastraron muchísimas plantas y animales
al agua, como los dinosaurios, que se adaptaron a vivir en ella.
Y hasta hoy.
¿Entonces los dinosaurios
viven en el mar?
Nunca lo había oído.
Bueno, es que...
...no todo el mundo lo sabe.
Solo conocemos el 2 % de la vida marítima,
así que puede ser cierto.
No tienes que ser tan puntillosa.
- ¿No tienes frío? - No, la verdad.
- Pues hace frío. - Tú piensa que hay dinosaurios.
Mira a tu alrededor.
Piensa en lo fantástico y épico que es el mundo que te rodea.
Es verano.
Podías coger el teléfono.
Vale ya.
¿Cómo vale ya? Ella está de acuerdo, mira cómo sonríe.
No se atreve a no sonreír.
Eso tendrá que decirlo ella.
- No has venido a clase. - Estoy en huelga por el clima.
Eira dice que estabas en casa.
Haría huelga en casa.
¿Dónde voy a hacer huelga si no?
¿En el ultramarinos? ¿En la iglesia?
A lo mejor deberías volver a Oslo.
Vuélvete tú a Oslo.
No quiere ir en avión.
Pues puedes ir a nado o en bici.
Mira, lo que pasa es que nos preocupamos por ti.
Soy la última persona por quien os tenéis que preocupar.
Pues nos preocupamos.
No lo entendéis.
¿Te da vergüenza?
¿Qué te pasa?
¿Desde cuándo es así?
¡Espera!
Pobre Eira.
Joder, ya te digo.
4 de marzo. Quiero meter los dedos bajo los ojos y arrancarme la piel.
Liberar mis órganos internos, que huyan, naden, se hundan, trepen,
salten, se revuelquen, sangren en éxtasis, se golpeen,
los despedace un pez de dientes afilados,
se los coman los cangrejos y caguen partículas cuánticas libres
y omnipresentes. Esa será la auténtica liberación,
una culminación climática merecedora de un aplauso y que lo abarque todo.
¿Podemos volver a probar, pero sin voz?
¿Cómo?
Así descansas un poco.
- ¿Por? - Es un poco excesivo.
¿Y qué hago?
Bebe un vaso de agua, no sé.
Descansa un rato.
Pero no entiendo por qué...
¿Solo quieres oír cómo suena?
Es que me distrae un poco.
No soy capaz de...
Mejor vuelve dentro de un rato.
Bueno, vale.
Pues me voy.
Lleva cuatro días sin dormir.
Yo sueño con ella casi todas las noches.
Podemos montar este, que ya tiene las riendas.
¡Hola!
- ¿Qué haces? - ¿Quieres montar?
- Pero... - Vamos.
Es que me duele la pierna.
- No lo hagas. - Vamos a hacerlo juntas.
- Pero la cerca está electrificada. - Qué va, no está.
Mira.
La saliva conduce la electricidad.
Y no me ha dado un calambrazo, así que vamos.
Mejor espera un poco.
Vamos, joder.
Pero no podemos saltar.
A la de tres.
Venga, bájate de ahí.
Venga.
Ay, Dios.
No.
Nunca pases por detrás de un caballo.
- ¿Por qué? - Puede darte una coz.
Es un reflejo.
- Sí, ya. - Que no pases por detrás.
- No he pasado por detrás. - Sí.
Hola...
Hola, amigo.
22 de abril.
Hoy un activista por el clima se ha prendido fuego
ante la Corte Suprema.
Eira y yo fuimos a ver los caballos.
La convencí de no ir a clase.
Nos enseñan a ser máquinas,
a encajar en los círculos de la rutina más gris.
Rendir, producir, falsa alegría de vivir.
¿Dónde esconden la suavidad?
Si pudieran ver el mundo con mis ojos...
Si vieran la tierra rebosante de vida,
la luz en los ojos de los niños,
juro que entonces sí se preocuparían.
La confusión me devora.
Eira la llevará mejor.
Es piedra.
Yo soy agua.
De pequeñas, yo ya la entendía
antes de que supiera hablar.
Ahora que las dos hablamos, no nos entendemos.
Me gustaría poder decirle las palabras que necesito oír,
pero ni yo sé cuáles son.
¿Cómo aprender la lengua de mis antepasadas
cuando sus palabras han sido borradas de la historia?
Pocos son
quienes se acercan a una lengua cuyas últimas hablantes
fueron quemadas vivas.
Puedes hacer esto, fingir que nadas
para engañar al pez.
Mierda.
¡Odio los peces!
¡Ayúdame!
Qué mal rollo.
¿Puedes cogerlo? ¡Cógelo, cógelo!
¡Cógelo!
Pobre, está sufriendo mucho.
Ay, pobre.
Madre mía, mira lo que has hecho.
¿Puedes parar? Es asqueroso.
¿Ya estás?
¿Podemos dejarlo?
¡Eira!
Eira, vamos a casa.
25 de abril.
Quiero a todo el mundo,
me siento bien,
voy un paso por delante de mí misma,
tengo hambre de vida, de otras personas,
corro, soy inmortal,
me trago entera a la gente, lo devoro todo
hasta que tengo dentro el mundo entero y ahí me disuelvo.
También soy todas las crisis del mundo,
los bosques en llamas, las manos codiciosas del deseo,
aquellos que tienen que huir,
víctimas y asesinos, soy ellos y ellos son yo.
Al borde del precipicio, esperamos a que nos crezcan alas.
No podemos seguir así,
no podemos seguir matando para vivir.
No soporto vivir en un mundo que no contribuye a la vida.
Entonces me asusto de mí misma
y le digo a Eira que esconda los objetos afilados,
por si me da por caminar en sueños, o despierta.
No estoy segura de qué es qué,
de dónde se fabrican mis pensamientos.
Las imágenes de mi mente tienden puentes hacia la realidad.
¿Dónde termino yo y empieza el mundo?
Mi piel está grabada a fuego y me aferro a mi propia carne.
El viento sopla a través de mis huesos
y el mar fluye a través de mí.
Soy una extensión del océano.
Nadáis en mis lágrimas, pero no soportáis mi dolor.
Os apartáis y me pedís que me tranquilice.
Pero yo no quiero ser como vosotros: serenos, imperturbables,
con una capa de piel que os separa del mundo.
Todos atrapados en vuestra propia piel.
Pliegues de piel que cubren vuestros ojos ciegos.
Pliegues de piel que cubren vuestros oídos sordos.
Un fracaso generacional.
Miradme a los ojos y decidme que os importa mi futuro.
Sueño con una revolución ecológica.
29 de abril. Sueño
que nos despertamos.
17 de abril.
No confío en nadie.
Réquiem por el activista. Papá intenta que me lleven a un loquero.
Los medios noruegos no han dicho nada.
Los témpanos pueden convertir cuerpos en muñecos vudú.
Una cucharada de tierra sana contiene más de 700 000 millones
de organismos vivos. Hay un acuerdo para no ver
los elefantes en la habitación. De reojo,
vislumbro portales a otros lugares,
hacia el océano
y hacia el cielo.
Una vez me dejó entrar en su cuarto.
Me dijo que era como un atlas de recuerdos.
Alguien me agarra
y me conduce junto a un anciano
con un gran reloj.
Dice que me he salido de mi tiempo.
En el reloj puede ver la hora de todo lo que nos rodea:
humanos, plantas... Hasta las piedras tienen su tiempo.
Para algunos, el tiempo corre. Para otros pasa muy despacio.
Mi tiempo está parado.
Lo demuestra con el reloj: mueve las manillas de un lado a otro.
Podrían estar señalando hacia algún lado.
Me he salido de mi órbita.
Floto en el vacío.
A mi alrededor, humanos en huevos de cristal
corren de un lado a otro.
Dentro de los huevos parecen seguros,
atados como están a sus vidas.
Debajo de mí,
veo cómo mi propio huevo de cristal
cae en picado hacia la tierra y aterriza en una isla.
Cuando cerré el diario, supe que sería la última vez.
El diario me ha cambiado.
Veo cosas que antes no percibía.
Antes pensaba que ella era muy rara.
Creo que ya la entiendo.
Pero parece que otras personas no.
Por eso las cosas salieron como salieron.
Estoy segura de que este año
no llegará el verano.
Subtítulos: Samuel Solleiro
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